Situación Actual
5º-11º
12 noviembre ➟ luna llena
Entrevista
Halloween
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Dreams for a better future // Sam & Gwen

Gwendoline Edevane el Mar Feb 05, 2019 11:08 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 23UILS8
Viernes 22 de febrero, 2019 || Bromley, Londres || 19:37 horas || Atuendo y pelo

Los recientes acontecimientos en sus vidas había llevado a Gwen a darse cuenta de algo muy importante: ya no se sentía segura en su casa.

Se trataba de una situación molesta y odiosa: ponerse de los nervios con cada sonido, común o no; temer encontrarse a alguien indeseable en su casa al llegar de trabajar; temer incluso por la seguridad de su gato… No, definitivamente, aquella no era forma de vivir.

La derrota de Artemis Hemsley había cerrado un importante capítulo de sus vidas, y Gwendoline se sentía agradecida. No obstante, había que tener en consideración la posibilidad de que Douglas Dagon y Savannah McLaren—personas que habían probado ser sus aliadas—no eran los únicos en conocer su dirección. A saber a cuántos de sus esbirros había contado Grulla lo que sabía.

Así que aquello que había comenzado como un comentario en un momento de estrés dio paso a una decisión real: Gwendoline quería mudarse de casa, y si bien no iba a precipitarse a la hora de encontrar un nuevo domicilio, sí había empezado a buscar opciones.

Por ese motivo, Sam y ella se encontraban a aquellas horas en Bromley.

Se habían desplazado al municipio londinense, por medio de la aparición, con intención de hacer una visita a una pequeña casa en venta.

Nada más llegar, una agente de la inmobiliaria las había recibido. Se trataba de una señora regordeta y bajita de unos cincuenta años, con el cabello castaño sujeto en un moño, y vestida con un elegante traje chaqueta de color azul oscuro. Llevaba incluso un broche de lo que parecían ser perlas prendido a la chaqueta.

En comparación con su apartamento, la pequeña casa era una mansión: dos pisos, garaje propio, un cuarto de baño en cada piso, tres habitaciones, cocina y salón. Incluso contaba con un pequeño sótano, y estaba amueblada. El único problema radicaba en el alquiler, que ascendía a casi setecientas cincuenta libras mensuales.

Acompañada de Sam y de la buena señora—Mildred Ford, les había dicho que se llamaba—, Gwen salió al exterior, pensativa, y contempló el pequeño jardín que la casa tenía delante. Se trataba de un triste rectángulo de hierba, pero aún así era más de lo que tenía en su apartamento. Se imaginó plantando un pequeño huerto de hierbas y especias en aquel campito, e incluso a Chess correteando por allí.

—¿Qué les ha parecido, señoritas Williams y Jones?—’Jones’ era Gwendoline: Ava Jones, concretamente. Había optado por utilizar una identidad falsa para comprar aquella vivienda. A fin de cuentas, prefería que el Ministerio no supiera que pensaba cambiar de domicilio.

—Es una casa muy bonita, la verdad.—Respondió ‘Ava’, al tiempo que se volvía para echar una última mirada a la fachada.—Pero todavía tenemos que pensarlo un poco, ¿verdad?—Se volvió hacia Sam con una sonrisa en los labios, haciéndola partícipe de la decisión.

—Es comprensible: no es una decisión a tomar a la ligera. Pero permítame decirle que se trata de una oportunidad increíble, señorita Jones, y ya tengo algunos posibles compradores que le han echado el ojo.—Aseguró la mujer en un tono casi confidencial, como si aquellos compradores, en efecto, estuvieran merodeando los alrededores.

—Estoy segura de ello. La llamaremos cuando hayamos tomado una decisión.—Prometió Gwendoline.

Se despidieron de la señora Ford con educación, y se dispusieron entonces a desandar el camino por el que habían venido. El lugar desde el que se desaparecerían no estaba muy lejos, sólo lo suficiente como para dar un pequeño paseo y estirar las piernas.

Gwendoline se apartó un mechón de pelo rojo—ese día era pelirroja, a fin de llamar menos la atención—de delante de los ojos, y entonces tomó la mano de Sam con toda confianza. Adoraba a su chica, y adoraba pasear de la mano con ella, sin importarle lo que pudieran decir los demás.

—¿Qué te ha parecido?—Preguntó Gwendoline, quien llevaba toda la tarde deseando hacerle una propuesta a Sam. No se le ocurría todavía cómo.—Son casi setecientas cincuenta libras de alquiler, pero… es una casa bonita, ¿no?—¿Cómo podía decir aquello? Debería ser sencillo, y en cambio, le estaba resultando difícil.—¿Te… te gustaría vivir aquí?

No era la forma más directa de hacer aquella pregunta y, de hecho, podía malinterpretarse: Sam perfectamente podía pensar que se refería a si ella, estando en el lugar de Gwendoline, querría vivir allí.


La casa:
Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 AIKLfZb


Última edición por Gwendoline Edevane el Mar Feb 19, 2019 8:49 pm, editado 1 vez
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1302
Puntos : 855
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Vie Feb 22, 2019 4:25 am

Jo, ¿cómo no le iba a emocionar le hecho de que su madre se volviese a casar, hubiera tenido otro hijo y... bueno, todo? Pese a las diferencias que pudieron tener en el pasado, o la falta de contacto e incluso la falta de unión éstos últimos años: ella seguía siendo su madre y Sam seguía siendo su primogénita. Y se querían muchísimo, pero sobre todo era inevitable sentirse feliz si la otra lo estaba. Y la rubia se pudo contagiar de la felicidad de su madre sólo a través de aquella foto y aquella sonrisa tan natural y real. Le habían entrado unas ganas terribles de hablar con ella, aunque sobre todo de abrazarla y felicitarla no solo por la boda, sino por Gabriel. La verdad es que ahora mismo se acababa de dar cuenta de que se estaba perdiendo tantas cosas...

Mientras observaba lo precioso que era aquel niño con el que compartía parte de su sangre, Gwendoline y Luca se sorprendían de lo guapa que era Sophie. Y es que la madre de Sam siempre había sido preciosa, por mucho que le cayesen los años encima; ella parecía que iba esquivando los signos de la edad y siempre estaba en su mejor momento, como si no envejeciera. Y la verdad es que la legeremante, por mucho que tuviera como especialidad leer mentes, no vio venir el comentario de su padre. Mucho menos el de Gwendoline.

Si bien por el comentario de Luca le miró con cariño y algo ruborizada, cuando Gwendoline se sumó, Sam fue a mirarla y hacer algún tipo de comentario ingenioso, pero el rubor le pudo. Antes de poder hacerlo sonrió y se llevó sendas manos a la cara. —¡Ya vale! ¿Queréis convertirme en un tomate para comerme junto a los garbanzos? —Se quejó sin poder evitar sonar divertida, pese a que evidentemente se había avergonzado por un momento. No le gustaba mucho ser el centro de atención, mucho menos de esa manera tan inesperada. —Pero gracias, gracias… —Y cogió de nuevo el tenedor para seguir comiendo después de que ambos se hubieran unido en ese ataque de amor tan inesperado. Al final decidió que lo mejor era beber un poco de vino.

Recuerdo cuando eras pequeña… ¿sabes lo que me respondías cuando te decía que eras la niña más bonita del mundo? —Preguntó Luca, continuando también con la comida. Evidentemente Sam no se acordaba, pues su padre se refería a menos de once años, probablemente con cinco o seis. Así que se limitó a mirarle con curiosidad. —Me decías: ‘lo sé, soy bonita porque mami es bonita’ ¿y ahora me vienes con tanta vergüenza?

Sam no pudo evitar la carcajada.

¿En serio te decía eso? —Tuvo que preguntar.

De verdad, cogías la dichosa manta malva que no soltabas ni para ir al baño, te la ponías como una bufanda fingiendo ser tu madre y decías con todo tu ego de niña pequeña que ya sabías que eras preciosa porque eras hija de la mami más bonita —lo dijo con total sinceridad.

Bueno, pero te lo decía a ti porque eras mi padre y no parabas de repetírmelo, pero cuando crecí ese complejo de princesa Disney desapareció, sobre todo en Hogwarts. —Enarcó de manera fugaz una de sus cejas al recordar sus primeros años en el castillo. Si ya con los problemas que tenía, iba diciendo por ahí que era preciosa, hubiera terminado con la cabeza en algún retrete. Ese castillo era perfecto para romper los sueños inocentes de cualquier jovencito de once años. Le pasó entonces la invitación de nuevo a su padre, dentro del sobre, para que la apartase y no se manchase ni nada por el estilo. Continuaron entonces hablando, hasta que a Sam le vino algo que le tenía que decir a su padre. —¡Por cierto! ¿Te acuerdas de lo que estabas hablando el otro día con Alfred y Santi…?

Su padre visitaba bastante a Samantha en el Juglar Irlandés siempre que tenía un hueco libre, aunque siempre solía ser bastante fugaz: iba, se pedía algo para llevar, le daba un beso y un abrazo y se iba con un chocolate caliente. Insistía en no quedarse para no molestarla ni desviar su atención. Eso sí, se llevaba tan bien con Alfred y Santi que muchas veces a quiénes desconcentraba era a ellos y era la misma Sam quién tenía que ir a 'echarles la bronca' cuando la abandonaban con todo el trabajo mientras ellos hablaban.

Terminaron de comer la pedazo de comida que les había hecho Luca y mientras su padre se levantaba para coger un cuchillo y partir el pastel de chocolate, Sam se hizo un poquito hacia atrás en la silla, se levantó un poquito la camiseta y sacó barriga, señalándosela a Gwen. Le hubiera encantado decir un: ‘me has dejado embarazada’, pero no sabría como se lo tomaría su padre, así que prefirió optar por algo mucho más normal y que también era muy Sam. —Estoy gorda. —Y entonces miró a su padre. —¿Por qué has hecho comida para un regimiento y por qué nos has cebado de esta manera? ¿Qué te hemos hecho?

Cariño, es que estás muy delgada. —Típica frase del diccionario de padres, pero del nivel de abuelas. La rubia no pudo evitar bufar.

¿Desde cuando te convertiste en ABUELA? —Rió. —¿Y perdona? ¿Has visto mi barriga? —Se la señaló, para que él también pudiese verla. Evidentemente hizo fuerza para sacar más de la que evidentemente tenía. —Parece que estoy de tres meses. —Luca rió, pues Samantha ERA UNA EXAGERADA.

¿Ah, sí? ¿Niño o niña?

Garbanzos. —Y lo miró divertida.

Luca dejó sobre la mesa el cuchillo y se lo tendió a Sam mientras se iba a por los platos pequeñitos y las cucharillas, aunque Sam delegó la tarea en Gwen, arrastrando el cuchillo hasta que quedó frente a ella.

Es tu deber, yo no puedo, me pesa la vida. —Dramatizó como sólo Sam sabe dramatizar, acariciándose la panza por encima de la ropa, ya en su tamaño normal que evidentemente era una panzita muy mona y delgadita. —No escatimes en mi porción, estoy gorda pero claramente me cabe el postre. El postre no va a la barriga, va al corazón —le dijo a Gwendoline sin apartar la mirada de ella, sonriente, llevándose una de sus manos al pecho, justo en la altura del corazón.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1257
Puntos : 1016
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Vie Feb 22, 2019 8:31 pm

Hacía unos meses, a Gwen le hubiera resultado terriblemente difícil—por no decir imposible—declarar de aquella manera que Sam le había robado el corazón. Especialmente en presencia de uno de los miembros de la familia Lehmann, que si bien era bastante disfuncional en algunos sentidos, en la mayoría era una familia perfecta. Y más comparándola con la suya, marcada por la traición de su padre a su madre.

Pero era sincera: Sam le había robado el corazón, un corazón que en el fondo había sido suyo desde aquel día en que, con doce años, Gwendoline vio por primera vez a aquella niña de aspecto angelical que se convertiría en su mejor amiga para siempre.

La morena rió, divertida, ante el comentario de Sam sobre convertirse en tomate, sin poder evitar recordar una conversación similar en que Gwendoline se había quejado de algo parecido, de una manera similar, cuando la rubia se empeñaba en hacerla enrojecer con sus comentarios. Si no recordaba mal, sus palabras habían tenido que ver con el hecho de que Sam era vegetariana y su amor por las verduras.

—¿De verdad? ¿Eso decía?—Preguntó Gwendoline, casi al unísono con Sam y riendo todavía, al señor Lehmann. Luego miró a la propia Sam con la misma sonrisa divertida.—Es una de las cosas más adorables que escuchado en toda mi vida.

Podía sonar un poco burlona, pero nada más lejos de sus intenciones: sinceramente, opinaba que no había cosa más adorable en el mundo. Y le parecía perfecto que Sam considerara a su madre una persona tan bella, de la misma manera que Gwendoline había presumido, en compañía de sus amigos, de lo lista que era Lamia Amery, por aquel entonces Edevane. Ojalá hubiera podido presumir igual de su padre…

La comida prosiguió en medio de una serie de anécdotas relacionadas, principalmente, con el Juglar Irlandés. Gwendoline aportó lo suyo, en forma de historias curiosas sobre Santi, Alfred, Erika y Adrian. Especialmente con respecto a Santi, joven que tenía tal don de gentes que conseguía hacer amigos allá donde iba.

—Los españoles tienen ese desparpajo natural: parece que no tienen ningún problema a la hora socializar. Y entonces, va y dice...—Prosiguió Gwendoline con su anécdota, una tan graciosa que a punto estuvo de hacer que Sam, que bebía un poco de vino en ese momento, lo expulsara por la nariz. Y tras preguntarle la rubia si estaba hablando en serio, Gwendoline aseguró que sí, con toda vehemencia, para luego añadir:—¿Acaso no te parece exactamente algo que diría Santi? ¿No le conoces ya de sobras?—Sam frunció el ceño, encogiéndose de hombros, como queriendo decir que sí, que claramente aquello era propio del español, y los tres rieron de nuevo.

Para cuando terminaron la cena—quizás ya un poco fría, ¿pero qué más daba teniendo tan buena compañía y conversación?—, Sam hizo un comentario que Gwen agradeció que no fuera el ideal. Porque sí, en su vida diaria, ya había conocido la tendencia de Sam a decirle cosas como que la había dejado embarazada. Claramente, sería un comentario un tanto inapropiado para hacérselo a un padre.

Al menos, Gwendoline no lo haría jamás. Y menos teniendo el padre que tenía, al cual prefería no dar demasiadas confianzas.

Otro momento entrañable siguió a aquel comentario de Sam: su padre consideraba que estaba muy delgada, cosa que no dejaba de ser cierta. La constitución de Sam, además de lo mucho que le gustaba hacer ejercicio, difícilmente podría compensarse con su dieta rica en chocolate.

—¡Qué exageradita es!—Comentó Gwendoline, negando con la cabeza y poniendo los ojos en blanco, sin poder evitar sonreír.—¿Qué haríamos sin las exageraciones y los dramas de Sam en nuestras vidas?

Luca Lehmann, que conocía a la legeremante como si la hubiera parido—eso no, pero sin duda había tenido gran parte de responsabilidad en su concepción—no pudo evitar reír. Y si bien bromeaban con ello, tanto Luca como Gwendoline sabían bien lo dolorosa que podía llegar a ser la vida sin Samantha Lehmann. Quizás exagerara, pero Gwen opinaba que la vida sin ella no merecía la pena, y mucho más desde que eran pareja.

No quería ni pensar en lo que pasaría si algún día la perdiera.

Tampoco hace falta pensar en eso ahora, pensó Gwendoline mientras tomaba el cuchillo que Sam le ofrecía, a fin de cortar la tarta del postre.

—Ya lo sé. Y por eso te vas a llevar una sorpresa con esta tarta. ¿Crees que sólo es una tarta de chocolate? Bueno, espera y verás...—Gwendoline guiñó un ojo a su novia, bromista. Y sí, se iba a llevar una pequeña sorpresita con el postre.

Se disponía a hacer los honores y partir la tarta al estilo muggle cuando Luca le puso una mano en la muñeca, con una sonrisa casi ilusionada. Gwendoline no sabía lo que pasaba, pero el padre de su novia no tardó en explicárselo.

—Vale, vale, vale. Yo ya sé que para vosotras debe de ser lo más normal del mundo y eso, pero… ¿me cumplirías un pequeño capricho? ¿Podrías cortar esa tarta con magia?—Pidió el hombre, con unos ojos brillantes como los de un niño, a lo que Gwendoline sonrió sin poder negarse. Asintió con la cabeza.

La morena sacó su varita del bolso—esa varita que, sin que ella lo supiera, pronto desaparecería de su vida—y con uno de los hechizos más sencillos del mundo, dibujó dos líneas, formando un corte triangular en la rueda que era la tarta.

Luca lo contemplaba todo con ojos maravillados, y Gwendoline no pudo evitar sentirse como uno de esos ‘magos’ que realizan espectáculos callejeros, y cuyos trucos son más falsos que una moneda de oro entregada por un Leprechaun.

La morena no podría negar que se vino un poco arriba: con movimientos de varita, primero alzó uno de los platos, luego la espátula para servir, y sin tocar la tarta, separó el pedazo cortado y lo sirvió en el plato. Al hacerlo, tanto Sam como Luca pudieron comprobar que el interior de la tarta era chocolate fundido que se desparramó en el plato de manera seductora.

El primer plato levitó hasta situarse delante de Luca, y una cuchara pronto voló suavemente hacia la mano del muggle.

—¡Guau!—Exclamó Luca Lehmann, que todavía no salía de su asombro.—Por muchas veces que presencie la magia, nunca me acostumbraré a ella.

Gwendoline repitió el proceso con Sam, un trozo especialmente grande, y consigo misma, siendo este último un pedazo más pequeño. Al final, dejó la varita sobre la mesa, mirando a Sam con una sonrisa. Esperaba que el detalle del chocolate fundido le gustase.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1302
Puntos : 855
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Sáb Feb 23, 2019 9:04 pm

Luca nunca vivió al cien por cien lo que era la magia, pues por mucho que Samantha le contara todo lo que aprendía y lo que hacía en Hogwarts, nunca pudo mostrárselo porque no podía hacer magia fuera del colegio con menos de  diecisiete años. Y otra cosa no, pero estaba claro que cuando más distanciados estuvieron fue precisamente tras su graduación y la universidad. Por eso, después de todo este tiempo, todavía seguía fascinado con la magia. La había vivido, por supuesto, pero no todo lo que a él le hubiera gustado. Si fuera por él, estaría todo el rato diciéndole a Sam que lo hiciera todo con la varita.

Es así, de hecho, que si le pidió a Gwendoline que lo hiciera con magia fue porque ya llevaba tiempo queriendo pedirlo, con ese pequeño gesto o con cualquier cosa. No sé, sólo vivir la magia de nuevo, como antes le hacía Sam. Le hacía sentirse un poquito más cerca de ella, además de fascinarse como siempre hacía.

Sin embargo, lo que le fascinó a Sam fue que en el interior de esa tarta de chocolate hubiese MÁS CHOCOLATE y encima fundido. Es decir, ¿vosotros sabíais lo que era eso para Sam viniendo de Gwendoline? Una muestra de amor: de amor incondicional. Así que cuando su padre dejó de maravillarse por la magia, Sam se maravilló por sus propias cosas. —Aquí lo verdaderamente mágico es este chocolate que cae por aquí... —Señaló con la cuchara como caía el chocolate de la tarta. —¿Hola, habéis visto esto? —Y claramente fue la primera en probarlo.

El padre, como es normal, preguntó todas sus dudas sobre la magia que de repente parecían estar en contexto con la conversación. Y él contentísimo, por supuesto.

Entonces... ¿vosotras lo hacéis todo con magia, no? Las tareas cotidianas, me refiero. Lo del traslado entiendo que es mucho más cómodo y rápido hacerlo con magia. —Preguntó,  sonriente, intentando cuantificar su emoción al respecto del tema.

No del todo —le respondió Sam. —Tampoco conviene que nos volvamos varito-dependiente. —Y miró de reojo a Gwendoline, recordando aquel día en donde había vuelto a su casa después de años sin tener contacto y habían tenido esa conversación sobre el uso extendido de la varita. —Yo muchas veces empiezo a hacer las cosas de manera normal y luego me doy cuenta de que podría estar usando la varita para tardar menos. Pero luego hay veces que no me apetece usarla: por ejemplo cuando hago galletas. Siempre que hago galletas es para relajarme, así que la varita me sobra. —A Sam le encantaba usar esas tardes libres para quedarse en la cocina, hacer muchísimas galletas mientras escuchaba música y no preocuparse de nada más que de no quemar la casa.

Claro, es normal, es normal. —Y tomó una nueva porción de tarta. —Pero cuando tenéis la casa toda tirada, ¿con un solo movimiento de varita se organiza por sí sola? —preguntó divertido.

Y estuvo todo el rato del postre haciendo ese tipo de preguntas. Le encantaba todo el tema de la magia, aunque a decir verdad nunca le había preguntado demasiado a Samantha sobre la legeremancia. Él sabía lo que era, pero la primera vez que se lo explicó le resultó terriblemente complicado y no lo ha vuelto a hacer.

Así que cuando terminaron de comerse el postre, Sam fue la primera en levantarse después de un ratito de reposo, para ir al baño a lavarse las manos y esas cosas. Al volver se iba a poner a recoger, pero Luca se levantó y fue a buscar la invitación de la boda de Sophie para su hija. Para cuando Sam ya estaba amontonando los platos, su padre apareció, tendiéndole el sobre.

No pensarías que tu madre iba a celebrar una boda sin invitar a su hija, ¿verdad?

No se lo hubiera reprochado... —respondió, cogiendo la carta con una sonrisa.

Sam, por favor... —Se quejó el padre, para acercarse a acariciar su rostro. —Tu madre te ha escrito: tienes la carta dentro. Vete a leerla, nosotros nos encargamos de esto. —Le señaló con la cabeza el salón y casi de manera instintiva dio unos pasos hacia allí, admirando el sobre con cierta incertidumbre. Leer a su madre, ser invitada a su boda... Abrió el sobre con cuidado, sacando del interior tanto la invitación como la carta.

Luca, por su parte, caminó hacia la mesa para coger los platos que había amontonado Sam y llevarlos hacia el fregadero. Se había quedado solo con Gwendoline y si bien en otras familias el hecho de que un suegro y su nuera se queden solos en la cocina podría llegar a ser un poquito incómodo, Luca no tenía intención de que ese momento fuese así. Además, aquella chica le caía muy bien y podría decirse que hasta la había visto crecer al lado de su hija y el hecho de que ahora fuese el amor de la vida de Sam, pues hacía que Luca la viese con otros ojos. Ella también empezó a ayudar a recoger, pero no le dijo que no lo hiciera porque sabía que ella insistiría y porque eso haría la situación incómoda: él recogiendo mientras ella estaba sentada como si estuviese penada en el colegio.

¿Te ha gustado la cena? —le preguntó, para romper el hielo, mientras seguía amontonando todas las cosas de la meas y metía las cosa de la nevera—como por ejemplo el queso—en la nevera. —Siempre que veo a Sam le pregunto que como os va todo, aunque su respuesta siempre suele ser que bien, que siempre está todo bien. Sé que es de mal padre dudar de lo que me diga, pero después de todo lo que ha pasado se me hace imposible no tener ese pequeño temor interior. —Pese a que lo que decía era serio, intentó sonar tranquilo y de hecho pareció muy adorable y preocupado. —Sé que no quiere preocuparme, pero bueno, yo es que ya vivo preocupado. —Y rió intentando parecer despreocupado, pero claro, saber que tu hija es una fugitiva del mundo mágico no era precisamente algo fácil. —¿Todo va bien de verdad?
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1257
Puntos : 1016
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Dom Feb 24, 2019 9:00 pm

Ojalá todos los deseos fueran tan sencillos de cumplir, pensó Gwendoline, maravillada una vez más por lo fácil que resultaba contentar tanto al padre—impresionado apenas por un par de trucos mágicos tan sencillos que pertenecían a primer curso de Hogwarts—como a la hija—su amor por el chocolate hacía muy sencillo acertar con ella.

El relleno de chocolate fundido fue un éxito, y su novia fue la primera en probarlo tras definirlo como algo realmente mágico. Gwendoline sonrió divertida mientras se volvía a sentar delante de su porción y tomó la cuchara, dispuesta a no ser la única que no probaba tan delicioso manjar.

La pregunta de Luca resultó curiosa, y fue uno de esos momentos en los que Sam y Gwen pensaron lo mismo sin ser conscientes de ello: aquel diciembre del año anterior, cuando se habían reunido después de tanto tiempo separadas, y ambas habían mantenido una charla sobre la dependencia de la varita, para la cual Sam tenía acuñado incluso un término.

Observó a su novia mientras saboreaba un poco de tarta, y no añadió nada a su respuesta. Era tal que así, la realidad: Gwendoline solamente utilizaba la magia en ocasiones en que estaba terriblemente cansada, o para compensar su pequeña estatura sin tener que subirse a una silla, anulando así la posibilidad de que la maldita silla coja de su apartamento la tirara al suelo sin compasión.

A lo siguiente que Luca preguntó respondió la propia Gwendoline, tragando primero el pedazo de tarta que tenía en la boca. No se percató de que tenía sus labios perfectamente pintados de burdeos manchados de chocolate.

—En teoría se puede. Recuerdo que lo primero que nos enseñaban en Hogwarts era a organizar nuestro baúl.—Empezó a decir ella.—Existía un sencillo hechizo que, al aplicarlo sobre el baúl, éste se organizaba como era debido. ¡Lo bien que me habría venido la noche anterior a ese día! Soy una maniática del orden y no os queráis imaginar cuántas veces hice y deshice el baúl...

Sam ya lo sabía sin necesidad de imaginárselo: habían sido unas doce veces, hasta que la Gwendoline de once años se había dado por satisfecha con la organización y disposición de su recién adquirido baúl, que contenía, en esencia, su vida.

Las preguntas de Luca con respecto a la magia continuaron, y ninguna de las dos tuvo problema en responderlas. La conversación fue tan agradable como lo había sido durante la cena, y el señor Lehmann procuraba asegurarse de no centrar sus preguntas solamente en su hija: por el contrario, preguntaba las cosas a las dos, y las dos chicas se iban turnando para hablar.

Algunas cosas eran divertidas, mientras que otras no lo eran tanto, pero las risas se mantuvieron durante todo el tiempo que se alargó el postre. Durante el cual, por cierto, Gwendoline solamente tomó un pedazo de tarta.

Cuando terminaron, Sam se excusó un momento para ir al cuarto de baño, y nada más regresar se puso a trabajar: los platos no iban a fregarse solos, y no tenía intención de que su padre hiciera todo el trabajo. Gwendoline también tenía intención de ponerse en pie para ayudarles, pero justo en ese momento, Luca salió de la cocina para regresar casi al momento, con otro sobre en sus manos que, en esta ocasión, era para Sam: había sido invitada a la boda de su madre.

Luca la convenció para que se fuera a leerla con tranquilidad, y Gwendoline no tuvo problema alguno con levantarse y hacer la parte que le tocaba: la loza. Ayudó a Luca a recoger todos los platos y los colocaron en la pila.

—Estaba buenísima.—Respondió Gwendoline con sinceridad, y consciente del impacto que la dieta vegetariana de Sam había tenido en ella. Antes de continuar hablando, se puso un delantal para proteger el vestido del agua jabonosa y la suciedad..—Nunca creí que me gustaran tanto las verduras, pero tu hija me ha enseñado a quererlas. Ya casi no como carne, de hecho.

Abrió el grifo, y el agua tibia empezó a brotar. Tomó el lavavajillas y la esponja, y se puso manos a la obra con los platos. Luca, por su parte, guardaba todo lo que había sobrado de la comida en la nevera. Y concentrada como estaba en su labor, Gwen se vio sorprendida por la pregunta de Luca.

Una pregunta comprensible, desde luego.

—Pues...—Empezó ella, dubitativa. ¿Debía explicarle más en profundidad la situación del mundo mágico? Se imaginó que tenía todo el derecho a saberlo, así que tras un suspiro, negó con la cabeza mordiéndose el labio inferior de manera nerviosa.—No todo va bien, pero nos esforzamos porque nuestra vida sea lo más normal y pacífica posible. Y creo que en lo que respecta a nosotras dos y Caroline, sí, estamos bien. Pero el mundo mágico...—Gwendoline enjugó uno de los platos con agua y lo colocó en el escurridor.—...no es lo que era, simplemente. A la gente como Sam, nacida de gente no mágica, la persiguen y la encarcelan.—Se permitió ahorrarse decir lo malo que podía llegar a ser eso, pues era bien consciente de que Sam no quería que su padre supiera nada de los episodios más horribles de su vida.—Así es como perdí a mi madre. Ella… era como Sam: nacida de no mágicos.

Le costó mucho decir aquellas palabras, y no le pasó por alto el haber hablado de ella en pasado. Gwendoline se había mentalizado de que su madre estaba muerta, pues la alternativa le parecía mucho peor.

¿Lo peor de todo? Que ciertas cosas que se habían dicho durante la cena de Navidad en casa de su familia le daban a entender que Lamia Amery seguía viva, dentro del Área-M.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1302
Puntos : 855
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Lun Feb 25, 2019 2:54 am

Carta de Sophie a Sam:
Sam, mi pequeña Sam.
Te escribo porque quiero poder serte cien por cien sincera y porque sé que no vas a llamarme ni aunque tu padre te lo repita veinte mil veces. Él ya me ha contado la situación, por lo que no te preocupes: sinceramente, por el momento me conformo con saber que estás bien, aunque me encantaría poder escucharlo de tu propia boca.

Sé que nuestra relación nunca ha sido la más fuerte, ni tampoco la más sincera, pero quiero que sepas que en ningún momento he dejado de quererte, ni mucho menos me he olvidado de ti. Siempre te he deseado lo mejor, pero también siempre sentí que al ser bruja, tu mundo y el mío siempre estuvieron muy distanciados. Fue fallo mío: el único motivo para que nos distanciásemos fui yo, porque me equivoqué dando por hecho de que un mundo era mucho más poderoso que el vínculo entre tú y yo. Y supe que me equivoqué cuando hace tres años nos mandaste ese mensaje a tu padre y a mí, diciendo que estabas en peligro e ibas a desaparecer. Desde entonces estuvimos más de dos años sin tener noticias tuyas y de verdad que me arrepentí de todas las oportunidades perdidas con respecto a nosotras. Y siento haberme dado cuenta tan tarde y, sobre todo, en una situación que podría no haber tenido solución. De verdad, perdóname.  

Cuando tu padre me dijo que habías vuelto… todo cambió. Y si te mando esta carta es porque de verdad, quiero verte. Necesito verte, que estés conmigo y abrazarte porque una madre y una hija no deberían estar tanto tiempo sin poder abrazarse. Pero sobre todo, lo que quiero con esta carta es decirte que te quiero mucho, más que a mi propia vida. Y lo he sabido por cómo me he sentido todos estos años, pensando lo peor que podría haber pasado. Y lo siento. Sé muy bien que debo disculparme por todo lo del pasado: mi penoso interés por cómo te va la vida y incluso intentar rehacer la mía sin tenerte en cuenta a ti. Espero que me puedas perdonar porque de verdad que mi familia ni mi vida estarían completa sin ti.

Me encantaría decirte todo esto en persona o al menos por teléfono. Tu padre no me ha dado detalles de cómo te va todo porque, según él, no lo sabe bien a ciencia cierta. Siempre he pensado que el mundo mágico me ha quedado demasiado grande, pero quiero que sepas que siempre voy a estar ahí para tenderte una mano, pase lo que pase. No quiero volver a perderte, ni que tengas que pasar por nada tu sola si yo puedo estar ahí por y para ti.

Junto a la carta te mando la invitación a mi boda. Fuiste la primera invitada que escribí en la lista y es que desde un primer momento supe que no iba a dar por perdida tu asistencia. Tu silla estará libre, puedas venir o no. Espero que quieras, al menos, porque me encantaría poder compartir ese día contigo, que seas mi testigo y que conozcas a tu hermano al que le he hablado mucho de ti.

Por favor, llámame. Quiero oír tu voz y saber que todo está bien.
Te quiero muchísimo.
Tu madre, Sophie.

Samantha había terminado por meterse de manera totalmente inconsciente en la habitación de su padre mientras leía la carta, sentándose en su cama sin prestar atención a nada más que no fuera la preciosa caligrafía de su madre. Y al final terminó llorando, porque de manera totalmente instintiva, le vinieron a la cabeza sólo los buenos momentos junto a ella y le era totalmente inevitable sentir lo que sentía por ella: su propia madre. Llevaba tiempo autoconvenciéndose de que una persona podía vivir sin el amor de sus padres, ¿pero cómo podía uno ignorarlo, teniéndolo delante de sí? Así que cuando terminó de leer la carta, se quitó las lágrimas de los ojos y supo claramente que tenía que llamarla. Ya bastante egoísta le había parecido que fuese su padre quien le tuviese que ir con que estaba bien, como para haber tardado tiempo en llamarla personalmente. Ya es que a estas altura, hasta le daba vergüenza llamarla.

Mientras tanto, Gwendoline y Luca estaban en la cocina. La morena fregaba la loza, mientras que Luca se encargaba de guardarlo todo y limpiar la mesa. Fue el muggle quién hizo la pregunta en busca de sinceridad, siendo muy consciente de que su hija lo sobreprotegía con respecto a su vida, pero las palabras de Gwendoline le sonaron sinceras, pero también tristes, sobre todo cuando mencionó a su madre. Evidentemente Samantha no le había contado a Luca que Lamia, la madre de Gwendoline, había sido encarcelada en la cárcel más cruel y horrible de todo el mundo mágico, por lo que tras aquella declaración por parte de la morena, Luca asumió que Lamia había muerto. Tragó saliva, preocupado, sobre todo porque era bien consciente de que tal y lo mal que estaban las cosas en ese mundo, la muerte era tan plausible como cualquier otra cosa. Sam intentaba maquillárselo siempre, pero Luca no era idiota.

Lo siento mucho —le dijo desde su posición, tras la mesa. Dejó las cosas sobre la tabla y se acercó a ella. Nunca era fácil tratar un tema así, por mucha experiencia que tuvieras en la vida. —Recuerdo a tu madre cuando quedábamos en verano para que Sam y tú os vieseis. Era una mujer increíble. Siento mucho que toda esta situación… te la haya arrebatado antes de tiempo, Gwendoline. —Se había quedado un poco triste tras saber la noticia y le hubiera gustado que se lo hubiera dicho Sam para que no le cogiese desprevenido, pero bueno, ya se había dado cuenta de que habían muchas cosas todavía por contar y que cada cual llegaría en su momento. Así que una de las manos de Luca se posó sobre el hombro de Gwen y lo presionó con cariño y apoyo. Le hubiera dado un abrazo si, literalmente, no tuviese las manos en la masa. —Siempre pensé que las personas que se metían con los hijos de muggles seguían algún tipo de creencia retrógrada, pero jamás pensé que el gobierno pudiese terminar siendo así…

Con todo lo que Luca admiraba al mundo mágico no, jamás pensó que pudiesen llegar a cometer semejante tontería e injusticias. Siempre creyó que los magos eran como la parte mejorada de la sociedad, pero después de todo esto tenía bien claro que estaba equivocado.

Bueno, yo sé que nunca contarían con un… “muggle” para nada que tenga que ver con vuestro mundo, pero… me gusta dejarle claro a Sam que siempre estoy aquí, para lo que haga falta. —Y entonces la miró con algo más de seriedad, sólo un poquito. —Y para ti también, no te me olvides.


Sam, por su parte, había salido a preguntarle a su padre por su teléfono para poder llamar a su madre, sin embargo, antes de llegar a la cocina lo encontró en la mesa del salón. Sabiendo que no le importaría y porque no quería ir a la cocina a preguntar aún con los ojos medio rojos de haber llorado, desbloqueó el móvil y buscó a su madre, volviendo a la habitación de su padre. Durante unos segundos sopesó la idea de colgar, pero al final no lo hizo y dejó que los pitidos siguiesen sonado. Se le hicieron eternos, hasta que escuchó como al otro lado alguien cogía el móvil un poco agitada.

Luca, cielo, ¿qué ocurre? —respondió Sophie al otro lado, con ese tono cariñoso que siempre le caracterizó y que Sam llevaba años sin escuchar hacia ella y todavía más sin escuchar hacia su padre. Así que se llevó la mano a la boca, sollozó un poquito y fue cuando solo pudo decir una palabra.

Mamá… —le dijo Sam.

¿Sam? —Allí, en Austria, una Sophie Ebner estaba entrando a la casa cargando con las bolsas de la compra, en compañía de su próximo marido, sin embargo, al escuchar la voz de su hija al otro lado del teléfono, se paró en seco como si estuviese escuchando la voz de un fantasma. —¡Sam, cariño, ¿eres tú de verdad?! —Miró a su prometido, con una sonrisa de oreja a oreja y una lágrima cayéndole por la mejilla de felicidad —¡Es Sam! ¡Toma esto! —Le tiró prácticamente las bolsas a su prometido, para entonces caminar hacia un lugar tranquilo. —Gracias por llamarme, Sam de verdad, muchas gracias…

Y se enfrascaron en una conversación que ahora mismo no sabría decirte cuánto duró. Lo que sí sabría decirte es que por parte de Luca Lehmann, ahora mismo tenía muy clara sus prioridades y en su casa tenía ahora mismo dos. Se había sentido tan impotente durante todos estos años, que cuando vio a Gwendoline y Samantha aparecer en Brisbane’s, tuvo claro lo que ocurriría de ahí en adelante y que siempre tendería su mano. No pensaba apartarse de nuevo de su hija ni aunque ésta quisiera, ¡se lo había prometido a sí mismo!

Pero hablo en serio: no se olviden de mí. De hecho, me ha hecho mucha ilusión que contéis conmigo para lo de la casa. Es un gran paso para una pareja. —Soltó una pequeña risa, acompañado de una sonrisa ilusionada. —Uno de muchos, por supuesto.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1257
Puntos : 1016
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Lun Feb 25, 2019 9:54 pm

Había una razón por la que Gwendoline prefería dejar a un lado el tema del Área-M y de su madre, y esa razón era que había construido alrededor de aquel recuerdo un muro.

No era un muro sólido y resistente, capaz de soportar incluso la fuerza de una explosión, sino uno frágil que podía venirse abajo a la mínima que se agrietase. Y esa muro no era otra cosa que negación: una parte de ella, simplemente, no podía aceptar que su madre viviría el resto de su vida, si las cosas no cambiaban, encerrada en un lugar en que cada día podía ser el mismísimo infierno en la Tierra.

No era estúpida, y no desoía las palabras de su primo, Ayax Edevane: su madre, hasta donde ella sabía, seguía viva. Pero, por egoísta que fuera, no podía hacer nada por ella, y en un esfuerzo por seguir adelante, por no estancarse en la evidente depresión en que se había sumido después del cambio de gobierno, Gwendoline se había colocado una venda en los ojos y se había convencido de que Lamia Amery estaba muerta.

Se preguntaba si su padre habría tenido que hacer lo mismo, o si por el contrario le resultaba fácil seguir adelante después de lo que había hecho. Gwendoline esperaba que fuera lo primero.

Que Luca Lehmann recordara a su madre en cierto modo lo hizo todo más difícil: había sido una mujer fuerte y decidida, inteligente como pocas, antes de que su vida diera un vuelco y la condenaran a pasar el resto de su vida como conejillo de indias de los puristas. ¿Qué habría sido de ella? ¿Seguiría siendo aquella mujer que recordaba, o por el contrario no sería ni una sombra de lo que había sido?

Hizo acopio de toda su entereza, tanto ante las palabras de Luca como ante la mano que se posó en su hombro, y aún así a punto estuvo de resbalársele uno de los platos de las manos. No derramó una sola lágrima, por mucho que lo hubiera podido hacer de buen grado.

—Gracias por tus palabras, Luca.—Dijo Gwendoline, en respuesta a lo que Luca le dijo, mientras en otro punto de la casa, Sam leía la carta de su madre.—Parece que se ha cumplido nuestra peor pesadilla.—Añadió, con una triste sonrisa, sin volverse.

Continuó enjugando platos bajo el chorro del grifo y colocándolos sobre el escurridor, al tiempo que Luca comenzaba a secarlos con un paño. Las palabras del hombre seguían calando en ella, y tenía muy claro qué responder en aquella ocasión.

—Quiero que formes parte de su vida. De nuestra vida.—Confesó Gwendoline en un arranque de sinceridad.—Y quiero que Sam viaje a Austria y que su madre forme parte de su vida, y que conozca a su hermano. Y que aproveche todas las cosas buenas que tiene su vida.—Gwendoline cerró el grifo, dejando en el escurridor el último de los platos, para entonces volverse hacia Luca. El hombre le ofreció el paño que usaba para secar la loza, y ella se secó las manos.—Posiblemente ella no te lo dirá nunca, pero… ha sufrido. Mucho. Más de lo que debería estar permitido que sufriera nadie...—No dio detalles, pero en el futuro, Luca iría hilando por sí mismo todos los pequeños detalles y retazos de información hasta conformar una imagen bastante acertada del pasado de Sam.—Quizás algún día te lo diga ella, o quizás no, pero estoy segura de que hay algo que nunca te dirá, porque no se lo cree: es la persona más fuerte que conozco. Y lejos de dejar que todo lo que le sucedió la hundiese, lo aprovechó para hacerse aún más fuerte. ¿Y lo mejor de todo? No ha dejado de ser esa niña de ojos azules y cabello dorado que conocí con doce años en Hogwarts...

La mirada de Gwendoline en algún punto bajó y se quedó perdida en algún punto de la cocina, sus ojos húmedos por un llanto que luchaba por salir. Y, sin embargo, sonreía. Sonreía porque, después de todas las cosas horribles que se habían puesto en su camino, de todos los Crowleys, de todas las Hemsleys, seguía pudiendo reconocer a la pequeña Sam Lehmann, la niña que se había roto un brazo al subirse por primera vez en una escoba.

—Solo quería que supieras que da igual todo lo malo que haya podido ocurrirle: no ha dejado que nada de ello la cambie para mal. Siempre será tu hija, y siempre te necesitará.—Y ahí estaban finalmente esas lágrimas, mientras Gwendoline miraba a Luca a los ojos.

El padre de Sam ya no esperó más, y se acercó a Gwendoline para abrazarla. En un gesto muy paternal que la morena agradeció, apoyó suavemente una de sus manos en la parte trasera de su cabeza, y depositó un suave beso en su frente. Sobra decir que Gwendoline le devolvió aquel abrazo.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1302
Puntos : 855
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Mar Feb 26, 2019 4:31 am

Era muy consciente de que el tema de Lamia, la madre de Gwen, probablemente fuese un tema que no le gustase tratar. Es decir: ¿trabajar para un gobierno que ha sentenciado a tu madre? Luca podía tener lagunas en la información, pero la poca que obtenía cada día, la sabía interiorizar muy bien y hacer cálculos para que no se le escapase nada. Y claro, teniendo en cuenta que el mal de todos los hijos de muggle no era más que culpa del nuevo gobierno, debía de ser complicado intentar hacer que todo pase desapercibido. Y perder a una madre no era algo que pudiese superarse fácilmente.

El hecho de que a Gwen le hiciera tanta ilusión hacer que la vida de Sam volviese a la normalidad y que Luca fuese partícipe de ello, a él le hacía más ilusión todavía. A fin de cuentas, era sabido por todos que por norma general tus hijos solían independizarse y pasar de sus padres precisamente cuando empiezan con su propia vida. Y que los 'suegros' nunca son bienvenidos a ese tipo de aroma familiar tan cercano porque no suelen calzar con la pareja.

Le dolió bastante escuchar de palabras de Gwendoline que su hija había sufrido tanto, pero se mantuvo sereno, intentando... pues intentando no caer en la mala mentalidad de pensar lo peor. La verdad es que Samantha, las veces que habían hablado, se había encargado de evitar decirle que había estado sufriendo todo este tiempo, lo cual era normal porque nadie quería decirle eso a su padre por lo que se había limitado a decir que estaba huyendo y escondida. Sin embargo, el hecho de que Gwendoline le dijera eso y que Sam no le hubiera dicho nada... le hacía hacerse una idea mental muy, muy fea. Tragó saliva y casi se le pusieron los pelos de puntas sólo de pensar por lo que habría tenido que pasar su niña.

Luca se había quedado con la mirada perdida, más allá del cuerpo de Gwendoline mientras ella todavía hablaba. Él se había quedado quieto, dejando de secar, pues sentía que tenía que procesarlo todo. Le hizo sonreír eso de que siempre le necesitaría, aunque sonrió con un poco de tristeza: habían pasado tres años en los que había sufrido muchísimo y no le había necesitado. Sin embargo, no pudo decir nada más que abrazarla cuando vio que la morena se había emocionado. La abrazó con cariño y no pudo evitar que aquel abrazo también resquebrajase todas sus defensas.

Cuando se separó de ella, se quitó las lágrimas rápidamente con el dorso de su mano y se obligó a sonreír.

Ay, Gwendoline... —Y se quitó de nuevo las lágrimas, esta vez con el dorso de su otra mano. Finalmente posó sendas manos sobre el rostro de la morena, mirándole con agradecimiento en los ojos. —Muchas gracias por contármelo... yo sé que ella jamás me habría dicho nada de eso: ni quiere preocuparme con todo lo que ha pasado estos tres años y siempre ha sido una persona que parece no ser capaz de ver todas las cosas buenas que tiene. —Besó su frente. —Al menos se dio cuenta del tesoro que tenía al lado. —Le dijo, en referencia a ella. —Espero que sepas lo agradecido que estoy contigo por todo lo que has hecho por ella: por estar ahí y, como ella dice tanto, tenderle tu mano para salir del pozo. —Tanto Gwendoline como Caroline tendrían un lugar especial en el paraíso después de lo que habían hecho por su amiga y Luca iba a estar ahí en las puertas del paraíso para asegurarse de ello.


Unos veinte minutos después

Sé que esto es más de suegra que de suegro, ¿pero quieres ver las fotos de Samantha con siete años con esa famosa manta malva de la que tanto hablo? —dijo, algo emocionado.

Luca y Gwen ahora se encontraban en los sillones del salón, descansando. Podían escuchar algunas cosillas provenientes desde la habitación y ambos habían llegado a la conclusión de que Samantha había llamado a Sophie y estaban hablando desde entonces, sobre todo por el tono con el que en ciertos momentos se le podía escuchar a Sam: intentando convencer a su madre de que de verdad, todo estaba bien ahora mismo.

El padre de Sam, sin embargo, ya estaba sacando de uno de los cajones el álbum de fotos de su familia. Se sentó junto a Gwendoline y se lo tendió para que ella lo mantuviese en su regazo y pudiese verlo. Se trataba de un álbum de fotos desde que Sam tenía apenas meses hasta que cumplió quizás los ocho años. Había que tener en cuenta que muchas de las cosas se habían repartido después del divorcio, por lo que faltaban muchas fotos que él recordaba pero no había podido conservar. En las fotos más viejas de ese álbum podía notarse lo viejas que eran por lo desmejorada que ya estaban y que muchas incluso estaban en blanco y negro.

La gran mayoría eran instantáneas, hechas con la típica Polaroid. Luca nunca fue un amante de la fotografía, pero le encantaban las fotos totalmente espontáneas. De hecho, ahora mismo estaban en frente de una página en donde todas las fotos eran de Samantha haciendo el idiota con apenas cuatro años, en compañía de su madre Sophie, quién también hacía la idiota junto a ella, jugando con ella en el aire, persiguiéndola y saltando en el sillón.

¡Quién los viera y quién los viese ahora! ¡Esa familia tan feliz ahora separada! Sin embargo, Luca creía que en este momento, aunque estuviesen en diferentes sitios del mundo, estaban más unidos que en mucho tiempo.

¡Mira, mira, esa es la manta que digo! ¿Ves? Aquí tendría como… no sé, ¿cuatro añitos? La conservó hasta antes de irse a Hogwarts. De hecho estoy seguro que Sophie aún la tiene. —Le dijo, señalando con diversión una foto en la que salía y la usaba de capa, como un superhéroe.

Sam, por su parte, ya había conseguido colgar el teléfono, con la promesa de que la volvería a llamar en un periodo menor a una semana para que su madre pudiese convencerla de que fuese a la boda, ya que no se había visto muy propensa a ello, pese a que demostrarse su ilusión por ella y todo eso. Y por supuesto, Sophie iba a hacer lo imposible para que su hija asistiese a su boda. Así que la legeremante se serenó un poco antes, mirándose al espejo, sonriendo casi por inercia, realmente feliz. Abrió la puerta de la habitación, viendo a su padre y su novia en el sofá, con aquel álbum sobre sus regazos. ¿Podían ser más lindos juntos? No, no podían: eran perfectos. Sam solo pudo mantener la sonrisa.

¿Papá? ¿Y esta traición? ¿Te crees abuela orgulloso de sus nietos enseñando esos álbumes por ahí? —Rió, acercándose a ellos para sentarse al lado de Gwendoline. En realidad le daba igual: ¿que iba a haber ahí que le diese vergüenza mostrar a Gwen? Nada. SI es que no había nada que no le enseñaría a ella.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1257
Puntos : 1016
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Mar Feb 26, 2019 3:43 pm

La intención de Gwendoline no era que tanto ella como Luca Lehmann—y la propia Sam, de paso, aunque ellos no dos no sabían nada de esto—terminaran llorando lágrimas a medio camino entre la emoción y la amargura. Y es que si en Inglaterra existía un lugar malo aquellos días, ese lugar era el mundo mágico. Ahondar en sus miserias, por lo general, no traía más que tristeza, miedo, ira… Una amplia gama de sentimientos negativos que nadie quiere experimentar nunca.

No sabía si había hecho bien diciéndole aquellas cosas a Luca. Quizás Sam se enfadase—tenía pensado confesarlo todo en cuanto estuvieran a solas, por supuesto—, pero de alguna manera parecía lo más correcto: Luca tenía que comprender que si su hija había desaparecido de su vida no había sido porque ya no le necesitara, sino porque las circunstancias la habían obligado a ello.

Al menos, eso era lo que pretendía.

Sintiéndose abrazada por lo más cercano a un padre que había en su vida, Gwendoline se sintió frágil y vulnerable como muy pocas veces antes. Quizás le fue más sencillo notar la falta de sus propios padres al estar tan cerca del de Sam. Y sí, por supuesto que se hizo la pregunta evidente: ¿Tan malo sería intentar recuperar la relación con su padre, por muy disfuncional que ésta hubiera sido desde siempre?

No quería pensar en ello. Pensar en ello la llenaba de asco y de rabia, y la hacía sentir peor.

—Ojalá hubiera podido estar más a su lado...—Respondió a Luca, pero no matizó mucho más sus palabras: de hacerlo, tendría que dar muchas más explicaciones de las que quería dar, y tendría que tocar el tema de Sebastian Crowley. Y, con toda sinceridad, no quería: seguía siendo esa espina que tenía clavada, el gran fallo que había cometido y con el que tendría que seguir conviviendo el resto de su vida. Por mucho que se lo dijeran, por mucho que ella misma se dijera que no había podido prever nada de aquello, ella nunca acabaría de perdonarse.—Y gracias otra vez por tus palabras.—Sonrió un poco, secándose las lágrimas con el mismo paño de cocina con que se había secado las manos.—Y te aseguro que no hay cosa que quiera más en este mundo que hacerla feliz. Y una gran parte de esa felicidad sois tú y Sophie, te lo aseguro.

Y es que por mucho que algunas personas se empeñaran en negarlo—Gwendoline no las juzgaba, ni mucho menos—, ya fueras mujer, hombre, niña o niño, siempre necesitarías a tus padres.

Quizás demasiado tarde, Gwendoline empezaba a comprenderlo.


***

Habiendo quedado ya atrás aquel momento de emociones a flor de piel, Gwendoline y Luca se encontraban sentados en el sofá, esperando que Sam terminara de hablar con su madre. La voz de la rubia les llegaba de cuando en cuando a través de la puerta cerrada del cuarto, sobre todo cuando alzaba un poquito más de lo normal el tono de voz. Gwendoline sonreía cada vez que la escuchaba, preguntándose qué estaría diciéndole a su madre, y qué estaría diciéndole Sophie a ella.

Para pasar el rato, Luca propuso una actividad que Gwendoline recibió con entusiasmo: echar un vistazo a las fotografías de la infancia de Sam.

¿Que por qué lo recibió con entusiasmo? Bueno, básicamente porque Gwendoline había conocido a Sam con once años, por lo que todo lo que había para atrás era un pequeño misterio para ella.

Bueno, realmente no todo: Sam no era de las que se avergonzaban de su niñez y trataban de ocultarla, sino que hablaba abiertamente de ello e incluso le había enseñado alguna fotografía que conservaba de aquella época.

Con una sonrisa ilusionada en el rostro, Gwendoline contemplaba el álbum de fotografías que descansaba sobre el regazo de Luca, y cuando el señor Lehmann le mostró a una Sam pequeñita, de unos cuatro años, con su famosa manta malva, a la desmemorizadora estuvo a punto de derretírsele el corazón dentro del pecho.

—¿Pero cómo podía ser tan adorable?—Se preguntó, una pregunta retórica para la que ninguno de los dos podría encontrar respuesta: la adoraban, en todas y cada una de su facetas.—Me la como.—Confesó, sólo segundos antes de que Sam saliera del cuarto, habiendo terminado su conversación con su madre.

Y menos mal: aún en presencia de su padre, por algún motivo casi se esperó que Sam hiciera algún tipo de broma con esa frase. Una broma que, aún más en presencia del padre de su novia, haría a Gwendoline enrojecer como la nariz del reno Rudolf.

La broma que hizo Sam fue totalmente distinta, y les arrancó una sonrisa a ambos. Y cuando la rubia se sentó a su lado, Gwendoline la rodeó con un brazo y la atrajo hacia sí, dándole un beso en la mejilla para después apoyar su cabeza en la de ella. Aquel gesto cariñoso venía propiciado por los sentimientos que habían salido a la luz antes, mientras Gwendoline y Luca lavaban los platos.

—Nada de traición: acabo de ver a la niña más guapa del mundo, y creo que me merecía esa oportunidad. ¡Me has enseñado muy pocas fotos tuyas de pequeña!—Y, a decir verdad, lo mismo podía decirse de Gwendoline: la morena no era muy amiga de sus fotos de niña, aunque su madre presumía de ellas siempre que tenía ocasión. Podía imaginarse que Sam y ella habrían compartido alguna vez algún momento similar al que Luca y Gwendoline acababan de compartir.—¿Pero no os da la impresión de que a este álbum le falta algo?—Añadió en tono un poco misterioso, mirándolos a uno y a la otra alternativamente.

Gwendoline se puso en pie y caminó hacia su bolso, que descansaba en una de las sillas de la cocina. Teniendo el encantamiento para aumentar su capacidad que tenía, allí dentro podía haber de todo, por lo que no fue ninguna sorpresa cuando Gwendoline sacó del interior su cuaderno de notas de pociones. Buscó entre sus páginas, bajo la atenta mirada de Sam y Luca, y finalmente encontró lo que buscaba: una fotografía.

La fotografía:
Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 TcpG0j6

En la imagen aparecía Sam sentada en una pequeña cafetería que habían visitado las dos no hacía mucho tiempo. Era una imagen en movimiento, por lo que la rubia primero aparecía mirando por la ventana, antes de darse cuenta de que Gwendoline la estaba fotografiando. Entonces reía y alzaba las manos, como para cubrirse de la lente de la cámara.

Gwendoline, con una sonrisa, volvió con ellos y se la entregó a Luca.

—No sé si alguna vez habías tenido una fotografía en movimiento, pero… me parece que este álbum necesita ésta.—Le dijo Gwendoline a Luca, para luego mirar a Sam con una sonrisa. ¿Le parecería bien el pequeño regalo para su padre que acababa de ocurrírsele?
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1302
Puntos : 855
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Miér Feb 27, 2019 3:04 am

Probablemente sí, ese 'me la como' de Gwen, si llega a ser escuchado por Sam y no llegan a estar en presencia de su padre, hubiese dado a una broma muy evidente y quizás un poco subida de tono. Pero por suerte para todos, no lo escuchó y se acercó a ellos con toda su naturalidad y una plenitud interior con la que no pensaba salir ese día de casa de su padre. Cerró los ojos al sentir el beso de Gwendoline en su mejilla, sonriendo casi por inercia.

Se sorprendió de ver algunas fotos que ni recordaba, sonriendo divertida frente a la queja de Gwendoline de que le había enseñado pocas fotos de cuando era pequeña. —¿Cómo quieres que te la enseñe si las tienen todas ellos? —Y las pocas que ella había podido conservar en su momento, probablemente estarían en la basura, como el resto de las pertenencias que dejó en su piso hace tres años. —Además, qué feo hacia mi padre. Si te las hubiera enseñado, ahora él no podría alardear de sacar unas fotos pésimas... —Y señaló a una en particular, totalmente desenfocada, en donde se veía a Sophie haciéndole cosquillas a Sam, todo en movimiento y en absoluto enfocado. —¿Pero papá, y esto?

Ya sabes que la fotografía nunca fue lo mío. —Se excusó divertido. —Pero esa foto me encanta aunque sólo seáis dos bolas desenfocadas.

Y tras el comentario de Gwendoline, padre e hija se miraron mientras ella se levantaba. Luca aprovechó para tocarle con el pulgar levemente la mejilla, observándola con cariño. Le hizo la sencilla pregunta de: "¿Todo bien?" con respecto a la llamada con Sophie y la rubia se limitó a asentir, con una sonrisa que declaraba que todo había ido más que bien.

Entonces la morena volvió, tendiéndole a Luca una fotografía. Sam se irguió un poquito para poder verla, recordando perfectamente el momento en el que le había sacado esa foto. Su padre, como es evidente, la observó con los ojos bien abiertos. Él ya había visto varias veces ese tipo de recurso mágico, sobre todo en los periódicos que alguna vez vio de Samantha. ¿Pero poseer una fotografía mágica en movimiento? ¡Eso nunca! De hecho, a excepción del periódico, nunca había tenido una fotografía así en la mano. Se hacía hasta raro, acostumbrado a las fotografías estáticas, ver que aquello se movía. Pese a eso, no pudo ocultar su evidente emoción.

¡Claro, ¿ves?! ¡Con este recurso aunque se muevan la foto sale bien! Imagínate que bien hubiera salido la foto de tu madre haciéndote cosquillas si llego a tener una cámara mágica. —Se quejó divertido, sin poder apartar la mirada de la foto que acababa de darle su nuera. —Yo creo que es perfecta para abrir la nueva etapa de éste álbum.

Cogió el álbum, pasó todas las páginas ocupadas por los recuerdos del pasado, hasta llegar a una, casi al final, que estaba vacía. La colocó allí, todavía alucinando.

Siempre me ha parecido tan fascinante todo esto...

Le encantaba ver a su padre emocionado por cosas que para ellas ya habían asumido como la normalidad de sus vidas. Pero al igual que Luca, cuando Sam era pequeñita, le abría los ojos con cosas que ella se quedaba sorprendida, le hacía ilusión que ahora su mundo lo consiguiese con él. Así que Sam miró a Gwendoline, sonriéndole por el detalle que había tenido con su padre. Claro que le parecía bien aquel regalo: la verdad es que no tenía mucha intención de mantenerlo a raya del mundo mágico. Así que Sam se levantó hacia el pequeño mueble de debajo de la televisión, para coger cinta adhesiva de uno de los cajones. Volvió, para tendérsela a su padre y que pegase la foto.

Asegúrate de no enseñarle esto a tus amigos muggles —le advirtió.

¿Amigos, yo? —Rió, divertido. Vale, sí, había hecho amistades en Londres, pero si quedaba con ellos era para ir a tomar algo por ahí, no para invitarlos a casa. —¿Sabes a quién se lo voy a enseñar y morirá de envidia, verdad? Sí, señora, a tu madre. —Y su rostro se volvió travieso, pegando la foto como si fuera un niño pequeño.


***

Estuvieron casi una hora más hablando en el salón con tranquilidad, un poco de todo. Sam mencionó que había llamado a su madre después de leer la carta y que habían estado un ochenta por ciento de la conversación hablando de que todo estaba bien y que de verdad estaba bien y el veinte por ciento restante intentando convencerla de que fuese a Austria en mayo, cuando se celebraba la boda. Sin embargo, como Gwendoline y Luca supieron identificar que Sam no se veía del todo convencida con la idea, por eso de salir del país, ninguno de los dos mencionó nada al respecto.

Después de esa charla, se despidieron. Todos trabajaban al día siguiente por la mañana, por lo que no era plan de alargar la velada y terminar al día siguiente todos con ojeras por no haber dormido bien. Así que se abrazaron, se despidieron y las dos chicas volvieron a desaparecerse de vuelta al apartamento de Gwen. Sam fue directa a la cocina para meter en la nevera un tupperware que su padre había insistido en que se llevasen con lo que había sobrado de la tarta, ya que no se la habían terminado. Y claro, teniendo en cuenta la cantidad de chocolate que tenía, había que admitir que Luca tampoco había tenido que insistir demasiado.

Así que tras dejar eso en la nevera, sacó de ella una jarra de agua fría antes de cerrarla. Dejó el bolso sobre la mesa y se acercó a coger un vaso de agua para servirse. —¿Quieres? —le ofreció, para ver si sacaba otro vaso antes de echarse. Entonces sonrió. —Mi padre te adora.

Siempre tuvo esa 'cosita' interior de presentarle sus parejas a su familia, más que nada porque por aquel entonces la noticia de que Sam era lesbiana les había cogido bastante por sorpresa, pues siempre fue una niña que no dio indicios de ello. Es por eso que en realidad Luca nunca había conocido a ninguna pareja de Sam. Katerina y Rhianne por evidentes razones, pero incluso Natalie, que era la más formal, nunca la conoció. Cierto que le había hablado de ella, pero Sam no se terminaba de sentir cómoda con la idea debido a la reciente confesión de su orientación. Ahora, sin embargo, con Gwendoline a su lado es que casi su vida le pedía que situaciones así, con su padre y ella en el mismo sitio, se diesen más a menudo. Y no se podía sentir más cómoda.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1257
Puntos : 1016
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Miér Feb 27, 2019 2:58 pm

Si había que acusar a Luca Lehmann de ser un mal fotógrafo, Gwen no se quedaría atrás: un simple vistazo a la galería de su teléfono móvil sería suficiente para comprobar que la mitad de sus imágenes sufrían de un borroso desenfoque, y habían sido repetidas unas cuantas veces, hasta alcanzar lo que la morena llamaba ‘perfección’. Y con todo y con esas, sus fotografías ‘perfectas’ demostraban que tenía muy poca—o ninguna—idea de fotografía.

Rió ante las bromas de Sam con respecto a las imágenes desenfocadas que aparecían en el álbum de fotos, pero en realidad entendía muy bien por qué Luca las conservaba: fragmentos de un pasado mejor, quizás más sencillo, que jamás podría recuperar. Cada una de esas fotografías valía su peso en oro para el señor Lehmann.

De nuevo, su mente traicionera la llevó a preguntarse si su padre, Duncan Edevane, conservaría también un álbum de fotos semejante, en el cual las protagonistas serían ellas dos, su madre y Gwendoline. No tenía demasiados recuerdos de su padre sujetando una cámara de fotos con la que retratar todos aquellos momentos, pero sí recordaba que su madre solía hacerlo a menudo.

Y no sólo eso: Lamia Amery tenía complejo de fotógrafa artística. Incluso se había hecho con una cámara analógica réflex con varios objetivos intercambiables, y tenía un don para captar el momento perfecto.

¿Cuántas de esas fotografías estaban ahora en poder de Duncan Edevane? Casi pudo imaginarse a su padre sentado ante el escritorio en su estudio, con un álbum de aspecto semejante a un códice antiguo abierto ante él, sus páginas adornadas con imágenes en movimiento que retrataban una vida mucho mejor y más sencilla.

Alejó esos pensamientos en el momento en que se levantó para coger la fotografía de Sam, hecha con una cámara Polaroid instantánea y revelada de tal manera que la imagen se movía. Se la entregó a Luca, consciente de que un padre tenía derecho a poseer fotografías de su hija, y más cuando se había producido un reencuentro como el de finales del año anterior.

—Estoy muy de acuerdo con eso.—Respondió Gwendoline. Y era bonito pensar que daba comienzo una nueva etapa. Dejar atrás los problemas del pasado podía ser difícil, pero Gwendoline en lo personal quería vivir agradecida por lo que el futuro podía depararles. Y es que desde que se habían librado de Artemis Hemsley, la morena era capaz de ver el mundo de una manera mucho más positiva.

Y más cuando pensaba en aquella hermosa casa y la vida que podría tener junto a Sam en ella.

Ante la broma que hizo Luca, Gwendoline rió divertida: ¿hacer que Sophie Ebner se muriera de envidia con aquella fotografía? Parecía un plan interesante, desde luego. Sin embargo, la morena intercambió una mirada con Sam, y si bien todavía no habían llegado a ese punto en que, en series como Cómo conocí a vuestra madre, eran capaces de mantener conversaciones telepáticas—Gwendoline dudaba que la legeremancia de Sam llegara todavía tan lejos—, seguro que pensaron lo mismo: que en algún momento tendrían que hacerle llegar a su madre una fotografía similar.


***

Durante lo que restó de velada, la conversación fue animada y sobre distintos temas, e inevitablemente se tocó el más importante de todos: lo que había sucedido durante la conversación telefónica. Gwendoline y Luca no quisieron insistir demasiado a Sam con que fuera, pero la morena tenía toda su intención de animarla discretamente a hacerlo, de sugerirle una y otra vez lo bueno que sería para toda su familia esa pequeña reunión en forma de boda.

Con esa idea en mente llegó Gwendoline a casa, preguntándose si sería adecuado empezar esa noche, cuando la conversación estaba tan reciente.

Mientras lo meditaba, con un par de patadas se libró de aquellos zapatos de tacón tan elegantes y que tanto estilizaban su figura, pero que tan incómodos eran, y caminó descalza en dirección a la cocina, donde Sam guardaba los restos de la tarta dentro del refrigerador. Chess, interesado, saltó del sofá y caminó tras Gwendoline.

—Sí, por favor. Gracias.—Respondió Gwendoline. Si sonó tan educada fue porque estaba distraída pensando en ese pequeño dilema.

Mientras tomaba en brazos a Chess, que maullaba reclamando su atención, Sam le dijo aquellas palabras que la hicieron sonreír y ruborizarse un poco. Y es que significaba mucho para ella que Luca Lehmann la viera de aquella manera. Quizás fuera por todos los años de amistad que habían precedido a la relación de pareja que ahora tenían ellas, lo cual era perfectamente lógico. Sin embargo, no pudo evitar emocionarse.

—La verdad es que es mutuo. Y créeme: me daba miedo que no le gustase la relación que tenemos.—Dijo, mordiéndose el labio inferior.—¿Te imaginas que no le hubiera gustado? ¿Que empezase a pensar mal de mí solo porque salgo con su hija?

Lo mejor de todo era que Gwendoline era incapaz de imaginarse a un Luca Lehmann que pensara mal de ella, pues desde que conocía a ese buen hombre, la había tratado muy bien. Cierto, las cosas cambiaban cuando una persona era pareja de su hija, pero por algún motivo, Gwen se imaginaba que el hecho de que ambas fueran chicas llevaba al hombre a no pensar lo peor.

A fin de cuentas, son los chicos los que tienen la peor reputación en ese aspecto.

—Por cierto...—Empezó a decir, cayendo en la cuenta de que se había dejado algo por contarle. Era el momento.—Quiso saber si de verdad todo estaba bien. Y, no te enfades, pero le he… digamos que le he dado una imagen global vaga y difusa de lo que han sido estos últimos años. No he entrado en detalles, pero… creo que se merecía saber que pese a todas las adversidades, su hija había conseguido salir mucho más fuerte, sin perder todo aquello que nos hizo adorarla.

No había que ser legeremante ni un genio para saber que Gwendoline había endulzado un poco las cosas en un intento de que Sam no se enfadara con ella: esa última parte era un poquito zalamera. Que sí, que sentía todo eso y lo creía de verdad, pero la forma en que lo había dicho parecía destinada a apelar a los sentimientos de la rubia.

Esperaba que no se enfadara con ella, pues lo había hecho con buenas intenciones.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1302
Puntos : 855
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Jue Feb 28, 2019 1:00 am

Sacó dos vasos del estante superior y sirvió agua en ellos, sin dejar de prestar atención a Gwendoline y su sorpresa con que Luca hubiese visto mal la relación entre ellas. Quizás podría haber tenido cierto reparo en la relación si llega a saber lo que ocurrió con Rhianne o Katerina, pero teniendo en cuenta que Sam solía proteger a su padre de todo lo malo que le pasaba, no tenía ni idea de lo ocurrido con ninguna de las dos. Y partiendo del hecho de que Gwendoline siempre fue una buenísima amiga de Sam, ¿cómo narices iba a haber algo mal?

Con ambos vasos llenos de agua, deslizó uno por la encimera hasta dejarlo más cerca de Gwen. Antes de beber del suyo, le contestó: —Yo creo que de todas las personas del planeta, tú serías la última de la que pensaría mal por tener una relación con su hija. Llevas siendo mi amiga desde que entré a este mundo y podría decirse que has sido uno de mis pilares aquí dentro, en donde él no tiene mucha presencia. Después de tantísimos años soportándome, ¿de verdad te crees que le iba a importar a mal? —Es decir, si habían estado tanto tiempo siendo amigas y teniendo una relación tan buena a pesar de todo lo que había ocurrido, definitivamente era una detalle a tener en cuenta. Entre ellas no se iban a hacer daño nunca. O bueno, por historia ya Sam probablemente le hubiera hecho daño a Gwendoline después de ese 'abandono' aparentemente injustificado, pero esperaba que ya la hubiese perdonado por ello. —Además... —Sonrió un poquito, declarando que lo siguiente que iba a decir era broma. —Yo creo que en parte le gusta esto de que seamos dos chicas juntas, ¿sabes lo especial que es para él ser el único hombre de mi vida? Si fueras un hombre, otro gallo cantaría. —Y recordaba perfectamente en el pasado, cuando Luca le preguntaba por 'ese tal Henry' intentando ver si Sam estaba interesada en él, o viceversa. Su padre 'celoso' era demasiado mono.

Entonces cogió el vaso de agua y comenzó a beber lentamente, pues estaba fría. Escuchó lo que Gwen tenía que decirle, sorprendiéndose de sus palabras, básicamente porque no se las esperaba. Ojo, no se esperaba lo que le decía con respecto a ella, pues evidentemente sí que se esperaba que su padre le hubiese preguntado al no creerse del todo lo que le decía Samantha. Además, cuando algo empieza con 'no te enfades' uno ya se va haciendo a la idea de que va a escuchar algo que debería enfadarte. Y vamos, por lo que dijo, podía hacerse una ligera de lo que le había dicho y, de hecho, si no hubiera añadido ese 'no te enfades' al principio, no le hubiera dado más vueltas al asunto porque poco se podría hacer. Sin embargo, se había quedado con la curiosidad de lo que le habría dicho, ya que Sam prefería que su padre no supiese mucho de lo que le había pasado, ya que no quería hacerle pasar por eso ni mucho menos que sintiese compasión por ella.

Dejó de beber, la miró y pese a que estaba algo seria, no estaba enfadada. —¿"Pese a todas las adversidades"? —Repitió sus propias palabras, dejando el vaso del agua, ya vacío, sobre la encimera. —Sabes que si no le he dado detalles es porque prefiero que no sepa por lo que ha tenido que pasar su hija. Sé que él se intuye que han pasado cosas malas y no se las digo, pero no sé, no creo que tenga que saber todo eso. Quiero dejar todo eso en el pasado, que es a donde pertenece y... ya está. —La pobre ilusa, acababa de escupir al aire, sin ser consciente de que a veces el pasado te persigue de cerca. Pese a eso, se encogió de hombros levemente. —Ya me cuesta a mí dejarlo en el pasado, como para seguir trayéndolo al presente contándoselo a más gente.

Además, no le gustaba la sensación que le daba al contarlo: no sólo se sentía como la víctima—y odiaba sentirse así—sino que después no podía evitar pensar que cada vez que la mirasen pensarían en eso. Lo había vivido con Caroline, el ver en su mirada esa pena hasta incluso después de que se hubiese recuperado. Y también lo sentía con Ryosuke, cada vez que lo veía. No le gustaba nada y no quería sentirse así con su padre.

Se dio cuenta mientras la miraba que estaba más bajita de lo normal y es que se había quitado los tacones y Sam todavía tenía las botas puestas. Así que flexionó una de sus rodillas para atrás para poder bajar la cremallera sin agacharse, quitarse la bota y bajar el pie descalzo. —Pero no me enfado —dijo al final, repitiendo el proceso con su otra bota de tacón. —Ya había asumido que mi padre intentaría preguntarte porque yo siempre intento evitar darle detalles de los años que pasé sin contacto con nadie. Y claro, al ocultarle esa información, entiendo que crea que le puedo estar ocultando cosas que estén pasando ahora mismo. —Ya en su estatura normal y aún bastante más alta de Gwen, se agachó levemente para dejar los zapatos a un lado. —Es normal que desconfíe, no es que se pueda decir que haya sido muy sincera con él. —Y no es que se sintiese orgullosa de ello, pero la verdad es que no creía ser capaz de ser plenamente sincera con su padre con respecto a su pasado, así que bueno, era lo único que quedaba: atenerse al hecho de que su padre seguramente siempre pensase que podría estar pasando algo y no se fiase del todo de lo que podría decirle Sam.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1257
Puntos : 1016
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Jue Feb 28, 2019 1:18 pm

Quizás su miedo al rechazo por parte de Luca fuera totalmente infundado, fruto más de su propia inseguridad que de los hechos en sí. Gwendoline era así, y siempre tenía tendencia a pensar lo peor de sí misma: si discutía con otra persona, tenía una tendencia exagerada a analizarlo todo hasta el extremo, hasta llegar a la conclusión de que la culpa era suya y no había más que decir. Así había sido siempre, incluso cuando discutía con sus personas más cercanas.

Pobre estúpida, que incluso pensaba muy en el fondo que la marcha de Beatrice Bennington era culpa suya.

Por eso se sentía tan aliviada de que Luca Lehmann la aceptara y no la viera como la terrible harpía que quiere hacerle daño a su pequeña. Y por si fuera poco, esas palabras de Sam que la hicieron sonrojarse un poco: uno de sus pilares. Sentía que ninguna otra persona le había otorgado tanta importancia en su vida como lo hacía Sam, y si bien pensaba que quizás exageraba un poco—de nuevo, Gwendoline tendría a ver con más claridad sus fallos que sus aciertos—, le gustó mucho escucharlo de boca de la persona más importante de su vida.

Que no era la primera vez que se lo decía, que conste. Pero a Gwendoline le costaba interiorizar aquellas cosas. ¿Sería que la inseguridad venía de serie con las alumnas de la casa Ravenclaw, y las llevaba a creerse inferiores a todo y a todos?

—¡Ya sabes cómo soy!—Protestó Gwendoline, arrugando la nariz en una expresión cómica.—Siempre pienso lo peor de mí misma.—Y ante la mención de Sam de una hipotética pareja masculina en lugar de femenina, la morena no pudo más que estar de acuerdo: ella misma también lo había pensado.—Sé a lo que te refieres: mi padre también tuvo “algo” que decir respecto al “novio” que tuve en la universidad.—Gwendoline hizo dos veces el gesto de comillas, para ‘algo’ y para ‘novio’. Y es que, ni su padre había dicho sólo ‘algo’, ni creía que Timothy Jarrow pudiera ser considerado un ‘novio’, solamente una persona con la que Gwendoline llegó a sentirse muy a gusto… hasta que tuvo que fastidiarla.—Mira que me fastidia que tuviera razón...

No era ninguna sorpresa que Timothy buscaba lo que buscaba: una novia con la que tener sexo y de la que poder presumir delante de sus amigos. Pocos universitarios buscaban otra cosa. Y si bien, de nuevo en base a su propia falta de confianza, una parte de ella pensaba que había exagerado al huir de él cuando el chico había metido las manos bajo su camiseta, por una vez lo agradecía.

A día de hoy sabía que se arrepentiría si de aquello hubiera surgido su primera vez.

Gwendoline no tardó mucho tiempo en confesar lo que había hecho, ya con un vaso de agua entre las manos. Y si bien podía parecer algo que no era demasiado grave, las serias palabras de Sam dejaban claro que tampoco había estado bien por su parte: la rubia prefería mantener ambos mundos separados, y teniendo en cuenta lo asqueroso que podía resultar el mundo mágico a ojos de algunos, podía comprenderlo perfectamente.

Sin embargo, había sido incapaz de mentirle a Luca en ese aspecto. Se le había ablandado el corazón, y actuar motivada por el corazón no solía ser buena idea. Así se cometían las mayores traiciones del mundo.

La escuchó en silencio, seria pero supuestamente no enfadada, mientras miraba la superficie temblorosa de su vaso de agua. No era una de esas situaciones en que le gustaría dar marcha atrás al reloj, pues de haberlo sido estaría pecando de dramática, pero sí le hubiera gustado morderse un poco más la lengua: no había dicho nada concreto, pero ahora Luca Lehmann sabía que su hija había sufrido, además de lo que le sucedía a gente como ella si conseguían atraparla.

—No le he dicho nada concreto.—Se defendió, sin demasiado esfuerzo. No creía que pudiera justificarlo mucho.—La verdad es que no pude negarme. Me lo preguntó de esa manera y...—Y nada. Gwendoline levantó la mirada del vaso, se encogió de hombros, y puso cara de resignación.—Y lo entiendo. Créeme que lo entiendo: hay cosas que está mejor sin saber. Pero no sé...—Gwendoline soltó un largo suspiro, intentando buscar las palabras que pudieran excusar su comportamiento. Pensativa, apretó los labios y perdió la mirada en los azulejos del suelo, antes de volver a mirar a Sam.—La parte que importaba no era lo malo que había ocurrido, y te aseguro que no entré en detalles de nada. Tal vez se lo imagine, tal vez no, pero lo importante es que ahora sabe lo fuerte que es su hija. Yo… no tenía más intención que hacerle saber eso...

Se quedó mirándola a los ojos un momento, pero la rubia continuó con esa expresión seria. Y he aquí un dato curioso: Samantha Lehmann solía ser una persona risueña, siempre sonriente, por lo que cuando estaba seria, su rostro serio daba bastante miedo. No porque fuera amenazante ni mucho menos, sino por lo mucho que desentonaba con su alegría habitual.

—Sigues seria.—Dijo Gwendoline, remarcando lo evidente.—Creo que no debería seguir hablando, o te vas a enfadar de verdad...

Parecía una buena idea. Parecía la mejor idea del mundo. De hecho, Gwen ya se estaba preparando para salir por la puerta con destino a su cuarto, para cambiarse, esperando que para cuando volviera Sam ya no estuviera tan enfadada.

No quería discutir con ella. Y menos cuando sabía que la rubia tenía razón.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1302
Puntos : 855
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Vie Mar 01, 2019 1:52 am

Y me parece fatal. —Negó varias veces con la cabeza, divertida, cuando declaró que siempre pensaba lo peor de sí misma. ¿Qué le iba a reprochar? Quizás antes no, pero a día de hoy Sam estaba en el mismo juego y entendía que había ocasiones en donde uno no puede verse de otra manera. Pero de igual manera Gwendoline siempre le recordaba todo lo bueno que tenía, Samantha estaría ahí para recordárselo a ella. Llegaría un momento en el que ambas se quitasen ese chip de inseguridad y se viesen como lo grandiosas que realmente eran.

Timothy había sido un "novio" de Gwendoline, según ella con comillas, aunque Sam siempre lo vio como el único intento de novio que había tenido, sin comillas ni nada. Ella siempre decía que nunca había tenido nada con él y que solo se sentía a gusto con él pero... ¿acaso no es suficiente? ¿Tiene que haber sexo para que una persona sea novia de otra? Míralas a ellas. Ni se le ocurriría poner entre comillas lo que era a su lado, por mucho que todavía no hubieran dado ese paso. De hecho, hasta sentía un poquito de no sé qué interior: ¿os imagináis que Gwendoline hubiese dado ese paso con él? Tal y cómo se sentía ahora mismo respecto a ella y lo mucho que le gustaba la idea de ser ella quién le abriese ese mundo, hasta le parecía feo que ese Timothy le hubiese metido mano. —Los padres tienen un sexto sentido hacia las parejas de sus hijos, por eso el tuyo odiaba a Timothy, porque él no debía de meterte mano y por eso el mío sabe que tú eres la definitiva y no me vas a hacer daño. —Sonrió, muy mona. No pudo evitar que le viniese a la mente aquel pensamiento: que seguro que Duncan, el padre de Gwendoline, también tenía algo que decir al respecto de la nueva pareja de Gwendoline con lo purista que era: ¿mujer y sangre sucia? Nunca le había parecido un mal hombre, pero después de lo que había hecho, Sam ya no lo tenía tan claro. Evidentemente no dijo eso en voz alta porque sería recordar detalles que ponen mal cuerpo a cualquiera.

No decirle nada a su padre con respecto a su vida pasada podía ser un poco egoísta, sin duda, pero quería pensar que él también ganaba mucho no sabiendo nada de eso. Sí, por una parte era por cómo ella se sentía y por cómo no quería sentirse delante de las personas que sabían su pasado, pero por otra parte le parecía totalmente innecesario que alguien tan puro y amable como siempre ha sido Luca, preocupado por su hija, su bienestar y su vida, sepa por lo que ha pasado. Y Sam no estaba con ganas de romperle el corazón, sinceramente. Prefería que pensase que no confiaba cien por cien en él, a tener que contarle nada. Sin embargo, no podía reprocharle a Gwen el tener ese gesto con su padre, pues la legeremante sabía que era justo y que lo injusto es lo que ella hacía: ocultárselo todo para que ninguno de los dos tuviese que enfrentarse a esa situación.

Que sí, que cualquier otra persona quizás se hubiera vuelto loca por algo así, pero tal y cómo le iba ahora la vida a Sam y lo mucho que apreciaba cada detalle de felicidad, la verdad es que tenían que hacer algo muy gordo para que la rubia consiguiese enfadarse de verdad. Mucho temple y mucha paciencia había conseguido durante todo este tiempo. Eso sí, como alguien rebasase la frontera, podía esperar a una Sam que muchos aún no conocían.

A día de hoy, poco a poco, Sam se sentía un poquito más segura con la vida y de sí misma, pero de verdad que no entendía porque Gwen siempre recalcaba que era tan fuerte, cuando ella siempre se sentía pendiendo de un hilo. Podía asumir que por 'haber salido' de todo lo que le había pasado: ¿pero es que acaso le quedaba otra opción? Aún así, no lo iba a negar: le gustaba que la viese así, aunque en su juicio no cumpliese con las expectativas. En ese caso, sí que le ayudaba muchísimo que ella no tuviese ninguna duda de que Sam era capaz de todo y más. Casi valoraba más el hecho de que Gwen confiase en ella, que el hecho de confiar en sí misma.

Ese 'sigues seria' le hizo mirar alrededor en plan: ¿cómo es posible que sonría en una conversación como ésta? ¡Era para tomársela en serio! Así que cuando se fue a ir de la cocina para huir de la conversación y no 'enfadar' más a Sam, ella reaccionó: ¡Y pretende irse! ¡Así, sin más! —¡A mí no me des la espalda, Scar! —Recitó a Mufasa, para entonces dar unas rápidas zancadas hacia ella y la sujetarla de la mano libre. Ahora ya estaba sonriendo. —No estoy enfadada. —Le repitió, mirándole a los ojos, esta vez de cerca. —Es un tema delicado. Sé que no se va a imaginar lo que ocurrió, pues tenemos la suerte de que mi padre no conoce ni la crueldad ni la violencia de los puristas del mundo mágico. Pero ya está: sólo es un tema complicado en el que me cuesta un poquito... saber cómo afrontarlo. No te puedo reprochar nada cuando has sido más sincera que yo con él. No puedo defender el ser una mentirosa, aunque si me pongo quisquillosa en realidad 'sólo estoy ocultando información.' —Y mantuvo la sonrisa en el rostro, dejándole claro todo mientras acariciaba la mano que le había sujetado. Se podría haber enfadado si hubiera sido peor por tomar una decisión así sin contar con ella, pero lo que había pasado no merecía enfado ninguno.

Algún día Luca, seguramente, se terminaría enterando de todo, pero mientras estuviese en manos de Sam que no se enterase, prefería que siguiese siendo así. Ahora ya sabía que la vida de Sam había sido algo más que sencillamente esconderse de un gobierno con mentalidad radical, pero bueno, también quería pensar que si se lo decía poco a poco, quizás fuese menos impactante.

Con la otra mano, le acarició con el dorso de sus dedos su mejilla. —No te lo dije por las prisas pero estás guapísima. —Lo había pensado durante toda la noche, pero claro, no había encontrado el momento de decírselo hasta ahora. Miró el recogido que le caía solo por un lado: le encantaba lo precioso que era su pelo oscuro y largo. —Con razón tardaste taaaanto en peinarte… —Exageró, rodando los ojos, como si realmente hubieran llegado tarde por culpa de eso.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1257
Puntos : 1016
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Vie Mar 01, 2019 2:33 pm

Gwendoline y Samantha. Samantha y Gwendoline. ¿Existiría en el planeta Tierra una pareja tan singular como ellas, empeñada en ensalzar las virtudes de la otra y menospreciar las propias? Porque así eran ellas: veían lo maravillosa que era la otra, pero no eran capaces de hacer lo mismo con su propia persona. Y quizás ese fuera el motivo por el que se complementaban tan bien, por el cual siempre parecían estar en sintonía.

Gwen no dijo nada, pero agradeció que a Sam ‘le pareciera fatal’ que siempre pensara lo peor de sí misma. Y es que sí, la rubia se lo demostraba siempre que podía, pero cada vez que le decía lo mucho que la quería, o ensalzaba sus virtudes, Gwendoline se sentía muy… bueno, muy querida.

A diferencia de cómo se sentía con su padre, por supuesto. Muy en el fondo, ella sabía—y se negaba a aceptar—que Duncan Edevane era su padre, siempre lo sería, y de alguna manera siempre querría lo mejor para ella.

Y porque se negaba a aceptarlo, Gwendoline bufó cuando Sam dijo que los padres tenían un sexto sentido para las parejas de sus hijas. Y bufó porque le costaba mucho creer que Duncan Edevane se preocupase por algo que no fuera su estatus y su reputación: a fin de cuentas, el apellido Jarrow no pertenecía a ninguna gran familia mágica, ni su padre ocupaba un puesto importante en el Ministerio de Magia o algún sitio similar que, a juicio de su padre, ‘importase’.

Pero, a fin de cuentas, tenía que darle la razón en ese punto: Timothy sólo buscaba con ella lo que buscaba, y había sido bastante rastrero, a ojos de Gwendoline, que la hiciera primero sentir cómoda con él.

—Ya le he dado la razón una vez hoy. No me hagas dársela de nuevo.—Bufó de nuevo, para entonces añadir, como un modo de menospreciar la victoria de su padre.—Seguro que el hecho de que Timothy no tuviera familiares importantes, o que aspirara a ser únicamente un jugador profesional de Quidditch, no influyó nada en sus palabras...

Porque sí: Duncan Edevane despreciaba la carrera de magizoología—siempre y cuando no estuviera en compañía de Bruno Edevane, entre otros—, pero también tenía tiempo para despreciar a ‘esos vagos que pretenden pasarse el día subidos a una escoba’. Y mira que a Gwendoline no le gustaba nada el Quidditch o volar en escobas, pero si Duncan atacaba el deporte mágico, se sentía capaz de defenderlo a capa y espada. Sólo por llevarle la contraria.

La confesión de culpabilidad de Gwendoline derivó en un momento en que Sam la miró con una de esas caras serias que tan poco habituales eran en la rubia, y que de poco habituales que eran, asustaban. No es que Sam fuera la persona más agresiva del mundo—más bien, todo lo contrario: era alguien que se limitaba a defenderse cuando la atacaban—, pero precisamente por eso, Gwendoline tenía la firme creencia de que no era buena idea intentar acabar con su paciencia.

Y como sus explicaciones no hicieron mella en esa cara tan seria, Gwendoline se temió lo peor: una discusión. Y si había cosas que no le gustaba tener en ese mundo, esas cosas eran discusiones con Samantha Lehmann. La rubia tenía una facilidad innata para conseguir dejarla sin palabras, para hacer que tartamudeara en un intento por defenderse, y finalmente se diera por vencida porque nadie ganaba a Sam Lehmann en una discusión. O al menos, no ella.

Así que se volvió con toda la intención de marcharse… hasta que Sam literalmente parafraseó a El Rey León, y la hizo abrir mucho los ojos, sorprendida. Y para cuando quiso darse cuenta, la rubia la tenía sujeta por la muñeca, y no la dejaba irse.

La explicación de Sam la dejó un poco más tranquila, sabiendo que no estaba enfadada. ¿Que por qué no se lo había creído antes? Bueno, una mujer era capaz de asegurar que no estaba enfadada cuando lo estaba más que nunca, y la propia Gwendoline podía dar fe de ello: no sería la primera vez que ‘no se enfadaba’ con alguien. ¿Y qué fue lo que la convenció? Esa sonrisa capaz de derretirle el corazón.

—Entiendo bien por qué lo haces, no creas que no. Y supongo que no es bonito que cada dos por tres, tu pasado esté saltando a la palestra y pidiendo protagonismo, pero...—Hablaba con suavidad, y dejó en suspensión aquella frase mientras pensaba en cómo terminarla.—...pero no tengo ni idea de cómo continuar esta frase, porque si te soy sincera, jamás se me ha dado bien manejar todo eso.—Y con ‘todo eso’ se refería al pasado de Sam.—Es decir, para mí también supuso un gran impacto al principio, bien lo sabes. Pero a la larga… no me arrepiento de haber querido saberlo.

Habló con toda sinceridad, y aunque podría haber añadido que se podría haber ahorrado la parte gráfica del asunto—legeremancia, bendito tesoro—, sentía que haber descubierto en su momento el motivo de su separación le había brindado paz. A la larga, al menos.

Y entonces, Sam propició otro de esos momentos en los que a Gwendoline se le paraba el corazón a medio latido: le dijo que estaba guapísima, y la morena enseguida se sonrojó. Sonrió, y pese a que Sam lo aligeró todo con una broma que hizo fruncir el ceño a Gwendoline, se sintió una vez más agradecida por tener una novia como ella.

—¿Sabes? Me acuerdo de aquella vez que me dijiste que no te parecía bien que siempre te devolviera los cumplidos en lugar de aceptarlos.—Bromeó Gwendoline, con una sonrisa burlona en los labios.—Esta vez te lo voy a aceptar. Y te lo voy a agradecer.—Y dicho esto, Gwendoline se puso de puntillas para besar los labios de Sam.—Te lo voy a agradecer muchísimo.—Dijo muy cerca de sus labios, y volvió a besarla.

Se separó entonces de ella, sus manos todavía sobre los hombros de su novia, donde las había colocado al ponerse de puntillas, y se mordió el labio inferior, mirando primero hacia un lado, y luego a los ojos de Sam.

—¿Te gustaría… quitarme este vestido?—Propuso, un ligero rubor poblando sus mejillas, mientras su sonrisa se ensanchaba.—Porque si me preguntas a mí… me empieza a sobrar.

No es que Gwendoline se hubiera vuelto loca, ni mucho menos: no era la primera ni la segunda ni la tercera vez que se quedaba casi desnuda junto a Sam, por lo que era algo ya normal en ellas. Y es que quizás todavía tuvieran que superar algunas barreras… pero la desnudez no era una de ellas.

¿Y sabéis lo que es estar desnuda en los brazos de tu novia? Una de las mejores cosas que una mujer puede experimentar.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1302
Puntos : 855
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Vie Mar 01, 2019 11:44 pm

Normal que Gwendoline no supiese cómo manejar todo el pasado de Sam y cómo eso afectaba a la chica, ¿en donde se supone que te enseñan eso? En ningún sitio. Era un golpe duro para el que no había estudio previo, sino tirarte a la piscina a ver qué ocurre y lidiar con todas las consecuencias. Así que la rubia negó con la cabeza muy suavemente, dándole a entender que no había nada que manejar. El pasado, por suerte en el pasado está. —Bueno… —Soltó aire por la nariz. —A ti no podía ocultártelo porque era reciente y había evidencias que claramente iban a hacer que te dieras cuenta. Además, quería decírtelo porque creía que te lo debía después de cómo te lo hice pasar. Quizás no fueron las mejores maneras… —dijo, un poco arrepentida, en referencia a lo del ‘gran impacto’—...pero eran las maneras que tenía entonces. Pero… eso. Es lo que has dicho: si tú después de tanto tiempo aún no sabes como manejar esta mierda, imagínate mi padre. —Rodó los ojos. Y es que no había otra manera para llamar a su pasado: mierda, mierda y más mierda.

Pero a ver, que poco había que hacer con ese tema. Ahora mismo la legeremante lo único que quería era evitar darle ese protagonismo a su pasado que, se ve, siempre va a estar ahí tocándole las narices. Lo cual era normal, por supuesto: estaba retomando el contacto con personas que había dejado atrás hace mucho tiempo y, como es evidente, éstos querían saber.

Dejando ese tema de lado, Samantha la miró con una sonrisa, declarando abiertamente que estaba guapísima, sobre todo con lo que se había hecho esa noche en el pelo. Su contestación a su cumplido hizo que sonriera. —Ya era hora. —Tras el segundo beso, fijó entonces la mirada en cómo se mordía ligeramente el labio, casi con timidez, para preguntarle que si quería quitarle el vestido. —Ay… —Suspiró, para entonces morderse ella el labio inferior. —¿Cómo puedes ser tan sexy y adorable a la vez, me lo explicas? ¡Claro que quiero quitártelo! —Eso último lo susurró, con voz traviesa.

En realidad quería comérsela enterita, pero algo le decía que todavía no, que esos límites estaban ahí precisamente por ella. Gwendoline, sin embargo, no era consciente de todo lo que le movía en el interior a Sam con su cuerpo, sus besos, su desnudez y sus respuestas a todo lo que le hacía. Cierto era que la rubia tenía sus límites sobre todo para no hacer que Gwen se quedase con las ganas si ella no iba a tener ‘las narices’ de acabar con lo empezado, pero por regla general, Sam también terminaba con un calor preocupante.

Así que finalmente sujetó de la mano a Gwen y se metió por el pasillo ella primero, tirando de su novia hasta la habitación. Al entrar ella primero, sujetó la puerta para que entrase Gwen y luego la cerró tras su novia, acercándose a ella para besarla y hacer que su espalda se apoyase contra la puerta. Le iba a quitar el vestido pero… no tenía prisa ninguna.


Dreams for a better future // Sam & Gwen - Página 2 584837aecef1014c0b5e4ac4
Her Majesty’s Theatre | 02/03/2019 | 21:08h | Atuendo

Ese sábado—debido a la alineación de los astros—tenía el día libre, por lo que Gwendoline y Sam habían aprovechado la mañana para ir con Luca a ver la casa de Bromley de nuevo y que su ojos expertos diese el visto bueno a todo. Él vio algunos desperfectos, pero los típicos desperfectos que se ven en una casa que lleva ya muchos años en pie: humedad, grietas, fallos de pintura, etc… La verdad es que las chicas tenían claro que si se mudaban a esa casa, sería para que fuese su casa, no un lugar en el que pasar el tiempo de manera indefinida hasta encontrar algo mejor. Así que tras los comentarios de Luca y sus últimos matices de que eran tonterías para el precio al que estaba, ambas se vieron realmente motivadas a dar el pasito. Total, ¿qué más daban las humedades, las grietas y la pintura? Era cierto que había que hacer muchísimas reformas en el interior, independientemente de eso, pero… lo merecía.

Lo único que le hacía dar un  pasito hacia atrás a Samantha era el hecho de que ella no tenía suficiente dinero ahorrado. Es decir, había ahorrado un año, pero muy poco teniendo en cuenta que siempre las ayudaba económicamente y que su paga mensual no era precisamente una locura. Recordaba que había dejado casi cuatro mil galeones ahorrados en Gringotts antes de que todo cambiase… ¿qué habría pasado con sus ahorros? ¿Su cámara seguiría allí intacta, o el gobierno también habría metido manos en los bancos de todos los fugitivos de la ley? Qué bien le hubieran venido esos ahorros…

Y claro, si Gwen y Sam se iban a vivir juntas, las cosas se pagarían a medias indudablemente, pero todas las reformas que habría que hacer previas serían una gran cantidad de dinero que habría que poner de mucho antes. Y le ponía un poco ‘incómoda’ el hecho de que ella no pudiese poner lo mismo que Gwen. Sabía que a su amiga no le importaba en absoluto, ¡pero es inevitable sentirse así!

Ese día por la noche, independientemente de la gran noticia de la casa, ambas habían decidido ir de nuevo al teatro, aunque esta vez a ver una ópera. En San Valentín habían decidido ir a ver el musical del Rey León y salieron tan emocionadas y entusiasmadas por la experiencia audiovisual, que se prometieron ir más a menudo a ese tipo de cosas. Y es que, sinceramente, Sam nunca había valorado mucho ese tipo de escenografías como la ópera, el ballet, el teatro o los mismos musicales, que de lejos era lo que más le llamaba la atención.

Así que después de comer juntas, cada una se fue para su respectiva casa a prepararse para la noche. Por su parte, Sam se vistió con un mono negro con una pequeña apertura en el torso que no llegaba hasta la espalda, pero como seguía haciendo un frío polar, se puso por encima una americana blanca bastante holgada. Ya se le había hecho tarde pues había quedado a las nueve con Gwendoline en su casa, pero todavía se estaba maquillando en el baño mientras se miraba al espejo, haciéndose el eyeliner de los ojos y, por último, pintándose los labios de rojo.

Entonces escuchó el característico sonido de la aparición en el salón y tras asomarse momentáneamente, vio aparecer a Gwendoline. Antes de que dijera nada cuál vendetta porque Sam siempre se metía con ella por tardar, fue la misma Sam quién habló primero. —¡Ya, ya, debería de haber estado en tu casa hace… —Desbloqueó su móvil, que se encontraba en el lavamanos apoyado, con dos golpecitos en la pantalla para poder ver la hora. —...ocho minutos!

La función de El Fantasma de la Ópera empezaba a las diez menos cuarto, por lo que iban con suficiente tiempo teniendo en cuenta que son brujas y podían aparecerse allí, ahorrándose un transporte de media hora. Sin embargo, ese tipo de recitales se llenaba y tampoco querían ir con prisas.

Así que tras pintarse los labios, salió del baño y se paró justo en frente de Gwen. Iba a darle un beso, pero no quería mancharla con el carmín, por lo que frunció los labios y le lanzó un beso volado, sonriéndole. Continuó caminando hacia su habitación, cogió sus pendientes del escritorio y se los puso rápidamente, para entonces coger su bolso. —¡Lista! —Y rió, soltando aire. Ya les había puesto de cenar a sus mascotas, por lo que podían irse desde que quisieran.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1257
Puntos : 1016
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 2 de 6. Precedente  1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.