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Hello....little boy(?) {FB} [Ashton Lancaster]

Invitado el Sáb Ene 14, 2017 8:43 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Viernes, 9 de Septiembre del 2016.
Peculiarmente soleado, cielos despejados, 21º.

Un año más el verano había tocado a su fin, en cierta manera lo echaría de menos, pues como buena serpiente le encantaba tumbarse y relajarse mientras el sol calentaba su piel. Sin embargo una nueva estación se abría paso frente a sus ojos, y sería aquella la que traería la que marcaría una diferencia en la vida de todos los habitantes del Reino Unido, ya fueran muggles, criaturas mágicas, magos o brujas de cualquier condición; aquello realmente le hacía desear que el invierno llegara, “Winter is coming” repetía en su cabeza, como tanto repetían en Juego de Tronos, serie que realmente le encantaba.

El invierno traería cambios con su llegada, de aquello estaba seguro, sin embargo aquel día pretendía dejar todo aquello de lado. Era su día libre, y aunque no tenía ningún plan fuera de lo normal se le había antojado beber unas cuantas copas de Whiskey de fuego en “Las tres escobas” y, como no, algunos chupitos de su querida absenta, no sería tan buena como la del "Ironbelly blanco" pero valdría. Estaba claro que aquel día el buen clima le había ganado al invierno y el Sol relucía cual enorme bola de fuego pegada allí en el cielo, el calor que hacía llegar le dio el ultimo empujón para vestirse con una simple camisa negra, que aun siendo simple resaltaba su figura, y ¿por que?, unos vaqueros cortos que le quedaban por encima justo de la rotula, quizás se arrepintiera luego de aquella elección de vestimenta, sin embargo viendo el buen día que hacía, y que pensaba beber unas cuantas copas, la temperatura era lo que menos le preocupaba. Subiendo las mangas hasta superar la flexión de su codo, con Bandersnatch, su fiel Bowtruckle, apoyado en el cuello de la misma, se apareció varita en mano en la mismísima puerta de la taberna.

Echando una mirada solemne al lago, precioso con aquel sol reflejando en sus aguas, y dirigiéndole una mirada hueca a Hogwarts empujó la puerta y esta se cerró tras sus pasos. El panorama parecía que no cambiaba nunca, aquellas vigas de madera sujetando todo el edificio que recibía tanto a visitantes como lo era Alec, como a alumnos del castillo, y como no, a los huéspedes de la misma posada. Aquel sitio tenía un encanto especial que le gustaba, habían sitios mejores, eso lo tenía claro, pero su Whiskey de fuego era espectacular; teniendo eso en mente y echando un vistazo a la barra, que curiosamente estaba bastante desocupada, sus ojos fueron a clavarse en una espalda que desde fuera parecía bien torneada por las horas de ejercicio, y aquello que le parecía vislumbrar que sobresalía del cuello del moreno que tenía delante parecía algún tipo de tatuaje. No tenía en mente tomar más que unas copas, sin embargo aquello podría desembocar en algo realmente más interesante todavía.

Sin apartar la mirada del chico que tenia delante ocupó el asiento que este tenía a su izquierda, golpeando su hombro justo cuando sus posaderas tomaban asiento. – Perdona, espero no haberte echo daño – se disculpó, aunque aquello había sido toda una excusa para que el otro se girara y saber quien era el dueño de aquella espalda que tanto prometía. – ¡Dos Whiskeys de fuego! – ordenó al camarero, alzando la voz, señalándole que una era para él y la otra para el, por ahora, desconocido que tenía a su lado.


Última edición por Alec Parrish el Mar Ene 17, 2017 9:20 pm, editado 2 veces
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Ashton Lancaster el Miér Ene 18, 2017 10:47 pm

Ashton no se sentía incómodo con Alec. Al contrario, se sentía muy cómodo, y aunque las cosas ese día hubiesen ido muy rápido y hubiesen sido completamente inesperadas no se sentía mal ni presionado con nada. Por extraño que pudiese parecer desde un punto de vista ajeno al de ellos dos en ese momento, Ashton confiaba en Alec. Confiaba en ese hombre al que apenas acababa de conocer ese día y que por alguna razón que Ashton todavía no alcanzaba a comprender le estaba volviendo completamente loco. Siempre había pensado que lo de las mariposas en el estómago era una soberana tontería, pero podía comprobar en ese momento que no lo era. Tenía el estómago invadido. Pero era cierto, confiaba en Alec y creía en las palabras que decía… y su tacto le volvía loco. Casi tanto como los besos que le había dado.

Ashton no tuvo ningún problema en contarle la historia y el significado de sus tatuajes a Alec. Mientras que la historia era algo que nunca tenía ningún problema en contarle a nadie, como tampoco lo tenía en explicar lo que eran, no solía tener la misma facilidad para explicar los significados que tenían. Era como una confesión, un pedazo de su personalidad, un cachito de su alma. Pero a Alec se lo contó sin problemas, a pesar de que no le contó la razón exacta por la que se hizo cada uno de aquellos tatuajes con esos particulares significados. Sin embargo, estaba seguro de que sería perfectamente capaz de explicárselo algún día con detalle si acaso Alec le preguntaba. Ashton no pudo evitar fruncir ligeramente el ceño ante aquel pensamiento. No era normal para él sentirse así, pero no era para nada algo de lo que se quejase. Estaba… en paz. No había otra manera de describirlo.

Es solo una palabra, el nombre de los símbolos —contestó cuando Alec preguntó el significado. Si había otro significado especial de esa palabra, Ashton no lo conocía. Él no hablaba Twi, solo conocía los nombres y significados de los símbolos que tenía tatuados en el cuerpo, y otros que no se había hecho pero que conocía. Guió a Alec por su cuerpo, mostrándole sus tatuajes, y le miró a los ojos cuando Alec dijo que algún día le gustaría ver todo aquello. Al principio Ashton no le entendió del todo y pensó que tal vez se refería a verlo el lugar en el que todo aquello sucedió, pero cuando Alec tocó su mente entonces Ashton se dio cuenta de que se refería a ver sus recuerdos con Legeremancia. La idea hizo que se estremeciese un poco. —Tal vez, algún día —dijo sin estar del todo seguro. No le importaría que Alec viese aquellos recuerdos. Eran otras cosas las que le preocupaban, que tal vez pudiese ver otros recuerdos. Ashton era egoísta, y mientras que nunca era algo de lo que se hubiese avergonzado, no sabía en ese momento si era algo que le gustaría que Alec descubriese. Sabía que su egoísmo a veces le hacía ser una muy mala persona, aunque a veces no tuviese la intención de serlo.

Sintió escalofríos mientras la punta de los dedos de Alec rozaban su piel, trazando las líneas de sus tatuajes. Ashton nunca había sentido su piel tan sensible como en ese momento, cuando cada mínimo roce hacía que saltasen chispas de su cuerpo. Era una locura; la mente se le nublaba con una sensación placentera, y tuvo que concentrarse para controlar su respiración. Era increíble que un mero roce pudiese hacerle sentirse de esa manera. Rió por lo bajo cuando Alec dijo más adelante que tal vez él le animaría a hacerse un tatuaje, ya que hasta el momento no se había hecho ninguno.

Te quedaría muy bien uno —opinó observando el cuerpo del mayor. Era una de esas personas que estaba seguro que se verían endiabladamente sexys y condenadamente irresistibles con tinta en la piel. —Podría ayudarte a escoger si en algún momento te animas.

Hablar de esa manera le hizo darse cuenta de una cosa. Estaban hablando del futuro, haciendo planes. Era algo excitante, aunque intimidante a la vez. La mente de Ashton estaba trabajando a toda velocidad. Respiró profundamente, tratando de relajarse y consiguiéndolo. No tenía por qué pensar excesivamente en nada, él debía dejarse llevar como lo estaba haciendo hasta el momento, lo cual le estaba haciendo vivir un día increíble. Estaba seguro de que más días increíbles estaban por llegar, si acaso Alec también quería que llegasen. Pero el tiempo que tenían ese día se les acababa, y Ashton se lo hizo saber al joven hombre. No podía llegar tarde a Hogwarts, los profesores o los prefectos se enterarían, y entonces podría recibir un castigo por ello y no podría volver a Hogsmeade durante la semana. Rió ante la reacción exagerada de Alec, maldiciendo a Dumbledore y a varias cosas más. Cuando Alec le dijo que caminasen un poco Ashton asintió sin preocuparse, confiando en Alec y en que no le haría llegar tarde. Salieron del lago cogidos de la mano; Ashton no estaba seguro de si debía soltar a Alec, pero no quería hacerlo, así que lo dejó a opción de Alec pero vio que él tampoco le soltaba, así que se quedó muy contento sujetándole de la mano. Como no quería soltarle ni para vestirse, después de secarse mágicamente Ashton se agachó para coger su varita del suelo y con un simple hechizo hizo que la ropa apareciese puesta en él mágicamente, desapareciendo del suelo. Abiode corrió a su lado con Bandersnatch montado en su lomo como un jinete cabalgando, pero no trepó por su pierna para volver a su bolsillo sino que se quedó en el suelo.

Ashton se acercó entonces a Alec y, sin previo aviso, agarró con su mano libre la camisa del hombre para acercarle a él y pegar su cuerpo al suyo mientras le daba un intento beso en los labios. Cuando se separaron Ashton miró a Alec a los ojos, deleitándose con su precioso color grisáceo.

¿Volveré a verte este fin de semana? —preguntó algo tímidamente.
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Invitado el Miér Ene 18, 2017 10:55 pm

Notaba como un vínculo de confianza se estaba creando alrededor de ellos dos, podía sentir en su cabeza como aquellos rincones que creía congelados, y que no esperaba que se derritiesen nunca, volvían a quebrarse. Realmente no entendía como Ashton seguía allí después de aquella maldición en el bar, sin embargo aquello le reconfortaba.  Estaba acostumbrado a lidiar con hombres, pues no es que fuese un niño precisamente y contra todo pronóstico, ahí estaba sonriéndole al moreno que aun no llegaba a cumplir los diecisiete años siquiera; se sentía a gusto a su lado, la diferencia de edad quedaba de lado, y aquello que le estaba revelando le parecía fascinante, nada que ver con la gente de Londres.

Realmente se estaba dejando llevar, sin pretensiones hacía donde llevara aquel día que con la puesta d sol estaba marcando su final.  Se daba cuenta de que él era el único que estaba averiguando cosas relevantes, sin embargo su vida era quizás demasiado peligrosa para que el moreno se enterase, al menos por el momento, además no lo conocía apenas hacía medio día, ¿Cómo podía estar planteándose cosas así? Se estaba volviendo loco, su mente no entendía nada. Menos mal que todo esto iba por dentro, y no por fuera, pues aquel duelo se libraba en su páramo, en silencio.

- Oh, fallo mío entonces. Como se nota que no tengo ni idea – sonrió llevándose la mano a la cara, estaba claro que no tenía ni idea de la cultura africana, y el chico ya se debía haber dado cuenta; tendría mucho que aprender.  Realmente hablaba enserio sobre ver todo lo que le había contado sobre los Ashanti, aquella tribu situada en Gana, pues despertaba una insana curiosidad en él, todo aquello le intrigaba sobremanera, sin embargo entendía la respuesta del chico. – Me asegurare de conseguir tu permiso entonces – le aseguró con una sonrisa en el rostro, pues esperaba poder ver todo aquello sin tener que inmiscuirse en su mente sin permiso. Y realmente desearía verlo todo por sí mismo en un futuro, aquellas tierras debían ser mágicas, debían oler a magia incluso.

A cada pasada memorizaba un tatuaje, al menos su forma, pues aquellos significados esperaba que algún día le fuesen explicados más extensamente, al igual que el resto de aquellos intrincados, pero simples, símbolos. – Tendré que creerte si me miras así – le guiño un ojo observando cómo miraba su cuerpo sin ropa, aquello no le incomodaba ya que él hacía lo mismo con el de Ashton. – Serás el encargado de esa tarea entonces. – le sonreía al ver como controlaba la respiración con cada toque de su dedo en los rincones del cuerpo de Ashton.

La idea de hacerse un tatuaje la había cavilado ya más de una vez, y tenía más de una idea en mente, sin embargo  nunca había llegado a ponerlas en práctica, pues aquello era algo permanente y para toda la vida, no sabía si quería atarse a algo así. Sin embargo aquella idea le parecía ahora más cercana, más factible dese que Ashton se había propuesto a ayudarle. Si él tenía tantos debería saber guiarlo en el proceso de elección, esperaba que llegad el momento no le dejase fallar y acabara con un tribal sin significado ni profundidad alguna, aquello sería su final. Suficiente ridículo había hecho ya con aquel teatrillo sobre las normas y el toque de queda de la escuela, sin embargo la risa del moreno le dio a entender que lo había hecho bien.

Parecía que ninguno iba a soltar la mano del otro aun estando ya fuera del agua, sin ropa y empezando a enfriarse, estaba claro que no les apetecía. Alec siguió a Ashton con la mirada cuando recogía su varita y con un golpe de muñeca los vistió a ambos, aquella idea había sido la mejor del día, rápida y eficaz. Una sonrisa inevitable se reflejo en su rostro al ver como Abiode llevaba a Bandersnatch sobre su espalda, cual jinete del oeste, esos dos enanos se llevaban tan bien, o mejor que sus propios dueños, una sincronía perfecta. – Un truco gen… - no llegó terminar la frase, pues Ashton tiró de su camisa, aquella que le había puesto mágicamente. Sus cuerpos chocaron, quizás sería más correcto decir que encajaron, el uno con el otro, para unir sus labios en un dulce beso. Un beso de esos que te hacen sonreír incluso mientras lo das. Aunque no podían estar siempre así y fue el joven quien cortó la conexión, sus ojos castaños chocaron contra los grisáceos del mortífago. - ...Genial - concluyó la palabra que ante no había conseguido terminar.

- ¿Tú qué crees? – preguntó irónico el castaño mientras dirigía los pasos de ambos dirección al bosque, aunque apenas andarían pues en breves instantes estarían al otro lado, dejando a Ashton en Hogwarts. – Tenía pensado recogerte mañana… - alargó la frase, dejando un silencio al final antes de acabarla, mirando al frente, hacia el horizonte que marcaba el final de aquel curioso día, pestañeando una última vez antes de abrazar a Ashton y aparecerse los más cerca que las barreras del castillo le permitieron, no habían quedado demasiado lejos de la puerta de Hogwarts.  -… ¿a qué hora terminas de desayunar? Ya que podemos vernos aquí mismo a esa hora. – preguntó aflojando el abrazo para mirarle a los ojos.  – Que aun me tienes que contar más sobre esos tatuajes tuyos.

En aquel mismo instante se dio cuenta de que se había olvidado de sus mascotas, Ashton lo iba matar, menuda metedura de pata. Sin apartar la mirada del chico sondeo sus alrededores, y no tan alrededores para darse cuenta de que la conciencia de Bandersnatch estaba cerca suya, no entendía aquello. Sin embargo pudo notar en aquel preciso instante como unas uñas se clavaban en su pierna, parecía que habían llegado a tiempo de ser parte de la aparición. Una sonrisa apareció en su rostro en aquel momento, había salido airoso de aquella situación, sin embargo aquel despiste no lo comentaría en voz alta, pues aquella de sudor frió que resbalaba por su mejilla era suficiente confesión.
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Ashton Lancaster el Mar Ene 24, 2017 2:45 am

Había sido, de la manera más inesperada posible, un día perfecto. Pero, como todo lo bueno, tenía que acabar en algún momento. Desafortunadamente Ashton era solo un alumno, y su tiempo de libertad era contado. Tenía que volver ya al castillo, aunque no quisiese hacerlo. Quería quedarse más tiempo allí con Alec, ese hombre que había entrado de repente en su vida para revolverla de repente cuando había pensado que lo único que encontraría dentro de las Tres Escobas sería una copa, y le dolía no poder cumplir ese deseo.

Al mismo tiempo estaba muy nervioso, como era normal que estuviese ante una situación como aquella. En ese momento estaban muy bien, y el día había sido maravilloso, ¿pero y si aquello acababa ahí para siempre? ¿Y si aquello había sido simplemente una entretenida distracción para un viernes por la tarde y ya nunca volvía a pasar? Alec era más mayor, después de todo, lógicamente tendría una vida hecha y derecha y no tendría tiempo ni cabida en ella para un crío de dieciséis años a quien acababa de conocer. Ashton sintió un incómodo y prieto nudo en el estómago al pensar durante apenas un instante que era posible que solo hubiese sido una distracción pasajera. Aunque ni siquiera pudiese explicarse a sí mismo por qué se sentía así, estaba seguro de que quería volver a ver a Alec lo más pronto posible.

Así que le preguntó si le volvería a ver ese fin de semana, queriendo así quitarse la duda de encima. Casi esperaba que Alec se riese y le dijese que no, pero se sintió feliz al recibir aquella respuesta que ocultaba una afirmación en ella. Muchas veces había oído que debía ocultar sus emociones, que debía mantener su expresión neutra y que un hombre debía ser indiferente y algo frío o sino parecería débil o inmaduro. Pero a Ashton siempre le habían entrado esos consejos por un oído y le habían salido por el otro. Si se sentía de una manera, ¿por qué debía ocultarlo? Así que sonrió alegremente al escuchar a Alec decir que había pensado ir a recogerle al día siguiente.

Estaba a punto de contestar a Alec cuando este le abrazó de repente y antes de que pudiese decir nada, sintió un tirón, y luego una sensación como si estuviese pasando por un tubo de goma muy prieto e incómodo, y finalmente aquello acabó y aparecieron en otro lugar. Ashton perdió el equilibrio, pues jamás antes había experimentado algo así. De no haber sido por los brazos de Alec alrededor de su cuerpo, seguramente habría caído de culo al suelo de manera muy ridícula.

¡Whoa! —exclamó después de que recuperó el equilibrio y miró a su alrededor, viendo donde estaban ahora. Sabía que se habían aparecido, pero nunca antes había hecho aparición conjunta. —¡Qué pasada! Nunca había hecho eso —aquel estaba siendo un día en el que estaba haciendo muchas cosas por primera vez. —Dios, tengo que aprender a hacer eso.

Recordó entonces lo que había estado a punto de decir antes de que se apareciesen, así que se dispuso a contestar a Alec.

Eh… pues es sábado, así que creo que sobre las nueve y media puedo estar fuera —dijo, esperando que a Alec aquella hora le pareciese bien, aunque a lo mejor era muy pronto para un sábado. —O vamos, salgo a la hora que tú me digas, después de todo el que tiene que venir hasta aquí eres tú —dijo entonces, dejando a un lado por una vez en su vida su lado egoísta que siempre le animaba a que fuesen los demás los que tuviesen que acomodar su horario al suyo y no viceversa.

Vio a Alec mirando al suelo, así que siguió la dirección de su mirada para ver qué estaba mirando y sonrió él también al ver a sus mascotas allí. Bandersnatch volvió con Alec, mientras que Abiode trepó por mi pierna y se metió en su bolsillo. El cielo estaba oscureciéndose más, era ya hora de despedirse.

Hasta mañana —le dijo a Alec con una sonrisa antes de que ambos se despidiesen con un último beso. Ashton entró entonces a los terrenos de Hogwarts y caminó hacia el castillo, mirando de vez en cuando hacia atrás, hasta que ya no pudo hacerlo más. Entró al castillo y se dirigió primero al Gran Comedor a comer algo, aunque tenía tantas mariposas en el estómago que casi no pudo probar bocado. Más tarde, ya en la Sala Común de Slytherin, dio mil vueltas en la cama sin poder dormir al principio, pero cuando por fin lo logró lo hizo con una sonrisa.
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Invitado el Mar Ene 24, 2017 3:13 pm

De manera fortuita su plan para tomar algo tranquilamente había ido a parar en un desenlace totalmente inesperado para el mortífago. No había podido borrar la sonrisa de su rostro en todo el tiempo que había tenido a Ashton a su lado, como si estuviese hecho de gas de la risa y Alec no parara de respirarlo.  Bajo todo pronóstico sus esquemas se habían ido al traste pues de entrada el moreno era bastantes años menor que él, diez años concretamente, y a expensas de esa diferencia de edad antes que plantearse no volver a verle se planteaba más bien cuando cumpliría los diecisiete, seguro que en un día como aquel la sonrisa del chico sería incluso más bonita.

Aquella pregunta del chico, acompañada del rubor en sus mejillas, realmente fue inesperada, pues realmente no tenía claro que desencadenaría seguir viéndole, sin embargo lo que si sabía era que quería seguir con aquello. No dudo ni un segundo en contestarle y con una sonrisa enmarcando su rostro y sin dejar de mirar sus ojos y aquella sonrisa que el otro le dirigía. Al cuerno los convencionalismos, al cuerno todo el mundo, al cuerno todo y a por todo o nada, pensaba locamente en el momento que se desaparecía y aparecía cerca del castillo. Acabando de pestañear pudo sentir como sus músculos sujetaron todo el peso de Ashton, estaba claro que aun no tendría experiencia en apariciones, sin embargo allí estaba Alec para enseñarle todo lo que quisiera.

- Pues vete preparando, esta va a ser la primera aparición de muchas – dijo mientras una risa tierna abandonaba sus garganta, aquella inocencia del moreno le gustaba más de lo que podría haber llegado a imaginar. – No te preocupes, aprenderás de todo a mi lado. – le guiñó un ojo mientras decía eso, aunque aquel todo no solo sería magia, para preguntarle lo que realmente quería saber, pues así podría estar en hora al día siguiente. – Perfecto, pero como no tenemos prisa te veo aquí a las diez; desayuna tranquilo anda. – retrasó media hora la que le había sugerido Ashton, pues ya que era temprano y el tenía claro que con todo aquello que rondaba su mente le costaría dormirse.

Aquel último beso, al que correspondió con entusiasmo, le supo dulce y a la vez amargo, pues realmente le habría gustado que Ashton fuera adulto para poder llevarlo en ese mismo momento a su piso, o incluso tener el mismo menos edad para poder colarse en la sala común del moreno. Aun no sabía a qué casa pertenecía el africano, no había caído en ese detalle, al día siguiente averiguaría mucho más.

- Hasta mañana… - arrastró aquel saludo mientras podía sentir como Bandersnatch volvía a ocupar su hombro y exhalaba un suspiro de agotamiento, estaba claro que Abiode y su enano albino habían hecho buena migas, como sus propios dueños las estaban haciendo. No apartaba la mirada de Ashton mientras este giraba la cabeza más de una vez para ver si el castaño seguía allí - … ¡Ashton, avisa que mañana no duermes en el castillo! ¡Hasta el domingo serás todo mío! – gritó, ampliando su voz con un Sonorus para asegurarse de que Ashton le escuchara, esperando que se lo tomase enserio, pues realmente no tenía intención de traerle de nuevo hasta el final del fin de semana. Con aquella petición, disfrazada de orden pudo ver como la figura del alumno desaparecía tras los muros de Hogwarts, desapareciendo él de allí y apareciéndose sorprendentemente a los pies de su cama; realmente no estaba seguro de conseguirlo, pues no sabría si sería capaz de concentrarse lo suficiente para hacerlo bien, sin embargo allí estaba.
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