Situación Actual
8º-17º
23 noviembre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Lohran M.Mejor PJ ♂
Astlyr C.Mejor PJ ♀
Egon A.Mejor User
Denzel S.Mejor roler
Ayax & JoshuaMejor dúo
Ast A.Mejor novato
Abigail M.Especial I.
Ryan G.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

Are you ready? || Abigail McDowell

Nathaniel M. Bakunin el Vie Ago 17, 2018 3:16 am


I.S.M.I es una empresa en la que no trabajan muchos empleados. Nathaniel es de los que creen en el dicho de “si quieres algo bien hecho, hazlo tu mismo” y tratándose de una empresa de seguridad mágica más aun. Él suele encargarse personalmente de todos los trabajos, esto ocasiona que haya mucha gente a la espera de que Nathaniel le preste sus servicios. De nuevo, él personalmente lee todo su correo y suele hacer una criba de todas las ofertas de trabajo que le llegan, dándole prioridad a los encargos que más beneficios pueden aportarle y dejando el resto en un segundo plano.

Por ese motivo, y tras leer una carta que le había enviado La Ministra de Magia, su primer impulso fue el de rechazarla cortésmente, pues su estancia actualmente en Londres seria corta, tenía un trabajo importante en Sudáfrica al terminar este y, aunque irresistiblemente misteriosa, la carta de la ministra a simple vista no parecía acabar en un negocio muy rentable.

— Esto mañana va a doler —  dijo para sí mismo mientras metía la mano izquierda bajo el grifo de la ducha. El puñetazo que horas antes le había propinado en plena cara a aquel tipo con gafas de sol le había provocado algunos cortes leves en los nudillos. Ahora ya en el hotel y después de un trabajo bien hecho tocaba lamerse las heridas. El encargo por el que se encontraba en Londres había salido a pedir de boca y le había llevado menos tiempo de lo que había previsto en un inicio. Bajo la ducha, el agua fría que corría por su cuerpo se teñía débilmente de rojo antes de desaparecer por el desagüe, con la mirada perdida en el bote de champú que no uso pensaba en cómo aprovecharía el tiempo que ahora tenía disponible.

Aún era pronto, o muy tarde, todo dependía de si ya te habías acostado a dormir o no. El sol no había salido todavía y mientras se secaba con la toalla, en su cabeza le daba vueltas a todas las posibilidades que había barajado. Quizás la que más le seducía era la de reunirse con la ministra. Con aquella carta tan misteriosa había conseguido despertar el interés en él, tenia curiosidad por descubrir  que es lo que necesitaría una mujer lista y poderosa como ella, a demás tenía fama de estar muy buena, y eso siempre son puntos extra.

Antes de acostarse a dormir Nathaniel contestó a la señorita McDowell  disculpándose por no haberle escrito con anterioridad y aceptando estar en el lugar y hora acordados si aun estaba interesada en tener la reunión.
Tras levantarse después de dormir sus diez horas y medias reglamentarias después de una dura jornada de trabajo, a Nathaniel no le quedó mucho tiempo para su rutina diaria: ir al gimnasio, nadar unos largos en la piscina del hotel, desayunar (a media tarde), bañarse y vestirse con un elegante traje negro antes de estar puntual en el ministerio para su cita con la ministra sexy.

— Buenas tardes, soy Nathaniel Bakunin — Si no se había equivocado siguiendo las indicaciones de la carta ahora mismo tendría que estar frente al despacho de la ministra y el señor al que se dirigía seria su secretario  — Tengo cita ahora con la señorita McDowell — aclaró mientras confirmaba en su reloj que había llegado puntual.




CARTA DE ABI A NATHANIEL


Estimado señor Bakunin,

le escribe Abigail McDowell, La Ministra de Magia del Ministerio Británico de Magia. He recibido la noticia de que está en Inglaterra por motivos profesionales y, al saber el prestigio que persigue a su empresa Internacional de Seguridad Mágica Inquebrantable, me gustaría contar con sus servicios.

El miércoles quince de agosto estoy totalmente libre a la partir de las 17:00 horas y estaré en el Ministerio de Magia, en el primer piso, hasta las 20:00 horas. Me gustaría poder hablar tranquilamente de mi demanda, pues según me he informado no es algo que su empresa ofrezca de forma convencional y prefiero no dar más detalles mediante correo ordinario.

Espero su confirmación y estoy a disposición de cualquier cambio que le venga mejor.

Cordiales saludos,
Abigail McDowell, Ministra de Magia.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : PB de tu PJ
Edad del pj : 47
Ocupación : Oclumante
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.501
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 13
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6204-nathaniel-m-bakunin http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Nathaniel M. BakuninMagos y brujas

Abigail T. McDowell el Sáb Ago 18, 2018 4:09 am

Se preocupó un poco al no recibir respuesta directa de la carta que le había mandado a Nathaniel Bakunin. En consideración al puesto que ostentaba Abigail esperaba algo más de presteza con la correspondencia, pero se equivocó. Al parecer esa empresa independiente tampoco entendía de cargos o política ni tampoco marcaba prioridades en cuanto al cargo. De hecho, la pelirroja se sorprendió cuando una noche antes del día en el que le citó, recibió la carta de Nathaniel confirmando que asistiría. Pensó que eso era muy poco profesional y juzgó, evidentemente, más esperaría a ver con qué se encontraría al día siguiente.

Tras dormí sus seis horas reglamentarias, se duchó, desayunó y se vistió con su usual ropa de trabajo: una falda negra de tubo que le llegaba por encima de las rodillas, una camisa color verde, holgada y de botones y unos zapatos de tacón altos que cubrían unas medias oscuras que delineaban sus piernas.


17:00 horas

No estaba de humor.

Y tú dirás: "¿En qué momento del día, o de la semana, o del mes, Abigail McDowell está de humor?" Touché, señor. Por regla general después de alguien que sepa satisfacerla sexualmente, pero hacía mucho tiempo que el estrés del trabajo superaba con creces cualquier tipo de situación emocional.

Había pagado su enfado con su pobre secretario, un chico joven, moreno y con rastas. Era un buen auxiliar administrativo, cumplía perfectamente con su deber pero también era la persona que más cerca estaba de la Ministra de Magia, tanto para lo bueno, como para lo malo. Pese a lo que pudiera parecer, la pelirroja era muy consciente de que por mucho que le echase la bronca o pagase su enfado con él, él no era el problema. De hecho, estaba bastante conforme con como desempeñaba su trabajo. Le daba mucho dolor de cabeza tener delante a gente incompetente y aquel secretario ya había durado más de dos meses a su lado.

Cyril, su secretario, se encontraba ahora mismo en su escritorio, unos cinco pasos por delante del despacho de la Ministra de Magia. Fue él el primero en encontrarse con Nathaniel Bakunin.

Buenas tardes, señor Bakunin, yo soy Cyril Peltier, el secretario de Abigail McDowell. Le está esperando. —Peltier, al contrario que el ochenta por ciento de los trabajadores del Ministerio de Magia, era un chico afable de veinticinco años, agradable y hablador. Siempre poseía una sonrisa. Lo cierto es que Abigail siempre se quejaba de tanta alegría, pero había que decir que Abigail era como la nube negra que oscurece un día resplandeciente, además de que habían pocas cosas de las que McDowell no se quejase. —Venga por aquí, le aviso en un momento de su llegada.

Peltier salió de detrás de su mesa, acercándose a la puerta de Abigail. Tocó dos veces y abrió tras esperar unos segundos.

Señorita McDowell, Nathaniel Bakunin ha llegado.

Haz que pase.

Cyril se limitó a movilizar la mano, dándole a entender al oclumante que podía entrar al interior. El despacho de la Ministra era alto, amplio y bastante oscuro. Nada más entrar podías ver al fondo dos grandes ventanales—encantados mágicamente, pues el Ministerio de Magia era subterráneo—, así como la gran mesa de madera. A mano derecha, nada más entrar, se podían encontrar tres sillones de cuero negro: dos de una plaza y uno de tres, acompañados de una gran mesa de cristal y madera. Las paredes laterales del despacho estaban gobernadas por unas amplias estanterías del mismo material que la mesa, todo de caoba. Una de las paredes poseía, en medio de dos estanterías, un bar de lo más refinado, así como una tetera y una cafetera de la que siempre salían humo, preparadas mágicamente para cualquier demanda de un invitado. La mesa principal estaba ordenada, pero bastante repleta de informes, así mismo, en todo el despacho no había ninguna sola foto que denotase el cariño de Abigail por ningún familiar, sino que la única foto estaba en la pared de la entrada, encima de los sillones: era una foto enorme de ella misma, ataviada con la túnica de Ministro Británico. A contrario que el resto de cuadros en el mundo mágico, no se movía. Los cuadros solían moverse solo cuando el representante del mismo había muerto. Como dato curioso, alrededor del marco de Abigail como Ministra de Magia habían como ocho marcos más, un poco más pequeño, en donde no había foto ninguna. Eran marcos vacíos, con un fondo negro.

Abigail se levantó de su silla, rodeando su mesa.

Muchas gracias por aceptar mi invitación, señor Bakunin —introdujo, acercándose a él a la par que estiraba la mano hacia adelante. —Abigail McDowell. —Le tendió la mano de manera profesional. —¿Le puedo invitar a algo antes de empezar con la reunión? —añadió, señalando de manera significativa el bar que estaba en la pared.

Tenía intención de ir directa al grano para no hacerle perder el tiempo, pero con el tiempo se había dado cuenta que el buen trato y la hospitalidad venían de la mano de la profesionalidad y, por mucho que pudieran catalogar a Abigail de muchas cosas, profesional lo era. Y mucho.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 28.352
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 770
Puntos : 545
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Nathaniel M. Bakunin el Dom Ago 19, 2018 4:26 pm


El joven, con una gran sonrisa, atendió a Bakunin de manera muy amable y servicial, parecía ser el típico “lame culos” una cualidad muy útil y valorada en un secretario, parecía que la ministra sabia elegir bien a su personal.
Nathaniel se limitó a asentir con la cabeza y avanzó hacia la habitación contigua. Apenas había atravesado el marco de la puerta se detuvo un segundo, la sala era grande y oscura, sus ojos tardarían un momento en habituarse al cambio de luz. Miró a su alrededor analizando cualquier rincón del cuarto para saber donde se metía, no es que se sintiera inseguro o que sospechara de las intenciones de la ministra, le salía de manera natural, hay ciertos hábitos que nunca se pierden.

El oclumante, intrigado por lo que la ministra podría necesitar de él, avanzó por la sala hasta llegar a su encuentro — Es todo un placer para mi, he oído hablar mucho de usted — contestó a la vez que le estrechaba la mano. Era evidente que los rumores no le hacían justicia, pues estaba mucho más buena de lo que se había imaginado en un inicio.

Aunque sabía perfectamente la hora que era, volvió a mirar el reloj cuando le ofrecieron algo de beber, piensas en que si será demasiado tarde para tomar un café y automáticamente te miras la muñeca, lleves o no lleves reloj — Pues sí, me tomaría un café solo, gracias —
Aunque no le hubiera importado quedarse simplemente mirando como la guapa pelirroja servía las bebidas, no se sentía cómodo allí de pie en medio de la habitación sin hacer nada, así que se acercó a la mesa con los sillones y colocó sobre ella su maletín sin tomar asiento — Bueno, usted dirá señorita McDowell — introdujo mientras abría el maletín para sacar de su interior una carpeta con documentos y seguidamente cerrarlo —Estoy acostumbrado a que mis clientes sean muy celosos con la información o los objetos que dejan a mi cargo. Por lo que me es bastante común llegar a una reunión sin saber siquiera su verdadero propósito — continuó mientras colocaba la carpeta en la mesa perfectamente alineada con el maletín — Con hielo por favor — añadió al verla servir su café.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : PB de tu PJ
Edad del pj : 47
Ocupación : Oclumante
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.501
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 13
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6204-nathaniel-m-bakunin http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Nathaniel M. BakuninMagos y brujas

Abigail T. McDowell el Lun Ago 20, 2018 5:29 pm

No me extraña —respondió con orgullo.

Todo lo que había conseguido en Inglaterra no había pasado desapercibido en el resto de países, por lo que no le extrañaba en absoluto que tanto allí, como en otros lugares, hablasen del nuevo gobierno de Londres, liderado por una mujer.

Soltó la mano del hombre y se dirigió al pequeño bar que tenía en su despacho, sirviendo dos café. Escuchó lo que decía Nathaniel, para finalmente añadir a su taza dos hielos con un movimiento de su varita. Al contrario que él, ella se tomaba el café con leche. Cuando terminó de prepararlo, caminó hasta los sofá y ambos café la persiguieron, levitando en el aire. Cuando ella se sentó en uno de los sillones individuales, los café se posicionaron sobre la mesa y ella hizo un ademán con la mano para que el hombre tomase asiento.

Me puedo imaginar que todo lo que tenga que ver con su empresa tiene un plus de confidencialidad. —Se cruzó de piernas. —Sin embargo, yo no estoy interesada en contratar ninguna de vuestras ofertas dentro de la empresa. No iré con rodeos: si le ha llegado una carta a mi nombre es porque ha llegado a mis oídos que usted es un oclumante profesional, cuya reputación le precede. Y llevo meses buscando a alguien capacitado que pueda instruirme en el arte. Los oclumantes con los que contamos en el Ministerio de Magia no son de mi confianza y el perfil que tiene usted, independiente y con un empresa de seguridad mágica a sus espaldas, es más que una muestra su profesionalidad.

Lo observó en todo momento, hablando directamente. Fue cuando terminó, que descruzó sus piernas y desvió la mirada al café. Todavía tenía la varita entre sus manos, por lo que tras un leve movimiento, la cucharilla comenzó a revolver el contenido de su taza.

Tengo confianza ciega en que mi progreso sea rápido, ya que tengo amplios conocimientos sobre legeremancia. No obstante, como comprenderá, tal y cómo está la situación en Inglaterra con un grupo de radicales en busca derrocar el gobierno, tengo mucho que salvaguardar. No es la primera vez que soy el punto de mira de un ataque y mi principal objetivo es no poner en peligro todo el trabajo que he conseguido. —La cucharilla chocó dos veces contra la taza, de manera suave, para finalmente reposar sobre el plato. La taza entonces levitó hacia Abigail, quién la sujetó en el aire con elegancia. —Sé que no suele ofrecer clases de oclumancia y, de hecho, me gustaría que esta petición no saliese de aquí, acepte o rechace mi oferta. Sin embargo, como sé que es algo que no oferta, estoy abierta a sugerencias con respecto al pago —dijo, alzando una ceja para probar su café finalmente.

Había dejado las cosas claras, dejándole el turno para hablar a él. Ella tenía varias ideas que ofrecerles en cuanto a compensación económica, social e incluso en el interior del Ministerio de Magia Británico, pero prefirió lanzar la pelota a su tejado antes de seguir hablando. Quería saber si estaba absolutamente desinteresado—cosa que haría que la reunión fuese más corta de lo previsto—o si por el contrario, había algo que pudiera hacerlo interesarse por impartir dichas clases. Si era un hombre inteligente debía saber que aceptar le iba a dar muchísimas más recompensas de las que podría imaginar.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 28.352
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 770
Puntos : 545
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Nathaniel M. Bakunin el Mar Ago 21, 2018 5:47 pm


Nathaniel aprovechó la invitación para tomar asiento y se colocó cómodamente, se sentó totalmente apoyado en el respaldo cruzando una de sus piernas sobre la otra, de manera que su calzado de piel de avestruz quedaba encima la rodilla dejando a la vista sus calcetines de Flash rojo brillante. También tenía los calzoncillos a juego, pero esos ella no podía verlo, al menos de momento.

La ministra comenzó a explicarse mirándole fijamente y él le mantuvo la mirada, casi se perdió en esos intensos y penetrantes ojos verdes hasta que le dijo que no le interesaba nada de lo que su empresa ofrecía. Nathaniel frunció el ceño, había dejado perfectamente colocada sobre la mesa una carpeta, en ella horas antes se había dedicado a reunir especialmente para la señorita toda la programación y la información de los servicios que su empresa ofrecía a sus clientes, así como trabajos de referencia y cartas de recomendación de sus clientes más importantes, lista para enseñársela y poder asesorarla, y al parecer a ella no le concernía en absoluto. Totalmente decepcionante.

¿Clases particulares? Fue lo primero que se le pasó por la cabeza al oclumante tras escuchar las palabras de McDowell. Intentó aprovechar una breve pausa de la ministra para rechazar su oferta y explicarle que él no se dedicaba a la enseñanza. Por muy bien pagado que estuviera como profesor, la oclumancia era un arte que se tardaba mucho tiempo en dominar, incluso con los mejores maestros requeriría años dominar esta disciplina por completo, tiempo con el cual ganaría más dinero y respeto en los trabajos menos convencionales a los que él se dedicaba. Pero apenas pudo abrir la boca para negarse la pelirroja continuó hablando cortando su intervención.

Sintiéndose un poco menos cómodo que al inicio de la conversación descruzó las piernas, cambiando su relajada postura inicial por una algo más conservadora, pues era obvio que no tenía el control de la situación y las negociaciones no irían por donde él se lo hubiera esperado. Además y quizás siendo influido por su acompañante, se inclinó hacia adelante alcanzando la mesa con las manos para coger la bebida y quedarse en esa posición, sentado al borde del asiento con los codos sobres las rodillas como muy interesado en lo que aquella hermosa pelirroja tenía que ofrecerle.

— A ver… — dejó la taza de nuevo sobre la mesa sin haberle dado ni un sorbo y se colocó derecho en el asiento entrelazando sus dedos. Cuando por fin llegó su turno para hablar tenía tantas cosas que decir que no sabía por dónde empezar — Como suelo decir: En mi casa todo está en venta, si el precio es el adecuado — obviamente era una metáfora con respecto a su empresa, su tiempo y sus servicios, con la que quiso darle a entender que estaba totalmente dispuesto a escuchar su oferta. No iba a estar vendiendo las cosas de su casa como en un mercadillo, ni todo lo de su casa estaba en venta realmente ¿te imaginas que vende a su madre? No, eso no pasaría. Creo.
— No es que no pueda darle clases. Hasta estoy seguro de que teniéndola como alumna me vería especialmente motivado — sonrió muy levemente tras la pequeña insinuación de sus propias palabras — pero... en mi opinión hay dos tipos de personas que se dedican a la enseñanza: Los que aman la profesión y lo hacen porque disfrutan con ello dejando en un segundo plano el beneficio económico… y los que no sirven para hacer otra cosa y no les queda más remedio que dar clases para buscarse la vida. Y señora ministra, yo no me siento identificado con ninguno de estos dos perfiles — sin pensarlo y sintiéndose más cómodo por estar en control de la palabra volvió a reclinarse, esta vez sin cruzar las piernas — Le hablaré sin tapujos; por muy buena que sea y muchos conocimientos que tenga, se requieren años de duro y constante trabajo para dominar mediocremente esta disciplina. No sé cuál será el nivel que usted pretende conseguir y mucho menos pretendo infravalorar sus dotes, pero le aseguro que le llevará tiempo por muy brillante que sea. Un tiempo que no se si sabrá compensarme adecuadamente en caso de aceptar —

Muchos de los clientes de Nathaniel no saben exactamente lo que quieren cuando acuden a él en busca de asesoramiento, o están muy seguros de querer un servicio en concreto sin saber que esa no es la mejor manera de proceder para llevar a cabo sus planes. Dedicándose a esto él suele analizar el problema desde la base y ofrecerle al cliente la opción que él ve más apropiada en ese caso, aunque no sea la que el cliente pedía en un inicio.

— Si lo que tiene son problemas con los radicales, o le preocupa ser el objetivo de algún ataque inminente… ¿No preferiría contratar alguno de los servicios de seguridad que mi empresa si ofrece? Sería una solución más inmediata que le requeriría un menor esfuerzo y así tener más tiempo para que pueda desempeñar sus labores como ministra — Un buen empresario siempre aprovecha cualquier oportunidad para intentar vender su producto y Nathaniel no perdía nada ofreciéndole a McDowell más opciones donde elegir — Podría solicitar una escolta personal para eventos públicos, además somos especialistas en realizar labores detectivescas entorno a una persona, investigar en las calles a ver si su nombre suena por los bajos fondos con el fin de truncar de raíz cualquier intento de atentado hacia su figura, también podríamos guardar su información más delicada de manera totalmente segura y confidencial en caso de que todo lo anterior no sea suficiente —
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : PB de tu PJ
Edad del pj : 47
Ocupación : Oclumante
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.501
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 13
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6204-nathaniel-m-bakunin http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Nathaniel M. BakuninMagos y brujas

Abigail T. McDowell el Miér Ago 22, 2018 12:52 pm

Teniendo en cuenta que Nathaniel Bakunin era el fundador de una empresa y dicha empresa no ofrecía clases de oclumancia, Abigail le había citado siendo muy consciente de que había altas probabilidades de que su oferta fuera rechazada. Sin embargo, durante muchos años se había dado cuenta de que tenía una persuasión admirable y sabía muy bien lo que hombres como Nathaniel querían. Como le gustaba decir, ella era una mujer con el cuerpo para el pecado, pero la mente para los negocios. Y pocas veces Abigail McDowell no conseguía lo que se proponía.

No le pasó inadvertido los calcetines de aquel hombre. Cómo para hacerlo, un hombre rapado, de espalda ancha y de rostro serio, con una mirada que podía perfectamente decirte que no te metieses con él, si no querías recibir de vuelta, no solía ser compatible con unos calcetines rojos de dibujos. No lo juzgó. Por Merlín, ella era la primera que en su día a día, fuera de cualquier connotación profesional, vestía con estampados de leopardo, pese a que era bien consciente de que eso era cosa de zorras. Pero como bien sabréis, Abi era una zorra y le encantaba. Sin embargo, el hecho de que Nathaniel tuviera aquellos calcetines dejaban dos cosas en claro: la primera que no sabía combinar en absoluto y, la segunda, de que probablemente no fuera un hombre tan serio como aparentaba y que le importaba bien poco lo que parecer ante el resto. Era un detalle que mucha gente podía pasar desapercibido, pero un hombre serio, al que le importasen las apariencias, no se pondría aquellos calcetines para ir a visitar a la Ministra de Magia Británica.  

No opinaba como él con respecto a los dos perfiles que definían a los profesores, pero se limitó a atender, sin ánimo de interrumpirle bajo ninguna circunstancia. Él se había mantenido atento y callado mientras ella hablaba, por lo que qué menos que devolverle esa actitud respetuosa. Además, quería saber con qué excusas o limitaciones le iba a saltar para rechazar lo que pedía.

Soy consciente de ello, señor Bakunin. Como le he dicho soy legeremante y he tardado años en considerarme una profesional en éste ámbito pese a que sé que me queda mucho todavía por aprender. Son ramas muy amplias y, sobre todo la legeremancia, tiene un abanico de posibilidades muy grande —contempló con tranquilidad. Si era un profesional de la oclumancia, tendría conceptos muy básicos de la legeremancia y sabría que no solo se limitaba a leer los recuerdos de una persona e indagar no solo en sus más profundas memorias, sino emociones y sentimientos, sino que podías llegar a modificar sus recuerdos, a encerrarlos, a meter una idea dentro de una persona como para que ésta creyese completamente en ella sin ser consciente de dónde ha salido. La legeremancia era un mundo y Abigail quería creer que si dominabas un arte, te iba a ser mucho más fácil especializarte en el otro. No sería la primera vez que la pelirroja intentaba trabajar en cerrar su mente, pero en solitario era imposible y no quería confiar sus recuerdos a cualquiera. —Sea como sea, todo el tiempo que le dedique a mi instrucción como oclumante, le puedo asegurar que será generosamente recompensado. Considere esto una inversión con la que sin duda saldrá ganando a corto, medio o largo plazo. Sé lo tedioso que puede ser dar clases a otras personas, por eso sé que hay un tercer perfil en las personas que se dedican a la enseñanza; el de aquel que, ni tiene su vocación como pasión ni necesite de ello para vivir, lo utiliza para hacerse de oro porque sabe aprovechar las oportunidades. —Hice una pausa. —Y pensé que usted sería uno de los de éste último grupo, así como lo soy yo.

No iba a juzgar a un empresario por vender su producto teniendo en cuenta que ella hacía exactamente lo mismo, día tras día, con otros países. Abigail también se había convertido en una mujer de negocios y de política, cosa que llevaba deseando desde que puso un pie en el Ministerio de Magia con tan solo veinte años, como una universitaria en prácticas. Bebió de su café mientras escuchaba el resto de ofertas de Nathaniel, pero cuando terminó de hablar se limitó a tragar y fruncir la nariz, descontenta con sus ofertas, como si ninguna le hubiese convencido. Y, de hecho, ninguna le convencía. Ella había estudiado lo que ofertaban y, aún así, sólo le interesaba una cosa y no estaba en el folleto de información de I.S.M.I. De hecho, aquella reunión ni siquiera tenía que ver con la empresa fundada por Nathaniel; simplemente entre él y ella.  

No iba a entrar en detalles con respecto a los problemas que tenía con los radicales, pues prefería dejar términos políticos—y posiblemente violentos—alejados de esa conversación. Sin embargo, sabía muy bien que si Nathaniel accedía a ser su profesor, llegaría un momento en el que pudiera descubrirlo él mismo.

Se sorprendería de lo bien que sé defenderme sola —dijo con cierta soberbia. —Por desgracia, cuando estoy en medio de un acto político o social, o en medio de un evento internacional, como comprenderá las cosas ocurren demasiado rápido. Además, quiero conservar mi intimidad y tengo suficiente con los escoltas que ya poseo. Sopesé la idea de entregaros mi información para que ésta estuviese bien guardada pero no quiero deshacerme de ella. Supongo que coincidiremos en que no hay mejor banco que tu propia mente, siempre y cuando sepas como sellarla ante intrusos —añadió, con una mirada cómplice, siendo consciente que empatizar con ideas que posiblemente tuviera conseguirían una mejor acogida. Y era fácil asumir que un hombre de sus condiciones, con tremendo historial detrás, pensaría que no había lugar más seguro que su propia cabeza. —Insisto: no me interesa lo que tenga que ofrecerme de parte de vuestra empresa Internacional de Seguridad Mágica Inquebrantable. Me he estudiado muy bien lo que oferta y no estoy interesada. Le quiero a usted, con sus dotes oclumánticas. —Recalcó directamente. —Y por ello, puede pedir lo que quiera. —Dejó entonces la taza de café sobre la mesa, haciéndose ligeramente hacia adelante para quedarse también apoyada en su rodilla cruzada, con sendas manos entrecruzadas. —Estoy dispuesta a negociar con usted los términos en donde ambos estemos cómodos, pero ni siquiera tiene que darme una respuesta hoy. Podemos hablar de todo lo que puede ganar con esto y se lo piensa con tranquilidad antes de tomar una decisión.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 28.352
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 770
Puntos : 545
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Nathaniel M. Bakunin el Jue Ago 23, 2018 7:24 pm


¿Casualidad o causalidad? Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también en la existencia de otra cosa llamada libre albedrío. Lo que califica al hombre es el perfecto equilibrio de esta contradicción. No es lo que te está pasando ahora en el presente o lo que te sucedió en el pasado lo que determina en quién te convertirás en el futuro. Es en tus decisiones donde debes enfocarte, qué cosas son importantes para ti, y qué estás dispuesto a hacer por ellas, eso es lo que determinará tu sino.

Es curioso como Nathaniel hace unas horas ni si quiera contemplaba la posibilidad de reunirse con McDowell, es posible que después de eso jamás se hubieran vuelto a cruzar sus caminos y nunca se hubieran conocido. Pero por casualidad o quizás por causalidad los caprichos del destino lo situaban a una sola decisión de comenzar una relación profesional posiblemente muy lucrativa y ventajosa para él. Contradictorio o no, solo faltaba saber si esta decisión sería el inicio de un camino que definiría el porvenir de los próximos años.

El empresario acercó las manos con los dedos entrelazados hasta su cara para apoyar la cabeza pensativo —Vale. Digamos que acepto — propuso con un tono sugerente a la vez que hacia una breve pausa — ¿Cuáles serían sus termino y condiciones? — preguntó desconfiado — Porque tratándose como se trata de una mujer poderosa, celosa de sus vivencias. Lo que compartiríamos será algo más que un simple nexo de unión pupilo-maestro — y es que no solo él destaparía en el proceso las más íntimas experiencias de la pelirroja. La ministra aseguraba ser una dotada legeremante, por lo que a Nathaniel le preocupaba permitirle “jugar” en su cabeza como parte de su adiestramiento.

— Por mi profesión estoy acostumbrado a guardar los secretos más oscuros de la mente humana. Eso es una cosa con la que me siento cómodo, pero otra muy diferente es que la otra persona siga siendo consciente de que he estado ahí, dentro de ella, violando su intimidad en todos los aspectos — Se le escapó un pequeño atisbo de sonrisa por lo dramático de su relato. Como legeremante y estando a la cabeza de un régimen dictatorial como el que presidia en este país, Nathaniel tenía más que claro que ella sí que estaba acostumbrada y era partidaria de este tipo de transgresiones a la intimidad — Normalmente se hace de manera que no se acuerden de nada, el trauma ocasionado es menor. Pero además seguir manteniendo una relación estrecha y constante con la misma… Ni con mi madre he llegado a tal punto de confianza. — bromeó para quitarle hierro al asunto antes de proseguir con lo bueno de la exposición — Y lo más importante. Eso por lo que sin ello todo lo anterior aquí expuesto carecería de sentido: el sueldo — casi se podía apreciar a simple vista cómo se relamía de ganas por dentro, solo con imaginarse el trozo de pastel que podría conseguir si aquella mujer realmente estaba tan interesada en sus “dotes” de oclumante como afirmaba, le ponía los pelos de punta — Como a todos, me gustan mucho las generosas compensaciones económica, es uno de mis grandes alicientes para desempeñar este trabajo — dijo con sinceridad, pues para él nadie monta una empresa con el fin de no ganar dinero — Hay gente que lo único que tiene, y por tanto lo único que puede dar, es dinero. Y bien venido sea. Pero usted tiene mucho que ofrecer y los dos sabemos que no todo se puede comprar con dinero — era un hombre directo, no se andaba con rodeos si no era necesario, cuando las dos partes tenían claro que querían sacar beneficio de la otra, no había necesidad de ocultarlo — Usted dígame en lo que había pensado, y a partid de ahí vamos concretando algo con lo que los dos estemos satisfechos —
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : PB de tu PJ
Edad del pj : 47
Ocupación : Oclumante
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.501
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 13
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6204-nathaniel-m-bakunin http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Nathaniel M. BakuninMagos y brujas

Abigail T. McDowell el Mar Ago 28, 2018 2:04 am

Ese "digamos que acepto" sólo dejaba abierta la puerta a que se lo estaba pensando. Y si Nathaniel Bakunin se lo estaba pensando era simple y llanamente porque había algo con lo que comprar a ese señor y conseguir lo que quería. Y la pelirroja iba a conseguirlo.

Lo escuchó con atención y entendió perfectamente el punto al que quería llegar. Un instructor de oclumancia convencional tiene un acuerdo de confidencialidad en el que jura no decir absolutamente nada de lo que pueda encontrar en la mente ajena, además de que este tipo de arte no sólo contempla lo relacionado con recuerdos, sino que una intromisión bien hecha a la mente de otra persona puede incluso hacerte vivir con emociones y sentimientos una misma situación que tu víctima y sentirte exactamente igual que se sintió ella. Es compartir tu vida, al fin y al cabo, con un desconocido.

Abigail, sin embargo, ya había asumido eso, que fuese quién fuese su oclumante, iba a saber muchas cosas de ellas, posiblemente incluso hasta cosas que personas cercanas a ella no sabrían ni por asomo. A veces, incluso, que ella misma. No era un secreto que Abigail tenía la capacidad emocional de un ladrillo, por lo que a veces ni ella misma llegaba a comprenderse.

Lo cierto es que soy muy consciente de lo grande que puede ser el vínculo entre maestro y alumno. También sé de la reputación que le precede y que básicamente dedica su vida a guardar secretos, pero esto es un asunto ajeno a su empresa e iré directa al grano: mi única condición es que se comprometa a hacer un juramento inquebrantable en dónde los términos sean totalmente profesionales, asegurándome de que no pueda desvelar nada de lo que se hable en nuestras reuniones ni de lo que pueda encontrar en mi cabeza sobre mi vida profesional o privada. El intermediario de nuestro juramento puede ser un profesional de su empresa en el que confíe que no desvelará nada de lo acordado —dijo directamente, sin tapujos.

Sin embargo, era bien consciente de que pedirle eso a un profesional suponía dos cosas: la primera una terrible presión pues hacer un juramento inquebrantable no era precisamente algo a lo que enfrentarse con tranquilidad y, la segunda, una clara duda a su juramento como profesional. Pero Abigail iba a dudar de todo con tal de tener asegurado el absoluto silencio para sus cosas y si él tenía tanta confianza en su silencio no le costaría en absoluto prestarse al juramento.

Mi oferta por su enseñanza y su juramento llegaría económicamente a la cifra de treinta mil galeones al año. He estimado que, quizás, necesitaríamos a lo sumo dos años, dependiendo del tiempo que podamos dedicarle y de obviamente mi avance. Sigo pensando que gracias a mis capacidades con ese tiempo llegaré a ser una oclumante más que capacitada, aunque no llegue al máximo dominio. —Hizo una pausa, acomodándose en el sofá. —Le recompensaría, además, con publicidad en toda Inglaterra de su empresa privada y el Ministerio Británica la avalarían. Le obsequiaría con una cámara en Gringotts en la zona de máxima seguridad para cualquier menester que necesite en Inglaterra, a nombre anónimo para que no se sepa que es de usted y pueda mantener todos sus asuntos en absoluto secreto. Y, por supuesto, contaría con el contacto más importante del Ministerio de Magia Británico para lo que quisiera, además de dicho contacto le debería un favor... —añadió finalmente, enarcando levemente una ceja.

Se apartó el pelo y se apoyó hacia atrás, adoptando ahora una posición mucho más relajada con intención de ser ahora la receptora de su contra-oferta.

Obviamente estoy abierta a sugerencias y a cualquier tipo de exigencia. Si por el contrario quiere pensarse cualquier cosa antes de pedir o aceptar nada... —Gesticuló con las manos, en un gesto paciente. —Puede tomarse su tiempo.

La oferta de Abigail era más que generosa, pero teniendo en cuenta lo que pedía: dos años de compromiso y un juramento inquebrantable con una persona que es uno de los focos en mitad de una guerra... era una oferta peligrosa. Y como tal, la pelirroja esperaba que Bakunin hiciese una contra-oferta un poco más exigente. Pero como en todos los negocios: eso era así y Abigail había empezado con esa oferta porque creía que era lo suficientemente generosa como para hacérselo pensar pero lo suficientemente baja como para tener un margen. Al fin y al cabo, no había llegado ahí solo por su cara bonita.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 28.352
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 770
Puntos : 545
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Nathaniel M. Bakunin el Jue Sep 06, 2018 5:59 pm


Sonrió levemente y asintió con la cabeza — No hay ningún problema — Los juramentos inquebrantables están a la orden del día en su trabajo, cualquier cliente que lo solicitara podría dormir tranquilo sabiendo que Nathaniel moriría si revelaba alguno de los secretos que le habían confiado. Por una cantidad extra de dinero, claro.

Después de exponer sus condiciones la ministra continuó con lo que realmente le interesaba al empresario, momento en el cual Nathaniel aprovechó para coger su café y esta vez sí disfrutar de él mientras escuchaba atentamente. Analizaba en su cabeza si los datos que le iba aportando la pelirroja cuadraban con sus expectativas a la vez que pensaba en su contra oferta.

— Veamos — introdujo una vez McDowell hubo terminado su exposición. Hiso una breve pausa para aclararse la garganta y continuó — Que sea cuarenta mil al año — añadió con un semblante serio y muy seguro de sí mismo — Y sería un trabajo de dos años como mínimo. Si usted decide que está lista antes de ese periodo o quiere dejar las clases por algún otro motivo, yo recibiré mi sueldo íntegramente — Era una cláusula bastante común para su trabajo. Una empresa como la suya hace algunos contratos a muy largo plazo, motivo por el cual le gustaba organizarse y deberse a sus clientes. Si le contrataban por dos años, atendería fielmente a su cliente durante ese tiempo, pero nadie (ni la súper sexy ministra de magia) podía pretender contratarle por un tiempo que se podría denominar indefinido, el cual no le permitiría organizase a largo plazo — Por motivos obvios creo que lo mejor para los dos seria no tener un horario fijo. Podríamos concretar lugar, día y hora de nuestras citas según conveniencia de nuestra agenda y como mínimo con una semana de antelación. Si le parece bien — dejó esto último a su elección pues no sabía si ella ya tenía alguna idea al respecto — Si ya tenía alguna idea respecto a un lugar u horario en concreto, no estoy cerrado a nada. Esos sí, y aun a riesgo de que pueda parecer poco profesional; me gustaría guardarme el derecho de cancelar en último momento una clase al mes, que se recuperaría más tarde, por supuesto. Este trabajo es muy impredecible y me pueden surgir imprevistos que me impidan asistir a nuestra cita — aclaró el porqué de su petición — Usted tendría el mismo derecho —

— Estoy totalmente conforme con el resto de su propuesta. Si acepta mis términos no habría nada más que pensar por mi parte — En ocasiones Nathaniel era impulsivo y actuaba según su intuición. Esa vocecita de su interior alimentada de la experiencia le decía que, aunque sacrificado, esta sería una buena oportunidad para él y su negocio.


Una semana despues


Los ganadores en la vida piensan constantemente en términos de; yo puedo, yo haré y yo soy. Los perdedores, por otra parte, se concentran en lo que deberían hacer, en lo que deberían haber hecho o en lo que no pueden hacer... El dinero no crece de los árboles, pero si crece de forma parecida a los árboles; necesitas sembrarlo con trabajo duro y esperar un tiempo para poder recoger sus frutos.

Después de una negociación bastante amena, ambas partes llegaron a un acuerdo en el que los dos se sintieron satisfechos. Nathaniel seria “El maestro oclumante secreto de la ministra sexy” por al menos los próximos dos años. Nombre en clave que se había puesto él mismo y le encantaba como sonaba.
Fijaron la cita de la primera clase para la semana siguiente en aquel mismo lugar a la misma hora. Esta vez no sería algo organizado de improvisto en el último momento y ya que no era una reunión de negocios per se decidió ir algo más cómodo; un traje gris claro a rayas, camisa blanca sin corbata y mocasines.

— Buenas tardes Cyril, tengo una cita con la ministra — se dirigió al servicial secretario guiñándole un ojo.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : PB de tu PJ
Edad del pj : 47
Ocupación : Oclumante
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.501
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 13
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6204-nathaniel-m-bakunin http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Nathaniel M. BakuninMagos y brujas

Abigail T. McDowell el Miér Oct 10, 2018 12:16 am

Está bien —respondió tanto a lo de la suma extra de dinero, como al hecho de poner un mínimo de tiempo al trato para que las bases estuviesen bien claras desde un principio. —Concuerdo.

Por lo que había sabido Abigail de Nathaniel, era un hombre que viajaba muchísimo por el mundo en pos de cumplir con las necesidades de su empresa y esparcirla por todo los continentes, por lo que entendía a la perfección los términos que añadió a la hora de cancelar posibles citaciones, ya que Abigail se encontraba en la misma tesitura. Desde que era Ministra de Magia habían muchísimos eventos que surgían de manera repentina a los que debía asistir casi por obligación, por lo que no puso ni una sola pega a la condición.

Evidentemente acepto —aclaró frente a su última pregunta. —Redactaré nuestro contacto de manera personal para poder firmarlo la próxima vez que nos veamos. Sería idóneo que en ese momento estuviese su contacto con nosotros para poder ser el tercer pilar necesario para el desarrollo del juramento inquebrantable. En el caso de que no, yo puedo aportar a alguna persona de confianza que también firmará en el contrato por su silencio —dijo con naturalidad, siéndole totalmente indiferente quién fuese el tercer implicado, pues no iba a poder decir nada por el contrato de confidencialidad si no quería terminar recibiendo el beso de un dementor y muriendo de una de las maneras más miserables.

Finalmente la pelirroja se levantó del sofá, siendo bien consciente de que siendo ambos personas de negocios, los dos sabrían que hasta el momento todo había acabado y no había motivos para seguir 'perdiendo el tiempo' con jerga innecesaria. Además, Abigail estaba cansada y quería irse a casa ya después de una dura jornada laboral.

Le mandaré una carta citándole para la próxima semana, si le parece bien. Podríamos zanjar todo menester burocrático y de paso hablar de cómo lo vamos a hacer. —Enarcó una ceja, pícaramente, para entonces añadir: —Aprender legeremancia fue todo un reto para mí y siempre he tenido curiosidad por aprender oclumancia, pues no solo mejorará mi muro frente al resto, sino que me hará entender las posibles debilidades del resto y hacerme mejor legeremante.


***

Al día siguiente de su primera reunión, Nathaniel recibió una carta de la Ministra de Magia para citarle una semana después. La pelirroja sopesó la idea de crear un acuerdo mágico que, al ser firmado, crearía un vínculo parecido al del juramento inquebrantable, pero prefería dejar los términos del juramento en un tercer estado no escrito que pudiera ser cotilleado por nadie. Había utilizado jerga totalmente profesional en donde dejaba claro el trato entre ambos, así como todas los términos acordados, pero en ningún momento mencionó nada de la oclumancia ni de los términos terciarios del juramento inquebrantable. Sólo mencionaba un servicio.

¡Señor Bakunin! —saludó Cyril con amabilidad, poniéndose en pie, sujetando con una mano las solapas de su chaqueta y tendiéndole la otra mano al hombre que le había saludado. —Por supuesto. Ahora mismo la Ministra de Magia ha tenido que atender una urgencia en el Departamento de Seguridad Mágica, pero me ha dicho que le deje entrar en el despacho y que se ponga cómodo —dijo mientras se acercaba a la puerta del despacho de Abigail y lo abría con tranquilidad, ofreciéndole entrar al interior. —Todo lo que no debe ser cotilleado está protegido con magia, señor Bakunin, así que yo que usted no pecaría de excesiva curiosidad si no quiere quedarse sin un brazo —añadió, mostrándose risueño. —Sírvase un café o un vaso de lo que quiera. Cualquier cosa estoy aquí fuera.

Como era lógico, lo único que estaba protegido con magia era todo lo que estaba en su escritorio así como todo lo que estaba en sus estanterías. Todo poseía un hechizo de protección que hacía ilegible las cosas, así como dejaba inconsciente a toda personaje ajena a Abigail que intentase coger algo de eso. El resto de cosas eran perfectamente normales: desde la zona de los sillones y las mesas hasta el pequeño bar que poseía la Ministra de Magia.

Cyril dejó que Nathaniel estuviese en el interior y, como es evidente, dejó la puerta abierta para poder echarle un vistazo de vez en cuando. El hecho de que estuviese en el interior del despacho y no esperando fuera era sencillamente por un mero trato cordial y profesional por parte de Abigail, pues llegar tarde a una cita que ella misma había ordenado le parecía muy poco profesional. Qué menos que obsequiarle con comodidad.

Por suerte para Nathaniel, Abigail solo tardó cinco minutos más y se pudo notar que llegaba por cómo resonaban sus tacones de punta fina por todo el pasillo que daba a su despacho. El oclumante pudo escuchar como Cyril volvía a hablar.

Nathaniel Bakunin ha llegado... —Pero no recibió respuesta de la Ministra de Magia, pues siguió recto hacia entrar en su despacho.

Buenas tardes, señor Bakunin —saludó mientras la puerta del despacho se cerraba tras de ella por sí sola. —Disculpe la demora, ha surgido un problema que precisaba de mi presencia. —Y tras apoyarse en su escritorio, lo miró mientras se desabrochaba su americana de un botón y se la quitaba, quedándose con una sencilla camisa de botones blanca, ajustada y los pantalones de pinza de su traje. —¿No ha venido acompañado de un compañero de confianza? ¿No le importa que el tercer implicado en el juramento sea alguien de mi confianza?

Abigail asumía que desde el primer día debía de quedar todo firmado y aclarado pues creía que en cualquier momento Nathaniel podría llegar a descubrir algo de ella, sin embargo, no sabía tampoco que planes tenía en mente el oclumante ni el por qué de haber venido solo. Así que tras dejar la americana sobre la silla de su escritorio, volvió a rodear el escritorio hacia los sillones, con una carpeta en la mano que guardaba el contrato escritor por ella misma.

PNJ Cyril Peltier:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 28.352
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 770
Puntos : 545
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Nathaniel M. Bakunin el Lun Oct 29, 2018 8:53 pm


La primera y la más simple emoción que descubrimos al nacer, vence al miedo más fácilmente que el valor, impulso que oscila entre lo grosero y lo sublime… Lleva a escuchar detrás de las puertas o a descubrir América. Una de las principales enfermedades del hombre es su inquieta curiosidad por conocer lo que no puede llegar a saber.

Con ambas manos a la espalda y garrándose a sí mismo por las muñecas para no correr riesgos, Nathaniel se paseaba ligeramente inclinado hacia delante frente a las estanterías del despacho. Como su oficio podía dar a entender, todo lo prohibido, oculto y secreto le fascinaba de manera incomprensible.
Y allí estaba él, tratando de no perder ningún miembro mientras se maravillaba solo con la idea de lo que podría haber escrito en todos aquellos libros cuando la escuchó, percibió ese sonido que haría voltearse a cualquier hombre allá donde lo escuchase; se separó ligeramente de la estantería, se acomodó la chaqueta, y esperó mirando hacia la puerta a que su pupila entrara.

— No se preocupes, tengo una capacidad asombrosa para entretenerme con cualquier cosa — sus últimas palabras casi se entrecortaron, su pulso aumento ligeramente y una sensación cálida invadió su cuerpo al ver como la ministra simplemente se quitaba la chaqueta. Lo había pillado desprevenido, y es que aquella mujer tenía un no sé qué, que que se yo… que hasta la acción más inocua era arrebatadoramente sensual si la realizaba ella. Hasta el punto en el que un ex-espía entrenado para no mostrar emoción alguna tuvo que reaccionar y desviar la mirada hacia su reloj para no quedarse embobado mirándola — Si, Yuri se retrasa — hiso una pequeña pausa en la que aprovechó para sacudió su cabeza levemente como para liberarse de aquel “hechizo” en el que la bruja le había sumido — En teoría él va a ser el tercer implicado en el juramente, pero como no veníamos juntos he quedado con él aquí. Los rusos no tienen el sentido de la puntualidad tan arraigado como lo tenéis los ingleses, pero seguro que está al llegar —

Al verla acercarse con la carpeta él hiso un gesto de aprobación con la mano, como señalándola, y también se dirigió a los sillones — Si, si quiere podemos ir haciendo el papeleo en lo aparece mi compañero — Al tomar asiento inconscientemente se sentó muy cerca de ella, casi sin dejar espacio entre los dos. Su única intención era la de tener una buena perspectiva de los papeles que la ministra sostenía sin tener que estar pasándoselos de un lado para el otro — Disculpe — se separó de un “saltito” al notar que sus cuerpos entraban en contacto, pero sin alejarse demasiado para seguir manteniendo la perspectiva.

A penas había terminado de leer y firmar todos los papeles cuando un sonido proveniente de la puerta les interrumpió. Después de que Cyril lo anunciara formalmente entró por la puerta Yuri; a primera vista era grande en todos los sentidos, un hombre de pocas palabras y de sonrisa inquieta, poco pelo, barba frondosa y vestido de forma elegante.

— Perdonad la intromisión señorita McDowell, mi nombre Yuri Nóvikov y Nathaniel me ha pedido que sea el testigo en el contrato — se presentó con un fuerte e inconfundible acento ruso. Caminó por la sala hasta que se situó frente a la pareja — Вы были правы, она очень красивая женщина — farfulló en ruso mientras sonreía mirando fijamente a la ministra a la ves que le daba unas palmaditas en el hombro a su compañero — Estoy listo, podemos empezar cuando quieran —
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : PB de tu PJ
Edad del pj : 47
Ocupación : Oclumante
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.501
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 13
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6204-nathaniel-m-bakunin http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Nathaniel M. BakuninMagos y brujas

Abigail T. McDowell el Mar Oct 30, 2018 4:24 am

No supo identificar si ‘Yuri’ era una mujer o un hombre, ya que en base a su experiencia había conocido tanto a féminas como a varones con ese nombre. Sin embargo, quizás por cómo veía a Nathaniel, creyó que se trataría de algún tipo de mujer japonesa de buen ver en quién confiaría. Abigail había estudiado a Nathaniel antes de hablar con él y sabía que había sido criado en Japón y había ido a Mahoutokoro, por lo que en principio su primera idea no parecía tan descabellada. No obstante, cuando dijo que se trataba de ‘él’, toda su imagen de mujer japonesa sexy se vio reemplazada por un señor igual de serio que Nathaniel. Y cuando dijo que era ruso, ya se imaginó a una especie de armario empotrado con muy mala hostia. Y le pareció curioso, como mientras se mantenía de pie detrás de su despacho y sin decir ni una palabra, su mente había hecho tanto trabajo sólo para imaginarse a una persona que, en realidad, hasta el momento no había sido importante.

Por supuesto —dijo entonces con respecto al papeleo, acercándose a los sillones para tratar con cercanía el tema. Pretendía tener una relación con Nathaniel muy abierta—literalmente—por lo que le parecía estúpido tratar las cosas con demasiada profesionalidad. El trato en el sillón era más cercano y cordial.

No se sorprendió ante el hecho de que Nathaniel se sentase a su lado, sino que se disculpara por pegarse mucho a ella. Es decir, ¿en qué mundo una persona se disculpa con otra por rozarla? Le pareció un momento tan irreal que tuvo que aguantarse la sonrisa. No dijo nada, sólo se calló sin darle importancia mientras sacaba el contrato que había escrito ella misma en base a lo hablado. No había ningún tipo de trampa ni de acuerdo extraño, por lo que Nathaniel fue el primero en firmar cuando lo leyó todo y Abigail hizo lo mismo al final, zanjando el tema.

No le había dado tiempo ni de guardar los papeles cuando Cyril tocó la puerta, presentando a Yuri, alias el armario empotrado con cara de que le gustaban las amapolas.

Un placer, señor Nóvikov —se presentó, poniéndose en pie para darle la mano de manera formal. No le pasó desapercibido ese comentario en ruso, a lo que la Ministra enarcó una ceja. Dichoso el momento en el que ignoró a Caleb cuando intentó enseñarle ruso. Aún recordaba la frase tan ingeniosa con la que le había mandado a la mierda por intentar enseñarle un idioma tan horrible e innecesario. —Por favor, hablad en inglés o me voy a ofender —advirtió con un gesto que no era para nada agresivo, más bien juguetón. Eso sí, hablaba totalmente en serio. Le parecía una falta de respeto que en mitad de una reunión hablasen en otro idioma que solo entendían ellos dos.

Abigail dejó el contrato sobre su escritorio perfectamente ordenado y se giró, invitando a Nathaniel a posicionarse a su lado con un movimiento de su mano.

Supongo, señor Nóvikov, que tendrá clara las cláusulas del juramento que queremos llevar a cabo y no hará falta decir nada más. Así que proceda cuando guste —le dijo, remangándose la camisa de su brazo izquierdo hasta el codo. La tendió entonces hacia Nathaniel, mostrándole sin ningún tipo de pudor la marca tenebrosa que adornaba su antebrazo. Lo iba a descubrir igual cuando se metiera en su mente.

Nathaniel se quitó la chaqueta y se remangó la camsia, uniéndose entonces a Abigail. Ambos miraron a Yuri, quién había sacado su varita. De la punta de ésta empezó a salir un hilo brillante que fue enroscándose entre ambas manos, mientras tanto, Yuri comenzó a hablar.

Tú, Nathaniel Bakunin, ¿juras proteger y guardar para siempre toda información obtenida de Abigail McDowell en las clases de oclumancia que tengáis a partir de este momento hasta el término del contrato acordado?

Hubo un momento de silencio.

Tú, Abigail McDowell, ¿juras conceder todos los términos acordados con Nathaniel Bakunin en el contrato hasta el término de éste?

Lo juro.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 28.352
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 770
Puntos : 545
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Nathaniel M. Bakunin el Miér Nov 07, 2018 7:54 pm


Quien no quiere pensar es un fanático; quien no puede pensar, es un idiota; y quien no osa pensar es un cobarde. Y es que conocer a una persona y saber lo que tiene en la cabeza son cosas muy distintas. Solo por sus afiliaciones “políticas”, Nathaniel creía que McDowell tenía papeletas para encajar en una de estas tres definiciones. El oclumante tenía experiencia tratando con todos ellos y había aprendido que las personas no son prisioneras del destino, sino prisioneros de su propia mente. Aprender sin pensar es inútil, y pensar sin aprender… peligroso. En cualquier caso, tarde o temprano, lo descubriría y saldría de dudas. Él intentaba siempre avanzar con cada negocio, pues sabía que lo verdaderamente importante en este mundo no es tanto dónde te encuentras ahora, sino en qué dirección te estás moviendo. Pero albergaba serias dudas sobre si este juramento a la larga le traería más problemas que beneficios, y es que nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos.

Al terminar con la ceremonia Yuri se despidió de su amigo — Ki o tsukete — dijo a la vez que hacia una graciosa referencia de carácter japonés. Cuando aun estaba inclinado hacia delante sonrió pícaramente tras mirar a la ministra de reojo, pues ya le habían “echado la bronca” por hablar en su idioma natal, así que supuso que tampoco le haría gracia que hablara en Japonés. En compensación se acercó a ella para besarle la mano como si de un noble aristócrata se tratase y con un marcado acento ruso se despidió de ella en inglés — Hasta la vista baby — encaminándose hacia la salida.

Tras el juramento Nathaniel se miraba la mano izquierda pensativo a la vez que con el pulgar de la misma se acariciaba, nostálgico, la yema del resto de los dedos de esa misma mano. Intentaba comprender aquella embriagadora sensación ¿Como era posible que el antebrazo de Abi estuviera tan suave? Se preguntaba mientras intentaba rememorar aquel cálido tacto casi de terciopelo.
— Pues ya está todo lo necesario para ponernos a trabajar — rompió el hielo mientras se remangaba la camisa en el otro brazo para dejar las dos mangas a la misma altura. Se inclinó recogiendo su maletín del suelo y lo apoyó en su regazo para rebuscar en él cómodamente, sacó una carpeta de color rojo intenso y la colocó sobre la mesa sin abrirla — He pensado que; siendo usted una hábil legeremante, creo que para empezar con la clase lo mejor sería que cada uno ocupe sus respectivos roles, me explico: — cerró el maletín y lo devolvió a su lugar en el suelo junto al sofá — Usted intentará entrar en mi mente y averiguar cualquier cosa sobre mí o mi pasado, algo que no haya podido leer en ningún informe. Yo por el contrario intentaré hacer mi trabajo y pretenderé evitarlo. Como espero que no averigüe nada relevante así tan fácilmente… — sonrió tontamente, pues aunque pretendió sonar lo más humilde posible, le hacía gracia hablarle con ese “tonito” de superioridad a la ministra de magia de Inglaterra — Creo que será más didáctico para usted aprender a hacer algo que ya ha vivido en sus propias carnes con anterioridad —

Con el tiempo Nathaniel había aprendido lo que la historia llevaba tiempo demostrando; y era que no existía la muralla infranqueable, la fortaleza inexpugnable, cárcel inquebrantable, y mucho menos la mente invulnerable. El pasar de los años, siglos, o incluso milenios, terminaba por enseñarnos que, a excepción de la muerte, no existía nada capaz de separarnos de aquellos que pretenden poseer lo que no es suyo. Por esta razón y porqué los viejos hábitos nunca se pierden, el oclumante había adaptado a su trabajo actual un antiguo proverbio que le enseñaron en sus años como espía, y era que el crimen perfecto no es aquel que no se resuelve, sino el que se resuelve con un falso culpable. Y es que la mayoría de los “saqueadores” dejarían de insistir en su búsqueda si creen que ya han conseguido algo lo suficientemente valioso.

— Comencemos —
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : PB de tu PJ
Edad del pj : 47
Ocupación : Oclumante
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.501
Lealtad : Neutral
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 13
Puntos : 7
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6204-nathaniel-m-bakunin http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Nathaniel M. BakuninMagos y brujas

Abigail T. McDowell el Mar Nov 13, 2018 3:37 am

Se limitó a enarcar una ceja cuando Yuri volvió a hablar en otro idioma, aunque esta vez para más guasa no fue en ruso, sino en japonés. Sin embargo, pese al poco humor que solía caracterizar a Abigail, supo ver la 'broma' en los ojos de aquel hombre cuando se despidió de ella. Decidió no hacer drama teniendo en cuenta que era muy probable que no volviese a ver a ese hombre más nunca en su vida.

Al irse, Abigail volvió a colocarse la manga de su camisa y caminó hacia el sofá, para sentarse junto a Nathaniel. Se mantuvo callada durante todo ese tiempo, pues a decir verdad la única curiosidad que ahora mismo le venía a la mente como conversación que sacar era saber de qué se conocían Yuri y Nathaniel. El oclumante le había dado desde un principio un aire bastante serio y misterioso, bastante alejado de bromas y asuntos que pudiesen considerarse 'infantiles', sin embargo, ahora que sabía que Yuri era una persona de confianza del mismo y dejándose llevar por los prejuicios de sus calcetines de dibujitos, quizás Nathaniel tenía un trasfondo muy diferente al que dejaba mostrarse sólo de manera profesional.

Atendió al primer contacto, asumiendo que si Abigail se enfrentaba al oclumante experto podría ver precisamente lo que ella tendría que conseguir. Ella no solía usar la legeremancia como un método cien por cien intrusivo que quisiese llegar al recuerdo más profundo de la víctima, sino que solía usar la legeremancia como método dañino, así como para implantar ciertas ideas en la mente ajena. Era verdad que en muchas ocasiones había utilizado su uso más básico y conocido, pero Abigail podría decirse que había desvirtuado un poco su uso. Sin embargo, la premisa de Nathaniel le gustó mucho, la de intentar burlar aquello que ella debía de aprender.

Teniendo en cuenta lo que espero de usted, señor Bakunin, sería una decepción que pudiera averiguar algo de usted con tanta facilidad... —Ladeó una sonrisa, antes de acomodarse en el sofá en dirección al hombre, con parte de su cuerpo sobre el cuero del asiento.

Sacó su varita, ya que para realizar el hechizo 'legeremens'—necesario para todos los legeremantes—le hacía falta. Miró directamente a sus ojos marrones y, de manera no verbal, conjuró el hechizo necesario.

Siempre le había parecido fascinante ese momento en dónde tu mente deja de ser la tuya y de manera totalmente abstracta terminas teletransportándote, de manera intangible, a la cabeza del otro. De repente dejabas de ser un todo en un lugar tuyo, a ser un minúsculo parásito en un ambiente hostil en el que no eres nada. Por regla general Abigail solía hacerse muy rápido a las mentes ajenas de débil protección, casi tanto que le parecía tremendamente fácil encontrar o introducir en esa mente lo que tuviera en mente hacer. Sin embargo, era la primera vez que en la mente ajena no sentía nada, solo frío y una terrible sensación de vacío. Si tuviera que compararlo con algo, seguramente sería como la de un páramo helado en donde no puedes ver el final, mires en la dirección que mires. También era curioso como los ojos de legeremante y oclumante estaban mirándose fijamente, mientras ellos solo podían ver lo que ocurría en el interior de sus cabezas.

Abigail se abrió paso a través de las barreras, consciente de que todo lo que sentía no era más que algo creado por Nathaniel para ocultarlo todo. Casi podría decirse que había que encontrar las piezas claves para poner en funcionamiento de nuevo los engranajes que abrían las puertas a nuevos lugares. Llegó un momento en el que, tras pasar varios rompecabezas—por llamarlo de alguna manera—llegó a un recuerdo. Un niño pequeño, que Abigail supuso que era él, en compañía de su padre médico jugando con el estetoscopio en casa, intentando escuchar el latido del corazón de un peluche como si éste fuese su paciente. Ambos reían, como una familia feliz. La pelirroja vio ese recuerdo de su pasado como una victoria, por lo que continuó introduciéndose cada vez más.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 11
PB : Hayley Williams
Edad del pj : 30
Ocupación : Ministra de Magia
Pureza de sangre : Sangre limpia
Galeones : 28.352
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No tiene
RP Adicional : +1H /+2F
Mensajes : 770
Puntos : 545
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t150-abigail-t-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t153-te-atreves-relaciones-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t158-cronologia-de-abi-mcdowell http://www.expectopatronum-rpg.com/t173-lechuceria-de-abi-mcdowell#850
Abigail T. McDowellMinistra de Magia

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.