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A "chance" encounter ~ [Harper Collingwood]

Edward Westenberg el Jue Abr 27, 2017 1:28 pm


Hace mucho tiempo que no se sentía así, liberado.  Es que durante los últimos meses había pasado por una montaña rusa de emociones enorme. Y aún no lograba asimilar del todo que Stella había vuelto a aparecer tras meses de no saber nada de ella. Regreso una noche cualquiera como si nada hubiera pasado, llegando a su pequeña habitación en él Caldero (que se había vuelto su especie de cueva el último tiempo) con una enorme sonrisa y mejor que nunca. Hasta se atrevería a decir que volvió de mejor humor y  más cariñosa.  Tanto así que se fueron a vivir juntos, SÍ JUNTOS, y tras ya haber pasado un mes y medio ella aún no lo intentaba matar en el desayuno. Y eso era amor señoras y señores porque conociendo la personalidad de ambos, esos dos iban a la guerra segura.

Pero eso era lo agradable, que pese a sus diferencias habían logrado con mucho éxito convivir en un mismo piso sin terminar matándose  el uno con el otro. Confirmándole que Stella realmente se había convertido en su nueva familia, y que ella era su hermana con quien siempre podía confiar y viceversa.

Hermana que había venido a ver el día de hoy. Arrugó la nariz pensativo mientras caminaba hacia los ascensores del Ministerio de Magia, intentaba recordar cuándo había sido la última vez que había venido a este lugar, sorprendiéndose al recordar que eso no sucedía desde noviembre del año pasado.

- Sigue igual de aburrido, eso sí…- pensó en voz alta sin siquiera darse cuenta.  No era nada en contra del Ministerio en sí lo que encontraba aburrido,  eran más bien las personas que lo habitaban. Todas, o bueno en su mayoría llevaban un imborrable rostro de funeral, con enormes ceños fruncidos muecas de desagrado, y que conste que no sólo en estos tiempos, que vale, ahora si se entiende llevar ese rostro por la vida, había sido así desde siempre. Y joder ni hablar de cómo costaba sacarles una mísera sonrisa.

Subió al ascensor, para dirigirse a la oficina de Stella. Había quedado de pasarla a buscar para ir de compras, otra cosa de la interminable lista de niveles que debían desbloquear en su nueva vida como compañeros de casa.
Ya dentro del ascensor se acomodó en una de las esquinas traseras, cuando ya terminó de subir toda la gente, recién hizo reparo en ellos. Les dedicó  una veloz mirada a cada uno, hasta que una chica de cabello castaño y mirada azulada (y por qué no decir sumamente hermosa) captó su atención.  Ante sus ojos se encontraba – sin exagerar- tal vez la única persona que le había sonreído en aquel lugar. Era la chica con la cual se había tenido que inscribir para poder ser un hombre lobo “legal” en el mundo mágico hace meses atrás. Sonrió bobamente, y tuvo el impulso imperioso de hablarle. Para al menos no sé, ponerle nombre a esa persona que no te pone mala cara al saber que eres hombre lobo, que para qué vamos con cosas, actualmente esas personas escaseaban en el mundo mágico.
Así que aquí vamos.

- H-hola…- soltó torpemente hacía su dirección, desordenándose su cabello con su mano por inercia. En cuanto lo dijo se arrepintió de hacerlo, ya que ahora que tenía su mirada sobre él no sabía que más decirle.

Muy bien Edward, muy bien.

Se aclaró la garganta más que nada para ganar tiempo y no soltar la primera burrada que se le ocurriese.- Yo…- comenzó a decir.- Digo, tú…- siguió balbuceando y comenzándose a sentir un poco idiota. Pero de pronto click, recordó que  todo era tan fácil como recurrir al tema que los unió en primera instancia.- ¿Puedo preguntarte algo? Tú trabajas en el departamento encargado de Criaturas mágicas ¿no?.- le preguntó ahora más compuesto. – Creo haberte visto allí anteriormente y si es así pensé que tal vez me podrías ayudar con algo.- la miró a los ojos ofreciéndole una cálida sonrisa, mientras que el sonido del ascensor indicaba que habían llegado al cuarto piso.  
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Edward WestenbergMagos y brujas

Harper Collingwood el Jue Abr 27, 2017 7:28 pm

La vida de Harper no tenía nada que destacar últimamente, se había convertido en tediosa y monótona, cada día era igual que el anterior, del trabajo a casa, de casa al trabajo y poco más, su familia era conocida en el mundo mágico, puristas que apoyaban abiertamente al señor tenebroso, ella por su parte intentaba mantenerse al margen de todo, lo que la enviaba directamente a ese segundo plano en el que pasar desapercibida era la forma de sobrevivir y no terminar en Azkaban, ya era suficiente con tener fama de ser la oveja negra dentro de su familia y del ámbito social en el que vivían, como para ser perseguida por el nuevo régimen por no abrazar sus ideales. A diferencia de todos los Collingwood ella había sido enviada a la casa de Gryffindor en Hogwarts, mientras que todos los demás fueron a Slytherin, estudio magizoologia y era animaga, todo un cumulo de cosas que sus abuelos no consideraban dignos de admirar.

Camina por los pasillos del ministerio tras entregar unos papeles personalmente en el tribunal Wizengamot para el caso de un hombre lobo que había incumplido la ley mágica y ahora estaba siendo juzgado, cualquiera era juzgado a día de hoy con mucha facilidad, todos los días hijos de Muggles, mestizos y criaturas mágicas eran castigadas y ejecutadas por el nuevo gobierno sin pestañear, los que eran como ella y no querían o no podían implicarse tenían que mirar hacia otro lado, esperaba no verse obligada a enfrentarse a la realidad, de verdad que lo hacía.

Sube a uno de los ascensores para dirigirse de vuelta a su despacho, la gente como de costumbre viajaba en silencio, seria, callada, ella no podía hacerlo de aquel modo, la morena era una joven extrovertida, sonriente, dulce, no reparte purpurina por donde pasa pero si sonríe a todo el que la mira, fue de ese modo que su mirada se encontró con la de un joven que le devuelve la sonrisa provocando que Harper sonría un poco más contagiada, incluso aparta la mirada y se muerde el labio para no terminar riéndose por encontrar a alguien capaz de dibujar ese gesto en su rostro rodeado de caras serias y estresadas.

Escucha un saludo, duda un segundo si se lo dice a ella, pero nadie mas parece hacerle caso por lo que le mira esbozando una ligera sonrisa – Hola – dice con todo dulce y cálido mientras se gira ligeramente para mirarle de una manera más directa. El joven empieza a balbucear y a ella le parece totalmente adorable por lo que le mira riéndose levemente hasta que ve que por fin consigue hablar – Ya me estas preguntando algo – dice bromista ante aquella primera cuestión que obviamente sabía no era lo que quería saber – Es cierto, trabajo allí – contesta sonriente pero después frunce el ceño ligeramente esperando saber por dónde van los tiros en aquella conversación – Claro, me encantaría ayudarte – dice mientras intenta recordar si a ella le sonaba su cara, pero realmente no podía precisarlo, eran tantas las personas que pasaban por su departamento que le resultaba imposible recordarles a todos, mientras que al revés lo tenían mucho más fácil.

El ascensor se detiene en su piso y la morena le mira abriendo mucho los ojos y haciéndole un gesto para que se baje con ella, justo después de eso se detiene esperando saber más sobre la petición, antes de elegir un destino.
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Edward Westenberg el Sáb Mayo 06, 2017 6:24 pm

Y como siempre que iba a hacer algo al Ministerio, como ir a visitar a su hermana terminaba haciendo otra cosa, o metiéndose en problemas que después Stella debía arreglar hoy no sería la excepción. Pero a su defensa, la chica que tenía frente a sus ojos y que tan idiotamente le había comenzado a hablar se veía agradable, alguien que valía la pena conocer y más en tiempos como estos que tan pocas personas causan aquello.

Se rió y se volvió a desordenar el cabello cuándo ella de manera amable le dijo que  su pregunta ya estaba hecha.- Oh, es verdad.- dijo bajando la cabeza algo avergonzado, para luego sacudir su cabeza como si al hacerlo ordenara sus pensamientos y dejara de comportarse como un retardado.  Volvió a levantar su mirada con una dulce sonrisa y toparse con la hermosa mirada de la chica.

- Sabía que no me equivocaba, tengo memoria fotográfica.- dijo llevándose el dedo índice a su sien. ¿TENGO MEMORIA FOTOGRAFÍCA? ¿EN SERIO? Se retó mentalmente por seguir diciendo tonterías, se estaba comportando como un chico de quince años. Quizás era el hecho hace mucho no compartía con alguien del sector femenino que no fuera su hermana.

Se planteó seriamente la idea de excusarse y seguir subiendo por el ascensor hacia el piso en dónde trabajaba Stella y dejar de seguir haciendo el ridículo frente a esa chica. Pero cómo tiene el extraño donde siempre ir hacia las cosas a pesar de saber que tienen una alta probabilidad de terminar mal bajó del ascensor. En su defensa no podía negarle la invitación de acompañarla que le había hecho la chica. Aunque ella creía que necesitaba de su ayuda, mierda. ¿Y ahora que le decía?

Se pegó una bofetada mentalmente y enderezándose depositó una cálida sonrisa en su rostro.- Bueno primero, muchas gracias por aceptar ayudarme.- dijo sonriente.- Em…mi nombre es Edward, y el verano pasado me convertí en hombre lobo y vine con mi hermana a registrarme, de ahí creo haberte visto.- hizo una mueca con su labio y cómo si su cabello ya no estuviera lo suficiente desordenado paso su cabello una vez más por el.-  Y bueno, me he enterado que aquí ofrecen ayuda, o recomendaciones a personas con “mi condición”.- resaltó lo último haciendo comillas con sus dedos.

- ¿Tú sabes algo de eso o quién podría ayudarme?.- le preguntó mirándola sin perder la sonrisa. Rogando interiormente que su respuesta fuera afirmativa, y más aún que le dijera que ella era precisamente esa persona. Sino, ya tendría que pensar en la excusa para seguir manteniendo una conversación con ella, aunque como iba se iba a plantear realmente la idea de irse derrotado y cabizbajo hacia donde Stella. Quien de seguro se burlaría al menos por tres horas por su idiota forma de comportarse.

Pero de verdad tenía ganas de saber más de ella, a simple vista se veía una persona tan agradable, una buena persona. Quizás se equivocaba enormemente, pero es que sólo era cosa de verla, tenía como una sonrisa imborrable en su rostro y que de sólo mirarla te invitaba a sonreír a su lado.

Necesitaba ampliar su círculo de conocidos urgentemente, de a poco había salido del hoyo que se había sumergido durante los últimos meses, dándose cuenta que ya ninguno de los que solía ser su amigo o gente que estimaba seguía a su lado, y si no fuera por Stella lo más probable es que se encontraría aún en su habitación del Caldero completamente solo. Y no es que no fuera un chico sociable, al contrario siempre había sido una de sus principales características, pero habían pasado tantas cosas que hasta había olvidado como entablar una conversación con un desconocido. Delatándose aquello claramente esta tarde, que si la chica no pensaba que era retrasado comenzaría a creer en los milagros.
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Edward WestenbergMagos y brujas

Harper Collingwood el Dom Mayo 07, 2017 10:06 am

Harper no solía tener demasiadas visitas en el ministerio de absolutamente nadie, su familia no apoyaba para nada su trabajo, eran puristas y no veían con buenos unos que una miembro de los Collingwood pasara gran parte de su tiempo preocupándose por licántropos. Tampoco tenía demasiados amigos, no solía congeniar con la gente de su círculo social, no comulgaba con los ideales del señor tenebroso y el resto del mundo la veía como eso, miembro de una familia a la que era mejor temer.

- Tranquilo, es una broma – le dice al joven mirándole enternecida, le resultaba encantador que se hubiera avergonzado por sus palabras, era raro encontrar a alguien así en la época en la que vivían – Vaya y yo pensando que te habías quedado con mi cara por algún otro motivo – vuelve a reírse, seguía bromeando, le resultaba agradable poder hacerlo dentro del ministerio donde todos parecían estar siempre apagados y en tensión, como si caminaran con chinchetas en los zapatos.

No se acordaba del joven por lo que no sabía en que podría ayudarle, realmente no resultaba de mucha ayuda a nadie allí dentro a no ser que tuvieran una criatura mágica a la que controlar, alguna pregunta sobre ellas, o fuera un hombre lobo, podía ser eso, y si, eso era, el joven lo confirma mientras ella intentaba recordar de que se conocían – Lo siento mucho, digo, lo de que te infectaras – sonríe un poco comprensiva, sabía que para todo el mundo aquello era una maldición – Si claro que lo hacemos, para eso estamos – dice con amabilidad, ella misma pasaba gran parte de su día no solo registrando hombres lobo, si no diciéndoles cómo pueden combatir su problema, como conseguir llevar una vida lo más normal posible.

- Yo puedo ayudarte si lo deseas – se ofrece, realmente esa mañana no tenía mucho más que hacer, estaba bastante libre por lo que pasar un rato charlando con el joven para intentar resolver alguna de sus dudas no iba a ser un problema para ella o interferir en su jornada laboral – Aunque bueno, si prefieres puedo recomendarte algún compañero – se encoge de hombros, igual no quería hablar con ella por algún motivo en particular que no podía percibir.

Le daba buenas vibraciones, era algo que podía notarse en la forma de comportarse para con él, Harper solía ser bastante amable con todo el mundo, pero no tan cercana, él le resultaba dulce y encantador, por lo que inevitablemente ella también tenía que ser así con él, era una joven terriblemente educada, pero muy cauta, sabía que la época en la que vivían no era para fiarse y mostrarse realmente como era con cualquiera.
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Edward Westenberg el Sáb Mayo 20, 2017 9:26 pm

Miró a la chica y sonrió aliviado, al parecer  su nula capacidad de aquella tarde para producir frases coherentes no había sido tan terrible, ya que ella a pesar de todo le seguía respondiendo de manera amable.- No sólo fue por la memoria…- agregó mirándola sonriente.- No exagero cuando digo que fuiste una de las pocas personas que en este lugar me ha tendido una sonrisa, al parecer no conocen mucho esa mueca facial en este lugar.- bromeó soltando una pequeña risa. – Digo, fuiste muy agradable conmigo aquella vez, a diferencia de otras personas.- frunció el ceño al recordar al gilipollas que más tarde los molesto a él y su hermana por su condición de licantropía y si no fuera por Stella de seguro el pobre hombro hubiera terminado hecho trocitos.

- Oh, no lo sientas. La verdad, no lo llevo tan mal.- se encogió de hombros con una sonrisa de lado, mientras nuevamente se llevaba su mano al cabello desordenándoselo un poco. Y no mentía, o sea hace un mes atrás lo había pasado fatal, pero desde que Stella había vuelto a su vida, las cosas volvían a verse de un color mucho más esperanzador. – Sólo que me surgió la curiosidad de informarme más de las posibilidades que podemos tener.- agregó, sabía muy bien que todas sus dudas podías ser resueltas sin problemas por Stella, pero él siempre se ha caracterizado por ser un chico impulsivo, había visto a la castaña y sentido una necesidad imperiosa de hablarle, y bueno eso había hecho.

Los milagros si existen señoras y señores. La adorable chica a pesar de su monumental torpeza de aquella tarde se había ofrecido para poder ayudarlo, sonrió ampliamente y un brillo se asomó por sus ojos.- Si no te es problema y no interrumpo en tu quehacer encantado recibo tu ayuda.- le dijo amigablemente. La miró fijo a los ojos sorprendiéndose del hermoso color que estos desprendían, eran entre una mezcla de verde y azul agua, sacudió su cabeza y sonrió bobamente.

- Muchas gracias…- comenzó a decir para luego hacer una pausa y fruncir el ceño al darse cuenta que aún no sabía su nombre.- ¿Cómo te llamas?.- le preguntó sonriente.- Quiero saber con quién he tenido el gusto de toparme.- agregó, más que mal no todos los días uno se encuentra con personas así de amigables y agradables como ella.

Aún no lo olvidaba que debía ir en busca de su hermana, pero la mayoría de las veces que iba terminaba esperándola más de media hora mientras ella terminaba de ajustar uno que otro trabajo pendiente, así que aún le quedaba ese margen de error para poder conocer mejor a la chica y de paso si tenía suerte conocer algún beneficio para su condición de licantropo. Ok, de lo último no tenía ninguna expectativa, ya que sabía muy bien como eran vistos las personas como él. Sólo era lo primero, debía admitirlo.  
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Edward WestenbergMagos y brujas

Harper Collingwood el Miér Mayo 24, 2017 8:01 pm

La verdad es que el joven resultaba encantador a Harper, en el mundo en el que se movía a diario, tanto en su trabajo como con su familia no estaba acostumbrad a encontrarse gente con el – La verdad es que las cosas no están como para sonreír, son épocas sombrías – atina a decir sin entrar en más detalles sin querer dar pistas sobre sus lealtades al joven que por muy buena gente que le pareciera no podía fiarse como para eso, nunca sabes dónde está un mortifago escondido – No a todo el mundo le gustan los hombres lobo, o entiende lo que supone ser uno – le mira con una ligera sonrisa, sabía que aquello era una maldición, se imaginaba que él también lo consideraba de esa forma.

Y justo sus palabras la hacen cambiar de opinión ¿Estaría contento siendo un lobo? Si era así Harper no lo entendía del todo – No lo llevas tan mal? Usas matalobos? – pregunta con una ligera sonrisa, aquella poción solía ser la solución para ellos pero de todas formas tenían que pasar igualmente por la agonizante transformación. – Pues me encantaría poder ayudarte en lo que me sea posible – dice mientras se queda un momento parada pensando a donde podía llevarle – O bien podemos ir a mi mesa, o si lo prefieres a una de las salas de descanso y nos tomamos un café o un té – comenta con una gran sonrisa esperando que el de su opinión sobre en qué lugar se sentiría más cómodo.

Sonríe cuando le da las gracias  - Soy Harper, Collingwood – se presenta de manera amable y termina por tenderle la mano – Y tú eres? – pregunta después ella justo después, también tenía curiosidad por conocer al nombre del chico – La verdad es que has tenido mucha suerte, mis compañeros no suelen ser tan simpáticos – está bromeando, la verdad es que pocos eran como ella, pero en su lugar de trabajo sí que había personas educadas y amables.

Camina un poco, fueran a donde fueran tenían que moverse de los pasillos, mientras lo hace mira al joven de reojo y sonríe de nuevo, no podía ocultar que le transmitía buenas vibraciones, daba gusto poder estar cerca de alguien que fuera así por lo que a la morena no le importaba para nada pasar tiempo con él y conocerse más.
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Edward Westenberg el Mar Jun 06, 2017 2:16 am

Había ido aquel día, como tantos ya en busca de su querida hermana Stella. Pero el destino quiso que se volviera a topar con una chica que hace tiempo atrás, específicamente desde aquella vez que tuvo que venir al Ministerio a decir “Hola, soy licántropo” le había ofrecido su ayuda y de paso una sonrisa amable que se agradece enormemente en aquel lugar que al parecer carecía de emociones amables.

Empezando de la torpeza misma, y notándose de lo oxidado que estaba su dialogo social logró no parecer del todo estúpido frente a la chica o un bicho raro y ella aceptó ayudarlo en algo que francamente no necesitaba ayuda, más que mal su hermana era licántropa hace mucho años, pero que aun así le había servido de perfecta excusa para poder cruzar más que un simple “Hola” de ascensor con aquella encantadora, y por qué no decir guapa chica.

- Mi humilde opinión es que mientras más sombría es la época, el reír se hace aún más necesario.- se aventuró a decir sonriente. Para su suerte las cosas habían mejorado considerablemente en su vida desde que había vuelto a Stella en su vida, y desde aquel día había comenzado a mirar nuevamente la vida con el vaso medio lleno. Y cada vez que podía compartía e irradiaba su animoso pensar con los demás. – Puf, ni me lo digas. De hecho no sé si recuerdas pero casi me voy a golpes con un hombre que insulto a mi hermana por tener la misma condición de luna llena que yo, jejé.- dijo soltando una risa traviesa, mientras se llevaba nuevamente la mano al cabello y se lo desordenaba mientras ponía su mejor rostro angelical.

- No lo llevo TAN mal.- repitió poniendo hincapié en la palabra “tan”.- Digo, es un desastre los días previos y posteriores, siento como si mi cuerpo lo tomará un gigante y lo golpeara constantemente contra la corteza de un árbol, pero aun así cada vez logro soportar mas ese dolor, o ese cansancio. No son muchos los cambios o avances que he logrado, pero algo es algo. Al menos suelo rodearme con gente que me ayuda en ellos, lo comprende y ya lleva más años que yo recibiendo los cambios que nos produce nuestra querida luna.- terminó por decir encogiéndose de hombros. Frunció el ceño confundido.- ¿Matalobos? ¿Qué es eso?.- le preguntó curioso y algo alarmado. ¿Qué iba hacer él tomando una cosa que llevará por nombre el querer matar a su lobo interior? A su modo de ver aquello no tendría ni pies ni cabeza.

Sonrió aún más ampliamente cuándo la chica acepto ofrecerle su ayuda y de paso le ofreció un taza de café o té ¡Definitivamente era su día de suerte!.- Encantado acepto una taza de café.- le respondió animoso. Desde que se había ido a vivir solo la cafeína comenzó a formar parte de su diario vivir, manteniéndolo despierto y activo sobre todo cuando la luna llena se acercaba, y gracias a ella es que aún mantiene su trabajo. Así que si alguna vez tuviera que hacerle una Oda a algo Edward lo más probable es que se lo hiciera al café.

- Harper, que bello nombre.- le dijo sonriente, mientras se llevaba su mano derecha a su cien.- Click, archivado en mi memoria, jamás de los jamases lo olvidaré.- dijo mientras hacia un gesto con sus manos para poner hincapié en sus palabras.- Edward Westenberg, el más agradable lobo de los alrededores. Muy amigable, algo torpe pero juguetón.- bromeó con voz galante guiñándole el ojo para luego echar a reír.- Eso mismo estaba pensando, que hoy definitivamente había sido mi día de suerte. Mira que toparme contigo, la chica de la sonrisa y que ahora puedo ponerle nombre. Harper la chica sonriente.- mientras decía el nuevo apodo que le había puesto movió sus manos como si de un gran título se tratase.

Ya había agarrado confianza, ya había pasado por lo peor que era romper el hielo, y cuando Edward ya daba ese paso no había nadie que lo detuviera, era muy confianzudo y travieso. Caminó feliz y campamente a su lado siguiéndole sus pasos hacía donde la chica lo llevase, y cada vez que observaba que ella lo miraba de reojo movía sus cejas de arriba abajo sólo para hacerla reír, el sonido de su risa era muy encantador y contagioso.

Cuando llegaron a un salón apartado con una mesa de madera y sillas a su alrededor, no se sentó de inmediato ya que la curiosidad lo había dominado nuevamente.- Sé que quizás va fuera de contexto, pero siempre hago esta pregunta ¿Estudiaste en Hogwarts? Y si es así ¿Cuál fue tu casa?.- le preguntó con ojos brillantes. Si los muggles comprendían y podían reconocer la personalidad de las personas por sus signos zodiacales, Edward podía comprender o al menos hacerse una idea dependiendo de la casa a la que habían pertenecido. Quizás era una cosa infantil y sin sentido, pero ¿Quién dice que Edward no es infantil y muchas veces actúa sin sentido alguno? Nadie señoras y señores, nadie.
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Harper Collingwood el Jue Jun 15, 2017 2:46 pm

La compañía de aquel joven le estaba resultando de lo más agradable a Harper, refrescante por tener a alguien cerca que demostrara vitalidad y ganas de tomarse la situación que estaba viviendo como lo hacía – Esa es una bonita forma de pensar, pero como puedes ver aquí no es compartida por casi nadie, reír es algo que poco a poco se va olvidando – termina por decir con algo de pesar, ella también intentaba tener esa visión del mundo, pero a veces era difícil cuando estabas rodeado de tanta negatividad. – Sé que debe ser difícil aceptar lo que digan de vosotros, pero sois los distintos, empieza en ti que cambien su forma de pensar, debes ignorar sus palabras – comenta sonriéndole de manera cómplice, ella creía que si les demostraban que eran seres humanos acabarían viéndoles así, como lo hacía ella, en realidad el chico que tenía delante le parecía de lo más humano y lindo que había visto en mucho tiempo.

- Y tampoco parece que necesites mucho mi ayuda – comenta mirándole con las cejas arqueadas cuando empieza a hablar de aquella manera, a explicarle como superaba las noches de luna llena – Vale sé que el nombre suena feo – se ríe-  Pero no lo es para tanto, se trata de una poción, complicada, costosa, pero que tomándola consigues tener control sobre el lobo, es decir mantienes tu consciencia cuando estas transformado, sigues siendo tu – le explica, ellos tenían acceso a ese brebaje pero sabía que no todo el mundo podía conseguirla, era difícil de preparar y costosa - creo que podría conseguirte alguna si quieres probarla, incluso puedo ayudarte y pasar alguna luna contigo para ver si funciona – sonríe encogiéndose de hombros, siendo sincera con su ofrecimiento.

Cuando acepta el café sonríe haciéndole un gesto para que la siguiera – Perfecto, vamos – en su departamento tenían una sala de descanso con una cafetera donde podrían estar tranquilos, conversar y disfrutar del oscuro líquido, además, estaba cerca.

- Me alegro que te guste, a mis padres debió gustarles también – dice medio bromista la verdad es que a ella también le gustaba, su madre había dado en el clavo al elegirlo. Se ríe con su presentación – Yo tampoco lo olvidaré Edward el lobo más agradable de los alrededores pero prefiero recordarte con el chico despeinado de cara de niño travieso – bromea guiñándole un poco, pero sus siguientes palabras le desconciertan un poco – La chica de la sonrisa? Ahora es cuando vas a decirme que te acordabas de mí, de mi sonrisa y que finalmente sabes mi nombre? Enserio? No te creo suena un poco romántico – le dice divertida realmente no creía que el joven fuera por ahí por eso se toma la libertad de decirlo sin que se le borre la sonrisa.

La situación entre ellos se estaba volviendo extraña para Harper, cada vez que le miraba él le hacía monadas y conseguía quitarle los colores, hacerla sonreír, termina por reírse – Para por favor – le pide señalándole con el dedo índice – Soy una mujer seria, una empleada del ministerio -frunce el ceño intentando mantenerse de esa forma, pero se ríe volviendo a mirarle.

Una vez entra en la sala Harper le sonríe – Ponte cómodo – le dice mientras se acerca a la cafetera para ponerla a funcionar, luego saca su varita y la mueve para que unas tazas salgan del armario para colocarse sobre la mesa – Si, estudie en Hogwarts y soy una orgullosa ex Gryffindor – le mira divertida – Y tú? – también siente curiosidad por él y quiere saber si tienen eso en común.
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Edward Westenberg el Jue Jun 29, 2017 8:52 pm

- Pero ya me tienes aquí, y me niego a que al menos tú olvides sonreír ¿eh?.- le dijo ofreciéndole una sonrisa que mucho de los presentes podrían definirla como encantadora. – Lo sé, Stella me dice lo mismo. Pero es que, bueno a veces suelo ser un poco… ¿cómo decirlo? …algo, impulsivo jejé.- soltó una risita para luego sonreír achinando su ojos y desordenarse con su mano derecha el cabello.  Es que no quería cagarla, y ahora que había recordado que ella vio aquel accionar suyo no quería que pensará que era un gilipollas matón o algo por el estilo.

- En eso te equivocas, necesito ayuda, y mucha. Y mucho mejor si la persona que lo hace eres tú. Definitivamente este mi día de suerte.-  dijo animado y sin apartar su mirada de la de ella. Es que apartarla era imposible, un tiempo perdido, joder, es que era tan bonita.

¿Feo? ¡Sonaba horrible! Pero prefirió callárselo, y escuchar sus argumentos. Ya que podía ser un martirio terrible los días previos  y posteriores a la luna llena, pero de ahí a querer matar a su lobo interior, no, no, ya le había agarrado cariño y a decir verdad ya formaba parte de él y lo aceptaba. Ahora si ese horrible dolor que sentía, según la chica disminuía con esa hasta entonces desconocida para él poción, pues bien. No perdía nada ¿no?. - ¡¿Seguiría siendo consciente?!.- exclamó con los ojos como huevo fritos por la sorpresa.- ¿ Esa poción es real? ¿O en cualquier momento saldrán las cámaras diciéndome que es un joda? Que si es así, destruirías mi corazón en ocho mil pedazos, señorita.- bromeó, llevándose hasta la mano a su corazón para incrementar el dramatismo. Hubiera sido mucha más real y hubieran sonado mucho más convincentes sus palabras sino fuera porque esa sonrisa traviesa que tanto lo caracterizaba se negó a abandonar su rostro. - ¿Pasar una luna conmigo? ¿Me está ofreciendo una cita, amable señorita?.- le preguntó en broma, para luego soltar un risa.- Acepto, aunque aún no me crea todo eso de la poción milagrosa, pero acepto. Es que imposible negarse a una invitación como esa.- sonrió de manera coqueta. Debía controlarse, de seguro ella sólo lo quería ayudar y él iba tomándoselo todo de otra manera y sacándolo de contexto.

Y como su suerte aquel día parecía estar en todo su esplendor, la chica lo había invitado a por una taza de café. OK, había hecho un poco de trampa diciendo que necesitaba ayuda, pero qué más da, era una mentirilla muy inocente ¿no?, además hasta el momento ya le había dicho algo que él no sabía, como la poción mata…bueno esa. Así que al parecer ella si podría ayudarle en varias cosas.

- Pues bien, mejor para mí esa definición, así sacamos mi lado torpe que bueno, ya podrás haber observado hace un par de minutos atrás.- asumió haciendo una mueca para luego sonreír. Es que mantener la sonrisa le resultaba muy fácil al estar al lado de Harper.- Ahora que lo dices así, pues bueno puede sonar algo romántico.- aceptó encogiéndose de hombros, sin vergüenza alguna. – Pero es la verdad, tiene una sonrisa inolvidable señorita Harper.- le dijo encantadoramente.

- Está bien, está bien, me detendré. Pero sólo diré que a mí no me engañas, sé que en el fondo hay una chica todo menos seria.- le susurró, para sacarle la lengua divertido. Es que Edward era bromista y travieso por naturaleza, y le encantaba hacer reír a los demás y más aún si tenían una sonrisa tan bonita como la chica que tenía a su lado.

Llegaron a la sala en donde podrían hablar con más calma, y como jamás se ha caracterizado por ser una chico tímido tomó las palabras de la chica y sin chistar se dispuso cómodamente en una de las sillas del salón. Se hubiera ofrecido a ayudarla pero no sabía dónde se encontraba cada cosa, por lo que hubiera sido más un estorbo que cualquier otra cosa.

-¿ Gryffindor?.- pregunto agradablemente sorprendido.- Pues yo también.- agregó sonriente.- Soy un orgulloso ex - león.- terminó por decir guiñando un ojo divertido. – Quién lo diría, al parecer tenemos más cosas en común de los que pensábamos, sonrisa bonita.- le dijo mirándola con una sonrisa de lado.
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Edward WestenbergMagos y brujas

Harper Collingwood el Sáb Jul 01, 2017 11:25 pm

Harper se contagia por el buen humor del chico y no puede evitar mirarle divertida  - Vale, suficiente ladronzuelo, haz el favor de dejar de robarme sonrisas porque pienso enfadarme – comenta bromista, sonriendo, animada por que la presencia del joven tenía ese efecto en ella, a pesar de estar en un lugar oscuro se animaba con su espíritu – Pues la impulsividad hay que dejarla a un lado, no suele ayudar mucho – ese rasgo en su personalidad le hace pensar que tal vez sea muy joven y por eso el espíritu rebelde y peleón afloraba cada poco tiempo, pero de todas formas no quiere preguntar su edad, le da un poco de vergüenza.

Aquella mirada que clava en ella hace que se sonroje ligeramente, era fácil sacar los colores a Harper pero normalmente nadie intentaba hacerlo, de manera tímida se coloca un mechón de pelo detrás de la oreja – Pues aquí estoy, encantada de ayudarte en lo que me sea posible – dice sin mirarle del todo, intentando que no note el rubor en su rostro.

Intenta explicarle lo mejor que puede la función de la poción, si no la tomaban no tenían control y se volvían peligrosos y agresivos, cuando lo hacían mantenían su consciencia dentro del animal por lo que podían controlarse y no herir a nadie – Claro, eres tú mismo dentro de la piel del lobo – trata de explicarle – Al menos esa es la información que me han dado otros que la consumen y son muy felices haciéndolo – intenta que vea el lado bueno de tomar la poción que no era otro que conservar el control y no herir a nadie. – Es real, mucho, si te animas a probarla prometo conseguírtela – le guiña un ojo para después volver a sonrojarse ante la mención de tener “una cita” – Bueno, realmente si lo es, una cita quiero decir – le mira de reojo, debía controlarse, era una mujer adulta podía lidiar con un joven encantador tonteando con ella sin quedar como una maldita idiota – Esta bien, pues la próxima luna llena haremos experimentos juntos – dice finalmente, animada por la idea de quedar con él, la vitalidad del joven era contagiosa y sentía que necesitaba eso en su vida, alegría.

- Es que es una definición muy acertada, hay que estar ciegos para no verla – sonríe, lo hace de manera amplia – No puedo creerte, o si, no se la verdad – comenta de manera divertida, le resultaba encantador y un gesto precioso que la recordara por su sonrisa, le gustaría poder decirle lo mismo ahora que había pasado tiempo con él y le parecía encantador y adorable.

Le mira frunciendo el ceño – Vale la verdad es que no quiero que te detengas, me encanta que seas tan divertido y capaz de contagiarme, pero estamos en medio del ministerio de magia, no es una buena idea – comenta sin poder dejar de sonreír al ver sus gestos, al menos ahora estaban solos, lejos de miradas curiosas que cuestionaran sus formas.

Sirve el café mientras escucha que el también perteneció a la casa de los leones – Vaya, pues voy a tener que empezar a creerme que sí, que tenemos cosas en común  - le mira un momento mientras el café empieza a servirse – No te he preguntado si lo que tomas es café u otra cosa – le mira de medio lado, sonriendo levemente – Ves como no eres el único desastre aquí – suspira esperando que le diga que quiere tomar.
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Edward Westenberg el Jue Jul 27, 2017 4:08 am

- Oh no, no, no. Lo que menos quiero es verte enfadada, así que…-  elevó ambos brazos en modo de “tregua”, para luego acercar su mano derecha a la boca y hacer un gesto que indicaba que al menos por un momento se mantendría con la boca callada. – Hay que dejarla de lado pero bien cerca, también tiene sus beneficios ¿sabes? .- le tentó divertido. Hizo una mueca al comprender que no había alcanzado ni a durar cinco segundos callado. Sí definitivamente era un chico muy impulsivo.

Puso rostro de boba al observar como las mejillas de Harper se volvían de un tierno color rosa. Joder, sí sonriendo se veía increíble, sonrojada era…indescriptible. Sacudió su cabeza para salir de ese mini trance en el que había entrado. Tenía que concentrarse si no quería quedar como un  adolescente idiota frente a la castaña. Realmente no quería arruinar las cosas esta vez, quería simplemente conocerla, sólo eso.

Su boca se desencajó y sus ojos se transformaron en dos huevos fritos.- Yo… mismo…dentro del…lobo.- repitió por lo bajo aún sin poder creerlo. Frunció el ceño, sin entender cómo es que Stella aún no tenía conocimiento de aquello. Joder, tenía que correr a decirle todo esto. Y de paso ella lo perdonaría por dejarla tirada en vez de ir a buscarla como le había prometido.

Pues, trato.- dijo animadamente y con una amplia sonrisa a la chica. Jamás negaría una cosa tan  maravilla como esa. Al menos sonaba bien, ahora que lo fuera era otra cosa. Pero como dicen por ahí, el que no se atreve no cruza el río, y bueno,  Edward ya está del otro lado.  – Perfecto, ya tenemos una cita entonces. Presiento que será una gran luna llena.- le dijo de manera coqueta, ofreciéndole una sonrisa de lado sincera y sus ojos siempre fijos en su mirada.

- Deberías creerme. Sí te vieras justo desde este plano…- comenzó a decir mientras con sus manos creaba un marco como de fotografía justo a la altura de su boca.- Entenderías a los que me refiero.- terminó por decir encogiéndose de hombros sin perder jamás su sonrisa.

- Tienes razón, no lo es. Pero te he de advertir que como lobo también soy muy divertido. Así que en nuestra próxima cita no te salvas- bromeó, no tenía ni idea de cómo era en las noches en que la luna llena hacía su aparición. Pero si todo lo que la chica le decía era verdad, cuando tuviera esa poción sí podría saberlo.

Gryffindor. Claro, era sólo cosa de prestar atención a cómo había fruncido el ceño anteriormente cuando había tenido que reconocer algo. Orgullosa. – El café está perfecto, gracias.- le respondió amablemente.

Arrugó la nariz pensativo como si de pronto algo hubiera hecho click dentro de su cabeza para luego clavar su mirada en la castaña.- Duda: ¿Cómo es que podrás acompañarme en Luna llena? Digo, ¿La poción logra eso también? ¿Podré estar con humanos sin tener las ganas de hacerlos trocitos en mi forma de lobo?.- preguntó sumamente curioso.

Sin pensar si quiera la posibilidad que ella fuera una animaga, es que estaba demasiado concentrado en imaginar todas las cosas que podría hacer si realmente esa poción fuera real.


. . . . . . .


El resto de la conversación siguió llena de bromas saca sonrisas por parte de el castaño, mezclado a ratos con un rostro de bobo del porte de un buque cuando Ed pensaba para sus adentros que la joven maga aparte de ser sumamente guapa era inteligente.

El licántropo no sabría decir exactamente cuanto tiempo paso al lado de la castaña, pero habían intercambiado datos de contacto y una promesa de volver a verse, en un lugar mucho más distentido que aquel. Así que pese a que recibió un fuerte regaño por parte de Stella al llegar al piso, Edward durmió con una gran sonrisa aquella noche.

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