Situación Actual
8º-17º
23 noviembre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Lohran M.Mejor PJ ♂
Astlyr C.Mejor PJ ♀
Egon A.Mejor User
Denzel S.Mejor roler
Ayax & JoshuaMejor dúo
Ast A.Mejor novato
Abigail M.Especial I.
Ryan G.Premio Admin
Redes Sociales
2añosonline

The night of the witch // Edevawson

Wolfgang Rawson el Lun Oct 15, 2018 2:14 am


Miércoles 24 de octubre, 2018 || Sala de conciertos Moritzbastei || 23:47 horas

A Wolfgang Rawson no le gustaban las fiestas.
Era un hecho, algo profundamente arraigado en su interior. Si bien, Rawson era capaz de mezclarse perfectamente entre los demás seres humanos y de pasar por alguien normal, por norma general prefería la soledad. Un buen libro, una butaca, una lámpara… para él, aquello era suficiente.
Así que quizás pareciese un tanto fuera de lugar allí, en una sala de conciertos cuyo nombre le resultaba imposible de pronunciar, y más aún de recordar. Aquel lugar, frecuentado principalmente por juventud, era el tipo de lugar que el mortífago evitaría. ¿Qué le había llevado a presentarse allí, entonces?
La respuesta estaba allí mismo, apenas a un par de mesas de distancia: Melina Whitmore, la mujer a la que Cadmus Jorgensen había señalado como una de las líderes de los grupos de fugitivos que los fieles a Lord Voldemort pretendían desarticular.
Apoyado en la barra, bebiendo con calma de un vaso de cerveza, Wolfgang observó a Melina. Se la veía tranquila, paciente, sentada a una de las mesas, mientras bebía pequeños sorbos de una bebida rosa que el mortífago no reconoció. De cuando en cuando sacaba su teléfono móvil del bolso y lo consultaba, pero por norma general lo único que hacía era observar a la gente que bailaba al son de la ensordecedora música. Los focos multicolor conferían a toda la escena un tono psicodélico.
Espero que Ayax no tarde en llegar, pensó Wolfgang, consultando el reloj. Todavía no había prisa pues, según su información, Whitmore se reuniría con uno de sus contactos allí mismo pasadas las doce de la noche. Por supuesto, mortífago y aspirante tenían mucho interés por descubrir el motivo de aquella reunión.
Así que mientras esperaba, lo único que podía hacer era disfrutar del ambiente. Wolfgang echó un vistazo alrededor, negando con la cabeza.

—Ambiente...—Murmuró Rawson con desdén, observando cómo todos a su alrededor bailaban como zombies. Si tenía que pasar mucho más tiempo allí, el mortífago acabaría asestándose a sí mismo una maldición asesina.

PNJ - Melina Whitmore:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Teddy Sears
Edad del pj : 38
Ocupación : Empleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 100
Lealtad : Mortífagos
Patronus : Not for me
RP Adicional : +2F
Mensajes : 110
Puntos : 70
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5933-wolfgang-rawson-id#87340 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5952-relaciones-wolfgang-rawson http://www.expectopatronum-rpg.com/t5941-cronologia-de-wolfgang-rawson#87405 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5953-buzon-de-wolfgang#87521
Wolfgang RawsonMagos y brujas

Ayax Edevane el Jue Oct 18, 2018 9:54 pm

—¿Con quién te vas a ir de fiesta?

La madre de Ayax se mostraba desconfiada. ¿Ayax Ayrton Edevane yendo de fiesta y preparándose para eso? ¿Qué clase de animal mitológico era ese? Conocía bien a su hijo como para saber que no era de fiestas, mucho menos de salir un miércoles por la noche cuando tenía ya un trabajo estable todas las mañanas en el Área-M, algo que le fascinaba.

—No me voy de fiesta, pero tengo que fingir que sí. Voy con Wolfgang Rawson.

Entonces la madre sonrió, con cierta emoción y perversión que pudo ocultar mientras se acercaba a él. Estaba orgullosa de que su hijo hubiera seguido el camino que, en su momento, siguieron tanto ella como su marido. Muy orgullosa de ver cómo se convertía en un hombre aquel niño al que siempre había sobre-protegido de una manera muy maternal. Su pequeño y débil niño al fin se convertía en alguien independiente y fuerte, capaz de todo. Estaba muy, muy orgullosa de él pues hubo tiempos en donde dudó que su hijo pudiera adaptarse bien a todo.

—Vale, muy bien, ten cuidado. —Le colocó el cuello de la camisa y, entonces, se fijó en cómo iba vestido. —¿Es la moda que utilizan ahora los muggles?

Atuendo de Ayax:

—Y yo qué sé —
respondió, sin tener ni idea de moda. Recordemos que Ayax vestía un poco como le salía de los huevos, sin atender ni a modas, ni a colores, ni a combinaciones bonitas.

___________________

Y así le iba. Su madre tampoco es que tuviera mucho mejor gusto sobre la moda, por lo que él se presentó así en el Moritzbastei, lugar en donde había quedado con Wolfgang. Hacía ya meses que ambos trabajaban juntos y Ayax cada día estaba más contento con la decisión que había tomado, aprovechándose de un mortífago que, a juicio del pelirrojo, era un buen partido como tal. Serio, responsable y con las ideas claras. Teniendo en cuenta sus anteriores experiencias, ahora mismo se sentía con un profesional con el que estaba aprendiendo mucho.

Se hizo paso a través de la gente con tranquilidad, buscando la cara conocida de Rawson. Por el camino tuvo que esquivar a varias personas, ya que Ayax no era muy dado al roce con desconocidos, mucho menos con desconocidos sudados que tenían como deseo restregarse con otras personas sudadas. Uf, esa unión de sudores era demasiado para él. Uno de los muchos motivos por los que no iba a discotecas. Así que tratando a las personas como si fueran la peste, Ayax vio a Rawson apoyado en la barra. Tardó dos segundos en llegar a su lado.

—Buenas noches —
le deseó, mirando la barra con desconfianza. —Lugar más desagradable, ¿no había un lugar peor para una reunión? ¿Cómo se supone que se puede hablar con la música tan alta?  —preguntó con ironía, para carraspear y acercarse más a Wolf, ya que por la música tenían que alzar bastante la voz para tener una conversación. —¿Ya el águila ha llegado al nido? ¿La has encontrado? —añadió en clave, echando una ojeada a su alrededor, sin saber si Wolfgang ya había dado con Melina o todavía no había llegado.
avatar
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Becario Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.513
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 132
Puntos : 65
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneBecario Área-M

Wolfgang Rawson el Sáb Oct 20, 2018 12:58 am

Vigilar a alguien sin que ese alguien fuese consciente no resultaba tan sencillo como mucha gente podría pensar. Wolfgang Rawson había descubierto, en base a su experiencia en el campo, que si uno pasaba demasiado tiempo observando a su objetivo, bueno, pues este empezaba a sentirse observado. Podía sonar redundante, pero así era: Wolfgang había estado en los dos lados, como observador y como observado. Y, ciertamente, cuando una persona se sentía observada, se sentía observada de verdad: pareciese que un par de ojos se clavaban, igual que cuchillos, en la nuca del observado, haciéndole sentirse cada vez más incómodo. Dicha incomodidad no hacía más que aumentar a medida que pasaban los segundos y el observado no era capaz de ver a su observador.
Rawson no sabía a qué se debía esto, y no caería en la ingenuidad de calificarlo de algo ‘sobrenatural’: más que eso, aquello parecía ser algo instintivo, algo grabado en los mismo genes del individuo. Un mecanismo de protección, quizás. Después de todo, sentirte observado te convertía en un blanco fácil, una presa fácil, sobre la que tu observador no tendría ningún problema en saltar.
Whitmore parecía tranquila, ajena a la presencia de Rawson. El gentío reunido allí ayudaba mucho, pero también las técnicas de vigilancia del mortífago: evitaba mirarla directamente en la medida de lo posible, utilizando una visión periférica que había entrenado a lo largo de los años, tanto durante sus duelos como en misiones como aquella. Bastaba con convencer al cerebro de que los detalles, en estos casos, no eran importantes: valía mucho más percibir movimientos, y utilizarlo en tu beneficio.
Así fue que percibió el movimiento de Ayax por el rabillo del ojo, antes de que el muchacho llegase junto a él y hablase. Por supuesto, no sabía que se trataba de él hasta que le escuchó hablar, pero verle acercarse cuando parecía que no estaba mirando en su dirección le sirvió para no sobresaltarse.

—Buenas noches.—Respondió Wolfgang, dedicando una mirada a Ayax, antes de dedicar otra muy breve a Melina Whitmore. La mujer, como cada pocos minutos, consultaba su teléfono móvil durante un par de segundos, y volvía a guardarlo como si tal cosa.—Yo tampoco hubiese escogido un lugar como este, pero son precisamente lugares así los que ofrecen a fugitivos la privacidad que buscan. Resulta improbable encontrarse con gente como nosotros.—Wolfgang hablaba en voz alta, intentando que su voz se escuchase a pesar de la molesta música.

Wolfgang no pudo más que sorprenderse ante la pregunta, ‘en código’, de Edevane. Suerte que había matizado, pues de lo contrario, el mortífago no se habría enterado de qué estaba hablando exactamente. Creo que lo de hablar en código tiene que acordarse entre todos los integrantes del grupo de misión, pensó Wolfgang, evocando sin quererlo escenas de películas, generalmente de humor, en las que uno de los personajes habla en código y el otro no lo entiende. Algo parecido había ocurrido allí.

—Sí.—Confirmó Wolfgang con un asentimiento de cabeza, para acto seguido hacer un movimiento de cabeza en dirección a la mesa ocupada por Whitmore.—La señorita Whitmore ha llegado, pero su acompañante todavía no se ha dejado ver. Echa un vistazo, pero procura no quedarte mirando.—Wolfgang pensaba aprovechar la situación para enseñar algo a su discípulo. Y es que, aunque al mortífago le costase todavía creerlo, ahora tenía un discípulo en las filas de Lord Voldemort.—¿Cómo de entrenada de tienes la visión periférica? Utilizála para observar a Whitmore: no la pierdas de vista, pero tampoco dejes que te vea mirarla directamente.

El mortífago, por su parte, ya estaba ofreciéndole una pequeña demostración a Edevane: le estaba mirando a él a la cara, pero por el rabillo del ojo percibía la posición de Whitmore, la cual seguía igual de relajada que al principio. Debía ser fría como el hielo, si era capaz de mantener la calma incluso estando a punto de reunirse con uno de sus contactos. Cualquier asunto que tuviese entre manos, seguramente, se trataría de un acto de traición contra el nuevo gobierno de Lord Voldemort.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Teddy Sears
Edad del pj : 38
Ocupación : Empleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 100
Lealtad : Mortífagos
Patronus : Not for me
RP Adicional : +2F
Mensajes : 110
Puntos : 70
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5933-wolfgang-rawson-id#87340 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5952-relaciones-wolfgang-rawson http://www.expectopatronum-rpg.com/t5941-cronologia-de-wolfgang-rawson#87405 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5953-buzon-de-wolfgang#87521
Wolfgang RawsonMagos y brujas

Ayax Edevane el Lun Oct 22, 2018 1:58 am

Cualquier purista que se precie no terminaría en un antro así, rodeado de muggles, eso está claro. Y bueno, en el caso de Ayax no era por ser purista, pues mira tú que problema eso de rodearse con muggles, sino más bien porque le sofocaba el hecho de rodearse de gente sudada y de música tan alta. Lo consideraba incómodo y agobiante.

El pelirrojo miró rápidamente hacia donde le había señalado con la mirada Wolfgang, viendo a Melina Whitmore sentada. Rápidamente volvió la vista a su mentor, sin haber perdido detalle en su físico ni en que iba vestida con una camisilla color negra que pasaba bastante desapercibida entre tanto color y luces. Tuvo que girarse para mirar a Melina, por lo que cuando empezó a hablarle de la visión periférica decidió ponerse de espaldas contra la barra, para así tener toda la sala a su disposición y poder ver con el rabillo del ojo—así un poco bizco—los movimientos fuera de lo común que pudiera hacer Whitmore. Tampoco iba a complicarse demasiado si Wolfgang la tenía más a la vista.

—Entendido —dijo, apoyando una de sus piernas en el respaldo inferior de un taburete, adoptando una posición muy coloquial. El único entrenamiento recibido para fortalecer la visión periférica era cuando no tenía que perder a su madre de vista cuando sabía que había hecho algo malo y se iba a llevar una colleja por ello. Era primordial la visión periférica para poder hacer la finta en el momento correcto y librarte del golpe. Prefirió ahorrarse su experiencia y quedársela para sí mismo.

No veía gran movimiento en la mesa de Melina, por lo que como tampoco iba a tomar nada, decidió preguntarle a Wolfgang una duda que repentinamente le había llegado al ver todo aquello y no sentir EN ABSOLUTO ningún tipo de aprecio por ese tipo de experiencias.

—¿Solía venir a este tipo de sitios en tus tiempos mozos, señor Rawson? —Había mucha más confianza entre Wolfgang y Ayax desde la primera vez que se conocieron, pero ambos mantenían un trato muy educado en general en sus vidas, por lo que Ayax lo seguía usando. Para él lo normal era tratar de usted a todo el mundo, por lo que no le costaba nada. Eso sí, no tenía ningún problema en llamarle por su nombre de pila si el momento lo ameritaba. Sin embargo, ya que tenía un apellido al que a nadie le importaba, qué menos que utilizarlo con respeto. Era un claro ejemplo de que el apellido no hace al hombre, sino que el hombre le da valor al apellido. —Porque yo no le encuentro ningún tipo de atractivo y según mi experiencia la gran mayoría de chicos de mi edad consideran este tipo de lugares como el plan perfecto para un sábado por la noche. —Miró a Wolfgang. —Y a mí me parece desagradable.

Un dedo le tocó en el hombro a Ayax, a lo que se giró sorprendido. Vio a una chica al otro lado de la barra, la cual le preguntaba que qué quería de beber. No le hacía falta hacerse el subnormal delante de nadie como para saber que allí no venderían zumo.

—Una botella de agua, gracias.

—¿Sabes que tienes una consumición gratis con la entrada? Enséñame tu entrada.

Ayax se sacó la entrada del bolsillo y la camarera le dio automáticamente un botellín de cerveza. El pelirrojo se quedó en plan: ‘¿Y ahora qué hago yo con esto?’, por lo que al ver que a Wolfgang sí parecía gustarle aquel líquido con sabor a pis rancia, lo arrastró por la barra hasta acercarlo a su mentor.

—Para ti. —Y acto seguido se volvió a girar para darle la espalda a la barra, sacándose de su otro bolsillo un caramelo de limón que se llevó a la boca, sin perder ‘de vista’ pero sin mirar a Melina. Todavía seguía allí sentada, o eso le decía la mancha que creía ver quieta en la mesa.
avatar
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Becario Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.513
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 132
Puntos : 65
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneBecario Área-M

Wolfgang Rawson el Miér Oct 24, 2018 3:25 pm

Mortífago y aspirante se reunieron al fin, vigilando discretamente los movimientos de Melina Whitmore. La bruja que tantos problemas había dado a Lord Voldemort parecía totalmente ajena a la presencia de ambos, y eso era muy bueno: después de todo lo que Wolfgang y Ayax habían averiguado acerca de ella, sabían que, de sentirse en peligro, posiblemente cancelase la reunión. Y, si lo que Jorgensen había dicho de ella era cierto, tampoco tendría problemas a la hora hacer algo drástico y letal para protegerse a sí misma y a su contacto. Wolfgang dudaba que Whitmore tuviese intención de hacer daño a los muggles allí reunidos, de la misma manera que Wolfgang no tenía intención de hacerlo, pero no podía descartarlo.
Whitmore era lista. Whitmore era alguien que haría lo que fuese necesario para garantizar que sus planes saliesen bien. O, al menos, así se la habían descrito los fugitivos con los que Wolfgang y Ayax habían ido topándose en los últimos meses.
Perdido en estos mismos pensamientos lo sorprendió la pregunta de Ayax. Lo cierto es que no se esperaba aquella pregunta, pero tampoco pasaba nada por responderla.

—La verdad es que no.—Wolfgang dudaba tener el aspecto del típico fiestero. Lo suyo no eran las fiestas, sino más bien quedarse en casa con un libro, o dedicarse a otras labores, como podían ser soportar las humillaciones de su padre y, una vez muerto éste, interrogar al estilo de los mortífagos a algún pobre incauto, en compañía de su mentor, Desmond. ¿Fiestas? No, Wolfgang prefería mantenerse alejado de ellas en la medida de lo posible.—Yo tampoco he comprendido jamás la necesidad de beber hasta perder el sentido y reunirse para bailar que exhiben estas… criaturas.—Y es que, si bien Wolfgang había aprendido a pasar desapercibido entre ellos, no dejaba de considerar a los muggles como algo menos que humano, y una molestia constante en aquel mundo. Si alguna vez se atrevía a pensar en ellos como humanos, las quemaduras cicatrizadas de su antebrazo le recordaban las lecciones impartidas por su padre. Unas lecciones especialmente diseñadas para que su hijo jamás las olvidase.

El joven Edevane se enfrascó entonces en una pequeña conversación con la camarera. Wolfgang le dio toda la privacidad que pudo, dada la proximidad entre ellos, mientras tomaba un sorbo de su bebida. Melina Whitmore seguía en su mesa, esperando a su contacto.
Entonces, Ayax le ofreció a Wolfgang un botellín de cerveza. El mortífago lo tomó y lo observó, el suyo todavía a medio beber, y finalmente optó por dejarlo en la barra. Confiaba que no tuviese tiempo para bebérselo, pues eso querría decir que el contacto de Melina Whitmore tardaba demasiado en llegar, y si Whitmore creía que algo le había ocurrido, posiblemente se marchase de allí. Si se marchaba, le perderían la pista, y a saber cuándo tendrían otra ocasión de dar con ella.
Y entonces, lo vio. Un hombre joven se había acercado a la mesa de Whitmore. Wolfang podría haber pensado que se trataba de alguien que pretendía ligar con ella, ofrecerle una copa o algo por el estilo con esperanza de llevársela a la cama, pero dicha sospecha no tuvo fundamento: Whitmore, nada más verle acercarse, se puso en pie y se alejó de su mesa. El tipo la siguió, discretamente, y ambos se encaminaron a los cuartos de baño de Moritzbastei.

—A no ser que la señorita Whitmore sea tan promiscua como para aceptar mantener relaciones con un hombre simplemente con intercambiar una mirada con él, su contacto ha llegado.—Wolfgang señaló con la cabeza en dirección a ambos objetivos.—Vamos tras ellos.—Indicó el mortífago, dejando su cerveza en la barra e internándose entre el gentío. De haber tenido ocasión, y dado el odio furibundo que Rawson tenía a los muggles, le hubiese gustado poder apartarlos de en medio a golpe de varita. Dios sabía que no sentiría ni un ápice de culpabilidad por hacerlo.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Teddy Sears
Edad del pj : 38
Ocupación : Empleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 100
Lealtad : Mortífagos
Patronus : Not for me
RP Adicional : +2F
Mensajes : 110
Puntos : 70
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5933-wolfgang-rawson-id#87340 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5952-relaciones-wolfgang-rawson http://www.expectopatronum-rpg.com/t5941-cronologia-de-wolfgang-rawson#87405 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5953-buzon-de-wolfgang#87521
Wolfgang RawsonMagos y brujas

Ayax Edevane el Vie Oct 26, 2018 4:32 am

Oh. Estaban hechos tal para cual. Los dos parecían sacados de algún tipo de experimento social en dónde eligen a raritos y, además, ninguno en 'sus tiempos mozos'—aunque Ayax seguía estando en sus tiempos mozos, ojo—había sido de esos adolescentes que procuraban discotecas y bebían hasta la saciedad. El pelirrojo lo sabía, que entre Wolfgang y él había algo más que simplemente un lazo bonito entre maestro y alumno. E independientemente de lo pesada que se pusiera Olivia con que su compañero era sexy. ¡Eso no tenía nada que ver!

Tras una breve conversación con la camarera en donde le impuso un botellín de un líquido que odiaba, al parecer Melina ya había recibido la visita de su acompañante. El comentario de Wolfgang tenía todo el sentido, pero solo imaginaros por un momento que efectivamente les persiguen, entran al baño y... sí, están practicando el coito sexual en esas instalaciones tan incómodas. Que oye, Ayax suponía que era incómodo hacerlo en un baño, pero no porque hubiera probado muchas otras superficies precisamente. Pero vamos, el lavamanos clavándose en la espalda debía de ser todo menos agradable.

El pelirrojo siguió a Wolfgang, haciéndose paso a través de la multitud. Tuvieron que doblar una esquina y pudieron ver como Melina y su acompañante hablaban justo delante de las puertas del baño, ya que éste parecía ocupado. Tanto Melina como el otro echaron una rápida mirada a Wolfgang y Ayax, pero éstos disimularon muy bien. Bueno, ¿o creyeron disimular muy bien? Ese dato es importante: Melina y compañía no se alertaron de su presencia, ¿pero porque no sabían quiénes eran o porque fingían no saberlo? Para cuando vieron como ambos se metían en el baño de chicos, ambos caminaron hacia ellos. Fue el mismo Ayax quién pegó la oreja a la puerta, pero no escuchó absolutamente nada.

—Aquí dentro no hay nadie o lo han encantado para que no se escuche nada —le dijo a Wolf. —Voy a abrir.

La otra mano se metió en su bolsillo, sujetando en el interior su varita. Con cierto nerviosismo puso su mano en el pomo de la puerta y, todavía sin escuchar nada en absoluto, la abrió. Ayax se asomó el primero en plan: '¡sorpresa!' pero no había nadie allí dentro.

—La verdad es que ahora pensándolo con tranquilidad es un poco imbécil eso de esperar que dos magos se escondan, ¿no es obvio que es para aparecerse? Deberíamos haber actuado antes. —Aún así, Ayax entró al interior de aquel baño tan... desagradable. Es que de verdad, qué cosa más cutre. Y todavía habrá personas que harán sexo ahí, ¡madre mía, es que aquello debía de estar lleno de gérmenes! ¡Desnudarse en tremendo sitio tan propenso a enfermedades e infecciones! Sin embargo, miró por encima y... había un objeto que no debería de estar allí. Es decir, ¿me explicáis que narices hace un patito de goma en aquel lugar? No tenía sentido ninguno. Ayax miró a Wolfgang y le señaló detrás del váter, el cual estaba abierto. Menos mal que no había caca en el interior o Ayax ya hubiera salido corriendo de aquel lugar. —Wolfgang —lo llamó. —No sé si es que me he perdido entre tanta moda actual, ¿pero es normal que hayan patitos de goma en los baños de las discotecas en donde evidentemente no hay bañera en la que jugar con el patito? Pregunto.

Él era de esas personas que para algunas cosas es muy inocente, ¿vale? Él no entendía las modas, ni nada que saliera de la normalidad. No entendía por ejemplo la moda de los piercing, o la de los pendientes que se agrandan y terminas teniendo el agujero del culo en la oreja, por lo que tampoco podía entender que ahora se llevase de moda limpiarse el culo con patitos de goma. No sé, aquel patito allí no le encajaba en absoluto, pero a la vez debía de estar por algo, ¿no es así?

—No pienso cogerlo —le dijo, saliendo a continuación del baño. Ew, la de gérmenes que debía de tener eso. Hasta sífilis había ahí.

Al salir, pudo ver como Melina los miraba desde la entrada del Moritzbastei y salía corriendo. Se habían desaparecido por precaución para corroborar que Wolfgang y Ayax los estaban vigilando y ahora... ahora corrían, alejándose de ellos. Había que ser idiota para dejarse ver otra vez. Ayax no perdió el tiempo y conjuró un hechizo anti-aparición para ganar tiempo.

—¡Rawson, se escapan por la puerta principal! —
Le advirtió en voz alta, antes de salir corriendo detrás de ellos.
avatar
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Becario Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.513
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 132
Puntos : 65
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneBecario Área-M

Wolfgang Rawson el Sáb Oct 27, 2018 10:33 pm

Al son de aquella música infernal que taladraba los oídos del mortífago, éste se encaminó al cuarto de baño, junto a Ayax y tras la pista de Melina Whitmore y su acompañante. En aquellos momentos, Rawson hubiese pagado con dinero de su bolsillo a quien le prometiese que acabaría con aquella maldita música cuyo objetivo parecía ser el de volver loco a cualquiera, siempre y cuando la promesa incluyese una garantía de que jamás volvería a sonar. Al menos mientras él estuviese allí. En serio: esto tiene que ser una herramienta de tortura, más que ser considerado música, pensó Wolfgang sin dejar de caminar.
Perdieron momentáneamente a Melina Whitmore entre la multitud; la siguiente vez que la vieron, al doblar la esquina, la bruja mantenía una conversación con su contacto, con la puerta de los lavabos como testigo. Wolfgang y Ayax quedaron quizás demasiado expuestos a la mirada de soslayo que Whitmore les dirigió, y pese a que ambos disimularon, algo le dijo a Wolfgang que se habían percatado de que les seguían. Y es que inmediatamente se pusieron en movimiento, internándose en los cuartos de baño.
Ayax se adelantó entonces, pegando la oreja a la puerta y escuchando con atención. Su afirmación dejó claro a Wolfgang que no había escuchado nada.

—Ten cuidado.—Advirtió Wolfgang cuando el joven pelirrojo dijo que iba a abrir la puerta. El mortífago se puso en guardia, esperando el momento justo para sacar la varita que llevaba guardada en la manga: un simple movimiento y ésta se encontraría en su mano.

No solo estaba tenso esperando que algo emergiese de la puerta y los atacase, sino que también lo estaba por la posibilidad de que esa tal Whitmore hubiese montado una de las trampas por las que tan famosa era. ¿Y si se abría la puerta y Ayax terminaba reducido a cenizas, como había ocurrido a todo aquel que había intentado acceder al refugio de la bruja sin conocer la contraseña? El mortífago estaba listo para utilizar su magia y apartar al aspirante de aquella puerta si en algún momento algo olía a chamusquina.
Pero no ocurrió nada. La puerta se abrió normalmente, sin que nadie sufriese una combustión espontánea frente a cientos de muggles que bailaban como zombies al ritmo de aquella sinfonía de ruidos capaz de hacerles puré el cerebro.
El interior estaba vacío, o al menos eso parecía. Wolfgang, para cerciorarse, conjuró un hechizo Echoes no verbal, y efectivamente, allí no había absolutamente nada. Podría haber realizado un examen más exhaustivo utilizando diferentes hechizos reveladores, pero sabía que no serviría para nada: Whitmore les había hecho una jugada de las suyas, atrayendolos allí para poder escapar.

—Sí, ¿pero por qué?—Preguntó Wolfgang en el relativo silencio del cuarto de baño. La puerta, una vez cerrada, les aislaba un poco del barullo del exterior.—¿Por qué reunirte con tu contacto en un lugar como este si tu única intención es desaparecerte rumbo a otro lugar? ¿No acabaría antes reuniéndose directamente en dicho lugar?—A no ser que la intención de Whitmore fuese despistar a los mortífagos que la perseguían antes de hacer negocios con su contacto, pero aquell implicaría que había llegado a sus oídos que alguien iba tras ella.

Mientras Ayax revisaba el lugar, Wolfgang finalmente se decidió: hizo uso de diversos hechizos reveladores, pero ninguno de ellos delató presencia humana alguna. De haber magia allí, dicha magia era más poderosa que lo que un hechizo revelador de nivel básico podía contrarrestar. Quizás un inefable tuviese más suerte con aquello, pero Wolfgang no. Así que optó por suponer que estaban solos.
Entonces, la voz de Ayax llamó su atención: había encontrado algo dentro de los cubículos. Cuando Wolfgang lo vio, no pudo más que sorprenderse. ¿Un patito de goma? ¿Allí? ¿Quién había dejado semejante cosa en un baño público?

—No, no creo que sea normal, pero a estas alturas de la vida no comprendo lo que pasa por la cabeza de estos simios.—Se refería a los muggles, por supuesto, seres sin poder mágico que habían tenido mucha suerte al evolucionar como para considerarse inteligentes. Wolfgang cuestionaba dicha inteligencia.—Haces bien en no tocarlo: si es lo que me imagino que es, puedes acabar reducido a cenizas. Whitmore debía esperar que entrásemos aquí tras ella, por lo que dejó esa cosa en el suelo para nosotros. Es lo suficientemente raro como para que cualquier otro mago se interese por él. Por fortuna, somos más inteligentes que la media.—Wolfgang se imaginó que algún otro integrante de las filas de Lord Voldemort, alguien digamos un poco menos inteligente, sí podría haber echado mano de esa cosa. Entonces habría una hermosa pila de cenizas delante de un extraño pato de goma, y nadie que contemplase aquello tendría siquiera una ligera idea de lo que había ocurrido ahí.

Así que, con los inexistentes frutos de aquella pequeña exploración, Wolfgang Rawson y Ayax Edevane salieron del cuarto de baño. Juntos. Y, por supuesto, llamaron algunas miradas curiosas que, aunque Wolfgang no lo supo entonces, sí se hicieron una idea equivocada de lo ocurrido allí dentro. Evitando mirar a esos sucios muggles, Wolfgang prestó atención a las palabras de Ayax.
La puerta principal. Wolfgang observó cómo Melina y su acompañante echaban a correr… y aquel fue el límite de su paciencia: sacó su varita y con un rápido movimiento de ésta a un lado, y otro hacia el lado opuesto, Wolfgang derribó a los muggles que había en medio de su camino, abriendo un pequeño pasillo por el que Ayax y él pudieron moverse.
Repitió el proceso las veces que hizo falta hasta llegar a la puerta, y una vez allí, salió a la calle. Ayax le seguía. El mortífago se detuvo, mirando a un lado y al otro y, fíjate tú qué casualidad, entonces vio a Melina Whitmore desapareciendo tras la esquina. Wolfgang no creía en las casualidades, y si bien corrió tras Whitmore, en su cabeza ya empezaban a agolparse algunas dudas respecto a la estrategia que estaban siguiendo allí.
Al torcer la esquina, Wolfgang se detuvo en seco: se encontraban en un pequeño callejón sin salida, y al fondo de este había una figura. Pero era una figura masculina, por lo cual no, no era Whitmore. ¿Y quién era? Su acompañante.

—Date la vuelta. Despacio.—Wolfgang alzó la varita en dirección al joven, que se encontraba inmóvil, de espaldas a ellos. Aquello le daba mala espina al mortífago, especialmente desde el momento en que el tipo ignoró su orden, permaneciendo en la misma posición en que estaba.—¿No me has oído? Que te des la...

—...vuelta.—Concluyó una voz femenina por Wolfgang, pillándole totalmente por sorpresa. Wolfgang alzó la varita en dirección a la voz, que sonaba algo por encima de su cabeza, y se encontró a Melina Whitmore allí, en el primer piso de una escalera de emergencias, apoyada a la barandilla como si tal cosa.—Sí, deberías darte la vuelta, Travis. Estos tipos parecen muy peligrosos.—Había algo en la voz de Melina Whitmore que parecía indicar diversión. ¿Se lo estaba pasando bien con aquello?

—Whitmore.—Dijo Wolfgang.

—¡Un aplauso para el genio!—Exclamó Whitmore con ironía, e incluso dio varias palmadas con ambas manos. Entonces, señaló a ambos, primero a Ayax y después a Wolfgang.—Y vosotros sois Ayax Edevane y Wolfgang Rawson, un par de malnacidos mortífagos que os creéis muy inteligentes. ¡Al final vais a serlo, porque me habéis pillado!—Más sarcasmo. Fue en este momento en que Wolfgang tuvo claro que algo no iba bien allí.

No solo era la actitud de Whitmore, la cual sonaba como alguien que está en el lugar exacto, justo donde quiere estar, sino el hecho de que el tal Travis no había movido ni un músculo. Seguía de espaldas a ellos, inmóvil, casi como si fuese un maniquí. Aquello olía a chamusquina, y el mortífago empezaba a sentirse terriblemente incómodo. Y como estaba incómodo, tenía intención de que Whitmore se sintiese igual.
La apuntó con su varita y conjuró. Una lengua de fuego emergió de la varita y surcó el aire en dirección a Whitmore, quien no hizo ademán alguno de esquivar el hechizo. La lengua tomó forma de látigo y serpenteó en el aire hasta impactar en su objetivo… salvo porque no impactó en ella. La atravesó limpiamente, como si fuese un fantasma o un espejismo, y golpeó la pared que tenía por detrás de ella. Una marca negruzca apareció allí donde impactó el látigo llameante.

—¿Qué cojones…?—Dijo Wolfgang, incrédulo. ¿Qué demonios estaba pasando en aquel callejón?

Melina Whitmore = #ac72ad
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Teddy Sears
Edad del pj : 38
Ocupación : Empleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 100
Lealtad : Mortífagos
Patronus : Not for me
RP Adicional : +2F
Mensajes : 110
Puntos : 70
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5933-wolfgang-rawson-id#87340 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5952-relaciones-wolfgang-rawson http://www.expectopatronum-rpg.com/t5941-cronologia-de-wolfgang-rawson#87405 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5953-buzon-de-wolfgang#87521
Wolfgang RawsonMagos y brujas

Ayax Edevane el Mar Oct 30, 2018 3:59 am

La vida era incierta y Ayax no entendía a los fugitivos, así que no supo muy bien qué contestar a aquella pregunta que decía Wolfgang, la cual parecía casi retórica. Y claro, tenía tanta razón en su suposición que el pelirrojo tampoco tenía mucho que añadir. Lo único que se le ocurría es que Melina hubiera quedado con su contacto y lo llevase a un lugar que éste desconocía. Pero claro, seguía siendo raro.

Tan raro como el patito de goma.

¿Estarían jugando con su mente? Era lo único que se le ocurría. ¿Si no cómo se habían ido tan rápido? ¿Por qué narices había un patito de goma? Si el patito de goma era inofensivo, ¿cómo era posible que en un lugar repleto de borrachos nadie lo hubiera cogido ya? Ayax se limitó a ignorar dicho objeto, como si no existiera, al menos físicamente, ya que de igual manera no podía dejar de darle vuelta.

Sin embargo, ambos salieron de allí al ver que no iban a conseguir nada, viendo a su objetivo observarles desde cerca de la puerta. Wolfgang, sin ningún tipo de cuidado por la Ley de Protección de la Magia, apartó a los muggles como si se tratasen de las aguas que separó Moisés y pelirrojo y maestro corrieron a través de ellos, persiguiendo a sus objetivos. Se limitó a perseguir a Wolfgang, ya que había perdido el rastro de Melina y no sabía en donde se había metido. Es por eso que cuando llegaron a aquel callejón, unos pasos atrás de Wolf, vio a Melina en aquella escalera de incendios. Y se quedó tan sorprendido como Wolfgang cuando de repente aquel látigo de fuego traspasó la figura de la enemiga, como si fuera una especie de holograma. Ayax dio un paso hacia atrás, con los ojos bien abiertos. Él había visto ese tipo de hologramas anteriormente y su mente hizo las conexiones necesarias como para darse cuenta de que aquello no había sido ningún tipo de hechizo de magia de transfiguración. Aquello no era real.

—Rawson, retrocede —le recomendó Ayax. —Esto es una trampa, no es real. Es un…

Una cuerda apareció de la nada, atrapando la muñeca de Ayax. Y cuando digo que una cuerda apareció de la nada era real. La cuerda había sido conjurada desde más allá de la esfera de realidad en la que estaba sumido Ayax y Wolfgang, por lo que el pelirrojo no veía más allá, solo veía una cuerda cortada por la mitad que llegaba a antebrazo. Tiraron de esa cuerda hasta sacarlo de la esfera, cosa que hizo que su visión se desvirtuara por completo,  y, debido al mareo, no pudiese esquivarse el puñetazo que le pegaron directamente en la nariz.

—¿¡Te crees que somos idiotas, Edevane!? —Gritó, empujándole contra la pared.

Ayax estaba preocupado por su nariz, pues escuchó un crack.

—¡¿Os creéis que podéis venir a por nosotros como si fuésemos dos subnormales que no saben que son perseguidos?! ¿Qué pretendíais, qué fuésemos los mismos idiotas de siempre cayendo en vuestra estúpida trampa? Te enseñaré lo que es una trampa. —Y le golpeó en el vientre.

Ayax seguía preocupado por su nariz, ¿era sangre lo que notaba caer por su bigote? Llegó al labio y lo probó. Era sangre, confirmamos. Le había roto la nariz. ¡Le había roto la nariz! Se encogió y se quejó por el golpe en el vientre, intentando defenderse. Por suerte, uno de los porteros del Moritzbastei vio toda aquella locura y, cual armario que era, corrió hacia allí.

—¡Eh, tú! ¡Déjalo en paz!

Lo que era la vida, un muggle quitándole de encima un fugitivo a un aspirante a mortífago. Ironía, pégame en la cara.

El fugitivo, sin embargo, miró a Ayax con asco y se fue corriendo junto a Melina, que al parecer también había tenido su encontronazo con Wolfgang. El pelirrojo vio perfectamente hacia donde iban, por lo que tras apuntarse a su nariz y conjurar un hechizo que hizo que su nariz volviese a hacer ‘crack’, se pasó el dorso de la mano por su bigote para quitarse parte de la sangre que le había caído, caminando en dirección a Wolfgang.

—Vamos a por ellos —le dijo, visiblemente enfadado y muy serio. —Encárgate de mantenerlos ocupado para que no se vayan a ningún sitio, yo conjuraré una protección para que no puedan aparecerse.
avatar
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Becario Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.513
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 132
Puntos : 65
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneBecario Área-M

Wolfgang Rawson el Miér Oct 31, 2018 3:14 pm

Wolfgang Rawson cayó tarde en la cuenta de que, efectivamente, tanto él como Ayax habían sido conducidos a una trampa. Habían mordido un anzuelo que a Rawson ya debió antojársele demasiado evidente desde el momento en que Melina Whitmore parecía estar ‘poniéndose demasiado en bandeja’, fingiendo ser más lenta de lo que era durante la persecución.
Sin embargo, el mortífago pecó de arrogancia, y no evaluó bien los riesgos. Cuando su látigo llameante atravesó limpiamente a Whitmore, sin causarle daño alguno, se quedó patidifuso; la voz de Ayax le sacó de este estado, y comprendió que claro, así era, no cabía otra explicación. Una ilusión creada con magia, destinada a atraparles… y allí estaban.
Ayax fue el primero en ser apresado por una cuerda que aparentemente salía de la nada. El mortífago reaccionó todo lo rápido que pudo, alzando su varita en dirección a la cuerda, pero no pudo hacer nada: no solo Ayax fue arrastrado hacia el exterior de un fuerte tirón de dicha cuerda, sino que algo golpeó la mano de Wolfgang, la que sostenía la varita, haciendo que ésta saliese despedida de su mano.
El mortífago se volvió hacia el callejón y comprobó que, además del espejismo del compañero de Whitmore inmóvil al final del callejón, allí estaba la propia Whitmore. En su mano izquierda sostenía un curioso artilugio con el que Wolfgang supuso que le había golpeado en primera instancia. Tampoco le pasó por alto la sonrisa satisfecha de Whitmore, una sonrisa que Wolfgang no solía ver entre los integrantes del bando contrario. Tiene usted una cara sospechosamente mortífaga, señorita Whitmore, pensó Wolfgang.

—¿Ya te marchas, Rawson? ¡Si la diversión no ha hecho más que empezar!—Whitmore cargó lo que parecía ser una bola de acero en la goma del extraño artilugio. Tiró de ella con fuerza y entonces la soltó. El proyectil recorrió la distancia que separaba a ambos magos, impactando directamente en el pecho de Wolfgang, quien sintió como si le hubiesen golpeado con un bate de béisbol.

Wolfgang no dijo ni una palabra. Sujetándose el lugar donde le había golpeado el proyectil del extraño artilugio de Whitmore, miró a la mujer con una expresión furibunda, apretando los dientes dentro de la boca cerrada. La bruja, por su parte, bajó su extraña arma, desenvainando un arma blanca que llevaba colgada del cinturón. Parecía un cuchillo, pero tenía un brillo extraño que lo diferenciaba de un cuchillo normal.

—Forjado por duendes… y alimentado con el veneno de una acromántula. Perfecto para acabar con un perro como tú, ¿no te parece?—Y dicho esto, Melina se puso a lanzar golpes con aquel cuchillo tan peligroso.

Wolfgang, por cuenta que le tenía, se esforzó por esquivar cada balanceo, cada estocada de aquella hoja. Bastaba un corte para envenenarse, si lo que la mujer decía era cierto. Y el veneno de acromántula no era ninguna tontería.
Logró detener una de las estocadas de Whitmore interponiendo ambos antebrazos, justo cuando la hoja estaba a punto de atravesarle el bajo vientre. Por suerte, la hoja tampoco le tocó la piel de los antebrazos. Su rostro y el de Whitmore, en este momento, quedaron muy cerca, y Wolfgang casi pudo saborear el odio furibundo que la mujer le profesaba. ¿Por qué motivo? Rawson no lo sabía, pero tampoco le importaba lo más mínimo.

—Eres persistente, ¿eh?—Masculló entre dientes Whitmore. Si las miradas matasen, Wolfgang Rawson debería haber caído fulminado allí mismo.

Sin embargo, aquel pequeño duelo entre Wolfgang Rawson y la infame Melina Whitmore quedó en tablas. Wolfgang escuchó pasos a la carrera, viniendo desde la dirección en que se encontraba Ayax antes de que que ambos se viesen inesperadamente separados. Al echar una mirada de reojo, Wolfgang pudo comprobar que se trataba del tal Travis, el aliado de Whitmore.
Instintivamente, Wolfgang se separó de Whitmore, y en el proceso, la hoja del cuchillo de la mujer se deslizó sobre el antebrazo izquierdo de Wolfgang, cortando tela, piel y carne en el proceso. El mortífago maldijo en silencio, sintiendo la sangre caliente corriendo por su mano y empapando la manga de su chaqueta.
Whitmore y su compañero, mientras tanto, echaron a correr escaleras arriba.

—¿Ahora das las órdenes tú?—Preguntó Wolfgang a Ayax, sin esperar realmente una respuesta por parte del muchacho, mientras recogía del suelo la varita que Whitmore le había arrebatado. De la misma forma que Ayax estaba visiblemente enfadado por el encuentro, Wolfgang sentía la furia dominando sus acciones.—Dalo por hecho.—Añadió, mientras empezaba a conjurar, utilizando para ello tanto su varita como su mano libre.

Sus dos enemigos corrían escaleras arriba. Wolfgang, la mirada fija en ellos, alzó ambas manos en dirección a ellos. Las sombras del callejón se transfiguraron alrededor de ellos, asumiendo la forma de una suerte de tentáculos, y se lanzaron serpenteando en dirección a sus enemigos. Uno de los tentáculos trató de asir el tobillo del tal Travis, pero éste logró esquivarlo por muy poco; no tuvo tanta suerte Whitmore, pues otro de los tentáculos de sombra se enroscó alrededor de su pierna izquierda.
Wolfgang dio un fuerte tirón, controlando todavía las sombras. El tentáculo tiró de ella con fuerza, haciéndola caer. De no haberse agarrado en el último momento a la barandilla con ambas manos, la mujer se habría precipitado sobre el callejón.
Su compañero detuvo su carrera, volviendo atrás, y se agachó junto a ella. La sujetó por ambos brazos, tirando de ella en un intento de rescatarla.

—¡Lárgate, joder!—Gritó Whitmore a su compañero, el cual negó con la cabeza.—¡No pueden cogernos a los dos!—Insistió Melina, pero su compañero no estaba por la labor de obedecerle.

En medio del forcejeo con el tentáculo de sombras, algo se desprendió del cinturón de Whitmore: nada más y nada menos que sus dos armas, el extraño artilugio que lanzaba bolas de acero, y el cuchillo forjado por duendes. Wolfgang recordó entonces la herida que Whitmore le había hecho con esa misma hoja. La notaba arder debajo de su ropa, aunque no sabía si era una sensación real, o si era todo fruto de su propia paranoia...
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Teddy Sears
Edad del pj : 38
Ocupación : Empleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 100
Lealtad : Mortífagos
Patronus : Not for me
RP Adicional : +2F
Mensajes : 110
Puntos : 70
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5933-wolfgang-rawson-id#87340 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5952-relaciones-wolfgang-rawson http://www.expectopatronum-rpg.com/t5941-cronologia-de-wolfgang-rawson#87405 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5953-buzon-de-wolfgang#87521
Wolfgang RawsonMagos y brujas

Ayax Edevane el Lun Nov 05, 2018 2:45 am

NADA DE APARICIONES.

Si querían ser partícipes de una verdadera persecución, Wolfgang y Ayax se la darían, corriendo por todas partes. Sin embargo, la opción de aparecerse y que se esfumase toda la diversión no tenía cabida. ¿Les acababan de humillar y pretendían irse, sin más? No, claro que no. Quizás hubieran personas que diesen un paso atrás de manera tranquila y cuidadosa al recibir ese escarmiento, pero esos no eran Wolfgang y Ayax, quiénes iban a ir por delante a buscar... podría decirse que venganza. No era una venganza por algo realmente malo, sino sencillamente por el orgullo herido. O ya me diréis cómo se iba a sentir Ayax después de parecer tenerlo todo bajo control por una fuente fiable y que de repente esos dos le diesen tres bofetones acompañados de una absurda realidad ficticia que consiguió burlarlos.

Eso era jugar con orgullos. Y el orgullo era algo muy preciado en esta vida.

Es por eso que el pelirrojo conjuró un encantamiento protector anti-aparición mientras corría detrás de Wolfgang, aunque bastante más lento debido a lo que estaba haciendo. Es por eso que cuando llegó al callejón en donde se estaba desenvolviendo todo, Melina ya estaba colgada de la barandilla mientras era tirada por un tentáculo de sombras.

—Voy a por el otro —dijo rápidamente Ayax cuando vio al amigo de Melina dudar para volver a por su amiga. Y si alguien dudaba, era el momento perfecto para ir en contra de él. Así que de la varita del pelirrojo salió una cuerda hacia arriba que se enganchó en la barandilla más alta, para entonces comenzar a subir. Nada más llegar sE sujetó a la barandilla y pasó al interior de la escalera, viendo como el acompañante de Melina—llamemoslo A—seguía subiendo.

Ayax lo persiguió hasta llegar al tejado, perdiéndolo de vista. Claro que nada más subir, en la explanada de ese tejado, A le estaba apuntando con la varita y un hechizo repulsor le impactó en el hombro, haciéndole caer tejado abajo. Eso era imposible de esquivar. Así que cayó hacia abajo y si bien quiso creer que tenía bien los reflejos para evitar hacer puré de Ayax contra el suelo, fue Wolfgang quién aprovechó uno de esos tentáculos de sombra para coger a su alumno mientras caía, haciendo que bajase lentamente. Puto A. No solo le revienta la nariz a puñetazos sino que encima le tira tejado abajo, ¿qué narices será lo siguiente? Mientras bajaba, Ayax miró a Wolfgang con falso rostro inocente.

—Se escapó.

—Lo dejaste escapar —matizó una Olivia voladora al lado de Ayax.

—Me la jugó suciamente —añadió, tanto para Wolfgang como para la tiquismiquis de Olivia. —Le tenía, pero no vale. Además lo tenía todo controlado.

Cuando los pies de Ayax llegaron al suelo, ya Melina también se encontraba en el suelo, justo al lado de las armas que se le habían desprendido. El pelirrojo vio que intentaba cogerlas, a lo que las pateó lejos de ella.

—No se toca —le dijo, señalándola con el dedo. —Al menos espanté al otro, ¿vale? Rawson, deja a de mirarme así. La importante era esta. Ya la tenemos.

—Más quisiérais... —Musitó ella, sonriente, de rodillas en el suelo. —¿Ahora qué haréis? ¿Eh? ¿Llevarme a rastras?
avatar
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Becario Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.513
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 132
Puntos : 65
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneBecario Área-M

Wolfgang Rawson el Mar Nov 06, 2018 2:00 pm

Un Wolfgang Rawson concentrado en su objetivo, y que empezaba a sentir los efectos del veneno de acromántula en su organismo, pasó por alto la afirmación de Ayax Edevane en que aseguraba que iba a por el compañero de Melina Whitmore. La bruja, que parecía tener una tenacidad de hierro, además de un solícito compañero que no la soltaba, se mantenía a duras penas aferrada a la barandilla de la escalera de incendios; la aparición del joven Edevane en el mismo nivel de la barandilla en que se encontraban produjo una sacudida en esta… y Whitmore finalmente se soltó.
¡¿Pero qué coño hace?!, se preguntó un Wolfgang Rawson que, como ya he mencionado, empezaba a sentir los efectos del veneno de acromántula en su organismo. Aquella repentina irritabilidad con las acciones imprudentes de Edevane no era ni casualidad, ni fruto de su propia ira: era el veneno, y la sensación de ardor que este producía en la herida que le había causado Whitmore con su cuchillo.
Ante los ojos de Wolfgang Rawson, Melina Whitmore se precipitaba al vacío mientras su compañero, el tal Travis, finalmente se decidía a seguir corriendo escaleras arriba; Ayax, por su parte, corrió tras él, y por mucho que le hubiese gustado a Wolfgang prestar atención a dicha escena, digna de una película de acción, tuvo que desviar su atención hacia Whitmore. Después de todo, no lo olvidemos, la necesitaban con vida.
Así que el mortífago moldeó nuevamente las sombras del callejón, las cuales tomaron forma de algo parecido a una colchoneta que atrapó a la mujer en caída libre. Una vez estuvo segura sobre la mullida cama de sombras, Wolfgang hizo algunos movimientos más con su varita y su mano libre, convirtiendo aquella especie de colchoneta en una serie de ataduras que envolvieron a la mujer.
Bueno, al menos tenemos a una, pensó Rawson, tratando de de disfrutar un poco de aquel triunfo. Pero, como bien sabía y la vida estaba a punto de recordarle, los triunfos no duran eternamente; es más, a veces tienen una duración de lo más efímera. ¿Cuándo llegó aquel triunfo a su fin? Pues aproximadamente en el momento en que Ayax Edevane apareció de nuevo en escena.
Wolfgang escuchó algo procedente de lo alto del edificio, el inconfundible sonido de un hechizo, y alzó la mirada a tiempo de ver cómo Ayax salía despedido desde la parte superior para embarcarse, igual que Melina Whitmore, en viaje en dirección al suelo en caída libre. La altura desde la que caía su aprendiz era mucho mayor que la de Whitmore, por lo que allí no cabía discusión alguna: si tocaba el suelo a esa velocidad, se mataba.

—¡Joder!—Exclamó Wolfgang, quien no es que tuviese una gran estima hacia la vida de otra criatura que no fuese él mismo. Sin embargo, se sentía en la obligación de mantener vivo al chaval. Después de todo, era su discípulo. Así que movilizó de nuevo las sombras del callejón, haciéndolas tomar de nuevo la forma de varios tentáculos que se lanzaron en su dirección. Por fortuna, uno de ellos logró atraparlo, enroscándose alrededor de su cintura. Poco a poco, el aprendiz rescatado fue descendiendo hacia tierra firme, sin peligro para su integridad física.—Eso ha sido imprudente.—Respondió Wolfgang, severo, a las explicaciones de su aprendiz.—Tienes suerte de que no te haya lanzado una maldición asesina nada más verte en lo alto del tejado.

Wolfgang dedicó a Ayax una mirada severa, en gran parte debido a la sensación de ardor y molestia que se extendía por todo su brazo izquierdo. A estas alturas ya no le quedaba duda de que había sido envenenado. Y es por eso que las palabras de Whitmore, que se encontraba a unos pasos de ellos, provocaron un estallido de ira en el mortífago. Alzó su varita hacia ella y la sujetó mágicamente por el pescuezo. La mujer enseguida empezó a notar la presión sobre su tráquea, y como solía hacer instintivamente todo el mundo cuando lo estrangulaban mágicamente, buscó a tientas con sus manos las de otra persona, inexistente. Wolfgang atribuía aquello a algún tipo de instinto protector. Pero dicho instinto protector de poco o nada servía contra la magia.

—Tienes mucha suerte, Whitmore: te necesitamos viva. Si no, me llevaría tu cabeza al Ministerio de Magia, y nada más. Mejor no te digo en qué estado quedaría tu cuerpo...—Y es que, si bien Wolfgang no era dado a la tortura gratuita, durante sus ataques de ira perdía por completo el raciocinio. Y podía hacer cosas bastante horribles.

—Uh… uhhh… Qué… qué val… liente eres...—Logró decir, con un hilillo de voz, la mujer estrangulada.—¿Vas… vas a hab...lar o… a hac… hacerlo?—Y, contra todo pronóstico dada la situación en que se encontraba, Whitmore sonrió. Y no solo eso: alzó el dedo medio de su mano derecha en dirección a Wolfgang.

En otras circunstancias, el mortífago quizás hubiese entendido el juego de Melina Whitmore, y muy posiblemente no habría entrado en él; preso de la ira y sintiéndose cada vez más enfermo, su raciocinio estaba de paseo. Así que, con un movimiento de varita muy brusco, arrojó a Melina Whitmore contra un gran contenedor de basura que ocupaba el rincón más oscuro del callejón. Se escuchó un estruendo metálico cuando la cabeza de la mujer se estrelló contra el lateral, que por fortuna para ella se trataba de una fina lámina de metal que se abolló hacia dentro con el golpe. Sin embargo, cuando la mujer cayó al suelo tras el impacto, en la superficie del contenedor había una pequeña mancha de sangre.
Al volverse, Whitmore mostró que el golpe le había provocado una brecha en el centro de la frente, la cual derramaba sangre sobre su rostro. Dolorida y desmadejada contra el contenedor, Whitmore seguía sonriendo a pesar de todo. ¿Qué le pasaba a aquella mujer? ¿Estaba totalmente loca?

—¡Vaya, parece que he cabreado al Lobo Feroz!—Comentó sarcásticamente Whitmore, con la voz ronca debido al estrangulamiento de antes. Se intentó incorporar un poco, incapaz de pasar de la posición de sentada: posiblemente, Wolfgang le había hecho más daño del que se apreciaba a simple vista.—¿Qué pasa, lobito? ¿Quieres jugar a la pelota?

De acuerdo. Había que reconocerlo: aquella pregunta desconcertó por completo a Wolfgang. Hasta entonces, todo eran provocaciones, pero… ¿y eso? Con ira y con todo, Wolfgang se quedó contrariado, sin saber qué responder a la mujer.
Y entonces… comprendió de qué hablaba.
Tarde, Wolfgang vio que Melina Whitmore sostenía algo en su mano derecha. Solo cuando la mujer arrojó el objeto en su dirección, Wolfgang vio que se trataba de una pelota de tenis. Sorprendido ante semejante estupidez de ataque, el mortífago interpuso la mano entre la pelota y su cara y la atrapó limpiamente, al vuelo.

—¿Esta es tu gran estrategia? ¿Lanzarme una maldita pe…?

Portus.Interrumpió Melina Whitmore.

—¿Cómo has dicho?

¡Portus!Repitió Whitmore, mucho más alto esta vez, y entonces Wolfgang vio lo que no había visto hasta ahora: en su otra mano, Whitmore empuñaba su varita, la cual apuntaba directamente al objeto que el mortífago sujetaba en su mano izquierda.

—¡Oh, no! ¡Jod…!—Empezó a decir un Wolfgang que intentó, en vano, soltar el objeto antes de que ocurriera lo que sabía que iba a ocurrir.

¿Y qué pasó? Que la pelota de tenis brilló durante unos instantes y, entonces, se transformó en un traslador en la mano del mortífago. No logró soltarla a tiempo, y cuando quiso darse cuenta, estaba siendo transportado a otro lugar, contra su voluntad. Un segundo antes, Wolfgang estaba de pie en el callejón; al siguiente, había desaparecido sin dejar rastro, dejando tras de sí solamente a Ayax Edevane y a Melina Whitmore.

—Bueno, bueno… parece que solo quedamos tú y yo, ¿verdad?—Melina sonreía de manera lupina, consciente de que su plan no podría haber salido mejor ni en un millón de años. En aquellos momentos creía que los dos mortífagos que la habían perseguido eran unos completos idiotas.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Teddy Sears
Edad del pj : 38
Ocupación : Empleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 100
Lealtad : Mortífagos
Patronus : Not for me
RP Adicional : +2F
Mensajes : 110
Puntos : 70
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5933-wolfgang-rawson-id#87340 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5952-relaciones-wolfgang-rawson http://www.expectopatronum-rpg.com/t5941-cronologia-de-wolfgang-rawson#87405 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5953-buzon-de-wolfgang#87521
Wolfgang RawsonMagos y brujas

Ayax Edevane el Mar Nov 13, 2018 3:34 am

Si yo te dijera que Ayax se quedó como una patata, observando todo aquello, ¿tú qué te imaginas? Exacto, una persona inerte, quieta, observadora. Claro que pensaba que Wolfgang tenía aquello perfectamente controlado. Es decir, habían conseguido que uno de ellos saliese corriendo y habían pillado a Melina Whitmore, ¿acaso podían tenerlo todo más bajo control, después de la jugarreta que le habían hecho en un primer momento? No, la respuesta era no. Pero claro, la respuesta era no porque ambos eran unos ignorantes y habían subestimado el ingenio de Whitmore, realmente.

Fue cuánto más curioso ver como Wolfgang sujetaba la pelota, pero más todavía cuando caía en la trampa del traslador de esa manera tan... Bueno, sólo iba a decir que esa anécdota se la iba a recordar durante toda su vida, si no es que Wolfgang le daba una patada en el culo a Ayax después de su décimo quinta broma al respecto. O bueno, siempre y cuando Wolfgang estuviese vivo. Quizás la zorra de Melina lo había trasladado a un acantilado al borde del desprendimiento y ahora mismo estaba precipitándose hacia la nada, viendo como una roca rompía las distancias contra su cabeza y...

Pero bueno, la verdad es que en ese momento de desconcierto era una desconsideración para su integridad física estarse preocupando por la vida de Wolfgang cuando se había quedado frente a frente con Melina Whitmore. Y claro, ahí ya empezaba a dudar y quizás no tenían las cosas tan bajo control como esperaban.

—Verdad —le dio la razón, carraspeando. —Vaya, la cosa se nos ha torcido un poco.

—Parece ser que sí, ¿acaso ibas de gallito y ahora te sientes indefenso? ¿Crees que no puedes conmigo? —Le desafió.

—Lo cierto es que podría intentarlo y no sería por falta de confianza, pero estoy bastante seguro de que su compañero no se ha ido muy lejos y probablemente haga su aparición cuando mi varita esté en ventaja sobre la suya —cuestionó.

—Chico listo —dijo ella.

Y tú dirás: ¿cómo era posible que estuviesen manteniendo esa conversación, tan tranquilamente, en mitad de aquel dichoso callejón? Claro que había muchos perfiles de Mortífagos, pero Ayax se había quedado tan congelado con la situación que... sólo se le ocurrió asumir un poco la derrota y demostrar que estaba en clara desventaja. Podría haber atacado, por supuesto: ¿pero de qué le iba a servir? ¿Para que luego el otro le diese por detrás cuando tuviese las defensas bajas y fuese un claro perdedor? Ahora mismo estaba barajando sus opciones.

—¿Y qué vas a hacer, Ayax? —preguntó Melina.

—Estoy sopesando mis opciones, ¿cuántas probabilidades hay de que me vaya sin que me ataques?

—No te atacaré, no soy una asesina. ¿Qué querría yo de ti, que no pueda conseguir ya de Wolfgang?

—Vale bien, ahora que nombras a Wolfgang, supondré que está vivo, ¿lo has llevado a tu guarida secreta para torturarle y sacarle información?

—En realidad, señorito Edevane —dijo con retintín—, ni tú ni él me servís para nada. Él, sin embargo, es el cabecilla, por lo que lo he enviado a un lugar en donde esta noche será la cena de mis amigas. Sin él estoy segura de que, como me estás demostrando, estarás perdido. Dudo mucho que tu seas un problema para nosotros sin él de por medio. Quizás si avisas a tu mamá te pueda guiar en tus próximos pasos.

Olivia había aparecido a su lado, mirándole con curiosidad, siendo muy consciente de que a Ayax le estaban buscando las cosquillas. Y cuando a Ayax le estaban haciendo rabiar, ahí estaba Olivia para ayudar a que así fuera. No hay nada que le gustase más que ver a Ayax cabreado. Sin embargo, Melina ya había terminado, por lo que se giró y empezó a caminar en dirección al callejón sin salida. El pelirrojo no le atacó, ya que a decir verdad no quería meterse en ninguna confrontación y sólo le estaba dando vueltas a la frase de Melina: "será la cena de mis amigas" dijo.

—¡Lo tengo! —dijo Ayax de repente, haciendo que Melina diese un bote al pensar que le iba a atacar. Sin embargo, Ayax salió corriendo en dirección contraria, para poder salir de aquel lugar de anti-aparición que él mismo había creado.

Melina miró al tejado del edificio, viendo allí a su compañero. Ambos se miraron y, a la par, se encogieron del hombro, admitiendo ante la nada que aquel chico pelirrojo era sin duda muy rarito.


Cinco minutos después

—¡Chamala! —Gritó un chico pelirrojo en mitad de un bosque. —¡Eh! ¡Chamala! ¿En dónde estás? ¡Aparece!

Chamala era un semi-gigante que vivía junto a otros semi-gigantes y gigantes en mitad del gran bosque de Godric. Y tú dirás: ¿por qué narices Ayax sabe de esa tribu random de gigantes? Pues porque los padres de Ayax, ambos, eran magizoologos y dicha sociedad de gigantes llevaba viviendo ahí, a salvo, mucho tiempo.

—¿Quién anda ahí? —dijo Chamala, con un palo en la mano como único método de defensa. Pero ya me dirás como te quedas de subnormal como un semi-gigante te pegue con un palo en la cabeza.

—¡Soy yo, Ayax! ¿Habéis visto caer un mago por aquí?

—Ayax, normalmente eres rarito pero cada vez que vienes te superas a ti mismo —dijo Chamala, acercándose a él con el palo en bajo. —¿A qué te refieres?

—Un amigo mío ha desaparecido delante de mis narices por un traslador ajeno, de una fugitiva. Me ha dicho que lo ha enviado a un lugar en donde sus amigas lo tendrán como cena y he pensado que vuestras gigantes… —A ver, las gigantes daban mucho miedo tío. Eran las más violentas, las más locas y posiblemente las más horribles de todas. —Pensé que podrían ser ellas.

—Tienes suerte de que seamos amigos o tu comentario me ofendería, ¿sabes que no comemos humanos, verdad? ¿Y también sabes que no cooperamos con los fugitivos? Como el gobierno nos pille dando cobijo a fugitivos nos crea nuestra propia prisión y estamos muy felices aquí. Así que lárgate, que aquí no ha caído ningún mago.

—Hmmm… ¿serán acromántulas sus amigas? —preguntó Ayax.

—Ayax, ¿qué criaturas mágicas, por excelencia, cenan POR LA NOCHE humanos? —Y, con su gran mano, le dio un golpe a Ayax en la cabeza. —¡Está claro que los gigantes no! ¡Y las acromántulas dudo que hagan distinciones!


Cuatro horas después, 04:23 am

Los nudillos de Ayax tocaron en la puerta de aquella nave industrial, ataviado de manera elegante pero a la vez para nada pretenciosa. Había ido a casa después de haber hablado con Chamala, había despertado a su padre—pues su madre tenía un humor de perros por la mañana—y le había contado todo. Él, como buen magizoologo que era, le habló de los tres clanes de vampiros que se encontraban en Londres: Vlad e Hijas, los hijos de Anubis—o algo así, no estaba seguro del nombre—que regentaban el Hotel Necrópolis y los Sabsteins, un clan de vampiros, todos hombres, que vivían bajo tierra. Eran los conocidos como Nosferatus, con esas pintas tan horribles de muerto viviente que en muy escasas ocasiones salían al exterior. El resto poseía un aspecto más humano e incluso atractivo a ojos de mortales.

Ayax había ido en primera instancia al Hotel Necrópolis y, como buen ciudadano, había preguntado en recepción si en aquel lugar servían magos a domicilios a vampiresas enfadadas. Vamos, que si allí los vampiros hacían de verdugos o comían magos por un módico precio. La señorita de la recepción, vampiresa por cierto, le dejó bien claro con una simpatía inaudita que no funcionaban así, que eran una red de negocio bien montada en donde los vampiros apoyaban al cien por cien al nuevo gobierno, ergo cualquier trato con fugitivo era descartado—aunque claro, ¿qué van a decir?—, además de que también le dijo que todo alimento para vampiro venía de mano de muggles, nunca de magos. Y que los vampiros no eran partícipe de cualquier tipo de tortura, asesinato o mutilación grave que se pudiese dar en el hotel. Que estaba permitido, pero no por parte de ellos, que eran solo trabajadores.

La verdad es que a Ayax se le quitaron las ganas de quedarse en ese hotel.

Sin embargo, fue la misma vampiresa—quizás enojada con el otro clan, simplemente por una regla de clanes o bien simplemente por envidia—le chivó en donde estaban Vlad e Hijas, un grupo de vampiresas que si bien abiertamente se declaraban a favor del gobierno, ella tenía pruebas fehacientes de que no era así. Y que quizás era ahí en donde había ‘caído’ su amigo.

Ayax le dio propina por su información y se fue al lugar. La vampiresa le había dicho lo haters y feministas que eran aquellas vampiresas, por lo que iba bastante consciente de sus limitaciones. Es así que llegó a aquella nave industrial y se vio recibido por una mujer despampanante, en cueros. Es decir, con ropa de cuero, no desnuda. Dicha vampiresa se limitó a abrir la puerta, sin decir nada.

—Buenas noches —
comenzó la conversación el pelirrojo. —Estoy buscando a un amigo, ¿ha aparecido por aquí algún mago extraviado? Me gustaría poder evitar que os lo comáis. —Entonces hizo una pausa y frunció el ceño, imaginándose por un momento que se había equivocado de nave industrial a las cuatro y media de la mañana y en realidad estaba hablando con la jefa de almacén de algún supermercado. —¿Estoy hablando con la organización Vlad e Hijas, verdad? —añadió al final, con los ojos entrecerrados.

Como fuese la jefa de almacén de algún supermercado muggle, ya la vería o descojonándose, o tirándole una manzana en la cabeza por la gracia de madrugada o bien llamando al psiquiatra. Y es que Ayax todavía no tenía claro que ni ahí dentro estuviera Wolfgang, ¿pero qué perdía por preguntar en todos lados antes de que se acabase la noche y alguien se lo comiese?
avatar
Imagen Personalizada : Te guiño un ojo.
RP : 10
PB : Cameron Monaghan
Edad del pj : 23
Ocupación : Becario Área-M
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.513
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No
RP Adicional : 000
Mensajes : 132
Puntos : 65
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6060-ficha-de-ayax-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t6074-relaciones-de-ayax-edevane#89254 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6070-cronologia-de-ayax-edevane#89221 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6069-correo-de-ayax-edevane#89220
Ayax EdevaneBecario Área-M

Wolfgang Rawson el Miér Nov 14, 2018 7:46 pm

Atrapar aquella pelota fue un error, quizás el más grave de la vida de Wolfgang Rawson.
Literalmente, el mortífago se embarcó en un viaje hacia lo desconocido, dando vueltas como si le hubiesen arrojado dentro del tambor de una lavadora en pleno centrifugado. Se sintió mareado, enfermo—muy probablemente debido al veneno de acromántula que poco a poco hacía efecto en su organismo—y para cuando dejó de girar, estaba totalmente desorientado.
Le arrearon un fuerte puñetazo en el estómago: sintió como si el puño que le había golpeado fuese de puro acero, y la repentina falta de oxígeno le hizo no solo clavar una rodilla en el suelo, sino empezar a ver puntos negros en la periferia de su visión. Antes de que la inconsciencia le sobreviniese, sintió que le agarraban por ambos brazos. Alguien le despojó de su varita, y alguien más le puso algo sobre la cabeza, algo que le dejó en la más completa oscuridad. Cuando dicha oscuridad cayó sobre él, apenas había tenido ocasión de echar un vistazo al lugar en que se encontrase.
Entonces le golpearon en la parte posterior de la cabeza, y Wolfgang Rawson quedó inconsciente.

***

Recuperó el conocimiento de manera brusca, cuando alguien le arrojó a la cara un cubo de lo que debía ser agua helada. Se dio cuenta entonces de que le habían despojado de toda ropa de cintura para arriba, así como del estado febril en que se encontraba, seguramente debido al veneno de la acromántula. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que Whitmore se la había jugado con una estrategia tan ridícula? No lo sé, pero he caído como un novato, pensó un mortífago que, por norma general, no se permitía errores como aquel.

—Despierta, Wolfie.—Dijo una voz femenina, a escasos centímetros de su rostro. Wolfgang todavía no veía nada, pues seguía teniendo lo que fuese que le habían puesto en la cabeza bloqueando su campo de visión.—¿Sigues ahí, lobito?—Y entonces, le arrancaron aquella especie de capucha de delante de la cara, y Wolfgang pudo ver a la mujer.

Se trataba de una mujer de cabello oscuro, ojos castaños y una sonrisa nada prometedora en sus labios rojos. Wolfgang Rawson conocía perfectamente esa sonrisa: la del cazador que había atrapado a su presa, y se disponía a jugar con ella antes de comérsela.
Rawson se encontraba forzosamente de pie, suspendido de unas cadenas que mantenían sus muñecas unidas. Sus pies apenas tocaban el suelo, por lo que todo el peso de su cuerpo lo soportaban sus hombros. Todavía no le dolían, pero pronto empezarían a protestar y lo sabía. Sin embargo, vista la situación, el mortífago dudaba mucho que importara: las cosas no tenían buena pinta para él.

—¡Sigues ahí! Menos mal, ya empezaba a temer que se nos acabaría la diversión muy pronto...—La mujer seguía sonriendo, al tiempo que dejaba a un lado un balde de metal, a todas luces el que contenía el agua con que lo había rociado, y la capucha negra que llevaba puesta momentos antes.—¿Sabes dónde estás?—Preguntó la mujer.

Wolfgang no tenía ni idea, y un vistazo alrededor no le ofreció muchos más datos al respecto: las paredes del receptáculo en que se encontraba le recordaban a las de un container, de esos en que los magos transportaban sus mercancías en barcos. Podía ver una mesa por detrás de la mujer que estaba hablando, sobre la cual había distintos tipos de herramientas muggles—Wolfgang se imaginó que no estaban allí para desempeñar trabajos de bricolaje, precisamente—y a alguien más: cerca de las puertas del container, apoyada a la pared en una esquina, había una chica pelirroja y cabizbaja con un abrigo rojo con capucha.
Aparte de eso, Wolfgang no vio nada más, nada que pudiese indicarle dónde se encontraba ese container en concreto, así que no respondió. Y, por lo visto, el silencio no era una opción en aquel caso.

—Te he hecho una pregunta, cerdo.—La mujer echó mano de una de las herramientas que había sobre la mesa, y esta herramienta resultó no ser una herramienta: se trataba de una pistola táser, un aturdidor. Wolfgang jamás había visto un aparato como ese, pero en cuanto las dos púas metálicas de aquel aparato entraron en contacto con la piel de su torso desnudo y mojado, Rawson no se alegró de conocer por fin al aparato: empezó a sacudirse salvajemente, mientras la electricidad circulaba a través de su cuerpo. Sintió un gran dolor y, durante los largos cinco segundos que duró aquello, el mortífago sintió que su corazón acabaría parándose. Pero no ocurrió tal cosa: la mujer supo parar a tiempo, apartando el aturdidor de él. El cuerpo de Wolfgang quedó laxo, suspendido únicamente de sus brazos. De no ser por las cadenas, habría terminado en el suelo.—¿Sabes dónde estás?—Repitió la mujer.

—En… un container a saber dónde...—Respondió Wolfgang, a quien no le apetecía recibir otra descarga por negarse a responder una pregunta tan absurda como esa. Todavía no había llegado el momento de guardar silencio.

—Vale, me alegra comprobar que sigues pudiendo hablar, que no te ha comido la lengua el gato.—Dijo la mujer, sonriente, dejando el aturdidor donde lo había cogido. Mientras tanto, la chica que les acompañaba, la pelirroja, se limitaba a guardar silencio.—Ya sabemos que tú te llamas Wolfgang Rawson. Una amiga común nos lo ha dicho.—Wolfgang supuso que se refería a Whitmore, la responsable de que Wolfgang se encontrase en aquella situación.—Yo soy Lenore. Y ella es Aileen.—La mujer castaña hizo un gesto con la cabeza en dirección a la pelirroja, quien siguió en su sitio junto a la puerta, sin decir una sola palabra.

—Un placer, señoritas.—Respondió Wolfgang, sin sonreír, con aspereza.—¿Qué sois? ¿Radicales?—Preguntó el mortífago, que pese a saber que sus posibilidades de escapar eran nulas, seguía sintiendo curiosidad. Si iba a morir, al menos quería saber quién sería responsable. Su pregunta provocó la risa de a mujer.

—Magos egocéntricos de mierda...—Negó con la cabeza la mujer, como si estuviese hablando con un niño que acaba de tener una ocurrencia estúpida.—Siempre pensando que todo tiene que ver con vosotros, ¿verdad? Como si este fuese vuestro mundo...—La mujer avanzó hacia Wolfgang, poniendo una mano fría y férrea sobre el mentón del mortífago, obligándole a mirarla a la cara.—No, Wolfie, no… Somos tu peor pesadilla.—La mujer separó los labios, exhibiendo sus largos colmillos, y entonces Wolfgang lo entendió.

—Vampiros...—Soltó con desdén.

—Vampiresas.—Corrigió ella, soltando a Wolfgang y, de paso, dándole un empujón que le hizo balancearse, colgado de la cadena. Empezaban a dolerle los hombros, pero sabía que aquello no era nada.—¿Sabes? La idea aquí era que nos sirvieses de comida: te tendríamos aquí durante unos cuantos días, drenándote día y noche, hasta que no hubiera nada más que extraer. Pero entonces...—La mujer caminó en dirección a la joven pelirroja, la tal Aileen, y puso con gran delicadeza una mano sobre el hombro de ésta.—...Aileen te reconoció. ¿Verdad, cielo?—Esa última pregunta la susurró, con ternura, casi acariciando las palabras. Acto seguido, acarició con suavidad el rostro de la chica. En su mirada había genuina preocupación, genuino afecto. La joven del cabello rojo levantó entonces la mirada del suelo y buscó la de la primera, Lenore. Por primera vez, algo de luz brilló en su mirada, y no pareció tan muerta.

—Verdad.—Dijo la pelirroja con un hilillo de voz, para acto seguido mirar a Wolfgang con un odio gélido. El mortífago incluso sintió un escalofrío.—¿Me recuerdas?—Preguntó la muchacha.

Wolfgang no dijo nada. Por unos instantes solamente pudo mirar a la chica. Y es que sí, claro que la recordaba. La reconoció por sus ojos, ojos que en otro tiempo vio empañados por el terror. Sin embargo… era simplemente imposible que esa chica estuviese allí, en aquel momento, mirándole a los ojos.

Lenore: #c23aa9 || Aileen: #ba4752
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Teddy Sears
Edad del pj : 38
Ocupación : Empleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 100
Lealtad : Mortífagos
Patronus : Not for me
RP Adicional : +2F
Mensajes : 110
Puntos : 70
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5933-wolfgang-rawson-id#87340 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5952-relaciones-wolfgang-rawson http://www.expectopatronum-rpg.com/t5941-cronologia-de-wolfgang-rawson#87405 http://www.expectopatronum-rpg.com/t5953-buzon-de-wolfgang#87521
Wolfgang RawsonMagos y brujas

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.