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Canibalismo (Warwick A. Moorcock + Eunice L. Lyall, + S. Natasha Kuznetsova Privado)

Invitado el Sáb Oct 29, 2016 11:38 pm


Big Evil caminaba a sus anchas por las calles como si poseyera el lugar, no sólo eran imaginaciones sino la gente al verle se apartaba. Tenía ansias y ya tenía un objetivo en el que se encontraba trabajando, por supuesto requería tiempo y había elegido el momento perfecto para terminar con toda la familia al completo, por ello debía seguir estudiando a cada miembro de la familia, su personalidad y temores. Y así él podría decidir concienzudamente qué clase de muerte les daría.  Pero de momento bien podía pasar un buen rato, por ello Big Evil decidió salir de noche donde se sentía el rey del mundo y más allá de la ley. Paso un tiempo en un bar de moteros la mayoría con chupas de cuero, lo miraban curiosos pues al ser tan inmenso y vestir de tal modo no era de extrañar, Big se preocupaba por su imagen, su verdadera imagen en dónde era él y no tenía que fingir ningún papel. Se levantó y dio una patada a un taburete esperando que alguien se dignara a decirle algo, al no recibir contestación salió riendo del establecimiento.

Aún había mucha noche por delante y Big Evil estaba hambriento, deseoso de terminar con una vida rápida sin esfuerzo, pero sentir esa vida irse a cada segundo. Era tan vital para él como el respirar, algunos lo llamarían loco demente pero él se consideraba todo un genio por encima de la vida y la muerte. Su propio cuerpo estaba tatuado y herido por sus propios machetes y había sobrevivido, un alemán llego a clavarle una estaca y aún continuaba vivo para poder seguir con su arte.  Vio pasar gente por su lado que se apartaba de miedo al verlo de noche y él sonreía mezquinamente tanteando quién tendría el honor de satisfacer su placer esa noche.

Aún en su estado más insaciable era consciente de que debía buscar la oscuridad, así que tomó uno de los callejones poco alumbrados al estar las farolas petadas. La poca luz que se filtraba de la luz dejaba ver escasas cajas en las que en su interior posiblemente dormía un vagabundo, las victimas más fáciles y que menos importancia tenían para el sistema.  Big se detuvo al ver una silueta tambaleante que hablaba solo con una botella de licor en la mano derecha.

¿Nagie creee oe pero se soy coronell de los águuilas, Will eres un idiota… ¿tú qué errres? Un meirda, te fuigaste el díaa tu boda— Continuaba relatando el borracho tambaleándose y terminó por apoyarse en la pared.  Big Evil empezó acercarse a la que sería su próxima víctima, los órganos de aquel alcohol bien podían tener un regusto a licor. Por supuesto Big sabía que el mejor buque era la gente totalmente sana, el gusto era exquisito.

¿Will? Estojd viendo un gignate— Decía el borracho al ver como Big Evil se aproximaba a él. —¡Will, miraaaaa!

Un hombre desde el interior de las cajas contestó malhumorado. —¡Calla ya Peter, algunos queremos dormir! Siempre con tus monsergas e historietas del ejército. Ya no sabes cómo llamar la atención.

Big Evil agarró la garganta del mendigo para evitar que siguiera molestando y negó con la cabeza para que le obedeciera, se ladeó y aflojo el agarré. El borracho respiraba con dificultad y su pulso era elevado. Big arrancó la oreja derecha de cuajo con su propia boca, saciando así su sadismo provocando un grito de dolor y congoja.  Will se asomó desde su caja al oír el grito y al ver algo inmenso y borroso por la escasa luz volvió a meterse en la protección de su caja, callado y  sin moverse esperando así vivir. William Bestan un ex arquitecto enganchado al juego que lo había perdido todo por lo mismo, ni valor para ir al día de su boda había tenido, pero en las calles había aprendido que si quería sobrevivir era mejor hacer oídos sordos y tener los ojos cerrados…


Última edición por Petar Slavkov el Lun Nov 07, 2016 1:21 pm, editado 2 veces
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Invitado el Sáb Oct 29, 2016 11:59 pm

Desde que había tenido la conversación con la pequeña no había parado de darle vueltas, intentaba encajar la mansión, con el troll de ojos casi blancos. Y el hecho de que un troll consiguiera dañarme de alguna forma tanto como la pequeña me había asegurado. Pero eso era prácticamente imposible pues de ser el caso yo debía de estar hasta el culo de fármacos… y no tomaba nada perjudicial para la salud, ni para la pierna que ya tenía completamente sanada.  Lo que si sabía es que no aguantaba estar todo el tiempo en el cuartel como otros aurores podían hacer por lo visto, Eunice se sumergía buscando perfiles y yo no tenía esa habilidad para meterme en ello durante horas, necesitaba acción y adrenalina o corría el riesgo de volverme loco y para alguien que tenía antecedentes de haber nacido en un psiquiátrico no era cosa buena.  —Iré de ronda, no creo que haga mucho pero al menos creo que es lo único que puedo hacer, si me encontrara con algo interesante o estuviera en apuros te mando un patronus— Le dije a Eunice, y mientras los demás no miraban besé sus labios, aun no estaba seguro si se tomaba bien que la besara delante de los demás y era algo que debíamos de hablar entre ambos en privado.

Llevaba mis armas cargadas y la varita a mi disposición, había hecho un croquis de lugares que visitar y la lista era larga, no podía permanecer en el mismo lugar mucho tiempo así que debía de empezar por alguno.  Paseé por las calles muggles viendo prostitutas en las esquinas y sus chulos próximos a ellas vigilantes por si les hacían la pirula o venía la pasma. Pasee de largo ni contestando algún que otro ofrecimiento, vi drogadictos chutarse… y suspiré asqueado, era lo que ocurría cuando te movías por determinadas calles. Hasta a la propia policía le daba pánico pasar por no tener rencillas con capos. Tal vez si no fuera por alguien más grande me hubiera parado y dado un aviso a alguien, pero tenía otros asuntos que atender. Seguí recorriendo las calles a bastante velocidad sin llegar a correr, lo bueno de mantenerme en forma.

Cuando oí el grito. Primeramente me detuve para verificar que mi oído no me había engañado y volví a oírlo así que corrí hacía allí, podría ser una violación o cualquier robo, pero mi deber y código personal fuera lo que fuera si era acudir. Pero no estaba preparado para encontrarme lo que mis ojos vieron en esos instantes. —¡Alto! —  Mis ojos debían de estar engañándome, no podía estar viendo un zombie comiendo un ser humano y un zombie de los enormes y lamentablemente con la escasa luz no veía bien.  Pero en estos momentos era el único que podía hacer algo por aquel hombre, pues por el grito lo había identificado como hombre, lo que ya no sabía es si lograría llegar a tiempo para que recibiera ayuda médica apropiada.  Saqué mi arma. —¡Le digo que se detenga ahora mismo si no quiere que lo mate! —Avise, para que luego dijeran que era de impulsos, pues de serlo ya habría disparado en el acto. El hombre o criatura era inmensa. ¿Qué hacía un gigante en esta zona de la ciudad? ¿El ministerio estaba al tanto? “Troll” Mi mente recordó la palabra de la pequeña. ¿Ese sería el troll? Por tamaño bien podía serlo, pero no lograba ver esos ojos blancos que Ziva me había comentado y la mierda de la farola no parecía funcionar. Sabía que si me adentraba corría el riesgo de salir herido, pero me necesitaban e iba armado.  En estos momentos y aunque intentaba no pensar en ello la imagen de Eunice pasó por mi cabeza, algo que en estos momentos no podía permitirme, pero se había convertido en poco tiempo alguien muy importante en mi vida.

Sacudí la cabeza dejando la mente en blanco y corrí sin pensar como siempre hacía cuando el peligro estaba inminente y me lancé a su espalda para apuntar su sien con mi colt 45 metalizada. —¡Suéltelo o Disparo!
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Maestro de Dados el Sáb Oct 29, 2016 11:59 pm

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Invitado el Lun Oct 31, 2016 2:32 pm

Big hizo oídos sordos aquella voz que reconoció, no estaba dispuesto a dejar de lado su presa por tener que ocuparse de un auror toca huevos, de tantos corruptos que había en el ministerio le tenía que perseguir uno de los legales. Pero era evidente que le suponía un gran problema ya que estaba hincando el diente y eso era una gran fuente de ADN, no había tenido tiempo de ocultar las pruebas con un buen incendio.  Continuo haciéndose el sordo y  lo ignoró hasta que notó un peso extra en su espalda, nada que no pudiera soportar para él bien podría tratarse de un peso pluma. Lo que no le gusto era el frío tacto que le rozaba, eso sí podía llegar a matarlo más dónde estaba apuntando.  —Podríamos compartir— Ofreció hablando con voz grave y hueca, la de verdad. La del ministerio era en comparación edulcorada. La oscuridad podía ocultarlo de los ojos observadores del auror, pero su voz podía delatarlo, sin embargo no su verdadera voz.

No somos tan diferentes, seguramente al llevar esa arma ha matado a más de una persona ¿Qué te hace diferente a mí?— Dijo con misma voz grave ya tuteándolo, no se encontraban en el ministerio y Big no sentía la necesidad ni de seguir su identidad falsa y su falsa educación  —Vamos dispara, seguro que te gusta sentir como los sesos se esparcen ¿No te gusta el tacto en tus manos? En mi opinión es mejor matar de caras y ver lo que hago, más placer— En los asesinatos Big Evil se volvía más hablador.  Se cansó del tema y se zarandeó con fuerza sin soltar aún a su presa para retirar al auror que tenía a sus espaldas, de momentos Big Evil iba con ventaja al conocer al Auror, en cambio el otro iba perdido sólo actuando como cualquier Auror en una situación así pero en plena zona muggle. —No es tu momento, mejor vete y cuando nos volvamos a ver entonces será porque tu momento llegará—Le dijo pero Big no era idiota así que ante cualquier movimiento que el Auror hiciera se ladeó para darle una patada y así con suerte dejarlo inconsciente y mal herido empotrado en la pared.
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Invitado el Jue Nov 03, 2016 1:36 pm

El siempre hecho de poder pensar en comerme a alguien hizo que me entrara arcadas y mira que cosas desagradables había visto y había tenido que comer para no quedar mal ante las tribus, pero esto ya era demasiado.  Encima me estaba viendo insultado por un ser gigante que ni llegaba a ver bien ¿En serio me estaba comparando con él? Porque jamás había atacado a alguien inocente y mucho menos me había dedicado a comerla.  Seguía apuntándolo con mi arma y como podía me sostenía en su espalda enorme y para él parecía como si nada, no era de extrañar debía de pesar toneladas en comparación conmigo.  —Te equivocas conmigo, está claro que no nos conocemos de nada, no tenemos nada en común y mucho menos me gusta sentir como dices los sesos y tampoco la sangre— Si me tuteaba yo podía darme también el lujo. —No voy a negar que mate, pero sólo si la situación lo requiere, no disfruto con ello.

Caí de su espalda ante una zarandeada, era un hombre inmenso y de gran fuerza, pero no me iba achantar a pesar de llevarme un buen golpe o mejor dicho una patada que me dejo unos instantes sin respiración ante el dolor, luego me habitué, no era de lo peor que había sentido. Pero el desconocido gigante bien podía utilizar más fuerza y verme en claros problemas. ¿Era en estos casos lo mejor utilizar la magia? De momento estábamos cuerpo a cuerpo, pero un hombre requería auxilio, atención médica cuanto antes, aunque no sabía si verdaderamente aquel hombre querría seguir viviendo con las cicatrices que le quedarían, eso si llegaba a tiempo la ayuda porque corría el riesgo de desangrarse. —¿Mi momento?—¿De verdad se creía este tío que me iba a ir sin más y dejar que acabara lo que había empezado? Estaba claro que no sabía nada de mí.

Me enderecé. —De eso nada, ese hombre necesito atención médica y usted será detenido y si sigue usando la fuerza, podré hacer del uso del mismo poder contra usted y podría morir, así que le sugiero que no complique más las cosas—A lo mejor el gigante se había escapado de un psiquiátrico, porque no veía lógico el comerse a una persona.  Volví apuntarle con la pistola, quería que comprendiera que si tenía que disparar lo haría, por tanto retiré el seguro sin dejar de mirar su silueta, no quería matarle sólo lesionarle lo suficiente como para poder mantenerlo controlado mientras lo arrastraba. ¿Le leía la miranda? Aunque en ese caso parecía tan absurdo al haber presenciado todo, ¿Qué podía decirme que pudiera ponerle más en riesgo en un juicio? De todos modos era mejor una vez consiguiera mantenerlo a buen recaudo, relatarla y así meterme en menos papeleos. Disparé a los pies para inutilizarle y ocuparme de detenerle y del mendigo que se estaba desangrando.
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Maestro de Dados el Jue Nov 03, 2016 1:36 pm

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Invitado el Jue Nov 03, 2016 1:59 pm

Big Evil tenía a su favor la oscuridad que reinaba en el callejón y el conocimiento de contra quién se estaba enfrentando e iba a utilizarla, empezó a reír a sabiendas que ese hecho sólo haría molestar al auror y se apartó en el último momento cuando la bala salió disparada y reboto contra el cubo de basura encastrándose en el.  —La noche siempre me favorece, las propias farolas están a mi favor. Será mejor que guardes esa arma, podrías dañar a cualquier vagabundo que se encuentra en el interior de las cajas, tal y como dices no eres como yo, por tanto dañarlos debe ser importante para ti—Movió la mano con desgana no entendiendo por qué se le daba tanta importancia a la vida de muchos que parecían insignificantes. Aunque para Big Evil cualquier vida era insignificante, no importaba clase social ni sangre, pero hasta él reconocía que terminar con un sin techo era más practico sino querías que te encontraran con facilidad, no se debía de estudiar tanto el plan de un asesinato, como hacía con los demás. Uno ya rondaba en su cabeza y aún faltaba unos meses para llevarlo a cabo y no iba a dejar que nadie le desconcentrara de su plan, por mucho que estar jugando con un Auror le entretuviera.

Pero no podía irse sin más, Big no había esperado encontrarse al Auror, y había dejado demasiadas pruebas en aquel mendigo que lo más seguro es que ya estuviera muerto, tal vez saliva y la forma de su dentadura. Pruebas que no le convenía que llegaran a manos de ningún lado donde pudieran ficharlo, o darían demasiado pronto con su tapadera y menos ahora que tan fácil era matar en Inglaterra. —Pero no puedo irme sin más — La idea de matar al Auror y llevarse el cuerpo del mendigo vino a su cabeza. Big pensó que utilizar la cal y la lejía sería más que suficiente para eliminar sus huellas, en cuanto el Auror usando los guantes o tal vez utilizando una de sus colecciones de varitas robadas de todos aquellos magos que había matado desde hacía años.

Veo tus ansias de morir, ¿Acaso no tienes nada por lo que vivir? Te doy la oportunidad de marchar y vivir, en estos momentos no eres un objetivo para mí, pero si tanto te empeñas podrías llegarlo a ser—Se abalanzó contra el Auror para empotrarla contra la pared colocando ambas manos en el cuello y presionando con fuerza. —Sin embargo, mi idea puede cambiar—Susurró gravemente con su típica voz hueca y empezó a darle patadas.
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Invitado el Jue Nov 03, 2016 3:03 pm

Moví mis manos para apoyarlas en los brazos fuertes que me sostenían el cuello. “Joder lo fuerte que es te tío” Me esforzaba cada día en hacer ejercicio, corría, hacía abdominales y flexiones, alguna que otras pesas, hasta joya para mantener flexibilidad y los músculos relajados. ¿Pero qué debía de hacer este tío?  Coloqué mis dedos clavando en un punto de las manos doloroso para conseguir que soltara el agarre del cuello y así conseguir respirar, porque si me hablaba ya no lo estaba ni escuchando y menos con las patadas que me estaba propinando. Impulsé mis piernas hacia arriba para tirar contra él, sintiendo un profundo dolor intenso en el estómago al realizar el gesto, eso quería indicar que me había dado una patada en un mal lugar, pero no podía desistir. Caí al suelo y tosí para recuperar el aliento nuevamente.

Empecé a golpear y a pesar de estar golpeando contra él, parecía una autentica mole, porque hasta los golpes me estaban doliendo a mí. “Mierda, ¿Qué es de piedra?” Entonces recordé que hasta el propio Goliat tenía un punto flaco, al igual que Aquiles y otros grandes. ¿Cuál debía de ser el de este? Debía de pensar, pero al darme cuenta ya me mantenía sobre él forcejeando y pateando todo lo que podía, si él podía patearme yo a él también.  Su pregunta aún se repetía en mi cabeza sin parar: ‘¿Acaso no tienes nada por lo que vivir?’  La preciosa cara de Eunice se adueñó de mi mente mientras mi cuerpo actuaba por si solo como siempre, por impulso cuando corría peligro. Ahora se encontraba Eunice en mi vida y claro que quería seguir viviendo para vivir con ella y seguir afianzando nuestra relación, y para mi sorpresa una pequeña de ojos azules que me mostraba una preciosa sonrisa. “Joder…no puedo morir así, no aquí. ¡No ahora! No después de todo lo que he pasado, no ahora que he encontrado algo por lo que merece la pena vivir" No sé de dónde saque mi fuerza me ladee para expulsar sangre y al tenerlo encima moviendo mi mano ágilmente disparé nuevamente sin importar esta vez dónde le daba, sólo conseguir quitármelo de encima.

¡Hijo de puta! ¿Quién eres?— No entendía como no se habían percatado del clase de asesino caníbal que iba a sus anchas por las callejuelas de Londres.
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Maestro de Dados el Jue Nov 03, 2016 3:03 pm

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Invitado el Jue Nov 03, 2016 3:17 pm

Big Apartó el brazo de una patada antes de que la bala le perforara. —Eso no está bien, para no disfrutar dañando te gusta demasiado disparar ¿No te parece? — Big Evil le golpeó contra la pared y lo lanzó al suelo para situarse encima y tenerlo sostenido así poder tenerle controlado.

No vuelvas a intentarlo o llegare a enfadarme de verdad, y no quieres eso. ¿Qué opinas del novelista Thomas Harris? El personaje del doctor Hannibal Lecter me causa tanta admiración, por supuesto aunque pueda encontrar similitudes no somos iguales. Él posee valores que yo no poseo— Comentó dejándose llevar al mantener la situación a su modo de ver bajo control. Un grupo de asustados mendigos que apenas se atrevían asomarse desde las cajas de cartón y otro seguramente ya muerto, al que Warwick poco podía hacer ya por él.

No está bien decir hijo de puta. Te tendría que poner jabón en la boca—Se acercó demasiado. —Auror— Empezó a reír nuevamente sabiendo que ese hecho descolocaría ya de por si al Auror, pero Big Evil era demasiado orgulloso y con un ego tan enorme que no pudo dejar pasar la oportunidad de rebelarse. —Y si te dijera que soy aquel al que llevas tanto tiempo buscando Moorcock… por cierto bonita chica, tiene aspecto de estar buena una vez se prueba, apuesto que muchísimo más que ese vagabundo ebrio— Big lo presiono con fuerza contra el suelo sabiendo que con una provocación de esta clase saltaría.  

Sabes, la vida es mejor con gente como ella, cómo tú y yo fuera… además ahora tengo el gran privilegio de matar y dedicaos personalmente mi gran obra de arte. Así que puedes dejar de temer, no la tocaré y podrás seguir follándotela, la verdad no entiendo qué clase de placer es ese cuando el auténtico éxtasi lo encuentras matando.  
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Invitado el Jue Nov 03, 2016 6:55 pm

Me dolía en estos momentos el estómago, pero estaba acostumbrado al dolor y alejarlo de mi mente aunque permaneciera en el cuerpo. Más ahora que tenía en cosas que pensar como en las que acaba de oír. —Disparo a quién tengo de disparar—Contesté negándome a que viera que me tenía acorralado, jamás aunque mis posibilidades fueran mínimas siempre existían oportunidades, había estado jodido en varias misiones y al final del túnel había luz.  

Ciertamente el tipo este estaba demente a más no poder. Ahora hasta le daba por hablarme de novelistas, la información que me daba de él es que al menos era algo culto y leía, no supe si suspirar o ponerme a reír cuando llegó a compararse un poco con el protagonista de la saga, si así era este hombre debía estar encerrado cuanto antes y con camilla de fuerza, a saber la de veces que había hecho lo mismo. Los sin techo, los niños los de la tercera edad y los animales eran siempre los más vulnerables, la diferencia entre ese grupo es que los sin techo nunca se denunciaban las desapariciones por tanto quedaban en el olvido como si jamás hubieran existido, sin pensar que habían tenido una vida detrás que les había llevado a donde estaban, muchos ex militares que tuvieron un mal regreso, otros problemas con el juego y con carrera, vicios o simplemente en busca de una oportunidad al emigrar y se habían dado de bruces con una cruel realidad que no les daba más que dormir donde pudieran y comer de lo que les ofrecía la gente o los comedores sociales, que por plazas muchos se quedaban fuera. Eso me hacía sentir más resquemor, más asco por este tipo que utilizaba su fuerza con aquellos más vulnerables.

Ya no sabía si tenía que echar todo lo que había consumido por el dolor o porque me revolvía las tripas todo lo que decía y hacia el tipo.

¿Tenía encima la cara de tirarme en cara mi vocabulario? Si es que mandaba cojones la cosa, sólo me salía un mal vocabulario cuando me los tocaban pero bien, y no a nivel placentero… No sé si mi cabeza hizo un clip pero mis oídos parecieron oírlo, abrir los ojos intentando ver el rostro aquel animal. “Big Evil…” Tenía encima a Big Evil y en un principio había pecado pensando que era un muggle pirado y demente escapado de algún psiquiátrico cercano, pero en este caso era peor. “Me conoce… conoce a Eunice” No me preocupaba que me conociera lo más mínimo, no había ocultado en ningún momento mi interés por darle caza, pero que supiera de Eunice me causo temblor, por primera vez sentí un terror que pensé que ya había experimentado superior… pero no era nada comparado a todo lo que había sentido, lo que me asusto mucho más. Ni en la muerte del que considere a mi hermano, ni en el suicidio frente mi mismos pies… Eunice en poco tiempo había entrado en mi corazón de una manera a la cual no tenía control.  

Mi impulsó fue levantarme y golpearle por supuesto, pero su peso era demasiado ya para mi magullado cuerpo, pero no me iba a rendir. —Te juro que como la toques, sentirás en tus propias carnes tus propias torturas—Sacó lo peor de mí, era evidente pues nunca pensé no sólo decir esas palabras, amenazar era fácil, sino decirlas con el pleno convencimiento de cumplirlas como ahora lo sentía.

Si piensas que te voy a dejar escapar lo llevas claro, el mundo está mucho mejor sin gente como tú, no deberías estar ni en Azkaban—Si, en estos casos no me importaba actuar de juez y verdugo, eran personas que rehabilitarse era imposible, les gustaba demasiado matar y el sufrimiento ajeno. —Eres un puto cobarde que no eres capaz de dar la cara, sabes quién soy voy de caras ahora mismo. ¿En cambio tú? Te ocultas… en el fondo como todos temes, tú que te haces creer que no temes a nada, temes el ser reconocido y lo que puedan llegar a hacerte, ¿Qué temes a que te atrapen varios Aurores y  te demos muerte? ¿O terminar en Azkaban acompañado de dementores?— A lo mejor le podía hacer hablar y me daba el tiempo suficiente como para recuperarme un poco.  —¿Por qué haces esto? ¿Tus padres acaso te maltrataban? ¿Te metieron una escoba por el culo y por eso tu asco al sexo?— Me estaba pasando y lo sabía, podía hasta llegar a ser contraproducente, pero necesitaba información y ya que parecía hablador, esperaba que me la diera. De todos modos levanté la rodilla para dar un fuerte rodillazo y ladearme para intentar salir de debajo de esa mole.
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Invitado el Jue Nov 03, 2016 7:32 pm

Big Evil volvió a sonreír sin humor en su sonrisa, había pasado gran parte de su vida sonriendo en un espejo hasta ser convincente, pero en estos momentos no le importaba el tipo de sonrisa que saliera. El Auror estaba comenzando a sacarlo de sus casillas más rápido de lo que hubiera deseado, así que miró a su alrededor decidiendo finalmente terminar ya con él y ver que hacía luego con el cuerpo. —Te dije que no pretendía terminar contigo hoy, pero no me estás dando muchas opciones— Se apartó haciendo que sus dedos crujieran. —Vemos la verdadera cara oculta Moorcock, eres de los protectores que mientras no toquen lo tuyo— Habló Big sonriente aún no tenía porque huir, estaba claro que el Auror estaba herido y que la policía muggle no iba a aparecer en ningún momento al menos por el momento.  —No, mentira. También te das por los demás, he seguido tu carrera como tú has seguido la mía. ¿No has conseguido tenerme estima? Le he dado chispa a tu vida. ¿Qué es un Auror sin trabajo?— Se acercó nuevamente al Auror que intentaba levantarse. —Pero algo empieza hacerte débil, a no ser que creas en esa absurda creencia de que el amor es la magia más poderosa que existe. ¿Mirame a mí? — Se señaló Big mostrando lo que para él era evidente. —Soy un ser poderoso que decide entre la vida y la muerte, un Caronte paseando por los mundos y juzgando a las almas ¿Eso me hace sonar demente? Tal vez esperabas algún comentario así por mi parte. O quizás creas mejor que me siento superior porque puedo decidir quién muere y quién vive y la forma en que lo hace, y que el único simple motivo es por mi placer. La decisión a creer es tuya.

Su cara se desfiguro aunque el Auror no podía verlo, cuando nombro a sus padres lo que causo que lo sujetara por las solapas y lo empotrara contra la pared y el Auror seguía provocando. —Es de admirar que no tengas miedo a la muerte, pero cierra la boca antes de que te quedes sin ella. ¿Piensas que tengo que hacer esto por algún motivo? Ya te lo he dicho, pero eres libre de creer lo que estimes oportuno. Mis padres no tienen nada que ver en todo esto y sí tu no quieres que hable de tu noviecita, será mejor que no metas a mis padres de por medio— Sabía que estaba dejando ver algo más cercano a sentimientos, no es que amara realmente a sus padres. Pero Big Evil no debía ser quién era a nadie, se había hecho así mismo y le repateaba que intentaran echar la culpa a alguien por actos que bien se había ganado a pulso. —No le debo a nadie ser quién soy, mis padres sólo fueron dos imbéciles que me engendraron— Gruñó mirando al Auror bajo la escasa luz.

Sé que estás pensando en cómo darme caza, pero te contaré lo que ocurrirá ahora, tú te desmayaras o terminaras al borde la muerte y sino mueres mejor porque así podrás ser el culpable de todas mis siguientes muertes, el Auror que me tuvo a su alcance y no me detuvo, permitiéndome seguir asesinando. Recordaré dejar una nota agradeciéndolo.

Volvió a darle otra patada y sacó la varita sin importarle que un muggle pudiera verlo, después de todo ¿Quién podría reconocerlo? Y de dar con el resto de la magia, iría a parar a un cuerpo de un mago de hacía más de veinte años muerto y enterrado en Alemania.

Sectum — Pronunció Big apuntando al brazo, al debilitarlo tendría más posibilidades de conseguir llevarse el cuerpo muerto del mendigo y ocuparse de él para no dejar ni rastro.
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Maestro de Dados el Jue Nov 03, 2016 7:32 pm

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Invitado el Jue Nov 03, 2016 10:03 pm

Estaba claro que por mucho que quería negarlo le había tocado los mismísimos y estaba pagando por ello, pero merecía la pena por lo que iba obteniendo, no sólo en palabras sino en hechos. Ahora lo que hacía falta era sobrevivir para conseguir hacer algo, porque aunque lograra salir de esta tanto él como yo, lo que estaba seguro es que le daría caza y no iba a parar esta vez hasta detenerlo, en esta ocasión me había venido todo sin esperarlo realmente y nunca antes había estado ante él y estaba vez podía decirle al menos a Eunice la silueta, su voz inclusive cierto olor que desprendía, algo muy similar a lo que la pequeña Ziva me había comentado. “Por no hablar de la paliza Warcock”.

Una de las cosas que me estaba dando cuenta entre ya mi mal estado es que parecía conocerme de verdad. “Por tanto sabes que siempre he ido detrás de ti cabrón” Me dije mentalmente sin dejar de escucharle e intentando retener todo lo que me dijera si lo podía usar en su contra luego.

A ratos me parecía un total demente y a otras solamente un sádico demasiado inteligente, me inclinaba sutilmente a la segunda pero añadiendo un poco de locura a la oración. Porque una persona normal no podía sentir esa clase de poder que él creía tener y creérselo. Cierto que cuando tenías una potente arma en tus manos esta podía matar si apuntabas a lugares claves, inclusive de ser no puntos vitales podía llegar a matar el desangramiento, pero lo de él era totalmente diferente. Se creía por encima de la vida y la muerte. No me iba a dar ningún tipo de remordimiento matarlo en cuanto tuviera una mejor oportunidad. Porque a la próxima si salía de esta e iba a poner todo de mi parte por conseguirlo y no con las manos vacías, iba a terminar con él y no me iba a temblar el pulso ni iba a sentir ningún tipo de remordimiento, no por un ser así de despreciable.

No te lo tomes a mal Big, pero deja mi boca tranquila que no me van los tíos y tu aliento levantaría a un muerto...— No pude evitar seguir provocando. “Tus padres significan algo para ti, puede que más de lo que me estés intentando demostrar, al menos no toleras que los nombre” Expuse mentalmente procurando no soltarlo en voz alta, ese quería que permaneciera en mi mente. Dar con un acento resultaba complicado por la voz tan grave y hueca que tenía, era como si hablara dentro de una cueva, tal y como la pequeña me había relatado.

No grité ante la patada, no le daba el gusto a nadie y menos se lo iba a dar a él, si lograba matarme en esta ocasión no encontraría el terror en mis ojos, sabía que al menos eso le jodería. Por otro lado no podía morir porque esta vez tenía más lo que vivir, tenía un modo diferente de ver mi propia vida que antes, en la que por supuesto la ofrecía siempre que fuera necesario, ahora me paraba a pensar y no estaba seguro si eso era bueno para poder conservar o crear una familia, o ir mal en el trabajo. Lo poco que recordaba de mi madre era la gran importancia que le daba a la familia y a la habitación cerrada que nadie podía entrar y por respeto no hice ni el día de su muerte, también de Neisser quién me decía que el trabajo era importante, pero que con los años había descubierto que la familia lo era mucho más y que no tenía por qué haber incompatibilidad, sólo saber dar el lugar apropiado.

Sentí la sangre correr, en estos momentos estaba muy débil y seguía consciente por pura cabezonería que otra cosa.  Tenía dos opciones en estos momentos utilizar el Vulnera Sanentur para al menos aliviarme un poco o atacarle antes de que se fuera, necesitaba herirlo, necesitaba preservar alguna prueba. Me lancé sobre él con el brazo sangrante manchándolo y clavando la uña no parecía molestarle, con mi varita en otro brazo al no tener suficiente fuerza en el otro. —No quedará aquí— Estaba perdiendo tanta sangre que cada vez me costaba más ver la silueta y ahora la veía como Pero apunte con la varita — Expulso — Para que se golpeara contra la pared.
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