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Evento Navideño || ¡Feliz Navidad, San Mungo! ||

Ryan Goldstein el Miér Dic 20, 2017 8:03 pm


En San Mungo llevan a cabo este año un evento solidario que tiene como objeto hacer partícipes a los internos del área de infantes en una actividad bien navideña: un concurso de decoración de árboles de Navidad. Estos niños padecen diversas sintomatologías que les impiden volver a casa y en algunos casos se tratan de casos terminales. Y desgraciadamente, si bien es posible ver los rostros de familiares que han venido a acompañar a sus retoños, los hay que no tienen familia con quién compartir en estas fechas. Por eso es que el hospital abre sus puertas al voluntariado de la comunidad mágica en este día del almanaque. Si eres un voluntario, te asignarán un niño o grupo de niños y un árbol que decorarán en equipo. La competencia (y el premio que aguarda a los ganadores)  es sólo una excusa para pasar un rato ameno y agradable con los niños. Porque lo que importa en Navidad no es ganar o perder, lo importante son el amor y la solidaridad. Y una mierda.

LO QUE IMPORTA ES GANAR.

Puede que la Navidad se venda como un día de amor, puede que los niños puedan parecerte ‘inocentes’ en principio —¡pero es sólo la cubierta!, ¡son diablillos traviesos por dentro!, ¡son TERRIBLES!—, y sí, puedes creerte todas esas boberías que la gente dice, gente patética dice, sobre que ‘lo que importa es haberlo intentado’, porque TODO el mundo sabe cuánto apestan los perdedores, ¡y tú no quieres ser uno de esos! Así que, cuando entres a esta salita en la que es posible oír las risas ‘angelicales’ de los niños—pero tú sabes que por dentro son unos satanes, no puedes permitirte olvidarlo, ¡no puedes permitirte sacarles el ojo de encima!, ¡porque un paso en falso o demasiado ingenuo y perderás la chance del premio gordo si uno de ellos esconde tus bolas de navidad o te desarma las guirnaldas!— y en la que rostros sonrientes te reciben con camaradería, SOSPECHA de todos ellos. Porque tanto los niños como los adultos a cargo querrán ARRUINAR tu árbol y el de tus pequeños camaradas de guerra, QUERRÁN HACERTE CAER antes que verte poner tus manos en el premio gordo, ¡así que ve con cuidado!, ¡Y NO CONFÍES EN NADIE! Y Feliz Navidad.

***

—¡Hola!—Hermoso rubiales, aquel. Tenía cara de buen tipo. Una cara que ladeó hacia ti mientras abría un paquete de bolillas navideñas que colocaba en una cesta, junto con las demás, para cuando empezara la contienda, que era por tiempo. Era cuestión de tenerlo todo organizado para el gran momento, ¿verdad? Unos niños correteaban alrededor de él y su árbol jugando con las guirnaldas de colores. A él no parecía molestarle. Ah, ÉSE, era tu vecino de competencia. Un sujeto amable, mira tú—Ryan—Se presentó, dejando caer las bolillas sobre la canasta y volteándose hacia ti—¿Y tú eres…? ¿Seguro que no quieres que te ayude con eso? Si necesitas ayuda con algo, sólo dime. Y si ya te has cruzado con la Sra. Ingrid, o no, sólo déjame decirte que se dice que escondió la caja de decoraciones del pobre hombre de allá. Sí, porque no llegaste antes, pero lo hubieras visto. Fue algo como un revuelo. Tú sabes, ella dijo que la confundió con una caja de otra cosa, y le creo. Pero el resto creo que le tomó manía, pobrecita. En todo caso, mejor tener a la vista tus cosas, ¿no? Como sea, espero que tú y tus amiguitos se diviertan—Y agregó, con una sonrisa amable y seguramente a manera de broma—No nos ganarán.  

Ese tipo hablaba sin que lo invitaran a hacerlo, pero se veía inofensivo. Y parecía que se llevaba bien con sus chicos, también. Porque les seguía el juego y les hacía conversación, a todo momento. A veces, se agachaba y los cuatro juntaban las cabezas como si estuvieran en una reunión secreta o algo… ¿pergeñando oscuros planes?, ¿por qué miraban tanto al resto?, ¿a que se debían las miraditas disimuladas?, ¿estaban buscando ‘objetivos’? Y bueno, no eran los únicos. Por debajo del rumor animoso y alegre de gente reunida en un ambiente cálido y lleno de amor y ternura, se sentía por lo bajo este siniestro halo de secretismo y miradas furtivas.

La mentada Sra. Ingrid se acercaba a los demás concursantes para saludarlos y hablar de lo maravillosos que eran los niños y demás dulzuras que pueda tener una anciana en su boca bondadosa. Pero de repente, te tomaba del brazo con sus garras y te susurraba algún descarado rumor sobre los demás concursantes y su profunda preocupación sobre algunos de ellos, especialmente aquel rubio alto que, según ella, se parecía a un borracho con esos ojos cansados y ese terrible olor a café que manaba de él como si fuera una cafetera andante, ¡o peor!, que no se bañaba hacía semanas. Puede que llevara la misma ropa con el café derramado de hacía semanas, ¡eso debía ser insalubre para los niños!, ¿¡Cómo habían dejado participar en esa competencia a un cafeinómano!? ¡Había que ver si acaso estaba en sus cinco sentidos!

¡Feliz Navidad!:
¡Hola! Te cuento, podés asumir que Ryan está hablando con tu chica, o tranquilamente él pudo haber estado hablando con un NPC cualquiera. Como vos quieras. ¡Nos leemos! Ah, aaaah, ah. Y sobre el hecho de que tu chica sea fugitiva: asumí que como sí o sí la competencia sería en un lugar público, tu chica tendría que ir camuflada o disfrazada o algo. Sólo comento.
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Ryan GoldsteinMagos y brujas

S. Ashanti Button el Vie Dic 22, 2017 9:43 pm

Hubiera querido decir que Ash se encontraba aquel día en San Mungo, porqué es tan buena que no podría resistirse a apoyar causas loables en pro de niños que estaban a punto de dejar éste mundo. Pero no, aunque claro, si se lo hubieran pedido puede que se lo hubiera pensado. El caso es que la ex-castaña, ni siquiera estaba enterada del evento que se llevaba a cabo en el hospital mágico sino hasta que se encontró metida en el lío. Entonces ¿Que estaba haciendo Ashanti en aquel lugar?

Era simple, visitaba a un amigo herido en batalla. Hace unos días atrás, Ash salió con otros dos magos —no fugitivos— en una misión que hubiera encargado la Orden. Cómo le hubieran advertido, las cosas se complicaron y casi pierden a uno de sus compañeros. Por fortuna el otro miembro de la orden llevó al  hombre herido hasta el hospital pues sus lesiones eran graves y Ash desapareció para ir al refugio —no sin un rasguño, claro. También estaba herida, pero al menos podía andar, ya algun miembro de la Orden podría asistirla.—.

Aquel hombre herido de gravedad, estuvo unos días insconciente en el hospital y solo hasta hoy había despertado, por supuesto Ash tenía que ir a ver que realmente estaba vivo y a pesar de las negativas de los altos rangos dentro de la Orden, la ex-Gryffindor hizo caso omiso y se encaminó hacía Londres —a escondidas—. Antes claro, alteró un poco su imagen para verse un tanto diferente, en todo caso quién no la conoce seguro la tomaría por cualquier otra persona. Esperaba también que hubieran dejado de imprimir carteles de se busca con su rostro. Con eso y un poco de suerte, podría ir a ver a su compañero de armas y saber que el riesgo que éste tomó para salvarla, no le hubiera costado más que un mal rato de mucho dolor.

•• ••

Lorraine, cariño. Deja respirar un poco a Ash...— Dijo una mujer rubia junto a la cama dónde se encontraba su esposo dormido.

No te preocupes, la verdad no me molesta.– Responde Ash desde el sofá de la esquina y sobre su regazo hay una niña rubia que juega con el largo cabello rosa y violeta de Ash.

Me gusta tu cabello...— Dijo Lorraine con una sonrisa y enreda sus pequeñas manitos y dedos en los cabellos ajenos. —De grande lo tendré como tú. Pero con todos los colores... Cómo un arcoiris.

Y yo tendré una hija cómo tú... Cuándo sea más vieja.(1)

Pero... No puedes, porque mi mami ya me tuvo. No puedo nacer otra vez.— La niña gira un poco y mira a su madre. —Mami, dile a Ash que no puede tener una niña como yo... Que ya yo nac...— De repente un ataque de risa se apodera de la pequeña, pues Ash comenzó hacerle cosquillas.

Ash, no puedes tener una Lorraine...— Dijo la madre de la pequeña para apoyar a su hija y sonríe al ver a su niña reír.

No, no... Deja. Dejame... Que me hago pipí... Por favor...— Decía entre risas y Ash se detiene.

Ash sonríe ante la ocurrencia de la menor. Por un momento mirando a esa niña, sintió un regocijo muy grande. Pues la inocencia de los infantes es inmune a cualquier adversidad y actúa bajo cualquier circunstancia, si eres lo bastante sensible para sentirla, estar junto a un niño, puede hacerte ver que el mundo, a pesar de ser cruel; es maravilloso.

De la nada entró una doctora, Ash se puso en pie con la pequeña Lorraine en brazos. Era difícil no estar tensa ante la llegada de un extraño, pues cabía la posibilidad de qué Ash fuera reconocida.


Lo siento, no quise asustarles...— Dijo la Medimaga.

Amy, por Dios... Menos mal eres tú. — Dijo la Madre de Lorraine.

Luego de unas cortas presentaciones y que la pequeña rubia fuese a los brazos de la recién llegada. La medimaga puso al corriente a su hermana y a Ash del estado de Lois —que era el hombre en la cama—, la verdad estaba muy grave y esperaban que las atenciones pudieran mejorarle con el transcurso de los meses, pero que había un gran margen de que el hombre quedase ciego en mejor de los casos y morir en el peor de ellos. Eso no eran tan malas noticias, al menos seguía vivo, pero esto no aliviaba la culpa en Ash.

También venía a decir que están realizando un evento para los niños aquí mismo y quizás quisieras llevar a Lorraine un rato, para que salga de aquí... Lo haría yo, pero estoy de guardia. ¿Quieres ir?— Pregunta a la niña. —Están adornando arboles de navidad...

Odiaría dejar a Lois y que despierte y no me encuentre...

¡Yo quiero poner la estrella!— Dijo la niña contenta en los brazos de su tía Amy.

Yo iré con ella...– Se ofrece la castaña.

•• ••

Cuándo la pequeña Lorraine y Ash llegaron al lugar dónde se celebraba el evento, la mayor pensaba convencer a Lorraine para tan solo mirar el desarrollo de los acontecimientos. Recién empezaban a formar equipos y uno de los organizadores se acerco a la Ex-Gryffindor con un par de niños y preguntó si querían participar del evento. Ash no pudo negarse pues, Lorraine seguía insistiendo en poner la estrella al árbol y cuándo le han dicho que era en beneficio de los niños y que los mismos podían ganar premios ya la habían convencido totalmente.

Rápidamente se presento con los otros dos niños y la pequeña Lorraine no necesitaba ser presentada, en realidad se sentía la líder del equipo. Miranda y August, sus otros dos compañeros de equipo, eran actuales recientes del hospital, la primera de los mencionados había recibido una mordida de un bicho mágico y ya llevaba un mes en el hospital; por otra parte, el pequeño chico tenia una enfermedad terminal y era su tercer año en el centro, sin embargo tenía unas ganas de vivir tremendas y una autoestima tan alta que hasta Ash sintió envidia.

•• ••

Ash estaba hablando... —Bueno en realidad ella solo estaba escuchando y mirando de reojo a los chicos -que recolectaban los adornos para ponerlos en el arbol- porqué aquella señora no paraba de hablar.— Con la Sra. Íngrid. Que parecía llevar cada uno de los por menores del evento —o más bien los chismes del mismo—, y de todo lo que pudo decir, lo más importante fue, poner a la peli roseta(2), al tanto de un hombre que parecía haberse duchado con café antes de venir al evento. ¿Pero a quién coño se le ocurre tener semejante hedor? ¡Merlin! En fin, mientras se mantenga alejada de ella y de los chicos les daba igual. Sin embargo; para prevenir malestares...

Reunión de equipo...– Pide Ash acercándose a los niños. —Nadie se acerca al Señor Café ¿Ok? Es... Es de mala suerte y no queremos perder.– Se inventa una razón que ellos puedan asimilar.

¿Y quién es el señor café?— Pregunta August.

Pues ese de allí... Tiene un olor tan fuerte cómo el hedor de tus píes.— Comenta Miranda con una expresion de asco. Y August le observa con molestia.

Todos miraron hacía Ryan y estuvieron de acuerdo que rodearse de él, era sinónimo de quedar en el ultimo lugar.

No quiero estar cerca de August, si le huelen los pies...— Lorraine hace un pequeño puchero.

•• ••

Dabrai...– Dijo a modo de presentacion. Evitando respirar lo menos posible mientras aquel hombre estaba frente a ella. Maldita sea, estaba pensando lanzarle una de las bolas de adorno en la cabeza si no se iba pronto. En eso Lorraine se acerca. Y estira los brazos para que Ash la cargue.

Señor café, ¿puede irse ya? Que no queremos mala suerte aquí...— Dijo la rubia casi a modo de reprimenda cuándo poco después que Ryan diga que ellos no ganarían. Esto si que le encendía el nivel competitivo a fugitiva.

En todo caso... Muchas gracias por su ofrecimiento, pero estamos bien por ahora.– Responde Ash, pasando por alto lo que hubiera dicho Lorraine. —Y... Creo que es malo subestimar a sus vecino...– La Castaña toma unos cuantos cuantos adornos y Lorraine le ayuda a sostenerlos. Su cara comenzó a ponerse roja y no, no era por la molestia de tener a este vecino, sino por aguantar la respiración y evitar la peste del café.

Y mientras Ash alarga un poco más la Charla con Ryan, en el área de los arboles a espaldas del rubiales, August y Miranda están cerca del árbol del Señor Café y cogen unos cuantos adornos que estaban apilados allí, quizás el rubio los hubiera cogido antes de que ellos llegasen, pero el punto es que... Camarón que se duerme... A pedir se queda ¿Qué no iba así el refrán? Bueno, lo que sea...

Miranda y August vuelven junto al árbol que ellos y su equipo debían decorar. Ash obviamente no sabía lo que los otros niños habían hecho, pero al ver que los mismos le hacen señas para que se acerque. La chica y su pequeña rubia observan a Ryan. —Siento dejarlo, pero tengo un árbol que decorar. Hasta pronto.– Dijo alejándose.

¡Adios señor café!— Gritó la rubia en los brazos de Ash.

Y aunque Ashanti no lo supiese, la guerra había comenzado. Unos y otros se sacaban adornos a escondidas. Después de todo el árbol mas hermoso ganaría al final;  August y Miranda lo llevaban claro. Esto era la guerra y ellos querían ganar.

__________________________________________
(1): No, esto no es un mensaje subliminal para Circe, todo se lo están imaginando

Equipo Ash-M.A.L:

Miranda Laurent • 10 años


August Jhonson  • 9 años


Lorraine Andreotti • 5 años


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Ryan Goldstein el Vie Ene 12, 2018 6:58 pm

El Sr. Café tenía sus trucos. Nada más empezar a desaparecer misteriosamente sus adornos para el arbolito, ¿piensas que se preocupó? No. Él había lanzado un hechizo delator para las cosas que se toman sin permiso. Así es como a un par de niños distribuidos por el salón de repente les salieron humo de las orejas. La sensación era tibia y cosquillosa, y los niños acababan soltando carcajadas pasado el momento de confusión en el que sus cabezas se asemejaban a una pava que hierve. Y sin embargo, él no había sido el único con la idea. La Sra. Ingrid, un poco más severa, atrapaba a los niños si veía que les crecía una barba y se dirigía enseguida al adulto a cargo para que resolviera el asunto de sus guirnaldas perdidas.

En un abrir y cerrar de ojos, aquel salón de gente agradable y buena y consagrada a la Navidad se convirtió en un escenario de guerra y circo. Niños con barbas y hadas pitucas (que se peleaban entre ellas por ser el adorno más resplandeciente del árbol) se paseaban de aquí para allá por el aire y por debajo de las mesas; y bolillas robadas de la decoración navideña se transformaban en ranas o mariposas en las manos de sorprendidos ladronzuelos. Había movimiento, había competitividad, había risas. Y en la misma sala habían dispuesto unas mesas con bebida y aperitivos, en las que los competidores se entretenían cuando no estaban en la faena de la decoración. Ryan se había apartado un poco de su propio árbol para ver en la distancia, y con una taza de café en la mano, cómo sus amiguitos confabulaban con un puñado de rivales con la idea de enfrentarse a otro grupete en lo que parecía una batalla estratégica. Era gracioso cómo los niños habían convertido el evento en su propio campo de juego, con sus propias reglas y sus propios comandantes. Era curioso cómo se podía ser tan lúdico y alegre a esa edad, y cómo los adultos se aprovechaban de su complicidad para lucirse tan piratas como ellos.  

—Te ves muy apegada a esa niña de allá, ¿es familia?—Mira tú, que ir a meterte conversación. No se podía comer uno una galleta de santa en paz. Ryan sonrió, y se acercó con el humeante y oloroso café en mano, con un aire de complicidad, que tú ni te explicas—. Te arriesgas un poco—soltó, en voz baja y susurrante. En sus labios persistía una sonrisa. Tenía el rostro cansado. ¡Pero espera! ¿Qué?—. Te reconozco, ¿sabes? Vas a tener que ser más cuidadosa al salir. Han internado a un mortífago de última hora. Hacen guardia en el pasillo de urgencias, y se pasean. Como si esperaran un ataque de un momento a otro. No les des un motivo para sospechar de ti—En esos momentos, tú sacas la varita. Es decir, se te arrima un extraño y empieza a hablar, sobre lo que NADIE debería saber, ¡y tú vida y la de una niña corre peligro y…! Y por último, agregó, alzada una ceja confusa y luego de morder una galleta— ¡Oh! Te vi en Halloween. Si no quieres pasar desapercibida, te diría que no te pararas sobre una mesa y gritaras sobre las bolas de Superman. Un gusto, por cierto. Y ese rosa, te queda.

***

En el pasillo de urgencias, una movida de rostros serios y peligrosos tenía lugar. Un mortífago había sido internado de gravedad y sus amigotes le hacían guardia en la puerta. El asunto era peliagudo, especialmente para el sanador. Parecía de gran importancia que el hombre aquel NO MURIERA, aparentemente porque no le estaba permitido morir mientras fuera útil; en todo caso, que lo hiciera luego. Y la responsabilidad, se la achacaban al único que sí podía hacer algo, pero no hacer milagros.

Pero, era Navidad. Y una tragedia tuvo que acontecer. Cazaron a un intruso no identificado que, era de presumir, había ido a visitar a alguien que yacía en camilla. Porque esas eran las fechas que uno quería estar reunido, con las personas que te importaban, estuvieran o no en una camilla. Pero. Fue mala idea, cruzarse con la inesperada presencia de los mortífagos en el lugar. Y como estos eran, como mínimo, dados a la paranoia más histérica, acusaron severamente al personal de esconder muggles entre los pacientes. La presión persistió. Difícil era decir si en verdad les interesaba encontrar reos qué apresar o si sólo lo hacían por disfrutar de acorralar a los magos por los pasillos, interrogándolos y preguntándoles sobre sus carnets de identidad, y en fin, abusando de su poder.

***

—¡Amy, por Dios, que está pasando!

La medimaga y cuñada de Lois había entrado cerrando la puerta tras de sí, endurecida la expresión, siempre paciente y amable. Hubiera querido ahorrarle a su hermana el pánico, pero era necesario que estuviera al tanto.

—Están chequeando las habitaciones. ¡No te alteres, por favor! Te necesito de una pieza. No sabemos si llegarán aquí. Lo mismo pueden aburrirse primero.

—¡Pero ni siquiera despierta!, ¡en su condición…!, ¿qué haremos si…? ¡Y Lorraine!

—Tendremos que moverlo y esconderlo. Lorraine estará bien. No llegarán a la sala de los niños. No se los permitirán. ¡Esa gente es monstruosa!

Mejor dicho, quería creer.

***

Mientras tanto, en la competencia, ya se iban viendo los resultados del esfuerzo conjunto, del trabajo en equipo. Y el de los desastres de último momento, como el que ocurrió con aquel arbolito que cayó derribado, incapaz de sobrevivirle al juego de “tú la llevas”.

Las manecillas del reloj iban indicando que la hora llegaba a su fin, y esto ponía en tensión a los competidores. Especialmente, a los adultos, porque algunos niños ya lo único que hacían era jugar corriendo por debajo de las mesas.

Al final, la ganadora, fue la diligente Sr. Ingrid, pero pobre mujer, poco tiempo tuvo para vanagloriarse de su victoria, porque dejó de ser el centro de atención (razón por la cual seguramente habría redoblado sus esfuerzos esa Navidad: ser el centro) tan inmediatamente como apareció Santa, con su HO HO HO. ¿Por qué había UN SOLO premio? Pues no, fíjate que Santa venía a repartirles un premio a TODOS los niños. Porque así es Papá Noél.


psss:


SIENTO LA DEMORA :dios:

¡Pero!

Te regalo un panda súper mono  :pika:



Y te regalo una canción :pika:



TE REGALO MI ALMA SI QUERÉS :aaa:

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