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Muerte de ensueño... [PRIV] [Danielle]

S. Ashanti Button el Lun Feb 12, 2018 10:10 pm

» » 30 de Enero • 2018

Las cosas se habían vuelto un caos. La noticia de un asesinato había revolucionado a la comunidad mágica americana pues los fallecidos se movían dentro de la política mágica. La ex-Gryffindor había recibido la noticia una noche después del suceso, leyendo el diario dónde había un pequeño artículo que hablaba del asunto en El Profeta y esa misma noche hizo una aparición hacía el continente americano. La había recibido su tía Octavia, quién de inmediato la reta para que se vuelva a Londres, pues el funeral se realizaría al día siguiente y era más que seguro que los Button entrarían allí.

Luego de que Octavia le explicase a Ash las verdaderas razones de la muerte de sus abuelos. Que claro estaba relacionado con ella y su última visita a la mansión, a pesar de que la mayor no lo recalcó de esa manera. Su tía presumía que los Button tenían algo que ver en ello y la castaña no lo descartaba. Luego de pasar un buen rato llorando hasta quedarse dormida, su tía le despierta varias horas más tarde para acompañarle de vuelta a Londres y no solo eso. Al parecer Cesar Parisi se tenía entre manos un plan para proteger a su nieta aún cuándo no estuviese en vida. Plan que hizo prometer a Octavia cumpliría.



Casa abandonada • Afueras de la ciudad.
» 7 de Febrero • 2018
» 13:30

Para cuándo Ash se decidió aceptar cumplir con la última voluntad de sus abuelos —o más específicamente su abuelo— y luego de releer por encima vez una carta que le habían escrito —y estuvo en poder de su tía—, ya había pasado una semana desde la muerte de los Parisi. Durante ese tiempo Ash no quiso ver a nadie y ni siquiera se acercó al refugio o a la orden, más que para sacar algunas cosas vitales —ropa y algunos comestibles, ya que su tía le había dado dinero en efectivo por si algo urgente se presentaba; usase medios muggles para desplazarse—. El único contacto que mantenía con las personas era a través del móvil y se resumía a hablar con Danielle, Hayley y Octavia.

Tras haber establecido de manera firme su siguiente paso, pensó que ya estaba preparada para hablarlo con las personas más cercanas a ella —A pesar de que Octavia le hizo jurar que no lo comente con nadie, pero ya había hecho mucho daño por guardar secretos, no lo haría nuevamente, no a las chicas al menos—. Por esa razón había citado a Danielle y Hayley en el refugio gamer. Dudaba que la rubia Kingsman supiese que Danielle era una bruja, y no le tocaba a ella decirlo, así que ya se esperaba que llegasen las chicas en auto.

Estaba fuera de casa sentada en esa vieja mesedora. Esperando.

Para cuándo las rubias hubieran dado con la casa, Ash las llevó al ático. Les pidió que tomasen asiento en las sillas frente a las pantallas y ella estando frente a las mismas comenzó a explicar lo sucedido con el asesinato de sus abuelos. La razón de la muerte, que no era más que su culpa, pues le habían rastreado hasta ellos, por lo tanto los habían secuestrado y al no poder sacarle nada del paradero de Ash, los torturaron hasta matarlos y luego lo hicieron parecer algún trágico accidente.

Ahora se disponía a explicar el plan de su abuelo. —Para protegerme... El abuelo a contactado con un viejo amigo mucho antes de morir y éste ha aceptado cuidar de mí. El caso es que deben asesinarme para ello.– ¿Qué? Dicho así sonaba bastante descabellado. En realidad ni siquiera tenía sentido ¿Cierto? —Alguien dentro del ministerio notificará de mi fallecimiento y luego de que mi familia vea mi cuerpo sin vida...– Suponía que Danielle entendería que Ash tomaría filtro de muertos en vida. —Alguien; que les presentaré luego; se asegurará de que celebren un funeral en mi nombre y me hagan los honores pertinentes. – Ese alguien sería Octavia. —Luego... Hayley tendrá que devolverme a la vida.– Observa a Danielle. —Dan, solo a ti podria confiar la elaboracion del Filtro de muertos en vida y Wiggenweld. Supongo que sabrás cuándo decirle a Hayley que debe usar la última.– Confía la carga de las pociónes en Danielle porqué bueno, es bruja y entenderá mejor que Hayley, que no querría tomar nada que hubiera preparado alguien más, aún cuándo fuese Octavia quien ofreció a comprarlas. La desconfianza la corroe y sinceramente confía más en las chicas frente a ella que en su tía. Ya hay un historial bastante amplio para no confiar en familiares a pesar de que sus abuelos dieron la vida por no revelar donde estaba, igual no lo sabían, pero ¿De haberlo sabido, hubieran guardado el secreto? Ese era el dilema. —Debes despertarme cómo lo hizo Felipe con Aurora.– Bromea mirando luego a Hayley, buscando de sacarle un tanto de seriedad al asunto, aunque la sonrisa no se manifestaba en su rostro. Vuelve a ver a Danielle. —Te acompañare a comprar lo que necesites ¿Vale?

Suspira. —Luego de eso tendré que partir por un tiempo, quizás hasta que la mayoría se olvide de que Ashanti Button existía.– "Seguro mi familia sea la primera en hacerlo y es lo que conviene." Mira a Kingsman. —Y tú vendrás conmigo.– No era una petición. Era una segura afirmación. Estaba harta de perder a personas, de no estar cerca para protegerles. Y sabe que no puede encargarle a Danielle tal responsabilidad. Ya era demasiado pedirle guardar secretos, ya era demasiado meterla hasta el cuello en sus problemas. —Se que Danny tiene madera de guerrera y con esto no digo que seas una princesita en apuros, Hayley. Digo que necesito asegurarme de que mientras éste fuera de Europa tú estarás bien y solo podré estar segura si te tengo al lado.– Mira a Danielle. —Dan... Lamento meterte en todo esto... A las dos en realidad. Pero no puedo confiar en nadie más. Ni siquiera en esas personas que aseguran que puedo confiar. Y... Necesito que alguien se asegure de que no terminen incinerando mi cuerpo luego del funeral...– Por primera vez en todo éste tiempo; sonríe. ¿ Sentiría algo estando bajo los efectos del filtro? ¿Escucharia? ¿Su madre iría a verle? ¿Lo haría Circe? Negó con la cabeza cuándo Masbecth entró a sus pensamientos.

Hay una cosa más... Dan; necesito que me lastimes en duelo. No solo puedo lanzarme por un acantilado. Seguro afirmen que me he resistido y prefiero dar evidencia física de ello a que un medimago me examine para asegurar que realmente estoy muerta.– A pesar de que Octavia le aseguró que todo estaba planeado, incluso el medimago que daría fe de su muerte. Ash prefería cubrir lo básico por si algo se torcía en algún punto.

La castaña se queda en silencio unos segundos. Dejando que las chicas consideren todo lo que les había contado. Y aún quedaba algo más. —Tras algunos meses de mi muerte, volveré a Londres... Suplantando la identidad de alguien más...— "Y tendré que clamuflarme para lograr dar con algunas personas en desaparecidas..." Finalmente ese era el trato real. Ese era el beneficio de ser protegida por aquel antiguo amigo de Cesar Parisi. Pero seguro esa sea información que no necesitaba contar. Al menos no ahora. No con Hayley presente. Ya hablaría con Danielle mas detalladamente.

Si deciden apoyarme... Tendremos que poner en marcha todo desde mañana. Así que Dan, podemos ir en la mañana por los ingredientes de las pociónes y Hayley, te voy a recoger por la tarde a tu casa. Maletas no muy grandes, gracias. Puedes dejar el maquillaje y los vestidos.– Fastidia un poco a Kingsman. Puede que hubieran fallos por aquí o por allá en el plan de la castaña. Pero es que aún Ash, habían cosas que no conocía, que Octavia prometió contar luego de su muerte. Así que solo le tocaba esperar. —Sin embargo. También es el momento justo para negarse... Entiendo que pueda temer y no las obligo a quedarse.– Aclara y finaliza. A pesar de que en algunos momentos hablo muy segura de que las chicas serian parte de toda esta locura. Nunca lo dio por hecho del todo. Así que la decisión finalmente era de ellas.

Atico:


Refugio gamer • Ático de la casa abandonada.
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Danielle J. Maxwell el Jue Feb 15, 2018 12:11 am

Conducía Hayley en dirección a la casa abandonada en donde residía Ashanti y tenía montado la super zona gamer. No me fiaba mucho de la rubia conduciendo, pero yo no tenía carnet, así que tras rezar a Merlín y ponerme en el cinto, decidí relajarme y dejarme llevar. Era curioso, porque prácticamente había estado hablando todo el recorrido ella, nerviosa por lo que estarían a punto de encontrarse.

Ay, Danny... es que Ash... —Me daba la sensación de que quería decirme que Ashanti era una bruja pero a la vez se sentía mal porque sabía que no podía decir nada. —Tiene un secreto muy fuerte, ¿sabes? No te lo puedo contar. A ver si te lo cuenta hoy... porque necesito hablarlo con alguien, en serio. Y con ella no puedo, porque es la que me lo ha contado y no es lo mismo. Es cómo cuando hablamos de los cotilleos de clase, ¿sabes? Contigo puedo hablar muy bien de todo. Pero esto... esto es muy fuerte...

La pobre. Yo la miraba divertida, con una pequeña sonrisa en el rostro. Parecía un poco estresada con la vida, entre no poder hablar y... tener que lidiar con la información ella sola... Y claro, en verdad parecía concienciada con el tema, lo cual la hacía una persona de fiar. A mí desde el principio siempre me cayó genial, pues a pesar de las pintas de pija repelente que pudiera tener a primera instancia, era sin duda una persona fiel y super agradable. Yo tenía claro que si llega a ser bruja, hubiera sido mi compañera de cuarto en Hufflepuff. ¡Pero clarísimo!

¿De qué te ríes, Danny? Te estoy hablando en serio, estoy preocupada... —Y yo no pude evitar volver a reírme. —¡Danny! —Paró el coche de un frenazo.

¡Madre mía, que nos morimos! —En verdad estábamos en medio de la nada y no había, literalmente, nada con lo que morirnos. —¡Hayley, tía!

¡De Hayley tía nada! ¡Te estoy contando mis cosas y te ríes! —Y volví a reírme. ¡Madre mía, la seriedad se me ha esfumado repentinamente! Hayley se cruzó de brazos, mirando por la ventanilla del coche, refunfuñando. —Serás...

Vale, vale. A ver, Hayley, ¿nunca te has preguntado cómo es que me hice tan amiga de Ashanti cuando la conocí de repente el día de tu cumpleaños? —pregunté retóricamente.

Pensé que había sido por vuestra heroica hazaña ese mismo día, no sé...

Bueno, eso unió, sin duda. —Asentí con la cabeza, pues en eso tenía razón. —Pero no fue por eso. —Saqué entonces la varita del bolsillo de mi pantalón, el cual obviamente estaba encantado para que tremendo palo de casi treinta centímetros me cupiese en el bolsillo de unos vaqueros. Se la enseñé y su cara fue un poema. Antes de que dijera nada, continué: —Cuando la vi el día de tu cumpleaños su cara me sonaba. Ambas asistimos al mismo colegio mágico, además de que como te ha contado, ella es fugitiva, ergo todo el mundo mágico está repleto con carteles con su cara y por eso me sonaba tanto. Yo, sin embargo, estoy en una posición normal. Nadie me persigue y, para el gobierno soy una ciudadana más de la que no preocuparse. Pero ella... ella sí que está en una situación complicada.

Madre del amor hermoso, ¿tú también eres una bruja? ¿¡Hay alguien más brujo a mi alrededor que yo desconozca!? ¿Theo? ¿¡MARINA!? Marina siempre ha sido muy rarita...

¿Nos estás llamando raritos? ¡Que te hechizo! —Ella pegó un bote, del susto. Yo volví a descojonarme. —¡Es broma, tía!

Ni puta gracia le hizo esa broma.

***

Ya las tres nos encontrábamos en el ático de aquella casa, sentadas y preparadas para escuchar lo que tenía que decirnos Ash. En mi defensa diré que estaba un poco perdida con el tema, en el sentido de que no tenía ni idea de los planes que tenía esa cabeza castaña en mente. Y claro, de ahí mi sorpresa al escucharla. No creo que sea consciente de lo COMPLICADO que era crear un filtro de muertos en vida y encima me dejaba esa carga tan complicada a mí. ¿Y si hago el antídoto mal y luego no vuelve a la vida, qué? De repente me estresé. Me estresé incluso antes de estresarme. Mi rostro era puro estrés y nervios, mientras que el de Hayley era similar al de una ameba retrasada a la que le están hablando en chino.

Tía, estudio pociones, pero todavía estoy en mi primer año, ¿estás segura de eso? —pregunté, evidentemente preocupada. —Puedo intentar conseguirlas, pero hacerlo yo... no sé, me pones en un apuro. ¿Y si la cago, qué? Te puedo matar, lo sabes, ¿verdad?

Chicas... ¿de qué hablan? ¿Ash te vas a suicidar? —dijo con voz dulce y delicada, realmente preocupada, pues no entendía nada.

Es una poción mágica que reduce tus constantes vitales tanto que da la sensación de que esa persona está muerta. Se necesita otra poción como antídoto para poder hacer que salga de ese coma, por decirlo de alguna manera. Lo que quiere hacer es fingir su muerte para luego poder estar a salvo. —Resumí a la otra rubia.

Continuamos escuchando a Ashanti y... ¡madre mía, todo era demasiado dramático! Y yo sólo podía pensar que, de nuevo, dos de mis amigas iban a desaparecer de la faz de la Tierra y yo volvía a tener escasez de las mismas, porque está claro que Hayley, con lo enchochada que está de Ash, no se va a dudar ni un segundo lo de irse con ella, pese a que tenga que dejar el año de carrera en Stand By. No fue hasta que dijo lo de lastimarla en duelo, que volví a hacerme hacia adelante en el sillón.

Tía, no me puedes pedir que te haga una poción como esa y luego que te lastime en duelo, ¿pero qué te pasa? ¿Quieres hacerme sufrir? ¡Eso es demasiado para mí! —Le di un golpecito al sillón. —No voy a hacerte daño, además, ¿cómo evidencias una muerte física sin que haya ningún tipo de daño físico letal? Y no pienso hacerte tanto daño, pero ni en broma. —Me negaba rotundamente. Seguro que hasta mi varita se negaba a hacer eso, sólo porque yo estoy en desacuerdo.

Finalmente terminó de hablar, dándonos la opción entonces de negarnos a participar en su plan. Yo fui a decir algo, pero Hayley se levantó como una dramaqueen y se acercó a ella, abrazándola fuertemente. Yo las miré, pensando dos cosas claves: 'qué monas que son' y 'qué dramática es Hayley', aunque claro, en eso último yo no era objetiva porque para mí las catástrofes del mundo mágico eran el pan de cada día.

No he entendido la mitad, pero yo te acompaño a donde haga falta —le susurró al oído. Se separó después, mirando a Danny. —Ella me explicará todo lo que yo tenga que hacer, no te fallaré.

Hayley, no tienes por qué hablar con tanto drama, ¿vale? No se va a morir de verdad, espero. —Le dije, volviendo a reír. ¡Ay, es que me hacía mucha gracia mi amiga intentando adaptarse a los dramas del mundo mágico! Daban ganas de achucharla de lo dulce e inocente que parecía. —Yo también te ayudaré, pero... ya te digo, no te voy a hacer daño. Bastante presión tengo ya con buscar la manera de hacer esas pociones de la mejor manera posible. —Estaba en la Orden del Fénix y, para más inri, Ash había sido estos meses muy buena amiga, pese al tiempo que dejó de hablarme, pero directamente no podía negar mi ayuda, aunque fuese arriesgada. —No hace falta que me acompañes a conseguir los ingredientes. Mi abuelo fue pocionista y en mi casa hay un montón de cosas, por no hablar de que puedo robar lo que quiera de la universidad. Porque... no quiero arriesgarme a ir a ninguna tienda. Están super vigiladas porque... ya sabes, para los fugitivos es lo más fácil para conseguir ingredientes.

Yo puedo conseguir lo que necesitéis —dijo, tan servicial como siempre.

¿Puedes encontrarnos ojos de unicornio y sangre de Erumpent? —Me lo inventé sólo para ver su cara.

Y mereció la pena ver su cara. Volví a reírme, para entonces acercarme a ella y darle un pequeño abrazo, apoyando su cabeza en mi hombro.

Me meto contigo, pero tú sabes que yo te quiero. —Ella sonrió, mirándome con reproche. Entonces volví a mirar a Ashanti. —En verdad te seré sincera... es un plan super enrevesado, ¿eh? Y me da miedo porque hay muchas partes involucradas y alguna puede torcerse. Pero... bueno, al igual que has contado con nosotras porque confías, espero que las otras partes también sean de confianza. Eso sí, ¿cómo narices va a poder Hayley dar con tu cuerpo sin vida una vez sea tu funeral? ¿Alguien nos traerá tu cuerpo? —Porque se me ocurría que ese alguien, si se preocupaba realmente por Ashanti, cogiera el cuerpo sin vida, lo escondiese en un ataúd y lo guardase tranquilamente hasta que el gobierno pasase de largo, para entonces despertar a Ash y que continuase con su vida. ¿Eso se podría hacer? Sería una trolleada de las grandes.
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Danielle J. MaxwellUniversitarios

S. Ashanti Button el Mar Feb 27, 2018 2:53 am


Casa abandonada • Afueras de la ciudad.
» 7 de Febrero • 2018
» 13:30

Sí. Quizás era demasiado ¿Pero había otra opción? No. No había más opción y en éste punto de su vida no quería más ninguna otra opción que no fuese Danielle. Claro la rubia no estaba si quiera a mitad de la carrera, cómo para delegar tal responsabilidad. "Y aún así... Sigo prefiriendo quedar en el sueño eterno por manos de Dan, que por Ottavia." ¿Y qué hay de la opción que Danny consiga las pociones? Incluso la misma Danielle lo ha propuesto... —Lo sé, Dan. Pero juro que prefiero que me mates tú a que lo haga alguien más. De igual manera, si hay una fuente confiable para ti de donde puedas conseguir las pociones; que sepas confió ciegamente en tu juicio.– Respira hondo. Si que le está dejando inmensa carga. Pero confía, después de tanto tiempo, confía nuevamente en alguien. —Pero en caso de no poder conseguirlas. No temas en intentar realizarlas, Dan. No puedo confiar en nadie más.

Una pequeña sonrisa se dibujó en sus labios al ver la preocupación e inocencia de la rubia Kingsman. No se preocupó en agregar nada más, pues Dan muy diligente explicó perfectamente el punto.

Se tensó. Entiende que Danielle no quiera hacerle daño. —No lo sé Dan...– Responde un poco cabizbaja. Ottavia solo le ha dicho que moriría. No dijo en que condiciones. Y seguro las había. —No creo que vayan a registrar que me ha matado un muggle con algún arma de fuego. Y tampoco se creerán el cuento de que algo así sucedió. Hay cosas sobre mi propia muerte que aún no conozco...– Confiesa sincera. —Lo que sé es qué, debo llegar herida, que haya evidencia de resistencia. Hematomas, cortaduras, ropa rasgada... Y mi varita debería haber realizado más que un simple Protego...– Mira a las chicas fijamente. —Dan... Por favor. Creeme, no será la primera vez que le hagas daño a alguien, mejor practicar ahora.– Quizás no era la manera más ortodoxa hacerlo con un amigo, pero con algo se debía empezar —tomando en cuenta la situación del mundo mágico—, es mejor que hacerlo contra la familia. Dolía menos. Al menos así lo percibe Ash.

La castaña abraza con fuerza a Hayley. Sonríe un poco más que la vez anterior. —Hey Dan ¿Tienes por allí alguna capa de Hufflepuff? La señorita Kingsman ha encontrado su hogar.– Se ríe mirando a la rubia. A todas estás ¿De qué casa sería la rubia Maxwell? Ya le preguntaría después. Vuelve a reír ante las bromas de Dan hacía la otra rubia.

Le roba un pequeño y rápido beso a Hayley, luego de que Dan la abrace. Escucha a Maxwell con atención. —Confió en que ésta persona que nos ayudará, les hará llegar mi cuerpo. Igual le vamos a conocer en unos días.– Finaliza.

Cuándo acabó la charla, Ash se quedó tocando muchos otros temas con las chicas. Volvió a pedir comida y pasó el resto del día entre risas, bromas y juegos de vídeo...

Quizás 'esto' sienten aquellos que están a punto de morir y con resignación y buena actitud aceptan su destino; pasan sus últimos días junto a las personas que le quieren y aprecian. Pero... En algún punto encuentro vacío. Porqué hay tantas cosas en mi vida actual que no he resuelto. Hay tantos círculos abiertos para Ashanti Button. Que ni siquiera la muerte física lograría cerrar. ¿Que va a pasar con Hayley? Ya no será mi... Novia. Al menos no la de Ash. Será la novia de alguien más —si es que lo acepta—, porqué... Yo; no estaré; nunca más. Dan... Bueno, tendrá una amiga menos; aún cuándo siga estando a su lado; pero ya no seré Ashanti.  Y... A 'Ella'; la perderé para siempre; con mi muerte, acabaré con la historia que compartía con Circe Masbecth...

Espero que con mi desaparición... Con la perdida de mi vida. Ellas puedan ganar algo que yo no podría darles jamás; Seguridad...
»"

•• ★ ••


Casa abandonada • Afueras de la ciudad.
» 20 de Febrero • 2018
» 21:27

Las semanas se habían precipitado con los días avanzando con velocidad. Ash intentaba siempre mostrarse imperturbable; primero para no preocupar a su novia y segundo para transmitirle seguridad durante todo éste proceso de 'sus últimos días' siendo 'AshLey'. La castaña se había preguntado muchas veces a si misma, qué habría dicho Hayley a su familia, para salir de casa, o más bien, huir de ella. Pero la verdad no se había atrevido a preguntar propiamente. ¿Debería hacerlo?

Button, se acercó a la rubia y tomándola de la cintura, le deja un pequeño beso en los labios. —Creo que desde qué te he traído aquí... No hemos hablado de lo que le dijiste a tú familia, para dejar todo... Y sí, sé qué seguramente debí preguntarlo antes, pero... Digamos qué...– Sube una mano al rostro ajeno y le aparta el cabello. —De haber sido un duro momento, no deseaba molestarte con ello desde un principio. Y aún así, siempre estuve muy atenta a eso... Quiero que sepas que estoy aquí para ti, si quieres llorar o gritar...– Ash intentaba ser lo más atenta posible a las necesidades de la rubia. Pero vamos que una vida de princesa no podía darle en éste momento (al menos hablando a nivel material). Pero volviendo al lío, de una manera u otra, trataba de confortar a la rubia, mimarla y hacerla reír —Quizás también hacerle muchas bromas pesadas. Pero nada que la ponga en peligro—. —Perdona por haberte robado la vida temporalmente...– Se disculpa con sinceridad. Conoce muy bien lo que se siente —aunque Ash no tendría oportunidad de recuperar la suya— y no es algo que ella desee para otro, por poco tiempo que sea. Pero es su garantía de protegerle.

Pronto tendrás novia nueva. Una con la que salir en serio. Una que realmente podría hacerte feliz sin que otros quieran asesinarle, y mucho menos te ponga en peligro por estar a su lado...– Aunque está sonriendo, hay un poco de nostalgia en tal expresión. Ash dentro de su 'gran misión', de suplantar una vida y generar seguridad  a quienes desea proteger, tenía pequeñas mini tareas y una de ellas era dar a Hayley —de alguna manera—, la relación que merece —o la que Ash cree que merece; quizás en el proceso, realmente la termine amando cómo Hayley cree que lo hace ¿Era una posibilidad, no?—.

Ash cogió una mochila y se fue a la cama. ¿Les había dicho que repararon una habitación inferior de la casa? Oh bueno, justo eso pasó. Ash le pidió a Dan, después de la llegada de Hayley —al día siguiente—, ayuda para habilitar un cuarto de aquél lugar, un nivel bajo el refugio. »Quedo bastante decente, hasta lindo podía decirse. La castaña abrió la mochila y vacío su contenido sobre el colchón, al tiempo que se sentaba. —Hey Kingsman... ¿Jugamos?– Pregunta mientras ordena por grupos los objetos que había dejado en la cama. Aquello que contenía la mochila, eran dulces del mundo mágico ¿Cómo los había conseguido? Se los pidió a Ottavia y la rubia semiVeela se los envió con un elfo en la tarde, junto con algunas instrucciones sobre lo que debían hacer próximamente. Lamentablemente hasta la fecha no se habían podido reunir con la tía de Ash ni aquella otra persona que les ayudaría, puesto que la SemiVeela tenia asuntos pendientes con su mudanza a Londres y el cambio de equipo, entrenamientos, en resumen, debía prestar atención un poco a su vida y por otro lado, coordinar mejor otros detalles de la muerte de Ash. Así que solo restaba esperar un poco más.

Cuándo Ash acabó de ordenar los dulces mágicos, tenía grupos de cinco paquetes de variadas golosinas, habían; Píldoras ácidas; Pirulíes con sabor a sangre; Bolas de chocolate; Droobles;  Caramelos que estallan; Moscas de café con leche; Babosas de gelatina; Varitas de regaliz; Varitas de chocolate; Diablillos de pimienta; Plumas de azúcar; Sapos de menta; Calderos de chocolate; Caramelos de café con leche. Pasteles en forma de caldero; Tritones de jengibre;  Y no podían faltar; Grageas de todos los sabores de Bertie Bott y Ranas de Chocolate.  

Crecí comiendo muchas de estas cosas... Unas me agradan mucho mas que otras... Ya descubrirás porqué.– Sonríe un poco traviesa. —El juego será; verdad o reto. Y mientras se cumple el reto se debe comer una de las golosinas que están aquí. Así  qué... Comenzaré yo preguntando. No me mires así, tengo derecho por ser la mayor...– Dice a modo de excusa. —Cuándo tenga la apariencia física de alguien más... ¿Cambiará tu deseo sexual por mí? Y quiero explicaciones...– Menciona divertida. —A ver... En caso de que no quieras responder, tu reto será...– Se lo piensa un poco. — Bailar... Sabes esa canción... Que se llama... Merlín ya lo he olvidado. Espera...– Ash se estira un poco para alcanzar la mesa junto a la cama y coge el móvil. —¡Aquí está!– Deja sonar un poco la canción. —Y comer, ese caramelo.– Le señala un Diablillo de pimienta...

¿Scooby Doo Pa Pa?:


•• ★ ••


Refugio de Alair • Algún bosque, en algún lugar de Europa (Desconocido por Ashanti).
» 23 de Febrero • 2018
» 17:55

Otras áreas de la cabaña:






El destino es algo curioso ¿No? ... Quizás Ash sea la más indicada para hablar de ello. Sobre aquellos eventos que pueden cambiarte la vida en menos de lo que logras pronunciar y realizar alguna maldición imperdonable. Si Ash hubiera sabido las cosas que estaban por ocurrir, los encuentros que estaban por suceder, tan solo un poco antes de que hubieran ocurrido, seguramente hubiera mandado todo al diablo. Porqué su orgullo era muy grande, tanto que no permitiría tener relación amistosa con alguien que considera 'un cobarde'. Pero afortunadamente, todo ocurrió tan sorpresivamente, que no hubo tiempo a reaccionar cómo lo hubiera hecho una furiosa Ashsnati, porqué después de todo; ahora había personas que anteponer en todo éste caos que sería su pronta muerte...

¿Realmente confías en ese elfo?

¿Lo hubiera enviado si no confiase?


Tienes que disculparme, estoy muy ansiosa...

Lo comprendo. Lidiar con Ashanti no es fácil.– Menciona una divertida Ottavia a modo de broma, pero a lamijer a su lado no le hizo gracia. —Ya veo de quién heredó mal humor...– Comentó la semiVeela tranquilamente poco antes de coger su taza de café y llevarla a sus labios para dar otro trago al contenido.

Tú... ¿Le comentaste que yo...– La pregunta queda a medio acabar pues Ottavia hace una señal de su mano para que no siga.

Ashanti no sabe nada, Elara. Juraría que tú eres la última persona que espera ver...– Y Ottavia esperaba que luego de saber, Ash no se arrepienta. —En algún momento aceptará que solo deseas ayudarle. No tiene muchas opciones.

•• ★ ••

Por otro lado. Ash quedó con Dan para encontrarse en el refugio Gamer, así; ambas rubias junto a la castaña podrían irse juntas a donde sea que Ottavia dijo que les llevaría el elfo. Muy en el fondo, había cierta duda en Button ¿Qué tal si era una trampa? Y... ¿Sí Ottavia fuese en realidad un Mortifago? ¿Si estuviera llevando a las chicas a una emboscada? Porqué sí, ella misma no importaba. No tanto cómo le importa el bienestar de Danielle y Hayley. Respira hondo. Se nota tensa pero no dice nada. Es más, está tan callada que pareciese que no estaba presente. Y la verdad no lo estaba. Porqué andaba perdida en sus pensamientos y preocupaciones sobre traiciones que ella sola había formado en su cabecita paranoica.

•• ★ ••

Muy diligente el elfo pasa por las chicas y las lleva a las afueras de una cabaña internada en un bosque que al menos Ash no reconocía de nada. La castaña mira a Dan y Hayley; —¿Soy la única que nunca había visto este lugar?– De ser así se iba a sentir más extraviada que nunca. Vuelve a respirar hondo. El elfo indica que deben entrar a pie, pues habían hechizos que impedían la aparición dentro de la cabaña. Ash por instinto saca la varita y cómo no es extraño, comienza a caminar primera hacia la entrada. En eso el elfo desaparece. El interior de la cabaña es súper acogedor, a la ex-Gryffindor le agrada.

Espera que las chicas entren. Se gira para mirarles. —Saben, nunca esperé que Ottavia tuviese gustos tan... Rústicos.– Dice un poco sorprendida; creyendo que todo pertenecía a su tía. Ash le había presentado a Ottavia a las chicas en una vídeo llamada. A pesar que la semiVeela jugaba un deporte duro, ella era demasiado sofisticada para tal esplendor de "poca delicadeza". Ash vuelve a la realidad y recuerda la razón de estar aquí y el no encontrar a nadie le parece sospechoso. —Iré a ver si realmente estamos solas...– La mirada que Button le dirige a Maxwell casi no tiene que explicar lo que dice; "No bajes la guardia..." pero no había si quiera subido las escaleras al nivel superior cuándo Ottavia llega atravesando un pasillo acompañada de alguien más.

Bienvenidas chicas. Vengan, vamos a sentarnos.– Les señala los sofás. —Ella es Elara Von Kleist, medimaga. Será la encargada de ayudarnos...– Comienza a explicar.


•• ★ ••

Aproximadamente había pasado quizás una hora desde que las cinco mujeres —y el elfo; que cada tanto aparecía pequeños bocadillos y té—, se hubieran reunido en la sala. Ash estaba sentada en uno de los sofás, con los brazos cruzados y una mirada asesina sobre Elara —quien no había dicho absolutamente nada y estaba sentada -para desgracia de Ash- frente a su hija—. Al mismo tiempo, Ottavia le explicaba a las chicas lo que ocurriría con Ash o más bien se lo recordaba.

Primeramente debe haber un duelo. Elara lo estará supervisando. No se quién de ustedes dos será que la va a lastimar a Ash, pero debe hacerlo con real deseo de herirla. Fracturarle algún brazo; por ejemplo...– La semiVeela sonríe. Siempre tuvo una naturaleza algo vil. —Ya muy agotada y herida, beberá la poción y será ingresada en San Mungo. Elara se encargará desde allí. Luego celebraremos un funeral, al cuál no se si van asistir... De hacerlo pienselo bien. Se regará la noticia de la muerte y la enterraremos al día siguiente. La noche de ese mismo día, la sacaremos y le daremos el antídoto... Y eso será todo. Siempre que no hubieran complicaciones. ¿Alguna duda?– Parecía simple ¿No?

Ash no dice nada. Bueno, eso era algo que tanto ella cómo las chicas sabían. —¿Y luego? ¿Qué hay con eso de tomar la vida de alguien más?– Pregunta con seriedad la castaña.

Tomarás el lugar de una de mis hijas...

¿Es un chiste?– Menciona sarcásticamente interrumpiendo. Hay rabia en su voz. —¿Resulta que tuviste dos hijas más luego de nosotros? Wow, deben ser la familia modelo. ¿Eres padre o madre ahora?– Está furiosa a pesar de que se mantiene bajo una engañosa pasividad. Está dolida. Y desde ese dolor estaba hablando. Sino no seria capaz de faltarle al respeto. No puede creer que aquella persona hubiera abandonado a su madre a sus hermanos y a ella, para tener una nueva familia.

Ash, basta. No es momento para esto...– Dijo su tía con seriedad. Pero Elara toca el brazo de Ottavia.

Tiene derecho a estar furiosa. En todo caso, Saphire...

Vuelve a llamarme así y considera que el duelo va a ser entre nosotros...– Advierte.

Nosotras.– Corrige. —Solo he venido ayudar...– Mencionó observando a la novia y amiga de Ash. Quizás buscaba apoyo. —Luego del entierro, tengo entendido que la señorita Button... Viajará con una de ustedes ¿Quién?– Espera una respuesta. —Se mudaran con mi esposo y una de mis hijas a Australia, por unos meses, mientras...– Estuvo por decir Saphire, no por molestarle a la castaña, sino porqué justo había sido ella, que había elegido que así se llamaría su hija si en el futuro tenía familia y aquello lo había hablado con la madre de Ashanti, estando comprometido con ella, cuándo aún era un chico —de a penas 19 años—. —La señorita Button aprende a comportarse y actuar de manera idéntica a mi hija. Luego mi familia se mudará a Londres y si todo sale bien... Podrán tener una vida más... Tranquila.

Entiendo que no es lo mejor.– Esto lo decía por Ash. Pero estaba mirando a las chicas que venían con ella. —Pero es una manera de quitar el precio de su cabeza de una buena vez. Elizabeth es una chica que no lo ha pasado bien. Y aún así está dispuesta a prestar su 'rostro' a Ash, para ayudarle... Por ello. Espero que ustedes puedan ayudar a Ash a entender que Elara es necesaria para esto... Se lo dejaré como tarea.– Ottavia se levanta y Elara la imita. —Volveremos el veinticinco. Para llevar a cavo el duelo.

Ésta será su nueva residencia. El elfo estará a su disposición, en caso que deseen quedarse. Y es lo mas recomendable. No se preocupen por nada. Se encargara de todo. A sido un accidentado placer conocerles. Y... Muchísimas gracias por apoyar a mi hija.– Ash hizo una expresión que casi podría demostrar asco, pero no dijo nada.

Sin más las mujeres mayores se dirigen a la puerta escoltadas por el elfo...

Ni atada me voy a quedar...– Responde con un tono caprichoso.


Refugio de Alair •
» Habitación principal.
» 24 de Febrero • 2018
» 10:10

¿Quién le había convencido de quedarse?  ¿Danielle? ¿Hayley? ¿Su propia conciencia? Ya ni recuerda. El hecho es que se han quedado. ¿Lo había hecho Danielle? ¿Dónde estaba Hayley? Abrió los ojos. Se sentó en la cama y respiró hondo. Debía calmarse. Justo hoy era el último día para ser... Ella misma. ¿Lo desperdiciaría? No. No podía. Se levanto y se fue directa a la ducha. Luego de un buen rato bajo el agua, pensando y buscando de recomponer su ánimo, va por ropa al armario —el cuál tenía ropa nueva y a su medida—. Solo cogió unos short y una sudadera y descansa se encamino a buscar a Hayley por toda la cabaña. Su estomago rugió pero no le dio importancia.

Cuándo encontró a la rubia, le sonríe y se acerca para curosear lo que estaba haciendo. —Buenos días...– Busca a su alrededor con la mirada. —Hoy es un día especial... Y... Por eso haremos todo lo que quieras.– Promete, aunque no se muestra muy convencida. —Corrección. Es mi día especial...– Sonríe nuevamente y le coge la mano a la rubia. —¿Dan se quedó?– Pregunta de la nada. —Porque justo ahora estoy intentando ponerme de acuerdo en... Si será un día propició o no; para el sexo o para los vídeo juegos... O para ambas. Aunque no quiero incomodar a Danielle... ¿Tú qué opinas?




Refugio de Alair •
» En el corazón del Bosque
» 25 de Febrero • 2018
» 9:00

¿Podemos desaparecer ahora? Quiero hablar con Danielle y Hayley antes de dejar de ser yo...

¿Tanta prisa por morir?

No juegues conmigo y volvamos ahora a la cabaña.– Comienza a molestarse. Y quizás la razón es porque aún no procesa que Alair o Elara, quien sea qué esté en medio de todo para ayudarle.

Ash. Para un poco el drama ¿Vale?– Le mira con seriedad. —Hay cosas de las que debemos hablar...

•• ★ ••

Mientras Ottavia se había llevado a Ash muy temprano al bosque, poco después que ellas se fueran, Elara había llegado a la cabaña para tener una charla con las otras dos jóvenes. Aquella mujer se sentía con una gran carga, por no dar a conocer su posición en todo esto. La SemiVeela creyó que no era su deber presentar a Elara, más que cómo la persona que ayudaría a Ash. Y finalmente con la actitud de la castaña, seguramente las cosas se volvieron muy confusas y por lo poco que conocía a Ash, quizás ni siquiera hubiera querido hablar del asunto a su amiga y novia. Necesitaba ella aclarar algunas cosas con estás chicas, pues eran importante para Ash y ahora que Elara quería involucrarse en la vida de su hija, lo mejor era ser visible y tomar el lugar que le corresponde aunque la ExGryffindor no lo aceptase nunca.

El elfo había dispuesto en la cocina varias tazas de té y bocadillos sobre la isla central de esa habitación. Elara estaba de pie frente a los bocadillos. Y para cuándo las chicas hubieran llegado respiró profundo y se preparó a enfrentar esto.

Lamento presentarme sin siquiera avisar. Más en un día dónde la prioridad son otros asuntos. Pero con lo que pasó hace unos días, me siento en el deber de hablar con ustedes... Supongo que tendré que presentarme nuevamente...– Da un nuevo trago a su té y luego deja su taza sobre la isla. —Soy Elara Von Kleist... Pero antes fui alguien más.– Hace años que no tenia que hacer tal cosa. Hace años que había enterrado su pasado y tener que sacarlo ahora nuevamente era complicado. —Nací siendo Alair Button... No sé que tanto conocen la historia de Ash. Pero, lo que importa es qué... Yo soy su padre biológico. Escapé de mi hogar cuándo supe que la madre de Saphire se embarazó, no resistí lidiar con la responsabilidad y ya venía arrastrando desde que tuve conciencia, muchos dilemas...– Y dicho así, se sintió más culpable que cuándo notó que sus acciones solo demostraban cobardía en muchos puntos. Pudo haber hecho mejor las cosas, sí. Pero lo hecho, hecho está. —No sé los comento porque quiero tener alguna consideración de su parte. Se los digo para que confíen. Porqué sé que Saphire no lo hace. Y la entiendo. Comprendo que dude de alguien que le abandonó. Pero yo misma estaba en mi propio proceso y con veinte años solo tomé la primera salida...– Parece sincera. —Antes no pude hacer nada por ella. Pero ahora puedo y quiero hacerlo. Yo... Quisiera que ella lo entienda así. Aunque soy consciente que no querrá escucharlo de mí, al menos no ahora... No duden que sería capaz de poner mi vida e identidad en riesgo por ella o sus hermanos. Quisiera saber que al menos cuento con su confianza, porque habrán cosas que les pediré, que quizás no quieran realizar, pero les juro que todo es en beneficio de Saphire...– Y a Elara solo le quedaba esperar si esas chicas confiarían en ella. ¿Habrían segundas intenciones allí?

Elara y Ottavia:


Elara Von Kleist


Ottavia Parisi
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Danielle J. Maxwell el Mar Mar 13, 2018 4:54 am

7 de febrero del 2018
Danny Maxwell

"Prefiero que me mates tú, a que lo haga alguien más", ¿tú crees que esa es manera de hablarle a una amiga? ¡No podía decirme esas cosas sin que yo me sintiese mal! Estaba claro que pediría ayuda para asegurarme de poder hacer una poción en condiciones de las que fiarme, porque nunca he sido demasiado auto-crítica, pero si una poción que va a salir de mí va a ser para una de mis amigas, obvio que necesito tener la certeza de que funcionará. Seguía sin estar muy de acuerdo con el tema de que me pusiera a mí en ese compromiso pero... la podía llegar a entender y no iba a decepcionarla, por lo que asentí, aceptando.

Ya poco me convencía hacerte la poción... pero menos todavía me convence tener que hacerte daño. Si no soy capaz ni de matar a una mosca, tía... —Confesé sin problema alguno. Siempre me había sentido orgullosa de mi poca violencia pese a mi poca paciencia. Pero los únicos que se habían llevado un golpe y la ira de Danny Maxwell eran las odiosas serpientes. —Pero lo haré. Eso sí, nos haremos un planning y lo tendremos todo bien aclarado. Serás tú quién me diga lo que quieras que te haga, ¿vale? —Menos mal que hablábamos de hechizos y de hacer daño, porque podía interpretarse eso en otro contexto muy diferente. Reí ante la broma de darle una túnica de Hufflepuff a Hayley y es que... no había duda ninguna de que la rubia hubiese sido una perfecta compañera de cuarto mía. —Tengo, tengo, unas cuantas. Yo también fui un tejona, no tiene nada de malo aunque la gente se empeñe en hacernos creer que sí —le dije a Hayley al ver su cara de patata confundida. Miré entonces a Ash, suspirando. —Estás loca con este plan, lo sabes, ¿verdad? —Hice una pausa y negué con la cabeza. —Pero te apoyaré. Quiero que tengas la oportunidad de vivir una vida normal. —Y de verdad, quería eso para todos los fugitivos, sobre todo los que eran mis amigos.


20 de febrero
Hayley Kigsman

Hayley se había ido de casa, dando un voto de confianza no solo a las palabras de Ashanti, sino también a lo que sentía por ella. Y sí… era bien consciente de que era una locura. ¿Qué tenían, diecinueve años? ¿Cómo podía saber ella si eso era amor de verdad o un simple amor de verano que había durado más de la cuenta? Y tenía miedo. Mucho. No había día en el que no se replantease las cosas, pero siempre encontraba más motivos para quedarse que para rendirse y volver a su cómoda vida de siempre, respaldada por el dinero y las facilidades de los Kingsman. Y ella, por muy coqueta y pija que fuera, no quería eso.

Se encontraba en el refugio, observando con curiosidad todos los cachivaches gamers que tenían allí y con los que ella, evidentemente, no estaba familiarizada en demasía. Que sí, que jugaba, pero era la típica que no sabía ni coger el mando de PlayStation de la manera correcta y golpeaba todos los botones a ver qué pasaba. ¡Y eso en los juegos de pelea! Como le pusieras un juego shooter en donde tuviera que mover la cámara y apuntar, podías ver a su personaje caminando contra la pared mientras mira y dispara al cielo.

Es raro —confesó, abrazada a ella. —No seas tonta, no siento que me hayas robado nada. Cuando me lo contaste todo y lo asumí como algo real… —Detalle importante, pues asumir la magia como algo real era terriblemente complicado para una muggle del montón. —Supe que quería apoyarte. Me daba miedo meterme en tu mundo porque no tengo ni idea de nada. No sé nada y te juro que cada vez que te veo hablar con Danny con tanta normalidad de esas cosas siento que no encajo lo más mínimo en tu vida. Y me encantaría sentirme con normalidad en tu mundo, ¿sabes? Aunque por lo que me has contado de él… ¿no considerarías dejar la varita y vivir como una muggle el resto de tu vida? Parece menos peligroso. —Sonrió, encogiéndose de hombros. —Y yo no quiero una novia nueva. Bueno… eso de que no intenten matarla sí que me parece bien. Pero ni se te ocurra cambiar.

La única habitación decente del refugio—que no era la gamer—era la que habían habilitado con lo mínimo para hacer vida. Un baño, una cama, utensilios de cocina… Hayley siguió a la morena hasta la cama, lugar en donde dejó caer un montón de cosas, que en su mayoría parecían… ¿dulces y chucherías? Se sentó en el borde de la cama, viendo como ella ordenaba toda aquella comida basura y provoca-caries. Eso sí, no iba a negar que tenía curiosidad por probarlas, sobre todo cuando comenzó a decir que era comida mágica. ¡Comida mágica a una muggle! De repente, hasta se ilusionó por probar, ya que la pobre rubia no sabía todavía que habrían muchas cosas que tendrían consecuencias un tanto desagradables.

El primer reto era fácil, más que nada porque era una pregunta que, con la confianza que tenían, Hayley supo contestar muy fácilmente.

Hombre… —Dio un bote en la cama, acercándose a ella. —No entiendo la necesidad de que cambies de aspecto si vamos a estar lejos de Inglaterra. ¿Es permanente? ¿O puedes cambiar? ¿Dejarás de ser para siempre… así? Porque yo te quiero a ti, tal cual te conocí: con esa sonrisa, esos ojos, ese pelo y este cuerpo. —Le acarició el brazo. —Pero yo te voy a querer como sea, seas morena, rubia o pelirroja. Aunque ambas sabemos que la rubia oficial de esta relación soy yo. —Entonces la miró a los ojos. —Así que no, no cambiará mi deseo sexual por ti, a menos que tu otra apariencia sea muy fea. ¡Aunque yo sigo votando a que no te cambies de aspecto si vamos a estar lejos del problema! —Insistió, divertida, cogiendo un tritón de jengibre. —Bueno, me toca. ¿Por qué, con el fregado en el que estás metida en tu mundo, te viniste a fijar en una chica no-mágica? ¿Cómo nos llamáis? ¿Muttles? ¿Te gusta desafiar al gobierno o qué? Ya te vale, Button, tan rebelde. —Alzó entonces el tritón de jengibre. —Si no quieres contestar, vas a tener que comerte esto mientras… intentas hacer twerk. Y digo intentar porque las dos sabemos lo bien que se te da. —Y se rió, sólo de imaginárselo.


23 de febrero
Danny Maxwell

¿Qué en dónde estábamos? Buena pregunta… Nos habían recogido y, de repente, estábamos en mitad de un bosque, en una cabaña preciosa digna o bien de una película romántica o de una película de miedo. Ambas opciones eran perfectamente plausibles.

La primera mujer en aparecer era Ottavia Button. La conocía, claro que la conocía, había sido una de las nuevas jugadoras en participar en la liga de Inglaterra de Quidditch, por lo que fue fácil para mí—una forofa del Quidditch—reconocerla. Eso sí, aguanté el modo fangirl como una poderosa, ya que no era el momento de pedir un autógrafo o de preguntarle cómo narices se hacía para destacar en el quidditch profesional. Otro día, quizás.

Fue más que evidente que la tal Elara Von Kleist no parecía tener una buena relación con Ashanti, ¿por qué? Ah, eso era otro asunto del que yo no tenía ni la más mínima idea. Y por la cara que tenía Hayley frente a la clara hostilidad de Ash frente a la mujer, tampoco lo sabía. Y claro, ahora tenía una curiosidad horrible por saber qué narices pasaba entre ellas. ¿Sería su tía? No, Octtavia era su tía, ¿no? Buah, estoy más perdida que un hijo puta el día del padre, así que me limité a observar detenidamente y callada todo lo que pasaba, quedándome al lado de la otra rubia mientras nos portábamos de manera obediente y sólo levantábamos la mano cuando se nos pedía participar con las preguntas.

No creo que nos favorezca a ninguna de las dos ir al supuesto entierro de Ashanti. Ella es muggle y ya de por sí no creo que sea muy bien vista y yo prefiero que no me relacionen en público con que tengo—o tenía—relación con los fugitivos. Bastante me arriesgo ya teniendo la mitad de mis amistades entre las filas de los buscados como para evidenciarlo más —expliqué con tranquilidad, esperando que Ashanti no se ofendiera por no ir a su supuesto entierro. En verdad sabía que no lo haría, pero era gracioso imaginárselo.

Me quedé A CUADROS cuando la tal señora que se llevaba mal con nuestra amiga se despidió diciendo ‘GRACIAS POR APOYAR A NUESTRA HIJA’, ¿esquiusmi? ¿Esa señora era su madre? Eso había sido inesperado. Hayley y yo nos miramos, como si no supiésemos nada de la vida de Ashanti. Y es que seamos sinceros: yo al menos no sabía mucho de su vida personal.

Es nuestra amiga y todo el mundo se merece una segunda oportunidad —contesté tranquilamente pese a mi momento de alto impacto por la noticia. —Y si podemos ayudarla… —Y sonreí, con la sinceridad por delante.

Yo me sentía un poco egoísta, en general. Apoyaba lo mismo que todas mis amigas pero yo había tenido la suerte de no tener que enfrentarme a nada que me hubiera hecho elegir. ¿Qué hice en la batalla de Hogwarts? Esconderme mientras ayudaba a los más desfavorecidos, ¿pero luchar? Yo que me creía valiente y mira, escondida en las cocinas mientras intentaba que ningún niño saliese herido por aquella locura. No sé, era un sentimiento bastante extraño que, si podía remediar de alguna manera—como ayudando a amigas que sí estaban esa situación—, pues lo hacía.


24 de febrero
Hayley Kigsman

¿Volver a ese refugio cutre que tenía Ashanti en el bosque? ¡No, gracias! Hayley había sido la encargada de persuadir a la morena de que se quedaran en ese nuevo refugio, más que nada porque era un lugar mucho más normal en el que vivir hasta que pasase todo lo que tendría que pasar.

La rubia se encontraba en la cocina, esperando pacientemente a que las dos tostadas que había metido en la tostadora salieran. Estaba con la mirada perdida, mirando a un punto inexistente en la pared que tenía al frente. Vestía un pijama de verano—pues en la cabaña había calefacción—y estaba despeinada porque recién se acababa de levantar. De hecho, hasta tenía sus gafas puestas, cosa inusual ya que casi siempre usaba lentillas. Lo primero que le asustó fue la aparición de Ashanti detrás de ella, para luego recibir otro susto cuando salieron las tostadas de la tostadora.

Madre mía —dijo divertida al asustarse, ignorando las tostadas para mirar a Ashanti. Le pareció fascinante que le preguntase por Danny solo para añadir lo siguiente, haciendo que Hayley adoptase una sonrisa de lo más pícara y tímida. —Danny se fue porque había quedado con una amiga para que le ayudase con tu poción mágica para morirte falsamente —contestó, frunciendo el ceño al no sentirse en su ambiente hablando de esas cosas. —Me dijo que nos mantendría al día, que no nos preocupásemos, que te mataría bien. Me dijo esas palabras literales. —Y se rió, pasando una de sus manos alrededor el cuello de la morena. —¿Me estás proponiendo o sexo o videojuegos? ¿A mí, Hayley Kigsman? Creo que te has equivocado de rubia, a menos que tengas unas ganas horribles de apalizar a tu novia a los videojuegos antes de morirte falsamente para siempre. Y me sentiría muy ofendida como prefieras eso a… ya sabes. —Curvó una sonrisa. —Si esta Ash va a desaparecer durante un buen tiempo… prefiero aprovecharme de ti hoy.


25 de febrero
Danny Maxwell

Había llegado el día y yo estaba como un flan. Tenía la poción a buen recaudo y protegida a posibles desgracias, me había concienciado a que tenía que hacerle daño—en contra de mi voluntad—para que todo saliese bien y… bueno, también me había concienciado a que todo iba a cambiar repentinamente y yo, oficialmente, sería una persona que habría ayudado a una fugitiva a ir en contra de la ley y a cambiar de identidad. Eso seguro que estaba condenado con un par de años en Azkaban, como mínimo. Bueno, ¿qué digo? Con los nazis que son ahora yo creo que me meten por siempre.

Hayley y yo estábamos en la casa y, mientras esperábamos a que todo empezase y Ashanti llegase—pues no sabíamos en dónde estaba—, vimos a la madre de Ash en la cocina. Le eché a Hayley una mirada confundida y terminamos por acercarnos a ella, ya que parecía dispuesta a decirnos algo.

Y me sorprendí, claro. ¿Cómo no me voy a sorprender cuando esta señora me dice que en realidad no es la madre de Ashanti, sino EL PADRE? Había sido una noticia totalmente INESPERADA. Casi que me esperaba más que me dijese que Ashanti era adoptada o algo así, a que me dijese que antes era un hombre. ¡Que oye! Esas cosas están ya muy normalizadas, pero yo qué sé… no suelo estar familiarizada con este tipo de cosas.

No supe muy bien qué decir, pero no tuve que hacerlo, ya que Hayley saltó.

Elara, todos cometemos errores y Ash está en todo su derecho de no confiar en ti. Sin embargo… pese a eso, sigue siendo partícipe en un plan en el que tú básicamente eres la cabeza —le contestó, encogiéndose de hombros. —No se fía de ti y, qué quieres que te diga, si ella no lo hace, yo tampoco.

Vaya, qué dura, así sin vaselina ni nada. Yo la miraba sorprendida por toda la garra que estaba sacando repentinamente.

Pero la estás ayudando y ahora mismo a nosotras nos mueve lo mismo, que es ayudarla. Y mientras nos demuestres que de verdad te preocupas por ella, puedes tener claro que yo siempre seré objetiva —añadió finalmente, mirándome.

¿Qué iba a decir yo después de eso?

Yo también. Si tus acciones son buenas, se lo haremos ver aunque ella esté obcecada en no hacerlo —añadí, sintiéndome que me repetía a Hayley, la cual había hablado super bien.


25 de febrero 11:00 horas
Danny Maxwell

Un rato más tarde, ya estábamos en mitad del bosque, en un llano. Elara hablaba con Octtavia y, aunque no sabía de qué, suponía que por la seriedad con la que lo hacían, estaban matizando los últimos detalles de lo que estaba a punto de pasar. Yo, por mi parte, estaba al lado de Hayley y Ashanti, con la botellita de poción en mi mano izquierda y la varita en la derecha. Suponía que debía empezar a despedirse de ella, pero en verdad le daba tanto apuro lo que estaba a punto de pasar que… ¡no quería despedirse! No quería tener que hacerle daño ni mucho menos que se bebiese la poción esa. Suspiré, acercándome a ella.

¿Cómo lo dijimos, vale? No voy a hacer más que eso. Así que ya sabes, los movimientos tal cual lo ensayamos y los hechizos también. Y quiero que sepas que me voy a sentir muy mal después de hacer esto, ¿vale? Te odio por pedírmelo. —Le confesé, en un intento de parecer divertida, cuando en realidad era real. —Te voy a echar de menos y no te olvides de contactar conmigo cuando vuelvas a Londres. —Miré entonces a Hayley. —Asegúrate de que no os olvidáis de mí, ¿eh? Que me enfado. —Y le tendió la poción a Ashanti, ya que yo al menos no quería dársela. ¡Bastante tenía ya con hacerle daño como para encima tener que darle la poción con la que se iba a falso morir! ¡No! —Dásela tú, cual amor dramático. Yo me niego.

Me acerqué a Ashanti, le di un besito en la mejilla y le abracé. Fue un abrazo… indignado. No quería que pasara lo que estaba a punto de pasar, ¿vale? Indignación total. Dio un paso hacia atrás, para dejarle espacio a Hayley y Ash, ya que no me apetecía hacer de lumiere.

Entonces… ¿nos veremos pronto? —preguntó, acariciando su brazo.
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