Situación Actual
10º-14º // 30 de abril luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Leo L.Mejor PJ ♂
Sam L.Mejor PJ ♀
Denzel S.Mejor User
Ryan G.Mejor roler
Leo y EvaMejor dúo
Beatrice B.Más cotilla
Evans M.Más voluble
Juliette H.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

I've missed you // Beatrice Bennington & Gwendoline Edevane

Gwendoline Edevane el Lun Mar 19, 2018 8:01 pm


Lunes 19 de marzo, 2018 || Calles de Londres, escenario de un desafortunado suceso || 20:38 horas

¿He dicho que febrero había sido el mes de las locuras? Bueno, eso fue antes de saber qué es lo que marzo me deparaba.
Solía decirme a mí misma que en algún momento los cazarrecompensas y los mortífagos empezarían a ir con un poco más de cuidado, a comportarse cómo personas civilizadas y dejar de destrozarlo todo en medio de Londres. Mi departamento podía arreglar cosas, podía limpiar algunos entuertos, pero no parecían comprender que la magia no era un sinónimo de milagro.


20:23 horas


Recibí un vociferador del trabajo, cuando ya me encontraba en casa, cómodamente, pensando que no sucedería nada hasta el día siguiente. Inocente de mí. El vociferador me instaba a presentarme urgentemente en una dirección de Londres para atender a una "situación extraordinaria" sucedida en el mundo muggle. Debía tratarse de un vociferador con el mismo mensaje enviado a varios empleados del departamento, pues en lugar de por mi nombre, la voz se refirió a mí cómo "señorita empleada".
Y allá que me fui. Me vestí rápidamente y después utilicé la aparición para personarme en un callejón cercano al lugar indicado en el vociferador. Caminé unos cuantos pasos hasta llegar a la calle principal... y no necesité que nadie me señalase el lugar del incidente: allí estaba, claro cómo el agua, un edificio con un enorme agujero en uno de sus laterales, a través del cual salía humo negro. En el interior podían verse danzantes lenguas de fuego.
Una multitud se congregaba entorno al lugar de los sucesos. La policía había acordonado la zona, y los bomberos luchaban para contener el incendio. Caminé en esa dirección, buscando a algún compañero con la mirada, y pronto me topé con Salleens.

—Salleens.—Dije a modo de saludo, de manera seca y totalmente profesiona. Salleens no me caía bien y no iba a empezar a pretender lo contrario.

—Edevane.—El tono de voz de Salleens no fue muy diferente al mío. Tampoco despertaba simpatía en él. Era purista, ¿cómo iba a despertarle simpatía una mestiza cuya madre sangre sucia había sido encerrada en Azkaban?

—¿Qué ha pasado aquí?—Pregunté. Salleens me lo explicó: al parecer, un grupo de cazarrecompensas se encontraba persiguiendo a una fugitiva. La fugitiva había logrado eludirlos de alguna manera, escondiéndose en aquel edificio. Creyeron avistarla dentro, y cuando lo hicieron, alguien empezó a lanzar hechizos a diestro y siniestro. Uno de ellos causó una tremenda explosión en la pared exterior del edificio. Al parecer, solo habían sido daños materiales, ninguna víctima mortal que lamentar, y de la fugitiva ni rastro.—¿Qué fugitiva?—Pregunte, temiéndome lo peor. Podía ser Sam. Las palabras de Salleens no me tranquilizaron: al parecer, el único dato que conocía mi compañero es que era rubia. Intenté aplacar los nervios, y centrarme en el trabajo.—¿Has identificado a los testigos?—¿O te has limitado a quedarte aquí, mirando cómo trabajan los bomberos? Me hubiese gustado preguntarle eso, pero mi educación no me lo permitió. Salleens negó con la cabeza, la vista todavía fija en el edificio ardiendo. Solté un suspiro de resignación.—Pues no tenemos tiempo de ponernos a mirar. Desmemoriza a todos los presentes. Yo voy a buscar más testigos por los alrededores.

No tuve que darle más indicaciones. Incluso Salleens era lo bastante inteligente para saber lo que tocaba hacer: cambiar la versión de lo sucedido a una más mundana, ¿y hay algo más mundado que una explosión de gas? No, ni mucho menos, pero últimamente estaba habiendo muchas "explosiones de gas" en Londres.
Empecé a alejarme del cordón policial. Aquella noche me esperaba mucho trabajo, e iba a ser muy larga... Al menos esperaba que Salleens hiciese su trabajo sin hacer daño a ninguno de los muggles...


Mi atuendo:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 29
Ocupación : Desmemorizadora
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.015
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 417
Puntos : 177
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-gwendoline-edevane-ficha-de-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwen-edevane

Beatrice A. Bennington el Miér Mar 21, 2018 3:55 am

20:00 pm.

Bien Bea, muy bien.

Beatrice Bennington era siempre el tipo de persona que se enfrentaba a los desafíos, que daba la cara y nunca escapaba. ¡Pero vamos! Que ni ella con su poco sentido común, se atrevía a enfrentarse a dos cazarrecompensas al mismo tiempo. Eso sería suicidio, encierro o todas las opciones juntas, si es que era posible.

Corría entre los muggles sin importarle parecer un espantapájaros. Porque definitivamente, esa era la única impresión que debía dar al ir corriendo descalza, con el cabello hacía todas direcciones y la camiseta casi destruida. Lo único que se mantenía intacto hasta el momento era su ropa interior y el pantalón, cosa que agradecía enormemente. No quería quedar como una persona exhibicionista o algo peor.

Oh rayos, era a la derecha.

Chasqueo la lengua al verse en un callejón sin salida, siendo su única opción la entrada trasera de un restaurant que, convenientemente y según sabía ella, poseía una tienda de ropa justo al lado. Hubiera celebrado su suerte mezclada con mala suerte, de no haber sentido como un hechizo rozaba su mejilla al entrar. Le había dolido muchísimo para ser solo un roce, así que no quería imaginarse de que hechizo se trataba.

Siguió corriendo entre los cocineros que saltaban del susto y enojo, al ver como tres personas revoloteaban en su cocina como si fuera un parque de juegos. Planeaba salir y ocultarse entre la ropa, aprovechando que el lugar siempre se encontraba lleno, cuando escucho un Bombarda Máxima que destruyo toda la parte delantera del edificio, dejando el inicio de las escaleras totalmente destruido y al resto del lugar lleno de fuego. Ahora si que no tenía salida y solo le quedaba armar un plan lo suficientemente bueno.

━ No tienes hacía donde correr, pequeña Bennington. ━ Dijo uno de los cazarrecompensas, con quien, hasta el momento, no había tenido el placer de cruzar palabra luego de intentar darle con un Petrificus Totalus que por suerte esquivo, al igual que él cuando intento lanzarle un Depulso. ━ La persecución no habrá servido de nada una vez te atrape. ━ Sus ojos brillaron en algo que supo identificar como codicia. ━ La recompensa será toda mía… ━

━ ¿¡TUYA!? ━ Exclamo su acompañante, una mujer para variar, quien parecía bastante molesta con el hecho de que su compañero quisiera toda la recompensa para él. ━ ¡Nuestra querrás decir! Que, sin mi ayuda, ni siquiera hubieras sido capaz de encontrar a está mocosa escurridiza. ━

━ ¡Hey, no soy una mocosa! ━ Reclamo, pero ambos parecían estar totalmente concentrados en su discusión. ¿Y realmente se hacían llamar cazarrecompensas? Ahora se sentía como una tonta por haber escapado y dejado su pizza a medio comer. Bien Bea, es ahora o nunca, pensó, antes de desvanecerse y aparecer en la tienda de lado, para ser más específica, en uno de los cambiadores. Pero antes, como era su costumbre, les dejo de regalo un simple hechizo aprendido en la universidad. Tendrían un bello aspecto de tejón, al menos un rato.

Para cuando estuvo consciente de que estaría totalmente a salvo, rodo los ojos, aún incrédula. ¡De seguro ni siquiera habían notado que se había ido! Para ella que solo eran magos normales usando un nombre que no les correspondía. Maldición, había abandonado su pizza por nada.

✦✦✦✦

20:38 pm.

Luego de tanto rebuscar en la tienda, había encontrado el atuendo perfecto. De seguro nadie la reconocería con eso. Aunque claro, si alguien la veía, esperaba que  no llegará a notar la pequeña, o quizá no tan pequeña, herida en su mejilla.

Con paso decidido, salio de la tienda observando a los alrededores. La policía ya había llegado, al igual que los bomberos, pero no eran los únicos. Podría reconocer a los magos a millas de distancias, porque si bien intentaban lucir como muggles, no lo conseguían ni siquiera un poco. Sin embargo, lo que más llamo su atención fue una en especial, una que le parecía totalmente conocida.

¡ESPEREN UN SEGUNDO! ¿¡AQUELLA ERA LINE!?

No podía estar en un error, reconocería a la que siempre había considerado una hermana mayor en cualquier lugar. La contemplo unos segundos en shock. ¿Debería acercarse? ¿Cómo hacerlo sin llamar la atención de los demás magos? Mordió su pulgar, pensativa. No podía irse del lugar sin antes hablar con ella, saber cómo estaba y abrazarla con todas sus fuerzas. No le era suficiente observarla desde lejos.

Oculto su rostro lo más que pudo con su sombrero, y comenzó a correr hacía su amiga. Corrió, empujando muggles y a unos cuantos magos en el camino, quizá tropezó un par de veces también y siguió empujando gente, hasta que… ¡Boom! Se estrello con Gwendoline, logrando que casi terminarán ambas en el suelo. Se estabilizo, antes de comenzar su actuación, sin dejar que su amiga le viera el rostro.

━ ¡Ayúdame por favor! ¡Mi hermana… no encuentro a mi hermana! ━ Intento con su voz más desesperada. ━ ¡Ayúdame a buscarla, por favor! ¡La ultima vez que la vi estaba en la tienda de ropa, pero nada! ━ Tomo las manos de Gwen entre las suyas, y finalmente la miro con una enorme sonrisa, oculta para todos los demás menos la chica frente a ella. ━ ¿Vas a buscarla conmigo? ━

Atuendo de espia:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Emily Kinney.
Edad del pj : 27
Ocupación : Fugitiva
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.585
Lealtad : Pro Muggle
Patronus : Dacnis azul
RP Adicional : 000
Mensajes : 262
Puntos : 87
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5517-beatrice-bennington-id?nid=1#81351 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5523-beatrice-bennington-relaciones#81381 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5535-cronologia-de-bea http://www.expectopatronum-rpg.com/t5520-buzon-de-beatrice-bennington#81362

Gwendoline Edevane el Miér Mar 21, 2018 7:26 pm

Observar las consecuencias de la nueva genialidad ideada por un grupo de cazarrecompensas me puso de peor humor que de costumbre. Quién trabajase conmigo podía decir muchas cosas de mí: que Gwendoline Edevane era una persona que no hablaba a no ser que hubiese un buen motivo para hacerlo, que no era la persona más cálida del mundo en lo que a trato humano se refiere, que era la profesionalidad hecha persona... Pero seguro que nadie diría que Gwendoline Edevane tenía carácter.
Y es que no. Jamás alzaba la voz, jamás tenía discusiones con nadie. Mi actitud frente a la actitud chulesca de otros miembros del departamento y sus intentos de empezar discusiones solía ser ignorar o cortar dichos intentos con algún comentario estrictamente profesional.
Por eso me sorprendía la poca paciencia que tenía últimamente. De repente, la incompetencia de gente cómo Salleens me ponía de los nervios, por no mencionar el desastre que tenía delante. Tamaño desprecio por la vida humana... ¿Quiénes se creían que eran esos malditos cazarrecompensas? ¿Se creían con derecho a decidir si una persona debía vivir o morir? ¿Qué hacía su vida mejor que la de aquellos y aquellas a quienes perseguían? Todos eran iguales, cómo los malditos Crowley, que creían que las personas eran sus juguetes privados.
Me llevé la mano a la frente, cómo si empezase a dolerme la cabeza. De hecho, es probable que en algún momento empezase a dolerme. Necesitaba averiguar quién era la fugitiva. Si se trataba de alguna de mis amigas, tenía que asegurarme que quién fuese estaba bien. Era mi deber, como persona y como miembro de la Orden del Fénix. Pensando un modo de hacerlo me encontraba cuando algo o alguien se estrelló contra mí.

—¿Qué...?—Empecé a preguntar, más molesta por haber sido arrancada con violencia de mis pensamientos que por el golpe en sí. No es que me hubiese hecho demasiado daño, la verdad, y al darme cuenta de que cualquiera podía tener un descuido, relajé un poco la mueca en mi rostro.—Señorita, yo no soy policía...—Intenté excusarme cuando aquella mujer—quién yo creía desconocida en aquel momento, pues no estaba cómo para prestar atención al hecho de que su voz sonaba tremendamente familiar—me pidió ayuda para encontrar a su hermana.

Eché una mirada alrededor, dándome cuenta de que los agentes de la policía muggle estaban bastante ocupados con lo suyo. Me alegré un poco, eso debo reconocerlo, de ver a Salleens haciendo su trabajo, sacando discretamente la varita para borrar y modificar recuerdos a los presentes. No me prestaba la más mínima atención, cosa que me tranquilizó bastante.
La mujer me tomó de las manos. Eché un vistazo, sorprendida, a sus manos y las mías, y luego volví a mirar hacia su rostro parcialmente oculto bajo aquel sombrero. Suspiré, asintiendo con la cabeza.

—Está bien, le ayudaré a buscar a su hermana.—Accedí finalmente. Seguramente, si habia presenciado algo de lo ocurrido allí dentro, tendría que desmemorizarla también. Pero una cosa no quitaba la otra.—¿Tiene usted idea de por dónde se ha podido ir? ¿Sabe si estaba herida o algo?

Decidí dejar que fuese ella quién me guiase. Quería acabar rápido con aquello para asegurarme de que aquella fugitiva estaba bien, y, sobre todo, que no era ninguna de mis seres queridos. La preocupación me martilleaba en el corazón, y por primera vez en la última semana, la preocupación fue mucho más fuerte que el sentimiento de rabia e impotencia que sentía cada vez que recordaba lo que había visto en la mente de Sam.
Cálmate, Gwen... No merece la pena..., me repetía una y otra vez a mí misma en un intento de calmarme. Pero era mucho más fácil pensarlo que convencerse.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 29
Ocupación : Desmemorizadora
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.015
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 417
Puntos : 177
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-gwendoline-edevane-ficha-de-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwen-edevane

Beatrice A. Bennington el Sáb Mar 31, 2018 8:08 pm

Se estaba arriesgando al acercarse a Gwendoline en ese momento. Lo sabía. Lo tenía sumamente claro. De hecho, seguramente cualquier otra persona hubiera esperado que se encontrará sola, quizá hubiera llamado su atención de otra manera, pero ella era Beatrice. Ella no servía para hacer entradas disimuladas o pequeñas. No, no. Bea estaba hecha para entradas llamativas. Todo porque según ella, la gente tiende a ignorar lo más luminoso, para ver que se oculta entre las sombras. Además, como si eso fuera poco, solamente seguía lo que quería, que en ese momento era hablar con Gwen, y siempre y cuando se mantuviera alejada de los demás magos, todo saldría a su favor.

━ ¡Pero te ves confiable! Por favor, por favor, por favor. ━ Siguió suplicando, con voz desesperada. Al menos no había intentado usar una voz diferente o hubiera sido todo un fracaso. Después de todo, siempre le salían ridículas y totalmente falsas. Se hubiera muerto de risa en ese mismo instante.

Cuando su actuación logro una respuesta afirmativa, casi se pone a saltar de la felicidad, pero no lo hizo, y solo soltó un extraño chilido. Uno que cualquiera hubiera comparado con un sonido similar al que hacen los pájaros de vez en cuando. ━ Muchas gracias, señorita. ━ Pronuncio, sin soltar sus manos. Se sentían demasiado cálidas, familiares. Aquel pensamiento le causo ganas de llorar. Estar con Gwen siempre le había dado una gran sensación de comodidad, serenidad, y saber que, aun después de tanto tiempo, seguía sintiendo como si a su lado tuviera un hogar, la emociono.

━ Estoy segura de que está completamente bien… ━ Comenzó a decir lentamente y en voz baja, más para sí misma que para la chica frente a ella. ━ Digo, sinceramente no lo sé, pero espero se encuentre bien, porque no soportaría que este herida... Ella es una gran chica sabes, un año mayor que yo y ama las tortugas marinas. Tiene una sonrisa bonita y es una de las mejores personas que he conocido. Nos reencontramos hoy luego de mucho tiempo, y no deseaba perderla de vista. ━ Mientras decía todo aquello, comenzaron a caminar hacía una cafetería cercana. No quería ir muy lejos, por si alguien necesitaba a su amiga: Estaba trabajando después de todo. Pero tampoco quería estar tan cerca, y ser reconocida por alguien. A ella sinceramente le daba igual, pero no se arriesgaría a que alguien la encuentre con su hermana mayor, y meterla en problemas. No se lo perdonaría nunca. ━ Aquí la vi por ultima vez. ━ Mintió nuevamente, y de forma demasiado obvia, pues anteriormente había dicho que el ultimo lugar donde la vio fue una tienda de ropa, y ahora ambas estaban en una cafetería. Pero buenoooooooooooo.

━ Entonces… ━ Se detuvo justamente en la entrada, observándola. ━ La verdad no quiero hacer una escena en el interior, aun cuando quizá nos regalarían comida para dejar de llorar y eso que sabes que amo la comida... Así que, Line Edevane, ¿por qué no le das un abrazo a tu hermana menor aquí y ahora? ━ Dijo lentamente, sonriéndole con emoción, antes de quitarse el sombrero y extender sus brazos. Esperando que corriera a sus brazos toda sentimental, estilo reencuentro de película, al reconocerla. ¡Que ella la hubiera abrazo super fuerte! Pero primero debía saber que se trataba de ella, de su pequeña, no tan pequeña, Bea. ¿O es que no te espantaría que te abrazará una desconocida? ━ ¡Vamos Line, que quiero entrar por una dona! ━ Definitivamente eso de los reencuentros emotivos no era lo suyo. Su pancita la guiaba.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Emily Kinney.
Edad del pj : 27
Ocupación : Fugitiva
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.585
Lealtad : Pro Muggle
Patronus : Dacnis azul
RP Adicional : 000
Mensajes : 262
Puntos : 87
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5517-beatrice-bennington-id?nid=1#81351 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5523-beatrice-bennington-relaciones#81381 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5535-cronologia-de-bea http://www.expectopatronum-rpg.com/t5520-buzon-de-beatrice-bennington#81362

Gwendoline Edevane el Dom Abr 01, 2018 9:04 pm

A pesar de mi estado reciente, la recién descubierta rabia que anidaba en mi interior desde que Sam había compartido sus recuerdos conmigo, había algo más fuerte que todo aquello en mi interior: me gustase o no, seguía siendo humana. No podía pasar de la noche a la mañana de ser una buena chica a una máquina vengativa y justiciera. Así que fue por eso que mi humanidad se abrió paso entre la rabia, y fue por eso que acepté ayudar a aquella joven—a quién yo tenía por una muggle desconocida—a buscar a su hermana.
¿En qué momento me di cuenta de quién era en realidad? Si hubiese prestado suficiente atención, me habría dado cuenta en el momento en que habló. No había pasado tanto tiempo desde la última vez que había escuchado aquella voz por última vez. Y jamás podría olvidarla.
Pero estaba distraída. Preocupada y enfadada a partes iguales. Salleens continuaba trabajando, yendo con parsimonia de muggle a muggle, apuntándoles con su varita para borrarles los recuerdos del incidente que no deberían haber presenciado. Nosotras dos nos alejábamos de mi compañero de departamento, y mientras lo hacíamos, la mujer me hablaba.
Hubo algo en esta parte que hizo que sonase un "click" dentro de mi cabeza. La descripción de la hermana sonaba extrañamente parecida... bueno, a mí. Las tortugas marinas fueron las que dispararon mis sentidos.

—Pero...—Empecé a decir. De repente ya no estaba enfadada, solo confusa. Nos habíamos detenido delante de una cafetería, que evidentemente no era la tienda de ropa a la que había hecho alusión aquella chica.—¿Quién...?—Empecé a formular mi pregunta...

...pero no tuve que preguntar más. La chica habló, y mientras hablaba, empecé a reconocerla. Y todo volvió a mí con la intensidad de uno de esos flashbacks de las películas o las series de televisión: cuando Beatrice y yo nos habíamos conocido en Hogwarts, sus eternas travesuras en las que a menudo me veía envuelta, cuando contemplamos a los unicornios en el bosque prohibido, cómo años más tarde, en la universidad, nos reuníamos para tomar café en nuestras horas libres...
Mi Beatrice. ¡La que para mí era cómo una hermana!

—¿B-Bea...?—Dije a duras penas mientras se quitaba el sombrero y me revelaba su rostro sonriente y su cabello rubio. ¡Era ella! ¡Y no estaba soñando! Mis ojos se humedecieron, y no tuvo ni que decirme dos veces que la abrazase. La rodeé con mis brazos, quizás con demasiada fuerza, mientras cerraba los ojos y dos lágrimas de pura emoción, de puro alivio y felicidad, rodaban por mis mejillas. ¡Faltaba ella! ¡Faltaba saber dónde había estado metida todo este tiempo!—¡Eres tú! Por Merlín... Gracias, gracias... ¡Gracias!

No sé a quién le estaba dando las gracias exactamente, pero en los últimos tiempos me inclinaba a pensar que, a pesar de todas las adversidades, alguien ahí arriba velaba por todas nosotras. Alguien que había tenido la consideración de traer de vuelta a casa a Beatrice Bennington. La parte que le faltaba a mi vida para estar completa. Ese pedazo que me había sido arrebatado hacía año y medio.
La abracé durante un tiempo que se me antojó larguísimo, acariciándole la parte posterior de la cabeza. Cuando creí que era suficiente, me separé de ella, pero no sin antes darle un beso en la mejilla. Casi parecía que no hubiese pasado tiempo alguno desde la última vez que la vi.

—Te felicito, Bennington: tú sí que sabes hacer una entrada triunfal.—Comenté con una sonrisa, mientras me enjugaba las lágrimas con la manga de mi abrigo, refiriéndome al caos que habían creado los cazarrecompensas al perseguirla.—Ya pensé que jamás volvería a verte. No conseguía dar contigo en el refugio y...

Mientras Beatrice mencionaba que debíamos entrar en la cafetería, cosa que no me parecía la mejor idea del mundo, algo llamó mi atención: los dos cazarrecompensas emergieron del edificio que habían dejado hecho pedazos con su persecución digna de elefante en una cacharrería. Y de repente, la idea de entrar se antojó muy conveniente.

—Vamos dentro. Creo que tus admiradores siguen buscándote.—Hice referencia a los dos cazarrecompensas y entonces cogí suavemente del brazo a mi amiga, mi hermana, y la conduje al interior de la cafetería.—No vamos a tener mucho tiempo. Seguramente, también te buscarán aquí...—Y, evidentemente, yo no iba a dejar que nadie le pusiese una mano encima a mi amiga. No iban a enviarla al Área-M. La cafetería sería el mejor lugar para esconderse, por ahora. Eso sí, quizás no hubiese tiempo para esa dona que tanto le apetecía a Bea.

Aunque era más que probable que volasen unos cuantos hechizos.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 29
Ocupación : Desmemorizadora
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.015
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 417
Puntos : 177
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-gwendoline-edevane-ficha-de-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwen-edevane

Beatrice A. Bennington el Mar Abr 03, 2018 5:10 am

Había descrito a Gwen con la intención de dar pistas, de que descubriera quien era, pero su amiga parecía más lenta que nunca, más perdida en otro mundo. ¿Le habría pasado algo? ¿Estaría cansada por el trabajo? Porque, a decir verdad, pensaba que la reconocería al instante. Aunque claro, puede que hubiera olvidado su voz, porque sinceramente, es lo primero que solemos olvidar de alguien. Aun si nunca nos damos cuenta, creamos una voz totalmente diferente en nuestros recuerdos.

¿Hace cuanto no se veían? Muchísimo tiempo, a decir verdad, y estaba segura de que ambas habían cambiado. Pero aquel cambio, no significaba lejanía, ni mucho menos significaba que sus sentimientos habían cambiado. Por algo Beatrice la había llamado su hermana, y se le había ocurrido tal espectáculo solo para acercarse a ella. Que Gwen siempre había sido su ejemplo a seguir, aunque nadie lo supiera: Siempre tan correcta, tan hermosa y buena persona. Volver a verla era una razón de felicidad, una señal de que todo en su vida seguía estando bien.

━¡Claro que soy Bea! ━ Exclamo, sonriendo tiernamente, antes de ser apresada por los brazos de la mayor en un abrazo. No había notado cuanto la había necesitaba hasta ese momento, y sus ojos rápidamente se llenaron de lágrimas. ━ ¡Te he extrañado mucho! ¡Muchísimo! ¡Y últimamente he tenido mucho miedo sabes! ¡Mucho miedo! ━ Confeso, aferrada a Gwen como una niña pequeña.

Desde que Steven se había ido para cumplir su importante misión, porque así lo veía ella, como una misión sumamente importante, no había sido capaz de mostrarse tan sincera en el tema sentimental. No porque no tuviera con quien, si no, porque ella era una chica valiente y no quería mostrarse como una llorona, porque no lo era. Pero en ese momento, se sintió tan relajada, tan nostálgica, que no tardo en dejar fluir todo lo que sentía.

Sollozo durante un tiempo que le pareció eterno, antes de que se separaran y tuviera que limpiar todo rastro de lagrimas en su rostro. Una cosa era que la escuchará, y otra muy distinta que la viera.

━ ¿Cierto? ━ Rio, imaginando la cara que deben haber puesto al ver a los cazarrecompensas convertidos en más ni menos que tejones. Yes, primero llorando y ahora riendo, se sentía bipolar. ━ Espera, eso ya me lo habías mencionado antes, así que quiero saber, ¿cómo sabes del refugio? ━ Pregunto, al recordar aquello que le había dado tanta curiosidad cuando leyó su carta aquella vez. Ese dato no todos lo sabían. ¿Cómo se había enterado?  ━ ¿De qué me he perdido, Gwendoline? ━ Había arrugado la frente, seria, mientras llevaba las manos a la cadera. Que confesará.

Volvió a ponerse su sombrero, mientras ingresaban a la cafetería. Esperaba que al menos tuvieran algo de tiempo para comer esas donas antes de que comenzará la acción. La verdad, dudaba que la reconocieran muy rápido, considerando que la ultima vez estaba vestida de manera diferente, así que podría recargar energías sin dudar.

Sentándose en una mesa apartada, continúo hablando. ━ ¿Cómo has estado? En la carta me comentaste que te habías hecho daño. Realmente quede muy preocupada con eso de que andabas teniendo aventuras con Sam, aunque acepto que al comienzo dije “Raios, que ruda se puso Sam” pero luego pensé que no deberías estar hablando de ESE tipo de aventuras. ━

━ Buenas tardes, ¿Qué se servirán? ━ Una camarera no había tardado en ir por su pedido, cosa que Beatrice agradeció. No tenían mucho tiempo y mientras más rápido comieran mejor. Se negaba a dejar su comida nuevamente para salir corriendo.

━ Doce donas y un cappucino de vainilla. Para la señorita… ━ Observo a Gwen, esperando que pidiera algo. Las donas eran solo para ella, eso debía tenerlo claro.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Emily Kinney.
Edad del pj : 27
Ocupación : Fugitiva
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.585
Lealtad : Pro Muggle
Patronus : Dacnis azul
RP Adicional : 000
Mensajes : 262
Puntos : 87
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5517-beatrice-bennington-id?nid=1#81351 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5523-beatrice-bennington-relaciones#81381 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5535-cronologia-de-bea http://www.expectopatronum-rpg.com/t5520-buzon-de-beatrice-bennington#81362

Gwendoline Edevane el Miér Abr 04, 2018 2:54 am

Volver a verla supuso un alivio. Supuso deshacerme de una carga pesada que llevaba arrastrando conmigo un año y medio, desde que los Bennington habían sufrido de primera mano la caza de los hijos de muggles perpetrada por el nuevo Ministerio de Magia. Al desaparecer ella, y con Sam ya ausente desde hacía tiempo por culpa de Sebastian Crowley, había perdido mi último apoyo. Y quizás para algunos fuese exagerado que pensase en ella cómo una hermana... pero es que lo fue. Durante años, Beatrice fue la hermana que jamás tuve, y cuidó de mí tanto cómo yo cuidé de ella. Siempre fue la chispa de felicidad en mi vida, en las vidas de todas nosotras. Todavía recordaba la triste mirada de Caroline, aquel día, junto al lago, cuando nos disponíamos a hacer frente al problema de los Plympis. Aquella mirada, y aquel comentario, me bastó para comprender que Beatrice Bennington había sido en su vida lo mismo que había sido en la mía: un faro luminoso, la sonrisa hasta en los momentos más tristes.
¡Y allí estaba! ¡Por fin! No pensaba volver a perderle la pista. No pensaba volver a dejarla marchar hacia un destino incierto. Y si para ello tenía que luchar con aquellos cazarrecompensas... Bueno, así fuese: estaba harta de los "Crowleys" del mundo, de que se creyesen con derecho de arrebatarles la vida, la libertad y la dignidad a las buenas personas.

—Yo también te he echado de menos.—Confesé, todavía con los ojos húmedos de las lágrimas.—Te prometo que no voy a dejar que te pase nada malo, Bea. Te lo prometo.

No era la primera persona a la que hacía esa promesa. Estaba también Kyle. Y Sam. Y no tenía intención de faltar a ella, con ninguno de los tres. Eran mis amigos. Mi familia. Y los iba a proteger de quién hiciese falta. Solo pensar que esos dos cazarrecompensas casi la hacían volar por los aires hacía que me invadiese la rabia más pura. Me daban ganas de ir a por ellos en ese mismo momento.
Pero me refrené. No estaba allí para vengarme, si no para protegerla. Tomándome la venganza no iba a conseguir apartar a Beatrice del peligro. De hecho, Salleens estaba por allí, borrando memorias, y si me veía luchando con esos dos... Bueno, entonces mi vida cómo persona libre se habría terminado, y mis posibilidades de ayudar a mis amigas se irían por el desagüe.
La mención del refugio, por supuesto, llamó la atención de Beatrice, y me preguntó al respecto. Sin embargo, no hubo tiempo a responder absolutamente nada: los cazarrecompensas estaban fuera del edificio en llamas. Habían emergido por una puerta lateral y ya estaban husmeando los alrededores, mahumorados.
Así que conduje a mi amiga al interior, y una vez dentro y con la puerta cerrada, me sentí un poco más tranquila por varios motivos. El primero era la evidente seguridad de mi amiga, muy relativa en aquel momento; el segundo, mi propia rabia, mis propios deseos de ir a hacerles frente y hacerles pagar por todo, por lo que habían hecho e intentado hacer a mi amiga, y por lo que los Crowley habían hecho a mi "persona especial".
Nos sentamos a una mesa. No me sentía especialmente cómoda tomándome un café tan cerca de un lugar patrullado por cazarrecompensas y gente del Ministerio, pero acepté porque aquel lugar ofrecía una relativa tranquilidad, un lugar dónde escondernos un rato. Beatrice se sentó de espaldas a la puerta, de tal manera que yo, al otro lado de la mesa, tenía una vista clara de esta. En caso de que entrasen, sería la primera en verlos y podría distraerlos de alguna forma.

—Sam y yo tuvimos problemas en febrero.—Empecé, respondiéndole al comentario más reciente, el que mi amiga hizo nada más sentarnos.—No problemas de ese tipo.—Añadí, entendiendo un poco tarde la referencia que hizo Beatrice. Porque había sugerido algún tipo de "crucigrama" muy extraño y violento, ¿no?—La herida en la cara me la hizo un cazarrecompensas llamado Ulises Kant. Sam había estado teniendo problemas con él, y fuimos a hacerle frente a su casa. Necesitábamos información y... bueno, el resumen es que terminé con un corte de varios centímetros en la mejilla y retorciéndome de dolor por una maldición Cruciatus. Por suerte, Sam le venció.—Evité entrar en más detalles al respecto. Beatrice se reuniría con Sam en algún momento, y ella le contaría lo ocurrido. Si quería dar detalles acerca de su varita perdida y de los hermanos Crowley... bueno, eso ya era cosa suya.

La camarera atendió nuestra mesa, y Beatrice pidió una ingente cantidad de dulces y un capuccino de vainilla. Cuando la mujer me miró a mí, hablé con claridad.

—Una taza de café solo normal, y una taza de café solo hirviendo, por favor.—La dependienta muggle me miró con cara extrañada. ¿Por qué pedía yo dos tazas de café a distintas temperaturas? Podía parecer una manía... pero no, tenía su razón de ser. Así que la mujer acabó asintiendo, y se retiró a buscar nuestra consumición.—Sobre lo que me preguntaste al principio... ¿Has oído hablar de la Orden del Fénix? ¿Ese grupo de resistencia que lidera Albus Dumbledore?—No me anduve con ceremonias, y lo dije directamente. Era liberador no tener miedo a que Beatrice reaccionase mal a aquello. Le podía decir cosas que no me atrevía a decirle a Sam.—Me he unido a ellos...—Añadí con una sonrisa leve, casi cómo si pretendiese disculparme por tal afirmación.

Lo cierto es que no podía evitar pensar en que Beatrice podría reaccionar igual que Sam si lo descubriese: enfadándose conmigo por ponerme en peligro de esa manera. Pero, de alguna manera, confiaba en la tendencia natural de Beatrice a ponerse ella misma en peligro, su tendencia a las travesuras. Quizás esa parte suya le ayudase a comprender un poco mejor por qué lo había hecho.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 29
Ocupación : Desmemorizadora
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.015
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 417
Puntos : 177
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-gwendoline-edevane-ficha-de-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwen-edevane

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.