Situación Actual
21º-14º // 5 octubre luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Apolo MasbecthMejor PJ ♂
Circe MasbecthMejor PJ ♀
Alexandra B.Mejor User
Denzel S.Mejor roler
Ashanti ButtonMejor nuevo
Joshua EckhartMejor jugador
Sam & HenryMejor dúo
Eva WaldorfPremio Admin
Afiliaciones
Hermanas [2/4]
Expectro PatronumExpectro Patronum
Directorios [8/8]
Élite [36/40]
1zp6r0z.jpgSaint Michel UniversitéMagic WordsBelovedHogwartsExpectro PatronumExpectro PatronumExpectro Patronum
Redes Sociales
2añosonline

Tested [Henry Kerr]

Invitado el Lun Feb 06, 2017 8:49 pm

Jueves, 12 de Enero del 2017.
Noche con cielo despejado, 6°.

La jornada de aquel día se había planteado igual de monótona que la del día anterior, quizás incluso más tediosa, una veintena de mentes y cientos de recueros habían pasado por el juicio personal del equipo de Alec. Una tras otra, recuerdo tras recuerdo, habían arañado el interior de aquellas personas para descubrir aquello que le serviría para enjuiciarlas o, por lo contrario, dejar que abandonaran esa sala a sabiendas de que eran férreos seguidores del nuevo régimen, del nuevo orden que dominaba el panorama mágico del lugar. Aquello le ayudaba a progresar al menos.

Sin embargo cuando aun les faltaba sondear dos de aquellas mentes, pues habían decidido hacer un descanso para despejar sus propias mentes, una de aquellas naves de papel violeta se plantó delante de él, cayendo sobre sus manos abierta. ¿Quién le enviaría un Memorándum? Solo esperaba que no fuese un aviso enviándole más gente a la que interrogar, pues no solía tirar de amistades, pero Abi no se iba a librar de aquello si le enviaban una nueva tanda. Para su sorpresa el contenido de aquel avioncillo fue algo totalmente diferente:

"Hola, Alec. Espero no pillarte ocupado, aunque me he asegurado de ello antes de mandarte esta nota. Mi hermano Henry ha pasado a formar parte de nuestras filas y espero que tu sepas probarlo para ver si todo nuestro trabajo a servido para endurecerlo y que sea un mortífago hecho y derecho. Le he dicho que te espere a las 21:00 en el ascensor de tu departamento. Te he preparado algo que se que te gustará: tres sangre sucia os esperan en "nuestro antiguo escondite", no puede escapar de allí, sin embargo, uno de ellos podría tener varita, pues no la hemos encontrado al capturarlo. Espero que esta ofrenda te anime a aceptar mi propuesta y comprobar el aguante de Henry."



No me seas cascarrabias y ayúdame capullo, fuera de formalidades ahora.
Nos vemos. Nathaniel.


Su compañero sabía cómo tentar al castaño, realmente aquel regalo, aunque disfrazado de hacer de “niñera”, le encantaba y realmente no había dudado un momento en aceptarlo. Entró en la que ya era su sala de interrogatorios para finalizar sus tareas y esperar a que el reloj marcara las nueve en punto.

Habían terminado ya con todos los interrogatorios, catorce de ellos irían de cabeza a Azkaban, cuatro serían ejecutados, y para su sorpresa los dos últimos saldrían libres de aquella sala. Dejó de lado aquella sala y salió al pasillo, avanzando hacía el ascensor donde tendría que estar ya esperando el hermano de Nathaniel. Sus sonoros pasos entre la calma que reinaba en la novena planta del Ministerio debían delatar su presencia, sin embargo no le importaba, pues esperaba largarse de allí poco de después de llegar al ascensor.


Última edición por Alec Parrish el Sáb Feb 11, 2017 6:53 pm, editado 1 vez
avatar
InvitadoInvitado

Henry Kerr el Jue Feb 09, 2017 12:10 am

Si viaje al norte había sido más corto de lo que había pensado al volver a las islas. Por aquel entonces, había imaginado que pasaría más tiempo visitando a sus padres. Pero entre el trabajito que tuvo que realizar en Kielder, y ese regreso precipitado a Londres, no había estado mucho tiempo con sus progenitores.

Al menos, había podido verlos y charlar un poco del periodo que llevaban sin conversar. Por supuesto, se había carteado con su familia, especialmente con su querido hermano, pero cuando eres un hombre errante por el mundo. Es complicado recibir contestación, sobre todo en las épocas que menos paraba en un lugar en concreto.

En fin. La visita había sido más corta de lo que hubiera deseado. No obstante, había sido alegre y divertida, así como nostálgica. Volver a pisar la mansión familiar, donde se había criado de niño, era un placer para su mente. Casi podía ver, vívidamente, como si allí estuviera, algunas de las anécdotas que recordaba en la casa. El único sitio que podía considerar un hogar.

Que se podía hacer. El trabajo era el trabajo, y aunque el suyo concretamente era el estudio y cuidado de los dragones, no podía dejar de lado esa otra labor a la que se había comprometido. Además, su familia estaba feliz de que así fuera. Ellos deseaban más que él que se hubiera unido a los mortífagos.

Henry adoraba los dragones, y era feliz trabajando en ello. No necesitaba más. Pero compartía la opinión de su familia respecto a los sangres sucia, y también le agradaba hacer feliz a sus padres tanto como serlo él mismo. La decisión de enrolarse con los mortífagos , fue fácil, por tanto. Más aún cuando su propio hermano era uno de ellos. Pero toda elección tenía sus consecuencias, y esta, de momento, le había acortado su viaje al norte.

Las vacaciones tendrían que esperar. Aunque ahora se podía decir que ya no tenía vacaciones como tal. Desde el momento que aceptó ser uno de los defensores de la pureza de sangre, su vida estaba en total disposición para ello.

Ya poco importaba. Había vuelto al Reino Unido para quedarse un tiempo. Quizás el resto de su vida. Por lo que su tiempo pasado como errante por los caminos, en cierta manera habían terminado. Indiferentemente que ahora los mortífagos lo necesitaran allí, en las islas británicas. Que podía decir, todo el mundo sentaba la cabeza en algún momento. Y si no era así, igualmente toda persona necesitaba un tiempo de descanso de tanto viaje. Un periodo de reflexión. El futuro era el único que sabía que le deparaba, y sería una decisión que tomaría en su momento, no antes.

Lo bueno es que pasaría una larga temporada por su país natal. Así que estaba enteramente en disposición para ayudar a los mortífagos, y de paso contentar a su familia. Como en esa ocasión.

Estaba seguro de que Nathaniel estaría feliz de que hubiera aceptado volver a Londres para ese trabajo. Del que no tenía detalles, hasta que un compañero suyo lo pusiera al día.

Por eso estaba allí. Justo delante del ascenso. En la novena planta del Ministerio de magia. Igual que la primera vez que había visitado el edificio para ver a Nathan, después de su regreso desde el extranjero. Aunque por motivos totalmente diferentes en esta ocasión.

El eco de unos pasos rompió el silencio y la monotonía del lugar. Y Henry confió en que fuera la persona que debía hablar con él. Cuanto antes se encontraran, antes podría comenzar la misión, y saber de qué se trataba todo ese asunto.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 27
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.650
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 110
Puntos : 71
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

Invitado el Miér Feb 15, 2017 6:21 pm

Con todo aquel ajetreo cualquiera pensaría que lo que más deseaba el castaño era volver a casa, aquella casa que comenzaba a compartir cada vez más con Ashton, quitarse la ropa, darse una ducha y dejar de lado todos sus asuntos para con el Ministerio. Sin embargo peticiones tales como aquellas eran como golosinas para Alec, ¿Cómo iba a resistirse a una invitación así? Ni loco. Nathaniel le conocía bien y había preparado aquello de tal manera en la que no podría rechazarlo, aunque aceptando tuviera que repartir la diversión, aunque tuviera que poner a prueba al hermano del mortífago. Realmente en aquella nota no especificaba nada si llegado el momento el tal Henry fallaba, quizás sería un plus en aquel regalo, aunque esperaba que no, pues nunca venían mal nuevos mortífagos.

Abandonó aquella sala una vez terminó todos sus asuntos y concluyó todo con sus compañeros. Imaginando que si Nathaniel no le había comentado aquello en persona sería por que habría tenido que abandonar el Ministerio por algún motivo, en otro momento averiguaría el porqué de pedirle aquello por carta. Ahora solo avanzaba directo al ascensor, directo a ver al tal Henry y dispuesto a abandonar aquellas salas para ver que tal había tratado el tiempo a aquel lugar al que hacía referencia su amigo en la carta.

- Hola… ¿Henry? – estiró la mano antes incluso de que el otro le contestara, realmente no eran del todo parecidos pero había algo que le resultaba familiar de Nathaniel en aquel chico, en Henry, indudablemente eran hermanos – El hermano de Nathaniel. ¿Cierto? Yo soy Alec, Alec Parrish, un amigo de tu hermano – le profirió una sonrisa – Y por lo que parece, quien te va a poner a prueba hoy. Llevas poco en la filas, ¿no? – se interesó en cuando lo habría alistado Nathaniel. Tampoco entendía el porqué de ponerlo a prueba, si era su hermano deberían conocerlo bien, aunque aquella frase  “probarlo para ver si todo nuestro trabajo a servido” quizás escondía más de lo que podría imaginarse.

- Realmente no sabía que Nath tenía un hermano. ¿Trabajabas en el extranjero antes? ¿O algo así? – preguntó curioso por averiguar algún dato más del novato que tenía delante. – Espero que no te haya costado mucho llegar hasta aquí, estas antiguallas no siempre son de fiar – señaló lo ascensores con una media sonrisa. Realmente era una de las cosas que más odiaba, aquellos ascensores tan caóticos del Ministerio, prefería mil veces un traslador, o simplemente aparecerse, incluso la Re Flu era más cómoda. - ¿Sabes dónde vamos? ¿O Nathaniel también acaba de informarte de esto? – preguntó, mientras rompía la nota en pequeños pedazos y sonría, impaciente por partir.
avatar
InvitadoInvitado

Henry Kerr el Jue Feb 16, 2017 11:47 pm

El eco de los pasos no tardó en convertirse en algo más sustancial. En la figura de un caballero que se acercaba con paso firme hacia él, muy seguro de sí mismo. Y no era para menos, seguramente ese chico estuviera más que acostumbrado a caminar por esos pasillos. Siendo ya una rutina para él, deambular por el piso en el que trabajaba diariamente.

Él por su parte, había llegado allí sin problemas y perfectamente puntual. Aunque no podía decir que fuera por un exceso de diligencia o cuidado, ni ningún otro motivo parecido. No es que no le importara la misión, muy bien al contrario, deseaba mostrar a su familia que era un mortífago tan válido como otro cualquiera.

Simplemente recordaba la primera vez que había estado allí en años, hacía varias semanas, cuando había ido a visitar a su hermano. Había necesitado deambular un rato por el Ministerio, e incluso preguntar para saber en qué piso se encontraba el departamento de Nathaniel. Por suerte, en aquella ocasión solamente era una visita inesperada por su hermano, y algo totalmente informal. Si esa noche hubiera sido la primera vez que iba allí… mucho se temía que le hubiera dado una mala impresión a su compañero.

Bueno. Tampoco tenía que preocuparse tanto. Si su hermano había escogido ese sitio para el encuentro, era porque sabía perfectamente, que esta vez él llegaría hasta allí sin problemas.

- Sí, efectivamente. Soy Henry Kerr, el hermano de Nathaniel-, respondió con una sonrisa dibujada en los labios, y alargando la mano para estrechar la que el mortífago igualmente estiraba para saludarle. - Encantado de conocerle Alec. Espero no importunarle esta noche. A lo mejor deseaba hacer otras cosas, y descansar. Pero mi hermano ha decidido que esto sería bueno para mí, supongo que quiere ver cómo me desenvuelvo con un compañero ajeno a la familia-, contestó tranquilo y amable.

Realmente imaginaba que debía ser eso. Que Nathaniel quería ver si era capaz de trabajar con alguien que no fuera él. Otra cosa no se explicaba, a fin de cuentas, le habían aceptado en los mortífagos, y su hermano sabía perfectamente que era un mago capaz. Pensaba que con eso era suficiente.

- Sí. Ambas cosas. He estado muchos años fuera, trabajando como dragonolista, desde el día en el que me gradué en la universidad. Mi trabajo, puede llevarte a sitios muy lejanos-, sonrió. - He vuelto en contadas ocasiones, por visitas en realidad. Pero esta vez me quedaré un tiempo, y creo que puedo ser útil para nuestra organización. Llevo poco en las islas, y aún menos en las filas. Poco más de un mes-, le explicó.

La verdad, daba igual que se le hubiera pasado por la cabeza a Nathan para decidir algo así. Ya no había vuelta atrás, y simplemente confiaba en poder mostrar que valía para el grupo. Esperaba poder sacar un buen resultado en la prueba de Alec.

- El otro día me costó un poco-, rió después del comentario de las antiguallas de su compañero. – Hacía mucho que no venía al Ministerio, y como digo, mentiría si dijera que no me costó algo llegar. Pero supongo que mi hermano eligió este sitio porque aquí nos encontramos aquella vez.

Eso le hizo recordar aquel momento. En particular, aquella trabajadora a la que se le habían caído los papeles, y a la que le había preguntado por su hermano. Era rubia, bastante guapa, y se llamaba Sam. Se acordaba perfectamente de su nombre y de su cara, y de su cuerpo, y no solamente eso. También de las palabras de su hermano. La mujer era sangre sucia.

Se preguntaba si estaría allí, o de si habría huido. Y no podía evitar sentir preocupación, y cierto temor por ella. Por cómo se encontraría. Algo en su interior, en lo más hondo de su ser, le decía que ojalá estuviera bien.

Era extraño. Él era como su familia, y no le gustaban los sangre sucia. Por eso se había metido en los mortífagos, para controlar esa lacra de la sociedad mágica. Sin embargo, por esa chica en concreto, no podía sino sentir lástima y pena. Sumamente extraño. Por suerte, era algo muy ínfimo dentro de su mente, y suponía que Nathaniel preferiría encargarse de ella personalmente. Se notaba lo mucho que la odiaba.

- No tengo ni la menor idea de a dónde vamos. Mi hermano solo me avisó que debía encontrarme contigo aquí, junto al ascensor, en la planta de su departamento-, rió ligeramente, ante lo tonto que debía parecer al saber tan poco. – Me comentó que esperara a su amigo Alec aquí. Por lo demás, estoy totalmente perdido, aunque imagino que tendremos que buscar a alguien. ¿Me equivoco? – sonrió, esperando haber dado en el clavo.

No sabía cuál sería su cometido. Pero con los últimos acontecimientos, le era fácil figurarse que podría ser. El problema es que no sabía ni quién, ni cuántos, ni dónde. Eso era algo que su compañero tendría que explicarle.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 27
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.650
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 110
Puntos : 71
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

Invitado el Vie Feb 17, 2017 9:04 pm

Mirando al tal Henry de arriba abajo podía pensar que tendría más o menos la misma edad que el propio Alec, quizás aquella barba le hacía aparentar más de lo que tenía, o quizás sí que le sacaba algún que otro año. Aquello realmente era de lo mas irrelevante para lo que aquel día les deparaba, pues tampoco habría sido la primera vez que Alec ponía a prueba a algún que otro mortífago que le superaba en edad.

- Perfecto, realmente tienes algo que se me hace familiar de tu hermano. Supongo que los hermanos, hermanos son – rió ante aquel comentario que una vez dicho le sonó algo absurdo. El apretón fue a la par que firme efímero, no más de lo necesario, tampoco es que aquella fuese la situación más formal del mundo. – Igualmente, encantado. Bueno, no te voy a engañar y no diré que no tenía otros quehaceres en mente. Sin embargo tu hermano sabe cómo convencerme, ese condenado... – acabó por susurrar aquello último, pues apenas conocía a Henry, tampoco es que le importara mucho si aquello le podía sentar mal. Sin embargo aun les quedaba un buen rato juntos, no quería tener que ponerlo a prueba a regañadientes.

El Oclumante dudaba que la finalidad de aquella prueba fuera poner a prueba con alguien ajeno a su familia, sino más bien ponerlo a prueba para ver si tenía lo que había que tener para torturar y asesinar a quien era necesario, en cualquier momento. En aquellas situaciones se dejaba de lado la moralidad y esas tonterías, se hacía lo que debía hacerse.

- Entiendo… - dejó aquello en el aire mientras el otro proseguía con su explicación. Realmente los dragones eran criaturas majestuosas, a la par que realmente útiles en una guerra, quizás algún día les servirían como apoyo. – Espero que no te cueste habituarte al clima de Reino Unido. Y vaya, apenas un mes, eso explica todo esto. – concluyó entonces. En ese momento pudo entender el porqué de todo aquello, estaba claro que Henry era un trotamundos y estaba allí por presión familiar. El sería el encargado de averiguar si nuevamente huiría mas allá con sus dragones o se quedaría para apoyarles de verdad.

- Bueno, es normal. Esto a veces parece un laberinto, sobre todo si no estás habituados a todo esto. – señaló de nuevo los ascensores, aquellos endiablados ascensores.

Toda aquella verborrea estaba empezando a parecerle endiabladamente eterna, quizás había ciado en el purgatorio y aun no se había dado cuenta. Deseaba salir de allí, llegar a Hogsmeade y abrirse paso hacía aquel pasaje secreto que Nathaniel y él habían ideado años atrás. Realmente había pasado mucho tiempo desde la última vez que habían organizado nada allí, así pues la idea de aquella reapertura le obligo a esbozar una pequeña sonrisa.

- Bueno, supongo que así será mejor, veremos cómo te enfrentas a esto sin tener la menor idea de cuál es el objetivo de todo esto. Típico de Nath. – acompañó su risa al darse cuenta de que realmente le iban a poner a prueba. – Más que encontrar a alguien…esos “alguien” – entrecomilló con los dedos – ya nos está esperando a nosotros. Casi aciertas. – Le guiñó un ojo a Henry - Pero bueno, será mejor que lo acabes viendo por ti mismo. Nuestro destino está en Hogsmeade. – Posó una mano sobre el hombro de Henry, pues no quería que cada uno se apareciese por su cuenta y tener que estar vociferando su nombre allí para volver a reunirse – Si me permites… - esbozó una sonrisa, una sonrisa que pasó a ser un borrón cuando los arrastró a ambos a desaparecerse de allí, de aquella novena planta del Ministerio.

Apenas un instante después ya se encontraban en los alrededores de aquel pueblo mágico, aquel que había sufrido el devastador ataque de los mortífagos hacía menos de un mes. – ¿Todo bien? A veces desaparecerse en pareja marea un poco. – Se interesó, en parte, por el hermano de Nathaniel, pues ni tan siquiera estaba mirándole. Simplemente lo que decía era verdad y le pareció lo correcto en aquel momento. – Sígueme. – comenzó a avanzar, internándose en el bosque.

Avanzaba decidido, cualquiera en su situación no encontraría aquel lugar. Ambos, Nathaniel y él, había creado aquel lugar a golpe de varita bajo uno de los arboles más viejos que poblaban aquella parte del bosque que separaba Hogsmeade de Hogwarts. Alec sabía exactamente que apariencia tenía aquel árbol, solo tenía que seguir avanzando, en algún momento lo ubicaría, pues tras la batalla aquello estaba algo cambiado. – Ya casi estamos. – informó a Henry, de quien esperaba que siguiera su ritmo, pues no había reparado en ver a que distancia se encontraba en ningún momento, tampoco iba a comprobarlo ahora. Solo tuvo que avanzar unos diez metros más para tener frente a él a aquel árbol de flores blancas que enmarcaba el acceso a su escondite, a su espacio particular. – Vale, ya hemos llegado. ¿Qué te parece? – preguntó para ver que respondía el chico, realmente poco podía decir de aquello pues aparentemente solo había un árbol allí, sin embargo sería divertido escuchar su respuesta.

Avanzó unos pasos hacía una de las ramas de las que pendía uno de aquellos pétalos blancos como la nieve y se hizo con tres de ellos, entonces se los mostro a Henry. – Tú solo haz lo mismo que haga yo, exactamente lo mismo. – fue de los más conciso en aquello, pues si no le imitaba a la perfección podía perder un brazo en el proceso de entrada, y nadie quería que aquello pasara. Con los pétalos en la mano se colocó al lado del chico y con una floritura de su varita se hizo un corte, al conjurar un Sectum, sin pronunciar palabra los pétalos fueran bañándose en aquella sangre que brotaba de su herida, bañándolas y tiñéndolas. Cuando la sangre cubrió por fin a los pétalos - Que mi sangre revigorice tus raíces, que nuestra unión cree la llave. Memento sanguis. – pronunció mientras realizaba la floritura necesaria con su varita para cristalizar aquella su sangre. Ahora tenía entre mano un cristal carmesí del que también formaban parte aquellos pétalos, se acercó al árbol mientras las raíces de este formaban una especie de embudo donde él debía introducir la mano y depositar aquel cristal al final. – Y ahora simplemente debo dejar caer “la llave” donde nos pide. ¿Entendido? – Avanzó esta vez al embudo que formaban las raíces, para introducir la mano y dejar caer aquel cristal que pasaría a formar parte del árbol.

En ese preciso momento se desapareció de allí para encontrarse bajo tierra, en una especie de cavidad subterránea donde se podía observar una cabaña de gran tamaño en el centro, todo ello iluminado por esferas de luz blanca en contraparte de la luz carmesí que poblaba el techo con aquellas ofrendas de sangre que estaban incrustadas sobre su cabeza. Ahora solo tenía que esperar a que Henry no errara en ningún paso.
avatar
InvitadoInvitado

Henry Kerr el Miér Feb 22, 2017 11:32 pm

Henry sonrió y rió, acompañando con una ligera risa la broma de su compañero. Al fin y al cabo, por obvio que pudiera parecer su comentario, tenía razón. Los hermanos solían parecerse, en unos casos más que en otros, evidentemente, pero era verdad que él tenía cierto parecido con Nathan.

Y le parecía excelente que Alec lo recibiera con humor, pues eso significaba que no estaba molesto por tener que hacerle de guía en aquella prueba. No hubiese tenido problema en tener que soportar a un cascarrabias, pues su deseo era participar en lo que había ideado su hermano, y con eso le bastaba. No tenía en mente nada más allá de realizar el trabajo correspondiente.

Pero por pedir que no fuera, ¿no? No tener problemas en hacer la misión de cualquier manera, no significaba que no le gustara más de un modo que de otro. Consideraba mejor que hubiera un buen ambiente. Al menos una atmósfera sin tensiones entre Alec y él. Pues, aunque a lo mejor no volvía a ver nunca más ese mortífago que le acompañaba, todo sería más agradable sin tiranteces entre ellos.

- Sí, mi hermano sabe reconocer los intereses de los demás. Es un hombre con facilidad para manejar la tentación-, contestó de bueno humor, aunque no había podido escuchar lo último que había dicho. - No me ha costado habituarme al clima de las islas, se puede decir que el que tuvo, retuvo-, sonrió. - Aunque ojalá hubiera sido más agradable a mi regreso. Bien parece que el invierno británico no se alegra de mi regreso.

Pronto la conversación giró a asuntos más interesantes que su regreso, o lo condenadamente laberíntico que podía llegar a ser el Ministerio. Y Henry lo agradeció, porque significaba que ya se metían en el asunto que le habían preparado su hermano y Alec. Antes realizaran el trabajo, antes podría demostrar que estaba preparado para ser un buen mortífago.

- Excelente-, sonrió a su compañero cuando le guiñó el ojo. – Veamos quienes nos esper…

No pudo terminar su frase, pues antes de poder hacerlo, Alec lo hizo desaparecer junto a él.

- Oh, vaya. Eso ha sido repentino-, dijo nada más aparecer, rió levemente. - Hace mucho que no hacía un viaje de este tipo con alguien, pero no te preocupes, estoy bien. ¿Por dónde es? - se interesó rápidamente por su destino. Hablando a la espalda de su compañero, y comenzando a andar en cuanto este se comenzó a internar en el bosque.

Estaba un poco mareado, como le había dicho su compañero que le podría pasar. Desaparecer en pareja podía ser molesto cuando no se estaba acostumbrado, y además había sido un inesperado para él. Se podía decir que estaba oxidado en cuanto a viajes en compañía. No obstante, era la mejor solución, o de otro modo no hubiera sabido la localización a donde lo querría llevar Alec. Y el mareo no era nada grave y pronto se le pasaría.

Henry se permitió un instante de pausa, mirando en la dirección de un lugar nostálgico para él. Hogsmeade. Si hacía mucho tiempo que no estaba en Reino Unido, que podía de decir de ese pueblo. Había estado viviendo allí cuando estaba en la universidad, pero desde que terminara y se marchara del país, no lo había pisado. No pudo evitar recordar algunas anécdotas en el pueblo, durante su estancia en el colegio, y de tiempo después cuando estuvo residiendo en una casa alquilada.

En fin. No estaba por la zona para tener añoranza por tiempos de su adolescencia o su juventud. Así que no se permitió perder mucho tiempo recordando, y pronto siguió avanzando tras la estela de su compañero. Este lo llevó hasta un sitio de los más mundano y corriente, pero no podía ser así. No sabía exactamente que era, más estaba claro que había truco.

- Interesante. ¿Qué es? ¿Una ilusión o puerta que esconde algún pasaje secreto? -, comentó lo primero que le vino a la cabeza.

No perdió sus pensamientos en intentar adivinar que podría ser, y centró toda su atención en aprender el ritual que le explicaba Alec. Observó como recogía varios pétalos, como se cortaba con un Sectum aunque no pronunciara palabra alguna. Hasta ahí todo era fácil. Luego vio como bañaba los pétalos con la sangre y como los cristalizaba el preciado líquido de la vida con los pétalos en su interior.

- Sí, lo he entendido-, respondió, impaciente por ver que pasaría.

La palabra llave le daba una pista, e imaginó que si debía ser una puerta como había pensado antes. Pero cuando el mortífago introdujo el cristal donde había dicho, despareció. No se abrió ningún pasaje, simplemente se evaporó. No era lo que había pensado inicialmente, pero no dejaba de ser una “puerta” que lo llevaría al destino indicado. Ciertamente, mucho mejor de lo había imaginado, y estaba deseoso de probarlo personalmente.

Recogió los pétalos, para luego hacerse un leve corte con un Sectum en la mano que sostenía las flores. Finalmente, después de bañarlos con sangre, pronunció las mismas palabras que su compañero anteriormente, para conjurar el Memento sanguis. Y nada más tener el cristal de sangre creado, se acercó al árbol, y lo introdujo con seguridad en el embudo que formaban sus raíces.

- Impresionante-, fue lo único que pudo decir, nada más aparecer en el otro lado.

Había metido sin titubeos el cristal en su sitio, pero al ser la primera vez que lo hacía, había sentido un poco de miedo. Por si se había equivocado creando el cristal de sangre de algún modo. Estaba claro, que algo fatal podría haberle pasado si se hubiera equivocado con la forma de acceder allí.

Pero ahora que lo había conseguido, y podía ver el espectáculo que tenía delante, no podía centrar su mente en otra cosa que no fuera el lugar.

Parecía que estaban en algún tipo de caverna, llena de luces de color blanquecino por toda la zona. Acompañadas por la luz carmesí que dominaba el techo, y que era inevitable no observar. Era todo un espectáculo para la vista.

- Dime, ¿has preparado este sitio tú solo? – comentó, nada más colocarse al lado de su compañero. - Es magnífico-, comentó con sinceridad, justo antes de mirar la cabaña del centro. - Imagino que allí nos esperan. Te sigo. No sería de buena educación hacerlos esperar-, dijo, dibujando una media sonrisa en los labios.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 27
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.650
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 110
Puntos : 71
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

Invitado el Mar Feb 28, 2017 5:08 pm

Se negó a responder aquella pregunta sobre que era aquello, aquel árbol, aquella entrada a su lugar secreto para con Nathaniel, pues realmente aquello era lo de menos en aquel momento. Solo debía centrarse en aprender y repetir aquello que Alec hacía con total exactitud, no pretendía haber llegado hasta allí para verlo aparecer bajo tierra con un brazo menos. Ya habría tiempo de resolver sus dudad, quizás incluso no lo necesitaría cuando lo viera aparecerse allí abajo, a su lado.

Realmente aquel lugar seguía como lo recordaba, incluso más hermoso con cada nuevo visita que hacían a él, pues con cada visita un cristal se sumaba al maravilloso espectáculo de color carmesí que se encontraba sobre su cabeza, que en contraste con la mágica luz blanca le daba una apariencia espectacular al lugar, realmente lo había hecho bien, muy bien. Si bien era cierto que hacía tiempo que Nath y Alec no pisaban aquel lugar juntos, en el pasado había sido su particular base de tortura, entre otros quehaceres. No todo en la vida se centraba en torturar o en trabajar para con la causa mortífaga, la diversión también tenía hueco en todo aquello que se encontraba delante suya.

Recibió con una sonrisa a Henry, mas aun al escuchar como describía el logar de impresionante, realmente tenía toda la razón. – Y que lo digas… - arrastró aquellas palabras mientras recordaba cada detalle de aquel lugar, del momento en el que hechizaron aquel árbol de la superficie para que escavara aquella caverna y se convirtiese en el guardián de todo aquello.

- Mentiría si dijera que si – le dirigió la mirada al chico – Esto fue obra nuestra, de tu hermano y mía. No fue sencillo, pero logramos crear este escondite que solo unos pocos conocen. Nuestro lugar secreto. – no pensó en darle muchas más explicaciones sobre el cómo habían creado aquello, ni mucho menos sobre que hechizos y magia habían usado para llevarlo a cabo, aquel lugar era único y debía seguir siéndolo. – Si, estas en lo cierto, vamos sígueme. Y no te preocupes por los modales, solo preocúpate por no defraudarme, por no defraudarnos. – Acabó de decir, para tomar la iniciativa y emprender la marcha hasta la cabaña.

Ya desde lejos había podido observar una fina línea dorada rodeando la cabaña, tenía claro que aquello debía de tratarse de una “Línea de la edad”, y por lo tanto aquellos presos debían de tener veinticinco años o menos. Realmente había sido un buen truco por parte de Nathaniel, sin embargo aquello dejaba poco espacio para maniobrar si la cosa se ponía divertida de verdad, si realmente uno de aquellos sangre sucia conservaba su varita y se atrevía a usarla contra ellos. No tardaron mucho en llegar al límite que delimitaba el Aevum finis, menos aun tardo Alec en esgrimir su varita y aumentar la distancia entre aquella línea de roda y la casa, así tendrían más espacio para divertirse con sus prisioneros. – Esto está mucho mejor. – concluyó mientras observaba como la línea se alejaba de ellos y les dejaba dentro de aquello que era una prisión para los que aun no habían hecho acto de presencia.

- Bueno, aquí comienza tu prueba. Tres sangre sucia están dentro de este lugar…y es tu tarea encargarte de averiguar si tienen algo que nos pueda interesas, y en su defecto deberás acabar con ellos. – Omitió el detalle de que uno de ellos posiblemente les plantaría cara, pues quería ver cómo reaccionaba Henry en el caso de que aquello llegara a pasar. Alzó la varita sobre su cabeza e iluminó el techo de la caverna con la marca tenebrosa, que con aquella iluminación parecía muchas más oscura de lo normal, mucho más tenebrosa, valga la redundancia. – Podéis correr, pero no podréis esconderos – amplificó su voz para que se escuchara por toda la caverna, avisando de que sus verdugos ya estaban al caer, dirigiendo ahora la mirada a Henry, invitándolo a empezar su tarea.
avatar
InvitadoInvitado

Henry Kerr el Sáb Mar 04, 2017 2:16 am

Era imposible no dejarse llevar por la estampa que tenía ante sus ojos. Por la iluminación que decoraba la caverna, de una forma cautivadora y con una belleza singular. Sí, era un encanto siniestro y con tintes aterradores, pero hermoso al fin y al cabo.

Aunque lo que más le sorprendía del lugar, no eran las luces ni el ambiente en general, sino que su hermano había sido uno de los artífices de la caverna.

Al llegar, había supuesto que era obra de Alec. Era lo más lógico, la conclusión más probable al haberlo guiado hasta allí para la misión. Seguro que el mortífago prefería llevarlo a un sitio bien conocido, para esa prueba. Y siendo esa gruta tan peculiar, estaba claro que su compañero actual había tenido algo que ver en su creación.
Sin embargo, que Nathaniel también fuera una de las personas encargadas de ello… Eso era toda una sorpresa.

No porque no supiera de las capacidades de su hermano, sino porque le parecía curioso, que se hubiera guardado para sí mismo un secreto tan grande. Todo hombre tenía su coto de privacidad, como no, pero siendo esa caverna algo tan importante y destacado, era impresionante que Nathan no es lo contara. Al menos a él y a la familia.

Un momento, ¿se lo habría contado a sus padres, dejándolo solamente a él al margen? No. No podía ser. Algo en su interior le decía que Nathaniel había mantenido la caverna oculta para todo el mundo, menos para el amigo con el que la había construido. Alec. Y algunos mortífagos más, que habrían gozado del lujo de poder entrar para diversos trabajos.

Por supuesto, en ese día, se había convertido en uno de esos elegidos. Nathan había decidido que ya era de mostrársela a su hermano menor, por medio de esa prueba con el anteriormente citado amigo, con la que la había creado.

Además, la gruta también le daba más detalles de Alec. Por lo menos, respecto a la relación que tenía con su hermano. Al principio había pensado que era un compañero de trabajo de Nathan. Un amigo, sin duda, para haber sido escogido para ir con él en esta misión. Pero no había imaginado hasta que punto lo eran. Si Nathaniel había creado la caverna con Alec, debían estar muy unidos.

- No os defraudaré. Haré lo que tenga que hacer-, comentó, avanzando al paso de su compañero.

Nada más acercarse hasta la línea mágica que bordeaba la casa, entendió la forma que habían tenido los mortífagos, de conseguir que sus presas se quedaran allí. Quietos, esperándoles. Personas  

Alec no tardó en aumentar el diámetro del Aevum finis, dejándolos en su interior. Seguramente también, para que los magos dentro de la casa tuvieran algo de margen. No mucho, pero el suficiente para complicarle un poco la labor a él. Alec estaba allí para ver de lo que era capaz, después de todo. No se lo iba a poner en bandeja de plata.

- ¿De qué edad son los sujetos? – preguntó, curioso por saber el límite de edad que tendrían los magos que debía reducir. - Tres, entendido-, comentó, encaminándose hacia la cabaña.

Subió con rapidez, moviéndose entre las sombras lo más posible. Mientras tanteó en el bolsillo interior de su chaqueta, y extrajo su querida varita de cerezo, para estar preparado para atacar a sus rivales en cuanto los viera.

Nada ocurrió mientras se aproximaba. Extraño. Que no intentaran huir. Evidentemente, estaban atrapados por el Aevum finis, pero toda persona acorralada huía en su desesperación. Aunque fuera un fútil intento.

Henry se aproximó a la cabaña, y las maderas del suelo del porche crujieron en cuanto se adentró. Pese a sus intentos, no pudo evitar el ruido, que seguramente había alertado a los magos en el interior de la vivienda. Que importaba, solamente tenía que girar el pomo de la puerta de la entrada, y…

Entonces recordó, que no todos los animales huían. Que muchos al verse acorralados luchaban, aunque no tuvieran muchas opciones de vencer. Cuando un ser lo tenía todo perdido, tenía fácil elegir entre morir y luchar.

El rubio empujó la puerta con fuerza y se apartó a un lado. Un explosión rompió la madera, justo donde había estado un segundo antes.

- Muy bien chico. Te lo concedo, eres listo-, comentó en alto. - ¿O quizás seas una mujer? - sonrió.

Así que al menos uno de ellos tenía una varita. Eso complicaba las cosas, aunque no les serviría de mucho, ahora que sabía la situación. Habían desperdiciado el factor sorpresa.

Se deslizó con cautela por un lateral de la casa, y se asomó por una ventana. No alcanzó a ver nada en su interior, pero allí delante tenía todo lo que necesitaba. Se alejó unos pasos, y conjuró una Bombarda, que lanzó contra la ventana, haciendo que el cristal saltara en añicos. E inmediatamente después, se echó a correr y entró por la puerta como había intentado antes.

Como había supuesto, los magos en su interior se habían dirigido a la habitación contigua para enfrentarle. Así que esos segundos que perdieron yendo hacia allí, los aprovechó él para colarse dentro y rodearlos.

Nada más dar unos pasos vio a uno chico, en el umbral de la puerta de la habitación donde había creado la distracción, y este tardó menos en verle al escuchar sus pasos precipitados al entrar en la casa.

-  Religio-, dijo, lanzando el conjuro en forma de una red de cadenas mágicas, que aprisionaron a su rival de brazos y piernas.

Sin perder un segundo, se encaminó hacia la puerta donde había caído el primero de los magos. Desde allí, pudo observar como otro chico corría hacia la ventana rota, intentando escapar. Conjuró otro Religio, para inmovilizarlo de la misma forma que al primero, antes de que consiguiera huir. Y cambió rápidamente de posición, pues, según le había dicho Alec, aún quedaba un tercero que no había conseguido avistar por el momento.

Los animales acorralados eran así, unos luchaban y otros huían. Había retenido con sendos Religio a dos magos. Uno de la segunda categoría, y anteriormente, a otro que no sabría donde catalogarlo, ya que no le había dejado tiempo para hacer nada.

¿Habría sido este quien le había atacado al principio? ¿Quizás el que lo había hecho, había perdido el valor, y había intentado huir? O en su defecto, ¿era el que quedaba en pie?

Solamente había un modo de averiguarlo. Aunque tendría que hacerlo con cautela, ya que el restante, puede ser que esgrimiese su varita.  No había podido pararse para ver si los dos que había dejado fuera de combate, habían dejado caer las suyas. Pero de igual modo, puede que incluso los tres estuvieran armados desde el principio. Tendría que andarse con ojo.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 27
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.650
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 110
Puntos : 71
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

Invitado el Lun Mar 13, 2017 1:12 pm

Realmente no sabía que esperar del tal Henry, pues hasta aquel momento había desconocido su existencia, la existencia de que Nathaniel tuviera un hermano, pues realmente aquello no era algo que le importase en demasía, la familia de cada uno era de cada uno. Sin embargo su esperaba poder divertirse aquel día, si bien no fuera el mismo quien provocase la mayor cantidad de dolor esperaba que el casi mortífago le entretuviese.

- Mas te vale… - arrastró aquellas palabras para, seguidamente, aumentar el diámetro de aquel hechizo que Nathaniel había preparado, para darle más espacio de juego a Henry.

Sus ojos no se apartaban de aquella cabaña, aquella que a golpe de varita habían conformado Nath y él para todos sus macabros juegos y todas sus diversiones privadas. Aquellos recuerdos nostálgicos pasaron por la mente del mortífago, para detenerse ante aquella pregunta del otro.

- Deben tener veinticinco años, como máximo, eso te lo puedo asegurar. – Le respondió a aquello, esperando esclarecer con aquellos sus dudas, si es que la edad de los recluidos le suponía alguna dificultad. – No te contengas, no seas como esos malditos aurores. – Le lanzó aquellas palabras mientras veía marchar a Henry, directo a la cabaña. En aquel mismo momento esgrimió su varita para aumentar sus sentidos y elevarse en el aire, sobre la cabaña, para observar mejor todos aquellos movimientos de Henry, tornando el tejado de la cabaña transparente a la vista de Alec, así no perdería detalle de las acciones del otro.

No pudo evitar que una risa se escapara de su garganta cuando aquella explosión casi alcanzó a Henry, por ahora no estaba dando demasiado la talla como mortífago. – Vamos, se que puedes hacerlo mejor. – le dirigió aquellas palabras, lo suficientemente altas para que llegaran a los oídos de el otro, a expensas de la distancia que los separaba estando Alec en las alturas. Sus siguientes pasos despistaron a Alec, pues esperaba que entrara destrozando la parte trasera con aquella explosión que había provocado, pero no, simplemente los distrajo para volver a probar, y conseguir esta vez, entrar por la puerta delantera. Demasiado sutil para su gusto, sin embargo aun podía divertirle si jugaba buenas cartas con aquellos sangre sucia.

Pudo ver como los sangre sucia caían en la distracción que el otro había preparado, y como aquellas cadenas salían disparadas y hacían caer a su destinatario, demasiado benigno para su gusto, pero aun quedaba mucho por ver, o eso esperaba. Un segundo sangre sucia cayó al suelo, en su intento de fuga, de la misma manera que el primero, encadenado, sin ninguna herida, aquello debía ser una broma, aquel chico parecía tener mas espirito de auror que de mortífago.

- Me aburres Henry, si sigues así que no te extrañe que seas tú el próximo en verse encerrado entre estos muros – aumento el sonido de su voz a través de la magia, mientras arrancaba un fragmento de tejado para que el chico pudiera verle.

Instantes después descendió y se internó en la cabaña, para reunir a ambos encadenado en una misma habitación y comenzar su interrogatorio, o más bien su tortura en base a preguntas. Aun no escuchaba el sonido de varitas enfrentándose, esperaba que el juego de Henry comenzara pronto, si no aquello se acabaría enseguida. Un hechizo tras otro pudo comprobar como aquellos sangre sucia nada tenían que aportarles, sin embargo antes de sentir como sus mentes se apagaban cortó aquel Crucio, pues aquellas victimas debían morir a manos de Henry, no en las suyas, no aquel día, debía ver de lo que era capaz, pues por ahora aquellas cadenas no l había impresionado.

Volvió a elevarse, escudriñando la cabaña para localizar a Henry, para localizar al otro mago y esperar a que estos dos se encontrasen y le dieran algo de espectáculo.
avatar
InvitadoInvitado

Henry Kerr el Lun Mar 20, 2017 1:13 am

Quedaba solamente un sangre sucia que cazar. No debía tener más de veinticinco años, pues Alec le había comentado que el Aevum finis limitaba a personas hasta esa edad. No era algo demasiado concreto, ya que podía ser, desde un niño del colegio, hasta un chico que hubiera terminado la carrera.

En cualquier caso, si era la persona que había preparado una emboscada en la puerta, estaba demostrando ser más inteligente que sus compañeros. Y eso le importaba mucho más que la posible edad del sujeto.

- Tranquilo, Alec. Esta misión…-, le dio un tono distinto a la palabra misión, haciendo que sonara irónica. - Es solamente una prueba impuesta por mi hermano para ver como desenvuelvo en primera línea. Y con otras personas que no sean él. Tampoco hace falta encerrarme aquí y torturarme-, contestó al mortífago, y rió levemente mientras este descendía al interior de la cabaña. - No te preocupes. Los he capturado de esa forma, para que estén lo más sanos posibles para…-, dejó un espacio mientras hablaba, intentado hallar alguna pista del mago que faltaba desde donde estaba. -  Ya sabes, sacarles la mayor información posible-, comentó finalmente.

Abrió bruscamente una puerta a su lado con un hechizo, pero no ocurrió nada, como la primera vez. La cabaña no era excesivamente grande, así que encontrarlo solo era cuestión de tiempo.

- Si los castigo mucho antes de atraparlos-, prosiguió su búsqueda, mientras hablaba en alto y en la lejanía a compañero en otra habitación. - No estarán lo suficientemente enteros para sacar algo en claro. Puede que sepan donde hay escondites de gente de su calaña. Y cuanto mejor estén, más tiempo para trabajar con ellos tendremos-, se explicó.

No mentía. Lo había hecho exactamente por eso, y por los gritos de dolor que escuchaba en la otra habitación, podía estar seguro de que su compañero había iniciado el trabajo de recabar información.

Mejor. Así terminarían antes, mientras él se encargaba de capturar al fugitivo que quedaba libre.

La puerta de otra habitación de la cabaña se abrió con brusquedad con un hechizo suyo, y al entrar pudo observar que se trataba de una especia de cocina muy sencilla, con una salida trasera que desconocía. Aunque el problema no era ese. No había absolutamente nadie allí, por lo cual, tenía que considerar que el mago ya había salido de la vivienda.

- Como le gusta complicar las cosas a este maldito sangre sucia-, musitó entre dientes, y asomándose con sumo cuidado por una ventana cercana.

Solamente acechaba con uno de sus ojos, para comprobar el terreno. Y pudo fijarse que había varios metros en la distancia, hasta una escueta línea de árboles y arbustos en la lejanía. De la poca flora que había en la caverna. Por no decir la única.

Cuando había entrado al lugar tras Alec, se pudo dar cuenta de lo yermo qe estaba. Siendo toda roca y luces, y solamente destacando en ella, esas luces y la propia cabaña en la que se encontraba.

Eso facilitaba las cosas, pensó, con una sonrisa en los labios.

Henry se fijó bien en la posición de aquellos árboles, y nada más alejarse unos pasos de la ventana, despareció para seguidamente aparecer justo detrás de los árboles que había visto.

- Buh-, se chanceó nada más aparecer. - Expelliarmus, Sectum-, dijo seguidamente, en cuanto su rival se giraba para atacarlo. Lanzado el primer hechizo hacia la mano armada de su enemigo, y el segundo a su pierna izquierda.

Un curioso grito de dolor salió del joven encapuchado en cuanto el Sectum impactó sobre él, y una mancha carmesí comenzó a teñir sus vaqueros a la altura del muslo izquierdo.

- Religio-, conjuró como en las ocasiones anteriores, amarrando a su rival de brazos y piernas para que no hiciera nada peligroso.

El rubio avanzó con pasos calmados hacia donde estaba el arma del sangre sucia, y la recogió con la misma parsimonia.

- Bonita varita. Deberías haber creado un Terreo aparecium detrás tuya-, sonrió.  - Aunque que puedo decir, ya es demasiado tarde para ello-, se burló, y se aproximó al fugitivo. - Te vienes conmigo-, dijo, justo antes de desaparecer agarrando al sangre sucia por el hombro, para aparecer en la habitación en la que se encontraba Alec con las otras dos personas.

- Un regalo-, dijo nada más llegar con el fugado, y lanzando la varita a las manos de su compañero mortífago. - Por cierto, este es un poco distinto a los otros dos-, comentó, apretando con la suela de su bota el muslo herido de su contrincante.

Esto provocó una nueva queja de dolor de su adversario.

- ¿Lo has notado? - sonrió a su amigo, y seguidamente se agachó para tirar hacia atrás la capucha de la sudadera un tanto holgada que llevaba el chico. O debería decir chica. - Una mujer. Y de lo más hermosa, he de añadir-, mantuvo la sonrisa, pero mirando al rostro de la joven.

- Que te jodan, maldito mortífago-,  gritó, y nada más hacerlo le escupió la cara.

Henry le contestó con un golpe de revés de su mano en el rostro. Bastante fuerte. Que la hizo cabecear hacia atrás por el impacto.

- Y bastante maleducada, además-, dijo, incorporándose mientras se limpiaba la cara.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 27
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.650
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 110
Puntos : 71
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

Invitado el Jue Mar 23, 2017 11:21 am

Aquella visión de pájaro que le ofrecían las alturas no estaba nada mal, sin embargo de aquel espectáculo que le estaba presentando Henry  no podía decir lo mismo, estaba comenzando a aburrirse allí arriba. Alec era un hombre de acción, de aquellos que esgrimen en alto su varita y no la vuelven a guardar hasta tener a todos sus enemigos postrados a sus pies, atormentados bajo sus hechizos.

Quizás se estaba adelantando a los acontecimientos, esperaba estar haciéndolo y que aquello no degenerase todavía más.

- Si yo fuera tu no estaría tan tranquilo – dibujó una sonrisa torcida en su rostro, mientras descendía de las alturas con intención de internarse en aquella cabaña – Seré yo quien decida tu destino el día de hoy, así que tu solo céntrate en no decepcionarme, Nathaniel no tendrá nada que ver con mi juicio aquí abajo. – terminó de decir cuando posó los pies en el suelo y comenzaba a reunir a los sangre sucia maniatados.

Ignorando las siguiente palabras de Henry Alec procedió a interrogarlos a su manera, sin conseguir nada a cambio para la desgracia de aquellos dos. Conjurando un Suprasensus se quedo allí en compañía de aquellos dos mientras escuchaba todo lo que sucedía fuera de aquellos muros. Mas no tardo mucho más en escuchar como dos hechizos abandonaban la varita de Henry y el grito de dolor que los acompañaba…y de nuevo, como no, aquellas cadenas aprisionaron al último de los sangre sucia.

No tardo en ver aparecerse allí a su lado al chico con su última presa. Alec recogió en el aire aquella varita mientras escuchaba al otro y observaba como actuaba, mas una sonrisa involuntaria se reflejó en su rostro cuando el prisionero se quejo del dolor. – Veo que eres toda una guerrera eh querida… - le agarró el rostro tras todo aquel numerito de escupir a Henry, estaba claro que aquella chica tenía un par de ovarios, aquello le gustaba, y debían dejarle las cosas claras. – Oh, y muchas gracias por el regalo. – le dirigió una falsa sonrisa a Henry. Para un instante después alzar la varita de la chica en alto y clavarla en su herida, partiéndola en dos después y dejando la mitad de ella en su pierna, mientras que la otra mitad caía al suelo. –Te la devuelvo. – Apoyó una mano sobre lo que ahora era un trozo de madera clavado en la pierna de ella, omitiendo aquellos gritos de dolor, para ponerse en pie y dejarle aquellos tres despojos a Henry.

- Bueno, todo tuyos, sácales lo que puedas. Aunque sinceramente…dudo que tengan algo de valor que contarte. – Le dio una palmada en la espalda al otro. – Adelante, no seas vergonzoso… - dejo aquello en el aire un momento – y que no te de reparo hacerlos agonizar hasta la muerte después, si alguien tiene que salir de aquí… seremos tu y yo. – Una amplia sonrisa enmarco su rostro en aquel momento.

¿Sería Henry capaz de hacer lo que había que hacer?
avatar
InvitadoInvitado

Henry Kerr el Jue Mar 30, 2017 12:17 am

La mujer no debió hacer aquello. Pues, aunque no cambiase su destino, no era una buena decisión enfurecer a sus captores. No se salvaría de la tortura correspondiente para sonsacarle información, pero podría provocar un martirio extenso y duradero, simplemente por venganza. Por no haberse sabido comportar.

Las primeras consecuencias de su error no se hicieron esperar, cuando su compañero se adelantó para “devolverle” la varita a la chica. Solo conocía a Alec desde su primer contacto en el Ministerio, minutos atrás. No obstante, podía asegurar que era un hombre que disfrutaba con lo que hacía, y que además era eficiente.

- Muy generoso por tu parte-, bromeó el ex Ravenclaw, después de la maniobra de su compañero.

Después se acarició el mentón. Pensativo. Analizando las siguientes palabras que había dicho el mortífago. Lo más fácil para conseguir información era realizar un crucio sobre ellos, pero siempre había más formas de alcanzar la verdad tras una persona.

Aquellas tres personas estaban juntas por algo. Dudaba que hubieran atrapado a los tres por separado, y los hubieran lanzado allí dentro para su prueba. No era necesario tomarse tantas molestias para ver si era un buen mortífago. No. Seguramente los habían atrapado a los tres juntos, antes de meterlos en la caverna.

Henry modificó la posición de una de las cadenas de uno de los chicos. E hizo que se deslizara alrededor del cuello de este, para finalmente cerrar poco a poco el ojal que había creado con ella, aprisionando carne y músculos.

- Dime. Seguro que conoce a más muggles sueltos-, dijo, dirigiéndose hacia la chica, que era la más despejada del trío de magos.

Alec ya había usado sus poderes con los otros dos, así que se concentraría en ella.

- Que haces-, respondió la mujer, un poco asustada.

- ¡Vamos! Dime donde se esconden tus amigos, sangre sucia-, comentó con más dureza en la voz, aprovechando para cerrar la cadena sobre el cuello del chico aún más. Restándole el aire que le llegaba a los pulmones.

- Basta. Para-, contestó más alterada, pero enseguida recuperó su mirada dura que antes. Y se mantuvo firme en sus conviciones. - ¡No te diré nada, mortífago!

Henry rió.

- Dices mortífago como si fuera un insulto. Será mejor que te esfuerces más, si quieres herirme con tus pullas-, se burló. - Así que un amigo, o compañero de clase o trabajo-, dijo en alto, aunque más para sí mismo, que para el resto de los presentes.

El rubio dejó de aprisionar la cadena de ese chico un poco, liberándolo lo justo para que no muriera, pero se sintiera incómodo al respirar. Después realizó la misma operación de antes con el otro hombre, aprisionando el cuello de este como hubiera hecho al primero de los magos. Aunque de forma más rápida, ya le había dado tiempo de pensar a la chica con el otro, con este no sería así.

- ¡No. Detente! -, gritó, mucho más fuerte que antes.

- Bingo-, respondió. - Hermano o pareja-, comentó con satisfacción, apretando la cadena aún más para presionar a la chica. - Siempre hay alguien que prácticamente nos importa más que nosotros mismos ¿verdad? - Era así con casi todo el mundo. La mayoría de las personas tenían seres queridos que no deseaban perder. - Dime todo lo que sepas. O despídete de él. De tu… ¿hermano? - apretó aún más la cadena.

- Que quieres saber. Maldita sea-, respondió con lágrimas en los ojos.

- Donde hay más de los tuyos. Si me lo dices, seré bueno. Los mandaré a Azkaban, y a vosotros también-, mintió. Tenía que darles esperanzas para que funcionara.

- No hay nadie más. Nuestros padres fueron asesinados hace poco por los tuyos. El resto de mi familia ya ha sido atrapada o está fuera del país, y la de mi amigo igual-, siguió diciendo. - Por favor. Para. Te he dicho la verdad. Lo juro-, terminó de decir.

Henry sopesó las palabras de la chica durante unos segundos, que debieron hacerse eternos para la mujer como para su hermano. No se había equivocado después de todo, con el segundo hombre. La joven había dicho “nuestros padres”, así que era el hermano como pensaba.

- Te creo-, comentó, y aflojó la presión sobre el cuello del hermano de la bruja, para después hacer que se cerrara con un golpe seco y rápido, que hizo sonar el cuello del muchacho con un crujido.

La chica ni gritó de la sorpresa. Casi se podía sentir su alma quebrarse. Además, antes de que pudiera reaccionar y encararse contra él, le lanzó Mortis Scarlatte. Hechizo que le inyectó una dosis de letal veneno, y que pronto la hizo agonizar de dolor. No tardaría mucho en morir.

- Que tal. ¿He superado la prueba? - sonrió a su compañero. - Queda el amigo de estos dos-, miró por encima del hombro al chico que tenía una cadena por el cuello, que le molestaba al respirar y para hablar, pero no tanto como para matarlo. - ¿Quieres un poco de diversión antes de volver, o prefieres que me encargue personalmente también del tercero?


Última edición por Henry Kerr el Mar Mayo 02, 2017 4:07 am, editado 1 vez (Razón : Faltó colorear un diálogo)
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 27
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.650
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 110
Puntos : 71
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

Invitado el Lun Abr 17, 2017 8:05 pm

Aquel regalo le había venido bien para desahogarse por unos instantes, sin embargo seguía concentrado en dejarlo lo grueso de todo aquello a Henry, pues a él era a quien debía valorar y juzgar aquel día. Solo esperaba que no le fallará y poder acabar aquello de una vez, la necesidad de volver a casa, de volver a ver al africano estaban aumentando como su hambre a la hora de cenar, irrefrenablemente.

- Que graciosos estamos hoy, eh. – Concluyó aquello mientras retrocedía unos pasos, quedándose un poco por detrás de su compañero, observando, expectante, lo que pretendía hacer.

Aquellas preguntas al principio le parecieron absurdas, sin embargo el método que seguidamente empleó comenzó a gustarle más, a dejarle claro que pasaría ala prueba a la que le estaban sometiendo. No tardó mucho más en dejar sin vida a dos de ellos y conseguir las no respuestas que ya esperaba Alec, estaba claro que aquellos tres no tenían ni pizca de información valiosa, simplemente habían sido un sacrificio de parte de su hermano para aquel fin, para demostrar que su hermano Henry era merecedor de hacerse llamar mortífago, y así pareció ser.

- Sí, muy bien, prueba superada. – Le sonrió, para degollar con un Sectum al mago restante y conjurar un Memento sanguis como respuesta a su pregunta, creado una veintena de cristales de sangre, mas grande incluso que los que ellos dos había utilizado para acceder a aquel lugar. – Vamos, sígueme, es momento de irse. – Agitó su varita para hacer flotar aquellos cristales por delante de él, mientras abandonaba la cabaña y escuchaba como Henry le seguía.

Una vez fuera elevó dieciocho de aquello cristales hacía lo más alto de aquella caverna, permitiendo que estos se fusionaran y ampliaran la colección que iluminaba el lugar, quedándose con dos flotando a su alrededor. – Toma el tuyo. - Le lanzó uno de los cristales, mientras agarraba el otro entre los dedos de una de sus manos y lo elevaba hacía arriba. – Que esta ofrenda expanda tus dominios, que esta llave nos eleve. – Mientras pronunciaba aquella palabras una gruesa raíz comenzó a descender y a rodear el brazo de Alec, elevándolo lentamente al principio – Venga, no tengo todo el día. – instigó al otro a repetir lo que el había hecho, en el mismo momento en el que el techo de la caverna se lo tragó y apareció en el mismo lugar por donde antes habían entrado.

No tardó en verlo aparecer a su lado, lo había conseguido y ya no tenía que hacer mas de niñera de aquel chico. – Bueno, todo listo Henry. Ya nos veremos. Yo me encargaré de informar a tu hermano. – Le extendió la mano para apretársela un instante. – Hasta la próxima, ya sabes por dónde ando en el Ministerio. – Concluyó aquella frase al separar la mano del otro de la suya y desaparecerse de allí, directo hacía un lugar donde requerían su presencia y no podía negarla.

OFF: Yo creo que con esto podemos dar la trama por concluida, si quieres puedes postear tu una ultima vez y la puedes mandar tu a cerrar o la mando yo, lo que prefiera. Cualquier cosilla me avisas!!!
avatar
InvitadoInvitado

Henry Kerr el Mar Mayo 02, 2017 4:05 am

Era difícil predecir la contestación de Alec a su pregunta. No sabía si deseaba intervenir, o incluso si así era, era imposible saber si terminaría haciéndolo. Después de todo, aquello era una prueba para él. Para demostrarle al amigo de su hermano que estaba preparado para ser un mortífago, y por ende, demostrarle a Nathan que podía realizar cualquier labor con cualquiera de los miembros del grupo.

Él no tenía duda alguna de que estaba listo para aportar su granito de arena a la causa. Pero entendía que debía pasar por un proceso para ello. Ya tenía su marca en el brazo, por lo cual ya había pasado su iniciación. Sin embargo, era normal que su hermano se preocupara por él, pues había vivido varios años en el extranjero, y para Nathaniel era complicado calibrar su potencial. Había estado de país en país, siguiendo y conociendo dragones, una labor nada sencilla. Todo el mundo sabía que ser dragonalista era peligroso, más era totalmente distinto a ser mortífago. No era lo mismo perseguir y cazar dragones, por fuertes que fueran, que hacerlo con seres humanos. Pese a que fueran sangres sucia sin importancia.

Eso era lo que debía preocupar a Nathan. Y el motivo que le había llevado a preparar esa prueba con su amigo Alec como supervisor. Quería comprobar cómo se desenvolvía contra personas, y sin estar él presente para ayudarle.

Escuchar “prueba superada” de labios de Alec, le arrancó una sonrisa de satisfacción personal. Estaba seguro de que podía ser un buen mortífago sin necesidad de tanteo alguno. Pero siempre era agradable demostrar que valía a la persona que lo probaba. Más aún cuando, seguramente, de boca de dicha persona su hermano conocería la noticia. Mucho mejor que decírselo personalmente, ya que oírlo directamente de él, no le borrarían las dudas que tenía. No obstante, si se lo decía Alec… eso cambiaba todo. Por fin Nathan estaría tan seguro de su valía, como lo estaba él.

Alec no perdió el tiempo con el tercero de los magos que aún seguía vivo, y le cortó el cuello con un limpio y rápido Sectum. Ya se había entretenido con él anteriormente, como los gritos de los hombres habían indicado en su momento. Por ello era obvio que no había más información que sonsacarle.

- De acuerdo-, contestó, e inmediatamente se puso en marcha tras su compañero. - Seguramente estés acostumbrado a noches más productivas. Espero poder ayudar a que así sea en el futuro, y conseguir mejores capturas-, le dijo mientras lo seguía.

Al poco de salir al exterior de la cabaña, Alec dejó que los cristales de sangre que había creado se alzaran hacia el techo de la caverna, y se fusionaran con el resto que estaban allí de antemano. Unos cristales que iluminaban el lugar con su característico color, en un espectáculo tétrico y al mismo tiempo hermoso.

Sin embargo, como bien sugería su compañero. Era tiempo de partir, y no de deleitarse con belleza producto de la mágia.

- Que esta ofrenda expanda tus dominios, que esta llave nos eleve-, repitió exactamente las palabras de Alec, e imitó su gesto, con el cristal que le había dado.

Una raíz se alargó hasta él, y lo tomó del mismo modo que lo había hecho con su supervisor. Al poco rato se encontró a su lado nuevamente, pero de nuevo en el mundo exterior. A cielo despejado.

- Muchas gracias-, le contestó al mortífago. - Nos veremos pronto. Estoy seguro de ello. Ten buena noche-, se despidió y sonrió al joven, antes de observar como desaparecía ante sus ojos.

Le había dicho a Alec que seguramente no era la noche más productiva para él. No tenía dudas de que sería así. No obstante, para lo que se refería a su propia persona, había sido una noche interesante. Pues como esperaba, Alec le diría a su hermano el resultado de su prueba. Eso borraría las preocupaciones de Nathan con respecto a él.

Henry sonrió, y miró al cielo por encima de las copas de los árboles cercanos durante un rato. Había sido una buena noche, aunque se sentía extraño. Un malestar que terminó por borrar su sonrisa. Por un lado se sentía bien por haber superado la prueba, y por demostrar que no había problema para ser un buen mortífago. Pero por otro lado….

Sentía un cierto grado de tristeza. Sentía que las cosas no iban bien, o mejor dicho, que no deberían ser así. No sabía explicarlo. Era una sensación rara y nueva para él. Como si no debiera sentirse feliz por una noche como esa.

Pero en fin, notaba ese resquemor en lo más hondo de su ser. En lo más profundo de su cabeza. No era nada grave, ya se le pasaría. Eso se dijo mentalmente, antes de sonreír nuevamente, mientras desaparecía rumbo a su hogar.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 27
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 6.650
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 110
Puntos : 71
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.