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Matt 1 - Castigador 0 [Natalie Corvinalie]

Matt Denbrough el Lun Mayo 05, 2014 8:40 pm

Recuerdo del primer mensaje :




Aminore la marcha al acercarme al despacho del profesor, caminando los últimos metros antes de pararme frente a la puerta, esperé unos segundos para descansar y coger un poco de aire, me habían citado en su despacho inmediatamente después de terminar las clases y yo me había entretenido un poco en los jardines por lo que ya llegaba tarde ( sí, me había fugado de clase, otra vez ). Me sacudí la túnica y me arreglé la corbata instantes antes de de tocar a la puerta para entrar.


¡Adelante! ― Se escucho desde el fondo de la habitación. Abrí la puerta y pasé dentro esperándome lo peor. ― Buenos días señor Denbrough, pase y siéntese ― Dijo con un tono serio pero sin llegar a ser enfadado ― Estoy bien así señor ― respondí después de haberme acercado hasta su mesa y puesto la mochila en el suelo para acomodarme ― Bien. Tengo entendido que ayer por la noche el señor Filch le pilló por los pasillos con su gata en brazos intentando hacerla callar, y que negaba haber salido del colegio aun teniendo las botas llenas de barro fresco, igual que las tiene ahora mismo ¿ Usted no tendría que haber estado en clase ? ― Miré para mis pies con cara de culpabilidad " ¡Mierda! Como puedo haber cometido el mismo error dos veces seguidas " pensé mientras intentaba esconder, en vano, la prueba del delito tras la maleta , para seguidamente alzar de nuevo la vista con el rostro un poco sonrojado ― Supongo que al igual que anoche no querrá decir de dónde viene ― Me quedé firme, mirándolo fijamente sin saber que contestar y mi silencio fue suficiente respuesta para él ― Pues valla directamente a la sala de trofeos, allí ya le está esperando su compañera de castigo. Tendrán que limpiar uno a uno todo los trofeos a mano, sin magia. Y que esto no se vuelva a repetir, por lo menos que yo no te pille, porque no seré tan benevolente la próxima vez


Asentí con la cabeza en señal de comprensión y tras agacharme a recoger la mochila del suelo salí del despacho con una gran sonrisa en la cara. Aun que me hubieran pillado, dos veces, y castigado por ello me sentía como un ganador, aquel castigo no era nada en comparación con la que me podía haber caído, o al menos eso pensaba yo. Recorrí los pasillos del castillo hasta llegar a la sala de trofeos en donde me encontré una inesperada sorpresa, la estúpida sonrisa se me borro de la cara antes de exclamar ― ¡No me lo puedo creer! ¿Tu? ¿Aquí? ― Me giré en busca de algún tipo de supervisor que estuviese allí para comprobar que cumplíamos con el trabajo ― Quiero otro castigo, limpiaré las letrinas si hace falta! ― pero mi suplica cayó en saco roto, pues allí no había nadie más que nosotros dos. Volví a girarme riendo ― Era broma, hola


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Natalie Corvin el Jue Jul 03, 2014 2:17 am

De repente, la discusión entre el profesor y el alumno se alarga muchísimo, pero yo ni me doy cuenta. Puedo estar escuchando misa, una advertencia, la noticia más fuerte del mundo, pero en aquel momento estaba cien por cien concentrada en el atractivo chico que estaba haciéndose el dueño de mis labios. Tengo las pulsaciones casi tan revolucionadas como el corazón y es que no era sólo el hecho de escondernos del profesor y ser pillados y castigados por “acaramelamiento sobreextendido a deshora nocturna”, sino también que estaba en un cubículo de dimensiones reducidas totalmente pegada a uno de los chicos más guapos de Hogwarts que, para colmo, era uno de los más simpáticos a los que no te dan ganas de abofetear después de. Él se separa de mí y me pregunta por las dos personas que hace no sé cuánto estaban discutiendo. Yo niego con la cabeza y mis hombros se encojen hacia arriba en un gesto de complicidad. Él vuelve a besarme y tras eso me coge de la mano y nos saca de allí. Verifica que no hay nadie y salimos.
Conseguimos llegar a la biblioteca tranquilamente con una dosis de sigilo que, en muchas ocasiones, se veía afectada porque uno de los dos molestaba al otro y salía risas y quejas. Nos plantamos justo delante de la robusta puerta de madera de la biblioteca y yo saqué mi varita, inspeccionándola para intentar abrirla. Probablemente estuviera cerrada mágicamente, por lo que un alohomora no serviría. Antes de hacer nada toqué el portón, sucio y lleno de polvo y llevo mi mano hasta el pomo. De un suave roce la puerta se abre sin hacer ruido y yo miro a Matt sorprendida.
-Llevo la magia en las venas, pequeño.-Bromeo susurrante a la vez que muevo los dedos misteriosamente como si tuvieran algo que ver con mi proeza de abrir la puerta.
Si la puerta está abierta significaba que la bibliotecaria probablemente aún no se ha ido a dormir. Eso es un problema. Abro lo justo y necesario la puerta para pasar yo y, a continuación, dejar que pase él y cierro la puerta tras de mí. Le sujeto de la mano y lo dirijo a uno de los pasillos, totalmente oscuro. Si estuviera sola, podría escribir un libro de miedo fruto de mis más perversas y terroríficas imaginaciones. Son muy puntuales y siempre salen cuando me siento insegura rodeada de oscuridad. Ahora estaba con Matt, así que más que preocuparme por esas cosas, me preocupaba por la realidad. Me acerco a él y le susurro con suma delicadeza al oído.
-La puerta está abierta, así que la bibliotecaria aún no se habrá ido. –Le advierto con un sonido casi inaudible. De ese sonido que por mucho que repitas, no se entiende.
La bibliotecaria, no obstante, parece tener un sentido desarrollado fruto de tantos años de ejercitamiento. Una voz se oyó unos pasillos más allá; una voz que ambos conocíamos.
-¿Quién anda por ahí? –preguntó la bibliotecaria y vimos como una luz, proveniente de un farolillo de mano, se iba acercando a través de los huecos libres de libro. Por suerte, el sonido de su tacón sonaba bastante en el eco de la estancia.
Miramos hacia el lado contrario para salir pitando de allí y vimos como un halo blanco venía directo a nosotros con suma velocidad. Era increíble que algo que traspasa paredes, va tan rápido y es tan molesto, pueda no hacer el más mínimo ruido.
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Matt Denbrough el Vie Jul 04, 2014 1:42 am



Casi exploto de la risa cuando Nateli abrió la puerta con sus "manos mágicas" pero me tapé la boca con fuerza e intente contenerme por lo que apenas se me escapo un ruidito ― En serio, para ya de hacerme reír, o vas a hacer que nos descubran ― susurre bastante risueño mientras la molestaba dándole golpecitos con el dedo en las costillas. Nada más pasar la puerta, y como si tuviera un sexto sentido, la bibliotecaria nos escuchó. No es culpa mía, ella me obligo a hacerlo  en mi mente empecé a ensayar mi cuartada por si nos pillaban ― Ven, vamos corre ― le dije susurrando pero con una gran sonrisa mientras la cogía de la mano, y es que me encantaba esas situaciones en las que, si te paras a pensarlo, realmente no pasa nada realmente malo, pero en ese preciso instante son de vida o muerte y la adrenalina se te dispara.


"Corrimos" por uno de los pasillos entre las estanterías repletas de libros, y digo "corrimos" porque en realidad íbamos a hurtadillas intentando no hacer ni un mínimo ruido, pero lo más rápido que podíamos. De repente Nick el fantasma apareció de la nada y al vernos en esa situación se nos acerco ―   Hola Matt ― saludó, susurrando, muy cordialmente ―   ¿De nuevo haciendo de las tuyas? ¿Qué es hoy? ¿Alguna maldición Azteca? ¿O un tesoro pirata tal vez...? Hacía tiempo que no te veía por aquí a estas horas, he echado de menos tus aventuras, Hogwarts es un lugar MUY aburrido por las noches, y como yo no duermo...   ― dijo con una mezcla entre burla y resignación, en ese momento se fijo que yo no estaba solo y puso toda su atención en Natalie, revoloteando a su alrededor ―   Pero que ven mis ojos ¿Te has traído una chica? Qué guapa es ¿No? Tu sí que sabes ― con todo aquello me estaba poniendo un poco en evidencia, sin contar el hecho de que ya nos habíamos entretenido demasiado y la bibliotecaria estaba a punto de echarnos el guante ― Nick perdona que te interrumpa ― intente cortar la conversación con mi viejo amigo sin ser mal educado ― Estamos en un pequeño aprieto ― le explique con prisas mirando de reojo la luz que se nos acercaba ― Te importaría si... (hice un pequeño gesto con la cabeza señalando a la bibliotecaria) ya sabes, por los viejos tiempo ― y termine por guiñarle un ojo. Nick, que no tenía un pelo de tonto, afirmo con la cabeza y tras hacernos un gesto con las manos para que prosiguiéramos nuestro camino se dirigió hacia bibliotecaria para entretenerla.


Por los pelos ― respire aliviado ― Bueno... tu dirás ¿Ahora para donde?



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Natalie Corvin el Vie Jul 04, 2014 1:07 pm

Por un momento pienso que ese fantasma que se dirige levitando rápidamente hacia nosotros en Peeves. En ese preciso momento pienso que, si es ese fantasma probablemente nos delante, la bibliotecaria vaya felizmente con cada uno de nosotros sujeto por la oreja a hablar con nuestros jefes de casa y la diversión de esa noche se esfume por completo. Pero de entre todos los fantasmas que hay en Hogwarts, nos toca uno de los más “enrollados” que al parecer, conoce a Matt. El fantasma se ensarta en una conversación de sorpresa al haberle “echado de menos” y yo no puedo evitar sonreír y llevarme una mano a la boca. ¿Quién iba a decir que el mejor amigo de un Ravenclaw era el fantasma de Gryffindor? Al parecer no soy la primera en acompañar a Matt en una de sus rondas nocturnas. El fantasma se percata de mi existencia y comenta a Matt lo guapa que soy. Es halagador que te lo diga un fantasma de a saber cuántos años. Por aquella época la belleza de las mujeres seguro que no era el cannon que yo llevo. Sonrío agradecida al fantasma con algo de diversión y veo como Matt corta la escena, pidiéndole ayuda al fantasma.
El hombre transparente no dijo nada más para no seguir incrementando murmullos. Él se fue en una dirección y Matt y yo fuimos en la contraria para alejarnos del peligro. Cuando llegamos al final del pasillo, pudimos escuchar a Nick.
-¡Bu! ¡Jajaja! ¿La he asustado, señora? ¡Normal, soy un fantasma! ¡Jajaja! –Era sorprendente cómo se reía de fuerte un fantasma.- Bueno cuénteme señorita Pince, ¿cómo le van las cosas? ¿no tiene sueño? ¿le acompaño a su cuarto? Por cierto, ¿usted dónde duerme? Si no duerme podría hacerme compañía. Las noches son tan aburridas…–Este Nick cuando empezaba hablar no había quién le parase los pies.
Yendo para el sentido contrario llegamos a una zona en dónde estuvimos lejos de ningún peligro. Saqué mi varita y conjuré un Lumos muy tenue, lo suficiente como para iluminar lo que tenía delante y no darme de bruces con ningún estante, pero no tanto como para verse a más de diez metros con objetos de por medio. Matt me pregunta que hacia dónde y lo miro con un gesto interrogativo, dudoso. Después de la carrera, me he desorientado y no sé ni dónde estoy. Mis ojos se habían adecuado al ambiente y podía ver lo que estaba a menos de un metro de mí, además de que no quería mirar más allá. Mirar la profundidad en un sitio tan siniestro y oscuro me hacía divagar sobre las posibilidades de que un monstruo sangriento saliese de una estantería y atentase contra mi vida. Odiaba la oscuridad como aquella, por lo que no quería concentrarme en ella ni lo más mínimo si no quería salir corriendo de allí.
-No sé dónde está la entrada a la zona prohibida. No me ubico. –Le contesto.-Si tú sabes, te sigo.-Le doy paso, para que él tome las riendas de la dirección y me coloco a su lado.-Parece que te llevas bien con el fantasma… Tú sí que sabes buscarte amigos…-Digo con un aire sugerente el “tú sí que sabes”, imitando la misma frase que había dicho Nick apenas un minuto antes.- ¿No sueles traer a muchas chicas en tus grandes aventuras Aztecas? –Bromeo, hablando normal pero en voz bastante baja, sin llegar a susurrar.
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Matt Denbrough el Dom Jul 06, 2014 2:35 am




Soy Ravenclaw, me conozco la biblioteca como la palma de mi mano ― Bromee sobre la fama de empollones que teníamos, la verdad es que lo que se dice un alumno aplicado... aplicado yo no era, me gustaba leer y saber un poco de todo, incluso en las asignaturas que me gustaban mucho del año que viene ya me había estudiado todo el temario, pero comparado con mis compañeros de casa yo era un pésimo estudiante, no entendía muy bien porque el sombrero me había metido en Ravenclaw ¿Seria porque era un poco curioso? A lo mejor había sido por descarte, porque tampoco es que yo me viera con la túnica de otra casa la verdad ― Ven, sígueme ― dije tomando la delantera dejando la mano hacia atrás para que me agarrara.


Intento mirar mal a Natalie por burlarse de mi pero no lo consigo y en vez de ponerme serio acabo sonriendo ― Nick es un gran aliado, como no hace ruido al caminar y atraviesa paredes ― bromeo encogiéndome de hombros por mi seudo-humor negro ― Es bastante simpático y como en el castillo no hay mucha actividad nocturna... suele acompañarme ― termine de explicar el porqué de mi relación con él antes de que la sucia víbora volviera a ridiculizar las palabras del fantasma para burlarse de mi Si lo sé no la traigo   ― No... no traigo chicas a mis "aventuras Aztecas" porque solo traigo a las que me gustan de verdad ― Me giré para guiñarle un ojo y ZAS en toda la boca!  pensé al ver su reacción, ya que se mete conmigo tendré que sacar provecho de alguna manera ¿No? ― Bueno, ya estamos aquí, tarde o temprano me enterare de los que estabas buscando en la zona prohibida ¿Vas a contármelo tu o esperaras a que lo descubra por mi mismo? ― dije un poco indignado (no mucho, era más teatro que otra cosa) pero parece mentira que hayamos llegado hasta aquí y aun no me haya contado nada ― ¿Que puede ser tan malo para que no quieras contármelo? o... ¿Vergonzoso quizás? Porque lo más vergonzoso que se me ocurre es que sea una enfermedad venérea... pero lo dudo muchísimo viniendo de ella, y mucho menos que pretenda encontrar la cura en un libro de la zona prohibida  le di vueltas a mi cabeza en lo que ella me respondía !Espera un momento! Si es una venérea y nos estuvimos besando antes... YA NO ME GUSTA LO QUE ESTOY PENSANDO  sacudí la cabeza esperando que esas ideas se fueran lejos y sonreí esperando que no se notara que me había puesto a sudar de repente.


Burlarme de ella en mis pensamientos no me había salido muy bien, además de que sabía que ella no era de esas, así que dejé de hacerlo. Nos paramos un momento a hablar en un pasillo y se nos fue el santo al cielo, dejamos de buscar y me olvidé por completo de donde estábamos hasta que una difusa mancha blanca nos atravesó a toda velocidad.

―  !CORRED TORTOLITOS, NOS HAN DESCUBIERTO!


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Natalie Corvin el Dom Jul 06, 2014 4:39 pm

Matt sin duda era Ravenclaw. Hay mucha gente con espíritu aventurero, con ese arte para las travesuras, con esa manera especial de meterse en líos una y otra vez. Pero la curiosidad que tiene este Ravenclaw es increíble. No creo que el sombrero lo metiese en la casa azulina por sus dotes o habilidades con el estudio, ya que ambos sabemos que no es muy bueno en eso. Él se ofrece en coger la delantera, puesto que yo ya estaba totalmente desubicada y me tiende la mano, sujetándola con firmeza. No pensaba caminar yo sola detrás de él, la primera en morir siempre es la última de la fila y aquí sólo somos dos. O va él detrás o no me suelta, pero yo no muero.
Caminamos y hablamos con algo más de soltura; nos acostumbramos a la oscuridad, por lo que nuestra charla se vuelve un poco más alta de lo que debe. Intento incomodarle imitando al fantasma, pero su contestación es tan buena que me deja callada, con una sonrisa y una mirada de lo más divertida y reprochadora a su guiño.
-Tienes una habilidad innata para ligar… -Comento y me doy por vencida en mi intento de meterme con él. Siempre consigue cortarme y encima dejarme callada.
Pregunta nuevamente por lo que ando buscando en la sesión prohibida y me doy un golpe en la frente mental ya que no he pensado como voy a explicarle que vengo buscando información sobre el señor tenebroso y las artes más oscuras. Sólo quiero tener claro qué se supone que hay ahí fuera, tengo diecisiete años y vivo bajo la cerrada mente de mis padres, los cuales pretenden inculcarme hasta el último ápice de conocimiento mágico basado en las Artes Oscuras. Me ocultan tantas cosas que no sé ni qué es eso que defienden, pero a lo que no juran fidelidad. Pongo los ojos en blanco.
-Ya lo descubrirás por ti mismo. ¿Tienes prisa? Pero si estamos a punto…-Digo con tranquilidad, intentando pensar cómo le explico yo eso.- No es malo, ni tampoco vergonzoso. Sólo me lo guardo porque sé que te concomerá la curiosidad hasta el fin de tus días…-Añado, tirando de él para que se pararse en ese pasillo y aprovechar el vaivén para acercarlo a mí.- O por lo menos, hasta que lleguemos a la zona en dónde está el libro. Que ya ahí será inevitable que lo sepas.-Normalmente parece que hablamos con la oscuridad, pero como lo he acercado a mí, puedo verle el rostro cubierto por las sombras.-Y cuando digo que tienes una habilidad innata para ligar es porque funciona, ¿eres consciente?-Claro que era consciente. Llevábamos todo Hogwarts en la misma clase, tenemos confianza y él es uno de los pocos con tanto éxito con las chicas; o por lo menos desde lo que yo sé. En mi rostro se forma una sonrisa y voy a besarlo, pero el fantasma de Nick parece ser cuánto menos oportuno. Me separo de golpe y escucho sus gritos. Él comienza a correr y yo le sigo. Menudo despiste quedarnos hablando en medio de la nada como si fuera lo más común del mundo. En un cruce, tiro de él porque se veía que íbamos a discernir en opiniones y hago que vengas por donde hecho yo, para luego ir hasta el fondo de ese pasillo y agacharnos en las esquinas. Es el sitio en donde suele estudiar la gente, que sólo tiene una entrada.
Tarda como un minuto en escucharse los pasos de la mujer y yo intento contenerme la risa al ver el rostro de Matt, pues inevitablemente me hace gracia. En aquellas ocasiones hasta una cucaracha me hace gracia; bueno no, esas cosas no me hacen gracia nunca. Vemos como la bibliotecaria pasa de largo con cara de pocos amigos y yo gateo hasta allí para ver hacia dónde se dirige. Abre la puerta de la zona prohibida y la vuelve a cerrar tras de sí, entrando para intentar pillar a esos alumnos que cree que hay ahí dentro. Vuelvo en mis pasos, quedándome de rodillas al lado de Matt.
-Creo que vas a tener que aguantarte hasta otro día para saber qué es lo que quiero buscar. ¿Vamos a buscar tu mapa? –Pregunto; tengo la sensación de que fuera de Hogwarts habrá menos gente y fantasmas que puedan molestarnos.
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Matt Denbrough el Lun Jul 07, 2014 9:58 pm



Odio cuando Natalie se intenta hacer la interesante ¿Que pretende? ¿Atraer AUN MAS mi atención? como si lo necesitara. Pero por lo que se ve esa técnica surge efecto en mi y con cada frase que dice nos acercamos un poquito más, la cosa empieza a ponerse interesante con cada palabra cuando ya hay contacto entre nosotros, yo escucho todo lo que dice pero no puedo evitar prestar mas atención a cada gesto de sus labios que a lo que está hablando realmente, llevo una mano hasta su cadera y le agarro por la costura del pantalón, metiendo un poquito el dedo entre este y su cálido cuerpo, notando el rose de su suave piel de terciopelo. Tiré de ella hacia mi muy suavemente y fue entonces cuando Nick hiso aparición.


Echamos a correr por los pasillos hasta que ella tiró de mi porque había encontrado a un pequeño rincón que nos serviría muy bien como escondite. Nos agazapamos allí los dos juntos esperando que pasara de largo, por que como entrara allí dentro estaríamos perdidos, para colmo ella se descojonaba y no hacía más que pegarme la risa a mi ― ¡Shhh! Nos van a pillar ― intentaba decirle entre pequeñas carcajadas. Al cabo de un rato nuestra perseguidora pasa de largo y a mi sexy compañera no se lo ocurre otra cosa que la de gatear para asomarse y así ver a donde se había dirigido la bibliotecaria, posición que hiso que me resultara totalmente imposible reprimir mi ganas de darle un pequeño pero cariñoso azote en semejante culo, el cual creo que disfrutamos los dos por igual (todo hay que decirlo)


La miro con el ceño fruncido cuando me dice que hoy no sabré lo que estaba buscando ― No me parece justo, tendré que seducirte para sonsacártelo ― y con un pequeño "Jum!" puse mi cabeza bien alta, medio girada hacia un lado, como en un pequeño gesto de soberbia, mirando de reojo a ver si la muchacha sonreía, pues estaba bromeando ― Es que salir ahora del castillo... no va a ser tarea fácil ― añadí pasándome la mano por el pelo pensando en las opciones que teníamos ― Vamos ― le dije volviéndola a coger por la mano para que me siguiera ― Salgamos de aquí antes de que alguien termine pillándonos ― Empezamos a volver sobre nuestros pasos, a gachas y en dirección a la salida. No se me ocurría ahora mismo como salir, pero tampoco podíamos quedarnos sentados esperando y así mientras iba pensando ― Oye, ¿Y no te gustaría mas que buscáramos alguna habitación vacía, tranquila y acogedora, y nos metiéramos los dos hasta que se haga de día? ― Le ofrecí como alternativa, sobretodo mas calentita, a estar deambulando por los jardines.



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Natalie Corvin el Mar Jul 08, 2014 2:02 am

Aquella situación no voy a olvidarla durante mucho tiempo. Es muy gracioso ver a duras penas como el rostro de su amigo está a punto de estallar de risa y cómo debes contener las ganas de reírte porque en menos de segundos alguien que puede castigarte y amargarte la vida, aparecerá justo a nuestro lado. No sé cómo, pero lo conseguimos y aquella mujer que por el día parecía tener el oído más agudizado del mundo, por la noche el cansancio le hacía perder la habilidad. Cuando informo a Matt de lo que veo más allá de nuestro camino, su respuesta me hace mucha gracia.
-¿Más todavía? ¿Eres capaz de eso?-Le digo a cuatro patas justo delante de él, con una traviesa mirada.- Ni así lo conseguirías y eso que es difícil decirte que no.-Sonreí, sentándome de rodillas a la vez que le doy la opción de ir a por su mapa. Él no se ve muy convencido por razones de lo más lógicas y sujeta mi mano para salir de allí. ¿Ambos seremos consciente de todas las veces que nos estamos cogiendo la mano? No me quejo lo más mínimo, de no ser así estaría todavía más al tanto de que nada me atacase desde la oscuridad.
Salimos rápidamente de la biblioteca al tener vía libre, puesto que la bibliotecaria se fue en el sentido contrario y llegamos al pasillo de la planta número tres, caminando sin hacer el más mínimo ruido, o intentándolo por lo menos. No se le ve con ánimos de salir afuera y la verdad que la idea que da es mucho más tentadora. No había tenido en mente quedarme toda la noche fuera y aun así no tiene por qué ser hasta que amanezca. Pero quedarme con Matt en un aula vacía, en un rincón oscuro, sólo él y yo… me parece una idea de lo más llamativa.
-En la segunda planta hay un aula vacía. Bueno, ahora mismo todas están vacías… -Pongo los ojos en blanco por mi comentario lleno de información útil.- Tú ya me entiendes.-Y tiro de él hasta la planta baja.
Como está oscuro pruebo todas las puertas, pues no estoy segura de cual es. Nunca está cerrada, ya que está habilitada para estudiar si quieres absoluto silencio. La tercera que pruebo se abre y hace un ruido de lo más escandaloso, ya que roza con la curvada piedra del suelo. Miro a Matt con cara de pocos amigos, para que él me dé su veredicto de si he hecho mucho ruido y lo mejor es huir, o si en realidad no fue para tanto. Me meto en el interior y allí dentro siento como si pudiera hablar con más libertad, aunque sigo hablando bajito. Le sujeto por la corbata y le tiro hacia mí suavemente, adentrándonos en la oscuridad de la habitación.  
-¿Qué quieres? ¿Idear una manera de salir de Hogwarts? ¿Qué te diga lo que iba buscando en la zona prohibida? –paro de tirar de él cuando mi espalda roza la pared.- ¿Terminar lo que empezamos en el baño de Myrtle? –susurro eso mucho más bajo que todo lo demás, mordiéndome el labio inferior.
Él era hombre al fin y al cabo y siempre he tenido que ser yo quien para cuando la cosa avanza demasiado, no obstante, no por eso dejo de tener el deseo de besar los labios del atractivo chico que tengo delante; y es que no iba a negar que me atraían lo que ninguno me había atraído hasta ahora. Más él debe esperarse cómo terminaría esto, por lo que él decide cómo continuar mientras mi mirada flirtea con la suya y sus labios.
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Matt Denbrough el Miér Jul 09, 2014 6:52 pm



Sonrió y asiento acariciándole la parte posterior de la cabeza como consolándola por haber dicho lo de las aulas vacías ― Si si, te entendí ― dije después de que se me escapara una pequeña carcajada y antes de que me raptara y me arrastrara por todo el castillo. Como ella dirigía y todo estaba muy oscuro me agarre con ambas manos a su cadera para no perderme en lo que iba probando puertas (en realidad era solo para meterle mano) y cuando me miró por haber hecho ruido con la puerta yo solo supe encogerme de hombros entre cerrando los ojos como diciendo: si, la acabas de liar parda, pero ya no importa (todo eso con un simple gesto)


Justo termine de cerrar la puerta con sumo cuidado cuando Natalie tira de mi adentrándose en la oscuridad de la habitación ― Pues lo de tu libro era algo que me daba bastante curiosidad... ― le digo en un tono bastante bajo antes de acercarme y robarle un pequeño beso ― Y lo de salir a los jardines era el plan b ― continuo alternando frases con besos cada vez más intensos ― ¿Por qué iba a querer quedarme con la tercera opción? ― Esta vez sus labios me atraparon  en un hechizo el cual me impedía separarme de aquella fuente de placer dulce que apenas me dejaba respirar y me nublaba la mente no dejándome pensar en otra cosa que no fuera ella, su boca, su cuerpo, besarla, acariciarla... ― Venga ― beso ― explíca... ― beso― ...melo ― beso ― a ver. ― Y tras comprobar que eso de hablar cada vez me costaba más decidí desistir por un rato. Cogí a la chica, levantándola del suelo para llevármela hasta una mesas cercana y dejarla sentado sobre la misma, yo me quedé de pie frente a ella rodeado por sus piernas. Comencé besándola por detrás de la oreja, desabrochándose algunos de los botones superiores de la camisa para tener mejor acceso mientras subía y bajaba por todo su cuello.


Después de un buen rato me cansé de estar de pie y decidí cambiar de "postura", metí las manos por debajo de ella agarrándola con muchas ganas por su perfecto culito, la levante nuevamente en el aire y me senté en el suelo, apoyando la espalda contra la pared y dejando a mi sexy compañera sentada encima de mi ― ¿Porque no hacemos esto más a menudo? ― pregunté pensando en que me gustaría la posibilidad de tener más dosis semanales de Natalie. Si los dos nos lo pasábamos bien y a los dos nos gustaba... ¿Cuál era el inconveniente?

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Natalie Corvin el Jue Jul 10, 2014 1:43 am

Matt no sólo me besa tras aquella insinuación e intento por mantener una converasción, sino que aprovecha para bajar sus manos por mis piernas y sujetarme, para ponerme sobre una mesa. Miento si digo que esto no me está haciendo plantearme cosas. Sus besos por mi cuello y garganta, su juguetona mano desabrochándome los primeros botones. Esos botones que mis amigas insistieron en que llevase desabrochado y que yo ignoré. Inevitablemente incluso me pongo nerviosa ante la situación. “Vaya, ¿y esto?” me pregunto, sintiendo mis pulsaciones chocar contra mi pecho. El lugar se queda sumido en un profundo silencio, en dónde lo único que ocurría era una interminable serie de besos. Intensos, cortos, largos y llenos de pasión. Intento no darle importancia a lo de estar nerviosa, es una tontería.
Con una fuerza que no me esperaba del Ravenclaw me levanta de allí y se apoya contra la pared, dejándose caer hasta dejarme sobre él, con una pierna a cada lado y su rostro justo en frente. Mis manos sujetan con ganas los mechones de pelo que caen por su nuca, atrayéndolo hacia mí para no cesar esos besos adictivos. Paro en cierto momento y le peino el resto de su cabellera que cae por su rostro, haciéndoselo hacia atrás. No me gusta cómo le queda, por lo que le vuelvo a despeinar, intentando buscar el peinado perfecto.
- Si lo hiciéramos más a menudo seguro que no terminaríamos cansando. No hay quién te aguante dos días seguidos, Matty…-Digo con un mohín de lo más gracioso, conteniéndome la risa. Me gusta llamarlo Matty, es un poco gay, pero era el único mote que podría ponerle con el nombre tan pequeño que tiene que carece de diminutivo. Le doy un golpecito en la nariz con el dedo índice de manera cariñosa.- Es broma. Pero ahora vienen los exámenes finales y en menos de tres semanas se acaba el curso, creo que nos hemos quedado sin tiempo…-Acerco mi nariz a la suya y la rozo, sintiendo la respiración de ambos.- Quizás si quedamos en verano, podamos pasárnoslo mejor. Y no tendríamos que escondernos en una aula vacía, sino que la noche sería nuestra…-Susurré a aquella distancia de él, atrapando su labio interior con picardía, antes de volver a besarlo con lentitud. Total, tenemos toda la noche.
Si una noche en Hogwarts es divertidísima junto a Matt, no quería imaginarme teniendo Londres para nosotros solos.
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Matt Denbrough el Vie Jul 11, 2014 3:18 am


Medio sonrío cuando se mete conmigo y dice que es difícil aguantarme "Ni que ella fuera mis simpatía precisamente" digo mentalmente como respuesta, un poco picado, pero totalmente en broma. me alegro cuando me dice de quedar en vacaciones, yo pensaba que estaría solo y aburrido todo el verano pero quedando con ella la cosa podría ser muy diferente. Lo de enrollarnos por ahí a escondidas a mi me daba bastante morbo y sentía que la noche ya era nuestra ― Pues a mí lo de vernos por ahí a escondidas... me gusta ― le confesé ― Pero tienes razón, si nos lo montamos tan bien teniendo tantos impedimentos imagino de lo que seriamos capases con total libertad ― añadí guiñándole un ojo dando rienda suelta a la imaginación.


El tiempo iba pasando y en aquella sala cada vez hacia más calor. Sentada sobre mi Natalie parecía tener un ansia insaciable por mis besos, un fuego inextinguible con el que podía quemarme fácilmente. No era la primera vez que me pasaba y seguramente no sería la última, ya en ocasiones pasadas había intentado ir a mayores con ella (sin propasarme, que soy un caballero) no había hecho nada que no sugiriera la situación, pero su respuesta siempre había sido negativa. Yo como buen persistente que soy (las malas lenguas dirían que soy cabezudo, terco o testarudo) nunca me daría por vencido y siempre pensaría que esta vez seria la definitiva.


Me quité la corbata para, entre beso y beso, ponérsela alrededor de la cabeza tapándole los ojos, la agarre y la fui dejando caer de espaldas sobre el suelo muy despacio, me puse sobre ella sin dejar de besarla y alternando con algún que otro mordisquito,  empecé a bajar por su cuello hasta llegar a su clavícula, sin pararme seguí bajando por su sugerente escote mientras iba quitando uno a uno los botones que me iba encontrando por el camino, hice una parada especial en el ombligo mientras con una de las mano empezaba a subir por el interior de su muslo metiéndome peligrosamente bajo su falda.
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Natalie Corvin el Vie Jul 11, 2014 5:05 pm

No iba a ser yo quién se quedase en casa aburrida. Tengo animal mensajero, pergamino y pluma para mandarle a Matt todos los días una carta para que me saque de casa y pasárnoslo bien. No es que me aburra pero mis padres no son los más divertidos que hay y mi hermano nunca pisa mi casa si no estrictamente necesario. Sé un montón de lugares en Londres en dónde con él divertirse se quedaría corto, además sabiendo como le gusta armar caos y meterse en líos a Matt, todavía más.
Aquello se convierte en una insaciable batalla entre beso y beso. Mis manos están colocadas en su cuello, acercándome tanto a él que el hueco que hay entre ambos es prácticamente inexistente. Es una metáforica guerra en busca del dominante; los besos se vuelven sumamente pasionales e intensos e inevitablemente mi capacidad para resistirme desaparece. Y es que me resulta imposible decirle que no. ¿Por qué voy a decir que no a algo que me gusta, con lo que probablemente disfrutaré todavía más y satisfaré mis deseos? No tiene sentido.
Matt se quita la corbata y me tapa los ojos con ella, dejándome sin ninguna visión. Sonrío pícaramente aun con sus besos en mis labios y siento como me mueve a su merced, hasta dejarme con la espalda pegada al suelo. Noto como su cuerpo se acerca al mío y me estremezco sólo de pensar cómo su mano desabrocha los botones de mi camisa. La respiración se me acelera.
Puedo tener todo tipo de fama en este colegio, pero la gran mayoría desacertada. Nunca había llegado a la “segunda base” con un chico y lo cierto era nunca había tenido la necesidad. Matt ahora mismo me tiene sólo para él, pero cuando su mano, traviesa, se mete por el interior de mi falda, se me encoge el corazón. Yo estoy muy segura de mí misma, pero en base a la inexperiencia, no quiero continuar con él aquí por mucho que mi parte carnal lo esté deseando a gritos. Bajo una de mis manos hacia la suya y la sujeto antes de que llegue más arriba.
Una vez más me siento estúpida. Frunzo el ceño y me quito la corbata, despeinándome puesto que no tuve el menor de los cuidados.
-Lo siento.-Me disculpo, como siempre hago, de mala gana y me empiezo a abrochar los botones de la camisa. El problema es que en ese momento no podía sentirme tan insatisfecha. Él es consciente de que yo nunca le he dicho que sí, ¿por qué insiste? Aunque no creo que sepa que realmente es que no lo he hecho con nadie. Me echo el pelo por detrás de la oreja tras abrocharme los botones necesarios para no enseñar más de lo debido.- Ya sabes que la respuesta es no.-Digo, pero en realidad no es lo que pretendo hacer ver, por lo que tras una pausa, añado lo siguiente:- Por lo menos aquí y ahora. Que nos encuentren haciendo pellas con besos de por medio es soportable. ¿Pero te imaginas que nos encuentre algún profesor a deshora en una situación más comprometida? –Sólo de imaginarme la cara del profesor Höhner o la profesora Fenixheart puedo sacar una epopeya narrativa. Bajo la mirada y veo como entra luz. No era luz en realidad; sólo claridad. El sol probablemente ni siquiera esté fuera, ni cerca de estarlo. Pero el cielo ya no era profundamente negro. Me levanto y me sacudo la parte trasera de la falda.- Perdona, ¿vale? La próxima vez controlaré mi libido para no cortar el rollo por cuarta vez consecutiva.-Bromee, encogiéndome de hombros y tendiéndole la mano para ayudarle a levantar.
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Matt Denbrough el Lun Jul 21, 2014 1:45 pm


Tras el "Lo siento" me apartó con la mano, empujándome como si de repente me despreciara, como si los besos que nos habíamos dado ya no causaran ningún efecto en su afrodisiaca piel y el calor que provocaban en ella se hubiera enfriado hasta el punto de ser un frio tempano de hielo en su interior. Sonreí un tanto forzado ante lo "cómico" de la situación, la verdad es que era algo que sabía que podía ocurrir y no se lo reprochaba, era culpa mía, tras tantas negativas debería estar más que acostumbrado a su rechazo. Pero es que cada vez que nos enrollamos, entre besos y caricias,  volvía a hacerme ilusiones de que esta vez sí sería la buena y que por fin ella y yo... pero no, al final siempre acababa huyendo de mi y no sé qué es lo que termino haciendo mal. Natalie era una chica estupenda y el ser una frígida era uno de sus pocos defectos. Es broma, en realidad no pienso que sea una frígida , lo que pasa es que a nadie la gusta que le rechacen de esa manera y me sentía un poco dolido.


Solté una pequeña carcajada al escuchar sus motivos ― ¿Seguro que es por eso? ― le pregunte sin pretender sonar sarcástico. Repito que no estaba para nada enfadado, había pasado una estupenda noche en compañía de una chica increíble, no podía pedir más ― ¿No será que tienes miedo de que te guste tanto el estar conmigo que luego no puedas dejar de pensar en mi?   ― bromee entre risas mientras ambos nos adecentábamos un poco después de aquella noche loca ― Eso es amor Natalie ― le dije con unos pequeños codazos mientras la miraba y me reía. La chica se puso algo mas serie y me pidió perdón, asegurándome que aquella situación no se repetiría, cosa que me horrorizaba ― ¿Tu cortarme el rollo a mi? ― respondí rápidamente con una gran sonrisa intentando que la muchacha no se sintiera mal ― Que quede claro que si aquí no ha pasado nada hoy es porque yo no he querido. Llego a usar todos mis encantos esta noche y tú me estaría suplicando a mi ahora mismo ― le quite importancia al asunto bromeando y echándome las culpas a mi ― Lo que pasa es que yo soy un caballero y considero que mis encantos son un poder casi sobre natural, irresistibles para cualquier mujer, por lo que sería como hacer trampas. Para mi eres una chica muy especial quiero conquistarte de verdad, con esfuerzo y sacrificio ― y tras guiñarle un ojo cómplice, pues en la broma había algo de verdad.


Una tenue luz empezaba a iluminar las ventanas indicándonos que era hora de irnos. Terminamos de recoger nuestras cosas y nos acercamos a la puerta, agarre el pomo con una mano, haciendo intención de abrir pero me tomé un momento para dirigirme a mi compañera. Le puse la mano en el hombro, bajando por su brazo hasta llegar a su mano ― Me lo he pasado muy bien hoy contigo, no quiero que cambien ni te reprimas cuando estás conmigo, lo que tenga que ser será. Repetiría sin dudarlo   ― Tras dejarle claro que no me importaba que hubiera acabado la noche como acabó (por si la broma de antes no lo expresó del todo) Abrí la puerta y asomé la cabeza con cuidado en busca de algún profesor, aun era demasiado temprano como para que hubiera nadie despierto pero era mejor prevenir ― Todo libre ― dije susurrando, pues la puerta ya estaba abierta ― Supongo que esto es una despedida ― y sin pensármelo dos veces la agarré de la cara con delicadeza plantándole un beso, el último beso, no fue el más sensual pero sí el más emotivo; las despedidas siempre eran, en cierta manera, tristes y no solía besar a las chicas cuando les decía adiós, pero ella era especial. Abrí las puertas de par en par y salimos, automáticamente nuestros caminos se dividían en ese mismo lugar por lo que cada uno cogió su camino y nos separamos. Inevitable mente me di la vuelta y empecé a caminar de espaldas, pues odio que se marche pero me encanta ver cómo se va.

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