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Isle of a flightless birds [Ashanti] FB.

Danielle J. Maxwell el Lun Oct 30, 2017 2:08 pm

Recuerdo del primer mensaje :


2 de septiembre del 2017
20:39 horas

Llevaba nada con la experiencia de estudiar dos carreras... ¡y debía decir que era genial! De hecho, por hereje que sonase, sin duda alguna yo estaba hecha para el mundo muggle. No sólo conectaba mejor con las personas, sino que además me había dado cuenta de que mi elección con esa carrera había sido totalmente acertada, ¿sabéis lo que es madrugar con ganas para ir a clase? Yo tampoco. Madrugar es horrible. ¡Nunca se madruga con ganas! Pero al menos no me despertaba con mala hostia horrible por ir a una clase que no me gusta, lo cual es un punto a favor. Que sí... que pociones es algo tremendamente profundo y divertido, pero si digo la verdad, el ambiente de la sociedad mágica y mi hostilidad con todo lo que lo rodea... no ayuda nada a que encuentre motivación alguna en ello. Además, ya tenía asumido que mi única pasión del mundo mágico (el quidditch) me había abandonado, así que era hora de encontrar otras aspiraciones. Por otra parte... era un tornado de aire libre rodearme de muggles despreocupados en un ambiente tan distinto. Que oye, los muggles podrían tener sus problemas, pero al menos no estaban siendo oprimidos por una fuerza superior malévola que quiere ver a todo el mundo sublevado. Eso era un plus.

Me había conseguido integrar en un grupo de amigos de mi misma clase. Bueno, en realidad no eran todos de mi misma clase. Theo, Marina y Hayley sí lo eran, pero Shelby, aunque siguiese estando en medio del mundo del cine, había optado por un máster de animación 3D, puesto que era una auténtica fanática del cine de animación. Nos habíamos conocido todos en una conferencia que hacía nuestra universidad a mitad de agosto, por lo que al conectar y darnos cuenta de que estudiaríamos lo mismo, intercambiamos contacto y... aquí estamos.

No sabía de dónde había sacado mis dotes sociales, pero ya llevaba quedando con ellos varias veces y habíamos conectado de una manera increíble. Hasta la más antipática de todas al final tenía su corazoncito y sólo hacía falta pasar un poco su coraza de persona dura para que fuese una persona normal. ¿Ves? Podía entender que una persona fuese un poco antipática y distante pero que con amor se ablandase, ¿pero en el mundo mágico? Tío, ahí todo el mundo o parecía tener un palo metido por el culo o no. No había puto término medio. Si es que el mundo mágico es demasiado complicado. La magia nos vuelve gilipollas a todos.

Ese día en concreto habíamos quedado para ir a cenar por el cumpleaños de Hayley. Ella era mucho de comida japonesa, por lo que habíamos quedado en el famoso barrio de chinatown, en donde había de todo tipo de restaurante japoneses. Así que decidí comportarme como una muggle de los pies a la cabeza —y porque sinceramente, me daba cosita aparecerme en algún lugar que no conozco y que solo llegue un pie— y cogí el metro, parándome en Leicester Square que era de las paradas más cerca que habían. Iba a ir directamente a donde habíamos quedado, pero nada más aparecer en Leicester Square vi la gran tienda de m&m y... claro...

Diez minutos después, me encontraba caminando hacia el punto de control con una bolsa enorme de m&m en mi mochilita. Ya tanto Theo, Shelby como Marina se encontraban en el punto de control, es decir, una farola. Ya sabéis que cuando alguien queda en una calle en específica, luego tiene que improvisar el punto central y ellos habían decidido que esa farola era perfecta para su cometido. Me acerqué a ellos con una sonrisa.

¡Danny! —saludó contenta Shelby, abrazándome. —¿Hacía cuánto que no nos veíamos? —preguntó al separarse.

No hace tanto, exagerada. —Le dijo Theo a Shelby. —O será yo que la veo todos los días y ya me cansa —dijo Theo cariñosamente, revolviéndome el pelo. Mi pelo era tan rebelde e impeinable (#concepto) que me daba un poco igual. A él le saludé chocando los puños suavemente. —Me mola tu suéter. —Y justo en ese momento, al sentir que mi pelo no tenía lugar en este mundo, saqué la gorra de mi mochilita y me la puse hacia atrás. —Y la gorra. —Yo sonreí alzando ambas cejas. Tenía puesto un suéter de batman, mientras que la gorra era de Star Wars.

Gracias, gracias. Hola Marina —dije finalmente, mirando a la pelirroja por último lugar y dándole el saludo más impersonal de todos: dos besos en la cara. —¿Estás mejor? —pregunté, ya que llevaba sin ir a clase un par de días por estar con gripe.

Sí sí, mucho mejor. Eso sí, estoy drogada, si hoy parezco simpática es porque los antibióticos sacan lo mejor de mí —consiguió bromear.

Deberías tomar antibióticos más a menudo entonces —dijo Shelby divertida. Ella misma miró el reloj de su muñeca, chasqueando la lengua con fingida molestia. —Hayley llega siempre tarde, como siempre —dijo, abrazándose a un brazo de Theo.

Estos blanquitos siempre creyendo que pueden hacernos esperar... —Theo era mucho de comprar razas, pero con un tono totalmente divertido y sin ningún tipo de racismo de por medio. —Yo lo tengo claro. ¿Por qué crees que salgo con Shelby? Porque es una buena negra y así tendremos buenos negritos y seremos la raza superior. Creedme. —Nos señaló a Marina y a mí con diversión mientras que Shelby le pegaba en el hombro.

¿Así que sólo porque soy negra? Bien bien...

Continuamos hablando, sobre todo porque sin Hayley no podíamos elegir lugar en el que cenar —ya que elige ella porque es la cumpleañera— y teníamos que esperarla.


PNJs:

Hayley

Color diálogo: #ff99ff. 20 años. Muggle, de 'alta cuna' pero le encanta no demostrarlo. Risueña, jovial y sociable. Es la que más ha integrado a Danny en 'la pandilla'. Tiene pareja, pero Danny no la conoce.


Marina

Color diálogo: #af5858. 19 años. Oscura, seria y muy irónica. Le encanta meter fuego a las conversaciones para ver el mundo arder. Todo el mundo le tiene cariño pero no se sabe por qué, ya que es un poco bicho raro. Danny cree que está soltera, pero en verdad no lo sabe.


Theo

Color diálogo: #3399cc. 20 años. Friki, muy divertido y bromista. Es con quien mejor se lleva Danny desde un principio y es su compañero con el que más trato tiene, además de su compañero de trabajo de confianza. Es novio de Shelby desde hace dos años.


Shelby

Color diálogo: #9999ff. 19 años. Mejor amiga de Hayley. Alocada, corta rollos con Marina y muy, muy cariñosa con todo el mundo. Es de esas personas que si por ellas fuera, estarían abrazando todo el rato. Está super enamorada de Theo.
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S. Ashanti Button el Mar Ene 09, 2018 6:34 am

Si la castaña no se apartaba a tiempo, hubiera sido la diana perfecta para ese ataque de reloj volador. A pesar del dolor que genera el reírse, no puede parar, simplemente fue demasiado gracioso haber apreciado lo desconcertada que se levantó la rubia. Ash se lanza sobre el puff que estaba cerca de ella, mientras escucha a Danny hablar y la risa pasa un poco.

Bienvenida al mundo conciente... Si con 'nada raro' te refieres a; sacarle la camisa al chico de los tragos, tirarle un chupito de tequila sobre el pecho y luego lamerlo... Pues no. No hiciste nada raro.– Puede que Ash hubiera soñado eso, o puede que lo hubiera visto en la tv días antes de la fiesta, o puede que hubiera sido cierto. El punto es qué; tiene lagunas mentales, quizás la memoria le aclare en el transcurso del día. Quién sabe. —Creo que bebimos todo lo humanamente posible. Quizás hasta el líquido que había en los floreros. Pero la verdad no estoy segura... Pero; recuerdo tu charla con el señor del taxi, creo que nunca va a olvidar eso...– Se ríe un poco. —Y la verdad yo tampoco. Aunque tenga una memoria deficiente en éste momento.

Ríe por lo bajo al escucharle, eso, hasta que es nuevamente consciente de que es una fugitiva. Vaya, que manera de enfrentar una borrachera. Entendía perfectamente la posición de la abuela de Danielle. Justo ahora se sentía un poco incomoda y de alguna manera culpable —sin haber cometido delito alguno—, no quería meter a la rubia en problemas. Lo mejor era disimular un poco e irse sin más.

Calma Dan, no van a matarte. Seré un ninja y saltaré por la ventana.– Le dice intentando hacer algún chiste. Cuándo escuchó el grito de la abuela de Danny, ya se había puesto en pie. —Oye Dan, ¿crees que puedas prestarme algo de ropa para salir?– No se sentía muy valiente como para volver a meterse en el vestido que llevaba ayer.

No era su plan quedarse a desayunar. Además de qué también el solo hecho de pensar en comida le dan arcadas. Estaba mirando lo que llevaba puesto »¿Qué clase de pijama era esa? Fue hacia el espejo. —¿Realmente usas esto para dormir? ¿Qué es? ¿Oso gigante?– Sonriendo leve. Mira varios posters de algunos juegos de vídeo. —¿Te gusta el Call of duty Black? ¿Lo juegas? Yo conozco un lugar dónde poder jugarlo. Es más te llevaré apenas vuelvas a ser persona. Es una casa abandonada en...–Ash se toma el tiempo de explicar el como localizar el Refugio gamer. Aunque con la resaca que debe tener, la castaña le promete escribirle un mensaje con la dirección luego. Al ver a la chica aún recostada, movió la varita hacía la rubia y le alejó la cobija. —Vamos, Dan, sal de la cama, no me hagas usar la varita. Si la abuela sube nos matará en serio. Que ya me dio miedo que de repente se encuentre con mi cara en el cartón de la leche.

Se acerca a la cama y se sienta junto a la rubia. —Muchas gracias por haberme dejado dormir aquí...– Le alborota el cabello como si fuese un niño pequeño. —Te daría un abrazo pero... Das miedo. No es que yo difiera demasiado. Ve a la ducha. Se te pasará más pronto la resaca.– Se levanta y mira unas bambas de color negro y se las coloca. Afortunadamente le entran, pero apreta un poco. —Me llevaré esto puesto te lo haré llegar luego. Y esto para evitar que me rastreen...– Bromea. Atrae con un Accio, la máscara y el vestido. —Dale saludos a la abuela y dile que me fui muy temprano ¿Vale?– Le sonríe. —Gracias por todo Dan... Te hablaré luego. A ver si la resaca no te ha matado.– Realmente fue de mucha ayuda haberse quedado con ella y con Ed. Le habían ayudado a despejar su mente y disfrutar la noche.

Y sin más, solo desapareció...

•• ★ ••
★ Afueras de la ciudad...
Refugio Gamer.
10 de Enero • 2018

«Game Over...»

Ash se quedó mirando una de las dos pantallas de tv que tiene en frente. Era al menos la quinta vez que la sacaban del juego éste día. No puede concentrarse, no sin Clarck allí, era la primera vez desde su muerte que volvía. A través de los auriculares escuchaba las voces de dos chicos, los cuales preguntaban si Ash aún seguía en linea. La castaña al fin deja su letargo y espabila un poco.

¿Hm? Sí, sí. Aquí sigo...– Menciona mientras se inclina un poco hacía el frente y luego de teclear algunos comandos y mover el mouse del computador; en la pantalla de la tv aparecen tres recuadros;  dónde los dos más grandes muestran a un par de tipos. El de la izquierda es Troy y el de la derecha; Marcus; en el tercer recuadro —que es el más pequeño y está por debajo de los otros dos—, se puede ver a Ash. Estos chicos y la castaña están teniendo una videollamada, luego de haber jugado un poco.

Bien... En todo caso, la practica fue una mierda. Si jugamos así en el evento, no solo perderemos, sino que seremos el peor equipo, y no lo aceptaré, fuimos los numeró uno, en verano. Necesitamos a Clarck...— Dijo Troy.

Troy... Sabes que Clarck... Ya sabes; no puede estar.

Vamos, no me vengan con esas mamadas. Clarck no ha muerto. Solo me fui de vacaciones en navidad, no voy a ser el centro de sus bromas todo el tiempo. Venga Clarck, no te hagas, conectate de una vez...

Ash pestañea y un par de lágrimas recorren sus mejillas, las cuales no tarda en secar. Los chicos se quedan en silencio y Troy se nota muy sorprendido, comprendiendo así que realmente, Clarck no iba acompañarles nunca más.

Siempre tan idiota, Troy...— Menciona Marcus negando levemente.

Yo... Lo lamento, Ash... No quería...— Dijo el chico muy apenado.

Ash hace una seña con su mano y da a demostrar que no había problema. Intenta darles una sonrisa a los chicos y aunque falla miserablemente, los chicos le sonríen también a modo de darle ánimos a la castaña; este hecho llena mucho a Button.

Mejor... Vamos a enfocarnos. Estuve hablando con uno de los jugadores del equipo Tango. Hay un jugador que han dejado fuera y...— Marcus comienza a explicar, pero Troy lo interrumpe.

¿Hablas de Runy? Viejo, ese tipo es ¡R U B I O!

Troy, no comiences, deja de joder. Necesitamos un jugador más y el tipo lo hace bien...

No inventes, Marcus. Ellos dan mala suerte, no pienso jugar si el entra... Somos el equipo Marrón.

¿Equipo Khé? ¿Quisiste decir mierda? No jodas, hermano. No hay tiempo para sacar a otro jugador de la nada, rubio o no, va a jugar. ¿Crees que los buenos solo se aparecen y ya? ¿cómo por arte de magia? Además somos el Omega, imbécil.

Mientras los chicos discutían, Ash miraba su móvil. Encuentra en sus historiales de Chat, la ventana en la que habló con Danny; el último mensaje de la castaña; explica la dirección de dónde se encuentra ahora. Luego habrían quizás unos mensajes de la rubia que jamás respondió. Eran poco después de la muerte de Clark —el primero del pasado diciembre—, cuándo no deseaba involucrarse con nadie que no fuese fugitivo, cuándo se dijo que no podría ni se atrevería a poner en riesgo otra vida que realmente tenga un futuro que no hubiese sido robado cómo lo fue el propio, cuándo se sintió tan mal por ver morir a un amigo y no hizo nada. Suspira. Ella misma estaba perdiendo  a personas importantes por tomar la decisión de alejarse pues supuestamente estando lejos le mantenía a salvo, y si, puede que sea cierto, pero en ese caso ¿Debía simplemente aislarse? Pero ¿Si los otros se mantenían cerca, y desean saber de ella, aún cuándo sabían lo peligroso que es? ¿Era lógico alejarse, así sin más; sin explicación, ni nada? No... Quizás no.

Seguido levanta la cabeza y se le ocurre una idea.

No se preocupen. Creo que puedo resolverlo. Quedence en linea.– Dijo levantando la mirada.

¡Ash! ¿Y qué pasa con Runy?

Ya, ya. Relajate gordo. Ella va a resolverlo...

Calla, Troy...

Ash simplemente se quita los cascos y coge el móvil para salir del ático dónde se encontraba.

•• ★ ••

Bajó las viejas escaleras. Nunca lo había notado realmente —o tal vez sí, aunque quizás luego de un tiempo no le hubiera prestado atención, sino hasta ahora nuevamente—, pero »esta casa « era una pocilga. ¿Cómo demonios se le había ocurrido a Clark hacer un refugio gamer en semejante mierda de lugar? Nunca lo sabría ahora. Al llegar a la sala de aquella casa vieja, al pisar el suelo de lo que sería quizás la sala, una de las maderas del suelo rechina y seguido se parte dejando un hueco en el suelo, que si no se mueve rápidamente, la castaña habría metido la pata, literalmente. Así qué, para evitar caer en el sótano, que seguramente debería estar incubando ratas o algo peor, prefiere hacer una aparición y salir.

Fuera de la casa,  el ambiente es bastante peculiar o más bien un tanto aterrador. La castaña era capaz de ver mejor ahora porqué su compañero de juegos, había elegido tal lugar. Daba apariencia que no había vida en tal residencia y la casa más cercana estaba tan lejos que apenas lograbas ver una sombra en la distancia.  Clark si que se las había arreglado para traer electricidad e internet; aunque con magia todo es ligeramente más fácil.

Ash miraba su móvil. Era la quinta vez que la chica fallaba en contactar con el móvil de Danny. "Maldito cacharro muggle..." Pensó mientras optaba mejor por dejarle un mensaje. Igual quedaban unas cuatro horas para el evento online.

Hola Danny... ¿Recuerdas la casa vieja que te mencioné a las afueras de la ciudad? Una vez me dijiste que sabías cómo llegar. Me preguntaba si podrías venir... No te asustes, el vecindario es... Interesante, pero valdrá la pena el susto; lo entenderás si vienes...

PD: Feliz Navidad y espero que hubieras recibido genial el año nuevo.

PD2: Perdona que no te hubiera contactado antes. Ocurrieron un montón de cosas que quizás te pueda contar cuándo estés aquí. Si vienes...

PD3: Hay un trabajo que quiero proponerte... Por cierto, la paga es pizza gratis y mucha soda.

Oferta de empleo:
Hay una Primer oficial y un equipo elite que necesita un capitán... Me preguntaba si... ¿Quieres el puesto?
Call Of Duty Back

Celebrarán un evento online hoy. Fuiste la primera persona en la que pensé... Y, necesitamos alguien que nos guíe.

PD4: Lamento no haber dado señales de vida sino hasta ahora. Las cosas se habían puesto un tanto complicadas, no quería meterte en problemas. Creí que fingir que me tragaba la tierra y desaparecer para estar con aquellos que 'viven mi condición', evitaría causar daño, pero no fue así. Supongo que el mal va a existir, aún cuándo intentes mantenerte siempre al margen...

Si aún hay un espacio en tu apretada y segura vida; con dos carreras universitarias y una abuela amable; quizás también puedas tener una... [i]Amiga fugitiva
. Si la quieres.

El riesgo  vale la pena... Te lo haré divertido.
[/i]

La castaña caminó un poco hasta la mesedora. Se sentó; cogió una cabeza de muñeca que estaba en aquella silla y la lanzó lejos para sacarla de su vista. Se saco el móvil del bolsillo y lo miró. Habían varios mensajes en el grupo que compartía con Troy y Marcus. Así que mientras esperaba alguna respuesta de Danny, se estuvo hablando con los chicos.

Por más que quisiera que los otros no sufran estando a su lado, es algo que no puede evitar siempre. A pesar de ello, puede intentar protegerles. Quizás no suene muy prometedor pero, estaba dispuesta a cuidar y trabajar lo que sin querer había llegado a encontrar; el cariño de personas que se habían preocupado por ella aún cuándo no tenían que hacerlo.

•• ★ ••
★ Cercanías de la casa de Hayley.
La acera de en  frente...
12 de Enero • 2018

Hace poco más de un mes, alguien le dijo; «Encuentra a alguien mejor y sigue con tu vida, hazlo por mí.» pensó tanto en aquellas palabras qué, acabó notando a  personas en su vida, a las que ni siquiera le había dado un lugar. En realidad había una persona que quizás le quería mucho más de lo que las palabras podían expresar y ella —Ash— solo se había burlado de aquel sentimiento, sin compasión. Que quizás ahora lo seguía haciendo, no con verdadera intensión de lastimar, de burlarse o jugar, pero a fin de cuentas, lo hacía. Tuvo que estar a punto de morir, tuvo que estar al borde de perder a alguien que realmente le importa, para notar que hay más de una persona en su vida, por la que debe hacer sacrificios, por la que debe arriesgarse, por quién intentar ser realmente sincera.

¿Qué si se lo había planteado? Sí, un millón de veces desde que hubiera recibido el año nuevo en el refugio, recostada en la cama. Tenía que ser sincera con Hayley. No era justo no decirle quién era. No era justo no poder estar con ella y darle una oportunidad real a lo que Hayley cree que existe entre ambas, solo porque últimamente temía —más que nunca— que le pase algo malo. Cómo le hubiera pasado a Clarck... Aunque Ash sea conciente que él mismo, estuvo dispuesto a morir, no quitaba parte del cargo de conciencia que ella aún sentía por la muerte de aquel hombre.

No era fácil ser fugitiva, aunque Ash se esforzaba por actuar cómo si lo fuese. Salía sin restringirse, y mostraba el rostro sin preocuparse. Quizás era más que nada rebeldía, por no aceptar que le quieran machacar la vida, por defender lo que cree justo, por apostar por una visión inclusiva; aunque a fin de cuentas también puede ser llamado estupidez, ser fugitivo del mundo mágico no era un juego y tuvo que morir un compañero a sus pies, para tomarse más en serio las cosas. No soportaría perder a nadie más. Menos cuándo no saben a lo que se enfrentan —aunque Clarck si lo sabía—. Por ello tenía que contarle a Hayley, la verdad. Decirle por qué las cosas eran tan complicadas ahora, por qué el verse se había vuelto un reto.

La castaña se había aparecido en aquel conjunto residencial súper hermoso dónde vivía la rubia. Algunas veces la había acompañado hasta aquí, pero nunca hubiera entrado a la casa de la chica, casi siempre ponía una escusa; por no querer relacionarse más de lo que debería —Como si el sexo no fuese involucrarse mas de lo que debería, en fin.—. Ahora que lo pensaba, ni siquiera sabia si los padres de Hayley estaban al tanto de su relación. La verdad no sabía mucho de ella, al menos no en cuánto a su familia o lo tan real que era para ella la relación que ambas comparten, si es que aún lo hacen. Le había dado una importancia de mierda a lo que tenían —o tuvieron— y no era justo.

«No era justo para su novia... Si es que aún lo era.»

«Hola rubia... Sí, me debes odiar y lo entiendo. Ni siquiera te he escrito y lo siento. Hay muchas cosas pasando; muchas de las que ni siquiera tienes idea, de las que necesito hablarte para que entiendas, el porqué nuestra relación se ha vuelto tan... Compleja.


• 14:00


Justo ahora estoy frente a tu casa. Aunque no sé si logres verme desde tu ventana. Digo; con lo lejos que está de la entrada, pues...


• 14:38


Quiero verte. O más bien; lo necesito. Solo te pido que me escuches y si después de ello no quieres volver a verme, prometo que no volveré a molestarte.


• 15:55


Rubia... Por favor. Solo te pido una hora. Nada más...»

Los mensajes salían de su móvil al de Hayley sin recibir respuesta. Lo peor es que notificaba que los leía, no sabia si eso le preocupaba o le molestaba. Ahora temía que la rubia no quisiera verle. ¿Acaso no era lo lógico? Sí, lo es. ¿Qué supuesta novia simplemente desaparece sin siquiera escribir, luego que le deja de ver tras haber estado en el hospital? La castaña suspira y se sienta en la acera. Espera que quizás; si aguanta más tiempo, si espera un poco más, si le demuestra que no se moverá de dónde está; la rubia llegará.

« Hayley, voy a quedarme aqui, aunque te venga en gana aparecer mañana... Y mira que hay mal tiempo; va a llover, seguro voy a resfriarme y morir, sino me muevo de aquí. Que no voy hacerlo. Solo aviso...


• 17:03


Vale... Si no quieres escucharme, ni que te explique nada. Puedes solo venir para abofetearme. Reconozco que lo merezco y si me vuelvo a desaparecer imagina ¿cuándo podrás hacerlo?

Vamos, no pierdas la oportunidad. Es gratis.

PD: Comienza a llover, hace frío... Solo tengo un movil. No te meto presión, solo digo qué... Es el movil que me obsequiaste y... Se va a estropear. A demás, me gusta mucho.»

Casa abandonada•Ático•Troy•Marcus:




Casa abandonada • Afueras de la ciudad.


Refugio gamer • Ático de la casa abandonada.


Troy • 25 años • #BEF781


Marcus • 30 años • #5EBAF8

Off: Hayley; Ash te va a sacar de paseo, no te preocupes... Y espero que no te sea traumático. Att: Administración de la corporación Ashanti y asociados (?)
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Danielle J. Maxwell el Miér Ene 10, 2018 4:29 am

Llevaba, literalmente, todos estos días de año nuevo intentando que el idiota de Maverick O'Connor, aka 'ese idiota de la Orden del Fénix' me hiciese maldito caso. ¡Arg! ¡Es que me daba mucha rabia! ¿Era yo la única aspirante de la Orden del Fénix que tenía que luchar contra viento y marea para poder tener a un mentor en condiciones? ¿Por qué Dumbledore no me había puesto con ese señor tan simpático que tenía un mono y una hija? ¡Tenía pinta de ser un poco tonto, pero al menos buena persona!

En fin, lo único que me quedaba era resignarme y luchar por lo que quería, ¿no? Y para eso necesitaba que ese señor me hiciese caso. Y como me llamaba Danielle Jaymes Maxwell, iba a hacer que el idiota de Maverick me aceptase como su pupila y dejase de tratarme como una imbécil que no sirve para nada. Hombre ya.

Para colmo, como si yo ya no tuviera mis propios problemas, se me acercaban los exámenes de la universidad muggle, por lo que todos mis amigos estaban super ansiosos y estresados con todo lo que se nos venía encima. Y era, de verdad, un absoluto martirio tener que compartir horas de estudios y de trabajo con Theo, Marina y Hayley. Sobre todo porque Hayley, pese al tiempo que había pasado, todavía seguía afectada por el abandono de Ashanti. Y la entendía. Si hasta a mí me había molestado el hecho de que desapareciese sin más... pero claro, yo era consciente de lo que estaba viviendo y que su vida no era precisamente fácil, por lo que dentro de lo que cabe, podía llegar a entender esa repentina toma de decisión. Pero no sé... ¿no le daba pena Hayley? A mí me daba pena, tío y no tenía ni idea de qué decirle.

Pero solo me quedaba asentir, darle la razón a la rubia y apoyarla. Después de todo, la chica me había demostrado ser una buena persona y, lo peor de todo, es que se le veía verdaderamente ilusionada. Y pese a que Ash era bruja y estaba en una situación complicada, había que decir que no había obrado bien.

Y ahí me encontrabas, en la biblioteca estudiando con todos mis compañeros. Todos llevábamos portátil, ya que era un trabajo en grupo y nuestra carrera ameritaba casi siempre la utilización de un ordenador, por lo que estábamos tranquilos, trabajando cada uno en lo suyo. ¿Lo gracioso? Ver cómo por el WhatsApp web me sale una ventana emergente de Ashanti. Me dio un mini infarto, ya que tenía a Hayley sentada a mi lado. ¿Podía ser más oportuna? Quité rápidamente la ventana emergente, pero sin querer se me abrió en grande. ¡MADRE MÍA! Di un bote sobre la silla y Hayley miró para mi portátil, por lo que por acto reflejo, cerré la tapa.

¿Quién era? —preguntó traviesa. —¿Es tu nuevo novio? ¡Danny tiene novio! —Todo lo dijo susurrando, pero tanto Marina como Theo miraron sorprendidos, buscando la noticia salseante.

¡Que no! —Me defendí sin argumentación.

¿Y por qué lo ocultas? ¿Eh?

Anda, no seas cotilla. Ahora vengo...

Me levanté de allí y me llevé conmigo el móvil, para en una esquina leer el mensaje de Ashanti. Iba a ser un poco antipática con ella por haberse alejado tanto de todos, pero no pude hacerlo, ya que además de ser muy Hufflepuff, sus palabras pudieron conmigo.

Si aún hay un espacio en tu apretada y segura vida; con dos carreras universitarias y una abuela amable; quizás también puedas tener una... Amiga fugitiva. Si la quieres.

Ay. Me pegué unos minutos mirando el mensaje con determinación, intentando pensar en la mejor opción posible. Finalmente... caí rendida a mi lealtad y compañerismo de Hufflepuff. Además de que Ash siempre me había parecido una persona extraordinaria y no podía simplemente darle la espalda. Y me estaba invitando a jugar al Call of Duty con pizza y refresco, ¿acaso eso no es mejor que quedarme a estudiar? No. Está claro que no. Suspiré y le devolví, por fin, el mensaje.

Estoy en un rato ahí. Pizza sin piña, por favor.

Huí sin dar explicaciones a mis compañeros, diciéndoles que terminaría mi parte del trabajo en casa y se las pasaría mañana. No tardé en buscar un lugar perfecto en el que poder desaparecerme tranquilamente hasta mi casa, lugar en donde cogí mi mando de confianza de la PlayStation y lo metí en mi mochila. Me quité el gorrito de lana que tenía y me puse una gorra hacia atrás. Me lavé los dientes y, tras despedirme de mi abuela y un par de tonterías más, me volví a desaparecer. No me aparecí en la casa en cuestión, ya que no tenía con exactitud la dirección y jamás había ido, no obstante, cuando Ashanti me la describió me dijo que estaba cerca de un pueblo al que sí que había ido con bastante regularidad, por lo que me aparecí ahí, para luego ir caminando hasta la casa abandonada.

Y Ash tenía razón: aquello parecía que se iba a caer a trozos. Dudé en si sería aquel lugar o no, pero... tras salir de unos árboles, vi a Ash sentada en una mecedora con cara de aburrirse muchísimo. Me acerqué a ella con paso alegre, sonriendo ampliamente.

¿Es aquí en dónde está la oferta de empleo para patear traseros al Black Ops? ¿O me he equivocado de pocilga? —bromeé divertida, acortando las distancias con ella para darle un fuerte abrazo. —Ya era hora de que contactases conmigo, pensé que te habías olvidado de mi existencia... —Al separarme de ella, la miré a los ojos y le acaricié amistosamente un brazo. —¿Estás bien?

Lo pregunté con seriedad, consciente de que la vida que llevaba era complicada y muy pero que muy cambiante. Con la misma un día estabas a salvo y al día siguiente un grupo de cazarrecompensas atacaba tu lugar seguro y te rompía totalmente los esquemas.

No puedes desaparecer de repente sin dar explicaciones, Ash. Sé que tú vida es complicada y peligrosa, pero haces más daño a la gente actuando así que arriesgándote por ellas. —Y ella era bien consciente de que no sólo hablaba de mí, porque mira tú, todas mis amigas son fugitivas y ya me había hecho una idea. Hablaba de Hayley.

_______________________________________________________


Hayley Kingsman
Primogénita de la familia Kingsman. Estatus social: alto.
Risueña, jovial y sociable

¿Cómo llevas los exámenes, cariño? —preguntó Helen, la madre de Hayley, mientras toda la familia comía tranquilamente en el gran comedor de aquella enorme mansión que tenían como casa.

La familia de la rubia era prácticamente millonaria, ya que el padre era un empresario muy exitoso que había invertido en bolsa y, lo ganado, lo había invertido en grandes multinacionales en las que no había cabida a la pérdida. Los Kingsman desde siempre habían resaltado o por dedicarse a sus propias empresas, o incluso a la política, por lo que la primogénita de Horacio Kingsman era la primera en decantarse por una carrera de audiovisuales que distaba tanto de la tradición familiar.

Bien... —respondió Hayley tras tragarse el trozo de carne que estaba masticando.

¿Sólo bien? —El tono de voz del padre era tan autoritario y desdeñoso como siempre. No era un secreto para nadie el hecho de que él no estaba de acuerdo de que su hija querida no siguiese sus pasos. ¿Quién lo iba a hacer si no? ¿El cafre de su hermano pequeño?

Bastante bien, papá.

Ella no estaba de humor. Llevaba ya semanas no, sino meses bastante desanimada. Todos sus amigos se lo decían: pasa página y deja de pensar en ella; una persona como tú es capaz de conseguir a cualquiera. Y ella no se lo creía, además de que no quería. ¿Sabéis... esa sensación de ilusión que sientes al ver una persona? Ilusión real, de esa que te emociona en tu interior y sólo es capaz de reflejarse a los demás por la sonrisa que eso te provoca. Pues era la primera vez que Hayley sentía esa ilusión con una persona. ¡Una mujer, ni más ni menos! Ashanti le había dado bien fuerte y... todavía no tenía muy claro qué es lo que había hecho como para que, repentinamente, ella quisiera desaparecer de su vida. Y claro... ¿qué le quedaba a la rubia, más que la horrible incertidumbre de la ignorancia? ¿Fue culpa de ella? ¿Fue sencillamente que se aburrió de su relación? ¿Acaso no se merecía una explicación? ¿Una despedida; una ruptura?

Llevaba tiempo triste y decaída, a pesar de que era experta en sonreír. No obstante, sus mejores amigos y su familia no eran idiotas y la conocían muy bien.

Te encuentro distraída últimamente, cariño. ¿Todo te va bien? ¿En clase, con tus amigos...? Quizás tienes falta de vitamina D. —Comentó la madre.

No, mamá, simplemente estoy cansada. —Cansada de esperar para nada.

Pues ponte las pilas, Hayley. Los exámenes están a la vuelta de la esquina y sabes que no vamos a aceptar un suspenso. Y menos de esa carrera tan... sencilla.

La rubia lo miró, soltando el tenedor.

El día que sepas hacer lo que yo, papá, me avisas. —Se levantó ofendida de la mesa y se fue hacia su habitación.

¡Hayley, vuelve aquí! —Pero lo único que escuchó como respuesta fue el portazo que dio al cerrar su habitación.

Se tiró, en pijama, a la cama mientras sentía que absolutamente todo en ese momento le daba pereza. Estudiar le daba pereza, levantarse a ponerse una película le daba pereza, enfrentar a su padre le daba pereza... por lo que se limitó a coger el móvil, sintiendo que de repente le daba un vuelco al corazón. ¿De verdad Ashanti le estaba escribiendo? Sólo pudo abrir el chat y leer, sintiéndose contrariada por lo que leía.

¿Una relación compleja? ¿En serio? ¿Podía llamarse a eso que tenía una maldita relación? ¡Si llevaba sin verla casi dos meses! Soltó el móvil con odio de la cama y se levantó, mirándola enfadada. No contestó. Pero tampoco pudo dejar el móvil allí, sino que lo volvió a coger para seguir leyendo. ¿En serio necesita verme? ¿Después de dos meses? ¿Y debo ser yo quién simplemente de su brazo a torcer y acepte? ¿Y qué pasa conmigo y con todas las veces que he querido y necesitado verla? Volvió a tirar el móvil contra la cama, enfadada; triste. Ahora mismo tenía un remolino de sentimientos en su interior que ni ella misma entendía.

No iba a ir.

Consiguió retroceder y no volver a por el móvil. Incluso luchó contra viento y marea para no mirar por la ventana. Se sentó en el sofá de su habitación, abrazándose sus propias piernas y estuvo ahí, sin exagerar, más de media hora. Barajó los pros y los contra y, al final, todo se redujo a que ella se merecía una explicación y ella se merecía dejarle las cosas claras a esa chica que se creía con la potestad de romperle el corazón sin más.

Se levantó y cogió el móvil, viendo que le había vuelto a hablar. Tragó saliva y, sin contestarle, se puso una rebeca por encima —pues ni se quitó el pijama— y, con unas botas de agua porque estaba lloviendo y un paraguas, salió de su habitación y bajó hasta el jardín por la puerta trasera, ya que seguía sin ganas de enfrentar a su padre. Caminó por el césped de su gran jardín, sintiendo que cada vez se le incrementaba más y más los nervios, hasta llegar a la verja de la salida. Allí, en la acera de enfrente, pudo ver a Ashanti sentada. Se acercó a ella hasta quedar justo en frente de ella y poder evitar, con su paraguas, que la lluvia siguiese mojándola.

No tienes derecho a presentarte aquí en mi casa con el estúpido argumento de que necesitas verme. ¿Sabes cuánto tiempo llevo necesitando verte yo a ti? —preguntó con retórica, con seriedad, encarándose con la valentía que no creía que iba a tener frente a ella. —Llevas dos meses sin dar señales de vida y de repente apareces como si nada, dando por hecho de que nuestra relación es simplemente compleja. Y no, Ashanti, la única que ha estropeado las cosas has sido tú, pues nuestra relación nunca ha sido compleja. Has sido muy egoísta conmigo y... ¡no entiendo que haces aquí! —Ahí quizás sonó un poquito más débil, ¿pero acaso una relación no se basaba totalmente en lo contrario? ¿En dar todo y más por la otra persona?
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Danielle J. MaxwellUniversitarios

S. Ashanti Button el Jue Ene 11, 2018 8:38 am

Es típico el estar escuchado musica mientras estás usando el móvil. Una costumbre muy muggle, y la verdad Ash se había adoptado muy rápida a ella desde que Hayley le hubiera obsequiado un móvil cuándo seguramente se cansó de que la lechipuza de la castaña le hubiera intentado morder. Y era gracioso, la imagen de perfil de Ash en casi cualquier aplicación de chat móvil era precisamente una fotografía de su lechuza, incluso la fotografía la había hecho Hayley. "Maldición... No ahora." Pensó mientras comenzaba a sonar una canción que le recuerda mucho a la rubia Kingsman. Y no es que le odie o algo así; el punto es qué; el cargo de conciencia que le genera es horrible.

De inmediato detiene el reproductor y entra un mensaje. Cree que puede ser Marcus para joder con la idea de que dejase a Runy jugar. Pero la verdad es qué, Ash sigue esperanzada en que Danielle aparezca y acepte la invitación. No iba a ver el mensaje si quiera sino que directamente iba a llamar al muggle y decirle de una que le negase la entrada a Runy al equipo. Para su sorpresa, desliza para observar las notificaciones y la sonrisa casi no le cabe en el rostro al ver que es una respuesta de Danny. Rápidamente responde.

Entendido capitán.

Luego de enviar ese mensaje a la rubia Maxwell, se dispuso a llamar a los chicos y les comento que se preparen, pues ya tenían nuevo capitán. Luego de colgar, Ash miró un momento al cielo. —Vamos a ganar esta por ti, Clarck.– Comenta con una pequeña sonrisa. El hecho de que Danielle hubiera aceptado estar ese día con lla significaba que a pesar de que se hubiera alejado, la ex-tejona no estaba realmente furiosa con ella, al menos no al punto de odiarle quizás cómo a veces pensaba Ash que podría estar sucediendo.


Aún sentada en aquella mecedora se toma el tiempo para pedir un par de piezas sin piña con extra de queso, mucha salsa y exceso de peperoni. Cuándo se está emocionado, el esperar se vuelve eterno —aunque hubieran sido unos minutos y nada más—. Tarareo una canción, se removió varias veces en la mecedora. Subió una pierna, luego las dos. Se cruzo de brazos. Bajo la pierna derecha. »Se miro la ropa«, pensó que debería dejar de romper los pantalones. Volvió a subir las piernas, las abrazó y apoya la cabeza en sus rodillas.

La voz de Danielle la lleva a ponerse en pie de inmediato y casi se le cae el móvil, con suerte eso no pasa y lo guarda en uno de los bolsillos del jeans. Corresponde el abrazo de la rubia y la estrecha un poco. Nada se comparaba a recibir un abrazo de alguien que te aprecia. Ash solo escucha a la rubia y traga grueso cuando le pregunta que si está bien. Eso era una pregunta difícil de responder. —Aún respiro.– Dice sin dar mas detalles, ya tendrían tiempo para tratar eso. —Y no podría olvidarme de que existes. Me hiciste usar una fea pijama, es un trauma de por vida.– Menciona con diversión. Se siente mucha más animada que cuando hubiera llegado en la mañana. —No dude nunca que ibas aparecer.– Menciona mientras apreta una de las manos de la rubia entre las suyas. Saber que hay personas en las que puede confiar muy a pesar de la negativa de abrirse a ellos, es reconfortante. Da paz saber que personas cómo Danielle pueden dejar lo que sea por ir a verte y preguntarte si 'estás bien', aunque puedas estar cayendo a pedazos por dentro y estar allí para sostener lo poco que quede de ti y levantarte con su sola presencia.

Las palabras de Danny fueron un duro golpe. Porqué justo lo que le dice es lo que su mente le ha estado gritando desde hace mucho y cómo podía, lograba evadirlo, pero cuándo llegaba alguien y lo decía, aquella voz en su interior no se iba a callar jamás, hasta que hiciera lo correcto y le de paz a su conciencia. Porqué sí, había más de una persona que había lastimado con ésta actitud y Hayley era una de las que más le pesaba lastimar con lo que hace. —Lo sé... Pero; supongo que necesitaba que alguien más que yo misma me lo diga, para coger el valor de mejorar todo.– De la nada solo se acerca a Danielle y le da un nuevo abrazo. —Gracias Dan.

•• ★ ••

Para evitar un daño mayor. Como hubiera hecho antes, se apareció junto a Danny dentro de la casa al pie de las escaleras. —¿Cierto que la sala es exquisita? Estaba deseando dejar algunos cadáveres por allí y otros allí. Quizás decorar con cinta de esa que usa la poli muggle, tú sabes, darle un toque profesional.– Bromea mientras le comenta mientras comienza a subir, esperando que la rubia le siga. Una duda le cruza el pensamiento y se muerde el labio. —Dan... ¿Le haz hablado a Hayley? Ella... ¿Cómo está?– Quizás Danielle le pueda lanzarle por las escaleras para que no sea idiota. Perfectamente Ash podría imaginar como estaba la Kingston, pero prefería engañarse con la idea de que la mencionada la hubiera olvidado, porque eso le era menos peso para su conciencia. Sí, es una maldita ésta Button. Aunque sin maldad. —¿Ha querido saber de mí?

•• ★ ••

Y este es el ático. Tenemos mucha comodidad a pesar de no tener aire acondicionado. Pero tenemos ventiladores. Por allá esta el pequeño Refri. Y allí el microondas que te juro aun no se como usar y me da algo de miedo meter algo de metal. Lo he reparado varias veces, pues olvido ese detalle.– Le explica mientras señala los objetos. »El pequeño refri y el Micro estaba sobre una mesa rectangular pequeña que en realidad era una mesa de pupitre. Ash comprendió que a pesar de que  Clarck y ella, tenían cómo arreglarse sin esas cosas muggles. Cada que iban a jugar, el fallecido hombre pretendía que se despegaran de aquella parte de ellos, que les recordaba que eran personas con una gran carga a cuestas. Éste lugar era para fingir al menos por unas horas que su mundo  o mas bien sus problemas, realmente no existen. En la pared de en frente había una enorme frase que reza: «Magia al mínimo»

Y este es el cuartel general... Capitán.– Menciona mientras toma su asiento que es el de la izquierda. El capitán tenia que ir cerca del refri y la comida, o eso decía Clarck. —Bienvenida.– Hace saludo militar aun sentada. Las pantallas de las tv estaban apagadas. Así que quizás podían conversar un poco mientras esperaban la comida y hablar un poco, aún quedaba algo de tiempo antes del evento. —¿Nerviosa, Capitán?– Pregunta divertida.

Ash enciende una de las pantallas y allí estaba Marcus cantando algo. —Ese es Marcus.– Dice y busca al otro chico, pero su habitación andaba sola, hasta que entra un chico en calzoncillos, rascándose el trasero. Lleva una camisa naranja con alguna carita al frente. —Y ese subnormal es Troy.– Sonríe. —No pueden vernos. Tengo la cámara apagada.– Le avisa. —Para resumir jefa. El que se rasca el culo, tiene una puntería de diez y ese gordito conoce casi todos los mapas del juego. Juntos son de temer. Y supongo que mi habilidad es ayudarte en todo lo que indiques.– Le pone al día. Observa a los chicos. Marcus ahora estaba comiendo, quizás tarta y Troy juega algo por lo concentrado que estaba. —Oye Dan... ¿Què crees que pase si le cuento la verdad a Hayley?

•• ★ ••
★ Cercanías de la casa de Hayley.
La acera de en  frente...
12 de Enero • 2018

«¿Qué si estaba perdiendo la fe? Sí. Estaba pensando que ella no iba a llegar. Pero yo dije que no me iba a mover de aquí. Y no lo haré... Quiero hablarle. Quiero hablarte, Hayley. Decirte que las cosas realmente no van bien, pero... Quizás con algo de esfuerzo y un poco de comprensión. Tal vez entiendas porqué desaparezco de un momento a otro por tanto tiempo...»

La castaña se cubre un poco la cabeza con la capucha de la chaqueta. La verdad no le importa mojarse. Solo se cubre porqué está con los cascos puestos. Había guardado el móvil junto a la varita, en un bolsillo interno de aquella prenda que le cubre buena parte del torso y poco más. Miraba su mano mientras intentaba coger la lluvia con la misma, pero es imposible contener el agua, se escapa y derrama. Está fría. La sensación le cala y su cuerpo se estremece. Justo ahora donde está no sabe que pensar realmente de lo que esta a punto de hacer. No por lo que dirá, sino por la consecuencias que eso traerá.

De momento las gotas de lluvia dejan de caer. Y de pronto su entorno se volvió un poco mas oscuro de lo que ya era por el mal tiempo. Al levantar la cabeza, la miró —se saco los cascos y la capucha, sacudiendo un poco  » la ropa—. No sabe si sonreír o estar nerviosa. Quizás puede hacer ambas. Pero a pesar de que quiso sonreír, sus labios no se mueven y el frío se hace mas intenso, y sabe muy bien que no es por el clima. Sino por la mirada de la rubia. Se muerde el labio. Está pensando. De momento se da cuenta que no debería estar bajo ese paraguas. Que no deberías estar bajo ese pequeño acto protector que Hayley había hecho al cubrirla de la lluvia. Notó que aún con lo mal que se había portado, la contraria aún estaba allí, molesta o no, le demostraba con ese gesto que era mucho más de lo que merece y le duele. Le duele saber que lastima a alguien que se preocupa por ella.

No dijo nada.solo escucho y cada palabra es un golpe tras otro. Lo peor es que intentar defenderse era inútil. Era vano y no serviría de nada. Así que tenia que ser valiente y soportarlo. Mirarla a los ojos mientras ella le ice todo lo que desee. Todo lo que había callado y moría por decir, pero la única persona que se o hubiera querido decir no estaba sino hasta ahora. Y ahora no sabe que hacer. Se levantó de la acera y se paró frente a la chica, más no bajo el paraguas.

Vine hablar contigo...– O al menos intentarlo. Porque ya no está segura que Hayley la quiera escuchar; aunque si había ido a verle, posiblemente tenga que aprovechar bien el poco tiempo que pueda. La maldita lluvia le saca de quicio, porqué  cada dos por tres tiene que quitarse el exceso de agua de la cara. —Tenemos que irnos de aquí.– Dijo sin siquiera esperar que la rubia le de chance a reaccionar y la toma el brazo para desaparecer.

•• ★ ••

Reaparecen en »New Forets. Al menos allí no estaba lloviendo aunque estaba nublado, sin embargo esperaba que no fuese a llover, pero estando allí podía sacar la varita. Aunque no hacia ninguna diferencia si lo hacía frente a la casa de Hayley ¿Quién iba a denunciarle por hacer magia en medio de una comunidad muggle? A demás de que al ministerio ni le importaba lo que los magos anden haciendo realmente. Mira a la rubia. —Se llama aparición, lo que acaba de pasar. Estamos en New Forest... ¿Te sientes bien?– ¿Acaso importaba que lo diga? La observa. Se preocupa. Está muy atenta, por si la rubia fuese a vomitar o algo. —Las primeras apariciones son las peores...– Intenta explicar cómo si es muy natural. Lo es para Ash, claro.

Hayley... Soy diferente...– "Vamos, esto ya se ha vuelto una novela muggle." Quiere intentar no sonar cliché, pero parece imposible. Suspira. Si habían matrimonios mestizos, entonces Hayley iba a sobrevivir a la verdad ¿Cierto? —Tengo poderes...– ¿Y eso explicaba su comportamiento? No. No sabe como decirle exactamente que es bruja. Usar la palabra era tan, irreal. Al menos sabe que ella podrá tomarlo así. Esto le estaba saliendo de la mierda. Ni siquiera sabe que parte contar antes. ¿Cómo decirle? —Soy una fugitiva. Hay otros como yo, buscándome.– Si le estaba entendiendo la rubia, no lo sabe. Solo está considerando que no volverá a tener valor para contar lo que pasa dos veces así que tendría que seguir, sin importar si la historia va en orden o no. —Se me hace difícil estar contigo porqué me cazan. Hoy respiro, pero puede que mañana deje de hacerlo y... Temo que por mi culpa te pase algo. El solo hecho de que andes conmigo es peligroso y aún sabiendo eso. No me importaba... Antes no. Y lo siento. Lo siento mucho por ponerte en peligro todo este tiempo aunque no lo supieses...– Se muerde el labio. Sabe que a fin de cuentas, la decisión de tomar el peligro de esta relación —¿Seguía habiendo una?— no dependía solo de si misma. Sino también de Hayley.

Lamento no haberlo dicho. Tenía que contarte, decirte la verdad; desde el principio... Y no lo hice; quizás solo fue cobardía. Quizás solo fue... Rebeldía. Inmadurez. Insensatez. No tenía que ocultarlo. Sabiendo el peligro que eso conlleva...– Se vuelve a morder el labio. —Muchas veces no suelo pensar las cosas. Solo las hago y cuándo noto la gravedad de lo que he hecho... No da mucho tiempo a reaccionar.– Se aleja el cabello del rostro, pasando una mano entre el mismo. Está nerviosa. En realidad tiene miedo. Miedo de que Hayley solo le pida desaparecer, de que no le entienda, que vuelva a decirle egoísta u otra cosa peor, porque en el fondo, no es así. No a propósito. Pero eso no cambia que lo sea ¿Cierto? —Hace poco más de un mes asesinaron a alguien que conocía... Creía que jamás pasaría nada malo. Que si me enfrentaba a las circunstancias que vivo, sin miedo, nada me alcanzaría. Pero últimamente me pisan los talones. Tengo miedo... No por mí. Por los demás... Por ustedes, las personas que me conocen... Por ti. Por eso no te buscaba. Ni te... Escribía, creí que alejándome te protegía, pero no. Así te daño. ¿Y entonces que hago?

Si me quedo; te pongo en peligro. Y si me alejo; te lastimo... ¡No tengo idea de que hacer!– Dice sincera. Se siente atada.

Casa abandonada•Ático•Troy•Marcus:




Casa abandonada • Afueras de la ciudad.


Refugio gamer • Ático de la casa abandonada.


Troy • 25 años • #BEF781


Marcus • 30 años • #5EBAF8

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Danielle J. Maxwell el Mar Ene 16, 2018 1:20 am

Acordarme de lo que pasó después de Halloween era mucho más fácil que acordarme de lo que pasó en Halloween... y menuda vergüenza. No me daba vergüenza por mí, porque mira tú, sino más bien por las tonterías que habré hecho con Edward delante. ¡Que todavía no había tanta confianza como para comportarme frente a él como me comporto estando borracha! Suspiré, mordiéndome el labio inferior divertida por todo, pero sobre todo por el pijama que, borracha, ni rechistó en ponerse.

Después de abrazarla, no dudé ni un momento en decirle lo que verdaderamente pensaba de su situación. Era egoísta por su parte alejarnos de esa manera, pese a que lo hiciera con buena intención. Yo, por mi parte, soy consciente de cómo es su vida y a lo que me arriesgo, por lo que es decisión mía alejarme o no, ¿no? Si de verdad le importa alguien, lo mejor que puede hacer es decirle la verdad y que ella decida. Volví a recibir el abrazo con cariño.

No hay de qué. Es que al menos yo, te he echado de menos y me cabreaba pensar que te alejabas todo el rato de mí a consciencia. —Y decidí no nombrar a más nadie, porque al fin y al cabo yo no era quién para meterme en la vida privada del resto de personas.

***

Se aparecieron en el interior de la casa y... tal cual parece por fuera, por dentro es igual. Una pocilga en toda regla. La verdad es que tenía su encanto macabro, por lo que la broma de Ashanti vino perfecta a mis pensamientos, haciéndome sonreír.

Yo creo que sí, un poco de sangre por aquí, tripas de la tienda del disfraces por allá... Ketchup en la entrada para que parezca más real y... perfecto. Y luego para Halloween ya sabes en dónde hacer la fiesta. —Le seguí la broma, para entonces comenzar a subir.

No me extrañó lo más mínimo que me preguntase por Hayley, ya que... como era evidente, a ella también la había dejado atrás con lo que sea que le hubiese pasado, lo cual aún no le he preguntado porque evidentemente no quiero atosigarla al primer minuto en que me brinda la oportunidad de volver a estar con ella un rato. Le miré de reojo, con una actitud un poco de reproche por el hecho de que me hiciese esa pregunta cuando al menos yo veía las respuestas bastantes obvias.

Ahora ha dejado de quejarse y de hablar de ti, pero porque cuánto ha pasado, ¿dos meses? —pregunté retóricamente, sin tener mucha idea de cuánto tiempo había pasado exactamente. —Pero está mal. Que dejases de hablar con ella de la noche a la mañana le hizo muchísimo daño y estuvo mucho tiempo fatal. Y claro que ha querido saber de ti... pero ella ignora que tú y yo nos llevamos tan bien, en realidad. Cree que la última vez que te vi fue en el hospital después de aquel ataque... pero porque no he querido inmiscuirme en nada. Es un problema entre tú y ella. En tu decisión está lo que hacer y no quería meterme de por medio, por mucha pena que me de. —Porque Hayley me daba muchísima pena y se me partía el corazón cada vez que la veía triste por Ash. Por una parte porque se le notaba lo ilusionada que estaba con todo y, por otra, porque yo era consciente de que Ashanti no lo había hecho por malicia, sino porque tenía a sus espaldas una responsabilidad horrible. —No sé, tenía muchísima ilusión con vuestra relación, se le notaba cada vez que hablaba de ti hasta antes de yo haberte conocido. Si no tienes intención de hacer nada por esa relación, casi mejor que ni contactes con ella de nuevo y ya se le pasará. —Le recomendé teniendo en cuenta que Hayley estaba a punto de pasar página pese a todo.

***

Continuamos subiendo, escuchando chirriar cada tabla de madera que pisábamos. Sin duda entrar en esa casa y caminar por ahí era como alertar a golpe de sartenazos que había alguien ahí dentro. Llegamos al ático, lugar que parecía de ensueño para alguien como yo: un frigorífico, un microondas y un lugar de juego increíble. ¿Dónde estaba el baño? Es lo único que faltaba encontrar para considerarlo un palacio. Bufé ante lo del microondas.

¿En serio, metal? Qué cabeza loca. —Aún recordaba lo que me había pasado cuando metí super dormida la taza de leche con la cucharilla de metal dentro y... también recuerdo perfectamente el grito de mi abuela.

Cuando llegamos al cuartel general, me senté en la silla que me había otorgado como capitana y me di una vuelta, sonriendo como una niña pequeña a la que han llevado a Disney World.

Tía... esto es una locura, ¿cómo narices has conseguido montar esto? ¡Es una pasada! —exclamé con verdadera ilusión y emoción. —¡Claro que estoy nerviosa! —confesé a continuación, con una sonrisa de oreja a oreja. —¿Y cómo es eso de que soy capitana, voy a llevar al equipo? Si no los conozco ni nada. —Eso era toda una responsabilidad. En realidad prefería mil veces jugar y que me dijesen las órdenes el resto, más que nada porque no conocía al resto de jugadores. Sin embargo, Ash se encargó de encender las pantallas y mostrar tanto a Marcus como a Troy. No pude evitar reír al ver a éste último en calzoncillos, ruborizándome un poco. Escuché las indicaciones de Ash, para entonces asentir con la cabeza más seriamente. —Lo mejor entonces es que Marcus flanquee si se conoce tan bien los mapas, yendo por detrás del enemigo, ¿no? Troy vendrá con nosotras y será el que vaya en la vanguardia si es tan bueno apuntando. Tú irás la última y apoyarás con las granadas para que nosotros podamos entrar los primeros en los lugares, para luego ir a apoyarnos. Es un buen plan, ¿no? —dije, especialmente motivada con la idea de jugar. —Aunque claro, eso a rasgos generales. Ya mientras juguemos seguro que todo cambia...

Me puse a observar los mandos y todo el equipo que tenía en aquella habitación, hasta que le hizo una pregunta bastante importante. Tragué saliva y la miré, suspirando.

Ay, no lo sé... —Fruncí los labios. —Podría pasar cualquier cosa. Yo por lo que sé de ella, que es super inteligente y sólo se cree las cosas que ve, lo mejor es que si se lo cuentas sea enseñándole las cosas que puedes hacer y diciéndoselo claro, sin rodeos. Yo creo... que lo entendería. —Hayley siempre me había parecido una persona de mente muy abierta, motivo por el cual pensaba eso. —¿Piensas decírselo y volver con ella? —pregunté con curiosidad.


_______________________________________________________


Hayley Kingsman
Primogénita de la familia Kingsman. Estatus social: alto.
Risueña, jovial y sociable

Ella pretendía mostrarse serena, seria, autoritaria y sin una pizca de debilidad, pese a que todos allí eran conscientes de que la que peor lo había pasado todo este tiempo era sin duda Hayley y que en ese momento estaba temblando como un flan de los nervios que sentía al reencontrarse con Ash. Sin embargo, cuando le habló alto y claro a su chica, no se esperó lo más mínimo que le sujetase y, repentinamente, cambiasen de lugar. Le dio uno de esos mini-infartos que te dejan sin respiración, además de un vuelco al estómago que le hizo tener una pequeña arcada. Cuando se recuperó, miró a todos lados, asustada.

¿Que qué? —preguntó, retrocediendo un paso de la cercanía frente a Ash.

Aún muda y sin saber qué decir, fue cuando la morena le dijo que tenía poderes. Eso lo único que consiguió fue que abriese los ojos de par en par y la mirase.

¿Qué tienes qué? ¿Poderes? —Hizo una pausa, tragando saliva. —¿Cómo un X-Men...? —Era lo único que tenía sentido para ella en ese momento, relacionar lo que había hecho con las habilidades del Rondador Nocturno, el famoso X-MEN azul medio diablo.

Y ya a partir de ahí, no hubo manera de que Hayley pudiese seguir el hilo de aquella conversación. De verdad que intentó seguirlo, pero no fue capaz. Primero, no entendía cómo podía ser una fugitiva. ¿De la ley? ¿La buscaba el gobierno británico por algo que había hecho? Si de verdad la estuvieran buscando, ¿no habría salido por la televisión si es una fugitiva? ¿O la buscaban porque tenía poderes, como a los X-MEN? Bajó lentamente el paraguas al darse cuenta de que ya no llovía, escuchando sus palabras y sintiéndose terriblemente contrariada. Debía de estar enfadada con ella y lo único que podía hacer ahora era sentirse como un pez en medio del desierto.

Se preocupó al escuchar que había perdido a alguien por un asesinato, llevándose la mano al pecho.

¿Quién? ¿Estás bien? —Ahora se sentía mal por haberle hablado así cuando ella había pasado por tantas cosas, ¿cómo narices era eso posible? Demasiadas emociones en tan poco tiempo como para procesarlas cuando no entiendes nada. Todo le estaba pareciendo surrealista.

Cuando ella terminó de hablar, el bosque se sumió en un profundo silencio en donde sólo se escuchaba el viento moviendo las hojas de los árboles y probablemente la respiración un tanto agitada de Hayley. Quiso intentar ordenar sus pensamientos primero, mojándose los labios antes de elevar la mirada hacia Ash de nuevo.

¿Te persiguen porque tienes poderes de tele-transportación? ¿Quién te persigue, Ash? Puedes denunciarlos a la policía... Todo esto es una locura... —confesó sus auténticos pensamientos en voz alta, llevándose una mano a un mechón de su pelo que colocó detrás de su oreja, un gesto que hacía cuando estaba nerviosa. De repente, todo le dio miedo, pero al mirarla a los ojos, una pequeña voz en su interior le dijo lo que deseaba escuchar: '¿pero acaso no merecía la pena?'Todo este tiempo que hemos estado juntas nunca ha habido ningún problema. Yo te puedo ayudar a esconderte hasta que haya alguna solución... o puedo intentar ayudarte... no lo sé... —El poder de Hayley era como el de Ironman, era inmensamente rica, con la diferencia de que no tenía una armadura poderosa, ni era filántropa, ni mucho menos playboy. Volvió a haber un momento de silencio. —Llevo todo este tiempo pensando que te habías ido por mi culpa... por algo que hice mal; por algo que no te gustaba de mí. Y ahora me dices que en realidad estar conmigo es un riesgo. No quiero que te hagan daño, pero a mí no me importa arriesgarme por ti.  

Dejó caer el paraguas y se acercó a ella, dándole un abrazo de imprevisto. La rodeó por el cuello, poniéndose un poquito de puntillas para poder abrazarla bien. Hayley ignoraba los verdaderos sentimientos de Ash, pero la muggle estaba muy segura de que la morena le había dado de lleno en el corazón desde que la conoció. Se separó de ella tras volver a tragar saliva, mojándose los labios justo cuando quedó frente a los de ella unos segundos, para luego separarse completamente.

Pero vas a tener que explicarme eso de los poderes porque todavía estoy temblando del susto y no entiendo nada... y el por qué de que seas una fugitiva... y... no sé, todo me suena a que me estás vacilando. Si no llega a ser porque de repente estoy en New Forest ahora mismo no me creería nada de lo que me estás contando... —Soltó aire, aún agitada.

Y todo eso... ¿era una disculpa? ¿Una explicación de lo sucedido para que Hayley no se culpase a sí misma? ¿O era un intento de reconciliación?
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