Situación Actual
21º-14º // 3 diciembre luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Einar G.Mejor PJ ♂
Coraline M.Mejor PJ ♀
Katherine M.Mejor User
Circe M.Mejor roler
Seth B.Estrambótico
Edgar B.PJ REVELACIÓN
Ash & CirceMejor dúo
Valarr K.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

Make Believe [Drake Ulrich]

Fiona T. Shadows el Dom Jun 08, 2014 12:58 am


Viernes, 22.00 horas.
Hotel Park Plaza Westminster Bridge London.
Drake Ulrich.



Sus pasos nerviosos recorrían la habitación de un lado a otro. ¿Por qué? No quería darle más vueltas al asunto, tenía que hacerlo sí o sí. No tenía otra opción, ¿O acaso quería volver de nuevo a casa? Claro que no, esa no era su casa. Su hogar siempre había estado en Inglaterra y no tenía intención alguna en volver a Noruega, por lo que su única opción era la de encontrar a alguien que se hiciera pasar por su prometido. Negó con la cabeza, estaba sola en Londres, no conocía a nadie, no después de tantos años lejos de allí. Una pequeña bombilla se iluminó sobre su cabeza: Drake.
No habían pasado ni dos días desde que se habían encontrado en el Ministerio de Magia, pero aquella misma tarde habían avisado a la joven que si su prometido, y el que estaba pagando su alojamiento, no se presentaba dentro de dos noches en una fiesta benéfica que tendría lugar en el Hotel, tendría que abandonar su estancia en el lugar. Se negaba a ello, así que recurrió a un método algo extraño pero efectivo, poción multijugos. Le mandó una carta a su amigo con un pequeño frasco con poción, la suficiente para una transformación y varias dosis durante las horas siguientes, para que así no volviese a adquirir su rostro. La iba a matar, definitivamente, Drake la mataba después de aquello.

***  


Cerró la puerta de la habitación en la que se alojaba con un portazo. El ascensor no tardó demasiado en aparecer y en pocos minutos se encontraba en el recibidor de Hotel, esperando a su supuesto prometido, con el cual había se había citado en aquel lugar media hora antes de la cena que el hotel había organizado. El supuesto futuro marido de Fiona era un hombre de negocios, el cual no dudaba en acudir a celebraciones como aquella. Pero esta vez, Fly no tenía intención alguna en que ese hombre apareciese por el Hotel, sino que ella quería seguir viviendo del morro un poco más. Al menos hasta que él lo descubriera, pues su tiempo en el Hotel a cargo del Ministerio de Magia ya había terminado, y ella había optado por recurrir al dinero del hombre. Sí, con dos cojones, nunca mejor dicho.

Rotó sus ojos mientras se dejaba caer sobre uno de los sillones de cuero rojo que había en el recibidor. Las luces estaban encendidas, llegando a eclipsar el brillo de la luna que entraba por las cristaleras. Alzó la vista, en busca de Drake, pero no se topó con él, en absoluto. Casi había olvidado que aquella noche no lo vería. Había cogido una chaqueta por si acaso hacía frío, pero parecía que aquella noche cargaría con ella, pues en el recibidor la temperatura no pedía taparse. Sus ojos quedaron fijos en la puerta de entrada, por donde no tardó en aparecer un individuo trajeado tremendamente familiar. Si en realidad hubiera sido la persona que aparentaba ser, hubiera salido corriendo, o mejor, se hubiera desaparecido allí mismo para no tener que darle ninguna explicación. Pero no, no era él, sino Drake usando la poción multijugos que le había mandado el día antes. – Te debo una bien gorda. – Dijo dándole un beso en la mejilla, cerca de la comisura de los labios. Sí, tenía que aparentar que eran pareja, al menos delante de la gente, algo que en parte tampoco le desagradaba. Bueno, un poco sí. – Gracias por venir. – Susurró cogiendo su mano e indicándole el camino para entrar en el salón principal.

La estancia estaba a rebosar, un montón de gente que ninguno de ellos conocía, pero que al parecer, el prometido de Fly si conocía, pues muchos lo saludaban al pasar. Ambos pasaron entre la gente hasta buscar la mesa con sus nombres. Se trataba de una mesa circular para ocho personas, ocho personas que por suerte parecían no conocerlos. Fly suspiró y miró a Drake con un intento de sonrisa en los labios. – Después de esta, te dejo que me mates.

Patata:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.900
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 702
Puntos : 527
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Miér Jun 11, 2014 3:04 pm

Lo menos que me esperaba era recibir una carta de Fly. En primera instancia me esperaba alguna que otra quedada en algún que otro sitio cutre. No sé, algo normal pero premeditado, como lo que yo tenía pensado proponerle a ella antes de despedirnos la última vez. No obstante, no fue así, sino que recibí junto a la carta un pequeño frasquito con una poción. Antes de abrir la carta, abrí el frasquito para olerlo (por suerte no explotó, porque de ella me esperaba cualquier cosa troll de esas) y por su olor supe que se trataba de poción multijugos. Como evidentemente me sorprendía el hecho que Fly me hubiera mandado poción multijugos abrí rápidamente la carta para ver de qué se trataba. Manda cojones… Quería que me la tomara y me hiciera pasar por su pareja en no sé qué sitio. Lo que más curiosidad me daba era saber en quién coño me convertiría al tomarme aquello, porque hasta dónde yo sé… En realidad no sé nada, ¿Fly tiene pareja? Me había molestado en no preguntárselo la primera vez y luego tampoco hubo ocasión, más que nada porque no se me apetecía saberlo. Le pregunté a mis compañeras de piso; dos de ellas me dijeron que era una locura, pero la tercera me recordó que las locuras son sumamente divertidas además de que así podría pisparme un poco de quién seré durante una noche entera. Si Fly se vio en la “obligación” de pedírmelo a mí con tanta urgencia, supongo que será importante. Además de que el hecho de que Fly “me deba una” puede darme muchas libertades en un futuro. Nunca se sabe. Además de que… ¡Comida gratis! No se hable más.

Al final me decanté por hacerlo y ese mismo día ya estaba vestido de traje a la noche, con un esmoquin de lo más elegante. Me veía guapo como Drake, pero llegaba el momento de tomarse esa asquerosa poción… Sólo por tener que soportar este sabor ya Fly me debía todo su minibar. Me tomé la poción en mi habitación y vi como poco a poco cada rastro de mi rostro iba mutando a algo extraño. Verme en el espejo era muy, pero que muy perturbador. Vi como mi pequeña y recortada barba desaparecía y daba paso a un rostro totalmente afeitado y repeinado, quedándome con un gesto de lo más estirado. Cuando la transformación hubo terminado me toqué la cara y me miré con el gesto arrugado al espejo. ¿Quién coño seré? Salí de mi habitación para despedirme de mis compañeras de piso y me encontré en frente con Bianca ligerita de ropa. Como Drake era normal, pero ver a un tío como éste en tu casa… Casi termino con un ojo morado, pero por fuerte fui más rápido que ella.

Cuando ya estuve preparado (cogiendo las dosis de más de poción multijugos) me desaparecí de mi casa y me aparecí por la zona en dónde me había dicho Fly, yendo a ese hotel tan pijo que me puso como dirección. Entré por el gran recibidor pasando sin querer de alguien que me estaba llamando, ya que realmente no tenía ni idea de cómo me llamaba. Me metí las manos en los bolsillos mientras caminaba por allí hasta que vi a Fly caminar hasta mí, con un precioso vestido. En realidad ella era la preciosa. El vestido no le quedaba bien, ella le quedaba bien al vestido. Y ese tipo de frases es la que debería usar para ligar… Recibí el beso de ella en la comisura de los labios y, como Drake, se me hubiera quedado cara de estúpido. Por suerte con ese hombre mantenía el gesto serio a no saber quién narices era, por lo que disimulé un poco.

Muy gorda. Ese minibar yo creo que se quedará corto, ¿no crees? —sonreí pero no me sentía cómodo sonriendo siendo este tío. Era extraño, tenía una cara muy… ¿grande? ¿O tersa? Ni idea…—. De nada, ya me lo pagarás en carne. —bromeé, guiñándole un ojo antes de que me cogiera la mano y me indicase por dónde era.

Fue divertido ignorar durante los primeros segundos como muchos llamaban a un tal Nathan en vano, ya que ningún Nathan les contestaba. Por suerte uno me vino de frente, saludándome con un gran apretón de manos, dejándome claro que yo era ese tal Nathan.  Me quedé un tanto descolocado ya que me habló de no sé qué cosa de no sé dónde para no sé cuándo. Yo asentí, pero como me sentía incómodo sonriendo, simplemente asentí y cuando él esperó respuesta acudí a una de las muchas frases comodines, sin complicarme mucho ya que me había puesto nervioso.

Cómo no —y tras sentir como me daba una palmadita amistosa detrás del hombro, continué mi camino junto a Fly, echándole una mirada de reojo con reprobación.

Llegamos a una mesa en dónde nadie parecía conocernos, aunque algunos de los asientos aun no estaban ocupados. El caso es que yo no conocía a nadie, yo como Drake, Nathan, al contrario, parecía un tío muy sociable el capullo. Los saludé a todos con una simple asentimiento y luego miré a Fly cuando me sonrió antes de esas palabras tan tentadoras. Me sequé el sudor de las manos de los nervios en los pantalones y me mojé los labios.

Pues no es mala idea, oye —alcé una ceja, sintiendo como alguien me ponía la mano en el hombro. ¿No va a terminar nunca este sufrimiento? Era una chica muy elegante vestida que me saludó muy formalmente. Yo hice lo mismo y, cuando la chica se fue de allí (y le miré el culo porque era inevitable no mirárselo), giré la cabeza automáticamente hacia Fly—. ¿Quién se supone que soy y por qué conozco a tanta gente? —le pregunté—. Creo que si me hubiera disfrazado del Ministro de Magia me saludaría menos gente —me quejo exageradamente, saludando con la mano a uno que me saludaba en la lejanía con una falsa sonrisa—. ¿Y en dónde estamos? ¿Esto qué es? —añadí, más perdido que nunca. Por un momento me estaba arrepintiendo de haber aceptado esto.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 10.000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 429
Puntos : 327
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Miér Jun 11, 2014 8:42 pm

Llegas a Londres hace dos semanas, ciudad la cual no visitas desde hace casi ocho años, te encuentras con tu ex novio (golpe de remo) y no tienes otra magnífica idea que no sea pedirle un favor. Un favor que se resume en que se haga pasar por tu prometido. Sí, porque puedes. Esa era la lógica aplastante de Fiona. Lógica más bien inexistente. Tan inexistente como sus dos metros de altura.  Pero era algo necesario si quería seguir en Londres por el morro. Porque sí, quería estar por el morro hasta que el tiempo lo permitiese. Oye, que si puedes estar en un Hotel de cinco estrellas, con comida donde y cuando quieras, con servicio de habitaciones, un baño más grande que el de tu casa y una cama mil veces más cómoda… Pues lo intentas. Y eso pretendía Fly. Pretendía seguir acoplada en aquel Hotel hasta que cierto individuo que residía en Noruega decidiera que se había cansado de no tener noticias suyas y fuera a hacerle una visita inesperada. Sólo esperaba que ese día no llegase nunca, que el hombre simplemente asumiera que la persona con la que se suponía que iba a casarse había hecho un “sinpa” sentimental. Se había dado a la fuga antes de tener fecha de bodas. Bueno, sí la tenían, pero ella ni se acordaba. Cuán importante sería…

Esperó nerviosa en el recibidor. Se había sentado en uno de aquellos sofás que aparentan ser super cómodos pero que en realidad es como estar sentado en una cama de pinchos. O sea, tú lo veías y te entraban ganas de sentarte, tumbarte, saltar sobre él… ¡Lo que fuera! Pero no, en cuanto el culo hacía contacto con el sillón, podías maldecir todo lo maldecible porque aquello era lo contrario a ser cómodo. Además, con aquel vestido que podía arrugarse con solo mirarlo, prefirió no pasar mucho tiempo sentada. Se levantó y caminó por el recibidor, haciendo que sus tacones resonaran sobre el suelo blanco fabricado con algún tipo de mineral que a nadie le importa, porque, como bien se sabe, la geología no sirve absolutamente para nada. Es más, que la jodan. ¿De qué te sirve a ti, querido lector, ver un trozo de piedra (PORQUE ES UN PUTO TROZO DE PIEDRA) y ser capaz de decir que te encuentras ante un ejemplar de biotita? A ver, ¿En qué sano juicio entra eso? ¿A quién cojones le importa si ese puto mineral tiene un peso específico elevado, medio o bajo? ¿A quién le importa lo dura que esté? ¿Acaso hay alguien tan estúpido como para golpearse la cabeza contra un mineral para identificarlo? ¿Y si brilla? ¿Y si tiene un color u otro? De verdad… ¿A quién le importa? A nadie, efectivamente. Igual que a nadie le importan las placas tectónicas o las capas de la tierra.

Volvió a sentarse. Y a levantarse. Joder, que nerviosa estaba. Era como un preso sentenciado a muerte esperando a ser ejecutado, pero incluso más nerviosa, pues no sabía cuál sería el final de todo aquello. Miró nerviosa la puerta de entrada, se apartó del centro del salón donde la gente esperaba a sus acompañantes o simplemente ocupaban espacio. Volvió a sentarse, pero tuvo que levantarse al ver como Drake llegaba. Bueno, no era Drake, al menos no físicamente. Y eso le daba un tanto de mal rollo. Sí, aquello no era precisamente cómodo, pero era necesario. – Sí, tranquilo, luego te regalo un entrecot o un cubo de alitas de pollo, lo que prefieras. Pero carne tendrás. – Negó con la cabeza, aún con un intento de sonrisa en sus labios y ambos comenzaron a encaminarse al interior del salón donde tenía lugar aquella cena.
La castaña alzó las cejas sorprendida ante la reacción de Drake. Había supuesto que tardaría años en darse cuenta que era otra persona gracias a esa poción; sí, es que el chico era muy listo. Para sorpresa de Fly, no necesitaron pasar años para que se diera cuenta que todos lo saludaban por un nombre que no era Drake. ¡Sorprendente! Sí, sorprendente tomar una poción multijugos para transformarte en otra persona y que te traten como si no fueras tú. Negó con la cabeza y saludó a varias personas que, por pura educación, les dedicaban el saludo a ambos aunque sólo lo conocieran a él.

Tomaron asiento y la conversación que ella había evitado surgió. – Pues si me matas, te aviso que no te he puesto en mi herencia. - ¿Herencia? ¿Eso de verdad se hacía o sólo era una farsa de las películas americanas? Se encogió de hombros sin esperar respuesta a cambio y miró con curiosidad a la gente que había a su alrededor. ¡Ah sí! ¡La conversación! Giró la vista a Drake y sonrió ampliamente. Más bien a modo de burla que otra cosa, pero le salía solo, no era por meterse con él ni nada por el estilo.

En realidad no había evitado el tema, sino que más bien su parte inconsciente del cerebro había obviado mencionarla. Fallo técnico. – Relaja, relaja. – Dijo la joven alzando ambas manos para indicarle que fuera con calma. Demasiadas preguntas de golpe para una cabeza tan pequeña. – Vamos por partes, señor nervioso. – Dirigió su vista hacia la mesa principal, la cual presidía un grupo de hombres de negocios, los cuales ni si quiera iban acompañados de pareja. – Esos señores trajeados de allí, son los dueños de este Hotel. Los cuales organizan una serie de cenas benéficas al año para ayudar a los desfavorecidos y blablablá. Bueno, organizan cenas para quedar bien con el resto de magnates del lujo del mundo. – Volvió la vista a Drake. –Tú eres uno de esos magnates. Bueno, tú no. El señor dueño de tu aspecto físico esta noche. – Aclaró, aunque era algo más que obvio. Drake era un puto muerto de hambre. Bueno, tanto no, porque era un gordo. Pero comparado con la gente que allí había, sí, Drake era un muerto de hambre. – Tú eres Nathan. – Por si no lo había notado, quien sabe. Por suerte, la gente estaba pendiente en sus propias conversaciones, así que aprovechó aquel momento. – Nathan, Drake. Drake, Nathan. Encantado de conocerte, sí, sí. Esas cosas. – Hizo el imbécil, un poco más si era posible. – Esta noche eres un empresario que suele  alojarse en este Hotel cuando viaja a Londres, y por  ser quien eres, te dan todos los lujos que quieres sin tener que pagar. – Sí, a diferencia de Fly, Nathan si viajaba a Londres de vez en cuando por asuntos de negocios. Pero, efectivamente, ella pasaba de acompañarle. Le colocó la corbata para acercarse más a él y poder hablar sin que nadie metiese la oreja. - ¿Suficiente? ¿Necesitas saber tu color favorito, tu local habitual para salir cada noche o algo? No tienes que hablar con nadie, simplemente estar aquí. – Miró la mesa principal. – Pasa desapercibido y todo irá perfectamente. Y cuando digo que todo irá perfectamente es que cenarás gratis y todo lo que tú quieras. Total, aquí te lo van a dar por ser quien eres.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.900
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 702
Puntos : 527
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Jue Jun 12, 2014 4:16 am

Nos sentamos en una mesa (en realidad nos sentamos en las sillas, pero bueno) y por el momento sólo había una pareja justo en frente que nos acompañaba. Sin embargo, en ese momento en dónde acribillé a preguntas a Fly, una anciana, acompañada de una amiga, se sentaron al lado nuestra, saludándonos. Por suerte, estas señoras no me conocían, por lo que no tuve que aparentar felicidad al verlas o algo por el estilo. Simplemente les sonreí y me presenté por “DraNathan”. Gracias a Dios que una de ellas tenía problemas de oído, por lo que repetí el nombre del cuerpo que usurpo para dejarles claro quién no soy. Suspiré y escuché con atención lo que me decía Fly.

No me motivaba lo más mínimo ser un pobre desgraciadito (lo que soy yo) disfrazado de un jodido pez gordo que a saber cuánto suele donar en cena como esas. Mi mayor preocupación ahora mismo era que, si tan famoso se supone que soy, ¿y si me hacen pagar algo por alguna tontería en plan benéfico? ¡Yo que sé, a lo mejor! ¿Y si me hacen donar? Que no llego a fin de mes con el alquiler de mi casa. Es que es imposible llegar a fin de mes con el alquiler de una casa muggle cuando mi salario es en galeones. Es una puta mierda, vivo de la paga muggle que me pasa mi hermano y porque se la cambio por galeones. Era un chanchullo extraño; como él trabaja para los muggles. En fin, no sé a qué estúpido mago se le ocurrió cambiar la moneda, si se supone que estamos en Londres.

¿Y cómo sabes que Nathan no se presentará si es tan normal que esté en estos sitios? —le pregunté—. Porque como vea a mi doble entrar por esa puerta puede darme un yuyu. Que soy Auror y estoy adoptando la identidad de a saber qué rico  —Definitivamente, esto corroboraba que como justicia en el mundo mágico, soy el puto peor Auror del mundo. ¡Espera, ella también es Auror! ¡Ella es peor todavía, que se le ocurrió a ella la idea! Dios nos cría y nosotros nos juntamos.

Lo más normal era que si este tal Nathan se quedaba tanto en ese hotel, fue invitado personalmente por esos ricachones de las mesas. No entendía por qué tenía que venir yo. ¿Dónde se supone que estaba el Nathan real? Joder, de tanto repetir ese maldito nombre ya carece de sentido para mí. Nathan, Nathan, Nathan… nombre vacío e inútil. Fly se puso a arreglarme la corbata, por lo que se acercó a mí y pude oler el aroma de su perfume, que olía condenadamente bien. Su ironía me puso de buen humor, ¿esperaba que me quedara tan pancho intentando ser este tío sin saber nada de él? Por lo menos las cosas básicas, yo creo que el nombre era importante comentármelo en la carta, por ejemplo. O quién soy. Imagínate que no me la encuentro a ella primero, sino que me encuentro al barbudo que parece llevar todo esto. Sería sumamente incómodo parecer retrasado mientras me invento una coartada de por qué soy tan sumamente imbécil que no recuerdo ni mi nombre.

No sé, ¿mi apellido? ¿te lo sabes?  —evidentemente, no tenía ni pajolera idea de por qué se supone que éste tío va a conseguir que Fly consiga seguir en este hotel por la cara. No sabía nada. Podía ser su jefe de Noruega, o su amigo, o su cantante particular, su mayordomo o su financiador. Por ser positivos. Arrugué el ceño y tras algunos segundos de silencio, llamé su atención con un suave roce de mi mano en su brazo. Me acerqué a ella—. ¿Por qué la presencia de este tío va a conseguir que sigas en este hotel? Se supone que este tío te conoce, ¿no? ¿Por qué no vino él mismo a hacerte el favor?  

Se lo pregunté tranquilamente, en voz baja ya que por mucho que las ancianas tuvieran problemas de audición, había muchos que no tenían. Aún faltaba mucha gente por llegar y que se llenaran la mesas. ¿Eso que significaba? Que por un día, me hubiera gustado llegar tarde, ya que a saber cuánto quedaría para que sirvieran la comida. Primero que lleguen todo, luego a saber qué palique nos echaran esos hombres y luego la comida. Aquello tenía pinta de que iba a ser muy largo y nada cómodo. Esperaba equivocarme.

Para seguir con la rutina, un hombre bastante joven apareció, posándonos por la espalda la mano tanto en mi hombro como en el de Fly. Nos llamó la atención y, al darnos la vuelta, un hombre bastante regordete abrió los brazos con gracia, alzando la voz.

¡Nathan y Fiona, cuánto tiempo sin veros! Pasaoslo bien y espero verte luego en aquella mesa, Nathan, para brindar por la gran noticia. —sonrió, mirando a Fly—. ¿Tenéis fecha?  —preguntó.

Mi cara era algo así como un queso. Me había salido una sonrisilla en la cara de incomodidad y de nerviosismo. ¿Fecha de qué coño? Lo primero que se me pasó por la cabeza era la idea de que como soy rico, hubiera estado metido en algún negocio benéfico (que se supone que es lo que hago, ¿no?) y es la fecha de alguna inauguración o viaje importante. La verdad es que mi cara queso no me la quitaba nadie en aquellos momentos. No sabía ni dónde meterme. El pobre regordete esperaba respuesta de mí, del pobre IMPOSTOR que no tenía ni idea de lo que estaba hablando. No sabía ni cómo empezar y ahora no me servía la famosa frase comodín de “cómo no”. Así que tendría que inventarme algo, ya que si esperaba más de tres segundos en contestar aquello iba a ser sospechoso.

Pues… —dudé con cierta diversión—. Este verano, sí.  —me inventé. Total, ¿qué más daba?— Pero aún no hay fecha exacta.  —añadí a saber qué. Intenté desviar la atención a otro tema—. Y claro, en cuánto termine la cena me paso por allí para brindar por la súper noticia. —No pensaba ir. Iba a huir como alma que lleva el diablo desde que me terminase el postre.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 10.000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 429
Puntos : 327
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Jue Jun 12, 2014 2:03 pm

Al parecer, y cómo era de lógica aplastante, Drake no tenía suficiente con la información que Fly le había facilitado. Pero claro, ella decía una serie de cosas necesarias dando por hecho que el resto se entendían. ¡Porque ella las entendía! Obviamente el resto del mundo no, pero ella era especial y estaba tan en su propio mundo que no le hacía demasiado caso a Drake. Su vista recorría el lugar, intentando localizar a las personas conocidas con la esperanza de que estas no pudieran verles. Pero había un problema. Bueno, en realidad había dos. En primer lugar, el que iba a esas celebraciones siempre era Nathan y Fly nunca le acompañaba a Londres, por lo que por regla general, no conocía a los malditos ingleses que había por allí. Luego estaba el segundo problema. Era miope. Fly era una de esas personas que se sienten incómodas llevando gafas, porque sólo las usaba en determinados momentos y no estaba acostumbrada a su uso así que… ¡Le pesaba la cabeza! Sí, llevar gafas hacía que le pesase la cabeza y se sintiera incómodo. Bicho raro. – Porque no le ha llegado la invitación, principalmente. – Se encogió de hombros y saludó con la cabeza a un par de personas que miraban hacia ellos. – Y creo que el yuyu le daría más a él que a ti, para ser sinceros. Tú al menos sabes que hay alguien por ahí con la cara que llevas ahora mismo. Mientras que él estará plácidamente tirado en el sofá sin saber nada de ti y de la poción multijugos. – Bueno, conociendo a Fly como la conocía, podría esperarse cosas como esas de ella. Llevaban casi cinco años juntos y no sería la primera vez que se encontrara a la que, supuestamente, iba a ser su mujer comportándose cual niña de once años. Él era serio, mucho a decir verdad; mientras que ella era todo lo contrario. Eran polos totalmente opuestos y de algún modo se complementaban. Fly pensaba que estaba cómoda con él, que podría estar con una persona para siempre como había imaginado, pero todo cambió cuando volvió de nuevo a Londres. Ahora ni se acordaba de la boda.

Negó con la cabeza mientras cerraba los ojos y al abrirlos comenzó a hablar de nuevo. – Veamos… Te llamas Nathaniel Jenssen, pero todos te llaman Nathan, como habrás podido notar. – Hizo una pausa para pensar. Importante dato. – Estudiaste en Durmstrang, pero todos aquí piensan que fuiste a un internado privado para ricachones. Ya sabes, muggles. – Se encogió de hombros. – Eres de Noruega, vives en Noruega y… Me hicieron mandarte cierta invitación para cierto evento y yo tuve la magnífica idea de no hacértela llegar y usar una poción multijugos en cierto idiota que conozco y al que ahora debo un favor más grande que la virginidad de Severus Snape. Y sí, sorprndentemente esta noche no sabes hablar en Noruego.– Arrugó la nariz, como sí así fueran a surgir ideas. – Tú color favorito es el naranja, adoras sentarte a leer después de cenar, piensas que el tabaco es una basura y me regañas cada vez que me pillas fumando, prefieres el frío al calor, te gusta el café en todas sus formas… Agh, yo que sé, suficiente información. – ¡Demasiada! - Porque si viene él mismo a dar donativos para la cena, se verá que es él quien está a cargo de mi estancia. – Al ver la cara de Drake ante aquello último prefirió hacer una aclaración antes de seguir hablando. – Tranquilo, ya has hecho los donativos. – Sí, la tarjeta de crédito sí que era magia, y no las varitas.

Já. ¿Por qué no vino él mismo a hacer el favor? Oh, porque quizá eso hubiera conllevado un vuelve a casa, vámonos, tenemos cosas que hacer, ¿Cuánto tiempo pensabas pasarte aquí sin dar señales de vida? ¡Demasiadas cosas! – Eh… Porque si viniera, sabría donde estoy. Y como que no me apetece.

Un par de personas más saludaron mientras hablaban por lo que ambos se limitaron en alzar las cabezas a modo de saludo y seguir con la conversación. Hasta que alguien los saludó directamente. – Hola Vladimir. – Sonrió al hombre regordete e intento seguir con la conversación cuando Drake acabó de hablar. ¿Por qué coño contestaba él? Negó con la cabeza. – En realidad aún no lo sabemos. Ya sabes, es algo importante, es mejor que todo salga perfecto. – En realidad si tenían fecha de bodas, pero ella no se acordaba. Ni si quiera se acordaba de la boda hasta que ese idiota se lo había dicho. - ¿Dónde has dejado a Sophie esta noche? – El gordete comenzó a contar que su mujer estaba en París con la abuela de no sé qué niña rusa, la cual buscaba desesperada a su nieta y pagaría una fortuna por encontrarla. Ricos, más raros que un perro verde.  – No creo que nos quedemos hasta el final del evento. Ya sabes… Nathan trabaja mañana y tiene que coger un vuelo a primera hora si quiere llegar a tiempo. – Modo rápido para librarle del brindis y poder huir lo antes posible de aquel lugar.

En ese instante, los camareros comenzaron a entrar en la sala, y el hombre gordo (como buen gordo) salió corriendo a su mesa para pedir doble ración de todo. Los camareros dejaron en mitad de cada mesa una serie de entrantes a comprender y luego fueron pasando por cada invitado preguntando que tomarían. – De primero tenemos crema de velón con virutas de jamón, ajo blanco con tartar de tomate y vieria, gazpacho con cebiche de langostinos o ensalada de bogavante con salsa de almendras y aceite de naranja. – La cara de Fly era un poema, ¿Qué mierdas eran aquellas? Por eso no iba nunca a esas cenas, ahí comían niño muerto y con esos nombres ni lo notaban. – Luego pueden optar por carne o pescado. En carnes tenemos medallón de solomillo al vino tinto, rollito de pintada relleno de setas, cordero asado o terrina de cochinillo confitado. En pescados merluza a la sidra, salmón al hojaldre con salsa de marisco o pez limón con tomate. Todo puede ser acompañado con verduras salteadas o con patatas. – Más cara de asombro. - ¿Te lo sabes todo de memoria? – Preguntó fascinada. – Y yo que no me sé ni mi número de teléfono… - No te jode, no lo usaba, para sabérselo encima. El camarero rió y espero paciente a que ambos decidiesen. – Mmmm yo tomaré ensalada y cordero con patatas y las cosas raras esas que dijiste que llevaba. – Sí, parecía lo más normal, lo único normal que había oído. Seguro que Drake pedía cinco platos de cada. Puto gordo.

Una vez hubo atendido la mesa, se marchó tan rápido como había venido y ambos pudieron seguir hablando. – Luego no tienes que ir al brindis ese, nos vamos antes.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.900
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 702
Puntos : 527
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Vie Jun 13, 2014 12:22 am

A ver, no había de qué preocuparse, el pobre hombre no había recibido invitación, así que no aparecería por aquí a encontrarse con su alter-ego pobre, o sea yo. Asentí convencido a lo que me contó Fly. Tenía razón, iba a dejar de ponerme nervioso o iba a deshidratarme de todo lo que me sudaban las manos. No era muy ético esto que estaba haciendo, pero debía admitir que ahora mismo tenía la adrenalina por todo el cuerpo. No iba a ir Azkaban por esto, pero yo que sé… había algo ahí que te hacía ocultar algo, lo cual hacía que se volviera realmente emocionante. En ocasiones, al pensarlo, no podía evitar soltar una pequeña sonrisa. Y bueno, por el mase que parecía esta cena, en realidad le estaba haciendo un favor al Nathan ese. Quedaría de lujo ante los demás y estaría rascándose los huevines en su casa.

Le pregunté a Fly sobre el apellido al que se supone que respondía y le dejé caer que no estaría nada mal saber un poco del tío al que estoy suplantando. La verdad es que me dijo tantas cosas, sobre todo personales, que me dejaron callado sin poder decir nada. Di por hecho que no se trataba simplemente de un jefe, o un amigo. Pero aquello era tan contradictorio, parecía que sabía cosas personales del chico, por lo que asumía que lo más probable es que tuvieran una relación cercana. ¿Y luego me dice a mí que me haga pasar por él? Quizás se cabrearon… o en realidad Fly le espía y le robó la tarjeta de crédito y en realidad no le conoce. Pero no, seguía sin cuadrarme. Fue suficiente lo que me dijo como para dejar de insistir en saber quién era. Ya sabía un montón de cosas personales, mi nombre y mi profesión. ¿Qué más tenía que saber? Nada. Me fui por el único dato que era de ella, ya que pasaba de insistir más, ya que si me decía más cosas de este tío iba a terminar por saturarme. Además, dudo que mucha gente me pregunte cosas personales en un sitio como este.

¿Tú, fumando? Eso es malo para la salud —le dije con una sonrisa. Yo era el primero que lo sabía y llevaba dos años dejándolo. Bueno, actualmente llevo dos días. Poco a poco se hace le moco, o eso dicen. Aun ni me acuerdo de cuándo empecé, pero sé que fue por una buena razón. O simplemente una noche de juerga. La verdad es que la juerga al final te hace perder progresivamente la memoria… el alcohol tampoco es bueno—. Yo también lo hago. ¡Pero lo estoy dejando! Bueno, yo de yo. Tú ya me entiendes. ¿Cuándo empezaste a asesinarte? —dije sin darle más importancia. Me sentía incómodo hablando con mi voz sabiendo que poseía otro rostro. Aparte de que decir cosas sobre mí, estando ahí, a lo mejor no era lo más correcto. Le pregunté que por qué no venía el mismo a hacerle el favor y por su respuesta asumí que era porque no tenía ganas de verle. ¡Aquello era demasiado para mí! ¡Ya no tenía ni idea de nada! — ¿Y por qué te escondes de él, tía? ¿Te molestó o algo? ¿Irte a otra ciudad no es pasarse?—¡Y yo que sé! ¿Es lo más lógico no? La gente no se esconde porque se le apetece en otra ciudad, ¿no? Chacho, qué confusión más innecesaria. Mi mente estaba en máximo rendimiento, lo nunca visto. Ahora mismo me salía humo por las orejas del trabajo.

De verdad no lo entendía, pero bueno, borrón y cuenta nueva, que me voy a quedar tonto si quemo todas las neuronas hoy. Después de eso llegó un amigo de Fly y de Nathan y me saludó amigablemente. Yo hablé porque me miró y me sentí cohibido, pero por suerte Fly dijo algo mucho más convincente. En realidad no sabía si era convincente o de verdad. De hecho no tenía ni puta idea de lo que estaban hablando. Yo me limité a sonreír y dejé de prestar atención cuando nos contó la historia de su mujer Sophie. Anda, Sophie, ¿qué habría sido de esa mujer? La pobre, tuvo al peor novio de Hogwarts. A saber también que es de Jace, ese muchacho… antes de Hogwarts inseparables, en Hogwarts nos separamos y ahora… Ahora no sé ni si existe. Volví a prestar atención cuando Fly habló, haciendo la maniobra perfecta de cuerda huida. La miré orgulloso, ella sí que sabe. Cuando vinieron los camareros, el regordete se fue de allí tras una breve despedida y yo miré a Fly. Si este hombre conoce a estas dos figuras, es que en realidad Nathan no le hizo nada a Fly. Ergo, ¿están bien? O quizás le hizo daño sin que nadie se enterase y ella huyó de Noruega… En fin, máxima película que me monto yo solo. Los camareros llegaron a nosotros y yo atendí con la boca hecha agua. La primera en pedir fue Fly y tras que mi mente decidiera, hablé claro.

A ver pues de primero quiero la crema de velón con virutas de jamón. Sí, eso es lo que más llena, ¿no? —odiaba esos “Ó” en medio de los platos. ¿Acaso no pueden ser un “y”? De segundo plato me gustaban muchas cosas, pero teniendo en cuenta la complexión de este hombre, no parecía comer mucho. Decidí pedir lo más consistente, que parecía ser…— Y de segundo el medallón de solomillo al vino tinto. Pero el medallón más grande, ¿eh? Y… ¿No puede llevar verduras y patata? Las dos cosas. Sabes, la cena es muy importante y hoy tengo que coger un avión. Así que necesito estar alimentado. —le expliqué, basándome en la historia que Fly se inventó de que tenía que trabajar mañana para que las ancianitas que estaban al lado, que tenían la antena puesta, vieran que todo tenía sentido. Él camarero dijo que no había problema y, contento, se fue. Miré a Fly—. Es que hoy no comí mucho para aprovechar aquí. Y luego quiero esas alitas de pollo. —le dije, señalándole con el tenedor que acababa de coger de la mesa en plan amenazante. Era un gordo, pero no engordaba por mi metabolismo y porque todas las mañana me esfuerzo en hacer ejercicio para mantener la línea. Sobre todo corro, es lo más entretenido.

Cuando no estaba haciendo gilipolleces como la del tenedor, adoptaba mi pose-drake-neutral, es decir, pies unidos, manos entre las piernas y con un ligero balanceo mientras mi mirada curiosa se posaba en todos lados sin hacer absolutamente nada. Aclaró que no tenía por qué ir a ese brindis y me relajé tranquilamente en la silla. Comer e irnos, parecía el mejor plan del universo. Espera, mejor todavía: comer GRATIS e irnos. No me sentía especialmente en mi salsa allí, pero valía la pena sufrir un poco de nervios.

Menos mal, porque ya parezco ridículo haciendo como que atiendo a lo que dicen sin tener ni idea como para brindar por algo que no sé qué es. ¿Te imaginas que me hubieran dicho de brindar a mí? —sonreí e hice una melodía con los dedos en la mesa, impaciente porque llegara la comida. Aún quedaba mucho tiempo, seguro. Así que se giró en la silla, pasando un pie en el lateral y posando su mano en el respaldar para mirar a Fly directamente—. Recuérdame tomarme la siguiente tal. Que yo no me veo y no me doy cuenta… —le pedí, ya que si es por mí probablemente se me olvide y terminemos con alguien que no ha sido invitado allí dentro en el sitio de Nathaniel Jenssen. Como aún quedaba un largo trecho allí dentro, decidí preguntar por el regordete. Parecía simpático y a mí me caían bien la gente simpática—. ¿Y quién es ese tal Vladimir? Parecía conocernos bien. Y es el único que se ha dignado a mantener una conversación. Parece mentira, seré hombre de negocios pero la gente es muy sosa. ¿Ese Vladimir también es de Noruega?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 10.000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 429
Puntos : 327
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Sáb Jun 14, 2014 6:27 pm

Si la situación que estaba teniendo lugar en aquella estancia estuviera sucediendo en mitad de un cómic americano, alrededor de la cabeza de Drake sólo saldrían signos de interrogación de diferentes colores. Si por el contrario, estuvieran en mitad de un programa telebasura de Cuatro, continuamente sonarían onomatopeyas y saldrían recuadros con gente con cara de: What? Sí, algo así. Pero por suerte, ni aquello era un cómic, ni un programa de Cuatro, sino una cena, parcialmente seria, en mitad de uno de los Hoteles más importantes de Londres. O al menos según San Google. - ¿No jodas? – Su tono era de sorpresa, como si no supiera que fumar da cáncer. Como si no lo dejaran suficientemente claro las cajetillas de tabaco donde puedes ver frases que nadie lee sobre los problemas del tabaco y fotografías de pulmones negros o gargantas desgarradas. Pero claro, cada cajetilla era diferente. En algunas ponía que provocaba problemas con la erección, otras complicaciones con el parto… Vamos, que lo único que debías hacer para no morir era mirar bien la cajetilla y fumar de alguna que no diera cáncer, sino que te diera problemas de erección. Porque total, ¿A quién le importa su propia erección siendo tía? Seamos realistas, a las mujeres no se les levanta el pene. Principalmente porque no tienen uno. – Y yo pensando que daban super poderes o algo… He estado fumando para nada, ¡Jamás conseguiré transportar la mente de los demás al pasado o atravesar paredes! - Le dio un pequeño golpe en el hombro y negó con la cabeza. Drake comenzó a contar su apasionante historia de fumador anónimo. Si existían los grupos destinados para alcohólicos, ¿Por qué no podían existir para fumadores? Hola, me llamo Drake Ulrich y llevo dos horas sin fumar. A lo que todos contestarían: Hola Drake. Como si realmente a alguien le importara ese nuevo desconocido que está ocupando espacio en la habitación y aprovechándose de su oxígeno. – Sólo fumo cuando estoy estresada. – Se encogió de hombros. Odiaba el tabaco, se daba asco a sí misma. Pero cuando estaba agobiada o estresada, era algo que ayudaba a que se relajara. Algo que Nathan parecía no haber entendido con el paso del tiempo. – Y… No sé, creo que cuando me fui de Londres empecé. – No creía, sino que lo sabía a la perfección. Sabía por qué había empezado a fumar, sabía dónde había comprado su primera cajetilla de trabajo, de dónde había sacado el mechero y lo mal que se había sentido con la primera calada. Pero luego se había sentido más calmada. Más en paz consigo misma, y eso era lo que necesitaba en ese momento.

No pudo evitar soltar una pequeña risa ante la nueva ronda de preguntas de Drake. Le faltaba un foco y un aire amenazante para parecer un policía en mitad de un interrogatorio. – Es un asesino en serie, sólo busca víctimas bajitas y adorables. Entro en el perfil así que huyo haciendo la croqueta. – Bromeó. – No me escondo de él, la verdad. – ¿O sí? No, definitivamente no se escondía de Nathan, sólo quería espacio y tiempo. Espacio y tiempo para pensar, para ser ella misma en el lugar que quería. Estaba mejor allí, y eso que sólo llevaba un par de semanas en Londres. – Tenía que venir a Londres por lo de Matt y ahora no tengo muchas ganas de volver. Simplemente no me apetece que me coman la cabeza. Llámame loca, pero a veces uno necesita cambiar de aires. – No sabía si era eso. No sabía ni lo que pasaba por su mente. – Además, no me acordaba de él hasta que me dieron su invitación para esta mierda de… ¿Cena? Sí, para esta mierda de cena de ricos. – Agh, que poco le gustaban aquellas cosas. ¿No sería mucho mejor cenar una pizza en la cama viendo una peli? Joder, es que aquellos eventos no tenían ni pies ni cabeza, eran una mezcla entre Ned Stark e Irene Villa.

El hombre gordo habló y habló como si realmente a alguien le importara esa tal Marie con la que vivía su prometida Sophie. Sí, perfecto. A nadie le importa, ¿Por qué seguía ahí de pie contando su vida? Menos mal que como buen gordo, huyó haciendo la albóndiga cuando aparecieron los camareros. MENOS MAL. Porque sí, suelen ser muy simpáticos, pero coño, ese de simpático llegaba a ser pesado. Muy pesado. Y hablando de gordos… Drake comenzó a hacer alarde del agujero de negro que tenía por estómago. Fly lo miró aguantando la risa, pues parecía que su acompañante sólo pensaba en comer. Ah no, que sólo pensaba en comer, no es que lo pareciera. Ya que la única razón por la cual Drake había accedido a acudir a aquella cena era por llenarse el estómago. ¿Qué tipo de persona era? ¿Un vagabundo? Se imaginó a Drake acudiendo cada semana a un centro de ayuda para gente sin hogar en busca de un tercer desayuno. Maldito gocho come universos. – Esperemos que no acabes en el baño del avión evacuando todo lo que vas a meterte en el cuerpo ahora mismo. – Sí, muy sutil para decir en mitad de la mesa. En mitad de la cena. Y en mitad de una estancia llena de ricachones que seguro que acabarían escandalizados al oír cualquier comentario fuera de tono.

Cuando el camarero se fue, el chico aclaró porque pedía tanta comida. Eso no se lo creía ni él. – No mientas, todavía tienes manchas del perrito caliente que te has comido antes de venir a la cena. – No, realmente no. Pero no estaba de más meterse con su manera de comer absolutamente todo lo que se cruzaba en su camino. Seguro que si comenzaba la tercera guerra mundial él decidía montar una barricada en el Mercadona para comer todo lo que hubiera en aquel sitio y no compartirlo con nadie.

- Después de la cena, dudo que seas capaz de levantarte a hacer un brindis. – Negó con la cabeza. Maldito, que capacidad tenía para comer. – Hubieras acabado brindando desde el suelo, sujetándote la barriga con una mano y con la otra comiendo tarta. – Cogió una servilleta y la comenzó a partir en trozos pequeños, dejando cada uno de estos sobre sus piernas, en el vestido. – Además, ridículo pareces siempre, no sólo hoy. – Dijo sin levantar la vista de la servilleta que estaba destrozando.

¡Ah! La poción, sí. Como no se la tomase las cosas iban a ponerse divertidas. Sería gracioso ver cómo comenzaba a destrozarse su cara en mitad de la cena. – Teniendo en cuenta que dura en torno a una hora… Yo que tú me estaría tomando la dosis ya. Además, te está saliendo ese ridículo bigote tuyo. – Y eso sí era cierto. Había levantado la vista y se había topado con Nathan con bigote de Drake. Algo muy tétrico, la verdad. – Es un amigo de Nathan, estudiaron juntos y no suelen verse muy a menudo, por lo que cuando Vladimir aparece, no hay quien lo soporte. De verdad, ese hombre no se calla, yo creo que le dan cuerda o algo.

Mientras hablaban, llegaron los camareros y la cara de Drake se volvió como la de un depredador en busca de su víctima. Fly aprovechó ese momento para hacer alarde de su comportamiento infantil en muchos casos y echó los restos de servilleta sobre la cabeza de Drake. – Tienes caspa. – Dijo antes de romper a reír al tiempo que los camareros colocaban el primer plato sobre la mesa. –Deberías cambiar de champú. – Sí, toda una niña en muchas ocasiones.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.900
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 702
Puntos : 527
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Lun Jun 16, 2014 4:26 pm

Solté una sonora carcajada cuando Fly se puso dramática diciendo lo de los súper poderes gracias a fumar. Sí, vale, soy experto en decir a veces obviedades, pero es que a veces la gente se empeña en no verlas. Como yo mismo. Pero no sé, a veces hace falta alguien que te diga las pequeñas cosas evidentes que siempre están ahí, para que no las olvides. A mí me servía. Pero debía admitir que en muchas ocasiones daban pie a burlas como la que Fly acababa de protagonizar. La miré con cierta reprobación, pero con una simpática sonrisa en el rostro. Yo habría empezado a fumar más o menos por la misma época, después de graduarme parece que todo fue de mal en peor. Que si mi hermano enfermó, que si en Italia las cosas no estaban demasiado bien… Al final la única opción fue independizarme y buscarme un trabajo súper cutre para poder mantenerme por mí mismo.

Fly dijo que era un asesino en serie y yo pegué un golpecito a la mesa en plan: “lo sabía”, antes de escuchar cómo decía que en realidad no se escondía. No se notaba. Estaba en Londres y me había dicho que le suplantara sin avisarle. ¿Por qué lo habría hecho si no se escondiera de él? Escuché su explicación sobre el quedarse en Londres y no volver. Parecía lógica pero a mí me parecía una soberana tontería. Las cosas no se arreglaban yéndose de un lugar y no volviendo. Si no avisa a este tal Nathan de que no va a volver, va a seguir esperándola (lógica aplastante). Aparte de ser horriblemente feo, era de mala persona. Me sentía mal por el pobre al que suplantaba. Yo no era nadie para decirle lo que hacer. Ya era mayorcita, pero en realidad los actos son los que definen a la gente. Aunque claro, si ya lo hizo una vez hace ocho años, pues por qué no iba a repetirlo… No sabía de qué me sorprendía. Me encogí de hombros a lo que me explicó, frunciendo los labios en un gesto indiferente.

Bueno, ahora que te acuerdas de él pueds mandarle un carta diciendo: “Gracias por pagarme mi estancia, probablemente no vuelva. Con cariño, Fly. PD: mándame el erizo.”  —dejé de poner comillas— Que seguro que echas de menos al erizo.  —sonreí y aparté la mirada hacia el frente, viendo como nuestra mesa ya terminaba por llenarse.

No tardaron en llegar los camareros a pedir nota. Si hubiera sido por mí me hubiera pedido toda la carta y más, pero como es comprensible, aquello era benéfico para OTRA GENTE. No para la gente que estaba allí dentro y aparentaba ser rica cuando en realidad es pobre. Me conformé con un plato de cada y luego miré a Fly de reojo cuando se fue el camarero.

¿Ah sí? Y yo preocupándome por el chocolate del donut…  —alcé una ceja, aclarando que estaba de broma. Ojalá me hubiera comido un donut o un perrito, estaba hambriento.

Para variar, Fly siguió metiéndose conmigo. Si es que tenía una habilidad nata para meterse conmigo. Me da que nos compenetrarnos precisamente por eso. A ella le gusta meterse con la gente, y yo soy alguien con el que se suele meter mucho la gente. ¡Si es que es perfecto! Como ahora tenía un poco “las de ganar” gracias a mi nueva apariencia y que parecía que allí casi todos me conocían, es que debía de ser alguien relativamente importante en el mundo de los negocios, así que me giré hacia Fly y le di un golpe en la nariz haciendo palanca con el dedo índice y anular, haciendo que levantara la vista de ese trance que tenía al romper la servilleta.

Un respetito, que gracias a mí te quedas en Londres. A ver si no voy a pagarte la estancia. ¡Que soy un hombre de negocios muy rico, mujer!  —y en ese mismo momento las ancianita de al lado nos miraron. Yo las miré, sonriente y señalé a Fly con el pulgar—. Se hace la difícil. Tiene una lengua viperina.  —y me encogí de hombros como si la culpa fuera de ella.

Después, aprovechando que los camareros habían traído las típicas copas, cogí una botella de cristal con agua que estaba en medio de la mesa y me eché un poco en la copa. Me saqué del bolsillo interior la siguiente dosis y me la bebí tranquilamente, bebiendo después agua para quitarme ese repugnante sabor. Las ancianitas volvieron a mirarme. Se pensarán que me tomo estupefacientes.

Es para la cabeza. Estoy enfermo. Sois unas cotillas, ¿lo sabéis?  —las ancianas, sonrojadas, viraron la vista hacia los camareros que estaban a su derecha. Aproveché para refutar a Fly algo que había dicho sobre MI BIGOTE. Miré a la chica—. ¿Y qué le pasa a mi bigote? Es súper sexy. ¿No te gusta? 

Justo ese momento el camarero fue a ponerme el plato y sentí como algo caía sobre mi cabeza, al sonido de la afirmación de Fly para decirme que tenía caspa. Veo como un trozo de servilleta me cae por la frente hacia abajo y miro a Fly con la cabeza llena de mierda. Si es que estas cosas sólo se le pueden ocurrir a ellas… A veces le daban unos trabes de niña pequeña que aparte de hacerla adorable, a veces eran odiosas. En aquella ocasión como no era yo, me dio exactamente igual hacer un poco el ridículo. Me sacudí esa mierda hacia atrás intentando evitar partirme el culo, ya que quedaba muy poco serio que me riese por eso. Las ancianitas volvieron a mirarnos y yo puse los ojos en blanco.

Creo que ese tal Nathan triunfa con las ancianitas. ¿Has visto cómo me miran? Me aman. Soy todo un galán. Incluso con caspa  —añadí en bajito al oído de Fly. Cogí los cubiertos y me puse manos a la obra  a comerme el primer plato, no sin antes mirar a todos los de la mesa y, con una alegre sonrisa desearles un:— ¡Buen provecho!  

Definitivamente ahora mismo me la sudaba muchísimo lo que hacer. No era yo, ¿qué iba a pasarme? Si normalmente me la sudaba el hecho de hacer el gilipollas en cualquier lugar porque seguramente no vuelva a ver a esa gente nunca más, mucho más lo era si encima portaba otro rostro. Un rostro que encima parecía medianamente importante.

¿Entonces el plan es terminarse esto, terminarse el segundo plato y esfumarnos como si nunca hubiéramos estado aquí? Yo creo que es un buen plan, utilizando las alitas de pollo como postre. ¿O quizás un helado?  —cogí la cuchara y empecé a comerme la crema—. O las dos cosas  —dije tras tragar aquella crema que simulaba el magma volcánico y que me quemó toda la garganta. De ahí que me hubiera salido incluso una lagrimilla y mi voz se hubiera entrecortado.— [i] Ah. Y tu minibar.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 10.000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 429
Puntos : 327
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Lun Jun 16, 2014 6:03 pm

Toda persona merecía una explicación. ¡Y ella se la daría el día que se acordara! Era una persona carente de memoria, para que engañarnos. Cuando cogió el vuelo a Londres ni si quiera se había planteado no volver, por eso tenía allí todas sus cosas y no había demostrado intención alguna por recuperarlas. Pero una vez pisando tierra se fue dando cuenta de lo poco que necesitaba a la persona que había dejado allí. Se fue dando cuenta de que era feliz. Sí, no estaba agobiada por Nathan, como solía estarlo. Claro que le quería, pero ahora solo le veía como un amigo con el que había pasado grandes momentos. Un amigo con el que no quería volver a estar como pareja. Ni como amigo. Estaba un tanto hasta las pelotas de sentirse enjaulada, como si no pudiera hacer lo que quisiera teniendo veinticinco años. Negó con la cabeza ante las palabras de Drake. – Tienes razón. Pero no he tenido tiempo ni para acordarme y decirle que viniera aquí esta noche era muy precipitado. No te pido que lo entiendas, pero sí que respetes lo que hago. – Aquello si lo dijo de manera seria. Apreciaba  mucho a Drake y sabía que su opinión siempre era útil. Pero esta vez tenía que pensar en ella misma. – Sé que suena egoísta, pero necesito tiempo para pensar cómo decir las cosas y luego hacerlo. Decirle lo de la cena era demasiado pronto. Además… ¿Por carta? Venga Drake, hasta yo tengo mis límites. – Rió. Apreciaba a Nathan y quería cortar la relación con él, pero no quería hacerlo de ese modo. Había sido infantil ni acordarse de él en ese tiempo, pero ella no tenía la culpa de aquello. Sólo había servido para darse cuenta de cómo eran las cosas. – Y realmente no ha pagado nada… Se lo dan gratis. – Se encogió de hombros y rió, intentando suavizar las cosas.

La gente de la mesa les miraba como si fueran un entretenido programa de televisión. Como si sus conversaciones no fueran lo suficientemente interesantes como para tener que meterse en las de los demás, algo que sacaba un tanto de quicio a Fly. – No, el chocolate te lo has quitado bien. Al menos de los labios. – Siguió la broma. Tampoco le podía extrañar que se hubiera puesto hasta el culo de comida antes y ahora siguiera con hambre. Vamos a ver, era Drake, jamás decía que no a la comida. Era totalmente normal que hubiera pasado por un bufet libre antes de ir a la cena. Aunque era improbable con su sueldo de Ministerio de Magia. Que así a lo tonto, por mantener el control del mundo mágico, se les pagaba una mierda. – Eres imbécil. – Dijo la chica negando con la cabeza cuando Drake, con el cuerpo de Nathan, comenzó a contestar a las ancianitas chismosas. Parecía que a partir de los sesenta años se encendía un chip en tu interior y te obligaba a ser un cotilla. Aquella gente ya no tenía vida, del mismo modo que no tenía control sobre su vejiga. Vamos a ver, tú cuando cumples sesenta años te llega una carta anunciándote que puedes ir a Benidorm con el resto de personas de tu edad, a gastarte la pensión vitalicia en barcos y putas, y que tu vida coherentemente ha terminado. Entonces, a partir de ese mismo momento, te dedicas a levantarte a las seis de la mañana para ir el primero al médico, aunque no te duela nada. Sólo vas porque no tienes nada mejor que hacer y porque sientes satisfacción contigo mismo al ser el primero en cruzar la puerta del médico cuando lo abren. Pero, ¿Qué les pasa a los viejos? ¿Se creen que por llegar los primeros al médico les van a dar una medalla por su supervelocidad y los van a llegar a las paraolimpiadas? No señores, no se confundan.

Tu bigote es tan atractivo como un dulce perrito recién atropellado por un camión. – Abrió los ojos y parpadeó más de lo normal, como si pretendiera ser adorable cuando en realidad se estaba riendo en su cara. En realidad si era sexy, pero decir sexy no es sexy. Y no pensaba decírselo, que luego se le subía el ego y no había quien lo soportase.

Los platos quedaron sobre la mesa y Drake no pareció molestarse demasiado por el hecho de tener toda la cabeza cubierta de papel. Fly se encogió de hombros y movió la ensalada con el tenedor. – Claro, ahora eres guapo, es algo a lo que no estás acostumbrado. Las mujeres ahora se fijan en ti, ¿Puedes creerlo? – En realidad Drake era jodidamente atractivo, pero prefería molestarle diciéndole que no. Además, estaría fuera de lugar decirle: “eh, pues a mí me gustas más sin poción, es más, estás bien bueno”. No, no era plan. Eso quedaría en sus pensamientos y en la mente de todo anormal que lea esto. Porque sí, tú, persona que estás leyendo esto cómodamente desde tu habitación, eres anormal. Desde el cariño, claro.  

- Sí, creo que lo vas pillando. – Probo la ensalada sin demasiado entusiasmo. Aquello era soso. Muy soso. Las ensaladas si no eran césar eran sosa, más sosas que un andaluz sin gracia. – Cuando acabe la cena, todos te habrán visto y nos podremos sir con la excusa de que trabajas. Subimos a la habitación, te llevas lo que quieras del mini bar y te desapareces. – Volvió a pinchar la lechuga. Pobre lechuga, y los vegetarianos que sólo se alimentaban de cosas como aquella no tenían corazón. Matar lechugas y robar el alimento a los animales. ¡Já! Ni ellos se creían que no comían carne por amor a la naturaleza. – Y cuando quieras te invito a las alitas. O a lo que quieras. – Se encogió de hombros y siguió comiendo. Le debía una bien gorda, unas alitas de pollo no compensarían aquello.

Los camareros volvieron quince minutos después con el segundo plato y la cara de Drake era otra vez la de un devorador hambriento aguardando por su presa. – Creo que no llego al metro sesenta por no comer tanto como tú. ¿Crees que estoy a tiempo de crecer? – Sí, Fly medía un metro cincuenta y cinco centímetros para ser exactos. Era un puto Hobbit, efectivamente.

El gordo volvió minutos después a pasar por la mesa. Parecía que ya había acabado con su comida e iba a devorar a los invitados. Sus pasos resonaban como si fueran los tambores que anunciaban el juicio final. Tenía hambre. – Hombre Nathan, ya has vuelto otra vez. Que rápido has vuelto del baño. – Se volvió a marchar sin devorar a nadie. Había dos opciones, que el verdadero Nathan estuviera allí o que el gordo se hubiera puesto hasta el culo de vino. Por alguna razón, veía más factible la primera. – Me duele el estómago. ¿Qué tal si nos vamos ya? – Dijo intentando buscar un método de salida rápida. Fly usó cuerda huída. Parece muy efectivo.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.900
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 702
Puntos : 527
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Miér Jun 18, 2014 3:49 am

Si la verdad es que me pasé. Drake, te pasaste… Nadie en este mundo es tan cutre como para cortar por carta. O por teléfono. O por correo electrónico. Seguro que había gente que cortaba por señales de humo o telegrama. Fly no utilizaría ninguno de esos métodos, aunque al parecer le costaba más decidirse de lo que parecía. Por todo lo que estábamos hablando la verdad es que ya asumí que Nathan era algo así como una pareja, ¿si no qué más daba no avisarle? Familia no parecía ser (A NO SER QUE HUBIERA UN HIJO DE POR MEDIO), por lo que si debía avisarle con tanta urgencia, es que había algo más sentimental por medio. Me dio pena por el pobre Nathan, estaría esperando la mínima nota de Fly o algo. Llevaba ya par de días largos en Londres, en realidad no sé cuántos, pero yo que sé, yo estaría preocupado. Pero como decía Fly, debía respetar lo que hacía y eso haría. Al fin y al cabo, yo no iba a llevarle la contraria… Sólo hace falta ver que he aceptado disfrazarme de alguien que no tenía ni idea de quién era para hacerle un favor… Está claro que para mí lo que haga será lo que debería hacer… No sé tampoco mucho de su vida, por lo que tampoco iba a meterme. Simplemente soy un viejo amigo ayudando a una vieja amiga.

Lo entiendo y lo respeto. No soy TAN cortito. —le guiñé el ojo amistosamente, para quitarle fierro al asunto. Resalté el “TAN” porque sabía que ella añadiría algo respecto a lo corto que puedo llegar a ser a veces. Y es verdad, por lo que mejor reconocerlo previamente—. Si ya, si necesitas tiempos mejor no precipitarte. Pero me da pena. ¿Si quiera sabe dónde estás? —le pregunté, más como curiosidad que por otra cosa.

Debía de ser un hombre de lo más poderoso. Odiaba los ricos que, siendo ricos, encima no pagaban. ¡Manda cojones! Y luego los pobres pagamos por todo. Si es que el dinero en el mundo está mal repartido. Y los pagos también. No sé a quién se le ocurre poner los alquileres tan caros. Malditos muggles que no tienen consideración por los que cobramos galeones.

Al parecer no le gustaba mi bigote y por un momento me llevé la mano a dónde se supone que debiera estar. Me toqué y no tenía nada. Se me hacía raro. Por norma general las mujeres prefieren a los chicos con barba, pero yo no me la dejaba por eso. Era un hombre con poco bello facial, por lo que si me salía, aunque fuera poco, me lo dejaba, ya que consideraba que no me quedaba tan mal. Era un poco por vago. Bueno no, un poco no. Era totalmente por ser un maldito vago que prefiere estar tocándose el huevo izquierdo tirado en su sofá. Pero quizás debería hacer un esfuerzo si tan feo es. Si Fly dice que es como un perrito recién atropellado por un camión… supongo que en vez de feo podrá significar que es gracioso, ya que su sentido del humor a veces es de lo más peculiar. Miré a Fly con cara de pocos amigos (o más bien cara de “are you fucking kidding me?”) cuando me dijo que ahora estaba mucho más guapo. ¡Já! Admitámoslo, mi sex-appeal es insuperable, pero sólo algunas parecen darse cuenta de él. En aquel momento lo que tenía era pose de hombre de negocios sexy, pero nada… Si Drake Ulrich fuera un hombre de negocios, también me llevaría a todas las ancianitas.

El plan de Fly me parecía bien. En realidad no me gustaría coger su mini bar e irme a tomármelo yo solo a mi cutre habitación o a algún local basuriento. Me lo pasaba bien con ella, pero en verdad tenía razón, lo mejor era largarme luego.

Me parece bien. Pero para comer, que para cenar me sientan mal. —le hice saber con algo de diversión—. También podrías invitarme al cine. Yo creo que me lo merezco, aparento muy bien de Nathan… —eso lo susurré, ya que sería confuso que alguien me escuchara. Además, dentro de nada se estrena la nueva de los x-men, en dónde aparece Shadowcat. Esa mujer era la más sexy del universo. Creo que tengo predilección por las mujeres de baja estatura. Sonreí ante su intento de seguir creciendo ya a esta edad—. Fly, creo que por mucho que lo intentes no podrás ocultar tu enanismo a esta edad. Quizás si le pides consejo a los gnomos…

Pero no me dio tiempo de terminar, ya que Vladimir volvió a interrumpirnos. Aquel hombre debía de comer muy rápido o le servían las cosas antes que a mí. ¿Por qué él ya comió y yo no, eh? Seguro que a él le dieron dos platos de cada… Sin embargo, lejos de preocuparme mucho más por la comida, sonreí lo que parecía sorprendido por su comentario. ¿Fui al baño y no me enteré? Me entró un susto que se me subieron los huevos y se me pusieron como corbata. Vladimir siguió de largo sin que ninguno de los dos dijese nada. No miré a Fly, de hecho estaba en una especie de shock o trance mirando a mi deliciosa crema, pero si escuché lo que dijo mi amiga. Es la mejor huida jamás inventada por el hombre humano.  Me levanté rápidamente, haciéndome hacia atrás, para darle la mano a mi compañera y ayudarla a levantar. Miré a las ancianas.

Nos vamos, la chica no se encuentra bien y hay que cuidarse. —hice que Fly se levantase de un pequeño y suave tirón y dejé que ella fuera primero hacia NO SABÍA DÓNDE, por eso dejé que fuera primero. Además, estaba estresado. Como Nathan viera a su doble podría darme un parón cardiaco sin problema ninguno. Y eso que auror y estoy acostumbrado a emociones fuertes. Pero yo que sé, en realidad cuando las cosas vienen así de rápido me asusto. Si ya me lo espero, pues no.

Fly me arrastró hasta fuera de aquel gran lugar con grandes mesas y demás, saliendo por una puerta en dónde estaba el típico segurita muggle que es menos autoritario que nadie. La puerta del baño de hombres se abrió y salió Nathan con la mirada fija en sus manos, secándoselas con un pañuelo que tiró en la basura que tenía al lado. Mi cara por lo menos era algo así como una epopeya que expresaba esa fina línea entre el pánico y el estrés. Por suerte tuve un tiempo de reacción récord y me di la vuelta tranquilamente, dándole la espalda a mi doble para meterme en el ascensor que tenía a pocos pasos de mí. Me había olvidado hasta de Fly, yo estaba actuando por supervivencia. ¡No debí haberme tomado esa última dosis, coño ya! Apreté un botón aleatorio de casi la última planta, para que el ascensor me alejase de allí de los muggles para poder huir a cualquier sitio alejado de ese tal y REAL Nathan. Cuando me di cuenta de que Fly aun estaba conmigo. Qué sorpresa, oye. La miré con gesto acusador, entrecerrando los ojos. Era gracioso, porque ahora, entre que Nathan era mas bajo que yo y ella llevaba tacones, no le sacaba la altura que normalmente le saco. Parecía más alta.

Con que no iba a estar, ¿eh? Parece ser que no eras la única que le informaba de este acto tan importante. —me quejé, pero no le di más vueltas porque en realidad era consciente de que ella no tenía la culpa. Me apoyé en la pared del ascensor, notando como mis huevos acorbatados volvían a su lugar de origen—. Que me muero. Nunca fui bueno en pociones y ni me acuerdo. ¿No hay manera de quitarme su aspecto ya?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 10.000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 429
Puntos : 327
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Miér Jun 18, 2014 1:14 pm

La castaña se alegró al oír como Drake puntualizaba en que no era “tan cortito”. Eso sólo podía significar que por fin había asumido que era un tonto cortito, y no precisamente en lo que a altura se refiere. Porque todo lo que tenía de altura, le faltaba de cerebro. O al menos eso aparentaba. No tenía cara de ser el típico rubio tonto (principalmente porque no era rubio), pero aparentaba tener al menos dos dedos de frente. Algo  que en cuanto a inteligencia no tenía. De tamaño de la frente sí, pero eso no venía al tema.

En lo referente al tema de la carta, pareció haber recapacitado en sus palabras. Hombre, también estaba la idea de mandarle un email en cadena, de esos que si no mandas a patata número de personas se morirá tu madre, o algo por el estilo. Pero en este caso podía añadir el te dejará tu futura prometida, la cual se ha ido a Inglaterra y no tiene intención alguna de volver por casa porque está hasta las pelotas de ti. Sí, seguro que no se esperaba que aquella predicción se cumpliera. También estaba la opción de enviarle un paquete lleno de galletitas de la suerte, de esas que te dan en los restaurantes chinos al final de la comida (en las películas, porque lo que es en los restaurantes, como mucho te dan servilletas de esas con olor a limón) y que en los papelitos pusiera: hoy lecibilás una mala noticia de un sel quelido. Sí, todo con eles, porque está claro que los chinos escriben igual que hablan, con ele en lugar de erre. No utilizan esos simbolitos tan raros como los japoneses. No, no. Ellos escriben como el resto del mundo pero con ele. Porque pueden. – Mmm… Claro. – Se encogió de hombros. – Sabe que me fui por lo de Matt, supondrá que sigo aquí por eso y no porque no quiero verle la cara otra vez. – Era irónico teniendo en cuenta que en aquel momento Drake tenía la cara de Nathan. En los pocos años que llevaba con Nathan, no habían tenido grandes discusiones o problemas, pero era cierto que no se sentía del todo cómoda, no podía ser ella misma sin que de algún modo él juzgase todo lo que hacía. Que tachase sus comentarios de infantiles o su comportamiento de irracional. ¿Qué le importaba a él? Ella quería disfrutar de SU vida, ¿Por qué tenía que cortarle las alas un tío? Encima, un tío. No un erizo, que al menos son adorables. Pero bueno, con el tiempo se había ido acostumbrando y el cambio de nuevo en Inglaterra le hizo ver que no necesitaba a alguien como él a su lado. Que podía vivir sin necesidad de alguien que estuviese controlando continuamente el cómo era y el cómo se comportaba. Si tanto quería una chica educada y perfecta, que se comportara cual ricachona pija, que hubiera salido con una así y no con una inglesa sacada de un barrio de lo más común de Liverpool. – Después de esta, me hago lesbiana. Seguro que me va todo mejor. – Bromeó.

No pudo evitar soltar una pequeña risa ante el comentario del pollo, no se imaginaba decidir invitar a Drake a cenar y que se negara porque le sentaba mal. No. Si le proponía ir a tomar pollo cualquier noche, estaba segura que no diría que no, a no ser que tuviera un plan mejor. Cosa que viniendo de la persona más vaga del planeta, era bastante extraño. Su mejor plan podría resumirse en pasar la noche en el sofá comiendo comida precocinada y palomitas de microondas. Benditos muggles, en ocasiones hasta inventan cosas buenas. Aunque claro, ¡Las palomitas tenían su complicación! Porque si nunca las has hecho y estás tú solo, cara a cara con una bolsa de palomitas de microondas, la cosa no es tan sencilla como la pintan. Debes situarlas por la cara indicada… ¡Y hay personas que eso no lo ven! Y no lo digo por tener dos amigos que no saben ni hacer palomitas y hablo de su propia experiencia. No, no. Tampoco hablo de esas personas que deciden calentar arroz en un puto bol de cerámica sobre la vitrocerámica.  Esos mismos que meten macarrones, recién sacados de la bola, en un recipiente de cristal y lo meten en el horno. Así a lo loco. Con dos cojones. - ¿Qué te crees que soy? ¿Gringotts? – Alzó ambas cejas. Vale que le debiera una, pero eso ya era echarle morro. – Además, el cine siempre me ha sonado muy a cita donde todo es oscuro y puedes meter mano al otro… Mejor vamos al zoo a ver a la familia de tu mono. – Añadió mirando a las señoras que seguían cuchicheando y mirando hacia ellos. – Tío, ¿No tienen nada mejor que hacer que mirarnos? – Preguntó la chica mientras movía la mano en forma de saludo a las señoras. En ese momento, se callaron y dejaron de mirar, avergonzadas por aquello. – Les debe extrañar que estés tan simpático. No es algo que se vea todos los días. – Río. Totalmente cierto. Nathan tendía a tener cara de pocos amigos y no se dignaba a saludar a la gente que no consideraba merecedora de su aprecio. Pero bueno, tampoco podía juzgarle, cuando ella vivía en su propio mundo de arcoíris y erizos de colores.

Vladimir era de esas personas que siempre traían malas noticias. Bien porque cada vez que hablaba te entraban ganas de pegarte un tiro entre ceja y cera, o bien porque siempre que abría la boca era para decir alguna desgracia. Como en aquel momento. Nathan parecía haber descubierto lo de la cena benéfica y había decidido acudir. Ahí, a lo loco. ¿Por qué? ¿No tenía nada mejor que hacer? Parece ser que no, que cuando Fly no estaba dando por saco por Noruega, él no tenía a quien echar en cara su comportamiento.

Drake y Fly reaccionaron instantáneamente. Se levantaron con la excusa de que ella se encontraba mal y salieron del lugar, sin importarles mucho el resto de la cena o de los invitados. Conociendo a Drake, seguiría pensando en la comida que había dejado en el plato, pero por parte de Fly, todo el hambre que podía haber llegado a tener en aquel momento había desaparecido. Ahora lo que tenía era un nudo considerable en el estómago. Como se enterara de que le había mentido y que no le había avisado de la cena, las consecuencias no iban a ser precisamente agradables. Cruzaron la puerta por la que habían entrado y esquivaron a un Nathan real que salía del baño. En ese momento Drake había llamado al ascensor (por el botón, que no a gritos) y este no tardó demasiado en llegar. Fly le dio un empujón para que entrara más rápido y ambos huyeron hacia un piso desconocido por el simple hecho de alejarse del vestíbulo, donde el verdadero Nathan estaba. – Joder. – No pudo decir más. Apoyó la espalda contra el espejo del ascensor y miró hacia Drake, el cual estaba más pálido de lo normal – Y yo que sabía. Pensaba que tenía mejores cosas que hacer que venir aquí y más cuando robaban su invitación para que no le llegase. – Balbuceó. – Seguro que ha sido Vladimir, ese hombre no sabe mantener la boca cerrada. – Añadió pulsando el piso 10, que era donde ella se alojaba.

No tardaron demasiado en llegar a aquel piso y salir por la puerta en busca de la habitación. Al menos ahí no podría entrar, o eso quería pensar Fly. Y allí Drake podría desaparecerse sin problema de que nadie le viera. – No, dura una hora. Un poco más, un poco menos… - Negó con la cabeza. – Igualmente, estás volviendo a ser tú de nuevo. – Desde la anterior dosis al principio de la cena ya había pasado más de una hora, y el Drake con aspecto de Nathan estaba más alto que el Nathan normal y con el bigote saliendo de nuevo bajo su nariz.

Abrió la puerta y la cerró rápidamente una vez estuvieron dentro. – Va a matarme. – Dijo algo asustada. Vale, tanto como matarla no, pero aquello no iba ser agradable. Nathan no tenía un carácter precisamente apacible. Ni si quiera se preocupaba en escuchar lo que los demás tenían que tener, sino que se limitaba a actuar según sus convicciones. Seguro que era por haber estudiado en un colegio donde se daba tanta importancia a las artes oscuras. No había duda. Bueno, sí la había, pero no viene al caso. – Vete y ya te daré todo el mini bar otro día. O cógelo, como quieras.

En aquel momento la puerta se abrió de par en par, dando paso a un Nathan enfadado y con cara de pocos amigos. – Te pasas tres semanas fuera y no tienes la poca decencia de decirme que tardarás en volver. – Cerró la puerta de un portazo y Fly dio varios pasos hacia atrás sin perder de vista a Nathan. – Vale que seas  una puta cría, pero podrías hacer algo inteligente por una vez. – Odiaba aquello. Siempre tenía que ser duro con ella, tan duro que llegaba a hacer daño. Era consciente de que su comportamiento no era el indicado en muchas ocasiones, pero tampoco merecía aquello. – Y además te traes a otro. Eres una estúpida. – Gritó el hombre. Nathan tenía un carácter horrible cuando se enfadaba, y siempre tenía que intentar controlar todo lo que los demás hacían. Una de las razones por las cuales Fly no pensaba volver. – Vete a la mierda, Nathan. – Dijo Fly, cuyas mejillas habían adquirido un tono más rojizo de lo habitual. – ¿Cómo te atreves a… - Antes de que terminara de hablar, la chica lo interrumpió. - ¿A decirte que eres un imbécil? ¿A no volver a Noruega en lo que me queda de vida? – Sus cojones, ella pensaba recuperar sus cosas. Aunque siempre podía pedirle a algún vecino que se colase en plan ninja a por sus cosas y se las mandara. Tampoco era un problema. – Hemos acabado. – Añadió, y dicho esto tomó a Drake por la mano y ambos se desaparecieron de aquel lugar, tras los gritos de Nathan, los cuales ni se llegaban a entender.

Segundos después aparecieron cerca de un pequeño parque situado cerca del Big Ben. Fly soltó a Drake y se sentó en un banco, notando como la lluvia que había comenzado a caer, mojaba su ropa. No le importaba mucho. Se quedó mirando a la nada, pensando en gilipolleces incoherentes, y por otro lado, en que por fin había acabado con todo aquello.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.900
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 702
Puntos : 527
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Sáb Jun 21, 2014 4:34 am

En realidad me parecía mucho más entretenido el zoo que el cine. ¿Cómo no se me ha ocurrido a mí? El cine está bien, pero teniendo fibra óptica, mucha imaginación y compañeras cinéfilas, no necesito gastarme el dinero en verlo en pantalla gigante. Yo ya tengo una pantalla gigante y un sofá mucho más cómodo. Lo de meter mano es verdad, pero no iba a meterle mano. ¿Yo, metiendo mano? ¡Já! Pero si soy lo más cortado del universo y eso que ya a ella, en sus tiempos, le metí mano. Pero ahora era diferente. No sé… era diferente. ¿Era diferente, no? El caso es que parecía ser diferente.

Nos fuimos de allí cagando leches. Jamás había entendido esa expresión: “cagando leches”. ¿Y eso, por qué razón, es traducción de ir rápido y con prisa? No tiene sentido. A no ser que la leche en contacto con el metano cree algún tipo de reacción que haga que salga disparado hasta saber dónde… Tiene tan poco sentido como la expresión “como pan”. Ya sabéis, esa que es “joder, este problema de matemáticas me salió como pan”. ¿Hola? ¿”Cómo pan”? A ver, hasta donde yo sé “Cómo” se designa para comparar y el “pan” es… simplemente eso, pan. Comida. Un pan. Había cosas como esas que hacían que mi cerebro explotase. A saber con qué otra cosa se puede comparar un pan para que tenga sentido esa frase. Ninguna, ninguna cosa.

El caso es que salimos cagando leches de allí y nos metimos como pan en el ascensor. Una vez allí me relajé en la medida de lo posible, ya que había visto a mi doble en frente mía sin que se diera cuenta de mi presencia. Me sentí ninja, pero esa pequeña gratificación no me arreglaba nada. No dije nada a pesar de que le echó la culpa a Vladimir. Ese pobre regordete no dejaba de darme disgustos, lo siento señor, pero le odio. No añadí nada, ya que estaba aún pensando en las consecuencias de que me pillasen suplantando la identidad. Aunque ahora pensando… ¿qué van a hacerme los muggles? Nada, fliparían. Así que en parte me tranquilicé más al escuchar que ya estaba volviendo a ser yo.

Llegamos a su habitación de hotel y podría haber recitado una epopeya sobre lo fantástica y enorme que era. Pero por el contrario, aún estaba medio trincado, con el estómago a medio saciar y con un mal cuerpo por aquella desagradable situación, por lo cual sólo pudo comentar con respecto al minibar.

Me lo das otro día. —dije, puesto que era lo más cómodo para ambos. Y no me hacía nada de ilusión bebérmelo yo solo, la verdad—. Veras…

Intenté decir algo más, pero mi débil voz la tapó un gran portazo proveniente (evidentemente) de la puerta. Miré hacia allí al momento y vi cómo, el que antes era yo, entraba directo hacia Fly. Me quedé inmóvil en dónde estaba, ya que aquello había pasado jodidamente rápido para mí. Las palabras del hombre me molestaron hasta a mí, probablemente porque en aquellos momentos yo era del “team Fly” y Nathan era el malo. No sabía exactamente lo que habría pasado entre ellos, pero si Fly me abandonase, no la trataría tan mal. ¡Bueno oye, de hecho me abandonó y la trato muy bien aun así! Pero aquello no era lo mismo y no me hacía falta más que ver el rostro de mi amiga para darme cuenta de eso. Estaba mal y me sentía fatal siempre que veía a una amiga mal y no poder hacer nada por remediarlo. Por un momento parecía que, por las palabras del hombre, aquella “discusión” la ganaría (contra todo pronóstico y tópico) el chico. Pero no, Fly hizo lo que tenía que hacer: cortar aquello de raíz. Le mandó a la mierda en todos los sentidos y no tardó en sujetarme de la mano para sentir como algo tiraba de mi estómago en una desaparición. Gracias a esa desagradable sensación, desperté de mi ausente presencia entre el enfrentamiento de Fly y su ahora ex-pareja. Ya teníamos algo en común Nathan y yo.

Aparecimos en un parque. De hecho conocía ese parque, pues solía traer a Poring ahí. Era el típico parque con zonas con verjas, por lo que realmente, a esas horas había muy poca gente allí. Por no decir nadie. Comenzó a llover para variar. ¿Cuándo no llovía en Londres? Yo me sentía estúpido estando callado, pero es que estaba sin palabras. Fui hacia el banco en dónde se sentó Fly pero no me senté, sino que me puse de cuclillas frente a ella, haciendo que la búsqueda de la nada de su mirada se topase con mi careto. Ya había adoptado casi totalmente mi aspecto, o por lo menos notaba que ya mi bigote y barba cutre estaban en sus sitios.

¿No había un sitio techado? —pregunté irónicamente, pero en plan bien. No me importaba lo más mínimo estar mojándome, de hecho era una buena manera de quitarme los nervios y demás que llevaba encima—. ¿Estás bien? Mira el lado bueno, no has tenido que enviarle una carta ni ir a Noruega. No fue como lo habías planeado, seguro. Pero oye… no siempre salen las cosas como uno se espera. —definitivamente, en eso yo tenía mucha experiencia. Era el chico con más mala suerte del universo y es que tengo comprobado que la frase “si algo te hace mal, todo te puede ir a peor” es totalmente verídica. Dejé caer mis manos por en medio de mis piernas, apoyando el codo en mis rodillas. Tío, yo era lo puto peor intentando aconsejar a nadie o apoyando por cualquier cosa tipo esta. Cada vez que alguna compi rompía con su novio yo me encerraba en mi cuarto en cuarentena durante una semana. Decidí hacer las cosas tipo Drake y no como según está establecido en la sociedad—. Tienes que tener hambre porque tu ensalada era la más cutre que he visto nunca  y encima casi ni la probaste. ¿Te hace un perrito del típico puesto que está cruzando la calle Weliston?  —le pregunté—. No es una súper cena, pero con el estómago lleno siempre se es más feliz. Pero pago yo, que después de todo esto, me da que no vas a vivir ahí por el morro durante mucho tiempo más y la vida en Londres es cara. —bromeé. No era mentira, pero tampoco quería deprimirla. La miré con una cómplice mirada desde allí abajo, a la espera de su veredicto.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 10.000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 429
Puntos : 327
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Sáb Jun 21, 2014 4:24 pm

Ambos habían hecho lo posible por salir de aquella cena lo más rápido posible. Ambos habían huido intentando llegar a un lugar seguro antes de ser encontrados, y creían haberlo hecho. El tramo  corriendo hasta el recibidor principal fue el más tranquilo, pues no corrían el riesgo de ser interceptados por el verdadero Nathan. La gente, a pesar de estar en plena cena, estaba levantada, saludando a unos y a otros. Los ricos paseaban por aquella estancia como Pedro por su casa, y eso que lo más probable fuera que Pedro no fuera más que un pobre indigente sin casa ni hogar donde caerse muerto. Pero claro, las frases hechas como “ir como Pedro por su casa” nadie te las explica. ¿Quién cojones era Pedro? ¿El amigo de Heidi? Porque si era ese, no era más que un pastor de cabras con menos propiedades que neuronas tenían en Hufflepuff. Porque, ¿Qué mago considerado importante ha pertenecido a Hufflepuff? A ver, si la sala común está al lado de las cocinas, ¿Qué puedes esperar de ellos? Pues que sean como Drake, una panda de gordos que solo piensan en comer. Lo más probable era que con once años los alumnos fueran normales y con el paso de los años se volvieran unos muertos de hambre, que no con cinco platos se saciaran.

Una vez llegaron al ascensor, no cesaron en su empeño por salir de aquel lugar lo más rápido posible. Pero claro, por mucho que estuvieras en un ascensor, no puedes acelerar su subida. En todo caso puedes acelerar la bajada pegando saltos a ver si baja más rápido. Pero si no eres superman y empiezas a volar sujetando la cabina del ascensor para que suba más rápido, no hay manera de aumentar la velocidad de movimiento de aquel trasto. Es como cuando vas tranquilamente en el metro y miras la hora, ¡Llegas tarde! Pero claro, ¿Qué vas a hacer? ¿Correr en círculos por el vagón para ver si así la energía cinética que generas hace que por alguna extraña e ilógica razón llegues antes a tu parada? Pues no, no se puede. Además, el ascensor no se paró en ningún piso durante la subida, no como el metro, que para doscientas veces por las doscientas paradas que tiene. Sin poder saltarse ninguna. ¡Maldito invento del demonio! Los muggles inventaban aquellas cosas con maldad, en el fondo eran como pelirrojos, todos sin alma.

Cruzaron la puerta de la habitación, abriéndola antes obviamente, pero no tuvieron mucho tiempo para discutir sobre cómo repartir el mini bar, pues la puerta volvió a abrirse dando paso al verdadero Nathan. El hombre no parecía precisamente divertirse con aquella situación que se dibujaba ante sus ojos. No debía ser agradable ver a tu prometida en mitad de una celebración a la que habías sido invitado y no habías recibido invitación, con otro hombre. Y menos huyendo de ti. Pero bueno, a nadie le importa lo que pasara por la cabeza de ese hombre, pues Drake y Fly no tardaron en salir del lugar, dejando al hombre con su propio monólogo. Quizá siguió hablando, quizá dejó de hablar, no lo sabremos nunca porque nadie dejó allí una cámara de seguridad para ver lo que pasaba. Lo que es seguro que aquel hombre no estaba precisamente feliz con el resultado final de su noche. Lo más probable es que se hubiera presentado algo molesto por la falta de aviso, por no haber sabido nada de Fly en las últimas semanas. Pero no esperaría encontrarse a Fly con un desconocido y verles a ambos huir de la escena del crimen. Huyendo de él, más bien.

Además del latigazo que suponía la desaparición, también sentía un tremendo nudo en el estómago fruto de aquella última situación. Se había quedado sentada, mirando a la nada, como si todo lo que había sucedido segundos antes careciera de importancia para ella. Cuando no lo hacía. Ahora se sentía satisfecha con ella misma. Se sentía feliz, libre por fin. Podía volver a ser ella misma sin sentirse presionada, podía… Libertad, bendita libertad.

Escuchó las palabras de Drake sin prestar demasiada atención a lo que decía. A pesar de que su cuerpo se encontrara físicamente en aquel lugar, su mente no lo estaba. Estaba dándole vueltas a los últimos años, a su manera de perder el tiempo a lo largo de estos y el tiempo que hacía que tenía ganas de darle una patada a todo aquello. Podía haberlo hecho hace meses, pero no. Podía haberlo hecho hace años, pero siempre se echaba para atrás en el último momento. Volver a Londres había supuesto un cambio de aires, un cambio que le había hecho ver que era mucho más feliz cuando no tenía que dar explicaciones a nadie de lo que hacía.

La lluvia seguía sobre sus cabeza, pero ella ni se había dado cuenta de todo aquello. Había dejado la chaqueta en vete tú a saber dónde. Perfecto, pensó. Su pelo estaba empapado y mejor no hablar de su ropa, por suerte, no era alguien a quien le importara que la lluvia destrozara su aspecto. Además, Drake también estaba empapado, andaban igualados. Levantó la vista ante las nuevas palabras de Drake y forzó una sonrisa. – Claro. – Dijo aún desde su posición en el banco. – Creo que no se me ocurre un plan mejor. – Y era verdad. En ese momento no tenía ninguna idea brillante. No tenía nada que solucionara aquello. Al menos una cutre cena en compañía de un amigo valdría.

Se levantó y quedó mirando a Drake, el cual parecía cómodamente sentado en aquel banco empapado. Giró sobre si misma en una vuelta de trescientos sesenta grados y quedó mirándolo de nuevo. – Sabes, estar aquí es guay. Es… No sé cómo decirlo. – Dio un par de pasos hacia atrás y miró hacia el cielo, dejando que las gotas de agua recorriesen su rostro. – Me he quitado un peso enorme de encima. – Rió bajando la mirada de nuevo al chico. – Gracias por acompañarme, pero no quiero molestarte más. O sea, me gusta molestarte, ya lo sabes, pero no en este sentido. – Volvió a quedar mirando el cielo, como si allí hubiera algo más que nubes grisáceas que tapaban las pocas estrellas que la luz de Londres permitía ver. Rodó el anillo de su mano y lo acabó por sacar. - ¿Crees que darán dinero por esto? Ahora que soy un vagabundo, tendré que sacar un dinero. – En realidad no lo quería. Ni vender, ni nada. No tenía demasiado valor, pues era el anillo de pedida. Y mucho menos valor sentimental, así que lo cogió y lo lanzó contra el río. – Mejor. – Rió y volvió la vista a Drake, tendiéndole una mano. - ¿Me llevas a cenar o quieres quedarte a bailar bajo la lluvia?  
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.900
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 702
Puntos : 527
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Lun Jun 23, 2014 10:29 pm

Después de una discusión como la que acababa de tener Fly no sabía exactamente qué hacer. Normalmente cuando un hombre rompe, lo más lógico es salir de copas para que conozca a nuevas chicas y que llore borracho por la pérdida de lo que posiblemente fue la mujer de su vida. Por el contrario, cuando yo rompía no me gustaba salir de fiesta, yo era más casero. Quizás más como una mujer. Me gustaba quedarme en mi casa, en mi habitación mientras comía mucho chocolate y jugaba a la play. Sí, podría ponerme a ver películas de amor, pero son un pelmazo y ya tengo suficiente con que me hayan dejado como para encima deprimirme por la desgracias de otros. Además de que siempre me habían dejado en plan súper bien… me han dejado tantas veces que ya lo voy superando cada vez más rápido. No me gusta jugar con las chicas, son demasiado guays como para estar jugando con ellas, pero creo y sólo creo que tengo tendencias a encapricharme de cualquiera. De ahí que me dejen tantas; puedo llegar a ser realmente un pegoste. Pero la verdad es que si no me inmuto tanto es que realmente no me importan tanto como para tener una relación. Pero discutir así en plan hardcore como había hecho Fly… una vez quizás con aquella mujer que estaba loca. Se llamaba Esther sí… y era pelirroja. ¡Menuda locura de mujer! Nunca más. La dejé yo, imagínate.

Así que dentro de sus posibilidades, decidió que lo que ahora mismo Fly más necesitaba era cenar y que la invitasen, ya que según había entendido, poco monetario iba a tener ya como no empezase a trabajar. Además, sobre todo a un amigo. No sé con cuantas personas habrá retomado el contacto al llegar a Londres, pero ahora mismo yo era el que más cerca tenía. A mí tampoco se me ocurría un plan mejor y como ya estaba totalmente empapado, me senté en el banco para escuchar las palabras de Fly. Aunque las primeras no las escuché demasiado, ya que cuando dio ese giro, me quedé absorto mirándola a ella. La verdad es que eso de que lloviera no ayudaba nada. ¿Acaso había algo más sexy que una chica con el pelo mojado? Sí, una chica con el pelo mojado y vestida únicamente con una camisa larga y unas braguitas. ¡Pero vamos, que casi! Yo aproveché para despeinarme de atrás hacia adelante varías veces, haciendo que del pelo me saliesen incontables gotas de agua y dejármelo despeinado. Fue entonces cuando vi el anillo. ¡El anillo! ¿Era un anillo así de importante? Sí, me había fijado en el anillo, pero todas las mujeres tienen anillos. Me quedé estupefacto al relacionar las cosas. ¿Estaba prometida con ese tío? ¡Estaba prometida! ¡No era un simple noviete o pareja seria! ¡Estaba prometida! Decidí que igualmente ya no era momento de preguntar sobre eso, pero era curioso haber estado disfrazado de su prometido tan serio. Fly me tendió la mano y la sujeté para levantarme de allí. Estaba empapada, al igual que la mía, por lo que fue divertido el tacto frío y resbaladizo entre ambas. Al ponerme de pie, como de costumbre, le sacaba casi una cabeza, algo menos ahora que llevaba tacones.

¿Crees que después de hacerme convertir en tu prometido, hacerme pasar al mal trago con todos los conocidos de éste, haberme hecho tomarme la poción multijugos, que es asquerosa, y casi morirme del susto cuando nos pilló, vas a molestarme más hoy? —alcé una ceja—. No lo creo, la verdad. Llevas el récord y no creo que lo superes hoy. —dije divertido, aun sujetado a la mano de Fly. No la había  soltado pues porque se me olvidó y aprovechando lo que me dijo creí conveniente no hacerlo—. Y bailaría contigo bajo la lluvia… —pasé mi mano por encima de ella, dándole una sencilla vuelta de baile—. Pero ambos sabemos que bailo irresistiblemente y no quiero ser una tentación para ti… —y le solté la mano para pasarme la mano por el pelo en un intento de parecer atractivo. La verdad es que más bien había parecido un payaso, como siempre.

Solían decírmelo todas las chicas con las que salía, que era un payaso, pero que eso era bueno, porque se reían. Y claro, así empezaban las separaciones: “eres muy divertido Drake, me lo paso cantidad de bien contigo, pero…” ¡Vamos, que ser divertido es para perdedores! ¡Las chicas quieren a sosos nada más! Empecé a caminar hacia un lateral, mirando hacia atrás para hacerle un movimiento de cabeza para que me siguiese. Cuando se posicionó a mi lado, continuamos caminando a la par.

Te vas a comer el mejor perrito de la historia y perdona si no soy caballeroso y te cedo mi chaqueta, pero aparte de que yo también tengo frío, está tan empapada que de nada te serviría. —confesé, pasando cómodamente mi brazo por sus hombros para acercarla a mí en un pequeño y amistoso abrazo, antes de volver a separarme de ella—. Aunque si tienes frío podré hacer un sacrificio.  

El camino estaba totalmente vacío, era de noche, no muy tarde para un día como aquel a aquella hora, pero estaba lloviendo y la gran mayoría de los Londinenses preferían quedarse en casa, bajo un manta, tomando un delicioso chocolate caliente mientras veían alguna película. Yo también lo prefería y por regla general odiaba mojarme cuando llovía, pero tampoco me había parado nunca a disfrutar de la lluvia mojándote en cada rincón. Mirar hacia arriba y sentir como sólo te acaricia el rostro. No era para tanto, lo único es que te mojas. Sonará obvio, pero aun no entiendo por qué cuando empieza a llover muchas chicas empiezan a gritar. ¿No es lluvia ácida, sabes? Sólo moja. Las pedregosas calles del parque se volvían un poco resbaladizas, pero no tardamos en salir por el tramo abierto del mismo para dar con una acera que tampoco es que fuera demasiado estable. Cruzamos la calle y paseamos por la calle paralela al río hasta llegar a un pequeño puesto de perritos que se encontraba antes del puente. De la parte baja del puesto salían dos especies de sombrillas impermeables  —no eran paraguas, gracias a ese tamaño se le denominaba con el término sombrillas—. Era bastante cutre el sitio y evidentemente no era el mejor perrito del universo, pero tenían una salsa de queso que era ÚNICA.  Nada más llegar, alcé el dedo índice y corazón, pidiendo dos.

Dos, con todo y si le pone extra de esa salsa de queso tan rica, mejor. ¿Y tú, Fly, cuántos quieres? —le pregunté a Fly con una divertida sonrisa. No sabía ella, pero yo me había quedado con montón de hambre. No me terminé la crema y encima esperaba ese gran filete de… ¿qué me había pedido? Ni me acuerdo, pero incluso con dos perritos me quedaría con hambre.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 10.000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 429
Puntos : 327
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Lun Jun 23, 2014 11:57 pm

La lluvia no cesaba. Parecía que el mero hecho de estar en mitad de junio no era un impedimento para que las tormentas siguieran con la misma frecuencia que siempre por las calles de Londres. Todo el país era prácticamente igual en ese sentido. Daba igual la época del año, siempre podía llover. Siempre podía haber sol y, de pronto, una enorme tormenta. Esa era la lógica inexistente en Inglaterra, donde el tiempo estaba más loco que Ojoloco Moody. Y eso ya era decir, porque aquel hombre había perdido la poca cordura que había tenido durante sus años de Aurora. Ahora no era más que un viejo que había pasado secuestrado los últimos nueve meses de su vida. Porque sí, porque podía. Nadie lo había notado, parecía que cualquier locura que hiciese iba a estar bien vista y no iba a ser tachado de no ser él. Porque total, si saltaba por un precipicio cantando La Macarena con una sombrilla amarilla y un tutú rosa, sería algo de lo más normal.

Ambos permanecieron sentados, bajo la lluvia, como si aquello no significara nada. Como si no se estuvieran empapando y posiblemente cogiendo un buen constipado. Porque eso de coger una pulmonía era demasiado mainstream. Las palabras de Drake llegaron a doler a Fly. Sabía que el chico tan sólo bromeaba, pero estaba notando que se había convertido en una molestia. No quería incomodarle, hacerle quedarse con ella por el hecho de no tener a nadie en aquel momento. Podía desaparecerse allí mismo y acabar en Liverpool, donde sus padres estarían encantados de ofrecerle una cama y un plato caliente hasta que decidiera qué hacer. Pero ella ya lo había decidido. Ella ya había tomado la decisión de quedarse en Londres, o de al menos, no volver a Noruega. Aquello lo tenía claro, a Noruega no volvía. Bueno sí, volvería a por sus cosas, aunque si podía hacer que alguien se las trajese, mejor. Un elfo doméstico, o un vecino cotilla o incluso un muggle aleatorio bajo la maldición imperius. Era ilegal y por ello acababas en Azkaban, así que sería mejor descartar aquella última opción y optar por lo de mandar a algún conocido simpático, agradable y adorable a hacer el trabajo sucio. Eso o… Todavía podía aparecerse en su propia casa, podía aprovechar aquella ventaja antes de que Nathan cambiase las cosas.  – Todavía estoy a tiempo de meterte una patada en las pelotas y ponértelas de pajarita. – Sonrió irónicamente cuando el chico terminó de hablar.

Fly había comenzado a hacer, como no, el gilipollas. En mitad de la calle, con la lluvia empapándola y con miles de cosas más importantes que hacer en aquel momento. Pero no le importaba. No, su cabeza no estaba en ese lugar. Quería quitarse todas las preocupaciones, como si no existiera nada más en ese momento que aquel parque del centro donde la lluvia caía. Como si al día siguiente no tuviera que intentar recuperar sus cosas y tener una conversación algo lógica con Nathan. Porque, a fin de cuentas, sabía que las cosas no pueden terminar así después de años y de una futura boda. No pensaba volver con él, pero tampoco quería acabar de ese modo. O al menos no mientras sus cosas estuvieran en su poder. Que la crisis afecta a todo el mundo y en ebay las cosas se venden muy bien. Y más los erizos, porque son las criaturas más monas y adorables que hay sobre la faz de la tierra y cualquier persona querría tener uno. – Eso no te lo crees ni tú. – Rió. -  Eres un maldito pato mareado y lo sabes. – Volvió a reír mientras giraba con el impulso que Drake había dado con su brazo. - ¿Te acuerdas del Vaile de San Valentín? Eras un inútil con zapatos de baile, traje y corbata. – Le miró de arriba abajo. – Bueno, ahora sigues siéndolo. Pero más feo. – Añadió dando una vuelta ella sola al ver cómo el chico se pasaba la mano por el pelo, como si aquello fuera sexy o algo. Porque decir sexy NO ES SEXY. – Aunque bueno, ahora que no estás conmigo, pareces más guapo. Porque no eres más que un Hufflepuff al que le han tirado ácido en la cara y ya sabemos que comparado conmigo eres incluso peor. – Añadió sacando la lengua. Se estaba comportando como una niña a la que no le importaba todo lo que había pasado. Toda la tensión que tenía contenida en aquel momento estaba saliendo por su boca en modo de sarcasmos y bromas contra su amigo. Ambos sabían que aquello no eran más que bromas, pero si Drake no la conociese como lo hacía, podía pensar que le odiaba.

Comenzaron a andar en dirección a vete tú a saber dónde, pero como Drake era un gocho, seguro que era capaz de guiarse por el olor de la comida y rastrear todos los puestos de perritos calientes en kilómetros a la redonda. Seguro que era de las típicas personas que cuando tenían hambre y abrían el frigorífico sin encontrar nada, comenzaban a buscar comida hasta de debajo de las encimeras. Iría azuzando la nariz por todos los muebles de la casa en busca de un trozo de pizza o una patata en proceso de descomposición. Porque total, era comida. O al menos, lo había sido en algún momento. – No, creo que no combina con… - Pensó, pues no era más que una mera excusa para decirle que no a la chaqueta por tocarle las narices. – Con el color de mis ojos. – Añadió la chica antes de que la abrazase. Miró hacia arriba, porque claro, Drake siempre era más alto, aunque ella llevase tacones. – Además, hace un calor apabullante. Qué pena no tener un bañador y crema solar, a este paso voy a pasar de blanco nuclear a rojo tomate frito.

Cruzaron un par de calles sin cruzarse con demasiada gente. Las persona que vivían en Londres parecían lo suficientemente inteligentes para quedarse en su casa cuando llovía. No como ellos dos, vestidos de traje y por mitad de Londres en busca de un perrito caliente. Porque era todo muy lógico. – Yo uno. Y… Con queso extra también. – Rió ante el pedido de su amigo. Si tan buena estaba la salsa de queso, tendría que darle una oportunidad.

El hombre no tardó en servir los perritos y ambos optaron por ir a un soportal, donde al menos la lluvia no mojaría la comida. Porque el perrito pasado por agua no era un sabor precisamente exótico. – Se me olvidó contarte. – Dijo antes de llevarse el perrito a la boca. Tomó  un mordisco y al acabar de tragar habló. – El otro día estuve con Willow, haciendo las pruebas para el traslado y ya tengo trabajo aquí. – Dibujó una sonrisa de oreja a oreja. – Y tienes razón, la salsa está buena. Mucho.

Una vez acabó su perrito, se percató que Drake hacía tiempo que había terminado los dos suyos. Porque era un gordo. - ¿Te quedaste con hambre? – Añadió sonriendo. – Te invitaría a un helado, pero creo que con este frío… ¿Café? No, eso esta malo. Mmmm… No sé. – Se encogió de hombros. – Creo que deberías irte a casa a cambiarte antes de coger un constipado y así poder apuntar otra cosa mala que te he hecho.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.900
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 702
Puntos : 527
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.