Situación Actual
21º-14º // 5 octubre luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Apolo MasbecthMejor PJ ♂
Circe MasbecthMejor PJ ♀
Alexandra B.Mejor User
Denzel S.Mejor roler
Ashanti ButtonMejor nuevo
Joshua EckhartMejor jugador
Sam & HenryMejor dúo
Eva WaldorfPremio Admin
Afiliaciones
Hermanas [2/4]
Expectro PatronumExpectro Patronum
Directorios [8/8]
Élite [36/40]
1zp6r0z.jpgSaint Michel UniversitéMagic WordsBelovedHogwartsExpectro PatronumExpectro PatronumExpectro Patronum
Redes Sociales
2añosonline

Howling Furies [Katerina]

Fiona T. Shadows el Dom Mayo 25, 2014 10:02 pm

Katerina S. Howland.
Viernes, 03.00 horas.
Discoteca, Londres.


La noche reaviva el instinto de los depredadores, con la oscuridad llega la cacería. Aquel ser avanzaba por los tejados a gran velocidad, silencioso e inexorable. Salvaba el espacio entre los edificios con saltos felinos, deslizándose con cierta elegancia por la oscuridad. El hombre lobo sonreía en medio de su avidez. Se sentía libre y poderoso. Aquellas horas de luna llena constituían su reino. Las tinieblas le pertenecían, y entre ellas se mimetizaba haciéndose casi invisible a los pobladores. Los olía, percibía sus corazones calientes bombardeando sangre, espiaba sus movimientos rutinarios en sus hogares. Estaba cerca, muy cerca. El hombre lobo mostró una sonrisa deformada por los colmillos, y sus dedos de uñas curvas se tensaron con ansia. El ser esquivó con repugnancia la silueta de un edificio, con sus escalinatas vacías bajo las columnas, y pronto quedó ante su vista un local abierto y lleno de gente. Una grieta de luz apenas se distinguía en su puerta principal, pero las pupilas avezadas del monstruo la captaron al instante, con una audeza de halcón.

Por fin. A pesar de su apetito, pronto advirtió la proximidad de un hombre que permanecía asomado a la terraza de un ático, fumando. El individuo lo había visto, y ahora entrecerraba los ojos, dubitativo, intentando concretar qué era aquello que se movía tan cerca de él, entre las sombres. Un testigo. Qué inoportuno.
El tipo no pudo seguir observando. De varios saltos, el hombre lobo había llegado hasta allí y, de un zarpazo, le cortó el cuello sin que pudiera emitir el más mínimo gemido. Eran tan vulnerables los humanos… El hombre logo, inconsciente en su forma humana de lo que estaba sucediendo con su cuerpo, saboreó la salpicadura de sangre que le cruzó la cara mientras el cuerpo de su última víctima, ya inerte, caía al vacío hasta estrellarse contra la acera, seis pisos más abajo. El hombre lobo dejó que el ruido seco, contundente y breve del cadáver aplastado anunciara el final de aquel movimiento imprevisto.

El hombre lobo acababa de perder así la invisibilidad de sus movimientos; un cuerpo en la calle llamaría pronto la atención.

***

Dejó la copa sobre la barra, vacía. Llevaba pocos días en Londres, y había gastado más del dinero que podía permitirse en salir cada noche. Estaba cansada de la monotonía que había llevado durante los últimos años y quería  mantener su cabeza lejos de distracciones, por lo que había optado por ir aquella noche a un local bastante transitado de la capital inglesa. Echó su pelo hacia atrás y el camarero llenó de nuevo su copa. No conocía a nadie, no sabía nada de sus antiguas amistades, por lo que había forjado una pequeña relación cordial con el camarero que trabajaba en el local colindante al hotel en el que se alojaba. Sonrió y acabó con el chupito. – A este paso, te tocará llevarme a rastras a casa. – Dijo la chica posando su trasero sobre el taburete y dejando su chaqueta en un lateral de la barra. Suspiró y miró a su alrededor, donde la gente se agrupaba bailando. Era divertido cuando ibas con gente, pero su estado de ánimo no le permitía moverse del asiento. Sí, sería mejor pasar la noche hablando con el camarero, cuyo nombre ni si quiera sabía. – A todo esto, ¿Tienes nombre? – El chico rió y se presentó, pero el ruido no permitió que Fiona escuchara su nombre y por no parecer estúpida, sonrió y asintió como si hubiera entendido algo de lo que le había dicho. Como suponía que habría dicho algo más que su nombre, optó por levantarse de allí y alejarse, pero en el momento que hizo aquello, se dio de bruces contra una chica. Y por mucho que llevase tacones, midiendo menos de un metro sesenta, el golpe fue peor para Fiona. – Perdona, perdona, perdona. – Se disculpó con la esperanza de que la joven no fuese muy borde.

Patata:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Katerina S. Howland el Miér Jun 11, 2014 6:50 pm

Sin prácticamente darnos cuenta se nos había hecho tardísimo a Drake y a mí. Gracias a mis dotes femeninas y de persuasión avanzadas había conseguido convencerlo para que me acompañara a ir de compras. Esta vez no era un capricho, necesitaba comprarme algo útil y bonito para la próxima cita que tendría próximamente con Christopher. No podía ir a un concierto de música clásica con mis trajes horteras que usaba para irme de fiesta y bueno, tampoco es que yo amara irme de compras ni que fuera mi hobbie primordial y más querido, pero aquella ocasión la merecía y necesitaba urgentemente la opinión de una mente varonil como la de mi querido compañero de piso. Así, a pesar de que había ido algo a regañadientes su punto de vista me había resultado de mucha ayuda y me había comprado un vestido precioso, igual de precioso que el ojo de la cara sin el que me quedé.  Aunque bueno, a mí todo me quedaba bonito, por qué negarlo si era la PURA verdad, sinceridad ante todo.

Al terminar de cenar yo le dije que volvería a casa, ya que a decir verdad me encontraba agotada y me apetecía descansar. Por su parte, el decidió seguir la noche en no sabía dónde exactamente, lo que me pareció bien, ya que me lo había apropiado durante la mayor parte del día. - Diviértete, no ligues mucho. - Le di un beso en la mejilla y puse rumbo a la casa, que no estaba demasiado lejos. No obstante, en ese momento actuó mi "yo bipolar", haciendo que de repente unas ansias de diversión y sociabilización me invadieran. De no ser porque sabía que Alicia y Bianca no estaban en casa igual las hubiera persuadido para emborracharnos un poco, era divertido ver a Ali media piripi, pero por desgracia sabía que ellas esta noche tenían planes, por lo que en un arrebato repentino decidí dar media vuelta e ir a una zona de Londres que solíamos transistar en nuestras noches de juerga, con la esperanza de que Drake hubiera decidido ir por aquellos lares. Total tampoco perdía nada por intentarlo y el sueño que tenía hacía unos instantes se había disipado por completo.

Con el objetivo de llegar antes o tener la suerte de cruzármelo decidí coger un atajo que conocía bien, que era una especie de callejón bastante estrecho. A cualquier persona normal le hubiera dado algo de miedo pasar por allí con la poca luz que había, pero yo lo había hecho muchas veces y lo haría rápidamente. No obstante, un sonido sospechoso tras de mí hizo que todos mis sentidos se alarmaran, provocando que mirara hacia atrás bruscamente, pero no vi nada. Lejos de interesarme por el foco de dicho ruido simplemente decidí que lo más sabio era llegar a la zona transitada lo antes posible, sin embargo esta vez fue una aprisión en mi brazo lo que no me dejó avanzar. Por mero instinto llevé mi pie hacia lo que se suponía que era la entrepierna de dicha figura, percatándome al instante de quién se trataba. - En serio, ¿eres gilipollas o te lo haces? - Marcos yacía en el suelo de cuclillas, aunque con una sonora risa que bien conocía y de igual manera tanto me irritaba. - Joder, cada día te superas más. - Marcos era un exnovio de mi infancia que me acosaba de vez en cuando desde que había vuelto a la ciudad y no conseguía quitarmelo de encima por más que lo intentaba. - Kate, tu cada día pegas más fuerte... - Decía entre risas, mientras se incorporaba, aún con las manos en su entrepierna. - ¿Quieres tomar algo? - Estaba segura de que Marcos había visto mi cara de "are you fuckin kiddin me" aún sin haber demasiada luz y mi respuesta no se hizo esperar, ya que tampoco tenía que pensarmelo demasiado. - ¿Me ves con cara de querer tomar algo contigo? Piérdete Marcos. - Comencé a andar hacia donde estaba yendo antes de aquel desagradable incidente, como no, con el detrás pisandome los talones y proponiéndome mil y un planes que ni siquiera me preocupaba por escuchar.

Al llegar, con el simple motivo de librarme de aquel pensado me adentré rápidamente en el primer local lleno de gente que vi, esperando que me perdiera de vista fácilmente y obviando sus llamadas iterativas. Sin embargo, al yo ir tan deprisa y sin fijarme no pude evitar chocarme con alguien. - Muchacha, eres bajita, pero abultas mucho ¿eh? - Bromeé, agachándome para coger algo que aparentemente se le había caído. - Lo siento, estaba en modo fugitiva y ni siquiera me di cuenta de por dónde iba. - Me disculpé, tendiéndole lo que parecía una cartera o algo así. Miré hacia atrás y una sonrisa inundó mi rostro al ver que no había ni rastro de mi persecutor. - Oye,  ¿has visto a un chico así alto, moreno, con un poco cara de estirado pero de buena persona? - Al ver su cara no pude evitar soltar una carcajada. - Vale, te acabo de describir al 80% de los tíos de Londres, soy consciente. - Me autorrespondí.

Podía haberla dejado ir como era lógico y seguir en mi búsqueda, pero teniendo en cuenta que mi acosador aún podría estar por los alrededores y pensando en las realmente pocas posibilidades que tenía de encontrar a Drake, decidí intentar hacer migas con ella, ya que, al parecer, parecía estar sola. -  ¿Te ibas ya? Te sonará raro, pero podría invitarte a algo. Es que a ver, te seré sincera, salir sola ahora es peligroso para mi persona y me aburro. Si, me aburro, tan simple como eso. - Me encogí de hombros, percatándome de que estaba especialmente hiperactiva y habladora, pero aún así no paré. - Te prometo que no intento ligar contigo, me van los machos. - Añadí a modo de broma. - ¿Me acompañas un ratito entonces porfa? No te robaré mucho tiempo. - Dije con una sonrisa. No era raro en mí charlar de aquella manera tan confianzuda con la gente que no conocía, lo que en ocasiones me había provocado problemas, pero ella parecía simpática, y era bajita, eso me hacía gracia. Podía quedarme sola por allí rondando hasta que la cosa se despejara, pero aquella idea era mejor de lejos, así que esperaba que no la rechazara. Además, era alcohol gratis, ¿QUIÉN EN SU SANO JUICIO SE NEGARÍA A ALCOHOL GRATIS CON ALGUIEN TAN SIMPÁTICA COMO YO?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
PB : Evangeline Lilly
Edad del pj : 37
Pureza de sangre : Mestiza
Lealtad : Albus Dumbledore
Mensajes : 117
Puntos : 0
Ver perfil de usuario

Fiona T. Shadows el Miér Jun 11, 2014 11:54 pm

La castaña se había quedado en pesca mirando las botellas apiladas detrás de la barra donde hablaba con el camarero. Parecía la típica feria donde las botellas de cristal se acumulan para que lances una pelota contra ellas y se rompan en mil pedazos. O bueno, para que tires una pelotita con la gracia de encestarla dentro de alguna de las botellas. La verdad es que las ferias nunca fueron su punto fuerte. Porque eran como los circos, donde había payasos. ¿Y a quién en su sano juicio le gustan los payasos? Vamos a ver, alma de cántaro, ves a un hombre vestido de negro por la calle, al cual no le ves la cara y te cruzas a la acera de enfrente para evitarlo, porque te de mal rollo. Pero llevas a tus hijos al circo, o a la feria. Esos lugares donde hombres ataviados con estúpidas ropas de colores, maquillaje blanco, sonrisas siniestras y narices rojas se acumulan. ¿Acaso a esos les ves las caras? ¿No te das cuenta que cualquiera de esos perturbados escondidos tras kilos de maquillaje puede ser un asesino en serie? Malditos muggles y sus estúpidas ferias.

Entre tanto pensamiento absurdo, aquel chico había contestado a su pregunta y ella había decidido que la opción más acertada era huir haciendo la croqueta al no haber oído lo que este había dicho. Pero como todo estaba oscuro y había mucha gente (por lo que hacer la croqueta supondría jugar a los bolos con el resto de personas que había en el local), optó por simplemente darse la vuelta y darse de bruces contra el primer desconocido que se puso en su camino. Bueno, esa no había sido precisamente su brillante idea, pero fue lo que sucedió. Lo que sucedió fue un golpe, pero gracias a Merlín, aquel golpe no terminó con una Fly en el suelo, como solía pasar cada vez que se tropezaba con alguien bastante más alto que el. ¿Qué pasa? ¿Dónde estaban los Hobbits en Londres? ¿Se habían quedado todos en La Comarca? ¿Estaban acompañando a Frodo a tirar el anillo único al Monte del Destino y por eso había tanto orco suelto últimamente? Preguntas sin respuesta. Grandes preguntas, además. – Y tú estás demasiado en medio de mi camino de huída de ese camarero parlanchín. – Contestó Fly imitando el tono de voz de la chica y alzando las cejas al final. Escuchó la disculpa de la chica y buscó con la vista a alguien que pudiera estar persiguiéndola. Porque claro, siendo más bajita que todos los presentes, era obvio que podría ver a un desconocido y reconocerlo como perseguidor o perseguidora de aquella chica. Era demasiado obvio.

Al parecer Fly había perdido la cartera en la caída y ni lo había notado. Bueno, tampoco es que llevase dinero encima como para comprarse un chalet en la playa, pero no era agradable perder la documentación. Por eso de lo trabajoso que es tener que volver a pedir un duplicado de todo. Cogió su cartera y la guardó en el bolso. Chica lista, sí, tremendamente lista. La chica de nombre desconocido comenzó a enumerar una serie de características un tanto… ¿Comunes? Sí, esa era la palabra. A lo que Fly se limitó a torcer el labio y escuchar con detenimiento, como si aquella descripción tuviera fin alguno. Al parecer, la chica lo notó y optó por responderse ella misma. – Más bien al ochenta por cierto de los tíos de todo el mundo. – Se encogió de hombros. – Bueno, sin contar los africanos, los chinos, los indios, los albinos, los… ¿Hace cuanto tiempo que esta conversación dejó de tener sentido?

Antes de poder emprender su rumbo a… Bueno, a este sitio que vas cuando no tienes nada mejor que hacer, o más bien no tienes nada que hacer. Sí bueno, no tenía nada mejor que hacer, así que tampoco opuso demasiada resistencia cuando la chica ofreció tomar algo. Cualquiera en su sano juicio, y viendo lo mal de la cabeza y desesperados que andaban algunos muggles, se hubiera ido por donde había venido. Bueno, por donde había venido la chica, porque sino ella volvería a la barra del bar de donde había huido pocos minutos antes. – Es normal, toda mujer sola a las tres de la madrugada, en un local lleno de tíos y de alcohol acaba haciendo cosas no precisamente buenas. – Afirmó la chica mientras miraba el reloj. Efectivamente, pasaban pocos minutos de las tres de la madrugada. Lo mejor que podía hacer en aquel momento era salir por la puerta e irse a dormir, pero no era lo que le apetecía. No tenía ganas de volver al Hotel. No tenía ganas de encerrarse de nuevo allí a no hacer nada. ¡Era aburrido! Y la teletienda era improductiva. Aunque había algunos productos la mar de curiosos. Como las batamantas, aquello había fascinado a Fly. Una manta, que no es manta, sino que también es bata. ¡Era el mejor invento que los muggles habían hecho después de la electricidad! Bueno, y después del zumo de naranja. Fuerte muggle el que decidió convertir en bebida una naranja, esperaba que al menos le hubieran dado un premio Nobel de… Gastronomía. O de la Paz, porque habría hecho feliz a miles de personas con aquel invento y así habría evitado cientos de guerras. Seguramente, claro. Todo son suposiciones.

Sonrió ante la proposición de la chica y le fue imposible negarse. Vale, era una persona fácil de convencer y más si aquello conllevaba bebida gratis. Venga, que la palabra gratis abre miles de puertas, eso lo sabe hasta un Hufflepuff. Bueno, no, ellos no saben nada, son como Jon Snow. – Vaya, y yo pensando que iba a tener la primera aventura lésbica de mi vida. Rompes la ilusión a cualquiera. – Giró sobre sus talones y se dirigió hacia la barra, pero hasta un lugar más apartado. ¡Lejos de aquel camarero cuyo nombre no había escuchado y se avergonzaba por ello! – Condiciones para que me quede aquí contigo. – Sonrió y apoyó el codo sobre la barra. – Uno, ¿De qué o quién narices huías? – Sí, eso llamaba su curiosidad. La curiosidad mató al gato, pero los gatos son tontos, podían morir todos que a ella no le importaría lo más mínimo. – Dos, has prometido invitarme a algo. Y un… Como quiera que te apellides siempre paga sus deudas. – Se encogió de hombros. – Tres… - Le dio dos besos y le dedicó una sonrisa feliz. Sí, extrañamente estaba feliz sin razón alguna. Aquella situación le resultaba graciosa, así que eso acarreaba que estuviese feliz. – Me llamo Fly, encantada. Aunque eso no es una condición... Bueno, sí lo es. Porque ahora te toca a ti darme tu nombre y esa es la tercera condición. Creo. – Rió por aquello. Gilipollas, gilipollas y lo siguiente también.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Katerina S. Howland el Lun Jun 16, 2014 4:55 pm

En el fondo sabía que no todo el mundo era como yo, de hecho lo más triste era que la mayoría de las personas tenían cierto repudio a relacionarse con los demás de aquella forma tan directa que tanto me caracterizaba, como si creyeran que estaban rodeados de asesinos, violadores o ladrones en todo momento y sin pensar en que realmente las había a las que simplemente les gustaba conocer gente nueva, como yo. "Piensa mal y acertarás" Mi madre se jactaba de repetirme aquel dicho una y otra vez cada vez que tenía oportunidad, pero a mí no sólo me parecía algo incoherente sino una chorrada en toda regla. Con aquel pensamiento no se podía llegar muy lejos, ¿que desconfiar de todo el mundo te ayudaba a ser alguien en la vida y a que te llevaras menos puñaladas? Lo segundo es posible, pero desde luego no se llegaba a ningún sitio siendo así. A pesar de eso yo sabía que lo decía por mi bien, por lo que nunca me paré demasiado en llevarle la contrario o en contrargumentarselo, era una forma de pensar que había heredado de mis abuelos y eso no había forma de cambiarlo a aquellas alturas.

Sin embargo, para mi sorpresa, aquella chica no era como la mayoría. Aceptó alegremente mi invitación y había algo en su tono de voz o en su forma de hablar y expresarse que me hacía pensar que me iba a caer realmente bien después de todo y la verdad es que casi nunca me equivocaba cuando pronosticaba aquel tipo de cosas. Así que bastante más animada la “escolté” hasta la barra. Evitando que la gente se pusiera en medio o cosas por el estilo. La escolté porque si no la perdería de vista fácilmente y no era plan. Entonces, tras unos segundos esquivando borrachos y algún que otro comentario que gracias a mi forma de ser afable y desenfadada me resultaron hasta graciosos, llegamos a la barra. Dejé que ella eligiera el sitio adecuado y me senté junto a ella, colocando el bolso y las bolsas que llevaba en un lugar seguro bastante cerca de mí y mirando al camarero para que se acercara, haciéndole además una leve seña con el dedo.

En lo que este se dignaba a atendernos, ya que estaba bastante ocupado aparentemente, fijé mi atención en la chica que me acompañaba, sonriendo con diversión por la manera en que había formulado la pregunta, aunque no hablé hasta que hubo terminado de nombrar sus “tres” condiciones, recibiendo con gusto los dos besos que había usado para presentarse. – Pues veamos… - Justo en ese momento el camarero hizo acto de presencia. – Nos pones a ambas un coñac, por favor. – Me había atrevido a pedir por Fly, lo que requirió un comentario de mi parte. - ¿Te gusta el coñac? Bueno, si no te gusta, te gustará después de esta noche, que para eso invito yo. – Bromeé, apoyándome en la barra con el codo al igual que Fly. – Por dónde íbamos… Ah si. Me llamo Kate y tú tienes un nombre bastante peculiar, pero me gusta. – Asentí con aprobación, aún sonriente y proseguí con las preguntas. – No cabe duda de que una Howland siempre paga sus deudas. – No sabía muy bien de dónde venía esa expresión, era la primera vez que la escuchaba, pero me resultaba divertida. – Y por último… - Pensé un segundo, tratando de recordar la primera pregunta que me había hecho. – ¡Ah sí! Estaba huyendo del mayor pesado, entrometido, arrogante y estúpido ser que te puedas encontrar sobre la faz de la tierra. – Puse voz de misterio, para darle énfasis y diversión al asunto. – Nah, ahora en serio. Un exnovio de la juventud, ya sabes. – Le quité importancia, haciendo el típico gesto con la mano y dejando espacio en la barra para que el camarero colocara las copas.

Antes de proseguir con la entretenida conversación le di un largo sorbo a mi bebida, sintiendo el calor que ésta producía en mi garganta mientras bajaba. – Ahora me toca a mí, ¿tú que hacías por aquí aparentemente sola? ¿¡No ves que eres chiquitita y te puedes perder o te pueden aplastar?! – Ese último comentario causó en mí una risilla divertida, esperaba que no estuviera muy cansada de que bromearan con el asunto y me odiara por ello. Me acababa de conocer, tampoco era plan de hacerme odiar de entrada, aunque a veces era mi especialidad.

De repente, el grito de un hombre hizo que desviáramos nuestra atención, llevando la mirada hacia el supuesto foco del sonido. Con dificultad pude ver entre la multitud al hombre que estaba causando aquel estruendo, que se movía entre la gente gritando algo que no llegaba a entender del todo. “¿Licántropo? ¿He escuchado licántropo?” Ambas miramos la escena extrañadas, mientras uno de los camareros, ayudado por los guardias trataba de hacer que se tranquilizara y saliera del bar.

Aquella situación había causado una conmoción un tanto incómoda en el ambiente, pero segundos más tarde ya todos volvían a centrarse en sus asuntos, olvidando el percance. - ¿Escuchaste qué gritaba? – Le pregunté a Fly, aún consternada. Probablemente fuera un borracho más al que se le habían ido las cosas de las manos, pero aun así la expresión de aquel hombre me había provocado un escalofrío un tanto extraño.

- En fin. – Dije tras unos segundos, tratando de quitarme aquello de la cabeza. - ¿A qué te dedicas? Tienes cara de… - La miré un segundo pensativa, tratando de hacerme una idea de a qué podría dedicarse, pero fue en vano. – Tienes cara de Fly. – Dije finalmente, consciente de mi esfuerzo fallido y tomando otro sorbo de aquel exquisito cóctel.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
PB : Evangeline Lilly
Edad del pj : 37
Pureza de sangre : Mestiza
Lealtad : Albus Dumbledore
Mensajes : 117
Puntos : 0
Ver perfil de usuario

Fiona T. Shadows el Lun Jun 16, 2014 7:07 pm

La gente iba de un lugar a otro del local, sin preocuparse por el resto de personas que los rodeaban. Ellos ya tenían suficiente preocupación por sostener las copas sobre sus manos y no acabar derramando todo el contenido de estas por el suelo. Y menos mal que eran capaces de hacerlo, porque sino el suelo se llenaría de bebidas y finalmente se volvería pegajoso. Y aquello era insoportable. Tener que pisar un suelo pegajoso era algo tremendamente desagradable. Seguro que pisar el pelo de Snape era igual, por eso de la grasa. Aunque en su caso al menos te llevarías la alegría de pisarle la cabeza a un hombre tan avinagrado como él. Y lo de avinagrado iba más bien por su cara y no sólo por la grasa acumulada en su pelo.

Pasaron entre la gente, porque obviamente no podían pasar a través de ellos, por mucho parecido que tuviera Fly con Kitty Pryde, ella no tenía capacidad para atravesar paredes y mucho menos borrados. No tardaron demasiado en llegar a la barra, pero un numeroso grupo de personas les impedía el paso constantemente, por suerte, su  nueva acompañante era más alta que ella. Bueno, eso no era una novedad, lo raro hubiera sido que hubiera sido más bajita que ella y no fuera un elfo doméstico, o duende de Gringotts o un niño de seis años. Eso si hubiera sido una novedad. Se sentía como una princesa con una gran escolta para no ser aplastada. Era como estar en plena edad media en mitad de una discoteca donde hombres y mujeres se restregaban como desesperados. En realidad no, pero así damos profundidad al asunto. La castaña se encogió de hombros ante la bebida. No era gran fanática de aquello, pero total, era bebida gratis a eso no iba a negarse. Malditos muertos de hambre, así era imposible negarse a nada gratuito. Porque cuando algo lleva la palabra “gratis” ya empiezas a prestar atención. Si te ofrecen patatas, tú no coges, porque luego te las cobran sin que te des cuenta. Pero cuando alguien dice “asesinatos gratis”, tú te ofreces, aunque acabes muriendo. ¡Porque era gratis!

Antes de poder si quiera contestar, la chica se había vuelto a autocontestar. – A ti te dan cuerda, ¿No? – Preguntó sorprendida al mínimo momento en el que la chica cerró la boca. – ¿Tienes una palanca o algo para cargarte y no parar de hablar? – Bromeó mientras llegaban las bebidas que Kate, como decía llamarse, había pedido. Y bueno, no es que dijera llamarse, es que se llamaba así. Lógicamente. La gente no tiende a dar nombres falsos, a no ser que sean trabajadores de la C.I.A. o mortífagos, y ella no aparentaba ser ninguna de esas cosas. Quizá era un agente de los Men in Black y al final de la noche le borraría la memoria. Quién sabe, el mundo está muy loco. – Esos seres son curiosos. Salen de debajo de cualquier pierda para perseguirte. Yo creo que se reproducen como los hongos, o bueno, como los dement… Sí, como los hongos, por eso huelen raro. – Bueno, si era muggle sólo habría entendido “dement” quizá eso era demente, de mentira o cualquier palabra que un loco desconocido al que acabas de conocer pronuncia. También podía ser maga, pero estando en mitad de Londres, era algo complicado. – En fin, que son seres que es mejor no cruzarse con ellos. – Rió intentando quitarle importancia al asunto.

La castaña imitó a su acompañante, pero antes aproximó el vaso  a la nariz. Porque olía las cosas antes de comérselas o bebérselas. Era rara hasta para eso. Arrugó la nariz y le dio un trago. – Esto quema. – Añadió volviendo a arrugar la nariz. Sí, quemaba. Pero no porque estuviera caliente sino por la concentración de alcohol exagerada que tenía. -¡O ambas cosas! Porque teniendo en cuenta mi sentido de la orientación… Sigo en Irlanda, ¿Verdad? – Intentó poner tono de preocupación, pero aquello ya era demasiado absurdo como para no reír ante sus propias palabras. – Acabo de llegar a Londres y no es que conozca a muchas personas… - Dio otro trago a la bebida. – Es triste, lo sé. Pero ahora tengo compañía y sufrirás con mi presencia. Tú invitas, tú me soportas. Así son las cosas. – Vale, si conocía gente. Pero ¿Hacía cuantos años que no sabía nada de ellos? Pues eso, como si no conociera a nadie. Sólo había vuelto a hablar con Drake, con el que no tenía intención de quedar si no era estrictamente necesario, y con Willow, que parecía estar demasiado agobiada con su trabajo. Esta gente que se toma su trabajo en serio…

La música seguía sonando, pero algo rompió la monotonía del sonido ambiental. Un hombre gritando algo de un licántropo. Claro, un hombre lobo en mitad de Londres, jódidamente lógico. Y ni si quiera había luna llena… Bueno, sí la había, pero Fly ni se había dado cuenta. Si no sabía ni que día era, ¿Cómo iba  a saber qué luna había? ¿También tenía que saber el código genético de la patata o qué? – Algo de un licántropo. Creo que se acaba de terminar Drácula y no ha soportado el final. – Volvió a beber, poco a poco, que aquello quemaba y sabía raro. Sí, no era fanática del alcohol.

¿Cara de Fly? ¿Cara de mosca? Eso parecía un insulto, aunque si las moscas iban a la mierda, se estaba insultando a sí misma, ¿No? – Eh… - Ladeó la cabeza. – Cara de Fly… - Repitió. – En realidad me llamo Fiona, pero creo que mi madre sólo me lo puso para que me hicieran bullying en el colegio. Aunque no le salió muy bien. – No, en realidad no. Era cierto que Fly era molesta con casi todo el mundo, era una experta en comentarios hirientes, pero nunca consideró aquello como bullying. Eran comentarios que no hacían daño a nadie, o al menos que ella notase. Y por el contrario, el único bullying que sufrió era el de su hermano. Pero eso era algo más natural que los yogures de Danone. – Ahora mismo no hago nada. Soy un parásito para la sociedad. – Bromeó. Bueno, tampoco era mucha broma, pues en aquel momento no estaba trabajando. Al menos no  hasta que supiera sí habían aceptado el traslado. – Acabo de volver de Noruega y estoy pendiente para un contrato… Así que soy un nini. El sueño de cualquiera, ni estudio ni trabajo. – Se rascó la cabeza. – Pero cobro, que es lo importante. ¿Y tú te dedicas a… - Pausa para pensar. Pausa necesaria. – Déjame adivinar. ¡Catadora de comida para perros! Bueno, no, que no te huele el aliento a esa comida. – Volvió a pensar. - ¿Mariachi? Soy horrible para adivinar cosas, lo sé.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Katerina S. Howland el Miér Jul 02, 2014 3:52 pm

El ambiente bastante animado y con música para bailar, mezclado con los grados de alcohol de nuestras bebidas estaba haciendo que empezara a entrar en calor. De hecho, era cuestión de minutos que me diera por salir a la pista a bailar y a darlo todo, arrastrando probablemente a mi acompañante de aquella noche. Sin embargo, aún podía controlarme un rato más y seguir con una conversación ordinaria como hacían las personas normales. Aquellas cosas eran mis favoritas. Salir un día sola de fiesta y hacer amigos de la nada era lo más divertido del Universo. La de gente que había conocido gracias a aquellas locuras... Unas más agradables que otras claro, había de todo.

Ambas nos encontrábamos cómodas charlando la una con la otra, o al menos eso parecía. Había pocos silencios incómodos y muchas bromas divertidas, gracias a las cuáles no paraba de reírme en casi ningún momento. Gracias a Merlín había dado con una chica chachi con la que pasar el rato y no con alguien rarito al que tener que evadir el resto de la noche. En el fondo me sentía tremendamente agradecida porque aceptara mi proposición, si no fuera por ella ahora mismo estaría de vuelta a casa con un grano en el culo llamado Marcos muy probablemente. - ¿Que no conoces muchas personas? ¡Eso tiene fácil solución! - Debido a que la música comenzaba a subir de volúmen aparentemente, nosotras también ibamos subiendo un pocoel tono de voz para poder escucharnos. - No es que tenga demasiados contactos, pero me resulta fácil conseguirlos, no se si te has percatado... - Una sonrisa divertida no paraba de asomarse en mi cara. Se me había ocurrido una idea que probablemente daría mucho de sí, la cual era divertida, o al menos eso pensaba yo.

Sin embargo la escena del hombre paranóico había hecho que se me bajara un poco la adrenalina, dejándome con una sensación extraña en el cuerpo, cosa que Fly consiguió hacer desaparecer en cuestión de pocos segundos. Hablar con ella era tremendamente divertido, aunque sólo estuvieramos compartiendo datos triviales como nuestros nombres o nuestros oficios, ambas eramos capaces de soltar bromas con casi cualquier cosa. - Pues a mí Fiona me gusta. - Lo decía sinceramente. - A ver, no se lo pondría a mi hija... - Reí. - Pero me gusta, no es tan feo. Podrían haberte llamado... HORTENCIA. - Abrí los ojos para darle más énfasis al nombre, acercándome a su cara. - O... MANUELA. -Esta vez no pude evitar estallar en una risa sumamente contagiosa, a la cuál Fly se unió para luego cambiar al tema de los oficios. - ¿Cobras sin hacer absolutamente nada? He de pedirte que me instruyas diosa Fly. - Hice un amago de reverencia sin levantarme del taburete, terminandome de un último trago la copa y haciendo una seña al camarero para que me trajera lo mismo con un leve guiño travioso. Quién sabe, igual me cuadraba y acababa invitando la casa, no sería la primera vez que me pasaba. - Dios mío, ¡qué cara o qué pelos debo de llevar para que pienses que me dedico a eso! - Hice un gesto de falsa indignación y una vez tenía delante la nueva copa decidí sacarla de dudas. - Pues mira, soy profesora en Hogwarts... - Ya hablaba por los codos, el alcohol me había soltado la lengua. De repente mi Pepito Grillo particular que solía hacer acto de presencia en mi cabeza pero casi siempre tarde me recordó que estaba en una zona muggle, donde el 90% no tenían constancia alguna de la magia. "Yaaaaaaaaas, ¡soy lo peor.!" - ¡En el Colegio Jogos me refiero! - Intenté arreglar la situación, nombrando un colegio que creía que se llamaba así. - Doy clase de... ¡música! Clase de música. - "¿Eso se enseñaba en las escuelas muggles no?" Lo repetía como si yo misma me estuviera convenciendo, mientras asentía fervientemente con la cabeza, lo que resultaba una escena bastante humorística desde un tercer punto de vista.

Esperaba que a pesar de ser una chica tremendamente divertida no fuera demasiado curiosa ni observadora, ya que podría llegar a pensar algo raro, aunque a decir verdad pensaba que había salido bastante bien del paso. - ¡Qué temazo! - Grité cuando empezó a sonar una canción que había escuchado otras veces en alguna discoteca que ahora no llegaba a recordar, levantándome de golpe y agarrando a Fly de la mano jalándola levemente hacia mí para que también se levantara. "Perfecto para cambiar de tema, lo retiro, soy la mejor" Iba a regañadientes, pero conseguí arrastrarla conmigo hasta el centro de la pista de baile, esquivando a todo tipo de fauna humana. Sin ningún tipo de vergüenza comencé a bailar al ritmo de la música, animando a mi compi a que hiciera lo mismo, ya que parecía que no era muy amante de mover las caderas. - ¡Venga Fly! ¡Es un temazo! - Le grité riendo abiertamente, mientras bailaba un poco, por qué no admitirlo, como un pato algo mareado.

Spoiler:
 
Temazo y lo sabes. JAJAJAJAJAJA
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
PB : Evangeline Lilly
Edad del pj : 37
Pureza de sangre : Mestiza
Lealtad : Albus Dumbledore
Mensajes : 117
Puntos : 0
Ver perfil de usuario

Fiona T. Shadows el Vie Jul 04, 2014 4:00 pm

La gente se agolpaba en las diferentes partes de la discoteca, pero principalmente se encontraban en mitad de la pista de baile. Ahí, restregándose cual animales en celo, porque sí, la mitad de ellos parecía que estaban invocando a la diosa de la fertilidad o, más bien, haciendo la danza del apareamiento con alguna borracha que no se fijara en cara de cardo borriquero aplastado por un autobús de dos pisos. Sí, es que eran un tanto feos. A esos realmente no se les podía hacer ni la operación gamba, porque hasta sin cara tenían menos atractivo que un ladrillo. Aunque claro, alguien sin cara es un tanto tétrico y sangriento. Vamos a ver, si tú estás tranquilamente en mitad de una discoteca poniéndote hasta las orejas de alcohol de garrafón y te acercas a un hombre que parece que está jodidamente bueno, el tío se da la vuelta y te encuentras una cara compuesta por músculos y tendones sin nada de piel, ¿Cómo te quedas? Pues eso. Y lo mismo si quitas la cabeza entera, ni que fuera el jinete sin cabeza en mitad de Sleepy Hollow.

¿Qué tenía de malo ser una asocial que acababa de volver a Londres? Bueno, sólo tenía lo malo de aburrirte como una ostra. Porque está claro que las ostras se aburren, porque claro, viven ahí, bajo el mar y desde que las sirenas estaban desapareciendo para convertirse en sopa, la vida tenía que ser incluso más aburrida para las ostras. Y si a eso añadimos la destrucción del ecosistema con la pesca y el petróleo, los chinos comiendo peces (y gatos) como si fueran polvorones en Navidad, los japoneses matando a sus amigas las ballenas para hacer vaselina. – Claro, tú llegas al primer desconocido que se cruza en tu camino y lo atacas para que sea tu amigo. ¡Así cualquiera socializa! – Volvió a reír. A ver, es que si coges a un desconocido y comienzas a hablarle como si les conocieras de toda la vida, quieras o no, la otra persona o huye haciendo la croqueta o te da conversación. En este caso era la segunda, porque a Fly le gustaban más las empanadillas que las croquetas.

Sí, era cierto, había mil nombres horribles, pero a ella no le gustaba el suyo. A ver, todo rubio quiere ser moreno, y todo moreno quiere ser pelirrojo. Obviamente los pelirrojos no quieren ser de otro modo porque no tienen alma y son divinos. Pero el resto del mundo, tenía quejas sobre su cabello, del mismo modo que lo tenían con su cuerpo, sus ojos y su color de piel. Pues lo mismo le pasaba a Fly con su nombre. Fiona era un nombre no demasiado feo, pero tío, no era feo para otra persona, a ella le gustaba más… Magdalena, como los bollos. Vale no, ese nombre era incluso más feo. – O Katerina, ese sí que es feo. ¿Te imaginas llamarte así? – Alzó ambas cejas y volvió a tomar de su copa. – A los padres siempre les parecen preciosos los nombres que les ponen a sus hijos… O eso quiero creer. – Sólo faltaba que su madre le hubiera puesto un nombre que a ella tampoco le gustaba por tocar los cojones. Porque sí, había sido su madre, que el de su hermano lo eligió su padre. Ahí cada tonto con su tema. – Dominaré el mundo desde el sofá de casa, para ser exactos. – Bueno, no era cierto exactamente, pues por esa época seguía viviendo por la cara en el hotel. – Pero en un par de semanas volveré a tener trabajo, si no quiero morirme cual indigente en la calle. – Sí, vivir debajo de un puente o en la puerta de un banco sería una aventura apasionante, sin lugar a dudas. No, en realidad sería horrible eso de no tener ducha propia.

Qué, qué, qué. Alzó una ceja al escuchar dónde trabajaba y cómo Katerina rápidamente se corregía a sí misma. - ¿Música? – Negó con la cabeza. – ¿Y en serio? ¿Adivinación, Herbología? A mí siempre me gustó Trasformaciones. – Sí, porque Defensa Contra las Artes Oscuras había resultado ser decepcionante,  o al menos para ella. Lo único que se aprendía en esa clase era como defenderte (de ahí el nombre), pero realmente no era nada útil. – Y yo creyendo que estaba con un muggle. – Volvió a reír antes de tomar de nuevo un sorbo de su copa.

Antes de poder decir mucho más Katerina salió a la pista de baile como alma que lleva el diablo. Porque Katerina parecía tener alma. La mano de la chica no tardó en tirar de Fly hasta la pista de baile, donde recordemos que estaba la gente poseída por Satán en medio de una danza de invocación donde luego sacrificarían vírgenes. Pero como las vírgenes no existen ya en este mundo, aquella danza no tendría un resultado final positivo. Imitando a su nueva amiga, porque sí, porque es un adjetivo precioso, comenzó a bailar al ritmo de aquella música, con una sonrisa en los labios e intentando no romper a reír por aquella situación.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Katerina S. Howland el Jue Jul 24, 2014 12:13 am

Era divertido ver como a medida que avanzaba la noche la gente iba animándose proporcionalmente al alcohol que habían ingerido, aunque a decir verdad, algo parecido nos pasaba a mí y a Fly. Bueno, no estaba del todo segura de que a mi acompañante le estuviera afectando a decir verdad, ni siquiera me había puesto a contar cuántas copas llevaba, pero yo no lo iba a negar, me iba poniendo contenta y se notaba.

La chica tenía más o menos el mismo tipo de humor que yo, por lo que resultaba realmente fácil sacar tema de conversación a la vez que se entretenían y se hacían reír mutuamente. Por otro lado, si la broma no era lo suficientemente buena el alcohol se encargaba del resto, por lo que me iba sintiendo cada vez más cómoda con su compañía y eso hacía que se me soltara la lengua en desmedida, motivo por el que, sin quererlo, acabé nombrando Hogwarts así, como si nada, como si fuera lo más normal del mundo. Sin embargo para mi sorpresa, la conversación sólo podía ir a mejor, ya que al parecer era consciente de lo que le estaba hablando. A pesar de todo, en ese momento no me apetecía hablar sobre ese tema, no sabía exactamente por qué, así que como una loca insconciente decidí salir a baile arrastrándola a mi víctima de aquella noche conmigo, como no podía ser de otra forma.

Creía que me iba a resultar más difícil que me siguiera el rollo, pero de nuevo consiguió sorprenderme, siguiéndome la corriente como si nada, lo que hizo que mi felicidad fuera en aumento. No hay nada como compartir la locura con aquellos que la disfrutan tanto como tú. Así, estuvimos un rato bailando cuales patos mareados, hasta que la música comenzó a parecerme algo desfasada. - ¿Qué le han dado al DJ? - Grité en medio de la pista, sin vergüenza alguna. - ¡Abrid paso! - Le hice una señal a Fly con la mano para que me esperara allí mismo, dándole a entender que no tardaría demasiado. - ¡Que alguien pare a ese hombre! - Gritaba mientras me abría paso entre la multitud, en dirección a la tarima donde se encontraba el responsable de aquella música tan desfasada.

- ¡Eh! ¡Eh! ¡Vas a hacer que nos quedemos dormidos! - El hombre me miró levantando una ceja y señalando a la multitud que se amontonaba en frente de nosotros, dándolo todo. - No les hagas caso, ya no saben lo que hacen. - Le guiñé un ojo y empecé a urgar entre los discos que tenía guardados, encontrando uno especialmente interesante y entregándoselo con mi cara sensual, aunque algo distorsionada, debido al alcohol. - De nada. - Le dije, dando media vuelta en dirección a donde aún estaba Fly.
- ¡Solucionado! - Le grité, apartando a dos hombres enormes de mi paso y acercándome a ella. Sin parar de bailar me acerqué a su lado para que pudiera escucharme con claridad: - ¿Entonces decías que no conoces a nadie? Muy bien escúchame, vamos a jugar a "¿Conoces a Fly?" - Realmente no estaba prestando mucha atención a su contestación, aunque no pude evitar soltar una risilla divertida ante su cara de confusión, así que simplemente me limité a actuar. La agarré de la mano para que me siguiera y tres pasos más adelante di dos golpecitos en el hombro de un chico que desde atrás parecía más o menos guapo. "Por favor que sea lo que aparenta... por fa... ¡Bingo!" Desde mi punto de vista algo doble aquel chico parecía bastante aceptable, por lo que simplemente tras llamar su atención me puse de puntillas para hablarle al oído y le solté un divertido: - ¡Hola! ¡¿Conoces a Fly?! - Y me separé instantáneamente, empujando a Fly para que se colocara delante de mí y guiñándole un ojo, alejándome unos metros para dejarles intimidad y riéndome a carcajadas al ver la cara de auxilio de ella.

No es que quisiera quitarmela de encima, ni mucho menos, simplemente me apetecía divertirme un poco y supuse que aquella pequeña bromilla vendría bien para romper el hielo, aunque en lo más hondo de mí esperaba que no me odiara luego, ya que lo había hecho básicamente porque parecía una chica enrollado y por qué no admitirlo, era divertido poner a la gente en aprietos y más si era alguien tan mona como ella. Además, quién sabía, igual gracias a mí habría boda en pocos meses, ¡nunca se sabe!
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
PB : Evangeline Lilly
Edad del pj : 37
Pureza de sangre : Mestiza
Lealtad : Albus Dumbledore
Mensajes : 117
Puntos : 0
Ver perfil de usuario

Fiona T. Shadows el Sáb Jul 26, 2014 10:10 pm

Había varias teorías posibles para entender el comportamiento de Katerina en aquel momento. Quizá sólo era en aquel momento de aquella singular manera, y el resto del teimpo era una mujer cuya mayor afición era lanzar gatos por encima del tejado y preparar tartas de atún y cortinas, porque todos sabemos que los gatos adoran comer cortinas y romper atunes. O quizá era el contrario. La primera teoría consistía en que Katerina era un experimento del gobierno; había sido un óvulo fecundado por un tibutozoide o espermaburón (dependiendo del país tenía un nombre, como las películas en español de España o en latino) y fruto de aquella unión había nacido una psicópata loca. La segunda opción se basaba en que Katerina era una entidad fantasmal que habitaba en las mansiones del horror de los parques temáticos muggles y se había escapado; ahora en algún lugar del mundo, darían una recompensa por encontrarla y en cualquier momento aparecerían los caza fantasmas por la puerta. La tercere teoría era que antes de entrar al local se había golpeado la cabeza con una farola y se había quedado simplemente gilipollas. Esa opción era demasiado descabellada, pero claro, todo es posible.

Entre el alcohol, el hecho de llevar varias horas con tacones, el tengo sueño y aquí sigo sin importarme que parezca retrasada y el hecho de ser más patosa que Hitler en un debate sobre la amistad de las judías y las lentejas, ambas no tardaron demasiado en comenzar a hacer un tanto el ridículo. Pero claro, como la mitad de la gente que había allí era incluso más retrasada que ellas y parecía que tenían la dignidad a la altura del pie, pues no pasaba nada. Vamos, que entre aquella fauna de especímenes sacados de Parque Jurásico y Jumanji, parecían incluso normales.

Fly rompió a reír cuando Katerina, como si estuviera armada con un megáfono, comenzó a gritar por la pista de baile y acabó yendo en alguna dirección desconocida. Quizá había visto un agujero negro y le apetecía irse de vacaciones al lado oscuro. En verdad es un chiste malo, agujero negro y lado oscuro. Pero claro, si lo explicas tienen incluso menos gracia de la que ya tenía antes. En aquel momento Fly volvió a sopesar la opción de que Katerina fuera una adicta a la cocaína y estuviera con el mono (no de mascota, sino al de la droga), de ahí aquel extraño comportamiento, pero cuando la música cambió de nuevo, entendió lo que había pasado. Katerina había comenzado a gritar como loca por la música, y no porque estuviera teniendo un ataque de epilepsia o algo por el estilo. Aunque claro, el ataque de epilepsia hubiera tenido mucho más sentido si aquello fuera una fiesta de la espuma, algo que por el momento no parecía ser. De momento, que viendo a Katerina, en cualquier momento se iba el baño a robar el jabón y esparcirlo por todo el local como si fueran polvos mágicos y ella fuera el hada madrina. – No sé si pensar que es culpa del alcohol o que simplemente te falta un tornillo. – Jamás había entendido la frase de “faltar un tornillo”, a ver, que las cosas sin tornillos funcionaban perfectamente, sólo había que leer algún cómic de X-Men, donde si las cosas tenían tornillos resultaban más peligrosas que si no las tenían.

Alzó una ceja ante el interrogante de Katerina. Sabía lo que era eso, y no le gustaba. – No serás capaz… - Pero claro que lo era. Oh, esa mujer no entendería lo que era una negación ni aunque estuviera manifestándose en la puerta de su casa con pancartas y carteles luminosos. Claro que no. Katerina debía tener censurada la negación de su mente y todo lo tomaba como afirmaciones. Y seguro que eso causaba muchos problemas y violaciones. Vamos, que seguro que tenía alguna denuncia por violación cuando alguien la rechazaba y ella entendía que sí. - ¡Katerina! – Gritó cuando la chica tiró de su brazo, obligándola a seguir el recorrido que había decidido marcar. En caso de ser un pokémon estaría tan confusa que se hubiera herido a sí misma, suerte no serlo. Miró de un lado a otro e hizo un esfuerzo por no golpear a las personas que Katerina se llevaba a su paso. Porque claro, ella estaba tan pendiente de vete tú a saber qué, que no le dio importancia a las restantes personas que habían decidido pasar la noche en aquel local.

Antes de poder reaccionar, acabó dándose de bruces contra un chico obviamente más alto que ella, porque claro, a no ser que Katerina y Fly estuvieran en Gringotts, chocarse con alguien más bajito que ella resultaba complicado. Bueno, una guardería también valía. – Te mato. – Susurró mirando a Katerina con cara de pocos amigos cuando esta se giró partiéndose de risa. No, si la tía estaba loca, eso estaba claro. En cualquier momento aparecería la seguridad de la discoteca para echarla con una bonita camisa de fuerza. Vamos, sin duda. – Eh… Hola. – Forzó una sonrisa en dirección al joven que había comenzado a reírse de la situación. – Sí, efectivamente, la chica se aburre y quiere pasar un buen rato a MÍ costa. – Ladeo la cabeza y ni dejó al chico tiempo para contestar. – Así que un placer querido desconocido, tenga usted una buena noche y… Sí, eso. – Se giró sobre sus pasos y rápidamente fue en dirección a Katerina. En verdad estaba totalmente colorada, y cuando pasaba vergüenza hablaba por los codos, como acababa de hacer con el pobre hombre antes de salir corriendo en busca de la loca de los gatos sin gatos.

Tiró del brazo de Katerina y sonrió de manera forzada. - ¿Te has planteado la remota situación en la que estuviera casada y tuviera hijos? ¡Habrías roto un matrimonio! ¿Por qué nadie piensa en los niños?– Antes si quiera de acabar la frase rompió a reír. – Era bajito para mí. Irónico, lo sé. – Y eso era cierto, le gustaban los tíos más altos que aquel. Más de metro noventa, a poder ser.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Katerina S. Howland el Lun Ago 11, 2014 4:02 pm

Mi táctica milenaria para presentar a la gente no solo no había surtido el efecto esperado sino que le había servido como precedente a mi nueva amiga para pensar que me faltaba un tornillo, y la verdad era que no estaba tan alejada de la realidad, aunque por otra parte debía decir en mi defensa que cuando era más jóven mi locura era aún peor por muy sorprendente que pareciera. Con los años me había ido relajando hasta convertirme en una loca nivel 3. Una locura que resultaba aguantable al menos para el 50% de la humanidad. Además, ya lo decían los investigadores, todo estaba en los genes, así que en términos exactos la culpa de todo esto era de mi madre, las cosas como son.

A pesar de todo había sido divertido ver la cara de Fly. No se podía apreciar mucho debido a las pésimas luces de la discoteca, pero probablemente se había puesto roja como un tomate. Ya era mona de por si, pero verla en esas circunstancias era todavía más adorable.

Le sonreí mientras se acercaba a mí tras zafarse del chico guapo, escuchándola con diversión, poniendome en el supuesto de que tuviera marido e hijos. - Pues sí, hubiera sido gracioso. - Admití, riendo con ganas tras imaginarmelo. - Pero al menos admite que el chico no estaba nada mal... - Bromeé, dandole un par de codazos con cara de "y lo sabes". Así, entre risas, pasamos un rato más contandonos nuestra vida y preguntándonos cosas existenciales, como por ejemplo por qué abrimos la boca cada vez que miramos al techo como retrasadas (haciéndolo ambas por su puesto), o qué habría debajo de la barba de Dumbledore... ¿una nueva fauna? ¿el secreto hacia un nuevo mundo que sólo el conocía? En fin, el tipo de cosas que se pregunta cualquiera cuando bebe alcohol de más.

En un momento dado, comenzó a sonar una canción lenta, para que las parejas bailaran y se dijeran el tipo de cosas puke rainbows que solían decirse, lo que terminó conmigo pidiéndole la mano a Fly de rodillas mientras ella reía a carcajadas y no era para menos. - ¡En breve procederemos al cierre del local! Vayan saliendo ordenadamente por favor. Gracias. - Tras oír aquellas palabras por el megáfono Fly y yo nos miramos con cara de tristeza y nos dirigimos a la puerta rápidamente, para evitar la estampida que vendría luego toda junta, saliendo al exterior, donde hacía un frío que rajaba las piedras, ¿o esa expresión se usaba cuando hacía calor? Ahora mismo no estaba muy segura. Ambas respiramos profundamente el aire, el cual ya no estaba plagado de sudor y hedor masculino. - ¿Te vas ya no? ¿Dónde vives? Espera, necesito sentarme un segundo. - Estaba exhausta, al borde del agotamiento extremo. Hacía tiempo que no salía así de fiesta, ya estaba vieja para aquellos trotes. Miré hacia el cielo, que estaba totalmente cubierto por las nubes, aunque aún podía divisarse un poco la luna llena, que se filtraba entre las mismas. - En fin, yo también debería irme ya. - Me levanté de golpe, sintiendo un pequeño mareo como consecuencia y me acerqué a ella para despedirme cuando escuchamos un grito aterrador en un lugar cercano, pero no sabía dónde exactamente. - ¿Qué ha sido eso? - Le pregunté, con los ojos abiertos como platos. - ¿Lo has oído no? Dime que no estoy loca aún, ¡no quiero quedarme demente! - A pesar de que mi tono era bromista, aún tenía los pelos de punta por aquel sonido que acababa de escuchar. - Será mejor que nos vayamos ya. - "¡Huid insensatas!" Aquella frase épica se repetía en mi mente una y otra vez. Le metí un poco de prisa, algo nerviosa por la situación. Y encima la verdad era que el alcohol no ayudaba a relajarme, sino al contrario, al tener mis sentidos menos agudizados hacía que me sintiera más vulnerable y por tanto que me pusiera aún más nerviosa, por lo que la mejor idea en aquellos momentos era largarnos lo antes posible. Quería irme a mi cama y dormir toda la noche y todo el día siguiente y si alguien se atrevía a despertarme sufriría la ira de Katerina Howland.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
PB : Evangeline Lilly
Edad del pj : 37
Pureza de sangre : Mestiza
Lealtad : Albus Dumbledore
Mensajes : 117
Puntos : 0
Ver perfil de usuario

Fiona T. Shadows el Dom Ago 17, 2014 5:22 pm

Si en aquel momento entrara Magneto en el local e hiciera de las suyas, lo que estaba claro sería que la cabeza de Katerina acabara destrozada por tanto tornillo suelto. Vamos a ver, en qué cabeza normal entra que salgas de fiesta SOLA, te acerques a una desconocida, le des conversación, le invites a beber con la crisis que hay, y le presentes a un desconocido sin plantearte que pudiera tener familia e hijos. O que pudiera ser lesbiana. Oye, que en este mundo hay de todo, y hay que plantearse todas las posibles alternativas. Pero no, Katerina no se planteaba ninguna, ella era más de perder los tornillos mientras bailaba por el local como si estuviera teniendo un ataque epiléptico o como si el mismísimo Satán la hubiera poseído. O peor, un testigo de Jehova. Ahora seguro que tendría la obligación de ir de puerta en puerta llamando a la gente para darle el coñazo de algún modo. Pero a saber qué tipo de coñazo, porque hay muchos tipos. – Graciosísimo, vamos. Imagina el drama que hubiera causado eso, hubiera sido peor que una telenovela. Marido, chan chan. Fly, chan chan. Katerina, chan, chan. – Ironizó al tiempo que decía una serie de catastróficas gilipolleces. Era cosa del alcohol, ya estaba en ese punto de reírse por todo, ver un poco borroso y tener ganas de moverse hiperactivamente. Vamos, que no estaba muy lejos de ser como normalmente era, pero era todo más… Incontrolable. – Era pasable. Al menos no era rubio, eso sí hubiera sido una catástrofe. O imagina que fuera pelirrojo y me roba el alma. – Afirmó. La verdad es que el chico no era el más guapo del mundo, pero no estaba mal.

Además, a pesar del carácter de Katerina y su manera de comportarse impulsivamente sin poner freno a sus acciones, tenía pinta de ser una de esas personas que cuando le retan a hablar con, por ejemplo, un hombre con una camisa de rayas azules para decirle: “eh, me gusta tu camisa”, se gira corriendo sin si quiera hacer caso a la contestación del pobre hombre que se queda con cara de yo creía que iban a ligar conmigo y cuando iba a seguir el juego la chica se gira y huye de mi como si no hubiera un mañana.

Ante la pedida de mano, o de baile según se mire, de Katerina, Fly rompió a reír, no sin antes hacer una corta reverencia algo patosa debido al alcohol sumado a su corta altura. Antes si quiera de poder llegar a bailar aquella lenta y deprimente canción, la voz de la megafonía hizo acto de presencia haciendo un aviso a los asistentes para que fueran desalojando el local. Algo que jamás sucedió en el Madrid Arena, pero eso pasó en España y no le importa a nadie. Una mueca de tristeza apareció en el rostro de ambas y no tardaron en salir corriendo en dirección a la salida más cercana. Salir corriendo a la salida, valga la redundancia. Hecho esto Fly optó por ponerse la chaqueta que, mágicamente, no había perdido en toda la noche. Pero claro, había tenido la magnífica idea de meterla en el bolso. En un bolso demasiado pequeño para una chaqueta tan grande, por lo que tuvo que tirar y tirar (a lo Lobo Feroz soplando y soplando) para conseguir que saliera del bolso. Ya luego se la puso, pero claro, ya tenía calor por el esfuerzo. Obviamente no iba a llevarla en la mano cual indigente, así que se la puso. Cual indigente no, porque los indigentes no tienen ropa. Ni casa. Ni alma. No tienen nada, populacho.

Antes de poder contestar a Katerina esta dijo que tenía que sentarse. Y a fin de cuentas, Fly también lo necesitaba. Estaba en uno de esos momentos en los que el mundo gira a tú alrededor. Vamos, que el suelo no se estaba quieto, por lo que se dejó caer quedando sentada en modo indio. Porque los indios hacen más cosas además de pintarse la cara más que Marilyn Manson y fumar pipa. También se sientan en postura de indio. – Ay, espera, que esto no se está quieto. – Dijo apoyando ambas manos sobre el suelo, como si intentara pararlo. Básicamente porque era lo que estaba intentando.

Al ver que ella ya iba a irse, Fly se levantó. Bueno, aclarar que primero lo intentó varias veces, y luego se levantó. Pero mejor creer que lo hizo perfectamente a la primera y no que casi se abre la cabeza contra el suelo. – Alguien que se ha caído de boca al intentar levantarse tan rápido habiendo bebido mucho, seguro. – Se sujetó la cabeza y cerró los ojos. Todo seguía dándole vueltas. Parecía que aquel mundo que desaparecía cuando cierras los ojos seguía allí. Allí girando como una noria. O peor aún, como Camilo Sesto. Porque siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora y es por eso que mi alma llora; y ya no puedo más, ya no puedo más, siempre se repite esta misma historia; ya no puedo más, ya no puedo más, estoy harto de rodar como una noria. Lo que yo decía, que girar y rodar son sinónimos.

A decir verdad, aquel grito no había sonado precisamente como el de alguien que se caiga, sino más bien como el de alguien que está jodidamente asustado. Ese sería el momento perfecto para utilizar cuerda huída y salir de aquel lugar. Pero no, a pesar de la intención de irse era lo que más sobresalía en aquel momento, no era lo que Fly tenía pensado hacer. – Venga, vamos a ver. – Tiró del brazo de esta y pocos metros después la soltó, al darse de bruces contra algo que había en el suelo y casi caerse. – Mira, un borracho. – Dijo al tiempo que le daba varias pataditas al cuerpo. – Eh, tú… - Pero al hacer esto se dio cuenta que uno de los brazos del hombre en cuestión no estaba donde debía y si no fuera por la escasa luz, se hubiera dado cuenta del charco de sangre que lo rodeaba. – Tenemos que salir de aquí ahora mismo. - Vale que fuera aurora, pero en aquel momento no estaba trabajando para ningún ministerio y además, estaba borracha. Antes de poder decir nada más, un rugido atronador salió de una de las calles paralelas acompañado de un sonoro grito de mujer.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Katerina S. Howland el Lun Ago 25, 2014 4:36 pm

Había tratado de bromear sobre el asunto como había hecho Fly, pero me había sido imposible, por lo que prácticamente me limité a sonreír levemente, tratando de no caerme hacia un lado debido al efecto que el alcohol estaba ejerciendo en mi organismo en aquellos instantes. Hacía bastante tiempo que no veía tanto y para colmo no solía tener mucho aguante al respecto. En cierto momento habría jurado que mi compañera de fiesta se había multiplicado en dos o tres más, pero solo lo había visto por el rabillo del ojo, al mirar de nuevo para cerciorarme estaba ella sola sentada a mi lado, por lo que suspiré aliviada, no sabía si estaba en condiciones de ser testigo de magia en un lugar como aquel. Allí, mirándola, me di cuenta de que la amaba y que era una pena no tener un anillo de compromiso encima para pedirle matrimonio. Era muy guapa la chica y no se, tenía muchas ganas de abrazarla y decirle que mi vida no tenía sentido sin ella. ¿Sería verdad? ¿Y si me estaba enamorando? "Espera... A mi me van los machos alfas..." Estaba confundida pero no me importaba, me hacía feliz el simple hecho de estar allí sentada en una acera de Londres con un montón de borrachos vomitando a nuestro alrededor. De vez en cuando miraba con cara de felicidad a alguno de ellos y al charco bajo ellos, dando gracias a Merlín por darme el don del aguante en aquellas ocasiones. No me apetecía mucho montar un espectáculo parecido, por lo que de ser necesario esperaría a casa para desahogarme.

Permanecimos allí unos segundos, ella con sus pensamientos y yo con los míos. ¿En qué pensarían las chicas bajitas como ella? Era todo un misterio, desde luego. Hasta que escuchamos aquel preocupante sonido desde uno de los callejones cercanos y quise irme de allí lo más rápido posible, más que nada porque no estataba en condiciones de meterme en problemas. No obstante al parecer mi amiga no pensaba lo mismo. - ¡No! - Grité, tratando de zafarme de la fuerza que me obligaba a seguirla para ir a investigar el foco del sonido que habíamos escuchado. - ¿Sabes que esto es lo que pasa siempre en las pelis? Dos rubias tontas que escuchan un sonido extraño y en vez de irse les da por ir a ver de qué se trata... Pues lo mismo, pero en vez de dos rubias, dos morenas. - Era gracioso porque a pesar de que lo que decía era algo totalmente cómico mi cara desprendía una seriedad desmesurada, como si estuviera contandole las verdades del universo.

Solo habían dado unos cuantos pasos cuando se toparon con un obstáculo en el camino. Un hombre que al parecer había bebido bastante más que nosotras. Fly intentó llamar su atención dandole un par de leves pataditas. Yo la miré con cara de interrogante al ver que no respondía, pero no tardamos mucho más en darnos cuenta de un PEQUEÑO detalle que habíamos pasado por el alto. El hombre no parecía ser un borracho cualquiera, sino que carecía de un brazo y lo peor de todo es que parecía que acababa de perderlo, ya que gran cantidad de sangre emergía de su cuerpo. Aquello había sido demasiado para nosotras. Fly no tardó en estar de acuerdo conmigo en cuanto a irnos, pero no ibamos a poder irnos tan fácilmente. Otro grito aún más cerca y atronador que el de la vez anterior nos alertó, haciendo que ambas nos pusieramos realmente nerviosas. Quise preguntarle a ella qué debíamos a hacer, pero por unos segundos mi cuerpo se movió prácticamente solo, corriendo hacia el callejón anexo y mirando con horror lo que me acababa de encontrar. Un animal, más grande de lo común, se entretenía comiéndose lo que parecían las tripas de lo que parecía había sido una chica hasta hacía pocos segundos. Me llevé las manos a la boca, tratando de evitar gritar, pero fue entonces cuando los ojos amarillos y fríos de aquella bestia se posaron en mí, amenazándome con ser la siguiente víctima.

Ya no podía hacer nada por aquella chica, por lo que no dudé demasiado en tratar de volver sobre mis pasos lo más rápido que podía para encontrarme con Fly e irnos de allí lo antes posible. Lo primero sería ponernos a salvo, ya luego nos ocuparíamos de avisar al Ministerio de Magia para que hicieran algo al respecto. Era un hombre lobo, de eso no cabía duda, por lo que eso concernía sólo y exclusivamente a ellos. Ambas nos chocamos y nos dimos un fuerte golpe al yo girar en una esquina, ya que tampoco era muy consciente de lo que estaba pasando a mi alrededor. La cabeza me daba vueltas y la imagen del animal mirándome fijamente no se me iba de la cabeza. - Tenemos que irnos, YA. - Hice hincapié en el "ya", por si le daba por hacerme preguntas o ir también a mirar. - Ya te lo explicaré. - Ambas empezamos a caminar, pero no pudimos ir muy lejos.  Algo realmente grande cayó encima de mí desde una altura considerable, haciendo que me golpeara la cabeza con fuerza y dejandome prácticamente inconsciente, excepto porque aún podía oír lo que sucedía a mi alrededor. Ni siquiera me dio tiempo a pedir ayuda o a gritar de dolor. Un fuerte aliento en mis oídos evitaba que pudiese escuchar mucho más y el peso del animal evitaba que pudiera moverme ni hacer absolutamente nada. ¿Sería todo una pesadilla? ¿Era posible que el alcohol me estuviera jugando una MUY mala pasada? Yo no podía hacer otra cosa que permanecer allí inmóvil, a la espera de que sucediera algo, solo esperaba que ese algo no fuera mi inminente muerte, todo había pasado tan rápido...
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
PB : Evangeline Lilly
Edad del pj : 37
Pureza de sangre : Mestiza
Lealtad : Albus Dumbledore
Mensajes : 117
Puntos : 0
Ver perfil de usuario

Fiona T. Shadows el Lun Ago 25, 2014 6:13 pm

El aroma que podía respirarse en aquel lugar y en ese momento parecía recién sacado de un paquete de grageas de todos los sabores. Literalmente. En aquel momento la mente de Fly no era lo que solía ser (aunque bueno, tampoco se caracterizaba por su gran cantidad de pensamientos lógicos y cargados de inteligencia), por lo que sus pequeñas neuronas estaban anotando los diferentes aromas que había en aquella zona. En cualquier momento aparecerían fabricantes de dulces mágicos para coger con su frasquito de muestras de todos los sabores posibles para luego echarlos en un cazo donde harían los dulces. Primero cogerían un poco de vómito, luego pasarían a por algo de sudor, y  lo más probable es que luego fueran directos a por la orina. Seguro que también había grageas de aquellos dos últimos sabores, pues si existían de vómito, ¿Por qué no de sudor y pis? Los magos estaban locos en cuanto a dulces ser refiere, de eso no hay ninguna duda. ¿Quién sería gracioso que tendría la ocurrencia que una golosina sabor a moco tendría éxito? Bueno, habían tenido éxito, pero Fly las había comprado una única vez en su vida para uso particular, el resto habían sido para bromas pesadas, por lo que hubo un tiempo en el que era capaz de identificar los sabores de cada gragea sólo con ver su color y rugosidad. Sí, para lo que le interesaba ponía interés.

En uno de estos escasos momentos conscientes que rodeaban la mente de Fly en plena borrachera, impidió a su cuerpo irse de bruces contra el suelo y quedar tumbada mirando el cielo nocturno y lleno de contaminación que envolvía la ciudad. Así que se quedó sentada a modo de indio y sujetando su cabeza entre ambas manos, con la vista perdida en ninguna parte. Se había quedado embobada mirando un escaparate tapiado, como si fuera lo más fascinante que hubiera visto en toda su vida. En realidad lo que pasaba es que ahora venía el bajón, aquel momento en el que la energía y la felicidad que el alcohol parece darte, se apagan y lo único que quieres hacer es meterte entre las sábanas de tu cama hasta que amanezca. O más, porque siendo las horas que eran y contando que el ser humano necesita ocho horas de sueño, ya se levantaría cuando hubieran pasado varias horas desde que amaneció.

Sin pensárselo dos veces, Fly acabó por levantarse en busca del foco de aquel sonido. A ver, que estaban en Londres, no iba a pasar nada, sería algún borracho ruidoso. Y en verdad creía aquello, no se puso a relacionar un grito como aquel con alguna criatura violenta con sed de sangre. Ella era más positiva, pensaba que sería un borracho que acababa de abrirse la cabeza contra una farola por no poder calcular las distancias.  – No seas dramática, mujer. – Dijo sin soltar su brazo. Aún tiraba del cuerpo de Katerina, y eso que era evidentemente más alta que ella, lo cual tampoco le impedía seguir tirando de ella hasta que se dio de bruces contra algo en el suelo y casi acaba allí también.  

Fly se quedó mirando el cuerpo, con la cabeza ladeada y con curiosidad. ¿Cómo narices había pasado eso? Ya había dicho a Katerina que debían irse de allí lo antes posible, pero estaba demasiado embobada mirando aquello como para salir corriendo. Era consciente de que allí había sangre. Sí, sangre. Y ella odiaba la sangre, pero el hecho de que la oscuridad impidiese verla, era un punto a favor. Levantó la vista para tomar una vez más a Katerina por la mano y salir corriendo de allí cuando se dio cuenta de que ya no estaba a su lado. - ¿Kate? – Preguntó al aire. Pero no obtuvo respuesta. Estaba sola. Sola en un callejón con un cadáver a pocos centímetros de sus pies, y sin la más mínima idea sobre la dirección que habría tomado su acompañante. – Venga, Kate, esto ya no hace gracia, sal de donde estés… - Un nuevo ruido. Giró sobre sí misma para mirar en dirección a uno de los callejones por donde creía haber oído aquel nuevo ruido. – Sal ya, venga. No es gracioso. – Gruñó aún con la cabeza dándole vueltas por culpa del alcohol. Aquello tenía que ser una broma, sí, eso era. Aquel cuerpo no era más que un maniquí y Katerina se había escondido para burlarse de ella. Eso tenía que ser.

No podía estar más confundida. De la nada, surgió el cuerpo de Katerina y no parecía encontrarse precisamente bien. Si en aquel momento hubiera habido algo de luz, Fly se hubiera percatado del tono blanco que la piel de la joven había adquirido. No preguntó, sino que se limitó a salir de aquel lugar lo más rápido posible. La huída no parecía la opción más acertada, pero sí que era la más segura, por lo que Fly no lo pensó dos veces a la hora de salir de allí. No hubo respuesta por su parte, pero tampoco hubo tiempo para alejarse lo suficiente y llegar a un lugar seguro, pues de la propia oscuridad salió una criatura incluso más oscura que la misma noche. - ¡Katerina! – Gritó Fly sorprendida al ver cómo la joven caía al suelo tras recibir un golpe certero por parte de aquella criatura que no llegaba a vislumbrar. Fly había acabado del mismo modo en el suelo, pero nada se cernía sobre ella impidiendo que se moviera, por lo que se puso en pie y buscó con la mirada a Katerina. No había rastro de ella entre tanta oscuridad, hasta que aquellos ojos amarillos clavaron la vista en la castaña. Sus ojos se habían ido acostumbrando a la oscuridad y gracias a ese resquicio de luz pudo calcular el tamaño de aquella criatura. Era enorme, y su cuerpo se alejaba de cualquier cosa que hubiera visto antes.

Si en aquel momento hubiera podido decir algo, hubiera hecho alusión al tamaño desproporcionado de aquel cuerpo, haciendo alguna broma al respecto. Pero no podía hacerlo. Ni si quiera pudo gritar en aquel momento, parecía como si algo se hubiera adueñado de su voz.  Buscó en la parte baja de su bota, donde llevaba enganchada la varita y tiró de ella apuntando a la criatura. No veía a Katerina, sólo sabía donde se encontraban aquellos ojos amarillos y su dueño, por lo que el haz de luz rojo fue directo al pecho de la criatura, la cual se dio de bruces contra los ladrillos más cercanos, dejando caer varios de estos y soltando un grito feroz. -¡Lumos Máxima! – De su varita salió una bola de luz que, inmediatamente, comenzó a flotar en el aire, dejando a la vista a Katerina, quien se encontraba en el suelo.

Fly corrió hacia donde estaba la chica. Miró de un lado a otro y pudo ver que la criatura había desaparecido. Había oído como se golpeaba contra la pared y esperaba encontrarla tendida en el suelo, rodeada de ladrillos, pero allí no había nada, tan sólo la marca de su enorme cuerpo al darse de lleno contra el final de la calle. Sin mediar palabra, se acercó a Katerina y se desapareció del lugar, llevando a la chica con ella.

Ahora se encontraban en una estancia amplia y llena de luz. Se había ido de golpe a su habitación en el hotel en el que se encontraba alojada, a pocos metros de aquella zona. No le importaba lo más mínimo la criatura ni lo que hubiera sido de ella. ¿Qué mataba a alguien más? Bueno, al menos ellas dos estaban a salvo. Sí, no era precisamente un alma caritativa. – Kate, despierta. ¡Venga! – Zarandeó su cuerpo. – Tienes que despertarte. Despierta. – Pero no obtuvo respuesta. - ¡Joder, no puede estar muerta! – Gritó enfadada consigo misma, pero la respiración de la joven se escuchó en aquel momento. Se dejó caer contra el suelo, quedando tumbada al lado de Katerina y respirando de manera relajada por primera vez desde que habían salido de aquel local. – Menuda resaca me espera mañana…
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Katerina S. Howland el Mar Sep 09, 2014 2:10 pm

Separarme de Fly desde un principio no había sido ni de lejos una buena opción y mucho menos algo inteligente por mi parte. Me había dejado llevar por la curiosidad y aquello me había hecho meterme en serios problemas. Desde luego no era mi intención pelear contra aquella bestia y menos en aquel estado de embriaguez, por lo que no dudé un instante en salir huyendo de allí con el objetivo de alertar a mi compañera y salir de aquella escena sanas y salvas, pero desgraciadamente no entraba dentro de los planes del carnívoro animal dejarnos ir sin más. Al parecer no le bastaba con la víctima ya muerta que estaba despedazando, sino que le resultó buena idea perseguirme y atacarnos mientras intentábamos salir de allí con vida.

No tuve tiempo a hacer demasiado, una vez caí al suelo y me golpeé en la cabeza ya nada era lo que parecía. Las imágenes se movían de arriba a abajo y me resultaba difícil mantener los ojos totalmente abiertos. Estaba totalmente expuesta a los ataques de aquel animal y mis oportunidades de no morir allí iban disminuyendo conforme su peso me aprisionaba y sus ganas de atacarme aumentaban. Así, cerré por fin los ojos, como último olor se había impregnado en el aire el hedor del aliento del licántropo y como última imagen sus ojos amarillos, que me miraban amenazadores.

Un rato después que no supe determinar con exactitud mis ojos volvieron a abrirse, pero lo justo y necesario, ya que una cegadora luz que me pilló desprevenida hizo que inconscientemente me llevara una mano a la cara, tratando de zafarme de aquella luz infernal. No sabía donde estaba, pero recordaba todo lo que había sucedido, por lo que por un momento me planteé si estaba muerta y aquello era lo que llamaban comúnmente como "el otro lado". A pesar de estar aparentemente a salvo un fuerte dolor punzante me aprisionaba el pecho y una de las extremidades inferiores, limitando en gran medida mi ya reducida movilidad, eso sumado con el fuerte dolor de cabeza hacía que incluso mover la cabeza hacia algún lado fuera terriblemente doloroso.  "¿Hasta muerta sigue doliendo el cuerpo?" La imagen de Fly se me vino de repente a la cabeza, recordando que ella también se encontraba en la peligrosa escena y un ataque de nerviosismo me embargó al pensar en la posibilidad de que también hubiera muerto. Si eso era así había sido todo completamente por su culpa y no podría perdonarselo nunca, solo pensarlo hacía que comenzara a sentirme mareada.

Entonces mi mente se fue aclarando poco a poco. Empecé a vislumbrar dónde me encontraba y a distinguir objetos. Estaba recostada  sobre una cama en lo que parecía una habitación ordinaria y la luz cegadora no era sino la bombilla que se encontraba justo en el centro de la misma. Un flashback se adueñó de mi mente, unos ojos amarillos me miraban fijamente, mientras unos colmillos afilados se entreveían en un hocico largo y oscuro. Otro dolor punzante atacó mi cabeza. Me la agarré con fuerza mientras apretaba los dientes. ¿Qué había sido de Fly? Fue entonces cuando al virar la vista hacia un lado, percibí el cuerpo de Fly retumbado en otra cama justo al lado de la mía. Una lágrima salió de repente de uno de mis ojos, expresando mi alegría al ver que, a simple vista, no estaba muerta.

Hice lo que pude y más para levantarme poco a poco, despacio pero de forma efectiva. Me quedé sentada en el borde de la cama unos segundos, viendo cómo el estómago de Fly se hinchaba y desinflaba. Nunca el hecho de respirar me había parecido tan fascinante. - ¿Fly?... - Puse mis pies sobre el suelo y me acerqué a su cama, arrodillándome justo al lado. - Fly, despierta... ¿estás bien? - La zarandeé un poco con la mano esperando ansiosa a que se despertara y poder cerciorarme del todo de que estaba bien, con eso me bastaba, me daba igual tener mil dolores si al final ambas habíamos salido ilesas. "Vaya noche... ¿cómo me acabo metiendo en estas cosas siempre? ¿Y qué había sido al final del animal? ¿Se habría encargado Fly de él? Tenía tantas preguntas... "
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
PB : Evangeline Lilly
Edad del pj : 37
Pureza de sangre : Mestiza
Lealtad : Albus Dumbledore
Mensajes : 117
Puntos : 0
Ver perfil de usuario

Fiona T. Shadows el Mar Sep 09, 2014 7:00 pm

Todo lo que acababa de suceder resultó ser de lo más surrealista. Aquel animal gigante, el cual necesitaba una buena dosis de depilación, había intentado acabar con ellas. El cuerpo de Katerina había quedado durante minutos bajo el peso de aquel desproporcionado ser digno de ser llamado Galimatazo, como el monstruo de Alicia en el País de las Maravillas, que no tiene ni sentido porque sale en un poema que ni puede traducirse, pero a nadie le importa, pues es el adjetivo perfecto para denominar a los gordos. Cuando ves a una persona con obesidad mórbida (algo así como un Pou, esa famosa aplicación para móvil que resultaba ser igual que un Tamagochi), en lugar de decir: “eh, mira ese gordo”, educado de ti dices “eh, mira ese Gali”. Nadie te entenderá, pero en tu maldad interior sabrás que acabas de llamar a ese hombre Galimatazo, una criatura tan grande como su nombre. Aunque realmente no es un bicho ni grande ni peludo, pero bueno, el nombre engaña. Galimatazo es un nombre perfecto para seres grandes y peludos, por tanto, aquello no era un hombre lobo, sino un Galimatazo fugado de las entrañas del País de las Maravillas.

Lo más probable era que en cualquier momento apareciera el conejo blanco ataviado con su chaleco y sin pantalones, y sujetando un curioso reloj de bolsillo no sin antes colocarse las gafas varias veces, las cuales se habrían caído por la velocidad de sus saltos. El conejo llegaría mirando la hora y gritando que ya era tarde (y lo era, pues la media noche distaba mucho de haber pasado y el sol no tardaría mucho en aparecer), tras él, aparecería una pequeña niña de larga melena rubia y con un vestido azul pomposo, típicamente de niña inglés de clase media alta. La niña correría tras el conejo mientras una liebre, un lirón somnoliento un hombre que lanzaría sombreros como los australianos lanzan Boomerangs mientras van subidos en canguros. Porque todos saben que los australianos sólo tienen Boomerangs, canguros y algún que otro koala que se sube a sus piernas como si fueran una palmera o algo por el estilo. Finalmente, aparecería una mujer con muy mala leche y el culo con forma de corazón (obviamente por eso la llamaban la Reina de Corazones) y gritaría, flamenco en mano, ¡Qué le corten la cabeza! Ahí rodarían cabezas, literalmente.

Y sin más dilación (que no dilatación, que eso son esos agujeros horribles que se hace la gente en las orejas y luego se meten lápices por ellas cuando huelen a pura mierda)  dejamos lo surrealista para centrarnos en que ambas resultaron salir ilesas. Cada una tendida sobre una cama, intentaban descansar. Fly ya se había cerciorado de que la respiración de Katerina existía y, por tanto, seguía con vida, por lo que se dejó caer sobre la cama, dejando ambas piernas colgando en un intento infructuoso por llegar al suelo. Cerró los ojos y estiró ambos brazos, notando como las palpitaciones de su propio corazón iban ralentizándose hasta volver a su ritmo normal.

Tanta adrenalina y de pronto, tanta tranquilidad, hizo que durante varios minutos se quedara dormida. Hasta que la voz de Katerina hizo que casi se sentara en la cama del susto, pero estaba tan cansada que ni eso pudo hacer. Se quedó en la misma posición, pero esta vez con los ojos abiertos y de nuevo las palpitaciones se habían acelerado. - ¿Quieres matarme de un infarto? – Dijo la castaña mientras se sentaba en la cama. Sujetó la cabeza entre sus brazos, como si el mundo no parara de moverse y es que, en cierto modo, eso estaba sucediendo. – Dios, no sé si es que he bebido demasiado o de verdad nos ha atacado ese maldito bicho enorme y peludo.

Miró de reojo a Katerina, si ella estaba ahí, sin duda no había sido un sueño. – Soy una aurora inútil y borracha, no me juzgues por sacarte de ahí y pasar del lobo gigante. O lo que mierdas fuera eso. – Hombre lobo, eso era. Lobo y hombre. Hombre y lobo. Fácil, sencillo y para toda la familia. – Al menos estás viva, me debes un cola-cao calentito, que yo no vuelvo a beber alcohol. – Lo típico. Soltó una sonrisa y se abrazó a ella sin importar si quiera que acabaran de conocerse. – He llegado a pensar que te había matado. - Y para ser una completa desconocida, realmente le caía bien, era como la hermana loca y psicópata que nunca había tenido, pues se había conformado con un hermano loco sádico y mortífago. Nadie nace con lo que quiere, qué vamos a hacerle.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.