Situación Actual
8º-15º // 29 de mayo luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Ryan G.Mejor PJ ♂
Vanessa C.Mejor PJ ♀
Beatrice B.Mejor User
Jazmine.Mejor roler
Nailah & AndreasMejor dúo
Samantha L.ESPECIAL I
Samantha L.ESPECIAL II
Laith G.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

Tantas caras // Priv

Lyall M. Haywood el Mar Mayo 15, 2018 3:23 am

Por un momento, todo fue tan surreal que pudo sentir el mundo girando alrededor de él en cámara lenta.

Había entrado junto con unos compañeros del trabajo al Caldero Chorreante, solo a tomar algo aprovechando el fin de semana, el poco trabajo y agregando un poco de estabilidad a sus vidas. La noche había empezado de lo más común: un par de cervezas para cada quién, una plática total y completamente amena y sin sentido de parte de todos. Qué si esta había llevado la falda más corta últimamente, que si el Quidditch, que si el clima, que si era el barro se adhiere más a los zapatos en primavera que en invierno.

Entre risa y risa, Lyall se percató de una cabeza conocida en una mesa, solo. Que era bueno con los rostros, pero rara vez veía uno que le hiciera iluminarse los ojos de esa forma. Solo las manos rápidas de Patrick, su buen compañero de quién sabe que departamento del Ministerio, le detuvo el vaso antes de que lo tirara por el borde de la mesa.

- ¡Ey, Haywood, con cuidado! No sabía que ya te habías puesto tan ebrio como los demás – Y la risa estridente, un poco llamativa y nada disimulada.

- Yo… No, solo… Un momento – Si, al fin y al cabo, no es que le interesase describir a sus compañeros a semejante fantasma que estaba viendo ahora mismo. Ni la razón de que dejase la mesa de esa forma tan abrupta. Aunque no camino rápido hacia el otro lado del local, pero debió de hacerlo.

Desde pequeño Lyall deseó parecerse más a su hermano mayor, Mason Haywood. Alto, rubio, ojos claros, musculoso, bueno para todo lo que se propusiera, estrella del equipo de Quidditch del Colegio, gran futuro, de quién te imaginas que tiene la vida resuelta a todas luces una vez que deja Hogwarts, que tiene el dinero, el poder y la chica. Todo.

Pero por azares del destino,  Lyall había sido más taimado, más introvertido, más inseguro. Se las había apañado toda la vida para conseguir que las demás personas preguntaran o hicieran lo que él deseaba con tal de nunca salir a la luz o quedar mal; pero eso solo le dejaba siempre en el mismo sitio: en las sombras, observando, sin ser nadie importante ni nadie que importe. Bueno, eso hasta que Mason fue desheredado y su padre puso los ojos en él como su heredero, claro, con esa pizca de duda aún en la mirada.

¿Qué había hecho Mason Haywood para terminar en la calle? Nada grave, solo volverse un traidor que en estos días era algo de ‘moda’. Pero Lyall, a pesar de que el calzado de purista le quedaba bastante grande, no le tenía rencor a Mason por traicionar a su familia, no, le tenía un odio por echar su vida perfecta por la borda y por haberle roto el corazón a sus padres. Él era el hijo perfecto, ¿por qué no pudo seguir siéndolo? ¿Sólo por un capricho?

En fin, demasiada pensadera y mira que se escapa el tipo.

- ¡Mason! - El podría-ser-Mason se puso de pie de la mesa que ocupaba solo y se dirigió hacia la salida corriendo, sin dirigirle una mirada a nadie más en el local. Lyall se tuvo que sacar la varita, apuntando hacía su hermano por la espalda listo para iniciar una pelea ahí y ahora y lo iba a arrastrar hasta el fondo de Azkaban si tenía que hacerlo.

Pero no pudo ni articular ni una sílaba antes de que alguien se le acercase a tomarle del cuello de la ropa y tironear de él como si fuera cualquier otra persona.

- ¡Ey! ¡Ey! ¡Déjenme! – Alzó los brazos mientras lo arrojaban al suelo y por suerte no le pisaron la varita.

Y bueno, en resumen, sus amigos se habían comenzado a pelear en medio de El Caldero Chorreante en el medio minuto que le había tomado acercarse a quién creía que era su hermano. Si, 30 segundos y ahora andaban arrancando varitas, mesas por aquí, otras por acá. Y él, en el suelo, arrastrándose hasta debajo de una mesa y ladearla para ponerla de barricada y protegerse de algunas maldiciones de colegialas que mandaban, si es que podían apuntar bien.

Y junto a él, ahí, en el suelo más dormida que despierta, una cara familiar. Medio cuerpo sobre una silla y el resto en el suelo y daba gracias que se encontraba en una posición decorosa. No faltó el gritó de ‘¡ALTO!’ por todo el local y todo se detuvo. Un encargado comenzó a sacar a expelliermus a varios de los que habían comenzado la pelea –incluso a varios de sus compañeros- y otros salieron por su cuenta mientras otro empleado andaba vociferando de quién demonios iba a pagar por los daños y que mejor le fueran pagando de a poco todos.

- ¡Ah, pero mira que tenemos aquí! La buscapleitos que inicio todo el desastre bien dormidita en el suelo. ¿Es de usted?

El hombre se había asomado de detrás de la puerta y señalaba con la cabeza a la mujer medio dormida en la silla. ¿Y ahora? ¿De verdad ella había iniciado tremendo percance?

- ¿Qué? ¿Cómo qué mía? ¡Tenga un poco más de respeto, señor! Es una persona, ¿sabe?

- Si, cómo no. En todo caso, llévesela, llévesela.

Por suerte, la conocía. Un viejo rostro que aún podía reconocer en la multitud, una vieja amiga que, de buenas a primeras, no le parecía querer admitir que la conocía pero… Ahí iba, al menos por el respeto a los viejos compañeros de casa.

Tras demostrar lo molesto que estaba con la situación, le ayudó a ponerse de pie, así, sin saber dónde carajos poner las manos, pero, dejándola de pie y haciendo que se apoyase en su hombro. Y cómo estaba molesto y le gustaba jugar  que era el tipo de persona que no tiene problemas con el dinero, dejó caer en una mesa aún de pie varios galeones antes de comenzar a caminar hacia la salida y llegar a la calle.

La mejor noche tranquila del mes.

- Me debes 25 galeones, Vika. Vamos… Te llevó a… ¿Necesitas que te lleve a algún sitio? A todo esto, ¿cómo empezaste una pelea ahí?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Daniel Sharman
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministerio
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 2.000
Lealtad : Mortifagos
Patronus : Orca
RP Adicional : 000
Mensajes : 19
Puntos : 13
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5759-lyall-m-haywood http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Victoria S. Blythe el Miér Mayo 16, 2018 10:31 am

Mal, mal, mal. Todo mal. Un día desastroso. Empecemos:

1) Había tenido que abrir una hora antes la librería porque teníamos una presentación de un escritor que no conocían ni en su casa y había que prepararla con tiempo. Vale, a mí tampoco me conocen ni en mi casa. De hecho, una vez vino una señora buscando “el libro ese de los asesinatos de Victoria Blythe”, me lo pidió a mí y no supo que yo era la misma Victoria Blythe. Pero en fin, que me da pereza, joder. Que hasta para mis propias presentaciones he tenido que currar el doble que un día normal.

2) Mi jefe había enfermado. ¡Premio para la empleada más antigua de la librería, yuju! ¡A currar el triple!

3) Me había bajado la regla. Creo que no es necesario que explique lo coñazo del asunto.

Mis reglas no tenían reglas, valga la redundancia. El hipertiroidismo que tenía desde pequeña me provocaba desórdenes horribles: una vez me duraba una semana, otra diez días, una vez me viene dos veces al mes, otra se pasa cuatro meses sin llegar… Menos mal que no quería tener hijos, porque probablemente me hubiese costado bastante. La maldición reproductiva de las Weber.

La cuestión es que como no me lo esperaba, pues fue peor. Venga a ir corriendo a por el bolso a por la caja de tampones de emergencia. Menuda mierda de día.

La presentación terminó aproximadamente a la misma hora que terminaba mi turno. En otras circunstancias habría tenido que quedarme igualmente para recoger, pero le pasé el marrón al segundo dependiente más antiguo. Él entró tres horas más tarde que yo, no se estaba desangrando por sus partes íntimas y aparte de recoger no había gran cosa que hacer, además de dar el servicio habitual. Pero lo reconozco, excepto cuando hay presentaciones y el curso escolar está a punto de empezar, es un trabajo muy tranquilo.

Vamos, que me escaqueé, pero teniendo en cuenta mi antigüedad, mi nivel de responsabilidad y que hubiesen sido horas extras, me lo podía permitir. Tenía unas ganas tremendas de olvidar el día estresante que había tenido con una buena borrachera. Algo contraproducente para mis dolores menstruales, pero mira, luego me tomo media caja de Naproxeno y todos contentos. También es cierto que las veces que he mezclado el antiinflamatorio con alcohol me he emborrachado mucho más deprisa, además de tener una resaca importante. Pero eso era justo lo que necesitaba: olvidar ese maldito día y las ganas que tenía de estamparle la cara a mi jefe contra una estantería.

Salí de la librería mientras pensaba en volver a intentarlo con pociones y otros remedios mágicos, que en el pasado no me sirvieron de mucho, ya que mis dolores y desórdenes menstruales derivaban de una enfermedad muggle. Pero seguro que una poción es menos nociva de mezclar con alcohol. Entré en el Caldero Chorreante, saludé con un gesto de cabeza al dueño y me senté en la barra.

- Whisky de fuego. Trae la botella directamente. - pedí, era una gilipollez tenerlo sirviéndome una copa cada cinco minutos, así era más cómodo para los dos.

Había más personas en el local, pero los ignoraba a todos, y al estar de espaldas tampoco llamaba la atención. Las voces se me confundían en el cerebro, alguna me parecía familiar, pero rápidamente se esfumaba el hilo de pensamiento que me llevaba hacia alguien conocido. Por culpa del antiinflamatorio, como ya supe desde el primer momento, el alcohol me subió casi desde la primera copa, cuando normalmente necesito una botella entera para empezar a notar los primeros síntomas de la embriaguez.

Terminé la primera. Pedí la segunda. Por medio fui al baño como diez veces, lo típico cuando bebes. Iba por la mitad de la segunda cuando la pesadez y el sueño me llegó. La pérdida de la realidad, la ensoñación, el mareo y la visión borrosa llevaban conmigo desde el principio, así que no presté mucha atención cuando me pareció ver a un tipo rubio sentándose a mi lado en la barra.

- Hola, preciosa. - rodé los ojos en cuanto lo escuché, si es que el rubio era real. Preciosa, dice. Pero será subnormal, cúrrate un poco más el cortejo, que hasta para meterla en caliente se necesita un poco de inventiva, muchacho. - ¿Qué haces aquí solita? - me preguntó, acariciándome la pierna. Y en cuanto noté su mano me levanté bruscamente (después de tropezar y provocar, o eso creo, unas cuantas risas) y le lancé un maleficio.

Teniendo en cuenta lo borracha que estaba, y que me sentía más en el mundo de Morfeo que en el real, consideré un éxito que el rubio tropezara hacia atrás con los taburetes y se diera un buen golpe. Empezó a insultarme, de zorra para arriba. Lo que no me esperaba es que otro tío saliera en mi defensa.

- Pero tío, ¿no ves que está borracha? Intenta ligártela cuando esté en sus cabales. - bien, un tío decente. Pide un deseo.

Eructé y tropecé repetidas veces intentando encontrar la salida, pero me fue imposible. El rubio empezó a discutir con el que me había defendido, y de los tíos que estaban en el bar (que parecía que había más de los que pensé en un primer momento) se formaron una especie de dos grupos. Fue todo tan rápido que no lo hubiera podido asimilar ni aunque no hubiese bebido. Empezaron a dispararse maldiciones por todas partes, y yo estaba tan cansada, con tantas ganas de dormir y mandarlo todo a la mierda, que no me hubiese importado que me llegara una. Me senté de cualquier manera en una silla, sabiendo que debía esperar a que se me pasara un poco los efectos del alcohol. En ese estado, aunque vivía cerca del callejón Diagon, no hubiera podido llegar a casa. Cerré los ojos e intenté dormir ignorando todo lo que había a mi alrededor.

No sé si lo conseguí, la frontera entre lo real y lo onírico era muy delgada. Lo único que recuerdo que pasó después es que la misma persona de la voz familiar de rato antes me ayudó a levantarme, por no decir que me levantó él solo. Me dejé llevar, luchando contra la irresistible tentación de quedarme durmiendo en cualquier rincón de la calle, e intentando que mis piernas respondieran.

Ya afuera, la voz del desconocido-familiar se hizo más nítida. Conseguí abrir los ojos lo suficiente como para diferenciar sus rasgos. Aun así, me pareció imposible que fuera quien yo creía que fuera.

- ¿Lyall? No, no eres Lyall. - hipé. - Ese imbécil desapareció... nunca dijo na...da. - otro hipido. Volví a cerrar los ojos. Pero seguía hablando. Me llamó Vika, así que debía conocerme, sí. Algo de llevarme a un sitio. De cómo empecé la pelea. ¿Yo, una pelea? Pero si yo soy una santa. Santa Victoria de los Porros. - Lyall… tío, ¿en serio? ¡Jajajaja, Lyall! - exclamé extrañamente contenta. Me separé de él, riendo, cogiéndole de las manos y empujándolo a bailar una especie de pseudoborrachovals. - ¡Lyall! ¿Dónde… - hipido - estuviste? - hipido. - ¡Me podías haber… enviado una lechuza! Lechuza… lechuza como carta, no como animal, no quiero animales muertos en mi casa. - dije como si fuera lo más lógico del mundo. Me separé de él, con una sonrisa radiante, de las que solo me salían cuando estaba borracha. - ¡Estás más - hipido - guapo! Pero gordito, eeeeh. - añadí con picardía y un mareo tal que casi me caigo, mientras le palmeé la barriga. - Aaaay, Lyall. - le cogí de los mofletes a lo abuela. - ¡Jajajá! - reí con ganas, y me tiré al suelo, feliz. Me dormí casi enseguida.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Krysten Ritter
Edad del pj : 29
Ocupación : Empleada
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 450
Lealtad : Al que gane
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 23
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5883-victoria-s-blythe#86619 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5907-vika-blythe-relaciones#86868 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5906-cronologia-de-vika#86867 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5905-correo-de-vika
Victoria S. BlytheMagos y brujas

Lyall M. Haywood el Miér Mayo 23, 2018 5:03 am

¿Así qué Vika igual le reconocía a pesar de los años? Vaya, hubiera dado cualquier cosa por pensar que había cambiado mucho del chico de 17 que dejó Hogwarts. Al menos que hubiesen dado fruto todos esos años cuidándose o que sabía, más grande, más maduro, esa famosa mirada en los ojos donde se nota que ya estaba creciendo. Pero algunos lujos no los podía tener.

- Nunca dijo nada porque me ignoraste la última vez que te pedí ayuda con los EXTASIS, ¿recuerdas? – Oh, cómo si hubiese sido ayer, la eor materias de todas. Vale, no se acordaba de por qué nunca le había mandado ni una carta a Vika ni porque había cortado todo contacto con ella, pero algo así debía de ser. Había sido un chico rencoroso en aquella época y quería empezar de nuevo cuando cambio de continente.

Ah, pero ahí iba. Borracha, como cualquier tío y haciendo ridiculeces a las que no se iba a dejar arrastrar. Que no, no Vika, no quiero bailar contigo, pero apenas y podía mantenerla de pie con cada nuevo traspié que daba. Y el olor a alcohol, ¡uff! No podía ni acercársele lo suficiente para que se mantuviera en pie sosteniéndola de la cintura o la espalda sin que casi el mero olor lo marease.

Y lo empeoró. Lyall podía aceptar muchas cosas pero lo de gordito si le hería el orgullo que poseía y no pasó de dedicarle una mirada fulminante, frunciendo el ceño como siempre hacía la mayoría del tiempo. Le apartó con algo de fuerza las manos que le ponía encima y se dedicó a dirigirle una mirada juzgadora mientras la veía regresar al suelo y dormirse.

Ceja bien arriba, juzgando con que poco decoro se había simplemente echado al suelo a dormir. Y podía ser Vika pero él no estaba para soportar semejantes sandeces así que podía irse retirando y que Vika se viera quién la recogía ahora y se la llevaba a casa. Él no era el del corazón bondadoso ni ninguna clase de héroe, así que, se dispuso a dar la vuelta dándole la espalda y comenzar a caminar por el callejón ignorando los hipidos que aún alcanzaba a oír.

Claro que era rencoroso y malhumorado, pero no podía decirse que no era de pensarse las cosas demasiado. Si hubiese sido cualquier otra persona, la dejaba ahí tirada sin remordimiento alguno pero, bueno, una vez por los viejos tiempos no iba a matarle.

Así que se regresó los diez pasos que ya había dado y miró con los brazos cruzados a Vika no sin antes abusar de su posición para darle un pequeño puntapié en las costillas, suavecito, nada de moretones que le pudiese reclamar más tarde.

Que al final, las personas importaban, ¿no?

- Vika, ey, mira. Vas a pescar alguna enfermedad por estar ahí tirada en el suelo que no sabes que cosas lo han tocado – Le dedicó otra puntapié antes de agacharse y volverle ayudar a colgarse de su hombro. Qué pena de verdad que no era más musculoso o un poco más gentil, porque por él, se la ponía como costal de papas al hombro y así la dejaba en la siguiente posada que veía – Vika, ¿dónde vives? Quizá podría ponerte en el autobús Noctámbulo y darles una dirección, ¿vale? Ey, ey, no, no regreses al suelo, ¡Vika!

Apenas logró cogerla de nuevo de un brazo y volvérsela a poner al hombro. Pensándolo bien, podía dejarla en el suelo. Pero es que siempre eran esos dos pensamientos que se le debían en la cabeza, lo que podía hacer y lo que sentía que era correcto hacer. Bueno, ya la había sacado del bar, mínimo podría asegurarse que se la llevasen a su casa aunque…

- …aunque fuiste tú la que dejó de hablarme ahora que lo pienso bien. Eh, mira, yo no iba a estar detrás de ti si pensabas que tú con tu carrerita ibas a ser mejor que yo, ¿si?

¿Y de donde venía eso? Ah, que el silencio de años de Lyall, el callado Lyall, y su rencor no eran buena pareja.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Daniel Sharman
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministerio
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 2.000
Lealtad : Mortifagos
Patronus : Orca
RP Adicional : 000
Mensajes : 19
Puntos : 13
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5759-lyall-m-haywood http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Victoria S. Blythe el Jue Mayo 24, 2018 9:26 am

Soy una masoquista de mierda. Sabía que la mezcla antiinflamatorios y alcohol no es buena, ya tuve experiencias pasadas en las que cogí una cogorza épica bebiendo mucho menos de lo acostumbrado y con una resaca de campeonato como premio. Pero a la vez lo necesitaba. Era adicta al mar de sensaciones que inundaban mi cuerpo cuando bebía. Era adicta a la irrealidad, al olvido, a la desinhibición, a la felicidad. Cuando bebía era feliz. Y en muy pocos momentos de mi vida sobria podría decir que había sido feliz.

Sea como fuera, me pasé de la raya, aunque evidentemente es algo que nunca admitiría. En el Caldero Chorreante se lió la de Merlín por una idiotez, lo que demuestra que no era la única que se había pasado bebiendo. En menos de un minuto mesas y sillas volando, además de decenas de maldiciones, que no me dieron de milagro. El cansancio y el sueño podían conmigo, así que intenté descansar en una silla, aunque me dieran las putas maldiciones. Sin embargo, alguien me levantó. Alguien de voz conocida, al que no ubiqué hasta que salimos del local.

No podía ser Lyall. Desapareció en su momento, y bien podría estar incluso muerto. Pero era obvio que no estaba muerto… porque la voz y el aspecto era el de Lyall. Así que o bien era él, o bien su hermano gemelo, o bien alguien pasándose por él mediante la poción multijugos. Hasta con mi inconsciencia alcohólica me daba cuenta de que la opción más sencilla suele ser la correcta.

Le reproché su desaparición, claro. O creo que lo hice, no sé. Sé que estaba mareada, quería dormir e hipaba algo. Pero debía haberle soltado algún reproche, por el comentario que dijo. Y reí. Reí tanto que la saliva se me fue por el otro conducto, y tosí, casi ahogada.

- ¿Me pediste ayuda para los ÉXTASIS? Jaja… jaja - hipido - ¡jajajajá! - No lo recordaba, aunque en mi estado la verdad es que no recordaba ni mi apellido. Quizás fuera cierto. Pero si era cierto, eso demostraba menos inteligencia por parte de Lyall que por la mía. - ¡Pero si tardé tres meses en aprender a conjurar el Lumos, tonto! ¡A menuda estudiante le pediste ayuda! - negué con la cabeza, volviendo a reír.

Intenté bailar con él, extasiada, pero creo que no se estaba dejando, no sé. Lo que sí estaba claro es que él no se encontraba en esa maravillosa frontera entre lo real y lo onírico. Parecía incluso enfadado. Já, él se lo perdía. Si hubiera bebido nos lo estaríamos pasando bien dejando de lado rencores y bailando en mitad del callejón Diagon, felices. Pero como no había bebido estaba siendo un soso y un huraño. Já, él se lo perdía. Jajajá.

Feliz, me tiré al suelo. Necesitaba dormir, y a lo mejor cuando despertara Lyall no era tan soso, a lo mejor estaba bailando breakdance con los duendes de Gringotts. Cerré los ojos y me abandoné al sueño, pero no tardé en notar una pequeña patada en las costillas. Gruñí, todavía con los ojos cerrados. Lyall hablaba. Algo de coger una enfermedad. Otra patada. Aaaaay, qué pesado.

- Vaaaaale. - accedí, con una sonrisa de borracha feliz. Ya dormiría en casa. Me apoyé en él, todavía hipando, intentando procesar lo que me estaba preguntando. ¿El autobús…? No, no hacía falta, si vivía a diez minutos andando. Intenté explicárselo, pero la voz me fallaba y sólo soltaba sonidos irregulares e hipidos.

Sentía que mi cuerpo volvía a fallarme y me pedía a gritos tirarme al suelo. Y por lo que exclamaba Lyall parecía que lo estaba haciendo por su cuenta. Cada vez me costaba más manejar mi cuerpo y darle órdenes a mis miembros. Por las barbas de Merlín, necesitaba dormir. Y Lyall, aunque imagino que tendría buenas intenciones, no ayudaba. Pero ¿qué decía ahora de que yo dejé de hablarle? Le miré, incrédula, intentando asimilar lo que significaban todas sus palabras. Yo no dejé de hablarle. Bueno, creo. No me suena.

- ¿Yo hice eso? No, no. ¿Por qué iba a dejar de hablarte? ¡Si eras mi amigo! - exclamé con uno de esos ataques de sentimentalismo y cariño que solo me dan cuando bebo. - ¡Yo no me creía mejor que tú! - me zafé de su agarre, quería ir sola. Di un traspiés, pero milagrosamente logré mantenerme erguida. - No puede ser. Yo no fui. No dejé de hablarte. - sentí una angustia creciente que subía por mi esófago. Lyall estaba mintiendo, seguro. No fui. Pero puede ser. Suelo hacerlo, sí. Dejo tirada a mucha gente. Soy lo peor. A lo mejor es cierto. Pero no, a él no. No. Ay, joder, ¡no sé! ¡No puedo pensar cuando bebo! - Si es verdad lo siento. Pero no puede ser. Joder. - ¿Por qué le estaba dando importancia, justo en ese momento, cuando llevaba años sin pensar en Lyall?

Volví a tropezar, pero sin caer. Lo adelanté hacia la salida del callejón, o hacia lo que yo creía que era la salida. Notaba a la gente mirándome, pero tendría que coger un coma etílico para que me importase. Y entonces la angustia que sentía por la revelación del que fue mi amigo del colegio se transformó en algo… físico. Caí al suelo. Vomité, creo que no le di a nadie, al menos, aparte de a mí misma, claro. Esos vaqueros y esas botas irían derechos al lavado. Volví a vomitar, esta vez en menor cantidad.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Krysten Ritter
Edad del pj : 29
Ocupación : Empleada
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 450
Lealtad : Al que gane
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 23
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5883-victoria-s-blythe#86619 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5907-vika-blythe-relaciones#86868 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5906-cronologia-de-vika#86867 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5905-correo-de-vika
Victoria S. BlytheMagos y brujas

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.