Situación Actual
14º-20º
18 mayo -> luna nueva
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
EVANS MITCHELL pj destacado
LAITH GUATHIER & SAM LEHMANN Mejor dúo
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline

How we deal with the enemy within {Laith&Gwen}

Gwendoline Edevane el Miér Abr 24, 2019 2:26 am

How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} UHvqhI1
Sábado 30 de marzo, 2019 || Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas || 11:00 horas

El día treinta de marzo dio comienzo una de las semanas más largas en la vida de Gwendoline Edevane: la semana que pasó ingresada en el hospital San Mungo, tras el secuestro y agresión por parte de Zed Crowley y su socio.

La morena odiaba los hospitales, dato curioso a tener en cuenta, dadas sus aspiraciones profesionales actuales. Sin embargo, su odio se focalizaba principalmente en la parte en la que le tocaba ser paciente, o familiar de un paciente. Aquellos roles solían estar relacionados con malas vivencias, y si bien en su vida no había experimentado muchas así, parecía llevar en los genes el odio a aquel rol.

Aquella mañana, hundida en una cama que no era tan cómoda como la suya propia, y vestida con un camisón de enferma que no le gustaba lo más mínimo, Gwendoline pensaba en esta y otras cuestiones trascendentales de la vida, aunque las abordaba con una apatía muy poco propia en ella.

Quizás se debiese a las pociones analgésicas que le habían dado.

En aquellos momentos, se sentía totalmente incapaz de apartar la mirada de su brazo derecho. Lucía una férula que abarcaba desde la mano hasta más o menos el codo, y desde luego que estaba bien inmovilizado: aunque lo intentase, no podía mover ni un solo músculo de su mano, quizás debido a algún tipo de hechizo que le quitarían en cuanto sus huesos hubiesen crecido lo suficiente.

No pudo evitar que la asaltase un recuerdo de la noche anterior: el momento en que Zed Crowley le había partido sin misericordia alguna, y tomándose su tiempo para hacer un buen trabajo, todos y cada uno de los huesos de la mano derecha. Un ‘pequeño correctivo’, una ‘advertencia amistosa’. Sintió escalofríos, y se obligó a apartar la mirada.

Se quedó mirando el geranio rojo de la mesita de noche, una imagen mucho más tranquilizadora que la de su brazo lesionado. Sintió entonces que se adormecía un poco, cosa que le había sucedido en un par de ocasiones a lo largo de la mañana, y que atribuía claramente al tratamiento para el dolor.

¿Cuánto tiempo pasó en la más completa inopia, a medio camino entre sueño y consciencia? Quizás un par de minutos, quizás media hora. El caso es que una voz la sacó de su estado de ensoñación, haciéndola dar un respingo.

—¿...Edevane? ¿Me escucha, señorita Edevane?—Era una voz femenina, la misma de la mujer que, esa misma mañana, le había explicado su situación.

Volvió la cabeza en su dirección—al lado opuesto de la cama en que se encontraba la mesita de noche—y vio ahí, de pie, a esa misma sanadora que le recordaba a Meera Reed de Juego de Tronos. Un fugaz pensamiento, nada relacionado con la situación, la hizo preguntarse si vería a la susodicha Meera en la temporada final de la serie; acto seguido, volvió a centrarse. Otra cosa que odiaba de aquella situación: las pociones analgésicas hacían que su mente fuese y viniese de un pensamiento a otro sin control alguno.

—¿Qué?—Preguntó de la misma manera que preguntaría un sordo… aunque sin levantar la voz. De hecho, su voz sonaba muy suave y algo ronca, como si acabara de despertarse.

La sanadora se hizo a un lado el flequillo rizo con un gesto de la mano, aunque este terminó volviendo a caer por delante de su ojo. Sus labios se curvaron en una sonrisa amable.

—Le preguntaba si se encuentra bien. Es que tiene una visita.—La informó la mujer, y Gwendoline frunció el ceño. ¿Visita? ¿Qué clase de visita podía tener?

—¿Qué visita?—Preguntó sin más. Enseguida pidió en silencio que dicha visita no fuese su padre.

—Un amigo y compañero, o eso me ha dicho. Es Laith Gauthier.—La sonrisa de la mujer se ensanchó un poco, pareciendo cada vez un poco más sincera.—¿Le digo que pase? Creo que quiere saber si está usted bien.

A Gwendoline le costó un poco hilarlo todo, pero enseguida se imaginó que Laith vendría de parte de Sam, quien no podía estar presente por obvias razones. Y pese a que no le apetecía demasiado ver a nadie… finalmente asintió con la cabeza. La consolaba el hecho de que Laith y ella no tenían tanta confianza, así que posiblemente aquello sería mucho menos desagradable que si la visita fuese de Caroline, su padre o su abuela.

Así pues, la sanadora fue a llamar a Laith, mientras Gwendoline la seguía con la mirada.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.736
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Ninguno
RP Adicional : ---
Mensajes : 1112
Puntos : 676
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Laith Gauthier el Vie Abr 26, 2019 10:41 pm

Su turno había comenzado un viernes, y ya era sábado, entrada la madrugada. Se apretó el puente de la nariz, agotado y tratando de relajarse un poco mientras pensaba en qué otras cosas tenía pendientes de hacer. Había sentido su teléfono vibrar en el bolsillo de su pantalón insistentemente, pero no había tenido tiempo de verificar qué era lo que estaba sucediendo. Por ello es que se dirigió a una habitación a solas para ver qué sucedía.

Tenía numerosos mensajes, de diferentes niveles de importancia. Le llamó la atención que tenía tres llamadas perdidas de Samantha. Miró la hora, bastante tarde, ¿qué estaba sucediendo? No tardó en devolverle la llamada, esperando escuchar cuál era el motivo para tanto deseo de hablar con él.

Tranquila, bonita —intentó frenar sus palabras, aceleradas y confusas. — Cariño, despacio, no te estoy entendiendo nada —le hablaba con su tono más dulce, entendiendo de inmediato que algo malo había pasado, y cazando algunas palabras. Al parecer, el problema era que Gwendoline había ido a parar a San Mungo.

Finalmente, la rubia empezó a hablarle en inglés y no en preocupación absoluta y él tuvo la oportunidad de entender todo lo que estaba pasando. No la había visto en sus últimas horas en urgencias, aunque lo estaba cubriendo esa noche, así que era cuestión de preguntar y ver dónde y quién la estaba atendiendo. No era la gran cosa obtener información, pero sí pasarla a su amiga, dado que estaba en horario de trabajo y era bien sabido lo mucho que Laith detestaba distraerse con su móvil mientras trabajaba.

Le prometió información pronto, aunque cuando la tuvo Samantha no contestaba. Asumió que se había quedado dormida y no que estaba haciendo algún tipo de locura, así que la dejó estar, escribiéndole un mensaje donde describía lo que había descubierto. Entendía su preocupación, imposibilitada de siquiera ir a verla.

Él, que era un buen amigo, estuvo a lo largo de la mañana dándole información que iba descubierto, todavía sin tiempo de ir personalmente a verificar los datos, por más que le frustrara tener que pausar a tomar su teléfono cada tanto. Se esmeraba en ser amable, porque la preocupación era real y la comprendía, pero su adicción al trabajo hablaba alto.

Cerca del mediodía, a su horario de comida, decidió finalmente ir a verla. Con suerte, podría enviarle un audio a Samantha o algo y le convencería de que todo iba a estar bien, para que su preocupación disminuyera y le dejase trabajar hasta que tuviese tiempo de realmente ponerla al día.

Esperó la confirmación para saber si Gwendoline quería compañía en una habitación de empleados, tomando una llamada. Tenía una sonrisa preocupada, pero sumamente cariñosa.

Iré a verte esta noche, ¿te parece bien? Les llevaré pizza a ti y a tus amiguitos, ¿cuál es tu favorita? —le preguntaba a la persona tras el teléfono. Una personita que había estado tratando durante meses y que, gracias a Samantha, hoy estaba a salvo, pero arrastraba un trauma que era difícil de borrarle.

Laith se había puesto como misión apadrinarla y conseguirle el mejor hogar adoptivo del mundo, incapaz él mismo de proponerse como hogar de acogida por su loco horario. De haber podido, con toda seguridad se habría postulado, pero su situación era complicada y la de la niña también. Pero la visitaba con frecuencia, y hablaba con ella.

Laith —le dijo la sanadora cuando le encontró, abriendo la puerta. El aludido levantó un dedo con una mirada, en un silencioso “estoy ocupado”. Lejos de ofenderse, sonrió. — Ella aceptó visitas, la señorita Edevane —le informó.

El sanador sonrió. — Tengo que colgar, ¿sí? Nos vemos esta noche —se despidió de Kelsey, pero su sonrisa se borró con un suspiro mirando la pantalla de su móvil. — Gracias, voy de inmediato —renovó su buen ánimo de repente, poniéndose de pie y sonriéndole a su compañera.

Ella entendía que Laith no siempre estaba bien, y hacía su mejor esfuerzo por estarlo. Era una amiga cercana y estaba al tanto de la situación de Kelsey y su amigo, sin mencionar que su turno no había acabado y, conociéndolo, no había pegado el ojo en todas esas horas.

Sin embargo, el caballero salió de esa habitación para ir a la habitación de Gwendoline Edevane, sin mostrar ni un poco el cansancio que llevaba encima, y tocó rítmicamente la puerta antes de entrar. La vio en la cama, débil y lastimada, su parte humana y empática sintió algo de pena al verla, sin caer en la lástima.

Hola Gwendoline, ¿cómo estás? —le habló con familiaridad; se conocían de alguna misión anteriormente en la que le había ayudado, por no mencionar que había hecho muy buenas migas con quien ahora era su pareja. — Tú sabes quién me está volviendo loco con mensajes, no me cree que estarás bien —le sonrió divertido, sin querer preocuparla, todo lo contrario.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 31.605
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1157
Puntos : 965
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Gwendoline Edevane el Miér Mayo 01, 2019 1:19 am

La mirada verde y aturdida de Gwendoline se quedó fija en la puerta por la que había desaparecido la sanadora, y allí permaneció hasta que sus ojos empezaron a cerrarse. Las pociones para el dolor eran fuertes, y el inoportuno secuestro y la consiguiente agresión de la noche anterior habían alterado sus patrones de sueño diarios.

Sin embargo, en el momento en que volvió a percibir movimiento, se obligó a sí misma a abrir los ojos, a alejar la somnolencia que la atenazaba. Enfocó la mirada y se encontró con Laith Gauthier, como era de esperarse por las palabras de la sanadora, caminando en dirección a su cama. El joven se detuvo junto a ella, y Gwendoline se sintió muy extraña en aquellos momentos.

Creyó que sería fácil tener a cualquier persona con la que tenía confianza delante… pero se equivocaba. De repente cayó en la cuenta de que hacía sus prácticas de medimagia en aquel mismo hospital mágico, y que no pocos la conocían ya. También cayó en la cuenta de lo amigos que se habían hecho Laith y Sam en los últimos meses. ¡Se acordó incluso de lo buenos amigos que eran Laith y Beatrice antes de que ésta se marchase sin avisar, dejándolos a todos tirados!

Ya no se sentía cómoda, y lo peor de todo era que una sensación extraña, una especie de angustia, le atenazaba el pecho. También se dio cuenta de que dicha angustia llevaba ahí desde que había visto por primera vez en persona el rostro de Zed Crowley, y que muy posiblemente no se iba a marchar fácilmente.

Eres experta en disimular, se recordó. Y quizás ‘disimular’ no fuese la palabra más apropiada para lo que ella hacía en su día a día. Más bien era como un camaleón, mimetizándose con el entorno que la rodeaba. No tienes que mostrar lo mal que estás en realidad.

—Buenos días, Laith.—Logró pronunciar casi bien aquellas tres palabras. Casi bien, pues las medicinas para el dolor provocaban en ella un efecto semejante al del alcohol.—Estoy bien… Bueno, todo lo bien que puedo estar sin huesos en una mano.

Como para dejar claro que se refería a su mano derecha, la alzó brevemente, mostrando la férula que la envolvía. Todavía le resultaba extraño tener los dedos mágicamente inmovilizados: era como tenerlos dormidos y congelados a la vez.

Al parecer, Sam se había estado comunicando insistentemente con él, y Gwendoline sintió un breve vuelco en el estómago. Enseguida intentó incorporarse para alcanzar la posición de sentada, pero un lacerante dolor en el vientre la obligó a tumbarse de nuevo. Ese y muchos otros dolores, consecuencia de lo que aquellos dos salvajes le habían hecho.

Suspiró, mirando a Laith con expresión dolorida.

—Por favor… dime que nadie la ha visto. Me han dicho que unos aurores quieren hablar conmigo. Espero que no sea por...—No terminó la frase, y habló con tono de voz bajo y susurrante.

¿Tenía miedo de que la descubriesen a ella encubriendo a una fugitiva? Pues sí. Pero mucho más miedo le daba la posibilidad de que llegasen a Sam por medio de ella. Si por su culpa, ella terminaba en el Área-M, jamás sería capaz de perdonarse a sí misma. A fin de cuentas, se había arriesgado mucho llevándola a San Mungo.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.736
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Ninguno
RP Adicional : ---
Mensajes : 1112
Puntos : 676
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Laith Gauthier el Vie Mayo 03, 2019 10:46 pm

La experiencia que Laith tenía entre paredes de hospital le ayudaban a permanecer sereno incluso cuando tenía a alguien que conocía en frente. No era agradable ver a un enfermo y mucho menos si le conocía personalmente, pero había que ser profesional ante todo. Conocía el estado actual de Gwendoline a través de la información recolectada, pero verla ahí, en la cama, dolorida y hasta con un brazo inmovilizado le removió algo en las entrañas que supo disimular bien.

Eso está bien, al menos te mantienes optimista —le sonrió con amabilidad, aproximándose a tomar el registro sobre su estadía en el hospital. — A simple vista no parece que pueda haber alguna complicación, estarás bien pronto —la tranquilizó, dando una rápida leída por encima, y tallándose uno de los ojos al terminar.

Laith era de esos topos orgullosos que necesitaba gafas, pero trataba de evitar su uso, motivo por el que a veces le dolía un poco el esfuerzo de tratar de enfocar en las cosas que leía a la rápida, si bien las utilizaba cuando tocaba una lectura extensa.

Notó con sorpresa que se trató de incorporar, aproximándose rápidamente y empujando con suavidad uno de sus hombros para mantenerla acostada. No era necesario que hiciera esos esfuerzos de más en un proceso de curación que prometía ser lento y doloroso, incluso con la magia de por medio.

Ella está bien —le aseguró, — ella está en casa, quizá dormida a estas horas después de preocuparse por ti toda la noche, e iré a verla cuando termine mi turno —le explicó rápidamente según lo que él suponía que había ocurrido cuando su amiga dejó de contestar los mensajes. — No he escuchado nada alarmante —porque el hospital era así, por naturaleza uno se enteraba de las cosas a través de rumores.

Había notado, sí, que había aurores rondando por ahí. A veces eran frecuentes, lo que sobra decir que incomodaba a Laith, como el buen suicida en potencia que era.

Si hubiera algo de lo que preocuparse, yo sería el primero en alarmarme, ¿de acuerdo? —le hizo saber sus intenciones, con un tono de voz serio. — Te lo haría saber, además —porque Samantha era una amiga cercana y lo último que quería es que cualquiera de sus amigos se metiera en problemas con la ley, en especial cuando la ley quería encerrarles por su condición sanguínea.

No sería la primera ni la última vez que Laith metía las manos al fuego porque no atraparan a una persona nacida de nomaj, o a alguien que les ayudaba. Él mismo era un traidor a la sangre en las sombras, porque sabía que lo verdaderamente importante no estaba en las venas de una persona. No muchos parecían entenderlo, sin embargo.

Preocúpate principalmente por mejorar en salud, ¿está bien? —pidió, tirando de una silla para acercarla a la camilla y poder sentarse a su lado. — Curarte va a ser un proceso tedioso, pero estarás como nueva en un tiempo, te volveremos a tener aquí pronto —le aseguró.

Y era gracioso, en verdad. Cuando Laith era quien se encargaba de sus practicantes, mostraba facetas de él que en el exterior rara vez podían verse. Por eso debía ser curiosa la comparación del Laith cotidiano al sanador Gauthier, hombre siempre en movimiento que no admitía error alguno, que se mostraba exigente y severo. Después, resultaba ser un caballero apacible y agradable.

Si hay algo con lo que pueda ayudar o pueda hacer para mejorar tu estadía, tú sólo tienes que hacérmelo saber, ¿vale? Yo sé que los médicos somos los peores pacientes —se sonrió travieso, porque no habían sido pocas las veces que, él en lugar de Gwendoline, había firmado altas voluntarias o directamente abandonado la habitación porque tenía mejores cosas que hacer que curarse.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 31.605
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1157
Puntos : 965
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Gwendoline Edevane el Lun Mayo 06, 2019 3:21 pm

¿Optimista?

Gwendoline se sentía del todo menos optimista, y más si se le ocurría ponerse a repasar los hechos de la noche anterior: un enemigo que creían muerto, una de las peores alimañas a las que habían tenido que hacer frente, había reaparecido en sus vidas en la forma de un vampiro, por si no fuera lo suficientemente peligroso de antemano, y por si fuera poco, parecía decidido a terminar algo que había empezado hacía casi año y medio.

Sí, era cierto: Zed Crowley, en teoría, había ardido hasta quedar reducido a cenizas en la sala de calderas del Hotel Gran Necrópolis, pero una parte de ella la llevaba a pensar que no podía ser, que no podía haberse acabado tan fácilmente. Hasta no ver un cadáver con sus propios ojos, no lo creería.

—Eso espero: no me gustan nada los hospitales.—Afirmación curiosa de una persona que aspiraba a dedicarse a una rama mágica relacionada con la medicina. Seguramente Laith entendía a qué se refería: no le gustaban nada como paciente.

Sin embargo, su mayor preocupación—y el motivo por el cual se había incorporado tan bruscamente—era el bienestar de Sam: su novia se había arriesgado demasiado llevándola a San Mungo, y perfectamente podrían haberla visto e incluso apresado. Debió saber que no por las palabras de Laith, pero sinceramente, su mente no estaba en su mejor momento, y pensar con claridad casi le parecía un lujo más que un hábito.

Así que mostró su preocupación de manera tan efusiva que Laith tuvo que tomar cartas en el asunto y devolverla a la posición de tumbada, con suavidad pero firmemente. También despejó todos sus temores.

—Vale...—Dijo, tratando de calmarse y dejó ir el aire que estaba reteniendo en un suspiro tembloroso.—Perdóname, es que estoy de los nervios. Lo que ha pasado esta noche es...—Y a falta de encontrar una palabra que describiese todo lo ocurrido, la morena simplemente dejó la frase colgando, mientras se perdía una vez más en aquellos delirantes recuerdos.

Por cómo se sentía, ya se imaginaba que su proceso de curación iba a ser lento, especialmente en lo referente a su mano. Sin embargo, al echarle un viztazo una vez más, no pudo hacerse la misma pregunta que se hizo después de que Zed le partiese todos y cada uno de los huesos: ¿volvería a ser la mano que había sido antes, con la misma destreza? Porque si había algo importante para un médico, además de su cerebro, ese algo eran sus manos.

—¿Crees que…?—Por algún motivo, se sentía totalmente idiota preguntando aquello. Era irracional y estúpido sentirse así, e intentó convencerse de que era normal preocuparse por algo así. No tuvo mucho éxito, pero aún así formuló la pregunta completa.—¿Crees que me quedará alguna secuela en la mano derecha? Porque… no me quedó un hueso sano.

Suponía que la poción crecehuesos tendría esa parte cubierta, pero… ¿y si no? La vida la había enseñado a cuestionarlo todo, y aquella no iba a ser una excepción.

Laith consiguió, pese a las circunstancias, sacarle a Gwendoline una leve sonrisa, que ya era bastante. Y es que tenía toda la razón: los médicos eran, con diferencia, los peores pacientes. Ella misma era el claro ejemplo, pues lo único que quería era levantarse de aquella camilla y arrastrarse hasta su casa, meterse bajo las mantas de su cama, y no salir hasta el 2030, por lo menos.

—Supongo entonces que queda descartado que me ayudes a salir de aquí, ¿no?—Le dijo ensanchando un poco más esa sonrisa.—Vas a tener que vigilarme bien, ¿sabes? Una vez me escapé de San Mungo...—Le dijo, alzando las cejas para dar énfasis a sus palabras, como pretendiendo sorprender a Laith con aquella hazaña.—Tuve ayuda, y nos pillaron antes de salir… pero el caso es que al final lo conseguí.—Tras aquel comentario, poco a poco fue desapareciendo la sonrisa de su rostro, y cuando volvió a hablar estaba más seria.—Gracias por cuidarme. Espero no ser el asco de paciente que sé que soy contigo. Todo sería mucho más fácil si no tuviera que estar aquí metida, sin hacer nada...

Eso era lo que peor llevaba. Porque sí, estar alejada de casa era un asco, ¿pero el no tener nada que hacer? ¿Ni siquiera su móvil, pues se lo había quedado el maldito Zed Crowley? En aquellos momentos, en lo personal, habría sido capaz de matar a alguien a cambio de un buen libro…

Y más al saber que le quedaba mucho tiempo por delante allí metida.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.736
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Ninguno
RP Adicional : ---
Mensajes : 1112
Puntos : 676
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Laith Gauthier el Jue Mayo 09, 2019 8:31 am

Uno entendía perfectamente no querer estar en la camilla de un hospital. Incluso, entendería perfectamente que no le gustase estar en el hospital visitando a algún ser querido. Eran cosas comprensibles dado lo que representaba un hospital: enfermedad y muerte. En contraposición, se podía decir también que significaba vida y curación, el yin y el yang de un edificio que veía tantos nacimientos como muertes. No era blanco ni negro, y todo dependía de la experiencia vivida.

Estar como paciente tenía implícita la impotencia. Estar ahí recostado, con la salud en las manos de otra persona, y sin poder hacer nada ni siquiera por uno mismo y mucho menos para la gente fuera. Por ello, atendió la preocupación de Gwendoline con calma y firmeza al mismo tiempo. La apaciguó haciéndole saber que, de haber algún problema, él no iba a quedarse como un mero espectador, en especial no si el peligro lo corría Samantha.

Está bien, tranquila —le dijo, sin querer escuchar que se excusaba. — Pero no tienes nada de qué preocuparte —o no al menos en ese momento. Sospechaba que no iba a ocurrir en el futuro tampoco, pero la posibilidad estaba. — Sólo descansa y preocúpate en sanar —pidió.

No estaba al tanto de todo lo que había ocurrido, pero sí de lo más importante y de todo lo que tenía que saber. Incluso aunque Samantha no le hubiese dicho nada, bastaba saber el estado de la mujer para entender que había estado metida dentro de un ataque. No iba a hacerla recordar aquel evento si podía evitarlo.

A decir verdad, no lo sorprendió la pregunta sobre su mano, y mucho menos pensó que fuera una pregunta tonta considerando lo que estaba puesto en esa mano: su futuro como doctora estaba en que fuera completamente funcional. Había procedimientos delicados que no podría hacer una persona sin la movilidad completa de sus extremidades.

Bueno, aquí estamos hablando de una serie de variables que tendría que tomar en cuenta para darte una respuesta clara —le hablaba como lo que era: una sanadora en entrenamiento. — Por lo general, sin embargo, el pronóstico es bueno si se trata al pie de la letra —le pidió su brazo estirando su mano, para visualizar lo que podía verse sin hacerle daño. — En cuanto la poción crecehuesos haga su trabajo, quizá requieras algo de terapia física debido al tipo de heridas que sufriste, y puede que en principio sientas un movimiento entumecido o no en su completa funcionalidad, pero con calma y trabajo se pronostica que eventualmente se recupere por completo —le dio su opinión médica basado en lo que había leído en el informe apenas momentos antes.

Un médico no daba falsas esperanzas, y por eso aclaró que todo dependía del desarrollo de la curación. Como bien podía quedar perfectamente bien, también podían quedar secuelas de diferentes niveles de limitación.

Se sonrió divertido cuando Gwendoline insinuó que podría haberla ayudado a escapar del hospital, tal y como había sucedido en la anécdota que había escuchado. Era claro que él no iba a ser partícipe de un escape donde estaba seguro de que debería quedarse tiempo en el hospital para sanar adecuadamente.

Por supuesto, es lo que hago —le dijo al escuchar sus agradecimientos. Le llamó la atención, sin embargo, escuchar que uno de sus grandes problemas era que no tenía nada que hacer ahí. — Bueno, eso lo puedo arreglar yo, ¿te parece bien si te traigo algunos libros para que te entretengas? Sólo tengo libros de medicina y ciencia, pero… Puedes estudiar mientras estás aquí —sonrió a medio lado, esperando ver si le interesaba su propuesta.

Laith no era el tipo de personas que leía novelas ni dramas. Para eso, ya podía esperar a que saliera la película. Libros sobre lo que de verdad le interesaba le sobraban, sin embargo, sobre una gran variedad de temas todos respecto a la ciencia y el ser humano. Particularmente tenía una vasta colección de libros sobre la mente humana, desde la perspectiva psicológica y desde la psiquiátrica, por lo que suponía que algo de todo podía interesarle.

O puedo darte un cuaderno, “Querido diario, hoy ha venido Bertha a darme la poción crecehuesos; sabe horrible, pero sé que tengo que curarme para escapar de este confinamiento”… —le redactó el principio de lo que podía ser su diario, con un tono divertido. — Puedo tener más opciones en el siguiente turno, si sigues interesada —porque en el hospital la cantidad de cosas que podía darle era más bien limitada.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 31.605
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1157
Puntos : 965
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Gwendoline Edevane el Dom Mayo 12, 2019 7:33 pm

Era natural que estuviese preocupada, pues cada vez que se miraba la mano, a su mente regresaban los recuerdos: el vampiro, sin ningún tipo de delicadeza ni consideración por ella, creyendo que para cuando terminase la noche estaría muerta, partiéndole todos y cada uno de los huesos de su mano. Había experimentado cosas dolorosas antes, como la maldición Cruciatus, pero aquello había sido peor: no sólo por el dolor o por la impotencia que le producía la situación, sino también por el miedo que había sentido, la certeza de que su vida estaba a punto de terminarse.

Ahora que todo había terminado, el miedo que tenía era afrontar un cambio irreversible en su vida. Porque esa gente era experta en dejar marcas imborrables en sus víctimas, hubiesen hecho o no algo para merecerlo. Así eran los mortífagos.

Laith se aseguró de ser franco con ella, y la morena lo agradeció: era pronto para saber nada, pero las previsiones eran buenas siempre y cuando se asegurase de seguir tratamientos y terapias a rajatabla. No necesitaba que se lo dijeran dos veces, pues quería que aquella mano volviese a ser la de siempre en algún momento de su vida.

—Entonces sólo queda esperar y escuchar los consejos de mi sanador. Haré lo que pueda.—Lanzó un suspiro resignado mientras dejaba que sus labios se curvasen en una levísima sonrisa. Era casi como si su mente se negase aquellos pequeños momentos de alegría después de lo que había ocurrido.—Haré lo que pueda...—Repitió, casi para convencerse a sí misma de que no haría ninguna tontería que pusiese en riesgo la curación de su mano.

Después de confesar que se había escapado de San Mungo, recordando todavía aquel curioso incidente en compañía de Caroline, también confesó que lo peor de estar allí era no tener nada que hacer: el tiempo parecía no pasar o pasar a saltos, y lo único que ella hacía era quedarse dormida o quedarse abstraída en sus pensamientos. ¡Y sólo llevaba allí metida unas pocas horas! No quería ni imaginarse lo que sería pasar dos o tres días allí… O más, según le habían dicho.

Así que manifestó sus inquietudes a Laith… y este encontró una solución bastante interesante: libros, conocimiento, lo único que podría mantener su mente activa y distraída. Y más si tenían que ver con la medicina o la medimagia, carrera que llevaba poniendo estudiando desde poco antes del verano pasado por su cuenta, y desde el septiembre pasado en la universidad mágica.

También le propuso otra idea, en clave de broma, que logró hacerla sonreír divertida.

—No funcionaría: esa es mi mano buena.—Se señaló la mano derecha con un gesto de la izquierda.—Aunque sí que podrías traerme un cincel de metal para tallar en la pared los días de presidio que llevo.—Prosiguió con la broma, exagerando: era consciente de que San Mungo tampoco estaba tan mal. Seguramente estaba mejor que muchos otros hospitales del mundo.—Me gustaría leer alguno de tus libros, sí. Creo que la mejor manera de que se me pase el tiempo es, precisamente, estudiar. No puedo ir a trabajar, así que al menos me aseguraré de no ir atrasada con el temario de la carrera. Que parece que no, pero los exámenes están al caer...

Según Sam le había contado, a Laith le interesaba bastante la psicología y la mente humana. La rubia se lo había contado muy entusiasmada, principalmente porque a ella también le interesaba la materia, y siempre le gustaba encontrarse con alguien con quien compartir la que había sido casi una obsesión para ella al entrar en la universidad.

—Sam me ha dicho que eres un experto en psicología y psiquiatría. En la mente humana, vamos.—Le pareció importante añadir lo de ‘humana’, pues suponía que dentro de la medimagia también existirían ramas dedicadas a la mente de seres no humanos.—Me lo contó muy entusiasmada, pues a ella también le interesan mucho estos temas. Y sé que San Mungo también trata este tipo de enfermedades. ¿Crees que alguna vez podrías darme algunas lecciones? No me han especificado qué tipo de prácticas debo realizar, solo una cantidad de horas mínima, así que creo que podría ser interesante explorar ese campo...
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.736
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Ninguno
RP Adicional : ---
Mensajes : 1112
Puntos : 676
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Laith Gauthier el Miér Mayo 15, 2019 11:08 pm

Los sanadores tenían un extraño deber moral. Mientras no querían dar sus peores impresiones tampoco querían dar falsas esperanzas, así que se quedaban en un punto donde tener que dar la información tal cual era, suavizándola o subrayándola según se ameritase. Por suerte, Gwendoline lo sabía y supo tomar lo que le dijo del modo más profesional e inteligente posible. La cantidad de pacientes que regresan con problemas agravados por no seguir instrucciones médicas era escandalizadoramente alta.

Estoy seguro que tu sanador y las enfermeras harán todo lo que esté a su alcance para que te recuperes lo máximo posible —le aseguró, no sólo porque eran personas altamente capacitadas, sino también porque algunas personas dentro de San Mungo ya conocían a la mujer y querían lo mejor para ella. — Podrás hacerlo, aunque seguir instrucciones sea complicado —la animó, tratando de tranquilizarla con un tono de broma.

Cuando Gwendoline le dijo que lo peor era estar encerrada sin hacer nada, por lo que no tardó en resolver que podía llevarle algunos libros para que estudiase en el tiempo en confinamiento solitario. También se animó a bromear para ver si quería un cuaderno para escribir en él su experiencia dentro del hospital, pero se llevó la sorpresa de que no sería útil.

Bueno, puedes acudir al “aprende una habilidad”, en este caso a escribir con la izquierda —sonrió divertido, escribiendo sobre el aire con su mano dominante, que era la zurda. — Pues ya te traeré algo de mis cosas cuando vuelva a pasarme por aquí, pero debes cuidarlo y devolvérmelo cuando ya no lo necesites, ¿eh? —la advirtió, levantando el índice a modo de aclaración.

Tenía una colección bastante grande de libros de todo tipo, aunque las cosas se limitaban bastante en el hospital. Tenía algunas cosas que le servían con ciertos casos, pero nada que ver con la vasta cantidad de libros en su propio departamento. Pero algo encontraría que le interesara a la mujer, y esta le dio una pista al mencionar su especialización favorita.

Bueno, yo no me consideraría un experto —aclaró, encogiéndose de hombros. — Sólo lo encuentro un tema de estudio fascinante —motivo por el que su estudio y experimento estaba enfocado a ello, si bien no era muy popular entre los practicantes de San Mungo. — A ver, no siempre estoy en el área de psiquiatría, ¿bien? —Laith era rotativo dentro del hospital y eso era bien sabido, — pero estaría encantado, pide mi servicio si estoy por ahí cuando salgas del hospital y te hayas recuperado —la invitó, — o siempre me dejo sobornar con clases privadas con comida de por medio —en verdad no era algo que sucediera seguido.

El sanador tenía bien definido el límite entre vida personal y ambiente laboral. Como profesional era severo y exigente, con la mente consciente de que estaba formando a aquellos que atenderían pacientes en el futuro. Ese pensamiento no le dejaba ser permisivo, porque cada error que cometía la gente a su servicio lo sentía como un error propio: él había dejado que sucediese. Y en el futuro nadie estaría ahí para limpiar los platos rotos de universitarios insensatos.

¿Ya tienes en mente en qué te quieres especializar en el futuro? —preguntó, recorriendo el sendero más profesional. — Las prácticas sirven para que explores la medicina en pequeñas probadas y te des cuenta cuál te gusta más o se te da mejor, aunque si le preguntas a un servidor —se llevó la mano al pecho, dejando en claro que estaba hablando de sí mismo, — te diría que elegir una sola especialización es sinónimo de conformismo —le dio su opinión más personal, no una verdad contundente.

Él pensaba que la única forma de vivir era vivir constantemente mejorando, y por ello es que no podía admitirse contentarse con una sola rama de especialización. Quizá pecaba de ser demasiado ambicioso.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 31.605
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1157
Puntos : 965
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Gwendoline Edevane el Dom Mayo 19, 2019 4:47 am

Lo cierto era que alguna vez Gwendoline se había preguntado cómo sería el intentar aprender a escribir con su mano izquierda, que para nada era la más diestra de las dos. Valga la redundancia.

Se había dicho a sí misma que, si había conseguido ejecutar de manera satisfactoria con su mano izquierda casi cualquier hechizo, incluso en duelos, el escribir tenía que ser sencillo. Pero… ¿sabéis qué? No lo era, en lo más mínimo: intentar escribir con la izquierda era el equivalente a intentar controlar el brazo de otra persona, y su cerebro simplemente se negaba a hacerlo como era debido.

Así que la propuesta de Laith, quien le ofreció un ejemplo gráfico de cómo se hacía, escribiendo sobre el aire con su mano izquierda, le arrancó una leve sonrisa.

—No creo que fuese capaz de conseguirlo. Lo he intentado, pero… si quieres algo parecido a un cuadro abstracto, eso es lo que tendrás cuando me ponga a escribir con la izquierda.—Bufó, sintiéndose idiota por haber intentando aprender algo así. ¿Qué motivo podía haber para aprender semejante cosa, salvo que a una le faltase su mano dominante?—Y no te preocupes por todo aquello que me prestes: lo cuidaré como si fuera mío. O, como le gustaba decir a mi madre, lo cuidaré como si fuera tuyo.—Le dijo, recordando las sabias palabras de su madre con respecto a cuidar bien las pertenencias propias, pero cuidar aún mejor las de los demás. Era una mera cuestión de respeto y confianza mutua.

Teniendo en cuenta que no se había decidido aún por una rama concreta dentro de la medimagia, Gwendoline pretendía explorar todas las posibilidades: había trabajado en urgencias y en ingresos con Rox, y Eris Masbecth la había instruido en el arte de las pociones, pero había todavía muchas áreas de San Mungo en las que no había estado. Y la psiquiatría le producía cierta curiosidad.

No dudó en pedirle ayuda con respecto a la psiquiatría y el estudio de la mente humana, pues a fin de cuentas, ese no era un campo del todo desconocido para ella. Además, Sam hablaba maravillas del trabajo de Laith—sin entrar en muchos detalles, por aquello del ‘secreto profesional’—, considerándole poco menos que un experto en la materia. Cosa que él no se consideraba, por lo visto.

—Sí, algo de eso me dijo la sanadora Jensen: por lo visto, aquí casi todo el mundo hace un poco de todo.—Roxanne le había contado que así eran las cosas, que todo el mundo tenía que saber un poco de todo, dentro de su rama profesional.—De acuerdo, y sólo para tenerlo claro: ¿qué clase de comida sería un mejor soborno en esta situación? ¿Alguna preferencia?—Aquello venía a ser una especie de invitación, que tarde o temprano acabaría saldando con él.

Con respecto a la pregunta de Laith… buena pregunta. La morena se había embarcado en aquella aventura porque sentía una inclinación natural a la hora de sanar a aquellos habían sido heridos. Todo ello había surgido como una necesidad: cada poco tiempo, sus amigas y ellas estaban heridas y llamando a un pobre sanador que venía desde Japón.

Sin embargo, también estaba especializada en la mente humana, especialmente en lo que a modificar y borrar recuerdos se refería, lo cual podía ser perfectamente aplicable a las enfermedades mentales.

—Pues todavía no lo he decidido, la verdad.—Hizo amago de encogerse de hombros, pero su brazo derecho no respondió como era debido, por lo que en realidad dio la impresión de estar moviéndose, incómoda, sobre la almohada.—Tengo intención, como dices, de ir probando todo aquello que se me permita. Tengo bastante experiencia como pocionista, y antes de entrar aquí, ya me había dedicado un poco a los primeros auxilios. Y eso sin mencionar mi empleo como desmemorizadora: creo que podría resultar útil en algún punto.—Se quedó pensativa, frunciendo el ceño.—Creo que, por ahora, lo que más me gusta son las pociones. Se me dan bastante bien y, por lo general, son sencillas dentro del marco de que sólo debes seguir unas instrucciones precisas. Pero, como tú dices… tampoco me gustaría ser una conformista.

Estaba claro que en su día a día, las ramas más importantes de la medimagia acabarían siendo la elaboración de pociones y los primeros auxilios mágicos, dada la cantidad de problemas que solían tener. Allí estaba la prueba viviente: su maltrecho cuerpo. Si fuese Sam la herida, seguramente sería Gwendoline quien tendría que tratarla.

—¿Y qué fue lo que más te fascinó a ti de la medimagia? ¿Qué te llevó a estudiarla?—Le preguntó con interés, pues apenas sabía nada de Laith más allá de lo que le habían venido contando.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 2.736
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Ninguno
RP Adicional : ---
Mensajes : 1112
Puntos : 676
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Laith Gauthier el Mar Mayo 21, 2019 10:21 pm

Gwendoline estaba negada a intentar aprender a escribir con su mano izquierda. Lo había intentado, decía, y la verdad es que a Laith le dio risa. Porque ahí donde lo veían, sugiriendo habilidades, él tampoco era capaz de escribir decentemente con su mano derecha, a menos que estuviese intentando escribir hebreo antiguo. Todo el mundo había intentado alguna vez en su vida escribir con su mano no dominante, y estaba seguro que más bien poca gente podía conseguir un buen resultado.

Lo tranquilizó saber que ella iba a cuidar bien de sus cosas. Eran no sólo las que lo habían llevado a donde estaba, sino aquellas con las que había aprendido y un recurso invaluable de aprendizaje constante. Las cosas de estudio que consiguió en el pasado y todavía ahora continuaba atesorando. Decidió que era una persona confiable como para poner mano en esos libros.

Aquello los llevó a una conversación sobre especializaciones y una clara cuando hablaban con Laith era mencionar la psiquiatría, tema que le era de especial interés. Sonrió cuando Roxanne corroboró lo que él decía: era mejor tener varias cosas aprendidas para hacer que enfocarse sólo en una, particularmente orgulloso porque ella era una de sus mejores y más estimadas amigas desde la universidad. Casi parecía a veces que laboralmente estaban hechos a la medida.

Me gusta que me sorprendan —se encogió de hombros con una sonrisa que se presumía galante. La verdad no era otra que una carencia de preferencia en comida: la amaba toda por igual. — Piensa cuánto quieres que te enseñe y compénsalo con los mejores sabores, nos entenderemos bien —aparentó refinamiento, más bien exagerando.

Cuando vio el infructuoso intento de encogerse de hombros, Laith lo interpretó como incomodidad, y se acercó dispuesto a ayudarle a buscar una mejor posición si eso la hacía sentir mejor. Tenía un tacto suave y amable, y que aceptaba el rechazo en caso de que no quisiera ayuda.

Si tú me pidieras un consejo —de nuevo presentaba de esa forma su opinión, dispuesto a aceptar si ella decidía ignorarlo, porque nadie le pidió su consejo, — yo te diría que está bien que tengas cosas que te gusten más, ¿te gustan las pociones? ¿Por qué no intentas hacer un cursado en farmacología? ¿O aprendes fitoterapia? ¿Te gusta aprender sobre la mente humana? Está la psiquiatría, la psicología, la neurología y la neurobiología —iba haciendo gestos con sus manos, mostrando las partes de un todo. — A mí me gusta eso, encapricharme con un tema y explorarlo de arriba abajo en todos los aspectos, incluso si no es mágicamente óptimo —porque la medicina mágica en ocasiones podía ser un tanto arcaica.

En medio de su conversación, la pregunta de Gwendoline lo pilló con la guardia baja, sin esperar que fuese a preguntar sobre sus orígenes en la medimagia. Y se encontró por un momento sin saber qué decir, no porque no supiera cómo había acabado estudiando esa carrera, sino porque era un tanto complicado de poner en palabras amables.

Aclaró la garganta, dispuesto a hacer su intento. — Bueno, a mí… nunca me interesó la medimagia como tal, cuando era más joven, ¿sabes? —sonrió, — Pensé, sí, recorriendo opciones, pero… Supongo que todos hacemos eso cuando tenemos que decidir qué vamos a hacer el resto de nuestras vidas —porque, si uno lo pensaba, era una decisión demasiado grande para un adolescente de diecisiete que nunca se ha enfrentado al mundo porque le tienen cautivo meses en un colegio. — Supongo que cuando el destino llama, uno tiene que ser fuerte, en mi caso perdí a alguien muy importante, y siempre pensé que pude haber hecho algo para evitarlo… Así que el miedo y la impotencia fueron los que eligieron mi carrera: si estaba preparado para curar, les costaría quitarme a la gente que amo.

Si Gwendoline era una entendida en pociones, quizá sabría de qué estaba hablando. Clark Gauthier había sido uno de los más reconocidos pocionistas del otro lado del mundo, en especial por la integración de recursos naturales dentro de las pociones con el fin de potenciar sus efectos. Un genio en su área, aunque nunca dado a publicar sus libros y recetarios: apenas había libros en editoriales bajo su autoría. La mayoría estaban guardados dentro del departamento de Laith y en su casa allá en Norteamérica. Aquel hombre había muerto, irónicamente, en una explosión de un caldero.

Resultó que se me daba bien y me ayudaba a dormir por las noches, así que me empeñé en convertirme el mejor, que no digo que lo sea, pero es lo que intento —le explicó sobre cómo es que había acabado siendo sanador. No era la historia típica de la persona enamorada de por vida a una carrera y que sabe desde que nace cuál quiere, pero era la suya y eso estaba bien por él. — Es lo que mi abuelo siempre decía, que no importaba qué fuera mientras fuese el mejor —compartió un trozo de su vida con ella, y su principal motivación para casi todo lo que hacía.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : How we deal with the enemy within {Laith&Gwen} Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 31.605
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1157
Puntos : 965
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.