Situación Actual
10º-16º
13 octubre ➟ luna llena
Entrevista
Halloween
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Can I go where you go? —Sam&Gwen.

Sam J. Lehmann el Sáb Ago 24, 2019 4:38 pm

Can I go where you go? —Sam&Gwen.  98vK10u
Fuerteventura, Islas Canarias | 19/08/2019 | 12:20h | Atuendo


Terminar en Fuerteventura había sido cosa de Santiago Marrero.

—¿Qué haces, Mia? —preguntó el joven español cuando vio a Sam sentada en una de las mesa del Juglar observando con curiosidad su móvil. No había apenas nadie a esa hora, por lo que se sentó con ella.

—Gwen y yo estamos buscando lugares baratos a los que irnos de vacaciones en donde haya buen tiempo y playa. Son nuestros tres requisitos. Bueno y calma. La calma es importante —dijo sin quitar la mirada de la lista que estaba leyendo.

—¿Por qué tú no preguntar a mí? —Se hizo el ofendido. —¿Tú no sabes yo ser de España? ¡España tener lugares maravillosos! Dame eso. —Y le quitó el móvil a Sam.

—¡Eh, oye! ¡Eso no se hace!

Ignorando las quejas de la rubia, Santi buscó en otra pestaña de Google las playas de canarias, más concretamente la de Fuerteventura pues, en su juicio, era la mejor isla a la que ir si querías un turismo playero. Giró entonces el móvil, enseñándoselo a Sam.

—Yo no ser de ahí, pero yo veranear con mis padres todos los años a Fuerteventura desde que tener consciencia, ¿te gusta?

—Fuerteventura —repitió Sam, con un acento terrible. —Es muy bonito, sí. ¿Donde es?

—Las Islas Canarias, esas que están más cerca de África que de España.

—Siempre me ha hecho gracia que esas islas pertenezcan a España estando tan lejos. —Tuvo que confesar Sam con cierta diversión.

Luego en casa, Sam le dijo la opción de Santi a Gwendoline, miraron precios, compararon con otras opciones que tenían y no le convencían demasiado y… al final Santi había conseguido que éstas dos se fuesen más lejos de lo que tenían pensado. Las Islas Canarias tenían turismo prácticamente en toda la época del año, pero teniendo en cuenta los precios que habían visto las chicas en otros lugares, ir a Canarias y hacer el turismo playero por su cuenta, quedándose a dormir en las playas, casi que parecía más perfecto que nada.

Cuando le dijeron que realmente iban a ir al destino que él les recomendó, no paró de decirles un montón de sitios a los que tenían que ir, la comida que tenían que probar, los trucos para buscar las playas más desérticas y bonitas de toda la isla… La verdad es que Santi era un amor de persona y se emocionaba sólo por ver al resto emocionados.


***

Habían vuelto a hablar con Dexter Fawcett para que les hiciera un traslador con el que poder ir a Canarias, pues no querían tener que utilizar sus identidades falsas para viajar por mera inseguridad. En cuestión de dinero era un poco más caro pagar un traslador que comprar dos billetes ida y vuelta a Fuerteventura, pero lo preferían sencillamente porque se sentían más seguras y cómodas.

Una vez en Fuerteventura, sus planes habían sido bastante claros: no querían hoteles, no querían grandes multitudes, querían poder estar tranquilas en la playa y si querían meterse en algún núcleo urbano, ya irían ellas. Santi les había dicho que no se permitía pernoctar en cualquier sitio de acampada, pero la verdad es que eso para ellas era totalmente irrelevante. Entre que podían esconder su tienda de campaña de muggles y que cualquier policía que apareciese podía ser fácilmente espantado con un confundus…

El traslador les había dejado en Pájara, la zona más turística de todo Fuerteventura, por lo que decidieron empezar ahí abajo, buscando una de las playas que le había recomendado Santi. Era una playa oculta con poca transición, pues había que pasar una montaña además de bajar grandes riscos. Sin embargo, para Sam y Gwen eso no era para nada un problema.

Can I go where you go? —Sam&Gwen.  Plya-cofete-roque-moro-montana-aguda-1426x701

Mientras montaban la caseta de campaña, Sam revisó su móvil antes de dejarlo en el interior de la tienda, pues no quería estar pendiente de él. Vio que Caroline le había mandado una foto con todas las mascotas en el sofá de Gwen y Sam, además de un mensaje de Laith que decía, literalmente: “como te cases sin mí, te mato a la vuelta.” Como le había dicho que quería casarse en la playa, se creía que éstas vacaciones iban a ir de casamientos en secreto o algo así. Sam no le dijo nada, solo por molestarle.

Después de una mañana de trasladarse, buscar el sitio perfecto en una cala oculta y dejarlo todo preparado, la austriaca corrió casi brincando hacia la orilla del mar, mojándose los pies y salpicando al aire el agua. Hacía un calor terrible para el cual ella estaba acostumbrada, por lo que se desabotonó la camisa que llevaba, acercándose a Gwen.

—Pájara —repitió divertida Sam, pues llevaba todo el rato leyéndolo con su acento inglés. —¿Vamos a bañarnos, Pájara mía? —Y se carcajeó ella misma de meter el dichoso ‘Pájara’ en todos lados. Nunca había leído el nombre de un municipio tan gracioso. —Se me pasará, te juro que se me pasará —prometió, sin poder ocultar ni un poco la sonrisa.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1254
Puntos : 1013
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Lun Ago 26, 2019 1:26 am

Vacaciones.

Gwendoline no podía evitar, a cada paso que daban en esa dirección, que tomarse vacaciones era un lujo que no podían permitirse en aquellos momentos. Demasiado complicadas estaban las cosas como para marcharse de Inglaterra, ya fuera una semana.

Con la amenaza de un posible nuevo ataque del Juguetero, así como el revuelo que había últimamente en el mundo mágico, a la morena le sabía mal alejarse. Se sentía en la responsabilidad moral de quedarse, de permanecer junto a sus aliados para hacer frente a cualquier problema que surgiese. Y sabía que no iban a ser precisamente pocos.

Sin embargo, Sam no estaba de acuerdo: había argumentado fervientemente a favor de las vacaciones, y en contra de la “caca” del Juguetero, recordándole una vez más que obsesionarse no era bueno, y que había más gente trabajando en el asunto. Gwendoline se había sentido culpable por esto último, pues casi sonaba como si ella fuera la única capaz de hacer frente a un individuo que ni siquiera conocían.

Así que había optado por aceptar que un poco de tiempo libre le vendría bien.

Con todo y con esas, tuvieron que superar otro pequeño bache en el camino: decidir cuál era el mejor lugar para irse de vacaciones. ¿Quién se iba a esperar que la respuesta a este dilema sería, precisamente, Santiago Marrero?


***

El traslador elaborado por Dexter Fawcett las llevó a su destino: una de las Islas Canarias, llamada Fuerteventura. Dichas islas formaban parte de España, aunque aquella no era la única rareza de aquel país: como parte de su territorio también se contaban Ceuta y Melilla, situadas al otro lado del estrecho de Gibraltar, al norte de África.

Gwendoline decidió no darle demasiadas vueltas a asuntos políticos, y se concentró en el paisaje que la rodeaba… y en el sofocante calor que de repente sentía.

Porque sí: se habían desplazado casi de manera instantánea desde su casa en Bromley, cuya temperatura rondaba los veinte grados, a una zona turística de la isla de Fuerteventura donde la temperatura casi alcanzaba los treinta. Y quizás para los nativos aquello fuese común, pero para una mujer inglesa con la piel blanca como la tiza, aquello supuso un impacto inicial del que le costó recuperarse.

—Ahora entiendo por qué los muggles viajan en avión.—Comentó nada más aparecerse, mientras se abanicaba en vano con las manos.—Aparte de porque no pueden usar trasladores, quiero decir: en avión y otros medios de transporte les da tiempo a habituarse un poquito a estos cambios de temperatura.

Pasaron la mañana buscando el mejor lugar para instalarse y, una vez localizado, prepararlo todo no sólo para volver allí y descansar cuando lo necesitasen, sino para que nadie pudiera localizarlo, muggle o mago. La seguridad era lo primero.

Tras eso, descendieron la pequeña pendiente de arena salpicada de vegetación en dirección a la playa. Sam prácticamente echó a correr, y Gwendoline se quedó asombrada: ¿De dónde sacaba esa energía para correr bajo aquel sol abrasador, asesino de ingleses?

Pájara.*—Pronunció Gwendoline, de una manera tan tosca como cualquier inglés que intenta emular el español.—¿Sabes que eso significa, literalmente, la hembra del pájaro? Aunque también tengo entendido que en algunas partes de España, es una palabra fea.—Dijo, más por charlar de algo que por un interés real de explicar a su novia un dato curioso.—Si no me baño ahora, siento que me moriré de deshidratación.

Esa fue su manera de aceptar la propuesta de Sam. Casi de inmediato, la morena se puso a desabrocharse los pantalones cortos. Debajo de la ya escasa ropa que llevaba solo vestía un bikini de color rojo. ¿Qué más se necesitaba en aquel lugar? ¡Si ya le sobraba incluso aquello.

—Pero oye, no te creas que me olvido:—Gwendoline compuso una sonrisa traviesa mientras se agachaba para quitarse los pantalones.—Vas a tener que hacer honor a tu promesa de bañarnos desnudas en algún momento.—Con estas palabras, Gwendoline se quitó la camiseta, para luego echar un vistazo a la playa alrededor.—Pero ahora no.

La playa a esas horas no estaba lo que se dice abarrotada, pero sí había bastante gente. En especial, a Gwendoline le preocupaba la cantidad de críos que había, pues no quería ofrecerles un espectáculo para nada acorde con su edad.

Sin pensárselo mucho más, caminó en dirección al agua, poco a poco, hasta que sus pies estuvieron cubiertos. Sentía la fresca caricia del mar sobre su cálida piel, y le producía escalofríos. Poco a poco fue introduciéndose más y más, hasta llegar casi a la rodilla.

Para entonces ya le recorría el cuerpo un agradable frescor.


Atuendo:
Can I go where you go? —Sam&Gwen.  P8vahAP

* Diálogo en cursiva: Gwen habla (o intenta hablar) en español.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1301
Puntos : 854
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Lun Ago 26, 2019 3:23 am

Hacía un tiempo… ¡increíble! El típico tiempo que aunque para los canarios fuese lo peorsito porque te dejaba aplatanado, para Sam era lo mejor. ¿Sabéis cuántas veces había vivido Sam un tiempo así? Contadas ocasiones, las cuales podría contar con los dedos de sus manos. Quizás en el Magicland hubo tan buen tiempo… quizás en alguna de sus vacaciones del pasado… Pero ahora valía como por treinta porque hacía años que no pisaba una playa para veranear sin preocupaciones—aunque hubiesen preocupaciones—con el único objetivo de relajarse y pasárselo bien.  

Siempre había adorado la arena, el sol, el mar, el sonido de las olas, el olor a crema solar para protegerse, tirarse en la toalla sin hacer nada y el contraste del calor sofocante con el frío del agua para refrescarte. Siempre había creía que ella había nacido en un lugar erróneo del planeta tierra. Era muy feliz en ese momento, más todavía por compartirlo con Gwendoline.

—¿Palabra fea tipo… idiota? ¿O palabra fea tipo… puta? —Sonrió, inevitablemente, pues hasta a ella le sonaba rarísima la palabra ‘puta’ de sus labios y su voz. No solía decir esa palabra nunca, pues le resultaba ofensiva. —¡Bien! ¡Pues vamos!

Se quitó la camisa y la dejó sobre la toalla que habían colocado en la arena, para luego quitarse los pantalones y quedarse con un bikini multicolor. Podría haber sido muy gay, pero no, no era ese tipo de multicolor, sino uno que pasaba mucho más desapercibido. A punto estuvo de irse corriendo hacia la orilla, pero la matización de Gwen del posible olvido de Sam hizo que la mirase primero, sonriendo a la promesa que habían hecho.

—¿Cómo iba yo a no cumplir una promesa así de tentadora, cariño mío? —Le sonrió, cogiéndole la mano cuando terminó de desvestirse para ir hacia la orilla. Con lo que a Sam le gustaba ver desnuda a Gwen, ¿de verdad se creía que se iba a olvidar?

Una vez en la orilla le soltó de la mano, pues Sam entró un poco más rápido que ella, sin pararse aunque el agua estuviese congelada. ¡En su mente paradisíaca estaba perfecta! Cuando llegó el agua a su cintura se sumergió y se hizo el pelo hacia atrás, sintiendo que el mar era curativo. Comenzó entonces a nadar de espalda, haciendo prácticamente el cristo mientras observaba el cielo, sin una sola nube, de un azul claro que parecía el de la absoluta perfección. Sonrió, sin poder evitar pensar una cosa.

Buscó a Gwendoline con la mirada y nadó hacia ella una vez ya se hubo sumergido. No le iba a salpicar ni nada: eso lo hacen las malas personas y esas personas no son dignas de confianza.

—¿Sabes en qué estoy pensando? —preguntó en plan retórico pues no esperaba que supiera lo que estaba pensando, aunque con lo pesada que estaba con la palabra ‘Pájara’ lo mismo podía intuir que iba por ahí los tiros. Elevó la mirada al cielo. —¿Has visto el cielo lo despejado que está? ¿Sabes lo bonitas que se van a ver las estrellas esta noche? —Y sonrió, volviendo a mirar a la morena mientras una pequeña ola las mecía en el mar. —¡Por fin vamos a ver las estrellas decentemente! Que en casa a veces la vemos bien, pero no es lo mismo, ya sabes. Después de mi horrible plan en tu cumpleaños, me quedé con las ganas.

En realidad tenía el cumpleaños de Gwendoline como un buen recuerdo, independientemente que no hubiera habido una buena noche y prácticamente la lluvia las mojase de arriba abajo. Había valido la pena todo. Se lo habían pasado bien, habían reído un montón y... habían sido ellas dos siendo totalmente ellas dos.

—Así que podemos tener una cita. —Sonrió de repente, acercándose hacia ella más. —Caída la noche, en la entrada de nuestra tienda. Yo pongo dos copas de vino y tú… tú pones tu presencia: con eso me vale. Bueno no, tú pones chocolate. —Soltó una pequeña risa, buscando girar alrededor de Gwen, subiéndose a su espalda como si fuera un koala, abrazándola. —¿Aceptas mi cita? Nunca hemos tenido una cita con propiedad. Tuviste la desfachatez de besarme antes de tener ninguna cita.

Le echó la culpa, cuando en realidad el primer beso oficial de la relación se lo había dado Sam a ella.

—Eso es de Pájara, ¿sabes? —Se metió con ella, traviesa y muy divertida, sin tener ni pajolera idea de qué significaba realmente Pájara.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1254
Puntos : 1013
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Lun Ago 26, 2019 3:54 pm

Mientras descendía aquella leve pendiente en dirección a la playa, sus pies hundiéndose en la arena blanca, Gwendoline solamente podía pensar en el calor abrasador y en cómo los rayos de aquel reluciente sol colgando en un azul cielo despejado caían sobre ella como el plomo. Poco acostumbrada a una temperatura semejante, la bruja inglesa sentía que en cualquier momento acabaría derritiéndose igual que los helados que se comían algunos de los otros visitantes de la playa.

No diría que echaba de menos el frío y húmedo clima de Londres, ese que en invierno podía calarle a una hasta los huesos y convertir cualquier manta o estufa en insuficiente para combatirlo, pero definitivamente necesitaba acostumbrarse.

Con todo y con esas, la felicidad de su novia, cuya sonrisa parecía brillar más que el mismo sol que las calentaba, era más que suficiente para ayudarla a convencerse de que aquel viaje había merecido la pena.

—Segunda opción.—Respondió Gwendoline, todavía más incapaz que Sam de pronunciar aquella palabra tan fea. No pronunciaba palabras así ni siquiera cuando estaba enfadada.

Una vez ambas se vieron liberadas de las pocas prendas que llevaban puestas, y éstas descansaron sobre la toalla que Sam había colocado en la arena, Gwendoline no desaprovechó la ocasión para recordar a la rubia una promesa: ambas se bañarían completamente desnudas en algún momento de aquellas vacaciones.

Aquel no iba a ser el momento, por supuesto: con sólo mirar alrededor, una podía observar un panorama veraniego moderado—seguramente debido a que estaban en pleno mediodía—, pero que apuntaba a convertirse en una aglomeración de gente. Pronto se verían rodeadas de bañistas, especialmente niños pequeños que jugarían con sus balones en el agua, o que recorrerían la orilla montados en sus balsas de remos hinchables.

No, definitivamente no era el momento.

—”Cariño mío”.—Repitió Gwendoline, quien poco a poco se introducía en el agua gélida, sintiendo pequeños escalofríos recorrerle la espalda.—¿He de deducir que este cariño tan efusivo hacia mí se debe a que estamos de vacaciones?—Bromeó, soltando una risa divertida: Sam no necesitaba estar de vacaciones para ser cariñosa, pero indudablemente estaba utilizando muchos más apelativos cariñosos.

Mecida por el suave oleaje que arremetía contra sus rodillas, y contemplando aquellas aguas cristalinas a las que el sol arrancaba destellos brillantes, además de con el aroma a sal inundando sus fosas nasales, Gwendoline comenzó a ver aquello como una buena idea: antes de llegar, no habría creído posible olvidarse del tema del Juguetero, pero en ese momento sí veía la posibilidad en el horizonte. Casi al alcance de su mano, de hecho.

Sam no tenía miedo alguno a un posible choque de temperatura, por lo que se liberó del lastre que suponía llevar a su novia de la mano, y se adentró en las aguas del océano Atlántico.

La morena la observó, maravillada. Meses atrás, el año anterior, aquella escena no habría sido posible. Las cicatrices físicas habían desaparecido del cuerpo de Sam; las emocionales, por lo que podía ver, también parecían cada vez más lejanas. No sabía lo que ocurría en la mente de su novia, por supuesto, pero lo que veía… la hacía sentir feliz. Y feliz sonreía mientras la veía zambullirse en el agua.

¿Voy a ser yo aquí la única cobarde?, se preguntó a sí misma mientras bajaba la mirada para contemplar la ondulante superficie del mar. Tan clara y limpia estaba el agua que podía ver sus propios pies, parcialmente enterrados en la arena, así como las conchas y piedras que cubrían el fondo. El sol proyectaba un entramado de sombras muy leves, que se mecían al ritmo de las pequeñas olas a las que pertenecían.

Seguro que no será tan terrible como bañarse en el Támesis, pensó de inmediato, aunque debía reconocer que jamás le había ocurrido tal cosa. ¡Habría que estar loca para hacer eso, y por motivos mucho más importantes que lo frío de sus aguas!

Así que optó por no pensárselo más: inspiró y espiró varias veces, cerró los ojos y… ¡Que sea lo que Merlín quiera!, pensó mientras tomaba impulso y se lanzaba al agua en una pose de nadadora. No en vano había tomado clases de natación a lo largo de su vida.

No estaba tan fría como se esperaba en un inicio, seguramente debido al calor que reinaba fuera del mar. Gwendoline pasó sumergida algunos segundos, los ojos cerrados, conteniendo la respiración, antes de emerger e inspirar una gran bocanada de aire. Para entonces, sí notaba que su cuerpo estaba frío… pero lo soportaría.

Sam no tardó en acercársele, nadando en su dirección, mientras Gwendoline se mantenía a flote meciendo suavemente brazos y piernas. No es que hubiera mucha profundidad allá donde estaba, pero cuando estaba en la playa, le gustaba evitar que sus pies tocaran el fondo a toda costa. Se sentía mucho más libre.

—Que soy una pájara.—Respondió de inmediato, sin poder evitarlo, con una sonrisa burlona en la cara. Evidentemente, Sam no estaba pensando eso, sino algo mucho más bonito.—Teniendo en cuenta la temperatura que hace, seguramente podríamos hasta dormir bajo las estrellas.—Respondió ella, levantando la vista para contemplar el cielo azul.

Y entonces, Sam propuso algo sorprendente. Y no por el hecho de que Samantha Lehmann, mujer romántica hasta la médula, propusiera un plan romántico y de película, sino porque… era cierto que jamás habían tenido una cita en condiciones. Una cita en plan “Vale, ponte guapa y nos vemos a tal hora en tal sitio”. No se habían permitido vivir una experiencia así, lo cual tenía sentido en la situación en que vivían.

Pero allí… allí eran libres, como las aves que sobrevolaron por encima de sus cabezas en aquellos momentos, el sol proyectando sus sombras sobre el agua.

Allí no le importaban a nadie, y podían hacer lo que quisieran sin miedo a las represalias. Ni siquiera las mirarían mal por ser una pareja de dos mujeres, teniendo en cuenta lo que Santi les había contado de los canarios: al parecer, tenían una mentalidad muy abierta, en todos los sentidos.

—¡Para pájara tú!—Si aquello hubiera sido una conversación de Whatsapp, a aquella frase la habría acompañado el socorrido emoticono del gatito enfadado, además de un punto al final, que indicaría que todo era una broma.—Pero me parece una buena idea. ¿Qué debería ponerme? Hace años que no tengo una cita.—Rió Gwendoline.

Decir que hacía años que no tenía una cita se quedaba corto en comparación con la realidad: su última cita había sido con su novio de la universidad, Timothy Jarrow. Recordaba haberse puesto un vestido de tirantes de color escarlata, haberse pintado los labios a juego, y haberse recogido el pelo en una trenza que le caía sobre el hombro.

Aquella cita, sin lugar a dudas, constaría de un vestuario diferente.

—¡Espera, no me lo digas! ¡No nos diremos nada!—Seguía riendo, pues de repente le apetecía sorprender a su novia, y que ella la sorprendiese a su vez.—Mañana por la noche, a la entrada de nuestra tienda, guapas la una para la otra. ¿Te parece bien? ¿Hay trato?

Fue en ese preciso momento en que sus acuciantes preocupaciones acerca de la situación en Londres comenzaron a desvanecerse, como sucedía con las huellas en la arena húmeda, arrastradas por el oleaje. Aquellas vacaciones prometían ser mucho más reparadoras de lo que en principio había esperado.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1301
Puntos : 854
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Mar Ago 27, 2019 1:00 am

Ella no se había dado cuenta de que estaba usando más apelativos cariñosos, pero perfectamente podría haber sido, pues al estar más feliz demostraba abiertamente su felicidad y su amor incondicional. Además, debía de admitir que le gustaba mucho usar apelativos cariñosos con Gwen, siempre le había gustado ponerle motes bonitos a toda la gente que quería.

―Yo siempre tengo un cariño efusivo hacia ti ―le dijo, ofendida. ―Cariño mío, mi florecilla del desierto, mi caramelito, mi gordi, mi amorcito, mi cari, mi bizcochito, mi estrella de oriente, mi sol y mis estrellas, luna de mi vida... ―Ahí un pequeño guiño a Juego de Tronos. ―Mi petite suisse, mi pichisqui, mi topito, mi... ―Y tras llevarse la mano al pecho para relatarlos todos con teatralizar, paró: ―¿Sigo? ―Y rió divertida.

En realidad no le había llamado la mitad de esas cosas, pero le hacía gracia igualmente añadirlas a la lista. Debería de empezar de llamarla 'mi topito' teniendo en cuenta la diferencia de tamaño.

Pero no era un secreto para nadie que le hacía mucha ilusión estar de vacaciones. Eran, oficialmente, las primeras vacaciones que tenía con Gwendoline a solas. Esas conocidas vacaciones románticas en pareja que NUNCA había tenido con ninguna de sus parejas, pues con la que más había durado era en su época más pobre. ¿Sabéis la ilusión que le hacía eso? Era cierto que en Londres dejaban muchas cosas a medias que podían ser un cargo de preocupación, pero aún así esperaba que ambas pudiesen despejarse lo suficiente como para olvidarlo aunque fuese por una semana.

Tuvo que sonreír cuando dijo lo de pájara, para luego contarle su plan de las estrellas ya que ese día el cielo estaba despejadísimo y sería una buena noche para verlas. Ella hasta veía plausible dormir a la intemperie, lo que ellas no sabían es que en canarias siempre era justo necesario salir con una rebeca aunque hiciera un calor de muerte por el día, pues por la noche sí que refresca.

Ante la pregunta de qué ponerse, Sam se despegó de ella.

―No te pongas nada ―dijo, sonriendo traviesa. ―O… deberías ponerte algo que yo quiera quitarte. Bueno, eso es trampa porque yo quiero quitártelo todo. Mejor ponte algo… que tú quieras que yo te quite. ―Y mirándola de manera juguetona, se agachó hasta que parte de su cabeza se hundió, dejando solo ojos y nariz por fuera del agua. ―Yo me pondré…

Pero no le dio tiempo a decir nada, pues a Gwendoline se le ocurrió mantenerlo en secreto para poder tener una cita de verdad en donde todo es sorpresa y a Sam no le pudo gustar más la idea. Ya estaba deseando bromear con ella con la idea de que ella en la primera cita no pasaba más allá del primer beso, haciéndose la difícil. Sam, la difícil, sí...

Sin embargo, Gwendoline proponía el plan para mañana, aunque Sam hablaba del cielo de ese mismo día y esa misma noche. Ahí hubo un fallo de comunicación, a lo que Sam asumió que se refería a una cita diferente.  

―Entonces… ¿hoy solo vemos las estrellas y mañana tenemos nuestra gran cita? ¿No te vas a poner nerviosa pasando tanto tiempo ante una cita con Samantha Lehmann? ¿Sabías que esa chica es super crítica y antipática en las primeras citas? ―Le sonrió, para continuar manteniéndose en el agua con los pies sin rozar la arena, pues se habían metido un poquito más a los hondo y aunque hiciera pie, le gustaba flotar. Apenas había oleaje, aunque había que tener cuidado con la corriente. ―¿Quieres hacer otra cosa? Podemos ir a cenar a algún sitio y así probamos la comida típica de aquí y podemos ir a bailar, o... a lo que haga la gente aquí para pasárselo bien por la noche.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1254
Puntos : 1013
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Miér Ago 28, 2019 12:27 am

Que Sam era una persona que gozaba a la hora de demostrar su cariño hacia los demás era algo que todos sus amigos sabían, y por eso el comentario de Gwendoline era una broma tan evidente; igual de evidente que la falsa indignación de la rubia, quien no perdió un segundo en comenzar un recital de todos los apelativos cariñosos que debía conocer.

Al principio le sonrió divertida, pero en un momento dado puso los ojos en blanco y negó con la cabeza. La lista parecía que iba a seguir hasta el infinito.

—No, no, por favor.—Respondió enseguida a su pregunta, todavía sonriente.—Creo que pillo el concepto: nunca le digas a Samantha Lehmann que está más cariñosa de lo habitual, o será capaz de desplegar tan nivel de cariño que volverá diabética a media playa de esta paradisíaca isla.

Como para cerciorarse de que así era, Gwendoline echó un vistazo a su alrededor, y la providencia quiso ponerle delante algo que podía utilizar: un niño acosado por un perro, que ladraba más que otra cosa, echaba a correr, dejando atrás el cucurucho de helado que se estaba comiendo.

Sobra decir que el perro aprovechó para dar buena cuenta del helado.

—Mira, ahí va un pobre diabético.—Comentó, señalando un momento la escena, sin ser demasiado descarada. A fin de cuentas, señalar era de mala educación.

Mientras disfrutaban del frescor de las aguas del océano Atlántico, así como del despejado y caluroso día, Samantha sacó a colación el tema de las estrellas, algo recurrente entre ellas y que, hasta la fecha, no habían podido hacer como era debido. Aquel lugar se prestaba a la perfección para tener una cita única y exclusivamente para contemplarlas.

No obstante, Gwendoline comprendió mal lo que Sam quería decirle, y propuso que la cita tuviera lugar la noche siguiente. A veces sucedía: la comunicación entre seres humanos tenía mucha más ciencia de la que parecía, hasta el punto de que las cosas más sencillas se nos escapaban… o de que algunas personas prestaban tan poca atención a lo que se les decía que debías repetírselo dos o tres veces, hasta la frustración misma.

Tomó nota de las ideas de Sam, pero la rubia enseguida cerró el pico: sería mucho más bonito si se sorprendían la una a la otra. Y, evidentemente, Gwendoline no iba a acudir desnuda a una cita con Sam.

Eso llegaría después.

—Tengo entendido que a Samantha Lehmann le encanta que sus parejas acudan sin ropa a sus primeras citas, así que estoy segura de que si aparezco de esa guista, no tendré ningún problema.—Bromeó, evidentemente, guiñando el ojo a su novia.—No, no quería decir eso. Es sólo que pensé que decías que tuviésemos esa cita en alguna noche indeterminada de nuestra estancia. Supongo que tiene lógica que se haga hoy, teniendo en cuenta lo despejado del cielo.—Meditó, para luego alejarse un poco nadando boca arriba, contemplando el cielo azul y experimentando esa sensación de que semejante inmensidad podría tragarla.—El único problema es que ya conoces todo mi vestuario. Sabes lo que traigo y lo que no. Me gustaría tener un poco más de tiempo para prepararme, comprar algún atuendo por aquí y...

...y tener una cita perfecta con ella, por estúpido que sonase. Sí, habían venido juntas y sí, se veían a diario, pero… ¿No era precisamente aquello una manera de seguir manteniendo la magia entre ellas? No es que fuera a agotarse a corto ni largo plazo, pero no le apetecía verse diez años después pensando que jamás habían tenido una de esas citas románticas, en las que una se ponía guapa para la otra, y en que cada comentario bonito provocaba una sonrisa tímida en los labios.

—Aunque para conseguir algo diferente que ponernos, tendríamos que separarnos.—Meditó, deteniéndose en seco y recuperando la posición de flote vertical.—No me gusta ese plan. No me apetece separarme de ti en un país que no conocemos, por muy amable que sea la gente.—Confesó.—¿Sabes? Da igual: tengamos nuestra cita y… tratemos de averiguar qué es lo que más le gusta a la otra de lo que hemos traído. Así demostraremos nuestra capacidad para sorprendernos mutuamente. ¿Te parece una buena idea?

Y sonrió, pensando ya de antemano en lo que haría: tenía un vestido veraniego de vivos colores, un tanto recatado, al cual podía hacer algunas modificaciones. Un corte en la falda le sentaría bien, así como un escote que casi le llegara hasta el ombligo.

El no llevar ropa interior alguna, ni arriba ni abajo, sería un pequeño plus.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1301
Puntos : 854
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Miér Ago 28, 2019 2:24 am

Sonrió al ver al niño siendo acosado por el perro, pero sobre todo la emoción del perro tras haber ganado un helado después de mucha insistencia. La verdad es que se sorprendía de que dejasen estar perros en las playas, con los tiquismiquis que eran algunas personas para compartir arena y mar con animales… Sin embargo, no había más que ver cómo era aquella playa, lo suficientemente alejada de turistas como para ser en su mayoría solo visitada por residentes que sabían en dónde encontrarla.

Santi había hecho un buen trabajo recomendándole playas en donde no estar agobiadas con una gran multitud de gente, sobre todo cuando le habían dicho que su intención era pernoctar en las playas. Entre más poco transitadas, mejor.

Una vez dentro del agua, hablar de esa supuesta primera cita entre ellas, hizo que Sam hasta se emocionase. Adoraba las citas y todo lo que ello conllevaba, aunque la gran mayoría de las cosas de una primera cita con Gwendoline pasarían por alto porque obviamente se conocían desde los once años. ¡Hasta habiendo tenido una primera cita oficial hubiera sido muy diferente a una ‘primera cita’ como tal!

―¿Quién te ha chivado eso? ―preguntó, arrugando el ceño. ―Porque se equivoca: a mi me gusta quitar la ropa, si no no es tan divertido. Ah no, espera: yo en la primera cita no hago esas cosas. ―Y entonces dio un manotazo al agua. ―Me confundes, Gwendoline.

No había mucho secreto en la ropa que habían llevado, eso es verdad. Era cierto que con magia podrían llegar a vestirse todo lo que había en casa también y sorprender un poquito más, pero igualmente todo lo que tenían era del conocimiento de la otra. No por nada compartían armario e incluso en ocasiones la misma ropa.

Persiguió a Gwendoline mientras flotaba boca arriba, colocándose a su lado pero sin moverla o molestarla.

―Yo tampoco quiero separarme: ¿y si un canario se me pone a hablar? No entiendo a Santi, imagínate a esta gente. ―Confesó su gran miedo, sin poder evitar reír justo después. ―Me parece una gran idea. ―Besó entonces sus labios, sellando la gran cita. ―Veo un par de fisuras en el plan porque te pongas lo que te pongas me vas a maravillar, pero me haré la sorprendida como si en nuestra primera cita me hubieras enamorado a primera vista, ¿vale?

Era trampa seguir hablando de la primera cita porque lo bonito de las primeras citas es que uno nunca sabía lo que iba a ocurrir. Inevitablemente se puso a pensar en cómo narices vestirse para la noche si es que todo lo que había llevado era… super normal. Ahora se arrepentía de no haber metido cosas más monas en la mochila y lo peor de todo es que ni se acordaba de lo que tenía en el armario de la casa de Inglaterra.

No le pegaba vestirse realmente como para una cita elegante, pues la cita era en la misma playa.

Salieron del agua después de notar como las yemas de sus dedos comenzaba a arrugarse, directas a la toalla para secarse y ponerse crema antes de ponerse al sol. Ninguna de las dos quería volver a casa siendo una gamba. Eran muy blancas, pero también dos mujeres muy responsable. Además, Santi les había dicho que Canarias tiene el índice de radiación ultravioleta más alto de todo su país, por lo que había que tener cuidado. Lo que faltaba: quemarse el empeine del pie o el reborde de las orejas.

Mira que era triste quemarse las orejas o el empeine del pie.

Cofete, playa de Fuerteventura | 21:33h | Atuendo

La tienda de Sam era bastante grande, lo suficiente como para que cada una se pudiera poner en un lugar diferente a prepararse para la gran cita. A eso de las ocho, cuando ya empezó a refrescar un poco y el sol se ocultó detrás de las montañas, entraron a la tienda para bañarse y dar pie a la preparación.

Durante todo el tiempo que estuvo cogiendo color estuvo pensando qué ponerse, hasta que se acordó de un traje que no se había puesto prácticamente nunca, pues era un poco corto como para salir por Londres, sin embargo, para una noche perfecta y sin apenas viento en Canarias parecía idóneo. Además, aburrida de llevar el pelo suelto, se peinó con un recogido aprovechando que tenía el pelo un poco más largo, colocándose una diadema de flores que hizo aparecer con magia, pues se encontraba en una caja en el armario de su casa.

Se pintó los labios de rojo como siempre le había gustado llevarlos, además de maquillarse los ojos con un eyeliner. No se puso nada más, sino que se miró al espejo, sin entender por qué estaba nerviosa. ¡Si llevaba con Gwendoline ya más de seis meses! ¡La iba a ver guapa se pusiera lo que se pusiera! Sin embargo, era bonito ese sentimiento de querer verte guapa y atractiva para la persona a la que ves guapa y atractiva.

Mientras se miraba en el espejo se dio cuenta de un pequeño detalle: se había quemado la parte de arriba de las orejas. Puso los ojos en blanco, viendo aquello rojo. Iba a parecer que estaba toda la noche avergonzada con su predisposición a que se le pusieran las orejas rojas cuando estaba nerviosa.

No sabía ni cuánto tiempo llevaba ‘en su parte de la tienda’ escuchando música mientras se preparaba, pero apagó la música cuando terminó.

―¿¡Gwen!? ―Gritó, divertida. ―¿Estás lista? Porque yo estoy lista y hay que sacar el vino de la nevera.

Porque el vino ni se tomaba caliente, ni muy frío. Era ley de… vinos. La verdad es que Sam no tenía ni idea de vinos, pero no le gustaban ni calientes ni excesivamente fríos porque sentía que no le sabían a nada.

Entonces Sam se apareció en la entrada de la tienda, con sendas manos en la parte trasera de su espalda, como una niña tímida. Iba descalza porque iban a estar en la arena, por lo que desde allí habló al interior.

―Te espero aquí: te tocó traer el vino ―dijo, con una sonrisilla, mordiéndose el labio inferior.

Qué idiota era, ¿cómo se iba a poner tan nerviosilla por esa tontería?
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1254
Puntos : 1013
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Jue Ago 29, 2019 2:05 am

Viendo la ocasión ante sus ojos, y por una vez en la vida, Gwendoline no pudo evitar bromear con respecto a lo que su novia acababa de decir. Sus labios se curvaron en una sonrisa traviesa, de esas en que se mordía suavemente el labio inferior.

—¿Te confundo… o acaso es que has dejado ver tu naturaleza de “pájara”?—Hizo el gesto de comillas con los dedos, para lo cual tuvo que renunciar al apoyo de sus manos a la hora de flotar en el agua; a consecuencia de ello, su cabeza se hundió momentáneamente bajo la superficie, pero no tardó ni dos segundos en volver a asomar.—Eres toda una pájara, melocotón mío.—Bromeó, para luego reírse de su propia ocurrencia.

Sin embargo, esa primera cita suponía unos preparativos que debían hacerse, a fin de sorprenderse la una a la otra en la medida de lo posible. Gwendoline había puesto sobre la mesa la posibilidad de hacerse con alguna indumentaria que les permitiera sorprenderse mutuamente, pero para ello tendrían que separarse… y ella todavía no se olvidaba de lo peligroso que podía resultar un país extranjero, teniendo en cuenta la situación en su país natal.

No había que olvidar que el Ministerio Español apoyaba al Ministerio Británico.

Las preocupaciones de su novia diferían de las suyas, y si bien se imaginó por su risa que estaba de broma… Gwendoline prefirió no remarcar lo evidente, no señalar al elefante en la habitación. Le había costado mucho aceptar la idea de aquellas vacaciones como para dejar que el miedo se las arruinase.

—Vale.—Dijo, callando solo un momento para responder al beso de su novia antes de continuar.—Yo también me haré la sorprendida a no ser que consigas sorprenderme de verdad. Cosa que tiene altas posibilidades de suceder.

Cada día descubrían cosas nuevas, la una de la otra, por mucho que llevaran años juntas y se conocieran como hermanas. Esa era la magia de su relación: simplemente, siempre habría algo nuevo que las fascinaría de la otra.


***
Tenía que reconocerlo: había valorado muy seriamente la posibilidad de, en un intento por sorprender de verdad a Sam, aparecer a la puerta de la tienda vistiendo únicamente un collar de flores, o algo por el estilo. Habría sido sorprendente, Sam se quedaría boquiabierta… pero también las desconcentraría del propósito de aquella cita: contemplar un hermoso cielo estrellado desde una de las playas más hermosas de España.

Así que, tras meditar un poco había escogido un vestido con motivos florales, y teniendo en cuenta que Sam ya lo conocía, había decidido dar el toque final con el maquillaje. Se había alisado el pelo, y se había maquillado lo justo y preciso, pintándose los labios de rojo oscuro, como le gustaba. Tras mirarse al espejo durante lo que le habían parecido horas, Gwendoline quedó satisfecha con el resultado.

Por si os lo estáis preguntando: no, no llevaba ropa interior. Esa parte de su plan seguía en marcha.

A la hora señalada, Gwendoline escuchó la voz de Sam procedente de la entrada, y dibujó una sonrisa en sus labios. Enseguida la invadió una sensación de nervios que no creía poder experimentar con ella. ¿Qué clase de tontería era aquella? ¡Se veían a diario, dormían juntas, tenían sexo juntas! ¿Cómo podía ponerse nerviosa ante la perspectiva de sentarse con ella a la entrada de la tienda para mirar el cielo?

En un intento de calmar esa sensación en el estómago, similar al aleteo de cientos de mariposas, Gwendoline abandonó el espacio reservado de la tienda en que había estado preparándose para caminar hacia la nevera. Abrió la puerta y se inclinó delante, buscando el vino con la mirada. Se hizo con él y, tras eso, se hizo con un par de copas de cristal. Con todo eso en sus manos, fue a reunirse con su novia.

Iba a decirle algo nada más salir al exterior, pero en cuanto la vio allí sentada, se quedó boquiabierta: era lo más precioso que había visto en toda su vida, y tuvo que detenerse unos segundos allí, a fin de asimilarlo.

—Estás...—Empezó a decir, caminando hasta detenerse a su lado. Una sonrisa aleteaba en sus labios rojos.—Eres más preciosa que todo lo que nos rodea. ¿Es que acaso quieres que te mire a ti en lugar de las estrellas?

Con cierto recato, y con cuidado de no desvelar la sorpresa de la ausencia de ropa interior, Gwendoline se sentó en el suelo junto a ella. La falda del vestido era lo bastante larga como para evitar que se viera nada antes de tiempo, aunque el escote seguramente sería bastante revelador.

Dejó la botella sobre la arena, girándola un par de veces para que el culo se enterrase un poco, y ofreció una de las copas a Sam. Se quedó la suya, pero por el momento no sirvió vino: sabía que su novia no lo tomaba demasiado frío, y a esa temperatura, pronto estaría a su gusto.

—¿He dicho ya que eres preciosa y que no voy a poder mirar las estrellas contigo aquí?—Volvió a decirle, sonriéndole y sonrojándose levemente, mirándola a los ojos mientras acercaba su mano poco a poco a la de ella.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1301
Puntos : 854
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Jue Ago 29, 2019 3:27 am

En lo que esperó a Gwendoline caminó hacia las dos toallas―habiendo sido agrandadas mágicamente para que ocupasen más hueco y hubiese menos arena que molestase―y se sentó en la suya, a la espera de que su cita saliese de la tienda. Estaba nerviosilla porque aunque fuera una tontería, era bonito. Nunca había visto a Gwendoline en una primera cita, ni ella la había visto a ella tampoco en una cita como tal. Siempre habían dado las cosas por hechas porque se conocían desde hacía mucho y… su situación sin duda era especial, ya no solo por el hecho de que Sam fuera fugitiva y no pudieran tener una vida normalizada, sino por el hecho de que eran amigas desde hacía muchos años.

Era bonito dejar todo eso atrás y enfrascarse en esa ‘primera vez’ que nunca habían tenido. Aunque lo cierto es que creía que le iba a costar comportarse como si realmente fuese una primera cita de verdad.

Miró hacia atrás cuando escuchó salir a Gwen, con una sonrisa de oreja a oreja. Aquel vestido le quedaba muy bien y Sam adoraba cuando se pintaba los labios, pues creía que le favorecía muchísimo. Apunto estuvo de decir algo, para cuando fue su novia la primera en hablar.

La dejó hablar mientras se sentaba a su lado, sin dejar de sonreír y de mirarla. De verdad que parecía que no se iba a acostumbrar nunca al hecho de que aquella preciosidad que en un momento solo fue su amiga, ahora era su pareja. Ahora la veía con unos ojos tan diferentes que casi parecía que no se trataba de la misma persona.

Pero primero se dejó halagar porque… no lo iba a negar: para ella era maravilloso poder despertar en Gwendoline lo que despertaba. No solo por aceptarse ella misma, sino porque gustarle a Gwendoline Edevane era sin duda un gran logro en esta vida.

―A mi no me importaría ―le respondió. ―Yo ya sé cuál es mi estrella favorita esta noche, no me hace falta ver el resto... ―Eso había sonado muy romántico, pero entonces miró entonces al cielo, dramatizando teatralmente. ―¡Lo siento! ¡Es que miradla! ―Y señaló a Gwen, como si ella tuviera la culpa.

Sujetó su mano sobre la alfombra y acarició su dorso, acercándose a ella para decirle otra cosa bonita, pero algo llamó su atención que hizo que se quedase con la palabra en la boca. No se había dado cuenta cuando estaba de pie, ya que el vestido que tenía puesto era bastante caído y el escote, pese a ser muy revelador, tapaba bastante estando de pie. Sin embargo, cuando se inclinó hacia ella, aquel escote no tenía NADA que envidiar al pijama de Gwendoline.

Además de ser un escote enorme, no llevaba sujetador. Si es que una hace años no se podría imaginar esta situación, cuando ahora le parecía que Gwendoline era la persona más sensual del mundo. La cara de Sam en ese momento hablaba por sí sola, realmente.

―Pero Gwendoline. ―Llevó su mano a su escote, como si lo fuese a pronunciar para mirar y cerciorarse de que realmente no llevaba sujetador, aunque fue todo pura teatralidad, pues no lo abrió más de la cuenta. Luego la miró, enarcando una ceja como si estuviese exigiendo algún tipo de explicación. ―Ya te vale: intentando seducirme desde la primera cita, ¿te crees que éstas son formas de venir a ver las estrellas? ―Soltó divertida su mano, para sujetar el vino con una de ellas y darle una copa a Gwen para que la sujetase. ―Qué pájara estás hecha tú también… ―Y se rió.

No se iba a complicar la vida quitando el dichoso corcho del vino, por lo que tras coger su varita, que estaba a su lado sobre la toalla, apuntó a la botella y el corcho salió lentamente por su hueco, cayendo sobre la toalla. Echó en la copa de Gwen, para entonces echarse en la suya propia, antes de volver a enterrar la botella en la arena para que no se cayese.

Antes de beber, Sam chocó suavemente su copa con la de ella.

―Por nosotras ―brindó, haciendo una pausa: ―Y por el esfuerzo que voy a tener que hacer teniendo que mirar al cielo teniendo a la mejor maravilla a mi lado. ―Y tras sonreírle, tomó de su copa un sorbo.

Se remojó los labios después de tomar el vino, el cual era blanco y refrescante, incluso ligeramente espumoso. Tras una ojeada rápida de nuevo a su escote totalmente inconsciente, sonrió como si la hubieran pillado haciendo una travesura y rápidamente miró al cielo.

―¿Y qué me cuentas de ti, señorita Edevane? Es nuestra primera cita, se supone que tienes que contarme cosas que no sepa de ti. ―E inevitablemente la volvió a mirar, retándola a ese pequeño juego. Pocas cosas habría que Sam no supiera de ella, y viceversa.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1254
Puntos : 1013
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Vie Ago 30, 2019 12:46 am

Con una sonrisa divertida en el rostro, Gwendoline contempló la ficticia conversación entre Sam y las estrellas que, desde su posición allá en el lejano espacio, posiblemente tenían mejores cosas que hacer que contemplarlas a ellas.

En un pasado, cuando eran dos crías y subían a lo alto de la torre de astronomía en Hogwarts, posiblemente habría otorgado más valor a aquel cielo nocturno, a aquella inmensidad azul oscuro salpicada de pequeñas lucecillas, que a la imagen de la persona que tenía al lado. Pero en la actualidad, Gwendoline no podía dejar de mirarla a ella, pues se había convertido en la definición de la belleza en su diccionario personal.

La amaba, sinceramente, por cada uno de aquellos momentos que pasaba a su lado.

—No me han mirado.—Comentó, encogiéndose de hombros con resignación.—Me temo que estaban demasiado ocupadas compartiendo mi admiración por ti. ¿Qué se le va a hacer? Tengo a la novia más guapa del mundo.

Una vez sentada, cuidándose bien de que su falda no revelase nada antes de tiempo, Gwendoline no se sorprendió de lo observadora que fue su novia con respecto a su escote. La rubia, que la observó como si fuera algo así como una maravilla imposible de ver en un lugar así, no tardó en acercar su mano al escote. No se movió, pues en caso de que pretendiera mirar, no tenía intención de detenerla, pero tampoco hizo falta: Sam retiró la mano justo antes de que llegase al pan.

La sonrisa divertida no se le había borrado de los labios, y el comentario de Sam no hizo otra cosa que acentuarla. Ser tan feliz debía ser ilegal, por lo menos.

—No te voy a mentir: cuando me gusta una persona, voy a por todas.—Y, teniendo en cuenta que solamente había ido a por todas con Sam, eso quería decir que, posiblemente, la única que de verdad le había gustado había sido ella.—Y además: hay muchas formas de ver las estrellas...

Diciendo aquellas palabras, no pudo evitar morderse el labio inferior. No hacía falta ser un genio para comprender lo que quería decir Gwendoline: aquella noche no tenía intención de ver únicamente las estrellas que pendían en el cielo, por encima de sus cabezas.

Sam descorchó el vino en lo que fue una muestra de cuan bruja era, en el buen sentido de la palabra: no perdió el tiempo haciéndose con un sacacorchos, sino que utilizó la buena magia para solucionar aquel problema del primer mundo. Entonces sirvió un poco de vino en cada copa, y mientras dejaba la botella en el mismo hoyo que Gwendoline había preparado para ella, la morena se acercó la copa a la nariz y aspiró el agradable aroma del vino. Cerró incluso los ojos para disfrutarlo un poco más, pues aquella era una de esas bebidas que debían disfrutarse, no utilizarse como fuente de borracheras.

Alzó entonces la copa cuando Sam propuso un brindis, haciéndola chocar con la de ella.

—Por esas dos cosas, y por las Islas Canarias.—Convino Gwendoline.—Si me llegas a decir hace unos meses que estaría pasando mis vacaciones durmiendo al raso en una playa, no te habría creído. Y me alegro de que así sea.

Bebió un pequeño sorbo del vino, deleitándose con el sabor y procurando disfrutarlo, mientras Sam hacía aquella pregunta. Y menos mal que tragó el vino justo antes de que terminase, porque la respuesta de Gwendoline fue… la risa, literalmente.

La morena estalló en carcajadas ante semejante ocurrencia de Sam. ¿Qué le iba a contar que no supiese de ella? Vivían juntas, comían juntas, se duchaban juntas, habían explorado el cuerpo la una de la otra hasta conocérselo al dedillo, habían crecido juntas… ¡Lo sabían todo la una de la otra! ¡Por favor, si incluso habían estado, literalmente, dentro de la mente de la otra!

—¡Eres buena con los chistes, desde luego!—Dejó como pudo la copa de vino sobre la arena, medio enterrando la base en ella, y luego se quedó pensativa. Paseó la mirada por el paisaje, primero sobre la arena blanca, luego sobre el mar oscurecido, cuyas olas arremetían contra la orilla. Y no se le ocurrió nada.—Lo sabes todo sobre mí. ¿Qué te voy a contar yo que no sepas ya? Has sido testigo incluso de mi humillante primer beso, cuando tenía diecisiete años y estaba en Hogwarts. ¿Cómo voy a encontrar algo que no sepas?

Que a ver… Cosas, había, pero no le apetecía hablar de ellas. Eran cosas que escondía, no por miedo a que Sam las descubriese, sino porque a veces se sentía paranoica por pensarlas. Dichas cosas tenían que ver con lo hermoso de la relación que tenían… y la posibilidad de que alguien ahí fuera destruyera la felicidad de ambas.

No era tan difícil: un mago que las viese juntas, las reconociese, e intentase hacerse el héroe y… todo podía irse al infierno.

—Algún día, quiero irme de Inglaterra.—Dijo de repente, dándose cuenta de que aquello no se lo había dicho. No en vano, el motivo eran esos temores.—Quiero… dejar atrás toda esa locura, de la mano de la persona a la que amo, y no mirar atrás.—La miró entonces a los ojos, apretando suavemente los labios.—Creo que eso no te lo había contado nunca, ¿verdad?—Añadió, y no pudo evitar que un pequeño vértigo se apoderara de ella.

Quizás estaba abriendo la caja de Pandora con aquellas palabras, pero… de alguna manera, el lugar se prestaba: la calma, la sensación de vivir sin miedo al peligro… ¿Quién no querría algo así en su vida? En Londres, lo único que conocían era miedo, persecución, y la incertidumbre de que cada conversación con un ser querido pudiera terminar siendo la última.

Aquello no era vida, aunque intentaran con todas sus fuerzas que lo fuese.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1301
Puntos : 854
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Vie Ago 30, 2019 3:04 am

Por un momento tuvo la necesidad de contestar lo que decía de que tenía la novia más guapa del mundo, pero en lo que pensaba en una respuesta ingeniosa y veía su rostro sonriente, al final sólo pudo terminar sonriendo casi de manera tímida y risueña, apartando momentáneamente la mirada. Le hacía muy feliz vivir esa etapa de puro romanticismo y sobre todo que otra persona fuese capaz de verla de esa manera, cuando hacía tanto tiempo que ni ella se veía así.

Al ver que no llevaba sujetador y su escote era terriblemente revelador y sensual, la legeremante no pudo evitar comentar al respecto. Su respuesta fue… sin duda inesperada, pero porque no se esperaba ver a esa Gwendoline en ese momento, tan coqueta y seductora. Esa suave mordida en su labio inferior captó la atención de los ojos de Sam, la cual sintió una agradable sensación en su interior.

—¿Por qué sentarnos a ver las estrellas y besarnos bajo ellas, si podemos besarnos y hacernos ver las estrellas? —Apoyó su forma de ver aquello, con una sonrisa traviesa.

Abrió el vino y no dudó en brindar momentáneamente por el momento y por ellas, aunque Gwendoline decidió añadir a las Islas Canarias, muy convenientemente. A decir verdad ella tampoco se hubiera creído estar en esa situación en ese momento y eso que recordaba haber tenido una conversación con Laith en casa en donde le decía claramente que lo que más le gustaba era la playa y el mar, ¿pero verse en un lugar así de paradisíaco en compañía solo de Gwendoline, tan a corto plazo?

Todavía no sabía cómo había convencido a la morena de irse de vacaciones de esa manera tan desestresante y evasiva, pero sin duda agradecía que hubiera aceptado.

Sam brindó a gusto, tomando luego un sorbo del vino que tan bueno estaba. Ahora mismo no podía imaginarse un lugar mejor en el que estar, literalmente, de todo el mundo. No echaba de menos ni a su cerdito en ese momento y sentía que… estaba en su mejor versión, sólo por sentirse libre de verdad, sin miedo a que nada ocurriese. Y eso que estaban en una isla desconocida, en una playa desconocida, en absoluta oscuridad y con nada más que el brillo de la luna para iluminarlas. La playa se había quedado totalmente desértica desde hacía un par de horas—pues era un trayecto grande el llegar hasta ahí—por lo que si les pasaba algo ahí, nadie se enteraría jamás. ¿Y les importaba? ¿Habría realmente algo más peligroso en el mundo que una panda de locos mágicos que querían matarte o encerrarte en un centro de experimentación? Lo dudaba…

Así que haciendo gala de la primera cita, Sam hizo una pregunta bastante graciosa: que le contase algo que no sabía de ella. Y sí, vale, se mereció totalmente esa carcajada por parte de Gwen. Cuando mencionó su ‘humillante primer beso’, Sam recordó que nunca le había hablado a Gwendoline del suyo, pues fue en Hogwarts y por aquel entonces era solo una chica aparentemente heterosexual a la que le gustaba Henry.

—Algo habrá, seguro. Venga, piensa.

Se giró un poco hacia ella, observándola mientras pensaba. Ella, por su parte, también pensó en qué cosas podría decirle que no supiera y… bueno, alguna que otra podría haber, pese a que ninguna realmente le hiciera mucha ilusión decírsela. Precisamente si había algo que no compartía con Gwen, era porque no quería que Gwen lo supiera.

Sus cejas se alzaron de manera inconsciente cuando entonces le confesó que quería irse de Inglaterra. La verdad es que le cogió por sorpresa, sobre todo porque hacía poco habían dado el paso de alquilar una casa que, para ambas, casi parecía la definitiva. Y nada más ni nada menos que en el centro de la capital inglesa. El principal motivo por el cual Sam nunca se había planteado irse era, en primer lugar porque no podía y, en segundo lugar, porque sus seres queridos estaban en Londres. Era cierto que siempre decía que Londres era su hogar y odiaba sentir que tenía que irse por que le obligaban para poder tener una vida, pero… ¿acaso Sam estaba en mitad de alguna batalla? Sólo se mantenía escondida. Podría mantenerse escondida, menos paranoica y feliz en cualquier otra localización del planeta Tierra.

No supo muy bien cómo encajar la información.

—No —le respondió al final, esbozando una pequeña sonrisa confusa. —¿Y… no me lo habías contado nunca porque pensabas que te iba a quitar esa idea de la cabeza, o que por el contrario te iba a coger de la mano e ir contigo a donde sea? —Preguntó, casi de manera retórica. —Porque haría eso último, sin dudar.

Sí, en Londres tenía cosas que valoraba mucho, entre ellas su padre y Caroline. ¡Incluso hasta Laith y Santi se habían convertido en parte indispensable de su día a día! Sin embargo, era consciente del peligro que las rodeaba a ellas, lo que ahora quería proteger más que nada porque era y sería para siempre su familia.

—¿O tienes miedo? —Añadió, suavemente. En realidad no quería entrar en terreno pantanoso con ese tema, ni tampoco volverse demasiado dramática, pero… puestas a ser sinceras... —Yo cada vez que pienso en algo así, porque lo he pensado muchas veces, termino pensando que tiene que dar miedo dejarlo todo atrás y no mirar atrás.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1254
Puntos : 1013
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Vie Ago 30, 2019 11:36 pm

Gwendoline, después de aquella confesión tan sincera, bajó la mirada y adoptó una actitud pensativa. Escuchó las palabras de Sam, y no necesitó mirarla a la cara para visualizar esa sonrisa, confusa y dubitativa, que seguramente se habría dibujado en sus rojos labios. Ella misma acabó sonriendo, dedicándole una fugaz mirada antes de volver a concentrarse en la toalla sobre la que estaba sentada.

No creía que Sam fuera a quitarle de la cabeza la idea de marcharse si algún día llegaba a casa y le decía: “¡Venga! ¡Vámonos de aquí! Este sitio no nos quiere, y podemos tener una vida mil veces mejor en cualquier sitio antes que aquí.”

Tampoco creía que el miedo tuviera nada que ver. Sí, evidentemente, como a cualquier persona en sus cabales, la idea de abandonar el único hogar que había conocido la hacía sentir un revoloteo desagradable de mariposas en el estómago, como si éstas arañasen las paredes interiores en un intento por salir. Sentía que el mundo dejaba de sostenerla, que sus piernas temblaban de manera descontrolada, y tenía la sensación de que la mera idea de planteárselo era un error.

Pero no, no era miedo: su mente, simplemente, se negaba a aceptar esa opción, aunque fuera la mejor, porque era todo lo que conocía. Raciocinio y deseos estaban en constante conflicto dentro de ella. Pero, al final, el raciocinio terminaba comprendiendo que los deseos no eran, precisamente, irracionales. Decía “Da miedo… pero es la mejor opción.”

—Asusta, sí.—Convino, jugueteando con su dedo índice sobre la toalla.—Pero no es que tenga miedo a irme o a quedarme. Es decir, sí, claro que me da miedo todo aquello a lo que estamos expuestas cada día que permanecemos allí, y claro que siento vértigo ante la idea de abandonar el hogar que me vio crecer… pero no te lo he escondido por miedo.

Alzó la mirada y la posó sobre el reflejo de la luna en el mar nocturno, que parecía un espejo en constante movimiento. El firmamento se reflejaba en las olas y danzaba con suavidad, a medida que el agua arremetía contra la orilla. Le pareció una imagen preciosa, y le gustaría estar disfrutándola sin más, sin estar hablando de aquello.

—¿Te acuerdas de cómo te sentías al principio, cuando empezaste a ejercer como legeremante? ¿Esa sensación de disfrutar cada minuto que pasabas trabajando?—Le preguntó, sin apartar la mirada de las olas, escuchando el sonido que hacían al romper sobre la arena.—Entonces ocurrieron cosas que te llevaron a dejar de verlo como ese algo maravilloso que siempre había sido para ti.—No hacía falta mencionar esas cosas: gran parte de ellas las habían vivido las dos.—Me pasa algo parecido con el mundo mágico inglés. Una vez lo consideré mi hogar, uno maravilloso y bonito… pero actualmente no es así. Ya no lo considero mi hogar. No me gusta vivir en él. No me gusta vivir en Londres, en general. Los únicos momentos en que me siento realmente en casa es cuando estoy contigo, en nuestra casa. Lo demás...

Esa frase bien podría haberse completado con una frase muy típica de Sam: “...es una caca.” Londres se había convertido en un lugar horrible para vivir, especialmente para aquellos magos que no simpatizaran con la causa de Voldemort, o directamente por sus venas corriese la sangre equivocada. ¿Cómo pensar siquiera en aquel lugar como su hogar?

No, definitivamente, no podía: en aquel lugar sólo había dolor.

—Estar en un sitio como este no hace más que recordarme por qué me siento así.—Gwendoline seguía mirando el reflejo de la luna, y parecía totalmente ausente.—Quiero vivir mi vida como si fuera mía, y dejar de fingir ante todo el mundo.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1301
Puntos : 854
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Sáb Ago 31, 2019 2:52 am

Se mantuvo totalmente callada, atendiendo a cada una de las palabras de Gwendoline, pues era un tema que si bien no habían tratado nunca, era bastante importante. A ninguna de las dos le gustaba vivir en Londres, pero aún así míralas: no solo alquilando una casa, sino reformándola con intenciones de tener un futuro en el interior de esas cuatro paredes y sin intenciones de irse a ningún lado.

Después de todo, aunque Londres siempre hubiera sido su hogar, ahora mismo ya no lo era. Caminar por las calles por las que un día se sintieron tranquila, ya no funcionaba y desde que habían empezado con la relación que ahora mantenían, casi que parecían más paranoicas que nunca con la seguridad, pues sabían que la mínima fisura podría ser el final de lo que ellas consideraban una vida medianamente tranquila y ‘de calidad’.

Teniendo en cuenta cómo vivían algunos en el refugio, o todo lo que habían perdido… quizás hasta se les podía considerar privilegiadas.

—Ya, a mí me pasa lo mismo… —le respondió, apoyando su sentir, cuando mencionó que Londres ya no significaba para ella lo que significó en su momento. — ...es una caca. —Completó la frase de Gwendoline, la cual había dejado en el aire.

Estar en las Islas Canarias, con ese tiempo paradisíaco, alejados de tanta guerra y temor te hacía plantearte las pocas ganas que tenías de volver. Está bien que Sam adoraba ese tipo de clima y lugares, pero sabía que por mucho tiempo que pasasen en ese lugar, no iba a echar de menos Londres. Sí, adoraba a su padre, pero sabía que lo ponía en peligro. Sí, adoraba a Caroline, pero también la ponía en peligro. Su trabajo… su trabajo no le gustaba pese a que sus compañeros fuesen personas maravillosas, pero el hecho de poner a todos en peligro hacía que Londres fuese un lugar en donde estar siempre alerta, casi sin poder descansar. Como decía Gwen, el único sitio en donde estar a gusto era en ese pequeño rincón sólo de ellas dos. Después de personas como Sebastian, Artemis y Zed, una queda exhausta de no saber absolutamente nada y que en cualquier momento otro demonio te puede caer en la espalda.

Al ver que Gwen hablaba casi ausente, mirando a la luna, Sam bebió de su copa lentamente mientras posaba su mirada en el mar y el horizonte. Soltó aire por la nariz, tomándose unos segundos de silencio para procesar aquello.

—¿Y… —No la miró, sino que siguió con la mirada fija en el mar. — ...si yo te dijera de irnos, aceptarías? ¿Lo dejarías todo atrás para poder empezar de nuevo?

No sabían si el cambio de gobierno estaría a punto de pasar o ni siquiera si pasaría tarde o temprano. No tenían la seguridad de que ni la Orden del Fénix ni cualquier otra organización pueda crear el cambio, o si el Ministerio de Magia terminaría dando con ellos y erradicando cualquier tipo de esperanza. Todo era incierto y vivir en base a una incertidumbre y una chispa de esperanza que no termina de arder era... de necios.

Se giró hacia ella, bastante seria pero en absoluto creyendo que aquello rompía el ambiente. De hecho creía que era un tema muy importante y que aquel lugar era perfecto para tratarlo.

—No sabemos ni siquiera si el gobierno cambiará a corto, medio o largo plazo… y me da rabia tener que vivir así contigo, en donde sólo podemos ser cien por cien nosotras entre las cuatro paredes de casa. —Pero de repente sintió que lo que estaba diciendo era una completa locura, que por mucho que Gwen lo desease y ella también, aquello no era más que un deseo platónico que era imposible que cumpliesen en ningún momento debido a sus responsabilidades. Ellas no eran de esas que decidían dejarlo todo, sino que desgraciadamente lo pensaban mucho y eran muy, muy responsables. Quizás en este caso no les vendría nada mal aparcar todo eso, desarmar los preceptos hechos y tirarse al mar pero... eran Sam y Gwen. Y Samantha Lehmann y Gwendoline Edevane no eran de esas chicas, no al menos en el pasado. —Sé que hemos puesto mucho en la casa para poder tener un lugar en el que sentirnos a gusto y poder tener nuestra vida pero… —Chasqueó la lengua, volviendo a mirar al mar. —Olvídalo. Es una locura, ¿a donde vamos a irnos igualmente?

No lo preguntó en serio, sino que era totalmente retórica en el sentido de: "no tenemos nada en ningún sitio." Sam era de Austria, sí, pero no tenía nada en Austria.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1254
Puntos : 1013
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Gwendoline Edevane el Lun Sep 02, 2019 2:49 am

Se suponía que no debían hablar de cosas así. Se suponía que aquellas vacaciones servirían como alivio, como desahogo frente a todo lo que tenían que afrontar en Londres. Gwendoline lo había intentando, había puesto todo su empeño en ello, pero al final...

Se sintió incluso un poco culpable por haber sacado el tema. Se suponía que aquello era una cita, no un momento para pensar en las cosas horribles que habían sucedido en Londres en los últimos años. Sin embargo, allí estaba ella, hablando de todo lo que no le gustaba, de todo lo que le encantaría dejar atrás.

Una parte de ella sabía que, mientras viviese allí, jamás podría tener una existencia tranquila del todo. Sí, su casa actual era una maravilla, el lugar donde podían ser felices, donde era poco probable que las encontrasen debido a que estaba a nombre de dos muggles que ni existían. Y sí, Gwendoline había alcanzado algo parecido a la felicidad perfecta… pero sólo cuando estaba de puertas adentro; de puertas afuera, todo era miseria.

Los mortífagos y su líder habían pervertido la imagen de Londres que siempre había tenido. Desde finales de 2016, Londres se había convertido en el escenario del arresto y posterior encierro de su madre en la peor prisión del mundo mágico, acusada de ser diferente; en el lugar en que su mejor amiga y pareja había padecido no sólo la tortura física más abominable, sino también las más horribles penurias a nivel psicológico; el lugar en que una lunática con ínfulas de samurai la había utilizado como una marioneta para sus fines; y, no menos importante, el lugar en que un miserable se dedicaba a hacer saltar por los aires los refugios de personas que lo habían perdido todo, a saber por qué.

¿Quién querría volver a semejante locura? Porque, por mucho que la Orden del Fénix u otras organizaciones lo intentaban… nada parecía a punto de cambiar, ni mucho menos.

Sam le hizo entonces una pregunta que la hizo pensar largo y tendido. ¿Irse como una posibilidad real? Sí, claro, sabía que aceptaría si se lo pedía, pero… no sin antes atar algunos cabos sueltos que le quedaban en Londres. Además, se le planteaba otra pregunta más importante: ¿Se quería ir… o quería que Londres volviera a ser lo que había sido siempre? Porque la pregunta era complicada.

Además: al final del día, a Gwendoline la ataba un sentido de la responsabilidad.

—Sí, es una locura.—Coincidió Gwendoline, con una de esas sonrisas resignadas, de esas que parecían decir que nada podía hacerse para remediar una situación.—Pero quedarse también es una locura. Aquí no hay nada para nosotras, solo algunos amigos que se lo juegan todo sólo por estar a nuestro lado.—Sí, se incluyó en el lote, aunque no fuese fugitiva: para ella, Sam y ella eran dos mitades del mismo ser, y la seguiría allá donde fuese.—Y quiero decirte que sí, que me iría contigo sin dudarlo, pero… ya me conoces.

Y tanto que la conocía: quizás no fuera la duelista más diestra del mundo, y quizás tuviera de guerrera lo mismo que de asiática, pero Gwendoline Edevane no era la clase de persona que dejaba cosas a medias. No era de las que se rendía y huía. El tema del Juguetero estaba ahí, y como bien había dicho con anterioridad, si se apartaba y tenían lugar más asesinatos, se sentiría terriblemente culpable.

No. Estaba claro que no podía ser: o se libraban primero del Juguetero, o Gwendoline no estaría tranquila.

—He pensado muchas veces en ello, ¿sabes?—Le dijo, apartando por fin la mirada de las estrellas para posarla sobre ella.—En dejarlo todo, tomar tu mano y salir corriendo, sin mirar atrás. Nos he imaginado muchas veces tomando un barco, un avión, o lo que fuese, y alejándonos de esa maldita isla...—Sonreía, los ojos brillantes de imaginar algo tan hermoso.—Y otras veces he pensado que algún día, quizás, no tengamos otra opción.—El rostro se le ensombreció entonces, y su expresión se volvió más seria.—He podido engañarles durante todo este tiempo, pero… en algún momento me descubrirán. Y aunque no fuese así, ¿qué pasa si al final no ganamos? ¿Si al final ni la Orden del Fénix ni los radicales consiguen que se produzca el cambio?

La respuesta a aquella pregunta estaba clara: si podían, todos los de su bando que quedasen en libertad debían huir. Si antes de un intento de golpe de estado, el gobierno mágico era peligroso, no quería ni imaginarse lo que pasaría después.

—Bueno...—Dijo entonces, soltando una breve e irónica carcajada.—Está claro que no soy buena para las primeras citas. No creo que este tema de conversación sea el más apropiado para intentar conquistar a una mujer.—Seguía con ese humor irónico, mirando a Sam con complicidad.—Debí desnudarme cuando tuve ocasión.—Bromeó a continuación, intentando quitarle hierro a toda la situación.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 1.186
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1301
Puntos : 854
http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Mar Sep 03, 2019 3:36 am

Sí que la conocía muy bien. Por mucho que ahora mismo Sam le tendiera la mano y le dijera: “vayámonos muy lejos para poder ser felices” con las ideas claras, Gwendoline le diría que no. Y le diría que no sencillamente para quedarse en un sitio a resolver un conflicto que…

...en fin, no le iba a dar más vueltas a ese asunto, que bastante mierda ya había traído y no quería volver a entrar en ese modo de nuevo.

Su mirada se enfocó en la copa que tenía en la otra mano, bajando la mirada. Le parecía  bastante fuerte el hecho de que prefiriese quedarse en Londres, en mitad de ese asunto que podría costarle la vida o la libertad, a realmente desaparecer por completo e irse con Sam a otro lado en donde poder ser ellas mismas y estar a salvo.

Dejó ese pequeño sentimiento de lado para volver a mirar a Gwen al ver que ella la miraba, ladeando una suave sonrisa. Sus palabras eran totalmente lógicas, pues el hecho de que Gwendoline no hubiera sido descubierta hasta la fecha había sido un milagro, sobre todo teniendo una vida tan unida a la de Sam, una fugitiva desde el día uno del cambio de gobierno.

La verdad es que Sam no es que viviese precisamente con demasiada esperanza teniendo en cuenta que, dicho rápido y feo, no movía un dedo por la causa. Esperar que el resto lo hiciera todo era esperar demasiado.

—Pues seguir como hasta ahora —le respondió, encogiéndose de hombros. —Es duro pero… no hay otra cosa que se pueda hacer. Eso sí, en cualquier sitio que no sea Londres se estará mejor que en Londres. Una vez el gobierno no tenga oposición, será mucho más fácil limpiar el país de personas non-gratas a su ideología.

Qué pereza le daba ese tema. ¡Qué pereza! Pero se vio claramente en el ambiente que a ambas no le gustaba nada de nada ese tema, a lo que Gwen rió, dejando claro que su tema de conversación quizás no había sido el más adecuado para una primera cita, ni para una conversación romántica en las Islas Canarias. Al verla en esa estampa de nuevo y dejando lo anterior de lado, sonrió más tranquila y sincera. No tardó en convertirse en algo traviesa cuando dijo eso último, en relación con su desnudez.

—Entonces no hubiéramos tenido ningún tipo de conversación, ya te lo digo yo —le respondió, bebiendo de su copa sin dejar de mirarla por encima de ella. —De todas maneras: ha sido una conversación profunda en donde hablas de huir sin mirar atrás. Eso siempre conquista a una mujer.

Entonces se acomodó y cogió aire, apoyándose con sendas manos hacia atrás sobre la toalla para poder mirar hacia arriba las estrellas. La copa se había quedado sujetada entre sus dedos para que no se cayese hacia ningún lado.

—¿Te cuento algo que no sepas de mí? —preguntó, haciéndose la misteriosa y muy, muy seria. No tenía ni pajolera idea de qué decirle, realmente, por lo que decidió hacerle una broma pesada. —En mi época de fugitiva, cuando estaba sola… me acosté con un hombre.

Literalmente fueron cuatro segundos los que duró sin reírse. Miró a Gwendoline y después de ver su cara unos sonidos la mar de graciosos salieron de su boca, siendo el principio de una risa de lo más divertida. ¡Sam, con un hombre! ¡Já! En esta realidad ya te digo yo que eso es imposible.

—Es broma, es broma. Está claro que así tampoco se conquista a una mujer. —Y todavía riéndose se inclinó hacia ella para besar cariñosamente sus labios. —Y no voy a dejar de besarte porque estemos en nuestra primera cita, ya traspasamos esa barrera. —Volvió a su posición original, cogiendo la botella de vino para echarse un poquito más en la copa. —No, pero en serio: hay varias cosas que no sabes de mí. Por ejemplo… creo que nunca te lo he contado, pero cada vez que me voy a dormir, me pongo a pensar en un recuerdo feliz que tengo para poder dormirme con la mente tranquila, ya que me ayuda a tener un sueño sin… altibajos. —Se refería a las pesadillas, obviamente. —Normalmente tú eres la protagonista, de algo que hayamos vivido recientemente, o de ese mismo día. —Hizo una pausa, dejando la botella de vino a un lado de nuevo. —Tampoco sabes cuál ha sido mi momento favorito contigo. Bueno tengo muchos, pero tengo uno en la cabeza que lo guardo con cariño. No recuerdo exactamente el día… pero fue cuando aún vivía en casa de Caroline y ni siquiera sabía que sentías nada por mí, aunque yo ya me estaba martirizando un poco por verte con ojos con los que no debería de ver a una amiga... —Sonó divertida, encogiéndose de hombros. —Esa noche no estaba Caroline en casa y tú estabas durmiendo conmigo porque no me gustaba dormir sola. Bueno, sigue sin gustarme dormir sola… —La miró de reojo, divertida, pues era la cruda realidad. —El caso es que hacía poco había tenido un susto y estaba con la paranoia en la cabeza, todo el rato, de que algo malo iba a pasar. Recuerdo haber soñado que tú estabas en peligro y que te perdía, pero que nada más levantarme sudando, llorando y asustada, tú ya estabas abrazándome mientras me decías que me tranquilizara, que todo estaba bien; que tú estabas bien. Después de eso no pude dormir en toda la noche y te quedaste despierta conmigo aunque tuvieras que trabajar al día siguiente. Me hablabas todo el rato de nuestro pasado, de lo bien que iba todo y lo bien que iría tarde o temprano de nuevo. Terminamos riéndonos en plena madrugada y… no sé, supongo que mi mente guardó ese recuerdo con tanto cariño porque conseguiste que me sintiera bien sabiendo que te iba a tener ahí hasta cuando nada es real y temo por ello.

Porque las pesadillas no se tomaban totalmente en serio hasta que las vivías de la manera en la que ella las había vivido. Habían sido muy duras, hasta el punto de que a día de hoy todavía conserva el horario de su mal horario de entonces, con la diferencia de que duerme mejor. Sam le había agradecido a Gwendoline muchas veces por las noches que pasó en vela por ella y que siempre le hiciera un hueco en su cama individual para una Sam asustada, pero no quería que se olvidase.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 30.046
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1254
Puntos : 1013
http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778
Sam J. LehmannFugitivos

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 6. 1, 2, 3, 4, 5, 6  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.