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¡Dicen que no hay mal que por bien no venga! [Evaaan]

Danielle J. Maxwell el Dom Abr 13, 2014 2:08 am

Me había vestido guapa porque Alice me obligó a vestirme guapa. Más bien, yo le impuse la idea de ir a ver Spiderman 2 al cine y ella me dijo que solo iba si me ponía un trajecito. ODIABA los trajecitos. Eran incómodos con el viento, ¿por qué se empeñaba en ponerme trajecitos? ¡Adoraba los pantalones! Ya tenía suficiente con llevar faldita todos los días en Hogawrts… Así que me puse a mirar por mi baúl la ropa adecuada para satisfacer las condiciones de Alice (ya que al ser solo una semana libre, no me fui a mi hogar, sino que me quedé en Londres con mi abuela, así que me hospedaba en el Caldero Chorreante y no tenía ropero. ¡Sí, todo este paréntesis para explicar por qué no tenía ropero!). Al final di con una ropa decentemente adecuada para los requisitos de Alice, que fuese un vestido que me llegase por encima de la rodilla, que fuese azul (porque le gusta el azul y dice que pega con mis ojos, OBVIO) y que me recogiese el pelo, terminando con un aspecto que me terminó gustando a pesar de verme rara, ya que la guindilla fue ponerme unas All Star.

Había salido con bastante tiempo de antelación, ya que como no soy londinense aún me perdía por las grandes calles de esa ciudad, así que preguntando a la gente a la que iba viendo, le preguntaba por ese famoso cine grandísimo que crearon en un teatro deshabilitado. No había ido nunca, pero seguro que si era tan famoso los efectos especiales de Spiderman se verían super bien. Caminando por la calle, de repente, escuché un grito una calle más alejada de mí de una señora que se había asustado. Me di la vuelta rápidamente con una mirada curiosa y vi como una lechuza amorfa volaba por en medio de la acera hasta llegar a mí y medio-estamparse con mi pecho. La cogí y me di cuenta de que todo el mundo me miraba. Carraspeé inocentemente.

Es mi mascota. Me trae el correo. Tres años me llevó domesticarla… nunca se sabe cuándo te va a llegar la importante carta del… PIENSA ALGO, ESE HOMBRE GORDO TE MIRA MAL, DANNY…—. …La carta del Círculo de Lectores para hacerme usuario Premium… —miré al gordo con cara de: “que no te enteras” y me di la vuelta usando cuerda huida para irme muy lejos de allí.

Cuando estuve lo suficientemente lejos, en una zona residencial de dúplex bastantes monos y por dónde no transitaba mucha gente, cogí la notita que llevaba la lechuza, la cual reconocía de ser de Alice, ya que esa lechuza y yo habíamos intercambiados muchas cartas y no dejé que se fuera.

“Tía, no voy. ¡Espero haberte avisado con tiempo! Pero me surgieron algunos problemillas. ¿Nos vemos otro día, vale? ¡Te quiero, rubia!”

¡Será perra! ¡Con fleje tiempo de antelación me avisas! Cogí la nota, la arrugué y la tiré a un contenedor (azul, obviamente, el reciclaje está a la orden del día), pero tuve tan mala puntería que chocó en la esquina y salió por fuera.

¡ARG, MALDITO PAPELITO! —le eché toda la culpa al papelito. Fui hacia donde cayó, lo cogí y, a menos distancia del contenedor, lo volví a tirar. ¡VOLVÍ A FALLAR! Solté aire cabreada, como si fuese a explotar — ¡Te mato! —solté el aire de golpe. Cogí el papelito OTRA VEZ y me acerqué para no tirarlo, sino dejarlo caer DENTRO para asegurarme de mi victoria.

Escuché como a mi espalda alguien soltaba un bufido, riéndose de la patética situación. ¡Pues a mí no me hace gracia! Me di la vuelta con un aspecto más decente y vi al adolescente moreno tapándose la cara para aparentar mientras iba al contenedor verde a tirar una bolsa de basura.

Evité decir nada y lo miré mal simplemente, empecé a caminar en sentido opuesto, pero hubo algo del chico que me sonó, por lo que tras dar dos pasos me di la vuelta, a lo que vi a Evan con la mitad del pelo mirando a Cancún y otra a Wisconsin, en chanclas, pantalones cortos y camiseta cutre tirando la basura. Se me iluminó la cara con una sonrisa.

¡Evan! —grité en medio de la calle, acortando la distancia y abrazándole. Cuando me separé de él, lo miré de arriba abajo y reí—. ¡Vas super cutre! Ganas mucho con el uniforme, ¿eh? —bromeé sonriente—. ¿Vives aquí? —pregunté sorprendida mirando a las casas de alrededor.
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Invitado el Lun Abr 14, 2014 1:24 pm

Benditas vacaciones, y nunca mejor dicho. Estaban siendo unos días de lo más relajantes, y aunque no había podido salir con nadie porque todos mis antiguos amigos londinenses estaban de viaje con sus familias, al menos podía relajarme, dormir infinitas horas y comer cuando y cuanto se me antojara. Lo que se dice unas vacaciones en toda regla.

Estaba tranquilamente tumbado en mi cama viendo la última peli de Star Treck para ponerme al día cuando oí a mi madre gritando mi nombre desde el piso de abajo. ''EVAN MILLER, BAJA AHORA MISMO A SACAR LA BASURA''.
-¡Ya vooooy!- le respondí resignado y tras poner en pausa la película y ponerme las primeras chanclas que encontré, bajé. ''Uno no puede ni ver una película tranquilo'', a la primera vez que me llamó me había enterado, ¿pero por qué tengo que hacerlo todo en plan urgente?, ni que no hubiera tarde por delante.
Al bajar las escaleras mi madre estaba fregando la losa y paró repentinamente para girarse y señalarme la bolsa. -Ahí la tienes, venga, que por ser mago piensas que se hace todo solo por arte de magia.- me reprochó y volvió a lo que estaba haciendo.
-Claro mamá, esa es la cosa.- le respondí medio riéndome y cogí la bolsa para salir a toda prisa, antes de que pudiera matarme con la mirada.

Salí de casa y fui hasta el contenedor más cercano que se encontraba a unos cincuenta metros, pero cuando me estaba acercando, vi al lado a una chica rubia pegando gritos. A medida que me acercaba, su voz me sonaba aún más...''¿Danny?, pero no puede ser, con un vestido, ¿y en Londres?''
Pero al estar casi al lado, ya no me cabía la menor duda, era la Danny hiperactiva -y ahora un poco estresada- de Hogwarts.
Me quedé de pie detrás de ella a unos dos metros mientras le veía desahogar su ira tirando un papel contra el contenedor. Lo tiró un par de veces haciendo el intento de colarlo dentro hasta que se rindió y se acercó a tirarlo como una persona normal.
Estaba poniendo todo mi esfuerzo para evitar soltar una carcajada, pero sin querer se me escapó una pequeña risilla haciendo que se diera cuenta de mi presencia. Me puse la mano en la cara intentando disimular y me acerqué al contenedor verde para tirar la bolsa de botellas que llevaba.

Danny se giró y me echó una mirada de odio, pero al parecer no se había dado cuenta de que era yo. Se dio la vuelta y empezó a caminar en la dirección contraria, pero antes de que me diera tiempo a llamarla, se giró bruscamente y saltó hacia mi dándome un abrazo.- ¿ya no reconoces ni a tu propio mentor? - le pregunté mientras el devolvía el abrazo y luego nos separamos. -Gracias por el piropo, tu sí que vas realmente guapa, ¿te has dado un golpe en la cabeza para llevar vestido?- bromeé mientras la miraba de arriba abajo intentado disimular mi asombro, pues sí era cierto que estaba guapísima así.

-Sí, vivo aquí, al lado del contenedor ¿qué te parece mi choza?- si hubiera sido un desconocido me hubiera creído viendo los harapos que tenía por ropa en este momento. - Vivo un par de casas más allá.- señalé por detrás de mí. - ¿Y tú qué haces aquí?, ¿me estás espiando? porque yo al menos tengo la excusa de vivir por aquí, no te preocupes Danny, solo estarás separada de mí una semana.- me reí. - Aunque admito que te he echado de menos, hacía tiempo que no molestaba a nadie.- admití y volví a acercarme a ella dándole un abrazo que la levantó del suelo.
Volví a soltarla y di un paso atrás para poder verla bien. -Ahora en serio, ¿qué hacer por aquí y tan bien vestida?- le pregunté con curiosidad y animado de haberla encontrado.
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Danielle J. Maxwell el Lun Abr 14, 2014 3:46 pm

Sonreí ampliamente al encontrarme a Evan por allí, era en plan casualidad divina del destino o algo por el estilo. No tengo ni pajolera idea de dónde estoy y me encuentro a mi salvación, definitivamente la fuerza está de mi lado. Al separarme de él, lo primero que comentó fue acerca de mi inusual vestido. Le saqué la lengua cuando dijo que si me había golpeado en la cabeza.

No, fue una condición de Alice. Yo me ponía vestido y ella me acompañaba al cine —me encogí de hombros mientras negaba con la cabeza levemente en plan: “Sí, las condiciones de Alice son super extrañas y no tienen remedio”.

Alcé una ceja con diversión cuando dijo que vivía al lado del contenedor (que oye, no se alejaba demasiado a la realidad con esos pantalones tan prácticamente cómodos y feos). Luego dijo que no, que vivía un par de casas más allá. Yo miré por encima de su hombro, pero eran todas iguales por lo que tampoco me compliqué la vida en dar con la de él.

Se interesó por mi presencia en aquella urbanización y la verdad es que tenía una historia con trasfondo por detrás.

¡Más quisieras que te estuviese espiando! —Volvió a meterse conmigo y yo lo miré con cara de pocos amigos antes de que me levantase del suelo con un enérgico abrazo.

Cuando me dejó en el suelo, solté un bufido de resignación ante su pregunta. ¿Por dónde empezar?

No sé ni en dónde estoy, estaba yendo al cine pero una lechuza conspiró contra mí por las calles de Londres y llamé demasiado la atención, por lo que hui de la zona y terminé aquí. Luego leí la carta de la lechuza y era Alice diciéndome que no venía. Y el papelito que me has visto tirando tan frustradamente era la cartita. Se merecía morir esa cartita, ¿sabes? —dije con un gesto divertido al final de la frase.

Algún día me vengaré sanamente de Alice. Le haré vestirse de Chewbacca y cuando vaya por medio de Londres le mandaré a Milenario con una carta que ponga: “Espero que haberte avisado con antelación, ya que no voy.” Miré a Evan y le pegué una patada al aire, encogiéndome de hombros.

Y eso, pero no importa, no me hace falta un acompañante para ver a Peter Parker en acción con mallas y tirando telas de araña. Además, ya se la devolveré para que vea que a Danny Maxwell no se le deja plantada. ¡Y mucho menos cuando se pone guapa! —le señalé en plan amenazador, colocándome  la coleta que me había costado tanto hacerme—. ¿Pero me dices para dónde está ese cine tan guay que está dentro de un teatro obsoleto? No sé ni cómo se llama. ¿Sabes? Google Maps no es tan guay como dicen los muggles. —añadí guardándome ese móvil asqueroso que no servía para nada y que me había pegado medio año siguiendo sus indicaciones.

Llevaba una mochila de cuero más pequeña que las normales, para llevar las cosas, ya que no tenía bolsillos. Sí, rompía un poco con la estética que llevaba, pero jopé, todas mis cosas de calle están en Finlandia, no en Londres. De repente, al ponerme otra vez la mochila en su sitio, miré a Evan como si de una inspiración divina se tratara.

¡No tenía porqué ir yo solita al cine!

¿Te gusta Spiderman? ¿Hacías algo importante? —pregunté con una sonrisa de oreja a oreja, notándoseme  bastante mis intenciones. Decidí no decir nada, para ver si él lo pillaba—. Evaaaaan... —dije remolonamente con una sonrisa, allanando el terreno para pedirle que viniera conmigo mientras me acercaba a él.
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Invitado el Lun Abr 14, 2014 5:05 pm

Escuché atentamente toda la historia de Danny cuando empezó a explicarme con indignación el por qué de toda esta situación, como había acabado aquí por culpa de una lechuza muy poco sutil y así vestida por culpa de -o gracias a- Alice.
Iba a ir al cine a ver Spiderman y al final acabó perdida en Londres, y curiosamente en mi barrio.- Ajá, ajá, tienes razón, no debería haberte dejado plantada para un día que te arreglas así.- volvía a molestarla y entonces recibí otro de sus puñetazos.- ¡Ay! - me quejé mientras me reía.

-Pues a ver, es un poco rollo explicarte como llegar desde aquí... tendría que coger por aquí hacia la derecha y luego te encuentras con...- empecé a explicarle el recorrido, o más bien lo intente, cuando de repente cambió completamente de actitud poniendo una voz dulzona, una gran sonrisa y ojitos de cordero degollado y empezó a hablar de nuevo.
-Evan ¿qué?- le pregunté, aunque ya sabía por dónde iban los tiros, esa cara de ruego no podía significar otra cosa.- Bueno, me lo he pensado mejor, ya que es un rollo explicarte y además aún no he visto esa película, ¿qué te parece si te acompaño? - le propuse haciendo como que la idea había sido mía. - Seguro que fue el destino que te perdieras por aquí para yo encontrarte cual animal desvalido, pero ya que voy a hacerte el graaan favor, tiene que ser con una condición.- la señalé y guardé silencio durante unos instantes para hacerla creer que era alguna petición importante y compleja. -Ya que estás por aquí acompáñame a casa para cambiarme, ven, por aquí.- le pedí y sin más empecé a caminar de vuelta hacia mi casa suponiendo que me seguiría. Básicamente porque la otra opción que le quedaba era seguir perdida por Londres.

Al llegar a mi portal abrí la puerta y me hice a un lado para que pasase primero.
-¡Mamá! ¡Traigo una invitada!- grité mientras cerraba la puerta y luego fui hasta la cocina, donde supuse que encontraría a mi madre. - Ella es Danny, Danny, mi madre.- las presenté y dejé que mi madre hablara, algo que le encantaba.
- Encantada pequeña, siéntate siéntate, ¿quieres unas galletas?, este Evan es una maleducado y no te invita a nada, te puedo servir un té si te apetece.- Me quedé mirando como Danny respondía tímidamente.
-Venga, venga, déjala que no quiere nada, ¿y a mí no me preguntas o qué?- le reproché y luego fui hacia las escaleras para subir a mi habitación.- Ven Danny, a no ser que prefieras quedarte.- le dije por lo bajo cuando ya no podía oírnos mi madre.

Entramos a mi habitación y desde abajo pudo volver a oírse. -¡Si queréis os subo la merienda! - ¡No hace falta mamá!- grité y tras cerrar la puerta me giré avergonzado para ver a Danny. - Un encanto de mujer ¿verdad? en fin, tu siéntate ahí en lo que me cambio.- señalé a la cama y fui hacia el ropero para elegir algo. Después de unos minutos pensando, ya que tenía que arreglarme lo suficiente para ir a la altura de Danny, cogí la ropa y la miré. -En seguida vuelvo.- le dije y salí de la habitación para cambiarme en el baño, no era plan de cambiarme ahí delante de ella, ya que seguramente le resultaría incómodo.

Cuando terminé, volví a la habitación y me paré de pie justo delante de ella. .- Y bien ¿qué tal estoy ahora?
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Danielle J. Maxwell el Mar Abr 15, 2014 2:17 pm

Mi técnica infalible de dulzura hizo efecto, aunque él decidió que si la idea salía de él sonaba mucho mejor. Y sí, sonaba mucho mejor escuchar por su propia voz que quería acompañarme sin yo pedírselo directamente. Sonreí contentísima.

¡Me parece perfecto! ¡No se me había ocurrido esa idea, oye! No se me habría ocurrido—exclamé con diversión cuando dijo que me acompañaría como si fuese una idea revolucionaria. ¿Condición? ¡No pensaba pagarle la entrada! Aunque cuando me la dijo, la vi mucho más razonable, ya que no se me apetecía ir con un indigente al cine.

Él comenzó a caminar sin esperar mi contestación y yo di unos brincos hasta ponerme a su lado, caminando hacia su casa. ¡Qué guay! Iba a entrar por primera vez en una casa Londinense, ya que siempre que vivía en Londres me quedaba en el asqueroso Caldero Chorreante. ¡Eso no es lugar para una señorita!

La casa de Evan estaba justo al lado, por lo que no tardó en abrir la puerta y gritar a los cuatro vientos que tenía visita. Claro, tiene madre… no conté con ese dato avergonzante… Nos acercamos a la cocina y por el camino intenté hacer mis jugadas (tal como cogerle de la camisa o del brazo) para que no me presentara, pero no fui lo suficiente eficaz. Ya que me presentó. La madre parecía simpática, pero parece ser que Evan sacó la inteligencia de otra persona, ya que me presentó como “madre” ¿Qué pretende, que la llame “Oye, madre de Evan…” ¡Ya podría haberme dicho su nombre, o algo!

Jeje… hola… —saludé con una tímida sonrisa.

No me dio demasiado tiempo a contestar a su ofrecimiento a las galletas, ya que Evan me sacó del paso. Por un lado se lo agradecí, pero por otro lado… ¡Yo quería una galleta!

Llegamos a su habitación y él cogió la ropa de su armario mientras yo me ponía a mirar las cosas de su habitación, tocándolo todo. Escuché de nuevo a la madre de Evan y reí divertida ante el comentario de Evan. No tardó en irse al baño a cambiarse y entonces fue cuando me percaté que en su televisión estaba puesta la nueva de Star Trek.¡Wojojojojo! Por un momento me dieron ganas de sentarme allí, pedir esas galletas y no ir al cine, pero tenía que tener en cuenta que Spiderman era nueva y no la había visto y que a ese Spock ya lo había visto infinidad de veces. Así que cuando volvió Evan, yo iba dispuesta a decirle lo mucho que molaba que estuviera viendo Star Trek, pero al verle vestido con ese jersey, esos pantalones y esos zapatos se me olvidó por completo lo que iba a decir.

¿Holaaaaa? ¡LO RETIRO! ¡Así vestido, con uniforme pierde mucho! Decidí reaccionar, ya que tampoco era plan de llegar a un nivel extremo de impresión. Puse cara de “not bad” y le miré de arriba abajo.

Te has puesto a mi altura, orgullosa me hallo. —sonreí y le señalé a su tele—. ¡Estabas viendo Star Trek! Parece mentira que cortes Star Trek para ir a tirar la basura, eres un hereje. De aquí al infierno. —le maldije con diversión, pasando a su lado hasta llegar a su puerta. Por el camino, me percaté de que se había echado desodorante o perfume, no lo sé, PERO SU OLOR ESTABA POR TODOS LADOS Y ESTABA RIQUÍSIMO. Decidí decírselo—. Qué rico hueles. ¿Perfume o desodorante? —le pregunté con curiosidad.

Yo me había echado perfume, pero debe de ser del chino porque yo ya dejé de olerlo hace tiempo. Le hice un movimiento de cabeza alentándolo para irnos, ya que si no podíamos llegar tarde y perdernos la sesión. Por suerte no fue al revés, ya que si él me llega a encontrar a mí, hubiéramos tardado el triple de tiempo en que yo me preparara. Una vez bajamos nuevamente hasta la cocina para despedirnos de su madre, ésta nos interrogó para ver a dónde íbamos y esas cosas. No voy a violar a su hijo, señora. ¡Por lo menos no todavía, muajajaja! pensó una parte de mi subconsciente que JAMÁS había salido a la luz antes, por lo que sonreí a mis propios pensamientos.

Me dio vergüenza pedirle la galleta, por lo que tras despedirnos de ella y yo no decir ni una palabra por timidez, salimos hacia fuera.

Tu madre es super simpática. ¿Sabes? En realidad se me apetecía la galleta. Qué poco me conoces, acaso no conoces mi cara de: “Sí, quiero una galleta”. ¡Deberías habérmela dado tú! —le reproché con diversión, empezando a caminar en el camino que él impuso, ya que yo no sabía por dónde estaba el cine.
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Invitado el Miér Abr 16, 2014 3:57 pm

Al plantarme en frente a Danny listo para ir al cine, ella me miró de arriba a abajo y me dio el visto bueno. Pero en seguida cambió de tema y volvió a su faceta de frikismo. -No fue decisión mía dejarla a media, la adorable mujer de las galletas de abajo me obligó, y te recuerdo que no voy a seguir viéndola para acompañarte. - le reproché y me di la vuelta para seguirla hasta la puerta.
- Y es mi olor natural de chico perfecto.- le respondí a lo de perfume o desodorante y entonces se me quedó mirando con cara de incrédula.- Perfume, venga tira ya.- respondí y le di un empujón para que se diera la vuelta y empezara a bajar las escaleras de una vez.

Al llegar a la cocina mi madre estaba intimidantemente inquieta mirándonos de una forma que personalmente me daba miedo y preguntándonos a dónde íbamos, a qué hora volveríamos, que haríamos...
-Vamos al cine, ¡a ver una peli! no sé a qué hora... ¿mamá también quieres su DNI? nos vamos que llegamos tarde. - le fui respondiendo intentado ser lo más escueto posible para no perder tiempo, pero viendo que eso no surtía efecto para hacer que se callara, decidí cortar la conversación y salir deprisa sin más.

Cuando salimos a la calle Danny comentó lo simpática que era mi madre y como no, se quejó de que no le hubiera dado galletas. -Si, como todas, adorable cuando no es la tuya. - me quejé.- y además, ¿yo que se?, pensaba que eras lo suficientemente lista para cogerla tu misma.- me burlé e hice el típico gesto infantil de sacar la lengua. - Espera aquí.- le pedí, o más bien le ordené y luego volví a entrar en casa dándole un pequeño empujón a la puerta para que no pudiera ver a donde iba.

Una vez dentro fui a la cocina intentando evitar a mi madre, cogí una bolsa pequeña y la llené de galletas para luego guardármela en el bolsillo de....¡la chaqueta! se me había olvidado coger la chaqueta. Subí a mi habitación y cogí una americana negra que había extendida sobre la silla y que por suerte mi madre había tenido la certeza de planchar el día anterior.
Guardé la bolsa de galletas en el bolsillo de la chaqueta, pero viendo el bulto mega cantoso que dejaba, decidí guardarla en el bolsillo del pantalón, ya me encargaría de meterla en la mochila de Danny cuando no se diera cuenta.

Baje saltando los escalones de dos en dos y antes de volver a salir cogí una sola galletita para dársela como consolación, al menos por el momento.
-Se me había olvidado la chaqueta.- me excusé una vez en la puerta, lo de la bolsa de las galletas ya lo dejaría como sorpresa para la película.- Y de paso te traje una galleta, para que veas cuan galán soy.- le dije sacando la mano que tenía escondida tras la espalda y haciendo una reverencia en plan edad media.

-Pongámonos en marcha.- Empecé a caminar dirección al cine y mientras Danny me seguía dejé que se adelantara unos pasos, quedándome detrás de ella. - Oye, tienes la mochila abierta, espera.- mentí y me acerqué por detrás antes de que pudiera darse la vuelta haciendo el máximo apaño para abrirla sin que se diera cuenta, meter la bolsa y volver a cerrarla.- Por dios que complicado, los bolsos de las mujeres cada día son más enrevesados. -me excusé intentando disimular mi tardanza.

-Por cierto, ¿a qué hora empieza la película? - le pregunté y al darme cuenta de la hora que era y que quedaba como una media hora para que empezara se me abrieron los ojos como platos y no pude evitar reírme. - No sé de qué me sorprendo, será mejor que nos demos prisa.- le dije y empecé a caminar con zancadas rápidas hasta llegar a la taquilla del cine.
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InvitadoInvitado

Danielle J. Maxwell el Vie Abr 18, 2014 3:02 am

Solté una carcajada cuando dijo que su olor era olor de chico perfecto, para luego instarme en que empezase a caminar cuando me confesó que era perfume.

¡Te has perfumado para mí! ¡Eres adorableeeeee! —dije mientras me empujaba suavemente a través de todo su pasillo hasta la cocina, donde me callé de golpe debido a que estaba la intimidante, pero simpática, presencia de la madre. También me hizo mucha gracia esa escena, por lo que en cada pregunta y contestación entre la madre y él estuve sonriendo. Lo del DNI fue gracioso, hasta la madre se rio.

Nos fuimos de su casa y comenzamos a caminar por la acera. Hice una recolecta mental a ver si tenía todo lo mío encima y así era. Sin embargo, me quejé de la galleta que nunca obtuve y justo después Evan retrocedió para entrar en la casa nuevamente. Lo miré con reproche, ya que no quería perder el tiempo en que me fuera a buscar la dichosa galleta. Pero no entró por mí, ya que cuando salió dijo que era que se le había olvidado la chaqueta. Danny por Dios, tampoco tu alimentación es tan importante… Cuando me dio la galleta, sonreí ampliamente, cogiéndola suavemente. Ahora me da pena comérmela después del detalle. ¿Podré inmortalizarla y guardarla como recuerdo? Pero no duró demasiado ese sentimiento, ya que la mordí tras que me llegase el olor.

Gracias gracias. Hoy no paras de sorprenderme… me acompañas al cine, te vistes guapo para mí, ¡te pones perfume para mí! Y encima me das una galleta… —asentí sorprendida—. ¿Intentas ligar conmigo o qué, Evan? Ya sabes que mi corazón pertenece a Anakin y, como mucho, a Han Solo. —luego dijo que nos pusiéramos en marcha y señalé hacia adelante con la mano que no tenía la galleta—. ¡Sí, vamos!

Al rato, Evan me dijo que tenía la mochila abierta, por lo que me paré para que me la cerrara. Me sentía imbécil cuando la gente se peleaba con mi mochila y yo me quedaba quieta mientras trasteaba con mi espalda. Justo en ese momento me terminé la galleta, por lo que cuando se quejó por el mecanismo de los bolsos, no pude soltar la broma que me vino a la mente. Cuando ya quise hablar, él me preguntó por la hora de la sesión.

La sesión de las siete y media es la que tenía pensado ir. ¿Qué hora es? —me dijo que eran las siete y me rostro se iluminó con pánico muy poco exagerado—. ¡No vamos a llegar! ¿Está muy lejos todavía? —y empecé a caminar más deprisa, ya que por cada zancada de él yo tenía que dar dos pasitos. Ya que dar zancadas con vestido era muy poco femenino.

Tardamos como veinte minutos en llegar, ya que las calles de Londres un sábado a esa hora era lógico que estuvieran repletas. La gente británica tiene una obsesión por la moda, cada persona lleva tres bolsas por la calle perfectamente de ropa. Me choqué por lo menos con cuatro bolsas, por lo que agradecía que estuvieran llenas de ropa y no de piedras. Una vez entramos por las grandes puertas del cine, me inundó la nariz el típico y rico olor de las palomitas recién hechas. Siempre tenía ganas de comprarme, pero eran muy caras y yo era pobre, por lo que siempre me quedaba con las ganas.

¡Mira! ¡Está en 3D y en normal! —exclamé al verlo en una pantalla—. ¿Se te apetece verla en 3D? Aunque será más cara. Pero empieza a la misma hora. No espera… —me percaté mejor de la información de la pantalla—. Ah no… sólo está esa a las siete y media, la de 3D. La normal es a las nueve menos veinte y cinco. —le informé mirándole con cara de: “te juro que en internet ponía otra cosa”.

Me di cuenta de que había un montón de cola, por lo que lo más lógico sería ponernos en ella aunque aún no sepamos a dónde ir. Le cogí la mano a Evan y lo acerqué hasta posicionarnos los últimos de una fila, ya que me había dado cuenta que un grupo de cinco por lo menos se estaba acercando, por lo que yo fui más rápida. Solté la mano de mi amigo y me puse de puntillas para susurrarle en el oído.

Mira CON DISIMULO… —lo resalté con énfasis—…a la chica que tenemos detrás. ¿Tú crees que eso son pantalones para salir a la calle? ¡Dime la verdad! —exclamé susurrante en su oreja, ya que la muchacha que teníamos detrás llevaba uno de esos típicos short que se te ven media nalga. Cuando miró, le pegué en el hombro—. ¡Te dije que con disimulo!
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Invitado el Lun Jun 30, 2014 3:22 pm

Después de veinte minutos, caminando lo más rápido posible, llegamos al cine y nos paramos frente a la cartelera donde salían los horarios. Miré a Danny levantando una ceja reclamando una explicación por lo del 3D. – Menos mal que traje dinero de sobra.- me quejé haciéndome el indignado y aguantándome la risa viendo la carita de cordero degollado que me estaba poniendo. Realmente me daba igual, al fin y al cabo 3D era más divertido, pero la cosa era no darle la razón a Danny.
Sin darme tiempo a decir nada más ni echarle una regañina, me cogió de la mano y tiró de mi hasta ponerme en la cola de la taquilla. La miré medio confuso pensando porqué el tirón repentino cuando vi que justo detrás de nosotros se ponía un grupito de unas cinco personas. ''Uff…menos mal’’ admití para mí mismo. Ya había suficiente gente en la cola como para que se nos metieran más.

Mientras yo seguía en mis cavilaciones pensando que no entraríamos a tiempo, Danny se acercó a mi oreja y me susurró que mirara a la chica de atrás. Giré la cabeza sin más para fijarme antes de darme cuenta de que había dicho ''…con disimulo’’.- ¡Ay!- grité cuando recibí un golpe gratuito en el hombro por parte de Danny.
Volví a mirar a la chica de atrás, esta vez con disimulo y no pude evitar que la vista se me fuera a los pantalones, era obvio que Danny me estaba preguntando por eso. Típicos pantalones de las chicas de hoy en día que te enseñan hasta el grupo sanguíneo, por lo menos esta era una chica delgadita y no era como ver un jamón embutido, pero aun así, seguía sin entender ese tipo de ropa. Tras mi análisis visual, volví a acercarme a Danny para susurrarle.– Bueno, tienes que admitir que a ella le queda bien…- bromeé poniendo una mirada lasciva hasta que volví a recibir otro golpe en el hombro. -¡Vas a conseguir que me salga un moratón, eso si no me dislocas el hombro primero!- me quejé.
-Solo era una broma, tonta, la verdad es que no me gustan, creo que es más sexy dejar algo para la imaginación. – Admití  y tras concluir me giré para ver cuanta gente nos quedaba por delante.
Había como unas diez personas aún y quedaban cinco minutos. – nos perderemos los trailes…- empecé a decir cuando casi a la punta de alante vi a un antiguo y además buen amigo de Londres, estaba con una chica que no reconocía, pero aun así era la ocasión perfecta para colarse. –Ven…- le susurré a Danny y la agarré de la mano para llevarla hasta el principio de la cola.

-¡Mike! ¡Sentimos llegar tarde!- le dije procurando que me escucharan los de atrás y me acerqué a él para hablar de forma que solo me oyera él. – Ayúdame, que entramos tarde.-
-¡Evan! Ya era hora, estuvimos un rato esperando y decidimos ponernos en la cola mientras.- me contesto siguiéndome el rollo. Miré hacia atrás esperando ver caras de desagrado de los que estaban por detrás en la cola y efectivamente había dos amiguitas mirándonos con cara de asesinas. Me limité a sonreír como si no pasara nada y volví a girarme hacia Mike y su chica.

La cara de ella también era un poema, se veía que no entendía nada de lo que estaba pasando. – Ah, ella es Danny.- la presenté a Mike y esperé a que el me presentara a su compañera, Lara. –Encantado, yo soy Evan.- justo terminando las presentaciones llegaba ''nuestro turno’’ de comprar las entradas. Pero entonces me di cuenta...

Mierda, acababa de percatarme de que había un fallo en todo esto, no sabía que peli iban a ver, no podíamos ir ahora por separado, sería demasiado cantoso y estaba seguro de que las dos asesinas de atrás nos echarían de la fila. Miré a Mike, y me di cuenta de que él también me miraba, pensando lo mismo.
-Spiderman…?- dijo con tono dudoso y yo asentí aliviado con los ojos iluminados. Los cuatro nos acercamos a la taquilla y tras comprar las entradas en asientos contiguos nos dirigimos hacia la sala del cine. Dejé que nuestros dos nuevos compañeros nos adelantaran unos pasos y me acerqué a Danny para hablarle. Con todo el jaleo y las prisas de las entradas no me había percatado de que aún la tenía de la mano.– ¿Qué raro no?- pregunté esperando su cara de confusa por la pregunta y luego seguí.- Que se piensen que vamos en una cita doble digo, voy a tener que separarme de ti...- bromeé soltándole la mano y empecé a reírme tras ver su expresión de medio enfado medio algo que no identificaba.- es broma idiota.- le dije y la acerqué a mi pasando mi brazo por encima de sus hombros y atrayéndola para medio abrazarla. – Vamos que llegamos tarde.-  dije separándome y volví a cogerle la mano para tirar de ella e ir rápido hacia nuestra sala.

Le di nuestras entradas al supervisor y cogimos nuestras gafas 3D. Una vez dentro de la sala solté a Danny para mirar el número de fila y la butaca, pero antes de mirar la entrada vi a Mike y Lara y me dirigí directamente hacia ellos.
En el momento en el que Danny y yo nos sentamos, las luces de la sala se atenuaron y empezaron los trailers. Me acerqué a Danny para susúrrale.- Hay que ver las prisas y las cosas que me haces hacer para venir al cine contigo.- dije refiriéndome a lo de colarnos en la fila.- más te vale que la peli esté guay o tendrás que invitarme a la cena.- le dije echándole una regañina con una sonrisa cariñosa que no conseguí quitar de mi cara y volví la vista a la pantalla mientras me ponía las gafas 3D.
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Danielle J. Maxwell el Lun Jun 30, 2014 9:55 pm

Lo de dejar algo para la imaginación me pareció de lo más mono. Cualquier hombre en realidad podría estar babeando por alguien con un pantalón así. Aunque bueno, nosotros estamos acostumbrados a vivir en un castillo cuyas féminas van vestidas con faldas por la rodilla, así que supongo que de ahí vendrá lo de la imaginación. Evan estará acostumbrado a esas cosas. Personalmente nunca me pondría un pantalón así, me sentiría desnuda, además de que enseñar parte de mi anatomía posterior íntima haría que fuera como un tomate por todas partes. Además de que esa ropa a mí no me quedaría ni de lejos bien.

La espera en aquella cola se me estaba haciendo eterna y es que no tenía pinta de avanzar lo más mínimo. Me estaba poniendo nerviosa, así que empecé a tener ese tick involuntario en el pie, dándole golpecitos al suelo con ese nerviosismo típico de llegar tarde a algún sitio. Cuando Evan dijo que nos perderíamos los trailers me sentí fatal. ¡Adoraba los trailers y ese sentimiento de no acordarte la película que has venido a ver porque los trailers te han flipado! Sin embargo, antes de que pudiera añadir nada, Evan tiró de mí, sacándome de la fila para adelantarse sospechosamente. No tenía ni idea, pero conseguí crearme una cuando vi que habló con un chico, acompañado también de una chica.

Mantuvieron una conversación de lo más trivial, como si hubieran quedado. ¿Habrían quedado y yo me acoplé de manera bestial? Pero no, acto seguido vi como Evan le susurraba algo a su amigo y éste le siguió el rollo. Yo sonreí divertida ante aquel gesto de mi amigo y no pasó nada por quedarnos allí. Bueno, a pesar de la increíble incomodidad de haberme colado, no pasaba nada más. Evan me presentó pero yo no dije nada debido a mi timidez y que me sentía fuera de lugar, simplemente les devolvía a ambos desconocidos los dos besos en la mejilla y me quedé al lado de Evan callada. De hecho, ni me había dado cuenta de que aún tenía cogida su mano. Hubo un momento de tensión a la hora de elegir la película, pero sus amigos eran tan guays como yo, por lo que evidentemente iban a ver Spiderman II. El comentario de Evan sobre las parejas dobles me molestó. ¡Sí que era raro, pero no había nada de malo! Lo miré con un rostro entre molesto y avergonzado y me crucé de brazos cuando me soltó de la mano.

Qué tonto —dije mientras seguía caminando, pero él no tardó en decir que era broma, medio-abrazarme y volver a cogerme de la mano para tirar de mí hacia allí, ya que nos habíamos quedado rezagados de nuestros “nuevos” compañeros.

Entramos a la sala y nos sentamos junto a los amigos de Evan. Él se sentó al lado de su amigo y yo al otro lado. Me crucé de piernas debido a aquel incómodo vestido que mi amiga me había obligado a ponerme como requisito de quedar conmigo y atendí al susurro proveniente de Evan. Me giré hacia él y también susurré mis palabras, ya que no quería molestar a nadie.

Si la película es la mitad de buena que el cómic, ya será un peliculón. Y si llegamos tarde es porque eres una nena y tardas eones en prepararte… —le eché la culpa al Gryffindor— Y con esas gafas pareces un hipster. —me las puse yo y, acto seguido, moví las cejas en plan ondas para hacer la payasa—. A mí me quedan mucho mejor. —dije a sabiendas de que no era así, teniendo en cuenta mi cara delgada aquellas gafas me quedaban descomunalmente grande.  

Permanecimos en silencio durante los trailers y gran parte de la película.  Yo sólo temía un momento en especial de aquella película: la muerte de Gwen. Y es que no lo soporté en el cómic, de siempre Gwen ha molado mucho más que la fea de Mary Jane. La película me encantó y durante todo el rato me lo pasé con la vista fija en los espectaculares efectos especiales y ese 3D tan bueno que tenía la película. ¡Si es que parecía que Spiderman te tiraba la tela de araña a la cara a ti! En cierta ocasión quise sonarme por lo que metí la mano dentro de mi pequeña mochila en busca de un paquete de pañuelos, pero no lo encontré a simple tacto y no reconocí algo plástico que parecía tener cosas en su interior. Confusa saqué eso y vi una pequeña bolsa de plástico trasparente llena de galletas de las que antes nos había ofrecido la madre de Evan. Me quedé tan sorprendida que ni me fijé en lo que estaba pasando en ese momento en la película.

¿Te hace una galleta? —le susurré en el oído muy bajito, tendiéndole la bolsa abierta—. Te parecerá bonito, usar a una pobre e indefensa niña como contrabando de mercancía en el cine... —le reproché, quedándome callada por si elevaba demasiado la voz no molestar a nadie. Tenía ganas de darle un besito en la mejilla como agradecimiento pero una Danny en mi cabeza vino volando a hacerme una doble patada mortal en un grito de: “¿Pero por qué ibas a hacer algo tan por la cara?” y tenía razón esa Danny Norris, por lo que me mantuve callada y, sobre todo, quieta.

Era tan espectacular aquella adaptación cinematográfica que en el momento en donde Gwen comenzó a caer, se me hizo un nudo en el estómago, deseando que hubieran cambiado la película y que Spiderman llegara a salvarla. Pero no, el momento ese donde Peter Parker sujeta a Gwen en el fondo de aquella caída, me había destrozado. ¡OTRA VEZ! Se me cayeron las lagrimitas, bueno, lágrimas de verdad, pero no sollocé ni nada, por lo que me las limpié con el dorso de la mano. Eso sí, tuve que sorber el agüilla que amenazaba con salirme por la nariz. Para disimular, continué comiendo galletas. Eso sí, era sumamente difícil con un nudo de tal calibre en la garganta. Me había dejado con mal cuerpo. No tardó, después de esa desgracia, en terminar la película y, como siempre, insistí a Evan a que se quedase después de los créditos por si salía algo después de ellos. Era Marvel, así que lo más normal es que saliera algo. Sin embargo, sus amigos era unos completos NOOBS en esto, por lo que no creyeron mis más verídicas palabras y decidieron irse. De hecho, casi todos se fueron y nos quedamos solos con alguna que otra pareja.

¿Qué, te gustó? —le pregunté, aun con los créditos ascendiendo en la gran pantalla. Aproveché para coger un pañuelo—. Vas a ver cómo tengo razón y hay un corto épico al final. ¡Siempre lo hay! —añadí, sonándome ahora que no molestaba a nadie—. Y gracias por las galletas... la verdad es que una se me hizo a poco. ¿Para cuándo aprendes y me cebas a galletas en Hogwarts?
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Invitado el Miér Jul 02, 2014 10:23 pm

Danny se rio de mi al verme con las gafapastas 3D, era obvio que las gafas estaban echas así de grandes a propósito, tenían que servirle a todo el mundo, pero eso no quitaba que siguieran siendo igual de feas. – ¿Hipster yo?, por favor Danny, decir eso es tan mainstream…- bromeé acompañando la mano con un gesto de mano afeminado intentando dar el pego.

Desde que empezaron los trailers y durante la mayor parte de la película, ninguno de los dos dijo apenas alguna palabra. La verdad es que la película estaba bastante interesante, y Danny tenía tal cara de concentración y expectación que temía llevarme otro de sus golpes si osaba interrumpirla.
Si ya se había leído los comics y se sabía la historia ¿por qué seguía teniendo esa cara de asombro por todo lo que pasaba?, en fin, es Danny, y buscarle una explicación razonable a su motivación no tenía mucho sentido, así que decidí imitarla y centrar toda mi atención en la película.
Sin embargo, fue ella la que me habló de repente para ofrecerme una galleta. '' ¡Una galleta! Ya ni me acordaba’’. – ¿Pero acaso no te alegras de que haya hecho contrabando con una niña dudosamente indefensa? – Le pregunté alargando la mano y cogiendo un par de galletas de la pequeña bolsita.- Eran para ti, quédate el resto.- le dije con una sonrisa y luego volví a concentrarme en la película.

Llegado el momento crucial de la historia, cuando Gwen se precipitaba hacia el vacío mientras Spiderman trataba de salvarla, me pareció oír como Danny moqueaba. La miré, después de ver la escena para no perdérmela, y la vi  comiendo galletas con todas sus ansias  mientras los ojos se le ponían sospechosamente brillosos. Esbocé una sonrisilla al verla y decidí no molestarla, no quería estropearle el momento estrella de la película.

Al terminar la película, Danny insistió en seguir sentados durante los créditos, ya que aseguraba que habría un corto de después de estos. La mayoría de la gente, incluidos mi amigo y su chica, ya se habían ido. Era lógico, ¿quién querría tragarse todas estas letras? además de que la mayoría de la gente no sabría que aparecería algo después. Pero por suerte para mi, Danny era una friki de este tema y yo confiaba en su certeza.
-Sí, estaba bastante guay, lo reconozco. Y ya te he dicho que te creo con lo del corto ¡me enteré a la primera! –  me quejé a la vez que me echaba hacia atrás y encogía las piernas para dejar pasar a otra parejita que se había cansado de esperar.- ¿y a ti te ha gustado o no ha llegado ni a la mitad de bueno que el cómic? – le pregunté mientras terminaba de sonarse y no pude evitar volver a poner una sonrisilla al recordar el momento –muerte de Gwen- con una Danny sentimental moqueando. – y de nada por las galletas, pero no te acostumbres, eres tú la que debe cebarme a mí a galletas en Hogwarts, no lo olvides mi querida padawan.- añadí señalándola con el dedo índice a modo de advertencia.

Por fin los créditos terminaron y apareció el corto, un corto de los x-men que juraría que no duró más allá de un minuto. Por lo menos me encantaban los x-men, y aunque el corto no hubiera sido para tanto, si me dejó con las ganas de ver la próxima película. – no está mal el corto, tendremos que venir a ver esa peli juntos ¿no? – le pregunté, podría venir a verla con cualquier otra persona, pero a pesar de estar cada uno a su bola durante la película, prefería venir con ella, el hecho de venir con Danny ya era el extra de diversión, y no necesitaba a nadie más.

Terminada la peli, los infinitos créditos y el corto, las pocas personas que quedaban y con ellos nosotros dos, salimos de la sala y del cine. Fuera ya era de noche y la salida del cine estaba iluminada por dos grandes farolas de luz amarilla. – Bueno ¿y ahora?- le pregunté parándome al lado de una de las farolas para apoyarme - por casualidad no irías a invitar a cenar a Alice ¿verdad…? – bromeé en parte con un deseo interno de ir a comer algo, las dos galletitas malignas me habían abierto el apetito y ahora tenía un hambre atroz. – mmm, conozco una hamburguesería que te encantaría, está ambientada con la temática de star wars, no es que esté muy currada, pero tienen un muñeco de R2D2 a escala real ¿te apetece? – le ofrecí, ya que aunque sabía que a lo mejor era un poco tarde, esperaba que lo del muñeco de star wars fuera de sobra para convencerla. O también podía ser que ya estuviera cansada y quisiera irse a casa, y en tal caso siempre podría hacerme una hamburguesa casera. –Lo malo es que está bastante lejos…tendríamos que ir en la moto.- seguí diciendo pensativamente más bien para mí mismo y luego volví a mirarla.- Pero si es muy tarde para ti lo dejamos para otro día. – le ofrecí la segunda opción.
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Danielle J. Maxwell el Miér Jul 02, 2014 11:27 pm

La película terminó y yo me quedé algunos minutos pensando si me había gustado o no. Le di vuelta a todo lo que debía darle vuelta: efectos especiales, personajes, sonido, interpretación, adaptación... Y la verdad es que era confuso. Siempre había pensado que el Peter Parker de las anteriores entregas pegaba mucho más como Peter Parker pero que como Spiderman dejaba mucho que desear. Este, al revés. Como Peter Parker no me pega nada y como Spiderman lo borda. Pero no me jodas… se supone que Peter Parker era un pobre desgraciadito que nadie hacía caso y este tío en esta película es el cremix del universo. Suspiré tranquilamente y me giré en aquel sillón tan cómodo para quedarme mirando a mi amigo con una amplia sonrisa, riéndome con lo del corto. Sí, la verdad es que soy un poco pesada con lo del corto, pero bueno. Me preguntó que qué me había parecido la película y decidí darle mi más sincera, quizás larga, opinión, ya que aún teníamos que esperar a que terminaran los créditos.

Pues verás, en comparación con el cómic… evidentemente el cómic es mucho más agresivo, más pelea, más locura y menos amor. Pero yo soy mujer, así que a pesar de que la adaptación no ha sido perfecta, me ha encantado el peso emocional que han puesto aquí. Me gusta sobre todo porque haces que le cojas cariño a Gwen y luego… bueno, luego muere. En el cómic también me dolió, pero aquí… no sé, todo parece muy real. Por otra parte sigue sin convencerme el actor de Spiderman… pero por lo menos es el mejor que el otro, que ya le da un voto de confianza. Y… bueno, en general, si no contamos la adaptación y tal… ¡ha estado sublime! Me ha gustado mucho, los efectos, el guión, la actuación… Emma Stone me encanta, ¡es más mona! —y tras ese acto de adoración, dejé de hablar, volviendo a mirar a la pantalla, la cual aún era una lluvia de letras que caía en un fondo negro.

Lo de las galletas me hizo mucha gracia. Aunque en medio de la película en vez de hacerme gracia me hizo sentir muy bien. ¡Aunque normal! ¡De repente de encuentras comida en tu bolso cuando misteriosamente tienes hambre! ¡Es como si un pobre se metiera la mano en el bolsillo y se sacase cinco galeones!

Hagamos un trato, yo te cebo a galletas en Hogwarts, que son casi nueve meses… y tú me cebas a galletas fuera de Hogwarts. ¿Es un trato justo, no? Mi abuela no sabe hacer galletas y mi madre vive en Finlandia, por lo que no creo que ella pueda hacerme para ti. —sonreí divertida, tendiéndole la mano para hacer el trato. No era mi madre realmente, pero yo siempre la trataría como tal porque la quería como si lo fuera.

El corto me encantó, mira que había X-men que me volvían loca (COMO POR EJEMPLO LOVEZNO. AY OMÁ QUE RICO), pero mi favorita era Mistica. Era tan… ¡Joder, era azul y molaba! ¡Un ser azul que mole ya es alguien a tener muy en cuenta, ¿eh?! Como Doraemon. Los seres azules que molan son los amos… Sacudí la cabeza para apartar esos estúpidos pensamientos y asentí enérgicamente para lo de ir a verla con él. ¿Con quién podría ir si no? Con Luke, que le gustan estas cosas, por ejemplo.

Salimos del cine y es impresionante como pasa el tiempo, pues ya estábamos en noche caída. La entrada del cine poseía dos grandes farolas que iluminaban la entrada por lo que nos pusimos justo debajo de ellas. Miré a Evan, que se apoyó en una de ellas mientras me preguntaba por la cena.

Eres un gordo, ¿lo sabes, no? —bromeé, negando con la cabeza—. No la iba a invitar porque… —pero Evan saltó con una hamburguesería. Qué rico una gran hamburguesa ahora… pero eso no era lo importante, se trataba nada más ni nada menos que DE UNA HAMBURGUESERÍA DE STAR WARS. Mis ojos se abrieron como platos y mi boca también—. ¿En serio? ¡¿Y por qué no me he enterado yo de eso nunca?! ¡Qué guay! —Se me hacía la boca agua solo de pensar en la hamburguesa y se me hacía las responsabilidades gelatina por querer ir. Sin embargo me era imposible. Nunca me había subido en moto y había quedado con mi abuela. Si mi abuela se enteraba que no iba a la hora y encima me iba en moto… me sacrificaba viva a su Dios vudú chino. No me iba a sacrificar muerta, ESO NO TENDRÍA SENTIDO. Me puse ligeramente cabizbaja porque su plan era perfecto, pero por desgracia no para hacerlo con una chica que tiene hora de volver a casa—. Mejor para otro día. Le había dicho a mi abuela que volvería después del cine y no quiero tener que soportar a mi abuela cabreada lo que resta de semana santa. —me encogí de hombro tímidamente, con los labios esbozando una cómplice sonrisa.

No me hacía especial ilusión irme. ¡Tenía ganas de ir a ese restaurante ambientado en Star Wars! Maldita sea. Un restaurante ambientado en Star Wars, es que ese sitio debería ser mi coliseo, mi sitio de confianza. Debería ser MI CASA. Mi palacio. Suspiré indignada y le puse carita de corderito degollado, ya que me tenía que ir por lo menos que me acompañase, porque si era sincera… no tenía ni pajolera idea de por dónde tenía que ir para llegar al Caldero Chorreante.

¿Me acompañas, verdad? Porque eres un ser sumamente caballeroso y no dejarías que una dama como yo fuera sola por estas lúgubres y peligrosas calles de Londres… —retrocedí algunos pasos y él, súper simpático, empezó a caminar para acompañarme. Mientras caminábamos, decidí sincerarme con todo mi corazón—. En verdad nunca me he subido en una moto y me da miedo. Sí, sé que soy maga y que vuelo sobre un palo de madera. ¡Pero no es lo mismo! —reí divertida y ambos continuamos nuestro camino hasta que llegamos al Caldero  Chorreante en una amena charla. Luego, él se fue caminando hasta su casa.

OFF: Pues cierro <:
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