Situación Actual
19º-25º // 26 agosto -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Laith G.Mejor PJ ♂
Vanessa C.Mejor PJ ♀
Freya H.Mejor User
Gwendoline E.Mejor roler
Sam & GwenMejor dúo
Stella T.Especial I
Egon A.Especial II.
Bianca V.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

Did You Miss Me? {Edward Westenberg} [FB]

Stella Moon el Miér Feb 01, 2017 4:39 am


25 de enero de 2017. 4:00am.

A pesar de la confusión que tenía, causada por la laguna en mi memoria que me impedía recordar la mayoría del tiempo pasado con Iorwerth en el hotel, había una cosa que tenía muy clara, y esa era que no podía volver a vivir con él. Nuestra relación se había roto después de que él descubriese mi secreto, y ahora era hora de volver a la realidad que había abandonado hace meses.

Me resultaba extraño, en el fondo, volver a estar así, libre y sin un hombre permanentemente a mi lado. Quería pensar que me resultaba extraño porque me había acostumbrado a fingir tanto que no tener que hacerlo nunca más, aparentando ser una persona buena cuando era todo lo contrario, y no porque me había acostumbrado a él. Claro que no. ¿Yo, echando de menos a Iorwerth Cosmas? Por favor, que me da la risa.

No tenía tiempo para pensar en cosas tan estúpidas como esa, a la que no quería darle la más mínima importancia para no hacerme más líos en la cabeza de los que ya tenía. Tenía que pensar en qué hacer ahora. No tenía una casa propia en Londres a la que ir, tendría que buscar un lugar para vivir y empezar de cero. Al menos mi ex pareja había tenido la amabilidad de devolverme mis cosas, pues lo que menos me apetecía en estos momentos era tener que ir de compras para conseguir ropa nueva. Pero no estaba completamente sin opciones, pues había alguien a quien sabía que siempre podía acudir. No, esa persona no era Jason. Por mucho que nos hubiésemos vuelto muy cercanos desde que nos habíamos conocido y él hubiese sido uno de mis amantes favoritos y le hubiese echado algo de menos en mi cama, no habíamos vuelto a tener ese tipo de relación desde que comenzó lo de Iorwerth, y aunque acabásemos volviendo a tenerla, ambos éramos como éramos… Ni Jason se sentiría cómodo teniéndome a mí viviendo en su casa, ni yo me sentiría nada cómoda estando allí. Así que ni siquiera me planteé esa opción.

La persona a la que sabía que siempre podía acudir, sucediese lo que sucediese, era a Edward. Se había convertido, después de todo, en casi mi hermano. Era un grano en el culo, pero era la persona más cercana a mí que tenía en el mundo en estos momentos, ya no me quedaba nadie. No puedo negar que estaba algo preocupada, pues la última vez que nos habíamos visto fue justo antes del ataque a Hogwarts, y yo sabía que él iría también. ¿Estaría bien, o habría sufrido algún daño? Esperaba que las cosas no hubiesen salido terriblemente mal y hubiese muerto, pues sin duda eso me dolería. Confiaba en que hubiese sabido usar bien la varita y el cerebro (aunque lo segundo raramente lo utilizaba con fundamento) y hubiese salido victorioso de allí. En ese caso, ¿me habría buscado? Tal vez pensaría que estaba muerta, dudo seriamente de que Iorwerth le avisase de mi condición como su prisionera dormida.

Me aparecí en el Caldero Chorreante, que era donde Edward había estado viviendo la última vez que le vi. Esperaba que eso no hubiese cambiado. ¿Cuánto tiempo había pasado desde entonces? Pregunté la fecha en el restaurante, y cuando me contestaron me sentí increíblemente ofendida al comprobar que había pasado un mes. Estaba ofendida con Iorwerth por haberme retenido dormida tanto tiempo, pero no me enfadé, pues al menos me había despertado y me había dejado ir. Algo es algo.

Subí las escaleras hacia donde estaban las habitaciones y busqué la de Edward. Esperaba que el chico estuviese en ella. Dejé las maletas en el suelo y llamé a la puerta con los nudillos. No tuve que esperar mucho a que se abriera. Cuando vi allí a aquel mocoso que era la adorada espina de mi existencia sonreí de la manera en la que normalmente lo hacía cuando se trataba de él, con cariñosa burla.

¿Me has echado de menos? —pregunté con cierto toque bromista en la voz, como si no hubiese pasado nada, como si hubiese estado de vacaciones tranquilamente en las Fiji.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 14.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 349
Puntos : 255
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Edward Westenberg el Miér Feb 01, 2017 6:10 am

Aún parecía como si fuera ayer cuando en una calurosa noche de Londres, en sus primeras vacaciones siendo un egresado de Hogwarts él había sido mordido por una licantropa. Debe confesar que aquel día que despertó en un Hotel en alguna perdida carretera había llegado a pensar que había llegado al culmine de lo giros radicales que a veces se veía sumergido por su impulsiva forma de ser. Pero ahora tras ya pasar varios meses de aquel suceso , se daba cuenta que aquella noche había sido hace mucho, o quizás no tanto pero pesaba como tal. Y las cosas de ahí simplemente no dejaron de cambiar vertiginosamente en su vida y en el mundo mágico en general.

Lord Voldemort había llegado al poder, y él había aportado su grano de arena para que lograse aquello. Y lo seguía haciendo, uniéndose como carroñero a sus filas. La verdad ya no sabía si realmente estaba en pos o en contra del nuevo régimen, pero la verdad es que ni siquiera le importaba ni menos pensaba en replantearse sus ideales, no le importaba ni un bando ni otro, sólo personas en particular.

Se había alejado de todo el mundo, y durante el último mes se había vuelto como una especie de ermitaño qué vivía encerrado en su habitación, y salía solo para comer o ir a trabajar. Era sólo dentro de su habitación donde el ex Gryffindor se sentía que podía pensar con claridad. Sólo una vez se dirigió a una sitio distinto, específicamente fue a Hogwarts en busca de alguien en concreto. Y en esa única salida,logró que su rostro aún permaneciera en algunas zonas de color morado y con algunas cicatrices.

Volvió a leer la libreta que tenía en sus manos, era un pequeño cuadernillo de tapa negra donde en su interior tenía anotados todas las cosas que podrían ayudarlo a encontrar el paradero de quizás la única persona que giraba en la cabeza de Edward durante el último tiempo.  Dejó la libreta en el mueble del costado de su cama, y se llevó ambas manos a su rostro cansado. Suspiró y dirigió su mirada hacia el reloj de mesa, era las 3:40 am. Nuevamente el tiempo se le había pasado volando leyendo y creando teorías que terminaban siempre llevándolo a nada, pero que aún  así sentía que no debía dejar de intentarlo. Pero ya era tarde y mañana tenía trabajo temprano, y si no quería sumarle además a su vida no tener hogar donde vivir por no poder pagarlo lo mejor era dormir en esos precisos momentos.

Apagó la luz de la repisa, y se acomodó en su cama para entregarse gustoso al sueño, varias imágenes se le cruzaban en la cabeza en esos minutos que el cuerpo se demora en entregarse a su estado onírico, y estaba a punto de entrar a algún sueño o pesadilla que podría recordar, como no. Cuando escuchó  a los lejos un par de golpes, no fue hasta el cuarto golpe en su puerta que abrió los ojos, pero estos le seguían pesando, se levantó a duras penas de su cama, y se dirigió casi con los ojos totalmente cerrado hacia la puerta.

Y jamás espero ver lo que vió al abrir la puerta de su habitación, allí frente a sus ojos se encontraba Stella Moon. Se quedó inmóvil en el sitio, sin poder emitir palabra alguna. Luego frunció el ceño y pestañeo un par de veces para luego suspirar y cerrar de sopetón la puerta, no era la primera vez que soñaba eso, que Stella apareciese en su habitación. Se giró y miró el reloj de la repisa que indicaba que eran las 4:01, negó con la cabeza mientras sonreía al pensar que su cabeza nuevamente le estaba jugando malas pasadas. Pero en eso se detuvo en seco en su caminar, como si de repente hubiera despertado del todo, y en un movimiento brusco y rápido casi voló hacia la puerta para abrirla torpemente de par en par.

- ¡STEELLAA!.- exclamó asombrado, mientras se abalanzaba a abrazarla fuertemente, y para comprobar si efectivamente era real. - ¿Cómo estás? ¿dónde estuviste todo este tiempo?  ¿estás bien, mal, más o menos? ¿lograste escapar? ¿cómo si te extrañe? ¡Claro que sí! Creo que debes comenzar a hablar o yo no me detendré nunca.- terminó de decir, mientras volvía a tomar aire, ya que lo había dejado de hacer para bombardear a la castaña de preguntas. Se alejó de ella, y miro para ambos lados del pasillo.- Será mejor que pases, ahora no se puede confiar mucho en nadie.- agregó, para tomarla del brazo y hacerla pasar a su habitación, cuando cerró la puerta la volvió a mirar no sin antes prender la luz de su habitación- Es real… estas aquí.- dijo mientras sonreía de lado mientras la miraba para comprobar si le faltaba algo, o tenía alguna herida en algún lugar.

Pero luego, después de sentir aquel alivio de saber que estaba viva y al parecer en buenas condiciones sorprendentemente le entró una especie de rabia, ¿como es que  jamás se comunico con él?.- ¿Dónde exactamente has estado Stella? ¿Qué paso?.- le preguntó ahora menos animado que antes, con el ceño levemente fruncido, expectante de la respuesta que le daría la castaña. Pues iba por esa respuesta hace ya un mes.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Andrew Garfield.
Edad del pj : 19
Ocupación : Encargado Caldero Chorrea
Pureza de sangre : Mestizo.
Galeones : 10.160
Lealtad : not found.
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 321
Puntos : 206
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3035-relaciones-edward-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg
Edward WestenbergMagos y brujas

Stella Moon el Miér Feb 01, 2017 10:29 pm

No tuve que esperar mucho a que se abriese la puerta, a pesar de que eran ya las cuatro de la mañana y cualquier persona normal estaría durmiendo profundamente a esas horas, pero Edward era un licántropo, y aunque no era luna llena uno de los pequeños efectos de esa condición sobre los de nuestra clase eran los hábitos nocturnos. Edward me miró algo sorprendido cuando abrió la puerta y me vio allí con dos maletas, tan contenta como si acabase de llegar de vacaciones. No me sorprendió cuando le vi suspirar de aquella manera, como riéndose de sí mismo, y me cerró la puerta en las narices. Simplemente esperé, dando pequeños golpes con el pie en el suelo del pasillo mientras continuaba la puerta que se acababa de cerrar ante mí y no me movía ni siquiera un poco de dónde estaba parada de pie. Sabía que en cualquier momento me abriría de nuevo la puerta cuando se diese cuenta de que aquello no era una broma.

Y así fue, no me equivoqué. La puerta se abrió de repente, y el grito que Edward dio amenazó con dejarme completamente sorda. Antes de que me diese tiempo a decir nada Edward se me abalanzó encima como un cachorrillo alborotado de labrador, y me abrazó tan fuerte como el Kraken a un barco para hacerlo pedacitos, cortándome la respiración.

Oh Dios mío, debería haberme quedado para siempre por ahí —murmuré con voz queda, pues me era bastante difícil hablar sin aire en los pulmones. —Estoy bien, Ed, pero como aprietes más voy a astillarme todas las astillas —dije. Cuando aflojó mucho su abrazo sonreí levemente y le abracé a él también, más flojo obviamente, y le solté poco después. Que no se acostumbre a esto. —Pues estuve… —lo pensé durante unos instantes, sin saber qué responder. Sabía que había estado dormida durante todo un mes, pero no sabía en qué agujero me había tenido escondida Iorwerth hasta que me hizo despertar hace un par de horas en el hotel. Fruncí el ceño al darme cuenta de mi ignorancia al respecto, y me encogí de hombros. —Pues ni puta idea de dónde he estado todo este tiempo, no voy a mentirte.

Sabía que aquello podía resultar muy extraño, pero me daba igual. El mundo entero era extraño. Me llegó entonces la hora de fruncir el ceño a mí cuando me metió en el interior de su habitación diciendo que ahora no se podía confiar mucho en nadie. ¿Ahora? ¿Acaso en el pasado la gente era de fiar? Sin embargo, Edward pintaba la situación como si el mundo fuese ahora peor para nuestro bando.

No sé muy bien qué ha pasado durante mi ausencia, necesitaré que me pongas al día, pero estoy bastante segura de que he visto a un grupo de mortífagos en manga corta con la Marca Tenebrosa a plena vista de todo el mundo y a todo el mundo le estaba importando una mierda, ¿así que por qué pareces tan nervioso? —le pregunté extrañada, pues a lo mejor había algún pedazo importante de información que me estaba perdiendo y lo colocaba todo fuera de contexto. Sonreí, sin embargo, cuando le vi tan feliz de que yo hubiese regresado y que no fuese un simple producto de su imaginación. —Sí, Edward, estoy aquí, y ya no voy a volver a irme. Te lo prometo.

Dejé mis maletas en el suelo junto a la pared de la pequeña habitación del Caldero Chorreante y me senté en la cama. Ya no tenía el dolor de cabeza que había tenido cuando me desperté en la habitación de Iorwerth, dolor que deducía que estaba conectado con la pequeña amnesia que había sufrido esa misma noche poco después, pero sí que estaba algo cansada físicamente y necesitaba sentarme y descansar un poco. Aquella era la primera vez que me fijaba en lo que tenía puesto. Era ropa deportiva de mujer, que claramente no era mía. No me gustaba, pero estaba demasiado cansada como para que me importase, y me daba pereza coger mi varita para cambiarme con un hechizo.

He estado echando la siesta. Literalmente, durante todo un mes —dije mientras me quitaba los zapatos y los dejaba tirados por ahí. Dios, necesitaba un masaje por el cuerpo entero, sentía que me crujían todos los huesos del cuerpo e iba a romperme en mil pedazos en cualquier momento. Suspiré y me tiré de espaldas en la cama de Edward, sin pararme a pensar si le molestaría o no. No le dije que había sido Iorwerth quien me dio el Filtro de Muertos en Vida y me había tenido retenida todo ese tiempo.—Mi cabeza no acabó muy bien después de la misión, es lo que pasa cuando intentas asesinar a Albus Dumbledore, normalmente no sale bien —dije, revelándole por primera vez cuál era mi misión. Nunca antes lo había hecho, él solo sabía que había entrado a Hogwarts a liarla parda porque no pertenecía a nuestras filas y eso era todo lo que necesitaba saber. Ahora ya poco importaba eso. —Pero no te preocupes, ya está todo bien.

Me incorporé para quedar sentada de nuevo y le miré. Podía notar que estaba algo mosqueado, cosa que no me sorprendía. Yo también lo habría estado en su lugar, si una persona en la que confiaba tanto como él en mí desapareciese de repente sin previo aviso y sin dejar rastro y apareciese un mes después como si nada. Me di cuenta entonces de que durante ese mes en el que le había dejado completamente solo, él había tenido que pasar por su primera transformación en luna llena sin mi ayuda ni compañía desde que le mordí.

¿Qué tal has estado? —le pregunté suavemente, con tono fraternal, sintiéndome un poco mal por él.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 14.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 349
Puntos : 255
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Edward Westenberg el Jue Mar 02, 2017 1:01 am



Una amplia sonrisa se apoderó de su rostro cuando escucho nuevamente la “cariñosa” forma que tenía la licantropa para tratarlo. Aflojó el apretón de su abrazo y sonrió aún más cuando sintió a esta corresponderle el gesto.  

Tenía muchas preguntas en su cabeza, la más intrínseca de todas era ¿Dónde mierda había estado todo este tiempo? Y no dudó mucho tiempo en hacerlas en voz alta, lo de pensar mucho las cosas no era lo suyo.
Pero a pesar de tu torbellinoso hablar, Stella logró comprender la pregunta que prevalecía de las demás y que ayudarían al licántropo terminar de armar un puzzle que francamente le fue difícil de llevar. Cuando escuchó su respuesta debía admitir que se había sentido algo defraudado y estafado. Claro que estaba feliz por verla nuevamente y sana, pero él era un curioso innato quería saber detalles, quería saber de una vez todas las encrucijadas que se habían comenzado a armar durante el último tiempo en el mundo mágico.  

Se mordió sus dudas por el momento para  dejarla pasar a su habitación, antes que la viera cualquier persona del Caldero y terminará por escuchará la conversación que estaban teniendo los dos en medio del pasillo.
Podían llamarle paranoico, pero él había visto como todo el mundo de un momento a otro comenzó a pasar de un bando a otro dependiendo de la conveniencia, hasta el mismo a veces se planteaba aquella alternativa. Por lo que confiar en los demás, no, no, en este tiempo no debe pasar.

La miró, no muy bien que pensar con respecto a todo. La veía muy ligera de emoción, y en cierta forma se alegraba, pero por otro lado le daba un poco de rabia, porque había sido él quien había pasado más de un mes sin saber nada de su paradero y siendo un puto carroñero del nuevo gobierno. Quizás después de todo terminaría por  admitir que había sido una pésima idea, pero fue  la más adecuada cuando tiempo atrás necesitaba saber aunque fuera una poco de lo sucedido la noche del ataque y saber qué  había pasado con la mujer que tenía ahora enfrente.

Frunció su ceño cuando terminó de escucharla.- Sí, ahora los Mortifagos son los nuevos rock stars.- agregó de manera fría y rodeando los ojos.- No te volverás a ir…- repitió esas palabras y bajo la mirada para luego soltar una risa sarcástica.- Me he echado una siesta…- volvió a repetir todas las palabras que escuchó callado en un rincón de su habitación mientras ella le comentaba un poco de su último mes, volvió a reír.- ¿Tenías la misión de matar a ese anciano? Vamos ¡Claro que no sería fácil! Es el maldito Dumbledore, el puto Dios de casi todos los magos…¡Pero no de todos! Salga y vea con sus propios ojos como es terriblemente odiado…- terminó por agregar para luego reír y sentarse junto a ella en la cama y mirarla a los ojos.

- ¿Cómo he estado?.- repitió su pregunta y arrugó la nariz para luego reír.- Creo que esta noche no es mi vida la que importa mucho. Vamos Stella…- comenzó a decir sin apartarle la vista.- Ambos sabemos que recuerdas perfectamente a dónde decidiste “echarte una siesta.- agregó con un cierto timbre sarcástico.- ¡Ah! Te pongo al día, estamos en una época que la misma persona que te sonrió en la esquina te puede terminar por matar de un hechizo en plena calle apenas le des la espalda. Y sí, una persona me enseño tiempo atrás que uno debe ser desconfiado y alerta sí quiere mantener su cuello a salvo. Y pretendo hacerle caso, esa misma persona es la que tengo enfrente ahora. ¿Pretendes que te cuente mi vida sin ni siquiera saber un poco de la tuya? Tú eres la que viene llegando, tú comienzas a contar, soy todo oídos.- agregó sin ningún deje de duda en sus palabras, mientras se cruzaba de brazos.

Estaba feliz de verla…¡Claro que sí!, pero hasta ella tenía que admitir que si los papeles se intercambiaran y fuera él quien viniese llegando tras un mes de desaparecer, ella ni siquiera le hubiera dirigido un Hola, sino más bien lo hubiera agarrado del pescuezo para cerciorarse que era él tras una pregunta, o accionar.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Andrew Garfield.
Edad del pj : 19
Ocupación : Encargado Caldero Chorrea
Pureza de sangre : Mestizo.
Galeones : 10.160
Lealtad : not found.
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 321
Puntos : 206
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3035-relaciones-edward-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg
Edward WestenbergMagos y brujas

Stella Moon el Miér Mayo 17, 2017 1:17 am

Lo único que Edward dijo era que los mortífagos éramos ahora los nuevos “rock stars”. ¿Qué se supone que significa eso? ¿Debo dar por asumido entonces que ganamos el día del ataque masivo al gobierno y a Hogwarts y que ahora Lord Voldemort está en el poder? Sin duda alguna, eso explicaría por qué narices acabo de ver más Marcas Tenebrosas al descubierto en público que nunca antes en mi vida, y eso era algo bueno. ¡Era algo buenísimo! ¿Entonces por qué Edward traía esa cara tan larga?

¿Me puedes explicar entonces por qué estás con cara de funeral en vez de darme esa noticia tirando confeti? —pregunté un tanto extrañada.

Una vez dentro de la cutre habitacioncita en la que Edward había estado viviendo en el Caldero Chorreante (no me extraña que se pague tan poco por ellas, pero por Dios, con el estado en el que están lo que me sorprende es que el dueño no pague a los inquilinos para que vivan en ellas) y traté de ponerme lo más cómoda posible. No ayudó en nada a mis nervios, sin embargo, que Edward se dedicase a repetir exactamente mis palabras una por una.

¿Ahora eres un loro parlanchín o qué? —mascullé algo molesta mientras le miraba con el ceño fruncido. Le revelé entonces el secreto que le había mantenido hasta el momento, que la razón por la que me había marchado al interior de Hogwarts durante el ataque no era para matar alumnos y profesores como habían hecho otros mortífagos, sino que mi misión había sido la de acabar con el mismísimo Albus Dumbledore. Cerca, había estado tan cerca… Puede que lo hubiese logrado de no haber sido por el estúpido de Iorwerth, que se había interpuesto en mi camino y había conseguido derrotarme antes de que pudiese matar al anciano. ¡Maldito, mil veces maldito! Yo jamás fracasaba en una misión, hasta ahora… —Sé perfectamente lo odiado que es. He sido espía, he trabajado a su lado durante años, ¿tienes idea de lo insufrible que es? Es mil veces más insoportable como líder que como director de Hogwarts. Por eso cuando el Señor Tenebroso me ordenó que acabase con él no dudé en intentar cumplir mi cometido. ¿Quién rechazaría tal honor? —pregunté retóricamente, para después reír suavemente como una niña pequeña malvada y demente. La misión no había salido bien, no, pero al menos habíamos ganado, eso era lo que importaba. Ahora el mundo es nuestro.

Le pregunté a Edward cómo había estado, genuinamente preocupada por él e interesada en sus asuntos, pero su respuesta me hizo mirarle con expresión de pocos amigos. Bien sabía él que yo no era una persona a la que le gustaba que la toreasen, y Edward me estaba toreando mucho en estos momentos.

¿Cuántas veces voy a tener que repetirte que no tengo ni puta idea de dónde he estado durante un mes? He estado en coma todo este tiempo, ¿necesitas que te lo explique con manzanas? —mascullé con veneno en la voz, advirtiéndole con mi tono que se calmase, o ya le calmaría no, y no precisamente con una caricia. No estaba de humor para lidiar con adolescente malhumorados y groseros, por mucho que este en particular fuese como mi propio hermano pequeño. —Me alegra que aprendieses esa lección, aunque veo que solo retuviste los conceptos básicos. No cabrees a aquellos de quienes desconfías, sino ponte de su lado hasta que sea el momento, consigue la información que quieres con inteligencia. ¿Te parece tu actitud inteligente, acaso? Porque fácilmente puedo largarme sin contarte nada y dejarte tirado en este agujero de mierda —le dejé saber. —Y desconfía con inteligencia, también. ¿Por qué iba a dejarte tirado un mes entero sin razón alguna después de todo lo que he hecho por ti? El mundo entero me importa una mierda, chaval, y yo podría haberte matado perfectamente hace un mes sin pestañear o haberte abandonado a tu suerte y sin embargo me ocupé de ti más que tu propia familia o que tus amigos. ¿Me lo vas a negar? Entonces cálmate un poco, ¿quieres?

Cada vez que decía que Edward me recordaba tremendamente a Drake lo hacía con razón: eran idénticos. Drake me habría respondido exactamente de la misma manera tras mi desaparición, y yo le habría tirado un mueble a la cabeza. A veces miraba a Edward y me parecía que el espíritu de mi hermano muerto le había poseído. Que era precisamente por lo que no podía mantenerme enfadada ni molesta con él.

Lo último que recuerdo es que me enfrenté a Dumbledore y a miembros de la Orden, y no todo salió como esperaba —le conté. —Me atraparon y he estado un mes entero bajo los efectos de un Filtro de Muertos en Vida. Hoy me han dejado ir —no le conté más, pues no había nada más que contar.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 14.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 349
Puntos : 255
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Edward Westenberg el Sáb Mayo 20, 2017 9:26 pm

Las cosas no habían sido nada fáciles durante el último tiempo para Edward, durante el ataque había sido machacado y tras eso todo esa libertad añorada se había reducido a tener la posibilidad  de sólo formar parte de un grupo denominado carroñeros, que en otras palabras quería decir que eran los mejor de los peor, la basurita mejor del bote. O bueno, al menos así se había sentido durante el último tiempo.  Y a eso sumarle la desconfianza que se respirara a nivel general, y que lo amenazaba cada dos por tres perder su trabajo, que lo tenía intranquilo al pensar que no tendría el dinero para poder pagar  la pequeña habitación que tenía, y quedarse así sin ningún lugar en donde caer muerto.

- Porque no tengo los privilegios tuyos Stella, te cuento que cuando desapareciste a las personas como nosotros el nuevo régimen no los trata mejor.  Quise ofrecer mi ayuda y sólo me dejaron formar parte de los carroñeros, algo que tuve que aceptar si no quería que me vieran aún más despreciablemente.- agregó con tono ácido. Él no era ni fiel seguidor de aquel Mago tenebroso ni de los pro-Dumbledore, él era fiel a los suyos, a sus seres queridos y que hasta el momento eran un cocktail de ideales mezclados. ¿Era neutral? No, porque él no se quedaba de brazos cruzados, él actuaba para el bien y para el mal.

Le dedicó una mala mirada, sabía que estaba jugando con fuego y que si seguía con esa actitud lo más seguro es que ardería entre los fuegos de Troya, pero al igual que la chica él no se iba con rodeos, él era impulsivo, le gustaba decir las cosas de frente y más si esa persona era alguien que le importaba. No iba hacer como si nada hubiera pasado, porque si habían pasado cosas, sí se había preocupado, sí había llegado a pensar que la habían matado o torturado, día tras día esos pensamientos lo habían atormentado y el hecho de verla llegar así de tranquila no le causa precisamente felicidad sino que una profunda frustración y confusión.

Estuvo tentando de agregar un “Si has traído manzanas, por favor sácalas” pero conocía ese tono de voz, y si aún le quedaba un poco de amor a sí mismo sabía muy bien que lo mejor era permanecer callado hasta que Stella terminase de hablar. Todo su cuerpo permanecía tenso mientras escuchaba sus palabras, tenía sus puños cerrados y la respiración densa como la de un león enjaulado, sentía una rabia monumental pero no hacia ella, al contrario, sino porque sabía que todo lo que decía era verdad. Que estaba siendo un gilipollas al desconfiar de ella, resopló por lo bajo y se destensó un poco.- Esta bien, está bien. Me calmaré, lo siento.- se disculpó de manera sincera levantando ambos brazos en modo “no dispares”, para luego llevarse las manos al rostro y refregar su rostro. Aún estaba algo adormilado, y en menos de cinco minutos estaba recibiendo demasiada información que requería toda su atención.

- ¿Tuvo algo que ver Cosmas? Lo fui a visitar hace unas semanas, y por más que no logré sacarle nada estoy seguro que estuvo metido en todo eso. No me tragó ninguna de sus palabras Stella,ni que ahora este de parte de los Mortifagos,  no sé si aún hablarás con él, pero simplemente no me es alguien de fiar…- agregó frunciendo el ceño tras recordar aquella visita donde lo único que había conseguido era el moretón que tenía en su mejilla izquierda con una leve rajadura en su labio inferior.

La volvió a mirar con preocupación en cuanto escuchó lo del filtro, algo había leído anteriormente sobre aquello. Tomó aire y se dio el tiempo de observarla.- Me alegra que hayas vuelto, y me alegra que este bien. Me tenías jodidamente preocupado… Además las lunas llenas no son lo mismo sin tu compañía.- le soltó con una sonrisa de lado. Y no mentía, que la última noche de transformación que había tenido había sido una jodida mierda.

Y ya, ya esta, le había dicho que la extrañaba, por más que sabía que Stella odiaba esas cosas cursis. Es que esa era la razón principal de su comportamiento, era el demostrarle lo horrible había sido pasar más de un mes sin saber de su paradero, pero ahora que la tenía frente a sus ojos comenzó a sentir que nuevamente todo volvía a tomar un curso.

- ¿Tienes hambre o algo? .- le preguntó, se había ganado el cariño de los del Caldero, y uno de los beneficios de aquello era que podía ir a las cocinas en busca de comida con la promesa de pagarla al otro día sin falta. Algo que el cumplía, porque más que mal esas personas durante el último tiempo eran las únicas que le trasmitían un poco la sensación de hogar.  
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Andrew Garfield.
Edad del pj : 19
Ocupación : Encargado Caldero Chorrea
Pureza de sangre : Mestizo.
Galeones : 10.160
Lealtad : not found.
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 321
Puntos : 206
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3035-relaciones-edward-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg
Edward WestenbergMagos y brujas

Stella Moon el Miér Mayo 31, 2017 12:05 pm

Pensaba que Edward simplemente estaba teniendo una pataleta de niñato adolescente malcriado, por lo que sinceramente no tenía intención de hacerle mucho caso cuando le vi tan enigmático y desconfiado de nuestros alrededores a pesar de que se supone que tras la victoria de los mortífagos somos libres, ya nadie podría hacernos nada. Pero entonces él mencionó algo que llamó inmediatamente mi atención, y le miré con el ceño fruncido sin entender qué quería decirme con aquellas palabras.

¿Carroñeros? Espera, espera, ¿de qué estás hablando? —le pedí que me explicase, pues estaba perdida.

Después vino una discusión que, sinceramente, no había deseado mantener nada más volver a encontrarme con él tras aquel mes que para mí apenas habían sido un par de horas. Entendía que estuviese enfadado o molesto, mas no iba a tolerar que me tratara de aquel modo insolente y prepotente, actuando como un niño que no atiende a razones, que es impulsivo e irracional. Quería hacer algo de Edward, quería entrenarle para que alcanzase todo su potencial y, sobre todo, para que le fuese bien en la vida. Tenía que aprender a jugar sus cartas, cosa que no haría bien si no aprendía a controlar su carácter, sobre todo frente a mí.

“¿Qué esperabas? Siempre has sabido que es idéntico a Drake, incluso en esto es idéntico a él,” se burló una voz en mi conciencia. Igual de gruñones, ambos. Era increíble lo mucho que se parecía Edward a Drake, lo mucho que por eso era como un hermano para mí… Pero Ed no reemplazaba a Drake, ni mucho menos. Le había cogido cariño por ser él mismo, a pesar de que nunca lo admitiese, a pesar de que más de la mitad del tiempo quisiera arrancarle la cabeza de cuajo. Pero con cariño.

Tras escuchar mis palabras Edward por fin se calmó, lo cual mejoró mi estado de ánimo, que por unos instantes habían rozado el límite en el cual nadie quería estar en mi presencia pues las cosas acababan muy mal. Me relajé un poco, acepté sus disculpas después de que él mismo entrara en razón, y me senté cómodamente en la cama (o al menos lo más cómodamente que podía sentarse una en ese saco mugriento. ¿No había servicio de habitaciones en este cochino zulo o qué?). Decidí no comentarle nada sobre Cosmas, sobre que él había sido el culpable de mi estado, sobre que él había estropeado el posible éxito que podría haber tenido al enfrentarme al viejo Dumbledore, sobre todo lo que había ocurrido. Aquel tema prefería mantenerlo privado y manejarlo yo por mi propia cuenta.

Ya veremos con el paso del tiempo lo que hace o deja de hacer Cosmas —dije con seriedad. —Por el momento, observemos, y juzguemos.

Le miré con muchísima menos severidad, incluso con la sombra de una sonrisa en la comisura de mis labios, cuando por fin volvió a ser el mismo Ed de siempre y admitió lo mucho que me había echado en falta. Yo le entendía, todavía era un licántropo muy nuevo y necesitaba todo mi apoyo, apoyo que le había faltado por primera vez desde que le había convertido en verano. Debía de haber sido difícil para él estar solo, pero estaba bien.

No pienso volver a irme —le aseguré. Cuando me preguntó si tenía hambre suspiré, y miré a mi alrededor con asco. —Un poco, pero este lugar me está quitando todo el apetito… ¿Qué sirven aquí, sándwiches de cucarachas? Qué asco.

Me di cuenta entonces de que me había quedado sin casa. No podía vivir ya con Iorwerth, en la casa que había sido mi hogar durante tantos meses, por increíble que pareciese. No podía vivir ni de coña con Fiona y Drake otra vez, ¡a saber si están vivos incluso! Y yo no tenía casa propia, y ni de coña iba a quedarme aquí viviendo como un perro sarnoso en este lugar de quinta que apestaba.

Recoge tus cosas, nos vamos a buscar casa, yo no pienso quedarme aquí.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 14.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 349
Puntos : 255
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Edward Westenberg el Jue Jun 29, 2017 8:10 pm

- Eso, como lo escuchas. Ahora soy un carroñero, no me alcanza para más. El nuevo régimen dictó que los hombres lobos no serían buscados ni juzgados sólo si nos ofrecíamos para ir en busca de los fugitivos y partirlos en mil pedazos. – gruño, es que no habían tenido ni un poco de consideración con él que hasta los había ayudado en la noche del ataque. Había tenido que ser compañero de la loca de Lestrange, quién aparte de estar como una cabra se le había ocurrido la brillante idea de torturarlo por no hacer del todo bien su trabajo. Menuda compañera se había gastado.  Vida de ensueño ni de joda. A decir verdad después del ataque y la desaparición de Stella las cosas se habían ido prácticamente a la mierda en la vida del licántropo.

Luego, como haces meses deseaba hacer le había soltado todo su sentir y malestar a Stella. ¡Que se veía hasta mejor que él! Como si realmente hubiera estado todo este tiempo de vacaciones, mientras él no había hecho otra cosa que andar como zombie por las calles tratando de encontrar una pista, por mínima que fuera de su paradero.  Pero las palabras secas y cortantes, tan características en la morena hicieron que Edward se tomase el tiempo de respirar y comprender que si seguía por ese camino muy pronto su cabeza se encontraría separada de su cuerpo. Ya que por más que él creía que Stella sentía algo de afecto hacia su persona, no era idiota al creer que si realmente la provocaba ella no respondería. Eso los hacía parecidos, y eso fue lo que los  unió finalmente, su impulsivo y temperamental carácter.

Así que a su pesar agacho la cabeza y pidió las disculpas correspondientes, además una parte de él se encontraba feliz, feliz de poder ver que ella estaba bien. Que pese a que fueron unos meses de mierda durante su ausencia ella había regresado, en su búsqueda.

Frunció el ceño y resopló por lo bajo. Ya que su curiosidad no había sido saciada y él era un gato más que curioso, es más de seguro en su vida gatuna no han de quedarle más de tres vidas. Y a eso sumarle que ese profesorcito no le causaba buena espina, él no quería quedarse sentadito observándolo mientras apuñalaba por la espalda a los que el estimaba, él quería hacerlo trocitos o al menos desenmascararlo para llevarlo al Área-M y que ahí se encargaran de él. Pero ok, ok. Se esperaría, como buen chico. – Esta bien, observemos y juzguemos.- dijo de mala gana, rodeando los ojos.

Pero como todo ese comportamiento de mierda que había tenido hasta ahora tenía una razón mucho más profunda, pese a que sabía que Stella odiaba todo sentimentalismo aun así se atrevió y le confesó su real sentir. La había extraño, y mucho. Y los días sin su compañía habían sido muy difíciles de llevar, era sólo cosa de mirarle la pinta que traía para darse cuenta, parecía cualquier cosa menos un ser humano decente.

- Me alegra escucharlo.- le dijo con una sonrisa de medio lado. Para luego fruncir el ceño cuando se refirió a su “hogar”, pero después de dedicarle una mirada suspiró y se encogió de hombros resignado. Su habitación aparte de ser más pequeña que una caja de fósforos estaba hecha un asco. – No, sirven el exquisito pastel de Martha.- agregó sólo de testarudo, aunque no mentía. Una de las cosas buenas del Caldero era el alimento, lo demás,  bueno… a veces dejaba mucho que desear.

Las siguientes palabras de la castaña lo tomaron por sorpresa.- ¿Irnos? .- preguntó asombrado.- ¿Dónde? ¿Eres consciente de que son las cuatro de la mañana?.- le preguntó con una mueca en su rostro.- Y…y, pues yo feliz me marcho, pero hasta el momento esto es lo único que puedo pagar y bueno, yo…- no sabía muy bien que decir. Es que debían entenderlo, hace menos de diez minutos se encontraba a punto de entregarse a los brazos de Morfeo, y de pronto todo había dado un giro en trecientos noventa grados al ver a su querida Stella en la puerta de su habitación, sana y salva, para que luego de la nada le dijera que se irían de allí. En busca de un hogar.

- Vamos, marchémonos de aquí.- terminó por decir, no tenía nada que perder. No sabía a donde irían pero sea como sea estaría con Stella, y ahora que ella había regresado nada podía salir más mal de lo que hasta el momento le estaba yendo.- Déjame recoger mis cosas, no son muchas pero qué más da, son mías jejé.- soltó una risa y comenzó a ordenar lo poco que tenía para guardarlo en su baúl.- Podríamos ir en busca de algo de comida, sé que este lugar no te causa confianza, pero te prometo, te juro que el pastel de Martha es de otro mundo. De verdad.- se detuvo sólo para ofrecerle una sonrisa, de esas sacadas de su repertorio de sonrisas encantadoras.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Andrew Garfield.
Edad del pj : 19
Ocupación : Encargado Caldero Chorrea
Pureza de sangre : Mestizo.
Galeones : 10.160
Lealtad : not found.
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 321
Puntos : 206
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3035-relaciones-edward-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg
Edward WestenbergMagos y brujas

Stella Moon el Lun Jul 31, 2017 4:31 pm

Al principio pensé que tal vez había escuchado mal, o que Edward se había equivocado más cuando me contó que era Carroñero, un mero siervo de los mortífagos que utilizaban a los de clase prácticamente como esclavos para realizar las tareas más sucias e indignas, aquellas con las que aquellas habíamos decidirnos no molestarnos. Aquello no era lo que yo había querido para Edward, no eran los planes que tenía para él cuando decidí instruirle para que llegase a ser alguien como yo. Mi expresión debió decirlo todo, marcada por incredulidad y confusión pero sobre todo, por rabia. Rabia porque, según sus palabras, los licántropos no habían subido de nivel en la pirámide de la sociedad, sino que habían bajado unos cuantos escalafones. Yo había luchado tanto por lo contrario, por conseguir un lugar digno y lleno de poder para los de nuestra especie en la sociedad… pero parece ser que había sido en vano.

“No llegues a conclusiones precipitadas, seguramente hay una explicación para todo esto,” dijo la luz de mi conciencia antes de que me pusiese a maldecir en mil lenguas a los mortífagos por haberme engañado en cierta manera y a mí misma por ciega y estúpida. Todo tenía solución, ya buscaríamos una en un momento de más calma.

Tras una breve disputa en la cual puse a Edward en su lugar, pues no iba a permitir que un mocoso apenas recién salido del colegio me torease y pretendiese faltarme al respeto poniéndose chulito. Dejé las cosas claras, pero al mismo tiempo que le reñía y le daba una lección por su impertinencia también le ofrecí consuelo a mi manera, asegurándole que no volvería a estar solo. Entendía que estuviese rabioso, después de todo yo también lo habría estado a causa de la preocupación si el desaparecido hubiese sido él. Me importaba mucho, era mi familia ahora después de todo.

No estoy segura de que algo cocinado en esta pocilga tenga la capacidad de ser exquisito —murmuré mientras continuaba mirando a mi alrededor con desaprobación. Entendía que alguien en la situación de Edward, con un trabajo más bien cutre y sin muchos medios hubiese tenido que vivir aquí en estas condiciones, pero eso ya se había acabado. Ahora estaba yo aquí. —Soy la hermana mayor, ¿no es así? —inquirí alzando una ceja cuando Edward cuestionó mis palabras debido a la ridícula hora en la madrugada que era. Sonreí suavemente entonces. —Pues entonces deja que me encargue yo de todo, que es lo que me toca.

Todo lo que yo tenía estaba metido ya en una maleta, así que no tuve que hacer nada más que esperar a Edward mientras él guardaba sus pertenencias para poder marcharnos los dos y no volver aquí jamás, ahora nos tocaba empezar una vida nueva en un lugar nuevo. Tuve paciencia, después de todo con la hora que era no teníamos mucha prisa.

Puedes comer tú, yo no tengo hambre —la verdad era que sí que tenía, me moría de hambre y en cualquier momento me rugiría el estómago delatando mi mentira, pero ahora mismo no tenía ganas de nada, tenía todo el estómago revuelto y algo de malestar así que prefería mantenerme en ayunas y salir de aquí lo más rápido posible. —Y por cierto —me acerqué a Ed y le di entonces una colleja en la nuca —eso es por no haberte asegurado de que era verdaderamente yo y no alguien disfrazada con poción multijugos.

Cuando por fin nos marchamos del Caldero Chorreante no había amanecido todavía. Cualquier otra persona habría pasado la noche en el hostal hasta que el sol se asomase por fin en el cielo, aclarándolo, y entonces habrían salido en busca de un hogar, pero yo no era cualquier persona. No tenía por qué esperar; después de todo conocía a mucha gente, gente que me debía favores muy gordos. Agarré a Ed y ambos nos desaparecimos, apareciendo ante la puerta cerrada de una casa en el Valle de Godric. Llamé a la puerta con insistencia hasta que el dueño de la casa me abrió. Estaba enfadado, somnoliento, pero en vez de gritarme en la cara como seguramente había sido su intención al ser despertado de esta manera se sorprendió al verme precisamente a mí en su puerta. Era un hombre muy atractivo, de cabello negro, ojos verdes, y unos quince años más mayor que yo. Trabajaba en el Wizengamot, y nos llevábamos muy, muy bien…

Buenas Rodrick —le saludé con el seductor tono juguetón que siempre utilizaba con él, ignorando al pobre Ed que seguía a mi lado. Rodrick sonrió traviesamente, contento de verme tras tantísimo tiempo sin que hubiese encuentros íntimos entre nosotros. Pero antes de que me agarrase por la cintura y tirase de mí para meterme en la casa y dejar al pobre Edward fuera apoyé una mano en su pecho y le detuve. —¿Tú estabas buscando deshacerte de un piso en Londres, me equivoco?

Tras una buena charla en el interior de la casa, una cuantiosa transacción de dinero, unas cuantas firmas en documentos, y una promesa de mínimo dos visitas, una mía en esta misma casa y una de Rodrick a la mía, particularmente una visita a los dormitorios o a cualquier otro lugar que sirviese para la casa, que podía ser cualquier esquina en realidad, tenía por fin en mi posesión las llaves de mi nuevo hogar.

¿Ves? Te dije que yo me encargaba de todo —le dije a Edward con una cariñosa y traviesa sonrisa mientras jugaba con las llaves alrededor de mi dedo.

Aparecimos en una calle de Londres cercana al lujoso edificio en el que ahora estaba nuestra casa. Nos abrieron la puerta del portal y accedimos al piso en el que se hallaba la vivienda, un hermoso y espacioso dúplex que ahora era todo nuestro.

¿Te gusta? —le pregunté a Edward mientras yo misma miraba a mi alrededor, examinándolo todo y dejando las maletas en el suelo. A mí me gustaba lo que veía.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 14.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 349
Puntos : 255
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Edward Westenberg el Miér Oct 11, 2017 12:49 am

Edward podía llegar a ser un chico muy energético la mayoría de las veces, pero...cuando ya lograba estar de pie. Con la sábanas lejos y después de una larga ducha reponedora. Por lo que el hecho de haber sido despertado a las tantas de la noche por nada más ni nada menos que Stella, era algo que aún lo tenía entre el limbo de la realidad y el mundo onírico.

Que sí, en secreto mientras escuchaba como la morena lo regañaba se había pellizcado su brazo para ver si realmente no se encontraba en uno de esos sueños, o pesadillas en que luego fuera como fuera al despertar lo dejaba con un gran vacío interior. Pero no, ahí estaba ella : tan vivaz y de lengua afilada como siempre.  Y así, como arte de magia todo lo malo había desaparecido (al menos en esa pequeña habitación) y ahora sentía que todo volvía a tomar su curso natural, tan sólo por su presencia. Por saber que estaba bien, y que le había ido a buscar. A él, quién perfectamente podría haberlo mandado a volar o echarlo al olvido.

Sonrió de lado y tomó una gran bocanada de aire. Pensando que de seguro este despertar formaría parte de su topfive de "despertares". Que joder, él odiaba ser despertado en medio de un gran sueño, pero esto realmente lo valía. Es que había extrañado tanto a la castaña que hasta la dejaría seguir pensando que la comida del Caldero era horrenda por el mero de hecho de que una inmensa sensación de felicidad le estaba dominando en esos momentos.

Pero lo que vino a continuación superó toda expectativa. La maga le estaba diciendo que se irían del lugar, juntos. El rostro de Ed era de idiota máximo, es que se encontraba aún pasmado por sus palabras.  No sólo por su proposición sino que las veces que Stella se había referido a ella como hermana eran contadas con los dedos de una  sola mano, por lo que ya lo había derretido por completo. - Ok, confió en tí.- dijo sincero. Es que Stella en esos momentos podía llevarlo hasta un pueblo escondido en medio de África y Ed iría feliz.

Comenzó a recoger sus cosas lo más rápido que pudo, encogiendo las cosas más grandes para que todo le cayera en su mochila de viajero color naranja. Cuando ya estuvo listo intentó una vez más que Stella fuera con él hacia las cocinas del Caldero y probará un pedazo del pastel de Marta. Pero no hubo caso, Ed rodeó los ojos y se encogió de hombros.-  Nah, vamonos. Ya vendré otro día a visitarlos.- terminó por decir sonriente.

Pegó una mirada panorámica por toda la pieza. Que tal vez para ojos del resto era un cuartucho pequeño y algo mugriento, pero para el joven mago era mucho más que eso. Mas que mal fue su hogar durante todo el último tiempo, y hasta le había agarrado un cierto cariño. Pero qué más da, otra cosa mejor estaba por venir. - ¡Hey!.- se quejó ante la colleja que le dió Stella, hizo una mueca de niño amurrado mientras se llevaba la mano a su nuca para sobarse el lugar golpeado.- En mi defensa debo decir que nadie, pero nadie en el mundo frunce tanto el ceño como tú. .- bromeó  divertido, quedando atento ante cualquier otro golpe proveniente de la castaña.

Dejó una nota explicando en resumidas cuentas que se había ido, pero que volvería pronto a explicarles todo.  Stella lo tomó del brazo y se apareció con él en lo que Ed reconocería enseguida como el Valle de Godric. ¿En la casa de quién? Ni idea.  

Un hombre abrió la puerta con rostro de hulk recién despertando por lo que el castaño se puso alerta, pero al parecer  esos dos eran "amigos muy íntimos"  por lo que simplemente prefirió desviar su mirada, con el ceño fruncido por creer que "no era lo suficiente para su hermana" pero es que entre nosotros, nadie era lo suficiente para Stella según la perspectiva del licántropo.  Pero hizo todo su esfuerzo por controlarse y mantenerse calladito, ya que al parecer ese hombre los ayudaría.

Entraron a la casa de aquel mago, y Ed prefirió dar un paseo por el lugar que quedarse con ellos aclarando cuentas. Más que nada porque el ver su coqueteo descarado le causaba un revoltijo de estomago que prefería ahorrarse.  Pero antes de que descubriera dónde quedaba la cocina para darle un pequeño "asalto" la voz de Stella llamó su atención, giró su mirada y la miró con una llave en sus manos. Sonrió ampliamente.- Jamás dude de aquello.- le dijo animadamente y aún sin poder creer todo aquello.

Se despidió de aquel hombre y se apareció una vez más junto a Stella, pero no en cualquier lugar. Sino en lo que se convertiría desde aquel día en su hogar.

Edward se quedó pasmado cuando ante sus ojos se encontraba un duplex que tan sólo había visto por películas o series. Pero en vivo y directo, jamás.  Congelado en su sitio y con la boca entre abierta giró su cabeza hacia Stella atónito.- ¿Qué si me gusta?.- repitió su pregunta todo gilipollas. Es que... ¿Se podía ser más feliz?.

- ¡Claro que me gusta! ¡Esta jodidamente genial!.- exclamó mientras tiraba su mochila al suelo y comenzaba a recorrer todo el lugar como un niño pequeño hiperactivo.  Se podían escuchar cosas como; "Wow" "Waa" "Noo" "YUUUJU" y otras onomatopeyas de felicidad en estado puro.

En eso volvió hacia donde se encontraba Stella y la abrazó.- Gracias, gracias, gracias.- le dijo aún apachurrandola. Simplemente no pudo evitarlo, necesitaba explicarle tanto en palabras y actos cuánto le agradecia, y tal vez ella pensaba que era sólo por el lugar. Pero era por mucho más, ese abrazo guardaba muchas cosas por las que Ed se encontraba en eterno agradecimiento con la castaña, con su hermana.

- Prometo ser el mejor compañero.- le dijo guiñandole un ojo,  luego de haberse alejado de ella para dejarla respirar.-  Y portarme medianamente bien.- agregó en broma, aunque ni tanto.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Andrew Garfield.
Edad del pj : 19
Ocupación : Encargado Caldero Chorrea
Pureza de sangre : Mestizo.
Galeones : 10.160
Lealtad : not found.
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 321
Puntos : 206
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3035-relaciones-edward-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg
Edward WestenbergMagos y brujas

Stella Moon el Dom Oct 29, 2017 8:52 pm

Me encargaba de la seguridad y de la protección de Edward, sobre todo en estos que eran tiempos oscuros. Por eso le reñí por su tremendo error al no haberse asegurado de que era yo cuando aparecí en su puerta. Tras el coscorrón dijo algo en su defensa, y sus palabras provocaron que frunciese el ceño todavía más. Lo cual seguro que le hizo inmensa gracia.

Tienes suerte de que eres mono, o te daría otra colleja —dije antes de que nos marchásemos de allí.

No fue difícil encontrar un lugar para nosotros para vivir, a pesar de las horas que eran. Encontrar casa o piso solía ser un proceso que tomaba semanas o incluso meses en algunos casos, cuando lo que quieres es encontrar un lugar estupendo, pero yo tenía mis recursos. No tuve pudor a la hora de negociar, si aquello iba a conseguir que lograra mi objetivo. Y lo conseguí.

A Rodrick le habría encantado que me quedase más tiempo en su casa, abandonando al pobre Ed solito por el salón mientras los dos desaparecíamos en las habitaciones, pero hoy no tenía tiempo ni ganas para ello. Le dije que le visitaría pronto; una promesa es una promesa, después de todo. Pero hoy tenía cosas más importantes que hacer, como ir a mi nuevo hogar junto con Ed, quien ahora era mi familia. Necesitaba descansar, también. Llevaba mucho tiempo en un coma inducido, pero eso no quitaba el cansancio. Es más, lo acentuaba en realidad.

Aparecimos el pequeño licántropo y yo en el dúplex de Londres. No estuve para nada decepcionada, era un lugar magnífico, no podría haber hecho un trato mejor que aquel. La compra sin duda había valido la pena. Miré a mi alrededor mientras Edward hacía lo mismo, y le pregunté si le gustaba. Esta iba a ser su casa también, después de todo, así que debía gustarle a él también. No me cupo duda alguna de que era así al ver la expresión de su rostro, y más aún al escuchar su respuesta.

Alcé una ceja, pero no pude evitar reír cuando Edward se puso a recorrer el lugar como un niño pequeño jugando en un parque tras tomarse todo el azúcar del mundo. Por favor, ¿se podía ser más Gryffindor que eso? Pero no lo encontré ridículo, sino que me gustó verlo así. Edward era ahora mi familia, quería verle feliz.

“Madre mía, Stella, no te pongas moñas,” me regañó una voz en mi mente a la que ignoré completamente.

Sonreí, y aunque era mujer de pocos abrazos, cuando Edward se me lanzó encima cual koala le devolví el abrazo.

De nada, lobezno —le dije cariñosamente. —Espero que así sea, o te pondré a dormir en el felpudo de la entrada. —Le advertí. Era yo, después de todo, y esos comentarios eran de esperar. —Habrá normas, ¿de acuerdo? Puedes tener la segunda habitación más grande, la primera es la mía. Puedes traer invitados, pero como me traigas alguna noviecita y no me dejéis dormir, despídete de tu pene. Si vas a organizar alguna fiesta, avísame días antes. Ya te iré diciendo más, no soy muy estricta, no te preocupes. Anda, ¿quieres ir a ver tu cuarto? Mañana podemos ir de compras y lo decoras como te de la gana —dije mientras nos dirigíamos hacia las escaleras para ir al segundo piso.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 14.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 349
Puntos : 255
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Edward Westenberg el Sáb Nov 25, 2017 10:21 pm

¡Y ahí estaba! En gloria y majestad el ceño fruncido de Stella.  Al verlo, no logró disimular la gracia que le ocasionaba volver a verlo. Soltó una risa, que se convirtió en una sonrisa -sumamente idiota- al escuchar sus siguientes palabras. Ahora ya más despierto, con las cosas que le molestaban ya dichas y sacadas fuera. Podía decir con absoluta sinceridad que había extrañado de sobremanera a la castaña. Momentos como esos en que le regaña, le fruncía el ceño para luego decir -a su manera- cosas amables hacia su persona. Era una mezcla explosiva que al menos él disfrutaba en extremo.

- ¿Mono? Hasta el momento soy un lobo, no me conviertas en todo un zoológico, mujer.- bromeó, de seguro había sido el  chiste más aburrido de la historia pero así era él. No pensaba mucho, su boca siempre le ganaba a su cabeza.

Y así sin más, se fue del Caldero. Le hubiera gustado hacer un ritual mayor de despedida. Más que mal ese lugar fue su hogar, precario, algo maltrecho, pero hogar al fin y al cabo. Le recibió innumerables veces borracho, abrumado, o siendo un verdadero trapo tras regresar de luna llena. Y tampoco podía pasar por alto  la gente que lo componía, jamás olvidará los pasteles reponedores de Martha, los juegos de carta junto a Joe, o las largas conversaciones junto al anciano de la habitación 008, Mike. Pero ya esta. ya vendrá en otro momento a saldar tales deudas de afecto. Ahora solo le quedaba mirar el futuro, y desde aquí al menos,  el panorama se veía maravilloso.

Se mantuvo al margen en todo lo que respectaba a los trámites del nuevo hogar. Sonrió nuevamente como un idiota cuando observó como Stella le mostraba las llaves. Era como para no creerlo. No lo decía abiertamente, pero en el fondo aún resguarda un pequeño temor, el de que de un momento a otro despertase de un largo sueño, como cuando el despertador falla y tienes como sueño toda la trilogía del señor de los anillos.

Se aparecieron en un duplex que sacó todo el niño interior que tenía. Como cual perro en medio de una enorme pradera recorrió todo el lugar flipando con todo a su paso. Era demasiado bueno para ser verdad. Era un lugar enorme, hermoso, y perfectamente ubicado. Pero lo que más lo tenía emocionado era que Stella sería su compañera de casa. Sí, la misma Stella que hace apenas unas horas se encontraba desaparecida y que en los momentos de mayor incertidumbre y tristeza debía admitir - muy a su pesar- que  hasta había llegado a darla por perdida. Pero aquí estaba, a su lado.

Felicidad en estado puro era lo que sentía.

No podía dejar de sonreír, y de seguro sus mejillas muy pronto se lo cobrasen. Pero ahora no importaba, fuera un sueño o no, lo disfrutaría a mil, mientras durase. Y haciendo caso a su última reflexión, después de recorrer todo el primer  piso fue en busca de la castaña para darle el más enorme y cariñoso abrazo de todos. Uno que reflejaba todo su sentir y agradecimiento.

Sonrió ante lo del felpudo, pero luego se tornó más serio cuando Stella comenzó a nombrar las reglas. Asintió a algunas y  puso rostro de terror en otras. Pero siempre retornaba a su sonrisa afable, es que podía caer un rayo en medio del salón y él seguiría siendo feliz, como un perdiz. - Entendido y aceptado, mi comandante.- bromeó llevándose la mano derecha a la frente y juntando sus piernas, para luego soltar esa postura y reír.- Aunque una duda; Si traigo una chica y prometo poner todos los hechizos de silencio del mundo, puedo ¿no?.- le preguntó, es que vamos, él no era un casanova entre las chicas pero claro que le gustaría (cuando se diese la oportunidad) poder traerla a casa y más a esta que estaba que flipas.

- Y sí, vamos, vamos a mi cuarto.- agregó después mordiéndose el labio inferior de la emoción. En grandes zancadas subió sin mayor esfuerzo las escaleras. Y cuando llegó y miró el lugar se quedó quieto en el lugar, anonadado. No podía creer que ese fuera su cuarto, ni si quiera llegaba a imaginarse cómo iba a llenarlo y con qué. Pero eso ya será tema para mañana. Ahora, como ya había perdido toda compostura, no le importó volver a perderla un poco más tirándose al piso y rodando por el suelo como cual idiota feliz con su juguete nuevo.

Ya cansado de andar haciendo el loco se quedó en el suelo tendido de espaldas con ambos brazos bajo su cabeza, permitiéndose vivir una dicha plena.- Soy muy feliz en este momento, Stella. Ni te imaginas.- dijo en un suspiro. Se levantó un poco quedando apoyado sobre sus codos, ganando altura para poder mirarla mejor .- ¿Tienes hambre? Puedo ir en busca de algo cerca. Yo cocino.- dijo levantándose de sopetón.- Debes estar exhausta, déjame cocinar a mí. Sé que viene de muy cerca la recomendación pero los desayunos son mi especialidad.- agregó guiñandole un ojo sin perder jamás su sonrisa.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Andrew Garfield.
Edad del pj : 19
Ocupación : Encargado Caldero Chorrea
Pureza de sangre : Mestizo.
Galeones : 10.160
Lealtad : not found.
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 321
Puntos : 206
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3035-relaciones-edward-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg
Edward WestenbergMagos y brujas

Stella Moon el Vie Dic 29, 2017 11:38 pm

No me di cuenta hasta ese momento que aquella era la primera vez que iba a estar viviendo en mi propia casa desde hace tres años. Era, también, la única vez que iba a estar en mi propia casa en toda mi vida, realmente, según lo que yo recordaba. Sabía que mis recuerdos están modificados, que yo viví en mi propia casa hasta regresar a Londres, pero mis recuerdos modificados me hacían creer que había vivido de pequeña con mis padres, de adolescente en Hogwarts, luego con mis padres, y luego he vivido siempre en los hogares de otras personas.

Claro que como esta era mi casa, aquí se impondrían mis normas. No tardé en comunicarle algunas de ellas a Ed, puesto que ya que iba a vivir conmigo pues éramos más familia que otra cosa lo mínimo que podía hacer era no molestarme. Él aceptó sin rechistar, aunque cómo no tuvo que abrir esa enorme bocaza suya que tenía, de la cual siempre tenían que salir bromas y comentarios sabiondos o sarcásticos. Dios mío, ¿en qué me he metido?

En vez de poner los ojos en blanco o mandarle a freír puñetas, lo que hice fue mirarle con cinismo y lástima.

Por favor, Ed, ¿crees que la volverás tan loca que necesitarás tantos hechizos silenciadores? —me metí con él, chinchando su orgullo masculino.

Fuimos entonces a que viese su habitación, la cual estaba en el piso de arriba no muy lejos de la mía. La mía, por supuesto, era la más grande, pero la de Edward era la segunda más grande y había dos otras habitaciones, que por el momento lógicamente serían de invitados a no ser que se les encontrase otro uso más apropiado. En cuanto vio la habitación Edward se quedó encantado no, lo siguiente. Se tiró por el suelo y comenzó a rodar por ahí igual que un lagarto epiléptico. Alcé una ceja al mirarle.

¿Qué se supone que estás haciendo? —No sé ni para qué preguntaba, cuando era obvio que estaba haciendo el idiota. —Tu madre te tiró muchas veces de bebé al suelo, ¿no es así? Pobrecito.

Adolescentes… Ellos y sus emociones incontroladas. Esto no era para mí, pero en ello me he metido de cabeza, y en ello me quedaré. En realidad me hacía sentir bastante alegre verle a él tan feliz, igual que en el pasado me hacía sentir así ver alegre a mi hermano. Habían pasado años y años desde eso.

Me alegro de que estés feliz y de que te guste —le dijo con sinceridad mientras miraba a su alrededor. Mañana decorarían todo con propiedad, hoy ya no daba más abasto. Aunque sí que tenía mucha hambre, lo que estaba era agotada. No pudo evitar bostezar igual que un león. —Estoy segura de que harás un desayuno suculento, pero estoy francamente agotada, así que iré a dormir, ¿de acuerdo? No quemes la casa mientras lo hago —dije con una leve sonrisa mientras le revolvía el cabello.

Salí de su habitación y me dirigí a la mía. Estaba amueblada, aunque con terrible gusto. Eso cambiaría en un santiamén, pero ahora lo que quería dormir, y al menos había una cama. Me dejé caer cual larga era sobre el colchón, sin quitarme siquiera los zapatos y sin taparme ni nada. En menos de tres segundos ya estaba profundamente dormida.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Nina Dobrev
Edad del pj : 29
Ocupación : Departamento de transport
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 14.010
Lealtad : Lord Voldemort
RP Adicional : +2F
Mensajes : 349
Puntos : 255
Ver perfil de usuario
Stella MoonTrabajador Ministerio

Edward Westenberg el Lun Ene 22, 2018 4:53 pm

Él jamás a sido muy amigo de la reglas, pero en esta ocasión no podía más que aceptarlas. Y no por obligación sino porque estaba en un estado de extrema felicidad que lo tenía en completa disposición y aceptación a todo lo que viniera. La vida le estaba resultando tan maravillosa que se había convertido de pronto en un terrón de azúcar, aunque uno que claramente no podía dejar de alardear y tirar bromas idiotas tan características de su edad.

- ¡Hey! Mujer de poca fe .- dijo haciendo una mueca con su boca.-  Déjame decirte, Moon. Que este  jovenzuelo ser que has escogido como compañero de cuarto te puede llegar a sorprender.- dijo con una sonrisa toda vanidosa. Ok, no ha estado con una chica en un tiempo que él considera excesivamente largo. Pero hoy estaba viendo todo de una manera optimista. Que joder, en menos de dos horas Stella había vuelto y tenía un nuevo hogar. Definitivamente estaba creyendo en los milagros.

Y luego, llegó el momento de ver el piso en dónde se encontraría su MEGA habitación. Y como pocas veces sucede, se quedó sin palabras. Observando como cual estatua humana lo que pronto se convertiría en su paraíso. Soltando todo atisbo de compostura se lanzó al suelo para rodar como un niño de cinco años por el.

Sonrió ampliamente al escuchar a la castaña. Estaba tan contento que ni siquiera el humor negro y sarcastico que poseía Stella le borraban la sonrisa que tenía en esos momentos, y que de seguro le duraría como mínimo por una semana.- Ella alcanzó a contar ocho.- bromeó divertido con lo de sus caídas al suelo de bebé. Para luego incorporarse y ofrecerle un desayuno magistral, recibiendo como respuesta una bostezo que no hizo más que contagiarle la pereza.

- Promesa.- le respondió con una sonrisa toda boba en el rostro tras recibir la revuelca de cabello por parte de la castaña. La observó dirigirse a su habitación claramente agotada. Y para su sorpresa la sonrisa se le borró para pasar a un ceño fruncido. De pronto un mar de preguntas se hicieron presentes, y la felicidad que sentía hace apenas unos segundos se disipó llenandose una vez más de una terrible incertidumbre. ¿De dónde venía, Stella? ¿Qué había sido de ella todo este tiempo? ¿Qué había pasado realmente la noche en que todo había cambiado? y así miles de preguntas más.  Impulsivamente quiso ir en su búsqueda para ver si aún se encontraba despierta y saciar su curiosidad de una vez, pero al llegar a la habitación se encontró con una Stella que sin siquiera sacarse sus zapatos se entregó a los brazos de Morfeo, rendida.

Sonrió al verla allí, y comprendió que todas sus preguntas podían esperar. Porque contaba con una certeza que sobresalía ante todo. Y es que Stella estaba a su lado una vez más. Y como buen hermano sobreprotector que era no tardó ni un par de minutos en ir en busca de algo que la abrigara. Le sacó sus zapatos y cerró la puerta de la habitación para ir en compra de lo que sería  por la hora ya no un desayuno, pero si un almuerzo increíble.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Andrew Garfield.
Edad del pj : 19
Ocupación : Encargado Caldero Chorrea
Pureza de sangre : Mestizo.
Galeones : 10.160
Lealtad : not found.
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 321
Puntos : 206
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3035-relaciones-edward-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg http://www.expectopatronum-rpg.com/t3014-edward-s-westenberg
Edward WestenbergMagos y brujas

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.