Situación Actual
10º-19º
24 octubre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Wolfgang R.Mejor PJ ♂
Lluna F.Mejor PJ ♀
Eva W.Mejor User
Melissa M.Mejor roler
Gwen & KyleMejor dúo
Giovanni M.Mejor novato
Niara S.Especial I.
Iris L.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

Priv. || ¡Ey, NOVIA! || FB

Evans Mitchell el Miér Mayo 02, 2018 7:35 am


Un día normal para Chris, en los pasillos.

Evans, Evans y su cháchara venían por el pasillo abordado de estudiantes, ¿y si tenía compañía? Sí, por supuesto que la tenía: Chris, su compañero de dormitorio. Sólo que éste no lo escuchaba, sino que lo dejaba hablar, hablar y hablar en un idílico monólogo narcisista —todo el mundo sabía lo mucho que amaba oír su propia voz— sobre vaya a saber qué cuento, mientras que él, bueno, él se perdía con la mirada como SIEMPRE que se cruzaba con ELLA.


Detente. ¿Sabes qué se siente? Tu corazón “se para”, y tienes esta leve sensación de ansiedad, que te da gusto, que ES BUENA, que te sobreviene con una oleada de calor en tus mejillas o en tu pecho, o ambos. Una parte de ti, ¡arde tanto de alegría! La otra, es puro nervio. Por un segundo, aunque sea sólo un segundo, el mundo es un lugar mejor, ¡puedes sentirlo! Pero, ey, es siempre distinto cómo lo experimentes: otros podrían creer que toparse con tu CRUSH es el fin del mundo, pero para Chris, bueno, era, GRRRRRR, pero había que decirlo: todavía era un “grrrrr” chiquitito, un poco tímido, un “grrrrrr” hacia adentro, que todavía no había hallado su propia voz, sino que se escondía, ¡pero cómo se sentía!, ¡de verdad que esa chica hacía que se diera vuelta para mirarla!, ¡ella tenía todo este poder de atracción sobre él!


Era una chica de hufflepuff, de un curso superior. Estaban a punto de cruzarse en el camino, y fue cuando pareció que sus miradas iban a encontrarse que Chris ensanchó las comisuras de sus labios en un intento de sonrisa (tenía que ser sexy y malota —porque a las chicas les encantaban los bad boys—, él lo conseguiría, lo había practicado frente al espejo, ¡tú puedes hombre!), y no va que el chorro de saliva se le escapó por la boca, boca tonta, boca abierta, ¡todo de repente!

Sí, literalmente, el chico estaba babeando: una cantidad desbordante de secreción salival (¡explotó!) le chorreó antes siquiera de que se diera cuenta de lo que le estaba pasando (¿y qué le estaba pasando?, ¡oh suelo, trágame!), de alguna manera que el pobre chico no podía explicarse en ese instante de presión y bochorno, ¡antes incluso de que supiera como pararlo! Fue como si EL GARZO quisiera salírsele por la boca, expectorarse hacia fuera hasta con voluntad propia, ¡su garzo tenía consciencia y se movía a voluntad, independientemente de lo que él, Chris, pudiera querer o no!

Tú sabes, ¿como los gatos?, ¿que tienen que escupir sus bolas de pelo o se atragantan? Eso fue lo que le sucedió al bueno de Chris, quien rápidamente se llevó la manga de la túnica a la altura de la boca, queriendo cubrirse también la vergüenza. Tarde, porque unas chicas de primero que lo habían estado mirando se dieron cuenta de esa extraña arcada y la baba y empezaron a cotorrear entre ellas CLARAMENTE DELATORAS con esas miraditas y esas risitas, y pasaron de largo no sin antes hacerlo sentir el hombre más señalado de la tierra. Y claro, Evans Mitchell podía no reparar en ti en toda una tarde aunque estuvieras pegado a su culo lamentándote sobre tu abuela muerta o tu mascota perdida, ¡pero cuando se trataba de hacerte sentir miserable…!

—Ey, ¿qué pasa contigo? Se te cae la baba, ¡eso es un asco!

—Oh, ¡cállate!

Un día normal para Evans, en el comedor.

—Te lo juro, si tengo que oír una palabra más sobre…—comentaba Evans, muy serio (porque era un tema, ¡muy serio!), sirviéndose patatas en el plato, cuando alzó la mirada com osi tuviera puesta una alarma o algo para detectar cuándo caer sobre ti (el peor momento, cuando normalmente se pasaba las 24/7 completamente desenterado de tu existencia)—¡Ey!, ¿tú estás escuchándome o qué?

—Sí—interrumpió Ed, a su lado, quien sí había estado siguiendo el tema de conversación—, es lo que yo decía…

—¡No, no tú!—exclamó Evans de malos modos, y pasando olímpicamente de Ed, chasqueó los dedos ante la cara perdida de Chris, sentado frente a él—¡Ey!, ¡aquí! Nosotros—enfatizó, haciendo espamento con sus brazos, expandiéndolos y queriendo indicar que el “nosotros” los involucraba a TODOS, y a él como el CENTRO, por supuesto—estamos ¡aquí!

—¿Qué?—reaccionó Chris de repente, sin enterarse de nada.

Ed soltó una risita, pero Evans resopló (como pensando que ese papanatas ahí era un caso perdido), y se volteó en el asiento, siguiendo la dirección en la que los ojos de su amigo se habían quedado clavados, ¡y cómo no!, ¡esa rubia sosa otra vez! Fue entonces que Evans se carcajeó hacia dentro, torciéndose su boca en una mueca perversa que, ¡y de qué manera!, inquietó a Chris.

—¡Ey, novia!—
llamó, dirigiéndose hacia la otra mesa, mandado como era. Medio comedor podría oír ese vozarrón. Detrás de él podía sentir el murmullo nervioso de Chris escupiéndole cosas como: “¡Evans, maldición!, ¡no la llames!, ¡y no le digas novia, ella no es…!”—. ¡Sí, sí! ¡Tú! ¡No, no tú, fea! ¡La otra! ¡Hola!, ¿está bueno eso que comes? Prueba las patatas, también. Sí, patatas. ¡Ey, dime! ¿Has pensado en el amigo del que te hablé? Bueno, sigue pensando. Nos hablamos luego, ¿ok?  

Después de tan elaborado tema de conversación (y sin importarle si lo entendían o no o lo mandaban a freír rabanitos), Evans le dio la espalda a las caras de atónito desconcierto que se lo quedaron mirando, y volvió a lo suyo como si tal cosa, sirviéndose más patatas, al tiempo que soltaba:

—No, ella sigue sin estar interesada, ¡qué pena!—informó Evans, sin poder fingir lo poco que le importaba—Ahora, ¿qué estaba diciendo?

Ed se partía de risa, echado sobre la mesa. Chris, por su parte, había escondido el rostro (y bien colorado que lo tenía) bajo una mano que le hacía de visera, como si se dijera TRÁGAME TIERRA, TRÁGAME.

Era imposible saber qué era lo que la chica interpretaba de esa escena: un orangután lanzándole un ¿intento de conversación? sin sentido, en la que mencionaba algo de un amigo (que podía ser una forma de referirse a sí mismo, con lo “chistoso” que parecía ser), con el que aparentemente tenían mucho en común: todo detalle absurdo que pudiera observarse, a saber: la ingesta de alimentos. Sí, así, tal cual.  

***

Un día cualquiera, Chris y Evans aparecieron en las cocinas, discutiendo sobre vaya a saber qué nadería. Entonces, la vio, sentada a la mesa. La chica sosa, otra vez. Evans aprovechó y, seguro de querer desquitarse, fue hasta ella, mientras que Chris se removía incómodo en el sitio, moviendo la boca sin emitir palabra, hasta que soltó una maldición por lo bajo, rosadas las mejillas, y se alejó por ahí, sólo para observarlos desde la distancia, con sentido rencor. Es que para Evans era tan fácil, acercársele y hablarle, ¡ese bastardo!

—¡Ey, novia!—
A ver, que la había apodado así porque; primero, si le había dicho su nombre no se lo acordaba; segundo, porque era la “novia” de Chris, y sabía que al otro lo mosqueaba que la llamara así. Lo que ella pudiera sentir o no al respecto, era del todo secundario—. ¿Qué tal?—Fue y se sentó junto a ella, o más bien “cayó” en el lugar, como si tal cosa, lo más cómodo. Acodándose sobre la mesa, apoyó el rostro en una mano, ladeado hacia ella con una sonrisa de mejores amigos, que por algún motivo, resultaba SOSPECHOSA—¿Qué es eso con lo que te atragantas? A ver...

“A ver”, decía, y enseguida coló una mano intrusa en dirección a su plato con la intención de sonsacarle el cubierto y mandarse un bocado a la boca…, ¿¡pero ése de qué iba!?

avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 15.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 430
Puntos : 285
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Danielle J. Maxwell el Miér Mayo 02, 2018 3:14 pm

Ni sabía quién era ese tal Evans, ni mucho menos ese tal Chris. ¿He dicho ya que soy una ameba? Bueno, si no lo he dicho, te lo digo ya. Yo no tenía ese don para identificar cuando alguien está interesado en ti, o cuando alguien te mira de más, o cuando alguien simplemente intenta llamar tu atención. Yo... estaba rota, ¿vale? Yo de esas cosas no me enteraba. A mí me tenían que venir con una pancarta de neones en donde pusiese en fluorescente un: "Danny Maxwell, me molas" y, entonces, yo ya empezaba a pillar un poco la cosa. Un poco nada más. Empezaba a sospechar de que algo... algo podía haber detrás.

Pero vamos, normalmente iba demasiado ocupada por los pasillos pensando en el por qué de la vida, en el razón del infinito o en por qué de que Rihanna fuese capaz de hacer tantos temazos, como para darme cuenta de que hay un idiota con el que me cruzo al que se le cae la baba por mi culpa. Que yo no lo entendía, ¿vale? Si siempre había sido super invisible en Hogwarts, de esas que van por ahí sin atarse bien la corbata y que termina por pasar la gran mayoría del tiempo en algún rincón, a solas, leyendo un libro a la espera de que algún Slytherin decida utilizarla como su muñequita de entretenimiento. Esa soy yo.

Así que nada, con mi amebismo crítico en las venas y mientras comía en el Gran Comedor junto a mis amigas, fue cuando empecé a escuchar como un tipo llamaba a su novia. No miré porque creyese que me llamaba a mí—hasta el momento no soy tan ameba como para aceptar ser novia de alguien sin darme cuenta de que estoy siendo novia de alguien—, sino porque estaba gritando y tenía curiosidad por saber quién salía con semejante gritón, vendedor de ropa interior de los mercadillos. Y claro, cuando de repente se me clavó la mirada de aquel tipo a mí, por casi no me atraganto con la patata. Entre eso y que me ruboricé al ver que muchos nos miraban, toda la sangre me subió a la cabeza.

Me limité a volver a mirar hacia adelante para recibir un aluvión de preguntas por parte de mis amigas. Os podéis imaginar a mis amigas...

"—Oh, la ameba de Danny tiene novio!"

"—Danny, no nos había dicho que tenías novio!"

"—¡Qué calladito te lo tenías, bandida, con lo mono que es!"

Hmmm... ¿alguien me explica qué está ocurriendo?

***

Era habitual en mi vida ir a la cocina a deshora a comer, ¿por qué? Bueno, la sala común de Hufflepuff no está al lado de las cocinas por nada, ¿vale? Es por algo, muy importante. Y es que todos los Hufflepuff, además de ser personas hermosas en esta vida, también éramos como los más gorditos de todos. Y por eso Helga Hufflepuff—que yo me la imagino así como gordi—fue la más inteligente de todas al colocar la sala común de sus retoños cerca del foco de alimentación. Ella no quería que nos quedásemos en los huesos y yo, como buena tejona, me aseguro de que la cocina siempre tenga uso por nosotros.

Había conseguido un plato con pudin de calabaza—mi favorito—de uno de los elfos doméstico. Se llamaba Drax, tenía un color como azulado y siempre te lo encontrabas en las esquinas de la cocina, super quieto. De hecho, pocas veces te dabas cuenta de que estaba ahí y cuando le preguntabas te saltaba con un: "Es que estoy desarrollando la habilidad de quedarme tan quieto que me vuelvo invisible, no me estás viendo" y claro, cuando le decías que en realidad sí lo veías, siempre terminaba por darte algo de comer.

Pero claro, estaba yo tan tranquila comiéndome mi pudin de calabaza, para cuando entró mi supuesto novio. Lo miré con desconfianza.

¿Quieres dejar de llamarme novia? ¡No soy tu novia! —Me quejé, con el ceño fruncido. —Si ni siquiera sé como te llamas. Y me incomodas —le dije, mirándole con reproche. Pero vamos, vamos... lo que llenó el vaso fue que intentase meter sus sucias manos en mi plato. ¿Perdona? ¿Tú no conoces a Joey, el de Friends? ¡Pues deberías conocerlo, mago! Yo soy Danny, la viva recreación de Joey y es intolerable el hecho de que una persona te vaya a meter mano en tu plato. Era peor eso, que incluso meter mano de verdad, ¿eh? La comida era sagrada. Sagradísima. Así que le pegué un manotazo en el dorso de su mano. —¡Pero bueno! ¿Qué haces? ¡Las confianzas, tío! ¡Aleja tus manos de mi comida! —Y aparté el plato, mirándole con los ojos entrecerrados cual animal que en vez de sospechar, acecha. —¿Me vas a decir por qué te ha dado por llamarme novia? ¿Es una clase de apuesta o algo con tus amigos a ver quién consigue mermar más mi paciencia o algo así? —Tampoco sería la primera vez que soy objeto de las apuestas de otras personas. Soy fácil: una rubia que normalmente va solitaria por la vida y con una carita que no parece poder enfadarse demasiado. El blanco perfecto. —Porque no tiene gracia. Ya tengo a todas mis amigas pensando que tengo novio y no me creen cuando les digo que no. ¿No había mejor momento para gritarlo, que en medio de todo el comedor? Gracias, eh.

Menos mal que, repito, era una ameba. ¿Pero os imagináis que me llega a gustar un chico a mí? ¡Me hubiera arruinado todos mis planes de amor!
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Chloë Grace Moretz
Edad del pj : 19
Ocupación : Universitaria (Pociones)
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 20.574
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Ninguno
RP Adicional : 000
Mensajes : 1507
Puntos : 871
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t60-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t66-pequena-y-rebelde-huffle-relaciones-de-danny http://www.expectopatronum-rpg.com/t84-cronologia-de-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t3751-correo-de-danny-maxwell#61243
Danielle J. MaxwellUniversitarios

Evans Mitchell el Vie Mayo 04, 2018 11:44 am

¡Por supuesto que ella no era su novia!, ¡pero qué idea! (¿y de dónde la habría sacado?). Si de algo estaba seguro, es que tenía mejor gusto que eso. Es decir, porque toda esa aura de sosaina alrededor de esa chica le daba mal rollo, ¿ok? Sí, como que lo mismo le daba, pero él prefería a la gente (y hasta “confiaba” más en la gente) que iba por la vida haciendo ruido, no esos que si se hacían a un lado eran como una arruga en la pared, parte de la pared, de alguna manera invisibles pero que si te volteabas a mirar arrugabas la expresión, un poquito del asco, o peor, ¡te sobresaltabas! Con esos había que andarse con cuidado. Eran los que te la jugaban sucio, como Joshua Eckhart. Si era por fea, él no solía pensar diferente de nadie, pero SOBRE ESO, no darling, primero espabílate un poco, ¿quieres?

—¡Auch! ¡Tú me heriste!—acusó, ¿adolorido en el alma?

Había estrujado la mano contra su pecho, en un gesto muy sentido, atacada la mirada por una ola de emociones que despertarían la piedad en el corazón más ingenuo. Sonrió luego, tunante, pero era increíble cómo se desinteresaba de todas las réplicas que pudiera tener ella contra su persona. Y es que, ¿qué le importaban a él sus problemas? Lo que hacía era fingir que le interesaba mientras que miraba de tanto en tanto por sobre el hombro de ella, a esa manchita en la pared que era Chris, quien fingía que andaba en otra, de espaldas a ellos, cuando seguramente tenía una oreja puesta en la conversación. Es que sabía que el otro estaba preocupadísimo de lo que pudiera decir de él, y le encantaba verlo hecho una bolita de nervios, mientras que Evans estaba todo muy pancho, con “la novia”. ¿Por qué Chris se sentía celoso cuando era evidente hacia dónde podía ir a parar un encuentro que empezaba con tan mal pie? O mejor, una conversación con Evans Mitchell, haciéndose el idiota. Y es que, ¡no sabía con qué podía salirle! Quizá hasta le hablaba mal de él (no tenía claro si ya lo había hecho). Y lo peor, es que PODÍA hablarle. Con tantas confianzas, mira (sí, le envidiaba la confianza). Ella daba señas de que le desagradaba y todo, pero el pobre Chris no reparaba en eso.

¿Me vas a decir por qué te ha dado por llamarme novia? ¿Es una clase de apuesta o algo con tus amigos a ver quién consigue mermar más mi paciencia o algo así?

—Quizá. Quizá no—
respondió, ambiguo. Molesto con esa sonrisita de canalla que tenía, mira—. ¿De verdad que ellas piensan eso?, ¿que tienes novio? Bueno, que cotillas, ¿verdad?—Más allá, se oyó un ruido de cacerolas al caer estrepitosamente contra el suelo, y Chris seguía sin voltearse a mirarlos—¡Oh, de nada!—contestó en seguida (CARADURA, le decían), al terminar ella de soltar su perorata. Pensar que había gente que podía ser agradecida, como “la novia”. Y agregó, como quien intenta consolarte de un dolor en el pie—: ¡No es tan malo! ¿O es que no buscas uno?, ¿y por qué? ¿Acaso no les gusta a todas las chicas eso de acurrucarse y que te den regalos? Pero tú, mírate, aquí, sola, con tu tarta. Si tuvieras un novio—añadió, sugerente. No tan sugerente como fue a agarrar un cubierto a mano, listo para picar—, no serías tan amarreta. Porque tendrías alguien con quien compartir, ¿verdad?

Así que, mejor no tener novio.

—Evans—dijo, de pronto, conciliador, soltando el cubierto y tendiéndole la mano por sobre la mesa, todo amistoso—. ¿Y tú decías que te llamabas?

No, no lo había dicho, pero bueno. Él no se hubiera acordado de todos modos (ni lo recordaría). Lo de “novia” era mucho más fácil de recordar. Independientemente de si ella quería seguir con la conversación o no, y pasando olímpicamente de contestar por qué esto y por qué aquello (todo lo que a ella le preocupaba), él siguió en la suya, soltando cháchara. Es que era pesado, el hombre.

—Y dime, ¿cómo se llaman tus amigas, las cotillas?—
Así que, ese era Evans Mitchell metiendo conversación, casual. Pero enseguida continuó con una rara pregunta—: Son en verdad tus amigas, ¿o sólo las soportas?—Rara pregunta, eh. Para él era como la pregunta más normal del mundo. Y añadió—: Es que ya sabes, las mujeres son un poco falsas—¿Eh?—. ¡Es verdad!— se defendió, risa de por medio—. Yo veo que están dándose con un palo todo el tiempo. El otro día, estaba hablando con una tal Meg en la Sala Común, y aparece una amiga suya y le pregunta si se veía gorda en ese vestido que se había comprado (era para una cita, decía). Y por merlín, ella de verdad que se veía como una vaca. Pero, ¡groseramente como una vaca!—enfatizó (muy serio al respecto), acompañando la exclamación con el gesto abierto de sus manos, como si quisiera señalar lo increíble del parecido, especialmente en cuanto a proporciones, grandes proporciones—¿Y tú puedes creer que su amiga le dijo: “No, por supuesto que no, ¡te ves bellísima”! ¿Y sabes? Cuando la del vestido volvió a su dormitorio, toda contenta, no va que Meg se voltea y me suelta que SÍ, ELLA SE VEÍA COMO UNA VACA, pero que por ella, mejor, porque ese finde tenía una cita con un tal Mike o Marlon, que como que es el que siempre se liga a ustedes las chicas, ¿sabes? Y a las dos le gustaba, así que. ¿Ya ves? Todas falsas. Así que, ¿tus amigas son como Meg?

Y otra vez, un poco distraído, fue a picar de la tarta de la hufflepuff. A ver si la pescaba distraída como para mandarse un bocado, en su cara de rubia, mira. Ahí, delante de sus narices.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 15.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 430
Puntos : 285
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Danielle J. Maxwell el Sáb Mayo 12, 2018 4:21 am

¡Te herí! —Repetí, con cara de leona enfadada que protege a sus crías. En mi caso, mi cría era mi pastel de calabaza. —¡Y volveré a herirte si hace falta! —Y no pude evitar, sonreír y reír ante lo estúpido que sonaba todo. ¿Herirle? ¿Yo? ¿Por un golpecito? ¡Melodramático!

¿Cómo que quizá sí, quizá no? ¡Pero...! ¿Este señor por qué me habla con tantas confianzas? ¿Y por qué me sonríe con esa sonrisa de idiota? De verdad, parece que me quiere robar el pastel a traición y no hay nada que me de más desconfianza que una persona te intente robar la comida. ¡Nadie debería fiarse de alguien que intenta meterle mano a tu plato! Porque yo, Danny Maxwell, me preocupaba más de que un tipo quisiera meterle mano a mi plato que a mí misma, ¿vale?

Hombre, si vas por ahí diciendo que eres mi novio con tanta seguridad, la que parece que miente al negarse soy yo, ¿no crees? —Me quejé, mirándole de reojo. —Claro que no quiero novio, ¿para qué? Qué pereza...

Ahora mismo no veía ninguna ventaja en tener novio. ¿Acurrucarme? ¿Compartir la comida? ¿Dar besos? ¡Iugh! Si el único beso que había dado a aquel Gryffindor idiota había sido todo un despropósito. Ni ganas tenía de volver a intentarlo. Supongo que la decepción había hecho que eso de tener pareja fuese todavía más improbable con mi clara enfermedad de amebismo que obviamente tengo.

¿Amarrequé? ¿Qué me has llamado? ¿Qué es eso? —pregunté, con desconfianza. —No quiero tener a nadie con quien compartir mi pastel de calabaza. Si me sirvo esta porción es porque quiero comérmela entera, no compartirla con otro gordo. Hay más en la despensa, ¿sabes? —Nadie me entendía, solo Joei Triviani, capaz de pedir dos platos grandes de patatas fritas solo para no tener que compartir las suyas con nadie. Y de repente el chico se presentó como Evans, a lo que yo le tendí la mano como si tuviese miedo a que con la otra me atacase a los zorro para quitarme mi pastel. —¿En serio gritas por ahí que soy tu novia y no sabes siquiera como me llamo? En serio, tienes un problema muy gordo, ¿eh? —Y le solté la mano. —Me llamo Danny.

Y me hizo reír después, ¿cómo no hacerlo, teniendo en cuenta cómo me estaba contando lo de la falsa de Meg y la pobre gordita? En fin... sólo pude atenderle, fingir que no me hacía gracia y delatarme con una sonrisa en el rostro. Si es que... yo no sirvo para ser firme y seria, definitivamente.

No deberías generalizar a las chicas por cómo es una sola. Esa tal Meg es idiota y se ve que no le tiene mucho aprecio a su amiga, pero mis amigas no son así —le respondí, defendiendo a las mujeres como buena mujer negra, fuerte e independiente que soy. En realidad mis amigas ahora mismo estaban desaparecidas del mapa. No sabía en donde estaba Dorcas, ni Rhea, ni nada. Las únicas que quedaban en mi habitación y, por tanto, se habían convertido en "mis amigas" eran con las que siempre me había llevado menos bien, por lo que tampoco me conocían tan bien. Así que quizás Evans tuviese un poquito de razón y las soportaba sólo porque era lo único que tenía ahora mismo. Pero bueno... ¡no le iba a dar la razón! —Me preguntan y se lo creen porque siempre he sido muy reservada con todo este tema y se piensan que lo llevamos en secreto o algo. Pero mira que son tercas, ¿eh? Te hacen más caso a ti que no te conocen de nada, que a mí, que lo niego una y otra vez. Me han preguntado que cómo empezó todo, ¿también te has inventado nuestra historia o todavía no has llegado a tal nivel de imaginac...

¡Y ahí estaba!

¡Pero bueno, Evans! —Le volví a dar un golpe en la mano. —¡Que no se toca, oye! ¡Cógete tu porción de allí! —Le señalé la despensa que estaba a mi espalda. —Si quieres ser mi amigo o al menos agradarme, tienes que saber que la comida es sagrada. ¡Deja de meter tus sucias manos en la mía! —Y me aparté de él, bajándome de la mesa para apartar mi plato y ponerme más allá de la esquina de la mesa, mirándole de frente con mi plato también en frente mía. Ahí podría protegerlo mejor. Cogí un trocito con el tenedor y me lo llevé a la boca. —¿Me vas a decir ya por qué narices saltaste con lo de que eres mi novio? ¿Una apuesta, verdad?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Chloë Grace Moretz
Edad del pj : 19
Ocupación : Universitaria (Pociones)
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 20.574
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Ninguno
RP Adicional : 000
Mensajes : 1507
Puntos : 871
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t60-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t66-pequena-y-rebelde-huffle-relaciones-de-danny http://www.expectopatronum-rpg.com/t84-cronologia-de-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t3751-correo-de-danny-maxwell#61243
Danielle J. MaxwellUniversitarios

Evans Mitchell el Jue Mayo 17, 2018 5:14 am

—¡Eres dura de roer!—se quejó, un poco catastrófico, un poco riendo—¿Qué haces…?—masculló, entretenido, viéndola apartarse con tanto ahínco y sólo por imponer la distancia entre ellos (como si estuviera loca, vamos). Que estaba claro, que quería tenerlo lejos. Sonrió—Tienes tus prioridades bien claras, ¿verdad?—comentó, dejando traslucir una leve nota de humor.

Más allá, en un rincón, un grupo de elfos domésticos alzaban sus manitas y le ofrecían a Chris montones de bollos y emparedados para que éste se llevara consigo, no fuera a ser que fuera mal atendido por el servicio de las cocinas. El caso era que él fingía darles la espalda a “los novios” mientras que tenía una oreja colada en la conversación y ni se daba cuenta de que poco a poco sus ropas se iban rellenando, quedando él como una gran bola de comida humana, cual muñeco de trapo, bien relleno.

—¿Una apuesta? No sé nada de eso—negó, PERO QUÉ BUENA IDEA. ¿Qué podría conseguir de Chris en un juego de apuestas? Evans de verdad que quería ponerle las manos encima a esa última edición que tenía de… Je, un pensamiento lo asaltó de repente, divirtiéndolo por dentro—¿Y por qué no?, ¿es tan increíble?—¿Qué?—Mira, hagamos una cosa—propuso, al tiempo que cambiaba de postura sobre el banco y se sentaba a horcajadas para darle la cara, muy decidido a meterle conversación, aparentemente. Y añadió—: recuerda conmigo, cómo sucedió lo nuestro. ¿Qué? No quieres quedar como tonta frente a tus amigas, las cotillas, ¿no? Digo, tienes un novio, ¿y no sabes cómo sucedió?—Abrió las manos en un amplio gesto, como diciendo: “Pfff, mira que no saber…”—Tienes que estar enterada de esas cosas, ¿sabes? Vamos, sígueme el juego…

El chico era muy confiado, ¿verdad?

»… Un día nos cruzamos en el pasillo, como cualquier otro día. Yo te miré, tú me miraste y pensaste que era guapo. Espérate, espérate, ¡escucha! Y quisiste saber quién era yo (naturalmente), así que hiciste lo que las chicas hacen, que es acosar toda tu vida por cada pequeño y estúpido detalle y luego... ¿Qué?, ¿no fue así como pasó? Ok, nos chocamos. Nos chocamos, sí. Tú pensaste que yo era guapo, otra vez, y yo sentí el impulso de invitarte a salir porque… eso del amor a primera vista, ¿me sigues? Ey, ¿no es lo suficiente bueno para ti? Ok, intentémoslo de nuevo: estabas toda loquita conmigo, en secreto—¿por qué él era siempre “el guapo” de la historia?—, y un día te atragantaste con la tarta que estabas zampándote tu sola y yo corrí a salvarte con un perfecto gancho desatragantador… Sí, como si te ahogaras con un carozo, ¿te lo imaginas?... Entonces, me acerqué a ti, ¡y tú no pudiste contenerte de los nervios! Porque provoco eso en ti, ¿sabes? Y estabas que te morías de la vergüenza, pero, ¿qué hago yo? Te limpio los trocitos de tarta de la boca…guacala… y te beso. ¡Oh!—La cortó, de repente—Si tú lo recuerdas de otra manera, adelante, ¡ilumíname! Pero seriamente lo dudo. Y ey, ¿todavía piensas que es increíble? Tú eres realmente dura de roer—repitió, insistiendo en ello (como si el problema de toda esa historia inventada fuera sólo su incapacidad de imaginársela)—Pero vamos, ¿y qué dices de aquella vez? Mmm, ¿en dónde fue? Bueno, ahí. Y tú estabas… ¿Qué?, ¿vas a dejar que tus amigas se inventen sus propios rumores y tú no harás nada al respecto? Tomales el pelo, vive un poco, puede ser divertido. Digo, si ya están convencidas de “lo nuestro”, es obvio que les importa un comino lo que opines de ello, así que, sólo cuenta lo genial que es tu novio, sígueles el juego. De verdad. Te estoy haciendo un favor. Cuando vean que eres feliz, morirán de la envidia y querrán cambiar de tema, ¡así!—chasqueó los dedos—. Inténtalo. Verás que tengo razón. Son todas…—“Son todas iguales”, sí, eso es lo que hubiera dicho, pero se lo pensó mejor, y agregó rápidamente (intimidado por esa mujer feminista, negra e independiente, seguro)—:... Sólo digo. Quiero ayudarte, eso es todo (¡dudas de mí!, ¡eso es tan hiriente!). Y ni lo menciones, es lo que cualquier novio haría—Iba de broma, sólo hacía falta verle la cara. Que sí, fingía seriedad, pero todo el asunto le hacía gracia por dentro, ¿o si no por qué tan sonrisitas? O bueno, quizá, esa era su forma de ligar, vaya con lo comediantes que podían ser algunos—¡Oh, está bien! ¿Sólo me quieres como amigo? Es duro, pero viviré. Sobreviviré, ya verás. Pero, ‘eso no hará que tus amigas dejen de insistir, ¿verdad? Piénsatelo. Será una mentira inocente, y resolverá todos tus problemas. Y en cuanto a mí—La miró, con un aire MUY sospechoso, y de pronto adquirió una actitud toda reservada, y evasiva—… Te confundí. Sí, con alguien más. Sí, en serio. Mi novia. ¿No te hablé de mi novia? Ella es TAN HERMOSA. No te ofendas, pero…—Le dedicó una tajante negativa con un ligero movimiento de cabeza, apretando los labios a modo de “NOPE”—, no eres nada como ella. No, no lo eres. Es que, sólo te confundí muy de lejos, ¿sabes? No me sorprendería que tus amigas piensen que yo soy el guapo de la relación. Digo, nuestra supuesta relación. Pero en fin, lo siento, soy casado. ¿Qué?, ¿ahora te resulto interesante?—picó, de caradura que era. En verdad que parecía apiadarse de ella—Oh, lo siento, sólo seré tu amigo, ¿ok? Sin resentimientos... Ey, ¿qué tal si fingimos una pelea de novios? Frente a tus amigas, digo. ¿No haría que dieran el asunto por zanjado? Mira, hasta te regalarían chocolates. ¿No lo sabías?, ¿lo de la solidaridad entre chicas cuando las deja un tipo? Recibirías cantidad de paquetes de dulces de consuelo, todos de Honeydukes, te lo apuesto. Admítelo, te lo estás pensando. Y considéralo mi… forma de disculparme, por confundirte con una rubia que sí está buena, ¡que está que arde! Mi novia, ¿sabes?

Evans Mitchell tenía la habilidad de hablar, hablar y hablar, y lo hacía, porque sabía que detrás de ellos, Chris se comía el coco, pensando en mil formas de asesinarlo, por hacer lo que él no podía, ¡sólo hablarle a la chica! Poco se fijaba en qué efecto tenía su amigo en “esa rubia que NO está buena”, aunque por regla general, a Evans tampoco parecía interesarle la apreciación de terceros sobre lo agradable de su compañía, él sólo seguía al pie de la letra ese dicho que rezaba “SÉ TÚ MISMO”, sin arrepentimientos, o consideraciones.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 15.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 430
Puntos : 285
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Danielle J. Maxwell el Sáb Jun 02, 2018 4:59 am

Claro que tenía mis prioridades bien claras: primero comida, luego cualquier cosa y, en el último extremo de la cuerda de las prioridades, los chicos. Así que teniendo en cuenta mi interés por el género masculino, asumía que yo podría atraer exactamente lo mismo que a mí me traía un hombre, por lo que la única manera de que un chico dijese a los cuatro vientos que era mi novio sólo podía ser porque era una apuesta o porque estaba muy aburrido, pero estaba claro que la opción de "porque quería ser mi novio" no era plausible en absoluto. Y yo lo tenía claro.

Cuando me dijo que le siguiese el juego, posé todo mi peso en una sola pierna, apoyándome en la mesa para mirarle con la típica mirada de: "a ver qué me vas a contar ahora..."

Y por las barbas de Merlín, qué creatividad.

Espera, eso no me gusta. —Me quejé al escucharle cuando dijo que yo me había fijado en él. ¡Nunca! ¡Eso no pasaría jamás de los jamases! Continuó, pero yo no tardé, de nuevo, en alzar el dedo índice para cortarle. —Eso tampoco. —Y siguió, con lo mismo, haciendo pequeñas variaciones en las que él siempre era el sex symbol por el que yo debiera babear. —¿Y por qué no hacemos que fuiste tú quién sintió mariposas al verme a mí? ¿Eh? —Dije finalmente, señalándole con la cuchara con la que estaba comiéndome mi trocito de tarta. —A ver, la historia de la tarta, el gancho desantragantador y el besito de sorpresa me ha llegado, ¿eh? Pero deberíamos añadirle algo ahí de que viniste a salvarme porque viste a tu amor en peligro y no podías permitirlo, ¿sabes? Algo de drama. Si no hay drama, la historia carece de salseo real. Parece mentira, se nota que no te rodeas de chicas y que no estás acostumbrado a sus cotilleos... —Y yo sí, que para algo era chica y me habían obligado a compartir habitación con otras cuatro durante casi siete años. ¡Acostumbrada estaba ya a escuchar salseos!

Y luego ya empezó a desvariar demasiado, hasta el punto de que no fui capaz de seguirle el ritmo a tiempo de que mi mente fuese lo suficientemente rápida para contestarle y no perderme. Lo que sí me quedó claro fue una cosa: ¿¡en serio tenía novia y me acababa de llamar fea!? ¡Ahí, en toda mi cara, el capullo! ¡Esas cosas no se dicen!

¿Me estás llamando fea? —pregunté, fingiendo drama. No era la primera vez que me llamaban fea, ¿vale? Estaba curada de espanto. Yo era preciosa. —Porque es muy feo por tu parte haberte confundido la primera vez y, aún así, insistir para luego soltármelo a la cara, ¿eh? ¿Qué tienes, doce años? Eso es broma de niño de doce años. —Le critiqué, divertida. —Y me gusta la idea de tener una pelea de novios, ¿puedo tirarte algo en la cara? ¿Tu novia real que está buenísima no se enfadará si de repente se extiende el rumor de que Evans va por ahí peleando con sus otras novias? —Cogí un trocido de mi tartaleta y me la llevé a la boca, tomándola con tranquilidad. —Nunca he tenido una pelea de novios. Bueno, nunca he tenido novio. ¿Hay una especie de protocolo o solo nos tiramos cosas a la cabeza mientras nos gritamos nuestros más horribles defectos? Ya me ha quedado claro que tú me vas a llamar fea. ¿Algo más que deba saber para poder defenderme? Debería de ganar yo la pelea, por las molestias que me estás ocasionando en mi merienda. —Señalé significativamente, con la mirada, mi tartita.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Chloë Grace Moretz
Edad del pj : 19
Ocupación : Universitaria (Pociones)
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 20.574
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Ninguno
RP Adicional : 000
Mensajes : 1507
Puntos : 871
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t60-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t66-pequena-y-rebelde-huffle-relaciones-de-danny http://www.expectopatronum-rpg.com/t84-cronologia-de-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t3751-correo-de-danny-maxwell#61243
Danielle J. MaxwellUniversitarios

Evans Mitchell el Vie Jun 15, 2018 12:36 am

¿Me estás llamando fea?

Estaba que no se aguantaba, y Evans soltó la sonrisa. De esas que te delatan, pero es que él también podía reírse de su propia charlatanería, y a decir verdad, pocas veces le seguían el juego. Lo más común era que le dieran con la tartaleta en la cara, o bien, que lo intentaran. Tan descarado era, que mostraba abiertamente los dientes y achinaba los ojos, con el brillo de alguien contento en la mirada.

—¡Oh, ella se enfadará!—exclamó, recobrando la seriedad de chico de doce años. Hablaba de su supuesta novia, esa que se adivinaba tan real como —. Pero con ella somos novios de martes a jueves. Si nos peleamos un lunes o un viernes, estará bien, ¿qué dices?

Chris se iba, enojado. Lo llamó, pero Evans no hizo más que responderle con un gesto desganado con la mano —prácticamente, mandándolo a molestar a otro lugar—, y a la mala mueca que le lanzó su amigo por ser tan pesado, Evans le respondió guiñándole un ojo antes de que la puerta de las cocinas se cerrarán detrás del gryffindor y éste se fuera como una chispita muy caliente. Evans estaba que se reía por dentro, pero no desatendió a la rubia de la tartaleta.

—¡Por supuesto que hay un protocolo para esas cosas!—aseveró, muy convencido—¡No sabes lo que te pierdes!—Lo suyo era sarcasmo natural. Después de todo, si tenía que ser sincero, lo cierto es que ni él entendía por qué había quien se desesperaba por vivir la vida de noviecitos. Y para él, no había nada más cansino. Por eso, le causaba cierta gracia interna que alguien se expresara tan desinteresado en el tema, cuando por otro lado tenía amigos que eran unos pollerudos imposibles y había chicas que lo ponían de los nervios con sus cotorreos y miraditas y sus pociones de amor. Locos, todos—Podemos tirarnos comida, ¿qué piensas sobre eso?, ¿una guerra de comida? Nada muy duro que pueda dolernos—agregó, al tiempo que negaba con la cabeza y buscaba la mirada de ella buscando su aprobación de forma de llegar a un común acuerdo sobre que lo que era duro, dolía—. Y sobre llamarte fea… ¡De ninguna manera!, ¿me tomas por tonto? No quiero saber qué cosas te inventas tú sobre mí, o bueno, no me interesa que lo grites en público—y su boca expresó una ligera y fugaz contracción, de desagrado. A decir verdad, ya había tenido una pelea de esas, y no le gustaban nada, ¡la de mentiras que se inventaban las mujeres contra él!—Pero, ¿sabes qué está de moda? ¡Los celos!... Sí, sí, piénsalo. Yo puedo echarte en cara que tú pasas mucho tiempo con Pancracio y tú que me has visto demasiado con Fulanita de Tal. Y ya está. Nadie sale herido. Tú puedes gritarle a Fulanita todos sus defectos y yo puedo atacar a Pancracio. Así estaremos en un empate, ¿qué te parece?

¿Evans hablaba en serio? No, por supuesto que no. No tenía ganas de gritarse con nadie en los pasillos. ¿Pero dejaría de molestarla? No, por supuesto que no. Era demasiado pesado como para dejar el juego. Y la única forma de lidiar con su sentido del humor era devolvérselo, hasta que se olvidara de ti o se aburriera. En cambio, pelearle, sólo conseguía avivar en él la chispa del conflicto.

Sin embargo, ahora que no había ningún Chris al que molestar, lo cierto es que Evans no tenía motivos para seguir hablando con esa chica. No había ninguna chispa de odio que avivar, así que su interés en ella era cosa que podía pasar por alto en ese preciso instante.

—Ok, tú me ganas. Pero, ¿merienda?—La miró, extrañado, como si pensara que eso era demasiado para una merienda, pero no agregó nada más y se levantó de la mesa, dispuesto a irse. Es que él era así, tan espontaneo, que tan pronto como había venido, se iba—. ¡Nos vemos, entonces!—Se detuvo, y se volvió—A menos que quieras un beso, ¿no? ¿Estás segura? ¡Qué tímida tú eres!—dijo por último, antes de desaparecerse.  



Notita:



¿Qué eligirías?
:pika:



—Danny recibe cartas anónimas diciéndole que es FEA y que deje en paz a Evans Mitchell. Sí, que ella lo deje en paz. Que no es digna de ser la novia y blah blah blah. (Este anónimo pudo haberse enterado por las cotillas de sus amigas, que van hablando de la vida romántica de Danny por aquí y por allá a vivía voz, en los baños en el recreo, etc. O en fin, de cualquier otra manera)

—Evans se la cruza en el pasillo o por ahí con sus amigas, y como si la recordara de repente, se le acerca en plan “Ey, novia, soy tu dulce tortolo, ámame”, sólo por joder. No sé qué diría/haría Danny, pero a sus amigas les encanta la compañía y lo hacen parte del grupo, entre risas y cháchara.

—Evans ha ido a parar a la enfermería, desde donde no se puede mover por unos días. Las amigas de Danny la instan a comprarle chocolates y visitarlo, y hasta parecen ofendidas de que no conozca sus deberes de novia. De alguna manera, consiguen ponerla tan incómoda y avergonzada de sí misma (???), que acaba yendo a visitarlo.

—Un profesor cita a Danny para hablarle sobre… ¿sus notas?, ¿le va mal en alguna materia?... en fin, preocupado sobre algún asunto. Y le pregunta si acaso su distracción en los estudios no se deberá A QUE ESTÁ DE NOVIA. Y le suelta un sermón muy conmovedor sobre el amor juvenil blah blah blah. Genial, hasta los profesores se prenden a los cotilleos.

—Danny se cruza a Evans en mitad de un conflicto con unos chicos de Slytherin que son unos pesados y… Oh, mira, se están metiendo con él.

—Otra opción :3

avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 15.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 430
Puntos : 285
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Danielle J. Maxwell el Lun Jul 02, 2018 3:38 pm

Lo gracioso es que este chico parecía de lo más divertido, aunque pareciese que estuviese molestándome. Es decir, parecía que estaba ahí queriendo molestarme, pero en realidad no llegaba a molestarme, ¿sabes? Sin contar, claro, el hecho de que intentase meter sus sucias zarpas de león en mi comida. Nadie toma en serio a los tejones. ¡Pero ya verá el mordisco que le voy a pegar como me quite un trocito de mi merienda! El caso es que al final, este chico me estaba entreteniendo, más que nada porque me estaba confundiendo tanto que hasta había conseguido que mostrase interés para poder entender todo lo que me decía.

Un lunes, para hacerlos más horribles de los que ya son —contesté, sonriente. Vi como su amigo salía de la cocina, un tanto... extraño. —¿Y a tu amigo qué le pasa? ¿Está cansado de que tengas una novia por día y lo dejes de lado? —bromeé.

¡Oh, sí, peleas de novios, lo que siempre he deseado en mi vida! Menos mal que era falso, o aquello sí que sería un dolor de cabeza. Asentí a todo lo que decía Evans, para entonces entrar en detalles.

Evidentemente el pollo frito queda descartado. Eso mancha muchísimo. Y el pudín también, no merece la pena desperdiciarlo en una pelea falsa. ¿Galletas? ¿Patatas fritas? Me encantaría tirarte patatas fritas a la cara. Y quizás un poco de puré de patatas también. —Pero entones abrí los ojos al escuchar su idea. ¿Cómo era posible que me estuviese convenciendo? Qué desgracia la mía, de verdad. Mira que debo estar aburrida con mi vida como para hacerle caso a este señor. —¡Me gusta lo de los celos! Podemos inventarnos dos nombres y que así la gente luego se quede flipando sin saber exactamente quién es. Porque... ¿sabes? —Hice una pausa, carraspeando para meterme en situación. —Melania de las Mercedes, de Gryffindor, pasa mucho tiempo contigo.

No lo iba a negar: me encantaba inventarme cosas. Yo, en otra vida, fui actriz. Adoraba teatralizar cosas y fingir un personaje, aunque se me diese un poco mal la interpretación. Quizás por eso siempre me llamó más lo de trabajar detrás de las cámaras, en vez de delante de ellas.

Y deja de mentir, porque yo con Alfonso de las Torres Hernández no tengo nada, ¿vale? —Añadí a la broma.

Entonces él decidió irse, no sin antes decirme que si no quería un beso. ¿Yo que hice? Sujetar mi cuchara, con un trozo de mi pastel, como si fuese una catapulta hacia su dirección. ¡Cómo se le ocurriese acercarse... el pastel terminaría en su ojo!

____________________

Danielle, entre, entre.

Y entré a su despacho, ese despacho tan horrible cargado de insectos disecados, cuadros psicodélicos de acrílico y algún que otro artefacto extraño cuya procedencia y uso desconozco. Mejor no preguntar. Así que entré y me senté en una de las sillas delante del despacho, bastante recatada para no tocar nada por error. El profesor me había llamado, no sabía muy bien por qué, aunque intuía que había sido por mi mala calificación en el último trabajo. Lo cual era curioso... ¿dónde está mi compañero, con el que se supone que lo hice, eh?

Él dio la vuelta, hasta sentarse detrás del escritorio.

He visto que... bueno, ¿y esta nota? No suele ser una nota que se corresponda con tus aptitudes. Siempre he tenido a una Danny bien aplicada en la materia, que saca como mínimo un Supera las Expectativas en todo. Y claro, al ver este suficiente... me he estado preguntando cositas. ¿Estás bien? No puedes bajar ahora, que cuando menos te lo esperes, te gradúas.

Ya, pero no ha sido culpa mía. La verdad es que...

Ya, ya lo sé. —Me interrumpió. ¿Ya sabía que Gordon era imbécil y no se podía trabajar con él? Ah, no. —Ese chico, ¿no? El Gryffindor. La verdad es que en el comedor uno se entera de todo. Y si no, no te creas, que los profesores también cotilleamos en la sala de profesores... —confesó, con una sonrisilla. Yo alcé una ceja. ¿De qué narices estaba hablando?

¿Gryffindor? Él es... —Gordon era Slytherin, pero al parecer eso le daba igual al profesor, porque volvió a interrumpirme.

Sí, un encanto, supongo. Si ha conseguido distraerte... ¿Sabes? El amor juvenil es de los más bonitos, pero ten cuidado, Danny. —Me llamó por mi diminutivo, acercándose un poquito más a mí en la mesa. —No te obceques con ello, que al final puede no durar mucho. Los estudios, sin embargo, serán para toda la vida.

Creo...

Sí, yo también creía que el amor sería para siempre, ¿sabes? Pero no. Las cosas son así. Hay que saber marcar las prioridades de tu vida. ¿Tú que quieres ser? ¿Jugadora de Quidditch Profesional, creo recordar? Tienes que ir a por tus sueños y esforzarte. Que los hombres van y vienen.

Ya. —Al final desistí.

¿Evans, no?

Maldito Evans, te odio. Estaba intentando controlar mis ganas de ponerme roja.

No es mi novio en realidad.

Ya bueno, no hace falta que me hables de ello. Supongo que te dará vergüenza. Sólo quería advertirte, ¿vale? Y no sé, que no dejes que te influya tanto.

Descuide.

Y siguió, ¿eh? Él no escatimaba en detalles y preocupación. Era un profesor competente y entregado en su profesión y... madre mía, qué pesado. ¡Seguro a que él no le venían con charlas por sacar una mala nota! ¿En qué momento se había corrido tanto el rumor? En serio, ¿cuándo? Sólo le faltó decirme que usara protección, madre mía, qué vergüenza...

(En realidad creo que sí que me dejó caer lo de la protección, pero yo soy demasiado ameba como para pillarlo, pues fue bastante sutil en su declaración preocupada).

____________________

¡Eh, tú! —Llamé a Evans de lejos, en los jardines, en un día super caluroso de sol insistente. Le tiré una bolita de pergamino arrugada a la cabeza, ya que iba por detrás y él estaba sentado en un banco, junto a unos amigos. —¿Podemos hablar un momento a solas? —Porque me daba vergüenza hablar con el resto de sus amigos delante, básicamente. —Coge la bolita de pergamino. Ven.

¡Ese Evans, cómo deja que su piba le domine! —Y todos rieron.

Un poco más apartados, bajo la sombrita de un árbol, me apoyé al tronco, cruzándome de brazos.

Abre la bolita.

Era una carta en dónde Evans se suponía que estaba CORTANDO CONMIGO. O sea, pensémoslo seriamente: ¿Evans cortando conmigo? ¡Está claro que en esta farsa de relación sería YO quién cortaría con él!

Asumo que no eres tú porque, uno. —Elevé un dedo. —No estamos juntos en realidad aunque medio Hogwarts esté empeñado en que sí. Y, dos. —Elevé otro dedo. —No te creo tan triste como para mandar una carta para cortar con una chica. Así que mi única teoría plausible aquí es... ¿tienes una admiradora secreta que quiere tirar por la borda nuestra fantástica relación amorosa? ¿En serio? ¿Por qué no le haces caso a esa gente que te quiere en vez de venir a molestarme a mí, eh? —Sonreí, divertida. En realidad lo admitía: el tema de Evans me daba más quebraderos de cabezas que diversiones, pero debía de admitir que tenía su gracia, sobre todo cuando mis amigas parecían más emocionadas por el hecho del cotilleo que yo misma. —¿Reconoces la letra o algo? ¿Me va a matar por robarle al chico o algo? Ya tengo suficientes problemas con las serpientes. ¿Te imaginas que sea serpiente? No tiene que haber nada peor que una serpiente mujer y celosa por un chico. Tiene que ser como la combinación más nefasta habida y por haber. No quiero semejante enemiga en mi vida.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Chloë Grace Moretz
Edad del pj : 19
Ocupación : Universitaria (Pociones)
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 20.574
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Ninguno
RP Adicional : 000
Mensajes : 1507
Puntos : 871
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t60-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t66-pequena-y-rebelde-huffle-relaciones-de-danny http://www.expectopatronum-rpg.com/t84-cronologia-de-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t3751-correo-de-danny-maxwell#61243
Danielle J. MaxwellUniversitarios

Evans Mitchell el Miér Jul 04, 2018 6:00 am

¡Eh, tú!

Es lo normal. Reflejo condicionado, le dicen. Si te llaman, tú te volteas. Lo de que te asesten con un proyectil a traición se sale un poco de las normas, pero bueno. Al menos, convenció al resto de cabezas que se voltearon a mirar que la cosa no iba con ellos, no, iba con Evans. ¡Ah, porque claro!, ¡era la nov…! Encogido dentro del grupo, Chris sintió que su estómago se descomponía, como si los huevos en el desayuno hubieran llevado podridos en su estómago por una eternidad.

—¡Ey!—saludó Evans, abierta esa sonrisa, blanca, blanca sonrisa. Frunciendo el ceño con extrañeza, fue a atrapar un papelito o lo que fuera que se le caía del pelo. Ah, sí, ¿un papelito?, ¿qué…?

Ey, a ver, que la rubia no le había caído precisamente antipática la última vez, pero eso de darle órdenes hizo que levantara las cejas, atacado por el desconcierto. ¿Es que ahora eran una pareja de esas, que se amonestaban entre ellos? Rió, antes que ponerse en guardia. Más le pudo la intriga, y la siguió. No hizo oídos sordos, sin embargo, al comentario que escupiera uno de los gorilas que tenía por amigos, y le soltó al grupo un par de cositas mientras se iba, blanca, blanca esa sonrisa. Así se entendían, así de querían.  

—Sí que te lo has tomado en serio—ironizó, al llegar hasta ella bajo el arbolito. Hizo como le decían, sonriéndose y curioso por llegar al fondo del asunto—. ¿Por qué tan ser…?

¿Por qué tan seria?

—Oh…—dijo Evans entonando la sílaba con un cantito, pero no de sorpresa. Si le examinabas la cara te dabas cuenta, que mostraba señalas de reconocer, ¿qué?, ¿la letra?, ¿así que sí sabía de quién se trataba? Y añadió en una afirmación—: Tú también.

¿Qué?

Evans le lanzó una mirada, ¿incómoda? Ejem, ejem. Resopló como quien no quiere involucrarse en nada raro o se ve de pronto abordado por una situación que, vaya, no le interesa demasiado, o de la que, otra vez, prefiere no enterarse. Es que había gente rarita, ¿ok? Él sólo era un tipo sencillo. No se mezclaba con la gente así. Y se explicó, porque de un instante a otro su expresión fue toda una acuarela como para no dejarse en evidencia.

—Había una chica una vez… dos, quizá…. cuatro—Evans unió el dedo del medio con el meñique y tiró el papelito al pastito proyectándolo con un golpecito rápido. Así, sin preocupaciones profundas por al medioambiente o algo de eso—. ¡No lo recuerdo!, ¿ok? Pero vinieron a quejarse, ¡conmigo!—exclamó por último como si dijera “locas”, y se encogió de hombros, porque, ¿qué culpa podía tener él?—. De que recibían notitas y amenazas —Rió por lo bajo y la miró. Su despreocupación por el tema te borraba toda duda. ¿Quién se preocuparía por unos papelitos? Pero espérate, que eso no era todo—Y siempre estaban chillando por cosas que supuestamente yo les hacía o una ex mía les hacía… Mira, yo ni siquiera sé quién es la que envía esas notitas, ¿ok? No es mi problema. Pero, ¡vamos, rubia! Estarás bien—aseguró, sonrisa de por medio. Y le guiñó un ojo. Riendo de sus últimas palabras, agregó—: Sí, una chica serpiente, ¡tiene que ser nefasto! ¡Pero nadie va a matarte!... —A modo de pregunta, un poco en broma, un poco en serio—Digo, tendría que estar loca si lo hiciera, ¿no?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 15.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 430
Puntos : 285
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Danielle J. Maxwell el Sáb Jul 07, 2018 3:08 am

¿Cómo que yo también? ¿Había precedentes de una loca empedernida y no me había dicho nada? ¿¡A quién se le ocurre ir por ahí creándose noviazgos falsos con una demente celosa detrás de él!? ¡Será idiota! Bueno, bueno, si es que el Gryffindor tampoco me había dado demasiados indicios de que la inteligencia fuese su fuerte. En fin, suspiré profundamente, escuchando lo que tenía que decirme. Madre mía... si es que ya no sabía por dónde coger la lógica de este señor. ¡Y encima se pone a decir que no es culpa suya! Teniendo en cuenta cómo era este señor, habían dos opciones: uno, que la chica sólo fuese una persona totalmente loca que no se atreve a decirle nada y se dedica a estropearle sus relaciones o dos, que la chica sea una de esas ex's enfadadas y recelosas que se ha propuesto joder no solo las relaciones, sino también a la "afortunada" chica.

Pero Evans, tío... —Soné quejica, como quién no se cree las cosas. —¿Tú no has visto cómo se comportan esas serpientes? Si son capaces de hacerte daño por chocarte con ellas por las escaleras, ¿tú te crees que no me iban a matar por, hipotéticamente, robarles a su querido amor? ¡Que no sé como puedes  tener admiradoras, con lo tonto que eres!

Vale, me había pasado. Un poquito. En realidad no parecía tan tonto, pero es que parecía que se lo hacía a propósito.

Es broma, no eres tonto. —Yo, que me sentía fatal insultando a la gente, aunque sólo hubiera sido un bobo "tonto" sin demasiado sentimientos. —¿Pero no crees que deberías enterarte de quién es la tipa que envía esas notitas? Que claro, a ti no te llegan, pero al resto de personas cómo que da miedo. Imagínate que en vez de hacerse pasar por ti, me hubiese amenazado con tirarme de la Torre de Astronomía si no te dejo. De verdad, Evans, das muchos problemas y eso que no somos novios de verdad, no quiero ni imaginarme la desgracia que sería estar contigo de verdad. —Y me reí, inevitablemente.

Luego suspiré, mirándole de arriba a abajo. Se me había ocurrido una idea. De verdad hacía mucho tiempo que había dejado las conspiraciones y las gamberradas a un lado, pues había madurado, pero... ahora era demasiado divertido en idear un plan contra la acosadora.

¿Y si le hacemos una trampa o algo? Podríamos hacer algo para intentar que se delate... Y así podríamos averiguar quién es tu acosadora personal. —Alcé las cejas, varias veces. Increíble, ahora que no tengo amigas de verdad, intento hacer estas tonterías con el Gryffindor que ha hecho que medio Hogwarts se piense que tengo novio: yo. —La notita la encontré en uno de mis libros, en la biblioteca. Es decir, me levanté al baño y cuando volví tenía esa notita en el interior. Quizás... podría intentar contestar a la carta a ver si ella vuelve a ver qué hice. O podríamos hacer algún teatrillo público. —Que me daba vergüenza, sin duda, pero entre mis dotes de interpretación y que había superado aquella vergonzosa situación con el profesor, me creía capacitada. —Quizás es de esas que luego van a consolar a la víctima. Seguro que si tú sales perdiendo y te pones triste, irá a consolarte o algo. ¡A lo mejor es tu mejor amiga! ¿Tienes mejor amiga?

Yo, desvariando.

Hola, Evs. —Saludó una chica que pasó por el camino de piedra, mirando a Evans con coquetería. A mí me miró como si fuese una caca de hipogrifo. La chica, rubia y despampanante, siguió de largo.

Y yo me sorprendo de que tengas acosadoras.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Chloë Grace Moretz
Edad del pj : 19
Ocupación : Universitaria (Pociones)
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 20.574
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Ninguno
RP Adicional : 000
Mensajes : 1507
Puntos : 871
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t60-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t66-pequena-y-rebelde-huffle-relaciones-de-danny http://www.expectopatronum-rpg.com/t84-cronologia-de-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t3751-correo-de-danny-maxwell#61243
Danielle J. MaxwellUniversitarios

Evans Mitchell el Sáb Jul 14, 2018 9:21 pm

—¿Tonto?—Frunció el ceño, en una mueca desagradable. Sonrió, implícita la villanía en esa mirada, con un leve toque de dulzura, de esa que te provoca diabetes—¿No querrás decir tu “lindo tontito”?—retrucó, con un retintín que sonaba a burla, alta y clara. Y de paso, recordándole que no era él quien…—Mira, eres tú la que tiene el problema. ¡Quizá hasta yo no tenga nada que ver! ¿Qué hay sobre ti?, ¿no te has hecho enemigos últimamente? Porque justo ahora, me pareces lo suficientemente antipática, ¿sabes?

Oh, él se había ofendido. Mira cómo se cruzaba de brazos.

—¡Lo sé!—reafirmó su inteligencia categóricamente, ciego de confianza, sin complejos. Y al mismo tiempo, le dedicó una entrañable, entrañable mirada, sí, la misma con que puedes enternecerte al sorprender junto a un arbolito a un perrito que todavía no sabe levantar la patita para hacerse un meo decente. Un “aw”, traducido como “todavía no dejas de mojarte encima, ternurita”.

¿Pero no crees que deberías….?

No, por empezar, él no solía prestar atención a lo que otros le señalaban sobre lo que debía hacer o dejar de hacerse, pero hizo una pequeña excepción, porque cuando la rubia hablaba, a él le daba gracia cuanto tenía por decir, ya fuera sobre locas de Slytherin o sus deberes como novio o sólo persona con sentido común. Simuló que meditaba cada una de las posibilidades que ella le tiraba, hasta que al final le soltó algo que le hirió el ego.

—¡Oye!—
exclamó, fingiéndose ofendido. Aunque por dentro, le había picado el comentario, ¿sabes?—¡Yo tengo contento a todo el mundo!, ¿tú qué sabes?—contraatacó, un poco en broma, un poco en serio. Cabía destacar que más eran las pruebas en su contra, pero sólo era un detalle. Él insistió—: Mira, yo tengo un acosador, ¿qué tienes tú?, ¿eh? Hasta tu novio es ficticio—dijo, abriendo sus brazos en una exclamación, indicándose a sí mismo con el gesto, como si dijera “Aquí me tienes”.

Pero la rubia lo pasó por alto, y ensimismada como estaba en arrojarle sus problemas, continuó hablando de la acosadora. El caso es que cuanto dijo, le interesó. No, no porque pensara que recibir las constantes quejas de otras chicas que le echaban en cara la historia de su acosadora—como si él tuviera algo que ver— fuera un problema, porque total, bastaba con no prestarles atención. Pero la idea se le antojaba divertida. Es que era una idea que sonaba a vileza y picardía, ¿sabes? Ergo, sonaba a algo de lo que le gustaría formar parte, aunque fuera sólo por pasar el rato.

Y así podríamos averiguar quién es tu acosadora personal.

—Oh, oh, bien— La rubia le alzó las cejas varias veces, y Evans la imitó, sonriéndose. Y luego prestó oídos al plan, con una mano sujetandose la perilla, porque la maldad hacía que uno se detuviera a pensar, muy, muy reflexivamente. Cual si fuera lo primero que captó, la idea del teatrillo público llamó poderosamente su atención. Es que, si para algo había venido al mundo ese chico, era para llamar la atención. Y él encantado de reírse un buen rato después de una escenita de novela. En la que él era el guapo de la novela, por supuesto—¡Espera! Íbamos bien, ¿pero por qué yo saldría perdiendo? ¿Amiga?—Evans la miró, sorprendido por primera vez—Bueno, tengo “amigas”—dijo, levantando hombros como restándole importancia al asunto. Extrañamente, no parecía muy convencido, más que nada como si no estuviera familiarizado con la idea, o es que había algo que se le escapaba.

En eso, los dos se voltearon hacia el “Hola, Evs”.

—¡Oh, allí está ella!, ¡hola! Ey, ¡Vicky! Pss, pss, ven, ven.


Vicky, quien había mirado a Danny con una cara de hipogrifo poco contento, le sonrió divertida a Evans y se acercó, ondeando su cabello.

—Vicky, tú y yo somos amigos, ¿verdad?

Ella, coqueta y altanera, se encogió de hombros contestando con un simple “sí”. Lo miró con ojos sonrientes. Evans, por su parte, enseguida giró la cabeza hacia Danny, casi como si tuviera un lazo en el cuello, dejándola a la otra de lado, quien todavía no entendía de qué iba la cosa.

—¿Ves?, ¡ahí lo tienes!, ¡una amiga!

—¿Por qué?, ¿qué pasa?—A Vicky la situación la ponía incómoda, evidentemente, y quería, demandaba, exigía por una respuesta, aunque su tonito fuera de aparente indiferencia, o incluso divertido. Pero no le gustaba nada no estar al tanto.  

—Oh, nada. Ya no te necesito. Sólo quería probarle a mi novia una cosa. ¡Nos vemos!... ¡Espera! Tú vienes a Hogsmeade este finde, ¿verdad?


—Sí, seguro. Yo… yo fui quien te invitó.


—¿De verdad? Pensé que ese fue Chris…

—Tú invitaste a los chicos después…


—Oh, ¿de verdad? Ok, diles a Becky y a esa que ya no me acuerdo cómo se llama, su amiga chupamedias, que si van a quejarse después porque las dejamos atrás, mejor que no se tarden.


—¿Ellas vienen también?


—Sí, ¿por qué no?


—No, yo sólo… Ok, les avisaré. Y… ¿tu novia no vendrá?

—¿Quién? Oh, ella—
Evans reparó de nuevo en Danny, pero no respondió la pregunta—Oi, ¿por qué no nos dejas? Tenemos cosas de novios de qué hablar ahora mismo. ¡Te veo!

—Sí… te veo...


—¡Bueno!—Evans se volteó hacia Danny, encarándola con entusiasmo, mientras que la rubia y su  cabellera despampanante se alejaban—Así que, ¿cómo encontramos a mi acosadora? No crees que sea Vicky, ¿verdad? Oh, por favor, que no sea Vicky—rogó—Ella me ayuda con mi tarea de Astrología, ¿sabes? Creo que debió ser Ranveclaw o algo. Así que está descartada. Porque nosotros buscamos a una serpiente, ¿verdad?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 15.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 430
Puntos : 285
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Danielle J. Maxwell el Jue Jul 26, 2018 9:55 pm

“Mira, yo tengo un acosador, ¿qué tienes tú?, ¿eh? Hasta tu novio es ficticio”

Qué capullo, madre mía. ¡Qué capullo, ¿cómo me va a decir eso?! Lo miré con recelo, con la mirada entrecerrada, con ganas de tirarle una naranja a la cabeza. Tenía suerte de que no hubiese ningún naranjo por la zona porque se la iba a exprimir en la coronilla. Qué poco tacto, de verdad. Le sigo el maldito juego con esta tontería del noviazgo inventado y me viene con esas, con golpes bajos.

Claro que eres ficticio, jamás tendría a un novio tan idiota como tú. ¡Pues toma, jaque!

Me ofendía, ¿vale? Normalmente no lo hacía, pero teniendo en cuenta mi predisposición a sentirme mucho menos de lo que en realidad soy, cuando me decían esas cosas solo corroboraban mis propios pensamientos. No era una chica con un amor propio muy amplio, por lo que ese tipo de comentarios no molaban nada, sobretodo en este momento en el que precisamente tampoco es que tenga muchas amigas. Así que sí, me ofendió, aunque intenté disimularlo.

Entonces llegó Vicky, la chica que saludó a Evans con una coquetería digna de mención. En serio, chicas, ¿qué veis en este señor? ¡Porque yo solo veo prepotencia! A veces me caía mal y a veces mal, era tal cual una relación de amor-odio rebajada a un me caes mal pero a veces bien. Era frustrante.

Me mantuve atenta a la conversación de la pobre Vicky con Evans. Y digo “pobre” porque estaba claro que era una chica que sentía cierta debilidad—ya no sabía si es que le gustaba o qué—por Evans y quería un poco de atención, atención que claramente Evans evadía, no sabía si porque no quería nada con ella conscientemente o porque era tan bobilín que no se enteraba de las señales. ¡Si es que hasta yo me había dado cuenta! ¡Ella solo quería ir contigo a Hogsmeade, no que invitases a toda tu caballería de amigos! La mujer reparó en mí y en que no iba a Hogsmeade con mi queridísimo y tontito novio, fingí una sonrisa complaciente.

Es un pésimo novio, no me lleva con sus amigos. —Me quejé con una fingida sonrisa antes de que Evans la echase.

La chica se fue, mirándonos con desconfianza. No sabía si es que la estábamos vacilando, estábamos de broma o si de verdad estábamos enfadados. Lo gracioso es que tampoco parecía importarle mucho, es decir, me daba la impresión de que era una persona que sentía cierto gusto por Evans pero que ya se había resignado un poco a no ser nadie para él, un cero a la izquierda.

No creo que sea Vicky. Esa chica me da la sensación de que le molabas pero tu falta de interés ha hecho que le termines por aburrir. No la culpo, en realidad, eres un tipo muy aburrido. —Se metió con él, ya que eso era gratis. —No sé qué buscamos, en realidad. Supongo que una serpiente porque son las únicas que creo que pueden estar tan locas como para enfadarse porque un ser humano al que aman se enamore de otro ser humano, aunque sea mentira. Vicky parecía una persona normal. —Hice una pausa, para entonces cruzarme de brazos. —¿Nunca ha habido nadie que tenga una actitud sospechosa? ¿Que te mire a través de las esquinas? ¿Quizás que te haya regalado amortentia? Venga ya, si eres tan popular entre el sector femenino, alguna vez habrás recibido amortentia de alguna loca. —Madre mía, ¿y yo era mujer? Mira cómo ponía a las féminas, pero había que decir una cosa clara: algunas estaban muy locas, sobretodo cuando les daba por crushearse día sí y día también de cualquier chico. ¡Qué necesidad, en serio! —Yo voto por crear una trampa. Y así la captamos. Está claro que esta carta me la ha mandado alguien que intenta destruir nuestro amor, aunque éste no exista, así que hay que buscarla, porque si quiere destruir nuestro amor, querrá destruir todos tus amores. Y no podemos permitir esto. —¿Se notaba que estaba especialmente aburrida?

Porque claro, una pensaba lo más lógico: que todo esto tenía que ver con la popularidad de Evans. Que en realidad, si lo pensábamos con un poquito de frialdad… ¿quién decía que quizás el acosador era mío y, al darse cuenta de que tengo novio, ha intentado romper mi relación? ¿¡Os lo imagináis!? Yo no, definitivamente.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Chloë Grace Moretz
Edad del pj : 19
Ocupación : Universitaria (Pociones)
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 20.574
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Ninguno
RP Adicional : 000
Mensajes : 1507
Puntos : 871
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t60-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t66-pequena-y-rebelde-huffle-relaciones-de-danny http://www.expectopatronum-rpg.com/t84-cronologia-de-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t3751-correo-de-danny-maxwell#61243
Danielle J. MaxwellUniversitarios

Evans Mitchell el Mar Ago 21, 2018 3:49 am

No creo que sea Vicky.

—¡Oi!, soy un tipo muy divertido. No me culpes a mí si no tienes sentido del humor—Sin embargo, el comentario sobre Vicky lo picaba, ¿qué le decía?, ¿que “molaba”?, ¿en pasado? Pfff. Tonterías. Se cruzó de brazos y observó la espalda de Vicky alejarse. ¿De verdad?, ¿lo de que la molaba era de veritas o sólo porque la rubia se estaba metiendo con él? Y cómo te dabas cuenta de esas cosas, de todos modos—. Las serpientes están locas—corroboró, apoyando sus palabras. Y es que era verdad, si lo sabría él—Bueno, una vez… Intentaron encajarme una poción de amor, pero—se interrumpió, carcajeándose él sólo—. Me enviaron unos chocolates, pero a mí no me gusta el chocolate. Así que. Se lo comió ese tipo—indicó, señalando hacia atrás. Difícil saber a quién, pero se asumía que era uno de los chicos en su grupo de amigos, que conversaban ruidosamente en la distancia—. Y bueno, fue gracioso lo que pasó. Pero no me gustó nada—aseveró—. Digo, fue una risa burlarme de Chris, pero a mí no me gustaría hacer el idiota de esa manera.  Así qué, ¿debería buscar a una de esas locas? Porque ni me acuerdo sus rostros, creo que iban todas en grupo, como las chicas siempre hacen…

El periodo libre acabó y la horda habitual de alumnos comenzó a desfilar por las escaleras hacia el interior del castillo, camino a clases. Evans resopló, desganado. No le divertía para nada volver a verle la cara a al profesor Binns. Era un mago demasiado muerto para una tarde tan soleada, llena de vida. Llena de amor también, ¿acaso la rubia hablaba de salvar su vida amorosa?

—¡Evans!, ¿te vienes?

—Oye, me conmueves, pero—
Evans movió el cuello, de una lado al otro, como estirando los músculos. Sus amigos lo llamaban, entre que se cargaban las mochilas al hombro y se dirigían perezosamente rumbo al aula. Evans les dio la espalda—. Yendo al grano. Es tu problema—Sonrió—. ¿Me complica de alguna manera que te manden cartitas de odio? Nope. ¿Me preocupa mi vida amorosa? Nope. Soy soltero y feliz, gracias. Está muy divertido tener estos juegos contigo, pero que no se te suba a la cabeza—Le guiñó un ojo—. ¡Nos vemos!


Rato después, acabando el día.

Evans Mitchell salió del aula de Pociones, más deprimido que el Grinch en Navidad. Su cara de pocos amigos lo decía todo. Sólo le faltaba una nube negra sobre la cabeza. Pero como para compensar, lo alcanzó un amigo, para preguntarle qué le pasaba. ¿Qué le pasaba?, ¿que qué le pasaba? Que venía reprobando TODOS los exámenes, y eso sólo significaba que tendría que estudiar EL DOBLE. ¿Por qué? No pensó que los exámenes podrían ser tan difíciles.

—Ey, ¿a qué viene esa mala cara?, ¿te peleaste con tu novia?

Iban caminando por el pasillo plagado de estudiantes que salían del aula. Evans no le prestó a tención al comentario sobre su novia imaginaria. Apenas reparaba en que existía, como un rumor de boca en boca. Total, que a él le resbalaban las historias de su vida amorosa.

—Me cago en todo. Es lo peor. No sé qué voy a hacer.

—Uy, ¿tan malo fue?, ¿sobre qué discutieron?

—¿Eh?


—Tú y tu novia.

—¡Yo no tengo novia!—
exclamó, molesto.

—Oh, ¿así que ella te dejó?


Evans resopló, desinteresado.

—Sí, sí. ¿Podemos cambiar de tema?, ¿cómo te fue a ti en Pociones?

Mejor que le dijera que le fue pésimo, si quería alegrarle el día como un buen amigo. Por suerte, ése de ahí no tenía mucho seso, no era ningún empollón de ni nada. Era tolerable, dicho de otra manera. Lo que sí, le encantaba, le encantaba irse de la lengua.

***

Si las primeras notitas fueron hirientes amenazas para que Danielle dejara a un Evans Mitchell al que no se merecía, las siguientes fueron un constante reproche por lo mala bruja que era al no entregarse al cien por ciento en una relación amorosa con un chico tan sensible, al que lo trataba como si no tuviera ni un poco de corazón. Era difícil hacer feliz a los acosadores bipolares, aparentemente. ¿Quién tendría una chifladura así por Evans Mitchell?, ¿cuán dañado tendrías que haber venido al mundo?

Pero de esto, Evans no sabía nada. Él sólo entró un día cualquiera a Las Tres Escobas para encontrarse con su pandilla, sin sentirse mínimamente culpable por el hecho de que debería estar estudiando en vez de disfrutar su fin de semana en Hogsmeade. Entró y la vio, allí, a una rubia, sentada a una mesa. Sus amigos, por otra parte, no habían llegado. Y él, bueno, él estaba aburrido. Apenas entrar, estaba aburrido, sí.

Arrastró una silla y la ubicó junto a ella, sentándose a horcajadas en las sillas y con el respaldo encarándola a ella. Dijo “Hola”, con su mejor sonrisa. ¿La sonrisa de un encantador de serpientes? Tenía que serlo, si atraía a todas las locas.

—¿Qué?—
inquirió, como si tal cosa, abrazado al respaldo de la silla—. Sólo pasaba a saludar—Y seguidamente soltó, casual—: ¿Quieres invitarme una cerveza?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 15.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 430
Puntos : 285
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Danielle J. Maxwell el Miér Ago 29, 2018 1:52 am

Pero serás... —No lo insulté porque soy una chica educada y lo que me estaba diciendo me parecía tan fuerte y de persona egoísta que me rompió por completo los esquemas. ¿En serio? Es que es el típico. El típico que te mete en un problema por divertirte, sin que te importe en absoluto si a la otra persona le hará un poco de gracia tu broma y luego te abandona cuando un problema real ocurre. ¿Lo peor de todo? Me guiña su asqueroso ojo, me dice que nos vemos y se va—...idiota. Lo que es este tío es idiota. —Y, mientras negaba con la cabeza con indignación y desagrado, vi como aquel león de pacotilla me abandonaba con la carta de una acosadora en mis espaldas.

Días después

No había dejado de recibir notitas, pero esta vez no eran amenazas, sino más bien cartas reprochándome que por qué lo había dejado con Evans, que era una persona horrible por no saber valorar lo que tenía: al parecer Evans Mitchell era un partidazo increíble y yo solo había visto su parte de subnormal profundo. ¿Lo gracioso? Que todo eso tendría sentido, quizás, si toda aquella farsa hubiera sido real. Al menos tendría un motivo sólido para tener a alguna loca persiguiéndome por los pasillos hasta conseguir meterme una notita entre los libros para que yo pudiera verla al llegar a casa. Pero no, todo había sido una gamberrada de un león en donde había decidido meterme de por medio a saber por qué narices.

Hacía bastante que no hablaba con él, pero claro, ¿por qué iba a hacerlo? ¡Al parecer cortamos tan rápido como habíamos comenzado! Lo cual es curioso, porque de éste hecho tampoco me había enterado. Menos mal que había chicas que, curiosas por el salseo, venían a preguntarme. ¿Y yo qué iba a decirles? Pues lo único que sabía de Evans: que era un idiota. Al parecer era un motivo perfectamente válido para todas, pues se ponían como cotorras a sacar suposiciones de si había sido por una infidelidad, porque se había portado mal o a saber qué más cosas. Sinceramente, me daba igual.

Si de verdad daba tanta pereza tener novio: no quería ni real ni ficticio, nunca.

Ese día había ido a las Tres Escobas aprovechándome del fin de semana. En realidad mi objetivo real era ir a Honeydukes y comprar chucherías para un mes, pero eso apenas me tomaba quince minutos cuando ya iba a tiro hecho a coger lo que me gustaba. Para matar el tiempo muerto y para esperar por un amigo—pues tenía que terminar un trabajo de pociones que yo ya había hecho—fui a las Tres Escobas a tomarme una cerveza de mantequilla. Típico, pero no por eso dejaba de tener su toque especial.

Mientras esperaba, leyendo El Profeta como una señora intelectual, fue cuando lo vi entrar por la puerta. Intenté esconderme detrás del periódico pero Evans parecía tener visión de Rayos X.

Evans se sentó a su lado, con toda su tranquilidad, como si hubiera sido invitado, mientras yo lo miraba de manera inquisitiva. Su respuesta fue de lo más graciosa, teniendo en cuenta que ahora mismo un montón de cosas pasaban por mi mente pero no salían por mi boca.

No quiero invitarte a una cerveza. —Y, dada su predisposición para hurtar comida o bebida, sujeté mi cerveza por el asa y la atraje hacia mí, cerrando El Profeta. —¿Qué quieres? ¿Aquellos de allí no son tus amigos? —Pregunté, señalando con la mirada. —¿Te has vuelto a aburrir de tu vida y ahora quieres volver a tener novia ficticia? No sé qué narices habrás dicho para correr la voz de que cortamos, pero ahora tu acosadora me acosa diciéndome que soy una persona horrible por haberte dejado, ¿me quieres decir qué narices le das de comer a tus locas?

Esperaba que no se volviese a inventar ninguna tontería o iba a hacer correr la voz de nuestra ruptura pero por la paliza que iba a darle. ¡Y lo digo muy en serio! ¡Aquella situación era estúpida e incómoda!

Entonces alcé la mano.

Bueno en realidad no quiero saberlo —dije, puse sin querer le había propuesto tema de conversación y ahora mismo estoy enfadada (al final vamos a parecer una ex-pareja de verdad) y a mí a orgullosa no me ganaba nadie. —Vete con tus amigos, diles que has intentado recuperarme y que yo te he mandado a la mierda.

Y sí, lo que más me molestaba es que Evans crease cosas y luego no supiese lidiar con los problemas. ¡Me había abandonado con su acosadora! ¿¡Y si un día afila un cepillo de dientes y me lo clava a traición como en la cárcel porque le he robado al novio cuando en realidad es mentira!? No, por favor. ¡No! Y claro, seas novio real o no, es tu deber como novio ficticio no dejar sola a tu compañera de mentiras con tus mierdas. Pero él no, él huyó cual cobarde. Irónico viniendo de un Gryffindor.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Chloë Grace Moretz
Edad del pj : 19
Ocupación : Universitaria (Pociones)
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 20.574
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Ninguno
RP Adicional : 000
Mensajes : 1507
Puntos : 871
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t60-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t66-pequena-y-rebelde-huffle-relaciones-de-danny http://www.expectopatronum-rpg.com/t84-cronologia-de-danny-maxwell http://www.expectopatronum-rpg.com/t3751-correo-de-danny-maxwell#61243
Danielle J. MaxwellUniversitarios

Evans Mitchell el Miér Ago 29, 2018 12:56 pm

Desconfiada que era, mira cómo le alejaba la cerveza de manteca. Se la quedó mirando entre que Danielle lo atacaba a preguntas. Le traía sin cuidado su ruidosa falta de alegría al verlo, como si sus disgustos no tuvieran nada que ver con él. Después de todo, cada uno manejaba su “chi” como le venía en gana, ¿no? Sí, el chi, la energía interior, lo que fuera. Si le embocaba o no con su comparación, tampoco le importaba. El caso era. Que si ibas a ladrar por todo, era problema tuyo, eso.

Evans se rascó, distraído, la barbilla.

—Estoy aburrido—concedió, animado el tono. Esa era la única buena respuesta con la que salió, como si pensara que Danielle, ahí, cual payaso, sabría qué hacer al respecto. No había necesidad de ser tan abierto, la verdad. Podía irse y ya está. Además, ¿qué decía? Si se le veía de un humor excelente. Le hablaba con tal frescura, que quizá aferrarte de tu vaso de cerveza no fuera suficiente. Quién sabe con lo que una persona aburrida podía salirte. Se carcajeó solo, en una risilla breve—. ¿Eso te dicen?  Bueno, ¿sabes qué es curioso? El otro día, pensé en ti. Sí, porque una chica random se me acercó en el pasillo para decirme que me había comportado como un idiota contigo. Así que es un poco de ambas partes, ¿no? Eso lo haría un empate, ¿verdad? Oh, y después…

Oh, su “ex” lo frenó seco.

—Ey, no seas antipática conmigo—le reprochó, zalamero. Arrimó un poco más la silla junto a Danielle. Era cierto que la oleada de alumnos que había llegado y se acomodaba en una de las mesas eran sus amigos, pero apenas se volteó a mirarlos—. Estoy seguro de que no les importará reírse a mis expensas un rato, viendo cómo me arrastro por mi “ex”, ¿verdad? Excepto por Chris, porque tú le gustas—¿Eh?—. No sé por qué te quejas—soltó a continuación, a modo de reflexión. Que era como si se le burlara en la cara, vamos—. Ha sido divertido. Ahora nadie pensará que eres una solterona amargada. Te he hecho un favor—Míralo nomás. Era cierto que existían esos optimistas que sabían sacar lo mejor de cada situación. Pero eso era pasarse. Evans, como si nada—. Así que, ¿para cuándo esa cerveza de agradecimiento? Ok, ok, era broma—¿Lo era?—. Me voy—anunció de pronto, alzadas las manos en son de paz. Y ya se estaba levantando, cuando—Oh, espera—Se demoró con la mano metida en el bolsillo. Luego, sobre la mesa, dejó un anillo, ¿de bodas?, ¿de compromiso?, ¿habían ido tan en serio con la relación? De seguro, algún mirón debía estar preguntándoselo—Me tocó en un pastel sorpresa. ¿Has visto?, ¿los de zonko? No me lo agradezcas tanto—Lo decía por mofarse, irónico. Se sonrió—. Sólo pensé que era triste que fueras mi ex y no tuvieras nada para recordarme. Pero, si te hace sentir mejor. Casi me atraganto con ese anillo. Y, si te fijas la inscripción—prosiguió, señalando la cara interna de la alianza con un dedo. Oh, mira, ahí ponía…—, dice que vale por un pastel gratis si lo cambias en la tienda. Bye.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 15.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 430
Puntos : 285
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.