Situación Actual
12º-19º
14 septiembre ➟ luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Gracias a todos pj destacado
Gracias a todos Pjs destacados
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Therapy [Priv. Evans Mitchell]

Laith Gauthier el Jue Jun 13, 2019 6:41 am

Habían pasado algunos meses desde la última conversación a finales de octubre, hasta que llegó diciembre. No podía mentir, pero en verdad era una situación complicada la de tener que atender a escondidas a una niña, y por eso es que necesitó tiempo para planificarlo todo a la medida. Era un planificador, y prefería que todo saliera sólo como debía suceder, en especial cuando algo le decía, más bien un presentimiento, que las cosas podían torcerse tan mal.

Obvió sitios de encuentro típicos, donde pudieran reconocerlo visualmente a él o a cualquiera de sus acompañantes, y apuntó más lejos. Había ido a un viejo anfiteatro ya casi olvidado y alejado de toda civilización, por supuesto. Ahí se habían celebrado todo tipo de conciertos, por lo que estar lejos de las casas era importante para impedir inconvenientes o molestias. Había llegado bien temprano y realizó hechizos para ocultar lo que estaba haciendo de ojos u oídos indiscretos.

Se sentó en una de las bancas, con los audífonos puestos, mientras miraba la estructura: sumida bajo el suelo, el escenario hasta el fondo, y un techo que cubría aproximadamente la mitad del anfiteatro. Despejó su mente, porque ahí dentro no debía haber nada que sesgara su juicio médico. Sabía que Evans no vendría con él, pero eso no significaba nada, tenía que ser un profesional por encima de todas las cosas.

Si alguien miraba desde fuera de la protección vería el anfiteatro y más nada. No a un sanador sentado con un cuaderno y una grabadora. Una vez cruzado el velo de protección, sin embargo, nomaj o mago serían capaces de ver todo el interior, como una burbuja que se protegía del exterior. O más bien, un espejo doble.

Estaba atento al exterior, sin embargo. Cuando viese a alguien venir, si correspondía con la descripción que había recibido, él saldría de la burbuja para salir a recibirles y apremiarles a entrar. Buscó una botella con agua dentro de una mochila que llevaba, donde mismo llevaba algunos tentempiés por si hacían falta.

Prometía ser una mañana interesante.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 34.405
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1265
Puntos : 1071
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Evans Mitchell el Dom Jun 16, 2019 9:17 pm



El día era nublado y gris, y el viento se colaba como un bandido con mano fría si te descuidabas. Trudy acomodaba cada dos segundos la bufanda de Aimee porque la niña tenía la mala costumbre de desvestirse en plena calle si le quitabas los ojos de encima. Era cabezota como su hermano. Deslizándose por una calle abarrotada de transeúntes que iban y venían, se apretaron dentro de una cabina telefónica ubicada en una esquina junto a una farola luego de que un hombre entrado en carnes saliera por ella con la panza por delante. Trudy opinó enseguida de él que tenía una mirada malintencionada y sospechosa, que era lo que últimamente opinaba de todo sujeto con el que se cruzaba por la calle. Desde el trágico incidente ocurrido con los Mitchell no hacía más que vivir en paranoia. Nunca se sabía cuándo uno de esos raritos podía salirte al encuentro apuntándote con un palito. En su cartera llevaba una pistola, por si las dudas. No la iban a tomar desprevenida, no señor. Se tomaba la protección de la pequeña Aimee muy en serio.

Marcó el número con los grandes ojitos de la niña puestos en ella, y aguardó del otro lado del tono de espera observando a través del vidrio como un lince al acecho. La invadió una oleada de gratificación y alivio cuando oyó la voz del muchacho. Estaba preocupada por él, pero no fue de eso de lo que hablaron. No pasó mucho rato antes de que Trudy soltara la primera palabrota. En mitad de una explosión de críticas que surgió de una acalorada discusión, la llamada se cortó por falta de crédito y Trudy tuvo que marcar de nuevo, asegurándole por lo bajo y con la sangre caliente a una Aimee callada y distraída en su propio mundo que su hermano era un personaje salido de circo, entre toras cosas. Finalmente, retomó la llamada.

—¿Tú te has vuelto loco, cabeza de chorlito?, ¿quieres que una vieja y una niña se vean con un rarito con vaya a saber qué intenciones?, ¿qué se supone que va a pasar con nosotras si a ése se le da por hacer al Abracadabra o entregarnos a esa secta de locos?, ¿eres menso? ¿De qué dices que lo conoces? No suena muy confiable para mí. No me vengas con que sabes juzgar a la gente, chico. Tú eres un capullo. Te crees listo, nada más. Y peor que un imbécil, es un imbécil que encima se cree listo.

Pasados los primeros minutos, y luego de soltarle en cara una serie de cuestiones y colando en el medio preguntas sobre su bienestar general (“¿Comes?, ¿seguro que no vives en un agujero?”), la conversación giró a un tono más profundo y Trudy fue bajando la voz con un inconfundible tinte de preocupación que jamás admitiría del todo, porque no quería darle a entender que ella no podía manejar el asunto, aunque claramente la superara. Eso sólo haría que él se sintiera innecesariamente inquieto, y sabía que Evans hacía cosas estúpidas cuando lo ganaba la ansiedad. Era un puto caso imposible. No tenía paciencia, era imprudente, no sabía mantener la calma cuando tocaba y eso le quitaba el sueño… Apostaba a que no estaba durmiendo bien, maldición. Y siempre fue un chico con una mente tan inquieta, con todas esas pesadillas.

—¿Y dices que él puede saberlo…?—Quiso saber, lanzándole a Aimee una mirada discreta. Evans la había aplacado luego de aquel constante puja y apriete. La realidad es que era ella la que le había transmitido la urgencia y la gravedad del problema que tenían entre manos. Podía ser vieja y mugler, o como fuera que llamaran a la gente normal, pero no era ciega todavía y no tenía ni una pizca de tonta. Se sentía internamente culpable por alarmar a Evans, pero Aimee la preocupaba muchísimo. Que los consideraba como sus propios nietos, maldición—. ¿Qué?, ¿Laith?—Trudy suspiró con reprobación, haciendo una mueca— ¿Qué nombre es ese? Ok, ok… Ah, es francés. Claro, eso lo explica. Bueno, ¿qué quieres que te diga? No es un nombre muy común. Podía llamarse John o Kevin… ¿Qué pasa? No es mi culpa que se llame así. Sí, puede que me sienta más cómoda con un John o un Kevin, ¿y qué? Por empezar, pudiste haberme consultado…

Cinco minutos después.

—Sí, es lo mejor que podías hacer, yo lo entiendo, veremos qué sale de todo esto. Tú preocúpate de tus asuntos y no descuides tu trabajo ni tus estudios, no se te ocurra holgazanear porque… Ya, ya, estaremos bien. Seré vieja pero no desarmada… ¡Oh, no seas quejoso! Por supuesto que tomaré mis propias precauciones, y tú no vas a decirle a esta vieja qué hacer. Ya cállate. Tu hermana quiere hablar contigo.  



***


Un anfiteatro. ¿A quién se le ocurría…? Sitio más expuesto, imposible. No parecía en nada un sitio acorde a lo que se proponían a hacer, a menos que quisieran abalanzarse sobre ella desde todos los flancos posibles. Lo positivo, Trudy, concéntrate en lo positivo. Había muchos canales posibles de escape. Considerándolo desde esa perspectiva, no se sentía tan insegura. Pero por todos los Santos, muy contrariamente a lo que le había dado a entender al muchacho por teléfono, estaba aterrada. Y no era para menos. Tenía a su cargo la seguridad de una niña a la que protegería con su vida, ¿pero qué pasaría con Aimee si llegaban a ese extremo? La preocupación le atenazaba el pecho y le provocaba un nudo en el estómago. Que Dios nos guarde.

El anfiteatro estaba vacío. De no ser por ella, que descendía por los escalones barriendo el rededor con una mirada cargada de desconfianza y Aimee, que uno por uno bajaba los escalones a su propio ritmo, con un andar saltarín y despreocupado, a excepción de ellas dos, no había un alma. Trudy le advirtió a Aimee que se quedara cerca. Dentro de su cartera, que llevaba pegada al cuerpo, apretaba la pistola.

—Aimee, si ves a alguien, me lo dices enseguida, ¿me oyes?

Las hizo detenerse en el descansillo de la escalera para lanzar una buena mirada alrededor, pero todo seguía igual de vacío que antes. Aquí y allá, se veía todo tan solitario.




Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 22.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 558
Puntos : 413
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Vie Jun 21, 2019 11:21 am

Todavía no le quedaba del todo claro cómo es que se había dejado llevar por la ansiedad de querer ayudar para acabar ahí. No era la primera vez, pero sí la primera que atendía a alguien en un anfiteatro, lugar extraño para una consulta médica, el primer contacto. Al final… siempre había sido así para él. No podía ver a alguien en el suelo sin querer tenderle la mano, independientemente de quién era, su raza, orientación o creencias. Era literalmente hacer el bien sin mirar a quién.

Sentado en una de las bancas más próximas al borde de su protección, había abierto el cuaderno por el final y había empezado a dibujar con la música en sus audífonos puesta, sintiéndose libre de cantar porque nadie podía escuchar nada de lo que hablara ahí dentro.

Plus j’avance et plus je sais que t’es là, toi mon ego. Faut que je m’en aille, je sais que je déraille, aujourd’hui je t’écris, je brûle tout ce que tu me dis maudit, vos nuit, tout ce qui brille; la guerre s’en suit —cantando claramente, su bolígrafo iba y venía en el papel, haciendo formas que Laith no sabría describir hasta que hubiera una forma ahí. — On est loin, on est loin, du jardín d’Eden, éternelle réalité. Libéré, libérons, nous de nosmême, qu’as t-on fait de la vérité? Brisez les, brisez les, brisez toutes les haines, dévoilez, n’affrotnez que moi —lo que apareció entre la tinta fue un ave volando, que daba la espalda al espectador. — Le seul combat, aquel je crois, c’est contre moi, moi, moi, moi, moi. Libére ton esprit, ecoute chanter le monde, pourquoi passer sa vie a courir après une ombre? Juste une pàle copie, une voix qui t’entraine, et petit à petit, elle prend ton oxygène.

Continuó con ambos, canción y dibujo, hasta que ambos llegaron al fin. Lo que quedó de una hoja en blanco fue un dibujo que mostraba un ave volando al horizonte, entre las nubes y los rayos del sol que eran fríos por la tinta negra y carentes de color, pero dentro había alma. Por eso nunca dibujaba humanos. Nunca conseguía impregnarlos de alma.

Sin embargo, llamó su atención el movimiento, poco después de haber terminado. Miró con dirección hacia ahí, para descubrir a una mujer mayor y una niña, y se sonrió pensando que eran a quienes estaba esperando. No salió de su seguridad de inmediato, queriendo comprobar que todo estaba a salvo, permitiendo que fueran ellas las que accedieran a su pequeño espacio de tranquilidad y discreción.

Hola —saludó apenas ellas pudieron verlo, inconsciente de que había un arma de por medio y que podía llegar a dispararle una mujer demasiado paranoica. — ¿Cómo están? Soy Laith, amigo de Evans —se presentó, levantando una de sus manos para hacerles saber que no había nada de lo que preocuparse. Que era, de hecho, el contacto que habían estado esperando.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 34.405
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1265
Puntos : 1071
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Evans Mitchell el Sáb Jun 22, 2019 2:48 am



Díganle ciega pero, ¿¡y ése de dónde había salido!? En mitad del anfiteatro desierto Trudy rompió en una exclamación: “¡Oh, por la madre de Cris…!”. Con una mano en el corazón y la otra a un dedo del gatillo, saltó instintivamente hacia a un lado interponiéndose entre Aimee y el mundo entero. ¡Si hasta casi mostraba la pistola!

De no ser porque la superaba el enfado, se hubiera reído de sí misma, a la segunda palpitación, cuando comprendió que estaba fuera de peligro y que, de cambiar las perspectivas, ella debía parecer una vieja mojigata, frágil y asustadiza. Bien merecido te lo tienes el susto Trudy, por comerte la cabeza esperando lo peor.

Había estado tan atenta intentado distinguir una mancha de alguien aproximándose en la distancia, o una señal a lo lejos, que no se dio cuenta de que apenas a un palmo un desconocido les salía al encuentro. Qué tonta, pasar por alto las gradas, pero a ver, ¿qué hacía ése ahí?, ¿quién era? Normal sí que era, por eso el alivio.

Sólo con lanzarle una mirada a los piercings, los tatuajes y los audífonos podía descartar que se tratara de la persona que estaba esperando, o incluso que pudiera suponer una amenaza. ¿Qué asuntos podía tener en un anfiteatro vacío? Seguro estaría allí matando el tiempo por alguna razón que no interesaba…,  ¿y si vendía droga?  Válgame Trudy, que si sigues comiéndote así la cabeza…

—¿Qué?—Le costó procesar una reacción adecuada dado su estado de confusión, pero se sobrepuso con presteza— Sí, hola…

Sonó insegura. Por dentro quería atajarlo antes de que le ofreciera una venta ilegal, pero se contuvo y mostró un cierto interés en lo que podría querer con ellas. Al mismo tiempo tomó a Aimee de la mano, procurando que no se alejara, porque era una niña que si la perdías de vista, literalmente desaparecía.

Aimee, que miraba con curiosidad, se quitó el gorrito de lana porque le molestaba el calor en las orejas y simplemente lo dejó caer al suelo sin que Trudy reparara en ello. A la buena anciana se le había caído el mentón y miraba al muchacho con la boca entreabierta. Éste acababa de presentarse y Trudy intentaba encontrarle el sentido a lo que había dicho. ¿Ese era Laith?

—¿Tú eres…?—Lo recorrió con la mirada de arriba abajo, como si fuera la primera vez. Le impresionó que actuara tan casual—. Él mencionó que eras joven… —No había dudas. Evans había sido, a su manera, específico en su descripción, claro que ella pensó que le estaba tomando el pelo: “Destaca, es medio mariposón y no parece para nada un doctor”. Menudo capullo, pensó recordando a su muchacho y antes de esbozar una sonrisa tímida—.  Bueno, Laith. Yo soy Trudy. ¿Podemos hablar…?

Y por “hablar”, se refería “a solas”. Fueron las señas de su lenguaje corporal y la leve inquietud en su mirada las que dieron cuenta sobre el qué quería decir exactamente: no quería que la niña escuchara, en lo posible, la conversación entre los dos adultos. Trudy le diría a la pequeña Aimee que se quedara a la vista, y ella seguramente se perdería entre las butacas cazando mariposas imaginarias hasta que  los dos adultos terminaran de hablar. Había cosas que sentía que tenía que comentarle.



Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 22.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 558
Puntos : 413
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Mar Jun 25, 2019 12:17 pm

Una parte maliciosa de Laith, esa traviesa, sintió risa por dentro del susto que le había pegado a la pobre mujer saliendo así, aparentemente de la nada, cuando él estaba sano y salvo en su refugio invisible. En especial cuando, apenas un momento después, la tuvo mirándole los percings, los tatuajes y, en general, todo en sí mismo, con una suerte de reserva desagradable. Casi leyendo sus pensamientos, se dio cuenta que la mujer no se daría por enterada de que era él y no otro a quien estuviese esperando.

Se presentó, con la amabilidad por delante, antes de mirar a la niña, que era su principal motivación para estar ahí en ese momento, y se agachó por el gorrito que intentó ofrecerle de vuelta, poco antes de que la mujer se diera cuenta del contenido de sus palabras.

Seguramente —adivinó, aunque, siendo Evans, imaginaba más el tipo de descripción al estilo “Parece un delincuente, es maricón y caga arcoíris”. Se lo guardó para sí mismo, por supuesto. — Pero es un placer conocerlas a las dos —le dio una mirada sentida y honesta a la señora y otra a la niña. — Por supuesto, Trudy —le dijo, sin sentirse por un segundo cohibido por la forma en que a veces le miraba.

No le eran raros los encuentros con personas que dudaban de sus capacidades profesionales por su apariencia física. Le había ocurrido incontables veces en el hospital, y era particularmente común cuando San Mungo, o cualquier hospital de prestigio donde hubiera prestado servicio, no lo estaba respaldando. Ahí, a nadie le importaba su currículum, y le tocaba demostrar en la práctica la madera de la que estaba hecho.

Cuando la niña se separó de ellos, cazando algo en el aire en su propio juego, Laith se quedó mirándole y, sin apartar la vista de ella, comenzó a hablar:

No quiero ser hostil, pero no estoy aquí por gusto —el sanador atajó, antes de que la mujer dijera cualquier cosa. La verdad sí estaba ahí por gusto, pero no iba a decirlo abiertamente. — Si lo que quieres decirme es algo relacionado a la niña o a su condición particular, soy todo oídos y estaré encantado de escucharlo, pero si la intención es poner en duda mis capacidades, preferiría comenzar cuanto antes y ahorrarnos la conversación —le dijo seriamente, dirigiéndole una sonrisa amable.

Ya lo había dicho: su intención no era sonar borde. Es sólo que uno, cuando estaba en la posición de Laith de ser joven y no ser el arquetipo de un médico, se aprendía de memoria la misma canción sobre cuánto dudaban que pudiese ayudarlos. Los más desagradables incluso le negaban ayudarles –como si fuera Laith quien necesitaba de ellos y no al revés-, mientras que los más amables hacían preguntas que, si bien no malintencionadas, aburrían y eran repetitivas.

¿Eres quien vive con la niña? —preguntó después. Otra cosa de Laith es que casi siempre tuteaba. — Me gustaría escuchar si hay algo que haya notado, de su comportamiento particular que haya encontrado extraño o digno de mención —tomó el cuaderno en que dibujaba, quitándose los audífonos y apagando la música, para entrar en el papel del doctor Gauthier y tomar nota de lo que escuchase de Trudy.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 34.405
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1265
Puntos : 1071
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Evans Mitchell el Miér Jun 26, 2019 5:17 am



¿Que qué? (“…hostil”), ¿pero con qué le iba a salir? (”…gusto”). Ah, vaya, pero Ave María santísima, ¿cómo exactamente Evans se las había arreglado para convencerlo de quedar con una vieja y una niña buscada entonces? ¿Lo estaría extorsionando? Ay, muchacho… Lo veía perfectamente capaz. Mira que quería al muchacho, pero nunca sabía qué esperarse.

Hondamente desconcertada, abrió mucho los ojos. Se habían sentado en la escalera, y ni bien Laith soltó la primera línea de su casi ensayada retahíla, Trudy se volteó hacia él en un impulso repentino, atacada por el sabor amargo de esas palabras. En principio se comió la cabeza pensando lo peor: ¿Bajo qué clase de extorsión ese pobre muchacho estaba siendo obligado a actuar?, ¿en qué problemas se había metido Evans esta vez? Pero, ¿era su impresión o estaba intentando aleccionarla?

—Vaya, muchacho—
exclamó, luego de haberlo escuchado con la expresión desencajada por la sorpresa y en expectante silencio. Había una nota de nerviosismo en la voz—¿No será que te está extorsionando, verdad?—Quiso saber, llevándose una mano al pecho. Por el tono que empleaba, quería sonar delicada. Ni caso le hacía a todo cuanto el otro se había molestado en explicar—. Si es así, tienes que decírmelo—insistió, muy seria—. Mira, conozco a Evans. Sé que puede ser un verdadero capullo a veces, pero… —Se interrumpió para soltar en un resoplido, casi desarmada—: ¿Qué ha hecho esta vez? Mira, es mi culpa, ¿ok?—añadió— Yo insistí. Porque para mí, todo esto es…

Agachó la cabeza y negó ligeramente entre que soltaba un suspiro. Se tomó su tiempo para recuperar la palabra mientras que doblaba el gorrito de Aimee con una triste sonrisa y se lo guardaba en la cartera, junto a la pistola. Llevaba tantas cosas en esa cartera suya, que sería un milagro que de necesitarla encontrara específicamente la pistola y no una banana en su lugar.  
 
Antes, el muchacho había intentado alcanzarle su gorrito a la niña luego de levantarlo del suelo para ella, pero Trudy lo tomó en su lugar, porque para qué engañarse, si de seguro se volvía a deshacer del gorrito a la mínima oportunidad. Aimee se había limitado a observar al muchacho con cierta curiosidad pero aire distante, como si el gorrito y ella no tuvieran nada que ver, porque mira que tenía lo suyo la niña.

—Todo esto es nuevo para mí—dijo por fin, y por “todo esto”, se refería a la magia—. Si un niño tiene temperatura, sé qué hay que hacer—explicó, en un tono más calmado—. Si empeora, sé que hay que llevarlo al médico. Pero a los chicos como ustedes no se los lleva a cualquier hospital, ¿verdad? Y bueno, lo de Aimee… Lo de Aimee no se parece ni siquiera a un resfriado. Ojalá fuera sólo eso—expresó en voz baja, incómoda y estrujándose las manos por encima de la cartera, que tenía apoyada sobre las piernas—Y para colmo de males, no hay nadie a quien le pueda preguntar. Porque ustedes están en medio de esa, ¿guerra civil?—inquirió, dedicándole una mirada de reojo con la ceja enarcada, sin saber qué tanto le había acertado—Mira muchacho, yo no sé qué gilipollez ha hecho Evans contigo—A ver, mejor que fueran claros, antes de hablar sobre Aimee—, pero seguro que fue algo estúpido y lo siento—Estaba plenamente convencida de que Evans se había metido en problemas y por la forma en que obvió el discurso del otro sobre sus capacidades, diríase que era una idea que la obsesionaba día y noche— Pero yo necesito tu ayuda—añadió—Por favor. Sé que si Evans te llamó aquí yo no tengo que preguntarte sobre tus capacidades. Así que, por favor. Me sentiría mucho mejor si tú quieres ayudarme, a pesar de que no soy como tú.

No había forma de convencerla de que Evans no había hecho nada malo. En su cabeza, ella intentaba razonar con un pobre muchacho que había recibido vaya a saber qué clase de amenaza para estar allí y esa idea la incomodaba. Ya lo reprocharía cuando tuviera la oportunidad. Pero al mismo tiempo, no podía evitar sentirse tentada a hacer todo tipo de preguntas: ¿Sabes cómo está tu extorsionador?, ¿si come bien?, ¿para cuándo va a terminar esa guerra civil de la que no entiendo nada? ¿Me explicas qué ser vil e inhumano mete familias y niños en la cárcel por su tipo de sangre?  Pero a contenerse, Trudy.


Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 22.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 558
Puntos : 413
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Sáb Jun 29, 2019 4:38 am

Lo sorprendió la respuesta de aquella mujer, ¿si Evans lo había extorsionado? La escuchó en completo silencio, como si no creyera lo que oían sus oídos. Más temprano que tarde se dio cuenta de la verdad: su mirada suspicaz no venía porque no confiara en sus capacidades o habilidades, sino meramente por ser lo que era. Un mago, algo distinto a ella, de otro mundo que no entendía.

El sanador se sintió por dentro culpable y avergonzado de haber pensado de aquella manera de la mujer. No estaba, pues, al tanto de estar tratando con una mujer sin magia, aunque sabía que aquella mujer debía ser la encargada de la niña. Por dentro sintió la necesidad de darle una colleja a Evans, porque más encima de estar violando las leyes, también lo había hecho violar el estatuto del secreto.

Tendió su mano en dirección a Trudy, pidiéndole la de ella, y acobijándola con las dos de él mientras la miraba a los ojos. La gente era energía, pues era un esfuerzo de tomar de ella miedos e inseguridades y compartirle su seguridad. Le sonrió, con esa cálida sonrisa que caracterizaba al quebequés, antes de hablarle.

No quise decir que me estaban extorsionando —le aclaró, — estoy en una situación delicada con esta “guerra civil”, y no me hace mucha gracia exponerme tanto —explicó con suavidad. Eso sí podía explicarlo. — Los dos estamos de acuerdo con que queremos que Aimee esté bien, ¿está bien? Quiero ayudar —tenía un tono terso y suave, como se le habla a un cachorro asustado. — Voy a hacer todo lo que esté en mis manos para ayudarles a ambas, ¿bien? Sin importar que no seas como yo.

Era claro que iba a disgustarle alguien que lo cuestionara a nivel profesional, sin embargo, esa mujer tenía dudas y miedos relacionados a algo mucho más delicado que conocimiento. Él, que había vivido siempre en la brecha de los mundos, entendía un poco lo que ella estaba pasando, mostrándose comprensivo y amable para con ella.

Este lugar está resguardado con protección mágica, por eso es que no pudieron verme cuando se acercaban —le dijo, finalmente soltando su mano. — Tras este punto —lo señaló, — hay una circunferencia que nos divide “adentro” y “afuera”, quienes están “afuera” no pueden ver nada de lo que ocurre “adentro”, eso nos protegerá de cualquiera que pase por este terreno —ahora que sabía que trataba con una nomaj, quería hacerla sentir cómoda con lo que hacía mágicamente.

Sólo quería, y con razón, hacerla sentir a salvo, pues ese no era el asunto que los estaba llamando a ese sitio. Se había abierto con ella, haciendo uso de su mejor disposición para que tanto ella como también la niña recibieran toda su atención.

Estoy calificado para atender personas con y sin magia, además de tener experiencia en el ámbito psiquiátrico, pero tengo que admitir que estoy un poco en blanco —le contó, sintiéndose a su vez suficientemente cómodo como para mostrar sus inquietudes. — Evans no me ha puesto del todo al tanto de la situación, y espero que este encuentro sea evaluativo, sin embargo… si tienes alguna información que tenga que saber, me gustaría escucharla antes de proceder a hablar con Aimee —y dirigió una mirada a la pequeña.

Había notado, de buenas a primeras, un comportamiento curioso que en verdad no encontró del todo raro, sino más bien típico de los niños cuyos padres notan necesitan atención mental. Sin embargo, se veía frente a una cuantiosa cantidad de factores que debía ir descartando uno por uno hasta encontrar la respuesta que todos querían escuchar.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 34.405
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1265
Puntos : 1071
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Evans Mitchell el Sáb Jun 29, 2019 11:47 am




En su situación de hallarse frente a un mundo nuevo de terrores y maravillas, Trudy se sentía cohibida por todo lo que no comprendía. Era alguien fuerte y tozuda, pero habría de experimentar los temblores de la inseguridad y el miedo antes de adaptarse a lo desconocido, e incluso así, dudada que pudiera realmente acostumbrarse. Sin embargo, no sería ella testigo del día en que Trudy McGinty  huyera de una resolución para esconderse en el clóset.

Se explicó con el muchacho probablemente con el mismo impulso que lo llevó a él a expresarse abiertamente. Sintió que era necesario. Aclarándose desde el vamos era como las cosas empezaban a funcionar realmente, y eso significaba soltar esa mochila de viaje que muchas veces uno llevaba consigo cargando con un peso innecesario sobre los hombros. En el caso de Trudy, quería entenderse con alguien dejando en claro cuál era su situación, a pesar de las posibles diferencias o las miles de cosas que ella aún no comprendía del todo.

Habló con honestidad, y cuando creyó que ya lo había dicho todo, le sostuvo al muchacho la mirada, determinada a hallar en él, sobre todo, franqueza. Era algo que Trudy respetaba en las personas. Lo que no esperó fue el gesto de proximidad, y parpadeó confundida. Diríase que una leve sensación de pánico se apoderó de ella al no saber cómo responder, y aunque en principio se sintió incómoda, no apartó la mano. No dejaba de impresionarla que el muchacho fuera alguien tan casual. Irónicamente, era rara la gente que no la hacía sospechar de su sonrisa.

¿Qué no había habido extorsión? ¡Menos mal! Trudy se mostró visiblemente aliviada. Ahora quedaba preguntarse cómo demonios había hecho Evans Mitchell para cruzarse con un buen samaritano que conseguía inspirar en ella verdadera confianza. Pero dejando sus pensamientos de lado, Trudy prestó atención al muchacho, asintiendo a cuanto decía en señal de entendimiento. No quería correr riesgos, eso era comprensible. Eso decía, pero Trudy intuyó que debía ser demasiado modesto.

La sorpresa de escuchar de él que no la consideraba una mugler —no entendía ella si se trataba de una denominación general o una palabra horrenda, pero se inclinaba por lo segundo— la asaltó gratamente. Sonrió con espontaneidad en una mueca breve, sin saber que había caído bajo el influjo de una energía dosificadora. El intercambio de dos personas cuando hay comunicación es innegablemente efectivo para contrarrestar los miedos y pesares. Ahora, Trudy sentía que podían avanzar en lo que se proponían, y respiró aliviada.

—Ahora me siento tonta—expresó, con el tono de quien se ríe de sí mismo—Eres una buena persona—concluyó, reafirmándolo con un asentimiento—. Si fuera tu madre, te reprendería por correr este riesgo—aseveró, convencida. Y añadió, con una sonrisa cómplice—. Pero me sentiría orgullosa de que no me hagas ni caso.  

Madre, eh. Tonta que eres Trudy, al recordarte que tienes hijos que no te dirigen la palabra. No podía evitarlo sin embargo, pensar en su familia. De hecho, su hijo tendría la edad de ese muchacho, no, probablemente un poco más. Como madre había fallado estrepitosamente. La vejez se lo había hecho ver. Pero aunque el recuerdo le provocara sentimientos encontrados, era por otra parte conmovedor pensar que en algún rincón del mundo había una madre que lo había hecho bien con su hijo. Porque ahora entendía qué era lo que había visto Evans en Laith. Era de esas personas que eran, ante todo, corazón.

El muchacho quiso aclarar desde el principio que no se sentía cómodo con los riesgos que corría, pero sin embargo allí estaba, ofreciendo su ayuda. Le explicó las medidas que había tomado para preservar ese encuentro dentro de lo que es “seguro” y Trudy no pudo evitar temer que, incluso así, nada fuera suficiente. Le hablaba de muros invisibles, y ella se imaginaba que los monstruos de fuera debían ser imparables. La situación le hacía pensar en el nazismo. Debía existir cierto paralelismo. Qué terrible era pensarlo. Porque si algo les sucedía, a Evans o al muchacho, ¿qué iba a hacer ella para ayudarlos? Pero a no perder la cabeza pensando lo peor, Trudy. Mejor era no perder de vista el motivo por el que estaban allí reunidos.

Aimee.

—Es complicado—Trudy suspiró antes de empezar a hablar. Su expresión se tornó apenada. Le lanzó una mirada a la niña antes de continuar—. Aimee, ella… ¿Nada, dices?—Se interrumpió visiblemente contrariada. Y soltó, en una queja—: Ese muchacho…—Negó con la cabeza y se tomó su tiempo antes de ordenar las ideas en la cabeza. Se acodaba sobre las rodillas con las piernas abiertas y las manos entrelazadas como si aunara fuerzas para su relato—. Es una niña, es sólo una niña… Pero ha vivido un trauma. No lo sabes, pero te lo contaré. Lo que sé, al menos. Destrozaron su familia. Fue horrible, yo… —Suspiró. Debía ahorrarse los detalles sentimentalistas y endurecerse un poco. Enderézate, Trudy. Calló un instante—. Empecemos otra vez. Pero esta vez, desde el principio. El muy principio. Yo quiero a Evans, como a la familia—aclaró— Desde que era un crío buscaproblemas que nos conocemos. Pero con Aimee es diferente. Nunca tuvimos realmente una relación, hasta ahora. Yo soy casi una completa desconocida para ella. Pero soy lo único que tiene, desde que perdió a su madre. Y eso, no ha sido más que hace poco. El día que esa gente… Los malos, tú sabes. Y lo sabes mejor que yo. No quiero hablar de eso. Pero fueron ellos los que mataron a Linda, su madre. La mataron. Nunca me había caído bien, Linda. Suena horrible, pero es así. No me parecía una buena mujer. Pero acabar así… Pobrecita.

»Aimee y su madre siempre estaban juntas. Linda era sobreprotectora con ella. No parecía gustarle que jugara con otros niños. Se molestaba si querías hablarle a la niña, siempre recelosa. A mí nunca me pareció bien—
subrayó— Por esa época, Aimee me daba la impresión de ser una niña retraída. Demasiado, quizá. Pero no era mi asunto. Quiero imaginar, sin embargo, que era como todos los demás niños. ¿Entiendes lo que quiero decir? Los niños lloran, son caprichosos, tienen rabietas. Lo normal en un niño. Evans solía tener rabietas todo el tiempo—recordó, evocando el recuerdo con cariño y quebrando la seriedad de su expresión por un segundo de ternura—… Pero Aimee, ella… Pienso que es por el shock de lo que le ha pasado, pero… A pesar de todos los cambios, de lo que pasó, ella… Ni una vez—exclamó, mirando a Laith con intensidad—¡Ni una vez ha llorado! Y cuando intento hablar con ella sobre lo sucedido, ella… Ella… Es como si no estuviera ahí. O asiente y me responde, pero no estoy segura de que me entienda. No parece haber nada mal con ella, al menos, en la superficie. Es además una niña tan dulce. Resulta que ella habla, una vez que te ha tomado confianza. Me he encariñado terriblemente con ella, pero. No puedo creer que un niño no llore—explico—. Debería odiarme—soltó, casi desesperada—. Debería estar asustada. Debería patalear. No sé.

»Ahora lo sabes, creí importante que lo supieras, lo que ha tenido que pasar la pobre. No lo muestra demasiado. Ella sonríe, ella juega. Es algo fantasiosa cuando hablas con ella, es una dulce, pero no puede estar bien, ¿sabes? Creí que en algún momento se abriría, y no quería presionarla, pero últimamente…  —Fue la inconfundible expresión del miedo lo que se reflejó en el rostro de Trudy—. Han empezado a suceder “cosas”—confesó—. Ya sabía, porque Evans me lo había dicho, que no debía alarmarme si un día Aimee… Bueno, hacía “magia”. Que si alguna vez percibía algo raro, no tenía que “enloquecerme”. Pero… Bueno… Todo estaba “bien” hasta que Aimee empezó a susurrar cuando estaba a solas—Hizo una pausa y sonrió con tristeza—. Cuando le pregunté por qué, ella me dijo que tenía un amigo imaginario. No sólo uno. Me habló de ellos. Son muchos. Todos diferentes, todos tienen un nombre: Happy, Cuatro, Señor Miércoles... Le entusiasma hablar de ellos, y verla contenta es bueno para mí. Los niños tienen amigos imaginarios. Me pareció normal. Pero entonces empecé a darme cuenta…

» Mira, tú pensaras que soy una vieja majareta. Pero Aimee tiene un amigo imaginario que no es tan amigable como los demás. Me asusta, esa es la verdad. Fue cuando Aimee empezó a decirme que su amigo “Mommy”  había matado a Mr. Miércoles, que me preocupé. Y cuando las “cosas raras” empezaron. No quiero que te hagas ideas. A mí no me asusta la magia. Ni me asusta Aimee. Que es sólo una niña, por Dios. Y una niña muy dulce. Pero desde que supe de “Mommy” siento que los accidentes alrededor son algo más que simples brotes de magia. Y que Aimee está angustiada, aunque no me hable. Quiero pensar, que tú sí podrás conseguir que se abra contigo, porque a mí esto se me ha escapado de las manos.      



***


Aimee se había acomodado en uno de los asientos de las gradas y pateaba con un pie el respaldo de adelante en un gesto mecánico y aburrido. Por alguna razón juntaba las manos sobre el pecho con los puños cerrados como si sostuviera alguna cosa que cuidaba. Alzó el rostro al sentir que se acercaban, y sus grandes ojos imperturbables se detuvieron a observar, al mismo tiempo que Aimee interrumpía el constante golpeteo de su piececito.  


Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 22.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 558
Puntos : 413
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Miér Jul 03, 2019 4:26 am

Para ser claros… sí, era una “muggle”, o una “nomaj”, porque eso no lo decía Laith, sino el mero hecho de que ella no tuviera magia. Lo que decía, eso sí, es que eso no tenía nada de malo. Actualmente eso podría entrar como materia de discusión, y seguramente quien defendía lo contrario era capaz de sacar la varita y matarlo en el acto. Al menos ahí no había nadie que fuera a hacer eso.

Laith sonrío con amabilidad cuando la mujer decidió que era una buena persona, aunque, siendo su madre, lo reprendería por correr riesgos. Él pensó en su madre, pero a lo único a lo que llegó fue que su abuelo le diría que era un tonto, un inconsciente, que peligraba su vida como si no importase… al mismo tiempo que le preguntaba si llevaba todo lo que necesitaba y le ordenaba llevar una chaqueta por si refrescaba más tarde.

Para él, no había ese recuerdo nostálgico dormido al regazo de la madre, o acunándose entre sus brazos. Su madre, para bien o para mal, no había estado nunca en su vida. Su lugar lo sustituyó un hombre que fue padre y abuelo al mismo tiempo, lo que, en verdad, no era malo a los ojos del sanador. Sólo hacía su experiencia y su infancia un poco distinta al del joven promedio con una madre y un padre, o con uno solo de ellos. No por ello mala, sin embargo.

Consiguió calmarla lo suficiente como para empezar a hablar sobre lo que los tenía ahí a los dos, oyendo con atención cada detalle. Le acongojaba el corazón, pero no lo dijo ni lo expresó, limitándose a escribir todo lo que creyera que fuera necesario tener presente. Más bien palabras clave a tomar en consideración.

Todo era un asunto delicado, y Laith comenzó a aventurar conjeturas e hipótesis de lo que escuchaba. No era sólo un problema mental o una posible enfermedad, sino también el hecho de un trauma en el que había muerto una mujer, la madre de la niña.

Se le iban ocurriendo cosas para meterse con Evans con lo que escuchaba, pero se lo reservaba. Era un colega, sí, pero quería mantenerse profesional, y eso fue lo que hizo, escribiendo sintomatología y eventos en dos columnas en su cuaderno, con letra fina pero rápida, ágil para no demorar

Lo impresionó escuchar sobre sus amigos imaginarios, y estuvo un momento intentando pensar en ello. No era extraño, pero cuando hacían cosas tales… pues las cosas se ponían muy raras. Trató de ser tan receptivo como pudiera, quizá pensando que en algún momento se arrepentiría de aquello.

***

Con la información más general recibida de boca de Trudy, y Laith intentando asegurarle que iba a hacer cuanto pudiera por ayudar. Su siguiente objetivo era conseguir hablar con la pequeña, así que se sentó cerca de ella en la misma grada. Observó que sostenía algo que él no era capaz de ver, y se preguntó si era por algún motivo en particular.

¿Qué tienes ahí, Aimee? —preguntó, moviendo su cabeza como intentando ver, sin saber si se lo permitiría. — Soy Laith, lo sabes, ¿verdad? Soy amigo de tu hermano, pensé que sería agradable conversar contigo un poco —se presentó, haciéndole ver que no era una amenaza y que no tenía nada de lo que preocuparse. Se preguntó si, carente de una referencia cercana mágica, ella entendería lo que pasaba con su magia.

Porque vale que Evans era mago, pero… por lo que entendía, era más bien distante con ella.

Así que hizo un truco que había aprendido en África, haciendo aparecer un colibrí de colores de su mano que se deshizo en chispitas de luz tras volar treinta centímetros lejos de la mano creadora.

¿Puedes hacer algo así? —le preguntó.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 34.405
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1265
Puntos : 1071
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Evans Mitchell el Jue Jul 11, 2019 4:37 am



Azul, las nubes blancas contrastaban contra el azul del cielo con formas que se parecían mucho a un algodón de azúcar. Aimee tenía ojos de cielo. Un día, una basurilla le molestaba el ojo y su hermano se acercó diciéndole que era un trocito de nube. La había hecho reír entre las lágrimas. En ese entonces, era difícil no dudar cuando él le mentía, pero ya no era una niña.  

De eso, tenía la impresión de que había pasado toda una vida. El tiempo a veces le jugaba trucos a su mente y no estaba muy segura. Solía confundirse el ayer con el día anteayer, por ejemplo. En ocasiones, era hasta mucho más fácil recordar lo que había hecho hacía “semanas” (así era como hablaba Trudy, ella hablaba de “semanas”, pero para Aimee esto era el equivalente de “Hace mucho, mucho tiempo…”) que lo que había sucedido sólo el día anterior.

En otras palabras, las expresiones sobre el tiempo eran muy confusas para retener en su cabecita. No se sentía “aquí” en todo momento, y “el hoy” era simplemente el deja vú de mañana. Se movía de acuerdo a una rutina de la que Trudy se había vuelto el centro, y aunque era algo muy distinto a lo que había conocido antes de dejar su hogar, no era algo “malo”, sólo distinto. Trudy era agradable, y lo que es más, siempre tenía una historia que contar sobre su hermano, y otro montón de cosas, pero las que le gustaban especialmente eran sobre su hermano.  

Su hermano era la única persona que la hacía sentir conectada con este mundo. En su mente, era un pensamiento recurrente y una idealización que atravesaba la distancia que los separaba. Ella sabía a su tierna edad cómo era ese sentimiento de existir por medio de la utoidentificación con otro ser. No podía saber cómo sería el mundo sin su hermano porque no conocía otro y sin él estaría perdida de formas que no podía siquiera imaginarse, pero que de seguro vendrían acompañadas de una gran tristeza. Amaba a su hermano. El resto era puro confeti.

Aimee era una muchachita delgada con ojos saltones y finas hebras de cabello castaño claro que le caían por debajo de los hombros en un corte recto. Daba la impresión de ser una niña aseada y mimada. Cuando el chico nuevo se acercó se mostró reservada, tal como le habían enseñado a comportarse con los extraños. No pudo, sin embargo, evitar mirarlo con curiosidad.

Le gustaba cómo se veía. A veces se cruzaba por la calle chicos casi idénticos, con tatuajes en el cuerpo y piercings en la cara. No entendía cómo hacían para verse así, pero le hacían pensar en sus muñecas, a las que podía arreglarlas como quisiera. Una vez su hermano había intentado hacerse un piercing, pero no le salió como lo había planeado y acabó lastimándose. Eso le había dado la idea de que para tener el estilo de la muñeca punk había que pasar por mucho dolor. ¿Había pasado Laith por mucho dolor?


*


¿Qué tienes ahí, Aimee?


En toda respuesta, se encogió en el lugar, guardándose para ella sus misterios. No abrió las manos ni contestó al instante, interesándose por lo que el chico tenía para decir. Hizo algo curioso. Se volteó para ver dónde estaba Trudy, y sólo después de haberla ubicado y comprobar que sonreía como aprobando la interacción, posó los ojos en Laith.

Había algo en la mirada de un niño que podía escrutarte por entero.

¿Era verdad?, ¿era amigo de Evans? Hacía mucho que no sabía nada de su hermano, excepto por lo que Trudy le contaba. La última vez habló con él por teléfono, y fue divertido. Pero no se sentía lo mismo, y volvía a extrañarlo tan inmediatamente como colgaba la llamada. Lo que quedaba era un eco sin respuesta en un silencio que significaba una ausencia.

Laith hablaba, y aunque ella atendía a lo que decía, no parecía que sintiera ninguna urgencia por responderle. Podía tratarse de timidez, pero tenía unos ojos demasiado vivaces que contaban otra historia y no mostraba señas de incomodidad. No le evadía la mirada, sino que la buscaba. Reaccionaba a las palabras que le dirigían, adivinándose animada, pero eso era todo.

Hasta que, abrió los ojos con intensidad.

Era la silueta de un ave lo que escapó de entre las manos de él y se deshizo frente a ella como un soplo de lentejuelas de colores. No hizo falta decir nada. Aimee, a diferencia de Trudy, sí que estaba acostumbrada a la magia. A veces, le era difícil reconocer la magia de los trucos que en ocasiones utilizaban los muggles, pero entendió que aquel era un modo de demostrarle que eran dos iguales.

El amigo de Evans quería acercarse a ella, ¿pero con qué intenciones?

Trudy decía que aquél era un mago, como Evans y papá, y como ella. Se sentía decepcionada porque creyó que quizá se encontraría con su hermano, pero no fue así. Había una razón, sin embargo, que explicaba las circunstancias. Sabía cuáles eran, pero no solía pensar mucho en ello. Había imágenes en su cabeza que la asaltaban constantemente, pero Happy y los demás sabían qué decirle y qué hacer para protegerla.  

Aunque no se mostró inclinada por hablar con la acostumbrada cháchara infantil, no le fue indiferente al amigo de Evans. Hizo la segunda cosa curiosa del día. Lo que fuera que encerrara en sus manitas decidió guardarlo con cuidado y misterio en su bolsillo, como si se tratara de algo frágil. Sólo entonces, adoptó la postura de quien se prepara para lo que ha de venir.

Se acomodó correctamente en el asiento, muy recta, con las manos en las rodillas y agachó la cabeza cerrando los ojos. Casi parecía que le iba a dar algo con la expresión fruncida. Y sucedió, el humo salió por sus oídos como si se tratara de las orejas de Dumbo. Duró tan sólo un momento, pero para cuando terminó, Aimee tosió ligeramente con una breve sonrisa. Quedó claro que era de esas cosas extrañas que uno puede hacer con su cuerpo, sólo que se trataba del cuerpo de una pequeña bruja.





—¿Por qué no?

El tono decepcionado de Aimee viajó a través del auricular hasta el oído de Evans, que suspiró.

—Te dije por qué—
rezongó, frustrado—… Aimee, ¿entiendes lo que te digo? Quiero que hables con él. Es un buen tipo. Es simpático. Te gustará.

—¿Es uno de tus amigos?

—Sí…


—¿Qué amigos?

—¿Cómo qué…?

—¿Es como Chris?, ¿o como Theo? Me gustaba Chris—Rió, recordándolo. No importaba qué hacía, si tropezarse o sólo hablar, pero era un chico que daba risa con sólo respirar. Y añadió, con cierta gravedad—: Theo no tanto.

—Es como… ¿Recuerdas a Copito…?

—¡Sí!, ¡sí!

—¿…el oso al que le hablabas y llevabas a todas partes?


—Mi oso favorito.

—Sí, ése.

—¿Por qué?

—Porque te gustará lo mismo.


—¡Claro que no!


—Que sí, ya verás. A Laith podrás hablarle, como le hablabas a Copito. Quiero que confíes en él. ¿Harás eso por mí?
Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 22.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 558
Puntos : 413
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Lun Jul 15, 2019 6:57 am

Trató de ver el secreto que aguardaban dos manitas pequeñas, y como respuesta sólo tuvo silencio y, de cierta manera, un tinte de indiferencia. Comprendió el gesto de buscar a Trudy, y él en cambio no volvió la mirada hacia la mujer, pues no era necesario. Era un gesto típico de un niño, tener al alcance de la vista a una persona, de preferencia mayor, que le infunda confianza, con el fin de obtener aprobación o reprobación con tan sólo una mirada.

Buscó el acercamiento más sensato: hacerle saber que él era tanto de confianza para su hermano que había decidido permitirle hablar con ella. De nuevo, sólo la nada le respondió, y Laith tuvo que ingeniárselas para encontrar un puente que conectase dos mundos: uno, que era el de él, adulto y más estructurado, mientras que el de ella era infantil y abstracto.

Quizá la única manera de cruzar al mundo de Aimee era desplegar las alas y volar, como el ave que había sido desde el día de su nacimiento. Por ello es que un plumífero compañero fue aquel encargado de maravillar a la pequeña.

Resplandor de luces y brillos, como era un alma cuando está feliz, con los colores que sólo tienen los arcoíris más bellos. Se desvaneció como desaparece un latido: en una explosión que deja la sensación de que antes, ahí, hubo vida.

Buscó en el rostro de la niña señal alguna de algo que, si bien encontró, no podía decirse con palabras. No porque fuera sorprendente o inefable, sino porque, simplemente, ella parecía renuente a compartir con él su voz.

Él, como cualquier profesional, e incluso cualquier persona con un mínimo sentido común, entendía que no todas las personas, en especial no los niños, tenían el mismo acercamiento para con un adulto, siquiera con sus semejantes en edad. Por ello era que Laith se sentía predispuesto a buscar en la pequeña algo que fuera más bien un terreno conocido para los dos, y buscó lo que los unía más por genética.

No pasó desapercibido el hecho de que guardase algo en el bolsillo, pero no se sintió motivado a insistir, si ella no quería decirle. Ya lo descubriría, quizá, en otro momento.

Le llamó más la atención que lo que hiciera fuera una demostración pura y dura de sus peculiaridades mágicas. Pequeños arrebatos de magia que caracterizaban a los niños y que iba perdiéndose normalmente con el paso y con la canalización. Le sonrió en respuesta.

Qué impresionante —habló, y sacó de su ropa su varita, una pequeña vara de treinta y cinco centímetros, de madera y con motivos muy particulares, insignias casi tribales que habían hecho por una mano paciente y experta. Estilizada y muy bonita, conservada a través del tiempo con amor y cuidado. — ¿Sabes qué es esto? —le preguntó. — Tu hermano debe tener algo parecido, y con esto los magos y las brujitas podemos hacer cosas muy impresionantes —le explicó.

Se dio cuenta que la mejor forma de llegar a ella era mostrándose como ella, aunque no tuviera habilidades físicas y naturales tan impresionantes.

Buscó a su alrededor hasta encontrar una roca del tamaño de un puño que había salido de uno de los escalones, presentándoselo a la pequeña Aimee.

¿Quieres sujetarlo? ¿Con tus dos manos? —se lo ofreció, pero no la forzó a nada. Dio igual si la roca residía en las manos de la pequeña o en la diestra de Laith, pues su varita la transformó en una entidad peluda de pelaje gris con motas blancas. En el sitio de aquel trozo de piedra quedó un conejo que no sobrepasaba las dimensiones de la misma.

Pareció confundido, vuelto a la vida, y movió los bigotes de un lado a otro antes de dar un salto lejos. Dirigió una mirada hacia su creador y su acompañante antes de seguir saltando con rumbo a la libertad.

Tenemos la habilidad de transformar cosas en otras, siguiendo leyes de transfiguración, o de crear y deshacer, ¿tú has creado o deshecho? —le preguntó, en su nuevo intento por tratar de conseguir de ella otra cosa que no fuera silencio. — También, los magos y brujas tenemos secretos que no mucha gente conoce, en especial los que no son mágicos —le susurró, colocando su mano a un costado de su boca, como si temiese que el viento se llevara sus palabras.

Dirigió una mirada discreta a Trudy y la devolvió a la pequeña, guiñándole un ojo. Esperando ver si comprendía que Trudy era una de esas personas sin magia. Al menos no la magia que se hace con una varita.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 34.405
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1265
Puntos : 1071
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Evans Mitchell el Lun Jul 22, 2019 10:34 am





Aimee se sintió secretamente halagada por el cumplido, y muy satisfecha de sí misma. Había sido con su hermano que habían descubierto que ella era capaz de “hacer una cara graciosa”, como Evans lo llamaba. Era algo que sólo ella podía hacer, no cualquier otro niño o tres o cinco, sólo Aimee.

Sentada en su sitio, con las rodillas juntas, balanceó los pies sobre el asiento, de adelante hacia atrás, con los ojitos puestos en Laith. Éste hurgó por algo en su bolsillo. Lo que sacó, fue una varita que Aimee no había visto antes. Observó los detalles de la madera, y su cabecita los memorizó. La pregunta, sin embargo, “¿Sabes qué es esto?”, la tomó por sorpresa.

Honestamente, ¿qué se suponía que tenía que responder? Se lo quedó mirando sin completar el rompecabezas en su cabeza y la confusión en toda la cara. Por supuesto, el adulto entendió lo que quiso, porque prosiguió con una explicación —algo que los adultos solían hacer, repetirse en explicaciones sobre lo evidente—. ¿Pero por qué le mencionaba algo tan obvio? Aimee había nacido en una familia de magos, ¿es que no lo sabía?

Le pareció improbable que el amigo de Evans pensara que ella provenía de una familia de muggles. Hizo sus matemáticas en la cabeza y la cuenta sencillamente no le daba. Debía ser “lo otro”, entonces. Y por “lo otro” se refería a que estaba siendo objeto de asunciones ridículas pura y exclusivamente por el hecho de ser una niña… Y porque los adultos se impacientaban con ella, cuando no hablaba. Lo sabía, y a veces hasta se le hacía divertido.

Su madre solía decirle que no hablara con extraños, en la calle o locales o en cualquier situación para el caso, por eso Aimee había adoptado como algo natural simplemente evitar los rostros de adultos que no le eran familiares. Ocurría a menudo que querían hablarle, y aunque ella distinguía perfectamente las intenciones de los adultos —de la amabilidad a lo perverso—, pasaba por alto sus esfuerzos. No hablar no era lo mismo que “ser idiota” (expresión ampliamente utilizada por su hermano), pero ellos no lo entendían.

Laith se le hizo mucho más interesante a los ojos cuando le obsequió algo tan insólito y fútil como una piedra. La estaba haciendo participar de la instancia comunicativa de una forma mucho más simple e intuitiva, y ella lo prefería, porque así era como se entendía con Happy o X. Hizo como le decía y sujetó la piedra con ambas manos, esperando la magia. Suponía que haría algo curioso y se preguntaba qué.

El vago temor de que la roca se calentara o explotara la asaltó imperceptiblemente. Sintió el cambio en sus manos y no pudo ocultar su sonrisa mientras abrazaba al conejo contra el pecho. Se olvidó de Laith completamente para acariciar a su nuevo pequeño amigo. Se preguntó si acaso Trudy la dejaría llevárselo a casa. Pero por supuesto, que los magos podían transformar objetos en animales, eso ya lo sabía. Deseaba que llegara pronto el día que ella pudiera hacerlo. Llenaría la casa de conejos, tendría muchos conejos, y toda clase de mascotas.

Para su disgusto, Manchas —sí, ya le había nombre—, se le escapó de las manos y se alejó saltando. Su primera reacción fue levantarse e ir a buscarlo, ¿porque cómo hubiera sido capaz de dejarlo solo y por su cuenta, siendo tan chiquito? Que dejara la pregunta de Laith sin respuesta fue lo de menos. Se ensució las rodillas agachándose para alcanzar al conejo debajo de las butacas, pero extendiendo los bracitos y con medio cuerpo arrastrándose en el suelo, lo consiguió. Regresó con Manchas en brazos y, de pie, lo escuchó hablar. Todo iba bien, hasta que algo en la elección de palabras que Laith había empleado generó en ella la seriedad que sólo puede tener un niño precavido, y lo miró sin parpadear en respuesta a su guiño.

—Trudy es buena.

Dijo, en toda respuesta. El conejito se debatía entre sus manitas, y ella se distrajo con la criatura, enternecida. Lo cierto era que tener el animalito en brazos le aflojaba la lengua. No se sentía tan alerta respecto a las intenciones que podía o no tener un conejo, pero con los adultos era algo diferente. Siempre escondían secretos, y era difícil saber por qué hacían las cosas, si lo hacían porque eran buenos o porque eran malos, o si podías confiar en ellos. Al pensarlo se sintió culpable porque le había dicho a su hermano que, después de todo, intentaría confiar en su amigo. Aunque estaba enojada con Evans, por no aparecerse.

—¿Por qué?—
preguntó de repente—, ¿qué secretos?

Imaginó que se refería a las cosas que los “no mágicos” no podían ver, pero era incómodo que quisiera vincularse con ella por lo que los hacía parecidos excluyendo así a todos los demás que no lo eran, como Trudy o como su madre. Se sentía raro. Entendía que Laith era paciente y quería ser su amigo, y que le gustaban los conejos —así que, ¿quién estaba analizando a quién?—. El problema no era que Laith quisiera hablar con ella, sino que ya sabía qué cosas eran las que se suponía que debía contarle, y Aimee no se sentía como para hablarlo con él, un extraño. Además, había ciertas cosas que no era fácil poner en palabras, y que sólo podía compartir con Happy y el resto por esa misma razón.

Trudy entendió que hablaban de ella, porque ni lenta ni perezosa, y movió la cabeza con interés. Puede que a Aimee no le hubiera sorprendido tanto que a una roca le salieran pelos y patas saltarinas, pero Trudy se había llevado una mano a la boca, incrédula y maravillada. En qué momento tu vida se convirtió en una película, Trudy, por favor. Ahora entendía tantas cosas. Un poco avergonzada tenía que admitir que en lo primero que pensó cuando Evans le contó la verdad sobre su magia fue: “¡Ja!, ¡tenía razón!”, y lo pensó más por el señor Mitchell que otra cosa. El muy taimado. La de veces que la había hecho pasar por loca, de un toque de varita. Se habría reído de lo lindo, mira.

No les había quitado los ojos de encima, pero viendo en la distancia que Aimee había abierto la boca —Trudy podía estar vieja, pero tenía una vista de lince envidiable—, se relajó pensando que las cosas empezaban a tomar curso, y de pronto recordó algo, por lo que agachó la mirada mientras hurgaba en su cartera. Extrajo del revuelto interior un par de hojas de dibujo, con el trazo infantil de Aimee, colorido y también oscuro. Había un patrón que se repetía en esos dibujos y que le preocupaba, entre una cosa y otra, y la emoción, se había olvidado de mencionárselo al doctor. ¿Debió habérselos mostrado? Trudy suspiró, apenas siendo capaz de volver a lanzarle una mirada a la peculiar creatividad de la niña.




Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 22.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 558
Puntos : 413
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Jue Jul 25, 2019 8:24 am

Para Laith era bien lógico: si la niña se había estado criando con la mujer desde que el nuevo régimen llegó, hace aproximadamente dos años, quizá todavía no tuviese una noción clara sobre la magia. Su pregunta, aunque podía parecer tonta, era bien razonable, aunque la pequeña considerase que era condescendencia.

Encontraba importante enseñarle a la pequeña una cosa: ella era como él, y él como ella. Podían, pues compartir juntos esos secretos que la gente “como ellos” tenían. Hacer un puente que sirviera ya no sólo para comunicar su magia, sino para conectar personalmente. Parte de la terapia con niños era ser capaces de sortear las barreras que tenían para convertirse en una fuente de confianza en la que ellos volcaran sus dudas e inseguridades. Demasiado poder sobre una mente aún inmadura.

Por eso es que hacía gala de lo que podía hacer, como convertir en un conejo algo sin vida como una roca, creando complejidad en la transformación. Para su sorpresa, Aimee no estaba de acuerdo en dejar al conejo marchar y fue a por él cuando intentó darse al escape, buscándolo bajo las butacas hasta que lo recuperó.

Laith se dio cuenta de dos cosas, con ello y la respuesta a Trudy, pero sólo sonrió enigmático.

Yo no dije que no fuera buena y, aunque no la conozco mucho —él admitió, — pero da toda la impresión de que es buena, ¿te gusta pasar tiempo con ella? —se esmeró en seguir un hilo de conversación en que la pequeña al fin se dignaba a hablarle. — ¿Tienes algún consejo para darme, para caerle bien?

La intención era clara: quería hacerla hablar. De cualquier cosa bastaba, ya él intentaría encaminar la conversación hacia donde quería enfocarla. El punto era, igual que un gato arisco, no hacer que el paciente quisiese huir de él, sino que se sintiera cómodo a su lado para que le dejase metafóricamente rascarle tras las orejas. Los niños, en especial los que solían necesitar apoyo psicológico, tenían esa particularidad.

Eres una niña muy inteligente, estoy seguro que tú sabes que la magia no la tienen todos —le dijo, aunque se dio cuenta de que quizá la perspectiva “nosotros” y “ellos” no podía funcionar, por cómo había defendido a la mujer. — De donde vengo, se decía que aquellas personas con magia habían sido tocadas por el Gran Espíritu y tenían una misión que cumplir, aunque siempre pensé que, más que la magia que nos permite realizar trucos, la verdaderamente importante residía en los corazones de la gente, en el calor de una familia cuando está unida, o de las personas cuando hacen lo que aman —le explicó, — ¿tú tienes esa magia? ¿Y Trudy, la tiene?

Acarició inconscientemente su mano izquierda, donde había un tatuaje de una rosa roja. Se la había hecho precisamente por eso, por la magia, esa que no tenían todos los magos y brujas, sino los nomaj también. El cariño por las personas que inspiran y el amor por la vida misma, eso era la magia de la que estaba hablando.

Te diré un secreto, ¿sí? Pero no se lo digas a tu hermano o su ego se hincharía como una nube —y se acercó, colocando su mano de nuevo como si fuera a susurrarle algo. — Evans, tu hermano, también tiene magia, y no sólo de la magia que se hace con una varita —confesó, — su tipo de magia es diferente y es muy especial, es la magia que reside en el corazón de alguien que protege a las personas que ama, él te protege a ti —le dijo, y retomó de nuevo su distancia.

Quizá no se lo dijera a Evans, tal vez a riesgo de parecer un idiota, pero eso era importante para él. Era algo con lo que había crecido y a lo que se había abrazado cuando llegó a un punto de su vida donde era importante abrazarse a algo. Era, sin embargo, incomprendido, como todo lo que no se conoce bien. La gente solía juzgar sin conocer.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 34.405
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1265
Puntos : 1071
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Evans Mitchell el Dom Jul 28, 2019 12:54 am





Aimee asintió sin dudarlo, le gustaba Trudy. A su confirmación le siguió una sonrisa, ¿qué hacer para caerle bien? Por empezar, no tenías que ser político, cobrador de impuestos, vieja que se cuela en la fila de la compra, y en fin, Trudy podía llegar a ser muy selectiva con las personas, de una forma un tanto gruñona que a Aimee le hacía gracia. Cuidando de tener al pequeño conejo protegido en sus manitas, volvió a tomar asiento.

—No tienes que ser político—respondió, muy segura de cuánto le molestaban a Trudy los sermones y lo crítica que era cuando pasaban las noticias en la televisión. No había una sola noticia sobre la que los políticos no tuvieran la culpa, si escuchabas a Trudy.

La historia del Gran Espíritu removió su interés, pero no estaba segura de entender. Las imágenes que Laith evocó con sus palabras turbaron los recuerdos de Aimee. “El calor de una familia unida” la golpeó con un sentimiento de extrañeza. Se preguntó por qué decía esas cosas, de dónde le salían las palabras. A ella le habían contado una historia muy diferente.

—No lo sabía—confesó, sin siquiera pestañear—. ¿Quién es el Gran Espíritu?—preguntó—. ¿Y de dónde vienes?

Le había dado a entender que él venía de otro lugar, diferente al de ella. ¿Quizá, era de otro país? Tenía un acento. Había también algo en la forma en que él se conducía con ella, en cómo era visto por los demás, que le hacía pensar en su maestra. Resultaba que su maestra había venido de África, o eso decían sus compañeros. Había un chico, Randy, que siempre le convidaba sus dulces, que contaba historias de la maestra en África.

—Papá dice que la magia es lo que hacen los magos.


La mención a su hermano hizo que lo extrañara. Hubiera preferido hablar con él en lugar de Laith. Hacía mucho tiempo que no sabía nada de su familia. Se había acostumbrado a la nueva maestra, a Randy, y a Macey, quien siempre la separaba de Randy cuando estaban juntos —no se caían bien esos dos—. Pero ni a ellos ni a la maestra tenía permitido hablarles sobre lo que le pasaba. No tenía a nadie excepto Trudy.

Había hecho muchas preguntas sobre lo que le pasó a su familia, pero con tener las respuestas no era suficiente. No podía evitar volver a sentir la necesidad de hacerlas. Laith había dejado en claro que no era uno de “ellos”, es decir, no era de los que hacían daño. Su hermano no querría que ella confiara en alguien así. Si era un mago, como ella, entonces, ¿querían hacerle daño también por ser diferente?

—Trudy es muggle, no tiene magia. Pero mi papá es mago—explicó—y mi mamá es squib. Evans dijo que papá huyó y mamá está muerta, porque hay magos que son malos y quieren hacer daño. A ellos y a mí, y a otros. ¿A ti te persiguen también?, ¿sabes dónde están mis padres?, ¿lo has visto?, ¿lo sabe el Gran Espíritu?



Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 22.950
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 558
Puntos : 413
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Jue Ago 01, 2019 9:04 am

Laith se enterneció por dentro cuando vio esa sonrisa y, sentándose a su lado, le habló de que el requisito más importante para ser amigo de Trudy era no ser político. En todo caso, y refiriéndonos al mundo mágico, el sanador era muy políticamente incorrecto, sólo mirándolo ir a auxiliar a fugitivos y a nacidos de nomaj. Así que tenía un punto, aunque la intención más clara era hablar con la pequeña.

Le habló sobre el Gran Espíritu del Universo, Maestro del Orden y el Tiempo, de una manera que esperaba fuera comprensible. Tuvo la impresión de que sólo la había conseguido confundir, pero no sacó suposiciones apresuradas, sino que escuchó sus preguntas mientras él se acomodaba en su asiento.

Vengo de una tierra más allá del mar, América, del norte para ser más específicos, mi país se llama Canadá —un país independiente a Estados Unidos, cabe aclarar. — El Gran Espíritu tiene muchos nombres, pero todos se refieren a lo mismo, al gran creador, un Dios benevolente que no interactúa directamente con los humanos, y es el creador del mundo —como cualquier religión, aunque tradicionalmente se consideraba que el Gran Espíritu y el Dios cristiano eran uno y el mismo.

Era un concepto demasiado abstracto para los magos que habían sido educados como tal toda su vida, sin la influencia de las religiones. La niña le dio la idea de que podría su cerebro tener aquella problemática a la hora de entender el concepto por la forma en que no consiguió entender fácilmente la abstracción de la “magia” de la que él estaba hablando.

Lo es, pero hay dos tipos de magia diferentes, el primer tipo es ese, simple y llano como la magia que hace un mago —le intentó explicar, levantando el índice de su derecha. Luego elevó el de la izquierda. — El segundo tipo no necesita ser mago para sentirse, es un tipo de magia distinto, pero puede llegar a ser muy poderoso, porque se multiplica cuando se comparte, y se siente como un calor en el pecho cuando se está feliz —le trató de explicar a lo que se estaba refiriendo.

La serie de preguntas que le hizo la pequeña le anidaron la congoja en el pecho, sintiendo pena de que aquella pequeña tuviese que comprender el concepto del mal de aquella manera, donde su padre era perseguido como ella y su madre había muerto. Se preguntó en silencio cómo Evans había soltado aquella bomba para la pequeña.

A mí no me persiguen, pero lo harían si ellos supieran algunas de las cosas que hago que no les gustan, sólo que no lo saben —al menos no todavía, y esperaba que no ocurriese pronto. — No sé dónde está tu padre, pero tu madre… En mi cultura, el espíritu de alguien que murió trasciende y acompaña a sus seres amados a través de su vida, nunca le deja solo en espíritu, aunque los sentidos no puedan detectarle —le explicó, sin saber si estaba en él dar esa conversación, pero sentía que tenía que darle respuestas. Sólo así ganaría su confianza. — El Gran Espíritu sabe muchas cosas, pero obra de maneras misteriosas, así que no siempre podemos comprender por qué ocurre algo —dijo.

Era complicado. Laith, como agnóstico que había sido, se había dado a la tarea de cuestionar a un ser benevolente que permitía que sucedieran cosas malas. En su cultura, al menos, había espíritus buenos y espíritus malos que hacían un equilibrio, o eso se suponía. Pero explicarle que había un ser superior bueno a una niña que había perdido todo… era muy complicado.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 34.405
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1265
Puntos : 1071
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.