Situación Actual
8º-15º // 29 de mayo luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Ryan G.Mejor PJ ♂
Vanessa C.Mejor PJ ♀
Beatrice B.Mejor User
Jazmine.Mejor roler
Nailah & AndreasMejor dúo
Samantha L.ESPECIAL I
Samantha L.ESPECIAL II
Laith G.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

Priv. || Pluckley, el pueblo embrujado

Ryan Goldstein el Mar Oct 10, 2017 5:57 pm



Pluckley es considerado uno de los puntos de encuentro favorito para muggles aficionados de lo paranormal: fantasmas, monstruos, brujas, atraen a envalentonados cazafantasmas de todos los lugares, sólo por un terror que los emocione. ¿Pero qué pasaría si los sucesos de este pueblo embrujado se hicieran realidad?

Eso es lo que un grupo de niños, que de tan impacientes no pudieron esperarse hasta Halloween, está por descubrir en los aterradores bosques de los alrededores. Pero, ¿has oído eso?, ¿y cómo es que esa luz se enciende cuando no hay nadie en casa? Abraza a tu hijo, madre, porque podría jamás regresar, ¡no lo pierdas!

Temed, enemigos del heredero.

Por supuesto que, las fechas cercanas a Halloween, sólo prometían una cosa: que, sin saberlo, los muggles serían víctimas de las burlas sanguinarias de magos sin escrúpulos. O algo todavía más terrible, ¿un experimento?, ¿puede que las cosas que creaban en Azkaban tuvieran su probada de libertad en ese pequeña villa inglesa?, ¿y si un grupo de mortífagos viciados de alcohol hallaban divertido que sean los brujos esta vez los que persigan a los muggles y los quemen en la hoguera, jugando primero con ellos como hienas con sus aterradas presas?

Todo podía suceder en Pluckley.

***

Americano como era, él iba derechito al punto de la cuestión, sin rodeos existenciales o metafóricos, no, ¡él atacaba!, directo a la yugular, como en ese momento, que se mandó la hamburguesa a la boca abierta, boca grande, boca hambrienta, ¡con toda esa mostaza! Espérate, espérate, ¿te has fijado lo que le ha puesto? No, más bien, ¿lo que NO le ha puesto? ¡Si el sanwichito que se ha hecho ni respira entre tantas salsas, tomates, huevo, papas, queso, ¿esos son pepinos?! Ah, sí que le gustaba COMPLETA, porque hasta tenía como tres, cuatro pisos. ¡Ah, claro!, ¡porque en ese local te las hacían a tamaño personalizado! Sí que esa era una HAMBURGUESA. Y es que Ryan Goldstein era un hombre de buen apetito. Aunque de cocinar, cero. Por eso, dependía de la comida chatarra —no, no es que tuviera que ser así, es que a él le gustaba que fuera así, ¡de tan malacostumbrado que estaba!— o de cualquier cosa que ya viniera cocinado, porque de caer crudo en sus manos, él haría puro carbón.

Otra de las curiosidades del hombre además de su afición por los extra-size, era que no le gustaba comer solo. Realmente. Le hacía sentirse solitario, tristón. Imagínatelo, allí, al rubiales, sentado a la mesa de un local, solito como perro abandonado, mirando a los lados, contemplando a su alrededor a los rostros complacidos y en compañía que disfrutaban de una buena comida sentados en las demás mesas. ¿No te daría pena? Allí, con las dos manos en su hamburguesa y la boca abierta, lanzando tímidamente miradas de reojo, y sonriéndose al comprobar que alguien estaba siendo honestamente feliz tan sólo a un metro, por un chiste, por algún comentario, porque en fin, tenía alguien con quien hablar, con quien compartir.

Bueno, pero bórrate la imagen de la cabeza, porque cuando Ryan tenía una oportunidad, se arrimaba hasta con los desconocidos, sólo por un buen rato de compañía, tal como hacía durante sus peripecias cada vez que se iba a patear mundo. Y, qué se le va a hacer, como era un viajero, muchas veces se había visto en la situación de tener que comer en la ruta, sin nadie a kilómetros, o porque bueno, era difícil a veces arreglártelas para comer con alguien, especialmente si estabas soltero y en un país extranjero en el que no conocías a nadie, ¡pero él se las ingeniaba de todas formas! Fíjate que una de las cosas que le encantaba, era comer en el refugio, rodeado de gente amena, o, si no, aprovechaba toda oportunidad para invitarte a comer a algún sitio de afuera. Ey, que no era una cita, aunque algunos y algunas podían sobreentenderlo de esa manera, porque sus sonrisas encantadoras engañaban aunque él fuera algo ingenuo al respecto, o eso te hacía creer. ¡Es que fíjate que era tan simpático cuando se te acercaba!

Pero en fin, ese día no estaba solo.

—Tomo mi escoba, y nos vamos. Estamos a una hora, menos—Ryan se frotó las manos (¡señal de que estaba listo para la acción!) y se pasó una servilleta por la boca, habiendo hecho a un lado su plato. Si te fijabas, el hombre tenía destellos de modales bastante refinados para alguien que, normalmente, tiene el aspecto casual y urbano de un hombre de carretera. La miró, y pareció prestar atención en algo—Tienes algo aquí—indicó, con mucho tacto, llevándose un dedo a la cara, exactamente en la comisura de los labios—No, no, no te lo has quitado del todo. Más bien, lo esparciste. Ahora lo tienes todo aquí...—Rió—Sí, así estás perfecta—Se levantó, pero le dirigió una mirada curiosa, con una pizca de desafío en esos ojos azules—¿Qué tan buena eres en una carrera?

En escoba, por supuesto.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 7.150
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 286
Puntos : 176
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Fiona T. Shadows el Mar Oct 10, 2017 8:01 pm

Desde que Gabriella había nacido no se había separado de ella. Ni aun cuando conseguía bajar al refugio de la Orden del Fénix y Drake no se apartaba de ambas. Pero no podía alejarse de ella. No tenía siquiera tres meses de edad y debido a su nacimiento prematuro sentía como si fuese a romperse en cualquier momento. Por una simple mirada o cumplido. O cuando una de las ancianas que vivían en el lugar se acercaban, con esos dedos arrugados y huesudos, a la cara de la  pequeña con intención de pellizcarle las mejillas. ¡Por Merlín! ¿No se daban cuenta que eso no hacía otra cosa que asustar a la pequeña, quien rápidamente comenzaba a llorar? No, al parecer aquellas personas no pensaban eso. Fiona era de las que consideraban que los ancianos vivían demasiado y que a una determinada edad ya iba siendo hora de hacer una visita permanente al cementerio más cercano. Pero era una cosa era pensarlo y otra que ocurriese. Eso sí, tenía claro que como siguiesen así sería ella quien se encargaría de enviarlas directamente a la tumba.

- ¿Y esos mofletitos?

- Pero mírala, ¿No ves que está dormidita?

- Ay, ay, ay, si es que son tan buenos cuando duermen. – Las palabras de aquellas mujeres estaban comenzando a taladrar su cabeza. -  ¿Te deja dormir por la noche? Yo a mi Sarah la tenía despierta todo el día para que luego se quedase dormida por la noche. ¿Por qué no haces eso? Deberías despertarla y… - Su dedo índice estaba a escasos centímetros de la piel de Gabriella.

Fiona se movió rápidamente, apartando el rostro del bebé de la trayectoria de aquella mano huesuda y arrugada. Abrió los ojos de par en par y frunció el ceño mirando a aquella mujer. Como despertase a la niña, la iba a matar. ¿Esa señora sabía lo difícil que era dormir a un bebé tan pequeño? ¿Y cuándo tenía cólicos toda la noche? Joder, esa señora no sabía nada de la vida.

No tardó mucho más tiempo en encontrar a Drake, quien intentó abalanzarse sobre ambas antes de que Fiona se apartase para que no hubiese una nueva oportunidad de que la niña se despertase. Nadie pensaba en lo que costaba dormir a las pequeñas personas, ¿O qué?

- Se ha dormido hace veinte minutos. Calcula que… como mucho en una hora estará dando por culo otro rato. Te he dejado en la bolsa todo lo que necesita. Y practica a ponerles pañales a tus monos antes de que le saques un ojo a mi hija intentando ponerle uno, ¿Queda claro? – Lo malo del embarazo eran las hormonas. Lo peor del parto era el dolor. Y después, joder, después tenías que seguir soportando las hormonas y, además, cuidar de un pequeño ser que te necesita durante las veinticuatro horas del día. – Albus me ha dicho que Ryan necesitaba ir  con alguien. No quieren enviarle con cualquiera, ya sabes, tampoco es uno de los nuestros pero… No sé, Albus quería que fuese yo. – Y Fiona no se había negado porque aquello significaba tener un rato en su vida para ella misma. Aunque ya se estaba arrepintiendo. ¿Y si Drake se dormía y no se enteraba de que Gabriella hacía algo? ¿Y qué demonios iba a hacer un bebé tan pequeño? ¿Prender fuego al refugio? Vale, debía empezar a relajarse. – Luego nos vemos. – Depositó un corto beso en la frente de la pequeña y otro en los labios de su marido antes de salir de allí para buscar a Ryan.

Tras encontrar al chico, no pasaron mucho tiempo comiendo. Y es que últimamente todo lo que caía sobre su plato lo devoraba en cuestión de segundos. A lo que tenía que sumar que ya había comido aquel día pero... ¡Eso era lo de menos!

- ¿Eh? Ah. – Limpió su rostro imitando al chico. Una vez. Y luego otra. Joder, que desastre. - ¿Bromeas? Si me subo a una escoba ahora mismo la absorbo con la vagina. – Dijo totalmente directa. - ¿No tienes una alfombra mágica? – No, era un mago americano. Esos como mucho podrían volar en el dólar. O en un donuts de esos de color rosa con pepitas de colores encima. – No, va en serio, no puedo subirme a una escoba. – Joder, si estaba de baja por maternidad y aún sentía que le dolía moverse. Es que eso de dar a luz a un bebé más grande que tú no era tarea fácil y menos cuando sucedía dos meses antes de lo previsto. No estaba siendo una recuperación precisamente agradable. – Además, ¿Sabes lo lejos que está eso? No pienso estar tanto subida a una escoba, ni que estuviese todavía jugando al Quidditch en Hogwarts. – Dijo exagerando la hora de duración del trayecto.

Fiona era el tipo de persona que tenía facilidad para dar órdenes al resto y acabar haciendo lo que a ella le venía en gana. Aquella ocasión no iba a ser diferente y mucho menos cuando esta vez contaba con una razón de peso.

- Por aquí. – Dijo casi empujándolo hacia la zona donde se encontraba la puerta con el emblema del fénix. Por supuesto que aquel chico tenía permiso para bajar, ¿No? Bueno, tampoco se iba  a poner a pensarlo demasiado. - ¿Qué te han dicho exactamente qué está pasando por ahí? ¿Son magos o tenemos una plaga de alguna estúpida criatura fuera de su hábitat? – Preguntó mientras caminaban por la zona de los despachos hasta dar con el que buscaban.

¡Ahí estaba! Abrió la puerta y se encontraron ante una amplia estancia con varias chimeneas cubriendo la totalidad de sus paredes. En el medio, una simple alfombra con un sofá y ropa sobre este. Incluso había un sombrero de lo más extraño, con un par de plumas de color verde.

- La red flu es más rápida. Aunque tendremos que andar un poco y… - Rodó los ojos mirando a Ryan. – Quizá usar una escoba. – Por Merlín, esperaba que no. Casi que empujó al chico al interior de la chimenea, cogió un puñado de polvos y los colocó en la mano del chico. – Venga, yo te sigo.

avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 726
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Ryan Goldstein el Lun Oct 16, 2017 6:27 pm

Su nieto iba a morir, eso es lo que los médicos decían. Acabaría por cerrar para siempre sus ojos en su propia cama, rodeado por su familia y un sinfín de maquinaria médica, que hacía que su cuerpecito siguiera respirando. El abuelo se apenaba tanto por este niño al que amaba, que tenía que endurecer su corazón y secarse las lágrimas cada vez que entraba a esa habitación, para leerle un cuento.

Sabía lo mucho que al pequeño le fascinaban las historias, y quizá sólo fuera porque necesitaba creerlo, pero tenía la impresión de que cada vez que abría este libro sobre su regazo, y le leía, con la susurrante, emocionante voz del cuentacuentos de la biblioteca pública (lo cual había sido por años), su nieto recuperaba el brillo de la vida en sus ojos, tanto como para retenerla en sus venas, ¡retenla niño!, ¡quédate con nosotros!, ¡qué no darían tus padres o tu afectuoso abuelo por que te levantaras de esa cama! Pero la muerte tenía otros planes para él, y nada podía hacerse.

Nada.

Excepto, quizá, si ocurriera un poquito de magia. La muerte y la magia negra, siempre estuvieron conectadas. Esta es atraída por los sentimientos más oscuros del corazón: terrible pena, desesperanza, miedo. Y hay canalizadores mágicos que nunca deberían ser puestos en las manos equivocados, nunca ser creados en primer lugar. Como ese libro. Por fuera, y para un muggle, como cualquier libro de cuentos. Pero, para un mago, un medio para alcanzar las infinitas posibilidades de lo verdaderamente espeluznante. Sólo imagínatelo.

Un libro de cuentos de terror con monstruos que saltan de sus páginas.

En la familia, no lo sabían. Pero resultó que Jonathan hubiera recibido la carta de Hogwarts, de no ser porque moriría muy temprano como para saberlo. Pero. Como un joven mago, tenía este increíble poder en él, que desgraciadamente, podía alimentar los terrores nocturnos de todo un pueblo. Porque este libro de cuentos había sido tocado por magia oscura, y de alguna manera, tenía propósito y actuaba a voluntad. Se trataba de una pieza de colección muy, muy especial, que por azares del destino, había acabado en las manos de un considerado abuelo, que no podía siquiera imaginar que esas historias que parecían hacerle tanta ilusión a su nieto, podrían ahogarlo en la oscuridad por siempre.

Y su inimaginable descuido ya había hecho que otras personas muriesen.

 
***

Ryan no era, lo que se dice, fácil de sorprender. Podía prenderse de algo con curiosidad, sí, y a lo sumo te arqueaba una ceja si conseguías que finalmente reparara en ti luego de hacer trágicos aspavientos desde la boca de un hipopótamo en un intento desesperado de socorro, y todavía así, no estarías muy seguro de si te está mirando a ti y a tu pronta violenta muerte o a esa preciosa libélula que vuela libremente hacia el cielo con tu cara de pánico de trasfondo. ¡Por supuesto que es una hipérbole, una metáfora! Por supuesto, por supuesto. Pero, si lo aplicabas a la vida diaria, hallarías que ciertas alegorías se quedan cortas.

Por eso, vaginas absorbiendo escobas podía no sorprenderlo.

¿Pero una quedada muggle con disfraces de Halloween? Eso era otra cosa. ¡Que interesante gente! Siempre lo había pensado. No era la primera vez, tampoco, que visitaba una celebración típica de los muggles, pero solía darle gracia que hubiera tanta gente no-mágica fascinada con su propio mundo, tanto como él lo estaba por el de ellos. ¡Y fíjate la de cosas que se inventaban! Brujas con arrugas horripilantes, Frankensteins, y todo un surtido de ‘escalofriantes’ accesorios que se nutrían en el folklore popular. Y pensar que no era todavía la fecha, pero esa gente estaba allí desde hacía días, algunos veían acampando en el cementerio por semanas. Porque al parecer, Halloween en Pluckley, era un gran evento.

Qué pena que cosas extrañas estuvieran sucediendo.

Ryan había salido por la puerta trasera del local de chucherías y disfraces, sacudiéndose el hollín de la ropa, cuando la dueña de la atienda se acomodó los lentes, para observarlo mejor. ¿Qué haría ese hombre allí, podría saberse? Lo reprendió por ello, o eso había querido hacer, y sin embargo, un poco confundida, volvió a lo suyo. Hasta cuando el hombre le dio conversación, no pareció recordar qué la había enojado en primer lugar. Hasta que vio a la mujer.

—¡Usted!, ¡qué se cree qué…!—Otra vez, esa rara sensación de hallarse profundamente confusa. ¿Qué es lo que estaba haciendo?, ¿a quién le hablaba? Ah, ¡pero si eran clientes! Tenía suerte, ese día, el local estaba lleno de gente. Turistas la mayoría—Hola, querida, ¿quieres una nariz?—Le ofreció, muy atenta, mostrándole una nariz postiza de bruja, verde y con verrugas—Te verías espantosa con esto, cielo—agregó, con una sonrisa.

Ryan se guardó disimuladamente la varita. Se lo veía muy contento. Si no lo atajabas a tiempo, estaba claro que se iba a poner a curiosear.

—¡Oh, mira!—
Ryan, adelantándose, fue a chusmear los estantes del local. Mientras se entretenía con una chuchería (¿¡no es asombroso cómo le pegan con los detalles!?), comentaba—: Te lo he dicho. Hace falta esperar. Las cosas suceden por la noche. Empezará enseguida. Tendremos que hacer guardia. Será una noche, muy, muy larga.  
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 7.150
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 286
Puntos : 176
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Fiona T. Shadows el Mar Oct 24, 2017 10:03 pm

Usar los polvos flu había sido, posiblemente, una de sus mejores ideas. No sólo por la velicidad con la que llegaron a su paradero en cuestion de segundos. Sino que auquello sirvió para mantenerse al margen de la voz de Ryan y de sus ocurrencias durante un corto periodo de tiempo. Pero bienno decían que lo bueno y breve, dos veces bueno, ¿Verdad? Nunca había sido buena para los refranes muggles y siempre intentaba ver lo que significaban por mucho que Drake ya le hubiese dicho un centenar de veces que la mitad de aquellas frases hechas no tenían sentido alguno por más vueltas que le dieses. Que no buscase tres pies al gato. ¿Cómo no quería que se lo preguntase cuando le hablaba de un gato con tres pies?

- No, gracias. - Dijo en un intento de der amable, quitándose de en medio a una mujer quelo parecía necesitar con todas sus fuerzas recibir una mala contestación. Con la poca paciencia que tenía Fiona últimamente aquella mujer iba a conseguir acabar recibiendo un hechizo en todo el pecho por parte de un miembro del cuerpo de Aurores. Algo que en los tiempos que corrían el Ministerio incluso premiaría.

Viajar con Ryan era como hacer prácticas con Gabriella. Con la diferencia que Ryan rondaría su misma edad y Gabriella no llegaba ni a los tres meses de vida. Ryan recorría la tienda tocando todo lo que quedase al alcance de su mano. Raro sería si lograba no tirar nada al suelo o no recibir la reprimenda de alguno de los trabajadores de aquella tienda y es que uno de ellos (bajito, regordete y con un prominente bigote que cubría sus labios superiores y le hacía parecer una caricatura sacada a la realidad como por arte de magia) ya le seguía con la mirada, incluso Fiona juraría que no había parpadeado desde que habían llegado a aquel lugar.

- ¿Tanto tiempo? - Golpeó la mano de Ryan cuando esta se acerco a una zona con objetos pequeños de cristal, algo así como figuritas decorativas pero ambientadas en la festividad de Halloween. - Deja de tocarlo todo. - Le regañó funciendo el ceño. El mal humor iba concentrado en las personas de baja estatura. Lo que explicaba por qué los duendes de gringotts tenían tan mal carácter. - Vamos fuera, hay que ir hacía la zona y mirar que no haya nada raro ya. Deberíamos poner unen par de hechizos protectores para asegurarnos que no pasa nada y de alarma por si alguien se acerca más de la cuenta. - Miró a Ryan y volvió a impedirle que tocase otro estante. - ¿Me estás escuchando? Por Merlín, atiende Goldstein si no quieres que te mande directamente a tu país en una maleta. Y no digo que sea una maleta concon un hechizo extensible, sino que voy a mandarte en pedacitos pequeños. - Ni que fuese capaz de hacer algo parecido.

La casta se giró y fue en dirección a la salida sin siquiera preocuparse por si Ryan estaba siguiendo sus pasos hacia ella exterior. El frío golpeó su rostro e hizo que se viese obligada a abrazarse a su propio cuerpo. Por suerte, no nevaba todavía pero por aquella temperatura Fiona no dudaba que pasase esa misma noche. En el exterior, las luces anaranjadas predominaban en los ventanales. La decoración con falsos fantasmas de tela y papel de seda. Brujas mecidas por el aire sobre sus escobas. Y calabazas, cientos de calabazas.

- Será mejor qué sepas donde me has metido. - Susurró para sí misma hacienso referencia a Ryan y es que era él quien sabía dónde debían dirigirse en aaquellos momentos.

OFF: Te he movido un poco al personaje en la tienda pero si ves que no te agrada o es algo que tú personaje no haría me dices y edito esa parte sin problema <3 Y perdón si hay erratas que lo hice desde el móvil XD
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 726
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Ryan Goldstein el Miér Oct 25, 2017 4:17 am

Fiona la parecía una mujer encantadora, en todos los aspectos. Confiaba en que como madre lo haría muy bien, y su niñita debía ser una beba afortunada, seguro que algo consentida. Aunque, con un niñato de veintiocho años, normal que empieces a perder la paciencia. Y especialmente, uno que no te hacía mucho caso.

En el local, Fiona le atajaba la mano, cazándolo in fraganti detrás de la primer chuchería que cautivaba su interés, pero a él lo mismo le daba y continuaba metiendo mano, sin siquiera recapacitar sobre sus acciones, ¡y con esa sempiterna sonrisa que llevaba en el rostro de rubio sexy! (que por cierto, a ese dependiente de la papada no lo seducía en lo más mínimo, más bien, le provocaba sospechas. Porque tú sabes, los americanos no eran de fiar, y a ese se lo notaba el acento a la milla).

Si había decidido ir a por algo, no flaqueaba fácilmente en sus intenciones, dirías. Tampoco se quejaba, sólo sonreía y le daba conversación, entusiasmado, sobre naderías relacionadas a la cantidad de chuches y sus colores y su supuesta utilidad como si en realidad, la mujer, con esa expresión de temer y la advertencia en la punta de la lengua, le estuviera dejando hacer a sus anchas en vez de llevarle la contraria a su libre albedrío.

Por otro lado, A Ryan le hacía gracia su humor de Halloween. ¡Cortarlo en pedacitos y meterlo en una maleta!, ¡que idea!

—¡Eso es lo mejor de mi trabajo!—exclamó Ryan, por fin fuera de aquel local que le hacía la ilusión de un peque en algún parque temático. Colocó los brazos en jarras y aspiró el aire festivo del lugar, junto a ella, observándolo todo con unos ojos ávidos, animados, mucho más  Y sin embargo, tenía unas facciones naturales de perfecta calma, suma paciencia—¡Tú nunca tienes idea de dónde estás parado! De dónde vienes o hacia dónde vas.

Definitivamente, eso no sería lo que Fiona querría escuchar, pero antes de que le dijera nada, Ryan ya había avanzado tres o cuatro pasos rumbo dirección desconocida. Él iba con el andar desenvuelto, natural, de un turista encontrado consigo mismo en su pequeña aventura. Aunque, el dependiente de la papada (que los seguía con la mirada a través del ventanal, como si sólo pudiera quedarse tranquilo cuando los viera desaparecer), sólo era testigo de una jirafa humana alejándose mientras era perseguido por un pingüino rodeado por una nube negra, de la que otros, más inteligentes, hubieran huido.

—Es como aquella vez en un pueblito de pescadores—comenzó a relatar, abriendo el envoltorio de una chuchería con forma de calabaza… Espera, ¿¡en qué momento!?, ¿¡era un ladrón de dulces!?—¿Quieres?—ofreció, todo amable, y continuó, muy ensimismado con su historia entre que andaban por las calles de la villa—. Nadie sabía que lo sucedía, pero la gente iba desapareciendo. Cuando era hora de dormir, las malas cosas ocurrían.

Había algo extraño y solitario en el aire, sólo interrumpido por la algazara de una jóvenes turistas, preparados para acampar en el bosque esa noche, ¡ansiando un terror que los emocione!

—Deberíamos asegurar las casas, antes de la noche—dijo, haciendo un breve alto, y pensando según el plan de acción que Fiona había mencionado momentos antes. ¡Así que sí que podía escucharla!

***

—¡Abuelo!—Tommy se emocionó cuando el anciano abrió el libro, una vieja encuadernación de tapa dura. La hora de los cuentos, justo antes de ir a dormir, era la hora que más lo entusiasmaba en el día— ¿qué historia será esta vez?

El abuelo se acomodó el sillón y sonrió, con el amor en los ojos, pero con la pena en su corazón. ¡Era tan joven!, ¡sólo una criatura! Y la palidez de la muerte lo consumía. Esa una poda temprana. Muerte, muerte, ¿por qué nos haces esto?

—Veamos, veamos. ¡Ajá! Aquí está. “La Sombra Errante”. Hace mucho, mucho tiempo, en un bosque encantado, los pobladores hablaban de una presencia, tan aterradora, que devoraba los corazones de aquellos que se aventuraban en la espesura del bosque. No era un fantasma, no tenía voz humana o siquiera rostro. Le llamaban ‘Sombra’, porque estaba allí cuando te dabas vuelta, porque podías sentirlo incluso si no lo veías, y aterraba a los viajeros. Y un día…
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 7.150
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 286
Puntos : 176
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Fiona T. Shadows el Jue Oct 26, 2017 5:59 pm

Fiona no tenía mucha paciencia. Quizá su paciencia estuviese directamente relacionada con su altura. O quizá el día que su madre decidió hacer la mezcla explosiva que dio lugar a los gemelos Shadows olvidó añadir una pizca de paciencia. Porque no había nada en absoluto. Ahí podía encontrarse la razón por la cual había elegido pasar lo que le quedaba de vida en compañía de un Hufflepuff al que le sobraba la paciencia, como buen tejón. Y quizá por eso mismo sus ahijados dentro de la Orden del Fénix pertenecían a esta misma casa. Y, aunque no tuviese aún en posición de siquiera plantearlo, que su hija fuese a parar a aquella casa. Esperaba equivocarse con aquello último. De verdad que apreciaba a gran parte de los Hufflepuff que conocía, pero sería una decepción aunque acabase encontrándole algún lado bueno.

- Lo que hay que aguantar. – Murmuró girándose para dejar a un lado a Ryan que parecía intentar superar un reto sobre la cantidad de objetos que pueden tocarse en una tienda antes de que el dependiente te saque a rastras al exterior de la tienda. Y, con un poco de suerte, el tirón sería de las orejas. A lo mejor así las daba tanto de sí que Ryan comenzaba a escuchar cuando le hablaban.

Comenzaron a caminar por la avenida principal para descanso mental y visual del dependiente de la gran papada que, según parecía, iba tan directamente relacionada como su desconfianza como la altura de  Fiona con su paciencia. Relaciones. Todo estaba relacionado.

- ¿Cuándo…? – Pero dejó la pregunta en el aire. El cuando era evidente. Dudaba que Ryan hubiese salido de su casa aquella mañana guardando un montón de dulces idénticos a los que acababan de ver en la tienda que habían dejado atrás. No había que saber que dos y dos son cuatro para darse cuenta que Ryan no sólo había intentado superar el record en tocar objetos, sino en también guardarlos en su bolsillo ante la atenta mirada del hombre de la papada. – Olvídalo. – Resopló para seguir caminando, negándose a que Ryan se percatase de que estaba sonriendo por aquella acción tan simple. Bien decían que la vida de una persona estaba formada por pequeños destellos de luz y sin duda eso era un pequeño destello que demostraba que, en los tiempos oscuros que vivían en aquel momento, también había margen para la diversión. - ¿Es un cuento que has leído en esa biblioteca tuya o hablas en serio? – Preguntó aún sin saber muy bien cuando Ryan hablaba en serio y cuando aquello no eran más que divagaciones sin el más mínimo interés para lo que debían hacer aquella noche.

Le indicó que siguiese el camino de la izquierda y, por su parte, torció a la derecha. Elevó la varita y se encargó de proteger aquella zona de la llegada de muggles pero, lo más importante, de lanzar un aviso si alguien se movía de aquel lugar sólo para saber que alguien había pisado donde no debía. Avanzó hechizando aquellas casas que, en su mayoría, estaban decoradas con luces y falsos fantasmas y murciélagos y llegó hasta el final de la calle donde no tardó en ver a Ryan de nuevo.

- ¿Por ahí? – Señaló hacia una zona cercana a la arboleda. Parecía algo similar a una cripta pero sin llegar a serlo. Un antiguo panteón hecho añicos por el paso del tiempo o quizá por los propios seres humanos que habían construido viviendas en la zona. Incluso podía haberse tratado de una construcción mucho más antigua donde años atrás se practicaban rituales mal vistos por la comunidad muggle.

- No, Andrew, por ahí no. – Un niño pasó a su lado como si de un rayo se tratase. Seguido, un segundo niño que parecía estar a un paso de echar los pulmones por la boca. Se frenó en seco poco después y dio un soplo al Ventolín antes de salir corriendo nuevamente tras su amigo, perdiéndose por la zona de la arboleda.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 726
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Ryan Goldstein el Dom Oct 29, 2017 4:38 am


—¿Un cuento? Me hubiera gustado que me leyeran cuentos de niño—soltó, de repente, de la nada misma. Mira que ponerse a divagar. La noche se hallaba temprana. Pronto lo devoraría todo. No, la noche más negra de Pluckley ya había comenzado—. Si hubiera sido un niño bueno, mi madre los hubiera leído para mí, sin duda—agregó, con una media sonrisa, algo decaída. Pero el paso, lo mantenía, firme, vigoroso, como siempre. El mismo paso con que podía alcanzar a la marchosa petisa sin problema—. ¿Pero te has fijado? Muchos cuentos, tienen algo de verdad. Y yo busco eso, lo real. Mi historia sucedió. Y no tuvo un ‘happy ending’. Pero tuvo un final. Como todas las buenas historias.

En el recorrido de ‘patrulla’, hizo lo debido, con una sensación de picor en los dedos. Era esa emoción que lo atrapaba cuando sentía que algo estaba sucediendo, que algo lo chocaría como un rayo, y él debería recurrir a la acción. Era un hombre de acción, por eso podía decirlo. ‘Las malas cosas’, que había mencionado, ocurrirían, sí. ¿Podrían evitarlo?

Pero algo más se cruzó en el camino de su percepción, algo amenazante, vivo, oscuro. Ryan se volteó, tironeado por ese intenso presentimiento de algo terrible, y lo siguiente, fue sonreír. Era Fiona, se habían reencontrado finalmente. Y sin embargo, estaba seguro de que había experimentado una auténtica impresión sensorial de algo más. Tú sabes, “esa penetrante mirada entre los arbustos”, “ese aliento en tu nuca”.

—¡No, Andrew!

Ryan vio lo que pasaba, guiándose por la voz infantil. No, no, no, no estaba bien. Por primera vez, puedes ver que este hombre sí que se preocupa. Sacó la varita, ¡rápido!, ¡a punto de lanzar un conjuro!, ¿por qué?, ¿contra qué?, ¿qué sucedía?, y gritó:

—¡FIONA NO DEJES QUE…

Hubiera atraído al chico con un accio. Si tenía que arrastrarlo convocando su mochila de pequeño explorador, no le importaba. Pero no pudo hacerlo, incluso queriendo. Porque fue embestido por, ¿una sombra? En un segundo relampagueante y oscuro, Ryan fue derribado por una entidad borrosa, difícil de capturar con el ojo, que lo emboscó por la espalda, como el soplo de una estampida, dejándolo atrás. ¿Por qué? Porque Ryan no era el objetivo.

NO DEJES… NO DEJES… NO DEJES…

…que entren al bosque.

***

—¡Abuelo!, ¡Abuelo! ¿qué le pasará al niño?—interrumpió Tommy, quien seguía la historia muy atentamente. Se lo notaba entusiasmado. A pesar de los colores de la muerte en su carita de niño—¿escapará de ‘La Sombra’?

—No lo sabemos, todavía. Primero, harás caso a tu madre y comerás tus vegetales. Continuaremos luego.

—¡Abuelo, abuelo! ¡Cuéntame un poco más!

—Tu madre se enojará conmigo por no comer a horario. Pero, bueno. Sólo un poco más: "La Sombra Errante elegía a UNA víctima, que erraría por el bosque, sin saber en qué juego de tormento se había involucrado. Pero una vez que entrabas en los terrenos de La Sombra, perdías la orientación, sentías que ya no había escapatoria. El niño sólo podía esperar un milagro…”

***

—¡Lumus!—ordenó la voz de Ryan, arrancandole destellos a la noche espesa. Y su rostro apareció entre los arbustos— ¿Está contigo, Fiona?, ¿lo tienes?


avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 7.150
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 286
Puntos : 176
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Fiona T. Shadows el Dom Oct 29, 2017 3:28 pm

A veces se perdía cuando Ryan hablaba. Era como si la mitad de la conversación se quedase anclada en los pensamientos del chico y Fiona no tuviese acceso directo con ella. Como si pulsase la tecla de “mute” y olvidase volver a conectar el volumen para que quedase claro qué era lo que decía. O también podía ser que Ryan divagaba más de lo que hablaba y por eso le resultaba especialmente complicado seguir el hijo de sus conversaciones. Tampoco importaba, no iba a darle la mayor importancia.

Cada uno siguió su camino. Ryan por un lado y Fiona por el otro. Cada uno se encargó de dotar de protección mágica a las viviendas que se encontraban en su lado correspondiente con especial atención a los avisos si había movimiento. Fiona no sabía exactamente a lo que se enfrentaban y los cuentos populares que salían de la boca de Ryan no facilitaban que le quedase claro qué era lo que estaba sucediendo en aquel pueblo al que la festividad de Halloween había llegado antes de tiempo y de una manera más intensa que ningún otro año.

- ¿Eh? – Demasiado tarde.

Ryan salió disparado y Fiona giró su cabeza en dirección a Ryan sin comprender que sucedía. No lo pensó dos veces. Fue a ver qué le había sucedido a su compañero sin preocuparse por el paradero de Andrew y de su amigo.

- ¿Qué? ¿A quién? – Preguntó sin saber exactamente a quién se refería. - ¿Te has golpeado? ¿Qué ha sido eso? – Preguntó mientras de la punta de su varita salía una pequeña luz que les permitía ver lo que sucedía en las inmediaciones de donde se encontraban.

No había rastro de ninguno de los dos niños. Se escuchó una carcajada y poco después un golpe seco.

- ¡Andrew! – La voz del segundo niño volvió a alzarse de nuevo. - ¡AYUDA! – Gritó el mismo niño que poco antes había intentado en vano que su amigo.

Fiona tendió la mano a Ryan para ayudarle a levantarse.

- Ha sonado por ahí, vamos. – Se apresuró a decir. Algo que había aprendido, quizá por desgracia, en el cuerpo de Aurores era la necesidad de poner a salvo al resto por encima de ella misma. No era algo que se tomase al pie de la letra por regla general como buena Slytherin que solía ser, pero sí sabía comportarse como una auténtica camicace que hace todo lo que está en su mano por salvar la vida de los demás.

Y ahí fue cuando encontraron al niño. Al niño que corría tras Andrew y que permanecía sin moverse frente a la construcción de piedra. Fiona lo miró y antes de preguntarle qué sucedía, el niño elevó el brazo extendido señalando desde los pilares del lugar hasta la parte superior, donde podía verse a Andrew.

Sus brazos abiertos en cruz y su boca abierta de par en par. Sus ojos estaban cerrados y su cabeza caía mirando en dirección al suelo, como si estuviese inconsciente y se tratase de una marioneta cuyos hilos eran movidos por un gigante que se encontraba fuera de su alcance.

- Ryan. – Susurró para avisar al rubio.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 726
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Ryan Goldstein el Jue Nov 23, 2017 4:58 pm

Atacado por ese momento, en ese lugar, llevado por el pulso acelerado de las circunstancias, Ryan tomó a Fiona por el brazo y ella lo ayudó a ponerse en pie, rápido, rápido, ¡rápido!, porque…, y fue entonces, que una voz infantil pidió socorro, una y otra vez. Corrieron y llegaron hasta allí, y la visión de Andrew suspendido en el cielo nocturno puso el cerebro del rubio a pensar, con esa frialdad analítica del que sabe esperar, antes de atacar.

Se percató de que una sombra todavía más negra; más espesa que esa aterradora noche, y que se resistía a huir de la luz de las varitas y dispersarse; se estiraba, como un hilo delgado que se enraizaba en el suelo, desprendiéndose del cuerpo del niño inconsciente. Una criatura maligna, hija de los cuentos más terribles. Una pesadilla. ¿Una criatura? Ryan conocía un catálogo de criaturas extrañas, reservado para ciertos círculos. Esto, sin embargo, le recordaba vagamente a una vieja historia de terror.

—Sí. No puedo arriesgarme a arremeter con un conjuro que quizá dañe al niño—Ryan tanteó con la varita en el aire, realizando arabescos y pequeños toques, con un giro delicado de la muñeca mientras murmuraba hechizos ininteligibles (anulate fiction, represo fabula, moctem satanus). Ligeros haces de luz plateada se desprendieron de la punta de su varita y la sombra que mantenía presa al muchacho se inquietó. El suelo parecía un mar movedizo de tentáculos, ¿que eran sólo sombras?—. ¿Por qué las criaturas de terror capturan a los niños?—preguntó de repente, ¿para sí mismo? Ryan Goldstein vivía en su propia cabeza, y bien volada que la tenía. Y no era sólo por el estilo aireado y rebelde de su cabello—Porque los cuentos son también una lección: ‘No entres al bosque o te ocurrirán cosas malas’. Ellos son los héroes de su propia historia. Aunque en los verdaderos cuentos infantiles, no todos tenían finales felices.

¿Y a qué coño venía eso?

Sin previo aviso, los tentáculos emergieron del suelo y atacaron, lanzándose sobre ellos.

¡Lumus Solem!
gritó, esperando que retrocediera.

Sorprendentemente, lo que fuera ESO, se retrotrajo y huyó, deslizándose hacia...

A) ... dentro de la construcción, por una escalera que nunca había estado antes, o que al menos, ningún habitante de Plumkey conocía.

B) El bosque.

C) Unas cuevas, en el bosque.

D) El pueblo. Un sótano en el patio de una casa, que casualmente, es la casa donde el Abuelo le lee a su nieto.

E) Donde quieras :pika:

Ryan corrió a la cacería, adentrándose en la oscuridad, hacia donde la COSA buscaba refugio llevándose a Andrew. Claro, tú hazte el héroe. Era más fácil que lidiar con otro niño en estado de shock.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 7.150
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 286
Puntos : 176
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Fiona T. Shadows el Sáb Nov 25, 2017 6:05 pm

Flotaba ante sus ojos, como si cuerdas invisibles sujetasen su frágil cuerpo, elevándolo sobre el suelo y jugando con él cual muñeco de trapo. Parecía una marioneta cuyos hilos eran controlados por una mano escondida en la oscuridad de la noche. Una mano que jugaba con la marioneta para convertir de aquella escena una verdadera obra de terror sacada de la peor de las pesadillas. El gesto de Andrew, aquella mueca de dolor y vacío al mismo tiempo, como si su mandíbula estuviese desencajada. Aquel gesto en su rostro era desolador incluso para dos desconocidos que el destino había querido poner en su camino.

- Porque ellos aún creen en las historias de terror. – Respondió Fiona automáticamente sin dejar de mirar aquella grotesca escena.

Los ojos de Andrew no transmitían nada en absoluto. Miraban sin ver. Estaban vacíos. Si sus cuencas hubiesen estado verdaderamente vacías no habría sido muy diferente a la escena que ahora se dibujaba ante sus ojos. Rozaba lo surrealista, aunque en un mundo donde casi todo era posible aquello resultaba impensable.

El cuerpo de Andrew se meció sobre el cielo. Una brisa invisible le impulsó a hacerlo y al tiempo unos tentáculos oscuros como la misma noche amenazaron con acabar con Fiona y Ryan. La varita de ambos resultaba ser un objeto inútil ante una criatura desconocida que aferraba en sus garras a un niño que, tan fácil como sostenía, podía soltar en el vacío. O atravesar con su magia negra; quizá incluso destrozar sus entrañas y convertir aquella escena en una obra macabra sin oportunidad de final feliz. Pero, cuando los tentáculos se alzaron, las tornas cambiaron. Los tentáculos demostraron que la criatura era tangible, que podía materializarse y atacar a otros seres humanos. Que no sólo sujetaba en el vacío a Andrew, sino que intentaba defender a su presa de otros cazadores.

Simultáneamente ambas varitas se elevaron. De la varita de Fiona surgió un Protego no verbal que les garantizó no sufrir ningún daño físico y el hechizo de Ryan les dio la oportunidad de comprobar cuál era el mayor de los miedos de la criatura oscura: la luz.

- ¡Ryan! –Gritó en vano, pues el rubio ya corría hacia la inmensidad del bosque, perdiéndose en la oscuridad. Pero Fiona pensó, contrariamente a lo que parecía haber hecho Ryan.

Se volteó en busca del segundo de los niños, que yacía como si estuviese petrificado mirando al espacio donde Andrew había estado flotando segundos antes. Fiona se agachó ligeramente para quedar a la altura del niño – algo que no resultaba complicado teniendo en cuenta su propia altura – y le agarró el mentón, obligándole a bajar la vista.

- Escúchame. Quédate aquí y pase lo que pase no te muevas. ¿Me has entendido? Escóndete ahí dentro y espera a que volvamos, te prometo que no te pasará nada.

El niño no hablaba, si quiera era capaz de mirar a los ojos de Fiona, como si su mente se hubiese ausentado de su cuento. Temblaba y su piel estaba fría cual témpano de hielo.

- ¡Escucha! – Gritó, zarandeando sus brazos.

El niño pareció volver en sí, buscando la mirada de Fiona pero sin variar lo más mínimo el gesto en su rostro.

- Escóndete dentro y no salgas hasta que yo te lo diga. ¿Entendido?

Silencio. Completo silencio.

- ¡Contéstame!

- Entendido. – Titubeó antes de dar una afirmación certera.

A Fiona le bastó aquello para salir corriendo en la dirección que Ryan había tomado, con la varita en alto y un patronus con forma de erizo de pequeño tamaño a su lado siguiendo el trayecto marcado por su varita. Ahora sólo había un problema. ¿Dónde demonios había ido a parar Ryan?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 726
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Ryan Goldstein el Dom Dic 03, 2017 3:10 am

—Cuando eras niña, ¿qué cuentos te contaban antes de ir a dormir?—preguntó Ryan, habiendo sido alcanzado por el patronus de Fiona. Levantaba la varita, inspeccionando con ojos serios, muy atentos, el rededor, repasándolo una y otra vez, rápido allí y allá, lentamente, no quería que nada se le escapara. Pero estaban sumidos en la oscuridad. Le había hecho un gesto, para que se colocara a su par. Eran dos magos sumidos en la oscuridad. Si ella tenía esperada otra respuesta como, por ejemplo, a la pregunta de “¿POR QUÉ DEMONIOS CORRES DE ESA MANERA?”, pues se hubiera topado con un chasco—, ¿qué cuentos le contarás a tu niña? —Mantenía el tono firme, grave, y amable.

Los quejidos de Andrew llamaron su atención. Yendo hasta el sitio del que provenían, atravesando una mata de ramas que te engullían, molestas ramas, hallarías al niño, ligeramente inconsciente, al pie de un árbol. Ryan se inclinó a comprobar su estado muy brevemente, y el fulgor del alivio en su mirada traicionó su expresión imperturbable. Sin embargo se volteó, para tantear de nuevo el rededor.

Nada.

No alrededor, pero en el niño, sus ojos, se habían vuelto negros y repetía incoherencias en un idioma perdido que era imposible que hubiera aprendido alguna vez en su tierna vida. Ryan bajó la mirada, pero no hizo comentarios.

—¿Lo cargo yo? Pienso que tendremos que secuestrar a este niño.

Aunque no ofrecía otra alternativa. Era de adivinar que sus padres se extrañarían de ver a su hijo en esas condiciones. Hasta que le hallaran una solución, quizá, lo mejor sería, tú sabes, ‘esconderlo’. Vaya, con lo ‘práctico’ que podía ser el bibliotecario. Sin embargo, lo dejó a la decisión de Fiona.

Sólo después Ryan explicó cuanto sabía. En otro lugar, otras circunstancias.

—“La Sombra Errante”, ¿te suena? Es un cuento de terror, para niños magos. A veces, sucede, que los cuentos se hacen realidad. Los bibliotecarios nos cruzamos con episodios parecidos de tanto en tanto—Le obsequió una sonrisa apagada y breve—. Esos cuentos que tu nana o tus padres te leían, se vuelven realmente aterradores cuando salen de sus páginas. Pienso que éste es el caso. Tenía que comprobarlo. En ‘El Archivo’ prestan atención a los sucesos extraños que salen en las noticias muggles, en todos lados, y aquí se percibió algo inusual. Por eso es que nos he traído aquí. Y lo que creo, es que lo que buscamos es un artefacto imbuido de magia negra. Un libro de cuentos. No tengo idea dónde. Podemos seguir el rastro de magia oscura, pero te advierto, que magia oscura por todos lados. No sé en qué acabará ello. Puede llevarnos más tiempo del que pensamos. O no. Especialmente, si no somos los únicos que estamos buscando.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 7.150
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 286
Puntos : 176
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Fiona T. Shadows el Dom Dic 03, 2017 7:00 pm

¿De verdad estaba preguntándole aquella tontería en un momento como aquel? No es que Fiona fuese la voz de la cordura, especialmente en situaciones como aquella, pero Ryan parecía haber perdido el tornillo que le quedaba mientras corría por el bosque como si se tratase de Caperucita Roja corriendo por el bosque. Ese personaje de la cultura popular muggle que iba con una caperuza roja a todas partes y que era tan lerda como para no darse cuenta que un lobo estaba suplantando la identidad de su abuela. Pero lo cierto es que Fiona no sabía ni quién era Caperucita Roja ni tenía interés alguno en hacer una investigación sobre la popularización del uso de caperuzas de color rojo tras la publicación de aquel popular relato. Pues, como otros muchos niños hijos de magos, se había criado escuchando historias escritas por magos y para magos. Historias donde no había hueco para caperuzas rojas, ruecas que al pincharte en ellas produjesen un profundo sueño, manzanas envenenadas o largas cabelleras rubias por las que trepar.

Por suerte para ambos, no tardaron en encontrarse en la espesura del bosque y, a lo sumo, encontraron también a Andrew, quien yacía inconsciente con un color negruzco en sus ojos.

- ¿Crees que llevará mucho tiempo desembrujarlo? – Preguntó sin saber si aquella palabra podía utilizarse en aquel contexto cuando, por su parte, no entendía qué diablos le había sucedido a aquel niño.

Se movía en el suelo con los ojos abiertos pero no estaba consciente. Sus labios se movían y un susurro escapaba de ellos con palabras imposibles de comprender, lejanas a cualquier idioma conocido por aquellos dos magos. Su piel estaba blanca, casi grisácea, como la de un cadáver. Como si de raíces se tratasen, las venas se marcaban por su rostro tomando un color más oscuro hasta llegar a las cuencas de sus ojos, recorriendo su cuello y cara. Y ahí, se encontraba la mayor oscuridad: sus ojos.

Fiona no se atrevió a tocarlo.

- No lo toques. – Interrumpió la castaña colocando el brazo extendido sobre el pecho de Ryan impidiéndole avanzar. – Podrías matarlo. O esa cosa podría matarte a ti en cuestión de segundos. No sabía qué podía suceder. Pero todo era posible cuando se trataba de criaturas. – Lo llevaremos al refugio y veremos qué se puede hacer con él. Hay Sanadores y Medimagos, seguro que alguno ha visto algo así alguna vez. - ¿De verdad creía que eso era posible?

El niño se movió y elevó su tono de voz. Sus ojos se cerraron mientras convulsionaba en el suelo. Se escuchó un alarido proveniente de su interior, como una petición de auxilio desesperada. Sus manos y sus brazos se movían incansables en el suelo. Y, de pronto, sus ojos se abrieron de par en par y cesó en su movimiento.

- ¿Crees que…? – No tuvo tiempo de terminar aquella pregunta, pues de entre sus labios  salía una sombra de color oscuro. Un aliento tangible. Una presencia que, a pesar de no ser comprendida por el ser humano, podía sentirse. Cerca. Muy cerca.

La sombra desapareció, perdiéndose en el bosque y los ojos de Andrew recuperaron su tonalidad habitual.

- Hay que sacarlo de aquí. – Sentenció sin llegar a saber qué había sucedido realmente.  – Ahora. – Su patronus se deshizo como si una ráfaga de aire hubiese empujado el humo blanquecino que lo formaba, haciendo que no quedase rastro alguno de lo que había sido un erizo segundos antes.

Ante la desaparición del patronus el bosque pareció volverse más oscuro. El frío llegó a calar más en sus huesos y una sensación familiar recorrió cada centímetro de su pie. Como si no estuviesen solos, como si alguien más los estuviese observando.

* * *

- Eso no tiene sentido. – Nunca había creído en historias de terror ni en nada que no hubiese podido comprobar por sí misma. En un mundo donde la magia era la reina, Fiona no se fiaba ni un pelo de los cantamañanas que aseguraban que el futuro podía predecirse viendo, simplemente, los posos del té. – Hay algo en ese bosque, vale, no te lo niego. Pero puede ser cualquier criatura que ha salido de su hábitat. En lugar de leer esos cuentos de terror infantiles deberías traer una maldita enciclopedia de criaturas mágicas. – Frunció el ceño, acercándose a la librería que había en la sede central de la Orden del Fénix. – Sólo se me ocurre comprarlo con un dementor por el frío y por la oscuridad que lo rodeaba. Pero no era un dementor. Un dementor no se mete en el cuerpo de un niño y le hace quedarse en cama durante semanas.

Andrew había vuelto a su casa después de pasar dos semanas en observación en el refugio, apartado de todos los demás. Había tardado tres días, siete horas y veintidós minutos en despertarse desde que Ryan y Fiona lo llevaron. No había daño alguno en su organismo ni rastro alguno de infección. Estaba bien, como si nada hubiese sucedido aquella noche. Ni siquiera lo recordaba.

Lo habían devuelto a su casa modificando sus recuerdos, haciéndole creer que se había perdido en el bosque durante aquellas dos semanas deambulando hasta llegar a un pueblo cercano, donde había sido encontrado por unos vecinos y, finalmente, devuelto a su hogar. La Orden del Fénix lo vigilaba de cerca, temiéndose que algo malo pudiese suceder.

- ¿De verdad crees que eso ha salido de un libro de cuentos infantil? – Preguntó Fiona intentando buscarle la lógica a las palabras de Ryan. Aquello era surrealista hasta en el mundo mágico. - ¿Cómo lo encontramos? La magia oscura siempre deja un rastro pero un libro… ¿Cómo? – Si Ryan afirmaba que todo había escapado de un libro le ayudaría a atrapar lo que se hubiese escapado de él.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 726
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Ryan Goldstein el Miér Dic 06, 2017 7:10 am

A Ryan le hizo gracia que Fiona negara el terror real que podía suponer un cuento infantil y le encajara una enciclopedia de criaturas mágicas delante. Era lo más plausible, claro, en esos casos de incertidumbre, apostar por una criatura desconocida. Para los que no trabajan en el rubro de las librerías mágicas. Era lo normal. Lo entendía. Primero, había que ir a lo conocido, sobre lo que se tenía control. Con una sonrisilla escondida (que más le valía no develar, o ella lo azotaría sólo con una mirada), la observó contradecirse a ella misma, entrando en el terreno de la duda.

—Lo creo—respondió, convencido, enjugándose los ojos con los dedos y a punto de un bostezo. Estaba cansado. Se había pasado tres días, siete horas y veintidós minutos velando por el niño Andrew, en completo estado de vigilia. Entre cafecitos y siestas con un ojo cerrado y el otro abierto, el hombre había demostrado que podía pasar días sin dormir, siempre que estuviera ocupado en algo. También había intercambiado lechuzas con “El Archivo” y se había hecho con cierta documentación relacionada al suceso. El internamiento de la víctima había sido un asunto grave—Mucho me temo que cada caso es diferente. Las formas de abordar el asunto de un monstruo salido de las páginas de un libro, se resuelven de varias maneras en la mayoría de casos. Habrá que ser creativos. Lo que vimos parecía tener voluntad propia. Huyó de nosotros porque se sintió amenazado. No lo hubiera hecho, de estar sujeto a un guión. Así que, creo que podemos asumir que actúa por cuenta propia. Puede que al principio no fuera lo suficientemente fuerte, pero esto cambió. Pienso que no me hubiera atacado o incluso haberse manifestado delante de nosotros, de no ser así. Debía tener una fuente de alimentación. Tiene que tenerla. Tiene que alimentarse de algo, o alguien. Pero por algún motivo, eso no es suficiente, o el suministro se le acaba. Ahora, busca sus propias presas—Hizo una pausa—Sabemos que ataca de noche y que se aferra a la fuerza vital de una persona a la hora de alimentarse. Eso quiere decir, que cualquiera fuera su fuente, ahora debe estar muriendo. Eso es lo que buscaremos, Fiona. Alguien que tenga un pie en la tumba.

*


Pluckley, modesto asilo de ancianos. Una vieja casona. Los jubilados se sientan al sol, o juegan a las cartas. Una anciana coqueta, Joyce, baila una cumbia pegada a la radio, contoneándose, mientras comenta las nuevas con una enfermera que le sonríe amablemente. La música, sin embargo, molesta a un grupo de ancianos que juegan a la canasta, porque interrumpe su conversación sobre un episodio reciente: un niño perdido, que afortunadamente fue encontrado y ahora está en casa, con su preocupada familia.  

—Oh, usted se refiere a la ‘hora de cuentos’—La enfermera que hablaba, lo hacía mientras atendía a un par de viejos gruñones que se quejaban 'de la estridente música'— Sí, tenemos al bueno de Robert, nuestro cuentacuentos. Es un interno, pero está con su familia ahora. Su nieto, pobrecillo, lo necesita. Son tiempos difíciles para su familia. El niño está muriendo. ¿No es injusto cuando son tan jóvenes? La última vez que lo vi, leía un curioso libro con cuentos de terror. Estaba contento, porque dijo que era un hallazgo. Dijo que lo había encontrado en el sótano de la vieja biblioteca. Estaba entusiasmado. Pero tuvimos que cancelar la hora de cuentos, porque a mitad de la historia, murió la pobre Rudy. Ah, pobrecilla. Fue un poco inesperado, ¡se veía tan rozagante por la tarde! Pero aquí, suele suceder de esa manera.  

*


Hogar de los Johnson. El doctor Tennison tiene que dar una terrible noticia. Se había dado cuenta que al entrar y mirar alrededor, las persianas estaban echadas, y la depresión era tan palpable como el frío que se respiraba. Esto le apenaba hondamente, los Johnson eran una buena familia. Y la noticia que les tenía no ayudaría en nada a que aquel hogar recuperara su calor. No hay más nada que se pueda hacer, había dicho. La madre rompió en un gemido ahogado y se apartó, helada la mirada. Pero la actitud del abuelo fue muy diferente. Se negaba a aceptarlo. Lo atacó a preguntas, incluso lo culpó de negligencia. Pero Tennison había sido el doctor de la familia desde que su hija fuera pequeña. El dolor. La negación frente a la pérdida. Lo entendía.  

—Lo siento mucho, Robert. De verdad.

La rabia lo dominaba y lanzaba replicas sin que su hija reaccionara en lo absoluto.

—Papá.


Silencio.

—Papá. Te oirá, baja la voz—Sarah lo miró. El abuelo estaba destrozado—Y tú tienes cosas que hacer, deja eso. Tienes que subir a leerle un cuento esta noche.

Pluckley, alrededores. Unos hombres de negro aparecieron de la nada. Al grito de ‘Avada Kedavra’ un grupo de campistas (amigos persiguiendo una fantasiosa historia de terror, para acabar ahora tendidos en la tierra, con las bocas abiertas de cara al cielo y sin vida), fueron masacrados entre destellos de verde desgracia. Uno de ellos escupió la palabra ‘muggles’ con asco.

Ellos iban detrás de algo. Para su Señor.


avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 7.150
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 286
Puntos : 176
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Fiona T. Shadows el Miér Dic 06, 2017 1:32 pm

Fiona no comprendía qué era exactamente lo que hacían en un asilo para ancianos. Ni siquiera se sentía en compañía de aquellas personas a las que fácilmente visitaría la muerte aquella noche. Por regla general nunca había tenido una buena relación con los ancianos debido a su carácter pero esta relación había ido a peor según ella misma había ido creciendo. Había pasado de verlos como enternecedoras personas – bastante arrugadas, cabe decir – que contaban cientos de anécdotas como simples personas cuyas pensiones había que pagar – acrecentando así la crisis económica europea debido a lo mucho que vivían los ancianos gracias a su mejora en la calidad de vida – y que sólo sabían hablar de un tema: sus visitas al doctor y sus múltiples dolores. Por lo que visitar un lugar repleto de aquellas criaturas que robaban tu alma como si de dementores se tratase, no le hacía especial gracia.

- ¿Y sabe usted lo que le pasa al niño? – Se atrevió a preguntar Fiona pasando por alto el momento de duelo que deberían estar pasando.

- Lo cierto es que no.  – Afirmó la mujer con cierta tristeza anidada en sus palabras. – No me atreví a preguntar. Ya saben, la muerte de un niño nunca es fácil, no sabes cómo afrontarlo. Es algo antinatural. Ningún padre debería morir antes que sus hijos, siempre debería ser al contrario. Pero la vida es dura y Dios nos hace pasar penurias para demostrar nuestra fe.

Fiona, que no tenía ganas de escuchar aquella retahíla de peticiones a cualquier deidad, prefirió lanzar una nueva pregunta.

- Y por casualidad, no tendrá usted idea de cuál era aquel libro de terror, ¿Verdad?

La mujer meditó en silencio mientras atendía a un anciano, dándole su ración diaria de pastillas en un pequeño vasito de plástico que apenas podía sostenerse en la mano temblorosa del anciano, por lo que la mujer le ayudó a inclinarlo entre sus labios y acabar con su contenido.

- Nunca me lo enseñó. Pero se le veía fascinado con una nueva lectura, a su nieto siempre le encantaron aquellas historias.

- ¿Ni siquiera cuando lo leyeron aquí?

- No, lo cierto es que no sentí esa curiosidad por el libro. Yo nunca he sido mujer de perderme entre las páginas de un viejo libro, prefiero las telenovelas. Ahora me aficioné a una nueva, estoy esperando a ver si se descubre quién es el padre del hijo de la Duquesa viuda. – Dijo la mujer, fascinada por aquella historia. Y Fiona se temió que a Ryan pudiese fascinarle más aquella novela que la razón por la que ahí se encontraban.

* * *

- Robert Johnson. – Dijo Fiona tras salir de aquel refugio para ancianos (ya que para ella no distaban mucho de un refugio para animales abandonados) tendiéndole a Ryan un papel con la dirección del empleado. – No preguntes. – Y es que había aprovechado la distracción de la mujer contando el argumento de la telenovela para arrancar el trozo de papel del informe de trabajo de  Robert Johnson.

Desde que habían dejado el cuartel de la Orden del Fénix habían visitado los hospitales de la zona e incluso los tanatorios en un intento desesperado por dar con aquella persona de la que no sabían absolutamente nada. Por suerte, Ryan había pensado que podría ser útil visitar el asilo, cuando Fiona había dicho una y mil veces  que en un lugar así cualquiera se estaría muriendo y no precisamente por el efecto de un libro embrujado.

Fiona no se equivocaba. Pero Ryan tampoco. Pues ahí habían encontrado la puerta al lugar que necesitaban visitar. Como si de la puerta a Narnia en el interior de un armario se tratase.

* * *

- ¿Tienes lo que te pedí? – Uno de los hombres, encapuchado, se acercó a él, tendiéndole una caja de madera. – Perfecto. – Una sonrisa ladina que dejaba entrever unos dientes amarillentos y casi putrefactos se dibujó en su rostro.

Su acompañante, aún con la capucha cubriendo su cabeza, se echó hacia atrás, donde el resto de los hombres vestidos de negro esperaban con la varita sujeta entre sus dedos y las pisadas sobre los cuerpos de los campistas que, por pura casualidad y mala suerte, se encontraban en el peor lugar posible aquella madrugada.

El hombre que ahora portaba la caja la dejó en el suelo, con cuidado. Apartó la capucha de su cabeza mostrando una melena cobriza mecida por el viento. Sus dedo, blancos y huesudos, le ayudaron a abrir el contenido de la caja. Un golpe de varita y un haz de luz golpeó el cielo estrellado. Una luz blanca e intensa recorrió cada centímetro del bosque hasta apagarse por completo, devolviendo al lugar  la tranquilidad y oscuridad propia de la noche.

- Es por aquí. El libro está cerca. – Volvió a cerrar la caja, dejándola atrás cuando comenzó a caminar para que otro de los suyos  la guardase. Iban en masa, en jauría, como los perros hambrientos que eran en busca de su presa.

Sólo tenían que seguir el halo de luz que había quedado dibujado hasta la puerta de los Johnson y se harían con el libro. A toda costa.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 726
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Ryan Goldstein el Jue Dic 14, 2017 1:11 pm

—No preguntes.

La mujer lo dejó con la pregunta en la boca, tragando aire. Lo agradeció en silencio y le lanzó una rápida mirada a la dirección en el papel. Tomaron rumbo. El tiempo apremiaba. Alguien moría, siempre apremia el tiempo cuando la muerte está a la vuelta de la esquina. Él debía saberlo.

Porque era hombre muerto.

*

—Abuelo…

El cuarto del niño era como el de cualquier niño de su edad, uno especialmente lleno de vida y aventuras imaginarias. Las paredes, repletas de dibujos, pósters, y una biblioteca para todos sus comics. Siempre le habían gustado las historias, especialmente las que su abuelo le contaba.

Hoy, las persianas estaban echadas y una oscuridad tan honda, tan negra, había ido a cubrir todo rastro de felicidad. El niño era un electrodependiente por cuestiones de salud, pero ahora ni el equipamiento que habían instalado en el cuarto podía mejorar o cambiar esa situación en la que una madre aguarda silenciosamente detrás de la puerta, helada la mirada, helado el corazón, sabiendo que su hijo va a morir.  

—¿Qué pasa, pequeño?—preguntó la voz tranquila, cálida, del abuelo, que se acomodaba en el sillón de siempre. Ya sabía lo que quería, pero le alegraba que su vocecita herida cruzara la habitación hasta sus oídos. No dirías que a un niño que se le iluminaban los ojos de esa manera porque sabía que había llegado la hora de cuentos podría morir de un momento a otro—¿Estás bien?, ¿necesitas algo?

—¿Cómo sigue la historia abuelo?

El anciano rió.

—Eres impaciente. Recién me siento. Déjame abrir el libro aunque sea. Veamos… —Hizo pasar las páginas del libro sobre su regazo y se acomodó los anteojos—… Sí, aquí. ¿Preparado?—El pálido muchachito asintió con la cara entre las almohadas y el respirador en la boca y al buen hombre se le estrujó el corazón. Carraspeó, e impostó la voz—: El bosque era un lugar aterrador...

Y de nuevo, el niño lo sintió. Sintió cómo se desprendía de las sábanas, como un alma errante, y sus sentidos dejaban de ser los de un niño enfermo o los de una persona, y tomaba el papel de La Sombra, esa criatura que podía ser aterradora, pero estaba viva y volvía de nuevo.

*

Tocaban el timbre. Sarah no lo oyó hasta que aporrearon la puerta. ¿Quién podría estar tan ansioso? Ese no era el momento.

Bajó las escaleras y abrió a los inoportunos. Eran un hombre alto y una mujer petisa. O quizá la mujer sólo se viera petisa porque estaba junto al hombre. En el portón de su casa. Importunándola.

—¿Qué es esto? ¡Váyanse!

Iba a cerrar, cuando el faro que colgaba a un lado de la puerta, saltó de repente luego de que le impactara un haz de luz, muy cerca de la cabeza del hombre, quien rápidamente se giró con un… palito en la mano.

—¿¡Qué…!?

Ryan realizó un encantamiento defensa que funcionó como escudo a una intermitente cascada de maleficios desde el bosque, arrojados en el afán de amedrentar, y evidentemente, sacarlos del medio. Esos no se andaban con rodeos. Fue cuando se hizo una grieta en su defensa, que contraatacó.  
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 7.150
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 286
Puntos : 176
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.