Situación Actual
10º-19º
24 octubre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Wolfgang R.Mejor PJ ♂
Lluna F.Mejor PJ ♀
Eva W.Mejor User
Melissa M.Mejor roler
Gwen & KyleMejor dúo
Giovanni M.Mejor novato
Niara S.Especial I.
Iris L.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

No roots anymore. —Zoe.

Sam J. Lehmann el Jue Jun 21, 2018 9:59 am


Zoe A. Levinson & Sam J. Lehmann || Casa de Beatrice, 17 de junio del 2010 || Atuendo || Flashback.

¡Ya, ya sé que llego tarde, lo siento! —Se disculpó, sonriente, nada más entrar por la puerta de la casa de Bee y ver a su amiga allí, con cara de patata mustia, mirándola con reproche. —Felicidades atrasadas, guapa. —Y besó su mejilla, con uno de esos besos sonoros. En realidad le había felicitado el mismo día de su cumpleaños pero... ¡hoy era el día de la celebración y los regalos! Y, sobretodo, el día de la tarta. Que eso sí que es importante.

En realidad el cumpleaños de Beatrice había sido hace un par de días, pero siempre era mejor hacer una fiesta de ese estilo un viernes, un día en el que pudiera ir la gran mayoría de tus invitados. Por parte de Sam, sin embargo, le coincidía ese mismo día con el último examen del último curso de su carrera, por lo que había sido la última en llegar al cumpleaños. ¡Y como para no! Necesitó horas para hacer el examen, por no contar el tiempo post-examen en el que todavía estaba aceptando el hecho de que acababa de terminar su carrera. ¿Pero sabes qué? Bee era una persona extraordinariamente paciente y había esperado para partir la tarta hasta que llegase Sam. Bueno, Sam había visto la tarta y veía que le faltaba un trozo, pero... bueno, aún no se habían soplado las velas y, oficialmente, no se había partido la tarta.

Dejó el bolso en la entrada, para luego seguir hacia adentro y saludar a todos los presentes: primero a los que estaban sentados en el salón,: Gwen, que estaba sentada en uno de esos sofás unitarios hablando con Steven, que estaba justo en frente en un sofá doble con su hija.

¡Hola! —Saludó a todos, para acercarse primero a Steven a darle dos besos cordiales, luego zarandeó la mano de manera infantil hacia Alexandra y, por último, se acercó a su amiga para besar su mejilla con cariño. —¡Al fin llegué! Sé que todos queréis tarta. Bee es un encanto por esperar por mí. ¿O la habéis convencido vosotros? Con lo glotona que es... —Y rió.

¿Qué tal el examen? —Le preguntó Gwen antes de que se girase para continuar con su ronda de saludos. Sam sonrió, unió el dedo índice y el pulgar y se los llevó a la boca, besándolos.

Estás frente a una futura y competente legeremante. Más te vale guardar tus recuerdos en buen recaudo o te los leeré... —Y movió los dedos de manera "malvada y oscura" hacia ella, como si se los estuviese succionando. Todo el mundo sabe que Sam era incapaz de hacer ningún gesto ni malvado ni oscuro, mucho menos cuando sonríe y se le achinan los ojos, por lo que las comillas eran muy acertadas. —Luego te cuento con más detalle.

Continuó con su ronda de saludos, hasta que llegó a la cocina, en donde dejó una bolsita con bollitos de chocolate y crema—porque si eran todos de chocolate se los iba a comer Sam—y fue a coger una vasito de agua. Cuanto terminó de bebérselo, vio entrar a Zoe, la ex-mujer de Steven. Había oído hablar de ella por Beatrice y Steven, pero hasta ese momento no había tenido el placer de conocerla en persona. Quizás en algunas ocasiones de vista, lejana, ¿pero presentarse? Hasta la fecha no. Aunque bueno, quería pensar que aunque no había habido presentación formal, ambas deberían saber quién es la otra. O no. Al menos Sam si tenía claro quién era ella. —¡Hola! —Sonrió, acercándose a ella. —Soy Sam, una de las amigas de Bee. Sí, esa por la que aún no se ha partido la tarta. Dejad todos de mirarme así. —Fingió drama, con una encantadora y risueña sonrisa en el rostro. Claro que estaba de broma. Era probable que a ella le pareciese más fuerte que hubiesen esperado por ella, que probablemente la importancia que le diese los que están allí dentro a esa nimia espera.

Había algún que otro amigo más, pero Sam se limitó a saludarlos cordialmente sin darles mucha más importancia.

***

Después de partir la tarta y hartarse a chocolate, cantar al Sing Star hasta quedarse roncas, bailar al Just Dance hasta que alguien rompa un jarrón y reír hasta que te doliese la barriga y la mejilla, todo comenzó a relajarse. Abrieron los regalos y, al final, ya caída la noche, todos estaban jugando al Tabú en el salón por equipos, ese famoso juego en donde tienes que describir una palabra concreta sin poder utilizar en su definición ciertas palabras que eran tabú.

Sam había ido al baño, pero al salir vio como Zoe estaba recogiendo la mesa principal, así como todo el destrozo que había en la cocina. La rubia no tardó en dirigirse a ella para ayudarla, dejando de lado el Tabú. ¡Y eso que ella adoraba el tabú!

Cogió las sobras de la tarta, llevándolas a la cocina. —No entiendo cómo ha podido sobrar... con lo buena que está. —Sonrió, dejándola en un huequito libre sobre la mesa. Ella iba a ser de esas personas que racanearán un trozo en un tupper antes de irse, que no te quepa duda. —Por cierto... qué hija más preciosa tienes. Siempre se lo digo a Steven, pero creo que eso es mérito de los dos. —Amplió la sonrisa. —Es una maravilla de niña.

Y es que Sam tenía un instinto maternal nato. Bueno, nato no, pero hacía tiempo que se había dado cuenta de lo mucho que adoraba a los niños, sobre todo cuando eran tan adorables como Alexandra. Ella tenía claro que en algún momento le encantaría tener a uno de esos pequeñajos a su alrededor. Eso sí, dentro de muchísimo tiempo. Ahora mismo estaba demasiado harta con las relaciones como para siquiera pensar en ello.

Tengo permiso de Bee y Gwen para poder usar sus PNJs
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 14.971
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 806
Puntos : 565
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Zoe A. Levinson el Mar Jul 17, 2018 7:09 am

17/6/2010
Sam J. Lehmann
Zoe A. Levinson
Casa de Beatrice Bennington
Vestimenta

Desde que tenía memoria, Zoe adoraba asistir a las fiestas de cumpleaños. Siempre habían sido la excusa perfecta para dejar a un lado las responsabilidades y divertirse, al menos, por las horas que duraban dichos eventos. Y en esa ocasión, se festejaba el cumpleaños de una de sus personas favoritas en todo el mundo: Beatrice Bennington. Pues, ¿cómo no adorarla? A pesar del divorcio y el tiempo que habían pasado incomunicadas, la joven había sabido ganarse un lugar en el corazón de Zoe.

No había sido para nada difícil, la cumpleañera tenía un encanto particular y había sido el nexo que le permitió retomar la relación con Steven. Por esa razón, Zoe se sentía realmente agradecida y se había dispuesto a prepararle una sorpresa. ¿De qué forma? Fácil, repitiendo la misma receta que había preparado el año anterior cuando Beatrice le había visitado, solo que en esta ocasión no hubo ningún incendio y las galletas salieron tal y como ella esperaba.

Tras colocarlas en un recipiente y envolverlo con cuidado, Zoe fue en búsqueda de Alexandra. La pequeña apenas alcanzaba los cinco años y no paraba de hablar acerca de lo emocionante que sería el cumpleaños de la tía Beatrice, además, tenía los ánimos por los cielos y la única manera en que Zoe consiguió que lidiar con su ímpetu fue negociando mediante una galleta. Pero no cualquier galleta. Las galletas que ella había hecho para la fiesta.

Por el momento será la única que comerás. Debes vestirte o llegaremos tarde y no podrás disfrutar de todo lo que la tía Beatrice tiene preparado para ti —advirtió con seriedad, poniéndose a su misma altura e incitándole a que le obedeciera. Sin embargo, ante la mirada inocente de la niña, Zoe no tardó en soltar una pequeña carcajada—. Vamos, Alex. A tu padre le encantará el vestido nuevo, ¿por qué no lo traes aquí para que te lo ponga? —añadió, retomando su postura normal.

La niña asintió y corrió animadamente en dirección a su armario. Al regresar con la prenda, Zoe la vistió y le arregló el cabello, formando una pequeña trenza en su larga cabellera. Satisfecha con el resultado y la apariencia de la pequeña, Zoe tomó los abrigos necesarios en caso de que anocheciera y tomó rumbo hacia la casa de Beatrice.

✦ ✦ ✦

El ambiente dentro de la pequeña reunión era de lo más ameno. Las personas conversaban animadamente y una buena vibra podía percibirse fácilmente en el ambiente. Zoe, por su parte, se encontraba acompañando a una hiperactiva Alexandra -aún más hiperactiva de lo normal gracias al azúcar que había consumido en la última hora- mientras hablaba de cosas vánales con Steven, intentando dar lo mejor de sí para no convertir la conversación en una verdadera tortura. Porque aunque ella intentara actuar como si nada hubiese ocurrido, no podía evitar pensar en lo incómodo que podría volverse todo si no elegía las palabras adecuadas. En verdad, era más difícil de lo que parecía pues cada una de las palabras que salían de sus labios antes debían pasar por un largo proceso de aprobación.

Mamá —pronunció Alexandra, captando la atención de una ensimismada y anonadada Zoe—. Quiero...

Galletas, lo sé. Ven, vamos a ver si quedaron algunas —animó con una sonrisa, poniéndose de pie y tomando la mano de su hija para ir en dirección a la cocina.

Para fortuna de Alexandra, una bandeja repleta de golosinas y galletas se encontraba apoyada sobre la encimera. Al percatarse de ello, la niña esbozó una sonrisa victoriosa y se puso de puntillas para alcanzar el recipiente, deteniéndose al percibir la mirada de su madre sobre ella.

Solo serán algunas, mamaaaaa —murmuró, haciendo un leve puchero que logró derretir el corazón de Zoe con tal muestra de ternura—. Papá se asegurará que no coma de más.

¿Lo hará? —inquirió Zoe, enarcando una ceja con evidente suspicacia. Guardó silencio ante la mirada expectante de Alexandra y, segundos después, volvió a hablar—. Está bien, ve con él. Yo ayudaré a ordenar la casa.

Alexandra pegó un saltito de la emoción y regresó con Steven llevando la bandeja con chucherías. Zoe soltó un suspiro y comenzó a juntar todo lo que se encontraba a su paso, volviendo a introducirse en el mundo en que se hallaba metida hasta antes del pedido de su pequeña... Permaneció así por varios minutos, ajena al juego que se realizaba en la sala contigua, hasta que una voz hizo que regresara a la realidad. Desconcertada, Zoe tuvo que pestañear varias veces para darse cuenta de dónde estaba. Ya no se encontraba sola y una joven, tal vez menor que ella por un par de años, hablaba de una de las cosas más importantes para ella: la comida.

Coincido en eso. Es una verdadera lástima, ¡estaba tan deliciosa! De todas formas, agradezco que Alex no la haya visto o le dará un subidón de azúcar —respondió con una sonrisa, centrando su atención en la rubia que se había unido a escena, para luego llevar la mirada hacia la niña que comía animadamente las últimas galletas de avena. Posteriormente, al oír el cumplido por parte de la mujer, Zoe soltó una risa y una sola palabra salió de sus labios—. Oh.

Casi instantáneamente, Zoe bajó la cabeza y alejó la mirada para disimular el sonrojo que se había formado en sus mejillas. A decir verdad, nunca había sabido qué responder en situaciones como esas. Y especialmente en ese día, la suerte no estaba de su lado. Su cabeza estaba hecha un mar de preguntas y el comentario de su acompañante no había hecho más que tomarla desprevenida.

Muchas gracias. De verdad que lo es, siempre trato de hacer lo que creo mejor para ella pero siempre termina obteniendo lo que quiere por su propia cuenta. ¿Acaso no has visto sus ojos de cachorrito? Es imposible resistirse a ellos —dijo con diversión, intentando romper con el silencio que se había generado a partir de su monosílabo. Torpemente, Zoe chasqueó la lengua y centró toda su atención en la rubia—. Disculpa mis modales, tú eres... ¡Espera, no me lo digas! ¿Gwendo... ¡NO! Sam. Sam, ¿cierto? —inquirió con inseguridad.

Lo único que Zoe podía recordar al observarla era su imprevista llegada y su breve presentación antes de proceder a cortar la tarta. ¿De verdad había estado desorientada al punto de no recordar el nombre de una de las amigas de Beatrice? Increíble.

Me temo que no nos pudimos presentar adecuadamente, soy Zoe. Y como ya sabrás, Alexandra es mi hija y Steven... Bueno, él es Steven —rio levemente extendiendo su mano para continuar con la presentación que había sido interrumpida hace tan solo horas atrás.


Alex me ha dado permiso para usar su personaje como PNJ I love you
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Lily James
Edad del pj : 31
Ocupación : Magizoologa
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 4.813
Lealtad : Pro-Muggle
Patronus : Leopardo
RP Adicional : ---
Mensajes : 102
Puntos : 53
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4807-zoe-a-levinson#73548 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Zoe A. LevinsonTrabajador Ministerio

Sam J. Lehmann el Miér Jul 25, 2018 3:14 am

No pudo evitar sonreír al escuchar la preocupación de la mujer en que su hija no viese ese manjar o iba a terminar con sobredosis de azúcar e hiperactiva toda la noche. Si ya le pasaba a Sam cuando se pasaba comiendo cosas dulces, que terminaba como un búho con parkinson en la cama sin pegar ojo, no quería imaginarse tanto azúcar en un cuerpecito tan pequeño como era el de Alexandra.

Y tampoco pudo evitar otra cosa: soltar con tanta naturalidad lo preciosa que estaba la pequeña Alex. Bee le había hablado de su sobrina muchísimas veces, contándole solo cosas buenas de ella. Y claro, una piensa: “eso es que la ve con buenos ojos, no puede ser tan perfecta esa niña”, pero claro, luego la ves y… te das cuenta de que sencillamente sí que lo es. También cabía añadir que Samantha siempre había tenido bastante desarrollado ese instinto maternal, además de tener un cariño especial por los niños. Los adoraba, de todas las edades. Desde los más bebés que te vomitaban encima, hasta los de tres años que no paraban de volverte loca correteando por todos lados. Se dio cuenta de la reacción de Zoe, sonrojada. —Los he visto, los he visto, como para no verlos —afirmó con una sonrisa en los labios. —La verdad es que cada vez que veo a alguien así, con esos ojitos y esa carita… me empiezo a plantear que seré una madre horrible que no sabrá decir que no a nada—admitió, encogiéndose de hombros, para entonces reír ante el lío mental que tendría Zoe en la cabeza con los nombres de las amigas de Bee. —Efectivamente. Gwen es la morena. Puedes recordarme como Sam la tardona, no pasa nada. En mi defensa diré que era por un buen motivo: tenía hoy el último examen de la carrera y… —Resopló, con alivio y libertad, con una sonrisa de oreja a oreja.

“Steven, bueno… él es Steven”

No sabía por qué, pero esa manera de referirse a Steven, le pareció de lo más adorable. Le parecía muy bonito que, pese a que estuviesen separados, tuviesen tan buena relación entre ellos. Además de ser super bonito a la hora de criar a Alexandra por separado, también era super bonito que ese tipo de cosas no rompiesen una amistad. Sam era hija de una matrimonio divorciado y… sabía lo que hablaba. Ojalá sus padres, cuando ella solo tenía once años, hubiesen decidido guardarse sus diferencias para poder cenar en navidades todos juntos. —A Steven lo conozco bastante más. Muchos años llevo siendo amiga de Bee. —Entonces le tendió la mano, aunque como Sam era muy sociable, muy cariñosa y ese día estaba especialmente feliz con la vida, se acercó a ella para darle dos besos cordiales.

Al separarse, vio lo tirada que estaba la cocina. Sabiendo como era Bee, si no recogían antes de irse de allí, se iba a quedar las cosas tiradas mínimo tres días, cuando ya se diese cuenta de que no tenía tenedores limpios con lo que comerse los spaguettis. —Yo te vi en la cocina y pensé que estabas recogiendo. Ya venía a echarte la bronca de que lo estuvieses haciendo tú sola —bromeó, con un guiño. —Aunque en verdad… creo que le voy a echar una mano o ya me veo a Bee posponiendo el recoger hasta la eternidad... —añadió, divertida y en broma, mirando hacia la mesa, llena de cosas y hacia la encimera y el fregadero, que también estaba llena de cosas.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 14.971
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 806
Puntos : 565
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Zoe A. Levinson el Lun Ago 06, 2018 6:38 am

Para sorpresa de Zoe, las apariencias no habían engañado durante esa oportunidad. Ella solía ser el tipo de persona que se dejaba llevar por las primeras impresiones, y en el caso de Sam, estas no habían sido más que encantadoras. Al verla había conciliado con facilidad la idea de una persona incapaz de romper un plato, y al percibir la dulzura presente en su voz, no tardó en caer cautivada por ella. Esa siempre había sido la característica particular que le fascinaba de las personas: la libertad que empleaban a la hora de interactuar a pesar de tratarse de completos desconocidos.

Oh, no es tan difícil como parece —se apresuró a responder, ladeando la cabeza de lado a lado para difumar el rubor vigente en sus mejillas. Debía aprender a tratar con situaciones de ese estilo o todas las situaciones similares se convertirían en un verdadero bochorno—. Al principio es todo una experiencia pero con el tiempo aprendes a tratar con los ojitos y los pucheros. Lo peor son los pucheros. Y sobre todo, definir los roles lo es. Con alguien como Steven a veces es complicado establecer ciertos extremos sin parecer la mala de la película —añadió, soltando una carcajada para aislar cualquier malentendido.

Siempre había sido así. Zoe era la voz de la conciencia dentro del desecho matrimonio y en extrañas ocasiones cedía a menos que las miradas enternecedoras provinieran de Alexandra y su incomparable padre. Era por eso que trataba de hacer, dentro de lo que cabía, lo que creía mejor para ella. Sabía que la complicidad padre-hija podía volverlo todo un poco más complicado pero sin sus negaciones y recurrentes advertencias, Alexandra tomaría actitudes que ella no podría tolerar.

Sí, lamento la confusión. Suelo recordar hasta los más mínimos detalles pero parece que hoy no es mi día —murmuró con algo de vergüenza, estrechando su mano y sintiendo cierto interés por saber más acerca de su examen. A pesar de que ella había pisado Hogwarts por última vez hace mucho tiempo, su corazón aún permanecía a Ravenclaw y cualquier atisbo a hablar acerca de los estudios, llamaba por completo su atención. No podía evitarlo, era algo casi innato en ella—. Oh, ¿qué estás estudiando? Los últimos exámenes conllevan mucho estrés, que suerte que Bea haya decidido hacer la fiesta justo hoy, así podrás distender luego de tanto esfuerzo —dijo, tras recibir aquellos dos inesperados besos por parte de la rubia.

Una sonrisa sincera se formó en sus labios y a continuación, dio dos pasos y comenzó a poner en orden el lugar. Podía hacerlo de la forma rápida empleando el uso de su varita, pero ella siempre había sido más mundana en ese aspecto y prefería hacer las cosas por su propia cuenta. Además, contaba con la ayuda de Sam y sabía que, en menos de lo esperado, ambas no tardarían en terminar el trabajo.

Oh, no... Solo estaba viendo cuantas de estas cosas podrían caber en mi bolso antes de que ellos se percaten de que aún queda comida —bromeó, soltando una risa con complicidad mientras tomaba con sus manos una de las bandejas que se hallaban sobre la encimera.

Con pasos bien medidos, dado que no tenía intención de tropezar y esparcir la comida por el suelo, Zoe se desplazó por el interior de la cocina y no se detuvo hasta estar frente al fregadero. Allí abrió el grifo y dejó la bandeja a un lado para comenzar a fregar cada uno de los trastos.

Tras un instante de silencio, su mirada regresó en dirección a Sam y, aun portando aquella sonrisa que tanto la caracterizaba, pronunció:

¿Qué te parece si después de hacer todo esto vamos a jugar? No conozco el juego del todo pero podemos hacer equipo y tal vez puedas ayudarme —afirmó, moviendo sus manos en un vaivén para quitar los restos de comida que se hallaban en el recipiente. Después de todo, un poco de diversión no les vendría mal—. Prometo que aprenderé rápido —añadió, solo por si acaso.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Lily James
Edad del pj : 31
Ocupación : Magizoologa
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 4.813
Lealtad : Pro-Muggle
Patronus : Leopardo
RP Adicional : ---
Mensajes : 102
Puntos : 53
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4807-zoe-a-levinson#73548 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Zoe A. LevinsonTrabajador Ministerio

Sam J. Lehmann el Miér Ago 08, 2018 3:40 am

Mira que no había tenido hijos nunca, ni hermanos pequeños—al menos que ella conociese—con los que pudiese quedar de “poli mala” por ciertas decisiones, ¿pero sabes qué? Zoe podía tener toda la cara de ángel que pudiese, porque de hecho la tenía. ¡Pero mirad a Steven! ¡Es que es demasiado mono! Es la típica persona que miras y se te derrite el corazón: no porque esté bueno—¡qué iba a saber Sam, la super lesbiana, de hombres atractivos!—sino porque era como una especie de osito de peluche sonriente que daban ganas de apachurrar. Lo único de lo que se arrepentía con respecto a Steven es que no hubiese sido más amiga de él. ¡Una quería achuchar libremente a cosas tan monas por la vida! Así que sí, podía entender perfectamente, pese a no vivir nada similar, ese conflicto emocional que comentaba Zoe. La legeremante no pudo evitar reír junto a ella, ya que aquello tenía que ser frustrante. —Me puedo imaginar por lo poco que conozco a Steven, hasta el osito más adorable haría de poli malo a su lado. Me gustaría verlo enfadado, así a bote pronto mi mente no lo llega a concebir —exageró, con evidente diversión.

No pasaba absolutamente nada por haberse equivocado de nombre, mucho menos si se trataba entre Gwen y ella. Pasaban juntas muchísimo tiempo y el hecho de que la confundieran con ella era algo positivo, más que algo malo. Además, Bee tenía muchísimos amigos y no tenía por qué saberlos todos. Zarandeó la mano, quitándole importancia a la confusión.

La saludó formalmente a la par que ella se mostraba interesada por sus estudios. ¿Sabes una de las cosas que Sam más amaba en esos momentos de su vida? Su carrera. Quizás dentro de unos años, cuando el gobierno cambiase y ella estuviese harta de tener que utilizar la legeremancia con fines desleales… no le tuviese tanto cariño. Pero ahora, que lo vivía como su auténtica vocación, sin fines ocultos, lo consideraba una rama sencillamente excepcional. —Me metí en la facultad de disciplinas mentales, más concretamente la oclumancia y la legeremancia. Los últimos años directamente me especialicé en ésa última y hoy, por fin… —Alzó sendas cejas momentáneamente, apoyando ese gesto tan alegre con una sonrisa y dejando la frase en el aire, pues su rostro hablaba por sí solo. —En eso tienes razón. Al principio, con tanto estrés, sólo pude quejarme de la fecha del cumpleaños, ¿pero a quién quiero engañar? Lo mejor después de salir de un examen es poder venir a un cumpleaños a cantar en el karaoke para liberar estrés. —Hizo una ligera pausa, encogiéndose de hombros. —No me juzgues por mis gallos; me encanta cantar. —Que no tenía ni qué decirlo, ¿sabes? Era obvio, por los saltos que pegaba con micro en mano, que su segunda vocación sin duda sería la de cantante profesional.

Rió ante el plan maligno de Zoe de robar los dulces, a lo que Sam, fingiendo que nadie se daba cuenta de lo que hacía, cogía un trocito pequeño y sobrante de chocolate que yacía en un platito que prácticamente estaba vacío. Spoiler: el noventa por ciento de ese platito se lo había comido Sam.

La rubia comenzó a tirar las cosas en distintas bolsas, separando entre comida y plásticos porque reciclar era importante para la vida. Que la gente no lo tenía en cuenta, pero nadie pensaba en esas pobres tortuguitas que se veían asfixiadas por los plásticos, o esos pececitos que comían residuos pensando que eran comida. Que los pececitos son retrasados, ¿vale? ¡No podías ponerle basura delante, que son como los perros, se lo comen todo!

Se giró al escuchar de nuevo la voz de Zoe, animándose para jugar al famoso Tabú con el que más de una persona se estaba echando unas buenas carcajadas ahí fuera. —¿Nunca has jugado? Es divertidísimo. Consiste en hacer que una persona adivine una palabra en concreto sin poder pronunciar una serie de palabras prohibidas. —Dejó en una esquina las bolsas de basura, perfectamente colocadas para que ninguna se virase por error y lo dejase todo perdido. Se acercó a Zoe, apoyándose en la encima justo a su lado. —Si yo te digo: se trata de un evento visual que aparece en la caja tonta de los muggles en donde todo lo que sale son cosas de la actualidad del mundo. —Recitó, de manera totalmente aleatoria en relación a los telediarios de la televisión. —U otra, otra: se trata de un utensilio de cocina con el que es imposible tomar líquido y tiene muchos agujeros. —La espumadera, de toda la vida. La estaba viendo en el fregadero, en la zona de cubiertos limpios.  

Sam podía ser muchas cosas, ¿pero competitiva? Los juegos de ese estilo le sacaban más carcajadas que piques. En el único juego en donde era competitiva de verdad era en el karaoke, pero porque eso ya se lo tomaba muy en serio. Cantar era algo serio, ¿vale? No podías simplemente cantar por cantar. No. Se hacen las cosas bien o no se hacen. —Si se nos da mal, siempre podemos irnos a cantar, que el karaoke está libre. —La miró como de soslayo, con una sonrisa de lo más cómplice.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 14.971
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 806
Puntos : 565
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Zoe A. Levinson el Jue Ago 09, 2018 11:47 pm

La pintoresca comparación entre Steven y un peludo y rechoncho oso de peluche sonó de lo más divertida dentro de la curiosa mente de Zoe. Sí, tal vez esa era la forma que más se asemejaba a su ex-pareja. Incluso, podría también serlo para su hija. Ambos eran muy parecidos y compartían un tipo de relación que, pese a que ella anhelara, sabía que no podría conseguir en ningún momento de su vida. Y no los envidiaba, claro que no. Ella había sido igual que Alexandra de pequeña, siempre había sentido cierta inclinación y preferencia por su padre. Y eso no tenía nada de malo. No cuando le fascinaba ver la forma en que la niña lo miraba y lo divertida que lucía comiendo las galletas a su lado, compartiendo así un momento padre-hija de lo más tierno.  

¿Steven enojado? ¿Eso realmente podría ocurrir? —respondió, ladeando la cabeza hacia un lado para despejar los cabellos que cubrían parte de su rostro. Zoe conocía a Steven desde hace años y lo había visto y conocido en todas sus formas. Por esa razón, ella podía decir sin siquiera dudar que él no era una persona capaz de sentir tal sentimiento en su interior. Él era demasiado bueno como para sumir ante ello—. Lo conozco como a la palma de mi mano y puedo asegurarte que, en todo el tiempo que estuvimos juntos, nunca lo vi molesto por absolutamente nada. O bueno, no cuando yo haya estado presente —comentó con sinceridad, encogiéndose de hombros para restarle importancia a sus palabras.

Al oír la respuesta de Sam acerca de sus estudios, Zoe permaneció en silencio, expectante. Pero antes de que pudiera saber más, la rubia se detuvo y esbozó una sonrisa que logró dejarla un tanto aturdida. Ella sabía más que nadie que las sonrisas podían tener muchos significados, pero su acompañante lucía tan contenta... Que no pudo pensar en otra cosa más que había rendido de forma correcta.

Pero qué emoción. ¡Muchas felicidades, Sam! —exclamó con amabilidad, saltando sobre su lugar y utilizando un característico -y para nada llamativo- tono chillón producto de la sorpresa que le había generado la situación—. Entonces, ¿qué haces aquí? Deberías estar deleitándonos con tus dotes musicales, futura legeremente. Yo soy la menos indicada para juzgarte, más bien, sería la persona que se sentaría a ver tu show en primera fila y te alentaría a pesar de que tu voz no fuera... La más agraciada —comentó con diversión, a la par que fregaba varios platos y tuppers para terminar rápidamente el trabajo. De verdad ansiaba que lo hiciera, porque si a primeras su voz le había parecido de lo más dulce, escucharla cantar sería, tal vez, la cereza que le faltaba al pastel.

Sumiéndose de nuevo en sus pensamientos, Zoe se dedicó a fregar los recipientes restantes. De vez en cuando, su mirada regresaba curiosamente en dirección a la rubia. Pero ninguna palabra salía de sus labios. Tan solo se dedicaba a observarle, hallando ciertas similitudes entre ella y su hija. Resultándole de lo más tierna la forma en que, con puro empeño, separaba cada uno de los residuos en diferentes bolsas.

No fue hasta cuando ella comentó abiertamente su interés por el juego que Sam, con una emoción visible en su rostro, comenzó a explicarle brevemente de qué se trataba. Y le permitió que lo hiciera, intentando comprenderlo y relacionarlo con algún otro juego que ella hubiera jugando con anterioridad.

¿Algo así como el Pictionary pero sin hacer dibujos? —preguntó, frunciendo ligeramente el ceño con evidente confusión. Una pequeña sonrisa se asomaba por sus labios, tal vez, por temor a que la chica se pusiera como loca por no conocer uno de sus juegos favoritos. ¿Pero qué más podía hacer? Durante sus pasatiempos no jugaba más juegos que el UNO! y el Pictionary, aunque en este último tan solo fuera capaz de hacer pequeños dibujitos con palitos y monigotes que nadie comprendía y convertían al simple juego en una batalla campal donde «¿Qué demonios es eso, Zoe?» se convertía en la única pregunta que sus contrincantes podían formular—. Oh, espera. Ya entiendo. Parece divertido, intentaré repasar algunas palabras en mi cabeza para no hacerte pasar vergüenza. Solo espero que no me ganen los nervios y comience a decir muchas palabras al azar. Créeme, sé de lo que hablo. No será la primera ni la última vez que ocurra—advirtió, conociendo a la perfección el rejunte de emociones que se generaba en su interior cada vez que notaba que faltaban escasos segundos para perder su turno.

Aún con la misma expresión en el rostro, Zoe repasó las diferentes situaciones en que podrían derivar el karaoke. Ella siempre había cantado en la ducha, tal y como lo hacía el 99.9% de la población en la tierra, pero nunca había sentido interés por expandir horizontes. Y mucho menos, estaba entre sus planeas cantar frente a cada uno de los invitados de Beatrice. Pero... ¿Qué podría salir mal? Ya sabía con antelación que haría un desastre jugando al tabú, así que cantar y romperle el tímpano a los presentes no tendría nada de malo. ¿Cierto?

¿Qué tipo de música te gusta? Tal vez... Podríamos hacer un dueto —respondió, compartiendo la complicidad a través de una sonrisa similar a la de la rubia. Ni ella se creía capaz de hacer lo que iba a hacer, pero había perdido sus últimas pizcas de dignidad hace mucho tiempo y un par de ojos curiosos no harían que se acobardara—. Solo tienes que saber que nunca canté frente a un público que pueda confundir mi voz con el canto de una banshee. ¿Me ayudarás a que no huyan despavoridos? —inquirió, cambiando su sonrisa por un mohín de lo más adorable.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Lily James
Edad del pj : 31
Ocupación : Magizoologa
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 4.813
Lealtad : Pro-Muggle
Patronus : Leopardo
RP Adicional : ---
Mensajes : 102
Puntos : 53
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4807-zoe-a-levinson#73548 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Zoe A. LevinsonTrabajador Ministerio

Sam J. Lehmann el Sáb Ago 11, 2018 4:02 am

No, la verdad es que con lo encantador que era Steven, ella tampoco se lo imaginaba precisamente enfadado. Era demasiado mono. Él parecía que, como mucho, podría enfadarse un poquito pero ya. Una simple mirada de su hija, o de su mujer—en este caso exmujer—ya le harían volver a ser ese dulce de caramelo que derretía a tantas mujeres. La verdad es que... no quería ser indiscreta y, de hecho, no lo sería jamás de los jamases, pero tenía muchísima curiosidad por saber como tremendo hombre como Steven y tremenda mujer como Zoe—no hacía falta más que verla para darse cuenta de que lo que tenía de guapa, también lo tenía de agradable—habían cortado, pese a luego llevarse tan bien. —¡Gracias! —dijo de repente, con una risueña sonrisa. —La verdad es que estoy entusiasmada con comenzar con mi vida adulta. Usar todos mis ahorros para un piso, comenzar a trabajar de verdad... No sé, es realmente emocionante, al fin —confesó, visiblemente alegre.

La miró de reojo ante su aceptación a quedarse sorda. —Me gustas, Zoe. Yo también soy de esas que apoya a las voces más desfavorecidas —admitió, divertidísima. No sería la primera vez que Sam iba a un karaoke y era la más motivada cuando algún gallo pidiendo la eutanasia decidía subir al escenario a mostrar cómo no se debe cantar si no querías dañar oídos ajenos. —Oye, que yo no me quejo, ¿eh? Normalmente si paramos de cantar en el karaoke es por otra persona, no por mí. Yo hasta no quedarme afónica… lo doy todo. Con un micro en la mano, todo cambia. —Y sonrió, casi de manera traviesa. —Aunque algo me dice que antes de quedarme afónica, viene el vecino de Bee a echarnos la bronca por estar sacrificando gallos en época de patos —bromeó con una amplia sonrisa.

La verdad es que no iba a juzgar a nadie por no saber qué era el Tabú, sobre todo teniendo en cuenta la cultura mágica, en la cual escasea todo este tipo de juegos de mesa de orígenes muggles. O bueno, quizás algún juego había empezado siendo mágico—cosa que dudaba enormemente—, pero tampoco iba a escupir al cielo. Movió la cabeza de un lugar a otro, sin estar muy conforme con la comparación que había hecho la morena. —Más o menos. La verdad es que nunca juego al pictionary porque siempre pierdo: dibujo de pena, en serio te lo digo. Jamás me elijas en  tu equipo si algún día está en juego tu vida por una partida de pictionary. Un día intenté dibujar una nave espacial y todos insistían en que lo que estaba dibujando era un pene, ¿vale? ¡Y no es tan difícil dibujar un platillo volante! —Rechistó, negando con la cabeza. —Mis amigos no ven el reflejo de mis intenciones en mi hermoso arte abstracto. No puedo jugar con ellos —divagó divertida, con un guiño de lo más jovial. Rió entonces al previo aviso de Zoe de que podía cagarla con el juego. —¡No pasa nada! ¿Te crees que eres a la única a la que le pasa eso? He visto hasta gente golpear la mesa del estrés de quedarse en blanco. Lo importante es la concentración.

A ver, prioridades: cantar siempre estaba en el top de cosas por hacer en una fiesta en casa y, cualquier cosa que se pudiese también, iría inmediatamente por detrás. O sea, es una regla universal de… Sam. No eran tan universal en realidad, pero la legeremante no entendía como es que a la gente no le podía gustar cantar, aunque lo hiciese de pena. ¡Si es que era liberador! ¿Y ya cuando bailabas a la vez? Eso ya era el culmen de la vida, aunque no te diese el cardio para poder terminar la frase de Lady Gaga en medio de su baile tan épico. —Se nota que no me conoces, Zoe, la pregunta correcta sería preguntarme qué tipo de música no me gusta. —Y esbozó una sonrisa de lo más dulce, acercándose a ella para dejar sobre la encimera algunos enseres ya ordenados que había recogido de la mesa. —¡Claro! —Aceptó su dueto, para entonces fijarse en el rostro tan adorable que había puesto al decir que cantaba mal y que no quería que huyesen despavoridos. ¡Ay! ¡Pero si aquí dentro todo el mundo canta mal! —Los ataré al sillón si hace falta —dijo Sam, con fingida seriedad, a punto de estallar de risa. —Venga ven. Luego seguimos con esto.

Y con un insistente movimiento de mano, le instó a que le persiguiese. Salió de nuevo al salón, pasando por donde estaba el grupito jugando al famoso tabú, pero ellas siguieron un poquito de largo, hasta llegar al ordenador portátil, en donde estaban enchufados dos micrófonos. Era el Sing Star versión pobres, ¿vale? Ese de ordenador en donde puedes bajarte música hasta africana y ponerte a cantar inventándote la letra. Aunque seamos sinceros, en el ochenta y dos por ciento de los casos de cantos en el Sing Star, alguno de los dos jugadores se inventaba la letra siempre. El portátil estaba en una mesa bajita, por lo que Sam se sentó en el suelo, medio de rodillas, mientras cogía un mando, tendiéndole otro a Zoe. —Ven, siéntate aquí conmigo para elegir nuestra víctima —le dijo, golpeando con suavidad la alfombra a su lado. Comenzó a pasar canciones con la flechita del teclado, para finalmente mirar a su nueva amiga. Cualquier persona que tuviera la valentía suficiente como para cantar delante de desconocidos con Sam, se ganaba un puesto en el corazón amistoso de Samantha Lehmann, ¿vale? Eso era así. —¿A ti que tipo de música te gusta? Elige, que yo me adapto a todo. Bueno, menos heavy, si no quieres que venga la policía pensando que estamos torturando a alguien. O rap, que créeme… parezco muy idiota. No puedo seguir el flow de Eminem, es mi némesis. —Y, por favor, que no lo pusiese porque Sam se lo tomaba muy en serio y, aunque sonase idiota y pareciese retrasada… ¡ella lo intentaría, otra vez!
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 14.971
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 806
Puntos : 565
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Zoe A. Levinson el Sáb Ago 25, 2018 8:13 am

Sin pensarlo dos veces, Zoe soltó lo que estaba lavando y fue detrás de Sam. A decir verdad, le avergonzaba dejar la limpieza para otro momento. Ella siempre prefería anteponer las responsabilidades sobre cualquier otro tipo de distracción, pero, en ese momento, no quería comportarse como una completa agua fiestas. No cuando era evidente que su propuesta había despertado el interés de la rubia, lo cual se había convertido en el motivo por el que ella no había retrocedido ni tampoco se había arrepentido. Porque, a pesar de que se sintiera un tanto nerviosa, estaba convencida de que quería cantar y divertirse tanto como fuera posible a su lado.

Mmmm... No lo sé. Siempre pongo youtube en modo aleatorio y dejo que reproduzca lo que el destino quiera, o bueno, uno de sus algoritmos. No soy cerrada en cuanto a mis gustos y creo que la música puede ser la perfecta forma de abrirnos a nuevas culturas —comentó brevemente, tomando el mando y haciendo su cabello hacia un lado para recogerlo con una de las cintas que se hallaban en sus muñecas. Su mirada buscó a Alexandra entre los jugadores del tabú, distinguiéndola por su notable emoción, y no tardó en destinar su atención a Sam, imitando sus pasos y tomando asiento frente a la pequeña mesita que sostenía la laptop destinada al karaoke. — ¿Qué hay de ti? Dicen que la música habla mucho las personas, ¿cuáles son tus bandas preferidas? —inquirió con curiosidad, enarcando una ceja mientras jugaba inocentemente con el mando que se hallaba en su mano izquierda.

Una media sonrisa podía vislumbrarse en su rostro a medida que pensaba en el tipo de música que podrían elegir. Habían varias bandas y cantantes que lograban volverla loca con gran facilidad, ella podía pasar rápidamente de escuchar los hits de las Spice Girls a escuchar lo último de los Black Eyed Peas, pero nada le impulsaba a sacar a la luz a su juglar interno. No porque no quisiera cantar junto con Sam, es más, la idea le encantaba, sino porque nada lograba convencerla del todo. Nada le decía "esta es la canción definitiva" así que, muy a su pesar, dejó la decisión final a manos de la suerte.

Para hacerlo más divertido, juntas apretaremos la flechita y cantaremos la primera canción que aparezca cuando dejemos de presionarla. No importa si es una de tu archienemigo Eminem, prometiste que lo haríamos juntas y eso significa que también compartiremos la vergüenza. Y sí, sé que será completamente imposible conjugar una sola palabra dicha por él ¡pero también será divertido! —exclamó, entrecerrando los ojos y chasqueando la lengua con dulzura. Sus ojos comenzaron a inspeccionar detenidamente cada uno de los nombres de las canciones que se hallaban en la lista, deteniéndose al apreciar un curioso nombre en frances—. Bien, solo espero que no nos toque esa. No sé cuál es pero puedo predecir que Eminem será el menos de nuestros problemas si la flecha de detiene JUSTO en esa —añadió con conmoción, conteniendo el aliento por un instante y soltando un pesado suspiro.

Su dedo índice se posicionó sobre la tecla que señalizaba la flechita, dejando un espacio libre para el dedo de su nueva amiga, y sus ojos no tardaron en buscar urgentemente los de la rubia. Estaba nerviosa pero feliz aunque su rostro consternado no pudiera demostrarlo. Solo esperaba que no tocara alguna canción de Eminem, solo eso...

¿Lista? —murmuró con una media sonrisa y en ese preciso instante supo que no había vuelta atrás.


Canciones Aleatorias.:

Se me ocurrió que podríamos hacer esto para agregarle el factor sorpresa al post. Tiraré un dado del 1 al 20 y la canción se elegirá según el número que salga. Y SÍ, ESTÁ EMINEM. Pero Freya puso una de operación triunfo para compensarlo(?) :A *sale eminem* *mueren por falta de aire*
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Lily James
Edad del pj : 31
Ocupación : Magizoologa
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 4.813
Lealtad : Pro-Muggle
Patronus : Leopardo
RP Adicional : ---
Mensajes : 102
Puntos : 53
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4807-zoe-a-levinson#73548 http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Zoe A. LevinsonTrabajador Ministerio

Maestro de Dados el Sáb Ago 25, 2018 8:13 am

El miembro 'Zoe A. Levinson' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Dado de 20' :
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
Mensajes : 3482
Puntos : 1552
Ver perfil de usuario

Sam J. Lehmann el Mar Ago 28, 2018 1:44 am

Lo que dijo Zoe tenía toda la razón del mundo, pues la música abría mundos. No solo te servía para conocer nuevas culturas, sino también a modo de terapia. A Sam la música clásica, por ejemplo, como la relacionaba demasiado con su padre, tenía en ella un efecto de paz y tranquilidad que muy pocas cosas conseguían en ella. Era como si la música le abrazase y le arropase, tal y cómo hacía su padre cuando solo tenía siete años. Ahora, sin embargo, sus gustos musicales habían cambiado bastante en su etapa adulta y la pregunta de Zoe la tenía muy clara. —Beyoncé —respondió como si fuera la respuesta más clara que jamás ha tenido en la vida. —Got me looking so crazy right now, your love's got me looking so crazy right now... —cantó su canción predilecta mientras movía sus manos con emoción.

Definición gráfica de Sam cantando Crazy in Love:

No sé que me ha dado con Beyoncé últimamente, pero la adoro. —Y lo mucho que la adoraría a partir de ahí. Esa Sam todavía no lo sabía, pero el amor por esa mulata de voz poderosa solo iría in crescendo.

Le pareció de lo más acertada el método aleatorio que proponía Zoe, ya que Sam estaba tan verde en todo éste mundo del karaokismo que le daba igual atragantarse con Eminem—que Merlín no lo quiera—como romperse la garganta cantando Bonnie Tyler con Total Eclipse of the Heart.

Sin embargo, salió Katy Perry. Katy Perry señores, la enemiga acérrima de Taylor Swift. ¿No lo sabíais? Sam consumía mucho Youtube basura con noticias salseantes sobre famosos. Pero Sam en esa época—que no en el futuro actual en donde es una fugitiva—prefería a Katy Perry y consideraba a Taylor Swift una victimista. ¿Lo gracioso? Dentro de unos años cuando la Ley la buscase para encerrarla en una mierda de lugar en donde experimentar con ella y hubiese pasado por los momentos más horribles de su vida, le encontraría cierto feeling a las canciones deprimentes de Taylor Swift y se haría su fiel amiga.

Teenage dream, me gusta Teenage dream —confesó. —Estoy lista.

Le dieron al play y...

Gallo por aquí.
Gallina moribunda por allá.
Carraspeo disimulador girando la esquina.
Falsete para llegar a la nota.
Falsete más alto...
¡Gallo otra vez! ¡Las dos!

Luego vinieron las miradas cómplices por el gallo en sincronía y un intento de evitar la sonrisa que les salía a ambas en los labios para no perder la nota que muy hábilmente han cogido por fin, después de tres estribillos...

Cuando terminaron de cantar y miraron hacia atrás, absolutamente todos les estaban mirando, con un rostro cargado de diversión. Bee era la que peor disimulaba esa cara de querer descojonarse delante de sus propias amigas, a lo que Sam la miró con reproche. —¿Estamos calentando la voz, vale? ¡No seáis malos! ¡Bee, no te rías! —Y volvieron a mirar hacia adelante, al ordenador. —Ignórales, no saben apreciar dos voces preciosas de sirena. En realidad no puedo juzgar la tuya con objetividad, mis gritos de gallina en el borde del sacrificio me impedían escucharte —exageró con diversión.

¡En realidad no habían cantando tan mal! Era la primera y la gente era una exagerada. Ni siquiera había habido tanto gallos como había contado Sam. Ambas tenían unas voces muy bonitas, pero necesitaban una canción en dónde poder dejar claro su talento. Y Katy Perry no era esa canción. —Vamos a volver a intentarlo —carraspeó, apretando la flechita junto a ella para volver a elegir aleatoriamente una canción.


OFFROL: Tiro yo también para la siguiente canción :A ¡POR FAVOR QUE TOQUE EMINEM!
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 14.971
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 806
Puntos : 565
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Maestro de Dados el Mar Ago 28, 2018 1:44 am

El miembro 'Sam J. Lehmann' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Dado de 20' :
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 0
Mensajes : 3482
Puntos : 1552
Ver perfil de usuario

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.