Situación Actual
3º-10º
20 enero -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
ALEXIA O. LYONS pj destacado
JAZMINE pj DESTACADO
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline

Pain! You break me down and build me up. —Ryan.

Sam J. Lehmann el Jue Nov 01, 2018 8:15 pm

Recuerdo del primer mensaje :

25 de octubre del 2018
Gimnasio muggle
8:45 am

Se podría decir que prácticamente Sam había abierto el gimnasio esa mañana. Tenía turno de tarde en el trabajo y lo cierto era que como no fuese ese día a golpear algo lícitamente, le terminaría tirando una taza de café en la cabeza al primer cliente estúpido que apareciese en su turno. Y por desgracia Alfred—su jefe—ya le había advertido que esa método anti-estrés estaba prohibido en su negocio. Así que antes de producir un chichón en la frente de nadie, salió por la mañana a correr. Ya Sam no corría para ejercitar el cardio, sino que corría como método anti-estrés.

Se estaba acercando una época dura para ella. Hace un año que había pasado por los peores meses de su vida. Había sentido todo lo que puede sentir una persona en el estado más deplorable y de miseria y, cuando por fin vio una luz que la ayudaba a salir de ese pozo y retomar su vida como propia, los peores monstruo que habían pisado este mundo le hicieron desear estar muerta. Llegar a esta época, pese a que llevaba meses intentando sobrellevar las pesadillas, o al menos hacerse a ellas, hacían que todo su trabajo fuese prácticamente en vano. Y la verdad es que ya no se despertaba como un corderillo asustado, sino que se levantaba enfadada y frustrada. Esta harta de que su pasado la persiguiese y no le dejase avanzar, que es página pesase más que un yunque en su espalda. Odiaba no poder tener un sueño tranquilo y tener que limitarse a un horario de sueño de cinco o seis horas solo porque su mente traumatizada no era capaz de pasar página. Y es que, por mucho que se intente auto-convencer, las cosas no estaban superadas.

Encima no era lo único que le pasaba, pues ya llevaba unos días sintiendo que las cosas no iban bien en todas las direcciones. Por un lado estaba Caroline, que se empeñaba en seguir encargándose de esos lugares ilícitos en dónde hay trata violenta contra las Criaturas Mágicas. Cuando iba en favor del gobierno—pese a lo mucho que lo odiaba—al menos sentía que estaría a salvo, ¿pero cuando iba a repartir justicia por su propia mano? Sam no era quien para prohibirle nada, no cuando se arriesga tanto por ella, pero le molestaba muchísimo que se tomase esas licencias en poner su culo en peligro con tanta facilidad teniendo en cuenta cómo está el mundo actualmente,  ¿acaso no se daba cuenta de lo peligroso que era todo? Sam estaba... no entendía nada. Y, en cierta manera, también le molestaba no poder ayudarla porque su presencia e identidad iban a ser más un problema que una ventaja.

Por otro lado estaba Gwendoline, que estaba rara. Y dirás: 'Sam, por favor, es totalmente válido que una persona esté rara, un estado anímico producido por una alteración de su ambiente'. Pero no, no era válido. Llevaba rara ya bastante tiempo y no sabía identificar el por qué. No sabía decir si estaba rara en general o era solo con ella. Y, por desgracia para Sam y su facilidad para entrar en paranoia, asumía que era solo con ella. Todo lo que pasó en el Magicland había sido... motivo suficiente para rallarse y ahora le daba la sensación de que sus sentimientos no estaban en orden y la estaban cagando estrepitosamente. Y lo que le faltaba... incomodar a Gwen con sus mierdas. O sencillamente no entender nada y frustrarte por saber que algo está mal y no saber el qué.

***

Se pegó prácticamente una hora corriendo al ritmo de la música de Queen en sus auriculares, hasta que llegó al gimnasio en el que estaba apuntada como Amelia Williams, su identidad muggle—y obviamente falsa—que había conseguido para hacerse un huequito en el mundo muggle después de hacerse fugitiva. Había sido la única manera de ser invisible y tener una especie de vida, aunque tuviese miedo cada vez que saliese a la calle de que alguien la reconociese, motivo principal de que Amelia tuviera el pelo castaño y los ojos marrones.

Se hizo con un saco de boxeo y dejó su mochila a un lado después de sacar de ella sus guantes—debidamente comprados en AliExpress por seis libras—y un papel medio arrugado. Se colocó los guantes y, al acercarse al saco, pegó en él el papel con unos trocitos de cinta adhesiva que se había llevado. En el papel había un dibujo de Sebastian Crowley muy básico dibujado por ella misma, por lo que cabe remarcar dos cosas: la primera, que Sam era de letras, así que eso de dibujar se le daba un poco mal. La segunda, que a mal dibujo, unas letras explicativas eran de lo más útiles para enfocar el punto principal. Todos hemos hecho alguna vez un dibujo orientantivo en donde un punto o una cara feliz muy deforme en realidad representa a una persona en concreto. Pues algo así.

Dibujo pegado al saco de boxeo:

Casi media hora después, Sam todavía seguía allí, golpeando aquello como si le fuera la vida en ello. Sin embargo, se podía ver perfectamente en su rostro que no estaba pegando con odio al pobre saco inerte, sino con frustración. Su rostro, ya sudado y contraído, no mostraba enfado, sino más bien desánimo y ganas de abrazarse al saco sólo para fingir recibir un abrazo. Pero repito: era un saco inerte y por suerte Sam todavía no había perdido la cabeza.

Justo en un minuto en el que descansó para apartarse el pelo de la frente sudada, se fijó en que un grupo de personas había salido de una clase de cardio, acercándose a las máquinas para el entrenamiento ‘libre’. Sólo esperaba que nadie quisiese pegar golpes, ya que todos los sacos de boxeo estaban ocupados y Sam llevaba mil años allí. Por educación debería de ser la primera en dejar el hueco libre y la verdad es que no le apetecía en absoluto aunque ya le estuviesen doliendo las manos.

Atuendo:


Hola <3 Si te apetece entrar a este rol, pls no me abandones. El único requisito es que tengas ganas de rolear muuuucho.

Me da igual lo que seas, desde pro-muggles a pro-mortifagos. Seas lo que seas, improvisamos con el rol y que pase lo que tenga que pasar.


Última edición por Sam J. Lehmann el Sáb Nov 03, 2018 9:30 am, editado 2 veces
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 18.796
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 967
Puntos : 701
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Ryan Goldstein el Dom Nov 25, 2018 12:27 am



Sin duda, Amelie se refería a la negligencia municipal sobre el estado de las cañerías de gas o algo por el estilo. Ryan se volteó asombrado al tenerla ahí, a su lado, y sonrió. Era muggle después de todo, podía vivir en la ignorancia. Estaba bien así, que no estuviera enterada de todas las cosas que sucedían detrás de las noticias. Lo que a Ryan le preocupaba era hasta cuándo la situación podría mantenerse así, secreta, sin muggles siendo perseguidos por la amenaza del odio. Aunque esa guerra, por muy silenciosa que fuera, ya había empezado.

Lo que realmente importa, esa última frase le hizo eco hacia dentro de sí mismo. Se despidió de ella con un simple “Adiós, suerte. Espero verte pronto”, dicho a lo pronto y con una sonrisa de por medio, y la observó alejarse, ensimismada en su propio mundo y ajena a los conflictos que se batallaban en su nombre. Lo que realmente importa eres tú, pensó.

Esa vida, consustanciada en sus quehaceres cotidianos, alguien con quien podías encontrarte en un gimnasio y charlar y que podía atribuirte algo de simpatía en tu día. Esas pequeñas cosas, cosas sencillas dentro de lo cotidiano, eran por las que valía la pena esforzarse, para que no murieran. En eso pensó, saliendo del gimnasio y teniendo como último destino la sede la Orden del Fénix.

Era curioso cómo se daban las casualidades. Ryan Goldstein jamás hubiera imaginado que se acababa de cruzar con alguien que, de hecho, sí había sido atravesado por el conflicto presente en el mundo mágico. Había asumido que Amelie era un muggle más. No tenía idea de que estaba muy equivocado. Quedaba preguntarse si las casualidades eran tan sólo eso, o se daban por los más impredecibles designios dentro del misterioso orden del universo.

***

Había pasado una semana, y Ryan volvió al gimnasio. Estaba yendo directo a los vestidores cuando cazó de reojo una silueta familiar y se acercó a saludar. Aunque esta persona parecía estar a mitad de una conversación. Una mujer de pinta locuaz e hiperactiva insistía al respecto de un particular.

—Oye. Pero es que seguro que te he visto en otro lado. ¿Sales en TV? Es que mira que te le pareces mucho a esa cantante… ¿cómo se llama?, ¿no? Bueno, como que tú te ves más bien flacucha—Rió—Estaba a punto de pedirte una selfie. Vale, chau, gracias.

Ryan sonrisa de por medio, acabó por acercarse, curioso.

—¿Tú cantas?

 
Patience is bitter, but its fruit is sweet
Emme's Codes
Ryan Goldstein
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 36.100
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 463
Puntos : 330
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Sam J. Lehmann el Dom Nov 25, 2018 9:30 pm

Una semana más tarde, volvía a estar en el gimnasio, aunque esta vez no había podido hacerle bullying a un saco de boxeo porque ya era bastante tarde y estaban todos ocupados, así que se había conformado con ir a clase de Body Combat y pegarle al aire como si en mitad de las partículas pudiera encontrar el placer de un golpe, o imaginarse que por ahí, en un mundo paralelo, pudiera estar la cabeza de alguien. Y no, pero bueno, pegar al aire al ritmo de la música hacía que cualquiera liberase tensiones.

La verdad es que el gimnasio se había convertido en un pasatiempo muy bueno para Sam, ya que le ayudaba a liberar hormonas y a desestresarse, ya que aunque no lo pudiera parecer desde fuera por la actitud que normalmente solía tener la chica frente a la personas, Sam vivía nerviosa las veinticuatro horas del día, sobre todo ahora, que al parecer una de las cazarrecompensas más hábiles que había conocido sabía en dónde vivía, ¿qué sería lo siguiente, eh? Lo peor de todo es que la cazarrecompensas sabía en dónde vivía, con quién vivía y... aún así, no había delatado nada. Sam sabía bien por qué, pero aún así se sentía como un ratoncito siendo vigilado por un gato y sin poder hacer nada por evitarlo. Le daba la sensación de que a la mínima le iban a aparecer alrededor cinco cazarrecompensas y que en un abrir y cerrar de ojos terminaría en el Área-M con a saber qué pociones en su interior para soltarlo prenda de todo. Ya me diréis como se podía vivir tranquila así.

Así que su única manera de tener un momento para ella sola, hacer que su cuerpo liberase tensión y, de paso, cansarlo para tener más posibilidades de dormir a la noche, era ir al gimnasio. Y le gustaba, porque en esa hora y media que se pegaba ahí algunos días a la semana, se sentía normal, libre y bastante desahogada. Era como su psicólogo en forma de ejercicio, un intento fallido de intentar ser una más.

Ese día se encontraba allí bastante tarde, a eso de las ocho menos algo, ya que el gimnasio cerraba a las ocho y media. El turno en el Juglar Irlandés había sido al mediodía, ergo nada más salir fue directa al gimnasio sin ganas de ir a su casa y ver si alguna otra enmascarada había irrumpido para robarle el papel higiénico. Ya, en este momento, pocos sitios habían de Londres en donde Sam se sintiese al cien por cien a salvo, ya ni siquiera su casa. Así que, después de una clase de Body Combat bastante instructiva, la rubia se vio atacada por una fan. Lo malo es que esa fan era fan de otra rubia. —Va a ser que no... —respondió divertida frente a la emoción de la mujer, para luego ver como se iba con cierta decepción.

Le cogió de sorpresa que, a su espalda, apareciese una voz un poco conocida. Era Ryan, que al parecer había puesto las antenas en cuanto a esa conversación tan aleatoria con su casi-fan. Sam sonrió, poniéndose la toalla alrededor del cuello. —Claro que canto —respondió sobre la marcha, sin saludos ni nada. —En la ducha, mientras cocino, mientras recojo la habitación, mientras baño a mi cerdito... y bailo también. Tengo el pack completo de cantante y bailarina profesional mientras hago las tareas de la casa, la aspiradora es mi compañera de baile —contestó al rubio con una sonrisa de lo más jovial. En realidad lo de la aspiradora era mentira, ¿desde cuando una bruja usa una aspiradora con las manos teniendo una varita que hace que se mueva sola? —Ahora, que lo haga bien es otra cosa muy distinta. —Matizó al final, elevando un dedo para apuntillar el dato importante.

En realidad es que ella se escuchaba mal porque llevaba toda su vida cantando mal, pero tenía una voz bonita, muy dulce y tierna. Y, si cantase en serio las cosas, se daría cuenta que hasta podía llegar a afinar algunas notas y hacer algo muy bonito. No obstante, ella jamás se vio como tal y, como es evidente, cantar y bailar solo eran hobbies con los que volverse un poco loca. —¿Cómo te va? —le preguntó, por curiosidad, por si muchas castañas le habían dejado tirado en el tatami últimamente. —¿Acabas de llegar? Te acompaño —le dijo, para no cortar su camino, ya que ella también iba hacia el interior.

Ella, por su parte, iría a hacer estiramientos o algo a algún lado hasta que cerrase el gimnasio.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 18.796
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 967
Puntos : 701
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Ryan Goldstein el Sáb Dic 01, 2018 12:46 am



¿Tenía un cerdito?, esa fue la pregunta mental que se hizo Ryan. Porque una vez que colabas un cerdito en la conversación, lo demás no importaba. Su compañera de guantes tenía el aspecto de alguien que acaba de salir de una licuadora, o dicho de otro modo, tener una rutina intensiva. Él, por su parte, iba engalanado con sus ropas de vestir, y engalanado, porque al lado de alguien sudado en el gym cualquier cosa resultaba elegante.

En torno a ellos, había poca gente dándose los últimos minutos de entrenamiento, y en cierto punto, la frescura de Ryan quedaba fuera de lugar, llegando justo al momento del cierre, cuando todos empezaban a marcharse. Fuera, se había hecho de noche y una ligera llovizna había arrancado, como para cazar a los desprevenidos con un vientito helado que además de refrescarte el hueso te empaparía lentamente hasta el alma.

—Si no haces llorar a tu cerdo, no puede estar tan mal—dijo él, devolviéndole la sonrisa. De inmediato, pasó a responder—: Bien, gracias. Tú te ves bien también—observó, sin tener que preguntar. Era de esos cumplidos que no costaban nada y cuando menos valían una sonrisa. Ese sujeto se guardaba muchos de esos cumplidos bajo la manga, todo el tiempo—. Sí, yo…—Se adelantó con ella hacia el interior. De paso, ojeó a su alrededor, clara señal de que esperaba encontrarse con el motivo allí mismo, tropezar con este. No sucedió—. Me dejé algo en el locker y vine a buscarlo. Estoy rogando que esté ahí porque no lo encuentro por ningún lado.  

Hasta un mago podía perder su calcetín en la tacita del té, lo normal. No se trataba precisamente de un calcetín perdido en su caso, y un poco mentía. No estaba diciendo toda la verdad. Justo entonces, desde el fondo la cara sonriente de la encargada del gym se iluminó como un farol. Estaba hablando en la zona de las bicis con un miembro que tenía la cara aquejada con una leve molestia, posiblemente pasajera. Los  saludó con la mano, simpática, antes de voltearse brevemente a su interlocutor, lista para quitárselo de encima.

—También, he quedado con Holly—reconoció, y una sonrisa atractiva pero breve asomó por el costado de su boca. Ahora tenía sentido, toda esa fragancia que manaba de él, la vestimenta, la frescura, eso de llegar cuando el gym cerraba—El Juglar Irlandés, dice que hay un show esta noche—La ojeó, como quien te descubre por primera vez, amistosa esa sonrisa—¿Quieres venir?

Estaba de broma, la invitaría por obra de alguna compulsión de hombre amable jurando internamente que diría que no (es que esas tampoco eran pintas para salir a ningún lugar) o era demasiado simpático. De esos que no pueden evitar granjearse amistades con un gesto agradable sumado a otro las 24/7. Vamos, un tercero en una cita era como colar un cerdito en una cesta de gatitos. No pintaba nada ahí. Pero Ryan hablaba muy en serio. Le agradaba la idea de socializar, especialmente con su compañera de guantes. Tampoco pensaba en tener una cita acaramelada. Lo de ponerte a punto caramelo se hacía en privado, no en público.

Mejor que no los oyera Holly, porque era capaz de insistir y sacrificar su cita sólo por un descuento. Ni que fuera a pagar ella, pero tenía lo que se llama… una compulsión por el ahorro. Si hablabas con Holly, resultaba que había patentado mil ideas de la más absurda tacañería para no gastar ni un centavo de más. Si no fuera por su figura, probablemente no consiguiera muchas citas. Bueno, eso, y porque siendo justos y fuera de su compulsión, era una chica de lo más simpática.  

Patience is bitter, but its fruit is sweet
Emme's Codes
Ryan Goldstein
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 36.100
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 463
Puntos : 330
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Sam J. Lehmann el Dom Dic 02, 2018 9:50 pm

Una cosa era cierta en todo esto: Sam adoraba ver el rostro de la gente cuando ella, de repente, soltaba la palabra ‘cerdito’ en mitad de la conversación. Y es que, ¿en qué estereotipo de londinense entraba Sam, como para tener un cerdito como mascota? Pero bueno, por una parte hay que decir que Sam es de Austria y que por mucho frío que haga en Londres, Sam se encarga de que su cerdo siempre esté en la temperatura ideal, aunque no sea su clima perfecto. Sonrió con amabilidad cuando dijo que no podía hacerlo tan mal, para finalmente asentir con una risueña mirada a que ella también se veía bien. No sabía en dónde estaba mirando el rubio, pero se lo dejó pasar. Sam cada vez que se miraba al espejo se veía peor, de verdad. Más que salirle arrugas por la vejez, le iban a salir del estrés del vivir como una fugitiva. Pero bueno, siempre era agradable que, por veracidad o compromiso, alguien te dijese que te veía bien.

Al parecer se encontraba a esa hora en el gimnasio, con esas pintas tan limpias y atractivas, porque se le había olvidado algo en taquilla. Y por eso Sam nunca usaba taquillas, porque con lo desastre que era, seguro que todo acababa ahí en un profundo agujero sin fondo. Además, teniendo en cuenta que todos sus bolsos estaban hechizados con el encantamiento extensible era una bobería. —¿Te puedo ayudar? ¿Qué es? Iba a entrar a los vestuarios antes de salir, por si lo veo. —Se ofreció a ayudar, sin compromisos.

Aunque luego mencionó a una tal Holly. Sam no tenía ni idea de quién era esa Holly, ya que pocas amistades había hecho en el gimnasio más que las esporádicas del día. Ryan era de los pocos que había visto dos veces y se había preocupado en mantener dos frases con él, ya que con el resto solía limitarse a saludar de lejos y evitarse relaciones personales más allá que lo que pudieran ofrecerse en el gimnasio. Cuando mencionó el Juglar Irlandés, abrió ligeramente los ojos, pensando en que el mundo era un pañuelo minúsculo y ellos no eran más que mocos. Sam sabía que esa noche tocaría una tal Zeta, una cantautora de música indie y Alfred y Erika habían modificado la parte de arriba para hacerle un lugar mucho más cálido. No era un show muy grande, como parecía que creía Ryan, sino que era más un concierto pequeño. A Alfred le encantaba darle la oportunidad a la gente de tocar ahí, aunque fuera pequeño y no cupiese mucha gente. Sam, por su parte, tuvo turno por la mañana y después del gimnasio se iba a ir directa a casa porque estaba muerta. —Uy, no quisiera ser yo quién se meta en mitad de una cita, ¿eh? ¿Me ves con cara de candelabro? —bromeó sin ningún tipo de queja real, pero estaba claro que no iba a meterse entre la cita de la tal Holly y Ryan. —Y no caigo ahora en quién es Holly, pero seguro que prefiere ir solo contigo —añadió, para no parecer la típica que rechaza sólo por no hacer de sujetavelas. Que además, así era. Sam solo iba a quedadas de a tres con otra pareja si esa pareja era de confianza y tenía la suficiente como para decirle en la cara que se dejase de estar acaramelados, que si tenían cerillas para encender sus velas. —Pero sé qué local es el Juglar Irlandés, es genial. —Y ahora venía ese momento en donde una trabajadora enamorada de su trabajo vendía de manera extraordinaria los servicios de allí sin que la persona receptora supiera en absoluto que trabajaba allí. —He ido bastante y tienen un servicio alucinante, además, los conciertos suelen ser muy delicados y sencillos, en versión acústica y casi como si fuesen una gran familia. Os va a gustar. Es un lugar muy hogareño.

Y claro, es que piénsalo: ahora mismo era Sam, como Amelia Williams, hablando con un supuesto muggle de su puesto de trabajo. Podría haberle dicho que trabajaba allí, pero prefería esperar al siguiente día que lo viera, preguntarle por sus impresiones y ya decirle un claro: ‘ya lo sabía, sí es que trabajo ahí.’ Además, el hecho de que supiera que trabajaba allí a lo mejor le hacía insistir en asistir y la verdad es que Sam prefería no dar más explicaciones.

¡Ryan! —dijo una chica, apareciendo desde atrás de Sam. Inevitablemente se giró.

Era una chica morena, de cuerpo diez estilizado por el evidente fitness y sus muchas horas en el gimnasio. Tenía los ojos de color miel, grandes y perfilados con una raya perfectamente hecha.

Perdona el retraso, ¿llevas mucho esperando? —Y miró a Sam, quién tenía unas pintas de lo más graciosas teniendo en cuenta que acababa de salir de una clase intensiva. —Hola, soy Holly.

Amelia. —Respondió.

Creo que hemos coincidido en algunas clases… un placer, ¿os conocéis? —Fue gracioso porque entonces las miradas se hicieron de lo más divertidas: Holly miró a Ryan como si estuviese preguntándole si era su amiga o algo así, mientras que miraba a Sam con una clara evidencia de que el rubio a quien ahora mismo tocaba el brazo con cariño era SU RUBIO y de nadie más. Y lo que Holly no sabía es que probablemente tanto Ryan como Sam, si estuviesen interesados en alguien, sería de la misma persona. Que obviamente no era el caso.

Sólo de aquí. Un día le pateé el trasero en el tatami y desde entonces intenta ponerme la zancadilla como venganza. —Y me encogí de hombros, evidentemente en broma. —Os dejo, pasaroslo bien. Si vais al Juglar Irlandés no dudéis en pediros el batido de oreos. Lo vais a flipar. —Les recomendó con una sonrisa feliz de que hubiese gente que conociese el Juglar Irlandés, pues la rubia le tenía un cariño enorme.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 18.796
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 967
Puntos : 701
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 2 de 2. Precedente  1, 2

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.