Situación Actual
5º-11º
12 diciembre ➟ luna llena
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Do you like citrus candies? ○ || Amalthea.

Ayax Edevane el Miér Jul 25, 2018 12:58 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Do you like citrus candies? ○ || Amalthea.  - Página 2 T8BOXGy
25 de julio del 2018 a las 14:03 horas || San Mungo, planta de Ingresos Permanentes || Vestimenta

Cada día la presión era mayor, tanto por parte de padres como por parte de su hermana. Su hermana mayor, Angelica, había sido prometida y estaba casada con un hombre que no quería, con el que cual había tenido que casarse apenas sin conocer a la persona que la acompañaría por el resto de su vida. Ella, no queriendo que Ayax pasase por lo mismo, insistía una y otra vez en que conociese a Amalthea antes de que la boda se llevase a cabo, mientras que los padres sólo mencionaban posibles fechas para oficiar la boda entre ambos chicos, sin importarles demasiado si éstos tenían una buena o una mala relación.

Y él lo sabía también: no quería casarse con una desconocida. Si tenía que casarse con ella, lo haría, pero no quería llevarse desagradables sorpresas una vez tuviesen las alianzas en sus dedos. Quería casarse a sabiendas de con lo que tendría que lidiar.

Es por eso que ese día, aprovechándose de sus contactos en San Mungo de cuando hacía prácticas allí, preguntó por el horario de la chica. Había llegado a oídos del pelirrojo que su futura mujer había conseguido plaza en San Mungo, por lo que se le había ocurrido sorprenderla con su presencia e invitarla a almorzar. No era el plan más exquisito, pero sí el más fácil para conocer a otra persona.

En realidad él tenía muchas expectativas con respecto a esa unión. No iba allí por presión familiar, sino porque realmente quería conocer a la que sería la futura mujer de Edevane. La había visto en numerosas ocasiones en la facultad de medimagia, estudiando lo mismo que él, por lo que en cierta manera tenía la sensación de que podían llegar a comprenderse. No buscaba que ese encuentro fuese una especie de examen en ninguna de las direcciones, simplemente una quedada que simulase más un primer encuentro en donde saber sólo un poquito más de la otra persona. Teniendo en cuenta de que en realidad no se conocían en absoluto, era fácil salir de allí aprendiendo algo nuevo.

—La señorita Davies todavía no ha terminado su turno.

—No importa, iré a buscarla. Lo terminará en diez minutos, si mal no recuerdo.

Y, sin aceptar un no por respuesta, Ayax se dio la vuelta para caminar por el hospital como si fuese su segunda casa. Muchas prácticas había tenido allí como para conocérselo mejor que muchos otros sitios.  

Subió a la planta de ingresos permanentes, caminando por el pasillo tranquilamente con sendas manos sujetas en la parte trasera de su espalda, observando a cada uno de los pacientes que había en sus respectivas habitaciones. Ayax reconoció a uno de ellos: un niño, pecoso y rubio. Llevaba ahí desde que él cursó sus últimas prácticas hará unos seis meses, la única diferencia es que para aquel entonces el niño no podía moverse de la cama y ahora mismo estaba jugando sobre la alfombra con unos juguetes que parecían de construcción, para así desarrollar sus habilidades motrices, la intuición y la agilidad mental.

Ayax se apoyó al marco de la puerta, mirando su reloj para asegurarse de que no se le hacía tarde.

—¿Ayax? —preguntó el niño, esbozando una sonrisa y poniéndose en pie, dándole sin querer un rodillazo a la torre que estaba construyendo y haciendo que se cayese al suelo.

—¿Cómo estás, campeón? —El niño era el hijo menor de una prestigiosa familia purista, de ahí la habitación tan preparada que tenía. Sin embargo, Ayax se había interesado en él por su enfermedad, no por su apellido. Ahora, sencillamente, tenía curiosidad por saber cómo había avanzado.

—Bien. —Se encogió de hombros. —Ya puedo caminar e ir al baño solo. ¿Vuelves a trabajar aquí? ¿Serás mi médico?

—Me da que no —le respondió, observando el historial del paciente que estaba en la puerta antes de ponerse de cuclillas. —Pero… ven. —Sacó del bolsillo de su pantalón tres caramelos: uno de naranja, uno de limón y otro de manzana. —¿Quieres uno? Ya sabes que detesto los de manzana…

El niño, con una sonrisa, caminó hacia él. No había hecho eso simplemente para obsequiarlo con un caramelo gratuito por sus recueros de antaño, sino para observar cómo respondía el joven al caminar y los estímulos. Además, Ayax no cometería la imprudencia de darle un caramelo a un paciente sin saber con qué estaba siendo tratado o si no podía comerlos, de ahí que hubiese leído su historial previamente.

—Gracias. —Ayax desenvolvió un caramelo de limón, llevándoselo a la boca para matar un poco el hambre que tenía, viendo como el niño volvía con sus juguetes.

Y, con otra mirada de lo más curiosa, se levantó para dirigirse a la sala en donde los sanadores descansaban. Había una por planta y asumía que Amalthea estaría ahí en sus últimos minutos de su turno. Al llegar, la puerta estaba abierta, pero el pelirrojo por mucho que se conociese eso no pecó de exceso de confianza. Se limitó a asomarse desde fuera y tocar con los nudillos suavemente para llamar la atención de los del interior.

—Hola. —Hizo una rápida pausa, fingiendo una sonrisa cordial a todos aquellos sanadores permanentes que lo reconocieron. —¿La señorita Davies ya se ha ido?
Ayax Edevane
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Extirpador del Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 7.374
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 434
Puntos : 342
http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneExtirpador

Invitado el Miér Ene 16, 2019 1:16 pm

Lo miró con el ceño ligeramente fruncido. El pasado de Ayax le era totalmente desconocido. No sabía si había algo que él o la familia Edevane trataran de ocultar de forma específica, pero a ella no le habían contado gran cosa. Si se paraba a pensar, se daba cuenta de que prácticamente todo lo que le habían contado eran cosas que ya sabía. Le habían dicho que era de sangre pura, cosa que obviamente ya sabía porque la familia Edevane era purista y no "manchaban" su árbol genealógico con sangre sucias y mestizos, que había pertenecido a Slytherin, algo que había visto con sus propios ojos porque habían coincidido por los pasillos, y que había estudiado medimagia, como ella, algo que también sabía, en este caso porque directamente habían hecho alguna asignatura juntos. Por otro lado, le habían contado que trabajaba en el Área-M, dato que desconocía y que no le había gustado demasiado por las razones que ella misma le había dicho hacía menos de una hora. Y por raro que pudiera parecer, estaba dispuesta a casarse con alguien que conocía de vista pero con quien era la primera vez que mantenía una conversación.

No era difícil, entonces, que la pregunta asaltara su mente: ¿había tenido su prometido una infancia turbulenta?

Quería preguntárselo, pero quizás estaba fuera de lugar la primera vez que comían juntos. Tenían otras cosas de las que hablar y quizás era mejor dejar lo profundo para más adelante. Además, quizás el pelirrojo temiera que no se casara con él según lo que le contara. Realmente a ella le era totalmente indiferente, gracias a parte de sus prácticas como sanadora en salud mental (que en su opinión, habían sido las prácticas en las que había visto cosas más sorprendentes) estaba curada de espantos. Poco se podía imaginar que su futuro marido oyera una voz en su cabeza, pero la realidad sobre aquella etapa sobre la que Ayax no quería hablar estaba muy lejos de asustarla, sino que era probable que despertara en ella otro tipo de sentimientos.

De hecho, algunos de aquellos sentimientos ya estaban despertando, pues al imaginarse una horrible infancia no pudo evitar mirarlo con compasión y acariciarle la mano con suavidad.

Tienes razón—reconoció, no del todo segura—. Yo no tengo hermanos, así que no tuve a nadie con quien compartir esos momentos... Además, no he visto muchas de estas películas, así que no conozco los argumentos.

Sabía que en muchas de las películas de Disney, la magia era un componente presente. Sin embargo, aunque la mayoría de las cosas de la cultura muggle no le molestaban, sí le molestaba que distingueran a las brujas como seres malvados, pero pusieran a las hadas como si fueran una especie de bruja bondadosa, sin saber que éstas no estaban dotadas de una gran inteligencia y que sus poderes mágicos eran bastante limitados. Si no recordaba mal, en Cenicienta aparecía una hada.

Al final, pero, el mismo Ayax acabó diciéndole que había sufrido un derrame cerebral. No le extrañaba que hubiera sido una época dura... Entonces, se atrevió a preguntar:

¿Es esa la época que no te gusta recordar? ¿La época en la que tuviste el derrame? —A pesar de que él lo había dicho de forma totalmente natural, ella no pudo evitar mirarle de nuevo con compasión—. ¿Fue muy grave?

Según la gravedad, las consecuencias podían ser unas u otras, y eran éstas las que determinaban el pronóstico y las posibilidades de recuperación de la persona. Si había sido grave, era posible que la infancia de ese chico hubiera sido realmente mala, pues su recuperación podría haberse alargado durante años.

Es un sueño bonito, el de ser escritor. Quizás podrías escribir algo más... Alegre. Como cuentos.

Su mente divagó ligeramente, imaginándose a Ayax como un buen padre, leyéndole cuentos escritos por él mismo a los niños sentado en el borde de la cama. Era una imagen un poco cursi, pero así era Amalthea.

Ella había pedido agua, pero aún no abrió la botella, demasiado centrada en la conversación como para darse cuenta de lo que ocurría a su alrededor.

La verdad es que no hay mucho qué contar sobre mí —dijo con una pequeña sonrisa—. Toco el piano desde que tenía 3 años, me gusta la respostería, mi especialidad es la torta galesa, aunque también domino otros dulces... El resto de la cocina no se me da muy bien —Su sonrisa se tornó ligeramente tímida, aunque seguramente eso no sería un problema porque tendrían elfos domésticos que se ocuparan de esas tareas—. Mis lenguas maternas son el inglés y el galés, aunque el galés prácticamente sólo lo hablo con mi madre, que es del norte. Cuando era adolescente quería ser una estrella de rock, pero es evidente que no funcionó —Tampoco era que se hubiera esforzado mucho, si tenía que ser sincera—, y estudié medimagia para salvar vidas y ayudar a los demás.

Había estudiado medimagia para ayudar a todos los demás, sin importarle su origen. Eso, pero, prefirió guardárselo para si misma. No quería que su prometido pensara que era una traidora, pues no lo era. Sus ideales no eran los más puristas del mundo, pero no pensaba traicionarlo ni a él ni a su familia. Por suerte, los ideales de los Edevane coincidían con los de su familia, por lo que probablemente nunca tendría que elegir.

Se dio cuenta entonces de la botella que tenía delante. Se terminó todo el vaso de un trago. Hasta que no empezó a beber, no se dio cuenta de la sed que tenía.

Acabo de darme cuenta de que apenas he bebido agua en todo mi turno... —reconoció—. ¿A ti también te pasa eso?

No sabía muy bien como funcionaba el Área-M, aunque se imaginaba que de forma bastante diferente que un hospital, así que sentía curiosidad.

¿Por qué no me hablas un poco de tu trabajo?

Sabía que la respuesta podía ser bastante desagradable. Sabía, hasta cierto punto, lo que se hacía allí dentro. Pero ella siempre hablaba con muchísima pasión sobre su trabajo, si Ayax también se apasionaba por el suyo, ¿por qué no darle la oportunidad de hablar sobre él? Con un poco de suerte, además, mientras hablaban les traerían la comida. Lo cierto era que tenía apetito.
Anonymous
InvitadoInvitado

Ayax Edevane el Jue Ene 17, 2019 2:47 am

¡Alerta! Amalthea acarició su mano. Y tu dirás: es solo una caricia, no te va a matar. ¿Pero hemos mencionado ya lo pulcro que era Ayax y lo poco dado al contacto físico que era? Por norma general cuando una persona desconocida le daba la mano por cordialidad, él tardaba segundos en girarse y limpiarse la mano con algún pañuelo que llevase en el interior de la chaqueta. De todas maneras, no la quitó ni nada por el estilo, sino que simplemente observó el gesto. Era bien consciente de que si había una persona en el mundo con la que iba a tener que intimar esa era Amalthea, por lo que ya iba siendo hora de dejar esa ‘fobia’ a un lado, al menos con ella.

El pelirrojo no tenía problemas en contar lo de su derrame cerebral, mucho menos a la que iba a ser su futura mujer, pues ese tipo de cosas constaba en su historial médico y ambos sabían de que era un riesgo, al fin y al cabo. Se sorprendió de que le preguntase sobre el derrame, sobre todo relacionándolo con ese comentario tan fugaz que había dicho anteriormente con lo de Disney.

—Podría haber sido peor —reconoció Ayax, imaginándose a una Olivia riéndose en su interior. ‘Háblale de mí’ seguro que le decía. Por suerte, ahora mismo no estaba despierta en allí. —Estuve año y poco en el hospital recuperándome. Fue por culpa de la enfermedad de las células falciformes, que no se me diagnosticó a tiempo y estalló. —Se encogió de hombros, sin dar más detalles. Ella era médico, así que con el dato de recuperación y la enfermedad, debía de hacerse una idea de por todos los problemas por los que tuvo que pasar ese año. Ventajas de hablar con una enterada en el tema. —Curioso, ¿eh? Tanto tiempo metido en un hospital siendo paciente y aún así estudio medimagia. Parece que tengo predisposición a pasar mi vida rodeado de médicos y medicina. —Hizo entonces una pausa. —Pero no es que no me guste recordar la época, sencillamente no me gustó. Como niño que era, pasar allí tanto tiempo terminaba por agotarme, sobre todo porque lo recuerdo todo bastante negativo.

Lo cual era normal: pasar todo lo que pasó con tan solo cuatro añitos, trauma a cualquiera. Él, por suerte, en vez de traumatizarse, acogió a una amiga que siempre ha estado ahí haciéndole ver que todo está bien.

Frente a su idea de escribir cuentos, Ayax esbozó una sonrisa sorprendida.

—¿Cuentos? ¿Donde al final todos son felices y comen perdices? —Cuestionó con cierto retintín. —La verdad es que no me veo haciendo eso. Historias sí, pero más realistas y basadas en lo que veo o me gustaría ver. Pero meterme en el mundo de la ficción, por ejemplo, no es algo que me atraiga en absoluto.

¿Cómo no iba a haber nada que contar sobre ella, con veintitrés años que tenía? ¿Qué había sido, una patata indiferente durante tantos años? Ayax prestó atención a su autocrítica personal.

—¿Sabes hacer pasteles de limón? —preguntó curioso, pues eran sus favoritos. Era un dato MUY IMPORTANTE—que no imprescindible—saber si su futura mujer sabía hacer tortas de limón, de cualquier variante. —¿Querías ser estrella del rock y estudiaste piano? Algo me falla ahí. —Se permitió bromear un poquito, entre tanta seriedad. Con respecto a lo de la medimagia no dijo nada porque evidentemente tenía disparidad de opiniones. Sin embargo, le parecía muy bondadosa esa motivación y las personas que se movían por el bien común le caían bien a Ayax.

Se bebió el vaso como si no hubiera mañana, a lo que el pelirrojo asintió.

—Continuamente —le respondió. —Y se me reseca la piel y los labios. —Que se le olvidaría beber agua, pero luego echarse vaselina en los labios no, pues odiaba tener los labios resecos. —La verdad es que para ser médicos se ve que no tenemos muy interiorizado eso de los dos litros de agua al día. Qué nefastos dando ejemplo. —Hizo una pausa. —Pero es normal, tenemos trabajos muy estresantes y que nos mantienen ocupado mucho tiempo. Uno recuerda ir al baño porque el cuerpo no da tregua con eso.

Cuando le preguntó por el Área-M, Ayax tenía muy claro lo que decir. En realidad el pelirrojo hasta la fecha no había hecho absolutamente nada ‘moralmente cuestionable’ con ningún sujeto, pues sólo era un becario. Sin embargo, cabía añadir que no estaba en el Área-M por el morbo, sino porque realmente era una persona con muchísima inteligencia que quería llevarla a la investigación. No sería—a menos que se volviese loco—una persona que hiciese daño por placer, sino sólo por necesidad. Además, estaba bastante convencido de que la gran mayoría de sus investigaciones no sería en sí demasiado violentas.

La gente tenía un concepto muy drástico sobre el Área-M, cuando en realidad allí dentro se hace de todo. Cierto es que hay estudios que requieren de que el sujeto sufra, pero al fin y al cabo, ¿cómo crees que se crearon las maldiciones y los hechizos de defensa contra las artes oscuras?

—Por supuesto —dijo con orgullo. —Lo cierto es que, por desgracia, todavía solo soy un becario. Me encargo de ayudar a los extirpadores con sus estudios y si bien mi rango me limita a hacer lo que me digan, estoy intentando mostrarme útil con todos. Ya en más de una ocasión he creído ser de bastante utilidad y recibo la gratitud o incluso la llamada de alguno de los extirpadores para contarme que mi atención al proyecto sirvió de algo —le contó, viendo como venía el camarero a dejar los entrantes. Ayax no se cortó y siguió hablando mientras tanto, haciéndose un poco hacia atrás para no molestar al tipo. —Tengo ganas de adquirir el rango de extirpador, tener mi propio despacho y poder empezar a desarrollar mis propios estudios. Tengo muchos que me interesan hacer y la gran mayoría son todos relacionados con la psicología y el comportamiento humano. También tengo algún otro en relación con la inhibición del dolor y en el tintero mil y una ideas sobre todo lo que te puedas imaginar. —Sonrió, ciertamente orgulloso. —Pero bueno, tiempo al tiempo. Sé que conseguiré el título de extirpador y podré enfocarme en mis proyectos. Por el momento estoy bastante bien conociendo a mis futuros compañeros. La verdad es que hay mucha gente ahí dentro que no me dan muy buena espina, pero otros son genios.

El camarero se fue, a lo que el pelirrojo asintió con la cabeza en un gesto de agradecimiento. Luego volvió a mirar a Amalthea.

—No te lo voy a negar. La fama del Área-M tiene totalmente su razón, pero no todo lo que hay dentro es sufrimiento y muerte. A los presos se les trata bien. Se experimentan con ellos, sí, pero sus condiciones de vida son óptimas o sería una negligencia como profesionales. Es más, muchos presos ni se someten a investigaciones duras o de ámbito violento. —Reconoció con total sinceridad. —Digo esto porque me da la impresión, por lo dulce que me resultas y tu vocación con respecto a la medimagia, de que el Área-M quizás no es de tu agrado. —Hizo una pausa. —Y es totalmente lícito. No todo el mundo tiene estómago para ese tipo de trabajos.

Y entonces, con una de sus sonrisas tan aleatorias, cogió con el tenedor uno de esos bocaditos de rábano y salchicha, llevándoselo a la boca.
Ayax Edevane
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Extirpador del Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 7.374
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 434
Puntos : 342
http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneExtirpador

Invitado el Jue Ene 24, 2019 6:15 pm

Le pareció curioso que su prometido no hiciera más que mirar su mano sobre la suya, sin entrelazar los dedos con los suyos, ni nada, pero no le dijo nada. Ya había notado una reacción extraña la primera vez que le había tocado, y no entendía porqué. Se había limpiado las manos al salir del trabajo, así que no podía ser que le diera asco. Al final, decidió que no se conocían mucho y que probablemente el pelirrojo simplemente no apreciaba esos gestos, y acabó retirando la mano, incómoda.

No creo que debamos preocuparnos porque nuestros hijos tengan la enfermedad de células falciformes. En mi familia no hay historial de enfermedades sanguíneas, por lo que dudo mucho que sea portadora de algún gen de hemoglobina anormal —explicó. De haber tenido algún antecedente en la familia se habría preocupado más, pero afortunadamente el gen de la hemoglobina S era recesivo, y probablemente sus futuros hijos estuvieran fuera de peligro en ese sentido—. Supongo que era aburrido... Incluso en pediatría, en compañía de otros niños, una temporada larga tiene que ser muy aburrida.

Los niños vienen y van, y es extraño que un niño esté tanto tiempo ingresado. Por eso, lo más probable era que Ayax hubiera pasado un año viendo un sinfín de caras, memorizando unas pocas y relacionando un nombre con ellas en muchos menos de los casos de los que le habría gustado. Y además, por lo que le contaba había sido bastante pequeño...  Se le escapó una sonrisa tierna al imaginar a un pequeño infante pelirrojo corriendo por los pasillos de San Mungo, con una bata blanca de paciente desabrochándosele por detrás, con el culete al aire.

Vaya... —respondió ligeramente decepcionada, su imagen mental completamente destruída.

Era una lástima, pues realmente le habría gustado poder ver a Ayax de esa forma, mostrando sus dotes de padre.

Pues sí, la verdad —sonrió de nuevo, más relajada—. No son mi especialidad pero considero que se me dan bastante bien —A esas alturas de la conversación, ya debería haber notado que el sabor favorito del becario eran los cítricos—. La verdad es que se me da mejor el pastel de manzana... Que sólo para que lo sepas, lo común es echarle mermelada de albaricoque, pero yo se la suelo echar de naranja. Si además de eso escoges unas manzanas con el punto justo de acidez... —Pero la frase quedó suspendida en el aire, cuando se dio cuenta de que probablemente le estaba soltando un rollo que no le apetecía oír—. Estudié piano por obligación, a los 3 años no tenía demasiada capacidad de decidir... Sin embargo, he de decir que en los años siguientes disfruté mucho de ello, y es una actividad que sigo haciendo actualmente. Es más, diría que tengo más tiempo ahora que mientras estudiaba... Y no sólo por vivir internada en Hogwarts durante 7 años.

Tenían turnos tan estresantes que no sólo se les olvidaba beber agua, sino que muchas veces al finalizar el turno se daban cuenta de que no habían ido al baño en ningún momento. Eso, por supuesto no lo dijo.

¿Y cuando estamos de guardia? —preguntó entonces, animadamente— Eso nos descompensa totalmente los horarios. No sé si como becario en el Área-M harás guardias, pero seguro que las camas que os ofrecen allí no son mucho mejores que las de San Mungo...

Amalthea entendía que algunos experimentos requerían de observación las 24 horas del día, 7 días a la semana, por lo que no le sorprendía que los extirpadores también estuvieran de guardia. Era obvio que el personal de seguridad debía restar allí todo el día, sería un desastre si ocurría algún incidente del estilo del de junio y escapaban prisioneros. Tras dejar caer su pregunta, pasó a escuchar atentamente lo que su prometido le explicaba.

No dijo nada, limitándose a observarle mientras le explicaba con orgullo lo que hacían ahí dentro. Ya podía imaginarse qué tipo de estudios tenía en mente su prometido. Siendo como era ella, un sinfín de posibilidades inhumanas se le pasaron por la mente, desde nuevos maleficios hasta pociones más eficaces y rápidas de hacer que las actuales. Lo cierto es que se le revolvía el estómago sólo de pensar en lo que hacían en esa zona de Azkaban, pero acostumbrada como estaba a tratar con pacientes y todo tipo de enfermedades variopintas, no se le quitó el apetito.

Comió un poco, en silencio, mientras seguía escuchando. Por mucho que el pelirrojo le contara que se trataba bien a los prisioneros, ella no terminaba de verlo claro. ¿Cómo iba a tener unas condiciones de vida óptimas una persona que sabía que en cualquier momento podía recibir sufrimiento o muerte? Incluso aunque no todas las investigaciones que se llevaban a cabo allí fueran violentas o implicaran daño alguno para el sujeto, eso no significaba que las personas que estaban allí recluídas no vivieran con miedo. ¿Y cómo iba a estar bien alguien que no estaba a gusto?

La sonrisa de Ayax le resultó... Perturbadora. Era como si el chico no supeira exactamente cuando debía sonreír, y lo hiciera sólo para terminar su discurso, para hacerlo más suave de lo que realmente era.

Creo que, por mucho que los presos sean traidores, squib, sangre sucia o muggles, nadie se merece vivir con miedo—dijo, y después, para quitarle hierro al asunto, bromeó:— Desde luego, si yo fuera al Área-M como sanadora, sería el terror de los extirpadores.

Volvió a llenarse el vaso de agua, ahora en silencio, aún ligeramente perturbada por lo que había dicho Ayax. Su posible experimento sobre la inhibición del dolor no abandonaba su mente, pues sabía perfectamente que ese tipo de investigación iría acompañada de dolor. ¿Como sino iba a comprobar que su hechizo o poción eran efectivos? Ella, que había estudiado muggleología en Hogwarts, recordó entonces las enseñanzas sobre las Grandes Guerras. Las palabras de su profesora le vinieron a la mente rápidamente, pues las asoció con lo que el pelirrojo y el resto de extirpadores hacían en el Área-M:

Nunca los muggles avanzaron tanto en medicina como lo hicieron en la Segunda Guerra Mundial —había explicado su profesora—. Experimentando con los judíos, descubrieron cuanto tiempo tardaba en congelarse el cuerpo humano en alta mar, hicieron descubrimientos sobre genética, probaron trasplantes, venenos y muchas otras cosas que no sirvieron para nada... Pero también hicieron grandes avances al hacer sus experimentos directamente en humanos.

¿Eran los sangre sucia y los squibs para los sangre limpia lo que los judíos habían sido para los nazis? Des del punto de vista de Amalthea, sí, sólo que cuano se le hablaba del nazismo no era capaz de mirar hacia otro lado, y cuando se le hablaba de sangre sucia, sí.
Anonymous
InvitadoInvitado

Ayax Edevane el Sáb Ene 26, 2019 3:56 am

El pelirrojo tampoco creía que su enfermedad pudiesen tenerla sus hijos, en primera instancia porque él era el primer Edevane en tenerla, ergo no había más casos anteriores—lo cual era gracioso, porque en realidad él no debería de tener en cuenta precisamente ese árbol genealógico—y segundo porque ese tipo de cosas suelen saltar en generación. Sin embargo, como médicos que eran, sentía que debía decírselo sólo para que lo tuviese en cuenta.

¿Sabéis cómo hacer feliz a Ayax? Fácil: dile que sabes hacer postre de limón y ya tendrás ganado una porción de su corazón. Quizás otro marido de exija hacerle la cena todos los días, pero Ayax solo te iba a exigir un postre de limón a la semana. Nunca les había convencido demasiado los que hacían los elfos domésticos, por lo que iba probando los postres de todos los lados en busca del definitivo. Quizás ella pensaba que su conversación sobre la tarta de manzana no le interesaba, pero Amalthea algún día se daría cuenta de que el pelirrojo era muy dado a hablar de cosas que no sabía, entre ellas los postres. Y si ya le sugerías que una pastel de manzana podía llegar a tener un sabor agradable para sus papilas gustativas... ¿cómo no le iba a gustar el tema?

—Espera, espera. —Antes de que continuase, tuvo que añadir algo: —¿Y puedo probar eso? Podríamos quedar otro día para cenar en tu casa. O en la mía. Yo pongo la cena y tú el postre. —Sonrió, esta vez en un momento adecuado.

Le explicó la historia que tenía detrás el piano y no le sorprendió demasiado: solía ser muy típico de las familias poderosas hacer a sus hijos virtuosos. Sinceramente, el único Edevane que tocaba un instrumento era Ayax, pero porque era un rarito y quería imitar a su padre de manera un poco disimulada. Bruno tocaba la guitarra por hobbie, pues Ayax había elegido la flauta travesera porque sonaba gracioso.

—Pues pese a que toco la flauta travesera, creo que el sonido del violín y del piano son mis favoritos. Me gustaría escucharte alguna vez. ¿Tomas clases o ahora simplemente lo haces por hobbie? —preguntó, curioso. La verdad es que Ayax estaba muy dispuesto a conocer a Amalthea antes de casarse con ella, por lo que pese a que sabía que iba a costarle un poco el tema físico, quería implicarse lo máximo posible. Sus padres ya le habían advertido que no era fácil casarse por conveniencia y que si quería hacerlo bien, que al menos no se casase con una desconocida.

Las guardias en el Área-M no solían recaer en becarios, sino más bien en celadores o extirpadores con muchas responsabilidades. Así que, por el momento, Ayax estaba exento de ellas.

—Todavía no he hecho ninguna guardia en el Área-M, lo cierto es que no me compete por el momento. Suelen hacerla los celadores y los extirpadores. —Y se encogió de hombros. —Y lo cierto es que en prácticas en San Mungo tampoco me tocó hacer guardias, así que por el momento no sé lo que se siente —admitió. —Yo después de graduarme no entré nunca a San Mungo, así que no he tenido el placer. Supongo que tiene que ser un turno muy cansado.

Le contó sus expectativas con respecto al Área-M y la verdad es que teniendo en cuenta la vocación de Amalthea, no le sorprendió en absoluto lo que ella dijo al final. El miedo... Ese sentimiento tan poderoso que puede determinar la personalidad de una persona y cambiarla por completo. Ese sentimiento, más poderoso que otro cualquiera. Decían que el amor era el más poderoso que podía sentir un ser humano, pero Ayax discrepaba y creía firmemente que ese era el miedo. Y cuando se volvía irracional... te volvía paranoico... y al final, terminabas por no saber qué era real y qué no. El pelirrojo no quería entrar en valores ni éticas.

—Hay que partir del hecho de que como traidores, squibs y sangre sucias, probablemente estuviesen muertos. Así al menos contribuyen a la ciencia. Los muggles, en su mayoría, son los que han tenido relación con la magia en manos de enemigos del gobierno, así que un poco de lo mismo. —Hizo una pausa. —Ahora entra en juego el valor que le des a la vida y al hecho de vivir con miedo. Pero—quiso matizar—, claramente eso es una opinión subjetiva. Y está claro que es una opinión dispar en la sociedad de hoy en día. Y perfectamente respetable.

Ayax entendía la cuestión moral, pero le daba igual. Él veía que eso se podía hacer actualmente y él lo aprovechaba porque como científico creía que era la manera más cercana de conseguir avances. El resto le daba igual.

Entonces trajeron el plato principal, por lo que Ayax movió hacia un lado los entrantes para que cupiese en el medio. El camarero dejó a sus lados dos platos, así como los cubiertos nuevos. Antes de continuar, bebió de su zumo y picó otro entrante, invitando a Amalthea a servirse del plato principal ella primero.

—Y bueno —comentó, para seguir la conversación. —¿Tienes intención de especializarte en algún campo ahora en San Mungo, continuando con tus estudios? —preguntó, curioso, para meterse el entrante en la boca.
Ayax Edevane
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Extirpador del Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 7.374
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 434
Puntos : 342
http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneExtirpador

Invitado el Lun Feb 25, 2019 12:47 am

Que Ayax la cortara mientras le hablaba la sorprendió, pero aún más que fuera para seguir hablando sobre los postres. Al parecer, aunque podía deducir que el pelirrojo tenía mucho interés en probar sus postres (o quizás simplemente no tenía ni idea de repostería pero sí de cocinar), a Ayax le interesaba el tema de la conversación. Eso la alegró muchísimo, pues aunque iba a casarse sí o sí con él, prefería pasar el resto de su vida con alguien con quien tenía cosas en común. Sobretodo porque Ayax era alguien con quien tendría que intimar en un futuro, y prefería hacerlo con alguien mínimamente afín a ella.

Pues sí, me parece bien... —dijo, con la voz entrecortada y las cejas alzadas por la sorpresa.

Además, esa era una oportunidad para conocer a sus futuros suegros, lo cual no estaba de más. No les había visto nunca y no querría conocerles antes de la boda.

Quizás mejor en mi casa —ofreció.

Sí, la idea de conocer a sus padres antes de la boda era genial, pero no quería ni pensar en que pensaría la gente de una mujer sola que iba a casa de un hombre antes de casarse. Amalthea caía en estas cosas porque la habían educado muy bien en los valores que su familia consideraba adecuados, valores en los que mayoritariamente creía fervientemente.

Uy, no... Ya no voy a clases —contestó enseguida—. Después de terminar Hogwarts fui durante un tiempo, intentándolas compaginar con la universidad, pero ya sabes como son estas cosas, poco a poco la carrera se va complicando cada vez más y llegó un momento en el que no podía con todo. Ahora toco por hobbie, intentando aprenderme obras por mi cuenta, pero me gustaría volver a ir a clases algún día, cuando los turnos en San Mungo se estabilicen un poco.

Continuó escuchándole atentamente mientras le hablaba del Área-M. No era un interés fingido, por mucho que fuera un tema bastante desagradable para ella, tenía interés en saber lo que hacía su futuro marido.

Asintió, dándole la razón.

Es duro pero también es gratificante. Muchas veces los pacientes te dan las gracias. Cuando te necesitan por la noche es cuando peor están y se vuelven más agradecidos.

El becario nunca tendría agradecimiento por parte de sus pacientes en el Área-M, por supuesto, pero no le decía eso para pincharle, sino más bien para que entendiera porque a ella no le molestaba especialmente hacer guardias. Supuso que a él también le darían las gracias por las guardias, aunque fueran los compañeros.

Se removió incómoda en la silla. Sí, era una opinión dispar en la sociedad, pero ella iba a casarse con alguien que quería ser extirpador y experimentar con seres humanos. Que, por si no había quedado claro, Amalthea se casaría con él independientemente de las cuestiones morales y éticas, pero eso no la hacía sentir menos incómoda.

Se sirvió parte del plato principal en el plato que le habían puesto delante. El rissotto tenía muy buena pinta, por lo que parecía que había hecho una buena elección...

Estoy pensando en ello. Hay muchas áreas diferentes y quiero probar un poco de todo antes de tomar una decisión —explicó—. Sé que muchos compañeros lo tuvieron claro desde un primer momento, pero a mí me aterroriza el tomar una decisión de la que me arrepienta toda la vida.

No sabía qué preguntarle. Aunque no lo reconocería jamás, parte de la conversación le resultaba... Perturbadora. Sus sonrisas en momentos extraños, su pasión por el área-M, el como hablaba del miedo... Estaba intranquila, porque iba a pasarse toda la vida con él.
Anonymous
InvitadoInvitado

Ayax Edevane el Jue Feb 28, 2019 12:53 am

El pelirrojo había hecho exactamente lo mismo con sus clases de música: las había aparcado porque tenía otros estudios a los que dedicarle mucho más tiempo, además de que no tenía intención ninguna de utilizar la flauta travesera de manera profesional, sino sencillamente como un hobbie que pudiera quitarle el estrés. Él porque no veía ningún tipo de interés en seguir estudiando música, pero entendía que era muy bueno para la mente y para el cuerpo, por lo que estuvo de acuerdo con lo que decía su prometida.

—Es una buena idea —le respondió. —Mantener el cerebro activo musicalmente es buena idea. Tiene muchos beneficios y encima es un desestresante natural.

Ayax nunca había sentido placer o gratificación porque una persona le diese las gracias por hacer su trabajo, pero podía entender que después de una jornada dura de trabajo a horas intempestivas, era 'bonito' que alguien valorase un trabajo como ese. La verdad es que por lo poco que había estado de practicas en el hospital, sabía lo sacrificado que era su  trabajo.

—Me imagino. También será un turno, aunque duro y cansado, mucho más tranquilo respecto a agobios y urgencias. Si todo va bien, hasta puedes tener un turno muy suave. —Por lo que había oído claro, pues él, ya lo había dicho, nunca había hecho un turno así. Y, sinceramente, esperaba no tenerlo: con lo que le gustaba descansar por la noche.

Nunca había tenido problemas para saber lo que quería hacer con su vida, pero tenía como ejemplo a su hermana menor y su terrible incertidumbre con su vida, como para saber que había personas muy indecisas que no sabían qué hacer con su vida. Amalthea, por su parte, lo que no sabía era que especialización quería, lo cual le sorprendía: ¿en cuatro años de carrera nunca has tenido predilección por un campo en concreto?

—No sé, tampoco es para tanto, ¿no? Es decir, la mente es un pozo sin fondo y no hay límite para el conocimiento. Siempre puedes especializarte en lo que más te gusta, por vocación. O quizás en lo que más te apasiona por el riesgo o el nivel de implicación con el paciente. Quizás podrías optar por estudiar dependiendo de la edad de los enfermos... Y si llegado al final no te gusta: ¿qué te impide volver a cambiar de especialización? La vida es muy larga y siempre puedes cambiar si algo no te gusta. —Se encogió de hombros, con simpleza. —Si dentro de dos años, cuando vuelvas a clases de piano, te das cuenta de que quieres dedicarte a la música en vez de a la medicina... igualmente es viable. Lo importante es hacer lo que uno quiere, en el momento en que lo quiere. Y por suerte tú y yo tenemos esa facilidad en la vida, gracias a nuestras familias.

Mientras que Amalthea se debatía lo perturbador que resultaba ser su prometido, Ayax estaba totalmente tranquilo, cuestionándose el por qué de que Amalthea decidiese perder el tiempo no haciendo nada, cuando podía especializarse en lo que quisiera. Y es que la mente de Ayax ahora mismo estaba pendiente a esa pequeña duda, además de lo buena que estaba la comida. ¿Sinceramente? Davies no le suponía ningún tipo de problema para ser la madre de sus hijos, de hecho la veía muy correcta. Y el Edevane, ya de antemano, iba siendo consciente de que era altamente probable de que no consiguiese enamorarse de la mujer con la que le han obligado a casarse. Por una parte porque emocionalmente ya Ayax era un poco raro y segundo porque nunca se le ha dado bien que le impongan las cosas.

—Está bueno —dijo con respecto a la comida. Gran declaración. ¿Eran tontos o qué pasaba? Parecían dos amebas retrasadas. ¡Que iban a casarse, me cago en la leche! ¡Qué mejor momento que para contarse todas sus paranoias y sincerarse! ¡Si total, dijeran lo que dijeran esa boda no se podía echar atrás! Literalmente, sólo había tres maneras de que aquello no se llevase a cabo: a menos que las dos partes estuviesen de acuerdo y convenciesen a sus respectivas familia y decepcionarlas en el proceso, o bien que una parte muriera o bien que una parte fuese declarado fugitivo; que para el caso es lo mismo que morir. —Y que opinas de... no sé, cuéntame algo de ti que deba saber. ¿Fumas? No creo, eres médico. Los médicos intentamos no suicidarnos progresivamente. ¿Te gusta bailar? ¿Cantar? ¿Sabes montar a caballo? —Pregunta random en donde las hubiera, sobre toda la del caballo.

Esperaba que no se limitase a contestar esas preguntas, sino que le dijera algo de ella. Estaban ahí para conocerse. Mientras tanto, Ayax siguió comiendo con tranquilidad.
Ayax Edevane
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Extirpador del Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 7.374
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 434
Puntos : 342
http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneExtirpador

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.