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I found you. {Alec Parrish}

Sam J. Lehmann el Miér Feb 15, 2017 10:18 pm


Había tenido que cambiar de paradero con bastante asiduidad, puesto que su cara era reconocida en todos lados en el mundo mágico. Desde el momento en el que huyó del Ministerio se había convertido en una fugitiva por la pureza de su sangre, por lo que la búsqueda y captura de personas como ella estaban a la orden del día.

Actualmente se estaba quedando en el Valle de Godric, en una cabaña abandonada que había encontrado gracias a los recuerdos que robó de un hombre que intentó capturarla hacía unos días en Londres muggle. Había protegido la cabaña con algunos hechizos y la verdad es que se sentía como una indigente pobre y sin recursos. Pero no podía ir a su casa, ni a la de sus padres, ni tampoco podía ocultarse con ningún amigo... básicamente porque todos sus amigos o estaban desaparecidos o ahora pertenecían al otro bando. Así que estaba sola. Más sola que nunca. Quizás tenía más oportunidades escondiéndose en el Londres muggle, pero no era la primera vez que la localizaban allí.

Se había prometido a sí misma no quedarse de brazos cruzados. Rodolphus le ordenó que se escondiese y se mantuviese con vida, por lo que no hacía nada malo defendiéndose de aquellos que venían a por ella; ni tampoco anticipando sus movimientos. Así que se abstenía de quedarse quieta por las noches en un mismo lugar, sino que iba en busca de aquellos que venían a por ellas. ¿Para matarlos? Claro que no. Sam no veía solución ninguna en participar en una matanza basada en ideas. Ella los encontraba y les cambiaba los recuerdos, de tal manera que abandonasen cualquier tipo de interés por ella o por cualquier sangre sucia que tuvieran en el punto de mira. Les hacía pensar que ya habían acabado con esa tarea y que no tenían que buscar más. Los hacía más mansos y tranquilos, por lo menos durante un tiempo, con respecto a los sangre sucias. Ella lo llamaba la domesticación del mal caótico. Cada vez que alguien venía a por ella, se defendía si podía o huía si veía que no era capaz de enfrentar a su contrincante, pero si ganaba, solía aprovecharse de sus recuerdos para buscar todo lo relacionado con ella para ir un paso por delante.

De algo tenía que servirle tanta legeremancia y estudios sobre el control mental. Ahora es cuando verdaderamente se daba cuenta del poder que tenía en sus manos.

Esa noche había aprovechado para ir a visitar a un mortífago que vivía con su familia en Godric gracias a la cercanía. Le había cogido antes de entrar en casa, por lo que fue rápido y más fácil de lo esperado debido a que nadie está con la defensa alta en su propia casa. Se llamaba Bernard y cualquiera que se metiese en su mente se daría cuenta de lo que era una persona ruin y despreciable. Tenía orden de capturar al máximo número posible de fugitivos y no era la primera vez que le seguía la pista a Sam, por lo que se encargó de borrarle todo tipo de recuerdo importante a cerca de cualquier fugitivo, además de mermar su deseo de sangre con los sangre sucias.

Después de eso, caminó con tranquilidad por las calles de Godric, aquellas más oscuras y deshabitadas, con intención de desviarse rápidamente hacia el bosque en dirección a la cabaña. Vestía con pantalones ajustados, vaqueros de color oscuro, mientras que el resto de su vestimenta eran una chaqueta de cuero y unas botas del mismo material.
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Invitado el Vie Feb 17, 2017 6:19 pm

15 de Febrero del 2017.

Casi habían pasado dos meses ya desde aquel diecinueve de Diciembre en el que ellos, los mortífagos, habían tomado el control del panorama mágico allí en Gran Bretaña. Sus ideales se habían visto impuesto en todos los niveles de la sociedad mágica, aquellos que antes iban en su contra eran ahora parte de ellos o en su defecto eran sus fugitivos. No todos habían tenido la suerte de escapar del nuevo régimen, cientos habían caído desde su llegada al poder, solo aquellos más habilidosos se escondían aun de ellos, aunque poco a poco la caza avanzaba.

Para Alec, que realmente seguía el camino del Señor Tenebroso, de Lord Voldemort, más por placer y afán personal que por regirse al cien por cien por aquellos ideales aquellos dos meses se habían visto marcados por grandes cambios. Había tenido que revelar a Ashton que era mortífago, a aquel alumno que le había robado una parte de su corazón, si bien no pensaba dejar de lado a la oscuridad que poblaba su corazón y formaba parte de su alma no permitiría que aquello afectase a aquello que había construido con el chico, sabía que la vida podía dar muchas vueltas, sin embargo pensar en dejar de lado aquella parte de el mismo por Ashton ahora mismo le parecía imposible, impensable, mas aun cuando podía atender a ambas por igual. El gran volumen de trabajo en el Ministerio lograba agotarlo un tanto más, pues la falta de parte del personal se había notado allí en el Departamento de Misterios, había descubierto que Sam, su más cercana compañera, era una sangre sucia cuando curioso accedió al registro de magos en busca de presas a las que cazar; sentimientos encontrados poblaron su mente, tanto él como ella habían invadido la mente del otro y aquel detalle siempre se la había escapado. Alec no podía, o más bien no quería, perdonar aquella intromisión de la sangre sucia en su páramo, en su templo helado. Si bien, por otra parte, había decidido salvar a la familia muggle de Ashton, pues sabía que el chico no le perdonaría si a ellos le pasaba algo y él había tenido la posibilidad de hacer algo, Alec podría haberse atragantado con la condición sanguínea de Sam al principio, y quizás, haberla aceptado. Aquella realidad oculta, aquella mentira sí que no la perdonaría, para el Sam se había vuelto una compañera de trabajo más en aquellos ultimo meses, una a la que había que dar caza por traicionar a su Ministerio actual.

No era el primer rumor, el primer indicio, sobre la localización de Sam que escuchaba durante aquellos meses por parte de sus compañeros. Sin embargo ella no era la única a quien había que dar caza y Alec había tenido asuntos más importantes que tratar que perseguir a su antigua compañera Legeremante. Sabía que ya la habían visto entre muggles, y que había escapado gracias a su Legeremancia en gran medida, él sabía que tenía grandes posibilidades contra ella, esta vez no le daría permiso para entrar en su mente, y si lo hacía esta vez no sería un simple hombre lobo lo que perturbaría su mente. Noticias sobre ella, le llegaba al castaño entre comentarios jocosos sobre la pureza de su sangre y el cómo no había sido capaz de arme cuenta antes, realmente le aba rabia no haber conocido aquella realidad antes, la situación podría haber sido diferente, sin embargo, ahora ya no tenía cabía nada más que su cacería.

Su turno en el Ministerio acabó aquel día con las agujas del reloj apuntado las diez de la noche, aquella noche su idea no era hacer nada más que alejarse del trabajo, llamar a Ashton a través de aquellos espejos gemelos que compartían y caer rendido poco después. Sin embargo sus compañeros mortífagos le tenían preparado algo más ajetreado.

- Ey, Alec. Nos acaba de llegar un chivatazo del Valle.  – le anunció su compañero Zack, quien había acabado allí tras su salida de Azkaban.

- ¿El Valle de Godric dices? – pregunto el castaño intrigado, no entendía por qué le decía aquello ahora que ya era la hora de salir de allí. – Venga, cuéntame. No tengo toda la noche para que te decidas a seguir hablando. – rodó los ojos, poniéndolos en blanco por un breve instante.

- Vale, vale – rió ante la impaciencia de Alec – Es sobre Sam...Nos acaban de pegar el chivatazo de que la han visto ir dirección al bosque después de ver como, por lo que parece, se metía en la cabeza de uno de los nuestros. – Se crujió los nudillos para proseguir  - ¿Quieres encargarte tú? ¿O prefieres que me encargue yo?

- Vaya, vaya…con que ahí estabas Sam… - dijo más para sí mismo que para su compañero. – Ambas cosas mejor, yo voy a donde creo que puede esconderse – se puso la chaqueta de cuero con la que había llegado al trabajo – tú ves a ver qué tal esta la mente del otro, a ver si le ha hecho olvidar algo, o lo que sea. – repartió así la tarea, no tenía tiempo que perder con el mortífago en el que Sam había hurgado. Si ella se escondía en el bosque debía hacerlo en la cabaña que un mes antes ocuparon otros traidores, y que junto con Abigail había vaciado. “Una vez vacía no pensaríamos que volviese a esconderse nadie allí, buena jugada Sam, muy buena”.  – Yo me voy adelantando, no queremos que vuelva a desaparecer. – terminé aquella frase para aparecerme en la parte de atrás de la casa.

Para mi sorpresa no me aparecí donde pensaba que lo haría, sino mas bien unos diez o quince metros más alejado de aquella ventana trasera que yo mismo me había encargado de destrozar y que ahora, sorprendentemente estaba como nueva. – Curioso, curiosísimo… - dejó en el aire esas palabras, avanzando hacia delante, dejando de lado la cabaña, dejándola atrás poco a poco, quería ver si encontraba a algún indicio de alguien en dirección al Valle, tenía toda la noche para revisar aquella cabaña.
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Sam J. Lehmann el Dom Feb 26, 2017 11:46 pm

Recién acababa de hacer la jugada, por lo que esperaba que no hubieran sospechas hasta por lo menos el día siguiente. Había actuado acorde a su manera de hacerlo, la cual siempre había sido efectiva. No obstante, se sorprendería al ver que hoy ese método había fallado.

Caminó con presteza, pero sin correr, hacia el bosque, más concretamente hacia la cabaña que había arreglado con algunos hechizos para poder quedarse en su interior. Era un lugar sumamente cutre y poco higiénico, pero por lo menos no tendría que dormir a la intemperie. Pronto iba a tener que acostumbrarse a dormir en un lugar totalmente alejado de la sociedad mágica y hacerse con una de esas tiendas de campaña, porque de otra manera iba a ser muy evidente los lugares que frecuentaba.

Se sentía cutre y denigrada teniendo que huir y esconderse como si fuese una rata de cloaca con miedo a ser espachurrada. Aún no entendía como toda su vida había cambiado tan drásticamente cuando hace apenas unos meses vivía en armonía junto a todos los demás magos del mundo mágico. De verdad, no lo entendía. Entendía aún menos su mala suerte, pero decidió no darle vueltas al asunto en ese momento para no perderse en su propia miseria.

Una vez en el interior del bosque y notando sobre ella la poca iluminación que la luna creciente dejaba ver entre las hojas de los árboles, caminó en dirección a la cabaña. Todos sus sentidos estaban alerta hasta considerarse por lo menos en un recinto cerrado e hizo bien, porque no tardó en avistar una persona que caminaba hacia ella de frente. O más bien, una sombra, pues estaba lo suficientemente lejos como para no reconocerle. ¿Le habían encontrado? ¿O era un transeúnte? ¿Cuántas probabilidades había de que un hombre se hubiese perdido en esa misma localización? Se escondió detrás de un árbol, sopesando sus posibilidades. ¿Debía desaparecerse y evitar todo tipo de confrontamiento? ¿Pero y si era un aliado? ¿Y si era una de esas escasas personas que ahora mismo faltan en el mundo porque están escondidas y temerosas? ¿Debía de ir de frente? ¿Atacar desde la espalda para asegurarse tener ventaja? No podía  ir simplemente caminando hacia él, sería una imprudencia de la que Emily seguro no estaría orgullosa.

Suspiró y sujetó su varita fuertemente en su puño. Entonces volvió a asomar la cabeza y se desapareció, apareciendo justo detrás de la figura misteriosa. Apuntó con su varita al cuello del susodicho con determinación.—No te muevas —le ordenó, apretando la varita contra su piel. No obstante, a esa cercanía pudo darse cuenta de quién era al ver un pequeño movimiento de su rostro darse la vuelta. Era Alec, su compañero. Aunque ahora mismo debiera ser su ex-compañero y enemigo. Sam había estado al día de El Profeta y si Alec no era un fugitivo ni estaba en Azkaban, es que apoyaba el nuevo régimen, por lo cual era un enemigo de ella. No se sorprendía, pues al parecer Sam había tenido la mala suerte de que todos sus amigos resultaron ser unos hipócritas de mierda con una ideología clasista que a ella la metía en la absoluta mierda.—¿Vienes a por mí? —preguntó directamente sin rodeos—. ¿Cómo has sabido que estaba aquí? —añadió.

OFF: Tiro dado de iniciativa. ¿Lo hacemos a 3 toques?
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Maestro de Dados el Dom Feb 26, 2017 11:46 pm

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Invitado el Mar Feb 28, 2017 4:47 pm

Quien le habría dicho apenas un mes y medio después de haber visitado aquel bosque, de haber visitado aquella cabaña en compañía de Abigail, la Ministra de Magia, en su juego del gato y el ratón con aquellos estúpido que habían osado en desafiar al nuevo orden mágico, después de haber dejado aquella cabaña para el arrastre, se encontraría allí de nuevo. Sin embargo aquella vez no acudiría allí para dar caza a unos simples desconocidos sin valor alguno, aquella vez había acabado allí para ir tras Sam, su compañera, antigua compañera mas bien, aquella con la que había compartido tantas veces la inmensidad de su páramo helado, la inmensidad de su mente en aquellas sesiones de entrenamiento en aquella, su sala de la novena planta del Departamento de Misterios.

Realmente aquella cabaña seguía igual de destrozada, tal y como la recordaba en su memoria, estaba claro que no volverían a buscar allí y por ello había sido un lugar realmente inteligente para esconderse, sin embargo los ojos de Lord Voldemort van más allá de lo que cualquiera pudiera imaginar, ellos lo controlaban todo desde las más oscuras sombras.

Realmente pensar que ella, que Sam, era una sangre sucia hacía hervir su propia sangre. No por el hecho de ser una hija de muggles, si no por haber consentido que entrara en su mente sin saber la realidad sobre ella, que le mintieran al a cara, que le ocultasen la verdad era algo que Alec no soportaba. Quizás, si ella hubiera sido sincera desde el principio, si hubiera confesado la realidad de su situación cuando se conocieron todo aquello podría ser diferente...sin embargo, al igual que Matthew, ahora no había marcha atrás para perdonar, era el momento de hacer pagar por los pecados de cada uno.

Avanzaba lentamente por el bosque, oculto por la poca luz que emitía aquella luna creciente. Si alguien había dicho que aquella a quien había visto era Sam debía de serlo, además, aquellos que habían descrito encajaba totalmente con un Legeremante, una Legeremante en este caso. Sus ojos comenzaron a acostumbrase a la penumbra del lugar cuando le pareció vislumbrar una sobra tras un árbol un tanto alejado de donde se encontraba, sin embargo un parpadeo después aquello que le pareció ver ya no se encontraba allí.

Aquella visión fugaz, que bien podría haber sido pasto de su imaginación se tornó corpórea tras él para darle la razón a sus compañeros y confirmar que aquella era Sam. No tardó en escuchar su voz cerca de su oído, a la par que notaba la fría madera de su varita en el cuello, lista para acabar con quien fuera que fuera él. Con una sonrisa en el rostro comenzó a girarse a expensas de sentir aquella presión en el cuello, dudaba que Sam fuera a atacarle primero, no sin saber sus verdaderas intenciones. Alec no pudo evitar torcer su sonrisa al observar a su antigua compañera y pensar en la condiciones en las que debía estar viviendo desde que se vio obligada a huir del Ministerio, sinceramente la compadecía, sin embargo mas allá de aquello la realidad es que la despreciaba, ya no tanto por ser lo que era, si no por haberle obligado a enterarse de aquella manera, de haberle obligado a llegar a tales extremos. Lo hecho, hecho estaba, no quedaba otra que continuar con aquello.

No pensó en darle la satisfacción de saber todo aquellos que preguntaba tan rápido, así que pasó al a acción y se lanzo contra ella, pero no para atacarla, sino para abrazarla. – Joder Sam… esto no se hace, uno no se va y no dice nada. – dijo aquello fingiendo su preocupación por ella, abrazando su cuerpo como si de verdad sintiera todo aquello, acercando sus labios a la oreja de ella. – Y si, aunque no creo que importe como lo he hecho, ¿no crees? – Susurró aquellas primeras palabras – lo importante de verdad va a ser como volverás conmigo. – terminó de susurrarle para aparecerse con ella sobre las copas de aquellos frondosos árboles que rodeaban el lago negro, finalizando aquel abrazo y observando a Sam mientras una sonrisa enmarcaba su rostro, observándose por fin gracias a la luz de la Luna en las alturas. No perdió y alzando su varita conjuró un Terreo aparecium en aquella parte del bosque, no pensaba dejar que ella escapara de allí tan fácilmente. Con una rápida floritura de su varita los mantuvo allí, flotando, en el aire a los dos - ¿Alguna pregunta más? – diría antes de cortar el hechizo y comenzar a precipitarse ambos hacía el suelo.

OFF: no he comenzado a atacarte, aun habiendo ganado el dado de iniciativa para no entrar tan a saco. Asi que puedes manejarnos un poco tu en tu post y cuando me toque a mi ya empiezo con el dado de ataque y empezamos a usar dados. Espero que te parezca bien ^^


Última edición por Alec Parrish el Mar Feb 28, 2017 5:08 pm, editado 1 vez
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Maestro de Dados el Mar Feb 28, 2017 4:47 pm

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Sam J. Lehmann el Mar Mar 14, 2017 1:58 am

Al principio sintió alivio al creer que Alec de verdad estaba allí por su relación con ella; que de verdad todavía quedaba uno de sus amigos dispuesto a luchar por alguien como ella. Su abrazo le supo a gloria, aunque rápidamente las palabras en su oído tornaron a aquella situación amarga y traicionera. Para cuando quiso separarse de él, ya él había hecho una aparición conjunta y ambos aparecieron en un lugar que parecía el vacío; en medio de ninguna parte. Sin embargo, estaban justamente en el mismo sitio, sólo que varios metros más arriba. Alec entonces se separó de ella y conjuró un hechizo que los mantuvo allí durante unos segundos, antes de precipitar contra el suelo.

Justo antes de chocarse contra el suelo, Samantha conjuró un Aresto Momentum y su cuerpo se paró a escasos centímetros del suelo sin provocarle ningún tipo de daño. Se puso en pie rápidamente y observó con detenimiento a su alrededor para intentar aparecerse lejos de allí. Ella no era tan estúpida como para mantener una enfrentamiento directo contra una persona que podía perfectamente vencerla. Sam conocía bastante bien a Alec y sabía muchas más cosas de lo que él se esperaba, al fin y al cabo, había hurgado en su mente mucho aunque jamás hubiese encontrado nada en referencia con sus ideales. Eso, sin embargo, no quita que sepa muchas otras cosas que lo caracterizan como persona y una de las cosas que sabía es que era un duelista excepcional.

No obstante, no pudo desaparecerse. Había creado una barrera contra ello.

No vio a Alec por ningún lado, por lo que antes de seguir perdiendo el tiempo allí quieta, en medio de ningún sitio y con una clara desventaja territorial, decidió correr para salir del rango de aquella barrera cuanto antes. Seguía sin tener intenciones de enfrentarse a él. No quería tener que mantener un duelo a muerte con alguien como él, que si bien para él ella puede no ser nada, para ella, él fue un buen amigo. ¿Lo peor de todo? Que si aquel enfrentamiento se llevaba a cabo, iba a ser uno a muerte, por lo menos por la parte que le tocaba a Sam, ya que no tenía intención alguna de ir a Azkaban y morir por el beso de un dementor. No quería morir sintiéndose lo más miserable del planeta. Si moría, sería luchando.

Corrió lo más rápido que pudo, hasta que la figura de Alec apareció delante de ella desde detrás de uno de los árboles. Sam se paró de repente, manteniendo la varita baja pero en posición claramente defensiva. No pensaba ser ella la primera en atacar; jamás levantaría la varita contra un amigo hasta que él se declarase oficialmente un enemigo.—Ahora ya entiendo qué guardabas con tanto ahínco ahí dentro... —dijo lo suficientemente alto como para que la escuchase, refiriéndose claramente a su mente y todo aquello que guardaba de manera impenetrable con su oclumancia—. En su momento hubiera sido un motivo para ir a Azkaban, aunque yo jamás te hubiese delatado. —Y eso era cierto, pues no podía por el juramento que tenía con Rodolphus Lestrange—. No pienso ponértelo fácil si tu intención es llevarme a Azkaban, ya que no tengo ninguna intención de pasar mis días allí dentro y mucho menos morir por el juicio de personas tan enfermas.

No bajó la guardia en ningún momento, ya que desconocía si había ido solo o si por el contrario tenía apoyo que aún no había llegado o bien estaba escondido. No sería descabellado pensar que envían a grupos de dos personas a por un fugitivo por si acaso a uno se le resiste. Aunque si Alec estaba solo, bien podía ser porque se lo tenía demasiado creído (que eso podía ser un factor a favor de Sam) o bien porque había venido por su propia cuenta y, por tanto, aquello era algo personal. Sam jamás había pregonado su estatus sanguíneo, por lo que a muchos les cogió de imprevisto el hecho de que nada más acabar la batalla, ya fuese una de las trabajadoras del Ministerio en estar en busca y captura.—No fue mi intención engañarte. Soy hija de muggles, pero eso jamás me ha convertido en tu enemiga. Quiero que lo sepas. Si lo que quieres es capturarme por robar magia y creer que no la merezco, es que no eres más que un hipócrita. —Alec muchas veces le había dicho que era de las mejores (por no decir la mejor) legeremante del Ministerio Británico, pese a ser sangre sucia, por lo que las palabras de Sam estaban totalmente justificadas y sobre la mesa. No se iba a andar con rodeos.

OFF: Perdón por tardar, he estado muy ocupada. Ataca cuando consideres oportuno, sin prisas. Sam no va a atacar hasta que Alec sea el primero en hacerlo a matar.
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Invitado el Lun Mar 20, 2017 11:50 am

La luz de la Luna baño sus rostros y cuerpos, desvelando así la mentira que había sostenido Alec al abrazar a su antigua compañera del Ministerio, aquella con la que tantas veces había compartido gran parte de su propia mente, con quien había compartido aquella sala de prácticas en la novena planta. Le habría gustado que todo aquello hubiera sido diferente, que nada de aquello estuviera pasando, sin embargo la tenía ella por no haber sido sincera desde el principio por no haber confiado, aun con la posibilidad de errar, en el mortífago desde el principio de su relación, quizás todo hubiera sido diferente  a lo que se avecinaba entre aquellos árboles.

Justo cuando deshizo aquel conjuro para dejar de mantenerse ambos en el aire volvió a reanudarlo para desplazarse el mismo y despistar a la otra, que con suma gracia se salvo del golpe a golpe de varita, no esperaba menos de ella, de aquella a la que consideraba una de las mejores en su campo, la Legeremancia. Realmente no estaba seguro si Sam sería una buena duelista con la varita, pues nunca había encontrado un recuero que tuviera que ver con aquello en su mente, más que duelos entre amigos en Hogwarts o cosas por el estilo, nada serio en realidad, sin embargo y aunque fuera contraproducente, esperaba que fuese buena, que le obligase a jugar de verdad.

Una risa fugaz se reflejo en el rostro de Alec al observar como Sam intentaba desaparecerse del lugar, aquello no le sería tan fácil, debía haberse imaginado que Alec no sería tan despreocupado. Descendiendo de las alturas se ocultó tras un árbol por el que antes o después pasaría Sam, aquella noche todo serían sorpresas para ella.

Realmente la emoción le embriagaba por completo aquella noche, sin embargo una sensación agridulce recorría su cuerpo, pues si bien tenía claro que iba a ir a por Sam como lo haría contra cualquiera que le traicionase de aquella manera, también era cierto que deseaba que ella se uniera a ellos, podría perdonarla de aquella manera, y una vez mas ser compañeros en las misma filas. Si bien no esperaba que la rubia aceptara aquello estaba dispuesto a llegar a donde hiciera falta para acabar con todo aquella misma noche, bajo la plateada luz que les ofrecía aquella luna incompleta.

Aquellas palabras llegaron a sus oídos cuando la chica le vio aparecer tras aquel árbol que le había mantenido  oculto entre las sombras d la noche. Sus ojos se posaron en aquella posición defensiva de la chica, realmente era la primera vez que se encontraban de aquella manera, que la encontraba en parte temerosa de lo que pudiera ser capaz el castaño. – Si Sam, esto y mucho más es lo que se esconde tras todo el hielo, tras toda la oscuridad que nunca pudiste iluminar en aquella sala. – le respondió mientras apretaba su varita entre sus dedos, si bien Sam había entrado muchas veces más allá de donde le hubiera gustado nunca le había permitido llegar a donde el no quisiera de verdad, y ambos lo sabían. -  Todo pudo ser muy diferente Sam, si tan solo….tan solo hubieras confesado todo esto desde un principio, si me hubieras dejado conocer estos detalles en tu meticulosa mente… - arrastró aquellas palabras mientras la miraba a los ojos y humo negro empezaba a envolver su figura lentamente mientras aun escuchaba todo aquello que ella le estaba diciendo.

Aquel humo comenzó a dispersarse por el suelo, como si de una neblina negra se tratara para ocultar sus pies y parte de lo podía verse de Alec bajo aquella luz. Aquellas palabras retándole antes las posibilidades que podría tener guardadas para ella, aquella amenaza implícita si intentaba hacer lo que debía hacer ante aquella situación que solo ella había provocado la chica hicieron que una mueca de desazón ocupara lo que antes fu una sonrisa en el rostro del mortífago. Por todo aquello había ido solo, por aquello había rechazado que nadie le acompañara desde que supo que Sam era una fugitiva, aquello era personal entre ellos dos y entre ellos debía solucionarse, ya fuera a favor de Sam o a favor de Alec, aquello debía acabar aquella noche. – Ojalá todo fuera tan fácil Sam – volvió a sonreír al pronunciar su nombre, sin embargo fue una sonrisa jocosa – ojalá vuestras palabras pudieran hacerme cambiar de opinión, sin embargo están vacías, llegan tarde – demasiado tarde, como lo hicieron la de Matthew – todo podría haber sido diferente, te lo aseguro – le dirigió una mirada sincera en aquel momento mientras se desplazaba con velocidad, gracias a aquel humo, tras ella – sin embargo ahora tendrás que vivir bajo mis condiciones o desaparecer. – concluyó aquello cuando, encontrándose tras ella, hizo explotar en mil pedazos un árbol cercano a la rubia.

Sam lo esquivo con la agilidad que esperaba de ella, estaba claro que no caería con tanta facilidad, mas en aquel momento todos aquellos fragmentos que ella le devolvió en forma de aviso y como parte de su defensa obligaron a Alec a conjurar un Aura para no tener que preocuparse de todo aquello.

- Sam, ya es demasiado tarde, sin embargo todo puede ser distinto si aceptas unirte a nosotros. Yo seré quien lo sugiera, con mi apoyo será posible, podremos volver a trabajar codo con codo…- arrastró aquellas palabras para conjurar un Devastier, con la pretensión de atrapar sus piernas y golpear su vientre. No todo serían palabras bonitas. – Tienes unos segundos, para detener esto. – Concluyó en aquel momento la floritura necesaria para que las negras raíces de aquellos árboles brotaran del suelo y se alzaran entre la oscura neblina que antes había creado, rodeando a Sam, lanzándose a por ella para atraparla y golpearla en caso de que intentara defenderse.

OFF: Lanzo dado de ataque, y que comience la fiesta, puedes ya comenzar a hacer lo que dijiste de manejarnos y lue lanzar dado, yo describí un poco, pero tu puedes ampliar el momento ese en el que exploto el árbol y tal. Perdona por tardar casi una semana en responder, que he tenido algo de lió con el PC, pero ahora ya bien y a full ^^


Última edición por Alec Parrish el Lun Mar 20, 2017 12:00 pm, editado 3 veces
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Maestro de Dados el Lun Mar 20, 2017 11:50 am

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Sam J. Lehmann el Mar Mar 21, 2017 3:05 pm

Ella era consciente de que ningún mortífago que se preciase como tal sería capaz de perdonar la "traición" de Sam, cuando en realidad jamás había tenido la intención de traicionar a absolutamente nadie. Ella siempre había sido hija de muggles y lo único que había cambiado actualmente eran las bases de un gobierno. Era ella, en realidad, quién debiese estar enfadada con todos aquellos que en un momento la trataban como a un igual y ahora sólo como la basura que se supone que era. Ellos eran los hipócritas y los idiotas que se habían juntado con otras personas sin asegurarse antes de su estúpida y sobrevalorada pureza de sangre.

El día en el que algún legeremante sangre limpia con aires puristas fuese mejor que ella en su campo, quizás pudiese llegar a entender un poco la mentalidad de todos ellos. Ahora mismo, no entendía como es que la despreciaban tanto por su procedencia y no por sus logros en el campo de la legeremancia.

Él continuó hablando, pero eso no hizo que ella no se percatase de lo que salía de su varita a pesar de la oscuridad que gobernaba en aquel lugar. Sabía que estaba preparando algo y no pensaba ser tan necia de caer ante ello. No le dio tiempo a responder a su ex-compañero, ya que una explosión a su espalda hizo que rápidamente tuviese que conjurar un "Nottium Argentum" a medida que se daba la vuelta.  Miles de proyectiles fruto de aquella explosión cayeron sobre ella. Algunos le dieron, otros fueron repelidos y los otros los utilizó como ataque para Alec. Con un sencillo "Mobiliarbus" los redirigió hacia él.

La mirada de la chica se posaba con seriedad en el rostro del oclumante, como si aquello no le hiciese ni una pizca de gracia. No obstante, cuando él dejó caer que con su ayuda podían aceptarla bajo la nueva ley... tuvo que sonreír con  burla. No sabía qué posición ocupaba Alec en la nueva jerarquía de poder, pero sí que sabía la posición que ocupaba Rodolphus Lestrange. Y si él no había querido o conseguido que una sangre sucia que le jura lealtad fuese aceptada por sus logros y no por su procedencia, estaba segura de que él lo conseguiría todavía menos.—Déjame dudar de ti. Se nota que no tienes ni idea del desprecio que nos profesan algunos y el asco que le producimos a muchos. Mi lealtad actualmente está con uno de vosotros a pesar de que ahora mismo esté sola frente a ti. Mi lealtad podría perfectamente pertenecer a ustedes. Pero ni tú ni nadie va a hacer cambiar a una comunidad de una idea tan enfermiza que nos subyuga hasta un nivel inimaginable. —Le hizo saber, para luego volver a alzar la varita en posición defensiva.

Rodolphus había hecho que Sam ahora mismo estuviese libre de cualquier tipo de orden. Lo único que le había dicho la última vez que se relacionó con ella por carta era que sobreviviese y eso es lo que estaba haciendo. No sabía si Lestrange volvería a contactar con ella o si por el contrario prefería darla por muerta, pero ella iba a seguir luchando hasta el final. Si bien siempre había sentido después del Juramento Inquebrantable que su vida le pertenecía a otro, ahora mismo se sentía capaz de decidir por sí misma.

La legeremante no se acogió a esos segundos que Alec le proporcionaba, sino que se mantuvo callada lo suficiente como para ver cómo del suelo salían unas raíces que iban contra ella. Conjuró un "Aura" a su alrededor para evitar el impacto y que pudiese atraparla, aunque aquello venía de todas las direcciones posibles y demasiado rápido. Huyó hacia atrás rápidamente antes de que llegasen hacia ella mientras apuntaba con la varita a Alec y conjuraba un "Bombarda Maxima" que explotó salvajemente cerca de él, en un tronco caído que estaba delante del oclumante. No era más que una distracción que pretendía hacer daño, porque como aquello le diese, iba a estar muy vulnerable frente a su enemigo.
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Maestro de Dados el Mar Mar 21, 2017 3:05 pm

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Invitado el Lun Mar 27, 2017 3:20 pm

En sus inicios todo aquello, todo lo relativo a la huida de Sam del Ministerio, persistía en dejarle un sabor amargo con cada pensamiento dedicado a ello, con cada recuerdo que se obligaba a usar para menguar la oscuridad que devoraba la luz que había introducido ella en su mente. Aquel amargos dio paso a un matiz agridulce, aquella luz que la oscuridad de su interior estaba ganando la batalla, sin embargo un último atibo de luz seguía reverberando en su interior, gritando que Sam simplemente nunca pensó que aquello tenía importancia...pero si, si la tenia, y ahora, era tarde.

Todo aquello actualmente ya era cosa del pasado, aquellos matices desagradables para mortífago habían desaparecido y todo pensamiento dirigido hacia Sam y lo que estaba dispuesto a hacer por su bien tenía solamente matices dulce y agradables, idea y pensamientos que le hacían relamerse…expectante a que llegara aquel momento, aquel momento que por fin había llegado.

No sabía porque le había dado aquella última opción, de la cual no estaba seguro que fuera posible, sin embargo aquellas palabras sinceras habían abandonado su garganta y su mente. Eran totalmente sinceras, al igual que aquel ataque preventivo que ella logro esquivar ágilmente, tal y como esperaba de la rubia. Mas no esperaba aquella respuesta, casi estuvo apunto de tragarse toda aquella madera que él había hecho explotar, sin embargo al son de un Crasso armorum se protegió de todo aquello, esbozando una sonrisa de satisfacción ante aquella mirada seria de ella.

Aquellas primeras palabras hicieron que el amargor que creía olvidado volviera a llenar su boca, sin embargo conforme mas la escuchaba más dulce se volvía aquella sensación, dejándole claro lo que ella acababa de decidir y dándose permiso a sí mismo para empezar aquel juego que empezó cuando la abrazó de aquella manera teatral. – Lamento tener que escuchar eso Sam, te aseguro que de haber sido diferente hubiera hecho cualquier cosa por ti, sin embargo tu misma has decidido tu destino, tú has decidido lo que está por llegar… - arrastró aquella palabras a la par que aquella raíces emergían del suelo y empezaba aquel baile de hechizos.

No quería acabar con ella rápidamente, y por ello cuando vio como conjuraba aquel hechizo defensivo su sonrisa se hizo todavía más grande, esperaba mucho de la Legeremante, si era tan buena como lo era en su campo, la Legeremancia, aquello podría ser sensacional, aunque si no lo era, lo descubriría aquella noche.

Aquellas raíces negras, manejadas por su magia y dotadas de libre albedrío para agarrar y golpear lo primero que alcanzase, relativo a Sam, claro, se continuaron su camino, dispuestas a atravesar aquel precioso hechizo defensivo. Alec, por lo contrario, se sorprendió ante aquel ataque tan veloz de ella, apenas le dio tiempo de alzar un Protego con su varita, más no llegó a esquivarlo todo, y uno de los trozos de madera resultantes de la explosión le golpeo el vientre con fuerza, obligándolo a abrazar aquella zona, que aun torneada por el ejercicio, había sentido fuertemente el impacto.

Escupió al suelo, aun abrazando su vientre, para alzar la cabeza y ver como las negras raíces atravesaban aquel Aura como si nunca hubiera sido conjurado. Una apresaba fervientemente su pierna derecha, mientras que otra hacia lo mismo con su brazo y mano izquierda, una tercera la agarraba por el vientre mientras la última que la había alcanzado arremetía contra su cadera, golpeándola sin cesar. – Pudiste haber tomado el camino fácil – le recordó mientras un Expulso abandonaba su varita para golpearla y lanzarla contra un árbol que se encontraba varios metros detrás de ella, destrozando las raíces que el mismo había convocado a su paso.

Recorriendo los metros que se habían alejado y retomando la distancia anterior hizo arder en llamas aquel árbol que le servía de apoyo a Sam, no pensaba dejarle respirar ni un momento.

- Vamos con todo Sam, no te reprimas – le dirigió una sonrisa juguetona, cavilando por un breve instante su siguiente ataque, su siguiente jugada. Un vistazo al cielo, un vistazo a la Luna le bastó para decidirse. – ¡Fulmen cruciatus! – rugió aquel hechizo, observando como aquellos rayos blancos, como la blanca Luna, se dirigían hacia ella, resonando mientras recortaban la distancia que lo separaba de su víctima, iluminando el lugar con su espectral y blanquecina luz.

OFF: Lanzo dado de ataque, corresponde al Fulmen cruciatus. Y cuando hago lo del Expulso y lo del fuego puedes rolear usándonos a los dos, así tienes un poco de libertad antes del Fulmen. Te leo pronto ^^


Última edición por Alec Parrish el Lun Abr 17, 2017 6:49 pm, editado 4 veces
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Maestro de Dados el Lun Mar 27, 2017 3:20 pm

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Sam J. Lehmann el Mar Mar 28, 2017 3:09 am

Estaba cegado por el odio que sentía por ella, cuando Sam no albergaba ningún tipo de rencor ni mucho menos odio por él. Había sido su amigo, su compañero... y ella no lo repudiaba porque fuese un subnormal retrasado que seguía las órdenes de Lord Voldemort. ¿Por qué él no era capaz de mirar más allá de las diferencias? ¿De verdad era tan importante un estatuto de sangre? ¿De verdad importaba de dónde hubiese venido Sam, después de todo este tiempo? Sin embargo, si ella tenía la necia creencia de poderle hacer cambiar de opinión, cuando no pudo defenderse de aquel Devastier que le sujetó y le golpeó fuertemente, se dio cuenta de que aquello se había convertido en algo personal y que Alec no iba a dudar lo más mínimo en debilitarla y hacerle daño no solo por venganza, sino también para llevarla ante la justicia que él ahora veneraba.

Necesitaba ordenar sus prioridades y olvidarse de que alguna vez fue su amigo. Ahora ya no lo era.

Lo único que la liberó de aquellas raíces que le apresaban fue un violento Expulso que golpeó en su pecho y la lanzó por los aires, haciendo que chocase contra un árbol de espaldas tan fuerte que se quedó durante unos segundos sin respiración. Lo único que había hecho en todo ese tiempo era asegurarse que tenía bien aferrada la varita en su mano, porque no quería pensar en sus posibilidades si acaso ésta se le caía o Alec conseguía quitársela. Sería muchísimas menos posibilidades de salir de allí con vida aunque todavía no la hubiese utilizado para defenderse de ningún maldito hechizo exitosamente.

Cayó al suelo de rodillas, poniendo las manos para recuperarse y no tardó apenas un momento en levantarse rápidamente para apuntar a su enemigo. No podía ir con todo, maldita sea. ¡No podía! Alec no la dejaba respirar ni un solo momento y ella no era capaz de tomar la iniciativa y prever sus movimientos. Por poder, no podía siquiera buscar la manera de atacarle para que dejase de tener tanta ventaja sobre ella como si no fuese más que un muñeco de trapo al que poder dañar y golpear hasta que se rompe. Tenía que superarse a sí misma lo suficiente como para poder con Alec o todo lo que había hecho hasta ahora no iba a servir para nada y no podía permitir eso. No podía permitir que su vida se terminase allí de aquella manera tan rastrera y de mano de un hipócrita como lo era Alec Parrish.

La legeremante lanzó un Expulso, pero Alec lo desvió con facilidad. Volvió a lanzar un Depulso, pero lo paró con un efectivo hechizo protector. Volvió a insistir con un Expelliarmus, pero nuevamente no sirvió de nada. Él también le atacó, pero pudo defenderse medianamente mejor que hasta el momento. Finalmente optó por intentar engañarlo y distraer su atención para poder atacarle por otro flanco, pero fue demasiado tarde. De repente de su varita salieron unas amenazantes luces blancas que se dirigían a ella con intención de hacerle sufrir, muy muy rápidamente. Ella llevó ambas manos al frente hasta que se tocaron con la varita por delante y conjuró un Protego Máxima intentando evitar aquello. Una especie de escudo protector comenzó a formarse delante de ella, aunque algo le decía que había sido demasiado lenta.


OFF: Sam 1 - 0 Alec por el momento. Si me das ahora, llevaría dos toques. No te he dado con ningún hechizo ni nada por el estilo porque me parecía incongruente con el post ya que apenas Alec le ha dejado respirar <3 Tiro dado de defensa.
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Maestro de Dados el Mar Mar 28, 2017 3:09 am

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