Situación Actual
10º-16º
13 octubre ➟ luna llena
Entrevista
Halloween
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Priv. »El Interés Propio

Ryan Goldstein el Jue Ago 01, 2019 11:53 am

El Interés Propio


Era un grupo de tres que repartía volantes en una esquina del Callejón Diagón. La mujer pelirroja y regordeta de apariencia infatigable era la madre, acompañada de dos muchachos con rostros de un pálido nervioso que se esforzaban por colocarse a la par en su grado de empeño por hacerse ver, hacerse oír, frente a una masa indiferente de transeúntes, en un día húmedo y gris con nubes que presagiaban tormenta.  

Su nombre era Marie y salía a las calles desde la muerte de su hijo. Había aparecido en las noticias: el cadáver descuartizado de un hombre lobo fue encontrado en las inmediaciones del Valle Godric e identificado como Leonard Curie. En “El Profeta” lo publicaron casi al final del periódico, compartiendo la sección con una publicidad de lustradores para escobas. El titular lo ocupaban los recientes eventos que tenían a la comunidad mágica convulsionada por el miedo.

En el Ministerio no habían querido recibirla; las brujas y magos de Londres tenían ojos y oídos sólo para aquello que los tocaba de cerca, y eso era la amenaza real que representaban los radicales a sólo semanas luego de los ataques. Pero el odio y los problemas en el mundo mágico eran mucho más grandes de lo que se dejaba entrever y no se limitaban a los sucesos actuales de mayor dimensión mediática.

Marie Curie intentaba advertir a quien quisiera oírla sobre un grupo organizado que, cualquiera fuera su razón, perseguía y cazaba a los magos que presentaban esa ‘embarazosa’ condición conocida como ‘la afección de la luna llena’. Denunciaba a pleno pulmón la indefensión de un sector de la población mágica tratado a menos y en el que nadie reparaba, o por el que nadie sentía más que desprecio o profunda indiferencia dentro del clima de tensión que se respiraba últimamente.

—¡Vieja loca!

Marie quedó impactada por el repentino ataque y entreabría la boca sin comprender. Se dirigía a ella una muchacha con los ojos enrojecidos; colmada de ira, arrugaba uno de los volantes en un puño.

—¡Aquí han muerto magos!—gritó, y sólo entonces Marie comenzó a hacerse una idea de por qué su indignación. Estaba dolida. Hacía poco, el ataque de los radicales se había llevado a muchos consigo, muchos seres queridos. La muchacha, que no era más que una jovencita, se expresaba violentamente con el cuerpo, señalando lo que a su alrededor antes habían sido escombros, ‘bajas’, rostros de pánico—. ¿A quién le importan los hombres lobo? ¡Son tan peligrosos como los radicales! ¡Ojalá estuvieran todos muertos!

La gente había empezado a desviar la mirada, pero nadie hizo nada cuando la muchacha se enzarzó con la mujer pelirroja en un forcejeo. Quería tomar sus volantes y, presumiblemente, romperlos. Sólo los acompañantes de Marie se adelantaron a ayudarla, pero ella los apartó, especialmente al chico. Al hacerlo, soltó los volantes y la muchacha los arrojó por los aires, sacó su varita y los papeles comenzaron a incendiarse, deshaciéndose en cenizas bajo la incipiente llovizna que caía del cielo gris.

—¿¡Pero qué haces!?

—Déjala, Martin—Marie se interpuso en su camino—, ¡déjala irse!

—¿¡Pero por qué!?

Marie se arrodilló sobre el pavimento con la intención de recuperar un volante que de alguna manera escapó del destino de los demás. Había en aquel gesto una infinita tristeza.  

—Porque está de luto, como nosotros.

—¡No entiendo! ¡Ella…!

—¡Ella ha perdido a alguien, Martin!—exclamó la mujer, clavando en él sus ojos conmocionados—Como nosotros—repitió—. Está enojada y no sabe a quién echarle la culpa. No creo que sepa lo que dice—agachó la cabeza y buscó fuerzas en la foto de su hijo, enmarcada a un lado de la foto del incidente, un cuerpo destrozado por innumerables cortes—Sólo déjala irse.

La muchacha se iba, dándoles la espalda y arrebujada en su abrigo. Chocó contra un hombre en el camino y le lanzó una rápida mirada antes de escurrirse calle abajo. El mismo extraño se acercó a Marie Curie, protegido de la lluvia por un paraguas que era posible gracias a la varita que llevaba alzada en una mano. Ni a la mujer ni a sus acompañantes pareció importarles mojarse un poco. El cielo tronó y a su alrededor varios magos y brujas se dispersaron de la vía principal, apurándose por entrar a los locales.  

—¿Disculpe?

Marie levantó la mirada del rostro de su hijo y vio que le tendían una mano.

—Mi nombre es Ryan Goldstein.
 


*

Había historias sobre los bosques que rodeaban el Valle de Godric. La hora antes de ir a dormir estaba llena de sombríos relatos que hacían que los niños se escondieran debajo de las sábanas. Nidos de erklings, boggarts como “La Bruja del Caldero” que hervía a los niños antes de devorárselos, y cantidad de horrorosos personajes desfilaban por el imaginario de los locales.

Era también una reconocida reserva de criaturas mágicas, como el Bosque Prohibido en Hogwarts, pero que a diferencia de este último, acogía a todo aquel interesado que quisiera conectarse con la naturaleza, siempre con total responsabilidad y mientras que sus propósitos no desobedecieran ninguna ley mágica. Había incluso un vigilante forestal por la zona, el viejo Joe, del que se decía que estaba tan sordo como una tapia.

Al caer la noche, era posible sentir los estremecimientos que un aullido provocaba en el que supiera oír y se imaginara los colmillos sangrientos de los hombres lobos en luna llena. Desde hace algún tiempo el bosque había sido tomado por la constante presencia de hombres lobos, para disgusto de los pobladores del valle, pero últimamente, un pavoroso quejido animal durante las horas nocturnas hacía creer que algo terrible estaba sucediendo allí, que mantenía alertas incluso a las criaturas.

Pero de nuevo, sólo para el que supiera oír.

Fue durante las primeras horas luego de la noche de luna llena que Ryan se adentró en el corazón del bosque. Halló una pista de sangre y la siguió a través de la mata densa y misteriosa del boscaje tocado por el rocío. Hacía frío a pesar de los primeros rayos de sol. No estaba seguro de si la pista lo guiaría hasta algo real, cuando oyó las voces y el quejido de una criatura. Se acercó silenciando sus pasos con un encantamiento, y asomó la mirada por entre las ramas.

En el centro de un pequeño claro, dos hombres discutían. Uno de ellos, Ryan lo sabía, era el viejo Joe. No muy lejos de donde ambos entablaban un acalorado debate, otros hombres tiraban de un hipogrifo joven por medio de una cuerda y tenían problemas con controlar una maleta que se agitaba violentamente en el suelo y de la que salían por la tapa abierta alaridos de animal. En el lugar, se detectaban los últimos rastros de lo que debió ser un campamento improvisado.

—¡No te hagas el sordo conmigo, viejo! Has oído bien: ni una moneda más. ¿Quién te crees que somos? No voy a darte el puto bonus navideño. Tú sigue con la boca callada como hasta ahora.

El aire apestaba con el hedor a carne chamuscada. Habían arrojado a un fuego que ahora moría lentamente un saco de piel y huesos a medio carbonizar. ¿Qué hacer en aquella situación? Los hombres, presumiblemente carroñeros con propósitos clandestinos, se iban con una maleta que se le hacía sospechosa y en la que aparentemente querían forzar a una cría de hipogrifo a meterse dentro. El vigilante forestal estaba comprado y algo terrible había sucedido allí, se olía en el aire. Pero Ryan no quería simplemente capturarlos, quería perseguirlos y averiguar todavía más sobre sus actos ilegales.

¿Era eso posible si desaparecían? No, así que debía apostar a una situación de uno contra… Sí, cuatro, si contaba bien. Al menos, tenía bajo la manga el elemento sorpresa. Era en mitad de estos mismos pensamientos que se sorprendió a sí mismo con el avistamiento de algo inesperado. A tan sólo unos pasos, un segundo testigo del suceso le daba la espalda. Ryan actuó de inmediato y moviéndose con sigilo, y su varita apuntó a la garganta del desconocido. Rápido, en un gesto, le pidió silencio con un dedo en los labios. ¿Pero cómo le pides calma a alguien que lo tienes a punta de varita…? Ryan tenía que contar con el buen juicio de la otra persona.
Emme



Última edición por Ryan Goldstein el Miér Sep 11, 2019 3:02 pm, editado 2 veces
Ryan Goldstein
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio 49cqD5y
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 41.500
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 551
Puntos : 422
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Joshua Eckhart el Sáb Ago 03, 2019 10:42 pm

Las noches de luna llena eran desvelo y angustia, para los que eran como él. Esa noche la bestia era más fuerte y había costado domarla mucho más de lo que normalmente requería. Se preguntaba si tenía algo que ver lo que había sucedido en el pasado: había arrebatado la vida a una persona y, de alguna manera, el lobo había ganado una batalla muy importante en aquella guerra.

Lo normal era volver a casa y quedarse ahí dormido hasta que el malestar general pasara al menos un poco. Un hombre lobo desgarraba su piel y sus huesos se deformaban hasta crear la forma de una bestia, su sangre se intoxicaba y luchaba contra sí misma, por lo que era comprensible saber que había días de enfermedad tras aquella maldición.

Ese día no era normal. Había vuelto a casa con ayuda de su primo, pero había algo que lo estaba molestando y no le dejaba dormir. Tuvo que ponerse de pie sobre la cama: las rodillas le temblaban por ser incapaces de sostener su propio peso, pero se recompuso tan bien como pudo.

Caminó con dirección al baño y ahí tomó una poción para tratar de mejorar su sentir. Le costó admitir que no sintió gran diferencia, sin embargo, al menos, sus piernas ya no suplicaban sentarse un momento nada más sentir el peso del resto del cuerpo.

Se vistió para la ocasión, gorro de por medio y ropa larga para disimular su estado. Las malas lenguas decían que en el Valle de Godric habitaban bestias, y Joshua se negaba a ser descubierto por más ojos de los que ya lo conocían.

Cerró los ojos y apareció, mareándose momentáneamente por la debilidad de su cuerpo, y llegó a las calles de aquel poblado. Vio a lo lejos una escena que lo sorprendió, aunque de buenas a primeras no supo decir qué era lo que estaba sucediendo. No hasta que uno de los folletos, de esos escasos que sobrevivieron a duras penas la ira del fuego, llegó hasta sus pies.

Era la foto de un hombre que, se presumía, estaba desaparecido. La tinta se corrió con la lluvia, pero creyó leer que era un licántropo entre las letras impresas. Levantó la mirada a una madre descompuesta y herida que no removió ni un nervio de su pecho.

Sólo dio la vuelta y se fue.

***

Salió de la ciudad tan pronto había podido. Podían reconocerlo por la palidez de la piel o las ojeras bien marcadas en su rostro, o en general con la expresión que tenía de cansancio absoluto. Por no mencionar que su presentimiento no estaba en el poblado.

No podía darle nombre a lo que sentía. Era una especie de sensación en el vientre alto, como una ansiedad que lo hacía preguntarse si había olvidado algo o si tenía que hacer alguna cosa en los alrededores que no había concluido. Los pasos sobre la tierra húmeda lo llevaron a la cueva donde solía pasar sus transformaciones e, iluminando con su varita, no encontró nada, ni esta presintió algo.

Su varita siempre confiable había sido reemplazada por otra que tenía una personalidad más intensa. A veces Joshua la sorprendía sacudiéndose o soltando pequeñas chispas, o equivocándose a propósito del hechizo que quería utilizar. Si bien no siempre era así, solía comportarse de maneras extrañas en los momentos menos oportunos. Ni mencionar qué pasaba si estaba en contacto con la varita cuando pensaba en reemplazarla, pues se volvía loca.

Caminó sin rumbo fijo, decidiendo que lo suyo era tontería y que debía volver a casa a descansar como Merlín mandaba. Justo estaba por hacerlo cuando lo oyó, a lo lejos, voces. Todavía tenía los sentidos sensibles por la reciente transformación, así que fue casi poderlos escuchar a sólo metros de distancia.

Lo alarmó un ruido que no reconoció muy bien.

Decidió aproximarse hacia ahí, varita en mano, ocultándose tras un árbol cerca de la acción. Había una criatura que, a juzgar por su apariencia, debía ser un hipogrifo bastante joven. Tenía apenas semanas de haber salido del huevo, se atrevía a decir. Además de cuatro personas que tenían todas las intenciones de llevárselo contra su voluntad.

No había visto un hipogrifo adulto en los alrededores, así que se preguntó de dónde lo traerían.

Estaba pensando cómo lidiar con esa situación: su instinto animal decía que fuera con las metafóricas garras por delante, pero su yo humano sabía que lo suyo, y con su varita desconfiable, era un suicidio.

Su varita zumbó bajo aquel pensamiento, pero no fue el pensamiento lo que la inquietó. Apenas unos segundos después, sintió una varita al cuello y al girar se encontró con un rubio que le pedía silencio. Silencio sí, porque era necesario para que no lo descubrieran, pero… ¿y si ya lo habían hecho?

El espino reaccionó entonces, apuntando hacia el suelo, haciendo trepar las raíces del árbol más próximo a las extremidades, brazos y piernas, de aquella persona. Devastier era un hechizo simple, sin embargo, muy útil en situaciones así.
Joshua Eckhart
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio M4aPt2T
RP : 8
PB : Maxence Danet-Fauvel
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : ``Pura´´
Galeones : 22.560
Lealtad : Ambivalente
Patronus : Ninguno aún
Mensajes : 1296
Puntos : 1031
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3912-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4022-relaciones-de-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4061-cronologia-de-joshua-eckhart#65414 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4023-correo-de-joshua-eckhart
Joshua EckhartUniversitarios

Ryan Goldstein el Lun Ago 05, 2019 7:23 pm



El hipogrifo joven se rebelaba cada vez más alto contra sus captores y sus garras eran motivo de preocupación, pero lo estaban doblegando por la fuerza. El quejido herido del animal se oyó por encima del susurro quebrado de las ramas al enredarse violentamente contra un mago que no se esperaba el ataque. Había una densa capa de arbustos que los protegía de las miradas indiscretas. Ryan sería inmovilizado y enterrado en el anonimato del bosque sin que nadie lo supiera. El único fallo era que no era un mago desarmado.

Había caído al suelo y habiéndose incorporado a medias se quitaba las ramas como lianas de encima con mucha calma, arrojándolas lejos. No pudo saberlo, pero al caer, el hombre calvo que discutía con el viejo Joe reparó en cómo los arbustos se removían, fue sólo un vistazo, antes de volver a arremeter contra el viejo con el peor de los humores. Estaban a resguardo, sí, pero se trataba de algo precario. Desde donde estaba, que era la tierra, Ryan levantó la mirada y entreabrió la boca dejando escapar un pequeño suspiro. Tenía esa mirada, de alguien a quien no le gusta caerse de culo entre la hojarasca todos los días. No dijo nada, pero volvió a sellar sus labios.

Hubo un silencio de mutua evaluación, o al menos, Ryan guardó silencio y se tomó el descaro de recorrer a su atacante de arriba abajo. Había algo en su mirada que era como los rayos X. ¿Es que acaso a veces no daba la impresión…?, de que los ojos de ciertas personas podían leer nuestras decisiones, errores y motivaciones, como dígitos en un libro que en un lenguaje matemático representaba todas las escenas de nuestra vida que nos habían llevado a ser quienes éramos. No debía saber tanto ese hombre, si se había dejado tomar por sorpresa de esa manera. Pero en su misterio lo aparentaba, y todavía tenía posesión de su varita, así que entre ellos había una tregua.

—Mi culpa—
reconoció, en voz baja pero audible a pesar del rumor circundante—. Yo hubiera hecho lo mismo si… Bueno, no realmente. Tiendo a ser cauteloso. ¿Es una varita temperamental lo que tienes ahí?

El hipogrifo habría herido a alguien porque hubo revuelo.

—No lo hagas—Ryan seguía sentado, casi como si esperara un aventón, pero sus advertencias tenían un tono imperativo. Había seriedad en sus ojos—. Lo que vayas a hacer, no lo hagas.

Desde el suelo, le tendió una mano.

—¿Qué tal si te ayudo?

Si lo ayudaban a levantarse, lo agradecería.


***

El hombre petiso y calvo con el vozarrón enfadado era el que organizaba al resto. Escupió al suelo con repugnancia, a los pies del viejo Joe. Esa era su última palabra. No había más que hablar.

—¡Callen a ese maldito animal!—ordenó, volviendo a prestar atención a lo que sucedía a su alrededor. Alzó la varita y lanzó un hechizo ensordecedor, que golpeó contra uno de sus hombres accidentalmente. Antes que culpar a su falta de puntería, prefirió desquitarse a gritos y rezongones—. ¡Su madre puede oírlo a kilómetros a la redonda, idiotas! ¡Hazlo tú!... ¡Y tú!—detuvo a un hombre esmirriado y pelirrojo al verlo ir derechito hacia los arbustos, con la intención de adentrarse solo en el bosque que los rodeaba—, ¿dónde te crees que vas? ¡Tsk!, ¡nos iremos sin ti!

Finalmente, condujeron al hipogrifo dentro de la maleta y uno de los hombres se internó con él en el descenso. Desde lo profundo se oían no solo los quejidos del pequeño sino de otras criaturas, como un eco lejano. Entre tanto, Bennie, se apresuró por miedo a que el jefe cumpliera su amenaza y halló un lugar apartado y escondido para soltar el vientre. Se desabrochaba el cinto, cuando lo tomaron por sorpresa y se hizo la oscuridad.

Sólo necesitaban de él un poco de cabello.



Ryan Goldstein
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio 49cqD5y
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 41.500
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 551
Puntos : 422
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Joshua Eckhart el Jue Ago 08, 2019 5:40 am

En el silencio que Joshua encontró incómodo, miró a aquel rubio antes de mirar por el árbol para percatarse de que no habían llamado mucho la atención. Justo después, notó unos ojos que quemaban, que escrutaban e investigaban ahí donde mirasen. Ojos que encontró sobrecogedores, desagradables, y se sintió desagradado en presencia de aquel hombre justo como lo haría un animal en presencia de alguien que sienten en el cuero que no es grato y los obliga a huir.

Durante ese momento, sin embargo, no había modo posible de que Joshua huyera. No podía, porque no le salía del pecho abandonar a esa criatura en una misión que encontró suicida. La cantidad de cosas que podían salir mal era catastróficamente enorme, pero se temía que era un riesgo que estaba dispuesto a correr.

Joshua notó dos cosas: al parecer, no estaba del lado de aquellos hombres. La segunda cosa es que parecía imperativo y con ese “Yo soy el líder” molesto que tienen casi todos los adultos.

¿Y qué si lo es? —respondió evasivo.

Pronto se distrajo por el revuelo que había causado el hipogrifo al herir a alguien, y levantó apenas un poco su mano cuando el otro interrumpió su hilo de pensamientos. Su varita zumbó, disgustada, pudo sentirla en la palma de su diestra. La izquierda seguía bastante débil como para ser útil con la varita por el momento.

No necesito ayuda —susurró sin mirarlo en principio, podía hacerlo solo. No, no podía, pero su orgullo y la reticencia que tenía a trabajar en equipo se lo exigían. Sólo lo miró cuando se dio cuenta que le tendía la mano, y un breve silencio se extendió entre ambos. — No —y se negó a ayudarlo.

Joshua, que era normalmente muy educado, había ocasiones en que se lo reservaba para sí mismo. No le gustaba que lo tocaran, y por eso es que en principio había atacado. Incluso el contacto de una mano era de pensarse para él.

***

La esperanza, viable en principio, de que la madre oyera a la cría terminó cuando le encerraron ahí abajo, dentro de la maleta, donde se había internado otro hombre en conjunto. Pudo detectar, sensibles los oídos, aquel rumor de gruñidos, gritos y rugidos de animales molestos por el confinamiento, y le vibró el pecho de molestia.

Al parecer el rubio tenía un plan, y tenía un modo autoritario de actuar, de hacer, que a Joshua no le gustaba. Su plan, por otro lado, no parecía loco del todo. Aparentemente llevaba con él un frasco con poción multijugos. Si Joshua era listo podría pretender, el mente malévola, que estaba de su lado para robárselo y ser él quien participara en aquel rescate. Sólo necesitaba tener la maleta al alcance de la mano y largarse con la velocidad de una aparición.

El otro tenía, si a Joshua no le fallaba el instinto, intenciones diferentes a las que él tenía. No estaba ahí por las criaturas, sino por otro motivo, motivo que a Joshua no le importaba lo más mínimo.

Cazaron a aquel hombre, el pelirrojo, desabrochándose el pantalón.

Joshua levantó su varita, temiendo que atacara por su cuenta, pero no lo hizo. Esperó hasta que su dueño conjuró, en voz baja, un hechizo que hizo que las raíces le atraparan por completo, ciñéndosele y enredándosele en el cuerpo, cara y boca incluidos.

De ahí, el pelo —habló consigo mismo, acercándose sigiloso como lo haría un animal en la naturaleza, el instinto hablando. Le arrancó un mechón, sin el más mínimo cuidado, y encaró al rubio, varita en alto. — Dame la poción, yo lo haré.

Todo era una locura. Era el salvajismo hablando. Enfrentarse con alguien mayor y más experimentado, atacar a lo que parecía ser un grupo organizado. Todo estaba mal, y Joshua, en el fondo, lo sabía.

Sé que tu intención no parece ser salvar a las criaturas y ya está —no lo sabía a ciencia cierta, mas era un presentimiento que no lo abandonaba. — Sólo tomaré la maleta y me iré, luego podrás hacer lo que quieras.
Joshua Eckhart
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio M4aPt2T
RP : 8
PB : Maxence Danet-Fauvel
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : ``Pura´´
Galeones : 22.560
Lealtad : Ambivalente
Patronus : Ninguno aún
Mensajes : 1296
Puntos : 1031
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3912-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4022-relaciones-de-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4061-cronologia-de-joshua-eckhart#65414 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4023-correo-de-joshua-eckhart
Joshua EckhartUniversitarios

Ryan Goldstein el Lun Ago 12, 2019 5:32 pm



No debía ser alguien que se dejara afectar fácilmente por el rechazo, porque le dedicó una sonrisa de pena que rayaba la comicidad y se encogió de hombros, no quedándole otra que levantarse por su cuenta. Fue como si un gigante se irguiera mientras que se le desprendían las hojas y ramitas. Había en su mirada un leve rastro de humor, pero sus pensamientos eran mucho más serios de lo que parecía.

Su primera impresión era que ese muchacho estaba allí con un propósito, algo que tenían en común. Observó el rastro de fatiga en el rostro antipático, y considerando el asunto que lo había llevado hasta allí, estableció rápidamente una relación y sacó sus deducciones. ¿Un joven arisco, mostrando visibles signos de agotamiento físico, presente en un bosque con fuertes rumores de hombres lobo merodeando en la zona y a la mañana siguiente a la luna llena? Se preguntó qué interés último podía tener en los carroñeros, y al mismo tiempo temía la respuesta. Estaba casi seguro que quería saltarles encima, y creía entender que el cuerpo del hombre lobo quemado en la fogata había sido alguien para él, tenía sentido.

—¿Eres un hombre lobo?


Lo preguntó sin andarse con rodeos mientras que se sacudía la tierra de las manos. Miraba fijamente queriendo percibir el estado de humor en el semblante de la otra persona. El tono era suave porque hablaba en susurros, pero incluso así podía notarse en su voz cierta delicadeza intencional. No podía culpar al chico por ser desconfiado, y sin embargo, Ryan tenía muy claro que la situación entre ellos no era debatible. Si se proponía arremeter contra los carroñeros, mejor que contaran con un plan. Después de todo, Ryan tenía sus propias intenciones, y no quería que la oportunidad se arruinara. Comprendiendo que el joven allí de la varita temperamental —seguramente, como su dueño—era alguien esquivo y porque contaban con poco tiempo, omitió ahondar en sus asuntos—asuntos que él creía que adivinaba—, y le hizo una propuesta.

—Quiero seguir a esos carroñeros—explicó, y sacó una petaca del bolsillo interno de su chaqueta—. Será fácil si me hago pasar por uno de ellos—Y enarcando una caja, añadió—: ¿Crees que podamos ayudar…?—Instintivamente, optó por cambiar de palabra, cambiándola por una que quizá no pusiera al muchacho a la defensiva—: ¿Cooperar?

***


¿Por qué no le sorprendía? Habían acabado enfrentándose después de todo. A punta de varita, su único posible aliado lo tenía a punta de varita. Habiéndose aprovechándose de sus recursos, le hacía una contraoferta poco conveniente. Había actuado a traición.

De nuevo, tuvo que resignarse, y alzó las manos en una silenciosa petición de tregua. El pelirrojo no podía moverse e intentaba visualizarlos de soslayo con sus ojos desesperados entre que se preguntaba qué estaba pasando. De la sorpresa, hasta se mojó un poco. Ninguno de los otros dos estaba mirando.

Ryan supo que iba en serio.

Desde el principio, el chico lo desconcertó al plantearle su presunta motivación para estar allí, pero no tenía tiempo para debatir. Le preocupaba que los demás carroñeros los sorprendieran en esa situación, o peor, se largaran sin más. Era crucial que pensaran que no tenían nada de lo que preocuparse. No podía dejar que el joven imprudente actuara independientemente y frustrara la persecución.

Oyeron cómo una voz impaciente llamaba el nombre de “Bennie”, y tomó una decisión. Asintió, aparentemente vencido por las circunstancias, y lentamente introdujo la mano en su chaqueta, pero no fue la poción lo que tomó. Se arrojó hacia un lado tirándose sobre la hierba, con la varita en la mano. Hubo un destello, y Bennie siguió sin saber qué estaba pasando.

Eso fue antes de salir de entre los arbustos.

—¡Ahí estás!—exclamó el jefe de malos modos—¿Quieres una jodida pedicura también?—En una mano llevaba sujeta la misteriosa valija mientras que se removía impaciente, Bennie se apresuró—¡Vente para acá!

No tuvo que repetirlo porque un graznido rompió el aire, todos lo oyeron y levantaron las cabezas. Un hipogrifo adulto caía en picada hacia ellos, con las garras por delante. El momento los tomó a todos a todos por sorpresa. Joe, el vigilante, corrió espantado alejándose del pequeño claro, pero de entre los carroñeros uno levantó la varita al cielo, se sintió un chasquido y unas sogas amarraron al robusto animal en el aire. Chilló y aterrizó forzadamente, derrapando y golpeándose contra la tierra. No fue capaz de volver a erguirse sobre sus patas.

—¡Una pena!

Pero no era por el animal, sino por el tiempo que el jefe se había expresado de esa manera. Tenía que olvidarse de esa oportunidad de caza. Dejaron atrás al hipogrifo, luchando en el suelo. Nadie hizo ninguna pregunta durante la marcha. Se movieron entre las hojas hasta detenerse frente a un árbol panzón de gruesas raíces y ubicado en un punto sombrío. Lanzando primeramente una mirada alrededor con un leve rastro de paranoia, el jefe se adelantó con la varita afuera, pero no hizo más que plantarse allí, a la espera.

—¡Wilson!—llamó.

Bennie ojeó disimuladamente a sus compañeros y observó que uno de ellos mantenía la cabeza gacha, concentrado en las manecillas del reloj en su muñeca. Debían estar esperando a que fuera “la hora”, pero desconocía los detalles. Bennie, que no Bennie sino Ryan, lamentó no poder sacar su propio reloj sin que ello captara una indeseada atención. Le incomodaba este cuerpo del que se había apropiado, pero cierto revoltijo de pelos del que estaba al pendiente lo distraía de forma que no pudiera pensar en nada más.

—Espere, jefe, espere… Ahora sí.

A la señal, el jefe golpeteó tres veces el tronco del árbol, y aunque en principio pareció que no sucedería nada, con un movimiento demorado y un chirrido, la corteza del árbol se resquebrajó hasta que delante de ellos se ensanchó una abertura por la que era posible caber siempre y cuando agacharan la cabeza. Una luz traslúcida emanaba del interior ahuecado del tronco. Los carroñeros se introdujeron por el orificio, y Ryan los siguió.



Ryan Goldstein
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio 49cqD5y
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 41.500
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 551
Puntos : 422
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Joshua Eckhart el Vie Ago 16, 2019 6:12 am

Había algo en ese rubio que le provocaba desconfianza. Era algo extraño, y estaba seguro que no era sólo su general asocialidad, sino algo que provenía del instinto animal que permanecía latente en su interior. Era cambiado desde el núcleo, por lo que no era de extrañar que permanecieran aquellos guiños más tiempo del que duraba una luna llena.

Por otro lado, tendría que equivocarse. La vida y la experiencia lo habían vuelto un tanto insensible al sufrimiento humano, así como al de un igual. Era un moratón en su pecho que había quedado después de lo sucedido en el ataque de los radicales que le atemorizaba ver en el espejo, no en la carne sino en sus ojos. Se preguntaba si sería capaz de reconocerse al mirar su reflejo, pero la respuesta le daba miedo.

¿Qué importa? —preguntó, evasivo, cuando le fue interrogado sobre su naturaleza.

Era así, y dudaba que cambiara en un futuro próximo, la confianza que tenía hacia el otro, que permanecía nula. Hasta donde Joshua sabía, podía ser uno de ellos y esperar el momento para darle caza y ponerlo en la hoguera. Podía olerlo, el aroma a carne calcinada y el humo del pelaje. También la sangre tenía un aroma particular cuando entraba en contacto con el fuego. Todo sobresaturaba sus sentidos, que eran sensibles.

La propuesta, por otro lado, le fue interesante. Encontró en ella una posibilidad de cumplir sus propios propósitos, las metas que se había predispuesto a seguir, que conllevaban a la toma de aquella maleta y la liberación del hipogrifo que guardaba en el interior, así como del puñado de criaturas que había oído lamentarse ahí adentro.

De acuerdo.

***

Habían colaborado, sí, durante la brevedad de aquel momento. Luego, Joshua se quitó la metafórica máscara del rostro y mostró sus verdaderas intenciones, que habían sido volverle la espalda y apuntarlo con la varita. Quería la poción, y hacer sus cosas sin interrupciones. Si bien se decía fácil, en el fondo, él sabía que no lo era del todo.

Debió haber previsto que aquello parecía demasiado fácil para ser verdad. Complicado, eso sí, si uno consideraba que la bestialidad y el impulso estaban hablando más alto que la razón.

***

Fue el reflejo de un hechizo y él intentando protegerse, la varita había reaccionado bien pero no a tiempo, pues había acabado recibiendo el impacto de lleno. Esperó muchas cosas, y se temió el resultado, pero en cuestión de segundos se dio cuenta de qué tipo de hechizo era. No era uno dañino ni pretendía, en principio, lastimarlo, sino que lo había reducido al tamaño de una rata, lo supo en cuanto observó los árboles que llegaban tan altos como el cielo, y el tamaño del rubio.

Vio su mano acercarse y, aunque se defendió a punta de mordida, pues la varita se había consumido como el resto de sus pertenencias en algún plano extraño al que pertenecía la magia al transformarse, no consiguió evitar que le tomase y todo se volvió oscuridad.

No, no lo había aplastado hasta hacerle perder la conciencia, sino que se vio pronto encerrado en el claustrofóbico bolsillo de aquel hombre. Ahí contempló su situación: era un bicho pequeñísimo metido en un bolsillo, tomado como rehén por aquel rubio con cara de patán.

Podía escuchar, ahí fuera, todo el jaleo y las voces humanas que comprendía con una razón ofuscada por la naturaleza roedora que se le había sido implantada a la fuerza. La parte que seguía siendo Joshua resolvió por revolverse e intentar escapar de aquel lugar con desesperación, mordiendo tela y dedos, lo que fuera que se cruzara en su camino, con la fiereza que tiene el lobo y no un hámster.

Aquello no le gustaba y, por primera vez durante el día, consideró que quizá se había equivocado al salir de la cama para el Valle de Godric cuando ya estaba descansando plácidamente.

Ya no había marcha atrás.

Sintió en el cuerpo el cambio que provoca cuando uno pasa un traslador o una red flu: era una opresión en todo el cuerpo al cambiar geográficamente de lugar, y lo aturdió el ruido citadino que, si bien estaba acostumbrado, no terminaba de gustarle.
Joshua Eckhart
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio M4aPt2T
RP : 8
PB : Maxence Danet-Fauvel
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : ``Pura´´
Galeones : 22.560
Lealtad : Ambivalente
Patronus : Ninguno aún
Mensajes : 1296
Puntos : 1031
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3912-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4022-relaciones-de-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4061-cronologia-de-joshua-eckhart#65414 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4023-correo-de-joshua-eckhart
Joshua EckhartUniversitarios

Ryan Goldstein el Dom Ago 25, 2019 7:54 am




La Ciudad Ambulante era como la llamaban, The Moving City o The Awakened City, entre otras referencias a su naturaleza itinerante —nunca se la encontraba en el mismo lugar— y al movimiento incesante que hacía que aquella pesadilla de neón cobrara vida sin conocer el descanso. Era siempre de noche en la ciudad que no duerme, pero las luces de la calle principal herían la mirada. Esta se abría a los laterales en calles más angostas por las que era posible deslizarse hacia oscuros callejones, húmedos y malolientes, hasta que en algún punto estos terminaban y más allá no había nada, sólo un inmenso vacío del que la ciudad de neón era la única antorcha que sostenía una llama.

Aquel no era como ningún otro lugar, Ryan lo sabía, aquel era un lugar peligroso. Era un lugar donde la magia de la ilusión levantaba muros a través de los que hacía falta saber moverse a menos que uno quisiera perderse entre sombras acechantes de extravagante silueta. Una oleada de confusión, música estridente y gemidos lo golpeaba a uno en la cara, como el mal aliento o el hedor de un riachuelo estancado que trae el viento, entre seductoras fragancias y cálidas promesas a cambio de dinero. Eso era lo que le daba vida a la ciudad, el dinero. Allí sólo se podían ser tres cosas, cliente, vendedor o mercancía. Y nunca se podía estar muy seguro sobre los dos primeros.

Habían tenido que detenerse frente a la mirilla de una puerta trasera antes de que los guiaran a través de las lóbregas paredes de un calabozo que hacía sentir en la carne lo que eran la suciedad y la miseria y sobre el que se había construido “La Jaula”, un estadio multitudinario en el que se apretaba un público indeseable para presenciar una lucha a muerte tras otra, en la que exóticas criaturas eran las protagonistas de un agónico final. Lo que Ryan vio a través de los barrotes de las celdas fueron criaturas en cautiverio que eran explotadas como una forma cruel de entretenimiento para una mujer que se beneficiaba lucrativamente de ello, y según lo que llegó a entender del breve intercambio de palabras a su alrededor entre hombres que lo tomaban por alguien diferente, su nombre era “The Ringmaster”.    

Durante la marcha, Ryan tuvo que cuidar de su andar al caminar, e intentó imitar un paso desgarbado y enclenque. Hubo de hacerlo de esta manera desde que uno de sus compañeros lo señalara con una carcajada porque “Mira cómo camina, el muy señor, ¿desde cuándo enderezas tú la espalda?”. Era una de las trabas al camuflarse, ser atrapado por un gesto o acción que llamara demasiado la atención. No sabía quién era el hombre que había abandonado en el bosque, pero al parecer, sus compañeros no hablaban mucho —lo cual, era una ventaja— y se limitaban a ser hoscos entre sí y soltar carcajadas sin gracia. Pero su propia situación se le pasó por alto cuando atestiguó los rostros apagados y los cuerpos maltratados que eran prisioneros.    

—¿Cuál es tú hombre?

Se impusieron con un timbre en el que se evidenciaba el desprecio. Los hombres del Ringmaster querían evaluar la mercancía y ponerle un precio, y ello les llevaría un rato. Entre tanto, el guía hizo una petición al jefe de los carroñeros. Lucía como un viejo lobo de mar que sabe leer todas las mañas. Era un hombre entrado en edad al que empezaban a salirle las canas, de pelo largo y grasiento; Ryan no pudo evitar notar que usaba un traje de segundo mano que, en su tiempo, habría sido lo último en elegancia. Tenía verrugas en las manos y en la nariz, y al hablar su boca se torcía en una mueca de puro asco.

Habían estado hablando por el camino que estaban en necesidad de alguien que lidiara con una criatura herida en una de las celdas o por el estilo, alguien que tuviera una buena mano para… Ryan sólo había cazado de a oídas fragmentos de la conversación. Se sorprendió enormemente —aunque hizo bien en no demostrarlo— cuando lo señalaron a él, pero se mantuvo en su papel. Siguió al guía, quien lo apartó del grupo, y luego… Empezaba a sentirlo, el picor en la piel, ¿tan pronto? No, no le extrañaba. Ni la cantidad de la poción había sido suficiente —lo supo en el momento, e igualmente tomó el riesgo— ni la preparación debía ser de calidad. Eso era lo malo de comprar a último momento a vendedores poco fiables. Aunque actuó extraño, su guía no lo notó. Simplemente le hizo una indicación para que siguiera solo, y Ryan, queriendo desentenderse de la situación lo antes posible, se alejó sin siquiera saber qué era exactamente lo que querían con él o por qué.

El guía desapareció doblando una esquina y en ese momento Ryan se escondió en una celda abandonada con la puerta rota. Sufrió el cambio de la transformación entre gemidos ahogados que se extendieron disimuladamente en la prolongación de un eco susurrante. Había sido innecesariamente doloroso —lo que sucede, cuando no se licua correctamente la poción, maldición—, pero le sobrevino un suspiro de alivio cuando todo pasó. Se tomó un momento antes de recordar a su pequeño amigo, y no porque se hubiera olvidado de él, o porque no se hiciera notar lo suficiente a pesar de su reducido tamaño “de bolsillo”. Sobre el segundo piso de una cama oxidada y destartalada de hierro fue que Ryan soltó al roedor, sin andarse con cuidados. Lo liberó, sabiendo que no tenía escapatoria. Era una pequeña crueldad de su parte. Lo siguiente, fue hablarle “cara a cara”, de hombre a rata. Puede que lo hubiera transformado en una rata, pero sabía que recordaría sus palabras, ¿o eso creía? Sabía que los magos transformados perdían la consciencia de sí mismos, de su humanidad, si permanecían bajo el hechizo durante una exposición prolongada, y que los efectos variaban según el mago o la bruja.  

—¿Tengo tu atención ahora?—
Se desvestía. Quería deshacerse prontamente de esos andrajos que tenía puestos, y lo hizo con el desquite de alguien que no espera por quitarse la peste de encima. Había caminado hasta allí con los pantalones mojados de un tipo al que no conocía de nada, ¿acaso no hablaba eso de su compromiso con las circunstancias? No podía decirse lo mismo del chico, y Ryan, en situaciones desesperadas, no se andaba con muchas vueltas. Iba al grano—. No tuvimos tiempo de las presentaciones, así que seré rápido. Estoy aquí porque quiero saber qué pasó con tus amigos, los hombres lobo. Y liberarlos, si siguen vivos. Tienen familiares que se preocupan por ellos. Tú, has demostrado ser poco útil—remarcó, para añadir de inmediato, contundente—: y una carga.

De una sacudida de varita, su desnudez, que era completa, impúdica, y otros dirían “apetecible”, volvió a cubrirse bajo un nuevo e impecable conjunto, casual y con un abrigo beige cayéndole hasta los talones y recalcando que, ése, era un tipo alto. Se detuvo un momento con las manos en los bolsillos y notó algo en el bolsillo izquierdo, y al sentir al tacto de qué se trataba, se sonrió, con una idea perversa. Volvió a sacar la mano con un maní —solía llevarlos en ese abrigo, para masticar algo, y le gustaban demasiado los frutos secos y las nueces—, y sin decir nada, se acercó y tentó a su amiguito con una probada, interesado en ver cómo se comportaba.

—Pero no soy tu padre—
susurró—, o nada tuyo, así que no tengo por qué hacerme responsable de ti. No me importa lo que pase contigo, esa es la verdad. Por alguna razón, has tomado la decisión de que tienes que estar aquí, ¿no es eso verdad? Hubieras seguido a aquellos hombres a cualquier sitio—observó, convencido—. Pude dejarte allá, en el bosque. Pero no lo hice—A esas alturas se preguntó si en verdad el pequeño ratoncito entendería, puede que no, pero siguió hablando, queriendo toquetear las mejillas suavecitas mientras lo hacía, por cargoso sin duda—. Respeto tu coraje, y por eso estás aquí, aunque no puedo decir que me gustes del todo. Porque tienes una de esas caras… de esas personas que actúan por su cuenta y por su propio beneficio, sin pensar en las consecuencias.

Dio un paso atrás y levantó la varita, y donde había una rata, se hizo un adolescente.

—Piensa rápido—
dijo, sin dejar de apuntarle— Estás conmigo o por tu cuenta.  



Ryan Goldstein
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio 49cqD5y
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 41.500
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 551
Puntos : 422
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Joshua Eckhart el Sáb Sep 07, 2019 11:19 pm

No había estado del todo consciente del mundo a su alrededor, gobernado por un único pensamiento que era lógico de un hámster como él: peligro. Todo parecía peligroso, todo olía a peligro, incluso cuando sacaba la cabeza del bolsillo se encontraba con el peligro en forma de las luces de neón al son de una ciudad errática con edificios tan altos como lo eran los árboles del bosque. La música agobiaba el sentido auditivo de una criatura que ni siendo persona soportaba bien el ruido tan alto.

Era una paliza a todos sus sentidos, y sólo podía pensar una y otra vez que había sido una mala idea llegar a ese lugar. Al menos descansó un poco cuando cruzaron una puerta, encerrándose en un calabozo del que se descansaba de la estridente música del exterior, pero lo compensaba con un aroma a moho y decadencia. Cada paso parecía un poco peor que el anterior.

Entre el raciocinio animal, Joshua se aterrorizó al observar aquel lugar lleno de criaturas mágicas, exóticas y bellas, reducidas a mero entretenimiento donde su destino era perecer entre las garras o fauces de alguno de sus compañeros de prisión. Y se lamentó por dentro, sufriendo por ello como si lo viviese en carne propia, como si fuera uno de ellos.

No prestaba atención a la conversación humana, porque, por momentos, su mente humana se desconectaba y dejaba lo que por momentos parecía un manojo de instinto. Joshua era muy susceptible al instinto, se le veía desde sus transformaciones en hombre lobo, hasta su actitud estando en sus plenas facultades mentales humanas.

Sentía le peligro, lo sentía en los bigotes, debía ser esa la sensación de un perro que entra por primera vez a la perrera, que presiente ha sido la tumba de tantos y que podría convertirse en la suya. Un peligro que no tenía nombre, pero sí intensidad.

Lo próximo importante que sucedió fue cuando le liberaron del bolsillo, y se encontró con la posibilidad de escape. Sí, intentó escapar, a pesar de todo. Y qué bueno que no tenía su atención, porque seguramente no se habría visto en lo absoluto complacido, de haber sido capaz de razonar sus palabras, más por el hecho de que se desvistiese ahí, como una suerte de nudista.

“Amigos”, cazó el humano que residía dentro del animal, y se dio cuenta de que ahí había un conflicto de intereses. Joshua no se preocupaba por los licántropos como se preocupaba por cualquier otra criatura: los licántropos eran, aunque iguales a él, humanos el noventa y cinco por ciento del tiempo. Eso no valía para entrar en ese sensible espacio que reservaba sólo para las criaturas.

Sin embargo… no. No estaba poniendo mucha atención porque iba buscando entre los recovecos de aquella habitación cómo escaparse, hasta que vio aquel maní. Joshua lo miró, en principio confuso, pero el instinto hablaba muy alto: QUERÍA ESE MANÍ. En ese momento no le hubiese importado absolutamente nada más, aunque se había acercado, su parte más humana estaba luchando con uñas y dientes contra la humillación de tomar el maní.

Le mordía los dedos, muy por el contrario, cuando intentaba toquetearle las mejillas, hasta volver a apartarse cuando decidió que el maní no valía suficientemente la pena.

Todo pasó a nada cuando se convirtió en humano de nuevo.

Se sujetó la cabeza en el mareo y colocó una rodilla en el suelo, por miedo a caerse de frente por la sensación de haber cambiado de cuerpo. Recordando que no estaba en su mejor estado físico, sólo pudo dirigirle una mirada de resentimiento, mano en la cabeza, la otra a medio camino con dirección al estuche de su varita.

Tenía una decisión que tomar, y una mente en blanco que no le hacía fácil decidirse.

“Por mi cuenta”, pensó, pero en ese momento, señalado a punta de varita, la razón tomó ventaja. — Contigo.

Joshua se puso de pie cuando se sintió un poco mejor. Una transformación de licantropía nunca era sencilla ni fácil de llevar, pero hacía lo mejor que podía. Por lo menos ahora le había dado su palabra de colaborar con él, ¿eso le bastaría al rubio?

La respuesta no llegó, pues la puerta rota de aquella celda crujió haciendo ver que alguien intentaba entrar a través. El tiempo de decidir se había reducido exponencialmente mientras alguien buscaba a su compañero de equipo.
Joshua Eckhart
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio M4aPt2T
RP : 8
PB : Maxence Danet-Fauvel
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : ``Pura´´
Galeones : 22.560
Lealtad : Ambivalente
Patronus : Ninguno aún
Mensajes : 1296
Puntos : 1031
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3912-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4022-relaciones-de-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4061-cronologia-de-joshua-eckhart#65414 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4023-correo-de-joshua-eckhart
Joshua EckhartUniversitarios

Ryan Goldstein el Dom Sep 08, 2019 7:53 pm




Levantó una ceja, declarándose sorprendido, y no es que ello ocurriera fácilmente. En el semblante de seriedad que le había dedicado, aquel gesto desentonó con el rostro adusto, circunspecto, y tuvo un ligero efecto cómico. La respuesta del chico lobo no se la esperaba, evidentemente, y sin embargo, no se lo meditó demasiado. Sonrió espontáneamente.

Ofreció su mano, de nuevo. Sospechaba que tal decisión a punta de varita no significaba precisamente que ahora se iban a dar de las manos, pero en la experiencia de Ryan, nunca habrías de esperar un resultado distinto si no das oportunidades a base de acciones. Era tan duro como cierto; siempre había que poner la mejilla el primero si lo que buscabas en alguien era amabilidad o confianza. Al respecto de la segundo, los dos tendrían mucho que trabajar.

Así es como, independientemente de si la tomaba o no, Ryan le tendió la mano para ayudarlo a levantarse.

—Soy Ryan Goldstein, por cierto. ¿Y cómo te llamo a ti?

Había algo en la forma de hablarle que recordaba a un adulto dirigiéndose a un menor al que uno sólo puede acercarse con el uso de mucha paciencia. De ser sincero, Ryan diría que le recordaba a un animal maltratado que necesita de amor y compromiso, y considerando que era un hombre lobo, estaba seguro de que no se alejaba bastante. El chico lobo podía pensar que era único, pero Ryan ya había visto su cara muchas veces, con exactamente la misma mirada y la misma hosquedad. Por otra parte, estaba convencidísimo de que su carácter evidentemente taciturno y desconfiado tenía que ver con vivir como hombre lobo.

De las formalidades, pasó al motivo que los había juntado. Tenía verdadera intriga sobre ese particular.

—¿Por quién estás aquí?

Había asumido todo ese tiempo, que el chico estaba allí por alguien que era como él, un hombre lobo. Probablemente un amigo, quizá un familiar, alguien lo suficientemente importante para que un chico tan marcadamente independiente arriesgara el pellejo. Se hallaba tan convencido al respecto que cualquier otra respuesta lo hubiera hecho reaccionar con disimulado asombro, más por el hecho de haberse equivocado que otra cosa.

Los interrumpió el chirrido de la puerta, movida por una corriente de viento ciertamente inusual. Por un momento, dio la impresión que alguien entraría. Ryan se distrajo momentáneamente y se asomó por la puerta para inspeccionar el rededor con la diligencia de un hombre preparado para la acción, pero no había nadie. El quejido agudo y lastimero de una criatura se oyó provenir desde el fondo del pasillo, pero Ryan no le prestó atención. Se volvió hacia el interior, con el semblante serio otra vez.

—He venido por los hombres lobos que han desaparecido últimamente, quiero encontrarlos…

El quejido, de nuevo. No podía estar muy lejos. La criatura que se lamentaba debía estar herida y sufriendo. Si Ryan hubiera sabido quién era el hombre al que le tomó prestado el rostro o cuál era su especialidad, se habría dado cuenta de que la tarea que le habían asignado tenía que ver con su habilidad en cuidado de criaturas mágicas.



Ryan Goldstein
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio 49cqD5y
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 41.500
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 551
Puntos : 422
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Joshua Eckhart el Mar Sep 10, 2019 5:53 am

¿Qué otra respuesta esperaba aquel hombre si lo tenía apuntado con una varita, indefenso? ¿A riesgo, quizá, de retomar una forma animal o algo peor todavía? Tenía que poner las cosas en prioridad, y su independencia y seguridad era lo primero, tenía que ser así, si bien no había sido muy inteligente al meterse en la boca del lobo.

Miró su mano con desconfianza y, de nuevo, no la aceptó, ni siquiera cuando le ofreció ayuda para ponerse de pie. Lo hizp por su propia cuenta, sacudiéndose la ropa y oyendo la presentación. Miró al rubio, ¿Ryan Goldstein?

Joshua —dijo, prescindiendo de su apellido. — No me gusta que me toquen —aclaró, respecto a las ya tres veces que había rechazado una mano tendida en su dirección.

Había contactos que toleraba mejor que otros. Si consideraba “dentro de su círculo” a la persona en cuestión, ni siquiera le importaba. Su nivel de confianza era directamente proporcional a lo cómodo que se sentía siendo tocado, y a los extraños, como es lógico, les correspondía el contacto mínimo para ser aceptable.

No le gustaba la deferencia en su voz, pero no dijo nada al respecto. No le importó porque, por mucho que aquel rubio presumiera lo contrario, no le conocía en lo más mínimo, y no podía decir o juzgar su comportamiento. Quizá, hasta entonces, tampoco predecirlo. Diríase que lo consideraba uno de esos adultos sabelotodo que se habían hecho a la idea de que su experiencia les había enseñado todo sobre los demás y cómo leerlos.

Fue su turno de sorprenderse; más bien, de confundirse, cuando le preguntó por quién estaba ahí, como si esperase un nombre humano. Joshua no estaba ahí por ningún humano; la verdad, tenía una marcada falta de empatía con sus congéneres humanos, que no era lo mismo cuando le tocaba considerar el bienestar de las criaturas.

No contestó antes de que el chirrido de la puerta les hiciera volver la mirada, sacando la varita, eso mientras Ryan iba a mirar al exterior para descubrir quién era el que perturbaba su momento. Al parecer había sido no otra cosa que la jugarreta del viento, pero detectó, con la puerta semiabierta, el ruido de los lamentos, unos más cercanos que otros, hasta escuchar el quejido triste de una criatura.

Miró al techo, sin que ahí hubiera nada, sino concentrando sus sentidos en su audición. Quería descubrir dónde había quedado el maletín con las criaturas mágicas, pues podría ser la manera más sencilla de sacarles de ahí. Ahora, en realidad, se preguntaba cuántos habría, y a cuántos podría ayudar.

Vine por el hipogrifo —le contestó brevemente.

Creyó notar sorpresa en él, pero no lo tomó en cuenta. Miró su propia varita, y tuvo que confiar en ella. Contar con su varita nueva era, más o menos, tirarse al vacío esperando que alguien ahí abajo le atrapase, y no siempre había ese alguien. Era una varita temperamental y sensible, impulsiva como sólo ella. Diríase que se parecía a su dueño.

Quiero encontrar a ese hipogrifo —le dijo, y añadió: — pero no es la única criatura que hay aquí, son demasiados sonidos —sujetándose la cabeza de un costado, apretando un poco su oído izquierdo con dicha mano.

Con los sentidos del licántropo activos gracias a la cercanía de la luna llena, podía escuchar más cosas de las que el propio Ryan podría hacerlo. Eso era ventaja y desventaja al mismo tiempo, pues, si bien podía detectar más y mejor las cosas, la cantidad de ruido le desequilibraba y le provocaba un sentido de irrealidad que le disgustaba.
Joshua Eckhart
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio M4aPt2T
RP : 8
PB : Maxence Danet-Fauvel
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : ``Pura´´
Galeones : 22.560
Lealtad : Ambivalente
Patronus : Ninguno aún
Mensajes : 1296
Puntos : 1031
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3912-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4022-relaciones-de-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4061-cronologia-de-joshua-eckhart#65414 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4023-correo-de-joshua-eckhart
Joshua EckhartUniversitarios

Ryan Goldstein el Miér Sep 11, 2019 2:43 pm



No había pensado en atacarlo al darle a elegir sus opciones, aunque dejarlo a su suerte era tanto o más cruel. Especialmente cuando Ryan se dio cuenta de que el muchacho no tenía idea de dónde había ido a meterse, ni entre qué clase de gente. Era un muchacho singular.

Se guardó la varita.

—No te toco.

Volvía a aquel tono de deferencia, su actitud complaciente. Acompañó su amable resolución con el gesto alzado de sus manos, aparentemente en son de paz.

La respuesta de Joshua sobre sus intenciones le causó una leve impresión. Lo inspeccionó con indisimulada curiosidad. ¿Un activista?

—¿Los escuchas?—inquirió, honestamente interesado.

Él sólo podía atender al quejido lastimero de un animal herido, pero el muchacho hablaba en plural, como si pudiera oírlos a todos y cada uno. Se demoró con un reiterado asentimiento de cabeza antes de retomar la palabra.

—Ya veo. Me equivoqué sobre ti.


Sólo un poco.

—No nos une el mismo objetivo, pero te diré por qué aún así me interesa tu ayuda—Lo dijo de esta manera, pero más sentía que el muchacho necesitaba de su ayuda y no tanto al revés. Por supuesto, entendía que, en su arrogancia, el otro no lo entendiera así y le parecía bien dejar que lo creyera como le fuera mejor—. Por empezar, este lugar—indicó, con un amplio gesto de las manos—, lo llaman “La Jaula”. ¿Sabes lo que son las peleas clandestinas? Las criaturas que oyes son forzadas a entretener a un público… Es matanza por diversión, y dinero, por supuesto.

Le pareció prudente remarcar un particular.

—Este no es un lugar seguro—
El breve tinte de seriedad en su mirada quiso apelar al buen juicio del muchacho, al que ya se lo figuraba sobradamente impulsivo y un daño tanto para sí mismo como para los demás—. Para ambos.

Y especialmente para ti, pensó.

—Si descubren que eres un hombre lobo… Te encerrarán y te obligarán a subirte a la jaula a una lucha a muerte. De encontrarnos, es el mismo final.


Era importante que procesara esa información.

—¿Lo entiendes, ahora?

A pesar de sus palabras, se mostró inclinado de buena fe hacia Joshua.

—Si tú quieres salir de aquí, y con esa cría de hipogrifo, te servirá esa maleta—Se asomó a la puerta, vigilante y a la expectativa. Se le ocurrió una idea, y una sonrisa ladina surcó fugazmente su boca, alternando la mirada entre Joshua y el negro, oscuro pasillo de los calabozos, que recordaba al patíbulo de la muerte—. A mí también me vendría bien hacer uso de esa maleta. Podríamos resguardar a los que queremos sacar de aquí y trasladarlos a salvo de vuelta a donde comenzamos. Así que, ¿qué dices?

Lo que momentos antes parecía un desencuentro de intereses, adquirió un cariz diferente al traer en cuestión a la misteriosa maleta.  

—¿Está bien para ti?





Ryan Goldstein
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio 49cqD5y
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 41.500
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 551
Puntos : 422
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Joshua Eckhart el Vie Sep 13, 2019 10:20 pm

Formalizada aquella suerte de alianza, habían resuelto sus diferencias, de alguna manera. Al menos el rubio aceptó mantener su distancia, que era ya una ganancia a aquellas alturas. Joshua seguía sin confiar en él, tenía algo que le provocaba un estado de alerta y no quería bajar la guardia. Ni siquiera le parecía honesto.

—contestó, — no sé qué son ni dónde están, pero los escucho —y era una amalgama de lamentos.

Se daba cuenta de la forma en que el otro se expresaba con él. Como si fuera un niño, o era la forma en que le hacía sentir: acariciaba su ego intentando hacerlo sentir necesitado, cuando se notaba a leguas que se creía el héroe de aquella historia. Apelaba a su arrogancia, pero su condescendencia demostraba que no era el único arrogante de aquella habitación.

Había pasado desapercibido el dato del nombre del lugar, pero no era ajeno a lo demás. Podía escuchar las quejas y lamentos: no las entendía literalmente, mas sin embargo sabía que hablaban de peligro y dolor. Además, todo el lugar apestaba al olor marchito que tienen las flores. Tenía que ser el aroma de la muerte.

Lo entiendo —contestó, sin embargo, ¿entendía?

Joshua era un chico inteligente, no por nada había caído en la casa de las águilas en Hogwarts, pero una naturaleza arrebatada podía poner en peligro su propio bienestar. Tenía que controlarse, si quería salir de aquel lugar con bien. Se decía más simple de lo que realmente era.

La idea de la maleta lo tomó por sorpresa. Sus ojos azules, que a la precaria iluminación parecían verdes o grises, observaron al rubio cautelosamente, calibrando su nivel de confianza. No había terminado de convencerse que era de fiar, después de todo.

Está bien —le contestó, suspirando y bajando los hombros.

Su varita vibró en su mano, emitiendo un zumbido ligero, era una queja. Joshua la miró y ésta se quedó quieta, haciendo que su dueño se sonriese, una sonrisa pequeña que duró lo que dura un parpadeo. Parecía divertirle la réplica de su compañera mágica.

La maleta —dijo entonces, — ¿dónde quedó? —inquirió.

Joshua había pasado todo el camino dentro de un bolsillo, así que era ignorante de cómo lucía físicamente aquel lugar, así como del paradero de la maleta. Recordó el ruido que provino de la misma: si no se equivocaba, ahí estaba cautiva más de una criatura. Tenía que ser una buena apuesta pensar en la maleta como el objetivo.
Joshua Eckhart
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio M4aPt2T
RP : 8
PB : Maxence Danet-Fauvel
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : ``Pura´´
Galeones : 22.560
Lealtad : Ambivalente
Patronus : Ninguno aún
Mensajes : 1296
Puntos : 1031
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3912-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4022-relaciones-de-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4061-cronologia-de-joshua-eckhart#65414 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4023-correo-de-joshua-eckhart
Joshua EckhartUniversitarios

Ryan Goldstein el Miér Sep 18, 2019 5:17 am







La pregunta de Joshua en su necesidad de orientarse hizo que Ryan lo recordara en su forma de ratón. Él tenía la culpa de que el chico no supiera ni cómo había llegado hasta allí. De no haber pensado que podía utilizarlo, lo cierto es que lo hubiera abandonado en el bosque.

—¿Puedes defenderte si te atacan?

La pregunta, aunque podía oírse redundante dado el contexto—el muchacho no tenía otra opción que defenderse si la situación se presentaba—, había sido formulada en un tono de acuciante gravedad.

Ryan quebró la seriedad con una risa ahogada, breve.

—Por supuesto que sí—Y es que sólo había que evocar la complicada escena en la que se había visto envuelto—. Ven.

Salió al pasillo.

Adelantándose le indicó por dónde habían venido, una bifurcación en el camino. Avanzaron pasando por delante de barrotes en los que se entrevía la silueta amorfa y oscura de bestias moribundas atacadas por un enjambre zumbante de moscas, una desolada escena de encierro que se repetía hacia el final inexorable del pasillo.

—Por aquí, volvemos con los carroñeros—Ryan señaló el pasillo del atajo que los llevaría directamente al corredor común. Al detenerse en el sitio, se delató en segundos pensamientos sobre qué camino seguir—. Pero por allí, bueno… No sé qué haya por allá. Pareciera que aquí traen a las criaturas enfermas para morir.

Se decidió con una mirada.

—Necesito cerciorarme.

De qué criaturas habían sido arrojadas en las celdas. En una de ellas podía haber una de las caras impresas en los carteles que una madre en el Callejón Diagón difundía con la esperanza de que volvieran con sus familias.



Mientras tanto

 
En la Ciudad Ambulante era siempre de noche, una noche que no dormía, inseminada de luces y oscuras tentaciones. No había descanso para las víctimas que eran la atracción de los clientes, y aunque las mazmorras de la “La Jaula” parecían estar estancadas en la humedad y la miseria, por encima una multitud hambrienta de violencia y sangre se reunía en un coro tumultuoso alrededor de un estadio que era el centro de las miradas.

Hacia dentro de las mazmorras cada pasillo encerraba “fenómenos de atracción” en sus celdas, pero en una celda vacía a excepción por una maleta abierta en el suelo rodeado por tres hombres desgarbados y solitarios que mascaban de impaciencia, El Jefe intentaba regatear con el asistente del Ringmaster antes de que comenzara la ronda de apuestas con la próxima pelea, allá arriba, en “La jaula”; pero no estaba nada contento sobre el precio que le imponían. Ambos emergieron de la maleta, de vuelta a la celda, luego de recorrer el pestilente encierro del cautiverio.

—¡No te daré a ese hipogrifo, viejo carcamal! Puedo venderlo a mejor precio en otro lugar.

Eran cinco magos reunidos en una celda vacía, inmersos en su negocio. La celda se ubicaba muy cerca de la boca del atajo que había tomado Bennie —alias, Ryan— hacia “El Matadero”, que era donde iban a parar las bestias enfermas o a punto de morir, de la misma forma que se acumulaba la basura en las cañerías. Le llamaban “corredor común” al sitio en el que los túneles de la mazmorra, incluido el atajo, desembocaban: cinco entradas, una estructura pentagonal, cinco direcciones que confluían en un mismo punto.






Ryan Goldstein
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio 49cqD5y
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 41.500
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 551
Puntos : 422
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Joshua Eckhart el Vie Sep 20, 2019 6:51 am

Lo miró con la obviedad que su pregunta ameritó: de poder, tenía que hacerlo. De que se le diera bien ya era una pregunta más complicada todavía, de hecho. No respondió, alargando el silencio con una mirada sólo hasta que el rubio fue quien lo rompió, risa de por medio.

En cuanto se acercó a la puerta, lo asaltó una arcada que detuvo justo en el momento. Si antes había detectado el olor a la muerte, lo que sentía ahora era putrefacción y descomposición en su máximo esplendor. Vómito, estiércol y, en general, un coctel desagradable.

Observó a Ryan y se preguntó internamente si no tenía sentido del olfato, si estaba acostumbrado o si era sólo que él lo estaba detectando con una abrumadora fidelidad por su raza, que le había humedecido la mirada por retener la arcada.

Mientras hablaba, se acomodó la camiseta de modo que cubriese su boca y su nariz. Tenía en la camisa el alcohólico aroma de su propia colonia para hombre junto al aroma de sudor y piel de su cuerpo, pero no conseguían bloquear del todo la peste del exterior.

Ve solo —le dijo, — que sea rápido, no voy a soportarlo mucho —se quejó entre dientes, tratando de concentrarse en su propio perfume para evitar más náuseas.

Conforme más se profundizaban a aquel pasillo, peor era la peste. Como si ahí dentro hubiese criaturas cuya muerte no había sido precisamente reciente, y eso lo encontraba repulsivo como pocas cosas en la vida. No recordaba haber sentido tanto asco hasta entonces.

El estado de aquel lugar era decadente, y Joshua no pudo evitar preguntarse cómo es que su existencia pasaba desapercibida en el Mundo Mágico. ¿Realmente pasaba desapercibida? ¿Era, de verdad, ignorada por autoridades mágicas? Un escalofrío le recorrió la espina dorsal.

Salió de sus pensamientos cuando, solo en el pasillo, escuchó el chasquido provenir de su varita. Era un chasquido de advertencia; resultaba que su varita era no sólo temperamental y cabezota, sino que era bastante comunicativa, presintiendo en su núcleo mágico cosas antes de que su dueño las notara.

Cuando haces eso sólo me inquietas —le dijo, mirándola. — Tienes que aprender a decir “¡viene un enemigo!” o ¡te vas a caer en una zanja!”, no soy adivino —refunfuñó a su varita en voz baja, aunque aquello había bastado, tal y como dijo, para inquietarlo.

Desde que había salido de su encierro con los radicales, se había vuelto más susceptible al estrés, y este hacía presa del cazador. Supo que algo no andaba bien cuando su corazón se agitó hasta sentirlo, robándole el aire. Miró el pasillo donde la putrefacción se perdía con los metros, y luego hacia el que Ryan había caminado.

Por el amor de Merlín —Joshua gruñó, y empezó a caminar.

¿Dónde se había metido ese rubio pesado?

Evitaba la mirada a las celdas, pues al hacerlo sentía el dolor de una mirada cuando ha perdido la esperanza y estaba próxima a perder la vida. Y se sentía cruel por esforzarse en sentirse indiferente, sabiendo que le partía el corazón sólo ver su sufrimiento. Era el tipo de criaturas que más necesitaba ayudar, y al tiempo las que menos podía hacerlo. Incluso si consiguiera sacarlas de ahí, dudaba que lograse sacarlas adelante, en especial él que era joven e inexperto.

Maldijo su suerte.

Entonces lo vio, un thestral en el suelo, cubierto con sus alas como si una elegante túnica cayese en su lomo. Su rostro muy cerca de los barrotes de una celda. Se aproximó a él y acercó su mano; la criatura apartó el rostro, cansada y dolorida. Joshua le acarició el hocico sólo para sentirle emitir su último suspiro.

Sintió que algo se partió muy adentro de su pecho.

Se irguió de nuevo, mirando a la criatura y su mano alternadamente, y entonces localizó a Ryan con la mirada.

¿Por qué tardas tanto? —espetó.
Joshua Eckhart
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio M4aPt2T
RP : 8
PB : Maxence Danet-Fauvel
Edad del pj : 17
Ocupación : Universitario
Pureza de sangre : ``Pura´´
Galeones : 22.560
Lealtad : Ambivalente
Patronus : Ninguno aún
Mensajes : 1296
Puntos : 1031
http://www.expectopatronum-rpg.com/t3912-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4022-relaciones-de-joshua-eckhart http://www.expectopatronum-rpg.com/t4061-cronologia-de-joshua-eckhart#65414 http://www.expectopatronum-rpg.com/t4023-correo-de-joshua-eckhart
Joshua EckhartUniversitarios

Ryan Goldstein el Lun Sep 23, 2019 2:11 am




El chirrido de la celda delató su intrusión, Ryan no titubeó en apersonarse dentro y se acuclilló visiblemente preocupado junto al cuerpo malherido del joven prisionero, quien tembló imperceptiblemente sintiendo la intrusión. Lo habían encadenado a pesar de que parecía imposible que fuera capaz de planear una fuga en su condición. La mugre y la sangre seca habían formado una dura capa de suciedad sobre su piel magullada y herida.

—Puto cerdo.


Le lanzó un escupitajo luego de arrastrar a través de su garganta aquellas palabras cargadas de bronca. Lo habían ultrajado de muchas maneras, pero mantenía su orgullo intacto. Ryan se mostró imperturbable frente a los ojos enrojecidos inyectados de ira y voluntad. Era bueno que todavía maldijera, eso era lo único en que Ryan podía pensar. Intentó estirar una mano hacia él, pero el joven se retrajo contra la pared y prefirió desistir.

—He venido para sacarte de aquí, ¿puedes decirme dónde tienen a los demás?

La revelación no impactó de la forma esperada, el joven lo miraba con desconfianza. Ryan se preguntó por qué cosas habría pasado y por cuánto tiempo para que su pensamiento se redujera al primitivo instinto de la supervivencia. Su estado era lamentable y sospechaba que los arañazos en la carne pudo habérselos hecho él mismo durante su transformación. Daba la impresión de que lo habían arrojado en esa celda para dejarlo morir, y por cómo se veía, puede que fuera tarde para él, en el caso de que encontrara ayuda para tratarlo.  

—¿Quién eres?

Al salir de la celda, el muchacho de la varita temperamental llegó hasta él con una pregunta, que le hizo contemplar su inconfesable estado de ansiedad. Había una nota de angustia en su impaciencia que a Ryan no le pasó desapercibida.

—Vamos a atacarlos—dijo, a modo de respuesta. Detrás de él, el joven prisionero se debatía en fríos temblores, con los ojos vidriosos puestos en ellos—. Habrá fuego cruzado, pero me servirá para hacer tiempo. Los prisioneros que busco están puestos en una misma celda, más adelante—En un impulso, tuvo la intención de tomar a Joshua por la muñeca, pero lo recapacitó en el último instante y retiró el ademán cumpliendo así con su palabra. Era un hombre físico, y se servía de los gestos y el contacto para enfatizar sus palabras; pero su mirada era igual de expresiva—Necesito esa maleta—remarcó—. No hay forma de desaparecerse aquí dentro, pero puedo servirte como modo de escape. Tengo mis recursos—sonrió, misterioso—. Tú tienes que hacerte con la maleta, ¿crees que puedas hacerlo?

Le comentó cuál era su plan. Quiso convencerlo de que volviera con los carroñeros e interpretara el papel de uno de los hombres del Ringmaster para transmitirles una simple orden: “El Ringmaster llama”. En ese momento, Ryan atacaría por sorpresa y Joshua podría mezclarse entre los demás contra el mismo Ryan, y en la confusión, hacerse con la maleta y correr de regreso hasta donde los prisioneros aguardarían, apiñados y anhelantes por una oportunidad de obtener la libertad. Se hacía necesario ayudar con que todos abordaran la maleta, y esperar por su misterioso medio de escape: Ryan.



—Mientras tanto—


En los túneles subterráneos de las alcantarillas, las ratas chillaban, apartándose desesperadamente del camino de enormes depredadores. El mayor depredador: el hombre. Sólo que estos eran diferentes y quizá más peligrosos. Su verdadera intención era DEMOLER. Toda la cadena alimentaria, si hacía falta.




—¡Todos!, ¡las caras!

Bill dio la orden y se ató el pañuelo alrededor de la cabeza, cubriéndose la boca. Había llegado el momento de entrar, atravesar el último obstáculo. Se levantó la capucha negra de la sudadera e hizo una indicación con el brazo para que los demás lo vieran.

Todos prepararon sus varitas.

C.L.A.W era una organización por y para la liberación de las criaturas mágicas del trato injusto y cruel de magos que las utilizaban para su propio entretenimiento. Sus métodos eran drásticos y violentos, hasta tal punto que su organización debía mantenerse en la clandestinidad, porque sus actividades incomodaban a traficantes y gobiernos por igual.

Eran imparables.



Ryan Goldstein
Imagen Personalizada : Priv. »El Interés Propio 49cqD5y
RP : 10
PB : Kevin Pabel
Edad del pj : 33
Ocupación : Bibliotecario
Pureza de sangre : Pura
Galeones : 41.500
Lealtad : El Archivo (?)
Patronus : Secreto
RP Adicional : 000
Mensajes : 551
Puntos : 422
http://www.expectopatronum-rpg.com/t4821-ryan-goldstein https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif https://www.askideas.com/wp-content/uploads/2016/11/Just-Funny-Kiss-Me-Gif.gif http://www.expectopatronum-rpg.com/t5650-ryan-goldstein-correo#85057
Ryan GoldsteinMagos y brujas

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 2. 1, 2  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.