Situación Actual
19º-24º
16 julio -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Freya Howll pj destacado
DANNY & KENNETH Pjs destacados
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

A crooked mile [Christopher et Fayette]

Fayette Holmes el Dom Mar 10, 2019 12:47 am

A crooked mile [Christopher et Fayette] Oim3NOi
Lunes 18 de marzo, 2019 || Kings Cross, Londres || 01:24 horas || Atuendo

Pocas eran las ocasiones que Fayette Holmes desaprovechaba cuando de demostrar su valía en las filas de Lord Voldemort de trataba, y aquella era precisamente una de esas ocasiones.

Era una noche oscura. Un empedrado de nubes de tormenta ocultaba las estrellas en el cielo nocturno. Se podía oler la humedad en el aire, y tarde o temprano llovería. El viento que arreciaba era frío y se metía en los huesos, y algunos de los aspirantes que iban con ella tiritaban.

La pelirroja no tenía claro que fuese únicamente por el frío: saltaba a la vista lo asustados que estaban algunos, pero igual que hacía siempre, se abstuvo de hacer comentario alguno al respecto. Sus modales iban primero, especialmente cuando trataba con aliados del bando del Señor Tenebroso, a los que debía respeto y cordialidad, cuanto menos.

El semblante de Fayette era inexpresivo, una actitud de pura concentración frente a la misión que les tocaba hacer frente: desarticular un pequeño grupo de traidores que se dedicaban a la elaboración de trasladores ilegales, que luego con toda seguridad eran utilizados por fugitivos para salir del país. Aquella misión, de salir bien, asestaría una profunda herida al grueso de los enemigos del gobierno, y los mortífagos darían un paso adelante en aquella guerra sin cuartel.

Ante el pequeño grupo—tres mortífagos que ostentaban ya sus marcas tenebrosas, dos de ellos aurores del Ministerio de Magia, y cuatro aspirantes, siendo Fayette la única mujer—se alzaba el escondite del grupo: un edificio con aspecto de fábrica antigua, a todas luces abandonada.

La edificación parecía a punto de venirse abajo: las grietas marcaban la fachada cubierta de hiedra, el tejado había desaparecido por completo, y en la parte superior había un agujero que, de no ser imposible, parecería hecho por una bomba. Las ventanas ya no tenían cristales, los vándalos muggles habían cubierto los laterales y la vieja puerta de metal con pintadas y mensajes obscenos, que Fayette no tenía intención de pronunciar.

Cuando estaban a unos cinco metros de distancia del portón de entrada, el mortífago que lideraba la pequeña partida de caza alzó una mano y todos se detuvieron. Sacó entonces su varita e intercambió un asentimiento de cabeza con el compañero que tenía a la derecha. Este también sacó la varita. Esos eran los aurores.

Conjuraron una serie de hechizos no verbales mientras Fayette les observaba, concentrada y en silencio. También ella había sacado la varita, lista para hacer frente a cualquier amenaza. Y mentiría si dijera que no estaba nerviosa: lo estaba, pero manifestarlo en voz alta sería no sólo innecesario, sino signo de debilidad. Y no pensaba mostrar ninguno en presencia de aquellos mortífagos.

Ante ellos había una barrera invisible. Los hechizos de ambos aurores la hicieron iluminarse con destellos similares a los de un relámpago, hasta que finalmente se apagó.

Vía libre.

—Las barreras han caído. Ahora, nos dispersaremos.—El auror dio instrucciones a los presentes, asignándoles acompañantes: dos aspirantes con el tercer mortífago, que no era un auror; un aspirante con su compañero; y finalmente, Fayette con él. Cada grupo cubriría un flanco, a excepción de ellos dos, que irían por la puerta principal.—¿Preparada, Holmes?—Le preguntó, y ella asintió.

—Preparada.—Confirmó, y viviría para arrepentirse de aquella afirmación.

Media hora más tarde

Les habían tendido una trampa. Aquella era la manera más sencilla de describir la situación en que se encontraban Fayette y el mortífago que la acompañaba.

Huían a través de los pasillos de la fábrica, intercambiando hechizos con sus perseguidores. Los mismos a los que habían visto ejecutar sin ningún miramiento a dos de los aspirantes y uno de los mortífagos. ¿Y dónde se habían metido los otros dos? A saber, pero en ese momento poco les importaba.

Fayette no estaba herida de gravedad, pero el auror sí: le habían alcanzado con algún tipo de hechizo, y su bajo vientre sangraba. Se lo sujetaba con una mano mientras huía, renqueante, y la sangre corría a borbotones entre sus dedos. Y si bien la pelirroja no era sanadora ni medimaga de ningún tipo, podía comprender a la perfección que una herida como aquella era mortal si no recibía atención médica.

Por su parte, la pelirroja mostraba varios cortes en rostro, brazos y piernas, pero nada lo suficientemente grave como para hacerla aminorar la marcha.

Los tres que les perseguían estaban cada vez más cerca, por lo que Fayette tomó la decisión de detenerse. Los fugitivos no tuvieron problema alguno en lanzar contra ella varios hechizos, que la pelirroja desvió con una gran habilidad aprendida de Fantine Renard. Y una vez hecho eso, conjuró una enorme barrera de llamas con el hechizo Partis Temporus, la cual forzó a los perseguidores a detenerse en seco.

—¡Vamos!—Jadeó en un gruñido el mortífago, cogiéndola de la muñeca y tirando de ella. Fayette no tuvo más remedio que seguir corriendo.—Allí...—Señaló al frente, una puerta abierta que conducía a una sala que tenía pinta de ser un almacén de trastos.

El mortífago y ella llegaron a la puerta, y la chica fue prácticamente empujada al interior. Trastabilló y estuvo a punto de caer, pero logró mantenerse en pie.

Su acompañante, mientras tanto, cerró la puerta de un empujón y cargó la espalda contra esta, al tiempo que comenzaba a conjurar diversos hechizos defensivos, con la intención de convertir aquel pequeño cuarto en una fortaleza improvisada.

Fayette, con el corazón acelerado y la varita todavía en la mano, observó lo que la rodeaba: literalmente, un montón de trastos apilados que no parecían tener sentido alguno. Cubos oxidados, piezas de tecnología muggle estropeada, zapatos viejos, piezas de artesanía que habían vivido días mejores… Más pronto que tarde descubrió que aquellos objetos eran trasladores, o bien lo serían en algún momento.

También descubrió que no había forma de salir del cuarto más que la puerta por la que habían entrado. Ni siquiera había ventanas.

—Estamos atrapados.—Dijo Fayette, mirando a su herido compañero y protector. Pronto no podría contar con él.

—No tenemos que escapar...—Gruñó el mortífago mientras metía la mano dentro de uno de los bolsillos de su gabardina, sacando del interior lo que parecía ser una esfera de cristal de color negro.—Sólo tenemos que aguantar hasta que lleguen los refuerzos...—Dicho eso, susurró unas palabras a la esfera y esta se iluminó. Pronunció a continuación un mensaje de socorro…

...pero este quedó interrumpido cuando lo que parecía ser la hoja de un cuchillo largo emergió de su pecho, a la altura del corazón. Fayette dio un respingo, y el mortífago se quedó anonadado.

Cinco segundos después, el auror yacía muerto contra la puerta, mientras los fugitivos en el exterior la aporreaban. La esfera de cristal rodó por el suelo desde la mano del mortífago hasta los pies de la pelirroja, quien sólo podía desear que el mensaje de auxilio hubiera llegado a su destino...
Fayette Holmes
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KaxJp4G
RP : 10
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 21
Ocupación : Profesora en prácticas
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.292
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No, gracias
RP Adicional : 000
Mensajes : 59
Puntos : 35
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6621-fayette-holmes-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6630-fayette-s-timeline-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/
Fayette HolmesProfesor en prácticas

Christopher M. Darkblood el Dom Mar 10, 2019 2:17 am

La noche reinaba en el firmamento, y la luz de la luna bañaba cada rincón de la estación de King Cross, dotándola de un paisaje enternecedor y hasta bello. Sin embargo, no me encontraba allí, oculto en las sombras, para admirar las vistas del lugar. Sino para atender una llamada de socorro de un camarada a través de una de las esferas de cristal que usábamos para comunicarnos. Un mensaje que captaron un par de compañeros más, y que se decidieron a ir conmigo al origen del llamado, ambos ataviados de ropajes oscuros y de su máscara correspondiente. Los cuales se hallaban escondidos a pocos metros de mí, también al amparo de la penumbra, decidiendo el curso de acción que debíamos tomar, debido a la complicada situación que se vislumbraba desde nuestra ubicación. Los olores y los restos de una contienda reciente flotaban en el aire a nuestro alrededor, lo que me dio una clara idea de lo que había sucedido. Todo se resumía en una misión que había acabado desembocando en una trampa de aquellos revoltosos rebeldes, una maquinación que había cogido a nuestros camaradas de improvisto, obligándolos a adoptar una posición defensiva y casi de retirada. Suspiré de pura frustración al amparo de la noche. No me gustaba un pelo el tener que arreglar los desaguisados de otras personas, solamente porque no son capaces de hacer una sola misión sin meter la pata.

Sin embargo, en parte comprendí por qué quizás toda aquella empresa se había ido al garete. Según nuestra última reunión, para esa misión irían cuatro aspirantes a mortifagos. Novatos que anhelaban ganarse el favor del señor Tenebroso a toda costa, incluyendo sus propias vidas. Una vehemencia ambiciosa que les hacía realizar estupideces, en la mayoría de ocasiones. Una irresponsabilidad propia de personas faltas de experiencia y de veteranía en una batalla real con el enemigo. En fin, el señor Tenebroso no toleraba fracasos, y si había que enmendar aquella situación, pues se enmendaba. No era quién para juzgar las ordenes de nuestro propio líder. Así que levanté un poco la mano y realicé un gesto con los dedos a mis dos acompañantes, para que tomaran posiciones defensivas alrededor de la entrada del recinto, para acabar de tantear nuestras opciones. Poco después, yo mismo me desplacé hacia una posición mejor, y comencé a escuchar unos ruidos considerables desde el interior de la fábrica. Gruñidos y pasos acelerados en su mayoría, y algún que otro destello de magia aislado, que no tenía claro a que bando podía pertenecer. Sin duda, la situación se antojaba peliaguda, y por ello, ordené a mis dos acompañantes a acercarse lentamente hacia la puerta, aprovechando las sombras lo máximo posible, para no ser descubiertos por el enemigo.

Seguidamente, yo hice lo mismo, y ya cuando estaba a menos de un metro del umbral de aquella puerta, un resplandeciente desmaius salió disparado en mi dirección, el cual repelí rápidamente con un encantamiento protector. Un fugaz ataque que reveló nuestra posición y activó todos mis instintos de combate. Era cierto que hubiese preferido alcanzar a mis aliados de una forma más sigilosa y limpia, pero un poco de combate directo no me haría daño. Con decisión, crucé el umbral de la puerta, y rápidamente me deslicé hacia una cobertura cercana, unas cestas con cajas apiladas. Y allí comenzó el intercambio de golpes, o mejor descrito aun, de hechizos, los cuales volaban por encima de las cabezas de ambos bandos, amenazando nuestra integridad física seriamente. Aquel día a los rebeldes se les veía incluso más ansiosos de lo normal por proteger aquella puerta de colores cobrizos que se hallaba al fondo del recinto. Tal fiereza en su defensa me informó con claridad de que en aquella habitación se hallaba lo que debía de quedar de nuestra mutilada fuerza.

Me abrí paso a base de encantamientos aturdidores y algún que otro Avada Kedavra, con el apoyo de mis dos camaradas, que eran silenciosos como la misma noche, pero diestros en el combate. Uno a uno, los fugitivos caían ante nuestros pies, altamente sorprendidos por un ataque en su retaguardia que no esperaban, de enemigos completamente frescos y recién salidos del horno.  Algunos de ellos no eran nada más que críos con la fuerza básica que te enseñaban en Hogwarts en el periodo escolar. Solamente había un par de ellos que me dieron un poco más de guerra al ser adultos medianamente experimentados en el arte del duelo. De hecho, uno de ellos me rasgó la mejilla con un encantamiento cortante, marcando esta con una supurante herida, que comenzó a emanar sangre rápidamente. Un ataque que acabó de despertar a mi máscara tenebris, sacando a la luz mi lado más sádico y destructivo con la vida humana. La fuerza de mis hechizos aumentó drásticamente, y poco a poco, tales adversarios también cayeron ante nuestros pies, no sin antes llevarse por delante la vida de uno de mis aliados, en un pequeño descuido.

Pero no había tiempo para lamentarse de hermanos caídos, así que con mi pómulo aun palpitando y ensangrentado, alcancé la maldita puerta y piqué unas cuantas veces, con intensidad, tratando de obviar el escozor de la herida. – Abrid la puerta, camaradas. El peligro ha pasado. Salid de vuestro escondite… - no pude terminar la frase al notar súbitamente una humedad extraña en uno de mis pies, que no había detectado hasta ese momento. – Darkblood, hijo de puta, tu pie chorrea sangre como un cerdo en San Martín. ¿Es que no te diste cuenta mientras matabas a esos críos? – dijo el único sobreviviente de nuestro improvisado grupo, señalando con el dedo mi dichoso pie. Bajé la mirada un momento y advertí como la sangre proveniente de mi tobillo, había empapado las costuras de los bajos de mi pantalón, tiñéndolos de un intenso rojo. No era la primera vez que poseía una lesión de considerable gravedad, y la ignoraba por completo en mitad de la batalla, por la sed de sangre que bombeaba continuamente en mi desquiciado cerebro. Fui a agacharme cuando aquella sucia puerta se abrió desde dentro y reveló a una muchacha de cabellos rojizos con la tez pálida como la nieve y varita en alto, dispuesta a matarnos a ambos si fuéramos sus enemigos.

- Relájate, mocosa, solamente hemos venido a salvaros…digo a salvarte, porque parece que eres la última superviviente, nada mal, supongo. –dije entre dientes mientras me palpaba ligeramente la herida en mi maléolo, calculando su gravedad. No parecía que me fuera a dejar tullido o algo parecido, pero sí que sería un inconveniente bastante importante durante al menos un par de semanas, a la hora de moverme. –Vámonos de aquí ya. No quiero tener que matar a más críos con ideales puros y rostros aterrados ante su muerte. Y no es porque me importe realmente hacerlo, más que nada es para no estropear más este traje. – murmuré al incorporarme y dejar paso a la única víctima con vida de nuestro bando de la emboscada enemiga. La verdad es que estaba extrañado de que con la escasa edad que parecía poseer, hubiese sido capaz de salir viva de un percance como aquel. Una hazaña que me generó cierto interés por ella, en cuanto a las posibles habilidades que pudiera poseer. Uno que distaba bastante del que mostraba mi supuesto compañero, que la estaba devorando lascivamente con los ojos. Si no hubiese albergado tales heridas, lo habría matado allí mismo y habría salvado a la joven en solitario para ganar aún más redito ante nuestro Señor. No obstante, necesitaba a ese imbécil incontinente para garantizar nuestra supervivencia en aquella aciaga noche para los mortifagos, una que vengaríamos con creces, sin duda alguna.
Christopher M. Darkblood
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KqlPlQ0
RP : 10
PB : David Giuntoli
Edad del pj : 34
Ocupación : Empleado Ministerio
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.500
Lealtad : Mortifagos
Patronus : No necesito de eso.
RP Adicional : 000
Mensajes : 29
Puntos : 17
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6633-christopher-m-darkblood-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t6643-christopher-s-relationships http://www.expectopatronum-rpg.com/t6644-my-life-of-blood-and-screams-christopher-m-darkblood#96539 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6646-correo-de-christopher-m-darkblood
Christopher M. DarkbloodTrabajador Ministerio

Fayette Holmes el Mar Mar 12, 2019 2:11 pm

Como la vida de aspirante a mortífaga le había enseñado—primero bajo el tutelaje de Fantine Renard, y tras la muerte de esta, sumándose a aquellas misiones en las que se la permitía participar—, Fayette no se limitó a contar con la suerte, con un quizás.

Porque sí: el mortífago que la acompañaba quizás había enviado el mensaje, y quizás este hubiera llegado a su destino, y quizás al otro lado hubiera alguien escuchando, que quizás ya estuviese en camino. Demasiados ‘quizás’ para el gusto de la pelirroja, y para que su instinto de supervivencia se quedase tranquilo.

Así que no contaba con su suerte, y mientras los enemigos aporreaban la puerta—una combinación de golpes físicos y el inequívoco resplandor de distintos hechizos que se colaba a través de las rendijas entre puerta y marco—, ella prefirió buscar una salida alternativa.

Su única compañía era un cadáver reciente de mirada perdida, y lo único que tenía a su disposición en aquel lugar eran trastos inútiles. Sabía que aquello tenían que ser futuros trasladores, pero si estaban apilados de aquella manera, sólo podía significar que todavía no lo eran. Y se le pasó brevemente por la cabeza la idea de intentar transformar uno ella misma, pero la descartó enseguida: no había acumulado la suficiente destreza mágica como para realizar un hechizo tan complejo.

Si lo intentaba, podía terminar hecha pedazos, y dichos pedazos distribuidos en distintas partes del mundo. Una muerte irónica, dadas las circunstancias.

Pero más allá de aquellos trastos no había nada: era un lugar estanco y sin más luz que la que procedía de una bombilla desnuda que pendía del techo. Podía servir como almacén o, como en aquel caso, como celda.

O como tumba, pensó sombríamente Fayette, dedicando una mirada al mortífago muerto. Su pose era, cuanto menos, curiosa: sentado con la espalda pegada a la puerta, cabizbajo, con las manos extendidas a ambos lados de su cuerpo. Podía parecer un muerto, o si se obviaba la sangre sobre la que estaba sentado, alguien que en pleno aburrimiento no tiene otra cosa mejor que mirar a la nada.

Un nuevo golpe sacudió la puerta, y con ella el cadáver de su compañero. Fayette tuvo tiempo de agradecerle su actuación con aquellos hechizos protectores: eran lo bastante buenos como para mantener a raya al enemigo del exterior.

Pero la pelirroja no contaba con que durasen, así que se puso en marcha: comenzó a revolver en medio de la pila de trastos buscando algo que le pudiera sugerir algún tipo de idea con la que salir de allí. Sabía que era un esfuerzo vano por su parte, y que muy posiblemente tendría que hacer frente a los fugitivos con su magia, pero al menos pensaba intentarlo.

Y si al final nada resultaba… pretendía quemarlo todo, ella incluida, con el fuego endemoniado del hechizo Fiendfyre. Sería una manera poética de abandonar aquel mundo.

Se encontraba trasteando con un viejo televisor de tubo con una grieta en la pantalla y sin dial para cambiar de canal, cuando algo en los sonidos del exterior cambió: dejaron de aporrear la puerta, y se escucharon voces alarmadas. Siguieron unos cuantos hechizos, y después hubo silencio.

Fayette, varita en mano, dejó a un lado el televisor y se aproximó a la puerta, en guardia y en silencio. ¿Significaba aquello que se había terminado todo? Todo parecía indicar que sí.

Mas cuando abrió la puerta, utilizando los contrahechizos pertinentes, la pelirroja sostenía la varita en posición amenazante, dispuesta a poner en marcha su plan de inmolación de emergencia. No tuvo que ponerlo en práctica.

Eran dos los mortífagos que se encontraban al otro lado de la puerta, y Fayette los reconoció no por sus palabras, sino por el aspecto: vestían mucho mejor que aquellos fugitivos harapientos, que además yacían muertos en el suelo.

Sí, claro, podía pensar que aquello era una trampa. Podía ser la trampa más retorcida, estúpida y autodestructiva llevada a cabo por unos fugitivos para atrapar a una simple aspirante. Podía ser que existiera en el mundo alguien tan estúpido como para pensar que el sacrificio de todos aquellos fugitivos merecía la pena sólo por atraparla a ella.

Pero, siendo realistas, y aplicando el método deductivo de la navaja de Ockham, llegó a la conclusión de que eran sus aliados.

¿Mocosa, ha dicho?, pensó una Fayette que, si bien agradecida por el rescate, también seguía siendo orgullosa. Su educación se puso de manifiesto cuando no respondió a tal comentario, hecho por el hombre cuya voz reconoció como la de quien había llamado a la puerta.

—Gracias por su ayuda.—Dijo con suavidad, su suave acento francés delatando sus orígenes.

Antes de abandonar el cuarto a petición del mortífago, Fayette se permitió recoger un par de cosas: la esfera de cristal que servía como método de comunicación, y la varita del auror que la había encerrado y protegido dentro de aquella habitación. Había tenido que mover su cuerpo para abrir la puerta, y la varita había caído delante de éste.

Una vez en el exterior, no le pasó desapercibida la mirada que uno de los integrantes de aquella pareja de salvadores puso sobre ella, y pese a las circunstancias, sintió esa mezcla complicada de emociones que le producían los hombres en ese sentido: asco por sí misma, una nota de excitación sexual, deseos de poseerlo y dominarlo… Una mezcla que sólo ella podía entender, y que en esos momentos no le servía de nada.

En su lugar, se dirigió al que había golpeado la puerta.

—¿Queda alguien en la fábrica?—Le preguntó con suavidad, y entonces explicó el motivo de la pregunta.—Mi grupo y yo teníamos órdenes de desarticular este grupo y de capturar con vida a su líder. No se conoce mucho de él, sólo que se hace llamar Crooked Man y que trabajó en el Ministerio de Magia. Por lo que se cuenta de él, es un hombre de mediana edad.

A Fayette le apetecía irse a casa por encima de todo, pero no le gustaría abandonar aquel lugar sin haber cumplido la misión: quizás, y sólo quizás, ellos tres podrían cumplirla.

Siempre y cuando el famoso Crooked Man no hubiera huido con el rabo entre las piernas. Cosa altamente probable.
Fayette Holmes
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KaxJp4G
RP : 10
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 21
Ocupación : Profesora en prácticas
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.292
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No, gracias
RP Adicional : 000
Mensajes : 59
Puntos : 35
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6621-fayette-holmes-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6630-fayette-s-timeline-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/
Fayette HolmesProfesor en prácticas

Christopher M. Darkblood el Mar Mar 12, 2019 11:51 pm

Percibí al instante que el interés sexual mostrado por mi acompañante era de alguna manera correspondido por la muchacha, por el tenue brillo que se deslizó a través de sus ojos, durante menos de un segundo. Un pequeño paréntesis de tensión sexual que me hizo rodar los ojos con suma impaciencia, como si estuviera observando a un par de adolescentes con las hormonas hasta arriba. Sin embargo, en ese destello de la pelirroja, detecté una pizca de deseo de dominancia sobre el hombre que la estaba asaltando con tales intenciones. Una necesidad de doblegar a aquel varón aprovechando sus atracciones eróticas, colocándolo a su merced, por el mero hecho de poder hacerlo. Un detalle que seguramente aquel idiota de rubios cabellos y ojos azulados fue incapaz de descubrir, cegado por la simpleza de su mente. Alcé la cabeza ligeramente hacia el pequeño rayo de luz de luna que se colaba por una de las escasas ventanas que había en aquella fábrica abandonada. Una sutil refulgencia que iluminó por unos momentos las facciones de mi ensangrentado rostro y me permitió pensar con mucha más claridad sobre la situación que me rodeaba, mientras dejaba que la joven relatará lo sucedido en plena ejecución de su misión.

Pasé por alto su insípido agradecimiento, connotado de un deje de cierto rencor al haberla llamado mocosa con anterioridad. Un apelativo que seguramente no se habría tomado con tanta importancia si supiera las palabras que he llegado a dirigir a ciertas personas que consideré poco más que un prescindible insecto. Su pregunta posterior no hizo nada más que remarcar que a pesar de su posible potencial, no era nada más que una novata. Y su explicación de la motivación de esta tampoco ayudó a retirar esa idea de mi mente. Claramente, aun con la mente entumecida por lo sucedido con su compañero, el cual reposaba muerto en la pared del fondo de habitación, no era capaz de acabar de comprender que sus salvadores eran los únicos aliados que poseía en ese momento. El resto estaba muerto o había huido calle abajo al ver que la batalla se había tornado en su contra. Había que reconocerlo, mis camaradas no eran conocidos precisamente por sus actos heroicos contra las adversidades de una batalla difícil, o por rescates milagrosos a compañeros de iguales ideales. Volví a suspirar por enésima vez en aquella oscura noche, y encajé un pequeño golpe en la nuca de mi rijoso compañero, para ver si despertaba de una vez y focalicé mi atención de nuevo en la señorita.

- Obviamente, solo quedamos nosotros tres para cumplir la dichosa misión. Teniendo en cuenta el factor de que esperaban nuestra llegada, lo más probable es que ese tal “Crooked Man” del que hablas ande escondido en algún lugar de esta fábrica. Eso explicaría por qué había tantos fugitivos destinados a esta zona. Es estrategia básica militar. – le respondí mientras el rubio se revolvía en mi dirección por el guantazo que le había propinado hacía escasos minutos. En el bullía una comprensible ira por haber sido humillado de tal manera delante de la dama que ambicionaba conquistar para llevársela a su alcoba, y practicar con ella algo más que hechizos y usados consejos. – Darkblood. ¿Qué cojones haces? Sabes que podría matarte aquí mismo y ni pestañaría. ¿Cómo te atreves a vacilarme de esta forma? Maldito hijo de la gran…-aquella amenaza jamás terminó, porque mis luceros se vaciaron de la escasa humanidad que poseían y se clavaron como puntiagudos alfileres sobre sus zarcas pupilas, las cuales, por puro instinto, se expandieron por el incesante temor. Un terror que sustituyó con rapidez a la furia destructiva de hacía unos instantes, un baño de agua helada para la crepitante hoguera de su cólera. – Deja de molestarme con tus estupideces, o si no, me encargaré personalmente de destruir tu mente hasta un punto en el que no serías nada más que un bebe babeante. Y no vuelvas a amenazarme y menos delante de una novata del oficio. ¿Está claro, trozo de cerebro de macaco inútil? – una velada advertencia que no necesitó de un alto tono de voz ni de violencia física para calar hondo en aquel cargante individuo, el cual se arrugó como el papel mojado y solamente asintió con la cabeza, temiendo siquiera abrir la boca.

Con un par de parpadeos, mi mirada recuperó su esencia habitual, y crujiéndome los dedos con un tenue sonido, me encaminé hacia las polvorientas escaleras que llevaban a los pisos superiores. – Ahora, dispongámonos a buscar a ese objetivo de manera eficiente y tranquila. No quiero fallos de ningún tipo, no me gustan los errores. Lo haremos de la siguiente manera: Rubio excitado, tú te ocuparas de la segunda y última planta, creo que no tengo que explicarte que hacer en caso de hallazgo. Y tú y yo pelirroja, iremos juntos a la segunda planta de esta condenada fábrica, no me gustaría que maten a una novata tan prometedora en mi turno. Si, os estoy separando para evitar que forniquéis en mi presencia, ya tendréis tiempo para eso luego, si salimos de esta, andando. – expliqué aquellas ordenes, ayudándome con gestos de mis manos, para evitar hacer el menor ruido posible, por si nuestra presa decidía abrir los oídos ante cualquier sonido extraño. Aunque ya contaba con que el susodicho poseyera la información de que su escuadrón de protección había sido arrasado en la planta baja. Era bastante probable que nos estuviera guardando alguna sorpresita para complicarnos las cosas. Dejé paso a ambos para que comenzaran a subir las mencionadas escaleras, un gesto que me otorgó una tímida mirada de rencor por parte de mi ayudante. Lo ignoré por completo y tras el primer avance de la fémina por los desvencijados peldaños, la seguí con sigiloso paso, con la varita envarada y en alerta, por los posibles peligros que podían aguardarnos de entre las sombras proyectadas en el pasillo de aquel segundo piso.

Christopher M. Darkblood
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KqlPlQ0
RP : 10
PB : David Giuntoli
Edad del pj : 34
Ocupación : Empleado Ministerio
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.500
Lealtad : Mortifagos
Patronus : No necesito de eso.
RP Adicional : 000
Mensajes : 29
Puntos : 17
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6633-christopher-m-darkblood-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t6643-christopher-s-relationships http://www.expectopatronum-rpg.com/t6644-my-life-of-blood-and-screams-christopher-m-darkblood#96539 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6646-correo-de-christopher-m-darkblood
Christopher M. DarkbloodTrabajador Ministerio

Fayette Holmes el Miér Mar 13, 2019 10:52 pm

Fayette Holmes no estaba preocupada por lo escaso de sus números: sabía que aquellos dos mortífagos eran todo lo que tenía como refuerzos, y si bien eran pocos, los cadáveres a sus pies eran una muestra de su poderío.

Y la sangre de sus heridas una muestra de que son mortales, así que no te confíes, se recordó a sí misma. Tendría en cuenta aquel detalle.

Sin embargo, lo que a la pelirroja preocupaba era que quedase alguien del otro bando en aquella vieja fábrica. Con suerte, el objetivo: el infame Crooked Man, ése que había dedicado su vida, desde el cambio de gobierno, a proveer a los enemigos del Señor Tenebroso con medios para huir como ratas. Y si bien no era la amenaza número uno contra el régimen, cada día que pasaba en libertad era un insulto para el Ministerio de Magia.

La joven comprendía que lo quisieran entre rejas cuanto antes. O muerto, si lo primero no podía ser.

Salvo por las palabras que intercambiaban los mortífagos, reinaba el silencio en aquella planta, y a excepción de algunas bombillas que pendían desnudas de los techos, no había mucha más luz que la que entraba de cuando en cuando por los ventanales, cuando la luna se abría paso entre las nubes.

No había nadie a la vista, pero la penumbra era un buen escondite. Más enemigos podían estar al acecho, y por eso se mantuvo atenta. Su aparente impasibilidad ocultaba a la perfección la tensión que sentía.

Fayette no se molestó en intervenir en la pequeña disputa entre ambos mortífagos. Sí le pareció un mal momento para perderlo con tales rencillas, pero no dijo absolutamente nada. No le era ajeno el comportamiento del mortífago medio, especialmente si era hombre: siempre necesitaban demostrarse los unos a los otros su superioridad física, o su autoridad, de una manera o de otra. Si había aprendido algo en los años que llevaba como aspirante, ese algo era que dichas discusiones no eran asunto suyo: siempre terminaban, de una manera u otra.

En este caso, el que parecía ser el líder—y que se llamaba Darkblood—fue quien se impuso, para acto seguido da órdenes a ambos.

Novata, pensó Fayette, su rostro igual de impasible que antes, sintiéndose más ofendida ante aquel apelativo que ante el comentario sexual que siguió. No es que se avergonzara de las cosas que podía hacer desnuda y con un hombre bajo ella, precisamente. Ahora bien: tras años bajo la tutela de Fantine Renard, y posteriormente apuntándose a toda misión en la que la dejaban participar, la pelirroja no se consideraba precisamente una novata. ¿Que no había recibido la marca tenebrosa? Por supuesto.

Pero algún día la recibiría.

—A sus órdenes.—Respondió simplemente, con calma, y se encaminó hacia la escalera cuando le dieron paso. Su interés por el otro mortífago se había esfumado, y no volvería hasta nuevo aviso. Porque se podía pensar de ella lo que fuera, ¿pero falta de profesionalidad? No, Fayette no era tal cosa.

Ascendieron poco a poco los peldaños, que crujían bajo sus pies. Toda la fábrica era tan antigua que cualquiera diría que estaba a punto de caerse a pedazos. Por ese motivo, muchos eran los sonidos naturales que se escuchaban allí: crujidos de madera, un goteo de agua lejano, el sonido inequívoco de una puerta golpeándose contra su marco a causa del viento… Fayette tuvo que aprender a discriminar esos sonidos y prestar únicamente atención a aquellos que podían ser de origen humano.

Cuando llegaron a lo alto de las escaleras, por fin se separaron, y Fayette se quedó con la única compañía del mortífago de pelo oscuro, Darkblood. Su compañero se fue a peinar los otros pisos que les habían sido asignados, todavía un tanto molesto con su compañero.

Espero que no nos dé problemas, pensó la joven, que seguía pendiente del mortífago que daba las órdenes.

Tomó la precaución de hechizarse para que sus pisadas no hicieran ruido alguno al caminar, y de aplicarse un sencillo hechizo Echoes, todo ello de manera no verbal. De repente, en su campo de visión aparecieron los sonidos que les rodeaban, materializados en forma de ondulaciones, más intensas o más tenues en función de a qué distancia se estaba produciendo el sonido.

—No parece que haya...—Empezó a decir en voz muy baja, cuando de repente se produjo un fuerte sonido, para el cual no necesitó del hechizo, a su derecha: un golpe metálico, como si alguien hubiera dejado caer un pedazo de tubería de hierro en el suelo. Estuvo a punto de quedarse sorda por lo intenso del sonido, y se deshechizó.—O tal vez sí.

De la boca de un pasillo a un metro de su posición, emergió alguien a quien Fayette no tuvo tiempo de identificar; sí identificó, en cambio, sus intenciones agresivas, al contemplar cómo empuñaba algo alargado y metálico en ambas manos. Lanzó un golpe en su dirección.

La pelirroja tuvo apenas tiempo suficiente como para agacharse para esquivarlo, y el pedazo de hierro golpeó con fuerza la pared, a la altura en que se encontraba su cabeza escasos segundos antes. El impacto sonó semejante al del primer golpe que habían escuchado, por lo que supuso que aquel era su origen.

Medio agazapada en el suelo, la chica contraatacó con un Flagellum no verbal que impactó directamente sobre la mano derecha de su enemigo. Le escuchó chillar—un hombre, le pareció—y a punto estuvo de soltar su arma. Logró sostenerla con la mano izquierda, y enseguida se dispuso a lanzar un golpe contra la aspirante.

Mientras tanto, a espaldas de Darkblood surgió un nuevo enemigo, más silencioso que el primero, empuñando una varita. Avanzaba por el pasillo sin hacer ruido, apuntando su arma en dirección al mortífago.

Al parecer, les habían tendido una pequeña trampa...
Fayette Holmes
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KaxJp4G
RP : 10
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 21
Ocupación : Profesora en prácticas
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.292
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No, gracias
RP Adicional : 000
Mensajes : 59
Puntos : 35
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6621-fayette-holmes-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6630-fayette-s-timeline-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/
Fayette HolmesProfesor en prácticas

Christopher M. Darkblood el Jue Mar 14, 2019 1:44 am

Sonidos habituales de un lugar abandonado emergían de entre las sombras, acompañándonos en nuestra travesía por aquella inhóspita antigua fábrica de metales. Silbidos del viento, portones de ventanas golpeando ligeramente las paredes que tenían a su alrededor, viejos tablones de madera que crujían a nuestro paso. Una sintonía que no invitaba precisamente al optimismo en cuanto a nuestro cometido. Mientras caminábamos, me permití el lujo de observar de vez en cuando el rostro de mi acompañante, tratando de alguna manera, controlar las emociones que este pudiese mostrar a cada momento. Era una forma de descubrir si realmente aquella muchacha de ígneos cabellos estaba preparada para ser una mortifaga, con todo lo que aquello conllevaba. Pero por más que la examinaba, no percibía ningún rastro de nerviosismo o excesiva excitación por demostrar su valía ante alguien de mayor rango que ella. Una actitud que colocó en mis labios una breve sonrisa, mientras meditaba que quizás había encontrado un diamante en bruto entre tanta mediocridad en los aspirantes. Un soplo de aire fresco que contrastaba con creces lo que me había encontrado en ese momento respecto a aquellos jóvenes que iban de malotes y deseaban servir a nuestro Señor, más por miedo que por otra cosa. Aquella muchacha parecía diferente a todos ellos, y eso era un tenue alivio para mí, porque en las filas del señor Tenebroso jamás se despreciaba a sangre joven y fresca competente.

Continuamos caminando por aquella parte de la fábrica escasamente iluminada, con nuestros cinco sentidos en alerta ante cualquier ruido extraño que rompiera con la melodía descrita en líneas anteriores. Podía sentir en mis entrañas la familiar expectación que me invadía en cada misión justo antes de que estallara un combate. Un deseo inhumano de destruir los cráneos de mis enemigos en nombre de nuestra causa. El sabor de la batalla anterior aún permanecía en mi interior, los numerosos gritos de dolor y los charcos de sangre producidos por sus sucios cuerpos todavía andaban proyectados en algún lugar de mi torturada mente. Un regocijo por la miseria humana que en aquellos instantes ocultaba bajo una máscara de pétrea concentración. No podía permitir que aquellos sanguinarios sentimientos me dominasen por completo y me despojasen de mi sentido de la razón. Lo necesitaba si todo aquel asunto se nos iba de las manos. Ya surgiría el momento adecuado para que aquella parte de mi persona emergiera a la luz. Traté de imponer un ambiente de abstracción y reflexión, sin embargo, este fue destruido por completo, debido a un fuerte sonido proveniente de uno de los extremos más alejados del pasillo. Un chirrido que me alertó por completo y fijó mi mirada hacia la fuente del mencionado sonido. De esta, emergió la sombra de un varón con un objeto afilado y metálico, de una longitud considerable. Un sujeto que sin atisbo de duda atacó a la que supuestamente era mi protegida, con una ofensiva feroz y fulminante. Sin embargo, la fémina logró esquivar el golpe a tiempo e incluso contraatacar que casi desarma al enemigo.


- Petrificus Totalus-  grité con la varita en dirección al pecho del atacante, congelándolo en el tiempo casi al instante, provocando que el afilado objeto cayera al pavimento con un sonido agudo. Pero mientras aquel ser caía desplomado al suelo como una simple estatua, un chispazo propio de una varita resonó en el aire, justamente una espalda. Un peligroso bombardade que pude protegerme casi de milagro con un sólido protego que hizo rebotar el explosivo hechizo justo a tiempo, destruyendo la pared que se encontraba a pocos metros de nosotros. Una deflagración que nos cubrió de escombros y polvo, un inconveniente que era preferible a que tu cuerpo fuera volado por los aires en miles de trozos. – Maldito hijo de perra. Yo me encargaré de él, tu busca a ese dichoso “Crooked Man” para que podamos salir de aquí lo más pronto posible. Si lo consigues, puede que logres sorprenderme una vez más. – una orden en un tono de calma que poco concordaba con la situación de batalla que estaba aconteciendo en esos momentos. Empujé ligeramente a la muchacha hacia la dirección opuesta de nuestro enemigo y salté por los malditos cascotes del muro derruido por el estallido de su bombarda. Acto seguido, le arrojé con un giro rápido de muñeca un centelleante Avada Kedavra que buscaba acabar con su existencia en un solo movimiento, pero el desgraciado logró esquivarlo con un mero salto al último segundo.

Volví la cabeza un microsegundo para ver si la pelirroja había acatado mi mandamiento anterior, y contemplé como sus cabellos rojizos se agitaban a merced del viento, hacia los pasillos interiores de la planta, varita en mano. Asentí brevemente con la cabeza y me focalicé en acabar con ese incordio que estaba ante mí, mientras vigilaba al otro sujeto con el rabillo del ojo.-  Bueno, espero que me ofrezcas un buen baile antes de morir. – una bravata concisa que dio paso al posterior intercambio de relampagueantes hechizos entre ambos, llenando el corredor de luminosos destellos mágicos. Sin duda, aquel tipejo sabía usar una varita para algo más que regar las plantas. Poco a poco, me fue obligando a conjurar hechizos que requerían más destreza, para evitar concederle la victoria. Una danza de brujería ofensiva y a la vez defensiva que llegó a un punto muerto, un empate técnico que comenzó a irritarme considerablemente. Un tenue enfado que enfrié rápidamente para no cometer un fatídico error en aquel polvoriento duelo. Debía de mantener la cabeza helada si ambicionaba encontrar un punto flaco en las habilidades de aquel molesto fugitivo. Entonces, surgió en mi mente una brillante idea para acabar con todo aquello de una vez. Cambié el objetivo de mis hechizos por un momento para fijarlo en una tubería de vapor que había a su espalda, la cual aún se encontraba funcionando por algún extraño motivo. – Ahora digamos que te voy a devolver el favor de haberme ensuciado mi traje favorito. ¡Bombarda! -  el conjuro explosivo emergió de la punta de mi varita e impactó exactamente en el punto de presión de la cañería, haciendo que esta liberara su ardiente vapor, chamuscando cada fibra de piel de mi adversario. Una tortura acompañada de sonoros gritos de horror y sufrimiento que provocaron que se arrojara por la barandilla que separaba la planta del vacío, inmerso en su torbellino de dolor y quemaduras.

Un final de combate que me permitió tomar una breve bocanada de aire, la cual dispersó unos cuantos fragmentos de polvo a mi alrededor. Posteriormente, di media vuelta y me dispuse a seguir el camino que había tomado aquella novata tras mi orden, iluminando mi varita con un sencillo Lumos, apartando levemente a las sombras que reinaban en aquella zona interior de la fábrica. No me apetecía en lo más mínimo tener que cargar con la responsabilidad de la muerte de una joven aspirante a mortifago. Aprendices de ese calibre no se veían todos los días y no iba a dejar que un sucio fugitivo de tres al cuarto le arrebatara su vida, por mucho apodo maléfico que tuviese. Un sentido de la protección de la vida ajena que pocas veces había experimentado en mi existencia, pero que, en aquellos momentos, brotó en mi por el cáliz que estaba tomando todo aquello.
Christopher M. Darkblood
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KqlPlQ0
RP : 10
PB : David Giuntoli
Edad del pj : 34
Ocupación : Empleado Ministerio
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.500
Lealtad : Mortifagos
Patronus : No necesito de eso.
RP Adicional : 000
Mensajes : 29
Puntos : 17
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6633-christopher-m-darkblood-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t6643-christopher-s-relationships http://www.expectopatronum-rpg.com/t6644-my-life-of-blood-and-screams-christopher-m-darkblood#96539 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6646-correo-de-christopher-m-darkblood
Christopher M. DarkbloodTrabajador Ministerio

Fayette Holmes el Vie Mar 15, 2019 12:28 am

Fayette Holmes tuvo tiempo de ver aquella barra de acero bajar peligrosamente en dirección a su cabeza, un curioso pensamiento pasó por su mente:

Debe ser uno de esos asquerosos fugitivos sin varita.

Curioso pensamiento para ser el último de su vida, pues una esperaría que se trataría de algo trascendental, algún recuerdo hermoso… si es que tenía alguno, claro. A fin de cuentas, todos sus recuerdos habían sido traumáticos hasta que fue capaz de tomar las riendas de su propia vida, hasta que reclamó el control por medio del fuego.

Pero así era la mente humana: caprichosa, y muy pocos realmente podían entender del todo su funcionamiento… si es que había alguno.

Y si la mente humana era caprichosa, la suerte también: no murió. Ni siquiera recibió un golpe en la cabeza que la dejase aturdida y a merced de un segundo. En su lugar, su enemigo se quedó casi literalmente congelado, deteniéndose a medio golpe, y de dicha acción tenía que agradecer al mortífago que la acompañaba, Darkblood.

Se incorporó lentamente, el cuerpo todavía tenso, mirando con incredulidad al mortífago. No porque le sorprendiera que la hubiera salvado ni nada por el estilo; simplemente, no se creía que hubiera sido arrancada de las garras de la muerte.

Pero no hubo tiempo de agradecimientos: a espaldas del mortífago apareció un nuevo atacante, y de no haberse protegido de manera eficaz, en aquellos momentos estaría bañada por su sangre y sus entrañas. En su lugar, saltó en pedazos una pared que tenían cerca, arrojando polvo en su dirección.

Fayette ni se lo pensó: recuperándose con rapidez de su aturdimiento inicial, echó a correr en dirección al pasillo del que había salido el primer enemigo, pasando junto a él sin prestarle más atención de la que le prestaría a un mueble.

✴️✴️✴️

El corredor en el que Fayette se internó—sus pasos silenciosos a causa del hechizo que se había puesto—era estrecho, sus paredes de cemento agrietadas por lo viejo del edificio. A ambos lados había puertas de metal, las cuales se aseguró de abrir con movimientos de varita antes de pasar ante ellas. No quería sorpresas, ni mucho menos.

Por lo demás, las pequeñas estancias—algunas eran oficinas reconvertidas en cuartos en que dormían los que allí se refugiaban, mientras que otras parecían destinadas al almacenaje de trastos y otros bienes—estaban totalmente vacías.

Al fondo, el pasillo se dividía en forma de “T”, a izquierda y derecha, y había un gran tragaluz de cristal esmerilado que, si bien no permitía ver el exterior, la luz sí conseguía atravesarlo. O lo conseguiría en caso de haber luz alguna en aquella noche nublada.

Las barras fluorescentes del techo parpadeaban incluso más que las bombillas del piso inferior, quizás a causa del viento y la tormenta en ciernes.

A sus espaldas, mortífago y fugitivo continuaban su duelo, pero ella no les prestó atención: lo importante era lo que estaba por delante. ¿Atraparía al tal Crooked Man? No lo veía muy posible: a todas luces, dicho sujeto ya estaría lejos de allí.

La separaban de la intersección del pasillo unos cinco metros cuando abrió la última de las puertas y se asomó con cuidado al interior: otro dormitorio vacío.

Sin embargo, al volver a su posición en el pasillo, algo había cambiado: al fondo, de espaldas al tragaluz, había una silueta femenina. Fayette alzó la varita en su dirección.

—¡Alto!—Exclamó la pelirroja, sin sonar asustada, sólo cauta.—O de lo contrario...

—O de lo contrario… ¿qué, pelirrojita?—La interrumpió con impertinencia la chica, dando un paso adelante, de tal manera que su rostro quedó iluminado por uno de los fluorescentes del techo.—¿Vas a matarme? Dudo mucho que puedas...

Una sonrisa de superioridad se dibujó en los labios de la morena, que empuñaba una varita en su mano derecha. En una actitud desafiante, flexionó su brazo izquierdo a la espalda, mientras mantenía el otro, el que empuñaba la varita, extendido de manera que ésta apuntaba al suelo.

Fayette, que había adoptado una pose de duelo similar, se preparó para lo inminente: un enfrentamiento.

—Entrega a Crooked Man o asume las consecuencias.—Le ordenó, aún a sabiendas de que asumiría las consecuencias por unas o por otras, colaborase o no.

—Eso no va a ocurrir. Pero si le quieres...—La chica alzó la varita en dirección a Fayette.—…¿por qué no vienes a por él?

La pelirroja no se dignó a responder a tal impertinencia, y en su lugar decidió aceptar la oferta: si tenía que pasar por encima de aquella fugitiva, lo haría.

Inició el duelo conjurando un llameante látigo con el hechizo Flare, de manera no verbal, y azotó el aire en dirección a la fugitiva. Ésta, a pesar de lo angosto del pasillo, logró esquivarlo con una destreza que Fayette pocas veces había visto antes: no sólo ejecutó una acrobacia, una suerte de voltereta lateral con la cual pasó a través de las ondulaciones del látigo sin sufrir quemadura alguna, sino que se lanzó contra una de las paredes, tomó impulso con una de sus piernas, y dio tal salto que pasó por encima de la pelirroja.

Cayó en cuclillas a sus espaldas, y en lo que Fayette se daba la vuelta, su enemiga estaba conjurando una serie de estacas de hielo que lanzó en su dirección.

Hielo contra fuego. Es hasta potético, pensó Fayette mientras se protegía de semejante ataque de una manera sencilla: abriendo una de las puertas mágicamente y situándose tras ella, de tal manera que las estacas impactaron sobre el metal y se hicieron añicos.

Aprovechando el momento, la pelirroja arrancó la puerta de las bisagras por medio de un hechizo y la arrojó directamente hacia su enemiga; ésta la desvió con facilidad a su vez con otro sortilegio, y sin perder un segundo se lanzó a la carrera contra la pelirroja. Dio un salto con los pies por delante, golpeando a Fayette en el pecho con tal fuerza que la hizo caer de espaldas sobre el duro suelo.

—¿Pretendes atrapar a Crooked Man con esa birria de habilidades? Por favor: he visto niños pequeños mejores que tú.—La picó su enemiga, de nuevo en cuclillas en el suelo.

Fayette, frustrada, lanzó un poderoso hechizo Incendio en dirección a su enemiga, incorporándose apenas un poco, pero no acertó: en esta ocasión, su enemiga se sirvió de la aparición para desaparecerse y aparecerse en el extremo opuesto del pasillo.

Para entonces, la pelirroja ya estaba en pie, y miró a los ojos a su enemiga. Ésta sonreía, divertida ante su evidente frustración.

No tardaron en reanudar el intercambio de hechizos mientras, en algún punto a sus espaldas, se escuchaba el grito de uno de los aliados de la morena: otro fugitivo mordía el polvo.

PNJ - ¡No la mates! Nos servirá en un futuro:
A crooked mile [Christopher et Fayette] MmBXQ1c


Última edición por Fayette Holmes el Mar Mar 19, 2019 1:19 am, editado 1 vez
Fayette Holmes
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KaxJp4G
RP : 10
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 21
Ocupación : Profesora en prácticas
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.292
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No, gracias
RP Adicional : 000
Mensajes : 59
Puntos : 35
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6621-fayette-holmes-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6630-fayette-s-timeline-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/
Fayette HolmesProfesor en prácticas

Christopher M. Darkblood el Sáb Mar 16, 2019 1:16 am

Mientras deambulaba por aquellos oscuros pasillos, podía sentir como un viento helado corría por ellos, refrescando mi sudoroso rostro. Las sombras eran las reinas de aquel pequeño laberinto de corredores, los cuales parecían tener la misma forma entre tanta penumbra. La luz artificial que una vez funcionó en ese sector de la fábrica había dejado de funcionar hacía unos cuantos años, solamente se conservaban pequeños fragmentos de fluorescentes que en algún momento dieron algo de luz a ese lugar. Los cuales algunos de ellos habían caído al suelo y producían un leve crujido al pisarlos, rompiendo brevemente con el sepulcral silencio que había estado predominando durante mi travesía. Unos sonidos que fueron reemplazados rápidamente con una serie de chasquidos y fuertes ruidos, provenientes del pasillo que estaba a mi derecha. Una canción que rezumaba batalla por doquier y definitivamente me guio a la ubicación de la pelirroja, que debía estar combatiendo con un nuevo enemigo. A medida que me iba acercando a la fuente de tales sonidos, estos se intensificaban, lo que aceleró mi paso considerablemente. De hecho, por un momento, aquel pasadizo parecía no terminar nunca debido a su profundidad, aumentada por la escasa visibilidad que este poseía.

Tras un par de minutos de acelerada carrera, alcancé a distinguir la voz de la muchacha y poco después la de otra persona, una mujer que no aparentaba tener más de 30 años. Las vibraciones que producían sus cuerdas vocales al hablar así me lo transmitían. Finalmente, con el cuerpo ligeramente cansado por el gran esfuerzo realizado en un lapso muy corto de tiempo, logré llegar al corredor donde provenían sus voces. Y lo que hallé allí fueron destellos mágicos que aparecían de la nada, tenuemente iluminados por la única fuente de luz artificial activa en aquel lugar. Un breve atisbo de cabellos rojizos me ayudó considerablemente a ubicar a la joven y rápidamente conjuré una barrera de intenso fuego que detuvo el siguiente ataque de la otra mujer, a modo de presentación en plena refriega. - ¿Por qué no luchas con alguien que de verdad te merezca la pena? Acosar a jóvenes inexpertas está muy mal. Se podría decir que es casi un abuso de poder por tu parte. Yo pensaba que los fugitivos como tu teníais más escrúpulos en esa clase de asuntos. – una venenosa provocación que arrojé sobre la fémina de oscuros cabellos y retorcida mirada, mientras adelantaba mi posición un par de centímetros para crear una especie de separación entre ambas mujeres. – Ese ataque podría haberte matado, pelirroja. Una estaca de esas al cuello y al otro barrio. Ahora es tu oportunidad de demostrarme si realmente vales para esto. Combatiremos en equipo, ya que creo que es la única manera de vencer a su magia. Espero que no me defraudes, novata. – le expliqué como pude al mismo tiempo que movía mi varita a nuestro alrededor con gran velocidad, protegiéndonos de los hechizos de nuestra enemiga.

- Estás demorando lo inevitable. Acabaré venciéndote y torturándote hasta la locura para sacarte la ubicación de tu amiguito. Tenemos ventaja numérica y eso en un espacio cerrado como este es casi una muerte asegurada. ¿Así que no te rindes de una vez y dejas de molestar, bicho insignificante? – una segunda bravata en un tono agresivo y casi psicópata que brotó de mis labios, una mera distracción para tratar de dañar una de sus extremidades superiores con un hechizo cortante. Pero lo esquivó a tiempo con un habilidoso salto hacia una de las paredes del corredor, demostrando que poseía unas considerables habilidades atléticas. – Vaya, vaya, así que la ratita sabe jugar. Muy bien, no me contendré pues. Sígueme el ritmo, joven aspirante, porque vienen curvas. -  exclamé justo antes de deslizar una mano por mis facciones para sumergirme por completo en tenebris, mi lado más extremista y sanguinario. Una forma de mí mismo que olvidaba todo lo que se encontraba a su alrededor y solamente se centraba en la presa que tenía delante. Desbloqueé todas mis retenciones emocionales y gracias a ello, el ritmo y fuerza de mis conjuros aumentó notablemente, provocando que mi contendiente, algo sorprendida, retrocediera un par de pasos.

- Voy a convertir tu mente y cuerpo en poco más que escombros. Te arrepentirás eternamente de haberme desafiado. Incluso en el infierno, que es a donde te dirigirás en un par de minutos. ¡¡MUAJAJAJAJAAJAJA!! – una risa completamente descontrolada y demencial emergió de mis labios, resonando con siniestra fuerza por las paredes del pasillo. Me mordí el labio con tanta fuerza que este se quebró, liberando un tenue hilillo de sangre que se fundió con la sangre seca de las contiendas anteriores. Acto seguido, comencé a realizar múltiples hechizos ofensivos a la vez que me dirigía con paso raudo y veloz hacia la morena, creando a mi alrededor un viento de muerte y desesperación. Un ataque que se salía de toda lógica y que esperaba que quebrara la guardia de mi enemiga. Porque dudaba profundamente que aguardara una acometida con esas dotes de irracionalidad por parte de un varón que se discernía con claridad que hacía tiempo que había pasado la treintena. Y precisamente aquellos ataques completamente sacados de la nada eran los que me otorgaban en la mayoría de ocasiones la victoria. Romper mi sosegado semblante de maneras como aquella cogía por sorpresa a más de un enemigo y sobre todo a aquellos aliados que no me conocieran claro. Un efecto sorpresa que esperaba que la aprendiz pudiera aprovechar eficientemente si mi ataque fallaba.
Christopher M. Darkblood
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KqlPlQ0
RP : 10
PB : David Giuntoli
Edad del pj : 34
Ocupación : Empleado Ministerio
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.500
Lealtad : Mortifagos
Patronus : No necesito de eso.
RP Adicional : 000
Mensajes : 29
Puntos : 17
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6633-christopher-m-darkblood-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t6643-christopher-s-relationships http://www.expectopatronum-rpg.com/t6644-my-life-of-blood-and-screams-christopher-m-darkblood#96539 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6646-correo-de-christopher-m-darkblood
Christopher M. DarkbloodTrabajador Ministerio

Fayette Holmes el Dom Mar 17, 2019 1:59 am

Fayette Holmes no era una mujer que se caracterizase por su fortaleza física: dejando a un lado su estatura, al mirarla uno veía poco más que a una muñeca de porcelana, rasgo que acentuaba con su habitual vestimenta refinada y elegante.

Otro asunto eran los duelos mágicos, disciplina en la cual había recibido mucho entrenamiento: Fantine Renard, una de las mortífagas más peligrosas que había conocido nunca, había invertido largos años en convertirla en la mejor duelista posible, y si bien sus habilidades todavía no habían alcanzado todo su potencial, un uno contra uno no solía presentarle demasiados problemas.

Contra duelistas normales, al menos: a lo que hacía frente en aquellos momentos era a una especie de demonio poseyendo un cuerpo humano.

—Mortífagos y puristas: os quitan de vuestra zona de confort, y no podéis hacer nada a derechas.—Se burló la fugitiva morena, después de hacerla caer de espaldas en el suelo una vez más, con una de aquellas patadas infernalmente rápidas.—¿Sabes? Puedes rendirte cuando te apetezca. Nadie te juzgará por huir con el rabo entre las piernas a refugiarte bajo las faldas de tu amo.—Una incisiva sonrisa curvó los labios de su enemiga.

Fayette lanzó un hechizo que la fugitiva esquivó con una facilidad pasmosa. El rayo de luz roja surcó el aire e impactó contra uno de los fluorescentes del techo, provocando una nube de chispas, y haciendo que éste se soltase. Se hizo añicos contra el suelo.

—Vas a tener que apuntar un poquito mejor, zanahoria.—La fugitiva hizo un gesto con los dedos índice y pulgar de la mano izquierda, como si entre ellos abarcase un objeto invisible muy pequeño. También hizo hincapié en la palabra ‘poquito’.

Respondió a aquella provocación conjurando un nuevo látigo llameante con Flare, el cual fue repelido por un hechizo defensivo de su enemiga. Ésta retrocedió un paso, y Fayette se puso en pie para lanzar un nuevo latigazo ígneo, que fue igualmente repelido. Prosiguió con sus ataques.

Con cada nuevo latigazo, ella daba un paso adelante, y su enemiga un paso atrás, y por un breve instante tuvo la convicción de que estaba ganando terreno. Y nada más lejos de la realidad, por supuesto: la morena estaba jugando con ella. Se lo demostró tras defenderse del último ataque de fuego que fue capaz de realizar, lanzándole un impacto mágico que la hizo retroceder algunos pasos.

—Veo que te gusta el fuego. A mí me va más el hielo.—Y con estas palabras, conjuró aquellas estacas de hielo que la habrían matado de no ser por la intervención de Darkblood, tal era el estado de aturdimiento en que se encontraba.

Fayette no era desagradecida, ni mucho menos: agradeció la intervención del mortífago, con aquella barrera de fuego que fundió los carámbanos que volaban hacia ella. Sin embargo, su frustración era grande, y ya no sólo por el suelo, sino por las palabras del mortífago.

¿De verdad es necesario hablar tanto?, se preguntó, rezagada un par de pasos por detrás de Darkblood, el cual no tardó en enfrascarse en un duelo mágico con la joven morena.

Un duelo mágico salpicado con demasiada palabrería, a juicio de la pelirroja.

Pero no dijo nada. En su lugar, permaneció atenta a la fugitiva con su varita lista para responder a sus ataques, por muy dolorida y cansada que pudiera encontrarse en aquellos momentos. Y lo estaba, y mucho.

Y fue entonces cuando aquella risa tan… extraña, por decirlo de alguna manera… emergió del mortífago. Fayette se le quedó mirando, y la fugitiva también, ambas un tanto extrañadas ante aquello. La pelirroja empezó a pensar que sí, quizás seguía siendo una novata después de todo: a fin de cuentas, seguía descubriendo cosas nuevas, y aquello ella nunca lo había visto.

De nuevo, no dijo nada; la fugitiva, en cambio, sí.

—¿Siempre hablas tanto durante una pelea? ¿Y te ríes así?—Ladeó la cabeza en un gesto de curiosidad. Saltaba a la vista que no se lo tomaba en serio.

No tuvo tiempo de decir mucho más antes de que Darkblood reanudara el ataque. A ojos de Fayette, defenderse y esquivar todos aquellos hechizos no le estaba costando nada. Pero en cuanto ella se sumase al ataque, muy posiblemente se vería en un aprieto. Así que no perdió el tiempo.

No solía mostrar a nadie el hechizo que empleó, teniendo en cuenta que se suponía que no debía conocerlo. Fantine la había enseñado bien, no sólo en cuanto a duelos mágicos sino también en cuanto a guardar secretos se refería. Pero la ocasión ameritaba el uso de su arma secreta.

Apuntó al suelo bajo los pies de la fugitiva, y enseguida apareció a su alrededor un círculo de fuego que Fayette tenía bajo su control. Esto detuvo el movimiento de la morena de inmediato, la cual pareció genuinamente sorprendida.

Brotaron entonces varias cuerdas llameantes de entre las llamas ya prendidas, y éstas se zarandearon alrededor de la fugitiva como si de serpientes se tratase. A una orden de Fayette, traducida en un movimiento de varita, se abalanzaron sobre su enemiga.

El hechizo Inferno era uno de los hechizos de fuego más poderosos, y generalmente sólo lo conocían los mortífagos. Sin embargo, una mortífaga había instruido a Fayette Holmes en su uso. Y allí estaba, demostrando lo poderoso que era.

Las cuerdas llameantes envolvieron el cuerpo de la fugitiva, y fue cuestión de segundos que se transformase en cenizas, chillando de puro dolor. Fayette nunca había sentido tal satisfacción como en esos momentos, y habría seguido disfrutando de su triunfo… de no ser porque no hubo triunfo alguno.

—¡Qué bonito!—Exclamó la fugitiva desde sus espaldas, aplaudiendo de manera sarcástica.—Una pena que no sea real, ¿verdad?—Y soltó una risita, como si aquello fuera un juego para ella.

—¿Cómo demonios...?—Empezó a preguntar Fayette mientras se giraba hacia ella, pero la fugitiva la interrumpió.

—Burbuja de realidad alternativa. El truco más viejo del mundo, y aún así, habéis caído en él.—Explicó, para después desternillarse de risa ante ellos. Definitivamente, sólo estaba jugando.

En ese momento se escucharon los desenfrenados pasos a la carrera de alguien que se aproximaba por el pasillo, a espaldas de la fugitiva. Ésta volvió la vista por encima del hombro y soltó un bufido.

—Parece que llega la caballería. En fin, será mejor que me vaya.—Dicho esto, la fugitiva se desapareció sin más… y tanto Fayette como Darkblood se encontraron cara a cara no sólo con el compañero perdido del mortífago, sino con un impetuoso hechizo aturdidor que viajaba en su dirección.

Fue la pelirroja la primera en alzar su varita y conjurar una protección, contra la cual impactó el hechizo con un restallido semejante a un chispazo eléctrico.

Entendía que el hechizo iba para la fugitiva, pero de igual manera, su acción fue imprudente por ese mismo motivo: la fugitiva se había desaparecido, y tras ella estaban sus propios aliados. Suerte que no había conjurado una maldición asesina.

—La próxima vez sería agradable que tuviese algo más de cuidado con sus hechizos.—Sugirió una Fayette que casi escupía las palabras, tal era la frustración que sentía.

¿Y ahora, qué?, se preguntó la pelirroja, suponiendo que para aquel momento, Crooked Man ya habría huido. Claramente, aquella morena sólo tenía el objetivo de distraerles mientras su jefe abandonaba el edificio.
Fayette Holmes
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KaxJp4G
RP : 10
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 21
Ocupación : Profesora en prácticas
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.292
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No, gracias
RP Adicional : 000
Mensajes : 59
Puntos : 35
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6621-fayette-holmes-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6630-fayette-s-timeline-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/
Fayette HolmesProfesor en prácticas

Christopher M. Darkblood el Dom Mar 17, 2019 11:33 pm

El duelo continuaba y ninguno de los mostrábamos un ápice de debilidad. Mis desquiciadas carcajadas no parecían haberla afectado en lo más mínimo. Sino más bien al contrario, al contemplar la facilidad que esta poseía para repeler mis poderosos hechizos. Una habilidad que solamente hizo aumentar mi irritación y mi deseo de partir en dos a aquella muchacha, la cual poseía un tono de voz insultante, similar al de un maestro cuando quería molestar a sus pupilos. Claramente no se estaba tomando la contienda en serio, y dudaba profundamente que estuviese mostrando su verdadera destreza en combate. Para ella solamente éramos un pequeño entretenimiento que debía atender para permitir que su escurridizo camarada pudiese abandonar el edificio sin peligro alguno. Una maniobra de distracción de manual, en la que ambos caímos sin siquiera darnos cuenta, al estar demasiado concentrados en buscar a nuestra presa. Tales fallos de estrategia eran una de las taras que me producía el sumergirme en mi mascara tenebris. La sed de sangre y tortura que bombeaba en mi cerebro en esos momentos bloqueaba cualquier tipo de pensamiento racional por mi parte. En condiciones normales, no hubiera sido cazado de esa forma por una artimaña tan débil como aquella.

La batalla seguía en un extraño punto muerto, hasta que unas cuerdas ígneas aparecieron en esa por parte de la aspirante. Un conjuro que me sorprendió que fuera capaz de ejecutar con esa destreza, debido a la corta edad que parecía poseer. Sin duda la habían enseñado bien en el arte del duelo en algún momento de su vida, porque tales capacidades no surgían así como así en mitad de una situación como aquella. Aquellas incandescentes sogas trataron de apresar el cuerpo de la fugitiva, para someterla por completo y apartarla de nuestro camino. Sin embargo, tal esplendido ataque no causó el efecto deseado y pude escuchar con claridad el chasquido de lengua de frustración por parte de la pelirroja. Una ineficacia que he de admitir que me pilló a traspié, porque un hechizo de una magnitud como aquella no solía fallar en carbonizar hasta el tuétano a su objetivo. De pronto, aquella tormentosa mujer apareció a nuestras espaldas, riéndose con absoluta burla, mientras aun aquellas llamas no se habían dignado ni a desaparecer de nuestra vista. De un salto, me giré en su dirección y me dispuse a contraatacar, pero tras unas últimas palabras, la fémina de oscuros cabellos desapareció del lugar. Una huida que nos mostró a mi extraviado camarada, que se había acercado a la zona por los fuertes ruidos del combate. Justo antes de haber conjurado un hechizo aturdidor hacia nuestra posición, el cual fue repelido rápidamente por la aspirante, con un ágil escudo mágico.

No pude estar más de acuerdo con la reprimenda que arrojó la pelirroja a aquel idiota. E incluso contuve la fuerte necesidad de matarlo lanzándole una maldición asesina en el pecho, para que dejase de incordiar para siempre. – Vienes tarde y casi nos vuelas la cabeza. Maldita la hora en la que decidí traerte conmigo. – maldecí al mismo tiempo que recuperaba mi estado mental habitual y me liberaba de tenebris, ya que la batalla parecía haber concluido. En un desenlace que me produjo un sabor de boca terrible, debido a la huida de nuestro amigo “Crooked Man”. No obstante, dejarme llevar por el fracaso no me iba a aportar nada bueno. Así que me permití realizar un par de calmados suspiros y comencé a pensar en cómo seguir la pista a aquel misterioso hombre, que estaba causando tantos problemas en nuestro territorio. Seguramente debía usar a mis contactos dentro de mi departamento en el Ministerio, para poder así rastrear su posición de una forma más efectiva. Pronto aquel insecto caería en nuestra red y pagaría por causar disturbios en el reino de nuestro señor Tenebroso.

Pero para realizar tales preparativos, debía regresar de inmediato a mis dependencias. Además, era absurdo permanecer más tiempo en ese lugar después de lo ocurrido. No creía en la posibilidad de que aquellos fugitivos hubiesen dejado algún tipo de pista que pudiese revelar algún que otro escondite de su propiedad. Parecían bastante organizados en ese sentido para cometer un error tan básico como ese. Así que, sin más demora, me encaminé hacia la salida de aquel polvoriento recinto, no sin antes detenerme un instante frente a la pelirroja, para al menos llevarme algo en claro de todo aquello. – Me han impresionado tus aptitudes, joven aspirante. Ese Inferno no estuvo nada mal. – le pregunté al mismo tiempo que conjuraba una tarjeta de presentación en un par de dedos de mi mano derecha, con un calmado semblante, a pesar de la cantidad de sangre que aun embadurnaba mis pómulos. – Aquí tienes mi tarjeta de visita, es todo lo que necesitas para encontrarme, si piensas que necesitas un empujoncito para conseguir cierta marca. Créeme, no te arrepentirás. Aún puedes pulir tus habilidades aún más con la ayuda adecuada, vaya que si…- le dije en un suave susurro y acto seguido, me di media vuelta, ignorando a aquel trozo de estiércol que había traído como apoyo aquella noche. Me fundí de nuevo con la oscuridad, con una tenue sonrisa en el rostro, camino de la salida, meditando en las posibilidades que había de que aquella muchacha de azafranados cabellos aceptase mi sutil oferta.
Christopher M. Darkblood
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KqlPlQ0
RP : 10
PB : David Giuntoli
Edad del pj : 34
Ocupación : Empleado Ministerio
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.500
Lealtad : Mortifagos
Patronus : No necesito de eso.
RP Adicional : 000
Mensajes : 29
Puntos : 17
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6633-christopher-m-darkblood-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t6643-christopher-s-relationships http://www.expectopatronum-rpg.com/t6644-my-life-of-blood-and-screams-christopher-m-darkblood#96539 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6646-correo-de-christopher-m-darkblood
Christopher M. DarkbloodTrabajador Ministerio

Fayette Holmes el Mar Mar 19, 2019 4:44 pm

Fayette Holmes saboreaba la frustración como si esta fuera un trago de una bebida muy amarga, pues estaba claro que aquella misión había sido un fracaso total.

No se podía culpar a los dos mortífagos que habían acudido a rescatarla. Darkblood y su compañero habían llegado con la intención de arreglar un desaguisado que el grupo inicial había provocado al subestimar a los fugitivos.

La pelirroja—por muy mentalmente dañada que estuviera—tomó aquello como una señal de advertencia: jamás subestimar a un grupo de fugitivos, por mucho que se dedicaran a una actividad tan relativamente trivial como elaborar trasladores de manera ilegal. La palabra clave era ‘ilegal’: todo aquel que se dedicaba a una actividad ilegal debía considerarse peligroso.

La adrenalina comenzaba a evaporarse poco a poco en su organismo, y a medida que lo hacía, regresaba el dolor de las heridas. Ella no tenía ningún problema con el dolor, pero la debilidad física que venía con él no le gustaba.

No le gustaba sentirse débil.

El compañero de Darkblood recibió una muy merecida reprimenda por parte de su compañero, pues de no haber estado atentos, muy posiblemente alguno de los dos habría recibido el hechizo aturdidor. Si bien no era mortal, sería el colmo para ella caer inconsciente por el hechizo de un compañero. La guinda en el pastel de una noche malísima.

Por lo demás, no les quedaba mucho que hacer en aquella fábrica ruinosa. El lugar estaba despejado, y estaba claro que Crooked Man ya habría huido. Fayette no albergaba esperanza alguna de dar con él en aquel lugar. Tampoco con su escurridiza compañera.

Darkblood, por su parte, parecía listo para marcharse, y por primera vez en toda la noche, la elogió de una manera que le pareció sincera. Aquello la cogió un poco por sorpresa y no pudo evitar mostrar un leve asomo de asombro en su rostro, al tiempo que tomaba la tarjeta que había aparecido mágicamente entre los dedos del mortífago.

—Se lo agradezco, señor Darkblood.—Le respondió con su habitual educación y ese tono de voz suave suyo, salpicado de un ligero acento francés.

El mortífago siguió entonces su camino, abandonando aquel pasillo desierto, mientras Fayette contemplaba la tarjeta que le había dado. Se la guardó en el bolsillo de su chaqueta, y entonces alzó la mirada.

Se encontró con que el otro mortífago la estaba mirando. Sus ojos parecían a punto de devorarla, y ella recordó cómo la había mirado la primera vez que se habían encontrado, antes de la batalla contra la morena.

—¿Me acompañas a San Mungo para que me traten estas heridas? S'il vous plait.Le sugirió, dejando entrever que después de aquello, quizás, habría una satisfacción a sus deseos iniciales.

Tal vez se arrepintiera, una vez descubriera la visión que Fayette tenía del sexo.

Lunes 25 de marzo, 2019 || The White Wyvern, Callejón Knockturn || 22:27 horas || Atuendo

La pelirroja no encajaba bien un fracaso. Ese era un dato que sus escasos allegados conocían de sobra: antes preferiría terminar en un ataúd que reconocer una derrota.

Por ese motivo, el asunto de Crooked Man seguía presente en su mente, en sus divagaciones nocturnas, cuando ya había transcurrido una semana desde aquel suceso. En especial, no podía quitarse de la cabeza a aquella morena desconocida, que casi literalmente había barrido el suelo con ella.

Aquella frustración seguía profundamente anidada en ella la tarde del veinticinco de marzo, impidiendo que se concentrara en la botánica, labor que por norma general solía relajarla.

No podía quitárselo de la cabeza: sí, la misión había sido un éxito a medias, y no, nadie la culpaba de lo sucedido. Los mortífagos podían ser muy retorcidos para ciertas cosas, pero si tenían una virtud—o defecto, según cómo se mirase—, ésta era que no esperaban gran cosa de los aspirantes. En su mayoría, los consideraban jóvenes inútiles sin ningún tipo de talento destacable, por lo que tampoco esperaban demasiado de ellos.

Y ya se sabe: si nadie espera nada de ti, es muy complicado que le decepciones.

Si acaso, la pelirroja se había llevado algún elogio por ser la única superviviente de su grupo, pero poco más. Los elogios eran un consuelo pobre para sus frustraciones.

Trató de concentrarse en los cultivos de raíz de mandrágora que tenía ante ella, en pequeños tiestos sobre su escritorio. Habían progresado tal y cómo esperaba, y lo lógico sería que estuviera exultante de alegría… pero no. Lo único en lo que pensaba era en el rostro de aquella morena. No podía quitárselo de la cabeza.

Como tampoco podía quitarse de la cabeza los quejidos del acompañante que tenía desde la noche anterior, claro.

—Te aseguro que estoy intentando ser paciente contigo.—Dijo con suavidad mientras se levantaba de la silla, girándose para encarar la cama.—Pero me lo estás poniendo muy difícil, mon cheri.

Sobre la cama, atado de pies y manos con fuertes correas de cuero, había un hombre ensangrentado. Se trataba de un fugitivo que había conocido la noche anterior, sumido en alcohol y lujuria, y al cual había tendido una emboscada con promesas de sexo.

Y sexo había habido, desde luego: Fayette todavía estaba desnuda tras la última ocasión, vistiendo únicamente la camisa de su compañero de cama.

Pero también había habido tortura. Mucha. Fayette se había tomado su tiempo en demostrar a su presa quién era ella, en apagar poco a poco sus esperanzas de sobrevivir. Había convertido las últimas horas en una mezcla confusa de dolor y placer, que con toda seguridad había dañado de alguna manera la mente del fugitivo.

No había decidido todavía cuándo ni cómo acabar con su vida. Quizás dejase que lo matasen sus heridas, o quizás decidiese sanárselas para dejar que lo mataran lentamente la deshidratación o la inanición. No lo tenía claro.

Lo único que tenía claro era que su víctima moriría, tarde o temprano.

—Intento concentrarme.—Le dijo, al tiempo que se subía encima de él, poniendo una pierna a cada lado de su torso ensangrentado. Enseguida empezó a deslizar la punta de la varita sobre el lastimado pecho del hombre. Se había deleitado con los latigazos. La respiración del hombre se agitó, pero no de anticipación, sino de miedo: el deseo lujurioso se había desvanecido por completo.Ne criez pas, s'il vous plaît.Añadió en francés. Se inclinó sobre él, pegando su pecho al torso ensangrentado del hombre.

Sus rostros quedaron a la distancia de un beso, pero los besos se habían acabado hacía tiempo. El hombre, amordazado, cerró los ojos y comenzó a respirar con fuerza por la nariz, temblando bajo ella. La aspirante a mortífaga deslizaba suavemente la punta de su varita por la piel del cuello del hombre.

Tal y cómo iban las cosas, aquello habría dado lugar, con toda seguridad, a un nuevo asalto. Sin embargo, Fayette Holmes fue interrumpida por un suave repiqueteo en el cristal de la ventana de su cuarto.

Intrigada, acudió enseguida a abrirla—cubriendo parcialmente su desnudez con la amplia camisa de su víctima—y su lechuza, Ulama, entró en la habitación para posarse en su percha. Llevaba una carta en el pico, que la pelirroja tomó y abrió enseguida.

La leyó totalmente ajena a la presencia del hombre débil y gimoteante de su cama. Y, contra todo pronóstico, una sonrisa curvó sus labios.

—¿Qué te parece, Ulama? El señor Darkblood ha respondido por fin a mi misiva.—Alzó la mirada y buscó la de su lechuza, tan inexpresiva como siempre.—Parece ser que hay nueva información acerca de Crooked Man.

✴️✴️✴️

El señor Darkblood había citado a Fayette en The White Wyvern, un pub situado en el mismísimo Callejón Knockturn, y la pelirroja no había dudado en asistir.

Tras premiar a su lechuza con un jugoso ratón vivo, hundir un cuchillo en el pecho de su prisionero—más valía prevenir que lamentar—, la pelirroja pasó un buen rato en el cuarto de baño. Quería librarse de toda mancha de sangre y de todo olor desagradable antes de acudir a la cita con el mortífago.

Había sido ella quien se había puesto en contacto primero, ya al día siguiente a la misión. Le había manifestado su interés por participar en dicha misión, y no hasta entonces no había recibido respuesta. Por lo que decía en su carta, Darkblood había estado recopilando toda la información que podía acerca del tal Crooked Man.

Si bien podían dar perfectamente con un callejón sin salida, Fayette estaba entusiasmada: por fin tenía ocasión de compensar el fracaso de su misión anterior.

Poco antes de la hora acordada, se apareció en el Callejón Knockturn con el aspecto de muñeca de porcelana habitual en ella. Al verla, nadie podría imaginar que un cadáver atado, amordazado y con signos de tortura se pudría sobre su cama, con una daga hundida en el pecho.

Tendría que deshacerse de él más tarde, se recordó.

Ascendió los peldaños de piedra que conducían a la entrada de The White Wyvern, una leve sonrisa en su rostro, y entró en el local. Cuando la puerta se cerró a sus espaldas, buscó a Christopher Darkblood con la mirada. Se imaginaba que ya habría llegado...
Fayette Holmes
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KaxJp4G
RP : 10
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 21
Ocupación : Profesora en prácticas
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.292
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No, gracias
RP Adicional : 000
Mensajes : 59
Puntos : 35
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6621-fayette-holmes-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6630-fayette-s-timeline-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/
Fayette HolmesProfesor en prácticas

Christopher M. Darkblood el Mar Mar 19, 2019 7:36 pm

Atuendo

Un humeante café reposaba sobre mi escritorio mientras examinaba los informes sobre “Crooked Man”, el objetivo codiciado por mi departamento y la orden mortifaga, por las molestias que estaba causando al Ministerio, con sus malditos trasladores. Un hombre al que fui en su caza una vez, acompañado de una joven aspirante de rojizos cabellos. Una fémina que me demostró en poco tiempo que poseía talento para el puesto que estaba ambicionando. Su destreza en el combate, ante una adversaria tan formidable como aquella morena que nos asaltó en los pasillos de esa antigua fábrica era digna de ser apreciada. Acostumbrado a ver mediocridad e inoperante sadismo en la mayoría de candidatos a mortifago, contemplar una pericia de ese calibre era un soplo de aire fresco para mí. Por ello decidí proporcionarle una tarjeta de contacto, en una forma de otorgarle una vía de comunicación con mi persona, por si descubría algo sobre nuestro objetivo, y de paso meditar la sutil oferta que le había propuesto aquella noche. Una habilidad así no se me podía escapar, y menos con la demanda que poseía mi departamento de gente que fuera capaz de eliminar a aquellos incordios que osaran perturbar la estabilidad del gobierno de mi fiel amiga Abigail.

Por tales razones, convoqué a Fayette al pub más famoso de todo el callejón Knockturn, a través de una escueta carta. En mis investigaciones, había logrado captar un claro rastro por parte de aquel hombre, que podía llevarnos hasta su nuevo centro de operaciones. Indicios que daban a entender que deseaba ser encontrado, por la evidente falta de cuidado al cubrir sus movimientos. Parecía que disfrutaba con la cacería que se había elaborado entorno a él, de una forma enfermiza y retorcida. Un gozo que yo mismo me encargaría de apagar con la fuerza de mis torturas mentales. Convertiría a aquel ser en un bebé babeante, incapaz de distinguir la realidad de la ficción. Solo así comprendería la sucia posición en la que se hallaba al prestarse a ayudar a los fugitivos, que cada vez ganaban más fuerza para oponerse a nuestro reinado de terror y autoridad. Insectos que eran incapaces de entender su lugar en el mundo mágico que estábamos construyendo para el futuro, libres de sucios muggles e hijos bastardos de estos. Aunque tal ineptitud en sus mentes me importaba más bien poco, pronto los aplastaría con el peso de la ley mágica, y dejarían de molestar para siempre, al ser enterrados en sus tumbas de manera anticipada. Bebí un largo sorbo de café hasta vaciar la taza, y procedí a vestirme para la ocasión, apartando a un rincón de mi mente tales cavilaciones.

Una vez con la vestimenta adecuada, salí de mi apartamento y utilicé un sencillo traslador, para alcanzar el callejón Knocturn de una forma rápida y sencilla. Una vez inmerso en el traqueteo de mencionada callejuela, comencé a moverme entre el escaso gentío que merodeaba por allí, en busca de satisfacer sus oscuros intereses. De hecho, tuve que sortear a una destartalada bruja con anciano aspecto que me vendía pociones y ungüentos de baja calidad. Una pequeña distracción que me irritó ligeramente, y que, tras sacar mi varita de una forma un poco amenazante, concluyó tan rápido como empezó. Tras un ligero paseo, logré llegar al afamado pub, que desde fuera parecía bastante concurrido, algo extraño teniendo en cuenta el periodo del día que se mostraba en el reloj en ese momento. Encogí los hombros y crucé el umbral de su desvencijada puerta, captando los habituales olores a alcohol y droga mágica que reinaban en aquel antro de mala muerte. Ignorando tales percepciones olfativas, me aproximé a la descuidada barra que se ubicaba a un rincón del recinto, la cual estaba regida por un camarero con un rostro que no me inspiraba confianza precisamente. Llamé su atención con un veloz chasquido de dedos, y le pedí una copa de fuerte whisky de fuego, mi bebida favorita por antonomasia. Este solamente realizó un sonoro gruñido y se dispuso a servir la bebida, en un vaso que no brillaba por su pulcritud ni belleza. Sin embargo, aun así, acepté aquella consumición y le arrojé al mal encarado mesero un par de dorados galeones, para que no me molestara en un rato.

Mientras aguardaba a la pelirroja, me dediqué a contemplar la clase de clientela que regentaba ese local. Timadores, prostitutas, magos oscuros, toda la calaña del mundo mágico se juntaba allí para tratar de conseguir un jugoso negocio. E incluso detecté que un numeroso grupo de ellos me miraba de forma descarada con ojos inyectados en sangre, como si buscaran pelea. Una provocación que desdeñe con facilidad gracias a un sórdido gesto con mi dedo corazón, y un vistazo cargado de pura locura, que provocó que aquellos desechos se aterrorizaran por completo. Me reí ligeramente y me auto-recompensé con un buen trago de mi ardiente whisky, que hizo arder mis entrañas nada más beberlo. Tras un par de minutos, la puerta del local volvió a abrirse, revelando a la muchacha de ígneos cabellos que estaba esperando. La cual portaba un discreto atuendo que trataba de pasar desapercibido delante de una jauría de depravados como aquellos.

Sin embargo, aquella inadvertencia no funcionó correctamente y algún que otro grupito de maleantes fijaron sus ojos en ella, lamiendo sus labios ante su atractivo sexual. Rodé con los ojos y realicé un gesto con los dedos en su dirección, para que se sentase a mi lado. Una forma eficaz de disuadir a aquellos pervertidos con intenciones de violarla encima de la mismísima barra. Una vez se sentó en el descolchado taburete, fijé mi atención en ella, con una leve sonrisa. – Me alegro que hayas venido. Espero que podamos trazar una estrategia adecuada para encargarnos del asunto que tenemos entre manos. – le dije a forma de saludo, mientras jugueteaba con mi vaso entre los dedos, sin dejar de mirarla en ningún momento, examinándola para comprobar si le afectaba haber sido el centro de atención del local por un momento. – Te lo dejaré claro desde el principio. Si me retrasas, no eres capaz de seguirme el ritmo o entorpeces la cacería, te abandonaré a tu suerte. Solo trabajo con gente competente y aún estoy decidiendo si tu perteneces a ese grupo o solo eres una aspirante que tuvo un poco de suerte aquella noche. Así que te recomiendo que no te relajes y muestres lo mejor de ti, si realmente deseas que te ayude. – le advertí justo antes de terminarme mi copa de whisky y reclamar una segunda, mientras aguardaba expectante su respuesta. Si poseía las cualidades que había discernido en aquella fábrica, dudaba bastante que se echara atrás por mis amenazas. O al menos eso esperaba.



Christopher M. Darkblood
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KqlPlQ0
RP : 10
PB : David Giuntoli
Edad del pj : 34
Ocupación : Empleado Ministerio
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.500
Lealtad : Mortifagos
Patronus : No necesito de eso.
RP Adicional : 000
Mensajes : 29
Puntos : 17
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6633-christopher-m-darkblood-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t6643-christopher-s-relationships http://www.expectopatronum-rpg.com/t6644-my-life-of-blood-and-screams-christopher-m-darkblood#96539 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6646-correo-de-christopher-m-darkblood
Christopher M. DarkbloodTrabajador Ministerio

Fayette Holmes el Vie Mar 22, 2019 1:07 am

A ojos de la sucia clientela de The White Wyvern, alguien como Fayette parecía fuera de lugar en el pub: con un aspecto tan aparentemente delicado, con su piel blanca como la porcelana, su elegante ropa recatada y un rostro que parecía la viva imagen de la inocencia, la muchacha podría parecer una presa fácil para cualquiera de los presentes.

Se apostaría cien galeones a que ninguno de ellos podía siquiera imaginar lo que se ocultaba bajo la superficie: ese caos, esa mente moldeada a base de traumas y sufrimiento, que en cierto modo había aprendido a dominar y apreciar. ¿Qué cara se le quedaría a cualquiera de esos borrachos babosos que la miraban en caso de descubrir toda esa suciedad que guardaba en su interior?

Quizás ya no babearían tanto, pensó con acierto, ignorando por completo sus miradas y buscando al mortífago con que se había citado.

Localizó a Darkblood sentado en un taburete ante la barra, haciéndole gestos para que se acercase, y ella así lo hizo. Sentía las miradas de los borrachos—y alguna que otra borracha—fijas sobre ella, pero las ignoró: aquella no era noche de juegos y placer, y aunque lo fuese, tenía un criterio en que zafios como aquellos no entraban.

Tomó asiento junto al hombre que, quizás, se convertiría en su padrino dentro de las filas del Señor Tenebroso. No es que tuviera dudas acerca de sus capacidades, ni mucho menos; simplemente, la sombra de Fantine Renard, su antigua mentora—y a quien Fayette tenía idealizada hasta considerarla una especie de leyenda—, era muy alargada. A veces creía que jamás encontraría un sustituto digno de su fallecida amiga.

—Buenas noches, señor Darkblood.—Lo saludó, prestando entonces atención a sus palabras.

El mortífago fue directo al grano: primero, mencionó el tema que les ocupaba realmente, Crooked Man, para después dejarle a Fayette unos cuantos puntos claros, siempre y cuando la pelirroja pretendiera convertirse en su aprendiz.

Le escuchó en silencio, sin interrumpirle, y sin alterar la expresión de su rostro. No se sentía ofendida: a fin de cuentas, no era el primero—ni sería el último, con toda seguridad—en dudar de sus capacidades. Estaba acostumbrada a que la juzgasen de manera incorrecta debido a su juventud y a su aspecto. Y sí, muy posiblemente le faltaba experiencia, pero tenía muchísimo que ofrecer a las filas del Señor Tenebroso.

Por mucho que la causa no fuese más que una excusa para ella, claro.

El camarero se acercó a ella justo cuando pretendía dar una respuesta al mortífago, y la interrumpió preguntándole qué quería tomar. Le miró con frialdad y pidió una sencilla cerveza de mantequilla. Ella no consumía alcohol; de hecho, lo aborrecía.

—Como iba a decirle antes de esta interrupción tan inoportuna, y espero que no crea que peco en exceso de vanidad, no soy ninguna novata.—Su tono de voz era neutro y suave, y para nada sonaba como si estuviera a la defensiva. No lo estaba, ni mucho menos.—He participado en un número considerable de misiones, tanto en compañía de mi madrina, la señorita Renard, y tras su fallecimiento, en compañía de otros aspirantes y sus padrinos. Y en todas ellas lo he dado todo de mí.

Lo cual no era decir poco, precisamente: Fayette Holmes era cuidadosa, sí, pero no temía hacer frente a enemigos que aparentemente la superaban en destreza y experiencia. Y en más de una ocasión, no le daba miedo reconocer que había valorado la posibilidad, cuando todo parecía perdido, de inmolarse en medio del fuego, si con ello podía llevarse por delante a los enemigos de la causa.

Fayette era de las que morían matando.

—Le pido por favor que no me juzgue en base al fracaso de la última misión en que usted y yo nos vimos envueltos.—Añadió, totalmente dispuesta a enmendar su error.

Y si en el proceso podía hacer que la fugitiva morena que la había humillado probara el sabor de las llamas, tanto mejor. No solía ser vengativa… a no ser que la humillaran de una manera tan evidente.
Fayette Holmes
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KaxJp4G
RP : 10
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 21
Ocupación : Profesora en prácticas
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.292
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No, gracias
RP Adicional : 000
Mensajes : 59
Puntos : 35
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6621-fayette-holmes-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6630-fayette-s-timeline-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/
Fayette HolmesProfesor en prácticas

Christopher M. Darkblood el Lun Mar 25, 2019 12:10 am

Asentí de manera ausente en varias ocasiones al escuchar las palabras de la pelirroja, retazos de voz que trataban de inspirarme confianza en sus capacidades, e incluso haciendo alusión a un apellido de origen francés que se suponía que debía causarme algún tipo de interés. Cierto era que lograba ubicar aquel patronímico en alguna de mis memorias pasadas, las que estaban relacionadas con las múltiples reuniones de mortifagos a las que había acudido a lo largo de los años. Sin embargo, no logré otorgarle una cara visible a esa señora en ningún momento, quizás simplemente jamás coincidimos en una misma habitación, a pesar de pertenecer al mismo bando. Así que, ante tal circunstancia, el nombrar aquella denominación no lograría el efecto deseado por la joven en mí. Y más si aquella mujer había acabado muerta en las condiciones que fuesen, eso demostraba que a lo mejor sus habilidades no eran tan excelentes, como el orgullo que se desprendía de los labios de la muchacha al pronunciar ese apelativo. Una referencia que no estaba en el mundo de los vivos solamente me servía para llenarme los oídos de basura innecesaria. Tomé un trago de la segunda copa de whisky que me acababa de servir el camarero y suspiré con suma fuerza, armándome de paciencia para tratar con aquella cachorra inexperimentada.

- Una alusión a su maestra muerta no le garantizará puntos ante mí, y menos con el señor Tenebroso. Él quiere soldados capacitados para su causa, no cadáveres. Ah, lo siento, espero no haber ofendido la memoria de su mentora con este breve comentario. – contesté dibujando una media sonrisa en mi rostro, cargada de absoluta falsedad, no me preocupaban en lo más mínimo los sentimientos de aquella joven, solamente sus habilidades. –Pedirme que no la juzgue por errores del pasado da síntomas de una inseguridad que no debería estar ahí. Simplemente aprenda de ellos y aumente su efectividad en los encargos que le encomienden. Solamente así lograra borrar tales manchas de fracaso. – añadí negando levemente con la cabeza, sin lugar a dudas, era una joya con bastantes aspectos a pulir si realmente ambicionaba convertirla en algo útil para mi Señor. Lecciones que debería aprender a marchas forzadas para poder así siquiera optar a un puesto entre las filas del señor Tenebroso. La parte buena de todo aquello es que no debía poseer más de 25 años de edad, lo que le otorgaba una enérgica juventud que la ayudaría considerablemente a conseguir esos objetivos. Podría convertirse en una gran ayuda en un futuro no muy lejano, sobre todo en el tema de la capacidad física, ya que, a mis 34 años, mi cuerpo comenzaba a no responder como debería. 10 años repletos de sangre, torturas y servidumbre degastaban mucho a uno sin que este se diera cuenta. En menos de lo que canta un gallo mis músculos dejarían de moverse a la velocidad habitual y tal circunstancia podía acarrearme la muerte. Una coyuntura que con esa muchacha de ígneos cabellos habría de poder subsanar con el entrenamiento suficiente.

- Se lo diré directamente, señorita Holmes. Aquella noche vi en usted ciertas aptitudes que me impresionaron lo suficiente como para el considerar la idea de echarle una mano. Sin duda su ex – maestra realizó un gran trabajo con usted para convertirla en una hechicera competente. No obstante ¿Usted piensa que, en su nivel actual, merece la marca? Responda sinceramente por favor. – la interpelé a la vez que apartaba con la mano de forma un poco brusca a un hediondo borracho que había osado a sentarse en el taburete contiguo al mío. Una sola mirada de malas pulgas apaciguó la escasa valentía que había emergido en aquel gusano ebrio y se retiró al otro extremo de la barra, mandando un mensaje claro al resto de la clientela. Saqué un pañuelo blanco de uno de los bolsillos de mi chaqueta y me limpié las yemas de mis dedos, al percibir la mugre que se había adherido en estas al tocar a ese insecto babeante. No era precisamente de mi agrado la suciedad, en cualquier parte de mi cuerpo o vestimenta, la detestaba a niveles casi de trastorno psicológico. Menos, claro está, cuando me hallaba en pleno trabajo claro, al fin al cabo, la sangre y las vísceras formaban gran parte de mi vida.  – Le recomiendo que no haga la estupidez de mentirme, ya sea en esta pregunta o en posteriores. Porque acabaré sabiendo la verdad con el tiempo, y créame, no le conviene en lo absoluto disgustarme. – murmuré con aire distraído aquella sutil advertencia, mientras finalizaba la limpieza de mis falanges. Un aviso que era escalofriante por la ausencia de algún gesto reseñable en las facciones de mi rostro, que se había convertido en un neutro lienzo que ocultaba los posibles planes que estaba maquinando para ella, respecto a su futuro más inmediato, altamente relacionado con la tarea que nos habían encomendado para ese día.
Christopher M. Darkblood
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KqlPlQ0
RP : 10
PB : David Giuntoli
Edad del pj : 34
Ocupación : Empleado Ministerio
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.500
Lealtad : Mortifagos
Patronus : No necesito de eso.
RP Adicional : 000
Mensajes : 29
Puntos : 17
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6633-christopher-m-darkblood-id http://www.expectopatronum-rpg.com/t6643-christopher-s-relationships http://www.expectopatronum-rpg.com/t6644-my-life-of-blood-and-screams-christopher-m-darkblood#96539 http://www.expectopatronum-rpg.com/t6646-correo-de-christopher-m-darkblood
Christopher M. DarkbloodTrabajador Ministerio

Fayette Holmes el Lun Mar 25, 2019 2:40 pm

Había un aspecto de la personalidad de Fayette Holmes que, quizás debido a sus modales y la exquisita educación que había recibido, pocos o ninguno conocían, y ese aspecto era lo poco que le gustaba que le llevasen la contraria.

No había que interpretar aquello de manera incorrecta: la pelirroja conocía su lugar, sabía que no podía creerse más de lo que era. Pero no solía llevar bien el menosprecio de sus capacidades. Y ante sus ojos estaba sucediendo uno, que recibió con una mirada atenta y una expresión inexpresiva en el rostro.

Una mención a mi maestra muerta seguro que no me otorgará puntos frente a usted, pensó Fayette, respondiendo a la sonrisa de Darkblood con una similar, el cúlmen de la hipocresía manifestado en dos personas sentadas la una frente a la otra. Pero si ese es el mensaje que ha captado usted en mis palabras, creo que se equivoca conmigo.

Fantine Renard había sido para Fayette mucho más que una maestra: había sido una hermana mayor, todo lo que su madre jamás había sido para ella. Mucho más de lo que, sabía, jamás llegaría a ser el hombre que tenía delante. Y no sólo había sido importante en su vida, sino también dentro de las filas del Señor Tenebroso: había sido leal, eficiente, sacrificada, y había reclutado a más jóvenes para la causa de los que Fayette era capaz de recordar. Y en los últimos momentos de su vida, en lugar de huir de la batalla igual que sus compañeros, se había quedado a presentarla.

¿Haría eso aquel hombre de verse en una situación similar?

No se molestó en poner todos estos pensamientos en palabras, y simplemente le dejó hablar. Y no tenía poco que decir, precisamente.

Era cierto que no se sentía precisamente orgullosa de su último fracaso. Sabía que era un logro el haber sido la única superviviente de su grupo, y sabía que nadie se lo tenía realmente en cuenta pues, incluso en las filas de Lord Voldemort, era sabido que el fracaso siempre era una posibilidad. Y más para gente inexperta.

La forma de hablar de Darkblood le situaba en ese grupo de privilegiados que, por lo visto, jamás habían cometido error alguno. Un grupo que, por cierto, no existe: todo el mundo comete errores, aunque exista gente en el mundo incapaz de reconocerlo. Esa había sido una de las lecciones más valiosas que Fantine Renard le había enseñado.

Y como aquello parecía ser una de cal, y otra de arena, Darkblood también dijo algo bueno: Fayette tenía entrenamiento y potencial, y su antigua maestra había hecho un buen trabajo entrenándola.

Bueno, no está todo perdido: a lo mejor ahora entiende por qué he mencionado mi experiencia, pensó Fayette.

Sin embargo, pese a todo, no le hacía demasiada gracia que le hablasen como si estuvieran haciéndole un favor que, para empezar, ella ni siquiera había pedido. La oferta la había hecho él, y si esperaba que la pelirroja se pusiera a rogarle de rodillas… Bueno, podía esperar sentado.

—Si mereciera la marca tenebrosa, no estaríamos manteniendo esta conversación.—Le respondió, su tono de voz suave e inalterable, pero rotundo.

Fue una respuesta totalmente sincera, pero en absoluto estuvo motivada por la amenaza que había formulado el mortífago. A fin de cuentas, ¿qué pretendía hacerle que no se hubiese hecho ya ella misma? Si tuviera ocasión de echar un vistazo dentro de la cabeza de la pelirroja, muy posiblemente entendería que pocos límites le quedaban por sobrepasar.

Y si pretendía amenazarla de muerte… era bienvenido a intentarlo.

—Con el debido respeto, señor Darkblood, voy a serle sincera.—Fayette se giró con delicadeza en el taburete. El camarero había traído la bebida que había pedido en una jarra. La pelirroja tomó una servilleta, la cual dobló dos veces, y la colocó en la barra a modo de posavasos. Sobre ella, colocó su bebida.—Comprendo que es usted aquí el más experimentado de los dos, y el que ostenta la marca tenebrosa, con todo lo que ello conlleva.—Volvió entonces la mirada hacia él, y dijo las cosas claras.—Pero no me gusta ni me ha gustado nunca sentir que me hacen un favor. He pasado tiempo suficiente aspirando a ser lo que mi maestra fue como para saber que aquí no existen los favores. Siempre hay un motivo para cada acción.

Sí, estaba segura de que en algún lugar de ese podrido mundo mágico, podía existir algún mortífago con algún tipo de buena intención. Pero, hasta el momento, ella no lo había visto.

—La confianza es importante entre compañeros.—Añadió tras un par de segundos.—Igual que yo voy a cubrirle las espaldas cuando toque, espero una reciprocidad, si es que al final se formaliza este acuerdo entre nosotros.—Ella no lo tenía claro todavía.

Dicho aquello, Fayette guardó silencio y esperó su respuesta. Mientras lo hacía, se acercó a los labios la desgastada jarra de cristal y bebió un sorbo corto. Se limpió los labios a continuación con una servilleta, y volvió a dejar la jarra sobre la barra.

No estaba nerviosa, en lo más mínimo: si algo de lo que había dicho había ofendido el ego del mortífago, y decidía marcharse, ella tendría claro que no iba a ser un maestro digno. ¿Y qué habría de malo en ello? A fin de cuentas, su situación no iba a empeorar ni a mejorar: simplemente se quedaría igual que estaba.


Última edición por Fayette Holmes el Lun Abr 01, 2019 2:26 am, editado 1 vez
Fayette Holmes
Imagen Personalizada : A crooked mile [Christopher et Fayette] KaxJp4G
RP : 10
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 21
Ocupación : Profesora en prácticas
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 2.292
Lealtad : Lord Voldemort
Patronus : No, gracias
RP Adicional : 000
Mensajes : 59
Puntos : 35
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t6621-fayette-holmes-id http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/t6630-fayette-s-timeline-cronologia http://www.expectopatronum-rpg.com/
Fayette HolmesProfesor en prácticas

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.