Situación Actual
14º-20º
18 mayo -> luna nueva
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Gwendoline Edevane pj destacado
JOAHNNE & EDWARD Pjs destacados
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Those time seems to be so far way ... Don't you think? [Priv.Abigail McDowell]

Invitado el Sáb Jun 24, 2017 11:43 pm

20:00PM
31 de Octubre de 2004
Jardines de Hogwarts
Linde del bosque prohibido.

Lealtades, lealtades...Eso que muchos dicen que un adolescente no puede tenerlas claras ni aun cuando este lo tiene totalmente grabado en su piel. Gavrail siempre había manifestado sus ideales puristas, ya fuese por su familia, por sus amistades o por el mero hecho de su estatus sanguíneo, uno que, en muchas ocasiones le había abierto las puertas de las zonas más elitistas de la Londres mágica y con ello, había hecho que su círculo más cerrado fuese, sin lugar a dudas, uno de los más influyentes a la hora de que el moreno terminase de aquella manera, orgulloso de su estatus y, para qué negarlo, repudiando todo aquello que no era parte de su vida, todo aquello que la magia no identificaba como propio, vamos, todo lo muggle era terriblemente desagradable y en ocasiones, estúpido.

Sus largas zancadas lo llevaron a aquella zona, una que rara vez frecuentaba y es que su primordial objetivo no era otro que estudiar, conseguir las mejores notas, hacer que sus padres estuviesen orgullosos aun desde dentro de las rejas que el Ministerio, a su juicio, hipócrita les había impuesto y es que dudaba que de verdad los magos de su estatus, aquellos que danzaban en torno a ideales puramente puristas, valiendo la redundancia, fuesen los únicos que pensaban que los muggles eran una lacra que debían apartar de sus vidas, de su mundo y ello incluía a aquellos malditos sangres sucia que cada vez entraban más y más en Hogwarts, aquellos que con su aire en ocasiones chulesco se creían más de lo que realmente eran.

Uno de sus amigos palmeó su ya ancha espalda, cosa que le hizo sonreír levemente, no era un hombre de demasiadas palabras, realmente solía ser el que estaba a su rollo, pensando en sus cosas sin prestar demasiada atención salvo cuando de verdad lo que escuchaba a su alrededor le llamaba la atención, como en aquel preciso momento era el caso, algo que lo llevó a mirar al interlocutor negando con la cabeza - ¿Siempre dices tamañas gilipolleces cuando abres la boca? - Dijo tajante, no era un hombre especialmente dulce a la hora de decir las cosas, así que el muchacho se quedó mirándolo algo sorprendido. - Ojalá supieses lo que es que alguno de los tuyos esté encerrado en Azkaban y eso te ayudase a cerrar esa bocaza que tienes - Otro de sus compañeros apoyó una mano en el hombro del Ravenclaw, haciendo que este enarcase una ceja, levantándose acto seguido para conseguir alguna de las bebidas que suponía que la gente allí había llevado, esas veladas eran extrañas, pero quizás las únicas donde parecía no haber prejuicios entre ellos, entre los que pensaban de aquel modo.
Anonymous
InvitadoInvitado

Abigail T. McDowell el Lun Jun 26, 2017 3:46 am

En realidad yo no era purista, no al menos con diecisiete años. A esa edad lo único que me importaba era sacar buenas notas —lo cual se me daba envidiablemente bien—, jactarme en un terreno físico con todo aquello que encontrase que pudiese satisfacerme y disfrutar de mi último año en Hogwarts. A esa edad la seriedad con la que me tomaba las cosas era francamente cuestionable, nada que ver con la seriedad con la que la Abigail de veintinueve años vive su vida. Ahora no era más que una adolescente estúpida, hormonada y llena de ambiciones que en realidad ignoraba cómo satisfacer. Lo único que sabía es que para conseguir lo que quería, debía de seguir un camino y ese camino era el que te llevaba hacia él, hasta Lord Voldemort. Yo no era purista, me daban igual los sangre sucias, los mestizos y aquellos que "traicionaban" a la sangre. Teniendo en cuenta lo que sé de mi vida, no sé si soy sangre limpia o mestiza, ¿acaso me veo en posición de juzgar el valor de un mestizo? Sin embargo, la tolerancia o la humildad nunca fueron algo que se me dieran demasiado bien. Fue fácil ser intolerante y surgir como una Slytherin sangre pura que, como sí que defiendo, quiere una sociedad muy diferente a la que está ahora. Fue fácil añadir a mi bolsa de rencor y odio a aquellas personas que no aportaban nada en mi vida ni a nuestro mundo y que, como regía la sociedad a la que iba a unirme a partir de ahora, no eran más que carroña. Yo no era purista, al menos todavía. Eso sí, tenía bien claro que mis intenciones eran las mismas que aquellos que sí lo eran.

Unirme con la gente adecuada fue tan fácil como chasquear los dedos. La gente que alardeaba de ser purista solía estar en su gran mayoría en Slytherin y yo tenía una facilidad innata para acercar a mí a aquellos que quería tener cerca y alejar a aquellos que quería ver bien lejos. Desde bien joven se me dio bien la manipulación y jugar con las personas a mi antojo.

Ese día, o más concretamente esa noche, un grupo de mi misma casa había organizado una reunión un tanto ilícita en los jardines de Hogwarts, más cerca del bosque prohibido que del castillo para evitar llamar la atención. Ellos lo llamaban fiesta, pero al menos yo estaba acostumbrada a unas fiestas bastante diferentes. Había alcohol y personas, pero faltaban la música y el ambiente. En un principio me limité a hablar con una de mis compañeras de habitación, la única que había venido junto a mí a esta reunión cuya invitación era un tanto especial. Sin embargo, me separé de ella en una ocasión para dirigirme hacia donde algunos de ellos habían dejado las bebidas alcohólicas que habían conseguido meter en Hogwarts a través de la correspondencia. Yo tenía una petaca, por lo que comencé a rellenármela con vodka. Sería años después cuándo me daría cuenta del valor del whisky. Mientras me rellenaba la petaca, uno de los pocos Ravenclaw que se encontraban en la reunión se acercó allí después de decir algo que tenía mucha razón.

Lo conocía porque llevábamos siete años compartiendo clases, pero Gavrail y yo no es que tuviésemos una relación demasiado íntima. Yo no es que fuese precisamente la chica más sociable de Hogwarts y nunca había necesitado nada de él; no obstante, su frase y su estancia en aquella fiesta me habían dado curiosidad. Cuando la petaca estuvo llena, solté la botella y se la tendí al Ravenclaw.

Los Slytherin tienen el problema de que se lo tienen muy creído y no son capaces de utilizar su cerebro cuando hablan. No obstante... —Hice una ligera pausa, mirándole de arriba abajo. —Estamos en un lugar en donde todos somos amigos. Es el único sitio en donde algunos pueden ser sinceros y desahogarse sin que en realidad haya consecuencias —agregué con tranquilidad mientras me llevaba la petaca a la boca. —No seas duro con ellos, no todos tienen la capacidad mental de coordinar mente y boca al mismo tiempo. —Me burlé de mis compañeros de casa, echando una suspicaz mirada hacia dónde estaban.

Yo apreciaba y estaba fielmente enamorada de la casa de Salazar Slytherin, pero no por eso respetaba a todos los imbéciles que estaban en su interior. Me consideraba muy por encima de muchos de mis iguales y me daba exactamente igual reconocerlo y que otros se sintiesen ofendidos.

No esperaba verte aquí, Gavrail —confesé finalmente, con intención de aguardar un poco más en su compañía. No me apetecía volver con mi compañera de cuarto, la cual estaba muy cerca de la boca de otro tipo ni mucho menos volver con el grupo, ya que todos parecían fardar de ver quién la tiene más grande y a mí eso me daba mucha pena. Pude ver de reojo como Maverick me miraba de reojo, vigilándome ante su necia idea de que iba a pasar algo entre nosotros. —¿Has venido a dar lecciones? Porque yo al menos he venido a emborracharme, pero me aburren sus estúpidas discusiones.

¿Crear una reunión purista con gente estúpida que se cree que sabe de lo que habla? Echaba de menos una conversación inteligente. Yo al menos no había asistido por ideales a esa reunión, había asistido por el alcohol. ¿Sabéis lo difícil que es entrar alcohol a Hogwarts?


OFF: Vestimenta de la Abi de 17 años.
Abigail T. McDowell
Imagen Personalizada : Zorra lo mires por donde lo mires
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 32.562
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 851
Puntos : 621
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Invitado el Miér Jul 12, 2017 4:02 pm

No es que la joven fuera precisamente su amiga, tenían amigos comunes, quizás alguna interacción enfocada al terreno de los estudios y poco más, pero lo cierto es que a Gavrail siempre le había llamado la atención la muchacha ¿Por qué? Quizás le parecía más inteligente que los demás de su casa y es que pocos parecían lo suficientemente enfocados como para que el propio joven se aproximase aún con el tema de que su familia era purista, si que se había granjeado una buena compañía de adolescentes que en el futuro serían probablemente figuras influyentes de la sociedad mágica.

Agarró lo que la Slytherin le tendió, asintiendo levemente con una sonrisa tenue, como las únicas que solían salir de los labios de Malarkey - Al menos no son Gryffidor, los Slyhterin son más consecuentes con esto de las meteduras de pata y si hablan de más, saben que habrá consecuencias - No le gustaban demasiado los de la casa de los leones y es que le parecían una pandilla de zopencos de manual.- ¿En vuestra sala común tenéis una zona especial para ellos? Por eso de no contaminaros los que sois normales - Dice dando un trago a lo que fuera que estaba allí, nunca había sido un adolescente de buen beber, pero si se le ponía a tiro...No se negaba.

Él debió pertenecer a aquella casa, debió ser parte de la casa de Salazar Slytherin, pero no, calló relegado en la de Rowena Ravenclaw, la cual adoraba con pasión y es que desde que había entrado allí, sentía que tenía con quien comunicarse sin resultar pedante o marisabidillo, era como haber dado con su lugar y es algo que siempre agradecería al sombrero seleccionador por que si, estar con ellos había sido un regalo que no le hizo tampoco perder la percepción de lo que se vivía entre los puristas por que para bien o para mal, no era el único.

- Yo tampoco esperaba estar aquí, ya sabes, soy más de devorar libros que de establecer debates sobre este tipo de cosas - Se rió levemente metiéndose las manos en los bolsillos de los pantalones, iba bastante sencillo, no era un hombre de esos que se arreglase, de hecho sin el uniforme, era simplemente pantalones vaqueros y una camiseta de tirantes que dejaba ver su cuerpo formado pero sin definir dada su edad - He venido a desquitarme del estrés, pero si alguien dice una sandez no puedo evitar saltar, ya sabes, eso de corregir lo llevo en la sangre también.

Si bien cierto era que Gavrail no era persona de muchas palabras, también se podía decir que era un chico que no se metía en grandes fregados, puristas o no. - Siempre podemos coger unas copas y hablar de lo mal que se le da el Quidditch a algunos. Es una buena opción supongo.
Anonymous
InvitadoInvitado

Abigail T. McDowell el Mar Jul 18, 2017 6:55 pm

Siempre había defendido que los estúpidos arrogantes de poca inteligencia de Slytherin estaban perfectamente a la altura de los altivos y rebeldes leones de Gryffindor. No había mucha diferencia, ni en inteligencia ni en utilidad. Al menos para mí, pero yo nunca he sido ni seré alguien que busque características buenas en personas que aparentemente no tienen nada que ofrecer. Gryffindor y Slytherin al final eran dos caras de la misma moneda y buscar diferencias en algo tan parecido era simplemente cuestión de guerrillas entre casas.

Teniendo en cuenta la diferencia de cantidad entre Slytherin normales y subnormales, deberíamos de ser nosotros lo que tuviésemos nuestro pequeño rinconcito de privacidad —respondí, dándole a entender que la gran mayoría eran los despropósitos de estudiante mientras que una pequeña proporción eran como yo. Muy pequeña, en realidad, ya que ahora mismo en Slytherin habían muy pocas personas como yo, por no decir ninguna.

Yo, si hubiera seguido la línea de mi madre, debí de haber caído Ravenclaw. No obstante —y gracias a Merlín—, no fue así. Qué desgracia sería tener algo en común con esa zorra.

Le pregunté que por qué estaba allí, ya que personalmente no esperaba verlo. Su muletilla de "ya sabes" terminó por repetirse en mi cabeza de manera molesta, aunque no dije nada al respecto y bufé con cierta diversión ante sus palabras.

Creo que a nadie le gusta debatir con gente que impone su verdad —respondí con tranquilidad, evidenciando lo que había dicho. —Vienes a desestresarte y lo primero que haces es saltar contra uno de los más flipados de Slytherin para rebatirle lo que ha dicho. ¿No te das cuenta de que muchos de ellos solo dicen las palabras repetidas de sus propios padres? No tienen criterio. Ni siquiera tienen sus propios pensamientos —añadí a la conversación, curvando una sonrisa ladeada.

Tomé de nuevo mi petaca entre mis manos y bebí un sorbo del líquido fuerte de su interior, frunciendo el ceño ante la proposición de hablar de quidditch que proponía Gavrail. Personalmente, hablar de lo mal que jugaban algunos de mi equipo no es que fuese un tema de conversación que me gustase. Yo era golpeadora de mi equipo de quidditch y a veces me daban ganas de lanzar las bludger contra los propios de mi equipo.

¿No tienes un tema más aburrido? —pregunté con una ceja enarcada y un evidente tono sarcástico. —A mí me interesa saber tu opinión respecto a purismo, ¿vienes de una familia purista, no es así? —Le sonaba el apellido Malarkey, pero no estaba segura. No obstante, estaba en Ravenclaw y evadía ese tipo de trato y conversaciones. —Podemos irnos más lejos si no quieres que ninguno de ellos meta la antena en nuestra conversación y quiera imponerte su ideología —ofrecí, tendiéndole nuevamente la petaca para que bebiese otra vez si quería.

Yo, a pesar de tener solo diecisiete años y ningún padre purista, tenía mi ideología bien clara. No era purista, pero tenía bien definida mis creencias con respecto al resto de mago y la sociedad en la que vivíamos.
Abigail T. McDowell
Imagen Personalizada : Zorra lo mires por donde lo mires
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 32.562
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 851
Puntos : 621
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.