Situación Actual
10º-14º // 30 de abril luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Leo L.Mejor PJ ♂
Sam L.Mejor PJ ♀
Denzel S.Mejor User
Ryan G.Mejor roler
Leo y EvaMejor dúo
Beatrice B.Más cotilla
Evans M.Más voluble
Juliette H.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

The lost boy // [Priv.] [Kyle & Gwen]

Gwendoline Edevane el Lun Abr 09, 2018 4:37 pm


Domingo 25 de marzo, 2018 || Local clandestino "El Caldero Oxidado", barrio de Mordem || 19:15 horas || Mi ropa

Ya llevaba días tras la pista de los "puntos calientes" de los que había hablado a Sam, y en un alarde de pura desobediencia y falta de honestidad con ella, había decidido tomar cartas en el asunto: me había propuesto investigar por mi cuenta algunos de estos lugares.
¿Podéis culparme? Estoy segura de que no. El episodio de los Crowley estaba entonces demasiado reciente, y por primera vez desde que Sam había vuelto a mi vida, tenía genuino miedo de que le ocurriese algo malo. ¿Cómo os sentiríais vosotros si, apenas dos semanas después de que reapareciese alguien muy querido en vuestra vida, hubiese estado en peligro de muerte? Algunos dirán que soy protectora en exceso... yo digo que todavía podría hacer un poco más, y no sé ni cómo.
Aquello me pareció una buena opción para comenzar. El Caldero Oxidado estaba en boca de todo el mundo en el refugio y la sede de la Orden del Fénix. El negocio actuaba cómo hostal, bar y restaurante, y ofrecía no solo un cobijo y refugio a fugitivos en apuros, si no que además era una buena fuente de información. Y, lo más importante de todo: de cuando en cuando recibía la visita de gente del Ministerio de Magia, por lo cual yo no desentonaría demasiado allí.
Habían sucedido muchas cosas en el último mes. Para empezar, Sam y yo habíamos conocido la noticia de la muerte de Ulises Kant, y si bien habíamos conocido a Ulises cómo enemigo... la noticia me produjo una gran desazón. Juro que me sentí personalmente responsable de aquello. No compartí estas inquietudes con Sam, pues habiendo sido ella la responsable de modificar sus recuerdos, posiblemente se sintiese aún peor que yo. Kant no era un mal hombre, simplemente actuaba de manera equivocada por un motivo noble. Y saber que Grulla, con toda seguridad, le había asesinado a raíz de nuestro encuentro, no ayudaba a calmar mi conciencia.
Con todos aquellos pensamientos en mente acudí al barrio de Mordem, en calidad de empleada del Ministerio, de ciudadana preocupada, y nada más entrar, me encontré con un local casi vacío. Mostraba el aspecto de cualquier taberna, principalmente de madera e iluminada con luces de gas, al más puro estilo mágico clásico. Reinaba una paz inusitada, mientras por el aparato de radio sonaba una canción que no identifiqué.
Un hombre, el dueño, supuse, ocupaba una silla en el mostrador del recibidor, en la zona que separaba el bar y las escaleras que, deduje, conducían a la zona de habitaciones. Mantenía la mirada baja, concentrado en leer una edición de El Profeta cuyas imágenes en movimiento resultaban casi hipnóticas.
Mientras caminaba hacia él, me iba poniendo los mitones mágicos que Dorcas Meadowes me había proporcionado. Estaban encantados con una protección, así que podría tocar cualquier cosa del local sin miedo a que me cayese una maldición encima.

—Buenas tardes.—Saludé al hombre, con un tono neutro y profesional. Él alzó la mirada, despreocupadamente, y me miró a los ojos. Compuso una extraña sonrisa. Había algo en él que no me gustaba demasiado. Sus ojos, tal vez, pues parecían un tanto esquivos.

—¡Oh, buenas tardes! Discúlpeme, estaba leyendo el periódico y se me ha ido el santo al cielo. ¿En qué puedo ayudarle, señorita?—Su sonrisa se ensanchó todavía más, y lejos de parecer más agradable y cálida, tenía algo que inquietaba.

—No se preocupe. Me llamo Gwendoline Edevane, y soy empleada del Departamento de Accidentes Mágicos y Catástrofes del Ministerio de Magia Británico. Tenga, mi identificación.—Mientras hablaba, saqué de mi billetera mi identificación y se la ofrecí. El hombre la cogió entre sus rechonchos dedos, la examinó unos segundos, y me la devolvió.

—¡Oh, del Ministerio! Dígame, ¿en qué puedo ayudarla, señorita Edevane?—Respondió el hombre.

—Es usted Peter Sorkins, ¿verdad?—El hombre asintió con la cabeza.—El Ministerio de Magia ha recibido diversos avisos acerca de su local. Al parecer, aquí tienen lugar ciertas "irregularidades". Irregularidades ilegales, me refiero.

—¡Oh, por favor! ¿Otra vez con el mismo cuento? ¿No se cansan ustedes?—El hombre parecía más divertido que incómodo; sin embargo, no pude evitar apreciar el leve temblor de sus manos cuando se las frotó la una con la otra, cómo si intentase ahuyentar el frío.—Ya les he asegurado, por activa y por pasiva, que todo aquí es legal, señorita Edevane. ¿Qué más tengo que hacer? Solo quiero llevar mi negocio en paz y honrar al Señor Tenebroso.

Buena respuesta. Una respuesta legal, y acompañada de una aparente tranquilidad y calma. No esperaba otra respuesta por su parte, pero me ponía de los nervios ser incapaz de interpretar a aquel hombre, de conocer sus intenciones. De momento, pese a su aspecto inquietante, no había realmente nada que le delatase. A mis ojos, parecía lo que decía ser: un simple ciudadano del mundo mágico que intentaba mantenerse limpio y llevar un negocio en paz. Y alguien así es propenso a denunciar fugitivos. Mientras no supiese nada concreto, no podía mandar aquí a Sam...
Perdida en estos pensamientos me sorprendió entonces notar un golpe contra mí. El golpe de alguien al chocar conmigo, más concretamente. No fue un golpe muy fuerte, pero me pilló desprevenida, y antes de darme cuenta de lo que ocurría, Sorkins estaba hablando.

—¡Chico, ten cuidado, maldita sea!—Bramó el hombre en dirección a un muchacho que pasaba la fregona por el local, de espaldas a mí. Tan enfrascado iba en su trabajo que ni se dio cuenta de mi presencia.—Perdone al muchacho. Es mi sobrino y...—Empezó a explicarme, pero no terminó su explicación.

Me había quedado mirando al chico, y era así porque le conocía de algo. Por supuesto que le conocía: era el chico del que Kyle estaba enamorado, cuya fotografía llevaba conmigo en el bolsillo de mi chaqueta. Y algo me decía que su nombre no era, precisamente, Nicholas Sorkins.

—Discúlpeme, señorita. No iba mirando por dónde iba.—Dijo el chico con un tono de voz seco, aparentemente incómodo por mi mirada. Mantenía la vista baja, evitando el contacto visual conmigo.

—¿Su sobrino, señor Sorkins? ¿Está seguro de eso?—Pregunté, devolviendo la mirada a Sorkins y, evidentemente, tendiéndole una pequeña trampa. No le iba a decir que lo había reconocido cómo fugitivo, pero estaba bastante implícito en lo que dije.

—¡Oh, demonios! Por favor, señorita Edevane, es solo un muchacho.—La expresión de Sorkins mudó a una más humilde, suplicante. Creo que fue precisamente ahí cuando me convenció.—¿Qué daño puede hacerle a nadie un simple muchacho que no quiere más que sobrevivir?

Me quedé en silencio unos segundos, fingiendo meditar acerca de lo que acababa de decirme. Tenía que seguir aparentando que era una respetable empleada del Ministerio, una purista  en conflicto. Y, cuando creí que Sorkins ya se había cocinado suficiente en su inquietud, asentí levemente con la cabeza.

—Está bien, señor Sorkins. Supongo que tiene razón. Pero le aconsejo que, la próxima vez que el Ministerio venga de visita, sería prudente que el muchacho estuviese un poco menos a la vista. Pase una buena velada.—Y diciendo aquello, simplemente me retiré.


*

Unos minutos después, cerca de las siete y diez, me encontraba a un par de manzanas de El Caldero Oxidado, sentada en un banco, con mi teléfono móvil en la mano, meditando si debía avisar de aquello a Kyle. Le había dicho al muchacho que buscaría a su chico, pero también le había dicho, pocos días después de reencontrarme con él, que no podía seguir viéndole a escondidas de su madre. Que si no avisaba él a su madre, lo haría yo. Y Sam me había apoyado en dicha decisión. Tenía una familia, y tenían que saber que seguía vivo.
Suspiré profundamente... Maldita sea, Kyle... Desbloqueé la pantalla del teléfono móvil y abrí el Whatsapp. Una vez ahí, todavía medité un poco si escribirle o no. No sabía hasta qué punto le convenía saber que Nick seguía vivo... y al final le escribí.



Apoyé los brazos en mis rodillas, despues de enviarle la dirección. Evidentemente, le había enviado la dirección del sitio dónde me encontraba, no del local. No quería meter a Kyle en aquel sitio, a pesar de que me pareciese seguro. Y mucho menos me apetecía ser vista allí en compañía de dos fugitivos. Tenía que pensar un plan antes de actuar. Lo que estaba claro es que no me apetecía volver allí hoy. Sería sospechoso...
Así que puse a trabajar mi cerebro de Ravenclaw. Algo tenía que ocurrírseme.


Código:
Diálogos
[color=#9ee34b]—Sorkins—[/color]
[color=#039639]—The lost boy—[/color]

Pnj:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 29
Ocupación : Desmemorizadora
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.015
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 417
Puntos : 177
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-gwendoline-edevane-ficha-de-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwen-edevane

Kyle Beckett el Lun Abr 09, 2018 10:46 pm

¿Hasta cuánto tiempo iba a estar más escondido? Pues la verdad es que no tenía ni la mínima idea del tiempo en que podía llegar a estar en las sombras solo, era duro tener que luchar día tras día ante todos los problemas que aquello conllevaba, siempre creí que estar a veces sin padres era mejor, no habría normas y mucho menos tareas que hacer en casa, pero a veces nuestra visión es diferente a la de todos, supongo que las cosas nunca son como imaginamos, y así tuve que aprender yo como era la vida, a la fuerza, no por obligación, quizá más por decisión propia, por mis principios, por muchas cosas en general.

Había prometido a Gwen que avisaría a mi madre, en cierto modo sabía que podía hacerlo, quizá debía de encontrar el valor de donde fuera, tomar aire, respirar hondo y hacer el mismo recorrido que hacía todos los días de mi vida para llegar a casa y poder ser recibido por mis padres y mis hermanos (cuando estos estaban en casa). En verdad había muchas cosas que echaba de menos, tantas de ellas que ciertos llantos nocturnos eran por los recuerdos, meros recuerdos que deseaba volver a revivir, pero eran imposibles.

¿Por qué no? Pensé dentro de mi cabeza mientras tomaba aire y caminaba hacia la dirección donde vivía anteriormente, la verdad es que tenía miedo, miedo de muchas cosas, tales como. ¿Qué pasaría si mi madre decidía buscarme y en verdad era una mortífaga? La verdad muchos miedos me entraron de golpe, tantos que no sabía bien que podría llegar a pasar al dejar aquella carta, pero me arriesgué, lo hice, no dude ni dos segundos en abrir la ranura de la carta y dejar caer el sobre en ella.

Al hacerlo escuche a Spark, el husky que adoptamos hará un par de años por el mero hecho de que yo si no estaba con Gwen estaba solo en casa por el trabajo de mis padres, lo echaba tanto de menos, aquella maldita bola peluda que a día de hoy sería enorme, pero a cierto modo era lo que yo mismo había decidido, el exilio por mi parte era lo que estaba pagando por querer seguir mis ideales.

Quise quedarme un par de minutos, al menos para poder recapacitar por lo que había hecho, pero en ese momento escuché a mi hermana hablar — Mamá, acaban de dejar una carta! — Grito mi hermana mientras escuchaba como la carta era tomada del suelo — ¿Para quién es? — Preguntó mi madre curiosa — Pone que es para ti, aunque no pone quien la envía, es muy raro — Comento confusa.

Al escuchar como mi madre iba a la puerta no dude ni un segundo en salir corriendo sin pensarlo, me escondí detrás de un árbol dejando ir un jadeo, los nervios aumentaron más de lo que ya estaba observando de lejos como mi madre y mi hermana salían gritando mi nombre, mi hermana eufórica y mi madre llorando ¿y ya está? Supongo que de momento debería de dejar las cosas como estaban, sería lo mejor para todos.

¿Pero que ponía en la carta? Realmente era todo lo que había pasado durante este año, todo lo que había pasado a lo largo de la fuga de Hogwarts, todo.

“Hola mamá,

Supongo que debería de haber hecho esto mucho antes, demasiado tiempo he esperado como para no decirte nada, darte una señal, hacer algo para no preocuparte, pero sinceramente siento decirte que no encontré el valor para hacerlo.

Estoy bien, estoy vivo y en un lugar resguardado, no tengo problema alguno para poder sobrevivir, me dan comida y tengo una cama cómoda para poder dormir. Os echo mucho de menos, a mi hermana, a papa, al idiota de mi hermano, a ti, muchísimo. Me gustaría volver, pero no puedo.

Las cosas en el ministerio y en el mundo mágico han cambiado, a día de hoy ya no se puede ni respirar tranquilo y si se enteran de que estoy en casa no sé de qué serán capaces de hacer, no quiero ni imaginar que podrían llegar a haceros, pero espero que podías entender el motivo porque estoy exiliado.

Como sabréis me fugue de Hogwarts, no porque fuera sangre sucia, solo porque no acepto como se miraban a los demás chicos, ya bien sabes que siempre he mirado por los demás y he luchado por mis amigos, por todos ellos, pero no quería ser sujeto de torturas, esa es la oscura verdad sobre Hogwarts.

Os quiero. A todos, dale recuerdos a Spark de mi parte, y que sepas que estoy bien, tengo un buen ángel de la guarda, aunque más bien tengo unos cuantos que me protegen y me quieren, voy a estar bien, siempre.

Un abrazo, Kyle. ”





Y así fue mi carta de bienvenido a la vida, de poder avisar a mi familia de que estaba con vida, era lo menos que podría hacer, al menos sabría que esa noche habría abierto la herida de nuevo, una herida del pasado cuando de seguro que dieron a su hijo por muerto, en alguna fuga o sin embargo en algún accidente, pero así era la vida, el exilio es duro para todos, tanto como para los seres queridos como para uno mismo.
*

A medio camino de regresar al refugio recibí un mensaje de Gwen, al parecer había encontrado a Nick. Mis ojos se llenaron de lágrimas y no dude ni dos segundos en salir corriendo hacia el lugar donde había quedado con Gwen, al menos la dirección si era coherente y exacta podría verle, podría abrazarle, de nuevo estaría con él, después de mucho tiempo estaría junto a Nick, por fin todo estaba volviendo a la normalidad.

A medida que iba llegando, mi madre por otra parte aviso a Gwen que había dado señales de vida, le hizo fotos a la carta para que pudiera leer Gwen y pudiera ayudarme a encontrarme, aunque más bien le envió las fotos para poder hablar un rato, estaba nerviosa y sofocada, a la vez que relajada por saber que uno de sus hijos estaba vivo, mi madre era así, se preocupaba hasta cuando uno de nosotros se caía de trasero en el suelo.

Tras una larga carrera llegué al metro, fui hacia la zona acordada y al salir del mismo metro corrí hasta finalmente llegar al punto donde había quedado con Gwen, exhausto, agotado y algo nervioso mire a Gwen sollozando — ¿Dónde está? — Pregunté temblado — ¿Dónde está Nick…? — Sollocé.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 6
PB : Ty Simpkins
Edad del pj : 14
Ocupación : Fugitivo
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.250
Lealtad : Burbujita de Freixen
Patronus : Patronus
RP Adicional : 000
Mensajes : 48
Puntos : 20
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5691-kyle-beckett-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t5783-the-story-is-so-far-kyle-rs#85049 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Kyle BeckettFugitivos

Gwendoline Edevane el Miér Abr 11, 2018 3:13 am

Después de escribirle a Kyle y enciarle la dirección en la que me encontraba, me quedé pensativa. De manera involuntaria, atacada repentinamente por todas las cosas que se me estaban escapando de control en mi vida, me encontré a mí misma repitiendo una de mis viejas costumbres: mordisquearme las uñas. Una costumbre que había logrado quitarme de encima con el paso de los años y que, en ocasiones de estrés elevado, resurgía igual que una mala hierba que no ha sido eliminada del todo de un jardín.
Mi plato estaba bastante lleno últimamente. Para empezar, estaba Sam. Todavía recordaba la promesa que le había hecho, la de que la protegería. Tenía una sincera intención de honrarla, pero no podía evitar dudar de mí misma. ¿Y si no era lo bastante fuerte? ¿Y si le fallaba otra vez? ¿Y si le decía que era seguro meterse en El Caldero Oxidado y acababa capturada? No me lo perdonaría nunca...
Luego estaba el tema de Kyle. Había reducido considerablemente mis encuentros con él. ¿Por qué? Pues porque no estaba cómoda con la situación. Sentía que el muchacho se estaba apegando a mí de una manera incorrecta, cuando claramente tenía su familia. Una familia preocupada, para más seña, porque no conocían su paradero. Había empezado a evitar a Trice en el Ministerio, pues no quería tener que mentirle a la cara.
Estaba literalmente harta de la situación. Un mes y medio sabiendo su paradero, y seguía guardándole el secreto... Aquello no podía ser, y me estaba carcomiendo por dentro.
Hablando de la reina de Roma... El teléfono móvil, que descansaba sobre mi muslo izquierdo, empezó a vibrar, y lo que me encontré al desbloquear la pantalla fueron varios mensajes de Whatsapp de Beatrice Beckett. Y no solo eso: imágenes. Imágenes de una carta que Kyle había dejado en casa. ¿Por qué no me dejas fuera de esto, Trice? Observé los mensajes, y sinceramente, no iba a responder. Cerré la aplicación, pero el teléfono siguió vibrando una y otra vez...
Suspiré. Aquel era mi momento. Podía escribirle a Trice un mensaje y decirle que Kyle venía de camino hacia mi ubicación. Que viniese y se lo llevase a casa. Estuve muy tentada, y creo que una parte de mí sabía que debía hacerlo. Podía vivir con el odio de Kyle perfectamente, ¿pero mintiéndole a su madre? No, eso no... Y sin embargo, no lo hice. Dejé los mensajes leídos y no respondí. De hecho, arrojé el teléfono móvil dentro del bolsillo de mi chaqueta. La tentación sería demasiado grande si lo tenía en la mano.

—Acabemos primero con esto...—Me dije a mí misma mordisqueándome un poco más las uñas. Como siguiese así, me las acabaría destrozando por completo.


*

Cerca de una hora después, vi a Kyle llegar corriendo, sin aliento, seguramente procedente de la boca de metro más cercana. No pude más que desaprobar aquella manera de correr, tan expuesto a la vista de cualquiera. ¿Qué pasaba si un cazarrecompensas lo veía? ¿O un mortífago? Aquello tenía papeletas de acabar mal, y más si en los próximos minutos nos íbamos a meter en un local que albergaba a fugitivos para que Kyle se reuniese con su chico, perdido tiempo atrás.
Suspiré profundamente, levantándome del banco. Todavía no tenía un plan, no sabía cómo haríamos para volver allí sin despertar sospechas, pero tenía una ligera idea de cómo hacerlo. Tendría que ser Kyle quién lo hiciese, eso sí. ¿Y por qué si tenía una idea decía que no tenía un plan? Porque la cantidad de cabos sueltos que quedaban era muy grande.

—Hola, Kyle.—Le saludé cuando me increpó con sus urgentes preguntas. Entendía su urgencia, pero aún así, mantuve una expresión neutra en mi rostro. No sonreí, pero tampoco me mostré enfadada ni nada por el estilo.—Tú y yo tenemos que hablar acerca de eso de "tener cuidado". Creo que tenemos ideas diferentes al respecto.—No le iba a responder a su pregunta. Todavía no.—He recibido unos cuantos mensajes de tu madre. ¿Por qué no has ido a casa todavía? ¿No entiendes en la posición que me estás poniendo? Tu madre se va a mosquear mucho conmigo, y con toda la razón, cuando sepa que llevo un mes y medio sabiendo dónde estás...

Fue todo un esfuerzo mantener la calma, hacer que mi voz sonase razonable, pero no enfadada. Necesitaba dejar claro ese tema. Hablarle con franqueza. ¿Cómo podía seguir escondiéndole? No, no, aquello era totalmente impensable. Quizás Kyle se enfadase conmigo, pero... era lo que había. Hacer las cosas bien no tiene por qué ser algo bonito...
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 29
Ocupación : Desmemorizadora
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 3.015
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 417
Puntos : 177
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-gwendoline-edevane-ficha-de-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwen-edevane

Kyle Beckett el Mar Abr 17, 2018 11:46 am

Ya había pasado un mes y medio desde que fui descubierto por Gwen, ella me ayudo en cierta parte de toda esta sombra, no me delató a mi madre y mucho menos a nadie de mi familia, y eso se lo agradecería toda la vida, pero no podía mostrarme así porque sí a la cara de mi madre y menos de mi familia, en cierto modo era consciente de todos los problemas que le traería a Gwen si mi madre descubriese que ella me escondía, y temía de que la descubriese ya que ella eran buenas amigas, no eran amigas del alma pero sí que mi madre tenía la confianza de confesarle ciertos problemas, como el punto de mi desaparición.

Estar escondido del mundo no era nada fácil, no poder ir a los lugares que siempre solía frecuentar ya que de seguro que mi madre al salir del trabajo podría pasarse por ahí día tras día para saber si podía encontrarme, y ahora gracias a aquella carta sería capaz de esperarse en la cafetería de delante de la zona “friki” ya que conocía mis gustos, así que lo más seguro es que se quedaría parada durante el tiempo que a ella le pareciese todo y cuando no sobrepasar los límites.

Ver a mi hermana y a mi madre buscarme en aquella calle hizo que se me encogiese el corazón, muchísimo, pero debía antes de resolver unos asuntos importantes como para poder volver de nuevo a hablar con ellos, al menos podría tener una socialización tranquila.

Lo que más deseaba en el mundo era poder abrazar a mi madre, poder molestar a mi hermana junto a mi hermano, poder hacer muchas cosas las cuales solía hacer cuando antes residía en casa, pero algo estaba claro, mientras las cosas no cambiasen no volvería a casa, no lo haría, quería que todo este caos que se había envuelto en el mundo mágico y en la ciudad de Londres disminuyese, quería que todo se acabase, pero era consciente de que tardaría mucho tiempo en volver a casa.

Tras entrar en el metro me puse los cascos de música y me quede en silencio escuchando música pensando en todo lo que había ocurrido en todo el tiempo desde que estalló la guerra en Hogwarts, había sido capaz de renunciar a mi “inmunidad” por las cosas que quería luchar, había decidido abandonar todo lo que me gustaba para poder estar con la gente que necesitaba ayuda en ese tiempo, había renunciado a mi familia, a mi comodidad para poder estar con aquellos que más necesitaban apoyo, y ahora de nuevo, después de muchos meses, un año y pocos meses, había decidido hablar a mi madre con una carta gracias a Gwen, quizá se lo debía todo a ella.

Tras salir del metro fui corriendo hasta el punto donde había quedado con Gwen, al menos quería llegar rápido, no podía esperar poder verle a la cara, no podía esperar abrazarle y aferrarme a él cual marmota. Tenía pensado que Gwen me dijese algo como “ Aquí esta Nick” o “Lo tengo escondido lejos de la gente” Cosas típicas de película que no pasarían en la vida real, y era consciente.

A mi llegada jadeante y cansada por haber corrido casi una calle entera esquivando, me acomodé un poco retomando el aire que me faltaba, tras no recibir respuesta a ninguna de las preguntas tome aire y me incorpore por completo agachando un poco la cabeza — Perdón…yo sentí tanto nerviosismo y emoción que…salí corriendo a toda leche para poder…llegar a donde ti — Exclamé mientras suspiraba.

Como era de esperar mi madre acribillo a Gwen a mensajes por la carta, entendí la posición de Gwen desde que entregué la carta a mi madre, trague saliva y me apoye en la pared de forma leve — No puedo volver a casa, Gwen, ahora mismo soy un peligro tanto para ti como para mi familia, temo que te pase algo algún día por mi culpa aunque no lo creas…volver a casa no te puedo prometer que vuelva, lo que sí que te prometo es que…iré a ver a mi madre, se dónde encontrarla fuera del trabajo, si te quedas tranquila, iré a verla, pero no voy a estar en esa casa — Comenté mientras metía las manos en mis bolsillos con los ojos medio llorosos dándome cuenta de todo lo que estaba perdiendo, y lo que más me llegaba a doler, era tener que decirle adiós a Gwen en algún momento de mi vida por ponerla en peligro.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 6
PB : Ty Simpkins
Edad del pj : 14
Ocupación : Fugitivo
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.250
Lealtad : Burbujita de Freixen
Patronus : Patronus
RP Adicional : 000
Mensajes : 48
Puntos : 20
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5691-kyle-beckett-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t5783-the-story-is-so-far-kyle-rs#85049 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Kyle BeckettFugitivos

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.