Situación Actual
3º-10º
22 diciembre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
ARTEMISIA pj destacado
STEFAN & POPPY DÚO DESTACADO
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline

Hello....little boy(?) {FB} [Ashton Lancaster]

Invitado el Sáb Ene 14, 2017 8:43 pm

Viernes, 9 de Septiembre del 2016.
Peculiarmente soleado, cielos despejados, 21º.

Un año más el verano había tocado a su fin, en cierta manera lo echaría de menos, pues como buena serpiente le encantaba tumbarse y relajarse mientras el sol calentaba su piel. Sin embargo una nueva estación se abría paso frente a sus ojos, y sería aquella la que traería la que marcaría una diferencia en la vida de todos los habitantes del Reino Unido, ya fueran muggles, criaturas mágicas, magos o brujas de cualquier condición; aquello realmente le hacía desear que el invierno llegara, “Winter is coming” repetía en su cabeza, como tanto repetían en Juego de Tronos, serie que realmente le encantaba.

El invierno traería cambios con su llegada, de aquello estaba seguro, sin embargo aquel día pretendía dejar todo aquello de lado. Era su día libre, y aunque no tenía ningún plan fuera de lo normal se le había antojado beber unas cuantas copas de Whiskey de fuego en “Las tres escobas” y, como no, algunos chupitos de su querida absenta, no sería tan buena como la del "Ironbelly blanco" pero valdría. Estaba claro que aquel día el buen clima le había ganado al invierno y el Sol relucía cual enorme bola de fuego pegada allí en el cielo, el calor que hacía llegar le dio el ultimo empujón para vestirse con una simple camisa negra, que aun siendo simple resaltaba su figura, y ¿por que?, unos vaqueros cortos que le quedaban por encima justo de la rotula, quizás se arrepintiera luego de aquella elección de vestimenta, sin embargo viendo el buen día que hacía, y que pensaba beber unas cuantas copas, la temperatura era lo que menos le preocupaba. Subiendo las mangas hasta superar la flexión de su codo, con Bandersnatch, su fiel Bowtruckle, apoyado en el cuello de la misma, se apareció varita en mano en la mismísima puerta de la taberna.

Echando una mirada solemne al lago, precioso con aquel sol reflejando en sus aguas, y dirigiéndole una mirada hueca a Hogwarts empujó la puerta y esta se cerró tras sus pasos. El panorama parecía que no cambiaba nunca, aquellas vigas de madera sujetando todo el edificio que recibía tanto a visitantes como lo era Alec, como a alumnos del castillo, y como no, a los huéspedes de la misma posada. Aquel sitio tenía un encanto especial que le gustaba, habían sitios mejores, eso lo tenía claro, pero su Whiskey de fuego era espectacular; teniendo eso en mente y echando un vistazo a la barra, que curiosamente estaba bastante desocupada, sus ojos fueron a clavarse en una espalda que desde fuera parecía bien torneada por las horas de ejercicio, y aquello que le parecía vislumbrar que sobresalía del cuello del moreno que tenía delante parecía algún tipo de tatuaje. No tenía en mente tomar más que unas copas, sin embargo aquello podría desembocar en algo realmente más interesante todavía.

Sin apartar la mirada del chico que tenia delante ocupó el asiento que este tenía a su izquierda, golpeando su hombro justo cuando sus posaderas tomaban asiento. – Perdona, espero no haberte echo daño – se disculpó, aunque aquello había sido toda una excusa para que el otro se girara y saber quien era el dueño de aquella espalda que tanto prometía. – ¡Dos Whiskeys de fuego! – ordenó al camarero, alzando la voz, señalándole que una era para él y la otra para el, por ahora, desconocido que tenía a su lado.


Última edición por Alec Parrish el Mar Ene 17, 2017 9:20 pm, editado 2 veces
avatar
InvitadoInvitado

Ashton Lancaster el Dom Ene 15, 2017 11:28 am

Llevaba solo una semana en Hogwarts, y Ashton no podía mentir y decir que no había sido interesante. Seguía echando muchísimo de menos Uagadou, pero Hogwarts había superado sus expectativas por el momento. Las clases eran interesantes, aunque opinaba que el nivel académico del colegio estaba muy atrasado en comparación con el currículum de Uagadou, lo que le hacía rabiar porque eso le atrasaría a él con sus propios estudios que había llevado hasta el momento, sobre todo en magia sin varita y en Animagia, pero no podía hacer nada al respecto más que esforzarse él solo por su cuenta. Los profesores eran interesantes, los alumnos simpáticos, o al menos la mayoría de ellos, y el castillo era muy curioso. ¿Qué más podía pedir de un colegio que que estuviese rodeado de terrenos con peligrosas criaturas en el bosque, un árbol que apalizaba a sus alumnos, un calamar gigante en el lago, escaleras que se movían sin previo aviso y sombreros parlantes?

Cuando llegó el viernes decidió salir del castillo para ir a explorar el pueblo. Hogsmeade, le habían dicho que se llamaba, y le habían dicho que era completamente mágico, lo cual había despertado su curiosidad. Una compañera de Slytherin le había dicho que fuese a tomar algo a una taberna llamada Las Tres Escobas, y Ashton decidió hacerla caso. ¿Qué otra cosa podría hacer, sino? No había quedado con nadie. No era que fuese antisocial, pero la gente a la que había conocido esa semana no estaba disponible para quedar y él no necesitaba estar en compañía para salir a tomar algo. Tal vez así incluso conociese a gente nueva. Que no le hubiese hecho nada de gracia mudarse y cambiarse de colegio no haría que dejase de gustarle conocer a gente e investigar nuevas culturas.

Llegó a la taberna y entró. El ambiente era agradable y le gustó. Caminó hacia la barra, donde había un taburete vacío. No sabía muy bien qué pedir, nunca había sido mucho de beber ni sabía cuáles eran las bebidas típicas del mundo mágico británico, en el que apenas había pasado tiempo desde que llegó. Había pasado el verano entero en compañía de sus padres muggles en Aberdeen, y una visita al callejón Diagón y una semana en Hogwarts no había sido suficiente para que conociese esa nueva cultura. El camarero se acercó a él desde el otro lado de la barra y le preguntó qué quería beber, y Ashton todavía no sabía qué pedir. Miró a la gente a su alrededor buscando inspiración en lo que ellos bebían.

Umm… aquí no teneís Umqombochi, ¿verdad? —preguntó algo tímidamente, sabiendo de antemano que la respuesta iba a ser negativa. La expresión extraña del hombre se lo confirmó.

¿Umqomqué?

Nada. Pues, quiero…

No llegó a terminar de decir nada, pues una palmada que recibió en la espalda en ese momento le hizo girar la cabeza. No podía mentir y negar que se le detuvo durante un instante la respiración al ver a su lado a uno de los hombres más apuestos que había visto en su vida. El pensamiento casi le hizo enrojecer, pero se controló y mantuvo su expresión neutra, aunque sonrió ligeramente cuando el desconocido habló.

No, no te preocupes —le aseguró cuando le dijo que esperaba no haberle hecho daño. El joven hombre se sentó a su lado, cosa que a Ashton no le molestó para nada, y pidió dos whiskeys de fuego, una bebida desconocida para Ashton. No se quejó. —Dankie —dijo cuando la bebida le fue servida.

Le pareció apropiado brindar con el hombre que le había pedido la bebida. Ashton le dio un largo sorbo a la bebida, sin detenerse a pensar que tal vez algo que tuviese la palabra “fuego” en el nombre no debería ser bebida como si fuese agua la primera vez que lo tomaba. En cuanto el sabroso líquido cayó por su garganta, provocándole una sensación de quemazón que Ashton jamás había experimentado, dejó escapar una leve exclamación de sorpresa.

Vaya, ¡wow! —Aunque quemaba, la bebida le pareció deliciosa. Tosió un poco, aunque luego dio un segundo sorbo antes de posar el vaso sobre la barra. Miró al desconocido entonces, y extendió la mano hacia él para estrechársela y saludarle. —Me llamo Ashton, por cierto.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Matthew Daddario
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 15.450
Lealtad : A sí mismo
Patronus : N/A
Mensajes : 191
Puntos : 118
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3325-ashton-lancaster#54902 http://www.expectopatronum-rpg.com/t3326-we-need-a-little-controversy-ashton-s-rs#54912 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t3755-correo-de-ashton-lancaster#61291

Invitado el Dom Ene 15, 2017 12:35 pm

Aquella mirada cómplice del camarero, que tantas otras veces había visto a Alec llevarse una buena copa de aquella bebida le dio a entender que sabía las cartas que estaba jugando, estaba claro que el tipo sabía que aquel chico no era un conocido del castaño, sin embargo no le importaba, era su día libre y le apetecía jugar un rato, ver que podría descubrir de aquel desconocido que tenia a su derecha.

Sus ojos no pudieron sino desviarse hacía aquella sonrisa que se dibujó en los labios del, todavía desconocido, una sonrisa muy bonita bajo su punto de vista. – Me alegro entonces, aunque no se si puedo decir lo mismo de mi codo, eh– se lo frotó con la palma de la mano, fingiendo de manera irónica haberse hecho daño con el golpe. Su frente se arrugó al no entender aquella extraña palabra de los labios del chico, sin embargo teniendo en cuenta la situación – ¿De nada? – aquella respuesta, aunque envuelta en dudas, sin saber si sería la apropiada le pareció la mejor respuesta que podía ofrecer.

Aquel Whiskey de fuego por fin llegó, el camarero no había tardado demasiado, pues tampoco es que hubiera demasiados clientes que servir en la barra aquel día, algo que agradecía. Acompañando el brindis que había iniciado el moreno alzó la copa y tras escuchar el choque del cristal dio un largo trago a su copa el también, sin apartar sus ojos claros de los castaños del chico.

Una risa incontrolable salió abandonó su garganta cuando las pupilas del chico se dilataron sin control, estaba claro que aquella bebida no era la que solía tomar, antes o después averiguaría que era lo que realmente le gustaba, tenia todo el día por delante. – Si, wow…– susurró mas para el que para que el otro lo escuchara, dejando el otro se recompusiera de aquel trago, quedando claro que ya estaba bien cuando un segundo pasó por su garganta.

- Ashton…no creo haberte visto nunca por aquí, me acordaría – estrecho su mano contra la del moreno, notándola caliente y siendo firme pero delicado en el apretón. – Yo me llamo Alec, encantado de conocerte…Ashton – pronunció el nombre del desconocido que ya recibía un nombre. Sin apartar su mirada de él, dio un sorbo a su Whiskey y rozando su varita con la mano libre, para conjurar un “Legeremens” no verbal, ordenó al camarero dos chupitos de absenta mientras con la mano alzaba dos dedos en la barra para que todo quedara claro.

Su mirada seguía centrada en los ojos del chico, le habría encantado dirigir su mente al interior de la de Ashton, sin embargo decidió que no sería lo correcto, no en aquella situación, pues quería que fuera el quien se abriese, pues si no aquella situación sería una ocasión desperdiciada. – Y dime Ashton, ¿no eres de aquí verdad? – Preguntó con curiosidad – Ya que esa palabra de antes no me suena para nada – apuntó, rozando con su pierna una de las del chico, de manera sutil pero perceptible, dejándola ahí sin intención de detener el contacto. Esbozando una sonrisa en su rostro.


Última edición por Alec Parrish el Dom Ene 15, 2017 6:50 pm, editado 2 veces
avatar
InvitadoInvitado

Ashton Lancaster el Dom Ene 15, 2017 3:32 pm

Ashton nunca había sido muy de tomar bebidas alcohólicas o fuertes. Si bien las que había probado le había gustado, en África siempre había sido o muy joven para beber, o había estado en el colegio y allí no había tenido la oportunidad de hacerlo, o durante las vacaciones cuando ya era adolescente si volvía tarde de una fiesta y su padre se enteraba de que había estado bebiendo le daba un buen coscorrón y no le dejaba volver a salir, pues era un hombre estricto que no toleraba tonterías. Así que Ashton nunca había terminado de cogerle el gusto, pero era muy curioso y quería probar. La bebida que el desconocido había pedido para él, si bien era mucho más fuerte de lo que se había esperado en un principio, estaba deliciosa y sabía que volvería a probarla en el futuro cuando volviese allí.

Le dedicó una mirada de reojo al joven hombre cuando este se rió al ver a Ashton atragantarse, pillado por sorpresa por el ardor de la bebida. No se ofendía de que se estuviesen riendo de él, pues si la situación estuviese invertida probablemente habría hecho lo mismo.

Nunca había probado esto —dijo, aunque estaba seguro de que eso había quedado bastante claro debido a su reacción.

Se presentó, siendo educado pero a la vez sintiendo curiosidad también por conocer la identidad de aquel extraño que le había invitado a una bebida tan rápidamente. ¿Sería tal vez costumbre de esos lares ser así de sociable? Ashton no lo sabía, pero barajó otras posibilidades, aunque no quiso saltar a conclusiones que tal vez fuesen equivocadas.

Encantado, Alec —dijo Ashton con una sonrisa cuando el otro se presentó tras el firme apretón de manos. —Es la primera vez que vengo aquí —confirmó. —Me acabo de transferir a Hogwarts desde otro colegio, estoy explorando hoy —dijo, entablando conversación. Miró de arriba abajo al hombre entonces, intentando que su mirada no fuese muy descarada pues no sabía si era apropiado. Era joven, pero claramente mayor que los alumnos de Hogwarts. Ashton estaba seguro de que no era un profesor tampoco, o le habría visto en el Gran Comedor aunque no asistiese a sus clases. —¿Y tú? Obviamente de Hogwarts no eres, y si fueses profesor allí también me acordaría —murmuró, imitando el comentario de Alec mientras le miraba a los ojos y volvía a coger su vaso de whiskey para dar otro trago, esta vez sintiendo un agradable placer al sentir el delicioso ardor en la garganta.

Sintió un repentino movimiento en el amplio bolsillo de su camisa. Bajó la mirada y vio la cabeza de su hurón, Abiode, asomándose por el bolsillo. Había estado durmiendo hasta el momento y acaba de despertar, y andaba en ese momento olisqueando el aire en busca de comida. Ashton se sacó un caramelo del bolsillo de su pantalón y se lo dio al animal, que lo cogió y se dispuso a lamerlo y mordisquearlo muy contento. Pikachu no estaba, se había quedado en la Sala Común.

Soy de Sudáfrica —explicó tras el comentario de Alec. Se dio cuenta entonces, por lo que dijo el otro, de que había hablado antes sin darse cuenta en su idioma natal. Era algo que había estado haciendo continuamente casi sin darse cuenta desde que se había mudado, no podía evitarlo. En su casa jamás hablaba inglés, y todavía se estaba acostumbrando a utilizar únicamente una de las cuatro lenguas que hablaba constantemente. —Quise decir "gracias". Lo siento, a veces se me escapa el Afrikáans sin darme cuenta. La costumbre, jy weet —puso los ojos en blanco al darse cuenta un instante después de que había vuelto a hacerlo. —Quiero decir, ya sabes —corrigió, y rió suavemente.

Sintió un repentino cosquilleo cuando la pierna de Alec rozó la suya. Ashton no sabía si lo estaba haciendo aposta o si no se estaba dando cuenta, pero fuera cual fuese el caso no quiso apartar su pierna. No era inocente, había ligado en ocasiones en Uagadou y en Ciudad del Cabo, pero a veces era todavía un poco novato y/o ingenuo. Estaba pensando en qué decir o hacer cuando el camarero volvió de repente y colocó dos chupitos delante de ellos. Igual que le había pasado con el whisky de fuego, no tenía ni idea de qué era esa bebida, y en esta ocasión tampoco sabía su nombre.

Eh, ¿esto qué es? —preguntó, sintiéndose un noob por su ignorancia. El pensamiento le hizo reír para sus adentros. —No acostumbro a beber, soy un inútil con estas cosas.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Matthew Daddario
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 15.450
Lealtad : A sí mismo
Patronus : N/A
Mensajes : 191
Puntos : 118
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3325-ashton-lancaster#54902 http://www.expectopatronum-rpg.com/t3326-we-need-a-little-controversy-ashton-s-rs#54912 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t3755-correo-de-ashton-lancaster#61291

Invitado el Dom Ene 15, 2017 7:47 pm

La idea de aparecerse en aquel lugar en concreto se había tornado mejor por momentos, pues realmente aquella taberna no solía ser su primera opción, y quizás tampoco la segunda, la tercera quizás sí, y realmente aquel gusanillo por el Whiskey de fuego con el que se había despertado estaba mereciendo la pena. Aunque esperaba pasar un tranquilo rato, a solas y con sus pensamientos, con la compañía exclusiva de Bandersnatch, aquello que tenía en mente había dado una vuelta de trescientos sesenta grados, cosa que el mismo había provocado, y de la cual realmente no se arrepentía.

Aquella risa le había salido de manera natural, sin tener posibilidad alguna de detenerla cuando dijo de salir, sin embargo consiguió cortarla, pues esperaba que no se hubiese molestado, y si lo hacía quizás volvería a sus planes de antes. Aunque esperaba que aquello durara un rato mas, se estaba divirtiendo, y solo iban por la primera copa. – Se nota, se nota, sin embargo estoy seguro de que repetirás. – Afirmó, concluyendo aquello, estaba claro que el fuego que corría por su garganta había menguado y estaba disfrutando de aquello.

Escuchaba atentamente lo que el moreno decía, pues le interesaba saber de dónde había salido. Sin embargo la información que estaba relatándole le pareció incluso más interesante…Hogwarts volvió a su mente, rememorando aquella mirada vacía que le había dirigido a su antigua escuela, que hacía tantos años había sido su morada. Una transferencia decía, sin embargo aquello no llegaba a darle suficiente información; fijándose bien en el chico no podría ser demasiado mayor, debía ser un joven maestreo, o quizás un universitario en prácticas, aquello le tenía intrigado ya que normalmente no solía fijarse en nadie más joven  que el mismo, sin embargo aquel desconocido llamado Ashton le había llamado la atención, y aquellas palabras extrañas que soltaba solo eran la punta del iceberg. – Oh, un traslado entonces, entiendo – comenzó, dándole vueltas a qué papel desempeñaría el chico que realmente no parecía pasar los veintidós – Entonces…. ¿Qué asignatura impartes en el castillo? – pregunto, refiriéndose claramente a Hogwarts.

Ciertamente estaba en lo cierto, el nunca sería parte de aquel personal docente que poblaba Hogwarts, ni se plantearía siquiera el dar clases a esos sangre sucia que poblaban el castillo. – Estás en lo cierto, yo trabajo en el Ministerio de magia… - se pausó, cavilando si destapar too el pastel de golpe, sin embargo se contuvo. Si quería saber era su trabajo averiguarlo – en el departamento de Misterios, ahí me tienen escondido. Asi que verme por Hogwarts es complicado – destapó su profesión a medias, sin ser concreto en realidad. Esperando que el moreno avanzara él solo.

Exótico, realmente aquel chico era una caja de sorpresas, pues nunca se hubiera imaginado que fuera de Sudáfrica ni mucho menos. Aquello explicaba otras muchas cosas que estaba dispuesto a ir descubriendo, aquella vez sin usar sus habilidades mentales, pues aquello le quitaría gracia al asunto. – No te disculpes, no seas tan formal… – le sonrió – además, me gusta, realmente me gusta como suena. – confesó de buena gana, pues realmente tenía un sonido curioso cada una de las palabras en aquel idioma que salía de su boca. – Si, ya se. Le voy cogiendo el truquillo. – Contesto irónico, pues aquello era imposible de entender si no se lo decía, acompañando su risa con una algo mas grave todavía que la de él.

Pudo sentir un ligero movimiento al dejar su pierna donde la había puesto, y el chico no parecía dispuesto a apartarla, aquella seguridad, o quizás desconocimiento sobre lo que pretendía Alec le hizo sonreír sin darse cuenta. Aquellos ojos castaños parecían estar atentos a todos sus movimientos, analizándolo por completo, cosa que no le importó.

Justo en aquel momento parecía que Bandersnatch se hacía notar, pues sintió como se movía por su cuello, asomándose desde su hombro al bolsillo del chico. A Alec le había parecido ver como metía algo en el, sin embargo no había prestado atención, sin embargo ahora pudo ver como en su bolsillo se resguardaba un hurón, un curioso animal. Sin poder frenar a su Bowtruckle blanco como la nieve observó cómo se lanzaba al bolsillo del chico – Bandersnatch… - cortó la frase, viendo como el hurón de Ashton saltaba al suelo acompañado seguidamente de Bandersnatch….no parecían temerse, mas en aquel instante parecía que incluso se comunicaban sin hablar, y sin darle tiempo a nada el pequeño Bowtruckle e arrancó una de sus hojas y la lanzó para jugar con el hurón, podía ver a ambos correr tras aquel improvisado disco de juego. – Estos bichos…espero que no se carguen nada, puede parecer que no. Pero el camarero es bastante tiquismiquis – le dijo a Ashton, soltando una carcajada al observar a aquella extraña pareja corretear por el local.

Aquello que tanto le gustaba ya había llegado a la mesa, y como esperaba el chico nuevamente no sabía de qué se trataba. Aquello le hizo gracia, pues le otorgaba un encanto particular al moreno. – No te preocupes, conmigo aprenderás todo lo necesario. – le lanzo un guiño mientras dirigía la mirada a los chupitos medio llenos. Viendo la falta de liquido en lo vasos, pensó en poner a prueba al moreno – ¡Accio! – conjuró para que una botella de tequila, un salero y un par de rodajas de limón llegaran al lado de los chupitos, y teniéndolo todo a mano rellenó lo que quedaba de espacio con tequila, dejando la varita al lado de su chupito, anunciándole al camarero que aquello corría también por su cuenta antes de cortar el contacto con la varita.

- Esto funciona así. Primero la sal, - se remangó una de las mangas de la camisa y se lamió el bíceps, para seguidamente depositar sal sobre el mismo – ahora el chupito, - cogió el suyo de la mesa y se lo bebió de una, recorriéndole un escalofrió – y ahora el limón. – se llevó el limón a la boca, mordiéndolo mientras aquello calmaba la sensación de ardor del chupito. – Ahora es tu turno, ¿Qué te parece? – Se acercó considerablemente más al moreno, volviéndose a lamer el bíceps, añadiendo sal a aquella zona y estirando el brazo para que él solo tuviese que recorrer la poca distancia que quedaba. Se lamió los labios, recogiendo los restos de sal y limón que los recorrían, observando con atención, y esperando la respuesta del chico. ¿Sería capaz de hacerlo? Se preguntaba, expectante.


Última edición por Alec Parrish el Dom Ene 15, 2017 9:26 pm, editado 2 veces
avatar
InvitadoInvitado

Ashton Lancaster el Dom Ene 15, 2017 9:00 pm

Frunció el ceño y miró a Alec con algo de confusión cuando este le preguntó cuál era la asignatura que impartía en Hogwarts, lugar al que Ashton acababa de informarle que se había transferido desde otro lugar. Pensó que tal vez había escuchado mal y Alec se refería a cuál era su asignatura favorita, tal vez, pero entonces se dio cuenta de que en realidad el joven hombre había pensado que Ashton era un profesor, seguramente de prácticas, en el colegio de magia y hechicería.

Oh, no imparto clases ahí —dijo con una divertida sonrisa ante lo ridícula que le parecía esa idea. —Soy un alumno, me he transferido de Uagadou —ya en anteriores ocasiones le habían dicho que parecía mayor para su edad, pero muchos otros chicos también lo parecían. Ashton le atribuía eso al ejercicio, su físico fuerte le hacía parecer más mayor que los chicos que estaban como palos.

Escuchó con atención mientras Alec le contaba que trabajaba en el Ministerio de Magia. A Ashton ese dato le pareció muy interesante, pues era el centro del mundo mágico de ese país. Estaba a punto de preguntarle en qué departamento trabajaba Alec en el Ministerio, pero la respuesta fue contestada antes siquiera de llegar a ser formulada. —¿En el departamento de Misterios? Parece un trabajo muy interesante —comentó, pues de lo poco que sabía del Ministerio de Magia por lo que le habían comentado algunos de sus compañeros sabía que era en ese departamento donde se estudiaban las ramas más complejas de la magia, cosas desconocidas para la mayoría de la población. Ashton era un chico curioso y le gustaría saber cuáles eran esos misterios que se ocultaban tras las puertas de ese departamento. Miró a Alec, y volvió a sonreír, esta vez no de manera divertida sino con cierto aire pícaro. —¿Y tú, Alec? ¿Eres también un misterio? ¿Por eso te tienen ahí encerrado junto con los demás? —preguntó antes de tomar un nuevo sorbo. El whisky de fuego le estaba dando ánimos para hablar de manera que a lo mejor en otro momento no lo habría hecho, aunque sus sentidos no estaban para nada nublados. Al contrario, se sentía muy espabilado.

Kulungile —dijo como simple contestación al comentario irónico de Alec tras el pequeño tropiezo de Ashton con su idioma natal. Había hablado en Xhosa en ese momento como broma porque le parecía divertida la expresión que había puesto Alec antes al no entender lo que decía, y rió brevemente.

Me fijé entonces en que Alec también portaba consigo una mascota, un pequeño Bowtruckle albino que saltó hacia mí, atraído por mi hurón. —¿Bandersnatch? —repitió al reconocer el nombre. Tuvo cuidado de no darle sin querer un golpe a la pequeña criatura, eso no le gustaría. —“Beware the Jabberwock, my son! The jaws that bite, the claws that catch! Beware the Jubjub bird, and shun the frumious Bandersnatch!” —recitó de memoria al acordarse de ese poema, uno de los favoritos de su amiga Imani, quien estaba obsesionada con Lewis Carroll y lo había recitado tantas veces que a Ashton se le había quedado esa parte grabada en la cabeza. No se acordaba del resto del poema, sin embargo. Abiode saltó de mi bolsillo y corrió a jugar con el Bowtruckle. —Abiode, wees versigtig! —exclamó, advirtiéndole a su mascota que tuviese cuidado porque no quería que sin querer hiciese daño a la mascota de Alec, pero rió al ver lo que hacían. —Nunca había visto uno de esos albino. Son muy curiosos, mola.

Observó las bebidas que llegaron y le confesó a Alec que no sabía lo que era. Solía gustarle saber qué se llevaba a la boca antes de probarlo, aunque en pasadas ocasiones había aprendido por las malas que era mejor no saberlo, cuando acompañaba a su madre a tribus africanas para estudiar su cultura. Alec no se rió de él por no saber qué era eso, sino que le dijo que él le enseñaría, y Alec le sonrió agradecido. No se alarmó cuando Alec llamó mágicamente a una botella de tequila, estaba seguro de que no podría ser más fuerte que el whisky de fuego. Le observó llenando hasta arriba las bebidas, y luego contempló el curioso proceso de echarse la sal en el bíceps primero y luego todo lo demás. Una sonrisa se fue formando lentamente en el rostro de Ashton mientras observaba a Alec, sobre todo al final, cuando el joven hombre acercó su bíceps cubierto de sal.

Me parece bien —dijo, sin sentirse tímido en ese momento. Miró el bíceps bien definido de Alec, y luego miró a sus ojos claros mientras cogía su limón y se lo colocaba en la boca a Alec, haciendo que él mordiese la parte de la cáscara y lo sujetase. Siguió mirándole mientras se acercaba a él y lamía la sal sobre su piel. Sintió un cosquilleo en el cuerpo al hacer aquello, y se le erizaron los cabellos de la nuca. Se apartó, cogió el chupito y se lo bebió todo de un trago. Estaba muchísimo más fuerte de lo que él pensaba que estaría, pero no se atragantó ni tosió ni se permitió a sí mismo poner una mala cara. Cuando tragó se acercó a Alec y mordió el limón que él sujetaba en su boca, deleitándose en el alivio que le dio su jugo y en la placentera sensación de atrevimiento.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Matthew Daddario
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 15.450
Lealtad : A sí mismo
Patronus : N/A
Mensajes : 191
Puntos : 118
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3325-ashton-lancaster#54902 http://www.expectopatronum-rpg.com/t3326-we-need-a-little-controversy-ashton-s-rs#54912 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t3755-correo-de-ashton-lancaster#61291

Invitado el Dom Ene 15, 2017 10:29 pm

Como aquel refrán muggle dice: “la curiosidad mató al gato” y en aquellos momentos aquello era totalmente cierto, pues la curiosidad lo estaba matando. Realmente tenía curiosidad por saber las respuestas a aquello que le había planteado, quizás aquello que impartiera en el castillo le podría servir en el futuro. Es más, tener a alguien dentro del mismo castillo, otro profesor de su lado, podría servirles de mucha ayuda antes aquello que se avecinaba, aquello que marcaría el destino de Hogwarts y el de toda la comunidad mágica del país.

Sus ensoñaciones de tener a un profesor infiltrado en el colegio desaparecieron para dar paso a una cara que parecía un poema, un poema viviente en este caso. Realmente pensaba que Ashton, el moreno que tenía delante tendría más edad que la que tendría un alumno de Hogwarts, esperaba que al menos fuese de último curso, ya que de algo podría servir en un futuro, y además todo aquello que le pasaba por la mente no parecería tan depravado. Aunque sinceramente lo que pareciera no le importaba, aquel chico tenía algo especial y pretendía averiguarlo todo. – Alumno dices….de último año imagino entonces – recompuso su cara, enmarcándola con una sonrisa traviesa – ¿Uaga –Uagadou? – Consiguió preguntar – Tendrás que marcármelo en un mapa eh. Aunque no creo que me pierda cuando me enseñes todo aquello – Afirmó con confianza, pues realmente le gustaba el nombre, era extrañamente atrayente. Y bueno, siempre había querido ir a África, a Sudáfrica en aquel caso, y que mejor destino que aquel que pronunciaba el moreno.

En contra posición a Alec, que trabajaba en el Ministerio y todo allí en Londres era bastante normal, para su gusto, vivir allí en Sudáfrica tenía que haber sido una aventura diaria, ya imaginaba al chic andando descalzo por la selva varita en mano. Aquellas ensoñaciones dieron paso a la realidad cuando la voz de Ashton llegó a sus oídos. – Si, o eso dicen los que consiguen salir vivos de allí – bromeó en parte, pues realmente era cierto que más de una persona se había atrevido a subir allí, a la novena planta del Ministerio de Magia y nunca se había vuelto a saber de él. Abrir una puerta equivocada, tocar un objeto indebido, o traspasar el velo equivocado podía traerte una muerte inesperada allí arriba, algo que mejor evitar si se era inteligente. – Exacto, un misterio todavía por descubrir – le devolvió una mirada picara como la que se había dibujado en su rostro – Ahí me tienen enseñando Oclumancia, creo que aquello podría gustarte. Además aprenderías cosas que jamás veras en Hogwarts. – le confesó manteniendo aquella sonrisa, – te lo aseguro –, dejó caer esas palabras en la mente del chico, esperando que aquello le inspirase a curiosear mas de lo que en aquella escuela le podrían enseñar.

Cómo no, de nuevo, una extraña palabra en aquel curioso idioma abandono la garganta del chico, y por su risa imaginaba que algo gracioso habría sido. – No me insultes en…. ¿africano? eh, que quien juega con fuego se quema, pequeñajo. – Le soltó guiñándole un ojo, realmente aquellas palabras tenían una musicalidad especial, o aquello le parecía a Alec.

Cuando su albino compañero saltó sin permiso alguno sobre Ashton, este en vez de asustarse si quiera pareció más bien interesado en el nombre, que sorprendentemente había conseguido pronunciar bien – Exacto, Bandersnatch – confirmó el castaño. Aquello no podía estar pasando, no creía que lo que escuchaba pudiera salir de la garganta del africano, estab claro que Lewis Carroll era internacional, y él no se quedaría atrás – “He took his vorpal sword in hand: Long time the manxome foe he sought. So rested he by the Tumtum tree, and stood awhile in thought.” – terminó de recitar aquella tercera estrofa del poema, aunque realmente no podía creer que lo hubiese recitado en voz alta, y sin poder evitarlo una carcajada acompañada de un rubor sin precedentes enmarco su cara. De nuevo palabras en aquel extraño idioma, seguidas, menos mal, de algunas en el que él entendía – Si, es interesante mi pequeñajo. Me alegra que te guste – Sonrió con sinceridad, el adoraba al pequeño Bowtruckle, pues era su mejor compañía.

Aquellos chupitos de absenta, y ahora con añadido de tequila le habían servido para mostrarle al chico el ritual que debía seguir para bebérselo. Aunque ciertamente, beberlo del brazo de otro hombre no formaba parte del mismo, aquello era una aportación suya, pues quería comprobar cómo le contestaba, le tenía intrigado saber si respondía a su proposición. Aun lamiéndose los restos de alcohol de los labios – Perfecto – afirmo ante aquella respuesta, esperando que el chico comenzara.

Siguiendo su mirada que se posó en sus bíceps para luego mirarle fijamente, pudo observar como cogía el limón, sin embargo aquello no era para nada lo que habría esperado, sin embargo de buena gana mordió el limón que él le puso entre los labios. Notaba como el jugo ácido del limón tocaba su lengua y bañaba en parte sus labios, la mirada del chico siguió centrándose en la de Alec mientras su lengua se llevaba consigo la sal de su bíceps. Pudo sentir un cosquilleo por todo el brazo que le subió por todo su cuello, aquello le estaba gustando. Pudo ver como aquel chupito se colaba entero por su garganta, sin tan siquiera pestañear, estaba claro que estaba decidido a calmar aquella sensación con el limón que Alec sostenía entre sus dientes, viéndolo tragar pudo ver como se acercaba. No tardó apenas unos segundos en sentir la presión que el chico ejerció sobre el limón que ahora ambos tenían entre los dientes, sintiendo como aquel jugo le reconfortaba. Ante aquella muestra de descaro por su parte Alec no podía apartar la mirada de los ojos del chico.

Sin pensarlo dos veces, con una mano quitó el limón que les separaba, agarrando con la otra la cintura de Ashton. Ejerciendo una ligera presión acabó de acercarlo contra su pecho y besó sus labios, los acarició, para colar después su lengua que jugaba con la de él, notando el limón que ambos habían compartido. Aun tenía ganas de mas, y quería un segundo chupito.

- ¡Otros dos chupitos! – ordeno al camarero, separándose ligeramente de Ashton, pero lo suficientemente cerca como para sentir su respiración. Aquel estúpido camarero parecía hacer oídos sordos y aquello increpó al mortífago, no quería recurrir a aquello, pero nadie le aguaría la fiesta Imperio susurró alzando su varita, obligando al estúpido camarero a servirles una segunda ronda de aquello que los había unido. – Espero que te haya gustado. – le guiño un ojo.

Mirándolo fijamente a los ojos, agachó la cabeza para lamerle el cuello y depositar sal en este. Tomó su chupito y lo bebió, lamiendo seguidamente el cuello del moreno, disfrutando aquella piel que se erizaba con el paso de su lengua. Para luego morder su limón, satisfecho de aquello, a la espera de que Ashton se tragara el suyo.
Aquel chupito y la diversión allí acabaría, no quería perder la tarde en aquel la taberna, quería jugar un poco más por los terrenos de Hogsmeade, y ahora tenía el compañero ideal.
avatar
InvitadoInvitado

Ashton Lancaster el Dom Ene 15, 2017 11:43 pm

Ashton negó con la cabeza cuando Alec le preguntó que si era estudiante de último curso. —No, soy de sexto… pero voy a cumplir diecisiete años en un mes, así que realmente podría estar en séptimo, pero como en Uagadou me tocaba ir a sexto pues tengo que aguantarme —añadió, no queriendo espantar al otro con su edad. Por el aspecto de Alec, Ashton dedujo que tendría veintialgo, tal vez incluso diez años más que él. Pero Ashton estaba súper cerca de la mayoría de edad, podía estar perfectamente con adultos tomando copas en un bar o haciendo lo que le diese la gana. Sonrió de manera un poco melancólica al recordar Uagadou, había pasado años muy buenos en ese colegio y realmente lo echaba de menos, pero Hogwarts prometía. —Está en Uganda, en las Montañas de la Luna. Es un lugar precioso, pero difícil de encontrar. Con gusto seré tu guía si algún día te pasas por esos lares —contestó con una sonrisa al comentario del hombre.

Miró a Alec con admiración cuando le comentó que enseñaba Oclumancia en el departamento de Misterios. Ashton sabía lo que era la Oclumancia, había leído sobre la teoría, pero no era una rama de la magia que les hubiesen enseñado a los estudiantes de Uagadou, al contrario que otras ramas de la magia que sí que se enseñaban allí pero no en otras instituciones académicas. Estaba a punto de comentarle algo a Alec cuando de repente escuchó su voz en su mente. Se quedó muy sorprendido durante unos instantes, casi aturdido. La sorpresa estuvo a punto de llevarle a preguntarle cómo había hecho eso, pero entonces se dio cuenta de que sería una pregunta estúpida, pues Ashton sabía lo que era la Legeremancia aunque obviamente no tenía ni idea de practicarla.

Wow. ¿Me enseñarías a hacer eso? —preguntó con un brillo maravillado en la mirada, aunque poco después su rostro enrojeció ligeramente. ¿Habría estado Alec leyendo su mente sin que él se diese cuenta?

Xhosa —corrigió, y soltó una carcajada cuando Alec pensó que le estaba insultando. —¡No lo estaba haciendo! Y me gusta jugar con fuego… —No replicó cuando Alec le llamó pequeñajo. Sabía que lo hacía por el tema de la edad, aunque Ashton estaba seguro de que si se ponían de pie ambos estarían a la misma altura o probablemente él sería algo más alto que el más mayor.

Se sintió orgulloso de haber reconocido la fuente del nombre Bandersnatch y haber podido recitar de memoria uno de sus versos. ¡Tendría que darle gracias por ello a Imani en una carta la próxima vez que la escribiese a ella y a sus demás amigos! Escuchó mientras Alec recitaba también de memoria el siguiente verso. Ashton reconoció las palabras, pues las había escuchado un millón de veces de boca de Imani, pero fue tristemente incapaz de seguir con el resto del poema. Su memoria a veces no era la mejor del mundo, por algo no había acabado en Ravenclaw. Contempló cómo las mascotas de ambos se iban a jugar por el suelo de la taberna, dejando a sus dueños solos con los chupitos que Alec había pedido para ambos. Aunque a veces era tímido, en ese momento Ashton sintió un impulso en su interior que le llevó a ser descarado y atrevido, queriendo arriesgarse y ver por dónde iban los tiros tras su acción. Desde que había visto a Alec había sentido una atracción indudable, aunque había estado tranquilo hasta el momento. Nunca había sido muy lanzado, él siempre dejaba que las cosas pasasen si tenían que pasar y a veces actuaba con cautela, pero había algo en aquel hombre que le hizo tirar toda cautela por la borda y querer seguir sus impulsos. Su descaro dio fruto cuando Alec decidió apartar el limón que separaba las bocas de ambos para unir sus labios es un beso.

Ashton sintió fuegos artificiales estallando en su interior de repente. Había tenido varios besos en el pasado, sí, pero ninguno se había sentido como el que estaba teniendo en ese momento. Todo su bello se erizó, durante unos instantes se le cortó la respiración, y se sintió como intoxicado por una suculenta droga. Respondió al beso de Alec besándole con la misma intensidad, rozando su lengua con la suya cuando la sintió curiosear en su boca, y posando sus manos sobre el torso del más mayor. Sus labios sabían a alcohol, a sal y a limón y a algo más, a él mismo, y a Ashton le gustaba. Jamás se había besado con una persona a la que acababa de conocer, y aquella nueva experiencia con alguien como Alec despertó una curiosidad en él y unas ansias de seguir explorando a donde podía llevar aquello que no eran fácilmente saciadas. Lo desconocido siempre tenía un tinte peligroso, y ese tipo de peligro le llamaba de manera seductora.

Cuando se separaron recuperó la respiración y sintió el corazón desbocado en el pecho. Respiró profundamente y sonrió, satisfecho por lo que había ocurrido, y le dedicó una mirada traviesa a Alec. Le vio pedir otros dos chupitos, y se sorprendió cuando le escuchó conjurar un Imperio lo suficientemente alto como para que solo él lo oyera.

Pensaba que esa maldición estaba prohibida —dijo en voz baja para que nadie más les escuchase. No sabía si tal vez la ley era distinta allí a como lo era en África, aunque lo dudaba. Ver a Alec conjurar ese hechizo debería haberle espantado… pero Ashton estaba demasiado atraído por el hombre al que acababa de conocer y besar como para sentirse espantado por él. No en esos momentos, al menos. Cualquier indicio de duda que podría haber aparecido en él por culpa de esa acción desapareció inmediatamente cuando sintió la lengua de Alec lamiendo su cuello para poner sal ahí, justo encima de donde estaba uno de sus tatuajes. Jadeó sin poder evitarlo al sentir los labios del otro sobre su piel en aquella zona tan sensible, y la sonrisa no se borró de su rostro. Decidió colocar la sal para su propio chupito en los labios húmedos de Alec, sobre los que pasó la punta de su lengua antes de beber, morder el limón, y besarle de nuevo, tomando esta vez él la iniciativa. Cuando se separaron colocó una mano sobre el muslo de Alec y le miró a los ojos.

¿Entonces vas invitarme a más copas o quieres que vayamos a algún sitio? —no sabía de dónde había surgido la pregunta de repente, pero le apetecía salir de allí.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Matthew Daddario
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 15.450
Lealtad : A sí mismo
Patronus : N/A
Mensajes : 191
Puntos : 118
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3325-ashton-lancaster#54902 http://www.expectopatronum-rpg.com/t3326-we-need-a-little-controversy-ashton-s-rs#54912 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t3755-correo-de-ashton-lancaster#61291

Invitado el Lun Ene 16, 2017 12:58 am

No era que la edad del moreno realmente le importase, simplemente le había sorprendido saber que no era un profesor del castillo, pues realmente le había echado más edad de la que parecía tener, y claro, nunca había tenido esos pensamientos de alguien a quien podía llevar perfectamente diez años, sin embargo aquello no le importaba, estaba dispuesto a escuchar y a actuar en consecuencia aquel día.

- Oh, que rabia, podrías acabar el próximo año y te toca aguantar uno más…pero bueno, mas tiempo para aprender a manejar la varita. Además Hogwarts no está nada mal, yo mismo estudié allí. – Respondió mientras agitaba su varita de manera absurda, pues aquella sonrisa que le daba un aire melancólico no le había gustado nada, estaba claro que le había hecho recordar su antigua escuela, su antigua vida. No se imaginaba aquello pues para el su vida estaba más que asentada y no había sufrido un cambio tal nunca, sin embargo se imaginaba que debía ser duro, mas aun a su corta edad. – Uganda, las Montañas de la Luna, – repitió – te creo, no puede sonar más mágico. Espero que seas tu quien me acompañe, no quesimplemente seas mi guía por estar allí de paso. – declaró con total seguridad, devolviéndole la sonrisa.

Realmente hablaba enserio, ¿Por qué no?, aquello realmente sonaba fantástico. Y seguro que en aquellos lugares podría aprender más de una cosa, además había escuchado que las tribus africanas practicaban la magia sin varita, y aquello tenía que ser digno de ver, y más aun de aprender. Quizás Ashton sabía algo de aquello, quizás podría adiestrarlo en aquello si es que el mismo había recibido adiestramiento allí en Uganda. No pudo seguir pensando en aquello, pues el semblante sorprendido del moreno lo dejó en jaque, aquella cara de sorpresa al encontrar las palabras de Alec en su mente había sido gloriosa, un recuerdo que tenía claro que atesoraría en su paramo privado, aquel que conformaba su mente.

- Claro, ¿por qué no? – Aceptó sin pensarlo - Es complicado, pero con práctica seguro que se te daría bien. Además tienes al mejor profesor que puedes conseguir en todo Londres – Se señaló orgulloso, observando como el rostro de Ashton enrojecía, sin llegar a leerle la mente pudo imaginarse el por que de aquella reacción. – Y no, no te he estado leyendo la mente. Pero estas muy gracioso así sonrojado. – señaló su rostro, ampliando su sonrisa, realmente estaba muy gracioso.

- Oh, Xhosa….si tu lo dices. – No supo que más aportar ante aquello, no sabía nada de aquellas lenguas que dominada el chico, aquello era una locura, suficiente tenía ya con saber su propia lengua. – Eso está bien… - concluyó el castaño ante aquello que había dejado caer el moreno. Le gustaba como jugaba, le gustaba como dejaba entrever sus cartas sin jugársela del todo.

Realmente no podía creer que de su propia boca hubiesen salido aquellas estrofas del poema de Carroll, y menos aun que las anteriores surgieran de la de Ashton – Eres una caja de sorpresas – dijo sin esperar respuesta, pues aquello había sido más que suficiente. Sin embargo aquello no había sido lo mejor, pues el descaro demostrado por el chico con aquel juego de la absenta y el tequila le había encantado. Tanto que aquel beso que le había dado había resultado todo un descubrimiento.

Realmente se la estaba jugando con aquello, besando a un joven alumno de Hogwarts en el mismísimo Hogsmeade, donde allí todas las lenguas se sueltan antes cualquier escándalo. Sin embargo aquello le importaba un cuerno. Había sentido como el bello del otro se erizaba, acompañando al suyo propio, aquella respiración entrecortada antes de colar su lengua para curiosear en su interior le había tensado cada musculo del cuerpo, no entendía como aquel chiquillo provocaba todo aquello en él, sin embargo le encantaba. Pudo notar las manos del moreno agarrándole el rostro, como si fuese ir a algún lado, estaría loco si se movía del sitio en aquel momento, y mientras aumentaba el ansia con la que le besaba aquella mezcla de limón y alcohol invadía el paladar del mortífago, sumiéndolo en un intenso placer. Aquello aunque era en parte una locura, lo estaba llevando al punto de no querer parar, sin embargo su sed pudo más.

La mirada traviesa del moreno le hizo sonreír para corresponderle, aquello había estado muy bien, no cabía duda, sin embargo precisaba de un chupito más antes de salir de aquel tugurio. - ¿Y quién dice que no lo está? – le susurró al oído, antes de lamerle el lóbulo de la oreja. No pensaba darle más explicaciones, pues ni tenía ganas, ni la situación las requería, si aquello no le gustaba ya debería haberse largado de allí. Para su agrado el chico no cambio su expresión ni un ápice, dando paso a un gemido al sentir la lengua del mortífago sobre su cuello, sobre su tatuaje, aun no le había preguntado sobre aquello, lo haría más adelante. Aquello le sorprendió, pues no se lo esperaba, no esperaba aquella iniciativa del chico, sin embargo el mismo lo había incitado y aquello le gustaba; sintió la lengua rasposa del moreno, para luego sentir sus labios de nuevo, mordiéndole delicadamente el labio interior, notando como cedía ante la presión de sus dientes, y dejándolo escapar instantes después para separarse a tomar algo de aire.

- Vamos fuera, necesito aire fresco, y ya veremos donde vamos. – Agarró la mano que Ashton había apoyado sobre su muslo, asegurándola con seguridad con la suya propia – “Si no sabes a dónde vas, cualquier camino te llevará allí”, ¿no crees? – citó sonriente al Sombrero Loco, recogiendo su varita y dejando en la barra el dinero que costarían aquello tragos que habían tomado. – ¡Bandersnatch!…em, ¡¿Abiode?! – Llamó a su Bowtruckle y al hurón, esperando haber acertado en el nombre – No vamos, ¡adelante! – les indicó viendo como salían por un agujero lo suficientemente grande al lado de la puerta, siguiendo el propio hurón a su compañero albino. Sin soltar la mano del moreno se giró para darle un último beso en aquella taberna, guiándolo hacía la salida.

El Sol caló sus cuerpo por completos, empapándolos de con aquel calor que se resistía a desaparecer en contra de las fechas en las que se encontraban. Su mirada se fijó en el lago que tenían delante, y de ahí pasó a los bosques que rodeaban ambos lados hasta llegar al mismísimo Hogwarts. – ¿Al bosque, o nos arriesgamos con el lago? – preguntó mirando fijamente a los ojos castaños de su compañero, realmente cualquier opción le resultaba tentadora. En ambas tendría ocasión de preguntarle y saber más de él, y de ambas disfrutaría; realmente no sabía si el agua del lago estaría a una temperatura decente como para zambullirse, pero aquello lo dejaba en manos del africano, el que le estaba trastocando los esquemas aquella tarde.
avatar
InvitadoInvitado

Ashton Lancaster el Lun Ene 16, 2017 1:53 am

Había mil cosas que Ashton quería aprender a hacer con la magia. Quería continuar sus estudios para aprender a hacer magia sin varita aunque dudaba que fuese a lograrlo en Hogwarts debido a la falta de esa práctica en el currículum, tenía que terminar de estudiar animagia para poder por fin convertirse en Animago como él deseaba, ya que algunos de sus amigos ya se transformaban en animales salvajes desde los catorce años pero él todavía no lo había logrado, y quería aprender a hacer lo que Alec acababa de hacer con su mente. Era una pasada, además de extremadamente útil para muchísimas situaciones. ¡Oh, si pudiese hacer eso en un examen! 

Esperaré con ansias mis lecciones, pues —dijo. Enrojeció al creer que Alec podría haber estado leyendo su mente antes, y el comentario que su acompañante hizo a continuación no le ayudó a quitarse esa idea de la cabeza. Medio fulminó a Alec con la mirada entonces. —Ya, claro, como que voy a fiarme...

Lo decía medio en broma medio en serio. No tenía por qué no fiarse, pero a cualquier persona le daría vergüenza que le leyesen los pensamientos. Sin embargo le dio un voto de confianza a Alec y escogió creer que, efectivamente, no había estado husmeando en el interior de su cabeza, así que Ashton se quedó tranquilo y siguió bebiendo y conversando como si nada.  

La conversación dio poco a poco paso al beso que le robó el aliento y la calma a Ashton. Sacudió sus pilares y desató su pasión de una manera en la que ninguna persona antes, mujer u hombre, lo había hecho, y lo único en lo que podía pensar era en que quería más. Quería probar más los labios de Alec, quería sentir las manos y la lengua de ese hombre que hasta momento antes había sido un desconocido para él, y quería cometer alguna locura. No se detuvo a pensar en ningún momento que aquello, tal vez, era una terrible imprudencia. Tan poco le importaba todo lo que no fuese la placentera sensación impulsiva que Alec había conseguido despertar en él tan repentinamente que ni siquiera le importó que el joven realizado delante de sus narices una Maldición Imperdonable, un hechizo que era castigado con una larga condena en prisión. Al fin y al cabo Alec no le estaba haciendo daño a nadie obligando al camarero a servirle las copas que nos les había servido porque había estado ignorándoles, y Ashton estaba seguro de que todo el mundo cometía alguna delito de vez en cuando, fuese del tipo que fuese, y a nadie le importaba aunque a las autoridades puede que sí que les importase. No era él quien iba a juzgar en ese momento, y la pequeña preocupación que sintió solo durante un instante se desvaneció y en su rostro apareció una sonrisa traviesa. 

Tras beber una vez más le propuso a Alec marcharse a algún lugar. Alec dijo que necesitaba aire fresco, tras lo cual ambos se pusieron de pie para abandonar sus taburetes y Ashton sonrió al escucharle citar una frase del Sombrerero Loco. Imani también había repetido citas como esa las suficientes veces para que él se acordase de algunas y supiese cómo responder de manera similar, siguiéndole el juego a Alec. 

"Empieza por el principio, y sigue hasta el final; ahí te paras." —Quería explorar el camino y averiguar hasta qué final llegaba con Alec. Pocas veces en su vida había sentido una curiosidad similar, aquello era algo nuevo y desconocido para él, y jamás había dicho que no a una aventura. 

Abiode y Bandersnatch corrieron hacia sus respectivos dueños. Abiode trepó por los pantalones y la camisa de Ashton hasta meterse de nuevo en su bolsillo, donde Ashton le dio de nuevo un dulce antes de disponerse a seguir a Alec. Sonrió cuando este se detuvo y se giró para darle un beso, y entonces ambos de marcharon de allí. Ashton no tenía ni idea de cómo eran las costumbres en el Reino Unido, ni si aquello estaba bien visto en la sociedad mágica británica o no, así que no sabía si habían estado dando un espectáculo escandaloso o no, pero a él le importaba un pepino. Salieron a la calle, donde el sol les dio de lleno y él lo agradeció. El cielo del Reino Unido era tan gris, tan triste y apagado, que contrastaba muchísimo con los cielos de brillantes colores azules y cálidos tonos naranjas y rojizos en el horizonte de África, y le gustaba ser capaz de sentir el calor del sol en la cara en los días que ese estúpido país se lo permitía. 

Llegaron a un lugar en el que estaban cerca de la orilla del lago, y cerca de un bosque. Alec dejó que fuese Ashton quien eligiese, y él no tuvo ninguna duda. Sonrió de una manera que iluminó completamente su rostro al posar la mirada sobre la superficie del agua, y le dio un leve toque con la punta del dedo en la cabeza a Abiode para que el animal supiese que tenía que desalojar el bolsillo. En cuanto el hurón saltó al suelo Ashton se desabrochó la camisa que llevaba puesta, quedándose con el torso completamente al descubierto, dejando a la vista la cantidad de tatuajes de símbolos Adinkra que le cubrían los brazos, el pecho, los costados y la espalda. 

Nadar es una de mis grandes pasiones —le dijo a Alec, explicando así su elección. Tiró la camisa al suelo y se quitó a continuación los vaqueros sin ninguna vergüenza, quedándose solo con bóxers negros puestos, y sin pensarlo dos veces corrió al agua y se metió de lleno hasta quedar cubierto hasta el cuello. Rió felizmente; el agua estaba fresca, pero era muy soportable. Bastante agradable, en realidad, en contraste con el calor del sol. Llamó a Alec, invitándole a unirse a él en el agua. —¡Vamos, ven!
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Matthew Daddario
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 15.450
Lealtad : A sí mismo
Patronus : N/A
Mensajes : 191
Puntos : 118
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3325-ashton-lancaster#54902 http://www.expectopatronum-rpg.com/t3326-we-need-a-little-controversy-ashton-s-rs#54912 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t3755-correo-de-ashton-lancaster#61291

Invitado el Lun Ene 16, 2017 2:59 am

El interés de Ashton le asombraba por momentos. Estaba claro que su corta edad movía todo aquello, y su curiosidad era encantadora. Además, viniendo de otro continente como no iba a estar repleto de curiosidad, incluso Alec tenía mil dudas sobre el joven… ¿donde se había visto un alumno tan tatuado? Estaba seguro que en Hogwarts desde luego no, y pensaba saber qué significado tenían, además sus orígenes eran una parte de lo que más le llamaba la atención del moreno. Pensando en Uganda, en Sudáfrica, vino a su mente la cantidad de animales que poblaban esas zonas del planeta, y no pudo si no pensar en animagos, ¿sería el moreno uno de ellos? Pues había escuchado que allí solía ser algo más común que en otras zonas.

- Dalo por seguro, todo llegará – dijo, asegurándole aquello. Su tez tornándose roja le parecía demasiado graciosos, aunque a la vez encantador, y aquella duda infundada era de lo más gracioso. Aunque realmente no lo sabría, pues Alec no se dejaría notar si le leía la mente. – Te lo aseguro. – Concluyó aquello. Sonriéndole de par en par, esperando que se fiara, aunque si no lo hacía tampoco pasaba nada, nunca sabría si lo había hecho o no.

Quien le habría dicho que su pensamiento de tomar un Whiskey de fuego le llevaría a verse acompañado de un alumno de sexto curso, tomando unos chupitos de absenta y tequila, tomándolos sobre su brazo y sobre el cuello del alumno. Compartiendo su saliva con la del joven, para enloquecer aun más y seguir bebiendo. Realmente no se reconocía, no es que nunca se hubiera liado con algún desconocido, pero aquello tenía algo diferente, notaba que si interés no radicaba tanto en lo físico, si no en un conjunto que aun era incapaz de vislumbrar. No podía ubicar que era exactamente aquello que le sucedía aquella tarde, sin embargo decidido a ver como surgía todo, dejo que la corriente lo arrastrara, y al acabar el día ya se vería a donde iba a parar todo aquello. Pues el día avanzaba poco a poco y Hogwarts era estricto respecto a los horarios.

El temple con el que había aceptado verle pronunciar aquella maldición para que el camarero les sirviera le había impresionado, sinceramente. No esperaba que simplemente lo aceptara de tal manera, quizás sería el alcohol o la adrenalina del momento, pero aquel temple había sido digno de un futuro mortífago, quizás. Sin embargo aquello quedaba atrás en ese instante, ya había tomado la decisión de desaparecer de aquella taberna.

- “Y cuando termines de hablar… ¡Te callas!” – respondió, citando de nuevo al Sombrero, no esperaba aquel nivel de conocimiento sobre Lewis Carroll por parte del chico, pero aquella frase claramente iba en broma y una frase la siguió. Observando cómo sus mascotas corrían hacía ellos, Bandersnatch se volvía a posar en su cuello y Abiode volvía al bolsillo de Ashton, donde recibiría un caramelo, aquello debía ser lo que antes le había dado. Teniendo ambos a sus compañeros con ellos.

Mientras el sol calentaba su piel y sus pasos se acercaban a la orilla del lago Alec esperaba la respuesta del moreno. ¿Qué elegiría? Realmente no tenía ni idea de por donde saldría el chico. Sin embargo al girar el rostro para ver si se decidía pudo adivinar cuál sería su respuesta, pues su cara parecía haberse iluminado ante la visión del inmenso lago. Incluso antes de responderle el hurón del chico se posó en el suelo mientras él se quitaba la camiseta, Alec le observaba sin perder detalle. La visión de aquellos tatuajes, todos negros, captó la atención del castaño, mas su cuerpo perfectamente esculpido los acompañaba perfectamente; realmente quería saber el significado de aquellos símbolos, pues no se esperaba aquel cuerpo lleno de tatuajes bajo aquella apariencia juvenil.

- Entonces decidido, no me cabe duda alguna – contesto al moreno, observándole fijamente. Seguía cada movimiento de Ashton fijamente, desde cómo había tirado su camisa al suelo a como se quitaba aquellos pantalones, dejando simplemente aquellos bóxers negros que cubrían su mayor intimidad, la cual quedaba un tanto expuesta a plena luz del día. Aun observándole corrió hacia el agua, adentrándose hasta verse cubierto hasta el cuello, estaba loco y aquello le gustaba. Su risa enmarco aquella panorámica que tenía en frente, y el mortífago se aseguró de captar todos los detalles de aquel momento, guardándolos de nuevo en su páramo helado, muy opuesto al calor que el Sol dejaba sobre su piel. – ¡Voy, voy! – gritó desde la orilla, dejando a su albino compañero en el suelo, esperando que si entraba al agua no se perdiera, el pobre flotaba como un palo, de manera literal. Sin querer perder más tiempo y pensando en el tatuaje que el si debía ocultar, se deshizo de la ropa con un golpe de varita, esta calló a sus pies, dejando al descubierto su cuerpo desnudo, cubierto por un simple calzoncillo blanco, ocultando con otro hechizo la marca tenebrosa que tenía en su antebrazo derecho.

Aunque el chico había llevado bien lo del “Imperio”, la marca tenebrosa era algo bien distinto. Sin embargo ahora no era momento de pensar en aquello. Siguiendo el camino de Ashton se metió en el lago, sintiendo como su calor se esparcía entre sus aguas, mientras que recorriendo el tramo que le separaba del chico se habituaba a la temperatura. – Una idea estupenda esto del lago, eh. – le agarró, algo bruto, la cara para besarle. Teniéndolo distraído lo hundió hacía abajo. Mientras esperaba su ascenso reía sin control, esperando ver la cara que tendría el chico al emerger.


Última edición por Alec Parrish el Lun Ene 16, 2017 3:48 am, editado 1 vez
avatar
InvitadoInvitado

Ashton Lancaster el Lun Ene 16, 2017 3:46 am

Jamás se habría imaginado que el día iba a tomar ese giro tan inesperado. Cuando salió esa tarde de la Sala Común de Slytherin para abandonar el castillo e ir a explorar Hogsmeade por primera vez lo había hecho con la idea de ir a tomar algo, tal vez conocer a alguien más que también fuese un alumno del castillo y hubiese acudido allí a disfrutar de su fin de semana, pero nunca eso. Jamás pensó que de repente encontraría a ese extraño que ya no era tan extraño, aunque en realidad sí. ¿Cuánto conocía de Alec? Poquísimo, en verdad. Pero daba igual, a Ashton le había vuelto lobo y eso era lo que importaba. Había algo en él que no sabía describir, ni identificar exactamente. Era como un cebo que le atraía, un peligro seductor provocado escondiéndose detrás de aquella intensa mirada azul grisácea. Quería conocer más de Alec, desvelar qué misterios podrían ocultarse tras la sonrisa de aquel trabajador del departamento de Misterios, y dejarse llevar por él. Por eso le siguió sin dudarlo. 

Estaba seguro de que si sus padres le viesen pondrían el grito en el cielo. No porque estuviese con alguien de su mismo sexo, hacía ya tiempo que Christian y Victoria sabían que su hijo era bisexual. Su madre incluso se había dado cuenta de la orientación sexual de su hijo antes de que el mismo Ashton se diese cuenta de ello, observando las miradas indiscretas que había entre algunos apuestos muchachos y él de vez en cuando. A la antropóloga le había parecido perfecto, nada fuera de lo común, pues la bisexualidad era además algo increíblemente común en las tribus más tradicionales de África. Ashton había pensando que tal vez fuese su padre, un hombre mucho más estricto, quien vería aquello con malos ojos, y se encargó de darle la noticia durante las vacaciones de verano después de su cuarto curso, cuando en la cena de bienvenida a su casa le preguntaron si había tenido pareja durante el año y Ashton había soltado con total naturalidad que había salido con dos personas (no a la vez, por supuesto): una chica llamada Akilah, y tras el romper con ella después de un corto romance que había sido muy inocente y más porque no tenían nada más que hacer que por otra cosa, salió con un chico llamado Abdalla también por un muy breve periodo de tiempo. Aunque la noticia había sorprendido a su padre, Christian no había dicho nada negativo al respecto, lo cual Ashton agradeció de corazón. Ya tenía suficiente con que a su padre no le gustase la magia, no necesitaba que algo más les enfrentase. No, sus padres pondrían el grito en el cielo por ver a su hijo perdiendo la cabeza de aquella manera con alguien una década mayor que él, y a quien acababa de conocer media hora atrás. Le advertirían de que era una vergüenza, además de una imprudencia, y que las cosas no tenían que hacerse así sino de otra manera para hacerse bien. Ashton hizo oídos sordos de las voces fantasmales en su conciencia, como un eco que proyectaba lo que dirían sus padres si pudiesen echarle la bronca por aquello, y siguió siguiendo a sus impulsos sin ser para nada maestro de ellos. 

Así que así estaba ahora, metido en el lago cerca de Hogsmeade, casi desnudo cubierto solo con sus bóxers, y sonreía de manera pícara mientras veía a Alec desvestirse hasta el mismo punto que él y meterse en el lago para unirse a él. Le miró a sus ojos y correspondió a su apasionado beso cuando Alec juntó casi de manera brusca sus labios con los de él, bebiendo de aquel beso como si le proporcionase el aire que necesitaba para vivir. ¿Qué tenía aquel hombre que su tacto, sus besos eran uno de los mayores placeres que Ashton había saboreado en su vida? No lo entendía, y su falta de una amplia experiencia en aquellos temas no le ayudaba en absoluto. 

Estaba tan distraído que no se dio cuenta de lo que planeaba hacer Alec hasta que fue demasiado tarde. Cuando su cabeza se hundió de repente en el agua soltó una exclamación de sorpresa que hizo que se le llenase la nariz y la boca de agua. Cuando volvió a salir a la superficie casi inmediatamente después estaba profundamente ofendido y estupefacto de que le hubiesen "traicionado" de aquella manera. 

Seun van 'n teef! —exclamó, esta vez sí insultando a Alec en otro idioma, pero no pudo ocultar la sonrisa por mucho tiempo. Aquello le había parecido divertido aunque lo negase. Le dio un fuerte manotazo al agua, salpicándole completamente la cara, y aprovechó esa distracción para vendarse y hundir él la cabeza de Alec bajo el agua. Ashton estaba muy fuerte, no le costó esfuerzo. —¡Ajá! —exclamó triunfante.

Cuando Alec volvió a la superficie ambos forcejearon un rato hasta que de repente, como imanes de polos opuestos que se veían atraídos el uno al otro sin remedio, de besaron apasionadamente de nuevo como un par de adolescentes. Las manos traviesas y curiosas de Ashton no pudieron evitar explorar el perfecto cuerpo de Alec que tanto le atraía, y sin darse cuenta cierta parte de él se puso demasiado contenta. 

Cuando se dio cuenta de ello se separó de Alec después de que ambos rompiesen el beso y se hundió de nuevo en el agua hasta la barbilla, tratando de ocultarse, pues había estado muy pegado a Alec antes y no quería que el mayor lo notase, le daba vergüenza. No podía evitarlo; a pesar de su arrebato de confianza y de descaro en la taberna que les había llevado a aquella situación, Ashton todavía era un crío sin nada de experiencia con esos temas y que en ocasiones era muy tímido, sin saber bien cómo debía actuar. No sabía donde se alzaban barreras y donde se derribaban. ¿Y si aquello ya no era apropiado o a Alec no le parecía bien?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Matthew Daddario
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 15.450
Lealtad : A sí mismo
Patronus : N/A
Mensajes : 191
Puntos : 118
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3325-ashton-lancaster#54902 http://www.expectopatronum-rpg.com/t3326-we-need-a-little-controversy-ashton-s-rs#54912 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t3755-correo-de-ashton-lancaster#61291

Invitado el Lun Ene 16, 2017 4:52 am

Aquella tarde, por el momento, podía decir que estaba siendo una de las más locas que había vivido en mucho tiempo. Realmente la locura que invadía los pensamientos de Alec lo estaba llevando a cometer actos que no había pensado ni por asomo que realizaría aquel día.

Todo esto le llevó a pensar en su época universitaria, como aun teniendo una edad superior a la de Ashton había entrado de manera inocente, en lo que concernía al sexo, y como allí había liberado aquella parte de sí mismo. Pues si bien en Hogwarts ya había tenido sus pinitos con más de algún joven mago, y los atesoraba con una sonrisa en la cara, la universidad había sido algo totalmente distinto; su carrera, y las habilidades que esta le entregaba a cambio de su incansable estudio y practica, le habían abierto muchas puertas, aunque quizás cabría decir que la mayoría habían sido forzadas a abrirse bajo el poder de su mente. Aquello le había llevado a formar parte de fiestas exclusivas con los universitarios más ricos del campus, habiendo tenido algún lio esporádico aquí y allá, y probando por fin el tan añorado sexo con aquel buscador que estudiaba medimagia. Sin embargo no todo fue sexo pues en su cuarto año, aquel magizoólogo, en el que nunca se había fijado, rapto su corazón para hacerlo suyo, y el consiguió el del otro, conociendo así su primer amor; pero no todo es como en los cuentos de hadas, y tirando por los suelo aquello que había atesorado como suyo se separó del joven, poco después de recibir aquel Bowtruckle albino, ahora Bandersnatch, para alistarse en las filas de Lord Voldemort de manera oficial. Usando desde entonces sus habilidades en el propio Ministerio de Magia, y al servicio del Señor Tenebroso, junto con el resto d sus compañeros mortífagos, pues una gran parte ocupaban puestos dentro del mismo Ministerio como él.

Sin embargo todo esos recuerdos de su época universitaria habían quedado atrás, y su vida empezaba a contar desde el momento en recibió la marca tenebrosa, aquella que se encontraba tatuada en su antebrazo derecho, aunque ahora mismo se viese oculta.

Aparatando todos aquellos recuerdos de su mente, aquel día ya había atesorado diversos recuerdos en su memoria, como enmarcándolos en su memoria. Aquello era algo que le encantaba hacer, pues en muchas ocasiones de introspección se escapaba a su páramo helado para recordar todo aquello que le hacía feliz, unas veces recuerdos como los que estaba compartiendo con Ashton y otras veces torturas y duelos que culminaban con su victoria, alegrías distintas, pero alegrías al fin y al cabo.  Sin embargo el día en el que se encontraba era el día que le importaba ahora mismo.

Aun tenía en mente el momento en el que le había visto desnudarse, para quedarse simplemente en ropa interior, realmente era muy atractivo. Pero aquel beso que le había dado en el agua mejoraba por momentos la situación; ahí se encontraba, con el agua por el cuello y esperando a que Ashton emergiera por fin de las profundidades del lago, aunque no es que estuviesen en una zona muy profunda. Sin embargo la espera valió la pena por ver la cara de enfado del moreno al salir del agua, realmente el agua le sentaba muy bien.

- Sabes que no te entiendo, ¿no? – Se rió en voz alta, aquello había sido realmente gracioso, y el otro no tardo en darle la razón con una sonrisa. Para instantes después y sin responderle siquiera hacerle tragar agua y hundir al castaño, de la misma manera que antes había hecho él. A expensas de que sabía que el chico podría hundirle si quería el también había cedido, escuchando un vitoreo de alegría desde allí abajo. Allí abajo, viéndose rodeado de agua se sentía realmente a gusto, en paz, sin embargo aquel da buscaba guerra y sabía que el moreno que le esperada arriba se la daría con gusto.

Saliendo del agua el mortífago embistió sobre el moreno, forcejeando un buen rato con él entre risas y salpicaduras. Quien le habría dicho que en aquella época se encontraría en medio de una lucha acuática. Sin embargo ahí no quedo la cosa, pues de las salpicaduras pasaron a besarse nuevamente, pero esta vez más apasionados, como si de un momento a otro uno de los dos fuese a desaparecer, deleitándose con el juego que sus lenguas les ofrecían, y disfrutando de algún que otro bocado que acertaba a darle Alec al chico. Las manos de Ashton recorrían su cuerpo, como analizando cada centímetro que lo componía, e instintivamente las de Alec hacían lo mismo, provocando un escalofrió en su cuerpo antes el contacto con aquel extraordinario cuerpo que tenía el joven con tan solo dieciséis años, realmente no podía creerlo, pero ahí estaba. El ambiente se caldeaba por momentos, y el cuerpo, incontrolable, del moreno puso en marcha aquella zona que Alec había podido observar mientras se cambiaba.

Ante todo pronóstico, aquello pareció exaltar a Ashton y en aquel preciso instante la mente del mortífago empezó a trabajar. Realmente no lo había pensado detenidamente, pero era bastante posible que el moreno fuese virgen y aquello no le pasara con frecuencia, sin embargo aquello en vez de echarle para atrás avivo su entusiasmo por el chico. Acercándose poco a poco hacía el, observando cómo hundía su cuerpo hasta la barbilla, dejando solamente al descubierto su rostro, y aquellos labios. – Ashton, no tengas vergüenza. Esto es algo normal…– elevó al chico hasta tenerlo de frente, dejando de nuevo su cuerpo al descubierto, posando la mano libre que le quedaba sobre su miembro – y no tenemos ningún prisa – le besó un instante los labios, apartándose para observar aquellos ojos castaños, y retirando su mano de la entrepierna del estudiante. – Y dime, ¿que son estos tatuajes? – preguntó mientras con su vista los observaba, una a uno. – Empezando por esté de aquí – Rozó su cuello, exactamente donde unas horas antes había posado su lengua, acariciándolo ahora con las puntas de sus dedos. Dirigiéndole una amplia sonrisa, pues estaba realmente interesado.

Aquello que había salido, para su sorpresa, de sus garganta era totalmente cierto, no tenía prisa alguna. Aquello estaba bien por ahora, y no quería ver incomodo al africano, no todavía al menos, quizás en otra situación las tornas cambiarían.


Última edición por Alec Parrish el Lun Ene 16, 2017 9:15 pm, editado 1 vez
avatar
InvitadoInvitado

Ashton Lancaster el Lun Ene 16, 2017 8:48 pm

Ashton se lo estaba pasando estupendamente bien con Alec, pero tenía, después de todo, las inseguridades típicas de un joven inexperto que estaba experimentando por primera vez algo nuevo y muchísimo más excitante que cualquier cosa que hubiese hecho en el pasado con ligues inocentes. Por eso cuando su cuerpo reaccionó con excitación a los besos y caricias apasionadas que estaba compartiendo con Alec, Ashton se separó del joven seductor sintiendo algo de vergüenza por algo que, mientras que era perfectamente natural, le daba mucho palo pues no sabía si era apropiado. Trató de esconderse en el agua, siendo tímido de pronto. Aunque había esperado que Alec no se diese cuenta, pronto fue obvio que había fracasado en el intento. 

Lo sé, pero todo esto es... algo nuevo. Y rápido —admitió con una sonrisa nerviosa, sintiendo como si la cabeza le diese vueltas por todas las cosas que habían sucedido tan inesperadamente aquella tarde. No se estaba quejando de nada en absoluto, solo excusaba su comportamiento. Muchas cosas habían sido nuevas ese día, todas ellas excitantes y maravillosas, pero el adolescente no había podido evitar sentirse nervioso de repente. Además su acompañante no era otro adolescente inexperto como él, sino un adulto hecho y derecho que estaba seguro que había vivido muchas más cosas que él y no tenía ese nerviosismo e inseguridad. Aquello no ayudaba a los nervios de Ashton, pero cuando Alec le agarró cuidadosamente y le alzó para que dejase de ocultarse en el agua se sintió aliviado y mucho más tranquilo que antes, esbozando una pequeña sonrisa como respuesta.

De repente sintió la mano de Alec posándose sobre su miembro excitado. Ashton dio un respingo sorprendido, pero sintió una especie de pulsación en aquella zona y un cosquilleo que se extendió por todo su cuerpo de manera placentera, haciendo que se erizase la piel mojada y todo el vello del cuerpo. Nunca había sido tocado así por nadie, y lejos de sentir escándalo o más nervios de sintió muy bien, lo cual pudo verse en su expresión. La curiosidad que él solía tener le hizo pensar en tocar a Alec de la misma manera, pero no sabía en qué podría desencadenar eso y Alec tenía razón, no tenían prisa. Para Ashton ya habían ido suficientemente rápido ese día, y estaba muy bien así. 

Alec rozó entonces el tatuaje de su cuello, provocándole placenteras cosquillas allí. Preguntó qué era, y Ashton se sintió alegre de contestar y compartir con él la cultura de su cuerpo. 

Son símbolos Adinkra, de la tribu de los Ashanti en Ghana —explicó mientras se miraba distraídamente algunos de los símbolos que tenía tatuados en los brazos. —Viajé con mi madre muchas veces a visitar a los Ashanti. Nos ganamos su confianza, respeto y cariño, y cuando pasó mucho tiempo llegaron a vernos como parte de su comunidad y de su familia —Ashton sonrió ante aquellos recuerdos que atesoraba con tanto cariño en su memoria. —Nos aceptaron como parte de su tribu en una manera simbólica para celebrar los lazos que nos unían. Me dieron estos tatuajes como regalo. —Alec había preguntado específicamente por el del cuello, y Ashton siguió hablando. —Ese es Gye Nyame. En el idioma Twi de los Ashanti significa "Dios es grande". 

Ashton no era el cristiano más devoto del mundo, pero era creyente, la fe le proporcionaba apoyo y fortaleza en los momentos en los que lo necesitaba, y había considerado que ese era un mensaje que quería tener en su cuerpo por medio de aquel tatuaje del símbolo Adinkra que tenía aquel significado. Todos los demás tatuajes que tenía también tenían significados, pero de otro tipo. Señaló otro que tenía en su costado, cerca de su estómago. 

Este es Funtunfunefu Denkyemfunefu. "Unidad en la diversidad". —Se había hecho ese tatuaje para expresar su creencia de que la diversidad en el mundo era una belleza, y que creía que las diferencias entre las personas, ya fuese de raza, sexo, religión, nacionalidad, magos y muggles o pureza de la sangre no debían ser algo que separase a la población mundial, sino algo que debía celebrarse. Señaló a otro en su brazo. —Sesa Wo Suban. "Transformación". —Ese era uno reciente, simbólico de los cambios de la vida y de la mente de las personas y de él mismo. Se giró entonces un poco, enseñándole a Alec un tatuaje que tenía en su espalda. —Fofo. "Celos y envidia" —dijo con tono algo más grave que al explicar los otros. Ashton creía que uno no debía tatuar solo cualidades positivas en su cuerpo, sino también los defectos para así ser completamente sincero con el mundo y consigo mismo. Pecaba de arrogante en muchas ocasiones, pero cuando puso la tinta en su cuerpo para dibujar en su piel todas las cosas que quería expresar quiso hacerlo como una especie de confesión, y por eso quiso ponerlo todo y no solo lo bueno; lo malo tenía que estar también ahí. Aquellos no eran sus únicos tatuajes, tenía muchos más cubriendo su torso, pero no los mencionó temiendo estar aburriendo a Alec. El hombre le había preguntado solo por uno, después de todo, no por todos ellos. —Tú no tienes tatuajes. ¿No te gustan? —preguntó, queriendo apartar la conversación de él y dirigirla a Alec. A lo mejor a él no le gustaban los tatuajes, como a muchas personas. Fuera cual fuese el caso, Ashton estaba seguro de que su cuerpo sería tan perfecto teniéndolos como lo era sin ellos. 

El cielo estaba comenzando a teñirse de colores cálidos. El sol poco a poco descendía hasta que acabase ocultándose en el horizonte. —No voy a poder quedarme mucho tiempo. El toque de queda en Hogwarts es estricto —dijo algo apenado. No quería irse, no quería separarse de Alec. Estaba como hechizado por su encanto.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Matthew Daddario
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 15.450
Lealtad : A sí mismo
Patronus : N/A
Mensajes : 191
Puntos : 118
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3325-ashton-lancaster#54902 http://www.expectopatronum-rpg.com/t3326-we-need-a-little-controversy-ashton-s-rs#54912 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t3755-correo-de-ashton-lancaster#61291

Invitado el Lun Ene 16, 2017 10:14 pm

Estaba disfrutando con todo aquello, pasando de aquella taberna a verse metido en el lago que separaba aquella ciudad mágica que era Hogsmeade del imponente Hogwarts. Aquellos gestos de Ashton hacía el, aquel juego que sus miradas jugaban cada vez que coincidía, todo aquello no podía estar siendo más natural, para él sería imposible fingir aquello, al menos tan bien como lo hacía de manera natural. Además, aquel tema de la edad de Ashton realmente para él había quedado aparcado, que era la edad si no un simple numero, ¿Pensaba dejar que aquel estúpido estereotipo de la edad le jodiese aquello? Tenía claro que no, ni de coña. Sin embargo aquellas reacciones del pequeño le sorprendían a la vez que lo dejaban desarmado, no podía resistirse a que aquel sentimiento protector apareciese, aunque siempre acompañado de aquella tensión que ejercía en él el moreno.

- Solo tienes que decir basta, no pienso obligarte a nada. Sin embargo creo que eso ya lo sabes – concluyó con una sonrisa cariñosa, esperando que aquello consiguiera calmarle, pues aquello tenía que disfrutarlo, no sufrirlo, al menos no de aquella manera.

Sentir como Ashton se dejaba guiar por las manos del mortífago no podía ser más placentero para el mismo. Aquella sonrisa tras el efímero beso, una sonrisa que le había dando a entender que había conseguido su propósito, tranquilizarlo y tranquilizarse él mismo en parte. Aquel movimiento del moreno tras notar la mano de Alec en aquella zona hizo que su sonrisa se hiciera más grande, si es que podía ser posible. Las reacciones del joven era sorprendentemente encantadoras, no necesitaban ir a mas aquel día, pues había sido una primera toma de contacto suficiente. Además no pensaba dejar que aquel día culminase y aquello se olvidara, la vida del chico ahora se había cruzado con la del mortífago, mezclándose inevitable e indivisiblemente.
Realmente la curiosidad de Alec hacia aquello tatuajes era sincera, y teniendo en cuenta que el mismo no tenía ni uno en todo s cuerpo, aquello le llamaba más la atención, pues el chico parecía tenerlos repartíos por todo el suyo. Siendo sincero, los chicos tatuados siempre le habían llamado, curiosamente, la atención; pocos sabían aquello.

- Adinkra….- arrastró la palabra – ¿qué significa? – preguntó siguiendo con la mirada las del moreno, que le guiaba por aquellos tatuajes que se repartían por su esculpido cuerpo. Escuchaba atento aquellos recuerdos que parecían hacer viajar a Ashton a otros tiempos, tiempos que por lo que parecían fueron realmente felices para él, pues la sonrisa que enmarcaba su rostro mientras lo relataba lo dejaba claro. – Espero poder ver todo aquello si algún día me das permiso para entrar – se señalo la sien – y verlo. Además  de verlo con  mis propios sentidos algún día – realmente sentía que aquellas experiencias tenían que haber provocado una evolución en el chico fuera de lo normal, en algunos aspectos realmente era un joven de dieciséis años, pero escuchando aquello parecía ser mucho más adulto – Preciosos regalos – alagó aquellas obras de arte tatuadas sobre la piel de Ashton. “Dios grande” curioso, como poco era aquello, pudo suponer que por su significado debía creer en Dios, o en algún tipo de dios al menos. Alec nunca había sentido ninguna llamada de eso tipo, siempre se había sentido neutral ante aquellas creencias.

- Interesante es poco – confesó observando mas atentamente el tatuaje, pues realmente de lo que veía a lo que parecía significar no había ningún parecido. Al menos ningún londinense como él lo encontraría, o quizás era el que estaba ciego ante lo evidente. Sin embargo aquellas ideas se desvanecieron  cuando el moreno siguió enseñándole más tatuajes, más significados. Parecía que todos, y cada uno de aquellos oscuros tatuajes tenía un sentido muy concreto, realmente aquello tenía una profundidad que no habría imaginado ante algo tan sencillo como parecían aquello tatuajes. “Unidad en la diversidad”, quizás se referiría a que todo lo diferente debía ser igual, no todo bajo el punto de vista del mortífago; “Transformación” Una palabra interesante, quizás daba a entender que era animago, algo que sospechaba Alec, aunque quizás sus ideas preconcebidas sobre los pueblo africano era errada; “Celos y envidia”, claramente escuchando aquello, sus virtudes y sus defectos debían ser parte de aquel paisaje de tatuajes que le adornaban; con cada significado había seguido el trazo de cada uno con su dedo humedo sobre la piel de Ashton, ignorando los escalofríos que notaba bajo su dedo, pues quería memorizarlos todos y cada uno, aquella seria su misión en adelante, conocerlos y aprendérselos. – No, supongo que mi piel es virgen. Quizás tu consigas animarme a hacerme alguno – le sacó la lengua divertido – pero que sea tan profundo como los tuyos. – dijo, realmente enserio  aunque receloso, pues realmente aquello sería una locura. – Además, mi misión ahora es memorizarlos todos y aprender sus significado – rozó con su dedo cada uno de los tatuajes que tenía a su alcance.

- Maldito Albus, maldito Hogwarts y su toque de queda – alzó un puño al aire, teatral, dejando escapar una risa floja – Vamos fuera, antes de que llegues tarde por mi culpa. – Agarró su mano guiándolo hasta la orilla, alcanzando su varita realizando una floritura con la misma los secó a ambos. Simplemente tenían que vestirse. – Podemos andar un rato. Te aseguro que aunque esté lejos no vas a llegar tarde. – le aseguró, pues estaba aclaro que rodear el lago no era moco de pavo, y se tardaba bastante rato. Sin embargo llegado el momento se aparecería en las lindes de Hogwarts, justo en el punto que aquella barrera de hechizos le cortaba el paso. Aun no le había soltado la mano, quizás podría vestirse sin soltarle,  quizás aquel chiquillo estaba derritiendo alguna estalactita sin que el pudiera evitarlo.
avatar
InvitadoInvitado

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.