Situación Actual
10º-16º
13 octubre ➟ luna llena
Entrevista
Halloween
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Therapy [Priv. Evans Mitchell]

Laith Gauthier el Jue Jun 13, 2019 6:41 am

Recuerdo del primer mensaje :

Habían pasado algunos meses desde la última conversación a finales de octubre, hasta que llegó diciembre. No podía mentir, pero en verdad era una situación complicada la de tener que atender a escondidas a una niña, y por eso es que necesitó tiempo para planificarlo todo a la medida. Era un planificador, y prefería que todo saliera sólo como debía suceder, en especial cuando algo le decía, más bien un presentimiento, que las cosas podían torcerse tan mal.

Obvió sitios de encuentro típicos, donde pudieran reconocerlo visualmente a él o a cualquiera de sus acompañantes, y apuntó más lejos. Había ido a un viejo anfiteatro ya casi olvidado y alejado de toda civilización, por supuesto. Ahí se habían celebrado todo tipo de conciertos, por lo que estar lejos de las casas era importante para impedir inconvenientes o molestias. Había llegado bien temprano y realizó hechizos para ocultar lo que estaba haciendo de ojos u oídos indiscretos.

Se sentó en una de las bancas, con los audífonos puestos, mientras miraba la estructura: sumida bajo el suelo, el escenario hasta el fondo, y un techo que cubría aproximadamente la mitad del anfiteatro. Despejó su mente, porque ahí dentro no debía haber nada que sesgara su juicio médico. Sabía que Evans no vendría con él, pero eso no significaba nada, tenía que ser un profesional por encima de todas las cosas.

Si alguien miraba desde fuera de la protección vería el anfiteatro y más nada. No a un sanador sentado con un cuaderno y una grabadora. Una vez cruzado el velo de protección, sin embargo, nomaj o mago serían capaces de ver todo el interior, como una burbuja que se protegía del exterior. O más bien, un espejo doble.

Estaba atento al exterior, sin embargo. Cuando viese a alguien venir, si correspondía con la descripción que había recibido, él saldría de la burbuja para salir a recibirles y apremiarles a entrar. Buscó una botella con agua dentro de una mochila que llevaba, donde mismo llevaba algunos tentempiés por si hacían falta.

Prometía ser una mañana interesante.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 35.305
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1275
Puntos : 1079
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier
Laith GauthierMedimago

Evans Mitchell el Lun Ago 12, 2019 8:48 pm




A la edad de Aimee, ella no conceptualizaba las actitudes o las intenciones de las personas, pero las entendía de una forma instintiva y absoluta. No era tampoco como otros niños, ni tan diferente. Su ingenuidad tenía un límite, pero una ingenuidad que otros podían explotar infinitamente. Especialmente, los cercanos. Especialmente, sus padres.

Si callaba y observaba, era porque había aprendido a estar alerta a los cambios de humor en los adultos, en su caso, su madre, Linda. Era encantadora su madre, casi siempre, pero eso, sólo casi, no siempre. Otras veces, en cambio, se comportaba de una manera que no le había quedado otra que catalogar de “extraña”, y era entonces cuando papá o Evans intervenían.

Aimee naturalizó estos cambios de humor, pero le herían lo mismo, porque el cambio era abrupto, violento, y traía consigo consecuencias desagradables. Por eso, en parte, era difícil acercarse a ella, porque dejarse seducir por el encanto de una persona podía conllevar una decepción para la que mejor estar preparada. Otros niños eran más fáciles de llevar, abiertos y joviales, pero Aimee era distante.

Hacerla hablar era captar su interés, aunque sólo fuera brevemente, y una simple conversación podía elevar puentes entre dos orillas. En su corazón infantil atesoraba una pasión no tan secreta por los cuentos. Los cuentos fascinaban su interés. Su hermano siempre le leía historias. Una vez le dijo que le enseñaría a leer sólo para que dejara de molestarlo, pero incluso cuando ella aprendió, Evans no dejó de leerle cuentos. Es que su hermano siempre mentía un poco, era gracioso. Aunque a veces era difícil saber cuándo mentía y cuándo no, y entonces era un poco molesto.  

“Vengo de una tierra más allá del mar…”, ese bien podía ser el comienzo de una historia. “El Gran Espíritu” estaba en esa historia y, sin ser Aimee ninguna crédula, se sintió atraída por la forma en que lo describió. Trudy le leía cuentos, pero no era muy buena en ello, se preguntó si Laith sí lo sería, y tuvo una corazonada favorable a ese respecto.

Le gustaba oírlo hablar, y hasta seguro que hacía muecas, como Evans. Las caras que hacía Trudy, en cambio, no eran las de alguien que imitaba, sino las de alguien que se esfuerza pensando, y al final no comprende. A veces, hacía un alto y le explicaba a Aimee el increíble parecido entre la fantasía y la realidad, mencionando a alguien que le caía particularmente desagradable. “Gordo y tacaño, como el carnicero que no me fía, mira…”.

Aimee le había enseñado a Trudy a fascinarse con los cuentos, y cada quien los disfrutaba a su manera. A veces, de hecho, había mucho de realidad en un cuento. “El Gran Espíritu”, tal como lo describía Laith, parecía una de esas cosas que explicaban fenómenos de la realidad a los que no se les podía poner un nombre, hasta que hallabas las palabras correctas. Había situaciones que le habían estado ocurriendo últimamente que no comprendía. ¿Puede que, después de todo, Laith se refiriera a lo que ella pensaba?

Sabía que después de morir los magos regresaban como fantasmas, pero Laith no hablaba de eso, y Aimee tampoco pensaba en eso. Si lo que decía era cierto, entonces, ¿debería hablar con él? Eso fue lo que Evans le pidió, que confiara. Aimee sólo sabía una cosa, ella quería comprender por encima de todo. Sin embargo, por mucho tiempo sus padres le habían dicho que “lo que ocurría en casa, quedaba en casa”. Este mandato todavía imperaba en su hacer y sus pensamientos, y no podía desacatarlo. Su padre pudo haber desaparecido, pero incluso así, cuando lo recordaba, sentía algo cercano al miedo. Y su madre… su madre estaba siempre observando, lo sentía.

—¿Y si el espíritu…. es malo?—preguntó, sintiéndose incómoda al hacerlo, pero esperando una respuesta con sus ojazos de cielo, grandes y atentos, puestos en Laith—¿Es raro para un mago hablar con los espíritus…? ¿Tú les has hablado?




Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 23.450
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 563
Puntos : 417
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Jue Ago 15, 2019 11:36 pm

Lo había notado, de un momento hacia acá, que había conseguido un puente entre su mundo y el de ella. Era, quizá, joven, de madera y hecho con sogas que podían romperse en cualquier momento, pero por ahora servía para lo que lo necesitaban: vincularse.

El sanador contaba a su favor con una cultura rica en magia, en su magia particular, que tenía todo tipo de leyendas y mitos que enriquecían la comunicación. Leyendas de todo tipo que, si bien Laith a veces sentía una tendencia científica a cuestionar, vibraban en el pecho con el misticismo que sólo tienen esos lugares y personas que están profundamente conectados con un mundo paralelo que tiene su propio ritmo.

Sus dudas, que eran razonables, también revelaban cosas que no se decían, pero eran. El sanador se las guardaba para sí mismo, porque eran motivo de estudio e indagación.

”Manitou”, es el nombre que se les da a los espíritus en la mitología algonquina, una fuerza espiritual y fundamental de la vida, por lo que había buenos y malos; los buenos eran llamados “Aashaa monetoo” mientras que los malos serían los “otshee monetoo” —le explicó, — dicen que cada uno de los manitou tenía una razón de ser, y todos eran creados por el Gran Espíritu.

Él recordaba, en su momento, haber pensado en por qué un creador haría fuerzas malvadas, pero al final se hizo a la idea de que el Gran Espíritu no era, en principio, una entidad toda bondad. Era una dualidad, más bien: el frío y el calor, el día y la noche, el bien y el mal. Venían en dúos para formar equilibrios.

No te imagines a los espíritus como los fantasmas cuando los magos tienen asuntos pendientes en la tierra —le pidió, porque estaría muy equivocada. — Dicen los sabios que los espíritus vuelven al mundo brevemente durante los equinoccios, cuando las luces de las auroras tocan la tierra, y he estado ahí en alguna ocasión… No es como si pudieses hablar con ellos como tú y yo, sino más bien… los sientes —le contó su experiencia personal al respecto.

Honestamente, no sabía si eso, como todo, aplicaba sólo para un grupo determinado de personas. Por ejemplo, alguien que nunca estuvo en contacto con ese mundo, ¿tendría que ir con el Gran Espíritu? La lógica decía que sí, pero, en un sentido práctico, no era muy viable.

En el fondo, Laith pensaba que todo formaba parte de percepciones basadas en lo que había dentro de uno mismo. Aunque lo consolaba la idea, a veces se sorprendía pensando que lo que sucedió fue sólo lo que quiso que sucediera, y lo interpretó de la manera en que en su momento lo necesitó, sin ser precisamente objetivo al respecto. Todo se limitaba a si estaba, o no, dispuesto a quitarse la venda de los ojos. Era cálido en el pecho pensar que lo que sucedió realmente había sido su abuelo hablándole.

¿Hay alguien con quien tú quisieras hablar? ¿Qué te gustaría preguntarle? —usó el tema en cuestión para tratar de indagar en sus intereses, en esas dudas que no se había permitido revelarle hasta ese momento. Lo mejor en ese tipo de investigaciones es que fluía como una conversación tan natural, que ni siquiera se notaba que Laith estaba haciendo sus propios análisis.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 35.305
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1275
Puntos : 1079
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier
Laith GauthierMedimago

Evans Mitchell el Dom Ago 25, 2019 8:22 am



El conejo de Laith había vuelto a convertirse en un trozo de roca, y con un poco de pena, Aimee la depositó a su lado, en el asiento vacío. Meditó para sus adentros que, siendo Laith alguien tan versado en esos asuntos, sobre espíritus que hablaban y que uno era capaz de sentir, quizá pudiera sacarla de una incógnita. No era algo que realmente se entusiasmara por compartir, porque era su secreto, y en el caso de que le dijera que había algo mal… En un acto inconsciente, Aimee volvió a voltearse, para ubicar a Trudy allá atrás, siempre atenta, siempre allí por si la necesitaban, y se sintió un poco más tranquila.

Le gustaba Trudy.

—A mí me hablan—dijo de pronto, como si se tratara de algo normal. Metió la mano en su bolsillo, aquel en el que antes había guardado “su tesoro” y sacó algo con cuidado. Lo hizo con sus dos manitas, cerradas como un cofre, y se la acercó a Laith. Hubo un instante de expectación, antes de que ella abriera las manitas, mirándolo con sus ojos abiertos y curiosos. Pero no había nada—¿Lo ves?

A juzgar por sus ojitos, ella realmente esperaba que Laith, luego de insistir en que tenían en común mucho más de lo que ella podía tener con Trudy, porque eran magos, pudiera ser capaz de ver lo que Trudy no podía. Le hablaba de sus amigos “imaginarios”, y últimamente pasaba mucho tiempo con ellos, pero un muggle no tenía la misma percepción que un mago, y para Trudy eran sólo los cuentos de un niño con mucha imaginación.

Se sintió levemente decepcionada con la respuesta, pero suspiró y se explicó, dejando que Happy revoloteara sobre ellos en libertad, sin alejarse demasiado. Happy tenía una forma muy graciosa y colorida, era un unicornio pequeño con cuerno y alas, que siempre sabía qué decir para hacerla sentir mejor. Al parecer, Laith no podía ni verlo ni escucharlo. Pero Happy hablaba, sobre Laith, sobre ellos, y cuchicheando sin parar sobre un temor que lo tenía inquieto y tenía que ver con la desaparición de Miércoles. Puede que, después de todo, Happy no fuera un espíritu. Había algo, sin embargo, que la había tenido preocupada últimamente. Sólo se lo decía, porque tenía que ver con Trudy.

—Tú no lo ves, pero está allí—Y levantó el dedo, señalando al aire, aquí, allá, después un poco más allá, y de nuevo “aquí”. Happy se movía velozmente con sus alas, sin dejar que ella lo atrapara. La hizo sonreír—. Tiene alas—explicó—. Trudy dice que me lo imagino. Pensé que tú ibas a poder verlo, porque eres como yo—Se encogió de hombros—. Es muy real—aseguró—. Pero sólo yo puedo verlo. Está conmigo desde antes de conocer a Trudy, cuando vivía con papá y mamá. Pero no se mostraba a Evans, porque—Rompió a reír, en una risa breve y espontánea—. Le gustaba meterse con mi hermano, pero no se mostraba. Una vez, le tiñó el pelo de rosa. Evans estaba enojadísimo porque no podía quitárselo. Me culpó a mí,  pero yo no fui. Igual, no importó. Me gustó que Happy lo hiciera porque ese día Evans se quedó en casa—recordó, y sonrió—. Porque decía que no podía salir a verse con sus amigos con el pelo rosa, y prefirió quedarse conmigo. Vimos una película ese día. Happy hace magia—explicó—, sólo a veces. Después de Happy, conocí a Miércoles, pero… —Su rostro se ensombreció levemente—. Hace un tiempo que no lo he vuelto a ver, desde que…  

Agachó la cabeza y se frotó las piernas con las manitas, en una seña de ansiedad. Había hablado con naturalidad, soltándose sobre un tema que le agradaba, hasta entonces. Happy revoloteaba nerviosamente en torno a ella, pero Aimee no le prestaba atención. Había cosas que Aimee olvidaba, o que fingía que olvidaba. Cosas sobre las que prefería no pensar, no revivir en sus recuerdos, como el día en que se fue de casa. Era consciente de lo que había sucedido, pero podía hacer una ruptura entre ella y las imágenes de miedo y tristeza que venían aparejadas a la memoria de ese día. Pero Miércoles se había escapado con ella, lo de Miércoles fue diferente… Eso lo había hecho Mommy.

Aimee levantó la mirada.

—Fue mi culpa. Porque hablé demasiado.


HAPPY:

Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Giphy



Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 23.450
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 563
Puntos : 417
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Lun Ago 26, 2019 10:22 pm

Aquella sesión iba lenta, muy lenta, y Laith a veces se permitía a sí mismo preguntarse cuánto tiempo requeriría antes de llegar a ese punto de inflexión donde comenzaran con la pendiente creciente. Le nacía pensar que aquel caso prometía ser lógicamente lento, pausado, y empezaba a sospechar más de una traba en el proceso. Aquel era un mundo extraño en el que tenía que sumergirse para ver qué habitaba ahí. Los casos con niños son particularmente difíciles porque sus mundos son distintos a los de los humanos, reaccionaban al trauma de diferentes maneras.

Lo sorprendió escuchar que a ella le hablaban, y por un momento se preguntó si seguían hablando del mismo tema del que lo hacían anteriormente. Sólo observó con mirada curiosa y circunstancial, queriendo adivinar a qué puerto quería detenerse. No la interrumpió cuando la vio rebuscarse algo del bolsillo, siguiendo con sus ojos analíticos todo aquel proceso hasta ver… la nada.

Depende de qué debería estar viendo —Laith reconoció. — Veo tus manos, solamente —le hizo saber con el tono más cuidadoso que podía, y pronto comenzó a unir conjeturas.

Si aquello resultara en una afección a nivel cerebral, tendría que tomar un enfoque mucho más asertivo que la mera psicoterapia. La psicología no era milagrosa y era incapaz de remediar los desbalances mentales a los que sometían las enfermedades al cerebro, así que tendría que recurrir más bien a la psiquiatría y comenzar a contemplar qué tratamiento era el más conveniente.

Ver cosas que no estaban ahí, oírlas y, peor, sentirlas, nunca era una buena señal.

Le permitió explicarle con el beneficio de la duda, tratando de ver con los ojos de Aimee el mundo que la rodeaba, con sus consecuentes dificultades. Podía fingir ver algo, seguir el punto que ella miraba con sus ojos, pero no podía hacer que apareciese ahí lo que quería mostrarle. Lo escuchó todo y después se dio cuenta de que se acababa de meter en un embrollo. Más allá de los problemas que ya estaba consciente que existían… aquello era más de lo que esperaba encontrar.

¿Te molesta si tomo unas notas sobre Happy? —le preguntó, haciendo una seña con el bolígrafo. — Lo encuentro muy interesante —trató de explicar el motivo por el que querría tomar notas, esperando su decisión.

Si no le molestaba, escribiría a pulso rápido una serie de información que llevaba reservándose desde que comenzaron a hablar. Si prefería no hacerlo, resistiría hasta que se hubiese quedado a solas para tomar toda la información que necesitaba de aquel encuentro. No estaba perdiendo el hilo de la conversación, pero lo que le sugería era importante y tenía que tratarse, desde su perspectiva más profesional.

Independientemente de lo que ella decidiera, él continuaría con la conversación:

¿Qué exactamente le sucedió a Miércoles? ¿Tienes idea? —le preguntó, usando su terminología y haciéndola ver que, aunque no lo veía, comprendía y respetaba el mundo donde ella residía. Apuntó en una esquina del cuaderno unas siglas que tenían sentido para él, que no estaban del todo alejadas del tema de conversación actual. — ¿Sólo has tenido a estos dos… amigos imaginarios? —preguntó. — ¿Puedes decirme qué día es hoy? —y aquello parecía gratuito y sinsentido.

Laith había decidido que tenía que pasar al terreno hostil de la materia. Necesitaba una evaluación del estado mental, así que había empezado con las preguntas sobre la orientación, ¿podría la niña orientarse en algo que para la gente era tan simple como una fecha? Él la sabía: era un martes once de diciembre. Si bien la respuesta no era concluyente, sí podía ayudarlo a comenzar a descubrir en qué preocuparse.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 35.305
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1275
Puntos : 1079
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier
Laith GauthierMedimago

Evans Mitchell el Mar Ago 27, 2019 5:46 am




La pregunta la tomó por sorpresa, pero accedió con un rápido asentimiento. Siendo Happy el objeto de interés, Aimee se expresó vívidamente conversadora. Le ofreció a Laith ayudarlo, y mientras él anotaba, describió al detalle las peculiaridades físicas de su amigo imaginario, pensando que Laith la escuchaba y transcribía, sin estar mirando realmente lo que podía leerse.

Los aires de cotorra distraída y cantarina se esfumaron cuando sobrevino la pregunta de qué le había sucedido a Miércoles. La incomodidad en su mirada la delató ligeramente preocupada, pero cambió al sentir curiosidad por el cuaderno. Había hablado con fluidez cuando el tema fue Happy, sin detenerse demasiado en lo que Laith anotaba, pero ante el fugaz asomo de una sensación de angustia que la hizo demorarse en contestar, se distrajo fácilmente con el bolígrafo.  

—Miércoles hablaba con preguntas—explicó luego de titubear por un segundo, y sonrió—Como tú, que haces muchas preguntas. Me hacía hablar, y eso…

A Mommy no le gustaba.

—Siempre tenía una pregunta—repitió, apretando las manitas al borde del asiento. Su rostro era encantador mientras hablaba. El atropello al hablar pareció espontáneo, pero fue un acto deliberado—. Mi favorita era: “¿Cuánto tiempo es ‘para siempre’?”. Un día, sólo desapareció—explicó, en respuesta—No le gustaba que hablara de su sombrero, quizá se ofendió por eso.

Happy relinchó en un breve lamento por la ausencia de Miércoles. Cada uno de sus amigos imaginarios tenía su propia personalidad. Happy era alegre, así que tan pronto como lo tocaba una pena o preocupación, a la primera distracción lo olvidaba. Animaba a Aimee cuando se entristecía, y le hacía ver un mundo de color cuando ello parecía imposible. Un poco tonto, cargado de entusiasmo, cariñoso y el mejor amigo, ese era Happy.  
   
Miércoles, por otra parte, era divertido a su manera. Siempre se inventaba una pregunta ingeniosa que te hacía pensar y tenía la manía de perseguirte hasta que se la respondías. Eran difíciles, y en ocasiones, la respuesta no era la correcta y Miércoles se contrariaba de una forma muy graciosa, y te insistía de nuevo. Aimee nunca había dejado de entretenerse con él, y sin embargo, había momentos en los que Miércoles la entristecía o la molestaba haciendo preguntas que no quería escuchar, que eran muy personales o dañinas. Cuando Mommy apareció, no le gustaron sus preguntas, ni que Aimee las respondiera. Así que un día… Happy y Aimee no pudieron hacer nada, y Miércoles desapareció. Aimee pasó toda esa noche debajo de las sábanas temiendo una pesadilla.

—Happy fue el primero—
contestó, empezándole a tomar gusto por el cuestionario—. Luego vino Miércoles.

No mencionó a Mommy.

—¿Hoy…?—
Aimee inclinó la cabecita hacia un lado—¿Lunes?

Movía los piececitos que le colgaban del asiento, mientras que inspeccionaba el cuaderno de notas con una mirada curiosa. La letra de otra persona le era difícil de descifrar, o sólo esa letra en particular. No entendía por qué anotaba tanto, pero si era sobre sus amigos imaginarios, quería ayudarlo. Le había abierto una puerta de sí misma hablando de sus amigos, y tenía que decir que le daba gusto poder compartirlo.

—¿Quieres que te haga un dibujo? De Happy.




Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 23.450
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 563
Puntos : 417
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Miér Sep 04, 2019 9:49 pm

Haciendo prontas anotaciones, la zurda se deslizaba por el papel escribiendo impresiones y palabras clave de lo que le decía de sus compañías imaginarias. Laith había dejado a su mente comenzar con las conjeturas necesarias y se preocupó, por dentro, de que aquello pudiese salir de las capacidades de una sesión terapéutica tan informal como aquella era. Quizá debía reconocer su incapacidad y trasladarla a un especialista que tuviese las herramientas y el tiempo para tratarla en serio.

No tomó decisiones apresuradas, sino que quería llegar al final de aquel encuentro con toda la información que necesitaba para empezar a tomar decisiones y hacer sugerencias.

Era un mundo enrevesado, sin embargo, y a pesar de eso escuchó con atención, y tomó notas también. Las preguntas parecían haber sido un factor importante en la desaparición de aquel amigo, pues era lo primero que había mencionado, aunque luego se hubiese desviado a un motivo de enfado. Se lo pensó durante un momento mientras tenía en mente otras cuestiones igual de importantes.

Al parecer, ella sólo había tenido dos amigos imaginarios. Uno ahora, si consideraban la desaparición del primero. La situación, al menos, no era tan grave, y esperó que su sentido de la realidad no estuviera tan atrofiado. Sólo había un modo de descubrirlo.

Hoy es martes —la corrigió con suavidad. Tomó nota de eso, aunque bien parecía que transcribía la fecha. — ¿Podrás recordar eso? Que hoy es martes —repitió claramente.

Era parte de un diagnóstico para saber qué tan conectada estaba con el mundo a su alrededor y también su capacidad de retención de información. Sabía que muchas dolencias mentales hacían difícil aquellas dos tareas que, si bien se decían simples, no lo eran en la vida de un paciente psiquiátrico. Parte del estudio psiquiátrico era ser consciente de eso y, al mismo tiempo que se tenía paciencia, se trataba de acercar al paciente al momento y lugar idóneos para su mayor contacto con la realidad.

Descubrirlo era tan sólo el primer paso.

Lo sorprendió la propuesta de la pequeña, y, tras deliberarlo un poco consigo mismo, colocó una página en blanco en su cuaderno que no leyese nada de sus anotaciones en ningún sitio y le prestó el mismo, con el bolígrafo por igual. Le dio su tiempo sin preguntar nada, sólo mirando el proceso creativo para que ella dibujase lo que mejor le entrara en gana. Para bien o para mal, el dibujo también era una puerta al mundo de la psique.

¿Quizá también quieras dibujar a Miércoles? —le preguntó, invitándola a hacer uso de la página como mejor le conviniera.

Laith se consideraba a sí mismo también como un artista, y sabía cómo la conexión con el mundo se basaba en el arte. Era fácil describir una época por lo que sus habitantes creaban en pinturas, esculturas, música y otras manifestaciones artísticas. Así, una persona podía ser descrita, de cierta manera, por lo que ella misma creaba. Esperó expectante la resolución del dibujo.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 35.305
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1275
Puntos : 1079
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier
Laith GauthierMedimago

Evans Mitchell el Jue Sep 05, 2019 12:26 pm




Aimee subió los pies al asiento y apoyó el material de dibujo en sus rodillas. Con la cabeza gacha se la apreciaba ensimismada, entretenida en sus garabatos. Se había comprometido a realizar la copia más fiel de la que era capaz, y tomó la distracción de la tinta y el papel de buen agrado.

—¿Puedo?


Lo que la buena de Trudy traía en sus manos era un tupper con sanguchitos de miga. Se había acercado al verlos, en lo que le pareció, un momento de receso. Ojeó con curiosidad el trazo de Aimee en el papel y pareció meditar un pensamiento que se guardó para sí, y nada dijo. En cambio, instó a Laith para que comiera, como una abuela preocupada.

—Yo no los molesto, pero no me lo voy a comer sola—empezó a decir, quitando la tapa del tupper y descubriendo unos sanguchitos prolijamente acomodados, y tentadores—. No serás alérgico al camarón, ¿verdad? Hay de camarón y lechuga, jamón y queso, huevo… Aimee, tesoro, ¿qué tal te está yendo?—Pero Aimee no respondió, sino que mantuvo la cabeza gacha, concentrada en lo que hacía. Trudy, lejos de tomárselo de alguna manera, y más bien, acostumbrada, negó con la cabeza en un gesto y le alcanzó un sándwich de camarón que Aimee tomó estirando la mano, pero sin desatender su dibujo. Hubo en esa interacción un dejo de familiaridad—Dirías que es mi ex marido—comentó—. No había forma de que quitara la mirada del periódico por las mañanas, ni aunque le prendiera fuego a su tocino. Siempre hace lo mismo—añadió, desestimando el asunto con una mano impaciente, sacudiéndola en el aire—. Pero Laith…

Se desprendió por el cambio en el tono de su voz, que había algo que tenía que decirle, y en lo posible, con un toque de discreción. Hurgó en su bolso teniendo el cuidado de observar por encima que Aimee siguiera inmersa en su mundo. No era un bolso extensible, pero traía tantas cosas que lo parecía. Sin darse cuenta, entre tanto revolver expuso el mango de la pistola de forma que a cualquiera le hubiera dado un shock por la sorpresa, pero para ella no era eso lo importante, sino los dibujos que le tendió a Laith.  

—Aimee dibuja casi todo el tiempo—comentó, con una voz animosa, que aparentaba normalidad. En sus ojos, sin embargo, había la sombra de una pregunta no formulada, sobre algo que debía tenerla preocupada hace tiempo—. Estos son suyos también, ¿verdad que sí, Aimee?

Al notar que se referían a algo de su producción, Aimee alzó la cabeza con interés, pero en su actitud se percibió un mudo rechazo al reparar de qué se trataba, y se volvió sin decir nada, como si eligiera ser indiferente.  


Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 23.450
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 563
Puntos : 417
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Lun Sep 09, 2019 6:45 am

Cuando la niña tomó sus cosas para hacer su dibujo en ellas, Laith sólo pudo hundirse en sus propios pensamientos, ignorando su alrededor, hasta a la propia Trudy hasta que ella se acercó y le ofreció algo de comer. Sí, probablemente él hubiese aceptado de buena gana un sándwich, pero en verdad no le nació el apetito. Así de involucrado estaba con la situación, que su estómago no se veía preparado para ingerir nada.

No, gracias, quizá más tarde —rechazó educadamente, sin pasar desapercibido cómo Aimee ignoraba súbitamente a Trudy, pero aceptaba el sándwich cuando se lo tendió.

Miró el bolso y vio ahí su oportunidad de conversar con la mujer, mientras la niña estaba ocupada, y se puso de pie para poder encararla y alejarse unos pasos. Tampoco pasó desapercibida el arma que llevaba en el bolso, y su mente catastrófica se preguntó si estaba cargada y si había tenido intenciones de usarla contra él, cuando metió su mano al bolso al encontrarse por vez primera. Se concentró en convencerse de que eso no iba a suceder, en especial cuando recibió los dibujos.

Tomó los papeles y, en principio, los sujetó ajenos a él, observándolos con mirada analítica. Eran una producción sobrecogedora de imágenes desagradables a la vista no por composición, sino por materia. Parecía predominar una figura que Laith no podía adivinar a ciencia cierta quién representaba: humana y de aspecto casi fantasmagórico, ¿demoniaco, incluso? Y esa figura se repetía en los dibujos posteriores, casi todos igual de retorcidos.

El sanador apretó los labios, doblando los dibujos por su mitad sosteniendo los bordes, pero sin dañar el papel.

Necesito hablar con su tutor legal —le dijo entonces, — ¿es Evans? —quiso confirmar. Siendo el hermano mayor, y también mayor de edad, uno podría suponer que así era, pero bien podía equivocarse. — Necesito pruebas y estudios, si esto es realmente una enfermedad como lo sospecho, tendría que ponerla bajo medicación, y no puedo medicar algo que no estoy cien por ciento seguro de que debe ser tratado —le explicó su situación.

Podía encontrar un sitio donde hacer los estudios pertinentes: tenía conocidos en el ámbito psiquiátrico nomaj, después de todo, pero para eso necesitaba ya no sólo efectivo, que era importante, sino también firmas y autorizaciones para tratar a un menor de edad.

Sospecho que puede ser una enfermedad delicada y progresiva, no curable pero sí tratable con medicación y constancia, pero una sola terapia conversacional no me da información concluyente, necesito saber cómo trabaja su cerebro para confirmarlo —por lo que uno tendría que suponer que tarde o temprano, si querían que aquello se estabilizara, tendrían que llevarla a diagnosticar con los estudios pertinentes.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 35.305
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1275
Puntos : 1079
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier
Laith GauthierMedimago

Evans Mitchell el Miér Sep 11, 2019 6:12 am





¿Que no es curable?—Trudy se desplomó en uno de los asientos de las gradas. Recibió la noticia como si le hubiera caído un mareo como un rayo. Acentuó el dramatismo de la situación llevándose las manos a la canosa cabellera. Daba la impresión de que se había descompuesto—. ¿Cómo que no es…? Los niños—levantó la cabeza, con la expresión preocupada pero el tono determinado de quien se empeña en dar, cuando menos, con una explicación, y que se da de cabeza con la negación—tienen amigos imaginarios, no es algo fuera de lo común…

No tenía caso, ella sabía que por mucho que abriera la boca, sus argumentos no tenían cabida bajo la mirada profesional. Después de todo, habían acudido al muchacho en busca de una opinión calificada. Simplemente no podía evitarlo, su primera reacción era negarlo.

No porque fuerza capaz o se le cruzara por el pensamiento rechazar a Aimee por poseer cierta condición que la hacía diferente a los demás, y que en otra época era suficiente para tachar a una persona de “chalada” y atormentarle la vida; dejando de lado el progreso, ya lo suficientemente difícil era todo para una persona normal, pero lo que le esperaba a alguien que se desviaba de esa nomenclatura solía ser el doble de esfuerzo.

No, no, era siempre mejor ser lo más normal posible, esa era la verdad. ¿Y ahora?, ¿eso significaba que iba a ser una desequilibrada como Linda? ¡Ay, María Santísima, lo que no haría por impedirlo! Linda pudo haber criado a una dulce niña, y se sabe que te vas al infierno por hablar mal de los puertos, pero por los mil demonios, Linda Mitchell había sido una desequilibrada, desequilibrada mujer, por Cristo.

—Su hermano, sí—confirmó Trudy, sobreponiéndose a las circunstancias a las que la había arrastrado su corazón de vieja sensiblera. Ay, componte Trudy. Se secó una lágrima perdida, apartándola con la palma de su mano. En la conmoción se había emocionado, pero no era una vieja desolada y débil, era una vieja testaruda; tenía que empoderarse cuanto antes, porque tenía a una niña que era como una nieta a su cargo. No podía fallarle—. Él es su tutor—dijo, en un tono que trasmitía entereza e incluso autoridad. Seguía sentada, pero muy recta y con las piernas abiertas, apoyada una mano en cada rodilla, de tal modo que su postura parecía de sólida roca—. Cuando… cuando pasó—hizo saber, refiriéndose a la muerte de Linda Mitchell y la desaparición de Bernard Mitchell, el día en que los mortífagos destruyeron un hogar—. Evans me contó que era un mago, y sobre este colegio importante al que todos van, y todo sobre tu mundo, o lo que pude entender. Me explicó que en el mundo mágico la daban por muerta o desaparecida, y que era mejor así. Pero Evans no puede acercarse a ella porque… él está metido en algo—aseguró en lo que parecía más una confidencia, con la nariz de alguien que lo conocía muy bien y veía a través de sus mentiras. Interpeló mudamente a Laith en busca de alguna respuesta, pero resignada, agachó el rostro con un suspiro—, por seguridad él dijo—la traicionó una pausa angustiada, pero continuó, hablando rápido—: porque lo que le ocurrió a sus padres le podía ocurrir a él, así que tenían que vivir separados. Pero en el mundo normal, digo, mi mundo… La situación de Aimee es diferente, es normal. Se llevaron a cabo los trámites  pertinentes, y Evans pasó a ser el tutor legal en ausencia de los padres… Creo que—Trudy se expresó un tanto cautelosa en ese punto, estrujándose las manos con nerviosismo y mirando a Laith como temiendo una reprimenda o meterse en problemas, pero se lo dijo todo—Evans hizo algo—confesó, sintiéndose culpable—Tú sabes, magia. Creo que le hizo algo al trabajador social… No era un hombre muy agradable—añadió, como si aquello sirviera de justificación frente a la situación de efectuar magia sobre muggles, pero se cortó enseguida luego de ojear rápidamente la respuesta facial de Laith—Como sea, el trámite con las autoridades no fue nada complicado. Ella asiste a clases regularmente, y la llevaré a hacer todos los estudios que necesite—aseveró, en un voto de compromiso ciertamente conmovedor—. Yo cuido de ella ahora, como si fuera mi nieta, pero… El responsable de Aimee es Evans—Se interrumpió un momento, entrelazando las manos al frente con una expresión ensimismada, muy apenada—Él no va a estar feliz. Será duro para él. Intenta ser suave, ¿quieres, querido?—pidió— Podrá ser idiota, pero se destroza enseguida—Trudy, en su preocupación, se fue un poco de la lengua. De todos modos, no solía callarse demasiado, contrariamente a la familia Mitchell—No tenía una fácil relación con su madre—añadió, e hizo un alto, dándose cuenta de algo, y regresó la mirada a Laith—. Es por ella que Aimee lo tiene, lo que sea que tiene (¿tiene nombre?), estoy segura. Linda era—fue incuestionable, la mueca despectiva con que torció su boca, pero luego enfocó los ojos tristes en Aimee, a lo lejos, que dibujaba, y se desinfló—… una mujer muy enferma.



***



La pava silbó y Evans volvió en sí. Se había abstraído mirando la luminosa ventana de la cocina. Agachó el rostro afligido y con un movimiento desganado apagó la hornalla. Quizá atraído por el sonido, Dager atravesó la puerta trotando sobre sus patitas con un andar campante y despreocupado y cargando uno de sus juguetes en la boca; gimió débilmente para llamar la atención de su dueño, pero le extrañó que éste ni se inmutara. Evans se limitó a suspirar.

Visita ese día, lo había olvidado.

Salió de la cocina en piyama —su vestimenta casual, con el plus de que iba arrugada: pantalones cómodos, remera holgada con la inscripción “My dog and I talk shit about you” y una bata abierta de tela muy delicada que le había robado a Joshua Eckhart alguna vez, aunque él no recordaba haberlo hecho—, arrastrando las pantuflas con un paso perezoso y la ‘bola de pelos’ detrás, queriendo enredarse entre sus piernas y refregándose insistente para que dejara de pasarlo por alto. Pero Evans no atendía a razones, simplemente recorrió el desorden de su piso con una mirada desencantada mientras que revolvía la taza de té que llevaba en las manos con una cucharita. Lo curioso era que él únicamente hacía girar su dedo, y la cucharita seguía su movimiento como imantada a su voluntad.

Chasqueó la lengua, y se volvió hacia el cuarto de su habitación. No bien le dio la espalda al living, distintos objetos temblaron sacudidas por un poco de magia, como máquinas que sin aceitar intentan arrancar. Dager observó el cambio con sobresalto y fue a refugiarse a su camita, en una esquina de la sala de la que había hecho su propio territorio. Montañas de colada demorada, cartones vacíos de pizza, vasos y cubiertos sucios, cachivaches desparramados, cobraban vida frente a los ojos de Dager, quien ni lento ni perezoso, se apresuró a recolectar sus juguetes del suelo y meterlos consigo en su cucha, donde estarían a salvo.

El restallido del vidrió al caer y destrozarse en el suelo hizo que Evans se detuviera. Dio media vuelta sin verdaderas ganas de mirar, y al hacerlo, reboleó los ojos. De más estaba decir que la magia doméstica no era lo suyo, por muy bueno que fuera en encantamientos. Dejando a un lado su taza en un arrebato de actitud, como quien finalmente halla su determinación o algo de esta y decide hacerse con ella, Evans se descontracturó  los hombros en un gesto y, esta vez, se esforzó en controlar el encantamiento para poner algo de orden a ese desastre. Utilizó la varita como una batuta, y camisetas y libros y manzanas mordidas y plumas rotas cruzaron volando el living, acomodándose por arte de magia. Aunque al terminar Evans pareció quedar satisfecho consigo mismo, de preguntarle al perro, éste no hubiera sabido ladrar la diferencia.

Iba a volver a la cama, arrojarse sobre el colchón… y Dager saltó agresivamente hacia la puerta de entrada como un buen perro guardián. Había llegado su visita.


Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 23.450
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 563
Puntos : 417
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Sáb Sep 14, 2019 10:20 am

Negó con la cabeza: la información que tenía le sugería una enfermedad que no era curable. Se había encargado de sujetar a la mujer por el brazo, cuidando que esta no desfalleciera en el piso por el impacto de la noticia.

He estudiado para aprender a identificar qué cosas son normales y qué cosas no, y no necesariamente se trata sobre los amigos imaginarios… es un conjunto de síntomas que no se perciben fácilmente a simple vista —le explicó con el tono más amable que pudo, sin querer darle demasiados datos que pudieran provocarle una sorpresa que la hiciera desmayarse, ni nada parecido. — Puede que esté equivocado —reconoció, — pero es imposible para mí saberlo sin estudios.

Esos, sin embargo, eran temas que tenía que tratar con alguien con un voto legal para decidir sobre la niña, por mucho que fuera Trudy la tutora física de ella. En el fondo de él, había esperado tener que tratar esos temas con la misma persona, pero al parecer era a Evans a quien tendría que dirigirse. Siempre era un poco complicado tener que explicar dos veces la información, así que esperaba que una comunicación a tres lados los ayudase lo suficiente.

Escuchó sin interrumpir su historia, y suspiró cuando ella sugirió que Evans estaba metido en algo malo. Se lo pensó un momento, y no la interrumpió en ningún momento, prestando oído y hombro. Incluso se sacó del bolsillo un pañuelo desechable y se lo tendió, caballeroso, cuando notó una lágrima a la fuga. Miró al suelo, suspirando dubitativo.

Es posible —contestó, — hay factores hereditarios en las enfermedades mentales, aunque no siempre es así —le explicó. — No quiero escupir al aire, pero me temo que podría tratarse de alguna desconexión con la realidad, parcial cuando menos, un estudio me diría más al respecto —pues el cerebro obraba de formas misteriosas, y lo mejor era siempre verlo actuar. — Yo voy a encargarme de lo que pueda —le tocó el brazo.

Tenía una mirada de calma imperturbable, pero suavidad interna. Laith, en ese momento, parecía un equilibrio de entereza y delicadeza a un tiempo.

Hablaré con Evans, y cuando tenga los permisos necesarios procederé según considere adecuado —pues daba por hecho que si el muchacho había recurrido a él no había sido para cuestionar sus métodos y juicios. Querría ayudar, tanto como él. — Me gustaría tener su número, para poder comunicarnos sin Evans como mediador —pues era más sencillo a la hora de concretar citas, por ejemplo.

***

Le había estado dando vueltas, una y otra vez, a la misma situación. Había leído las notas que había tomado en su sesión de introducción, en la compañía de un único café, durante unos días hasta corroborar que no tenía otra explicación ni solución. Era necesario hacerlo por el método más seguro: el de los estudios.

Mukki lo miraba con un gesto curioso. No le gustaba cuando su dueño estaba así: lo veía sentado en su escritorio, sosteniendo su frente con los dedos de su mano derecha mientras sus ojos pasaban una y otra vez las hojas de un cuaderno. Pensó, para sus adentros, que si se comía las hojas ya no tendría que preocuparse. Por supuesto no lo haría, pues era un buen chico, y los buenos chicos no se comían las cosas.

Sentado a su lado, esperaba siempre que la mano izquierda soltase el bolígrafo con el propósito de tomar su vaso de café, y colocaba las patitas sobre la silla, levantándose hacia él. Laith reaccionaba entonces y lo miraba. Tan sólo suspiraba y su mano bajaba hasta acariciarle la cabeza durante unos segundos. Entonces se repetía.

Detesto dar malas noticias —le confesó a su silenciosa compañía. Mukki movió la cola, feliz de que el silencio se rompiera. — Siempre me siento culpable, aunque no es mi culpa, no es como si yo mandase enfermedades a la gente —se quejó. — Es triste, si lo piensas, y una ironía: los médicos estamos para ayudar y siempre acabamos estresados o tristes por nuestros pacientes, es una tragicomedia.

Se había acostumbrado a hacer eso, a hablarle a su perro cuando se estaba estresando más de la cuenta. Lo había encontrado terapéutico, y era lo que le había dado la idea de entrenar a Mukki como un perro de servicio. Tenía un temperamento sociable y dulce, pero también equilibrado y sereno.

Abrió la ventana a su derecha y encendió un cigarro, recargándose en la silla. El cachorro ladró disgustado, sin que nadie lo hubiese entrenado a eso. — ¿Te digo lo peor? —ignoró el ladrido. — Que voy a llegar con… ¿con qué? ¿Para qué voy a llegar si no tengo respuestas? Para recibir permiso de buscarlas, mas eso no quita que sea desalentador no tener respuestas.

Mukki se dejaba acariciar, y Laith sentía que alguien lo escuchaba. Eran quejas de nunca acabar, de las que uno no comparte con compañeros pues son pesares compartidos y desagradables. El perro no lo juzgaba, y sólo lo hacía sentir acompañado.

Entonces fue que guardó todo en su mochila y se decidió a emprender rumbo con dirección al departamento de Evans Mitchell. Tenía mucho que hablar con él, después de todo.

Una vez ahí, sintió que las fuerzas le faltaron cuando tocó la puerta, oyendo desde dentro el ladrido de un perro insistente. Esperaba que Mukki no se pusiera celoso si llegaba a olfatear el aroma de otro can en su ropa.

Durante los segundos que esperó que abriesen la puerta, se vistió de orgullo y serenidad, abandonando el parcial victimismo que se había permitido tener en la intimidad de su hogar. Nunca nadie quería a un débil para confiar, así que tenía que armarse de aplomo para sobrellevar aquel encuentro.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 35.305
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1275
Puntos : 1079
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier
Laith GauthierMedimago

Evans Mitchell el Dom Sep 15, 2019 10:18 pm




—Ya, chico, ya—Dager rasgaba la puerta, ladrando al olor de dos desconocidos, pero Evans, cuyos sentidos no se comparaban a los de un can, sólo esperaba a una persona. Intentaba apartarlo para no espantar al recién llegado. En un tono desganado, le ordenó—: Compórtate, ¿quieres?  

Dager no se convencía fácilmente, y era más testarudo que obediente, pero se limitó a gruñir su desacuerdo por lo bajo. A Evans le robó una pequeña sonrisa. Cuando finalmente abrió la puerta, se presentó con una taza grande y en bata, lo más casual de la vida.

—No muerde—saludó, y le cedió el paso a su visita extendiendo la invitación con un amplio y algo teatral gesto de la mano—. Tú entra.

En sí, la frase no tenía mucho sentido, pero el tono que empleaba le aportaba otra semántica, una que podía entenderse perfectamente como: “Acomódate como te venga en gana, sin problema”. Había en la sencillez de sus maneras una cierta humildad de anfitrión complaciente.

Se entretuvo tamborileando distraídamente sus dedos contra el borde de la taza que sostenía mientras que observaba a Laith entrar, inspeccionándolo de arriba abajo y sonriendo con aquella mueca socarrona tan característica, sólo que no dijo qué pensaba.

—¿Quieres té o café? Acabo de despertarme—comentó, y su aspecto despeinado e informal lo confirmaba. En lo que no era otra cosa sino cháchara, agregó—: Ayer me tocó el turno noche, en el trabajo.

Se trasladó hasta el sofá y sorbió de la taza antes de apoyarla sobre la mesita baja del living y apartar un par de revistas a las que se había subscrito vía lechuza apilándolas en una esquina, encima de un pesado libro de la universidad. Había, delante, una pantalla plana apagada.

—No lo toques—dijo, de espaldas, indistintamente de si a Laith se le ocurría o no poner una mano en el perro, que sin atreverse a acercarse del todo, lo olfateaba con curiosidad. Era sólo una recomendación—. Se ofende con los extraños…

Aterrizó en una esquina del sofá, dejándose caer con el peso de los perezosos. Por un instante agachó la mirada y se frotó las manos, no porque hiciera frío, aunque quizá lo sintiera. En cualquier caso, se observó como un gesto impaciente. Sin embargo, se volteó hacia Laith y le tendió una sonrisa rápida y cansada.

—¿Tú qué tal?  

Simplemente por la forma de sentarse con las piernas abiertas y acodado en las rodillas, la espalda curvada y el aspecto ligeramente tenso, se percibía en él un cierto nerviosismo. Había en su voz apagada una ausencia voluntaria de las emociones como si la idea de una conversación no le entusiasmara demasiado.

—Trudy me contó—dijo de pronto, ahorrándole una explicación.

Entonces, se levantó de repente y fue hasta un cajón del que extrajo la carpeta marrón que contenía el historial médico de Linda Mitchell y un cuaderno personal de notas de tapa negra y blanda atada con un cordón y que mostraba señales de uso. Regresó y depositó todo al alcance de Laith, un poco como si a él no le importara desentenderse de aquel fajo de documentos. Al volver a ocupar su esquina, subió los pies al sofá, sentándose con las piernas cruzadas. De improviso, soltó una verdadera sonrisa.

—Trudy dijo que Aimee preguntó por ti. Tuviste que gustarle—Era evidente que encontraba esa idea entrañable. También, que la extrañaba. Y añadió—: Sabía que ibas a gustarle.



Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 23.450
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 563
Puntos : 417
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Miér Sep 18, 2019 9:15 am

Escuchó el ladrido del otro lado de la puerta, y esperó pacientemente hasta que la voz del propietario del lugar se hizo presente, tomando aire cabizbajo antes de erguir la postura y armarse con un semblante más propio de su posición. Fue entonces que Evans Mitchell hizo acto de presencia en frente de él, todavía en pijamas y con una taza grande, y entró entonces.

¿Cómo has estado? —saludó y se interesó al mismo tiempo, en el momento en que hubo entrado al lugar.

Se mantuvo de pie cerca de la puerta, pues no había sido invitado a sentarse, y en ese momento no se había sentido con la confianza suficiente como para expresarse distendido en el hacer.

Café, por favor —le pidió a la amabilidad, — ¿te fue bien? —preguntó, y de inmediato se dio cuenta que podía ser una pregunta un poco tonta.

Estaba consciente de que quizá Evans hubiese estado disperso en su trabajo, después de todo, al día siguiente iba él con sus noticias y descubrimientos, que de descubrimiento tenía poco, más bien de hipótesis que se proponía a investigar y estudiar hasta que hubiese dado con el meollo del asunto. Seguía siendo una puñalada al orgullo siempre que tenía que soltar hipótesis y no resultados, luego de haber ejercido durante más de cinco años.

Lo siguió con rumbo a la sala de estar y tomó asiento en un sofá vacío, colocando su maletín sobre sus rodillas y esperando hasta que la situación se prestase a lo que había ido a hacer. No pareció muy interesado en el animal, que lo seguía con mirada reprobatoria, queriendo investigarlo y descubrir sus intenciones.

Estoy bien —le dijo, brevemente, una respuesta estándar. No importaba que no lo estuviera, había gente y momentos con los que compartir su estado, no en frente de alguien que, en ese instante, se prestaba más un cliente.

Su mirada observó a Evans ir a sacar la carpeta y el cuaderno, que recibió y hojeó mientras escuchaba su voz hablándole sobre la pequeña, leyendo por encima y buscando algo muy particular entre aquellas páginas, tras haber descubierto a quién pertenecían.

¿Eso es porque a ti te gusto? —inquirió con un tono distraído, al tanto de la conversación por mucho que pareciese tener la cabeza en otro mundo distinto. — La verdad es que estoy complacido con el primer contacto, normalmente espero otra cosa —reconoció, entonces llegando a una parte importante de los estudios. Cerró la carpeta. — Puedo llevármelo, ¿no? Necesito estudiarlo a fondo, te lo devolveré cuando haya acabado —levantó la carpeta.

El factor hereditario no siempre era concluyente, pero sí era importante a tomar en consideración a la hora de establecer una ruta, teniendo los ojos vendados como él los tenía respecto a Aimee Mitchell. No tenía acceso a ninguna carpeta de ella, así que en parte iba a beneficiarle tener información lo más próxima posible.

Los niños son más… ¿Cómo decirlo? Reacios, al hecho de que una persona quiera acceder a su mente; ellos no entienden igual que los adultos que haya algo mal, así que son más desconfiados y no siempre colaboran —hablando de salud mental, cuando menos. Físicamente hablando ellos mismos eran empujados por un deseo de bienestar, que en cuestiones psiquiátricas no distinguían.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 35.305
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1275
Puntos : 1079
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier
Laith GauthierMedimago

Evans Mitchell el Sáb Sep 21, 2019 2:36 am




Se sacó la varita de algún bolsillo interior que se perdía entre los pliegues de su bata en la costumbre de llevarla siempre consigo y de una rápida sacudida la cafetera empezó a rumiar trabajosamente desde la cocina.

—Si por “bien” te refieres a la propina—dijo, en un tono que daba a entender que no había sido buena. Se lo vio desaparecer por la puerta de la cocina y desde allí gritó: “¿Azúcar?” hasta volver con una taza de café—. Chico, ya deja eso.

Se dirigía a Dager quien gruñía amenazadoramente por lo bajo cuando Evans no miraba, como si quisiera decirle a su visita que aunque su dueño se distrajera con facilidad, él no, y no perdía detalle.

Al oír que su dueño la llamaba, Dager se relamió el hocico con los ojos inocentes y las orejas caídas, en una caricatura angelical.

Hacia donde iba Evans, lo seguía el ondeante  vuelo de su bata, de tela tan cara, tan delicada, tanto que daba la impresión de que no encajaba con el conjunto, lo que la hacía parecer una extravagancia.

Le había entregado los documentos sólo haciendo breves aclaraciones, y su Doc, con aire eficiente y reservado se ensimismó en hojearlos mientras que él abordaba el tema de Aimee con la secreta intención de preguntarle cómo estaba, cómo la había visto, cómo la hacía renegar a la vieja de Trudy.

Sentado con las piernas cruzadas y hundido en el sofá con su taza de té en los labios, no se esperó para nada la contestación y escupió el líquido atragantándose en lo que fue un breve ataque de tos.

Sonrió.

—Tú eres el analista, tú dime—respondió evasivamente, tomando finalmente su trago caliente. Y añadió, yendo a tema, sin más rodeos— ¿Cómo la viste?

Su preocupación no era fingida.

—¿Qué otra cosa?—inquirió—. Sí, sí, llévatelos, pero sobre eso—Evans señaló vagamente el cuaderno de la tapa de cuero negro—… Bueno, sí, sólo llévatelos.

Laith no había dicho nada y él tampoco. Las notas eran de su padre, Bernard Mitchell. Había llevado un seguimiento del comportamiento de Linda, a modo de estudio y análisis sobre su caso.

—Madre decía de sí misma que era una squib, pero no lo era—aclaró de pronto—. Sufrió un trauma cuando era pequeña y desde entonces nunca pudo controlar su propia magia.

Alzó un dedo apuntando a la sien.

—“Enloqueció”.


Clavó la mirada hacia delante y observó el reflejo de ambos en la pantalla negra del televisor mientras continuaba hablando.

—Hay antecedentes en la familia de esquizofrenia, y su condición… Bueno, ella era como una bomba de tiempo. Era todo un caso médico. Mi padre la conoció como su paciente y se casó con ella—En ese punto se volteó hacia Laith examinándolo con curiosidad— Raro, ¿no?

Si quería la verdad, creía que su padre sólo se casó con Linda para documentar su progreso más de cerca, pero era un comentario demasiado personal. En cualquier caso, no eran sus padres los que importaban.

—Ahora, Aimee sufrió un trauma—comentó, bajando la mirada—. Y eso de ahí, no es un buen antecedente clínico—agregó, con desencanto—No me importa si es esquizofrenia—soltó de pronto—. Sólo quiero que tenga una vida sin—titubeó, pero pronto retomó el aplomo—… No quiero todo lo que viví con madre para ella. Hay tratamientos, ¿verdad?

Al oír a Laith hablando de cómo eran los niños, no pudo evitar sonreírse de forma disimulada, sintiéndose plenamente identificado. ¿Reacios?, ¿desconfiados?, ¿no siempre colaboran? Sí, puede que pecara de algo de eso.

—¿Seguimos hablando de “niños” o sólo estás metiéndote conmigo?—bromeó. De la nada, lo asaltó una idea—: Tú, ¿eres padre?

Lo preguntó visiblemente curioso.  



Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 23.450
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 563
Puntos : 417
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Laith Gauthier el Lun Sep 23, 2019 10:43 pm

Adivinó tan sólo por el tono que no es que hubiese sido precisamente un buen día, en especial no en lo que respectaba a las propinas. Ignoraba al perro de forma olímpica, aunque no perdía detalle del mismo; él, que había convivido con perros, sabía que los perros particularmente agresivos respondían mal a la confrontación, así que se limitó a pretender que el animal no estaba ahí en primer lugar.

Cuando recibió los papeles se enfrascó en ellos profesionalmente, distrayéndose del mundo a su completo alrededor, aunque sin perder el hilo de la conversación que Evans había empezado. Le llamó particularmente la atención la tos que le hizo apartar la mirada de su lectura un momento, antes de sonreír de vuelta.

El objetivo de un analista no es darse cuenta o decir las cosas —hablaba con pausas, en aire distraído, — sino que el paciente lo admita —le dirigió una fugaz mirada que tenía un ligero brillo, ese brillo que tienen los ojos de un niño cuando sabe que ha dado una buena estocada.

Le estaba diciendo a la cara que sabía que le agradaba, sólo que esperaba que Evans lo dijese en voz alta.

El tema pasó para dar lugar a la niña y a los papeles, notas rigurosas que quería leer con la paciencia y esmero que merecían para poder exprimirles el más mínimo apoyo que pudiese obtener para el caso de Aimee.

Así, también atendió las palabras de Evans, calibrándolas con una mirada paciente y un cerebro agitado. Le llamó la atención la conexión de conceptos que había hecho Evans: su madre había enloquecido por un trauma, y temía que su hermana también lo hiciera. Sin embargo, su análisis se lo guardó para sí mismo.

Puede tener algo que ver, pero no ser concluyente —le contestó. — La magia es… delicada, ¿sabes? Los magos creen que es parte de ellos, pero en verdad no tienen la razón del todo: la magia es algo así como un parásito sintiente que colabora con su hospedador —le explicó, — por eso es que hay gente que pierde el control de ella: porque su “parásito” se ha dado cuenta que su hospedador no es un buen hogar.

Era mucho más duro verlo en la realidad que en la teoría: por eso es que los obscurial desarrollaban los llamados “Obscurus”, era una magia que envenenaba después de haber sido reprimida por tanto tiempo.  Y eso se repetía en mayor o menor medida cuando había traumas relacionados a la magia, y huésped y hospedador entraban en guerra.

No opinó sobre la relación de sus padres, porque él no estaba en posición. Era un médico, no un juez, no tenía nada que juzgar.

Tendría que, primero, confirmar el diagnóstico con pruebas médicas —le empezó a contar, — estudios, ver cómo trabaja y se estimula su mente, los químicos de su cuerpo —enumeró un poco qué tipo de estudios necesitaba. — Cuando tenga eso, puedo prescribir una medicación y ver cómo funciona en un rango de “meses de prueba” —explicaba, — mientras tanto se sigue con la psicoterapia hasta notar que hay mejora con la medicación, o bien se modifica.

Quería que estuviera plenamente consciente de la situación, así que suspiró y continuó.

Es duro para la gente que la rodea, pero lo será más para ella —siguió hablando, — este tipo de medicación es fuerte y normalmente trae consigo efectos secundarios desagradables con los que se tendrá que lidiar, así que hay que estar mentalizados de que lo peor va a ser el camino cuesta arriba.

Al hablarle sobre los niños en un ámbito médico, se sonrió para sí mismo discretamente cuando le preguntó si estaba intentando meterse con él. Se encogió de hombros, disimulado, como intentando decirle que, si el saco le quedaba…

No esperó su siguiente pregunta.

¿Padre? —inquirió, encargando una ceja y cambiando de posición en la silla, cruzando sus piernas para formar un triángulo en el pliegue. — No realmente —¿se veía así de mayor? — Algún día, quizá, pero no pronto.
Laith Gauthier
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 Jb1010
RP : 10
PB : Jake Bass
Edad del pj : 27
Ocupación : Sanador
Pureza de sangre : Mestizo
Galeones : 35.305
Lealtad : Neutral (Promuggles)
Patronus : Colibrí
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1275
Puntos : 1079
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3957-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4024-relaciones-de-laith-gauthier http://www.expectopatronum-rpg.com/t4062-cronologia-de-laith-gauthier#65418 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4025-correo-de-laith-gauthier
Laith GauthierMedimago

Evans Mitchell el Lun Sep 30, 2019 11:21 am




—Suena a que tu trabajo es un coñazo—
señaló Evans, sonriéndose. Las indirectas le rebotaban, o eso era lo que quería dar a entender.

Se enfrascó seriamente en la conversación cuando el Doc habló de la magia como una entidad parasitaria. Jamás se había sentido de esa manera respecto a la magia, a quién era.

—Ajá—
Asintió a lo dicho, aunque con reservas—Pero no lo hagas parecer como si ser mago fuera una enfermedad—añadió, con una mueca—Lo dices como si uno fuera subnormal o algo—Se encogió de hombros—Es sólo un consejo.

No parecía muy terapéutico que en una cita con tu analista éste te hiciera sentir un bicho raro. Referirse a la magia como un parásito tenía una connotación negativa que a alguien como él, que se sentía muy seguro en su propia piel, le hacía ruido.

Pensó para sus adentros que los médicos eran, después de todo, insensibles a la hora de emplear sus tecnicismos y no prestaban mucha atención o se les olvidaba cómo su jerga médica podía ser interpretada por aquellos que no llevaban bata.

Y sin embargo, le había explicado sin dejar lugar a dudas aquello que había visto día tras día en Linda Mitchell y que temía pudiera sucederle a Aimee.

La cuestión de la medicación lo preocupaba, pero sabía de qué hablaba, las implicaciones y efectos colaterales. Una imagen mental de su hermana lo asaltó en el pensamiento. Ojalá pudiera preservarse siempre como ella misma, a pesar de todo por lo que tendría que pasar.

—Lo sé—dijo.

Sentía una silenciosa bronca y una todavía más grande impotencia porque no iba a estar allí para Aimee. Sabía cómo ayudarla, pero no podía hacerlo. Tendría que delegar y confiar en otras personas, cuando él ni siquiera era bueno para eso.

La pregunta sobre la paternidad del Doc tenía que ver con que sacaran a tema el comportamiento infantil. Se le ocurrió que podría ser un padre joven, y hasta lo vio perfectamente en el rol protector, cariñoso, preocupado, responsable, de un padre.

—Oh, carajo—
Rió, dándose cuenta de algo, un pequeño detalle—:… Olvidé que eras gay.

La nada novedosa revelación suponía una especie de alumbramiento sobre la cuestión. Y es que, para Evans estaba claro, no era lo mismo.

—Pero eres como, ¿totalmente…?, ¿en un ciento por ciento?—
Lo escrutó con la mirada, entornando los ojos—Tú sabes, ¿nunca te preocupa la idea de “quedar embarazado”?

Lo tanteó con irrisoria curiosidad, pero prefirió no quemarse las manos metiéndose en la vida privada de su Doc. Y añadió rápidamente:

—Ok, no importa. Pero seguro que no será pronto. Digo, este gobierno no parece ver con buenos ojos a los gay, así que, que mala suerte. La gente no habla, pero se nota. La homofobia está más candente que nunca.

Dager, quien había estado rondando el sofá como un centinela al acecho, se acercó a Evans; ladró en busca de atención y saltó a los brazos de su dueño, impaciente por cariño.

—¿Verdad que sí, chico?—
Evans empleó un tono azucarado que entusiasmó al can mientras que le rascaba el pelaje con calurosos mimos—¿Quién es homófobo?, ¿¡quién!?—Dager ladró, de puro contento—¡Tú eres! ¡Buen perro!

Miró divertido a Laith.

—No me has dicho cómo quieres que te pague—
añadió, dando por sentado que habría entre ellos una transacción económica y que en ningún momento pensó dejar que Laith actuara por puro altruismo (él mismo no lo haría). Suspirando casi imperceptiblemente, prosiguió—: Y… ¿seguirías con la terapia de Aimee?




Última edición por Evans Mitchell el Sáb Oct 05, 2019 5:54 am, editado 2 veces
Evans Mitchell
Imagen Personalizada : Therapy [Priv. Evans Mitchell] - Página 2 VGl3uS3
RP : 8
PB : Grant Gustin
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 23.450
Lealtad : Los suyos
Patronus : -
RP Adicional : +2F
Mensajes : 563
Puntos : 417
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4572-evans-mitchell?highlight=evans http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/ http://www.expectopatronum-rpg.com/
Evans MitchellUniversitarios

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 2 de 3. Precedente  1, 2, 3  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.