Situación Actual
15º-23º // 28 de junio -> luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Andreas W.Mejor PJ ♂
JazmineMejor PJ ♀
Dante F.Mejor User
Stella T.Mejor roler
Laith & RyanMejor dúo
Samantha L.ESPECIAL I
Evans M.ESPECIAL II
Beatrice B.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

Nieblas de Otoño {O. Winslow}

Henry Kerr el Miér Oct 04, 2017 4:53 am

Año 2017
4 de octubre
Por la mañana, 11:30 AM

El Caldero Chorreante

________________________________


Qué puede hacer un hombre cuando el viento arrecia, y la tormenta va tomando forma a su alrededor. Cuando ya no siente el consuelo del suelo bajo sus pies. Cuando su mundo se desmorona a su alrededor.

En situaciones así lo único que se puede hacer es colocar la proa contra las olas, agarrar el timón con todas tus fuerzas, y rezar a dios si eras creyente.

Pero eso es lo que dirían algunos. Otros en cambio opinarían que no habría que hacer nada en absoluto. O mejor dicho, que no importaba lo que se hiciera. Solo tenías que resistir el oleaje y salir de allí lo mejor parado posible. Porque al final, por mal que fueran las cosas, siempre había espacio para la esperanza. Para el pensamiento de que todo saldría bien.

Por supuesto no faltaban los que opinaban de esta manera, pero con una visión del todo opuesta. Que la vida era un regalo, pero que aún así siempre llegaba el día en el que el barco se hundía. Si eras de los que pensaba como este grupo solo quedaba irte con la mejor dignidad posible, recordando todo lo bueno que habías vivido antes del final.

La realidad es que a veces las circunstancias superaban a una persona sin importar lo que hiciera. Sin importar si eras realista, optimista o pesimista. En el fondo, todos ellos tenían razón en cierta manera.

Al final y al cabo solo era una cuestión de cómo se miraban las cosas, pero la situación no cambiaba en sí.
La tormenta se ceñía sobre él, y tenía que encontrar una manera de sobrevivir a ella, ya fuera tomando las riendas, o porque aún no le tocaba cruzar el umbral hacia la otra vida. Debía resistir. Pero no podía negar, que según pasaban los días sentía más pesar en su corazón, y que cada vez se inclinaba más hacia el lado pesimista.

Cómo no hacerlo, cuando estaba tan roto por dentro. Era complicado no darse cuenta de que estaba cerca del filo de un precipicio, y que no dejaba de deslizarse hacia él. No conseguía remontar, y el miedo a caer por el abismo era palpable.

Su mente era su posesión más valiosa, y habían hurgado en ella de un modo atroz y descorazonador para él Quienes habían sido los artífices de tal crimen, provocaba que todo se sintiera más doloroso. De todas formas, más allá del dolor, el gran problema es que ya no podía fiarse de lo que había dentro de su cabeza. Su memoria y sus recuerdos podían ser tan verdaderos como falsos, y era difícil tomar cualquier decisión de la vida, por cotidiana que fuera, sin saber quién eres en realidad.

O sin estar seguro del todo de quien eres, porque algunas mentiras ya eran bastante obvias. Y las motivaciones para que borraran al mente y le alteraran los recuerdos también. Eso ayudaba a crearse una imagen de Henry más acorde con la verdad, pero no dejaba de ser un desastre encontrarse así.

El ex Ravenclaw suspiró con resignación mientras paseaba por la calle, y apretó con fuerza  sus puños enguantados en cuero. Se había parado de repente, harto de pensar. Harto de sentirse así.

Miraba un charco del suelo que le devolvía un reflejo de un hombre con gesto iracundo y molesto. De un hombre que no conocía. De un Henry que no conocía.

Imposible evitar volver a suspirar profundamente al alzar el rostro.

Se estaba volviendo loco. Para un hombre tan pragmático y metódico como él, no era sano estar en una situación así. Pero por horrorosa que fuese no podía negar que estaba inmerso en ella. Además, ni tan siquiera tenía la culpa de que hubiera ocurrido.

Su molestia era patente y se marcaba sin disimulo en el rostro. Sin embargo, al alzar la mirada había visto algo que le había ayudado a dejar de pensar en sus problemas, y a por tanto, a no seguir en ese infinito bucle de malestar.

Henry no se lo pensó dos veces, y se encaminó hacia el local. Nada más entrar pudo observar que no había demasiada gente en el salón principal, seguramente magos que se hospedaban allí, y se dirigió hacia uno de los taburetes que se encontraba en el lateral.

Se sentó y apoyó su codo izquierdo sobre la madera que adornaba la piedra, y que a su vez hacía de hermosa barra diseñada  y recortada en la pared, como si de una ventana si marco se tratara. Luego dejó que fuera la barbilla quien reposara sobre la mano del brazo ya apoyado, y colocó el antebrazo del brazo contrario sobre la barra.

Ya no sentía tanto malestar. No estaba tan enfadado como en la calle, pero aún era palpable su preocupación en el rostro.

No. Él no tenía la culpa. La culpa recaía sobre su familia, en particular sobre los hombros de su hermano. Estaba seguro de ello. Lo cual lo llevaba al siguiente problema, algún día tendría que ajustar cuentas con él, era lo lógico. Era eso, o fingir toda la vida que nada había pasado. Una idea que parecía imposible de realizar. Sobre todo porque no deseaba realizarla.

Henry apretó el puño de la mano diestra mientras sus pensamientos se centraban en Nathaniel.
Esto no iba a quedar impune. No mientras él viviera.

De todos modos, hizo un esfuerzo por no pensar más en ello, y aflojó la presión de sus dedos. Había entrado al Caldero Chorreante para centrarse en cualquier otra cosa. Quizás comer un poco, o solo pasar el rato, pero olvidando este asunto por el momento.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 28
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 12.580
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 158
Puntos : 96
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

O. Winslow el Vie Oct 06, 2017 12:31 am

La mente siempre está alerta, siempre llena de pensamientos, ideas, deseos. Siempre hay una pequeña minucia que nos puede mantener activos durante horas en un interno debate mental. Estudiar la mente estaba siendo complicado, pero más aún era dejarla totalmente vacía frente a un experto legeremante. No era consciente del reto que supondría para mi esta práctica, si bien me resultaba inquietante que un extraño se pudiera adentrar tan fácilmente en mi mente.  ¿Qué podía haber encontrado? ¿Qué podía haber descubierto de mí?

Estas eran cosas que no había pensado con detenimiento al optar por esta carrera mágica. ¿Estaba dispuesta a que un completo extraño descubriera mis más oscuros secretos? No, si algo me había enseñado mi padre era que jamás debía permitirlo, eso sólo te hace débil. ¿Y lo que él me había enseñado? ¿Sería suficiente? No podía arriesgarme, demasiada información delicada albergaba mi cerebro para exponerlo de ese modo. ¿Pero qué hacer? Algo se me debía ocurrir…

Me había alejado de mi casa, necesitaba estar lejos de mi madre estos días en que Thomas no abandonaba mi mente. Días llevaba durmiendo en el Caldero Chorreante, suerte que mi habitación nada tenía que ver con la de los huéspedes y Lrog siempre estaba pendiente de mis necesidades. ¿Quizás debía independizarme? ¿Y si mandaba a mi madre a la unidad psiquiátrica de San Mungo? No sería tan complicado teniendo en cuenta sus continuas depresiones. ¿Eso me haría mala hija? Tampoco importaba demasiado, desde luego no lo había sido hasta el momento. Debía admitir que tenía sus momentos, pero agg...era demasiado emocional.

Sentada en la barra alcé la vista, ojeando a los que allí se encontraban. Un gran entretenimiento mejorar mis habilidades de observación. Dos hombres se encontraban en el salón, mantenían una distancia prudencial pero dentro de la zona personal. Había confianza en ellos, sus gestos, sus miradas...delataban una unión que querían ocultar. - ¡Seamus! - el camarero poco tardó en responder a mi llamada. - ¿Esos dos se hospedan juntos? - La confusión se reflejó con presteza en su rostro, mirando a la mesa unos segundos. - Lo cierto es que sólo uno tiene habitación, la 14 si mal no recuerdo. El otro recién ha llegado hace unos minutos. - Curioso. ¿A qué se podía deber el misterio? - Te apuesto tres galeones a que suben juntos en unos minutos. - Comenté con una sonrisa ladeada, la apuesta sólo hacía mi juego más divertido. Él no pudo negarse, temía demasiado que lo despidiera si rehusaba cumplir cualquiera de mis peticiones. Era un tanto aburrido la sumisión sin más.

Dos tragos a mi cerveza bastaron como medida temporal. El primer hombre se levantó, dejando atrás unas monedas. El segundo se tomó su tiempo, llamó a Seamus, pagó la cuenta y terminó su jarra con calma. Miró a ambos lados y caminó escaleras arriba. - ¡Fiesta en la habitación 14! Quizás deberíamos llevarles unas copas de champán y algunas fresas, para que disfruten bien de la pasión. - Dije con malicia. Seamus se limitó a refunfuñar y entregarme los tres galeones que correspondían. Diría que me daba pena, pero su dinero realmente era mío, sólo recuperaba un poco.

Un nuevo sujeto llamó mi atención. Sentado al otro lado de la barra. Interesante. - ¿Desea tomar algo señor? - Preguntó Seamus como a cada cliente. Mi atención se centró en la respuesta, ¿quién era ese hombre? No recordaba haberlo visto antes.

-Seamus, lo que pida apúntalo en mi cuenta. - Ordené lo suficientemente algo como para que me oyera. Quería ver su rostro bien, que nuestras miradas se cruzaran. Los ojos son el reflejo del alma, o eso dicen.


look:


Última edición por O. Winslow el Dom Mar 04, 2018 9:32 pm, editado 1 vez
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Ana de Armas
Edad del pj : 20
Ocupación : Universitaria(Oclumancia)
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 19.600
Lealtad : Voldemort
Patronus : 000
Mensajes : 714
Puntos : 351
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t147-o-winslow http://www.expectopatronum-rpg.com/t164-relaciones-de-o-winslow http://www.expectopatronum-rpg.com/t433-cronologia-de-o-winslow http://www.expectopatronum-rpg.com/t1394-baul-de-o-winslow
O. WinslowInactivo

Henry Kerr el Sáb Dic 09, 2017 1:09 am

Entrar en la posada era la mejor válvula de escape que había encontrado. O al menos la mejor que se le había ocurrido en ese momento. Sin embargo se le hacía imposible evitar pensar en la verdad detrás de las últimos acontecimientos de su vida. De las últimas noticias que habían llegado a sus oídos, y que sin duda habían cambiado su forma de pensar en cierta manera.

Desde que comprendiera el significado de la información que había recibido de aquellas dos mujeres, no podía estar seguro de casi nada de su pasado, y por ende, de su vida en general. Por supuesto nada cambiaba su situación personal y todo lo que era en la actualidad, pues aunque mucho de lo que recordaba de su pasado en realidad era falso, no dejaba de ser lo único que tenía.

No obstante eso era en lo que a su persona se refería. Lo que acontecía a su relación con el resto de su familia… mucho se temía que ahí todo había cambiado. Eran las personas que más quería, y aún lo eran en cierta manera, y precisamente porque los quería era complicado perdonarles después de  lo que habían hecho. Lo único que no sabía con certeza sobre todo este asunto era que haría al respecto. Encararse con ellos de frente, y mostrar su enfado por lo que había ocurrido en el pasado, o vivir una mentira ante ellos para que pareciera que todo seguía igual.

La primera acción sería un desahogo de lo más gratificante, pero provocaría que supieran que sabía todo lo que había pasado. Hacer lo segundo le permitía ganar tiempo y pensar en qué hacer. Quizás pudiera hasta perdonarlos si pasaba el tiempo necesario.

La segunda opción parecía la más acertada. Además, sería divertido poder jugar un poco, y tratar con su familia como si nada hubiera pasado, y sin embargo, saberlo todo. Le encantaba dominar la situación, y en este mundo el conocimiento era poder. Por  mucho que hubieran hurgado en su cabeza, esta circunstancia era una ley universal que no cambiaba. Podría disfrutar jugando con su hermano, y luego, quizás perdonarlo, o quizás golpearlo por sorpresa cuando más doliera. Eso ya lo decidiría en su momento.

La pregunta del camarero lo sacó de su ensimismamiento. Poco o nada de lo que había pasado a su alrededor había conseguido captar, de lo inmerso que había estado en sus pensamientos. Había entrado allí para distraerse, y sólo había conseguido pensar más por culpa de la soledad.

Pero allí estaba, su salvador, justo delante al otro lado de la barra. El chico que atendía a la clientela había llegado en el mejor momento posible. Justo lo que había buscado al entrar allí era un modo de evadirse. Poder pensar en cualquier cosa que no fuera su hermano o sus padres. Y pensar en un maldito almuerzo era un opción tan válida como cualquier otra.

- Pues algo ligero. Algo sencillo para matar el apetito-, contestó, dejando de mirar la nada para centrar su vista sobre el joven.  - Con dos tortitas y un café bastará-, terminó de decir, antes de sonreír al muchacho en un gesto amable. - Por cierto, hace mucho que no venía por aquí. ¿Hay que hospedarse para comer, o se puede almorzar sin tener que pagar por una habitación?

Hacía varios años que no pisaba el Reino Unido, y era la primera vez que iba al Caldero desde que regresara. No recordaba cuál sería la política del establecimiento, o mejor dicho, no estaba seguro de  recordarla bien. Bien podía ser como pensaba o ser completamente distinta, así que era mejor que preguntar que curar.

Provenía de una familia acaudalada, pero tampoco era plan de comerse el almuerzo más caro del mundo al tener que pagar una habitación que no usaría. Se tenía por un hombre más inteligente que uno que pagara veinte veces más por algo que podía conseguir más barato en cualquier otro local.

De todos modos, precios de almuerzos, políticas de empresa, y demás cuestiones mundanas, quedaron en segundo plano cuando una voz femenina captó su atención. Su atención y su vista.

Nada más mirar hacia ella sus miradas su cruzaron. Y en cuanto ocurrió dibujó una media sonrisa divertida en los labios.

- En otros tiempos era el caballero quien invitaba a la dama-, marcó aún más la sonrisa. - Si llego a saber que los tiempos habían cambiado tanto, hubiera pedido mucho más-, bromeó y rió de forma corta y suave.

Aprovechó ese instante para recorrer con la mirada el cuerpo de la joven con clama y lentitud, de arriba abajo, y de abajo arriba, aún sabiendo que ella lo estaría observando. Aunque lo correcto era decir que lo había hecho precisamente porque sabía que ella lo estaría observando.

- Un gusto conocerla-. Y verla, aunque eso no lo expresó con palabras. No hacía falta. - Henry, para servirle, proveniente del extenso linaje de los Kerr de Escocia-, se presentó, e inclinó la cabeza como si fuera una ligera reverencia nobiliaria. Un gesto divertido, más que formal. - ¿Quiere hacer compañía a este gallardo caballero? - dijo en tono socarrón, dando unas leves palmadas sobre el taburete a su lado. - Dar buena conversación y compañía, es lo mínimo que puedo ofrecerle a la mecenas de mi almuerzo-, volvió a sonreír.

Se preguntaba en el interior de su mente, que había llevado a esa joven a invitarlo a comer. Habían muchas opciones posibles, pero sólo un modo de averiguarlo.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 28
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 12.580
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 158
Puntos : 96
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

O. Winslow el Lun Mar 05, 2018 12:11 am

Pocas cosas dicen más de nuestra persona que nuestros gestos inconscientes, es por ello que disfrutaba enormemente observando a la gente que frecuentaba el local. Ahí nadie me podía decir nada, yo mandaba. ¿Que el cliente siempre tiene la razón? Eso sólo cuando su razón no va contra la mía. Y en esta ocasión me había fijado en un hombre al otro lado de la barra, un hombre como pocas veces se veían en este sitio, aunque su expresión corporal delataba dilemas internos como el 80% de las personas que entraban en este local.

Escuché con atención a su conversación con Seamus. - Puede almorzar sin más, no es necesario alojarse para tomar algo en el bar. - Respondió como siempre hacía. Quizás iba siendo hora de poner un cartelito y cambiar un poco el color de las paredes, para que destaque. Todo el mundo pasa por aquí para entrar al callejón desde el mundo muggle y pocos se paran a tomar algo. No podía negar que desde el cambio de gobierno nuestra clientela se había reducido considerablemente.

Al fin su mirada se encontraba con la mía. Mi expresión se mantuvo, sin mostrar más que curiosidad por su reacción. Sonreí levemente en respuesta a la suya. - Los tiempos cambian constantemente, para suerte o para desgracia. Pero dudo que haya pasado demasiado de los tuyos a los míos. - Las formalidades las olvidaba cuando de esto se trataba. Tutear creaba confianza, la confianza hacía que las personas nos relajáramos y controlaramos menos nuestras expresiones. Eso es lo que buscaba, era la forma de conocerlo mejor. - Puede pedir todo lo que quiera, Seamus estará encantado de atenderle. - Expresé con el mismo tono, mientras éste asentía con la cabeza sin mucho ánimo interno.

Con el codo sobre la barra y la barbilla apoyada en mi mano lo observé, con una pequeña sonrisa ladina ante su repaso completo. - Encantada, Henry de Escocia. - Tenía mi copa delante, tomé un sorbo. - De no quererla no te habría invitado. - Con la copa aún en la mano me acerqué a él. - O. Winslow, de los Winslow de Inglaterra. - Imité su presentación, había sido divertida, a la par que dejaba clara su ascendencia. Un detalle a agradecer.

- Puedo preguntarte, si no es indiscreción, qué te trae por el Caldero Chorreante. - Intenté ser lo más agradable posible, o al menos que mi tono de voz así lo fuera. - No suelen verse hombres como tú por aquí. - Juguetee un poco con mi pelo. - Es agradable que te alegren la vista. - Añadí al final mordiéndome el labio inferior levemente, sin apartar en ningún instante la mirada de sus ojos, unos preciosos ojos azules. Era irresistible fijar la vista en ellos.

Poco tardó Seamus en traer la comanda de Henry. - Aquí tiene, ¿desea algo más? - Era más amable cuando estaba presente, era innegable que le costaba en ocasiones ser así. No llego a comprender cómo es posible que el negocio se mantuviera con algunos empleados tan maleducados, aunque luego viendo a algunos de los clientes lo comprendo. - Seamus, tráeme algo a mi también. No va a ser el único que coma. - Más que una petición había sido un reproche, como si estuviera obligado a atender todos mis deseos antes de tan siquiera pedirlos. Un asentimiento por su parte antes de desaparecer de nuestra vista, en busca de algún plato de los que solía tomar.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Ana de Armas
Edad del pj : 20
Ocupación : Universitaria(Oclumancia)
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 19.600
Lealtad : Voldemort
Patronus : 000
Mensajes : 714
Puntos : 351
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t147-o-winslow http://www.expectopatronum-rpg.com/t164-relaciones-de-o-winslow http://www.expectopatronum-rpg.com/t433-cronologia-de-o-winslow http://www.expectopatronum-rpg.com/t1394-baul-de-o-winslow
O. WinslowInactivo

Henry Kerr el Sáb Mar 24, 2018 4:03 am

La respuesta a su pregunta no se había hecho esperar, y él, por supuesto, tardo menos aún en contestarle al camarero.

- Ah, eso es genial. Llevo mucho tiempo fuera del país. Ya no recordaba cómo funcionaban las cosas por aquí-, rió amistosamente.

Su mirada se había clavado en el trabajador por unos segundos, el tiempo suficiente para dedicarle aquellas palabras, pero rápidamente sus claros ojos volvieron a posarse en la fémina que había captado su interés.

La morena era una mujer muy bella, con una piel nívea que bien parecía que un maestro escultor hubiera creado aquella obra sobre mármol, para luego darle vida. No obstante, lo que más le llamaba la atención de la joven, aparte de sus hermosos ojos, y sus apetecibles labios, era precisamente lo joven que era.

No, por supuesto que la dama no era ninguna chiquilla, de eso podía estar bien seguro. No sólo por la edad que aparentaba, sino también por el carácter que había demostrado en las palabras que le había dedicado. Denotaban cierta madurez, o por lo menos, una gran seguridad en sí misma.

Más era evidente para cualquiera que tuviera ojos en la cara, que la chica tenía varios años menos que él.
Qué podía decir, el tiempo pasaba sin freno alguno, inexorable, e inevitablemente se hacía mayor. Por fortuna, cada año de juventud que perdía, lo suplía con experiencia, y por nada del mundo cambiaría esa experiencia ganada, por las mieles de la juventud. Muy tentadoras, oh sí, pero que nada tenían que hacer contra el poder de la veteranía.

Saber enunciar las bromas en su justo punto y medida era una de esas facetas que se ganaban cumpliendo años. Con la práctica. Y ver que la joven sonreía era seña suficiente de que iba por el buen camino.

- Es ley de vida. Los tiempos cambian. Es un hecho, y te adaptas o mueres-, comentó lo más obvio, pero que por evidente que fuera, alguien debía decirlo. - Aunque debo añadir que estos nuevos cambios son geniales. Esta mañana me puedo considerar un tipo con suerte. ¿Seguro que puedo pedir todo lo que desee? - se atrevió a decir, marcando aún más su media sonrisa en los labios, clavando la mirada sobre la chica, buscando encontrarse con sus ojos.

Una respuesta apropiada a la sonrisa ladina que la chica le mostraba. Una mujer muy segura de sí misma, sin duda. Eso le gustaba. Tampoco podía negar que él, al igual que la fémina, no estaba falto de dicha seguridad.

- El placer es todo mío, O. de los Winslow-, respondió, volviendo a mirar a la chica de arriba hacia abajo, y retornado su mirada de sus tersas piernas a sus ojos. - Todo mío-, sonrió con picardía, antes de continuar hablando. - Imaginé que de no quererla no me habría invitado. Pero le contaré un secreto-, dijo con cierto misticismo, inclinándose sobre la joven para susurrarle al oído. - Mis tiempos no quedan muy lejanos de los suyos, pero le aseguro, que en los míos, las mujeres podían ser muy cambiantes en sus decisiones-, musitó con melosa voz.

Después recobró la verticalidad sobre su asiento, y apoyó un codo sobre la barra, quedando con el costado apoyado contra la madera. Esperó que la chica lo mirara directamente para sonreír, aprovechar ese momento para mostrar que era una broma con un guiño.

- Lo cierto, es que pese a imaginarlo, nunca está demás ser un caballero y preguntar, ¿no cree? - le dijo, sin perder la sonrisa.

Henry se acarició la barba de su mentón, observando y calibrando la reacción de la mujer. Mentiría, si dijera que no le había sorprendido el atrevimiento de la chica ante sus ojos.

- No es ninguna indiscreción. Al contrario. Pregunte todo lo que desee saber de mí-, comentó en un tono bastante amigable. - Pues no sé qué decirle. Hacía muchos años que no estaba por aquí, y me dije al pasar por la calle, ¿por qué no hoy? - empezó por la parte fácil, y más obvia de sus motivaciones. - Más tengo que añadir-, se quedó callado unos segundos, pensando, y finalmente se inclinó hacia la joven. - No le ocurre a veces, ¿que necesita huir del mundo que la rodea? Que necesita olvidar, y hablo de olvidarlo todo. En definitiva, de descansar  lo más lejos posible de la vida, aunque sea imposible. No sé, supongo que me tendrá por un loco ahora. Más aún si entro a un lugar tan famoso como este para alejarme del mundo-, rió. - Pero es que a veces, donde más gente hay, es donde más desapercibido uno se puede hallar, ¿no le parece? - se sinceró con la morena.

Por supuesto, la osadía de O. que le había sorprendido, no tenía nada que ver con esa pregunta que ahora había respondido, sino con el resto de lo que le había dicho. Y no pesaba dejarlo en el tintero, así como otros detalles que por el momento había decidido dejar aparcados.

- Creo que eso es exagerado, miladi. Ni por asomo soy la persona más hermosa en esta sala, eso se lo aseguro-, devolvió la galantería que le hubiera dedicado la Winslow. - Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que donde se encuentre una belleza como la suya, no hay mujer que pueda hacerle sombra.

En ese momento llegó Seamus, el camarero, que gracias al comentario de la chica a su lado pudo saber cómo se llamaba.

- No, tranquilo. Con esto es suficiente por ahora-, respondió al joven con amabilidad.

Aprovechó ese momento para darle un bocado a una de sus tortitas, haciendo tiempo para que el camarero se marchara, y poder retomar la conversación con la Winslow con cierta privacidad.

- ¿Ahora permitirías que yo fuera el indiscreto? - preguntó por educación. - Nuestro mundo es un pañuelo, y los Winslow me resultan familiares, aunque no termino de concretar de qué exactamente-, comenzó a decir. - Seguro que estoy ante la hija de toda una eminencia, y yo aquí, sin presentar mis respetos-, dijo divertido, pero sin tono de burla ni ánimo de ello.

Un tono que simplemente era amigable y ligero para no aburrir a la chica con una pregunta que mil veces habría escuchado. Igual que la siguiente.

- O. me parece un nombre de lo más curioso. Seguro que tiene una buena historia detrás-, se atrevió a sugerir. - Aunque no puedo mentirte, O. es tan místico. Una inicial es todo lo que necesita una chica tan guapa como vos. Y sería un hombre muy superficial si pensara que la belleza sólo es una cuestión de físico-, comentó sin tapujos.

Por supuesto que no era superficial. Esa mujer era una diosa sobre la tierra, la misma Afrodita ante sus ojos, más eso tampoco era tan importante. La belleza entendida como un concepto exclusivo del físico, era efímera, no obstante, la belleza entendida por lo que era una persona realmente, su personalidad, era otro cantar.

Sí, ya lo había dicho anteriormente. Esa chica sabía lo que quería, lo que deseaba, y eso era lo que más le gustaba de ella. Tentador. Muy tentador.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Dans Stevens
Edad del pj : 28
Ocupación : Dragonolista
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 12.580
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : -
Mensajes : 158
Puntos : 96
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3791-henry-kerr http://www.expectopatronum-rpg.com/t3792-henry-kerr-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t4004-henry-kerr-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/t4005-el-arcon-de-los-recuerdos-de-henry-kerr
Henry KerrMagos y brujas

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.