Situación Actual
5º-11º
12 noviembre ➟ luna llena
Entrevista
Halloween
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Come back to my life [Caroline Shepard]

Sam J. Lehmann el Jue Jun 15, 2017 1:43 am

Come back to my life [Caroline Shepard] CDc4bj4
Caroline Shepard & Samantha Lehmann - 13 de junio del 2017, doce de la noche - Callejón Knockturn - Ropa

Era trece de junio, normalmente por estas fechas ya todo el mundo comienza con las vacaciones de verano, los viajes a lugares extranjeros, los helados al mediodía y las noches de calor. Esos días en donde te evades de lo que te rodea e intentas vivir una vida más relajada en donde todo gira en torno a ti. ¿Ahora? Ahora era imposible, al menos para aquellos que están siendo buscados por la ley. Ahora lo que tenías que hacer era asegurarte de estar en un hoyo suficientemente profundo para no dejar nada al azar y que pudieran encontrarte. Ahora, simplemente, no podías ni soñar con ir un día a la playa. Que oye, muchos fugitivos podrían simplemente irse del país y ocultarse en cualquier rincón del mundo, pero por desgracia para Samantha, ella no podía hacer eso. Lo hubiera hecho hace mucho, de haber podido.

Aquella persona que tenía poder sobre ella le había dejado muy claro desde el principio que si seguía viva era para servirle a él y que no se le ocurriese irse del país. Le dijo que se mantuviera oculta, para que él pudiese acceder a ella en cuánto lo necesitase y que sobreviviese hasta que él dijese lo contrario. Por ahora, siempre había contactado con ella para aprovecharse de sus dotes en la legeremancia, obligándole a hacer cosas en contra de aquellos que están en el mismo bando que ella.

Y así estaba, sobreviviendo de la manera más humillante posible, sobreviviendo porque un enemigo en realidad quiere utilizarla y por eso todavía la mantiene con vida. Porque si nos ponemos a pensar fríamente, era sólo eso. Un objeto de usar y tirar que su enemigo todavía no había visto la oportunidad de aprovechar por completo. Sam, mientras tanto, se encargaba de intentar ir un paso por delante de aquellos que iban a por ella, limpiando su nombre como podía y librándose de aquellos que querían cobrar su ejecución. Al fin y al cabo, le habían ordenado que sobreviviese, aunque eso fuese ir en contra de los propios intereses de aquel a quién jura lealtad y devoción. Sonara irónico, ¿no? Menos mal que ese mortifago que la domina es lo suficientemente egoísta como para vender la causa a cambio de la absoluta verdad de una legeremante.

En aquella ocasión en donde Sam tenía que enfrentarse a sus propios problemas para sobrevivir, seguía la pista de Wolfang Schmidt, un mortífago con un puesto de poder en el Ministerio que llevaba persiguiendo a Sam hacía mucho tiempo, desde casi el principio de todo ésto. Antes del cambio de gobierno, Wolfgang y la legeremante habían tenido serios problemas en el Ministerio por culpa de ciertas discusiones y discrepancias... aunque todo ésto venía ligado a que Wolfang Schmidt era en realidad un ex-compañero de Hogwarts con el que jamás de los jamases se llevó bien. Para él, como muchos decían en Hogwarts, solo era otra asquerosa sangre sucia. Al ver que había llegado tan lejos en la vida y ambicionaba un poder igual o mayor que él, se vinieron los violentos tratos verbales en el Ministerio y, ahora, más que nunca, quiere dar con ella para, supongo, dejarle claro el puesto de un asquerosa sangre sucia. Debía de hacérsele la boca agua sólo de pensar en capturar a Sam para evidenciar todo lo que desde pequeños le dijo.

Ella estaba muy bien escondida, pero no podía dormirse en los laureles y esperar que nadie le encontrase. Al final, siempre terminaban encontrándola, por lo que además de limpiar el rastro, tenía que cambiar constantemente de lugar en donde colocar su cutre tienda de campaña y pasar los días. Sin embargo, ese día no se encontraba allí en su tienda sin hacer más nada que esconderse, sino que había aprovechado que la noche había caído para ir en busca del señor Schmidt. Nadie se esperaba que una presa que se mueve sola vaya nunca a por su depredador y eso era precisamente lo que iba a hacer Sam: cogerle desprevenido, con la guardia baja y deshacerse de aquel estúpido mortifago cegado por la codicia. No, no iba a matarlo. Sam jamás había matado a nadie —al menos conscientemente— sino que iba a hacer que jamás recordase ningún vinculo o emoción en relación a Samantha Lehmann. Así dejaría de buscarle con tanto ahínco y se libraría de un acosador muy peligroso.

Su información la llevó al callejón Knockturn y cuando llegó media noche se apareció en una de las azoteas de aquel lugar. Había adoptado la habilidad de Catwoman, como ella lo llamaba, se escondía en las sombras, adoptaba una posición más ventajosa en las azoteas y atacaba por la espalda. Era la única manera que tenía de no cagarla; Sam nunca había sido una buena espía, ni tampoco una buena duelista. Pero debido a las circunstancias, había tenido que adaptarse.

Si bien su objetivo era Wolfang, algo le hizo desviar la atención. Una manada de personas —en realidad eran solo seis, pero en comparación con los pequeños callejones de Knockturn parecían más— corría a través de las calles. Frunció el ceño al ver aquello y justo detrás pudo ver como varias estelas de humo negro le rodeaban a través de los callejones que desembocaban en donde estaban ellos. Los mortifagos eran cuatro, pero al menos a simple vista, los que huían no parecían poseer nada con lo que defenderse: sólo uno poseía varita. Sam intentó aparecerse en otra azotea para ver mejor, pero no pudo: alguien había conjurado una barrera anti-aparición, así que simplemente observó la escena desde allí arriba, consciente de que no tenía que meterse. Meterse sería un absoluto error. Aquello no iba con ella.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1266
Puntos : 1025
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Caroline Shepard el Vie Jul 21, 2017 7:13 am

Miró su reloj y sonrió, en cinco minutos se cumplirían tres meses desde que había regresado a Londres. Levantó su mirada y dirigió una mirada a todos los que se encontraban a su lado y suspiró. Hace dos semanas había decidido – como bien le decía su madre- ocuparse en vez de preocuparse.

Todo comenzó hace un mes, aquella noche en el Ministerio donde tuvo que presenciar como dos fugitivos eran acorralados como ratones para luego ser llevados  a cautiverio. Los había intentado ayudar, pero no lo suficiente como para que lograran escapar.  Esa noche comprendió que nunca más su identidad  debía ser problema para  sus ideales. Pero, ¿cómo hacerlo sin ponerse en el ojo del halcón?.

Definitivamente ella aún no daba toda la pelea, pero tampoco podía entregarse de manera tan irracional e ir atacando a todos los que le causaban dolor de cabeza u asco. Si fuera así más de medio Ministerio estaría en San Mungo, o ella estaría encerrada en aquel asqueroso lugar llamado Área- M. No podía creer lo que sus ojos leían la primera vez que supo de aquel lugar y realmente quiso irse lejos, dejarlo todo,  cerrar los ojos y estar en la laguna de Tseu escuchando el sonido del aleteo de los snidgets dorados volando a su alrededor, libres.

Pero no. En vez de aquello nació “M”. Fue una noche en que Caroline se encontraba en el balcón de su pequeño –pero no por eso menos acogedor- departamento situado en Londres no mágico. Era verano, veía a los muggles divertirse, pese a la altura escuchaba sus risas, el choque de sus vasos, y sus pies sonar sobre el suelo en lo que la maga estaba segura eran pasos improvisados pero sumamente gustosos en una pista de baile. Todo era fiesta esa noche en aquel barrio muggle,  cuando de pronto pensó por un momento ¿Cómo es que se encontraría también en ese preciso momento Londres mágico? Y como jamás ha podido negarse a su curiosidad, cerró sus ojos y soporto la desagradable sensación de una aparición. Ni siquiera le importo que estuviera simplemente con su pijama puesto, sólo se dedicó a mirar.

Y vaya. Vaya como reinaba el silencio.

Cabello violeta amarrado con una coleta a lo alto, máscara de rostro, más ropa cómoda pero sin excepción  pulcramente negra: daban como resultado a su alter ego “M”. Uno que sale por las noches a causar un poco de bullicio a las calles mágicas. Para decirles a los magos de allá arriba que algunos también pueden ponerse máscara y salir a darles pelea. Y bueno, así es que conoció una noche a  : Las gemelas Jo e  iO, Sussie la mayor del grupo, y los primos Marie, Violet y Gaspard. Eran un grupo totalmente heterogéneo, pero pese a sus diferencias algo los unió desde hace meses: su sangre. Todos eran hijos de muggles, y debían ir como fugitivos porque o habían perdido a sus familias o simplemente no sabían de su paradero.
Todo fue gracias a su encuentro con Jo una noche en el bosque aledaño al Callejón Knockturn. La ayudo a escapar de un carroñero, y aquel acto bastó para ser invitada a la tienda con los demás.

Desde entonces ya ha estado seis noches con ellos, les trae alimentos, algo de ropa, y noticias del exterior.  Y pese a que en un comienzo no fue bien recibido por todos que ella no mostrara el rostro ahora ya era aceptado. Además el hecho de que Caroline fuera la primera maga que les ofrecía ayuda en meses la dejaba en una muy buena posición. Ella los ayudaba, ellos no hacían preguntas.

Volvió a mirar su reloj y sonrió, hace exactamente tres meses que había regresado a Londres después de diez años.

- ¡Huyan! ¡Nos han pillado! ¡HUYAN! – escuchó gritar a Sussie del exterior de la tienda de acampar. Todos se levantaron al instante, ella sacó su varita. Al segundo una de las paredes de la tienda se volvió cenizas.

- ¡Corran, yo los distraigo!- exclamó para comenzar a lanzar hechizos protectores que le dieran algo de ventaja a los demás para correr  y dispersarse por el bosque. A su suerte sólo eran cuatro los Mortifagos, por lo que combatirlos por un tiempo no fue del todo difícil, observó como la mayoría había desaparecido por el bosque a excepción de las gemelas. Maldijo por lo bajo y corrió a su encuentro, y antes de que un hechizo les diera Caroline cerró los ojos apareciéndolas en una de las calles del Callejón Knockturn.

¡Que sensación más desagradable es la de aparecerse con otras personas! Las tres cayeron de bruces al suelo.- Si serás bruta, M. ¿No podrías habernos aparecido en un lugarsito más blando?- soltó burlona Jo mientras se  levantaba del suelo para tenderle una mano. Caroline soltó una risa pese al dolor que tenía en su trasero en esos momentos.

- ¡Gaspard!.- gritó una temblorosa iO,  los rubios cabellos del mago hicieron acto de presencia bajo la oscura noche. Caroline sonrió cuando observó que se encontraba de una pieza.- ¡Chicas! .- exclamó animado el mago corriendo a su encuentro

- ¡Los sombras negras, los sombras negras!.- apareció Violet gritando de la esquina, detrás de ella Marie, y unos diez pasos detrás Mortífagos. Caroline frunció el ceño, ya había sido suficiente de juegos. Todos nuevamente se dispersaron, pero ella se mantuvo allí y sacó su varita. No fue difícil aturdir al primero y knockear al segundo. Pero lo que no se esperaba era el Sectum del tercero, y la explosión causada por el cuarto que la hizo caer al suelo.

Pese al dolor se levantó, ella era la única que tenía varita, y era su deber que esos Mortifagos no fuera tras los demás. La herida paso a segundo plano, logró deshacerse del tercero, ahora sólo quedaba uno. Con un expelliarmus logró que su varita volará lejos, se acercó a él y disfruto un combate, había que admitir que el Mortifago no era tan malo pero si algo torpe y lento en ocasiones que le daban una ventaja a la rubia.

- ¡¿Wolfang?!.- se retó mentalmente al segundo que lo había dicho. Pero la sorpresa que se había llevado cuando de un golpe logró arrebatarle la máscara al Mortifago había sido de alto impacto. Era uno de sus  compañeros de generación, un chico bastante desagradable por cierto.- No sé de que me asombro, siempre fuiste como una patada en el culo.- agregó fríamente para darle un puñetazo en la mandíbula.

Lo que ninguno de los dos se imaginaba que en la azotea de uno de los edificios a su costado había alguien que los estaba observando.
Caroline Shepard
Imagen Personalizada : Come back to my life [Caroline Shepard] Tumblr_p82e7oyKuw1u2ragso1_500
RP : 10
PB : Evan Rachel Wood
Edad del pj : 27
Ocupación : Regulación de criaturas
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 16.212
Lealtad : Pro-muggle.
Patronus : Tigre Blanco
RP Adicional : +2F
Mensajes : 269
Puntos : 182
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4198-caroline-shepard#66802 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4199-part-of-my-life-rs-caroline-shepard#66808 http://www.expectopatronum-rpg.com/cronología http://www.expectopatronum-rpg.com/baúl
Caroline ShepardTrabajador Ministerio

Sam J. Lehmann el Vie Jul 28, 2017 1:58 pm

Desde allí arriba podía observar la pelea desde lejos, pero con una precisión increíble. La persona enmascarada —la única que portaba varita de los que huían— había conseguido quitarse de encima a tres de los enemigos, aunque no sin salir ilesa. Cuando recibió daños por defender a los indefensos tuvo la necesidad de bajar allí abajo a ayudar, movida por ese sentido de la justicia que la motivaba últimamente... pero no lo hizo. Además de esa impulsividad que había nacido en ella, también seguía conservando ese miedo que siempre la ha caracterizado.

Curiosa, continuó observando. ¡En realidad no sabía qué hacía ahí! Sólo se ponía en peligro y hacía que se odiase a sí misma por no interceder en aquella riña. Nunca había sido una chica que resaltase por su valentía, pero al menos últimamente debía de admitir que la sacaba de no sabía dónde. No fue hasta que tuvo claro que el último enemigo en pie fue Wolfgang, hasta que no demostró verdaderas intenciones de inmiscuirse en aquel asunto. ¿Lo peor? Que un sentimiento de lo más extraño y desconocido la invadió cuando vio el rostro de aquella chica y escuchó, a duras penas, su voz. No podía ser ella. Era imposible que fuese ella. ¡Ella no volvería a Londres precisamente en este momento! ¡Se supone que fue Ravenclaw y destaca por su inteligencia!

Vio desde allí arriba cómo se ensartaban en una pelea y, gracias a los gritos de Wolfgang, pudo asegurarse de que sus pensamientos eran más reales de lo que le gustaría.

Voy a darte tremenda paliza, Shepard, que me pedirás que te mate con tal de no sufrir —dijo con odio después de recibir aquel golpe en la mandíbula. Wolfgang siempre había sido de esas personas a las que le encanta alardear de lo que van a hacer o lo que han hecho. Tenía más boca que cerebro. Escupió sangre después de aquel puñetazo. —Siempre has sido un maldito grano en el culo, protectora de los débiles y justiciera porculera. Ahora estás acabada. O te mato, o me matas, porque pienso hacerte la vida imposible después de esto, asquerosa traidora —añadió, abalanzándose contra ella con un puñetazo bruto por delante.

Parecía ser que Wolfgang era el más competente de los cuatro mortífagos que habían enviado, parecía defenderse muy bien cuerpo a cuerpo ya que a ambos magos se les habían caído las varitas y no podían defenderse ni atacar mágicamente. Sam, por su parte, estaba helada. Aquella chica era Caroline.

Era Caroline.

Era… Caroline.

¿¡Qué hacía ahí Caroline!? ¿¡Por qué había venido a Londres precisamente en este momento de injusticias y mierdas!? ¿¡¡Por qué se mete en líos!!? Bastante estresada estaba con el tema de Henry y su estúpido cerebro ultrajado como para ahora preocuparse también de Caroline. ¡Sus dos mejores amigos habían vuelto en el peor momento de su vida! Aunque… ¿debía interpretarlo como una señal positiva? Habían vuelto, aunque en un mal momento. Eran como esa luz complicada que intenta abrirse paso entre las tinieblas... ¡pero no! ¡Aquí corre peligro!

Observó cómo Wolfgang golpeó a Caroline en el rostro y le hirvió la sangre a la legeremante.

No te preocupes Shepard, acabarás aquí. Me encargaré personalmente de dar con tu amiga sangre sucia y te prometo que seré benevolente. Le dejaré claro de todas las maneras posibles lo superior que soy a ella y no la mataré. La dejaré tan hundida en la miseria que querrá suicidarse, pero no podrá. No podrá porque se estará pudriendo en Azkaban. —Sonrió con malicia.

Fue en ese momento en donde pudo ver como el primero, aquel que había sido aturdido mágicamente por su amiga, se iba recomponiendo lentamente del lugar en donde se encontraba. Confundido, comenzó a buscar su varita por el suelo, desesperado al ver como su último compañero en pie se enfrentaba un duelo en el que tenía posibilidades de perder.

Por lo que había entendido y el hecho de que Caroline llevase máscara, le daba a entender que de encontrarse con Sam, sólo la metería en líos. Y lo menos que quería era meter a su amiga en líos. No obstante, cuando aquel hombre consiguió su varita y la levantó en dirección a Caroline desde la espalda, Sam no pudo quedarse de brazos cruzados. Se lanzó desde la azotea y, con un Aresto Momentum, amortiguó la caída suavemente hasta quedarse al lado de Caroline a tiempo de parar la maldición cruciatus que había salido con odio y resentimiento de la varita de aquel primer enemigo y se dirigía a ella a traición por la espalda. Wolfgang se sorprendió ante la aparición de una nueva figura, el enemigo número uno —llamémosle así por el momento— se sorprendió también ante esa repentina aparición y, cuando la mirada de ambas chicas se encontraron, Sam solo tuvo un comentario. —Saca a Rudaminga y patéale el culo a ese imbécil —le dijo sin apartar la mirada de ella, aún con la varita en alto.

¡Es mi día de suerte! —Gritó Wolfgang, alegre por sobreestimar sus capacidades y subestimar la de las dos chicas que tenía delante. Ahora mismo Sam y Caroline eran muy diferentes a las que había conocido en Hogwarts.

Sam, sin embargo, se encargaría del hombre que tenía la varita en la mano, el cual se relamía al reconocer el rostro de Sam de los carteles de “se busca”. Para él, ahora mismo la cara de Sam tenía forma de veinticinco mil galeones. Era un precio demasiado tentador; la carroña más asquerosa se peleaba por cazar a personas así que le solucionasen mucho la vida. Ella empezó atacando con un Expulso, dispuesta a dejarle K.O. Nunca había sido una chica violenta pero últimamente era o hacer daño o que te hiciesen daño y, al menos ella, no estaba dispuesta ni a sufrir ni a que sufriesen sus seres queridos. Si estas dos personas no desaparecían o olvidaban lo que habían visto ahora, Caroline se metería en líos. Sam ya no tenía remedio, pero ella sí. Y Sam iba a ayudarla a que no se metiese en la mierda en la que ella estaba metida.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1266
Puntos : 1025
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Caroline Shepard el Mar Ago 15, 2017 2:50 am

Era muy consciente del peligro que corría estando a su lado y más aun ayudándolos, pero simplemente no podía quedarse más tiempo de brazos cruzados mientras allá afuera habían miles de magos escapando o sufriendo por culpa de magos –a su modo de pensar- fascistas y sumamente idiotas. Es que ella podía demostrar con nombres y apellidos que la sangre no influía en nada a tus capacidades como mago y mucho menos como persona.

Es por eso, y pese al riesgo inminente que podría llegar a tener por aquello. Se encontraba allí junto a ellos compartiendo una taza de café. Sólo faltaba un par de minutos para que se cumplieran cinco meses de su regreso a ese Londres ahora tan desconocido para ella. Pero justo antes de que dieran las doce, el grito de Sussie los alarmó a todos. Los habían encontrado y en menos de un parpadeo la tienda de campaña que habían instalado hace apenas un par de noches se comenzó a incendiar. Porque para eso eran buenos los Mortifagos, para destruirlo todo a su paso. Para nada más.

Se levantó rápidamente y los defendió como pudo. Cuando las cosas se vieron más complicadas simplemente se apareció en otro lado con las gemelas, que se habían quedado más atrás que el resto y no habían logrado dispersarse. Al instante se le unió Gaspard, luego Violet y Marie. Pero lamentablemente no venían solas, tras suyo venían nuevamente otros cuatro Mortifagos. Al parecer era noche de cacería.

No tuvo problemas en un comienzo, pero luego por un leve descuido recibió un Sectum que la dejó medianamente herida, pero como jamás se ha caracterizado por entregarse a la primera, siguió dando la pelea hasta que sólo quedo con uno de ellos. Sonrió gustosa cuando las varitas de ambos volaron lejos, ya que para ella eso estaba lejos de ser un problema. Ella disfrutaba luchar cuerpo a cuerpo. Así realmente se podía ver las capacidades del otro y ella tenía mucha confianza en las suyas.

Lo que no se esperaba era cometer un error tan estúpido como el que acaba de hacer al decir el nombre del Mortifago que estaba frente suyo. Joder, se había dejado al descubierto por el mero hecho de ver el rostro de su compañero de generación. Ahora él sabía quién era ella, y toda su identidad encubierta se había ido al carajo.

Le dio un fuerte puñetazo directo a la mandíbula que le hizo retroceder un par de pasos. Soltó una risa burlona tras escuchar sus palabras.- ¿Y cuándo vas a empezar a dármela? Porque yo veo que ahora te la estoy dando yo.- le dijo ácidamente mientras lo miraba despectivamente. Gracias a sus buenos reflejos logró zafarse por poco del puñetazo de mago- Ay Wolfgang, y tú siempre con tanto blablablá y tan poca acción. – agregó para volver abalanzarse sobre él y ahora comenzar realmente una batalla.

A su pesar, debía admitir que el estúpido de Wolfgang no era tan malo después de todo. Y que su mano era igual de dura que su cerebro, como una piedra, pero hueca claro está. Recibió un par de golpes uno en la mejilla y otro en su estómago que la dejaron aturdida por unos segundos. Se alejó uno pasos para poder recobrar el aire perdido y dedicarle una mirada llena de odio al chico.

- Ni se te ocurra tocarle un pelo a Sam si no quieres ser hombre muerto Wolfgang. – masculló entre dientes, para volver a recobrarse cerrar sus puños e inspirar aire nuevamente pese al dolor que le generaba, así terminaría de una vez por todas con aquel idiota que alguna vez tuvo de compañero.

Golpes iban y venían hasta que de pronto, ocurrió algo inesperado. Wolfgang detuvo su accionar y miró con ojos de huevo frito al costado de la rubia quién no dudó en desviar su mirada y girar su cabeza a un costado. Su corazón se detuvo al mismo tiempo de tomar una gran bocanada de aire por la sorpresa de tener frente a sus ojos a nada más ni nada menos que su queridísima, adorada y añorada mejor amiga.- Sam…- musitó en un susurro. Se quedó congelada unos segundos que parecieron eternos. Hasta que las palabras de la rubia la sacaron de aquel estado, pestañeo un par de veces aún en estado de conmoción.

Estaba viva, estaba bien, y se encontraba a su lado.

Quería abrazarla y decirle tantas cosas pero las palabras de Wolfgang le hicieron comprender que ya habría tiempo para aquello, ahora debían concentrarse en deshacerse de ese par.

La batalla que vino a continuación no fue del todo fácil, al parecer el mago venía detrás de su amiga hace mucho tiempo ya que no sabía si era por la escasa luz que ofrecía la luna aquella noche pero estaba casi segura que los ojos de Wolfgang habían ganado un extraño color rojizo, como si estuviera sediento de sangre. Como si la aparición de la rubia hubiera sido como una dosis de energía para él. Pero para suerte de Caroline, los años no son en vano y todas esas mañanas junto a sus queridísimos maestros hoy sacaban sus frutos. Jamás dejó de dedicar miradas a un costado para ver si Sam se encontraba bien. Ahora ya la había encontrado y no pensaba nunca más dejarla sola en esto.

Tras recibir otro par de golpes para nada cariñosos, la ira le subió al cuerpo y comenzó a proporcionarle un ataque sin respiro al mago logrando que quedará como un pequeño gusano retorciéndose en el suelo.- ¿Quién es el que pide clemencia ahora, Wolfgang?.- le preguntó despreciativamente agachando para quedar a su altura.

- Antes muerto que pedirte algo ti, asquerosa traidora.- pronunció a duras penas. – Oh, respuesta equivocada, Wolfy.- le dijo antes de levantarse y darle un patada con todas sus fuerzas en pleno estómago.

Se giró y ahí estaba Sam, claro está que ella ya se había desecho del otro Mortifago. No por nada era la mujer más inteligente que había conocido en su vida ¿no?. La miró de pies a cabeza, su cuerpo había ganado experiencia y contextura, pero seguía siendo su hermosa y cariñosa Sam. Se abalanzo hacia ella dándole de esos abrazos asfixiadores. – Estas aquí, estas bien, joder…como te he extrañado, Jota.- le dijo sintiendo como su voz se quebraba levemente, tragó saliva y bruscamente se limpió un par de lágrimas que se le habían asomado para alejarse y ahora mirarla directamente a sus ojos. Llevó su mano al rostro de su amiga y la tocó como si aún no pudiera creer que la tuviera frente a ella.- ¿Cómo estás? ¿Dónde has estado? ¿Qué has hecho todo este tiempo? ¡Oh, estas guapísima!.- le dijo mirándola ahora de más distancias.- ¡Y Estás bien!, joder…No sabes lo feliz que estoy. He vuelto Sam, y no pienso irme en mucho tiempo.- terminó diciéndole ofreciéndole entre una disculpa por haberse ausentado todo este tiempo y una promesa de permanecer a su lado que no pensaba romper.

- AAAAAAAAAAAAAAAAAAH, SUELTEN A “M”.- se escuchó gritar tras su espalda, se giró y observó divertida como Gaspard venía como cuál espartano con lo que parecía un sartén como arma. Se detuvo al segundo que vio que ella se encontraba bien y los “sombras negras” como solían llamarlos ellos se encontraban en suelo.- Prometo que un día aprenderé que puedes cuidar tu solita tu bello trasero “M”.- musitó con ese tono galante que le caracterizaba. Pero tras darse cuenta que había alguien más a su lado volvió a levantar el sartén amenazantemente.

- Dejad a “M” si no quieres sufrir las consecuencias.- musitó con toda la valentía que podía tener su delgado cuerpo.- Tranquilo Gasp, es una amiga.- le dijo antes que se le ocurriera fundir ese sartén en la cabeza de Sam. – Oh, muy bien. Porque realmente me hubiera dolido golpear tan bello rostro.- dijo todo coquetón mientras se acercaba a ellas. Caroline rodeo los ojos y sonrió.- Sam, él es Gaspard. Gaspard ella es Sam.- les presentó, le dedicó una mirada divertida a Sam al ver cómo Gasp tomaba una de sus manos y le daba un beso en ellas.- Es de un grupo de fugitivos…- comenzó a explicarle.- El mejor que hay claro está, ya que tenemos a “M”.- soltó Gaspard picaronamente mientras le guiñaba el ojos.

Escuchó como Wolfgang volvía a recobrar consciencia del suelo y frunció el ceño.- Creo que antes de seguir debemos ocuparnos de estos…- dijo mirando los cuerpos de los Mortifagos. Ya más tarde tendrían tiempo de ponerse al día. Ahora había que solucionar aquel desastre y tratar de solucionar su error de haber puesto en evidencia su identidad.
Caroline Shepard
Imagen Personalizada : Come back to my life [Caroline Shepard] Tumblr_p82e7oyKuw1u2ragso1_500
RP : 10
PB : Evan Rachel Wood
Edad del pj : 27
Ocupación : Regulación de criaturas
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 16.212
Lealtad : Pro-muggle.
Patronus : Tigre Blanco
RP Adicional : +2F
Mensajes : 269
Puntos : 182
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4198-caroline-shepard#66802 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4199-part-of-my-life-rs-caroline-shepard#66808 http://www.expectopatronum-rpg.com/cronología http://www.expectopatronum-rpg.com/baúl
Caroline ShepardTrabajador Ministerio

Sam J. Lehmann el Lun Ago 21, 2017 2:51 am

Nada más caer al lado de Caroline, ella tenía bien claro lo que había que hacer: encargarse de la amenaza aunque lo que más quisieran en ese momento fuese abrazar a la otra. Por su parte tenía al estúpido de Wolfgang, mientras que Sam tenía a aquel señor que todavía tenía una mirada perdida por no estar cien por cien en sus propias capacidades. Ella no era una buena duelista, pero sabía defenderse, más todavía de un idiota que no era capaz ni de sujetar decentemente su varita. Lo primero que hizo fue derribarlo, luego desarmarlo y, finalmente, dejarlo inconsciente.

Al girarse, pudo ver como Caroline le daba ese golpe de gracia que dejaría que Wolfgang se quedase en el suelo sin dar respuesta alguna. Le había dejado absolutamente K.O. ¿Sabéis en las películas cuando de repente se para el tiempo y va a cámara lenta durante unas milésimas de segundo? Tuvo la sensación de que le pasó eso cuando su mirada se reencontró con la de su amiga, ¿sabéis hace cuánto tiempo que no la veía?, ¿sabéis lo mucho que la había echado de menos? Esas milésimas de segundos que parecieron pasar lentamente, de repente se vieron eclipsada por un abrazo de su amiga que le empapó no solo de nostalgia, sino también de alegría. Los brazos de Sam la achucharon como si no hubiera mañana, apretando como si de alguna manera no quisiera que se fuese a ninguna parte. ¿Y qué pasó? Pues qué iba a pasar... que la pobre Sam, tan emocionada y cariñosa como solía ser siempre, terminó por llorar. Eso sí, de felicidad y con una enorme sonrisa en el rostro achicado por las lágrimas. No pudo ni contestar que ella también le había echado de menos.

Por poder, no pudo ni contestar sus preguntas y solo pudo sonreír cuando le dijo que estaba guapa y que no iba a irse a ninguna parte. ¡Es que no le salían las palabras! Ella sí que estaba genial; más que genial. La adolescente que vio por última vez hace ya muchos años había desaparecido en aquel cuerpo de mujer. Se pasó el dorso de las manos por sus ojos para finalmente mirar a Caroline. —¿Desde hace cuánto que estás en Londres? Pensé que seguías fuera y no había contactado contigo para que te mantuvieras al margen de todo esto... —Porque conocía muy bien a su amiga como para saber que, como tal que había pasado, se inmiscuiría más de lo que a Sam le hubiera gustado y ella misma sabía que era un peligro para todos sus seres queridos. —Yo últimamente te he echado más en falta que nunca —confesó con una mirada sincera y triste. La legeremante realmente lo había pasado mal estos últimos meses... o más bien este último año en donde todo le dio un vuelco en su vida.  

Aquel momento sentimental se vio interrumpido por un chico que se acercaba gritando con una sartén en la mano. Sonará curioso, pero lo primero que pensó Sam fue de dónde narices había sacado una sartén en estos momentos. Su actitud era protectora hacia Caroline, aunque a ésta le llamaba "M". —¿Eme? —preguntó a su amiga, sonriendo. Jota y Eme. No sonaba nada mal, ¿no?  No dijo más nada hasta que escuchó hablar tanto a su amiga como a Gaspard, no fue hasta que nombró a un grupo de fugitivo hasta que Sam miró a Caroline con preocupación. —¿Perteneces a un grupo de fugitivos?, ¿el Ministerio te está buscando? —preguntó preocupada, ya que no había visto carteles con su cara. Aunque para ser sinceros, llevaba mucho tiempo alejadas de lugares en donde transitaran los carteles y sin leer el Profeta.

Cuando Wolfgang hizo un sonido que avisaba que estaría a punto de despertar, Gaspard contestó a lo que dijo Caroline, totalmente seguro de que lo más sensato sería matar a esas dos personas. Sam nunca había matado a nadie y no quería que una muerte pesara en su consciencia de poder evitarlo, además de que teniendo en cuenta el trato que tenía... más le valía no atentar contra vidas mortífagas por miedo a truncar su propio trato. —No —respondió Samantha a Gaspard con autoridad. —No los mataremos, no somos asesinos como ellos. Nada va a cambiar nunca si seguimos comportándonos como ellos se comportan con nosotros... Yo me encargaré. —Les aseguró intentando no demostrar demasiado sus sentimientos al respecto, agachándose antes que nada delante de Wolfgang, colocando la varita en su sien y cerrando los ojos mientras conjuraba mentalmente un "Memoror Cambiatio". Estuvo unos largos segundos en aquella posición, investigando los recuerdos de Wolfgang y modificándolos de tal manera en la que no recordase el rostro de ninguno de los que había enfrentado esa noche. Cuando hubo terminado con ese, se acercó al que ella misma había dejado inconsciente y repitió el mismo proceso, haciendo que ambos dejasen de recordar lo que había pasado con exactitud en aquel momento y tuvieran lagunas mentales que serían incapaces de rellenar.

Una vez terminó, se acercó de nuevo a Gaspard y a Caroline. —No recordarán nada de lo que ha pasado esta noche, mucho menos nuestros rostros. Eso sí, haríamos bien en desaparecer de la escena cuánto antes. Estos tipos son como cucarachas, no me extrañaría que apareciesen más pronto... —opinó, mirando directamente a su amiga. ¿Eran normales las ganas que tenía de apachurrarla, llevársela de ahí y ponerse al día durante horas y horas de por qué narices no se ha quedado en el país en el que estaba, a salvo? Pero sentía que además de ser una pesada, no era el mejor momento. Y para ser sinceros, hacía tanto tiempo que no sabía de ella que se le hacía un poquito raro. Para ser justos, Sam ni le había dicho nada de lo ocurrido con Henry. ¿Cómo le iba a soltar eso ahora? Se le caería la cara de la vergüenza... —¿Tenéis un lugar seguro al que ir? —Ella tenía uno, pero no iba a llevarlos al único sitio en donde se encontraba a salvo. No a todos. A Caroline sí la llevaría, pero al resto no. De todas maneras, Sam no quería arriesgarse a ir con ellos a ningún lugar que pudiese reconocer. ¿Y si la llamaba su asqueroso mortífago al que debía jurar lealtad y debía de confesarle todo lo que sabía sobre la procedencia de algunos fugitivos? Tendría que hablar y lo último que quería era tener información que poder dar, porque no podría decir que no y no quería perjudicar a nadie.

Tenía tantas cosas que decirle a Caroline que de la impresión de habérsela encontrado no le salía ni una palabra. Aunque no lo pareciese, parecía ayer el día en el que se despidieron y ahora mismo estaba en shock. Un nudo enorme se le formó en el pecho, no sabía si de felicidad, preocupación, miedo, una mezcla de las tres cosas...
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1266
Puntos : 1025
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Caroline Shepard el Lun Sep 25, 2017 2:41 am

De un momento la noche había dado un giro inesperado. Y no fue el hecho de ser descubiertos en medio del bosque tomándose una deliciosa taza de café, sino fue lo que sucedió mucho tiempo después. Cuando se encontraba luchando contra un grupo de Mortifagos, entre los cuales se encontraba un gilipollas que tenía por compañero años atrás.  Cometió el grave error de no frenar su primer impulso de llamarlo por su nombre, logrando que el mago la reconociera en el acto.

Se retó mentalmente por caer en algo tan simple como aquello, pero todo se fue lejos cuando de pronto a su lado aparece una de las personas más importantes en la vida de la maga ; Samantha Lehmann. Sólo fue una fracción de segundo, pero fue como si de pronto un gran huracán hubiera arrasado con todo lo malo a su paso,  por el simple hecho de tenerla nuevamente a su lado.  Lamentablemente el escenario en el que se encontraban no les permitió darse de esos abrazos quita alientos, tan sólo intercambiaron un par de palabras para luego patearle el trasero a esos Mortifagos.

No fue fácil pero sí sumamente divertido. Es que Caroline era de esas personas que disfrutaba el combate cuerpo a cuerpo, y más aún si tenía un buen rival frente a sus ojos. Este no era el caso, ya que Wolfgang por más que tenía un puño pesado era más bien torpe y lento con sus movimientos lo que le permitió a la rubia más temprano que tarde tenerlo tendido en el suelo como un gusanito retorciéndose en las brasas.

Disfruto enormemente darle esa última patada en el estómago al gilipollas de Wolfgang, pero no fue nada comparado con la felicidad que le inundó por completo cuando al girarse recibió uno de los mejores abrazos del último tiempo. Inspiró profundamente, en paz, como hace mucho no lo hacía. Se alejó sólo un poco para poder mirarla mejor, para luego llenarla de preguntas y palabras que intentaban demostrarle lo mucho que la había extrañado y de paso asegurarle de que desde ahora no volvería a estar sola jamás.

- Hey…- le susurró dulcemente llevando ambas manos a su rostro para secarle lo que quedaba de  lágrimas en sus mejillas.- Sonriente siempre te has visto más guapa, mi querida Jota.- le dijo ofreciéndole una radiante sonrisa. – Pues, regrese hace tres meses. En cuanto me enteré de lo que estaba sucediendo vine enseguida. Y cuando vi tu rostro en las calles, joder…- no pudo continuar ya que de pronto le había entrado nuevamente unas ganas tremendas de abrazarla, de saber que estaba de una pieza y que era real no producto de esos sueños en los cuales te despiertas en las mañanas entre sonriente y con unas ganas tremendas de llorar, todo al mismo tiempo. - … tú también. Pero ya estás aquí, ya estoy aquí. Nadie nos va a separar nuevamente.- le dijo luego de volver a alejarse de ella como una sanguijuela sedienta de cariño.

En eso tan emotivo momento se vio truncado por la entrada de estelar de Gaspard, uno de los fugitivos que Caroline ayudaba hace un tiempo. Con un sartén en la mano y gritando a todo pulmón al más estilo corazón valiente se acercó a las dos amigas con lo que parecía ser un vano intento de querer defender a la rubia del peligro.

- Eme.- le respondió divertida  mientras movía sus cejas coquetamente de arriba abajo.- Ya te contaré todo de eso.- agregó guiñandole un ojo.  Hizo las presentaciones correspondientes, y por uno segundos pensó que si las cosas fueran totalmente distintas le encantaría irse a tomar unas cervezas por ahí con esos dos seres. Era diversión asegurada, pero no. Los dos eran perseguidos y ella se tenía que ponerse sobrenombres, pelucas y disfraces para poder darles cariño “tranquilamente”. – No y no.- le respondió enseguida para borrar ese ceño fruncido que se había formado en  la frente de su querida amiga.

- Eme, nos ayuda. Nos trae alimentos, noticias, nos ayuda con lugares, nos proporciona tiendas. Es como nuestra madre Teresa o algo así. Aunque mucho más guapa, claro está.- dijo Gaspard con su habitual tono coqueto y travieso.- Y, ¿sin la castidad de por medio, verdad?.- preguntó el mago divertido.- Cierra la boca, Gasp.- dijo mientras le daba un empujón amistoso.

En eso escuchó gemidos por parte del bulto en que se había convertido Wolfgang.  Gaspard, como era de esperarse quería freírlos hasta que se volvieran papatas podridas. Pero para su sorpresa no fue ella quien le respondió sino su querida Jota, y con una voz que le hizo sacar una sonrisa de orgullo. Es que le encantaba cuando Sam sacaba a relucir su tono seco y autoritario. Claro que sólo cuando no lo utiliza hacia ella. – Esos idiotas han matado o encerrado a muchos de nosotros. Quieres que me pongo a hacerles cariños o ¿qué?.- gruño Gaspard molesto. - ¡Hey! .- le pegó un puñetazo en el brazo para que se callara. Que por más que lo entendiera nadie le habla así a Sam, menos en su presencia. El la miró feo pero luego al ver su rostro serio y de ceja enarcada sólo se limitó a rodear los ojos y sobarse el brazo mientras susurraba por lo bajo un contenido “Ouch”.

Caroline volvió su mirada a Sam y sonrió ampliamente mientras se cruzaba de brazos, observó con ojos brillantes como en unos minutos su amiga removía la cabeza de esos dos hombres. Pese a que los años habían pasado por sus cuerpos, la rubia sentía como si de pronto todo hubiera vuelto a ser como antes. Sólo que para que fuera un cuadro perfecto faltaba en aquel lugar alguien muy importante.- Henry…- susurró inaudiblemente. No sabía si su amiga sabía de él o era consciente de su actual estado, pero cuando estuvieran en un lugar tranquilo ese sería uno de los primeros temas en el tintero.

Sacudió su cabeza y volvió a sonreír cuando Sam volvió a estar a su lado.- Tan inteligente como siempre.- dijo cariñosamente, es que Caroline había recorrido muchas partes del mundo y había conocido a gente maravillosa, pero como su Jota, ninguna.

- ¿Lugar seguro, dices? ¿Aquí en Londres? .- preguntó sarcásticamente Gaspard.- Tenemos nuestros lugares, así como cien por ciento seguro, nah. Pero sobreviviremos, somos unos gatos con siete vidas. Eme ya te podrá contar. Siempre hay lugar para una más. – hizo una pausa para guiñar el ojo.- Por más que me quedaría una vida entera al lado de ustedes guapas mujeres, hay otras que me esperan escondidas bajo la mesa de una cocina. Así que…- miró a Caroline e hizo una reverencia.- …como siempre un gusto. Espere nuestra llamada de la selva.-dijo sonriente.- Cuídate, cuídense. Nos vemos pronto.- le respondió la maga amablemente,  luego el rubio se giró hacia Sam y le tomó nuevamente su mano para darle un beso.- Ojala mis ojos vuelvan a tener el gusto de volver a verla bella dama. ¡Ahora sí! Este guapo con su sartén se va a conquistar el mundo, o bueno seguir escondiéndose del mundo.- dijo en tono bromista para luego girar sobre su propio eje y correr hacia dónde fuera que habían logrado esconderse.

Miró a Sam e inspiró profundamente, había tanto por decir que simplemente no sabía por dónde comenzar. Un ruido le hizo volver a estar alerta, miró hacia todos lados para luego abalanzarse sobre la rubia y abrazarla.- Tan sólo confía en mí…- le dijo antes de desaparecer con ella y aparecerse en su departamento.

- Bienvenida a mi humilde hogar.- le dijo cuando volvieran a tener los pies sobre la tierra o mejor dicho sobre la alfombra de su sala de estar.

Sabía que era sumamente peligroso llevar a alguien en estos tiempos a su departamento, y sobre todo si ese alguien no lo veías hace diez años. Pero pueden llamarlo conexión sideral, o simplemente una corazonada, pero Caroline estaba segura que la última persona en el mundo que la dañaría sería Sam. Esperaba de todo corazón no equivocarse.


Última edición por Caroline Shepard el Lun Oct 16, 2017 10:32 pm, editado 1 vez
Caroline Shepard
Imagen Personalizada : Come back to my life [Caroline Shepard] Tumblr_p82e7oyKuw1u2ragso1_500
RP : 10
PB : Evan Rachel Wood
Edad del pj : 27
Ocupación : Regulación de criaturas
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 16.212
Lealtad : Pro-muggle.
Patronus : Tigre Blanco
RP Adicional : +2F
Mensajes : 269
Puntos : 182
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4198-caroline-shepard#66802 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4199-part-of-my-life-rs-caroline-shepard#66808 http://www.expectopatronum-rpg.com/cronología http://www.expectopatronum-rpg.com/baúl
Caroline ShepardTrabajador Ministerio

Sam J. Lehmann el Vie Sep 29, 2017 12:41 am

Solían relacionar la debilidad con las personas que lloraban, pero si Samantha fuera débil, estaba segura de que no hubiera sido capaz de soportar nada de lo que ha tenido que soportar hasta ahora. Ella, en realidad, si había llorado había sido por alivio y alegría; por el hecho de encontrar al fin algo bueno entre tanta oscuridad. Por abrazar algo que añoraba y por poder estar cerca de alguien a quién quiere. Hacía años que no veía a su amiga y aunque la distancia pudiese haber contribuido al olvido, no lo había hecho. Se encontraba allí, junto a ella y lo mejor de todo es que ambas se habían abrazado con tanta fuerza como se despidieron hace años; como si nada hubiera cambiado. De verdad, Sam lo había pasado tan mal que ahora mismo lo único que quería era abrazar y sentirse abrazada por fin en brazos amigos. Caroline le recordaba a un tiempo pasado en donde todo estaba bien, porque ya ni Henry le podía recordar nada bueno después de las últimas veces que lo había visto.

Esbozó una sonrisa cuando Caroline dijo que estaba más guapa cuando sonreía, para luego negar lentamente con la cabeza. —No deberías haber venido, te has metido directamente en la boca del lobo más hambriento de todos —dijo con tristeza. —No te conviene estar a mi lado. Rara es la vez que no tengo personas persiguiéndome y no me perdonaría si te meto en esto a ti también. —Ya lo había dicho una vez y no se cansaría de repetirlo: debía de tener cara de rubia tonta en la foto de 'se busca', que todo el mundo había decidido no quitarle ojo de encima.

El asunto de 'Eme' y que estuviese junto a un grupo de fugitivo por casi no le da un infartito a Sam pensando que, como ella, había terminado hundida en la mierda. Porque no había otra manera de llamarlo: estar en la posición en la que se encontraban los fugitivos era sencillamente terrible. Más todavía si estabas en una posición como en la que se encontraba Sam, no solo hundida en la miseria, sino encima totalmente sola. Crowley se había encargado expresamente de que se mantuviese sola y alejada de cualquier tipo de grupo o peligro. Suspiró aliviada cuando le negó que tuviese algún tipo de relación con los fugitivos más que para la ayuda y la verdad es que la explicación de Gaspard le hizo sentirse muchísimo más tranquila. ¿En serio Caroline se había convertido en una justiciera que lucha por los más desfavorecidos? Era admirable. Muchísimo. En ese momento sintió un orgullo abismal por su amiga y su valentía. De hecho ahora mismo Sam se encontraba tan sorprendida —y a la vez tan desprotegida ahí en cualquier lado— que estaba un poco cortada a la hora de hablar. Aunque cuando aquel chico tenía intención de acabar con aquellos dos mortífagos, ella se negó en rotundo. —No hace falta matar a nadie. Hay algo mucho más poderoso que consigue hacerlos cambiar de parecer y cuestionarse sus horribles actitudes. No hace falta matarlos para conseguir el cambio. —Y aunque no lo pareciese, en realidad era muy cruel. Pero si se lo habían hecho a su Henry, ella se veía con la libertad de joder la integridad de cualquier persona con la misma facilidad. Y le daba igual.

Se hizo cargo de aquellos dos tipos y volvió a donde se encontraban Caroline y Gaspard, mirando a su amiga con una sonrisa por sus palabras. Fue justo después cuando el hombre decidió irse porque había dejado a las demás personas solas, despidiéndose de una manera de lo más agradable y jovial. Sam, acostumbrada a tan poca socialización en meses, hasta le parecía raro que todavía quedase gente tan feliz en una situación tan triste. La verdad es que tenía la sensación de que aquella manera de vivir le había consumido gran parte de lo que solía ser.

Observó como aquel chico se iba corriendo y, para cuando se quiso dar cuenta, Caroline le había vuelto a abrazar, diciéndole que confiase en ella. Quizás era un poco cursi, ¿pero cómo no iba a confiar en ella? A pesar de los años, ahora mismo seguía siendo posiblemente la persona en la que más confiaba, porque Henry ya no estaba dentro de ese pequeño círculo de confianza. No después de cómo está. De repente sintió los efectos de la aparición y dejó de sentir la brisa de la corriente del callejón en el que se encontraban, para aparecer en un lugar cuco, hogareño y muy, muy acogedor.

No se podía creer que la hubiese llevado a su casa. No por lo que pudiese repercutir a nivel general, sino más bien por lo que podía pasar si obligaban a Sam a decir cualquier cosa. La ponía nerviosa. Y lo peor de todo es que no podía notarse que estaba nerviosa porque entonces se le notaría y obviamente no podía notársele porque no podía contestar preguntas. ¡Qué lío, madre mía! Suspiró y decidió quedarse con la parte buena; la parte de que por primera vez en mucho tiempo pisaba piso real de una casa de verdad. Se giró para observar todo lo que tenía a su alrededor, una casa no muy grande pero que parecía tener todo lo necesario para ser feliz. La verdad es que le recordaba a la suya, sí, esa que no podía pisar. —No sé si humilde es la palabra correcta para definir esta casa... —dijo divertida, desviando entonces la mirada hacia Caroline. —Tienes que ver en donde vivo yo. Eso sí que es humilde. —Retrocedió un par de pasos, tocando la suave tela del sillón que tenía justo delante. —Yo...

¿Eran normal tantos feelings? ¡Por favor, si parecía que estaba en esos días de intensidad emocional! Por una parte estaba terriblemente feliz de haberse encontrado con ella. Por otra parte se sentía fatal ahí por las posibles consecuencias con Crowley. Por otra parte era consciente de que ahora mismo no deseaba nada más que quedarse ahí con ella, ponerse al día y vivir sin miedo, pero lo peor de todo es que sabía que eso era imposible y era ESO lo que le hacía sentirse mal. ¿Sabéis esa sensación de felicidad abismal que te inunda pero que sabes que en realidad es efímera? Eso era lo que era. Era como quién recibe un vaso de agua en medio del desierto y es consciente que dentro de una hora volverá a estar sediento. Te angustiaba pensar que en realidad no puedes acceder a ese soplo de aire fresco y que todo iba a tener que seguir siendo tan horrible como había sido hasta ahora: escondida, en soledad, sintiendo que todo lo que te pasa va de mal en peor, huyendo...

Con ella ahí parecía que nada había cambiado y, aunque su mente quería darle ese pequeño momento de tranquilidad, ella era consciente de que no era más que una fantasía. —Tía, yo... —Se sentó en el sofá tras rodearlo, sintiendo como su rostro serio caía frente al 'alivio' de estar en un lugar seguro. Su voz sonaba entrecortada, como si tuviese ganas de llorar. —Lo he pasado tan mal que no podrías hacerte una idea y... te he echado tanto de menos, tanto de menos que... —La miró con ojos sinceros a puntos de llorar. —Yo... solo te voy a hacer el mal. No debiste haberme traído a tu casa, si me pillan pueden saber que he estado aquí, que te relacionas conmigo y solo vas a terminar en el mismo hoyo que todos nosotros. Deberías mantenerte alejada de todo esto. Alejarte de mí, alejarte de Henry... ya todo eso no es como era antes. Nada es como era antes. Ahora todo es una mierda; una desgracia detrás de otra como si no tuviéramos ya suficientes... —No había llorado, pero daba la sensación de que estaba a punto de hacerlo. Y es que ganas no le faltaban. —Y es triste. Es super triste que cuando por fin aparece alguien importante en tu vida y lo único que quieres es aferrarte a él para sentir por un momento algo bueno... en realidad lo que tengo que hacer es todo lo contrario: alejarme y alejarme... Es para volverse loca...
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1266
Puntos : 1025
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Caroline Shepard el Mar Oct 17, 2017 12:14 am

Eran múltiples las emociones que sentía en esos momentos la pelirroja danzando por todo su cuerpo. Pero todo se resumía en una especie de felicidad máxima. El tener frente  a sus ojos a su querida amiga Sam y verla que pese a que su sonrisa tan habitual y con la que solía recordarle cuando se encontraba lejos le costaba más aparecer en su rostro, ella estaba bien (en la medida de lo posible) y eso la hacía sumamente feliz.  Y lo más importante es que ahora no la volvería a dejar sola, ahora ella se encontraba a su lado sin importar lo que aquello conllevase.

Sonrió de lado.- Bueno, si me llegase a comer espero poder causarle la mayor diarrea que ha tenido en su vida.- comentó divertida, pese a la circunstancia en la que se encontraban la pelirroja se permitió bromear. Ya que era muy consciente de las palabras de su amiga, y estaba de acuerdo con ellas a excepción de un detalle; ella no iba a huir, ella había venido a Londres a quedarse. - Quién hubiera pensado años atrás que tú te convertirías en la mala influencia de las dos, Jota bonita.- siguió bromeando hasta que suspiró y se acercó aún más a ella y clavó su mirada en la suya.- Y yo no me perdonaría si te dejo sola, así que lo siento estamos en punto muerto. Y ya sabes que tengo mucha paciencia y eso de convencer es lo mío. Quizás viene muy de cerca la opinión pero creo que esta batalla de si me quedo o no a tu lado, la tienes perdida desde que volviste a estar frente a mis ojos.- le dijo con tono seguro pero sin perder jamás el tono de cariño, es que rara vez ocupaba otro tono con la rubia. Es que Sam siempre sacaba lo mejor de ella.

Gaspard se le adelantó y le explicó a su amiga cuál era su rol junto a ellos, la pelirroja simplemente se quedó observando las reacciones de la rubia. Es que los años podían haber pasado a la velocidad de la luz, pero al menos para la ex ravenclaw solo le bastaba con mirar a su amiga y saber que es lo que pensaba, o escondía. Y ella podía ver el temor y al mismo tiempo el orgullo en los ojos de su querida rubia, mientras que por su lado se encontraban unas ganas tremendas de abrazarla y no soltarla por un buen tiempo, como aquellas noches en que despertaba de una mala pesadilla y sólo en los brazos de Sam encontraba consuelo. Así, pero ahora sería un abrazo protector por ambos lados. Ella quería dejarle en claro que juntas ya no había nada por lo que de qué preocuparse y ella al mismo tiempo necesitaba saber que Sam se quedaría a su lado, donde ella si pudiese ayudarla y darle cariño por montón.

Volvió a sentir esas hormigas bailarinas por todo su cuerpo que sólo sentía cuando observa a su amiga siendo tan brillante e inteligente, eran hormigas llenas de orgullo que le hacían sacar suspiros y sonrisas bobas por su parte. Es que la admiración que sentía por esa joven maga era inconmensurable.  Por que ella claramente era más del team de Gaspard, era de las que prefería "ojo por ojo, diente por diente" pero como ya se había dicho anteriormente, Sam siempre a logrado sacar el mejor lado de la pelirroja. Ese que cuenta hasta diez antes de explotar y volver todo ceniza. Ese que mira luz donde sólo hay oscuridad.

El tiempo era oro y más en estos tiempos. Por más que la conversación junto a Gaspard estaba siendo de los más entretenida, tanto él como la pelirroja sabían que lo mejor era dispersarse para más adelante volver a mirarse las caras y compartir un chocolate caliente más tranquilamente. Celebrando un día más de estar juntos y " a salvo". Se despidió de él y antes de siquiera darle tiempo a la ex ravenclaw de responder se había abalanzado sobre ella y con una petición de confianza desapareció llevandosela a su departamento.

Allí ya nadie las podría molestar, allí estaban seguras, estaban en lo que muy pronto se convertiría en su hogar.

Se quedó en silencio y muy atenta a todos sus palabras, durante todo ese tiempo su rostro fue neutro, sin expresar emoción alguna más que un pequeño carraspeo o tragar de saliva. Aunque por dentro el panorama era muy distinto. Tenía ganas de gritar, de llorar, de quemar todo, de retar y al mismo tiempo de abrazar fuertemente a su amiga por si quiera pensar que ella optaría por volver a Japón sin mirar atrás. Pero no hizo nada de lo anterior, sino que tras observar que Sam había terminado de hablar salió  del lugar y se dirigió a su habitación, volviendo minutos después con algo entre sus manos.

Y con toda la naturalidad como si no acabase de irse sin decir palabra alguna segundos atrás dejándola sola, se sentó a su lado en el sillón y le tomó sus manos para depositarle un pulsera roja con pequeñas figuras en ella; se encontraba una águila, los cuatro elementos,   una "Tortuga-Kappa", junto a una "J", y una "H". - El primer año lejos no fue del todo fácil, extrañaba mucho, era todo muy hermoso pero me hacían falta personas a mi lado. Y muchas veces quise volverme pequeña y desaparecer. Hasta que un día, uno de mis profesores se acerca y me regala esta pulsera roja, y me comienza a contar la historia del hilo rojo..- hizo una breve pausa para tragar saliva y continuar su hablar para evitar que que unas lágrimas traviesas cayeran por su rostro.- ...y fue como si tú hubieras poseído aquel hombre y me estuvieras diciendo "Vamos Carol, tú puedes. No esta sola". - sonrió mientras bajaba su mirada y comenzaba a ver las figuras que tenía.- Él me dijo que tenía que ir llenándolo de cosas que representarán a esas personas de mi gran telaraña de hilo rojo, me costó tres años tenerla como la tengo.- agregó con tono orgulloso.

- Pero a lo que voy con esta historia es que... me niego. Me niego a irme y pensar si quiera que  existe la posibilidad que una de estas figuras desaparezca.  Nuestro hilo es fuerte y de un rojo muy intenso, Sam. Y aunque los tres terminemos hundidos en el hoyo más profundo, no me importa. Porque ustedes valen la pena. Y yo corro feliz a la boca del lobo feroz para armar una fiesta en su estómago junto a ustedes..- soltó una pequeña risita para luego suspirar.

- Ya vi a Henry...- susurró bajando la mirada pesadamente y allí no pudo evitar que una lágrima cayera por su mejilla pero que se limpió rápidamente.- Lo lleve a la playa de Falsterbo, esa que queda cerca de mi tía Marlene y sus múltiples gatos, y...fue horrible ver como no recordaba nada. Pero nuestro Henry sigue ahí, Sam. Lo sé. Como también se que juntos somos mucho más fuertes que separados. Y que tal vez los periódicos, libros, y autoridades pueden decir mil cosas...pero nosotras como unas ravenclaws rebeldes que no nos quedamos tan sólo con las historias oficiales, somos más curiosos, y sé que encontraremos la solución, el camino de regreso a esa noche junto al Lago, donde todo era risa y amistad.- le dijo sin apartarle jamás la mirada.

- No me obligues a alejarme de tí, Sam. Déjame ayudarte, de la misma manera en que sé que tú también lo hubieras hecho conmigo.- terminó por decirle más bien suplicarle que se quedara a su lado. Ocupando su última carta; a de que ella se pusiera en sus zapatos. Sabía lo testaruda que podía llegar a ser su amiga cuando quería, pero la pelirroja se negaba rotundamente a la opción de dejarla marcha de su lado una vez más.
Caroline Shepard
Imagen Personalizada : Come back to my life [Caroline Shepard] Tumblr_p82e7oyKuw1u2ragso1_500
RP : 10
PB : Evan Rachel Wood
Edad del pj : 27
Ocupación : Regulación de criaturas
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 16.212
Lealtad : Pro-muggle.
Patronus : Tigre Blanco
RP Adicional : +2F
Mensajes : 269
Puntos : 182
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4198-caroline-shepard#66802 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4199-part-of-my-life-rs-caroline-shepard#66808 http://www.expectopatronum-rpg.com/cronología http://www.expectopatronum-rpg.com/baúl
Caroline ShepardTrabajador Ministerio

Sam J. Lehmann el Jue Oct 19, 2017 1:18 am

Ella no iba a cesar de intentar convencerla de que lejos de ella estaba mejor. Si quizás solo fuese fugitiva... pues oye, quizás hubiera un pase dentro de la peligrosidad que aún así sigue habiendo, ¿pero teniendo en cuenta en el lío en el que está metida con el heredero de los Crowley? Ese señor ya le había amenazado muchas veces y las bases de su juramento estaban bien claras. Lo menos que necesitaba Sam ahora mismo era una persona tan importante a la que aferrarse y que sin duda alguna se aferraría. Esa persona importante en su vida era la que más peligro corría y no quería que ninguna tontería por parte de Sam pudiera siquiera amenazar un poco la vida de alguien como Caroline.

Sin embargo, las palabras de su amiga hicieron que su amiga la mirase, relajando el gesto. De repente, sintió cariño, decisión y protección, muchas cosas que no había sentido en bastante tiempo. Mucho, a decir verdad. Su rostro cambió a uno mucho más débil, de esos que sugieren un: '¿Por qué me lo pones tan difícil si es que ni yo quiero que te vayas?'

Al final, solo pudo dejarse llevar por ella hacia otro lugar. A decir verdad, en aquel momento le daba igual a dónde la llevase que, con estar en su compañía, todo lo demás le daba igual. Hacía tanto tiempo que no la veía y tenía tantas cosas que contarle... que aunque su mente quisiera mantener las distancias, en verdad su corazón no lo quería. Quería contárselo todo, que le contara todo, ponerse al día, asegurarse de que todo le iba bien y, sobre todo, estar con alguien en quién confías plenamente, algo que últimamente no se ve demasiado en este mundo. Al menos en el mundo en el que vive Sam.

Pero cuando la llevó a su casa... no sé, la responsabilidad volvió a surgir en un intento de dejarle claro que, a pesar de que ella no quería, la lógica decía y repetía que no se mantuvieran demasiado tiempo juntas porque eso podría estallar en pedazos. Sin embargo, ni Sam era capaz de decir eso con seriedad y autoridad. ¡Por favor! Si ahora mismo lo que tenía ganas era de seguir llorando de la impotencia, del estrés y, sobre todo, de la alegría de volver a verla. Caroline no le dijo nada al respecto a su pequeño desahogo, sino que se fue por el interior del pasillo y apareció unos segundos más tarde.

Traía con ella una pulsera de color rojo y, dejando de lado todo lo que había dicho su amiga, contó una historia de la que fue máxima oyente. Para la legeremante fue fácil relacionar la historia del hilo rojo con la que se contaba de que todas aquellas personas predestinadas a estar juntas están unidas por un hilo rojo atado al meñique que por mucho que se estire, se enrede o se separe, siempre estará unido, lo cual le pareció un detalle que la emocionó todavía más de lo que ya estaba, haciendo que sintiera un cosquilleo en su nariz y sus ojos adoptasen un brillo revelador. Cuando habló de Henry... simplemente bajó la mirada. Lo de Henry le había destrozado. Si cuando desapareció directamente sintió como una parte de ella se congelaba por completo, cuando apareció sin tener memoria de nada y tratándola de esa manera... todo eso que se encontraba helado, se partió en mil pedazos. No hacía falta enamorarse de una persona para que ésta te rompiese el corazón, eso estaba más que claro. —Lo he visto y... le he dicho mi versión de la historia, lo que creo que le pasó, pero no sé si me tacha de mentirosa o si de verdad he conseguido algo —respondió con tristeza. —No he sido capaz de pedirle que me deje mirar en el interior de su mente, ¿y si de verdad no hay nada? ¿Y si no hay nada que recuperar? Es mucho más complicado de lo que parece y más si fue víctima de una manipulación mental... —Negó continuamente con la cabeza.

No iba a abandonar a Henry, ¡nunca! Pero sí que debía de admitir que tenía una actitud bastante pesimista respecto a poder recuperar los recuerdos de su amigo. Y eso le dolía muchísimo y, estando sola, había tomado la decisión de tomarlo con filosofía.

Y en lo último tenía tanta razón... si las tornas estuviesen giradas y Caroline estuviese en la posición en la que se encuentra Sam, ni en broma le soltaría ni le dejaría seguir con la vida que tiene en soledad. Se mantuvo unos segundos en silencio, observando la pulsera que tenía entre sus dedos. Sujetó una de las manos de Caroline con la suya, apretándola con cariño. —Si es que... aunque tuviera la valentía y la fuerza de levantarme e irme de aquí, al final me arrepentiría como una idiota por rechazar lo mejor que me ha pasado en un maldito año —dijo, notando como sus ojos se empañaban todavía más. En verdad hacía mucho tiempo antes que Sam se sentía tan vacía y sola. —Joder... —murmuró al sentir como le caía una lagrima. —¡Arg, que idiota soy! —Esbozó una pequeña sonrisa mientras se pasaba los dorsos de la mano por sus mejillas. —Me has dejado en la ruina apareciendo repentinamente en mi vida, mira, que parezco aquí la llorona del siglo... —Se rió de sí misma mientras miraba a su amiga. —Prométeme que tendrás cuidado. Con todo y con todos. Y conmigo, ten cuidado con todo lo que te pueda vincular a mí. Todo lo que tengas en esa cabecita que te pueda meter en líos... yo te puedo ayudar a ocultarlo de aquellos que quieran hacerte daño. —Porque siempre los habrá, en todos lados. Personas dispuestas a buscar en los recuerdos más íntimos de las personas cualquier atisbo de relación con el mundo que intentan exterminar. Y lo sabía de buena mano. Sebastian Crowley se encarga de eso, ¿por qué creéis que tenía a su merced a una de las mejores legeremantes de toda Inglaterra?
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1266
Puntos : 1025
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Caroline Shepard el Dom Nov 05, 2017 12:35 am

La vida a veces ofrecía casualidades hermosas. Como el hecho de que justo la noche en que cumpliría tres meses de haber llegado a Londres se encontrase con la persona que la incentivó a volver.  Era tanta su convicción de que tarde o temprano, de una u otra forma llegaría a Sam que por más que fueron unos largos y difíciles meses, cada día había valido la pena, tras ahora ver  a su amiga en estos momentos en casa; sana, salva y lo mejor de todo que a su lado.

Sí, comprendía su sentir. Su miedo. Ella también lo había sentido, era como una especie de pesar, de que  pese al verano una fría brisa corria en el aire pillandote a veces desprevenida y dejándote la piel de gallina. Muy parecido a lo que te hace sentir un dementor al estar dentro de tu radio cercano. De seguro ese sentir era - al menos en Londres mágico- porque en el aire reinaba de todo menos recuerdos felices. Pero Caroline, ahora de pie observando a su amiga comprobó que ya no debía temerle a nada, ahora estaban juntas.

Cuando la rubia terminó de hablar la pelirroja fue en busca de algo dentro de su habitación trayendo consigo una pulsera color rojo. Caroline era más una persona de acciones  que palabras.  Pero hay veces, como esta, en que las palabras eran necesarias. La ex ravenclaw necesitaba decir en voz alta su sentir, contarle esta historia y dejarle claro a su querida Jota que si una ola de diez metros algún día se encuentra entre las dos, ella sin dudarlo se pondría a surfear para volver a estar a su lado.

- Oh, vamos Sam... Es Henry, imposible que se haya ido del todo, es muy testarudo y orgulloso como para haberse dejado borrar tan fácilmente. - bromeó soltando una pequeña risa para luego clavar su mirada en ella y sonreír.-  Me habló de tí cuando nos vimos. Y no lo hizo ni con rabia, desprecio o desconfianza. No, lo hizo como una persona que quiere creer pero el simple hecho de hacerlo conlleva darse cuenta de otras cosas más horribles aún. Como el hecho de que tu propia familia te arrebató una de las cosas más preciosas que posee el ser humano; su memoria. Y ni el Henry de antes hubiese pensando que su familia sería capaz de aquello. Quizás por eso lo llegaron a pillar desprevenido, y por eso los odio... tanto...- no pudo continuar porque su voz se quebró y de pronto todo su rostro se contrajo como a punto de estallar en un sollozo, pero no lo hizo, respiro profundamente para luego  volver a levantarse y mirar a su amiga.  Debía jugar su última carta antes de dejarse entregar de lleno a la emoción.

- No...- susurró cálidamente mientras se acercaba más a Sam y comenzaba apapacharla entre sus brazos.- No eres una idiota...- le dijo bajito apoyando su cabeza en su hombro mientras la seguía escuchando. Sonrió y elevó su mirada y la miró con ojos brillosos.- ¿Eso quiere decir que aceptas quedarte conmigo?.- preguntó tentada a sonreír desbordadamente. - Lo prometo, lo prometo, lo prometo.- repitió tres veces como buena niña con síndrome de Beetlejuice que si no lo nombras tres veces no aparece o no se cumple. - Prometo ser muuuuy cuidadosa con todos y con todos. Mentendre quietas a las ocurrencias de mi cabecita, y también te prometo que si llegas a aceptar te prometo los mejores días, llenos de comida, chocolate caliente, mimos, mantitas, música y historias de vida. Durantes todo estos años he recaudo el cariño que te daría al volver a verte. Y han sido diez, así que no te librarás muy fácil de mí, Jota. - le sacó la lengua de manera infantil para luego sonreír y re acomodarse. Ay, ¿cómo es que Sam siempre sacaba sacar su lado más cursi? pensó . Es que no era algo solo de ahora, era desde tiempos inmemorables . Tenía un don especial, su sola presencia rompía cualquier coraza que pudiera llevar la pelirroja encima.

Y por eso y tantas cosas más: No, no, no. Ni loca la dejaba ir.
La volvió a estrujar hacia ella, con miedo que de un momento a otro se desvaneciera.

- Tengo unas barras de chocolate en la despensa...- agregó con tono travieso.- A mí me puedes negar, ¿pero serías capaz de negar a esas barras de chocolate? No, no, no la Sam que conozco jamás haría esa maldad.- siguió bromeando. Es que no mentía cuando decía que su amiga se veía mucho más bonita sonriendo.
Caroline Shepard
Imagen Personalizada : Come back to my life [Caroline Shepard] Tumblr_p82e7oyKuw1u2ragso1_500
RP : 10
PB : Evan Rachel Wood
Edad del pj : 27
Ocupación : Regulación de criaturas
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 16.212
Lealtad : Pro-muggle.
Patronus : Tigre Blanco
RP Adicional : +2F
Mensajes : 269
Puntos : 182
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4198-caroline-shepard#66802 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4199-part-of-my-life-rs-caroline-shepard#66808 http://www.expectopatronum-rpg.com/cronología http://www.expectopatronum-rpg.com/baúl
Caroline ShepardTrabajador Ministerio

Sam J. Lehmann el Vie Nov 10, 2017 12:52 am

Si conocías a Samantha sabías perfectamente que era una persona incapaz de sentir odio por nadie, era, por definición, una persona buena. No le gustaba hacer daño, no le gustaba odiar a las personas y, aunque a veces pecase de tonta, siempre quería ver la bondad de todas ellas. Obviamente con el tiempo y más concretamente por el poder que le da la legeremancia, se ha dado cuenta de que todo el tiempo ha vivido una ilusión y que es más fácil encontrar cosas malas en las personas que buenas. Y sí. Después de todo, Sam había llegado a odiar a una persona, o más bien a una familia. Los Kerr, desde que ella es bien joven, siempre la han tratado como si fuese menos que las heces de sus mascotas. Los Kerr, desde que se hizo amiga de Henry, siempre quisieron buscar excusas y motivos para separar a Henry de su lado. Y al final, fueron los Kerr quienes consiguieron arrebatarle de cuajo a su hermano; a  esa persona tan importante en su vida. De verdad que el único odio que albergaba ella en su interior era para esa familia.

Fue por eso que cuando los nombró... el rostro de Sam se endureció. —Te habla de mí porque soy la rubia loca que intenta hacerle cambiar de parecer, Caroline, pero no recuerda nada. Sí, le he dado motivos para creerme, ¿pero por qué debiera hacerlo? No hay nada en su mente por lo que pueda siquiera confiar en mí, nada. —En realidad no tenía absoluta certeza de si había algo de ella o no en su mente, puesto que no se había atrevido nunca a meterse en su interior ni siquiera a pedírselo. ¿Y si se metía en la mente de Henry y, efectivamente, no había nada? ¿Y si era solo vacío? ¿Y si se daba cuenta de todo lo que ha hecho creyendo ser quién no es? En realidad tenía miedo. Mucho miedo. Tenía miedo de que Henry no le recordase nunca más y ser un cero en la izquierda en su vida, cuando para ella siempre había sido la coma que determinaba todo valor en la suya.

Era toda una sensación nueva eso de llorar y que alguien te abrazara en sus brazos, una sensación que hacía mucho tiempo no sentía. Y claro, eso le hacía sentirse como en casa. Era trampa preguntarle si quería quedarse con ella en esa situación, ¿cómo podía negarse? Era imposible. Era como si en medio del desierto le das agua a la persona más sedienta y le preguntas que si le gustaría vivir en un oasis. Sujetó su rostro, haciendo que la mirase, por lo que no pudo evitar sonreír al mirarla a los ojos. —Sé que me voy a arrepentir de ponerte en peligro pero... —Asintió con la cabeza, encogiéndose de hombros. —¿Cómo te voy a decir que no? —¡Pero ojo, que ella también tenía sus condiciones! Las cuales salieron en un intento de parecer autoritaria y responsable, cuando en realidad ahora mismo se sentía como la gelatina más amorosa y necesitada de todo el planeta. Finalmente, cuando ella prometió todo aquello, Sam no pudo evitar sonreír. —Creo que salgo ganando en este trato, ¿eh? —dijo divertida al escucharla, para entonces llevarse la mano a la cabeza al escuchar una de las cosas que dijo. —Diez años... me alegra saber que después de tanto tiempo, los niños que se prometieron no olvidarse nunca en el lago negro, lo decían de corazón.

Entonces soltó una divertida risilla ante el asunto del chocolate. ¡Sin duda habían cosas que nunca cambiaban! Se separó un poco de ella para acomodarse nuevamente en el sillón, mirándola con cariño. —Hay cosas que no han cambiado, después de todo. Ni te puedo negar a ti, ni tampoco al chocolate —dijo dulcemente con una tierna sonrisa.

Se pasaron el resto de la noche allí, sobre aquel sillón, contándose todo lo que se podía contar, poniéndose al día y, sobre todo, saliendo de ese bache de drama y depresión en el que los había metido la sociedad mágica. Comenzaron a hablar de ellas, a llorar por muchas cosas —porque la sensibilidad está ahí y se pega— y, sobre todo, a conocer de nuevo a esa persona que hacía diez años que no veían. Con decir que se fueron a dormir cuando vieron que estaba saliendo el sol, os podéis hacer una idea de lo mucho que tenían que decirse; y lo mucho que quedaba por decir.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1266
Puntos : 1025
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.