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Don't let me remember [Noah]

Dave Blackshine el Lun Nov 21, 2016 12:46 am

Recuerdo del primer mensaje :

17 de diciembre de 2016, cuarto callejón a la izquierda, pasado Cabeza de Puerco en Hogsmeade.


El mundo como lo había visto hasta aquel día llegaba a su final.


- Querido hermano, parece que ha llegado el momento. Tus ojeras me dicen que has pasado malos días ¿no? Lo de papá fue muy triste y sé que todo esto supone un cambio demasiado inmenso para ti, pero eres un Blackshine, somos el resplandor de la oscuridad, lo llevamos dentro y no puedes evitarlo. Siempre acaba llegando.

Lo veía, lo oía y le olía allí, a escasos centímetros de mi, observándome mientras su compañero me inmovilizaba por detrás. No podía mover la cabeza para evitar su mirar penetrante en mis ojos, en mi interior. Mis brazos también estaban bloqueados por los suyos y el mover mis piernas supondría caer de bruces.  

- No sé de que coño hablas, las ojeras son de follar toda la noche, no veas Hogwarts parece un prostíbulo últimamente y a todo esto, creo que esto no es necesario. - Farfullé, refiriendome a mi inmovilización, antes de recibir aquel puñetazo en mi mandíbula.  

- Oh... Bueno... Si no nos hubieses lanzado un bombarda nada más vernos aparecer, quizá no sería necesario. - Su sonrisa sarcástica se aproximó a mi más de lo que me gustaría. ¿De verdad aquel era Jeff? Parecía un psicópata más que el chico dulce que había sido siempre conmigo.  

- Si no hubieseis aparecido de esa forma. - Rechisté y mi captor hizo que un dolor intenso se alzara desde mis hombros hasta mi nuca como castigo por mis "malos modales".  

- Gracias, Math. - Si, Math era el nombre del que me tenía cogido por detrás, una fantástica persona y alegría de hombre. Nótese la ironía. - Como iba diciendo, antes de tu interrupción, al ser un Blackshine llevas contigo la marca del señor tenebroso en tu destino, esta te guía por los senderos de la vida hasta el día de hoy.

- Pues que maravilloso, casi me estoy corriendo de la aleg... Aaah... - De nuevo el dolor.  

- Querido hermanito, por favor, no vengas con tus sarcasmos, papá ya no está para reírte la gracia y, personalmente, siempre me pareciste un gilipollas malcriado que creía que el mundo iba contra él. - Mi cara de estupefacción era suficiente para que mi hermano no necesitase entrar en mi cabeza para saber que me estaba cagando en todo él y me sobraba mierda para el que se encontraba detrás. - La vida es así Dave, yo sufrí mucho, muchísimo y no sabes cuanto, pero convencí a padre de que esto no podía ser así para mi hermano pequeño. No, no quería lo mismo para ti. Por eso hicimos lo que hicimos, para hacerte fuerte, desde pequeño fuiste preparado y ahora eres lo que eres por nosotros.

- ¿Qué soy exactamente? - Intenté ajustar el cuerpo para que cuando el mortífago me castigase por hablar me doliese menos, fue absurdo.  

- Hermano, has venido a nosotros, ya casi eres uno de los vencedores, solo te falta la última prueba.

- Antes de presentarme a la prueba... ¿Están todos como tu o eres el único grillado? - Pregunté algo cansado de aquel estúpido jueguecito en el que llevaban ya un rato.  

- ¡Qué no me interrumpas! ¡Crucio! - Mis ojos se abrieron de par en par y una milésima de segundo después me encontraba retorciéndome en el suelo, intentando no gritar, no darle la satisfacción, pero aquel dolor era incontrolable, sentía como cada hueso de mi cuerpo se partía en mil pedazos y los músculos eran atravesado por las astillas. Sentía como los espasmos hacían golpear mi cuerpo contra el suelo, sentía como aquellos pocos segundos se convertían en horas. Cesó. Mi respiración era rápida, tanto como el latido de mi corazón. Aún me dolía todo cuando el tal Math me volvió a coger y levantar. Ahora comprendía perfectamente porque era una puta maldición imperdonable. - Bien, Dave, te dejaré algo claro antes de seguir. Para mi eres prescindible, para nosotros eres prescindible y para este mundo... Eres prescindible. No eres nada ni nadie, y verdaderamente no destacas en nada. Fuiste Slytherin porque nosotros te pusimos ahí, en realidad habrías sido un puto Gryffindor, un fracasado que es lo que eres. Pero padre quiso darte una oportunidad, yo le dije de escoger a Arenna, pero era cierto... Arenna era demasiado bondadosa. Tu en cambio eras imbécil y valiente, la valentía a veces sirve para que ese muera en tu lugar. Así que cierra la boca y procura no demostrarme muchas más veces que no vales nada. Solo limítate a cumplir órdenes, así tendrás el reconocimiento que quieres y olvídate de esos a los que buscas llamar amigos. No son más que estorbos y morirán tarde o temprano, quizás los tengas que matar tú mismo y entonces también tendrás ese reconocimiento que sé que tanto quieres, así que aprende a odiarlos o a prescindir de ellos. No pierdas tu tiempo con el amor, hace a la gente inservible, y tu tienes que servir para algo. Hermano, padre te eligió a ti...

- Lo dijiste antes, no te repitas.

- ¡LA PRÓXIMA VEZ TE TENDRÉ UN MINUTO ENTERO BAJO TORTURA! Así que silencio... - Sus ojos se abrieron mientras chistaba y se acercaba de nuevo a mi rostros para después volver a alejarse y seguir dando vueltas. De aquí para allá y de allá para aquí. - Bueno, veo que eres fiel a la causa, me odias, y yo te odio, ¿sabes? Pero eso da igual porque lo que importa es el señor tenebroso y tu estas ansioso de venganza, aunque hay un asuntito que no llevas bien. ¿Cómo que no te molesta que un sangre sucia te mire?

- ¿Podrías de dejar de meterte en mi mente? - Golpeó mi cara con el reverso de su mano y mi nariz se arrugó en aquellas ansias por matarlo. - Es simple, no necesito odiar a alguien para matarlo. - Contesté intentando morderme la lengua.  

- Bien, me parece magnífico. Al menos la valentía te sirve para algo. Y deja de imaginar que me revientas con bombardas, es incómodo ver tan lúcido mi cuerpo siendo mutilado. Bueno... Empecemos. No quiero alargar mucho esta estancia junto a ti, ya tuviste suficiente con absorber la vida de tu gemela como para que ahora vengas a devorar la mía. Me causas hemorragias internas.

- ¿Pero qué coño hablas? Puto enfermo. - Le pregunte, esta vez sin morderme la lengua, frunciendo el ceño y entrecerrando los ojos. Su seriedad me indicó lo que se avecinaba.  

El periodo de dolor esta vez pareció más largo, la agonía se intensificó y cuando se detuvo apenas tenía ya fuerzas para gritar, para quejarme o para moverme. Iba a matar a aquel desgraciado, pero no en aquel momento, no en aquel lugar, no era cuestión de precipitar las cosas y dejarles mal porque un chico torturado les había vencido a los dos... ¿Corto el royo no?  

Al abrir los ojos lo encontré justo frente a mi, su rostro no reflejaba la locura anterior, sino tristeza, sus ojos miraban mis labios y su mano apartaba el pelo de mi frente mientras situaba su varita cerca de mi cabeza.  

- Te revelo, la verdad. - Una espesa y blanca niebla invadió mi visión, y algo comenzó a vislumbrarse, una escena, una cara, unos ojos abiertos sin vida, unos labios tiritantes por algún nervio que aún luchaba por sobrevivir, y sangre, sangre de un cuerpo roto, reventado por la caída y yo... Yo a escasos centímetros de ese cuerpo, de esa niña, de mi hermana. Todo se movió a cámara rápida y dolió, todo dolió. Vi la imagen de mi padre regañándome, reiteradas veces, demasiadas veces, sonrisas, más momentos felices de los que antes recordaba pero también sentía los golpes como un dolor punzante en el cráneo. Voces, gritos por parte de nuestros padres. El cinturón, sus ojos llenos de ira, sus ojos llenos de júbilo, los golpes, las caricias, besos y abrazos. ¿Por qué habían eliminado esa parte? ¿Por qué buscaban ocultar también momentos felices? ¿Así conseguirían que me convirtiese en la persona solitaria que no buscase a nadie? Eliminando los momentos felices con gente, no puedes saber que con gente hay momentos felices...  

Y ahora una luz que se escapa por la rendija de una puerta, una puerta a la que me acerco...

Turn off the lights:
"La luz en el gran pasillo era tenue, la gran sala se encargaba de iluminarla y yo me encontraba observando desde el borde de la puerta. Mi madre y su novio se peleaban con Arenna en una acalorada discusión por los derechos de los animales y la cabeza del jabalí que aquel hombre había traído a casa... No... No es por eso, aquello es el recuerdo anterior, el que lo solapaba. Ellos no están discutiendo, hablan algo de los mortífagos, de la orden, pero no consigo escucharlos puesto que murmuran, sin embargo, se que lo hacen, quizá por la información añadida de Jeff a este recuerdo.
En ese momento mi atención se desvió al notar como me tapaban la boca y me arrastraban hacia atrás en aquel cálido abrazo. Era el mismo hermano que minutos antes me había estado torturando. Era mucho más alto que ahora, no, tampoco era eso, yo era demasiado pequeño en ese recuerdo.  
- ¿Se puede saber que haces aquí?  
- Arenna esta blablando otra vez con mamá y el señor.  
- Es hablando... Y ya sabes que están hablando, de eso que a papá no le gusta y después le pegará una paliza por hacerlo si se entera. Si tuviese algo más de inteligencia lo mismo conseguía algo en esta vida, pero esa es su naturaleza.
- ¿Naturaleza? ¿Cuál es la tuya, her?  
- Observar y aprender. Soy un Ravenclaw, lo mío es el saber y utilizarlo después.  
- Eso es mentira, te lo estas inventando, Jeff.  
Su sonrisa era tan cálida como sus abrazos.  
- Bueno, soy inteligente, lo demás ya es cosa propia.  
- Tu lo que eres es un reído.  
- Se dice creído. - Dijo negando con aquella ceja alzada.- Y si fuese así, sería un sucio Slytherin. - Aquellas palabras me hicieron mirarle confuso.
- ¿Y yo? ¿Yo seré también un sucio Slyrerin?  
- Slytherin, Dave. Y no, tú tienes pinta de gatito. Serás un Gryffindor seguramente.  
- Yo no soy un gatito. - Dije golpeando su brazo.  
- Si, eres un gatito, un gatito valiente que no le tiene miedo a nada y que juega con su ovillo de lana.  
Fruncí el ceño y cuando quise contestarle sonó aquel golpe que nos hizo mirar a los dos hacia el interior de la habitación. Mi hermana había golpeado a mi madre y el hombre se disponía a salir en su defensa. Sin dudarlo entré en el cuarto corriendo hacia su posición.  
- ¡No toques a mi hermana, rararacho! - Grité mientras mi madre miraba confusa mi entrada y la de Jeff que iba tras de mi con los brazos cruzados y mirando la escena incrédulo.  
- ¿De que coño vas alzando la mano a mi hermana?  
- No os metáis, mocosos.  
Dijo antes de que le diera una patada en la espinilla, su gruñido reflejó lo insignificante que había sido y sus manos cogieron mis hombros para lanzarme al estampado sofá verdoso que se encontraba allí al lado. Mi madre gritó regañándome y mi hermano alzó la voz más que ella para recriminarle que no me regañase a mi. Sus siguientes palabras me hicieron mirarle con los ojos como platos ante lo malsonantes que eran y entonces mi madre le contestó con aquello que no comprendí en aquel momento.
- ¿¡Por qué no entendéis que yo solo quiero salvaros!? Vuestro padre no os quiere, solo os va a llevar por el camino de las tinieblas, como el resto de su estirpe. Por favor hijos míos venid conmigo... - Ella lloraba rogándonos de rodillas.  
- ¡BASTA! - La voz ronca de papá entró por la puerta haciendo que el silencio reinase en aquel cuarto. - Son mis hijos y no van a ir a ningún sitio. No pensé que podías caer tan bajo como para querer quitármelos... ¡Y eso no va a ser así! - Mi padre sacó la varita y apuntó al novio de mama.- Viscera expulso. - Jeff fue el qué tapó mis ojos mientras los gritos invadían la sala. Algo líquido había impactado contra mi mejilla y ahora se precipitaba por mi mejilla. - Vas a marcharte ahora mismo de aquí. No recogerás tus pertenencias pues todo lo he pagado yo. Sal por la puerta y espero que marches lejos. Tan lejos como te sea posible porque si volvemos a cruzarnos hare todo lo que esté en mi mano para que os tu cadáver no se encuentre.  
- Jeremy... - Balbuceo mi madre sin fuerzas.
- ¡FUERA!"


Más momentos felices, más castigos, más dolor, más lágrimas, más felicidad y sonrisas, pero no solo mías sino de mis hermanos. La niebla se disipa y aparezco en aquella flamante sala.

Forget:
"Estoy una silla sentado, frente a mi, mi padre y mi hermano de pie a su lado.
- ¿Lo entiendes, Dave? Ocultaremos tus recuerdos y cuando llegué el momento te lo devolveremos, simplemente los taparemos como con una mantita.  
- Padre, eso le dejaría con lagunas, tendría una vida incompleta, afectará a su desarrollo.
- Jeff... No, sé lo que hago, implantaremos recuerdos suficientes para que su mente pueda crear los que le hagan falta, no serán lagunas inmensas... Solo pequeños agujeros.  
- Padre esto no es una pared que tapar, es la memoria de un niño, si borramos todos sus recuerdos ¿Qué seremos para él? - El sonido de un tortazo invadió la sala.  
- Deja de ser cobarde, Jeff. No seremos más que su familia, pero no tendrá recuerdos agradables de nosotros, simplemente habrá vacío. Buscaremos tapar todo lo que podamos, con recuerdos negativos de mamá, que es tan mala como ella sola, eso no puede olvidarlo. Así que tenemos que empezar desde ya... ¿Estas de acuerdo Dave? ¿Quieres ser como papa? Valiente, astuto y justo.  
- ¡Si! Quiero ser como papá.  
- Que así sea... Jeff, comienza tu entrenamiento, recuerda que si fallas... es su vida la que destrozarás.
- Si padre... "


Otra decena de escenas, gritos impactan con mi cráneo, golpes al caer por las escaleras, noto la calidez de un recuerdo, se desvanece. Otro emerge pero es golpeado por el frío grito de alguien. Llora, Arenna llora y Jeff le consuela, le dice algo en voz baja pero yo no estoy allí, ese recuerdo no es mío. Arenna dice que no quiere morir, Jeff le promete que no le dolerá. Entonces él me mira, a mi, al yo de ahora. Mira con tristeza y entonces se desvanece como el humo, y entro a la última escena, a aquella que llamó a la parca.  

Goodbye my past:
"Estamos en aquel enero de 2007, días antes de que acabaran las vacaciones, Arenna me llevaba de la mano mientras subíamos a la torre de la mansión.  
- Esto esta muy alto Arenna, me canso.  
- De verdad, Dave, no se como el año que viene entrarás en Hogwarts con tu flojera. Ese colegio es solo para gente fuerte.  
- Pero ¿para que quiero andar en el colegio?  
- ¿Para ir de clase a clase?  
- Pero están todas en la misma planta, no tendré que subir escaleras. - La risa de mi hermana me corroboró que me equivocaba.  
- No digas tonterías. Hogwarts es inmenso, aún no he visto todos sus rincones ni creo que los vea. - Dijo con cierto tono melancólico.  
- ¿Y qué vamos a hacer? - Le pregunté.  
- Ya lo verás, gatito. - Contestó mientras subía los últimos peldaños para alcanzar la cima de la torre. Sin embargo, había algo extraño, ¿gatito? Arenna no me llamaba gatito a mi, ese era Jeff.  
Alcanzamos la última planta, el suelo de madera cruje por nuestros pasos, los cuales se detienen al ver a mi hermano y a mi padre allí, observándonos. Bueno, papá observa, Jeff simplemente está. Es entonces cuando lo comprendo, mi hermano controla a Arenna que suelta mi mano y avanzaba por aquel ático. Abre la ventana e intenta salir al pequeño saliente que había en la parte exterior.  
- ¡Ten cuidado Arenna! ¡Caerás! - Grito mientras corro hacia ella pero aquel hechizo impacta conmigo y me laza por los aires hasta un montón de tablones y sillas viejas apiladas en un rincón. Gruño por el dolor y tras eso me levanto para volver a correr hacia ella. De nuevo otro hechizo y la voz de mi padre resuena por aquellas paredes.  
- ¡Hazlo! ¿A que estas esperando Jeff? Sed valientes, por favor.
- ¡NOOO! - Grito de nuevo, pero ahora es una exclamación de guerra mientras corro hacia mi padre, él se ríe sin comprender que pretendo. La parte superior de mi cabeza impacta contra su entrepierna en aquel salto que el adulto esperaba poder evitar, pero yo ya tenía manejo en dar cabezazos en hurling ¿lo practicaba desde tan pronto? No había tenido recuerdos sobre aquello.
Tras aquel ataque me dirijo hacia Jeff y le muerdo la pierna tan fuerte como pudo. Es entonces cuando noto golpes en mi cabeza, duros golpes que terminan con una patada en mi costado. Los gritos de mi hermano mayor me indican que he ganado algo de tiempo, pero mi cuerpo me duele, me muevo a duras penas mientras mi padre sigue gritando al mayor que continuase, que terminase el trabajo. - Arenna, ven... Arenna... - Lloro mientras me acercaba a ella a gatas, acabo cogiendo su mano.
- Dave por favor, déjame hacerlo... - Me suplica entre lágrimas y yo me niego. - Es para salvarte... - Sus ojos muestran la desesperación de la muerte, su lucha por anteponerme a ella.  
- No her... Podemos salvarnos junt... - Algo impacta contra mi cuerpo, me lanza contra Arenna y caemos al vacío.  
El golpe seco de un cuerpo al reventar contra el suelo, solo un solo golpe. Abro los ojos y allí veo los de Arenna, sin vida, mirándome, suspendido en el aire a escasos centímetros de ella. El pánico reina en mi interior e inmoviliza cada uno de mis músculos. El labio inferior de mi hermana tiembla por algún extraño motivo, la sangre esta esparcida por el suelo como si su cuerpo hubiese reventado. Había muerto, mi hermana había muerto. Me encuentro mareado, siento un hormigueo en mis manos y mi vista se nubla mientras me ahogo en cada respiro. Lo siguiente de ese recuerdo es cuando me levanté en el hospital. Pasé varios meses entre el blanco de aquellas habitaciones hasta que las lesiones creadas por mi padre se curaron..."


"Todos estos momentos, desapareceran, solo quería enseñartelos para que sepas que fuiste feliz, es un último regalo de tu hermano mayor... Pero las ordenes son borrarlos para siempre, solo te quedarás con los que necesitas... Y una cosa más, padre se esconde".

Aquellas palabras se repiten en mi mente antes de que aquella sensación termine mientras me encuentro en los brazos de mi padre con un pequeño león de juguete al que mordisqueo. A mi izquierda Arenna sonríe a la camara y a la derecha Jeff saca pecho como para todas las fotos y pone aquella sonrisa de tonto soberbio. Lanzo un grito de felicidad mientras saco el muñeco de la boca. Pero al igual que todos aquellos recuerdos felices que pasaron volátiles por mi mente, comienza a deteriorarse, como si el fuego los estuviera devorando, desaparecen todos y cada uno, sé que fui feliz, sé que madre nos intentó salvar, sé que padre planeo todo, sé que él fue el asesino de mi hermana, son solo aquellos tres recuerdos los que quedan intactos, los que me solapan a los que antes me definían. Ya no recuerdo apenas que era lo que había visto, que me hacía feliz, dudo si verdaderamente lo fui, dudo de la veracidad de donde estoy. No soy un asesino, pero soy Dave Blackshine, el Slytherin sin amigos, el grano en el culo de muchos, el que se aisló por la muerte de su hermana. Sigo siendo yo ya que mi hermana sigue muerta, mi madre sigue siendo la desgraciada que no luchó por nosotros y mi hermano la herramienta de mi padre. Soy Dave Blackshine, el mismo que todos estos años atrás, pero ahora tengo un objetivo: quiero venganza.


Mi cuerpo cayó desplomado en aquel callejón, aún seguía con la mente nublada, los recuerdos se volatilizaban para siempre, perdía por segunda vez mi pasado, un pasado que ya no quería recuperar, un pasado que solo decia lo que una vez fui, pero el hombre no es lo que fue, es lo que es ahora y por lo que lucha para el futuro.  

- ¿Ya está, Crow?

- Así es, todo finalizado, ya tiene sus recuerdos. Ahora a ver hacia que bando se dirige.

- ¿Puede dudar de estar con nosotros?

- Lo hará.  

- Pero eso significa... El señor tenebroso...

- Lo sé. - Algo sonó al final del callejón, alguien se acercaba. - Todo tuyo, Math. - El otro mortífago asintió y mi hermano, Jeff para mi, Crow para aquella banda, despareció sin más.
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Dave Blackshine el Dom Nov 27, 2016 3:04 pm

Estoy frente a un espejo inmenso y antiguo. La creación de sus bordados distan del presente, no había visto nunca antes ese arte. Caras de animales y seres humanos parecen querer salir de aquella tallada madera. Sufren al igual que mi reflejo pues está llorando mientras su mano aprieta su cuello en busca de impedir que aquel veneno siga invadiéndole, un veneno que consigo ver cuando este comienza a ennegrecer las venas que ascienden hacia la mandíbula. Sus ojos me miran asustado, reflejan lo que siento y entonces estos se finas líneas negras que llegan al iris y roban el color miel que los caracteriza. Esta ciego, estoy ciego, estoy muriendo envenenado y entonces noto como algo presiona mis tobillos. Dos manos de hombres, sus risas, sus escalofriantes sonrisas y sus ojos asesinos se reflejan en aquel espejo.  

Saco la varita y la observo, comienzo a comprender que es aquello, no es más que mi interior, lo que verdaderamente soy, atrapado por aquello que me había destrozado durante tantos años, me había estado envenenando y ahora ese veneno formaba parte de mi, no me abandonaría, no encontraría  el antídoto para mi... Pero quizá si para mi apellido, mi familia.  

Dirijo la varita a uno de los dos hombres que sujetan mis piernas, en mi cabeza resuena aquel hechizo y la explosión de su cuerpo hace la sangre manche mi reflejo. Repito el proceso con el otro hombre, pero su rostro me pide clemencia. Es Jeff, pide clemencia con aquella mirada que desaparece con la explosión de su cuerpo.  

Ahora mi varita apunta a mi cuello, la clavo en mi piel y comienzo a recitar el hechizo que acabe con mi vida, sin embargo algo llama mi atención. El llanto de un bebé me detiene y miro hacia atrás y veo a Arenna, sus labios se separan.  

"Eres el único que puede limpiar el apellido, eres el único que puede salvar nuestra familia y ya sabes como." Otra vez el llanto de aquel recién nacido. "Ahora a mi." Dice y yo le miro asustado, niego con la cabeza y su mano estira de mi muñeca para que mi varita le apunte, en mi mente resuena el hechizo una y otra vez. Explota convirtiéndose en mil chispas de colores, partículas que ascienden reagrupándose en aquel pequeño niño que desciende hasta mis brazos.  

Limpiar el apellido Blackshine...


La luz de aquel lugar cegaba mis ojos que comenzaban a abrirse, había una pelea, algo pasaba a mi alrededor, pero no conseguía distinguir aún nada, solo la figura de dos hombres, batallando, ¿por qué peleaban? ¿Sería Jeff? ¿Jeff? Arrugué la nariz e intenté moverme, aunque lo único que logré fue realizar un pequeño espasmo inútil. Quería venganza, iba a matarlo, iba a limpiar mi apellido, volví a intentarlo.  

El mortífago apuntaba de nuevo a Noah que se lanzaba hacia él enrabietado. La sonrisa sádica se remarcó en sus labios y sin mediar más palabra buscó conjurar.

- ¡Bombarda máxima! - Resonó por la calle, pero no fue de la varita del mortífago de donde el hechizo apareció, sino de la mía. Aquella luz se deslizó hacia los pies de aquel desgraciado que giró bruscamente lanzando un protego.

Mi fuerza no fue la suficiente, mi concentración me falló lo suficiente para hacer que aquel hechizo no tuviese fuerza para crear lo que esperaba y con aquella defensa casi perfecta se deshizo de él como si fuese un insecto que volaba hacia él.

Ahora era cuando su contrincante tenía la oportunidad de atacarle y acabar con aquello.

* Dado de ataque de Dave.
** Dado de defensa del mortífago.


Última edición por Dave Blackshine el Dom Nov 27, 2016 3:06 pm, editado 1 vez
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Maestro de Dados el Dom Nov 27, 2016 3:04 pm

El miembro 'Dave Blackshine' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


#1 'Dado de 20' :


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#2 'Dado de 20' :
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Invitado el Dom Nov 27, 2016 8:26 pm

Todo parecía haber acabado. Yo corría hacia aquel hombre encendido en cólera con la intención de ser el primero en atacar, no obstante sabía que aquello no saldría como yo esperaba, el sería más rápido, lo había sido hasta ahora y de no serlo se protegería y después me atacaría a si es que el final, de una forma u otra sería el mismo. Cuando me disponía a pronunciar el conjuro su varita comenzó a moverse, ahí estaba, seguramente el ultimo ataque de aquel duelo. Le había fallado a Dave, bueno, más bien me había fallado a mi mismo por no haber conseguido proteger a aquel incordio de muchacho.

De pronto, cuando todo parecía estar perdido, la voz del Slytherin desvió la atención de ambos, tanto la mía como la del que me estaba dando la paliza de mi vida. Aquella sería, seguramente, la vez que más me alegraría de escuchar su voz ya que había evitado que aquel tío me matase. Con las pocas fuerzas que parecía tener intentó conjurar un Bombarda máxima, no obstante no tuvo suerte, el Protego del rival fue más efectivo.

Aquella era mi oportunidad, la única seguramente de salvarnos el culo a los dos por lo que sin pensarlo dos veces agité mi varita y prenuncié en voz alta y de forma nítida el hechizo Desmaius. Por primera vez uno de mis hechizos había logrado alcanzar su objetivo haciendo que este cayera al suelo inconsciente. Rápidamente y sin pensarlo dos veces corrí hacia el arrebatándole la varita por si acaso el efecto del conjuro duraba menos de lo que esperaba que lo hiciese. Posterior mente ayudé a Dave a levantarse pasando uno de sus brazos por encima de mis hombros lanzando un profundo quejido por culpa del hombro dislocado. -¡Tenemos que salir de aquí ya!- Dije intentando abandonar el callejón.
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Dave Blackshine el Mar Nov 29, 2016 11:50 am

Vi desplomarse a aquel hombre sobre los fríos adoquines de aquella calle tras el hechizo de Noah, una elección inteligente pero no suficiente para el lio en el que se había metido. No, no. Me ayudó a levantarme del suelo, algo que agradecí interiormente puesto que las jaquecas parecían haber afectado a mis capacidades para hablar, al menos momentáneamente. Sus pasos nos llevaban hacia la calle principal, algo que nos situaría en una escena bastante favorable en el caso de que quisiéramos meternos en algún lio.

Hice fuerza con mis piernas obligándole a detenerse y negué con mi cabeza mientras me separaba de él y le hacía una señal con la cabeza para que me siguiera, mis pasos me llevaron hacia el tipo ayudándome de mis puños que se apoyaban en la pared en busca de no perder el equilibrio. Lentamente el mareo iba pasando como si simplemente hubiese tenido un mal despertar. Aún notaba cierto embotamiento, el hormigueo en mi lengua y mis labios, en la mandíbula y en mi brazo izquierdo.

- N-n-no... É-él vio t-tu carraa... - Cerré los ojos en un intento de encontrar mi paciencia, no la encontré y sacando mi varita apunté a la cabeza de aquel desgraciado. La mejor forma de borrar una memoria era volarla por los aires ¿no? Una media sonrisa se intentó dibujar en mi rostro pero algo me hizo retroceder, retractarme de aquella decisión y es que si hubiese explotado su sesera nos hubiésemos manchado todos. Mi nariz se arrugó por un instante e hice crujir mi cuello inclinando mi cabeza hacia la izquierda. "Que parezca un accidente"

Otra vez mi mirar alcanzó a Noah y esta vez señaló hacia arriba. "Ascendio" conjuré mentalmente y mi cuerpo se elevó hasta el tejado de aquel edificio que hasta hacía unos segundos había estado frente a mis narices. Me senté en el borde tras quitarme la túnica y esperando el ascenso de Noah mientras me envolvía la mano con la oscura prenda para posteriormente arrancar una teja de las que me rodeaba. Miré con desgana al mortífago, verdaderamente hacer aquello con algo tan muggle me irritaba, se merecían perderlo todo con aquello que tanto defendían, pero no era el momento ni el lugar. "Un accidente." Me dije y dejé caer aquel pesado objeto desde las alturas. Este impactó contra su abdomen y en mi rostro se reflejó la decepción, tendría que usar otro intento y así lo hice. Sin embargo, esta vez la lancé con fuerza, saña, ira, quería vengarme y aquel mortífago había estado junto a mi hermano, a saber cuanto tiempo llevaba a su lado, planeando lo que me hicieron, lo que le hicieron a Arenna. Quisieron convertirme en un mortífago, pero sus planes se torcieron, sabía lo que era sentirse cual asesino de una persona inocente, había aprendido a verme como tal, ¿qué dolor podría suponerme ser el asesino de un desgraciado? El sonido del cráneo siendo reventado por lo que buscaba atravesarlo.

"¿A que sienta bien? La venganza es buena, Dave. La venganza es importante." Resonó en mi cabeza y observé el tejado que había frente a mi. Arenna me miraba desde allí, sentada, feliz y moviendo sus piernecitas. "Él atacó a tu amigo, planeó con tu hermano todo esto y pensaba matar al chico si lo dejabas marchar..." Miré de reojo a Noah y aquella sonrisa sádica se dibujó en mis labios, por primera vez en la vida sentía un placer como aquel. "Pero Arenna..." Dije para mis adentros, "Es un asesinato..." Mi rostro comenzó a torcerse antes de que aquella visión hablase de nuevo. "No, es venganza, no es inocente. Ahora eres un auror... Un auror que limpiará el mundo". El hormigueo era cada vez menor, el frío de las alturas ayudaba a despertar aquellas zonas dormidas.

La palabra auror nunca me había gustado, pero en aquel momento pareció bastante atractiva, una forma de ocultar mi venganza, el modo de salvar al mundo, de limpiar mi apellido. Los Blackshine jamás volverían a ser lo que fueron.

- Ahora est-tamos en paz. N-no deberí-ías haberte metiddo co-nntra mortífagos.
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Invitado el Jue Dic 01, 2016 7:16 pm

Cuando ya asi había sacado a Dave del callejón sus pies se clavaron en la tierra que había quedado expuesta tras el conjuro Lapidem clipeus. Por alguna razón que desconocía prefería quedarse allí junto al cuerpo inmovilizado del tío. Negándome en rotundo empujé de él con mas fuerza, no quería arriesgarme a que el mortifago recuperase la consciencia o peor aún, que su amigo volviese, entonces si estaríamos en un buen lío. Con un giro de su cuerpo la escurridiza serpiente se deshizo de mi volviendo hasta donde se encontraba mi antiguo contrincante. Lo apuntaba con la varita. ''¿Pretende matarlo?'' Me pregunté a mi mismo dejando que la angustia y terror se reflejasen en mi cara. No hizo nada, por el momento. Girandose de nuevo hacia mi me miró y señaló el tejado del edificio contiguo, despues conjuró un Ascendio y salió despedido hacia este. ¿Que pensaba hacer? No lo sabía, tan solo me dediqué a seguirle.

Cuando llegué arriba me encontré con algo aún más aterrador que los mismos mortifagos, un Dave fuera de sí. Sobre sus manos sostenía una pesada teja que sin duda alguna se disponía a dejar caer sobre aquel tío. Tenía claro que si él hubiera tenido la oportunidad de matarme, a ambos, lo habría hecho sin pestañear, no obstante nosotros, yo, no era como él, no quería serlo. Cuando mis labios se separaron para dejarme hablar ya era tarde, el Slytherin había tirado la que sería la primera teja. En apenas un segundo recorrí es breve espacio que había entre mi y el borde para ver que es lo que había pasado. La teja le había dado en el abdomen, seguramente seguiría vivo, aún podríamos... No, no podría salvarle ya que Dave no me lo permitiría, ya estaba preparado con una segunda teja.

Esta vez no la dejó caer, sino que la lanzó con fuerza, rabia y decisión, no le temblaba el pulso para hacer aquello. Agitando mi varita con rapidez pronuncié el hechizo Confringo con la intención de volar por los aires aquel trozo de cerámica, sin embargo iba demasiado rápido y yo estaba demasiado poco centrado por lo que el hechizo destrozó unas cuantas tejas del tejado de al lado. Aquella sería la ultima teja que tiraría, aquella vez si había dado en la diana, en la cabeza del tío llenando todo de sangre.

En un principio mi cuerpo se paralizó para luego comenzar a temblar de forma incontrolada. No podía creerme lo que acaba de pasar. Cuando conseguí salir de mi trance, del shock, pude ver como Dave tenia la mirada fija en el edificio de en frente como si estuviera viendo algo o a alguien. Cuando volvió también a la realidad me miró con en un leve tartamudeo habló. -¿¡Que estamos en paz!? ¿¡De que coño vas Dave!? ¡Ta has cargado a un tío, no digas que estamos en paz como si me hubieras hecho un favor por que yo no te lo he pedido, jamás te hubiera dicho que hicieras algo así! ¡JODER!- Mi cuerpo entero seguía temblando, hasta mi voz. Estaba rabioso como nunca antes, tanto que tenía ganas de mandar a Dave con el de abajo y así de lo hice saber clavando mi varita en su cuello. -No me interesa en que coño estás metido, si ahora fuera te dejaría ahí con esos dos... ¡AAAAH!- Grité mientras me alejaba de el llevando las manos a mi cabeza. -No te vuelvas a acercar a mi, ni me mires, ¿¡te estas enterando!? Como se te ocurra aunque sea mirarme de reojo iré al mismísimo Ministerio a denunciar lo que acabas de hacer... Estamos en paz... Estamos en paz...-

¿Era mía la culpa? ¿Aquel tío estaba muerto por mi culpa, por salvar a Dave? Y si no lo hubiera salvado, ¿sería él el cadáver de aquel callejón? Demasiadas preguntas sin respuestas asaltaron mi cabeza, no podía pensar, no sabía que decía o que hacía. Entonces mi mente colapsó y cayendo de espaldas sobre las rojas tejas comencé a llorar como nunca antes.
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Dave Blackshine el Sáb Dic 03, 2016 6:15 pm

Me sobresalté ante el grito del muchacho, parecía ligeramente asustado, nótese la ironía en el "ligeramente". Intenté que disminuyese el tono de su voz con aquel movimiento de manos puesto que la cosa era que pareciera un accidente, pero si se enteraba hasta el director que estaba en Hogwarts no me serviría de mucho las molestias de haber tirado tejas, no pareció que sirviese puesto que siguió con aquella verborrea.  

Noté cierta preocupación cuando noté su varita en mi cuello, pero simplemente mantuve mi gesto inexpresivo, mirándole como el que miraba al más oscuro vacío, perdido en mis pensamientos como si todo aquello fuese un bonito sueño, un juego en el que me había metido de lleno y en el que no había reprimendas contra aquellos que jugaban con la vida. La preocupación desapareció cuando vi su incapacidad de hacerlo, no iba a atacarme, no era como yo, no tenía la mirada que me había caracterizado tantos años y tampoco la de aquellos asesinos a la que nos habíamos enfrentado, no, era solo el mirar de un animal asustado, de un chico en peligro. Y de este modo observé como se retiraba tras otro grito y más expresiones que acabaron con él tirado en el tejado, como si nos pudiésemos permitir estar allí echándonos una siesta.  

- Ve al Ministerio. - Dije mientras me levantaba, aun tambaleándome y era entonces cuando lo comprendía. - Corre, dile que maté a un mortífago del que sacarían quien eres e irían a por ti porque tu te enfrentaste a él, interrumpiste sus planes, díselo. Denúnciame a los que jugaron con mi mente hace muchos años. - Comenté dibujando una sonrisa sádica, una sonrisa de satisfacción, una sonrisa que indicaba la alegría que sentía en aquellos instantes. - Ellos encubrieron sus asesinatos, haciéndome creer que yo maté a mi hermana hace tanto... Me obligaron a tomar estos pasos. - La sonrisa se convirtió en risa. - Y ahora los mismos trabajadores de allí me han devuelto mis recuerdos, unos recuerdos que me libraban de ser un asesino, me permitían empezar de cero y eso he hecho... - Mis pasos me acercaban a él, mis desencajados ojos estaban perdidos mientras miraba al horizonte, el frío del lugar comenzaba a hacer que me doliese la piel. Volvía a reír a carcajadas. - ¿No ves? Estas muerto hagas lo que hagas... Todos lo estamos, puesto que los mortífagos están en todos lados... Yo te he dado algo más de tiempo... Al igual que se lo daré al mundo, Noah. Los mataré a uno por uno, tu decisión es si pretendes quedarte y ver morir a inocentes, o luchas y te encargas de aquellos que buscan romper este mundo. - Mi mano derecha tapó mi rostro durante un instante y después ascendió para despeinar mi cabello. - No inocentes, solo culpables, asesinos... Noah, sé que tú no lo habrías hecho, por lo que te habrían matado... Pero yo ya he aprendido a sobrellevar la carga de una vida a mis espaldas... Era necesario aunque no quieras verlo, lo entiendo, pero te convendría no quedarte aquí, tus gritos habrán alarmado a la gente, quizá vengan curiosos. - Mi risa disminuyó y dejé mis manos caer con desgana. Ahora miraba al tejado que había frente a nosotros. - Debemos marcharnos. - Y tras aquellas palabras comencé a correr hacia el borde del edificio en el que estábamos y salté hacia el otro tejado.  

Caí sobre mi objetivo pero no conseguí mantenerme de pie, cayendo hacia un lado y levantándome torpemente mientras esperaba que el chico me siguiera, sin embargo, no le miraría, no iba a molestarlo con ello. Cada uno elegíamos nuestro camino y sabía que el que yo había elegido solo tendría un final, pero conseguiría terminarlo salvando a aquellos inocentes que mis enemigos persiguieran, el apellido Blackshine estaría marcado por la luz y no por la oscuridad.  

"Hasta la muerte, Blackshine." Dijo la voz de la muchacha que ahora se encontraba frente a mi en aquellos instantes. - Hasta la muerte, Blackshine... - Murmuré contestándole y tras aquella sonrisa desapareció.
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Invitado el Miér Dic 07, 2016 5:50 pm

Las palabras de aquel chico eran las propias de alguien perturbado que había perdido la esperanza en la humanidad y en sí mismo y que pretendía hacer de este mundo, el solo, un mundo mejor, como si fuese un héroe o alguien capaz de hacer grandes cosas... Su plan para conseguir ese mundo feliz era acabar con todos y cada uno de los mortifagos, aunque no solo con ellos, también con todos aquellos magos, brujas y seguramente muggles que se opusieran a él, que no compartieran su forma de ver las cosas. ¿Y todo por que? ¿Por venganza? Uno de los sentimientos más primarios del ser humano el cual no otorgaba más que aún mas sufrimiento que el motivo de dicha venganza.

A cada cosa que salía de su boca yo me moría por rebatirla no obstante no conseguía articular palabra alguna, mi cuerpo se negaba a responder y en el fondo lo agradecía ya que a pesar de no haber tenido anteriormente las agallas suficientes para terminar con aquella locura cuando puse mi varita sobre su cuello ahora mismo no se que podría pasar. Sus palabras me quemaban, oscurecían mi interior, no quería seguir escuchándolo, solo quería que se fuera, que me dejara allí, necesitaba pensar en todo lo que había pasado y en lo que iba o debería pasar. ¿Y... que era lo que debería pasar? ¿Que debía hacer? Por fin Dave se decidió a marcharse invitándome a ir con él, seguí sin responder. En el fondo tenía razón, quedarse allí era muy mala idea aunque en ese momento, para mi, también lo era irme con él. Sin esperar mi respuesta saltó al tejado vecino quedando allí de pie, esperando que le siguiera.

Con algo de dificultad por la falta de control sobre mi cuerpo en aquel momento me puse en pie y aminé de nuevo hacia el borde del tejado mirando primero el cuerpo sin vida varios metros bajo mis pies. Una arcada que conseguí disimular me hizo girar la cabeza hacia mi derecha para luego girar mi cuerpo también. Saqué mi varita y apuntando a una de las tejas conjuré. -Draconifors-. De repente la teja comenzó a adoptar la forma de un pequeño dragón rojizo que voló para posarse sobre mi varita. -Vuela al castillo, busca a Myrtle Brandford y cuéntale que Dave, uno de sus alumnos ha asesinado a un hombre, a un mortifago...- Nada mas terminar de hablar el pequeño inició el vuelo hacia su destino.

-Vete, no voy a irme contigo a ningún lado. También puedes estar tranquilo, no voy a delatarte, aunque si te pido que cumplas tu parte y me dejes en paz, que hagas como si no existiera, como si el que ha muerto hoy fuera yo. Todo eso que has dicho... para ti tendrá mucho sentido, la venganza será algo bueno para ti, un motivo fuerte y necesario para seguir adelante, para querer mejorar tu mundo, no obstante no es así, el odio genera más odio y la venganza más venganza, siempre, de una forma o de otra vamos a perder a gente y eso es algo que lo que nunca nos acostumbraremos, es lógico, no obstante en nosotros está seguir avanzando o vivir en esa pesadilla día a día. Yo también he perdido a alguien y creo que tengo tantos o más motivos que tu para haber asesinado a este y a muchos más como él, soy sangre sucia, su victima favorita, no obstante no merece la pena, si, hay que luchar, hacerles frente, pero no así Dave. Puedes estas tranquilo, la profesora tampoco se lo dirá a nadie, aunque supongo que tienes una conversación pendiente con ella-.

No era consciente de la mitad de las cosas que había dicho, no sabía si tenían sentido o carecían completamente de él, no obstante no iba a pararme a pensar en ello, había cosas más importantes que hacer ya que a pesar de que Dave se había preocupado de hacer que todo pareciese un accidente había demasiadas señales que lo negaban, como por ejemplo el suelo del callejón completamente levantado. Haciendo nuevamente uso de mi varita, sin mirar para evitar ver el cuerpo sin vida, apunté hacia el callejón conjurando esta vez el hechizo Reparo y tras él, ya que toda precaución era poca, Obliteración para borrar cualquier pista o rastro que nos situara en la escena del trágico ''accidente''.

-Aún estoy intentando no arrepentirme de haberte salvado la vida, en ti está que lo haga o no-. Y tras aquellas palabras comencé a correr en la dirección opuesta al Slytherin intentando no ser visto., quería volver al castillo cuanto antes, o mejor, a algún lado en el que no me encontrase con nadie, ahora más que nunca necesitaba estar solo.
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Dave Blackshine el Dom Dic 18, 2016 1:16 am

Volteé sobre mis pies y observé como aquella teja comenzaba a volar en su nueva forma y las palabras que el muchacho recitó serían las que retransmitirían a la pelirroja de nuestra profesora, una mujer a la que ansiaba ver en aquellos momentos. Una sonrisa de satisfacción volvía a dibujarse en mi rostro ante la tensión que me había invadido momentos antes al pensar que aquello iría para alguien que nos pusiera en peligro. Sus siguientes palabras me hicieron mirarle con una sorpresa fingida, sabía que no iba aceptar venir junto a mi, pero no esperaba sus palabras, unas palabras que me hicieron comprender que el camino que había elegido era el mismo por el que había estado andando y que no por ser humanos despreciables, era aceptable matarlos puesto que me convertían en algo tan despreciable como ellos, sin embargo, era lo que había sido toda mi vida ¿cómo podría vivir sin serlo? Su discurso sobre la moralidad y el odio, la violencia y el circulo vicioso que conllevaba, me pareció interesante, pero no admirable ¿esperaba que nos quedásemos sin hacer nada mientras ellos nos masacraban? ¿aquella era la solución? ¿no responder? No, no compartía aquello y mucho menos sus palabras referidas a los motivos, ¿qué sabría él de los motivos? ¿por ser un sangre sucia se sentía con privilegios? Para esas personas ser mestizo o puro e ir contra sus ideales significaba ser tan despreciable como veían a aquellos nacidos de muggles ¿era eso lo que le daba más motivos? "Crio" resonó en mi mente mientras le miraba con suficiencia.  

- Esperaré con ansias esa conversación y también que estes bien, ten cuidado. - Contesté sin más, observando como seguía trabajando en la escena del crimen. El frio hacia que me doliese la piel, mi mirada estaba clavada en el chico mientras el silencio reinaba en el ambiente y mi ceño se fruncía poco a poco. Veía a aquel chico tan débil, con tan poco futuro, con tan pocas ganas de vivir que comenzaba a repugnarme por recordarme a mi mismo. Algo en mi sentía que sufriría por aquella benevolencia, por su compasión, por su perdón. De nuevo sus palabras, unas palabras que no negué, ¿cómo iba a decirle al pobre que no me había salvado de nada? ¿que yo había formado parte de ello y estaba completamente a salvo? con lo frágil que parecía decidí no torturarle, creerse un héroe y que me viese como el villano, un villano que le había salvado y buscaría salvar a todos los que pudiese hasta que su vida terminase de la forma más triste que podía haber... Solo.  

El doloroso frio, el silencio del invierno, la triste soledad y la creciente distancia entre aquel chicho y yo era lo único que quedaba en aquel tejado, en aquel lugar donde todo había cambiado y el principio de mi fin comenzaba verdaderamente. Había pensado que Noah se quedaría a mi lado, una parte de mi, inocente y absurda, lo había pensado... Pero la realidad era dura y tan distinta a nuestros deseos. Sabía que lo mejor para él era alejarse de mi, lo mejor para el mundo.  

Había llegado el momento de desaparecer de allí.
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