Situación Actual
12º-19º
14 septiembre ➟ luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Gracias a todos pj destacado
Gracias a todos Pjs destacados
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Please, don't. —Sam&Gwen.

Sam J. Lehmann el Lun Jul 01, 2019 2:10 am

Please, don't. —Sam&Gwen. DsfxfcY
Casa de Sam & Gwen | 01/07/2019 | 17:38h | Atuendo

Alfred le había regalado ese lunes libre a Samantha porque había trabajado el sábado casi en los dos turnos y se había encargado de prácticamente toda la tienda frente a la ausencia de tanto Alfred como de Erika, que habían tenido que viajar a Irlanda por motivo de un funeral. Además, por fin los dueños habían contratado a una nueva persona, por lo que pese a que los horarios estaban parecidos, había más estabilidad. Ya Sam había pedido, por favor, que le diesen turno de mañana casi siempre para poder tener una vida con Gwendoline que fuese más allá que compartir las últimas horas de la noche antes de caer rendidas en la cama del cansancio. Alfred y Erika todavía se lo estaban pensando.

Sam había comido sola porque Gwendoline tenía cosas que hacer después del trabajo, diciéndole que llegaría a la hora de merendar. Es por eso que a la buena hora de merendar, Sam estaba preparando unos bol con fruta partida: plátano, fresa, melocotón, piña… Últimamente hacía bastante calor, por lo que les encantaba salir al patio trasero a coger sol mientras tomaban fruta bien fresquita. Mientras partía, ahí se encontraba Don Cerdito, sentado en el suelo, a la espera de que algo cayese al suelo para poder hacer su función de aspiradora.

Al terminar de cortar la fruta, dejó los bol sobre la encimera y salió para recoger la mesa del comedor que estaba totalmente tirada. Estaban su mil y una libretas que utilizaba para a saber qué cosas, además de la que tenía actualmente para escribir como un diario. Se había pegado un rato de la mañana escribiendo y se le habían quitado las ganas de recoger. Entre que era más guay comer y cenar frente a la televisión mientras veían algo, había días en donde la mesa del comedor se plagaba de cosas que no debían de estar en la mesa del comedor. Así que antes de que llegase Gwendoline, que debía de estar al caer, Sam hizo limpieza intensiva. Separó las cosas de su novia por un lado y las de ella por otro, en dos montones para subirlo a la habitación y dejarlos sobre el escritorio.

Al llegar arriba hizo los dos montoncitos y se dio cuenta de que bajo una carpeta de Gwendoline estaba el Profeta de ayer. Sam no lo había leído, sino que había sido Gwen quién se lo había contado, pero lo cogió porque quería leer ella misma todo lo que decían sobre los secuestros y lo ocurrido en Hogsmeade y el Callejón Diagón. Sin embargo, al cogerlo se dio cuenta de que bajo eso había una carpeta desordenada en donde varias hojas salían por fuera. Al colocarlo, se dio cuenta de lo que era: información sobre objetos mágicos y el uso que se le había dado a dichos artilugios para cazar fugitivos.

Y eso sí le sonaba.

Dejó El Profeta a un lado, dándose cuenta de que Gwendoline parecía estar estudiando aquello. Hacía ya unas semanas le había dicho que la Orden del Fénix estaba detrás de un mago que estaba utilizando artilugios mágicos para cazar a los fugitivos y que había que dar con su identidad para parar dichos ataques. Sam le había pedido que no se metiera ahí, porque ni sabía quién era ese mago ni cómo se tomaría el hecho de que alguien estuviese espiándolo para saber qué. Y, por lo que le había quedado claro en aquel momento, Gwen parecía haber aceptado no hacer nada de eso.

Esta mujer…Susurró, sin querer mirar nada más.

Y no quería mirar nada más porque no era de su incumbencia. Lo había visto sin querer y… si algo le molestaba de todo eso es que lo estuviese haciendo sin decirle nada. Entendía el hecho de que Gwen se quisiera implicar en las cosas porque uno tiene la necesidad de hacer lo posible por ayudar al resto e incluso entendía que quisiera hacer las cosas aunque Sam no quisiera que las hiciera porque la quería proteger, pero… que se lo dijera al menos. Que le dijera: “Sam, sé que te preocupas por mí, pero lo voy a hacer igualmente.” ¿Y qué narices iba a decirle Sam? La verdad es que el hecho de que se lo ocultase, por lo que eso implica, era lo que más le molestaba de todo. ¿Y si pasaba algo y ella no tenía ni idea de lo que estaba haciendo durante todo este tiempo?

También era cierto que ella siempre intentaba despegarse de sus asuntos de la Orden del Fénix… pero a veces se arrepentía teniendo en cuenta que Gwendoline, igualmente, no iba a dejar nada de eso de lado y no quería quedarse de lado en cosas que incumbían a su novia y podían ser peligrosas.

Contrariada, cogió El Profeta y salió de la habitación tras dejarlo todo ordenado, bajando las escaleras hacia la cocina.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1195
Puntos : 955
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Mar Jul 02, 2019 1:20 am

El año anterior había transcurrido con una relativa calma en comparación con lo que llevaba sucediendo en el presente: el enfrentamiento con Artemis Hemsley había supuesto el comienzo de una serie de incidentes, a cada cual más peligroso que el anterior, desembocando en los acontecimientos más recientes.

Rodolphus y Bellatrix Lestrange habían sido asesinados. Dos de los más despiadados mortífagos al servicio del que no debía ser nombrado, muertos a manos de los radicales. Parecía una broma.

El ataque que los radicales habían perpetrado no hacía ni una semana había puesto de manifiesto la debilidad del gobierno de los mortífagos, y la Orden del Fénix todavía intentaba decidir si aquello les beneficiaba o, por el contrario, les perjudicaba: un secuestro en masa jamás hablaba bien de una causa, por mucho que dicho rapto se hubiera producido con la menor cantidad de bajas posibles.

Gwendoline estaba totalmente en contra de semejantes acciones, y es más: se había sentido extrañamente contrariada al enterarse de que uno de los secuestrados era ni más ni menos que su primo, Joshua Eckhart. No le conocía demasiado, ni mucho menos, pero el simple hecho de que fuera familiar suyo le producía una sensación extraña en el estómago. No le hacía gracia.

Y por si todos aquellos sucesos fueran pocos… estaba El Juguetero.


Lunes 1 de julio, 2019 || Casa de Sam y Gwen, Bromley || 17:38 horas || Atuendo

Esa tarde, después del trabajo, una Gwendoline con un montón de preocupaciones en su pequeña cabeza había optado por dar una vuelta en soledad y despejarse las ideas, aprovechando el camino para comprar algunas provisiones básicas para la casa. La vuelta a la rutina había resultado tan dura como esperaba después del incidente de Zed Crowley y Caiden Ashworth, y la morena no se sentía ella misma al cien por cien. El caso de El Juguetero no había hecho otra cosa que añadir más leña al fuego.

Sam le había pedido que dejara correr aquello: un chalado que había comenzado una serie de ataques contra pequeños grupos de fugitivos utilizando objetos mágicos ponía los pelos de punta a cualquiera, y más cuando ni el propio Ministerio de Magia sabía nada de él.

Sin embargo, en conciencia, la morena no había podido dejarlo… y había cometido una vez más el error de ocultarle a su novia lo que estaba haciendo. Se sentía como una completa hipócrita, pues no habían sido pocas las veces en que ella misma había pedido a la rubia que compartiera sus secretos, que ella jamás la juzgaría. Y allí estaba… mintiendo. Otro clavo más para su ataúd personal.

Con todas aquellas ideas bullendo en el caldo de cultivo que era su propio cerebro, Gwendoline se apareció en el recibidor de la casa que ambas compartían. Su rostro era el de alguien derrotado, alguien que no estaba feliz con lo que estaba haciendo… en muchos aspectos de su vida.

Lo peor, con diferencia: mentirle a su novia.

Caminó en dirección a la cocina con paso lento, pesado, y dejó sobre la encimera la bolsa de papel que llevaba en brazos. Después dejó el bolso, y se llevó los dedos índice y medio de ambas manos a las sienes. Sentía que empezaría a dolerle la cabeza en breves, fruto del maldito estrés, y esperaba que un pequeño masaje lo mitigase.

Caminó en dirección a la pila de la cocina con intención de servirse un vaso de agua, y por el camino Chess se le enredó en los tobillos. Lanzó un exigente maullido, reclamando toda su atención.

—Hola, Chess. ¿Cómo estás?—Preguntó mientras abría la alacena que se encontraba sobre el fregadero para tomar un vaso; el gato, que evidentemente no respondió con palabras humanas, dio un salto sobre un taburete, y de un segundo salto se colocó sobre la encimera. Allí se sentó, y en un derroche de descaro gatuno, estiró una de sus patas traseras y comenzó a lamerse… bueno, a lamerse.—¡Muy educado!—Le dijo ella con reproche, a lo cual Chess respondió… con la misma actitud de higiene personal gatuna.—Parece que has tenido un día mejor que el mío...

Justo en ese momento, Gwendoline escuchó los pasos de Sam bajando las escaleras. La morena, que ya se había llenado el vaso con agua, se inclinó para asomarse, y dedicó una sonrisa a su novia. Una sonrisa que vino acompañada de una nueva punzada de culpabilidad: ella no servía para mentirle.

—Hola.—Le dijo con una sonrisa, su tono de voz un tanto más débil de lo habitual. Caminó en su dirección y la recibió con un beso en los labios.—¿Cómo está yendo tu tarde? Espero que mejor que la mía...

Dicho dolor de cabeza fantasma estaba comenzando a ganar intensidad. Si no le ponía remedio, estaba segura de que se pasaría el resto del día con una toalla húmeda sobre la frente, pidiendo a gritos una muerte rápida e indolora.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Please, don't. —Sam&Gwen. Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1239
Puntos : 796
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Mar Jul 02, 2019 2:34 am

Bajó las escaleras de la casa con El Profeta en una de sus manos, pero ya no tenía ganas de leer el dichoso periódico ni de comerse la fruta que había partido, con lo que le gusta la piña. Por un momento se vio en la obligación de hacer un poco de auto-crítica: ¿sería culpa de ella que Gwen no confiase en ella en ese aspecto? Quizás había sido tan condenadamente pesada con todo el tema de la Orden del Fénix que su novia había preferido ocultarle las cosas con tal de que no siguiese insistiendo en que no se inmiscuyese más de lo necesario, cuando ella quería hacerlo. O no y lo mismo se trataba de que como Sam siempre había estado en contra de saber nada, intentaba ‘mantenerle al margen’, pero siempre le había dicho que ese tipo de cosas se lo dijera porque quería saber si su pareja estaba en riesgo o no.

Suspiró ampliamente al llegar al último escalón, mirando entonces con sorpresa hacia la cocina al escuchar a Gwendoline hablar con su gato. Al verla asomarse por la puerta y sonreírle, le sonrió de vuelta sin poder evitarlo, por molesta que se encontrase.

Por un momento pensó en no sacar el tema todavía, pero era consciente de que no podría tener una conversación decente y natural con eso rondándole la cabeza y, sobre todo, sin saber si todo ‘estaba bien’ con ese tema, porque no tenía ni idea de lo que se habría inmiscuido al respecto, ni hacía cuánto tiempo que estaba con eso.

Fue en dirección a la cocina, dejando el periódico sobre la mesa del comedor, donde se encontró con Gwen. Besó sus labios al llegar frente a ella, para después mirarla preocupada por lo que había dicho. No se la veía demasiado alegre, sino apagada. Quizás simplemente era porque había tenido un día pésimo en el trabajo, ¡pero Sam ahora solo podía relacionarlo con cosas de la dichosa Orden del Fénix y el tipo idiota al que estaba investigando!

—¿Todo bien? —preguntó antes que nada, por si acaso.

Luego miró de reojo el periódico de nuevo, decidiendo en ese momento si sacar el tema o dejarlo pasar. Era consciente que ‘dejarlo pasar para un momento mejor’ iba a ser una pésima idea porque lo dejaría estar y al final sería peor preguntarle después de saberlo durante tanto tiempo. Y también sabía que iba a estar emparanoiada y rara durante todo el rato.

Decidió ir con la verdad por delante.

—Mi tarde no estaba yendo mal pero… —No se sintió muy cómoda con cómo había empezado a introducir el tema, por lo que miró directamente a Gwen. —Estaba recogiendo todo lo que teníamos en la mesa y encontré lo que tenías de la Orden del Fénix del tipo de los objetos mágicos: ese del que me hablaste el otro día y… —Sonaba fatal, por lo que la rubia no pudo evitar bajar ligeramente la mirada durante un segundo. —Parezco una novia desconfiada que se pone a rebuscar en las cosas de su pareja… pero no fue eso; fue sin querer.

Quizás matizar eso estaba de más, pero dada la situación no quería que se pensara que realmente Sam desconfiaba de ella en ningún caso, cuando iban a empezar una conversación que precisamente se basaba en la confianza. A día de hoy, dudaba mucho que hubiese algo que estuviese ocultándole a Gwen. Bueno, quizás sólo el hecho de que antes había partido sin querer una ramita de una de sus plantas cuando salió al patio.

—Me molesta mucho que no me lo hayas dicho. Sé que soy una pesada con las cosas de la Orden del Fénix y lo siento, no puedo evitarlo: me preocupo por ti con todo lo que está pasando y sé que estar ahí es un riesgo para ti. Pero no me digas que no vas a hacer algo, como a los tontos para dejarme tranquila, y luego sigas haciendo las cosas a mi espalda. —No había hablado de confianza porque sabía que entre ellas la había y le parecía injusto decirle: ‘no confías en mí’, una declaración sin duda horrible. Sin embargo, en el tema quedaba claro que estaba hablando de eso, pues si hubiera confianza extrema, ¿por qué narices ocultarle nada? ¿Qué ganaba con eso? —Prefiero que me digas que te da igual mi opinión y vas a hacerlo igualmente, ¿sabes? Al menos sé en lo que estás metida y no en… —se encogió de hombros, eligiendo las palabras más gentiles. —...en la maldita ignorancia.

Y es que volvíamos al principio de los tiempos en donde ya habían dejado claro que ocultar cosas era una tontería. ¿De verdad merecía la pena? Ya no solo a nivel de la confianza y lealtad que se tenían. ¿De verdad valía la pena enfrentarte sola a esas cosas, teniendo en cuenta lo podrido que está todo?
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1195
Puntos : 955
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Miér Jul 03, 2019 12:55 am

Su cara debía ser un libro abierto, un muestrario de las penurias que en esos momentos se paseaban sin rumbo dentro de su cabeza. No es como que a ella pudiera ocultarle gran cosa, teniendo en cuenta que la conocía mejor que nadie, pero a veces se esforzaba en disimular un poco emociones como aquellas: cansancio, preocupación, algún pequeño dolor físico… Esa tarde no lo estaba haciendo bien, y ella misma era consciente de ello.

Dejó escapar un suspiro ante la pregunta de Sam, uno resignado y cansado a partes iguales. Se dejó caer sobre uno de los taburetes de la cocina, y casi al mismo tiempo dejó caer los hombros: parecía que toda ella pesara el doble de lo que normalmente marcaba la báscula.

—Yo… no sé ni por dónde empezar a responder esa pregunta.—Y, para restar un poco de dramatismo a su condición, acompañó sus palabras con una sonrisa cansada.

Sin embargo, la sonrisa no tardó mucho en borrarse de su rostro. Sucedió justo cuando Sam comenzó a hablar de esa manera tan… incómoda. Supo lo que se le venía encima enseguida: una de esas conversaciones que, aunque no era el caso, solían comenzar con un ‘Tenemos que hablar’. ¿Y de qué iban a tener que hablar, sino del pequeño secreto que se estaba guardando la morena?

Efectivamente, ese era el quid de la cuestión: Sam había encontrado las carpetas en que guardaba la poca información de que disponía con respecto a El Juguetero.

No parecía exactamente enfadada, pero tampoco contenta, y a Gwendoline se le cayó el alma a los pies. Si ya entonces estaba hundida de hombros, en ese momento sintió cómo le añadían peso sobre la espalda encorvada, y de repente no tuvo fuerzas para mantenerse erguida.

¿Que parecía una novia desconfiada? No exactamente. La creía cuando aseguraba que su hallazgo había sido fruto de la casualidad, consciente de que quizás no habría escondido muy bien las pruebas. A lo mejor quería que Sam la descubriera, después de todo.

La dejó terminar de hablar, pensando que no tenía ningún derecho a interrumpirla después de lo que había hecho, y de nuevo se sintió muy culpable: no pretendía mantenerla en la ignorancia, ni hacerla creer que le daba la razón como a los locos, pero… ¿acaso no era eso exactamente lo que había hecho? Sólo entonces fue plenamente consciente de lo mucho que aquella mentira podía dolerle a Sam.

Bajó la cabeza, mordiéndose el labio inferior, y sintiendo una irrefrenable necesidad de morderse las uñas. Logró evitar el impulso aferrándose con sus puños cerrados a la tela de sus tejanos.

—Te sonará muy raro lo que voy a decir, pero no era mi intención hacerte sentir así.—Suspiró, alzando la mirada en dirección a ella; incapaz de mantenerla, la apartó y la clavó en algún punto de la cocina que, en realidad, no miraba.—En el momento en que me pediste que lo dejara, de verdad que iba a hacerlo. Tenía esa intención, pero...—Suspiró de nuevo, intentando ordenar sus pensamientos antes de convertirlos en palabras.—No podía dejar a la Orden del Fénix en la estacada con este asunto. Esta persona es peligrosa, y está poniendo en riesgo a mucha gente. Ha asesinado a algunos de los nuestros...

Bajó de nuevo la cabeza, recordando las horribles fotografías que había tenido que contemplar al revolver en los documentos que había robado del Ministerio. El Juguetero había atacado un pequeño refugio de fugitivos que tenían vinculación indirecta con la Orden del Fénix utilizando una snitch dorada que había hecho explosión y los había matado a todos. No había quedado mucho que recoger, como atestiguaban las fotografías.

—Me pidieron información que sólo yo podía obtener. Ya sabes que eso es lo que hago: brindarles información.—Alzó la mirada, hablándole con toda la seriedad del mundo.—A ti nunca te ha gustado que forme parte de la Orden, y no quiero decir con esto que te eche la culpa de mis mentiras, pero… supongo que esperaba poder resolverlo antes de tener que darte alguna explicación.—Se encogió de hombros, volviendo a fijar la mirada sobre sus manos, que descansaban en el regazo.—Me equivoqué. Y lo siento mucho.

Podría haber añadido que lo dejaría de inmediato, que se apartaría de todo aquello, pero no lo hizo: no quería volver a mentirle a Sam. Y, además, no le había dicho lo más importante: que cuando aquel asunto se terminara, cuando El Juguetero fuese atrapado, Gwendoline habría terminado con la Orden del Fénix.

Tenía pensado abandonar la organización fugitiva en favor de cuidar de aquello que más le importaba.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Please, don't. —Sam&Gwen. Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1239
Puntos : 796
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Miér Jul 03, 2019 5:30 am

Era normal que Gwendoline no hubiera tenido intención alguna de hacer sentir a Sam como una tonta, ni como una ignorante, como alguien ‘bobo’ que no se pispa de lo que está ocurriendo a su alrededor. Sin embargo, pese a que no hubiese tenido esas intenciones, había hecho que su novia se sintiese precisamente así por ocultarle las cosas. Al final, el hecho de no haber pensado las cosas no te exime en absoluto de sus consecuencias.

Escucharla explicarse sobre el por qué de no dejar el asunto hizo que Sam negase con la cabeza. Eso en realidad le daba igual. Si ella consideraba que debía de ayudar a la Orden del Fénix con eso o con cualquier cosa, que lo hiciera, pero que no le pidiese opinión a Sam, o que no decidiese ocultárselo a su novia por falta de aprobación. La legeremante nunca le había dado un ultimátum, ni tampoco le había prohibido hacer nada. Sam era consciente de la situación actual del mundo y también sabía que había personas que querían luchar, que necesitaban ayudar si tenían la posibilidad de ello y que Gwendoline era una de esas personas. Pero claro, Sam veía mucho más allá. No veía a Gwen como la veía la Orden del Fénix: una herramienta para conseguir algo. Sam veía a Gwendoline como su mejor amiga, la mujer de su vida y por supuesto que no quería ver como arriesgaba su vida.

—Si ya lo sé, Gwen —le respondió, cogiendo aire por la nariz para soltarlo por la boca. —Me da igual la Orden del Fénix, lo que nunca me ha gustado es que te pongas en peligro porque me da miedo que te pueda pasar algo. Sé que las intenciones de la Orden son buenas, pero ellos te piden la información porque tienes facilidades, sin que les importe todo lo que tú estás arriesgando. —Sam apoyó su espalda en la encimera de la cocina, justo en donde estaban los dos bols con la fruta recién cortada. —Sé que siempre sueno egoísta con este tema, pero si antes temía con qué te pudiera pasar algo, ahora mismo te aseguro que como te pase algo…

No quería sonar fatal, jopé.

Se encogió de hombros y apoyó sus manos en la encimera, mirando a su novia pese a que ella, como de costumbre, buscaba el cobijo de su mirar en algún punto por debajo de las cinturas de las personas.

—Siempre te he dicho que no me gusta, que prefiero que no lo hagas y que me encantaría que no estuvieras ahí dentro, pero nunca me he puesto en contra de nada de lo que has tenido que hacer que me hayas contado… ni me he enfadado por tus decisiones porque son tus decisiones y las respeto. —Y porque nunca ninguna de sus decisiones había terminado mal, porque quizás lo mismo si que se hubiera enfadado, pero después, no antes. Tratar este tema le resultaba complicado, pues siempre había sido algo en lo que habían tenido discrepancias. —Puede que no tengas mi aprobación, pero eso no quiere decir que tengas que mentirme para no hacerme sentir mal, porque vas a conseguir que me sienta peor. Prefiero saberlo y resignarme... pero al menos sabiendo qué tienes entre manos.

Ya no solo le preocupaba el hecho de que le hubiera soltado esa mentira que ya de por sí le había sentado como una patada en la barriga, sino que… ¿y si de repente un día alguien contacta con ella de la Orden del Fénix para decirle que Gwendoline está herida por culpa de una misión de la que Sam no sabía nada porque previamente le había dicho que no hiciera eso, y ella parecía aceptar? Es que de verdad que por un momento se sentía como la mala de la película, como si de verdad aquello fuese culpa de su manera de enfrentar todo el tema de la Orden del Fénix. Pero Gwendoline no podía pretender que Sam aprobase algo que la ponía en peligro.

Tras unos segundos de silencio, Sam volvió a hablar tras carraspear. Odiaba discutir y molestarse. A poca gente le gusta discutir y molestarse, evidentemente, pero es que a Sam en estas ocasiones le daban hasta ganas de llorar porque no es que estuviese enfadada, simplemente que no quería que Gwen de verdad tuviera que mentirle por eso, o se sintiese así a su lado.

—Ya da igual —dijo entonces, pues OBVIAMENTE la perdonaba, sólo quería que no lo volviese a hacer por el bien del corazoncito de Sam. —Lo de ese tipo… ¿es sólo pasarle información que sacas del Ministerio a los de la Orden del Fénix? ¿Y ya está? —preguntó, pues no se le había pasado el detalle que había dicho antes.

Si esa persona era peligrosa y estaba poniendo en riesgo a mucha gente, hasta asesinado a algunos, pues evidentemente menos confianza le daba ese tema. Ese tipo de personas tendrían asegurada su identidad, sobre todo si era tan eficaz para el Ministerio de Magia, por lo que indagar en ese tema sí que podía ser muy peliagudo.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1195
Puntos : 955
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Jue Jul 04, 2019 1:07 am

Aquella conversación—o mejor dicho, el tema que se trataba en ella—no era algo nuevo, algo que Gwendoline desconociera. Su novia ya temía por su seguridad mucho antes de que fuera su novia, y no es que la culpara: las misiones para la organización liderada por Albus Dumbledore a menudo entrañaban grandes riesgos, por no mencionar que el mero hecho de formar parte de ésta ya era un riesgo.

Un riesgo para su libertad y, posiblemente, para su vida.

Así que… ¿qué podía decir ella para defenderse? ¿Que últimamente se sentía inútil, y que sabía que su única forma de colaborar con la Orden era brindarles información, o su intelecto? Aquello sonaría casi egoísta, como si en lugar de hacerlo por ayudar lo hiciera por sentirse bien consigo misma. Como si todo aquello fuera un esfuerzo estúpido para recuperar su autoestima, la cual había ido perdiendo a medida que había tenido que hacer frente cada vez a más amenazas.

Alcanzó su vaso de agua, y en lugar de beberla se acercó el vaso a la frente. El frío contacto del vidrio alivió ligeramente aquel dolor de cabeza que cada vez repicaba dentro de su cabeza con más fuerza.

Sintió deseos de decirle lo que planeaba hacer con respecto a la organización. Abrió la boca para hacerlo, de hecho, pero antes de que las palabras brotaran de sus labios, se le fueron las fuerzas. En su lugar, volvió a cerrar la boca y a quedarse cabizbaja y pensativa. No había nada que pudiera decirle que sirviera para aplacar aquel sentimiento de traición, lo sabía. Las palabras, a veces, importaban muy poco, como aquel mundo estaba dejando cada vez más claro.

Gwendoline terminó guardando silencio… simplemente porque no sabía cómo responder a las cosas que Sam decía. El silencio le pareció la mejor opción, y no fue hasta que su novia le preguntó algo directamente que volvió a sentirse con la capacidad de hablar. Para entonces se le había secado la garganta, y el primer intento de hablar la hizo carraspear. Bebió un sorbo de agua para aclararse la garganta, y entonces lo volvió a intentar.

—Es una parte.—Dijo ella con toda sinceridad.—Es lo que ellos me han pedido: fichas de empleados del Ministerio de Magia que puedan encajar en el perfil del sospechoso, así como cualquier información que considere relevante.—Bebió otro pequeño sorbo de agua antes de continuar.—Sin embargo, no creo que eso sea suficiente. Creo que puedo hacer más. Esta persona es… inteligente, demasiado. Su manera de atacar, sin dejar rastros, la forma en que lo hace… No parece un simple cazarrecompensas. Ni siquiera el Ministerio sabe quién es...

Aquello habría simplificado muchísimo las cosas: de la misma manera que habían dado con Ulises Kant utilizando las fichas de personal del Ministerio, habrían podido dar con el infame Juguetero. Sin embargo, ese tipo se había asegurado de mantenerse fuera del sistema, de no dejar una sola pista que condujera a él. Por algún motivo, no tenía intención de entrar en el radar del Ministerio, ya fuera para que le condecoraran o para que le interrogaran.

—Sé que puede sonar ególatra, pero… creo que podrían atraparlo con mi ayuda. Mi mente es lo más fuerte que tengo… Lo único que puedo aportar a la Orden… y de alguna manera me siento en la necesidad de ayudarles con esto.

Era el intento de defensa más débil, patético incluso, que habría podido sacarse de la manga. ¿Y lo peor de todo? Que ella misma sabía que entre las filas de la Orden había gente de sobra capacitada para hacer aquello. Ella no era especial: sí, era inteligente, pero no dejaba de ser un soldado más en aquella guerra. Y uno de los más novatos, además.

Sin embargo, si su mente fallaba… ¿qué le quedaba a ella? Porque el combate, estaba más que claro, no era su fuerte. Lo suyo era la información, y la inteligencia.

—Ya sé que nada de esto es excusa para mentirte, pero…—Reunió fuerzas para mirarla a los ojos y, sin saber cómo acabar aquella frase, se encogió de hombros. Su rostro era una máscara de triste resignación: no le gustaba cómo había terminado aquel asunto. Sería imbécil si le gustase.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Please, don't. —Sam&Gwen. Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1239
Puntos : 796
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Jue Jul 04, 2019 2:51 am

La Orden del Fénix sólo le había pedido fichas de empleados e información relevante que pudiera tener el Ministerio al respecto de la situación de ese asesino, sin embargo, Gwendoline consideraba que eso no era suficiente riesgo para su vida, por lo que quería hacer más, metiéndose todavía más en la boca del lobo. O, mejor dicho, bajo el cuchillo del asesino.

Le decía que era una persona muy inteligente, que atacaba sin dejar rastro, que era un asesino que se había cobrado montón de vida de sus compañeros en la Orden del Fénix sin que nadie supiese su identidad, ni fuese capaz de seguir pistas… ¿y de verdad tenía intenciones de intentar indagar más en el tema, independientemente de lo que pueda encontrar en el Ministerio de Magia? Sam no se lo creía. ¿Después de enfrentarse a Artemis Hemsley y vivir todo lo que vivió, de verdad que todavía le quedaban ganas de enfrentarse a personas así que podían deshacerse de ella sin dejar rastro? ¿Luego de haber recibido el acoso y el ataque de un asesino como Zed, seguía queriendo arriesgarse con otro asesino que no dudaría ni un segundo en arrebatarle la vida? Al menos Artemis Hemsley y Zed Crowley habían sido dos personas que habían venido sin querer, dos soberanas mierdas con las que habían tenido que lidiar de manera obligatoria para su supervivencia, pero Samantha no entendía cómo es que a Gwendoline todavía le quedaban ganas de buscarse los problemas ella sola, sobre todo si eran tan peligrosos como ella misma decía.

La rubia valoraba mucho la tranquilidad, el no meterse en líos y todavía más ahora después de las cosas por las que habían pasado, pero ahora mismo le estaba dando la sensación de que Gwendoline estaba empeñada en tirarse a la piscina de los peligros, como si después de haber salido de uno, se hubiese quedado con ganas de más. Se cruzó de brazos, sabiendo que como no enfocase bien el tema, probablemente iba a enfadarse.

—Gwendoline eres la persona más inteligente que conozco —le dijo con absoluta sinceridad, pues siempre lo había pensado y siempre lo pensaría. —Pero no me suena nada inteligente lo que me estás diciendo. No puedo entender que después de todo lo que hemos pasado, de lo que has tenido que pasar precisamente tú, te queden ganas de inmiscuirte más de lo necesario en un tema así que podría ponerte en la punta de mira de precisamente ese tipo.

Estaba siendo sincera, vale, pero no por eso le iba a dar a una aprobación a una idea que consideraba una locura. Quizás había sonado un poco… seca, pero jopé, ¿qué otra manera había para contestar a eso? Lo peor de todo es que le daba mucha rabia que tuviese esas intenciones en mente y, sobre todo, no hubiese tenido ni una pizca de intención de contárselo si no lo llega a averiguar.

—No, no es excusa… Pero al menos ya sé por qué me mentiste: era obvio que no iba a estar de acuerdo con nada de eso. Era más sencillo mantenerme en la ignorancia. —Sam entonces se separó de la encimera y se acercó a la puerta trasera, abriéndola un poco para que entrase aire. No había que ser un experto: se notaba a la legua que Sam estaba enfadada y se estaba aguantando las ganas de decir lo que realmente pensaba solo porque no quería discutir; ni tampoco ser así con las decisiones que Gwen tomase con respecto a la Orden del Fénix, pues siempre había intentado no meterse de por medio. Si se enfadaba cada vez que le decía algo: ¿no era normal acaso que le mintiese? ¡Pero es que luego no podía simplemente aceptar eso! ¡Qué difícil era todo! —Es que te prometo que no lo entiendo. Parece que cuando estamos en medio de algún peligro solo deseamos que acabe, tener otra oportunidad y poder vivir tranquilamente, pero luego decides meterte en estos embrollos. Ya no es suficiente lo que te pide la Orden del Fénix, sino que tienes que indagar más y meterte en terreno pantanoso en donde el enemigo tiene todo a su favor. ¿Cómo sabes que el Ministerio en verdad no lo está encubriendo para precisamente cuidarse de los espías en el interior? ¿Sabes lo que te puede llegar a ser un tipo así si se entera de que estás intentando descubrirle? —Suspiró lentamente, mirándola. Y entonces se dio cuenta de un pequeño detalle: se iba a enfadar si seguía por ese camino. Y cada vez lo veía más claro. —Me voy a dar una vuelta. Si me quedo me voy a enfadar y entonces te voy a dar más motivos para mentirme la próxima vez y no quiero.

Eso había sonado hasta cómico en mitad de tanta seriedad. Realmente no lo decía con ningún tipo de burla o broma, sino que era todo sinceridad. No podía evitar enfadarse, pero tampoco quería darle motivos a Gwen. Estaba molesta no solo por la mentira, sino por todo lo que iba detrás de eso. Como se quedase ahí, probablemente terminaría diciendo cosas de las que se arrepentiría y sabía de antemano que ese tipo de conversaciones había que tenerlas en frío y con las ideas claras, no como estaba ahora, por lo que se desapareció sobre la marcha.

En verdad no se fue nada lejos, sino a un parque a unas cinco manzanas de donde vivían que solía tener muy poco tránsito. Tenía un lago, por lo que se sentó en un banco justo en frente, observando a los patos. Se sentó de manera pesada y derrotada, mirando casi con resignación a aquellos patos que tan tranquilamente vivían su vida en aquellas aguas estancadas, preocupándose solamente de si los humanos le traerían algún tentempié. Quién fuera pato, de verdad. Terminó con los codos sobre sus rodillas y su cara escondida entre sus manos.

Tampoco estuvo fuera mucho tiempo: Sam era dramática para tonterías, pero no era tan dramática cuando se trataban de temas serios, pero le gustaba pensar que era una persona que no se dejaba llevar por la ira y prefería dejar la conversación a medias que decirle a Gwen cosas feas. Daba igual lo que Gwen hiciera, que Sam pensaba que no se merecía bajo ningún concepto que una Sam idiota y enfadada le dijera cosas feas. Así que tras una media hora—pues se puso a jugar con un pato—volvió a casa andando.

Entró por la puerta principal y al ver que la planta baja estaba vacía, subió a la superior, viendo la luz del cuarto encendida. Caminó hacia allí, bastante más sosegada. Tocó con suavidad la madera de la puerta con los nudillos, más que para pedir permiso, para avisar de que había llegado. Re-ordenó de nuevo sus ideas, teniendo clara una cosa de todo aquello.

—Volví —dijo después de entrar en la habitación y que Gwen se hubiese percatado de su presencia. Volvió a cruzarse de brazos y se apoyó en la pared con uno de sus hombros. —Siento haberte dejado con la palabra en la boca, no quería discutir, sólo... —Hizo una ligera pausa, sin apartar la mirada de ella. No iba a irse por las ramas. —Si igualmente vas a hacerlo… déjame ayudarte.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1195
Puntos : 955
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Jue Jul 04, 2019 1:52 pm

Durante los minutos que siguieron y hasta el momento en que Sam se desapareció en sus mismas narices sin comprender lo que estaba diciendo ni darle ocasión de intentar explicarlo, Gwendoline no pudo más que guardar silencio y tragarse la frustración que comenzaba a sentir. También tuvo tiempo de reflexionar un poco acerca de la psique humana: cómo el hecho de estar discutiendo con alguien a quien quieres, de una manera que en tu subconsciente crees que es injusta—aunque racionalmente sepas que no lo es—, puese convertir a esa persona en un enemigo a tus ojos.

Pudo haber intentado cortarla en cualquier momento, decirle que se estaba equivocando, pues poco menos que la estaba pintando como una inconsciente que únicamente quería saltar delante del peligro por el peligro en sí.

Estaba claro que Sam no lo entendía, que no lo comprendería jamás porque no había conocido a las personas que El Juguetero había asesinado. No había visto nunca sus rostros, no había hablado con ellos… No podía comprender lo que se sentía al saber que gente que conoces, gente que incluso han llegado a ser algo parecido a amigos, eran asesinados de manera tan salvaje.

Apretó los puños y los dientes, sin mirar a Sam, y menos mal que cerró la boca: de haberla abierto, posiblemente habría dicho algo muy hiriente y muy injusto con respecto a la actitud de Sam de no relacionarse con otros fugitivos. Algo que realmente no pensaba y que, en aquellos momentos en que su subconsciente la había convertido en enemiga, solo serviría como un arma arrojadiza. Algo lanzado con intención de hacer daño.

Aquello habría dado inicio a una discusión, una de verdad, como la que habían tenido con respecto al tema Henry Kerr. Y Gwendoline no quería eso.

Gracias a su forma de ser tan poco combativa, a esa que la había llevado a poner la otra mejilla la mayor parte de su vida, la desmemorizadora no dijo nada. En su lugar, permaneció en el más completo silencio, la mirada ausente y los puños cerrados sobre sus muslos. Ni siquiera hizo un amago de detener a Sam cuando ésta anunció que se marchaba.

Tardó algunos segundos en reaccionar, volviendo la mirada en dirección al lugar en que se encontraba su novia momentos antes. Permaneció otros tantos segundos mirando en aquella dirección… y entonces, sin más, se levantó.

Reparó entonces en los dos boles de fruta cortada que Sam había dejado allí encima. Como acto reflejo más que otra cosa, los cubrió con film transparente y los introdujo en la nevera. Después se bebió lo que quedaba de su vaso de agua, lo lavó con un poco de agua y lavavajillas en la pila de la cocina y lo dejó en el escurridor. Secó los restos de agua del fregadero utilizando un paño y, cuando hubo terminado, colocó los taburetes en su respectivo lugar. También pasó un paño por la encimera.

Subió entonces los escalones que conducían al piso de arriba, no sin antes atender la llamada de Don Cerdito. El pequeño animal tenía ciertos problemas para subir las escaleras debido a su rechoncho cuerpo, por lo que Gwendoline lo tomó en brazos y se lo llevó consigo. Chess los siguió.

Con respecto a Don Gato, ese ser demoníaco con el cual jamás había hecho buenas migas, ni siquiera lo intentó: se limitaba a observarla con recelo desde la mesa del comedor.

Se pasó el resto del tiempo que Sam echó fuera recostada en la cama, acompañada por los dos animales, mientras esperaba a que se le pasara el dolor de cabeza. Mientras tanto, repasaba todos los documentos que había sustraído del Ministerio de Magia con respecto al caso de El Juguetero, entre los cuales no sólo se encontraban informes de los incidentes y fotografías extremadamente gráficas, sino también carteles de ‘Se busca’ de todos los fugitivos cuyos cuerpos habían sido identificados.

Si ya de por sí era extremadamente difícil digerir las imágenes tomadas en los escenarios del crimen, el ver a aquellas personas tal y cómo era cuando estaban vivos… simplemente, resultaba horrible.

Ella no había tratado con todos ellos, por supuesto: había demasiados fugitivos en Londres en la actualidad. Había conocido a algunos, sí, especialmente aquellos que trabajaban para la Orden del Fénix, y había sido testigo de cómo sus vidas eran sacudidas por Voldemort y los suyos. No le parecía para nada justo que un salvaje, sin juicio alguno, segara sus vidas de una manera tan cruel. Tan innecesariamente cruel.

Así la encontró Sam, mirando los carteles de ‘Se busca’ por los que ya nadie cobraría recompensa alguna. Al escuchar sus palabras, una decaída Gwendoline alzó la vista en dirección a la puerta… y por un momento pensó en permanecer en silencio, como si no la hubiera oído.

Sin embargo, eso no solucionaría nada.

—Espera un momento.—Su voz sonó ronca, así que carraspeó para aclarársela antes de seguir hablando.—¿De verdad me crees tan inconsciente como para saltar delante del peligro y arriesgar mi vida solo porque me gusta el peligro?—Se lo preguntó con total sinceridad, sin deje alguno de sarcasmo: quería saber si eso era lo que de verdad pensaba de ella.—Porque no es así. Estás equivocada.—Y sin decir nada más, le tendió el manojo de carteles de ‘Se busca’ que tenía en su mano, para que ella misma los revisara.—Estas son sus víctimas. Mi razón para querer detenerle.

También quería detenerlo por toda la gente a la que conocía en el refugio: Dorcas, Xenobia, Dexter, Glenn… Todas las personas que conocía en el refugio y en la Orden del Fénix eran potenciales objetivos para aquel desalmado. Si no se le detenía, seguramente volvería a atacar. Y volvería a tener éxito.

¿Era justo que se retirara por miedo?
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Please, don't. —Sam&Gwen. Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1239
Puntos : 796
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Vie Jul 05, 2019 4:03 am

Dicho así tal cual lo había puesto Gwendoline en palabra, evidentemente sonaba fatal. Ella no pensaba que fuese una inconsciente que quería saltar al peligro y arriesgar su vida porque sí, creía que estaba arriesgando su vida con un motivo claro, pero para Sam ese motivo no era suficiente como para volver a meterse en una situación así de peligrosa y, sobre todo, ella sola. Ya se lo había dicho muchas veces: ellas no eran ningún tipo de guerreras. Quizás creía que podía ganar a ese tipo sólo por su inteligencia, pero igualmente era meterse en una situación en donde el mínimo fallo podría costarle la vida. ¿En qué momento se habían convertido en espías? ¡Lo que hicieron con Hemsley había sido diferente y definitivamente no salió nada bien!

No le dio tiempo a negar la pregunta verbalmente, por lo que sólo negó con la cabeza a la vez que Gwen decía que estaba equivocada. Había una distancia grande entre lo que pensaba Sam y considerar a su novia una masoquista suicida, pero tampoco podía decir demasiado: quizás antes con el enfado no se había explicado nada bien.

Sam entonces se acercó a la cama, para sujetar los carteles de ‘Se busca’ que Gwen le tendía. Vio allí a varias personas que reconocía haber visto anteriormente en los mismo carteles, pero evidentemente no había mantenido relación con ninguno. Ella había empezado a tener esa filosofía con respecto a su distanciamiento con el resto de fugitivos por Sebastian Crowley: no quería poner a nadie en peligro por saber más de la cuenta de esa persona y que el Crowley pudiese sacar ventaja de ello. Y después de eso ya había recuperado a Caroline y a Gwendoline, por lo que no quería ponerlas en peligro a ellas. También estaba el factor de: “entre más fugitivos estén juntos, se multiplican las probabilidades de estar en peligro” además de la clara evidencia de que los fugitivos tenían un gran ratio de probabilidad de terminar muertos o en Azkaban.

Después de ver los rostros de las víctimas, Sam dejó sobre la cama el montón de carteles, encogiéndose de hombros.

—Suponía que tu motivo era detener a un asesino —respondió entonces, intentando sonar tranquila. —Pero eso no quita que igualmente estés saltando al peligro y arriesgando tu vida.

Con toda la información que podía conseguir en el Ministerio de Magia, ¿no podían ser otros quienes actuasen en contra de ese asesino? Personas que estuviesen acostumbrada a ese tipo de cosas, que tuvieran experiencia en tratar con asesinos de ese estilo, que no tuviesen el riesgo de perder su libertad por meterse de más en un tema como ese…

—No puedo ver esto como si fuese una buena idea. —Si bien antes de irse había sonado enfadada, ahora sonaba diferente, incluso con un deje un poco débil. —Entiendo que conocieras a estas personas, que te duela sus muertes y que quieras encontrar a esa persona para evitar que se repita, pero esas personas han muerto ahora por culpa de un hombre; un solo hombre. Ahí fuera sigue habiendo decenas de mortifagos que sabes quiénes son, trabajas con ellos, han matado a montón de personas y no haces nada por impedirlo. ¿Por qué quieres ir a por uno del que no conoces nada? No sabes siquiera si es una persona o son varias, o si realmente trabaja solo o trabaja para gente importante…

Entonces sujetó con una de sus manos la silla del escritorio, la giró y se sentó en ella, apoyándose sobre la mesa con una de sus manos. Qué estrés de conversación y de situación. Maldito el día en el que se había metido en la Orden del Fénix. Suponía que Gwendoline tenía algún tipo de motivación, pero como Sam no participaba activamente ni tenía nada que ver con eso, no era más que un dolor de cabeza y una preocupación extra. Que entendía perfectamente lo que podía mover a Gwendoline a hacer todo eso: la rabia de que hubiesen matado a gente que conocía de esa organización y el hecho de que una persona matase indiscriminadamente. ¡Claro que lo podía entender! Pero… ¿por qué no se lo dejaba a otros y ella se quedaba en casa haciendo una vida normal en donde no hay violencia ni búsquedas de asesinos?

Una de sus manos se apartó el flequillo de la frente, mirando las cosas que estaban sobre el escritorio, pero terminó restregándose los ojos y el rostro con sus dos manos, para finalmente suspirar.

—Da igual —dijo entonces, encogiéndose de hombros. —Haz lo que tengas que hacer.

Una variante menos tópica de decir que hiciera lo que quisiera. Ya Sam le había dado su opinión al respecto y lo disconforme que estaba, pero no era nadie para decidir por ella.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1195
Puntos : 955
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Vie Jul 05, 2019 2:23 pm

Lo único que Gwendoline podía hacer para intentar explicarse, para ayudar a su novia a comprender sus motivos, era decirle cuáles eran estos motivos: todas las personas que habían muerto a manos de aquel psicópata, además de aquellos que muy posiblemente terminarían entrando en su punto de mira. Los carteles de ‘Se busca’ servían únicamente para poner cara a todas aquellas víctimas, para poner cara a la tragedia.

No era estúpida: sabía que las cosas en el mundo mágico estaban alcanzando un punto en que era cuestión de tiempo que estallara una guerra abierta. Hasta entonces, dicha guerra ya existía, pero era mucho más discreta. En la actualidad, formar parte activa de alguno de los bandos que tomaban partido en ella suponía exponerse a un peligro mucho mayor que nunca. Los radicales eran más agresivos que nunca, y los mortífagos no iban a dejar pasar semejante bofetada en la cara como si nada.

Todo estaba por estallar, y comprendía la preocupación de Sam.

De nuevo, permaneció en silencio mientras ella hablaba, sin mirarla. Pudo haber intentado explicar por qué aquella tragedia la había tocado tan de cerca, y por qué era diferente de otros mortífagos con los que trabajaba—realmente, no lo era; simplemente, los ataques del Juguetero habían removido algo en su interior, pues la habían tocado muy de cerca, afectando a gente que conocía—, pero intentar hablar de ello se le hacía muy difícil. No era buena expresando sus sentimientos en palabras.

Así que se limitó a permanecer allí, con expresión ausente, hasta que Sam terminó. Y, sinceramente, no le gustó lo más mínimo cómo sonó ese ‘Haz lo que creas conveniente.’

Tardó algunos momentos en decidir si diría algo más o si permanecería callada. No todo era tan sencillo, y si bien creía que Sam no entendía sus motivos del todo, también pensaba que podía no haberse explicado del todo bien en algunos aspectos.

—Lo dices como si mi intención fuera hacer algo que no se me da bien: tomar parte activa en la detención de este sujeto, si es que logramos dar con él.—La miró a los ojos, su rostro serio, para luego negar con la cabeza.—Esa no es mi intención. No tengo la destreza suficiente en duelo como para hacer frente a ese tipo, pero creo que se me da bien pensar.

Repentinamente, Gwendoline se puso de pie de golpe, caminando un par de pasos en dirección a Sam con una actitud que parecía agresiva. Tan brusco fue su movimiento que Don Cerdito, sobre la cama, rodó y terminó patas arriba, y Chess salió huyendo como un cobarde, escondiéndose bajo el escritorio.

—Cuando digo que quiero ayudar, digo que quiero ayudarles con lo que se me da bien: pensar.—Estaba alzando la voz, pero más que discutir o recriminar nada, estaba imponiéndose. Cosa que no solía hacer.—Ya sé que no soy una guerrera. Ya sé que no soy una aurora con una formación excepcional en duelos contra magos tenebrosos. Eso lo tengo claro, y no tenía intención de hacerlo.—Decir todo aquello, de alguna manera, fue liberador para ella.—No quiero luchar contra ese tipo porque sé que hay gente mucho más capacitada que yo para hacerlo, y sí, seguramente también haya gente mucho más inteligente que yo en la Orden del Fénix, ¿pero acaso hago daño a alguien intentando ofrecerles lo único que se me da bien?

Se detuvo ahí, mirando todavía a Sam con ojos desorbitados. Había alzado bastante la voz, y ambos animales observaban la situación con cierto miedo. No era de extrañar: su compañera humana jamás había exhibido esa clase de actitud, ni frente a ellos ni frente a Sam.

Y la comprendía a la perfección: no quería que se expusiera al peligro. Pero una cosa había quedado clara con sus palabras: Gwendoline quería tomar parte en aquello, tomar parte en conseguir justicia para aquella gente que había muerto de manera tan injusta. ¿Que quizás estaba equivocada al pensar que su intelecto podía ayudar? Quizás… pero aquella necesidad no iba a desaparecer tan fácilmente.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Please, don't. —Sam&Gwen. Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1239
Puntos : 796
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Vie Jul 05, 2019 11:02 pm

Admitía que ese ‘haz lo que tengas que hacer’ había sonado de la única manera de la que podía sonar y era consciente de que ese tipo de frases solía llamar a precisamente lo que intentaba evitar: una discusión. En un principio Gwen no parecía muy animada a decir nada, pero finalmente habló. Decía que no tenía la destreza suficiente para hacer frente a ese tipo, pero que se le daba bien pensar. ¿E iba a hacer solo eso: pensar? Porque a Sam todo eso no le había sugerido precisamente que fuese a plantarse delante del hombre y atacarlo, sino que se iba a meter a investigar de manera más cercana a alguien del que no sabía nada. No era como investigar a Kant, sino que era como investigar a Grulla, una persona de la que no sabías nada. ¿Y habían visto cómo había terminado todo con el tema de Grulla, en donde se había aprovechado de ella para su propio beneficio? ¿Qué le hacía pensar que este tipo no iba a ser peor?

Sin tiempo a poder decir nada, Gwendoline se levantó de la cama y su actitud cambió por completo, volviéndose más brava y hablando con total determinación, defendiendo lo que realmente creía. La rubia se quedó sentada, mirando sorprendida a su novia hablándole de esa manera, pues pese a los años de amistad, nunca habían discutido así. Habían discutido, se habían enfadado, pero… aquello era diferente. Hablaban de principios, de defender a una causa y hacerle frente a las injusticias sin quedarse al margen.

Una cosa le quedó clara a Sam de todo aquello: Gwendoline quería hacer todo aquello, independientemente del riesgo que supusiera. Y sí, la legeremante podría estar en desacuerdo o no ver con buenos ojos las decisiones que estaba tomando, pero no iba a intentar convencerla de hacer lo contrario porque sería incrementar aquella discusión; ni mucho menos intentar obligarla a no hacerlo, porque Sam no era así.

Probablemente una de las cosas que a Sam le hacía falta en ese momento era haber vivido la experiencia de conocer la Orden del Fénix, de ver cómo las familias viven allí dentro, como todos son una piña intentando sobrevivir en unas condiciones injustas, ver a todos ‘los suyos’ como una gran alianza irrompible y no como siempre los había visto: problemas, así como ella misma siempre se consideró un problema. La rubia nunca había destacado especialmente por ser una persona valiente, nunca se le contagió la valentía de Caroline ni al temeridad de Henry, pero era cierto que tenía coraje para defender aquello que amaba. Sin embargo, la valentía salía cuando tenías miedo y ella siempre decidió acomodarse en la protección cuando tenía miedo, a enfrentarse a él. Y por eso ahora mismo tenía claro lo que prefería con respecto a Gwendoline porque tenía miedo por ella y por lo que pudiera pasarle.

Sam en ese momento podía haberle dicho muchas cosas, comparar esa situación con la de Artemis Hemsley, ya hace más de un año, cuando ni siquiera estaban juntas. Sin embargo, quería pensar que Gwendoline se acordaría de eso y restregar los 'errores' del pasado no iba a servir de mucho. Y tampoco quiso contestar a su última pregunta sobre si hacía daño a alguien. No, seguramente a nadie de la Orden del Fénix le hiciera daño intentando descubrir algo así, sino que les haría un favor. Estaba claro que la única que lo iba a pasar mal ahí era Sam.

—Vale, solo vas a pensar. —Le reconoció al final, dejando claro que había pillado su punto. —Vas a buscar información aprovechándote de tu posición, investigar sus movimientos e intentar dar quizás con un patrón, con una pista o… a saber, con cualquier cosa que pueda ser útil para detenerlo.

Se puso ella también de pie, con lentitud y sin ninguna actitud agresiva, sin embargo, el hecho de que Gwen le hubiera hablado de esa manera le había hecho sentirse muy pequeña. Entre esa actitud inesperada y que tenía claro lo que hacer, en ese momento Sam se sintió un poquito insignificante, como si nada de lo que dijera la fuese a hacer cambiar de opinión.

—¿Sabes que hacer eso también te pone en peligro, no? Meterte en un tema que supuestamente es tan secreto y nadie sabe te puede poner en el punto de mira de muchas personas, incluido él. —Apartó la silla de la que se acababa de levantar, apoyándose contra la mesa de espalda. Si ese tío guardaba su identidad tan en secreto, probablemente cubriese muy bien sus espaldas y se deshiciese de las personas que llegasen a descubrir algo de él. Pero vamos, en este punto le parecía idiota decirle a Gwen la cantidad de riesgos que había, pues seguramente ya se los supiera todos y lo fuese a hacer de todas formas. —Ya te lo he dicho: haz lo que tengas que hacer. Si necesitas ayudarlos con el tema, ayúdalos. Si crees que merece la pena pese a los riesgos, pues hazlo. Entiendo que… quieras hacerlo porque son tus compañeros, pero tú entiende que yo no quiero que termines como ellos. Sé que puedes creer que lo tienes controlado, o que no te vas a inmiscuir lo suficiente como para que llegue a ser peligroso, pero todo esto es una mierda y sabes que a la mínima las tornas se pueden cambiar. Y no quiero que te pase nada. —Su ceño se arrugó en mitad de la conversación, sintiendo que de repente las palabras salían por sí solas. —Me encantaría convencerte de que pases del tema y se lo dejes a otros, pero no quiero obligarte a hacer algo que no quieres hacer, ni mucho menos apartarte de lo que crees que es correcto. —Era difícil darse cuenta en estos tiempos qué era correcto y qué no. Finalmente, Sam suspiró. —Así que si vas a hacerlo, cuenta conmigo y ya está. —No le había apartado la mirada de los ojos en ningún momento y, ahora que terminó, simplemente desvió la mirada, separándose de la mesa para dar unos pasos por la habitación.

No había sonado para nada débil, sino honesta y seria. No estaba de acuerdo con eso, pero le daba igual: sólo quería que a Gwendoline no le pasase nada y que no le ocultase las cosas. Si tenía que rendirse a aceptar eso con tal de que no la apartase, pues lo aceptaría.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1195
Puntos : 955
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Dom Jul 07, 2019 2:00 pm

Reivindicar su derecho a defender lo que creía justo era algo totalmente nuevo para ella. No como un simple acto de rebeldía, pues era lo bastante adulta como para tomar decisiones conscientes, aún a pesar del peligro que éstas pudieran entrañar.

Era cuestión de tiempo que éste derecho se impusiera también en su relación de pareja, teniendo en cuenta lo poco que a Sam le gustaba todo aquel mundillo. Comprendía la necesidad de su novia de seguridad, protección, de no tener que vivir pensando en que en cualquier momento podía suceder lo peor. No le pedía que aceptara aquello con una sonrisa, ni mucho menos, pero sí… apoyo. Era lo único que quería.

Mentirle había sido un error, y lo sabía. Y había sido una decisión suya. Sin embargo, no habría tomado aquella decisión de no sentir que Sam no la apoyaba en lo más mínimo. Sentía esa necesidad de procurar un mundo mejor, un mundo en el que no tuvieran que vivir escondidas, y por supuesto, aquello entrañaba riesgos.

No había pretendido ser tan brusca a la hora de expresarse, pero teniendo en cuenta su forma de ser, tan dada a tragarse todo lo que la inquietaba, estaba claro que en algún momento tendría que estallar. Y había sido ese momento.

Sam se puso en pie también, y tras comprender un poco mejor lo que intentaba decirle, volvió a recalcar lo que ella ya sabía: que todo era peligroso. Todo lo que hacían, sin excepción alguna.

Gwendoline regresó entonces a la cama, sentándose en el borde, agachando la cabeza y llevándose ambas manos a las sienes. El dolor de cabeza estaba ahí, y la discusión que estaban teniendo—sobre todo por su parte—no hacía más que incrementarlo. Sin embargo, escuchó las palabras de Sam. Y éstas no le pillaban de nuevas, en lo más mínimo: sabía lo que su novia temía de todo aquello, pues era lo mismo que había temido siempre.

—No sé si crees que estás hablando con Kyle Beckett o con Beatrice Bennington.—Dijo todavía con la cabeza baja, para luego alzarla lentamente y mirarla a los ojos. Se señaló entonces la cara con ambos dedos índices, y no pudo evitar sonar un poco sarcástica con lo que dijo a continuación.—¿Me parezco a alguno de ellos?—Lanzó entonces un suspiro, sabiendo que la frustración se le estaba yendo un poco de las manos.—Lo siento. Eso ha estado fuera de lugar. Lo que quiero decir es que yo también entiendo tu preocupación, pero que nunca he sido una descerebrada que va por la vida con una venda puesta en los ojos.

Se puso entonces de pie, otra vez, y caminó hacia ella. Esta vez, su actitud era totalmente distinta: después de haber soltado su frustración, había sido como desinflar un globo, y toda la presión se había esfumado. Le tomó una mano con suavidad.

—Corremos riesgos a diario, y lo sabes.—Le dijo con suavidad, sin concretar a qué se refería, aunque estaba bastante claro: corrían riesgos simplemente por estar juntas en la misma habitación.—Sé que nuestro día a día no es tan peligroso como lo que se hace en la Orden del Fénix, pero… este es un mundo peligroso. No tienes más que leer El Profeta.—Gwendoline a menudo se preguntaba cuántas personas apresadas por los radicales serían en realidad enemigos suyos. Muchos, quizás, despreciarían el purismo igual que ella.—Pero entiendo tus preocupaciones, y no sabes hasta qué punto las entiendo...

Bajó entonces la mirada, clavándola en sus manos entrelazadas. Acarició con su otra mano la suave piel del dorso de la de Sam, mientras buscaba las palabras adecuadas para decir lo que se le pasaba por la cabeza.

No fue tan difícil como esperaba.

—Llevo todo este año pensando en esto, y quería esperar para decírtelo, pero… supongo que es mejor que lo sepas.—Suspiró de manera lenta, dejando escapar el aire con suavidad de sus pulmones.—Voy a dejar la Orden del Fénix.—Alzó la mirada con precaución, buscando la de Sam. Se mordió el labio inferior, antes de proseguir.—Sabes lo difícil que es para mí tomar una decisión así. Pero lo he decidido: voy a dejarlo. No soy un soldado ni soy apta para la guerra, y lo único que se me da bien es pensar… y la información. Pero hay otros que pueden pensar igual o incluso mejor que yo, y otros que tienen acceso a mis mismas fuentes de información. No me necesitan.—Se encogió de hombros, derrotada: estaba admitiendo en voz alta lo que llevaba mascando durante meses. Zed Crowley había sido lo que necesitaba para darse cuenta de lo inservible que era para la Orden del Fénix.—Iba a hacerlo antes, pero… llegó el Juguetero y...

Y el resto era historia, pues ya se lo había contado: se sentía en la necesidad de ayudar a atrapar a esa persona. Su última misión para la Orden del Fénix, su canto del cisne dentro de la organización.

—¿Estás segura de que quieres ayudarme? Porque tendremos que colaborar con la Orden...—Añadió entonces, sin apartar la mirada de sus ojos.

Y no, no había dicho nada de esto por cumplir: Gwendoline pretendía que esta fuera su última contribución a la causa. Entonces, dejaría todo en manos de aquellos que de verdad estaban preparados para luchar en aquella guerra.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Please, don't. —Sam&Gwen. Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1239
Puntos : 796
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Mar Jul 09, 2019 1:25 am

Quizás en otro momento el comentario sobre Beatrice o Kyle le hubiera hecho gracia porque sin duda alguna eran dos personas que tenían la palabra ‘temeridad’ tatuada en la frente para ser fugitivos, sin embargo, en ese momento solo consiguió que Sam enarcase una de sus cejas, pues evidentemente no pensaba, ni se había puesto a compararla, con ninguno de ellos. Y claramente consideraba que acudir al sarcasmo no ayudaba en absoluto.

Ella se disculpó y si bien a Sam le tranquilizó bastante el hecho de que la morena la entendiese y estuviese de acuerdo con lo que había dicho, no pudo evitar añadir algo:

—No creo que vayas por la vida con una venda puesta en los ojos, pero he vivido en mis carnes ese momento en donde creo que puedo con algo, que mi decisión es la correcta y luego gracias a terceros darme cuenta de que lo que iba a hacer era un error. O quizás darme cuenta muy tarde de que, indudablemente, sólo la cagué haciendo lo que hice por no haberlo consultado con nadie. —No sería la primera vez, en realidad, que considera que sus decisiones han sido malas, bien porque se lo han dicho o bien porque ella misma se da cuenta después de haber tropezado con la gran piedra.

¿Debía ser un consuelo o algo así eso de que todos los días corrían riesgos? ¿Era un motivo como para que tomar más riesgos no fuese algo importante? Sam ya sabía que corrían riesgos cada vez que salían a calle, o por el simple hecho de vivir juntas, ¡o por el simple hecho de que Gwen hablase con ella! No le hacía falta leer El Profeta tampoco para saber cuán peligroso era el mundo, pues en su opinión precisamente El Profeta no revelaba en absoluto lo que es vivir ahí fuera y enfrentarte a los que te quieren ver muerta. Precisamente por eso consideraba que si ya sus vidas era arriesgadas, buscar motivos para que fueran más arriesgadas no era más que… una tontería.

Y estaban en el mismo punto: Gwen entendía perfectamente a Sam y los motivos que tenía para pensar como pensaba y, evidentemente, la legeremante entendía a la perfección a su novia. Que no quisiera que lo hiciera no tenía nada que ver con que no la entendiese, más bien con que no quería que hiciera nada peligroso.

No dijo nada porque… pese al entendimiento de ambas el hecho de tener que rendirse simplemente por no querer dejarla de lado pues le molestaba. Le molestaba sobre todo porque si las cosas salían mal aquello iba a ser catastrófico, pero si las cosas salían bien habían muchas probabilidades de que Gwendoline se considerase capaz para adquirir nuevas responsabilidades. Y Sam no tenía ninguna duda de que Gwendoline era muy capaz, pero volvíamos al punto inicial: el riesgo y la peligrosidad, que nada tenían que ver con la capacidad. No al menos al cien por cien. Ser capaz, al final, no te exime de fallar.

Pero el rostro de Sam cambió repentinamente cuando Gwendoline le dijo aquello a la vez que le acariciaba sus manos en un gesto ya más sosegado. Le sorprendieron muchísimo las palabras que salieron de la boca de su novia y pese a que la noticia general le gustó—no lo iba a negar, teniendo en cuenta lo pesada que era con ese tema desde el día uno de que le confesara que pertenecía allí—, negó con la cabeza cuando ella se encogió de hombros con resignación.

—Gwen, la Orden del Fénix siempre te necesitará. Siempre necesitarán personas dispuestas a luchar por lo que es correcto. No me parece justo que tomes esa decisión pensando que eres prescindible para ellos, simplemente una más. Porque mira que no he estado ahí dentro y sé que no es así. —Era una organización a la que le había costado mucho sobrevivir, ¿de verdad se pensaba que se iban a quedar de brazos cruzados o que no iban a luchar por un peón tan valioso en el interior del Ministerio de Magia? Gwen tenía mucho que ofrecer, aunque ella se viese ahora mismo como alguien que podría ser fácilmente sustituido. Precisamente Sam tenía una visión de ella—que quizás no era muy objetiva—que la consideraba una persona irreemplazable, en ningún ámbito. Gwen era única y nadie la iba a sustituir nunca al cien por cien. Esta vez Sam le correspondió aquella caricia, entrelazando sus dedos con los de ella. —Tú sabes que yo voy a ser inmensamente más feliz si no hay ideas potencialmente peligrosas revoloteando a alrededor de tu cabeza y no estás en una organización que el propio Ministerio de Magia quiere quemar hasta las cenizas. —Finalmente asintió con la cabeza frente a los de colaborar con la Orden del Fénix. —Me da igual.

Ella no quería pertenecer a la Orden del Fénix, sólo quería ayudar a la novia con algo que consideraba arriesgado. Era consciente de que su presencia en muchas ocasiones podía ser más tóxica que beneficiarla, no era idiota, pero dos mentes piensan más que una y Sam siempre iba a estar ahí para protegerla de lo que hiciese falta, cosa de la que no se fiaba demasiado del resto de miembros de la Orden del Fénix, básicamente porque ni los conocía.

—Si está en mi mano, quiero poder ayudarte si me dejas. Antes… hacía cosas por otras personas. Admito que desde que Caroline y tú me arropastéis y me protegistéis a partir de aquel día... he dejado de luchar por lo que es justo para simplemente... intentar sobrevivir. —No sonaba arrepentida, en realidad, ¿acaso hay algo de malo por luchar por sobrevivir y proteger lo que quieres de toda la mierda que has vivido ahí fuera? —Y sigue pareciéndome una mala idea. —Alzó entonces su otra mano libre, alzando el dedo índice. —Pero me parece menos mala si estoy a tu lado.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1195
Puntos : 955
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Mar Jul 09, 2019 2:11 am

La tensión que desde hacía minutos se mascaba en aquella habitación había decrecido considerablemente, hasta el punto en que Gwendoline, en su mente inconsciente, había dejado de considerar a Sam su enemiga. Ahora ya no estaba a la defensiva, y estaba dispuesta a aceptar el punto de vista de su novia, aunque no lo compartiera. Con ese último comentario sarcástico, todas sus barreras terminaron por caer, y se mostró mucho más abierta.

Se sentía mal, incluso, por haber pensado en responderle ciertas cosas hirientes a Sam, las cuales seguramente habrían culminado en una discusión mucho más fuerte y dañina para ellas. Menos mal que no había ocurrido.

Prefirió no decir nada ante la respuesta de Sam a dicho comentario sarcástico. Se había disculpado, y ya estaba. Toda respuesta vino en la forma de un encogimiento de hombros y un bufido, un gesto típico de quien no quería reconocer algo. Tampoco opinaba que aquel punto de vista pudiera aplicarse a cómo pretendía que se desarrollara la investigación del [i]Juguetero[(i].

Todo aquello llevó a la morena a confesar un secreto que se había estado guardando hasta el momento en que pudiera hacerlo oficial: pretendía dejar la Orden del Fénix, y con ello dejar la lucha en manos de gente más capacitada. Había sido su informante durante mucho tiempo, poniéndose en peligro y extremando las precauciones en la medida de lo posible, pero poco más había hecho: era una duelista pésima, y eso sumado al hecho de que había más infiltrados dentro del Ministerio, y seguramente gente más inteligente entre sus filas, convertía su participación en algo prescindible.

Sam no lo veía así, y por un momento incluso llegó a defender su derecho a formar parte de la Orden. Ver para creer. Sacado de contexto, aquello sería de lo más contradictorio, pero la entendía: ella siempre la veía con buenos ojos.

—Agradezco tus palabras, pero yo sé la verdad: no es lo mío. Entré ahí creyendo que podría hacer algo para cambiar esta situación, y desde entonces no he causado más que problemas. ¿Sabes lo catastrófico que habría podido ser para todos si Hemsley hubiese descubierto mi implicación? ¿O si Crowley y Ashworth hubieran averiguado que podía llevarles a más fugitivos?—Suspiró profundamente, imaginándose esos terribles escenarios. ¿Qué habría pasado si toda esa gente hubiera terminado apresada por su culpa?—No es una cuestión de creerme prescindible o no… sino de comprender que en muchas ocasiones he sido más una carga que una ayuda. He estado a punto de destruir la Orden, y el único motivo por el cual no sucedió es porque Hemsley no sabía dónde mirar...—Compuso una triste sonrisa de resignación en el rostro, su mirada perdida al frente.—Estarán mucho mejor sin mí.

Y entonces, si opinaba aquello… ¿por qué no se marchaba de inmediato? ¿Por qué no se quitaba de en medio sin suponer una molestia durante más tiempo? Pues porque se sentía en deuda con ellos. Porque sentía que tenía que compensarlo de alguna forma. Porque en su cabeza toda la información que había sacado del Ministerio y entregado a Dumbledore no era suficiente. Nunca nada de lo que hacía era suficiente.

Las cosas claras: si Sam quería meterse en aquel asunto, tendría que colaborar con la Orden del Fénix, cosa que había evitado durante mucho tiempo. No creía que aquello fuera a cambiar su manera de ver las cosas, de comprender quiénes eran y qué pretendían lograr, pero tendría que trabajar con ellos igualmente. No tendría sentido que lanzasen líneas de investigación paralelas: lo mejor era mantener un intercambio de información constante, de manera que pudieran combinar sus fuerzas.

Sam, que en el pasado había dedicado sus esfuerzos a ayudar a otros, se había vuelto mucho más dada a sobrevivir. La comprendía, desde luego, pues no había pasado por pocas cosas malas, precisamente, y no pensaba echárselo en cara. Sin embargo, la hacía sentir mejor poder contar con ella.

Aunque fuera a regañadientes.

—Está bien.—Suspiró de nuevo, sintiendo cómo poco a poco la tensión anterior dejaba paso a un estado de relajación que no creía posible hacía unos minutos.—Empecemos haciendo las cosas bien: no puedo dejar esto correr, pues me siento en la necesidad de ayudar, pero sí puedo prometerte que  te escucharé.—La miró a los ojos, apretándole las manos con las suyas.—Si algo te parece peligroso, si algo te parece una mala idea, de escucharé. Y no lo haré. No correré riesgos, cosa que será más sencilla contigo a mi lado. Te lo prometo.

Le hubiera gustado poder sellar aquello con un beso, pero no sabía si la situación estaba tan calmada como para eso. En su lugar, hizo un amago débil de sonrisa. Su promesa era sincera, pero como solía ocurrir después de una discusión, costaba un poco devolver las cosas a la normalidad.

Poco a poco.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Please, don't. —Sam&Gwen. Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1239
Puntos : 796
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Vie Jul 12, 2019 2:48 pm

Ella se había dado cuenta de las complicaciones que siempre acarreaban las situaciones como Hemsley o como Crowley. No fue hasta después de darse cuenta de que las cosas con Gwendoline no iban bien que no se replanteó la importancia de su estancia en la Orden del Fénix con respecto a la cazarrecompensas que la había tenido tanto tiempo bajo su poder. Sabiendo lo buena legeremante que era, todavía no entendía cómo es que Gwen se tenía en tan poca estima con respecto a ocultar información mentalmente. Quizás hubiera gran probabilidad en el hecho de que no había sabido hacia dónde mirar, pero un legeremante podría haber encontrado cualquier cosa en esa cabecita después de cómo se la tenía.

Tampoco le parecía justo que se ‘echase la culpa’ de una imprudencia que ni siquiera fue culpa de ella, sobre todo porque había muy pocas posibilidades de que eso se volviese a repetir. ¿Pero… sabéis qué? En ese momento no tenía ganas de intentar convencer a Gwendoline de lo contrario, no después de la discusión que habían tenido por la Orden del Fénix—indirectamente—y después de que le dijese que quería dejarlo. Quizás era un poco egoísta dejar las cosas así sabiendo cómo estaban las cosas, pero esa decisión era una de esas decisiones que no quería revertir, aunque la hubiese tomado por unos motivos que para Sam no eran los más importantes. Tampoco lo iba a negar: el amor era egoísta y prefería indudablemente que no estuviese ahí metida, aunque fuese por esas razones.

Sin embargo, opinaba muy distinto que su novia. Casi que parecía que Gwendoline parecía querer irse por el miedo que había sufrido en el pasado y la incertidumbre de si volvería a pasar por lo mismo. La verdad es que eso no se lo podía reprochar, pues el miedo se quedaba impregnado en los huesos.

A la legeremante le daba igual cooperar con la Orden del Fénix, sobre todo ahora que sabía que sería la última vez, con tal de ayudar a su pareja a tratar mejor aquel tema. No tenía ni pajolera idea de nada, pero quería pensar que juntas hacían un buen equipo y que lejos de estorbar, iba a darle la mano necesaria para cualquier cosa. Y lo mejor de todo, después de aquella discusión, fue llegar a un punto en común en donde ambas se sentían un poco mejor. Pese a que Gwen no quisiera dejar de hacer aquello, para Sam era muchísimo más reconfortante el poder estar a su lado mientras lo hacía, por lo que las palabras que le dijo, así como la promesa de que la tomaría en cuenta, fueron suficiente como para hacer que aquella discusión valiese un poquito la pena.

Porque ya de base: ninguna discusión valía la pena. Te dejaban un mal cuerpo horrible; incómoda, como si de repente las cosas fuesen frías con la otra persona. Es por eso que dando un pasito, aún con las manos sujetas, la rubia se acercó a la morena para besar su frente con delicadeza; en un beso de paz y protección.

—Gracias —le respondió al separarse. —Yo prometo volver a enfadarme si me ocultas algo así de importante. —Y pese a que se separó estando seria, no pudo evitar sonreírle suavemente frente a esa broma. Soltó sus manos y las pasó por encima de sus hombros, rodeando su cuello para abrazarla. En esa posición, habló: —Siento haberme puesto tan idiota. Sabes que odio discutir… —Claro que lo sabía, por eso se había ido a tiempo de decir cosas feas para intentar discutir de manera menos agresiva, porque nadie debería discutir nunca estando caliente. Sam había tenido muchas malas experiencias discutiendo con Caroline y la verdad es que no quería tratar a Gwendoline como en muchas ocasiones trataba a Caroline. —...pero vi que me habías ocultado eso y ya empecé a pensar lo peor. Que si era peligroso y por eso me lo ocultabas, que si era una locura, la confianza, el mantenerme al margen… Yo qué sé... y ya sabes que me es imposible no caer en la paranoia de que algo pasa.

Mira que siempre se había considerado una mujer optimista pese a su mala suerte con la vida, pero éstos últimos meses la única positividad que podía ver era la que ella misma se hacía creer para seguir adelante. Era complicado no ser pesimista con todas las cosas que les habían pasado, pero por fortuna—y aunque les costase horrores darse cuenta de ello—habían tenido mucha suerte y no podían negarse al pensamiento positivo. ¡Pero era complicado! ¡Sobre todo cuando te das cuenta de que te mienten! Cuando descubres una mentira como que de repente todo se vuelve rojo y parece que todo se te cae encima.

Aflojó un poco el abrazo con ella, para poder verla de nuevo a los ojos. Sam no tenía buena cara, sino más bien cara de arrepentimiento por haber discutido, pues evidentemente le hacía sentir mal. Sin embargo, intentó hacer que las cosas fuesen por un buen camino después de aquello.

—Tu cuenta conmigo siempre, ¿vale? Aunque me ponga idiota con que no hagas las cosas. Tú haz lo que tú quieras, pero cuenta conmigo, que yo no te voy a dar la espalda nunca. —Sam iba a perseguir a Gwen hasta dónde hiciera falta. —Como si quieres tirarte de cabeza en un acantilado, ¿vale? ¡Yo voy detrás a hacer honor a la lealtad! —Y rió suavemente por el ejemplo típico que te soltaban las madres.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1195
Puntos : 955
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 5. 1, 2, 3, 4, 5  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.