Situación Actual
19º-24º
16 julio -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Freya Howll pj destacado
DANNY & KENNETH Pjs destacados
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Este es mi hogar [ Lohran ]

Ada A. Vãduva el Jue Sep 27, 2018 9:55 am

El día se había presentado como otro cualquiera, nuevamente un día con esperanzas de que las cosas fueran a mejor y encontrase a Vladimir, aquel día encima había una reunión. Una reunión con una serie de compañeros del ministerio. Todo estaba hablado y, Ada, como buena inefable no contó nada a nadie. Estaba claro que el asunto no era algo que tratar con muchos, eran simplemente compañeros que trataban de tramar una nueva misión juntos para más adelante llevarla acabo. No era algo que se tuviera que realizar en la propia Londres, estaba más enfocado a recuperar un objeto que había sido robado y cuya responsabilidad había recaído en uno de los presentes en aquella reunión. Ada, como de costumbre, simplemente asistió con su fragante sonrisa sin abandonar la seriedad del asunto, pues que fuera una persona que prefiriese sonreír no implicaba que no se lo tomase con seriedad.

Finalmente estaban todos en el Ministerio, en sus puertas, todos muy confiados de que aquel Gobierno era totalmente seguro tras los pocos años que llevaban en el poder, todos lamiendo el culo, descaradamente, a los que ahora estaban en el poder. Si, las cosas no iban mal, quitando los ataques de los radicales que pasaron. Sin embargo, que las cosas estuvieran calmadas no lo era todo. — No deberíamos. — Dijo la pelirroja ante una de las frases de su compañero por el deseo de celebrar la reunión en otro lugar que no era el establecido. Sabía que aquello podría acarrear orejas curiosas por lo que iban a hablar y, como era de esperar, se opuso rotundamente. El problema estuvo cuando dicho hombre tenía más poder que ella en cuanto a influencias y el resultado fue el que el hombre quiso. Cabía destacar que era una reunión extraordinaria y por ello la opinión de la pelirroja además importaba menos, pues no era más que una novata en aquel lugar.

Y acabaron en la parte trasera del Ministerio, la pelirroja totalmente molesta y un problema por venir. Ada miraba a todos lados intentando estar en alerta de todo lo que estuviera, por la sencilla razón que estaban afuera del edificio. — ¿Te quieres estar quieta? No hay nadie. — La pelirroja bufó con bastante molestia y se cruzó de brazos mientras los demás trataban sus temas, ella ya había dado su opinión y no iba a darla de nuevo en un lugar así. Claro que no estaba en la mano de la rumana el hecho de que aquello estaba hablado y el mismo que quiso que aquello se celebrase ahí, se le había ido la lengua con un radical entre copas y la confianza por los aires en la inexistencia de sangre sucias entre ellos. Copas y el ego muy alto, una combinación que le haría arrepentirse de lo que éste alardeaba: de hacer las cosas bien...
Ada A. Vãduva
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] Tumblr_n4etc4Or9Q1r426i4o3_250
RP : 10
PB : Emma Stone
Edad del pj : 29
Ocupación : Inefable
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 500
Lealtad : Orden/Mortifagos/...
Patronus : Thestral
RP Adicional : ---
Mensajes : 22
Puntos : 11
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6310-let-s-start-a-riot-o-ada-s-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Lohran Martins el Dom Sep 30, 2018 2:29 pm

La furgoneta, con Alan al volante, circulaba por las calles de Londres sin llamar la atención.
No se trataba de una de esas furgonetas mágicas, encantadas para mantener la comunicación dentro del grupo radical, sino un vehículo normal y corriente, propiedad del propio Alan. Lohran viajaba sentado en la parte trasera, enfrascado en una partida de ajedrez mágico con Dan, su compañero para aquella misión.
Una partida de ajedrez mágico, por cierto, que tocó su fin en aquel momento, justo cuando uno de los caballos de Lohran capturó al rey de Dan, haciéndolo añicos.

—¡Joder! ¡Te lo dije, eso me pasa por jugar con las negras! ¡Lo lógico habría sido que las llevases tú, joder!—Exclamó Dan, agarrando uno de sus peones y lanzándolo contra las paredes de la furgoneta.

—¡Eh, ojo con romper algo ahí atrás!—Exclamó como advertencia Alan desde el asiento del conductor. Tenía en mucha estima su furgoneta.

—Eso que has dicho ha sido muy racista.—Comentó Lohran quien, sin embargo, reía divertido y estaba de lo más relajado.

—¡Que te den, tío! ¡Siempre me ganas! Seguro que es por las puñeteras piezas blancas.—Refunfuñó Dan. Ni él ni Lohran prestaron atención al comentario de Dan.

—No es por las piezas. Es porque eres predecible. Pero, si lo prefieres, puedo jugar otra llevando las negras...—Sugirió Lohran, conociendo de antemano la respuesta.

—¡Paso!—Me lo imaginaba.—Concentrémonos en la misión.

La misión que tenían entre manos no iba a ser demasiado sencilla, que digamos: gracias a una información que les había llegado por parte de un contacto dentro del Ministerio de Magia, los radicales sabían que varios empleados del departamento de misterios iban a tener una reunión. Por lo visto, por miedo a ser escuchados, habían escogido tener dicha reunión fuera del Ministerio.
A Lohran le hizo gracia el hecho de que empezase a sembrar la desconfianza dentro del nuevo gobierno, hasta el punto de que algunos no consideraban el edificio un lugar seguro para hablar. Una sonrisa se dibujó en sus labios. Finalmente, las ratas de Voldemort empezaban a desconfiar hasta de su propia sombra, y eso era muy bueno para los fugitivos.
Sus objetivos en cuestión se reunirían en una de las entradas al Ministerio, y gracias al contacto del interior, sabían dónde se reunirían exactamente. Allí entraban Lohran, Alan y Dan.

—Repasemos el plan.—Sugirió un Dan que todavía no había superado su humillante derrota al ajedrez.—En realidad no es que haya mucho plan: paramos la furgoneta, los reducimos, y los capturamos a todos. Luego nos los llevamos a una fábrica abandonada y les sacamos la información. A hostias, si hace falta.—Dan lo dijo de una manera que, más que lo que dijo, parecía querer decir ‘¡Por favor, que haya que sacarles la información a hostias!’. No era un secreto lo mucho que odiaba Dan al nuevo gobierno.

—Solo si hace falta.—Puntualizó Lohran, quien no abogaba por la violencia gratuita. Sus ojos se clavaron en los de Dan, sin aceptar mucha discusión.

—Sí, sí. Por supuesto.—Respondió Dan, sacudiendo la mano como si espantase moscas.

—¡Callaos, tíos! Que ya estamos llegando. Preparaos.—Anunció Alan desde su posición al volante de la furgoneta.

Lohran pasó al asiento del copiloto a fin de poder echar un vistazo. Tenían una descripción del grupo en cuestión, aunque no sus nombres. En concreto, lo más llamativo es que había una mujer pelirroja entre ellos. Dan y Lohran habían tenido una discusión acerca de si dicha pelirroja sería la mismísima McDowell: Lohran insistía en que era imposible que lo fuese, que dudaba que la Ministra en persona fuese a exponerse de esa manera, mientras que Dan sostenía que McDowell era lo bastante estúpida como para hacer algo así.
Suerte para Dan que no se habían apostado nada: la mujer pelirroja no era McDowell, ni mucho menos.

—Ahí les tenemos.—Comentó Lohran, repentinamente serio y concentrado en la misión. Alan detuvo la furgoneta en una plaza de aparcamiento libre, a la izquierda de la carretera.—Echemos un vistazo. Mejor no precipitarnos. Cuando nos hayamos asegurado de que no hay ningún otro mago aparte de ellos, intervendremos. Y recordad...

—Los queremos vivos.—Concluyó Alan. A Dan no le hizo demasiada gracia, pero era lo que había: aquellos empleados, muertos, no valían absolutamente nada. Lo importante era lo que sabían.

Radical 1: Dan = #2248ba | —Radical 2: Alan = #862ac4


Última edición por Lohran Martins el Lun Oct 15, 2018 11:10 pm, editado 1 vez
Lohran Martins
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] 1VGtoSh
RP : 10
PB : Michael B. Jordan
Edad del pj : 30
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.850
Lealtad : Radicales
Patronus : Ninguno
RP Adicional : +2F
Mensajes : 153
Puntos : 121
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6246-lohran-martins http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6275-cronologia-de-lohran http://www.expectopatronum-rpg.com/

Ada A. Vãduva el Lun Oct 15, 2018 1:46 pm

Tal era su molestia pasado un tiempo que no pudo evitar alejarse unos pasos más de aquella conversación, tan sólo estaban discutiendo de lo mismo y dando vueltas en bucle. Si fueran un disco, parecería uno rallado. —Me parece estúpido que estemos discutiendo esto aquí afuera, caballeros. — La mínima confianza en ellos, la había perdido. ¿Quién se le ocurría que ahí no iban a saber que estaban? ¡Estaban afuera! Resultaba prácticamente obvio que no estaban ahí para tomarse unas cervezas de mantequilla. La pelirroja estaba que se salía de sus casillas, observando todo su alrededor como una paranoica, tratando de prestar atención a todo lo que se pudiera mover, ya que poco a poco la conversación le importaba menos de lo que le importaba antes. No paraban de decirle de vez en cuando que las cosas estaban bien, que no estaban mal, que la situación estaba estable y que no habían avisado que hubiera alguien más. » Estamos protegidos « Diría uno de ellos, convencido de su palabra. » Imbécil « Pensó la pelirroja hasta el punto de querer mandarlos a todo por un precipicio.

Fue entonces cuando escuchó algo, un motor. Se tratarían de muggles pero no por ello significaba que no fueran un problema. — He escuchado algo, un motor. — Diría ella bastante seria, a la par de enfadada. — Seguro no es nada, serán meros muggles. Nada que no podamos enfrentar. — Diría uno con una voz que mostraba su gran creencia en su superioridad por ser sangre pura. — ¿Y? Hay que tener cuidado igualmente, no estamos hablando tonterías para cometer un error. — El hombre le bufó. — Estos inefables... — Fuera como fuese, Ada había sacado ya la varita por si debía hacer caer al suelo a quien apareciera por algún lado aquellos callejones. Ella no es que fuera negativa, tan sólo estaba preocupada. Había aprendido a ser discreta, no exhibirse como si nada importase más que demostrar la superioridad frente a cualquiera. Ada no sabía que iba a llegar un grupo de magos, ni idea tenía de ello, pero sabía que algo estaba por venir y se fue a investigar, tratando de no perder de vista a su grupo, sin separarse mucho.

Comprobó uno de los lados y se dispuso ir al otro lado a comprobar que no hubiera nadie en ninguno de los laterales, sin embargo un compañero le detuvo por el camino. La había agarrado del brazo con fuerza y con ello le obligó a detenerse en seco. — No voy a perder mi tiempo hablando de lo ya hablado mientras nos pueden pillar aquí afuera. ¿Quieres que nos descubran que estamos aquí? Y no hay "¿y qué?" ¿No te han enseñado a mantener las cosas en secreto. — La pelirroja estaba que en cualquier momento le saltaba al cuello hasta su propio compañero, hasta que por la espalda llegó uno que le caía mejor. — Por favor, cálmate. ¿De acuerdo? Te estás poniendo paranoica. — Fue entonces que, de un tirón, la rumana se retiró del agarre del contrario y se apartó del mismo unos metros. — No me gusta que tratemos de estas cosas afuera, no puedo callarme. Esto es una estupidez, ya lo dije.
Ada A. Vãduva
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] Tumblr_n4etc4Or9Q1r426i4o3_250
RP : 10
PB : Emma Stone
Edad del pj : 29
Ocupación : Inefable
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 500
Lealtad : Orden/Mortifagos/...
Patronus : Thestral
RP Adicional : ---
Mensajes : 22
Puntos : 11
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6310-let-s-start-a-riot-o-ada-s-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Lohran Martins el Miér Oct 17, 2018 3:51 am

Desde su nueva posición en el asiento del acompañante, Lohran observó con atención al grupo de magos reunidos cerca de una de las entradas del Ministerio. El brasileño apenas pestañeaba, pendiente de los movimientos de aquella gente. Y lo cierto es que hasta ese momento parecían tranquilos. Estaban enfrascados en algún tipo de conversación que, como era evidente, ninguno de los fugitivos que ocupaba el vehículo podía escuchar.
La pelirroja era, sin lugar a dudas, la más llamativa de todos los presentes. Los otros no eran más que el típico prototipo de mago del Ministerio: tremendamente afectados, tremendamente orgullosos de ser magos. ¿Había alguien que trabajase en el Ministerio en esos días que no fuese un capullo pomposo como esos?
Bueno… ella, quizás, pensó Martins, refiriéndose a la pelirroja.

—La verdad es que está buena.—Comentó Dan, quien se había asomado a través del hueco entre los dos asientos para observar la situación.

—Concéntrate, ¿quieres?—Respondió Lohran sin mirarle, concentrado en el grupo, mientras Alan guardaba silencio. Sus manos todavía se aferraban al volante.

Dan soltó un bufido de desaprobación, pero tampoco dijo nada más. Lohran consideró aquello una pequeña victoria, dadas las circunstancias. Se permitió a sí mismo curvar los labios en una leve sonrisa…
...hasta que apreció el movimiento de la pelirroja.
Y no un movimiento cualquiera, no: la mujer sacó su varita y se puso a caminar, aparentemente nerviosa. Lohran apretó los dientes dentro de la mandíbula, iniciando un lento movimiento de negación con la cabeza.

—Creo que más nos vale ponernos en movimiento.—Sugirió el brasileño, quien temía que las cosas se pusieran más tensas de lo que ya empezaban a estar. Uno de los hombres había tomado del brazo a la mujer pelirroja, pero ella no había abandonado del todo la actitud agresiva. Discutía acaloradamente con él.—Ya conocéis el plan. Yo me apareceré en una posición a sus espaldas. Vosotros me cubrís e intentáis deshaceros de alguno. Yo me encargaré de los desprevenidos.

Podía ser un plan un tanto arriesgado, a Lohran no se le ocurriría negarlo, pero era lo que tenían: sin una varita fiable con la que hacer magia, el fugitivo solamente podía contar con sus habilidades más muggles. Por suerte, era un experimentado luchador cuerpo a cuerpo.
Los demás confirmaron que conocían el plan, asintiendo con la cabeza, y Lohran se puso en marcha: se desapareció allí mismo, apareciéndose en la parte opuesta del edificio, ocultándose tras la esquina. Una vez allí esperó… hasta escuchar las voces de sus compañeros.

—¡Eh, cabrones!—Exclamó Dan con agresividad, bajando de la furgoneta varita en mano, cerrando la portezuela de golpe tras de sí. Llevaba la varita en alto, y tardó muy poco en empezar a lanzar hechizos.—¡Ha llegado vuestra hora, joder!

Espero que no se te ocurra matar a ninguno, Dan, pensó Lohran, mientras los maleficios lanzados por las varitas de sus dos compañeros iluminaban la calle. El brasileño esperó su momento, agazapado tras la esquina. Necesitaba que se enzarzasen en una batalla antes de poder meterse de por medio.
Con suerte, podría hacer aquello sin salir herido. Con suerte...
Lohran Martins
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] 1VGtoSh
RP : 10
PB : Michael B. Jordan
Edad del pj : 30
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.850
Lealtad : Radicales
Patronus : Ninguno
RP Adicional : +2F
Mensajes : 153
Puntos : 121
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6246-lohran-martins http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6275-cronologia-de-lohran http://www.expectopatronum-rpg.com/

Ada A. Vãduva el Lun Oct 29, 2018 2:24 pm

El enfado iría para bastante largo, por la sencilla razón de lo cabezota que podía resultar ella para aquellas cosas que consideraba tan importantes, e íntimas. Si, podía resultar algo repetitivo de decir: pero aquello no estaba bien de aquel modo. Además, tendría un recuerdo por algunos días por aquel agarre, pues no sólo le había dolido el brazo sino le había dejado marcado los dedos en aquella piel tan pálida y delicada, como la que la pelirroja tenía. Una vez se hubo separado del hombre, se quedó observándose el brazo con la varita en la mano, distraída por aquel momento. Los otros comenzaron a hacer comentarios, ya desviándose del tema principal. Todos estaban realmente confiados, menos ella. Ada era muy cuadrada para muchas cosas, y en temas de trabajos era lo primero. Aquello estaba mal planteado desde el primer momento, bien lo sabía. Por eso ella seguía insistiendo en aquello de hacer una pequeña ronda, aunque le seguían molestando con tonterías que no venían al asunto.

A lo que acabó dando lugar a un asalto sin aviso, pues sus queridos compañeros de trabajo no le dejaron hacer aquello que ella deseaba: vigilar. Ada le pillaba un poco lejos de todo aquello, pues los dos que asaltaron se encontraron de frente, y de lleno, con el grupo de cuatro magos que fueron sobresaltados, y a penas se pudieron defender. Aquello acabó con dos hombres en el suelo y otros dos defendiendo a los mismos, uno en el suelo ni si quiera mostraba afán de querer levantarse, como aceptando aquel momento. Ada, claramente, apuntó con su varita a uno de los otros hombres con la intención de mandarlo por los aires lejos de sus compañeros, sin conocer la existencia de otra persona más en aquel lugar. Ella no quería hacerles nada, entendió que debían de tratarse de el grupo ese al que llamaban "radicales". No tenía nada en contra de ellos, quizá sus métodos, pero sólo luchaban por su libertad, podía entenderlo hasta cierto punto.

Quizá eso fuera su principal motivo por el que no fue de manera letal hacia ellos, y siempre con la excusa de: " a las malas, si viven podemos llevarlos al Área-M", sólo si no lograban escapar. Ada no quería matarlos si la vida de sus compañeros, o la de ella, no estaba en peligro y no había otra salida. No estaba derramar sangre en sus planes. —Marcharos, estáis en el momento perfecto para retiraros sin que os pase nada, o tendré que disparar mejor la próxima vez. — Queriendo dar a entender que sus intenciones al comienzo no fueron de matarlo pero no dudaría en hacerlo de verse en la situación, mientras los otros dos hombre protegían como podían a los caídos en la sorpresa. — No tenéis necesidad de complicaros de este modo, sabéis tan bien como yo que esto fue inevitable. — Quizá no se identificase al completo con aquellas palabras, o quisiera decir más de lo que podía. Ada era completamente neutral, si tuviera que elegir no podía, aunque consintiendo aquel Gobierno ya era un tipo de consentimiento: tolerancia. Sin embargo, quería conservar su vida y su trabajo, ambas cosas al mismo tiempo y en un Gobierno como aquel.. Era complicado, para alguien que no lograba posicionarse firmemente, pero que debía mantener apariencias igualmente.
Ada A. Vãduva
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] Tumblr_n4etc4Or9Q1r426i4o3_250
RP : 10
PB : Emma Stone
Edad del pj : 29
Ocupación : Inefable
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 500
Lealtad : Orden/Mortifagos/...
Patronus : Thestral
RP Adicional : ---
Mensajes : 22
Puntos : 11
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6310-let-s-start-a-riot-o-ada-s-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Lohran Martins el Jue Nov 01, 2018 4:34 pm

Los radicales estaban claramente en inferioridad de condiciones, y lo estarían incluso aunque Lohran estuviese allí, en la vanguardia, con una varita decente entre sus manos, ofreciendo su apoyo.
Alan y Dan, de alguna manera, habían conseguido tumbar a dos de los empleados del Ministerio. En pie quedaban otros dos, además de la mujer pelirroja en cuestión. Resumidamente: seguían estando en peligro, y si el brasileño no se daba prisa, pronto acabarían derrotados. Tenía que actuar ya.
Se movió agazapado en dirección al grupo del Ministerio, pero no avanzó demasiado antes de comprobar cómo la mujer, quien hasta entonces no había hecho nada, arrojó por los aires con un hechizo a Dan. El violento radical dio un par de vueltas sobre sí mismo antes de aterrizar de bruces en el suelo, un par de metros más allá del lugar en que se encontraba inicialmente. Lohran maldijo en silencio, esperando que Alan no corriese la misma suerte, o incluso una suerte peor.

—¡Maldita zorra pelirroja…!—Exclamó Dan en respuesta a las palabras de la mujer, quien se mostró demasiado compasiva, por decirlo de alguna manera, para la imagen que el brasileño tenía del empleado medio del Ministerio de Magia. Dicha advertencia, en cambio, no pareció convencer a Dan, quien luchaba por ponerse en pie mientras empuñaba la varita.—¡Te voy a enseñar yo a ti lo que es inevitable!—Añadió, hecho una furia. Lohran sabía lo que venía a continuación.

Los otros dos empleados del Ministerio alzaron sus varitas con intención de cerrarle la boca a Dan de alguna forma, pero Alan saltó por delante de él y le protegió con un par de hechizos defensivos. Los del Ministerio lanzaron otra salva de hechizos, y si bien Alan logró defenderse una vez más, Lohran pudo apreciar cómo retrocedía un par de pasos, tambaleándose. Si seguían así, le tumbarían sin problemas.
¡Ah, sí! Y otra cosa: Dan ya estaba en pie, dispuesto a hacer de todo menos cosas bonitas a aquellos empleados. Lohran conocía demasiado bien a ese fugitivo como para saber que se trataba de una botella de nitroglicerina: un paso en falso y estallaría. Las consecuencias de un Dan desatado podían ser catastróficas para todos los presentes.
Cambio de planes, pensó Lohran, a quien el plan inicial no le había gustado demasiado. Ahora le gustaba aún menos: después de todo, aquella mujer había lanzado una advertencia, en lugar de lanzarse directamente a asesinar a los traidores a la sangre. Quizás también fuese una persona razonable.

—¡Bájala!—Exclamó Lohran, ya de pie junto a la mujer, poniendo su propia varita en el cuello a ésta. No titubeó, y eso que bien habría podido: si alguno de sus enemigos descubría lo poco que se fiaba el brasileño de su varita, las cosas acabarían muy mal.—Los demás, lo mismo. ¡Varitas al suelo! No quiero tener que repetirlo.—El brasileño presionó la varita contra el cuello de la mujer, dando a entender que iba en serio.

Pero… ¿iba en serio? Probablemente, no. Si podía evitarlo, prefería evitar derramamientos de sangre innecesarios. Jamás había matado a nadie a sangre fría, solamente en defensa propia, y desde luego que no le apetecía empezar aquel día, en aquel lugar, con una mujer que había lanzado una advertencia en lugar de una maldición asesina.
Lohran Martins
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] 1VGtoSh
RP : 10
PB : Michael B. Jordan
Edad del pj : 30
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.850
Lealtad : Radicales
Patronus : Ninguno
RP Adicional : +2F
Mensajes : 153
Puntos : 121
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6246-lohran-martins http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6275-cronologia-de-lohran http://www.expectopatronum-rpg.com/

Ada A. Vãduva el Mar Nov 13, 2018 5:34 pm

Aquella situación no podía ser más desastrosa porque no cabía. La pelirroja ya lo venía diciendo de hacía un buen rato que aquello no podía llevar a nada bueno. ¿Por qué narices estaba pasando todo eso? Había algo raro, ella no lo sabía. Supuso que uno era tan gilipollas como para pensar que esto había sido buena idea, pero había otros tantos más que además le apoyaron. Estaba para tirarse de los pelos la rumana, aquello no era ni medio normal. Sin embargo, ante esa situación se encontraba. Sabía que no le iba a hacer ninguna gracia que ella estuviera ahí, porque de los presentes era la más joven y, quizá, la que más reflejos tuviera en comparación a los otros, sobretodo porque los otros les subestimarían por simplemente ser radicales, ya que sus formas no mostraban otra cosa. Teniendo en cuenta lo que hoy en día estaba ocurriendo, sólo era cuestión de atar cabos como buena inefable que era. Así que las cosas estaban de parte de los recién llegado.

Sobretodo por el momento en el que un hombre apareció por la espalda de la pelirroja y le puso la varita en el cuello, todo por estar más atenta de los otros que de sí misma. La rumana chistó entre dientes, maldiciéndose a sí misma. — ¿Veis lo que conseguisteis? ¡Os lo dije! ¡No estaba paranoica! Esto ha sido vuestra culpa por actuar de manera incorrecta a las normas a seguir. — Ella estaba realmente molesta, y tenía la varita bajada, sin ser ofensiva ni mostrar tampoco en ningún aspecto que así fuera a serlo, por el momento. Ada miró de reojo para poder identificar a quien le apuntaba con la varita, y encima apretaba. Por lo pronto se quedaría con su voz, la diferencia de estatura respecto a ella y otros detalles como sus manos, su piel. ¿Tenía heridas a la vista? Vestimenta y toda clase de detalles. Podía ser una apariencia falsa, pero toda información era importante en un momento como ese. Fueran los que fueran sus objetivos, no quería morir por culpa de unos inútiles.

Carraspeó para tranquilizarse, realmente no quería ponerse de los nervios y por eso mantuvo la calma ante los ojos de él, aunque ella era una persona inquieta en todo momento, realmente. — Tú debes ser el líder de esta banda, ¿me equivoco? — Comenzó a hablar, al hombre de detrás suyo. — Se puede intuir quien tiene más peso en el grupo por sus actos, y también que tu primera intención no es matarnos, a diferencia de tu compañero. Sino: ya lo hubieras hecho, tuviste la ocasión. — Hablaba tranquila, sin mostrar ningún tipo de rencor, pues no podía tener rencor hacia alguien que sólo buscaba sus propios derechos iguales a los compañeros que tenía en el trabajo. Aunque eso no eran guerras para ella, ni quería meterse por ningún modo. — Podemos hablar, si es lo que quieres, pero debes dejar a los míos marcharse y que los tuyos también se vayan. Solos tu y yo, hablando como adultos. — Uno de los compañeros de la pelirroja querían rebatir aquello, pero sólo con el mero intento, tras haber bajado las varitas por obligación, la rumana les calló rápidamente. — Encima no tendrás las narices de meterte en este asunto cuando vosotros nos metisteis en esto. Ahora cerráis la boca y me dejáis a mí.
Ada A. Vãduva
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] Tumblr_n4etc4Or9Q1r426i4o3_250
RP : 10
PB : Emma Stone
Edad del pj : 29
Ocupación : Inefable
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 500
Lealtad : Orden/Mortifagos/...
Patronus : Thestral
RP Adicional : ---
Mensajes : 22
Puntos : 11
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6310-let-s-start-a-riot-o-ada-s-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Lohran Martins el Dom Nov 18, 2018 12:09 am

En el momento en que Lohran logró posicionarse junto a la joven pelirroja y puso su varita apuntando al cuello de la mujer, la batalla terminó. Los empleados del Ministerio que quedaban en pie se volvieron para ser testigos de la tensa situación que tenía lugar entre el brasileño y la pelirroja; los compañeros de Lohran también detuvieron sus ataques, pero no bajaron sus varitas. La mujer sí lo hizo, mientras que sus compañeros directamente optaron por dejar caer las varitas. Quizás temieran por sus vidas, o quizás temieran por la vida de la mujer; Lohran no podía saberlo, pero en base a su experiencia con los empleados del Ministerio de Magia de los últimos tiempos, se inclinaba por la primera opción.
La pelirroja no parecía asustada en lo más mínimo. Más bien, parecía fastidiada, y en otras circunstancias Lohran quizás hubiese encontrado divertida. Pero no entonces: aquel era un momento tenso, un momento peliagudo en que muchas cosas podían salir mal. Y, teniendo en cuenta que dos de los empleados estaban en el suelo, y los otros dos habían tirado sus varitas, el brasileño temía que los causantes de un hipotético problema fuesen, precisamente, sus propios compañeros.
Con la situación en calma, la mujer habló, y Lohran escuchó. No estaba dispuesto a interrumpir, así como tampoco estaba dispuesto a bajar la varita con que seguía apuntando a la joven. La resultó curiosa, no obstante, su manera de manejar la situación: no solo negociaba por la vida y libertad de sus compañeros, sino que también estaba dispuesta a dejar que los compañeros de Lohran, radicales, se marcharan. Estaba claro que aquella mujer no era una mortífaga. De lo contrario, su orgullo la llevaría a seguir peleando hasta el final. A matar a los sucios traidores.
Uno de los compañeros de la pelirroja protestó ante lo que ella ofrecía, pero ésta fue rápida a la hora de cerrarle la boca. Lohran alzó las cejas ligeramente, sorprendido: tenía carácter, y no parecía asustada en lo más mínimo.

—Lohran, ni se te ocurra, joder. No podemos...—Empezó a decir Dan, pero Lohran lo cortó enseguida.

—Cierra el pico, Dan.—Recomendó el brasileño, fulminando con la mirada a su compañero más violento. Sabía que Dan esperaba que aquello acabase de manera sangrienta, de manera violenta. Eso no ocurriría mientras Lohran tuviese la sartén por el mango.—Vosotros.—Lohran miró a ambos empleados del Ministerio que todavía quedaban en pie de manera alternativa.—Recoged a vuestros compañeros y lleváoslos de aquí. Dejad las varitas en el suelo: de ahora en adelante, nos pertenecen. ¡Vamos!—Lohran alzó la voz con su última afirmación, y los empleados del Ministerio se pusieron en movimiento: cada uno de ellos cogió a otro, y sin siquiera mirar atrás, comenzaron a alejarse en dirección a la entrada del Ministerio.—Y vosotros dos: recoged sus varitas y largaos de aquí. Pronto se llenará esto de aurores, y no queremos estar aquí para cuando eso ocurra.—Dijo a sus compañeros.

—¿Estás seguro, tío?—Preguntó Allan.

—Mueve el culo y lárgate de aquí.—Lohran dedicó una media sonrisa a su compañero fugitivo, el cual le respondió asintiendo con la cabeza. Le dio una palmada en el hombro a un reticente Dan, y entonces, tras recoger las varitas que habían acabado en el suelo, ambos se marcharon. Lohran esperó a verles subirse a la furgoneta antes de dirigirse a la pelirroja.—Bien, ya tienes lo que querías. Estamos solos.—Dijo Lohran, quien alzó la mano libre en dirección a ella.—¿Me permites que guarde tu varita hasta que terminemos de hablar? Solo es una precaución.—A Lohran le daba la impresión de que aquella mujer no iba a intentar nada raro; sin embargo, no había sobrevivido tanto tiempo por ser descuidado.—Y será mejor que busquemos otro lugar para nuestra pequeña charla. Pronto, esto va a llenarse de indeseables...

Lohran se sentiría mucho más seguro en la guarida de los radicales, donde pudiese interrogar a la mujer a gusto sin miedo a que nadie le interrumpiera. Sin embargo, algo le decía que no iba a disponer del refugio para aquella charla. Tendría que improvisar algo, pues en cualquier momento empezarían a perseguirle los aurores. Y cuando lo hiciesen, tendría que soltar a la mujer. Si no tenían que rescatarla, posiblemente dejarían escapar a Lohran.
Antes de que eso ocurriese, esperaba sacarle toda la información necesaria.
Lohran Martins
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] 1VGtoSh
RP : 10
PB : Michael B. Jordan
Edad del pj : 30
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.850
Lealtad : Radicales
Patronus : Ninguno
RP Adicional : +2F
Mensajes : 153
Puntos : 121
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6246-lohran-martins http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6275-cronologia-de-lohran http://www.expectopatronum-rpg.com/

Ada A. Vãduva el Jue Nov 22, 2018 7:12 pm

No confiaba en ninguno de aquellos radicales, ni lo iba a hacer. No tenía nada en contra de ellos, pero tampoco era idiota. Cuando escuchó las indicaciones del hombre que estaba tras sí, comprendió que estaba abierto al dialogo, y no le daba por idiota tampoco a él: así que comprendió su petición. Sin embargo, una cosa era comprender la misma y otra muy distinta era hacer caso a aquello. Por lo que Ada sujetó su varita con fuerza, suspiró y rodó los ojos para tratar luego de volver a mirarle desde su posición. Su cuerpo estaba relajado, no estaba nerviosa ni tampoco temía por su vida: pues si moría posiblemente se fuera a encontrar con Vladimir, ¿qué había de malo? — Si estás dispuesto a dialogar conmigo, deberías darme un voto de confianza al igual que te estoy dando a ti. — Mucho estaba dejando la inefable para que él hiciera las cosas bien, tampoco ella estaba en las mejores posiciones pero sería cuestión de velocidad de ella para librarse, quizá con un profundo arañazo, y él su velocidad de atacar. Claro que no quería llegar hasta ese punto.

La pelirroja guardaría la varita dentro de su pantalón, y ropa interior, no por la parte de delante, como muestra de que no iba a hacer entrega de la varita pero que tampoco la iba a utilizar, estaba en un lateral de la pierna. — Sabes tan bien como yo que, donde la tengo guardada, tardaría mucho más que tú en sacar la varita si me atreviese a romper el voto de confianza. — Ahora estaban ambos solos, aunque dejarían de estarlo pronto. Tampoco le convenía alargar la charla allí, aunque eso implicase salir bien parada ella. Pues a pesar de todo: tenía sus curiosidades por saber sobre ellos. — Vamos por ese callejón, ahí hay un local abandonado que no sabrán que estamos ahí. — Esperaba que al menos le hiciera caso, por ambos básicamente. —Conmigo puedes hablar...— Susurraría al mismo, añadido que eran los únicos: era una forma de darle a entender que no era tan como ellos. Al fin y al cabo: ella simplemente trabajaba para aquel gobierno y fingía algo que no pensaba, ni por una parte ni por otra. Consideraba que eran luchas que no le pertenecía, que ya tenía ella peores luchas personales.

Será mejor que te des prisa, o no podremos tener esa conversación. — Quiso recordar. Sin embargo, ella ya iba haciendo un croquis de lo ocurrido en su cabeza para dar un parte, por la sencilla razón que era su trabajo y que no se olía bien eso de la insistencia de unos de sus compañeros de la "seguridad" de tratar un tema ahí porque no quisieran tratarlos dentro del ministerio. Lo cierto es que a Ada le daba igual los motivos, había veinte mil sitios mejores que aquel. Y por culpa de ese gilipollas se encontraban en aquel momento estas dos personas. Ella con una varita en el cuello y el otro en ventaja, ¿había dado su vida por sus compañeros? Ni de coña, confiaba en que la otra persona comprendiese que las cosas no se podían hacer así. No en esta ocasión. No pretendía ayudarle, pero era algo que les saldría ventajoso a ambos, y obtendría de algún modo información para callar y contentar al ministerio, de ponerse tontos por si le acusaban de algo. Algo que dudaba, pero siempre había que tener algo que guardase las espaldas. Pero sus espaldas eran "guardadas" en aquel momento por el hombre, de quien dependía si se movían ya o se quedaban allí a recibir a los aurores.
Ada A. Vãduva
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] Tumblr_n4etc4Or9Q1r426i4o3_250
RP : 10
PB : Emma Stone
Edad del pj : 29
Ocupación : Inefable
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 500
Lealtad : Orden/Mortifagos/...
Patronus : Thestral
RP Adicional : ---
Mensajes : 22
Puntos : 11
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6310-let-s-start-a-riot-o-ada-s-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Lohran Martins el Vie Nov 23, 2018 11:09 pm

Lohran alzó una ceja ante la sorpresa que le produjo la actitud de la mujer pelirroja. De haberse encontrado ambos en una situación distinta—una que no incluyera una toma de rehenes a punta de varita—posiblemente el brasileño se habría reído un poco, incluso. Había escuchado hablar del temperamento de las pelirrojas, y había escuchado muchos mitos y leyendas respecto a ellas, pero jamás había estado tan cerca de una como para comprobarlo en primera persona.
De ser Dan quien empuñara la varita, aquella mujer estaría cavando su propia tumba. Su compañero era mucho menos propenso a ‘hacer concesiones’: si ordenaba a alguien que le entregara la varita y por algún motivo ese alguien se negaba, el radical atacaría sin siquiera pensárselo dos veces.
La solución de la mujer le pareció bien a Lohran, quien quizás debería haber intentado imponerse un poco más con ella: una cosa era tener cabeza, pensar las cosas, y evitar males mayores, y otra muy distinta era dejar a un rehén hacer lo que quisiera, por mucho que dicho rehén pareciera con ánimo de cooperar. Pero no dejaba de ser cierto lo que ella decía: Lohran sabía que, si intentaba sacar la varita por el motivo que fuera, había muchas posibilidades de que acabara con la muñeca rota antes siquiera de alcanzar la cinturilla de sus pantalones. Así que lo dejó estar.
Ya solos, la mujer indicó el callejón cercano, en el cual había un local que, según decía, estaba abandonado. Le susurró al oído que con ella podría podría hablar, cosa de la cual no perdió detalle el brasileño.

—Vamos.—Asintió Lohran cuando la joven le apremió a darse prisa. Viéndose ya ambos solos, sin la compañía de los radicales y los empleados del Ministerio, el brasileño se atrevió a bajar la varita. Ambos caminaron en la dirección señalada por la pelirroja, rumbo a tener aquella conversación.—Bien. Debo decir que has manejado bien esa situación, pero también que has tenido mucha suerte. No sé si reconoces las caras de alguno de mis compañeros, o la mía misma. Uno de ellos es Daniel Jeffreys, y no tiene muy buen carácter. Participó en el ataque a los mundiales de Quidditch del año pasado.—Informó Lohran, a medida que se aproximaban a la edificación.—Tu jugada podría haber acabado muy mal.—Añadió Lohran, mirándola de reojo.—Por lo que me has dicho, supongo, no tengo que pedirte que me enseñes el antebrazo, ¿verdad? No tienes pinta de mortífaga.

Theodore Smith, uno de los cabecillas del asalto al Ministerio, cuya intención era asesinar prácticamente a cualquiera que se le pusiera por delante, había asegurado que el mero hecho de trabajar en aquel edificio ya convertía a aquellos magos en cómplices, en amigos de los mortífagos. Esos habían sido los argumentos que había esgrimido el fugitivo, y con los que Lohran Martins no había simpatizado en lo más mínimo.
Después de todo, sabía de buena tinta que entre aquellos muros también se escondían aliados de la causa de los llamados radicales. Muchos de ellos, creyendo que aquel ataque había sido idea de Maximus, habían revelado su identidad… y habían terminado, o bien muertos, o bien encerrados.
Lohran no sabía cuáles de ellos eran los afortunados.
Lohran Martins
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] 1VGtoSh
RP : 10
PB : Michael B. Jordan
Edad del pj : 30
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.850
Lealtad : Radicales
Patronus : Ninguno
RP Adicional : +2F
Mensajes : 153
Puntos : 121
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6246-lohran-martins http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6275-cronologia-de-lohran http://www.expectopatronum-rpg.com/

Ada A. Vãduva el Vie Nov 30, 2018 9:36 am

La locura no siempre era mala en temas de trabajo, no en uno como el suyo. Claramente tenía cabeza, pero a veces era demasiado echada para adelante, Vladimir siempre le regañaba por esas cosas. Sin duda todo era realmente complicado de tener en cuenta: los pasos que fuera a dar él frente a las peticiones de ella. De todos modos, agradecía la actitud del contrario por dejarle con vida, teniendo en cuenta los sucesos que se habían estado dando hasta el presente. Gracias a la actitud del mismo, podían ponerse de camino al edificio que había estado diciendo la rumana, tomando la delantera. Iba delante para indicar el camino, pero no demasiado lejos para que él no viera intenciones de escaparse de ella. La verdadera locura era no mostrarse agresiva ni con tentación de esquivar al moreno. Sin embargo, a su vez, consideraba que era lo más cuerdo. ¿Y si podía sacar información de él? Igualmente él quería sacarlo de ella, ¿cómo si no le iba a dejar con vida? Porque las preguntas eran más importantes que derramar sangre. La información era un tipo de poder, más siendo el bando más jodido.

Escuchó todas las palabras del contrario, pero no iba a hacer comentarios del mismo hasta que llegasen al interior del edificio abandonado. Se trataba de una tienda muggle que había caído por la mala economía que estaba sufriendo, ahí era donde compraba sus donuts favoritos hechos por muggles. Y una vez entraron, se encargó de dejar la puerta tal y como se la habían encontrado, para luego hacer un campo que silenciase el interior de aquella habitación, para luego volver a guardar la varita donde debía estar - siempre con gestos suaves y nada violentos, incluso de espaldas a él para evitar confusión -, para que no saliera información hacia afuera. — Mi jugada tenía muchas formas en las que podría haber acabado, era sólo cuestión de hacerla para ver resultados. — Respondería mientras se sentaba en el mostrador de la tienda y mostraba su antebrazo. — Por si acaso te quedas con dudas, no está maquillado por si quieres comprobar. Aunque eso lo considerarían un acto de traición. — Se refería claramente al querer ocultar ser mortifagos en una situación donde "el mundo" era actualmente de ellos. Tras eso, se cruzaría de piernas y apoyaría las manos en el mostrador, echando la espalda un poco hacia delante, observando al contrario buscando recordar cada detalle de él.

Si, se había quedado con el detalle del asalto que hubo y uno de sus causantes, ¿debía meter en el mismo saco a quien tenía frente a sí? — Está bien, comienza con las cosas que quiera saber, ya que me imagino que quieres ser el primero en hacer preguntas. — Pues si empezaba ella seguramente negase empezar, así que bueno: lo entendía si se ponía en la situación de él. — Pero más tarde deberás explicarme todo esto de los radicales. Puede que traabje en el ministerio, pero tengo asuntos más importantes que atender que los radicales o los fugitivos. — Pues en su campo de trabajo, ella se centraba en sus tareas o futuras tareas, pues al fin y al cabo utilizaba aquello como un modo de olvidar a Vladimir, pero a la vez era una forma de dañarse al pensar en olvidarle. Sin duda quería saber donde estaba, y por eso muchas veces se volvía débil y seguía la investigación de su marido, a pesar de que fuera recordar cosas que le dañaban gravemente. Ni si quiera sabía como hablar con sus suegros. Había pasado ya bastante tiempo y aún no había dado señales de vida de ningún tipo. Aquello era mucho más importante que unos meros radicales, como para dedicarles un tiempo a los mismo. Aunque en aquel momento lo estuviera haciendo, por pura necesidad de la situación.
Ada A. Vãduva
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] Tumblr_n4etc4Or9Q1r426i4o3_250
RP : 10
PB : Emma Stone
Edad del pj : 29
Ocupación : Inefable
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 500
Lealtad : Orden/Mortifagos/...
Patronus : Thestral
RP Adicional : ---
Mensajes : 22
Puntos : 11
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6310-let-s-start-a-riot-o-ada-s-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Lohran Martins el Lun Dic 03, 2018 1:19 am

Lohran siguió a la pelirroja camino a la tienda. Por supuesto, por la cabeza del brasileño se pasó la idea de que todo aquello fuera una trampa. Después de todo, no se había olvidado repentinamente de su forma de ser paranoica, capaz de ver peligro tras cualquier esquina. Sin embargo, su mente se convenció de que aquello no podía ser ningún tipo de trampa: si bien los empleados del Ministerio habían escogido—de una forma un tanto imprudente, en opinión de Lohran—reunirse fuera del edificio, dudaba mucho que lo hubieran hecho a propósito, a modo de trampa.
Así que la posibilidad de que a Lohran lo estuviera esperando una cuadrilla de aurores en aquella tienda abandonada era, cuanto menos, improbable. Habría sido el plan más extraño de la historia, y lo peor de todo es que podría incluso haberles salido bien, de haberse atrevido.
La mujer no volvió a hablar hasta que las puertas del establecimiento vacío estuvieron cerradas con ellos dentro. El brasileño la observó utilizar su varita para insonorizar el lugar, y si bien se mantuvo en guardia, no tuvo en ningún momento intención de atacarla. Después de todo, aquella varita era un peligro, y arriesgarse a conjurar un simple Expelliarmus podía terminar con la bruja reducida a pedacitos, o bien no ocurrir nada. Pero, al igual que una pistola descargada sigue imponiendo respeto, una varita desleal, si no se usa, causa el mismo efecto.

—No te preocupes: te creo.—Respondió Lohran cuando la pelirroja le mostró su antebrazo. Tampoco le preocupaba demasiado que fuera mortífaga o no: lo importante era que colaborara con él.—Pero, insisto: todo pudo haber salido muy mal. ¿Tan poco te importa tu vida como para hacer una jugada tan arriesgada? Conozco hombres que te habrían matado por mucho menos.—Y sí, uno de aquellos hombres era el propio Dan Jeffreys. Dan era como una botella de nitroglicerina: inestable si no se manejaba con cuidado. Lo cierto es que ni el propio Lohran las había tenido todas consigo cuando pidió a sus compañeros que se marcharan. Casi vio a la mujer siendo asesinada entonces.

Lohran escogió una caja de cartón llena de trastos, cerca de la puerta, para sentarse. Seguía con la varita en su mano derecha, apuntando discretamente en dirección a la chica, aunque su actitud era mucho más relajada ahora. Lo cual no quería decir que, si entraba en pánico y decidía salir corriendo, Lohran no estuviera listo para lanzar un hechizo contra ella. Prefería evitarlo, si podía, pero a veces las cosas se torcían.
Y sí, efectivamente, Lohran quería empezar haciendo las preguntas, pues para eso estaba allí. Pero la parte de proporcionar información a la inefable no entraba dentro de sus planes. No habría entrado en sus planes ni siquiera de no tener aquella marca en la nuca que borraría todos sus recuerdos si se le ocurría siquiera pensar en hablar más de la cuenta. Y es que quizás se hubiera unido a los radicales solo por conveniencia, pero no tenía pensado traicionarles, ni mucho menos.
Sin embargo, no era el momento para decir nada de eso. La pelirroja podía vivir sin aquella información, por ahora.

—Suena bien.—Mintió Lohran de manera muy convincente. Nadie podría haber dicho que aquello era una mentira.—Soy Lohran Martins, por cierto.—Se presentó el brasileño, que se sentía muy aliviado de poder decir su nombre sin más. Ser fugitivo daba una cierta sensación de libertad que Lohran jamás habría podido imaginarse. Y es que… ¿qué iban a hacer con su nombre? Su cara ya estaba en los carteles de ‘Se busca’.—¿Cómo te llamas?—Preguntó, y tras darle opción a responder, empezó a explicar lo que quería saber.—Los objetos malditos o encantados son el campo de tu departamento, ¿verdad? El Departamento de Misterios. Así que me imagino que esos objetos que han ido apareciendo en zonas que se sospecha que visitan los fugitivos, o sus casas, son obra vuestra, aunque luego los plante el Departamento de Seguridad Mágica.—Lohran hizo una pequeña pausa, dándole tiempo a la mujer a procesar aquella información, antes de continuar.—¿Qué puedes contarme de esos objetos? No te dejes ningún detalle.

Lohran y los suyos necesitaban conocer, sobre todo, formas seguras de manipularlos y desactivarlos. Aquel era un problema común e inherente a todos los fugitivos. Muchos habían sido los incautos que habían tocado uno de estos objetos y, o bien habían muerto, o bien habían quedado paralizados o gravemente heridos, y a consecuencia habían sido apresados por los aurores. No es que la organización a la que Lohran era leal fuera una que se dedicara a la caridad, pero aquel era un problema de todos.
Y entre todos debían solucionarlo.
Lohran Martins
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] 1VGtoSh
RP : 10
PB : Michael B. Jordan
Edad del pj : 30
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.850
Lealtad : Radicales
Patronus : Ninguno
RP Adicional : +2F
Mensajes : 153
Puntos : 121
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6246-lohran-martins http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6275-cronologia-de-lohran http://www.expectopatronum-rpg.com/

Ada A. Vãduva el Mar Dic 18, 2018 4:02 pm

La pelirroja sabía las consecuencias de sus actos. ¿Que podría haber muerto? Se encogió de hombros y sonrió abiertamente. — El truco es no tener nada por lo que vivir, entonces es cuando te deja de importar morir y tomas decisiones mucho más arriesgadas. — Al menos así lo veía ella, también ella a veces era muy descabellada. Se podría decir que era un conjunto, de todo un poco. — Obviamente prefiero vivir, pero no tengo nada que perder en esta vida: yo ya lo he perdido todo hace mucho tiempo. Así que obviamente, si el resultado hubiera sido la muerte: no me hubiera dejado nada atrás — Y era completamente sincera con todo lo que estaba diciendo, era cierto que no tenía nada por lo que luchar más que por sí misma y seguir viviendo días monótonos, pues había perdido a su marido y, comenzaba a estar más segura, se convencía de la muerte de su marido, tras tanto tiempo y ciertas evidencias.  — Y si, conozco gente que mata por mucho menos, ya he lidiado con bastantes personas... Peculiares. Transivania no son sólo mitos y leyendas. — Y entonces se volvió a acomodar en el lugar, tras haberse encontrado incómoda donde había decidido sentarse.

Entonces el mismo sacó directamente el tema al por el que había venido a hablar, pero se presentó y entonces comprendió de qué le conocía, o al menos relacionaba ya una cara con un cartel. — Ada Vaduva. — Respondió para luego pensar cómo iba a responderle a lo que le estaba pidiendo. Bueno, más bien buscaba la información al respecto. Si, era cierto que formaba parte de su departamento, en cierto modo. Sin embargo no formaba parte de de su trabajo. — Ya veo, ¿esos son los problemas que tenéis? No pensé que fueran ha ser tan cabrones estos puristas. — Se arrascó la nuca, pensativa. Aún más. — No, no sé mucho de eso. Si, es cierto que forma del departamento de Misterios, pero debes saber que tienes que buscar a la persona que esté dentro de esos proyectos. — Se levantó y se acercó al mismo, aunque escuchó un ruido que venía de afuera y miró hacia allí, creyendo que realmente no era nada de lo que preocuparse. — Busca a los que estén metidos en ese proyecto, no vale cualquiera del departamento. Quienes no estén implicados directamente: no sabrán nada. Como yo. Tienen unos métodos de trabajo muy peculiares, os recomiendo tener cuidado con lo que tenéis contacto. Nunca nada directo. No puedo deciros nada más. — Y entonces escuchó gritos de afuera, a lo que Ada lo relacionó con aurores.

Deben estar llegando, vete. Antes de que vengan. Gritaré para fingir que me has tenido retenida, deshaz el hechizo. Pero no te detengas. — Entonces la pelirroja decidiría ir a la puerta, esperando a que él se marchase, para salir de aquel lugar corriendo desesperada para ir hacia los aurores. — ¡Aquí! ¡Aquí! — Pediría auxilio, desesperada. Y acabaría en manos de los aurores, agotada. Tanta tensión, tanto todo... Esperaba haber podido ayudar en todo lo que pudiera, pero ahora tocaba volver a la monotonía que resultaba su vida...
Ada A. Vãduva
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] Tumblr_n4etc4Or9Q1r426i4o3_250
RP : 10
PB : Emma Stone
Edad del pj : 29
Ocupación : Inefable
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 500
Lealtad : Orden/Mortifagos/...
Patronus : Thestral
RP Adicional : ---
Mensajes : 22
Puntos : 11
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6310-let-s-start-a-riot-o-ada-s-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/

Lohran Martins el Jue Dic 20, 2018 12:58 am

No tener nada que perder, nada por lo que luchar. Lohran se sorprendió ante semejante afirmación, alzando ligeramente las cejas, mientras escuchaba hablar a la mujer pelirroja. Y, sin darse cuenta, sintió envidia. Ya le gustaría a él no tener nada por lo que vivir, nada por lo que luchar, y la opción de dejarse ir. Corriendo los tiempos que corrían, y sufriendo la gente como él las cosas que sufrían, la muerte debía ser un maldito descanso. Uno que no podía permitirse mientras tuviera a su hermana pequeña, y la necesidad de saber qué había sido de Prue.
Se quedó meditabundo ante semejante afirmación, asintiendo simplemente con la cabeza. No es que pudiera decirle mucho más a la mujer, pues claramente ella sabría mejor que nadie lo que le preocupaba y lo que no. Sin embargo, siempre resultaba descorazonador ver gente tan joven que no tiene motivos para vivir. No debería ser así, y Lohran sabía que el responsable de aquello era precisamente aquel nuevo mundo mágico en que les tocaba vivir.
Al mencionar que procedía de Transilvania, ni más ni menos, Lohran no pudo más que sentirse sorprendido. La tierra de Drácula, pensó de inmediato, y más cuando la mujer mencionó que aquella tierra no eran solo mitos y leyendas.

—Supongo que me hago una idea, sí.—Aunque, en realidad, no se la hacía. Después de todo, nunca había estado allí, y lo poco que sabía lo había leído en libros o visto en películas de dudosa veracidad.

Se presentó como Ada Vaduva, a lo que Lohran asintió con la cabeza. Dadas las circunstancias no le parecía apropiado decir que era un placer conocerla, de la misma manera que a ella no debía parecérselo. A fin de cuentas, allí estaba, hablando con un fugitivo en una tienda abandonada.
Lohran le planteó sus preguntas: necesitaba saber todo lo que la inefable pudiera decirle acerca de los objetos malditos que el Ministerio se había dedicado a ir plantando en distintos puntos de la ciudad, obra sin duda del Departamento de Misterio, en un intento de cazar a los fugitivos como si fueran ratones que intentan hacerse con el queso que hay en la trampa.
Sin embargo, al parecer, no iba a obtener las respuestas que necesitaba. No solo porque la mujer no supiera nada al respecto, sino también por lo que ocurrió después.

—¿Y no cuentas con algún nombre que pueda sernos útil o…?—Lohran no terminó la pregunta, siendo interrumpido por los gritos del exterior. Maldijo en silencio, poniéndose en pie de golpe, pues todo indicaba que alguien les había descubierto. Joder… decía la verdad: los hijos de puta son rápidos, pensó Lohran.

Ada sugirió a Lohran que se marchara, lo cual extrañó al fugitivo. ¿No sería más sencillo llamar a sus compañeros? Así podría librarse de él y al mismo tiempo quedar libre de sospechas. No es que no se lo agradeciera: simplemente le extrañó.

—Menuda mierda. Y yo pensando que íbamos a tener tiempo para conocernos mejor...—Dijo el brasileño, con expresión de fastidio, para acto seguido utilizar su varita desleal para abrir la puerta del local. Le costó, pero lo hizo, lo cual era mucho decir.—Échate al suelo, por cierto. Y si tienes suficientes ganas, hazte alguna herida. Será mucho más creíble.—La miró una última vez.—Y cuídate, Ada. Quizás aún quede algún motivo para vivir.

Con estas palabras, Lohran Martins echó a correr hacia el exterior, sin detenerse a lidiar con el grupo de aurores que se aproximaba por el callejón. El fugitivo corrió en dirección opuesta, dobló una esquina, y se desapareció sin más.
Lohran Martins
Imagen Personalizada : Este es mi hogar [ Lohran ] 1VGtoSh
RP : 10
PB : Michael B. Jordan
Edad del pj : 30
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.850
Lealtad : Radicales
Patronus : Ninguno
RP Adicional : +2F
Mensajes : 153
Puntos : 121
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6246-lohran-martins http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6275-cronologia-de-lohran http://www.expectopatronum-rpg.com/

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.