Situación Actual
21º-14º // 5 octubre luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Apolo MasbecthMejor PJ ♂
Circe MasbecthMejor PJ ♀
Alexandra B.Mejor User
Denzel S.Mejor roler
Ashanti ButtonMejor nuevo
Joshua EckhartMejor jugador
Sam & HenryMejor dúo
Eva WaldorfPremio Admin
Afiliaciones
Hermanas [2/4]
Expectro PatronumExpectro Patronum
Directorios [8/8]
Élite [36/40]
1zp6r0z.jpgSaint Michel UniversitéMagic WordsBelovedHogwartsExpectro PatronumExpectro PatronumExpectro Patronum
Redes Sociales
2añosonline

First Date [Steven]

S. Natasha Kuznetsova el Dom Nov 06, 2016 10:28 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Restaurante Chino.
Vestido para quitarle el hipo (?)
20:00 Viernes

Había recibido por fin la carta. Seguía sintiéndose más estúpida por haber estado esperándola de manera tan impaciente. Cuando la recibió se hizo la dura, la desinteresada. Abrió la carta y la leyó con una ligera sonrisa, asombrada todavía por esa facilidad de hacer toda situación una sonrisa en ella. Aquello era algo demasiado... ¿Agradable? Cerró la carta nuevamente y la guardó, ya en su día había aceptado el ir y claramente guardó la dirección en el GoogleMaps.

La cosa era qué vestido coger. ¡No podía ir con cualquier cosa! Llegado el día aún no se había decidido, se sentía rara. Gilipollas. Algo así, si. No entendía como con sus casi treinta tacos podía estar de una manera tan adolescente. Solo había que verla coger vestidos, posando los mismos sobre su cuerpo para ver frente al espejo como le quedaban y luego lanzándolos por el aire para coger otro. Repitiendo aquello una y otra vez. Finalmente acabó por optar por uno rojo. Uno rojo y con escote, aunque tuvo dudas por unos segundos. No estaba segura si estaba siendo demasiado descarada por ello o se estaba arriesgando poco. La cosa era que quería causar buena impresión en aquella... Cita. Llamarlo cita le hacía ponerse más nerviosa. ¡Tenía que ir perfecta! Aceptando sus imperfecciones, claro.

Mientras se duchaba se permitió el lujo de cantar. Cantar bien alto y feliz. Por primera vez no tenía porqué quedarse en casa sin hacer nada fuera de lo común o teniendo que irse a San Mungo a trabajar por hacer algo. Aquella noche había quedado con un ex-paciente. Se mordió el labio de la vergüenza de pensar que lo había conocido por haber sido su doctora. Aunque como él bien dijo ya no iba a ser más su paciente, y por ello intuyó que ambos estaban muy alegres por ello. Steven era un chico bastante agradable, gracioso y se le veía alguien muy sensible. ¿Por qué no tener una cita? Aquella noche se vería que tal se desenvolvían en un ambiente que no fuera sanitario, ni con una mujer tosiendo como un camionero de fondo. Puede que todo se quedara en aquella cita, o no. Había tantas posibilidades que ni si quiera pensó en ellas. Ella pensaba en el presente y en que iba a ser ella misma. Siempre siendo ella misma.

Cuando terminó de duchar se fue a vestir rápido, pero sin mucha prisa para no sudar. Luego de eso se maquilló apenas un poco los labios y algo de base en el rostro. No le gustaba ir muy maquillada porque con los años había entendido que no le favorecía esos maquillajes de puerta que muchas llevaban. Tras estar lista se dirigió al restaurante acordado y dejaría que todo lo que viniera después fuera como tuviera que ir. Lo malo es que llegó unos cinco minutos tarde pero no fue más que por el tráfico además de que el maldito google map le quería llevar por una calle cortada. ¿Lo bueno? Es que verlo a lo lejos le hacía inevitablemente mostrar una pequeña sonrisa en los labios. ¿Cómo iría aquella cita? Fuera como fuese, parecía prometer.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Lauren Cohan
Edad del pj : 29
Ocupación : Sanadora de San Mungo
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.720
Lealtad : Neutral cercano a lo
Patronus : Thestrall
Mensajes : 79
Puntos : 49
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3653-s-natasha-kuznetsova

Steven D. Bennington el Miér Mar 01, 2017 9:58 pm

Había que admitir que cada país contaba con unas costumbres que, cualquiera ajeno a este, le costaba entender a primera instancia. De igual manera, cada país contaba con una serie de estereotipos que no siempre se cumplían y que, en la mitad de los casos, no eran ni ciertas pero aún así eran conocidas por los visitantes de cualquier país del mundo que fuese a poner un pie sobre sus tierras.

- Supongo que es una costumbre, sin más. – Se encogió de hombros. – Siempre he oído que la gente de la alta sociedad toma el té a la misma hora. O más bien lo he visto en algún capítulo de los Simpson sobre la Reina de Inglaterra. – Dijo si ningún tipo de problema. A lo tonto, con aquel programa supuestamente infantil podías aprender muchas cosas sin siquiera darte cuenta. – Pero prefiero creer que es una excusa que los ingleses inventaron durante alguna guerra para así no tener que ir a la batalla. Ya sabes, que estuviesen luchando y a las cuatro de la tarde dejasen de luchar y se fuesen a su casa diciendo “Mira oye, ya sé que nos estamos masacrando, pero la hora del té es la hora del té”. Y se fuesen de allí con sus escudos, cascos y caballos todo dignos. – Sí, prefería su versión alternativa donde la lógica parecía no tener cabida.

Steven no pudo evitar sonreír al escuchar la explicación de Natasha. Siempre le resultaba gracioso como las personas intentaban justificarse para no parecer malas personas incluso cuando no lo eran. Sonrió de manera inconsciente mirando como la chica seguía hablando y hablando justificando el uso de la legeremancia en la medicina. Y en parte Steven estaba de acuerdo con sus palabras. Pero en parte no  y no dudó en poner, una vez más, en un aprieto a la chica para ver cómo esta salía de él.

- ¿Ahora resulta que los sordos no podemos comunicarnos? – Rió. – O los mudos. O cualquier persona. ¿Y si es chino y no entiendes su idioma? ¿También usarías la legeremancia? Su pensamiento seguiría siendo en chino y tú seguirías sin entenderlo. – Dijo alzando sendas cejas antes de romper a reír. – No digo que no sea un camino mucho más sencillo pero no siempre el acertado. SI no puedes comunicarte con una persona, ¿Cómo va a darte permiso para que accedas a tus pensamientos? Igualmente, como médico, debes tener ese sexto sentido para captar si lo que te dice un paciente es cierto o no. Y a eso súmale que existen sistemas de comunicación alternativos. ¿Un sordo no te oye? Lengua de signos. ¿Un mudo no te dice lo que le pasa? Lo mismo. O si no siempre puedes recurrir a un papel y un boli. Los muggles carecen de legeremancia y encuentran la manera de comunicarse, ¿Por qué nosotros  no podemos hacer lo mismo? La cultura muggle tiene mucho que puede enseñarnos. – Dijo aquello último de manera amable, intentando que Natasha viese que no estaba intentando atacarla en ningún momento sino hacerla ver que no era necesario recurrir a la legeremancia cuando había otros métodos más sencillos y accesibles.

Sonrió una vez más, esta vez a la hora de escuchar el relato sobre la familia de Natasha. Steven era un coleccionista de historias nato. Siempre le había gustado escuchar lo que los demás tenían que contar. Le encantaba escuchar cada historia, cada relato. Le apasionaba poder crear un pasado, unos recuerdos o una historia detrás de cada persona que conocía. Por eso prestaba tanta atención a los movimientos en los labios de la chica con el fin de no perder detalle de lo que decía.

- Creo que confunde mellizos con siameses. – Dijo con tono bromista. – Pero está bien tener una parte de tu casa cerca. – Al menos, para él siempre había sido así. Cuando viajaba durante mucho tiempo a Australia tenía a su madre. Y cuando se mudó a Inglaterra tenía tanto a su hermana como a su padre en su nueva aventura, por lo que jamás se había sentido solo en aquel sentido. En cambio, sí lo hizo en Hogwarts hasta que su hermana comenzó sus estudios años después. Siempre le había faltado algo durante su época de estudios, y ese algo era poder ver a su familia. – Mis padres se separaron poco después del nacimiento de Beatrice y nos vinimos a vivir a Inglaterra. Así que desde pequeños estábamos muy unidos el uno al otro. Yo no quería que ella pudiese sentir que le faltaba algo porque no vivíamos con nuestra madre. Y ella… Ella desde pequeña era la mejor persona que he conocido jamás. – Dijo sin ningún tipo de tapujo. – Ser el mayor te hace ver las cosas desde otra perspectiva. Nunca quise que le pasase nada malo, así que quizá la protegía más de la cuenta. Yo ya había pasado por las experiencias que ella tendría que pasar e intentaba que ella no tuviese que pasar por las malas. Pero es imposible, hay que pasar por lo bueno y también por lo malo. La vida al fin y al cabo la construyen nuestras vivencias y tampoco quería que Beatrice se perdiese ninguna de ellas. Y ahora que ya es una mujer sigo siendo el hermano pesado que la llama todos los días para ver cómo está y cómo le va en el trabajo. Algún día me mandará a la mierda, aunque espero que ese día no llegue pronto. – Rió.

Sirvió una nueva copa tanto a su acompañante como a sí mismo y finalizó el primer plato. El segundo no tardó demasiado en llegar a o que Steven contestó con una sonrisa iluminada llena de gratitud. La comida era la razón número uno en su felicidad.

- ¿Y eso de leerse la mente es cosa de mellizos o era de gemelos? – Bromeó. – Lo típico de si a tu hermano le pasa algo malo tú lo sientes. ¿Es cierto o es cosa de las películas?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Sam Claflin
Edad del pj : 31
Ocupación : Profesor encantamientos
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 9.400
Lealtad : Pro - Muggle
Patronus : Camaleón
Mensajes : 466
Puntos : 279
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3393-steven-d-bennington http://www.expectopatronum-rpg.com/t3398-it-s-where-my-demons-hide-relaciones-de-steven http://www.expectopatronum-rpg.com/t3443-this-city-never-sleeps-at-night-cronologia-de-steven http://www.expectopatronum-rpg.com/t4865-baul-de-steven-d-bennington#73921

S. Natasha Kuznetsova el Sáb Mar 18, 2017 11:43 am

Lo mejor de todo aquello era el poder mantener una conversación adulta y cómoda, sin importar realmente lo que estuviera pasando alrededor de ellos. Natasha casi había olvidado aquello y poco a poco iba recordando lo que sentía en situaciones como aquella. Había olvidado lo que era sentarse en un restaurante, daba igual cual fuera, y ponerse a charlar de temas que estuvieran lejos del trabajo. Ese trabajo que la estaba consumiendo y que hacía que perdiera la cabeza, de un modo u otro. No era nada sano, estaba claro, pero era la única opción que tenía si quería olvidar su matrimonio, si quería olvidar a su ex-marido. Las cosas habían acabado bien, si, pero no hay nada más doloroso que el recuerdo y la rusa siempre fue una persona bastante sentimental para aquellas cosas, por muy bien que supiera ocultar. Por ello, estaba realmente feliz en aquel instante sin recordar nada de aquello, siendo ella misma y pudiendo conocer a aquel hombre que tenía frente así con una bella sonrisa.

Eso sí, la imaginación del contrario sobrepasaba la propia, aunque lo seguía con sus derivaciones lejos de la lógica porque había leído lo suficiente como para comprender su forma de pensar. No pudo evitar reír por lo bajo antes de dar una respuesta a toda aquella historia que él mismo se había montado. — Sin duda no parece una idea descabellada la tuya, quien sabe. Puede que tengas razón, eso nunca lo llegaremos a saber porque nunca estuvimos allí realmente pare verlo pero de quedarme con una historia me quedo con la tuya, mucho más divertida que la primera. No puedo evitar reírme si me imagino a un hombre, como lo describiste, tomando té con el meñique levantado. — La idea era mucho más divertida, eso no se podía negar. Sin duda aquella cabeza que tenía frente así valía para mucho más que para la música. — Aunque yo me imaginé que tomaban té porque simplemente estaba de moda por eso mismo, la clase alta. Dentro de mi cabeza resultaba menos divertido, pensaba que lo hacían porque no tenían nada mejor que hacer a esa hora que beber té. — Admitió sin vergüenza alguna, al fin y al cabo no tenía tampoco de qué avergonzarse, aunque por unos momentos lo hizo por pensar qué podía pensar el contrario de ella.

Tras aquel tema volvería otra vez el de la legeremancia, el cual comenzaba a ser algo que le comenzaba a dar dolores de cabeza, y no por el contrario, sino porque parecía tener más inconvenientes que ventajas. Eso no quitaría que viera la legeremancia más una ayuda que un modo de cotillear a las demás personas. Por suerte, Steve no mostraba una actitud agresiva ante la contrariedad con sus ideas. Estaba segura de que no le gustaba mucho, sino no le mostraría aquella visión. — Agradezco que me hagas ver todo esto desde otra perspectiva, Steve, pero sigo pensando que no tiene porqué verse como un método de cotillear a nadie y sigo diciendo que en ningún momento atacaría la intimidad de otra persona. Lo veo más como una herramienta a la que poder acudir en casos extremos, no siempre que esté la ocasión. — Respondió hablando desde el corazón, ya que sus intenciones estaba más que claro que eran simplemente buenas e inocentes, no buscaba la maldad en ello. — Aunque no te quito la razón ni pretendo quitarles el mérito a los muggles, quizá deba aprender otros modos de comunicarme con los pacientes, como el lenguaje de signos ya que lo dijiste. Tal vez si pruebo esa experiencia pueda volver plantearme la idea y ver si merece la pena de verdad. — Se encogió de hombros sin saber bien cómo serían las cosas en un futuro, y sin querer pensarlo mucho. — Yo lo único que quiero es el bien de los pacientes, es lo único que me queda ahora mismo. No tengo otra cosa por la que luchar. — Admitiría con una sonrisa que cargaba la felicidad que le daba los pacientes y a la vez la nostalgia de haber tenido otras cosas por las que luchar anteriormente.

No pudo evitar sentirse mal por cómo trataba a su hermano, se peleaban en ocasiones demasiado a pesar de que ya eran adultos, o quizá no del todo. — La familia es la familia, nunca me quejaré de mi hermano por muy pesado que resulte. — Si, estaba encantada de tener a su hermano cerca porque como bien decía el contrario le hacía recordar a su familia, le hacía recordar que no podía olvidar sus raíces rusas. Aunque el acento le ayudaba también a ello. Lo mejor de todo aquel tema seguramente fuera la historia que el contrario comenzaría por contar sobre su familia y sobre su relación con su hermana. Envidiable, ¿quizá? Sea como fuera, se quedó embobada mientras comía. Embobada por aquella soltura a la hora de contar su historia y la forma que tenía de adornarla para que fuera tan sencilla pero llamativa a su vez. — Tienes una historia impresionante, debe ser genial tener esa relación de hermanos tan íntima. Me siento mala hermana escuchándote. — Bromeó mientras seguía comiendo y comprobó que tanto él había acabado como llegaba el siguiente plato. ¡Y ella sin acabar!

Hay veces que presiento cuando mi hermano hizo alguna travesura de las suyas, también cuando está mal, pero sinceramente creo que es porque ya lo conozco bastante bien. — Se mantuvo por unos segundos un tanto pensativa. — Puede, quien sabe. Si es como las películas lo que me ocurre con mi hermano, no es tan emocionante y épico. Eso sí, hay veces que parece sabe lo que estoy pensando y yo igual, aunque sigo creyendo que es solo porque nos conocemos. — No sabía bien si realmente aquello era casualidad, instinto o qué. Tan solo sabía lo que vivía pero tampoco era algo que se hubiera planteado nunca, nunca se imaginó las cosas entre su mellizo y ella como una película. — Seguro que son cosas de película, un día lo comprobaré. — Aquello ya era por curiosidad, curiosidad por saber si aquello era cierto o estaba equivocada. — Cuando vaya a visitarte a la tienda te diré el resultado. — Añadió con una sonrisa coqueta, con un brillo muy leve en los ojos de ilusión por aquello, porque volvía a sentirse adolescente de algún modo.

Por cierto, me parece curiosa la forma de la que hablaste del ruso y la curiosidad me lleva a preguntarte: ¿qué es lo que piensas de Rusia? Y de los que venimos de allí... — Por fin terminó de comer su plato, el cual no había tardo por otro motivo más que el de haber estado embobada con Steve. Tras eso lo que hizo fue quedarse atenta a lo que le iba a responder el contrario porque era la primera vez que preguntaba eso a alguien que no era de sus tierras.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Lauren Cohan
Edad del pj : 29
Ocupación : Sanadora de San Mungo
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.720
Lealtad : Neutral cercano a lo
Patronus : Thestrall
Mensajes : 79
Puntos : 49
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3653-s-natasha-kuznetsova

Steven D. Bennington el Dom Mar 19, 2017 6:57 pm

Steven tenía la capacidad de hablar de cualquier tema del que no tenía ni la más mínima idea como si se tratase de un verdadero experto y es que tenía una imaginación tan grande que en ocasiones parecía que alguna de las locuras que decía tenía algo de verdad. Y en muchos casos era cierto sin siquiera darse cuenta. Era de esas personas que se desviaba tanto de un tema y decía tal cantidad de tonterías que una de cada diez tenía sentido y resultaba sorprendente dentro de aquel baúl de oraciones perdidas.

- Es que si no tomas el té con el meñique levantado no estás tomando té como un señor inglés. Si haces algo, hay que hacerlo bien. – Y acto seguido cogió su copa como si de una taza de té se tratase y elevó su dedo meñique para darle un trago imitando a los ingleses que bebían el té de esa manera. - ¿Ves? Nadie pensaría que en mi copa no hay té. – Quitando el pequeño detalle de que la copa era trasparente y claramente podía apreciarse el vino en su interior. Y a eso había que sumarle que no tenía ninguna taza que acercarse a los labios – Si quieres saber la historia verdadera pudo irme al servicio a fingir que tengo que ir al baño, sacar el móvil y buscarlo en Google. Luego te cuento la historia cómo si realmente la supiese y no me la acabase de leer en internet. – Ah, tecnología muggle, gran invento. Él siempre había vivido rodeado de tecnología muggle y era algo que, con los años e incluso sus visitas a Hogwarts y al Mundo Mágico jamás había dejado de lado. Las raíces, en su opinión, eran algo importante. Pero más importante era usar todo aquello que te beneficiase sin importar si era mágico o muggle. Lo mejor era combinar tanto de un lado como del otro.

Los magos tenían cientos de aspectos positivos que los muggles no tenían. Por el contrario, los muggles tenían cientos de aspectos positivos que los magos no tenían. Los unos podían complementarse a los otros en las diferentes dimensiones de la vida de las personas. Pero eso no quería decir que todas las opciones fuesen siempre válidas. Al menos, no para Steven.

- Creo que es más sencillo aprender lenguaje de signos que legeremancia. – Rió. – En un año puedes sacarte un B1 como si de cualquier idioma se tratase. Y mucha gente sabe lo básico como para poder comunicarse lo mínimo con las personas. – Steven había aprendido lo básico durante el tiempo que había estado en la Universidad, pero tras su pérdida del oído tenía que haber profundizado algo más. Centrándose en todo y no sólo en una serie de palabras que le podían ser útiles para una breve conversación como si de un indio se tratase. – Es interesante pero no sé si en tu trabajo te sería muy útil si los pacientes no pueden hablar por estar en shock o algo similar. – Se encogió de hombros sin saber mucho del tema al respecto. – Si son mudos o sordos sí, la mayoría conocemos sistemas alternativos para poder comunicarnos en algunos casos, claro. Hay muchas investigaciones al respecto del tema y su relación con la calidad de vida. Las personas que no pueden comunicarse son más propensas a la depresión así que siempre es útil poder comunicarte con tus pacientes de alguna manera… - La legeremancia no era algo que llamase la atención de Steven pero, por supuesto, comprendía el punto de vista de Natasha.

El chico enarcó sendas cejas ante el comentario de Natasha sin entender muy bien a qué se refería. Steven era alguien muy positivo que intentaba mirar dos veces cuando veía que las cosas no eran tan buenas cómo le gustaría e intentaba buscar lo positivo en cualquier situación.

- ¿Cómo que no? – Preguntó retóricamente. – Tienes un hermano, y seguro que una familia. Te tienes a ti misma y tu propia vida. No es malo luchar por tu trabajo y más cuando este afecta a tantas personas pero no lo pongas como una prioridad en tu vida. El trabajo es una parte importante, no te lo voy a negar, pero no lo puede ser todo. – Steven había tenido muchos momentos de su vida en los que había visto todo de color negro pero había conseguido sobrellevarlo y seguir adelante con una sonrisa, no limitarse a sobrevivir simplemente. – La vida sigue siempre, no seas tan negativa.

Steven y Beatrice habían estado muy unidos desde que eran niños y, para Steven, su hermana era uno de los pilares fundamentales de su vida. Por no decir que durante un tiempo había sido el único que había tenido.

- Eso es porque no te he contado cómo discutíamos. El día que me llegó la carta de Hogwarts no se enfadó demasiado, más bien todo lo contrario, pero cuando se dio cuenta que aquello significaba que tenía que irme de casa durante meses y no nos podríamos ver… Yo creía que no volvería a hablarme en la vida. – Y había sido así durante semanas, hasta que Steven se había subido al coche con su padre para ir a la estación mientras Beatrice permanecía cruzada de brazos en el asiento trasero y, hasta que Steven no se había alejado hasta casi quedar fuera del alcance de su vista, la chica no había salido del coche para correr a abrazarlo. – Y esa no fue de las peores. – Rió. - Es lo malo de la confianza, que a veces da asco.

Durante su tiempo en Hogwarts había conocido a dos hermanos gemelos, pero jamás se había parado a preguntarles si se leían el pensamiento o tenían algún tipo de conexión especial que les diferenciaba del resto de hermanos. Y con los años, cuando aquella curiosidad había aflorado, les había perdido la pista por completo.

- Seguro que vendrás solo por el bajo gratis, no por decirme el resultado de tu investigación. – Dijo fingiendo estar decepcionado o incluso dolido, cuando realmente no le interesaba nada en absoluto.

Los rusos. Ah, esa extraña cultura tan diferente a Europa. Aunque para ser sinceros, los ingleses también eran más raros que un perro verde.

- Creo que nunca he conocido un ruso. A ver, de decir hola y demás, sí. Pero no de tener una conversación profunda ni nada parecido. – Rió. – Pero por los estereotipos, la televisión y… Por Putin, sois muy brutos, bebéis mucho, todos sois comunistas, poco simpáticos y ahí hace un frío de narices. Creo que lo último es lo único cierto. – Aquello era como en el resto de países del mundo, donde cada persona era un mundo. – Esto es como pensar que los australianos vamos en canguro a todas partes y usamos un boomerang para cualquier cosa. Lo único que es cierto de esas tonterías es que antes de ponerte los zapatos tienes que comprobar que no haya una araña dentro. – Y eso era algo de su propio país que no le agradaba ni lo más mínimo. – No sé, son tonterías que me parecen graciosas, la verdad. – Rió con toda la naturalidad del mundo.

El camarero no tardó demasiado en aparecer para cambiar los platos vacíos por unos llenos y sustituir la bebida por una nueva.

- ¿Quieren algo más?

Steven miró a Natasha esperando una contestación por parte de esta pero por su parte negó con la cabeza, pues con todo lo que tenían sobre la mesa estaba más que servido.

- No debes llevar mucho tiempo aquí como para que nadie te haya hecho chistes de rusos con estereotipos. Eso, o has conocido a gente realmente aburrida.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Sam Claflin
Edad del pj : 31
Ocupación : Profesor encantamientos
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 9.400
Lealtad : Pro - Muggle
Patronus : Camaleón
Mensajes : 466
Puntos : 279
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3393-steven-d-bennington http://www.expectopatronum-rpg.com/t3398-it-s-where-my-demons-hide-relaciones-de-steven http://www.expectopatronum-rpg.com/t3443-this-city-never-sleeps-at-night-cronologia-de-steven http://www.expectopatronum-rpg.com/t4865-baul-de-steven-d-bennington#73921

S. Natasha Kuznetsova el Dom Abr 16, 2017 11:37 am

No pudo evitar reír por aquellos comentarios sobre el té y el meñique, una relación inseparable para los ingleses. ¿A qué se debería? Fuera como fuese, le parecía bastante graciosa la idea de Steven. — Si lo vas a hacer para impresionarme, lo cierto es que no necesito que me digas lo que ponga en el móvil. — Sonrió algo coqueta mientras tomaba el último trago de la copa. — Ya me impresionas con tus hipótesis, lo prefiero así. — Confesó, sin mucha vergüenza de admitir que toda esa forma de impresionar tan especial que tenía el hombre, una forma de la más peculiar para ella porque no estaba acostumbrada a las personas espontáneas y con coherencia, porque sino ya tenía a su querido Odiseo para contarle historias bastante más alejadas de la realidad. Por muchos motivos... Especiales.

Luego, tema de la legeremancia que finalmente Steven resolvió las dudas de si aprenderlo o no. Cada vez veía más sentido a lo que este decía de lo que ella quería hacer, como un impulso que necesitaba hacer por los pacientes. Si hacía algo era por ellos. Tenía razón, en todo. Si el lenguaje de signos ya no funcionara, entonces tendría que ver otra opción, aunque no vendría mal comenzar a curiosear sobre el tema para conocer mejor lo que quería aprender. — Tienes razón. Estudiaré el lenguaje y veré los resultados cuando lo ponga en práctica. Espero que así los pacientes se sientan más cómodos. Evitando la legeremancia debería ser así, entonces. Nunca imaginé que fuera a ser algo incómodo. Supongo que mi ignorancia respecto a los límites de la legeremancia, hacen que no sepa la reacción de las personas ante la misma. — Aquello era lo que finalmente en su cabeza se había ordenado y todo decidido. Estudiaría el lenguaje de signos.

Claro que el siguiente tema sería un tanto más íntimo, al menos para la Rusa. No tenía nada más por lo que luchar por muchos motivos, al menos que ella viera. — Si, claro. No veo la vida de manera negativa, o eso creo. Lo cierto es que más bien la lucha en mi trabajo es una manera de mantenerme desconectada. — Se encogió de hombros sin saber muy bien como explicarlo. — Digamos que mi hermano tiene su vida y no podemos estar todo el tiempo juntos, mis padres están muy liados en el ministerio de Rusia y, bueno, no tengo hijos que cuidar. — Rió mientras se recogía el cabello tras la oreja, se sentía tan tonta contando aquello así. — Claro que las cosas cambian y ahora tengo más motivos para salir del trabajo. — Dejaría caer aquello mientras su mirada era coqueta y dejando claro que se refería a él. Al fin y al cabo, aquel hombre sentado frente a sí había hecho que dejara el trabajo aquel día para tener una cita.

Luego vendría el tema de los hermanos. ¡Ay, hermanos! Muchos de ellos solo sabían dar dolores de cabeza, insistir en salir a tomar copas para acabar borrachos y hacer cualquier locura que su hermano considera "lo mejor". Su gemelo,
sin duda, era el más fiestero, que no con ello era el más animado. Dado que además eran gemelos, entraron a la vez a la escuela y salieron juntos. Toda su vida casi siempre juntos. — Que tierna, habría que verla enfadándose contigo. ¿Hinchaba las mejillas del enfado? Mi hermano lo hacía, cuando eramos pequeños. —Rió recordando aquello de su hermano, siempre le pareció muy tierno. — Sin duda, mi hermano se toma eso muy al pie de la letra. Cuando a veces es tan detallado con sus historias apasionales.. — Volvió a reír, porque si que le daba asco cuando le contaba aquellas historias. ¿Por qué le contaba aquello? Sin duda era por la confianza.

Y no pudo evitar arquear una ceja ante ese fingido dolor por lo del bajo. — Uy, si. Me gustaría más tener un bajo más que ir a visitarte. — Dijo aquello con burla, siguiéndole el juego. Puesto que ya le demostraría cuando fuera a su tienda los motivos por los que iba. Nada malpensado, claro. Natasha era ya mayor para ir con tonterías pero tampoco era tan.. Así. Vale, esta algo alocada. ¿Quizá cosa de su hermano? Él influenciaba mucho, con sus tonterías de Don Juan. Lo mejor de todo vino cuando comenzó a hablar de los rusos y los estereotipos, muchos no eran mentira, la verdad. No pudo evitar volver a reír. — ¿Vais en canguro?Vaya, no sabía esas cosas, pero... ¿Tan probable es encontrarte una araña? — Aquello último lo preguntaba con mucha curiosidad por saberlo.

No, gracias. — Respondió al camarero, sin ser ruda, para volver a llevar su atención al rubio mientras miraba la comida por encima sin saber bien por donde empezar. — Llevo bastantes años pero nunca me han hecho bromas de rusos, supongo que eran muy aburridos. Además, ¿tan brutos parecemos? — Miró intrigada a su ex-paciente. — ¿Y qué chistes sobre rusos te sabes? — Preguntó a modo de petición porque realmente la tenía intrigada.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Lauren Cohan
Edad del pj : 29
Ocupación : Sanadora de San Mungo
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.720
Lealtad : Neutral cercano a lo
Patronus : Thestrall
Mensajes : 79
Puntos : 49
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3653-s-natasha-kuznetsova

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.