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Tell me something [Gwendoline]

Juliette Howells el Mar Dic 26, 2017 6:15 pm

Recuerdo del primer mensaje :

16:23h

Desde pequeña que Juliette amaba el arte de estudiar, de aprender y conocer cosas nuevas pero no lo había amado tanto hasta que empezó su carrera de leyes y políticas mágicas. Era algo diferente a lo que estaba acostumbrada pero era algo que amaba profundamente. Siempre era interesante conocer cosas nuevas pero en Hogwarts había asignaturas que no le hacían gracia o no eran de su agrado, en cambio, en su carrera pasaba lo contrario; todas y cada una de las cosas que Juliette aprendía eran de su agrado, por lo que estaba disfrutando más que nunca de lo que más le gustaba hacer en aquel mundo. Así pues, al amar tanto sus estudios eso le hacía querer ser la mejor en estos. No era una persona competitiva y que llegaba a hacer cualquier cosa para alcanzar y ser la primera en su propósito pero si que le gustaba trabajarse mucho las cosas y conseguir ser la mejor de todas por su propio pie. Además, ella tenia algo que muchos de sus compañeros no tenían; vocación.

El caso es que en segundo curso habían empezado un proyecto de investigación en el ministerio, tenían que entender el funcionamiento de este y conocerlo más a fondo, leer sobre la institución, su historia etc.. y finalmente presentarlo a los compañeros de clase. A Juliette le había tocado el departamento de Accidentes y Catástrofes mágicas, pese a no ser su favorito era uno de los más interesantes que le parecían a la joven. Estuvo investigando sobre el departamento unas cuantas largas noches después de clases hasta conseguir un difícil redactado, pero había algo que le faltaba, sentía que aún le quedaba más por encontrar, así que sin más preámbulos envió una carta directa al Ministerio para que le concibieran una entrevista con algún encargado de ese departamento. La respuesta la recibió una semana más tarde diciendo que estaban encantados de ayudar a la facultad mágica así que le dieron día y hora a la muchacha para presentarse y hacer la entrevista.

Y así lo hizo. Entró unos diez minutos antes de lo previsto en la sede del ministerio, habló con información y le dieron una carta con el sello del ministerio que tenía que llevar al departamento. Subió al piso tres y se dirigió a la puerta indicada, dio dos golpes y entró.

Buenas tardes, soy Juliette Howells—Empezó— Tenía planeada una entrevista en este departamento a las cuatro y media de la tarde— Siguió con su discurso —Tome —Y le dio a la persona una carta donde explicaba el qué hacía ahí y el por qué, además de certificar que era una estudiante de la universidad y nadie que se había colado por ahí.
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Juliette HowellsUniversitarios

Gwendoline Edevane el Sáb Feb 03, 2018 2:29 pm

Cualquiera que me conociese sabría lo difícil que era para mí moverme en entornos nuevos. Hablar con gente que no conocía, hablar en público... Aquellas situaciones me cohibían bastante, me hacían adoptar una actitud más reservada.
Sin embargo, y a pesar de que mi interlocutora era en efecto alguien a quién apenas conocía, el entorno no lo era. Llevaba en el Ministerio tanto tiempo que era casi como mi segunda casa. Supongo que por eso no había tenido problema alguno durante la entrevista.
Sin embargo, Gwen sería siempre Gwen, y el comentario de broma de la señorita Howells despertó en mí una reacción discreta, una sonrisa divertida, pero discreta.

Una lástima, desde luego.Coincidí.No es que haya mucha cosa que ver, más allá de oficinas y despachos, pero seguro que un exaustivo reportaje fotográfico podría ayudarle a la hora de escoger escritorio.Le comenté con cierto humor. No es que pudiese escoger su escritorio, cómo me había pasado a mí. El jefe de su departamento decidiría dónde se sentaría.

Mi escritorio no era muy impresionante. De hecho, a excepción de la pila de documentos en pergamino que descansaban sobre él, y un aspecto anticuado, podría pasar por un escritorio cualquiera. Si se obviaba la máquina de escribir, claro, la cual respondía a la voz y escribía sola.

Sí, eso está claro.Respondí, siguiendo el hilo de conversación referente al papeleo, la parte aburrida del trabajo en el Ministerio.Pero puedo asegurarle una cosa: si afuera está lloviendo a cántaros y hace frío, el papeleo puede llegar a convertirse en una bendición.

Y es que, aunque no lo pareciese, el clima era otro de los inconvenientes de nuestro trabajo en el Ministerio. Un trabajo que exigía tanta presencia en el exterior a menudo entraba en conflicto con el clima. Pero claro, no podíamos elegir cuando surgía un trabajo en el exterior.
Decidí entrar en el terreno un poco más personal cuando la conversación tomó un tono más distendido, menos formal. Juliette respondió a mi pregunta con pocas palabras, pero efectivas. Asentí a su respuesta, estando totalmente de acuerdo: sin leyes, la sociedad se vendría abajo.
Y a veces, con ciertas leyes, también se venía abajo, pero eso era otro tema.

Tal y cómo están las cosas actualmente...Empecé a responder a su pregunta, abandonando el tono formal por fin, dejando de tratarla de "usted"....lo mejor que puedes hacer es seguir la corriente. Trabajar duro y tratar de no llamar demasiado la atención.Aquel consejo me había servido a mí para seguir en libertad y mantener mi trabajo a pesar de mis orígenes como mestiza, y de que los juicios del nuevo Ministerio llevasen a mi madre a prisión.Y si simpatizas con el gobierno actual, no hay más que trabajar duro.Añadí con una sonrisa, intentando restar un poco de peso a mis palabras.

Era un tema complejo. Desde luego, ¿cómo se le planteaba a alguien si simpatizaba o no con el gobierno, teniendo en cuenta que hablar de más podría suponer su ingreso en Azkaban o su muerte?
No era sencillo, ni mucho menos.
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Gwendoline EdevaneTrabajador Ministerio

Juliette Howells el Dom Feb 11, 2018 3:03 pm

La verdad era que tener un recurso fotográfico mejoraría muchísimo el trabajo de Juliette pero aún así no estaba nada mal. Había obtenido muchisisima información y teniendo en cuenta las cualidades de la chica, que era una de las mejores alumnas de su universidad, le iba a sacar el máximo jugo posible. Así que claro que siempre podría estar mejor pero ya de por si estaría mejor que cualquier trabajo de sus compañeros. No se creía mejor que otros pero si que conocía sus potenciales y siempre había sido una chica muy trabajadora en ese sentido. Además que llevaba ya dos años conociendo a la gente con la que “competía” para una misma carrera y ya sabía quienes valían, quienes no, quienes se esforzaban y quienes no terminarían la carrera. No era un grado muy demandado y menos en los tiempos que corrían. Si se lo hubiese pensado dos veces ella misma hubiese escogido otra carrera, no por nada pero tendría que trabajar a favor de un gobierno con el que no estaba de acuerdo. Pero la ¿pasión? o el interés por aquella carrera y aquel trabajo le eran superior a todos los inconvenientes que se pudiese encontrar como lo era aquel.

Sonrió al comentario de la chica, sabía que no era una cosa muy bonita a la que fotografiar pero no todos los alumnos tenían la suerte de pisar el ministerio y menos las estancias de los trabajadores que no estaban cara al público. A Juliette ver aquello le parecía increíble, aunque solo fueran mesas y sillas. No era el objeto en si si no lo que representaba ese objeto. Si, exacto, eso era. Pensó en decirle si podía venir otro día para hacer fotografías, aunque fueran diez minutos pero no le pareció apropiado, sonaba demasiado descarado. Si eso, ya le enviaría una carta y se lo preguntaría más formalmente.

El tiempo era un tema fácil al que recurrir en cualquier conversación cuando no se sabía de que hablar. En ese momento y esa conversación salió el tema del tiempo solo pero no por que no se supiese de que hablar, si no porqué el hilo de la conversación lo hizo llegar a allí. Otra cosa que influía era que ambas estaban en un ambiente formal y prácticamente no se conocían, cosa que impedía expresarse más libremente. Aún así, Juliette no notaba la conversación forzada ni nada por el estilo, eran simples comentarios que iban haciendo a medida que iban pasando por las salas —Uf y tendiendo en cuenta que estamos en Inglaterra... si, se agradece bastante— Inglaterra era un país  dónde llovía día si día también, o casi siempre, era una de las cosas que a Juliette no le gustaban; el clima.

La conversación entró en un terreno más informal pero a la vez peligroso. Juliette le pidió un consejo para trabajar y esperaba otra respuesta a la que le dio Gwendoline. No era que la respuesta que le había dado no fuese correcta o algo así, si no que nunca habría pensado que le respondiese tan.. personalmente. Si. Otra persona le había dicho algún consejo tipo si sacas buenas notas en la universidad luego a la hora de meterte en un puesto u otro lo tienen en consideración o.. siempre trabajar duro y no dejar nada para el siguiente día, que si no será peor. Consejos normales y corrientes que se decían. Pero la chica le dijo algo diferente, algo que no se esperaba Juliette.

Asintió la cabeza ante el comentario de la mujer, la verdad es que tenía razón, siempre era mejor pasar desapercibido independientemente del bando o la opción política de las personas. Y más en aquellos tiempos. Juliette pudo ver a Gwendoline como alguien que pensaba parecido a ella por lo que le había dicho, pero no estaba segura. Siguiendo con su consejo y con lo que haría de todas maneras, le siguió la corriente pero esta vez dando claramente a entender que estaba a favor del nuevo gobierno, aunque realmente no lo estuviese. —Supongo que quién no simpatiza con el nuevo gobierno no está trabajando en el ministerio, si no en los calabozos que es donde tienen que estar ¿verdad? — Estaba claro que había gente que no apoyaba el nuevo régimen trabajando en el ministerio, incluso Juliette lo haría en unos años, el caso era que no sospechasen de ella, ni incluso Gwendoline. En estos días no se podía confiar en nadie y quién sabe si la mujer decía aquello para sacarle información a Juliette.

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Juliette HowellsUniversitarios

Gwendoline Edevane el Lun Feb 12, 2018 12:45 pm

Quién no era purisa en los días que corrían, y de alguna forma había conseguido pasar bajo el radar del nuevo Ministerio de Magia, encajaba perfectamente en la definición de "lobo vestido con piel de cordero", aunque podríamos decir que a la inversa.
Los lobos eran la mayoría, y ya no tenían problemas a la hora de enseñar los colmillos a todo aquel que pasaba. No podían tenerlos, desde luego: era de suponer que lo que les rodeaba eran otros lobos cómo ellos.
Los corderos—aquellos que no apoyábamos el nuevo gobierno basado en el terror de Lord Voldemort, y a los cuales quizás podría definírsenos con alguna palabra mejor—nos vestíamos con pieles de lobos y pasábamos desapercibidos. Y más nos valía: aquellos que no pasaban desapercibidos acababan devorados.
Quizás aquella línea de pensamiento fuese demasiado metafórica, demasiado cliché, pero no dejaba de ser la realidad: o pasabas por el aro, o terminabas tus días en Azkaban o el Área-M. Eso siempre y cuando fueses lo bastante afortunado—o desafortunado, según cómo se mire—de no ser ejecutado primero.
Juliette Howells parecía una buena chica. No parecía alguien que apoyase al nuevo gobierno, ni mucho menos, pero lo que estaba claro es que era una muchacha inteligente. Mi consejo no cayó en saco roto, y eso estaba bien: yo no era purista, pero muchos otros sí lo eran, y lo que se hablase entre aquellas cuatro paredes podía llegar fácilmente a oídos indeseados.

Nadie pasa tan fácilmente bajo el radar del Ministerio.Le dije, continuando con mi interpretación de una buena purista. Lo que dije a continuación me dio asco incluso a mí misma, pero pretendía ser, para Juliette, una pista.La Ministra McDowell me permitió conservar mi puesto de trabajo aún a pesar de que mi madre fue encerrada en Azkaban por ser una sangre sucia.Las palabras "sangre sucia" me sabían en la boca cómo a ceniza, y creo que no pude contener una mueca de desagrado momentánea.¿Y cómo conseguí eso? Con trabajo duro. Y jurando lealtad a Lord Voldemort.

Por un momento, casi deseé que hubiese en algún sitio de aquella oficina una fotografía de Lord Voldemort colgada de la pared. Había leído que los muggles hacían ese tipo de cosas, en las instituciones públicas, especialmente en España. ¿Y qué habría más motivador y amenazador que una imagen de Lord Voldemort en movimiento, observando a los trabajadores en sus despachos? Nadie se atrevería siquiera a respirar fuera de tiempo, no fuese a ocurrir que Lord Voldemort emergiese de una de esas fotografías para acabar con los traidores a la sangre.
De haber habido una fotografía—que, por mucho que se moviese, no dejaba de ser un objeto sin vida animado mediante la magia—habría levantado la cabeza en su dirección en una representación de lo que todo buen empleado del Ministerio actual debía hacer. Pero mi gesto tuvo que quedarse ahí.

Sigamos la vistia.Sugerí, rebajando el tono, con una leve sonrisa. Diciendo eso, eché a caminar en dirección a la puerta, y cuando ya estaba bajo el umbral de esta, seguí hablando.Descubrirás también que este es un puesto de trabajo como otro cualquiera, realmente. Como todos los demás, si apoyas a tus compañeros, ellos te apoyarán a ti.Esa parte sí era cierta. Podía atestiguar haber visto a más de un mortífago empleado del Ministerio tan cansado cómo los demás por las horas extras y los horarios exigentes, simplemente queriendo acabar para irse a casa con su familia. Y agradeciendo la ayuda a gente cómo yo cuando se terciaba.Y aquí se valora muchísimo la profesionalidad. Pero creo que en ese campo, tú no vas a tener ningún problema.Y acentué esto con una sonrisa, esta vez más cálida.

No me cabía duda de que el trabajo de Juliette sería de los mejores. Después de todo, podía imaginarme que muchos otros compañeros suyos se habrían limitado a hacer entrevistas a familiares. Habría también mucho peloteo hacia el gobierno actual. Estaba segura de que Juliette no solo iba a exponer bondades del nuevo gobierno que, igual que pasaba con el anterior, tenía sus fallos. Y claro que los tenía: no existía gobierno perfecto en el mundo.
Y este gobierno en concreto distaba y mucho de ser perfecto, pero ese era otro tema.


Off-rol:
¡Hola, Juliette! Te entiendo perfectamente ^^
Me parece bien si vamos dando este rol por concluido. Me ha gustado mucho, aún a pesar de estar un poco limitadas por el tema de no poder expresar libremente nuestra lealtad
Así que tu idea me parece bien ^^ Te doy permiso para que en tu siguiente post "muevas" un poco a Gwen por el tema de la visita guiada, así lo agilizamos un poquito, y si quieres ya en el siguiente nos podemos despedir.
¡Saludos!
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Juliette Howells el Dom Feb 18, 2018 4:31 pm

Para Juliette hablar como si fuera una purista o simpatizante con el nuevo gobierno no le suponía ningún tipo de problema porqué había crecido rodeada de ellos. No rodeada como lo podían estar los hijos de grandes simpatizantes de Voldemort ni nada por el estilo, porqué si fuese así su capacidad de ver las cosas objetivamente no la tendría, pero si que se había acostumbrado a convivir con gente que no pensase de igual manera que ella. Su hermano era aspirante a mortífago, sus amigos y todo el círculo que le rodeaba lo era. Incluso la abuela de los chicos fue mortifaga por lo que desde pequeña Juliette había estado en contacto con esos pensamientos. Aún así, consideraba a su familia bastante buena porqué siempre le habían enseñado a pensar por si sola, a no creer nada de nadie y ver que las cosas no siempre eran blancas ni negras, que podían ser grises, marrones y de todos los colores. Gracias a eso y a su curiosidad por aprender más y por leer libros, le habían llevado a ser lo que era hoy en día, una joven mujer con sus ideas muy claras pero que no las iba gritando por ahí. La discreción era su segundo apellido, había aprendido a seguir la corriente o a hacer ver que lo hacía. —Me alegra oír que somos competentes— Esbozó una media sonrisa, algo más falsa de lo que había sonreído antes. La conversación se estaba volviendo algo oscura y a pesar de no importarle hacer ver que pensaba de alguna manera, le costaba más que decir la verdad y más a Gwendoline quien parecía ser una mujer bastante buena. Su siguiente respuesta la descolocó un poco, por una parte pensaba que la chica estaba a favor del ministerio, pero que la separasen de su madre y le perdonasen la vida.. no sé, no era algo bueno con el que lidiar. Juliette no sabía lo que pensar de ella. Bueno, según había oído la propia ministra de magia había sido capaz de meter en azkaban a su propia madre, quién sabe si Gwendoline pensase igual. En este mundo uno no se podía fiar ni de su sombra. —Supongo que el gobierno hace lo que todo un buen gobierno debería hacer, quedarse con los mejores. Con la mejor sange y con el mejor trabajo. Los que no valen no tienen lugar en la nueva sociedad— Y en ese caso, Gwendoline era el mejor trabajo, porqué si su madre era una sangre sucia solo podía ser o ella sangre sucia o mestiza, descartando la primera opción porqué sabía que en el Ministerio no habría nadie sangre sucia trabajando ahí, estaba cien por cien segura de eso. Juliette por suerte era sangre pura y las cosas se le ponían más fácil. Es más, ella misma se las complicaba metiéndose en la Orden y poniendo su vida en peligro. Pero siempre tendría una coartada, su familia tiraba por el lado mortífago y todo el mundo que la conocía sabía que “Juliette siempre había sido una buena niña” por lo que era sumamente difícil de sospechar contra ella.

Siguieron la visita durante unos cuantos minutos más, Gwendoline le enseñó diversas salas más, las de reuniones, le enseñó varios documentos como el que había que rellenar cuando se abría un nuevo caso y la sala de archivadores donde se guardaban escritos todos los casos desde hacía mucho tiempo, incluso le enseñó un caso de un hombre que había empequeñecido a su mujer en vez de la maleta que no entraba en el coche, justo antes de ir de vacaciones.

Aquel día a Juliette le había resultado muy interesante, pero al mismo tiempo que las cosas buenas empezaban, también terminaban. Gwendoline la llevó otra vez a la puerta principal del departamento y ahí Juliette se despidió. —Bueno, ha sido un placer entrevistarla y poder entrar a ver el departamento— Le dijo —Desde la universidad agradecemos los servicios del ministerio y el buen trato que he recibido y especialmente te lo agradezco a ti— Y cambió el registro de eso último, la verdad era que había sido muy buena con Juliette y no tenía ninguna queja hacia ella, había hecho un trabajo excelente y había puesto el ministerio por las nubes, aunque reamente y seguramente no fuera así para nada.
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Gwendoline Edevane el Dom Feb 18, 2018 9:17 pm

La visita continuó con normalidad. Recorrimos el departamento de punta a punta, enfrascándonos en conversaciones y bromas ocasionales. Hice la visita guiada lo más amena posible, mostrándole a Juliette Howells el departamento en el que, quizás, algún día se vería trabajando. No hice más referencias al nuevo gobierno, pues pese a mi gran capacidad para mantener la calma incluso siendo tan deshonesta conmigo misma, tampoco quería ponerme enferma. Era lo bueno de trabajar en el Ministerio: que, mientras trabajases y no llamases la atención, llegaba un punto en que a tus compañeros les daba exactamente igual lo que pensases.
Recuerdo los primeros días dentro del nuevo gobierno. Con mi madre recién encerrada, y la sospecha sobrevolando todavía por encima de cabeza, había pasado miedo de verdad. Temía que en algún momento, solo por asegurar, apareciesen en mi puerta un par de mortífagos y decidiesen meterme también entre rejas. Y no voy a negarlo: la idea me aterrorizaba.
Pero entonces pasó una semana... y otra... y otra más. Los compañeros, que al principio se mostraban sumamente interesados por mi ideología—a los que la primera semana respondía "Soy leal al Señor Tenebroso", la segunda "Creo que ya te he dicho que soy leal al Señor Tenebroso", y a la tercera les decía "Señor XXX, debería usted considerar tomar notas en un pergamino: ya le he dicho que soy leal al Señor Tenebroso"—fueron perdiendo paulatinamente el interés por mí. Y mi trabajo hablaba por sí solo: había sido una buena empleada durante el gobierno de Milkovich, y así siguió siendo.
Me había adaptado a aquella situación, y pese a no ostentar la Marca Tenebrosa, mis compañeros finalmente me aceptaron. Ahora, me daban los buenos días al llegar, me consultaban cuando tenían alguna duda y yo hacía lo mismo, y al marcharse se despedían con un educado "Buenas noches, Edevane", añadiendo en ocasiones algún chascarrillo al que yo respondía con una seca sonrisa.
Pero adaptarme no implicaba que me gustase interpretar el papel, así que lo reservaba para contadas ocasiones. Y no vi necesario mantener aquella charada más tiempo delante Juliette.
Tras el recorrido, durante el cual introduje a Juliette a algunos casos menores con resultados cómicos, cómo el de la increíble mujer menguante, el ambiente se relajó muchísimo. No culpaba a Juliette si mi interpretación la había repugnado un poco, pues a mí misma me repugnaba, pero si fue así, no lo demostró.

No hay nada que agradecer, de verdad.Respondí a sus agradecimientos con una leve sonrisa.Espero que esta entrevista y esta visita guiada hayan sido de tu agrado, y que te hayan brindado toda la información que necesitabas.Lo cierto es que la muchacha me caía bien. Me la podía imaginar algún día desempeñando un empleo similar al mío sin ningún problema. Y quizás fuese incluso más eficiente que yo. Una parte de mí quería creer que las nuevas generaciones nos superarían a las actuales.Venga, te acompaño hasta la entrada.

Caminé junto a ella hacia el vestíbulo, presidido por la enorme fuente y las estatuas doradas. Nos detuvimos junto a las entradas de la Red Flú, un pasillo lleno de chimeneas que llevaban a distintos lugares de Londres, prácticas cómo ellas solas. Había llegado el momento de despedirme de mi entrevistadora.

Ha sido un placer ayudarte con tu trabajo. Espero que volvamos a vernos.Le comenté con una sonrisa, esta vez mucho más sincera. Entonces, añadí:Y recuerda: la clave está en seguir la corriente.

Me pareció importante señalar aquello. De alguna manera, aquella máxima era la más importante, la más básica a seguir en los tiempos que corrían.
Me despedí de ella, y entonces decidí regresar a mi despacho. Todavía podía trabajar un poco antes de marcharme a casa.


Off rol:
No sé si quieres añadir alguna cosa más, Juliette. Si no, mándame un mp para solicitar que lo cierren, o solicita tú directamente. Lo que prefieras. ¡Ha sido un placer que uno de mis primeros roles fuese contigo! Me encanta cómo lo haces ^^
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