Situación Actual
12º-19º
14 septiembre ➟ luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
Gracias a todos pj destacado
Gracias a todos Pjs destacados
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Can I go where you go? —Sam&Gwen.

Sam J. Lehmann el Sáb Ago 24, 2019 4:38 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Can I go where you go? —Sam&Gwen.  - Página 3 98vK10u
Fuerteventura, Islas Canarias | 19/08/2019 | 12:20h | Atuendo


Terminar en Fuerteventura había sido cosa de Santiago Marrero.

—¿Qué haces, Mia? —preguntó el joven español cuando vio a Sam sentada en una de las mesa del Juglar observando con curiosidad su móvil. No había apenas nadie a esa hora, por lo que se sentó con ella.

—Gwen y yo estamos buscando lugares baratos a los que irnos de vacaciones en donde haya buen tiempo y playa. Son nuestros tres requisitos. Bueno y calma. La calma es importante —dijo sin quitar la mirada de la lista que estaba leyendo.

—¿Por qué tú no preguntar a mí? —Se hizo el ofendido. —¿Tú no sabes yo ser de España? ¡España tener lugares maravillosos! Dame eso. —Y le quitó el móvil a Sam.

—¡Eh, oye! ¡Eso no se hace!

Ignorando las quejas de la rubia, Santi buscó en otra pestaña de Google las playas de canarias, más concretamente la de Fuerteventura pues, en su juicio, era la mejor isla a la que ir si querías un turismo playero. Giró entonces el móvil, enseñándoselo a Sam.

—Yo no ser de ahí, pero yo veranear con mis padres todos los años a Fuerteventura desde que tener consciencia, ¿te gusta?

—Fuerteventura —repitió Sam, con un acento terrible. —Es muy bonito, sí. ¿Donde es?

—Las Islas Canarias, esas que están más cerca de África que de España.

—Siempre me ha hecho gracia que esas islas pertenezcan a España estando tan lejos. —Tuvo que confesar Sam con cierta diversión.

Luego en casa, Sam le dijo la opción de Santi a Gwendoline, miraron precios, compararon con otras opciones que tenían y no le convencían demasiado y… al final Santi había conseguido que éstas dos se fuesen más lejos de lo que tenían pensado. Las Islas Canarias tenían turismo prácticamente en toda la época del año, pero teniendo en cuenta los precios que habían visto las chicas en otros lugares, ir a Canarias y hacer el turismo playero por su cuenta, quedándose a dormir en las playas, casi que parecía más perfecto que nada.

Cuando le dijeron que realmente iban a ir al destino que él les recomendó, no paró de decirles un montón de sitios a los que tenían que ir, la comida que tenían que probar, los trucos para buscar las playas más desérticas y bonitas de toda la isla… La verdad es que Santi era un amor de persona y se emocionaba sólo por ver al resto emocionados.


***

Habían vuelto a hablar con Dexter Fawcett para que les hiciera un traslador con el que poder ir a Canarias, pues no querían tener que utilizar sus identidades falsas para viajar por mera inseguridad. En cuestión de dinero era un poco más caro pagar un traslador que comprar dos billetes ida y vuelta a Fuerteventura, pero lo preferían sencillamente porque se sentían más seguras y cómodas.

Una vez en Fuerteventura, sus planes habían sido bastante claros: no querían hoteles, no querían grandes multitudes, querían poder estar tranquilas en la playa y si querían meterse en algún núcleo urbano, ya irían ellas. Santi les había dicho que no se permitía pernoctar en cualquier sitio de acampada, pero la verdad es que eso para ellas era totalmente irrelevante. Entre que podían esconder su tienda de campaña de muggles y que cualquier policía que apareciese podía ser fácilmente espantado con un confundus…

El traslador les había dejado en Pájara, la zona más turística de todo Fuerteventura, por lo que decidieron empezar ahí abajo, buscando una de las playas que le había recomendado Santi. Era una playa oculta con poca transición, pues había que pasar una montaña además de bajar grandes riscos. Sin embargo, para Sam y Gwen eso no era para nada un problema.

Can I go where you go? —Sam&Gwen.  - Página 3 Plya-cofete-roque-moro-montana-aguda-1426x701

Mientras montaban la caseta de campaña, Sam revisó su móvil antes de dejarlo en el interior de la tienda, pues no quería estar pendiente de él. Vio que Caroline le había mandado una foto con todas las mascotas en el sofá de Gwen y Sam, además de un mensaje de Laith que decía, literalmente: “como te cases sin mí, te mato a la vuelta.” Como le había dicho que quería casarse en la playa, se creía que éstas vacaciones iban a ir de casamientos en secreto o algo así. Sam no le dijo nada, solo por molestarle.

Después de una mañana de trasladarse, buscar el sitio perfecto en una cala oculta y dejarlo todo preparado, la austriaca corrió casi brincando hacia la orilla del mar, mojándose los pies y salpicando al aire el agua. Hacía un calor terrible para el cual ella estaba acostumbrada, por lo que se desabotonó la camisa que llevaba, acercándose a Gwen.

—Pájara —repitió divertida Sam, pues llevaba todo el rato leyéndolo con su acento inglés. —¿Vamos a bañarnos, Pájara mía? —Y se carcajeó ella misma de meter el dichoso ‘Pájara’ en todos lados. Nunca había leído el nombre de un municipio tan gracioso. —Se me pasará, te juro que se me pasará —prometió, sin poder ocultar ni un poco la sonrisa.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1191
Puntos : 951
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Sam J. Lehmann el Vie Sep 13, 2019 3:49 am

Lo peor de Santiago Marrero con el inglés después de ya casi año y medio en Londres no era cuestión de vocabulario o gramática―que a pesar de todo, seguía con unas manías un poco terribles a la hora de hablar―sino sobre todo el acento y la pronunciación, que hacían que a veces fuese totalmente inentendible. Por eso todavía seguía en la cocina del Juglar Irlandés.

Pero no le iba a quitar razón a su novia, pues la tenía.

―Tiene un traductor en el móvil que utiliza el noventa por ciento de su tiempo. Cada vez que no sabe algo, se saca eso del bolsillo y arreglado. ―Que ojo, para ser un español con nulo nivel inglés, no era tan mala idea. ―Bueno las patatas saladas me gustan, así que tienen que estar buenas.

Porque unas patatas fritas sin estar saladas no eran patatas fritas bien hecha. Tenían que venir con salsa y encima con sal, sino… ¡sino eso no eran patatas fritas!

Sam desenvolvió el bocadillo para empezar a comérselo, sin perder atención de lo que le decía su novia. La verdad es que por mucho calor que tuviera, nunca había sido muy amante de bañarse en lagos y eso que en Hogwarts convivió con uno durante siete años. Sin embargo, el hecho de que creasen tanta flora marina, hubiesen tantas algas y el barro le… incomodaba bastante. De hecho, recordaba haberse bañado en el Lago Negro de Hogwarts, como muchísimo, tres veces. Y a decir verdad sólo recordaba una de ellas.

Y bueno, este lago era minúsculo en comparación al que rodeaba al castillo de Hogwarts.

―Pues no lo sé ―le respondió cuando tragó el primer trozo del bocadillo. ―De todas maneras… en el hipotético caso de que esté protegido, ¿quién te va a decir algo aquí? Ya te digo yo que Doña Ardilla no dirá nada si la chantajeamos con un poco de comida ―comentó divertida al ver como la ardilla las miraba.

Fue Gwendoline quién le dio un poco de pan a la ardilla, no sin antes mencionar algo en relación a la adopción de Chess. Eso sí, cuando dijo que Sam DESPRECIABA a Chess, la rubia la miró con los ojos bien abiertos, sin saber de dónde había sacado TAL FALACIA.

―¡Oye, pero qué dices! ¿Cuándo he despreciado a mi hijo postizo? ¡De eso nada! Que se note que es adoptado no quiere decir que lo desprecie, con lo que a mí me gusta adoptar animales. ―Se quejó, bastante divertida. ―A Elroy sí que tienes motivos para decir que lo desprecio porque me he olvidado por completo de él, ¡pero Chess no! Después de dos Don Gatos en mi vida que parecen ser la viva reencarnación del Diablo y todo lo contrario al cariño, ¿cómo voy a despreciar al primer gato que me da amor de verdad?

Estaba exagerando, por supuesto. Don Gato daba amor, a veces. Pero si daba, sin duda alguna era a Sam que para algo lo había soportado ya durante tanto tiempo. A veces le hacía gracia que el gato negro de Gwendoline fuese el cariñoso de la familia, mientras que el blanco―y aparentemente puro e inocente―fuese el más malvado y arisco de todo. Aunque bueno, la cara de Don Gato hablaba un poco de su poco amor por el mundo.

Le dio otro mordisco a su bocadillo, aprovechando para dejarlo en su regazo mientras sacaba de la mochila un par de bricks de zumo pequeños. Había de melocotón y de piña, a lo que Sam eligió el de piña porque para acompañar le gustaba más, pues el de melocotón era muy dulce y no le pegaba.

Fue entonces cuando se dio cuenta que, camufladas con el ambiente, empezaban a acercarse bastantes ardillas después de ver que las dos humanas tenían comida. Las chicas tenían un par de cosas de picar en la mochila, pero las ardillas ya se podrían ir olvidando de recibir muchos trozos de bocadillo de parte de Sam porque, recordemos: ¡tenía mucha hambre! Las ardillas, sin embargo, se acercaban y se ponían a correr alrededor de ellas, intentando acercarse estratégicamente.

―¿Te imaginas que se ponen de acuerdo y nos atacan todas a la vez para quitarnos el bocadillo? Ardillas con alma de Slytherin abusones. ―Sonrió, divertida, recordando a más de un abusón de Slytherin en Hogwarts que se había metio con ella, no precisamente para ‘robarle el bocadillo’ porque en Hogwarts no había bocadillos de desayuno, pero sí por otras cosas. ―Te voy a preguntar algo pero no sé si quedaré de demasiado vaga o si por el contrario es super obvio: pero vamos a recurrir a nuestra grandísima capacidad mágica para volver a la playa, ¿verdad? Mira, mira. ―Le mostró el antebrazo: ―¿Has visto esto? Me voy a morir.

Estaba rojito, evidentemente, pero también estaba cansada y prefería pasarse la tarde en la playa.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1191
Puntos : 951
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Vie Sep 13, 2019 3:14 pm

Gwendoline asistió fascinada a la explicación que Sam le ofreció para la destreza ocasional que mostraba Santi con el inglés, y si bien tenía todo el sentido del mundo… no pudo evitar sentirse un poco decepcionada por la respuesta al misterio: igual que los muggles que asistían a un espectáculo de ilusionismo y creían que todo lo que ocurría a sus ojos era fruto de la magia, el saber el truco le quitaba gran parte de la gracia y el misticismo.

Sí, misticismo. Gwendoline se daba cuenta de lo aburrida que debía ser a veces su vida para ver misticismo donde había un traductor de idiomas.

—¡Así que ese era su truco!—Exclamó, con un tono de voz más entusiasmado de cómo se sentía en realidad.—Debería copiarle el truco. ¿Habrá datos móviles por aquí? ¿Suficientes como para descargarse un traductor?—Lo decía medio en broma, medio en serio, pero la innegable realidad era su nulo nivel de español, y que tendrían que arreglárselas para sobrevivir en aquella isla en que todo el mundo hablaba diferente a ellas.

Su conocimiento sobre las Islas Canarias era escaso, muy escaso, pero la noche anterior a tomar el traslador que las llevaría allí había hecho una búsqueda general en Google, como suponía que debía hacer cualquier persona normal. Había cosas que Internet no podía brindar, por supuesto, pero otras que sí: las más generales, como los lugares turísticos que visitar o los platos típicos. ¿Y encima un plato típico consistente en patatas con salsa picante? ¡Gwendoline tenía que informarse sobre eso!

Ofreció su pequeña dosis de cultura, que no era demasiado grande, y Sam pareció convencida.

—¿No vas a probar ni un poquito de mojo picón?—En serio, su pronunciación en español era demasiado graciosa.—¿Tienes miedo de que tu boca salte en llamas?—Bromeó, sonriéndole divertida.

El drama que se dispensaban la una a la otra era sano, y nunca terminaba en discusiones; en piques, en ocasiones, sí, pero a los cinco minutos volvían a llevarse bien. Así había sido desde siempre, y así había cultivado Sam su vena dramática. Con el paso de los años, a Gwen se le había contagiado también ese interés por pincharla de broma, aunque no se le daba demasiado bien.

Solo a veces, y generalmente Sam tenía la réplica perfecta para ella.

En este caso, Gwendoline pudo considerarlo una victoria a medias, y eso fue simplemente por el hecho de que Sam no le soltó una réplica que la hiciese quedarse sin palabras y picarse. Aunque, la verdad, ambas podían considerarse victoriosas de aquella situación: estaban bromeando, divertidas y relajadas.

—¡Vergüenza!—Gwendoline hizo una imitación más o menos acertada de aquel odioso personaje de Juego de Tronos cuyo objetivo parecía ser únicamente decir esa palabra.—Por suerte para ti, Elroy no pasa suficiente tiempo en casa como para ofenderse. A veces he pensado que la vida salvaje le iría mejor, pues lo que es estar en casa...—Poco, resumidamente: lo suyo era irse al bosque y cazar roedores, y de cuando en cuando volvía a casa, quizás para dejar constancia de que seguía viviendo allí.—Sabes que Chess y yo no somos capaces de mirarte con desprecio, de todas formas...—Dijo finalmente, sonriéndole de una manera mucho más tierna, dejando un poco a un lado las bromas.

Alimentar a la primera ardilla que apareció, y que había decidido que tenía tanto derecho como ellas a plantarse allí, pareció ser el detonante para que toda una familia de ellas hiciera acto de presencia, quizás en busca del mismo trato.

Gwendoline las observó de manera suspicaz mientras se acercaban, y pese a lo pequeñas e inofensivas que parecían, por un momento dudó: también las ratas parecían pequeñas e inofensivas, pero no tenían problemas para lanzarse al cuello y a la cara como vampiros sedientos de sangre, si se veían acorraladas o tenían la rabia. Así que se incomodó un poco, y se mantuvo algo tensa.

—Espero que no muerdan...—Respondió con inseguridad a las palabras de Sam. Si tenía que tirar el bocadillo y correr, tiraría el bocadillo y correría.

Aprovechando la confusión de Gwendoline, la rubia planteó una pregunta interesante: ¿utilizarían la aparición para regresar a la playa? La verdad era que no se sentía con ánimos de repetir el mismo camino, con sus desniveles de roca en las que habían tenido que apoyarse. Incluso se había hecho algunos rasguños con los afilados bordes de algunas rocas, quedando claro que lo suyo no era el actuar como una cabra montesa cualquiera.

—De acuerdo, no hace falta que me convenzas con ese rojo gamba de tu brazo.—Bromeó, divertida, sin ser capaz de olvidarse del todo de los pequeños roedores que seguían esperando una migaja de su comida.—Pero podemos echarnos una siesta antes, ¿no? Este sitio es agradable… siempre y cuando estas damas y caballeros decidan no hacernos nada.—Gwendoline miró de reojo a las ardillas y, al verse ya superada, optó por arrancar un pedazo grande de pan a su bocadillo a medio comer y arrojarlo cerca de las ardillas.

Se lanzaron sobre él como alimañas hambrientas, nada que ver con la reacción de la primera ardilla: hubo una encarnizada batalla, el pan se hizo pedazos cada vez más pequeños, y cuando quedó un trozo de apenas un tercio del tamaño original, una ardilla lo cogió y salió corriendo. Las demás la siguieron, buscando arrebatarle tan preciada presa, y abandonaron la pequeña gruta.

—Ha funcionado, pero por poco tiempo: volverán.—Gwendoline habló con la seriedad del protagonista de alguna película mala de acción, sin percatarse de ello.—Más vale que cuando vuelvan no tengamos ya nada que comer. ¡Nos lo comeremos todo!—Sugirió, mirando a Sam, para luego alcanzar uno de los dos zumos, el de melocotón, y beber un trago.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  - Página 3 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1234
Puntos : 791
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann el Sáb Sep 14, 2019 1:52 am

No tenía ni idea de si allí habrían datos móviles, pues el móvil lo tenía en la punta de abajo de la mochila y no lo había mirado desde que se levantó esa mañana, en su promesa de alejarse lo máximo posible de todo lo que pudiera pasar en Londres. Lo miraba, eso sí, por si su padre le decía algo importante o para ver qué tonterías le mandaba Santi, pues alguna que otra tontería siempre era interesante. Uno ya no sabía qué esperarse del WhatsApp de Santi.

―No sé, saca el móvil y míralo. De todas maneras en la playa si teníamos bastante, aunque para lo que nos relacionamos con los canarios no sé yo si nos va a hacer mucha falta… ―mencionó divertida. ―Santi me dio unos tips a seguir para las cosas importantes. Tú confía en mí, que cuando vayamos a comer yo pido la comida. ―Y sonrió, mirándola de soslayo, porque confiar en Santi era un deporte de riesgo.

La verdad es que Elroy estaba bastante despegado de la casa que compartían, no tanto como Doña Lechuza, que solía estar bastante por la zona, creando expectación entre sus vecinos. A veces había pensado en ‘encerrarla’ solo para que no fuera tan obvio que hubiera una lechuza por ahí, pero se veía incapaz de hacer eso, por no hablar de que la lechuza se veía incapaz de irse. Habían pasado muchos años juntas y era un animal que ya tenía su edad. En muchas ocasiones Sam hasta pensaba que algún día terminaría yéndose volando y no volviendo, a lo que asumiría que se habría ido a morir a algún sitio. Le daba pena pensarlo, pero no sería la primera vez que pierde a una mascota.

―Es que Chess me ama. ―Y se balanceó hacia ella, apoyándose en su hombro para mirarla a los ojos. Como si se hubieran comunicado con la mirada, se dieron un besito. Después de de eso, Sam añadió: ―Tú también me amas. Yo lo sé. Algo me lo dice; lo noto en tu mirada. ―Y volvió a su posición inicial, mientras abría el envoltorio del bocadillo.

Las ardillas no parecían precisamente animales violentos ni agresivos, por lo que no creía que fuesen a morder. Suponía, también, que si las ardillas de Fuerteventura tuviesen fama de morder a la gente, Santiago le hubiera dicho algo. Lo único que parecía, en realidad, era un pequeño grupo de ardillas en busca de curiosear a las humanas que estaban en su hogar y, de paso, mendigar un poco de comida poniendo ojitos y dejándose acariciar.

El rojo gamba del brazo de Sam era algo muy serio. Si ya estaba así el segundo día no se quería ni imaginar cómo iba a terminar volviendo a Londres y lo peor de todo es que no había parado de echarse crema. Pero bueno, una no podía tener una piel pálida perfecta para combinar con el carmín rojo y encima ser resistente al sol; eran dos cosas que no iban de la mano.

―¿Siesta? ―Pintó una sonrisa en su cara, alzando las cejas. ―¡Sí! ¡Siesta! Aquí en la sombra se está genial y sabemos que después de comer hay que reposar con media hora de sueño tranquilo. ¿Qué nos van a hacer las ardillas? Cómo mucho acurrucarse con nosotras o intentar buscar en nuestro bolso alguna otra cosa para comer. Aunque algo me dice que como una se cuele en nuestro bolso extensible, va a vivir una experiencia única.

Sería como meterse en un vórtice mágico infinito.

Sonrió ante la Gwen de película mala de acción, para volver a hincarle el diente a su bocadillo. Ella ya había estado comiendo y no pensaba dejar ni un poquito, con el hambre que tenía y lo mucho que le gustaban los bocadillos con pepinillo.


Media hora después

Las ardillas habían terminado por pasar de ellas desde que vieron que no tenían más comida, mientras que Sam y Gwen se habían acostado sobre la esterilla. Para mayor comodidad cada una estaba en una dirección diferente, con las caras una al lado de la otra. Sam había empezado con los ojos cerrados, pero en realidad no tenía sueño, por lo que había terminado mirando el perfecto cielo azulado, de nuevo sin ninguna nube. Al estar el sol detrás de la montaña que daba sombra podía hacerlo sin que le molestase en absoluto.

Llevaba un rato intentando averiguar cuál sería su animal más representativo debido a un hilo de pensamiento bastante divertido, por lo que tras un rato en silencio, lo rompió:

―Tu patronus es una tortuga. ―Afirmó repentinamente. ―¿Alguna vez te has visto reflejada en lo que… representa una tortuga? ―Era una tortuga marina, sí, pero matizar eso suponía que daba un poco igual. Era cierto que había ciertas diferencias entre una tortuga de tierra y una marina, pero suponía que Gwen entendería el punto de Sam. ―Es que…

Ahora iba a explicar el por qué de esa pregunta tan aleatoria.

―Estaba mirando hacia el cielo… ―Elevó sendas manos hacia arriba y, así de paso, se estiraba. ―Y vi pasar un algo. Parecía un ave rapaz, pero en realidad no sé si era un halcón, un águila, un cuervo…

En realidad había sido un cernícalo. Era más pequeño que el resto de ave rapaces, pero más grande que el resto de aves comunes. Era muy común ese animal de las Islas Canarias, aunque ellas no lo supieran porque evidentemente la fauna de otros países y localidades no es que fuera su especialidad.

―El caso es que me llevó a pensar… en que molaría mucho ser un ave y volar, en plena libertad y con el cielo como tu hogar. Y luego pensé que hay personas que son animagos y han tenido la suerte de poder tener como animal que les represente un ave. Que tiene que ser super complicado aprender a volar, ¿sabes? No tiene que ser fácil ser pájaro. ―Reflexionó, algo más divertida. ―Pero luego pensé... que quizás haya gente que no entienda por qué su animal representativo es uno en concreto, bien porque no conoce bien al animal o bien porque no se conoce bien a sí mismo, ¿no? Es decir, la magia va más allá que eso. Hay veces que la magia te revela cosas de las que tú mismo no eres consciente.

Gesticulaba con las manos, contándole ahí toda su paranoia. Pero así la tenía que querer: aunque se volviese filosófica en mitad de las extensiones secas de Fuerteventura.

―Me puse a pensar en cuál sería mi animal… porque en verdad no es fácil, ¿sabes? No creo que haya un animal que me defina al cien por cien, por mucho que me parezca a mi cerdito. ―Eso había sido una broma, en la cual giró la cabeza hacia ella para sonreírle casi de manera risueña. ―Luego me acordé que tu patronus era una tortuga marina. ¿Te imaginas que llegas a estudiar animagia y llegas a ser una tortuga marina? ―Que ojo, podría darse el caso que estudiase animagia y fuese otro animal, pero era muy poco común que no coincidiesen forma animaga con forma del patronus.

Lo de su animal representativo siempre le había hecho ilusión saberlo. Era como... descubrir quién eres, pero en otra sincronía muy diferente. Le gustaba lo que significaba y el hecho de que cada uno tuviera algo representativo que salía de lo más profundo de cada persona. Era cierto que Sam había pensado muchas veces en qué podría ser, pero siempre como un hecho aislado de poca importancia. Hasta ahora, que mirando al cielo había indagado más en el tema.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1191
Puntos : 951
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane el Dom Sep 15, 2019 2:49 am

Teniendo en cuenta que su bolso tenía un encantamiento extensor y que su teléfono móvil estaba perdido en uno de los bolsillos más hondos de éste, Gwendoline no hizo siquiera ademán de buscarlo: el dichoso traductor podía esperar. En el fondo, no le apetecía nada sacar el móvil, pues de hacerlo sabía que no podría evitar ciertas tentaciones, como preguntar a Danielle Maxwell cómo iban las cosas y si habían avanzado algo en el asunto del Juguetero.

No; definitivamente, mejor que el teléfono móvil se quedara donde estaba.

—Confiaré mi supervivencia a Santiago Marrero, pues.—Respondió, al tiempo que obsequiaba al bocadillo un nuevo mordisco.—Y a tus dotes para el español.—Añadió, hablando con la boca llena, aunque de manera perfectamente entendible.

Una cosa que quizás no estaban teniendo en cuenta, eso sí, era que vivían en el siglo veintiuno: el turismo era un negocio próspero, moviendo gente de todas partes del mundo que iban y venían por distintos lugares, y si existía una lengua internacional, esa era el inglés. Por consiguiente, cabía esperar que la carta de la mayoría de restaurantes tuviese algún tipo de traducción al inglés.

No se iban a morir de hambre, desde luego.

Elroy era un animal, si bien cariñoso cuando estaba en presencia de sus compañeras humanas, bastante independiente y desapegado de la civilización. Le gustaba vivir su vida a su manera, y Gwendoline no tenía pensado imponerle ningún tipo de cambio: a fin de cuentas, era un animal, y en su naturaleza había cosas que los seres humanos no podían brindarle. Y teniendo en cuenta lo poco que utilizaban el correo mágico, Gwendoline se conformaba con tener su percha siempre a su disposición, para cuando quisiera entrar en casa.

Sabía que algún día, si tenía la mala fortuna de convertirse en fugitiva y debía abandonar Londres por seguridad, dejaría en libertad a Elroy. Y por mucho que humana y lechuza no pareciesen muy unidos… la idea le daba mucha pena. A fin de cuentas, llevaban juntos desde Hogwarts, siendo Elroy un regalo de su madre.

Sam le quitó aquellos tristes pensamientos de la cabeza, inclinándose hacia ella hasta que sus hombros se tocaron. Se dieron un suave beso, y la morena le sonrió de manera sincera.

—Eres muy buena con tus deducciones.—Le respondió. Aquello podía traducirse como un “te amo”.—Si algún día te cansas de ser camarera, creo que te iría bien montando una agencia de detectives. ¡Ya estoy viendo incluso el rótulo!—Gwendoline dejó el bocadillo en su regazo, aún a riesgo de perderlo a manos de las ardillas, y abarcó con ambas manos un imaginario cartel que tenía desplegado ante sus ojos.—Agencia de detectives ‘Don Detective’. Nuestras dotes de deducción garantizan su satisfacción.—Añadió con voz grave, como de anuncio de la radio, para luego reír divertida.

Tras un momento en que el aumento en la población de ardillas en esa cueva provocó una leve inquietud a Gwendoline, situación que subsanó con un soborno en forma de comida, la morena estuvo de acuerdo en regresar a su pequeño campamento utilizando la aparición. No sólo por comodidad y por lo cansadas que estaban, sino también porque de esa manera podían disfrutar un poco más del lugar, sin agobiarse por salir tarde de allí y que las sorprendiera la noche en medio del desértico paisaje.

Eso sí: necesitaba recobrar fuerzas con una siesta; a Sam le entusiasmó la propuesta.

—Tomo nota: cerrar como es debido los bolsos si no queremos descubrir en Londres una ardilla muerta ahí dentro.—Había que ser realistas: cualquier ardilla que quedara atrapada ahí dentro y pasara tantos días ahí metida, tendría un destino aciago.


***

Gwendoline no llegó a dormirse del todo: cuando dormía en pleno día, fuera de sus horas habituales de sueño, se sumía en un leve sopor que le permitía seguir escuchando los sonidos a su alrededor y, si soñaba, su mente otorgaba a esos sonidos un sentido dentro del sueño. ¡La de veces que se había dormido escuchando de fondo una serie de televisión, y su cabeza había cogido todos esos elementos y montado su propia historia! Algunas llegaban a ser fascinantes.

Aquel día, los sonidos de la naturaleza la relajaban, pero no la llevaban a evocar sueño alguno. Escuchaba el rumor de la brisa acariciando las piedras, el sonido de alguna que otra ardilla correteando alrededor, el roce entre las hojas de las palmeras cuando una ráfaga de viento más fuerte las hacía mecerse, su propia respiración…

Cuando Sam habló, su voz se introdujo en el grupo de sonidos, y por un momento Gwendoline no reaccionó. Permaneció con los ojos cerrados hasta que su mente asoció la voz de su novia a la necesidad de ésta de recibir respuesta, y ahí los abrió. Parpadeó varias veces, observando un parche de cielo azul que tenían por encima de ellas.

No interrumpió la reflexión de Sam, ni siquiera para responder a sus preguntas iniciales. Escuchó su reflexión, y su propia mente se puso a divagar acerca del tema. Nunca se había interesado por la animagia, ni lo más mínimo, aunque sabía que existían personas que se desvivían por dominar ese tipo de magia. Ella no lo veía necesario, nunca lo había visto necesario, pero aún así tampoco compartía todas las cosas que se decían de ella.

No creía que un patronus tuviese que representar necesariamente a la persona que lo conjuraba, ni su forma animaga: teniendo en cuenta su asociación con recuerdos felices, Gwendoline creía más bien que el patronus representaba a ese recuerdo feliz en concreto, y dicho recuerdo feliz no tenía por qué representar fielmente al mago. En su mayoría, dichos recuerdos evocaban a otras personas.

—He conocido a alguna persona cuyo patronus llegó a cambiar de forma debido a un cambio en su vida.—Comentó de manera ausente, pensando en su propio caso: el patronus, directamente, se había esfumado, y no tenía pinta de regresar pronto.—Las tortugas utilizan su caparazón como defensa frente a las amenazas, y no son combativas. Así que supongo que sí me definen.—Estaba siendo demasiado injusta consigo misma.—Pero no creo que mi forma animaga fuese una tortuga. Quizás sí fuese algo relacionado con el mar o con el agua, pero no creo que fuese una tortuga.—Se incorporó entonces, pensativa, y se llevó el dedo índice a la barbilla.—Quizás fuese un pez.—Concluyó.

Lo primero que le había venido a la cabeza había sido una orca, pero lo descartó enseguida: demasiado voraz, demasiado agresiva como para representarla. También pensó un delfín, pero aquellos cetáceos se pasaban más tiempo haciendo payasadas que otra cosa, así que también los descartó.

—¿Te imaginas lo que debe ser descubrir que tu forma animaga es la de un pez? ¿Que consigues transformarte en tierra firme, y resulta que tienen que meterte a toda prisa en una pecera para que no te mueras?—Y compuso una sonrisa divertida, para luego mirar a Sam y guardar un silencio serio durante algunos instantes; tras eso, dijo una palabra.—Un cisne.—Y, como se imaginaba que Sam no entendería a qué se refería, añadió:—Tu forma animaga. Creo que sería un cisne, y tiene todo el sentido del mundo: alguien dijo hace tiempo que el cisne es un alma que jamás muere, y que ante la cercanía de su muerte lanza un último canto melodioso.—Sonaba extraño, pero tenía una explicación.—¿No te define eso a ti? Has pasado por mucho, pero no has muerto, e incluso las veces que creías que sí, estabas dispuesta a interpretar ese “canto”.

La frase canto de cisne hablaba del final de algo, de una persona o ser que está listo para abandonar el mundo, y antes de hacerlo, deleita éste con su “última canción”, que no es otra cosa que una obra magnífica antes de que todo termine.

Tristemente, Sam había estado al borde de la muerte, y su personal “canto de cisne” había sido un intento desesperado por morir sola, sin llevarse a nadie más. Algunos no lo verían como una acción memorable y magnífica, pero para Gwendoline era el sinónimo del sacrificio.

Y el sacrificio era algo magnífico, se mirase por donde se mirase.

Aquel pensamiento tuvo un efecto en Gwendoline: de repente, se acordó de todo aquello, de todas aquellas cosas horribles por las que su novia había tenido que pasar, y una vez más protestó mentalmente por lo injusto de éstas. Porque no es que hubiera tenido mucha elección a la hora interpretar la que creía su última canción, ¿no?

Se le humedecieron los ojos.

—También compartís similitudes físicas: belleza, elegancia...—Continuó en un intento por no romperse al recordar todas aquellas cosas tan horribles.

Y he aquí el gran secreto de Gwendoline: vivía su día a día de una manera feliz, estando junto a la persona a la que amaba, pero no podía olvidar un pasado, cuanto menos, traumático. Por mucho que intentara concentrarse en recuerdos felices, cada uno de ellos iba asociado a muchos otros tristes. No resultaba extraño el bloqueo mental que sufría, y que ya no fuese capaz de conjurar un patronus.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  - Página 3 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1234
Puntos : 791
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Sam J. Lehmann Ayer a las 4:25 am

En el colegio siempre le habían dicho que el animal que te representaba como animago, solía estar muy a menudo en sincronía con la forma animal que acogía tu patronus. Se conocían casos en donde la forma del patronus había cambiado por sucesos en la vida, pero Sam quería pensar que eso era porque dicha situación te hacía cambiar a ti como individuo. Una persona está en continua evolución y era normal que los diferentes sucesos de tu vida te afectasen, haciéndote adoptar otra manera de ser o de enfrentar las cosas.

Si bien solo te puedes hacer animago una vez, el animal que más te representa en ese momento es el animal al que vas a conseguir transformarte toda la vida, mientras que el patronus está en constante actualización, persiguiéndote allí a donde vayas. Pero en principio, si a día de hoy una persona no sabe animagia ni ha podido conjurar un patronus, ambas soluciones es altamente probable que sea la misma, ¿no?

Por lo que decía Gwen, por mucho que su patronus fuera una tortuga marina, ella no creía que tuviera nada que ver con su animal representativo con la animagia y le pareció extraña la explicación, puesto que hacía unos segundos había dicho que sí que le definía.

―Es cierto lo del caparazón ―le concedió, mirando al cielo todavía. ―Pero no solo para las amenazas, sino para todo. Desde que éramos jóvenes siempre has tenido por delante un muro invisible que te hace mantenerte alejada del resto, en tu propio mundo. Yo lo notaba menos porque desde que nos conocimos me dejaste pasar a través del muro y conocí a la Gwen de verdad. Pero ese caparazón siempre ha estado ahí. ―Sam nunca entendió a la gente que decía que Gwendoline era fría o distante, porque claramente la rubia nunca había vivido a una chica así a su lado. ―Y quizás antes no presentabas guerra, sino que ambas vivíamos pasivamente nuestra vida sin involucrarnos en nada peligroso. ¿Pero ahora? ―Giró la cabeza hacia su novia. ―Por favor, Gwendoline, que no quieres irte de Inglaterra porque todavía tienes asuntos pendientes. ―Bufó, algo divertida, sin ningún tipo de burla o ‘zasca’, sino con total honestidad. ―Desde que volví a tu vida he visto a una Gwendoline muy diferente a la de antes, queriendo luchar por lo que es justo. Y lo has conseguido. Así que no me vengas con esas, que me enfado.

Porque sí, Sam también se había dado cuenta de que había dicho dos rasgos de la tortuga que, en contexto, hacía que pareciese que no se estaba valorando. Dejó a un lado su opinión sobre las formas relacionadas entre animagia y patronus, pues en realidad era una ciencia que no era precisa.

―Quizás como has cambiado… ya la tortuga no es el patronus que siempre te definió. Quizás cuando vuelvas a conjurarlo es otro diferente. ―Y la verdad es que lo pensaba, sobre todo si Gwendoline pensaba que no se sentía del todo identificada con ella.

Sam siempre había tenido dificultades para hacer ese encantamiento y la verdad es que la pregunta que había soltado había sido en relación con su animal representativo, no con su interés en conseguir el patronus. Sin embargo, estaba segura de que Gwendoline terminaría dominando de nuevo aquel encantamiento, como siempre hacía con todo lo que se proponía.

―Tiene que ser curioso sentir como te ahogas en un lugar en donde siempre pudiste respirar y viceversa ―reflexionó,  sonriente. ―¿Pero te imaginas lo genial que sería poder tirarte al mar y vivirlo al cien por cien? Eso sí, molaría ser un pez medianamente grande, porque si no meterte en el mar tendría más peligros que otra cosa. ―Qué tristeza sería ser animago de pez, meterte en el mar feliz para vivir una tranquilizante experiencia y terminar siendo devorado por un pez mayor.

Un cisne.

Ni en mil años Sam se hubiera relacionado a sí misma con un cisne, por lo que se mantuvo callada ante la reflexión de su novia. La verdad es que uno de los motivos por los que Sam no se hubiera relacionado nunca con un cisne era precisamente porque aunque tuviera muy presente el hecho de que había tenido muchas posibilidades de morir en el pasado, no creía que esas nuevas oportunidades la representaran, pues consideraba que sólo había sido suerte. Además, tampoco hubiera tenido ‘la frialdad’ de buscar similitud con su pasado más oscuro, pese a que luego hubiese resurgido de ello y hubiese ‘vuelto a la vida’ como se dice.

La legeremante era consciente de que sus propias experiencias en el pasado habían influido bastante en Gwen y la verdad es que se arrepentía de habérselo mostrado todo a través de la legeremancia. No lo había pensado demasiado en su momento, pero a Sam no le hubiera sentado bien ver como Gwen vió, como un ser querido sufre de esa manera.

―Pues no lo había pensado de esa manera… ―confesó, algo ausente, antes de escuchar cómo continuaba hablando, en una voz un poco más apagada. Sam volvió a girar la cabeza hacia ella sobre aquella esterilla. ―Es curioso como un animal tan precioso tenga relación con algo tan feo como la muerte. ―Y tras ese comentario se dio cuenta de los ojos húmedos de su novia, a lo que la rubia se puso de costado y se sujetó la cabeza con una de sus manos apoyadas sobre el suelo, al lado de la cabeza de Gwen. Con la otra mano acarició el pelo de la morena. ―¿Qué te pasa?

Sam intuía lo que le ocurría. A ella tampoco le sentaba muy bien recordar esas cosas, pues por mucho que objetivamente haya sido una victoria para ella el haber salido vivas de tantas desgracias, igualmente el haberlas tenido que vivir había dejado en ella cosas que no le gustaban. Y claro que todo había sido injusto para ella y para todos los que le rodeaban, pero Sam quería que Gwen supiera que eso ya era cosa del pasado.

Quizás Gwen sí que tenía razón y precisamente a uno le define el animal que más te representa en los momentos más difíciles.
Sam J. Lehmann
Imagen Personalizada : Es un lindo cerditooooooo
RP : 10
PB : Taylor Swift
Edad del pj : 28
Ocupación : Camarera
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 28.396
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : No tiene
RP Adicional : 000
Mensajes : 1191
Puntos : 951
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t2138-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2143-sam-j-lehmann-relaciones http://www.expectopatronum-rpg.com/t2182-cronologia-de-sam-j-lehmann http://www.expectopatronum-rpg.com/t2181-buzon-de-sam-j-lehmann#39778

Gwendoline Edevane Hoy a las 12:34 am

Tenía que concederle un punto a Sam en ese aspecto: tenía alrededor su propia versión del caparazón de una tortuga, y lo vestía prácticamente a diario. No había más que ver a la persona que caminaba por los pasillos del Ministerio de Magia, y compararla con la que estaba sentada allí, en aquella esterilla, bajo la sombra que les brindaba a ambas brujas aquella pequeña gruta.

Al principio, dicho caparazón no era otra cosa que su timidez; con el tiempo, se había convertido en algo vital para su supervivencia. Viéndolo de aquella manera, ¿quién sabía? Tal vez sí que era una tortuga, después de todo.

Compuso una débil sonrisa, nada convencida, ante la broma de Sam. Quizás sí había luchado, pero realmente… ¿importaba la lucha si el resultado siempre acababa siendo una derrota, o bien una victoria que llegaba después de muchas penurias y derrotas? Algunos dirían que sí, pero ella… Ella no estaba tan segura.

—Todavía hay mucho camino que andar.—Dijo simplemente, refiriéndose a su lucha. No quería profundizar demasiado en el asunto, pero tenía claro que jamás se sentiría como una auténtica luchadora mientras no sintiera la seguridad de que podía proteger aquello que amaba.—Pero vamos, que visto lo visto, parece que mi forma animaga sí sería la de una tortuga. No puedo rebatir tu lógica.—Y se encogió de hombros, casi con fastidio: le gustaban las tortugas, sí, pero como forma animaga, sin lugar a dudas, tenía que ser de lo más inútil.—Suerte que no lo vayamos a descubrir nunca...

No sabía si la falta de su patronus se debía a un cambio personal, a una especie de desarrollo o mutación a nivel espiritual que se solucionaría en algún momento con un cambio de aspecto para su encantamiento, o si por el contrario su mente no estaba del todo en orden y, por mucho que se concentrase en recuerdos felices, no iba a conseguirlo.

Esa segunda opción le parecía la más apropiada, aunque estaba claro que una cosa no quitaba la otra. Gwendoline había conjurado su patronus desde siempre evocando recuerdos de su madre. Sin embargo, los últimos tiempos habían traído una avalancha de vivencias negativas, traumáticas incluso, y cada vez que intentaba evocar un recuerdo feliz de verdad, muchos otros no tan felices lo empañaban. Y era plenamente consciente de que su felicidad actual era frágil, y ese miedo a perderlo todo una vez más… No era sencillo convivir con él.

—Supongo que lo sabremos cuando llegue el momento, si es que llega. Tampoco es que un patronus sea tan importante...—Parecía que se estuviera intentando convencer a sí misma. En realidad, ese encantamiento era más importante para ella de lo que parecía: que antes pudiese hacerlo y actualmente no denotaba que algo había cambiado para peor dentro de sí misma.

Siguiendo un poco con el tema de la forma animaga, Gwendoline había propuesto la posibilidad de ser algún tipo de pez por su afinidad con todo lo relacionado con el agua. No parecía ser el mejor criterio a la hora de establecer un vínculo tan profundo con una forma animal, pero bueno. No sabía gran cosa sobre la magia de transformación ni comprendía cómo podía tener tanto que ver la psicología en la magia. Además, aquellos que habían escrito los libros sobre transformaciones tenían una opinión tan subjetiva como la de cualquier otra persona, pues… ¿realmente se podía identificar un animal con un tipo concreto de personalidad, sin margen de error? Aquellos libros habían sido escritos hacía muchísimo tiempo, y desde entonces no sólo el ser humano había cambiado, sino también los animales.

Los animales, en la actualidad, habían probado no ser tan planos, y tener sus propias y complejas personalidades.

—Sería una forma demasiado patética de morir.—Tuvo que comentar, sin poder evitar soltar una carcajada.—No sé, me gusta mucho el océano, el fondo marino y todo eso… pero teniendo en cuenta que en su mayoría está inexplorado, y sabiendo lo que sabemos y que no saben los magos que habita ahí abajo… Tiene que dar miedo, ¿eh? Ya no sería una cuestión de ser medianamente grande: o eres un gran depredador, una ballena azul o algún bicho así de grande, o tu vida duraría muy poco.—Pero lo terrorífico no quitaba lo hermoso de la experiencia. Gwendoline estaría dispuesta a vivirla al menos una vez.

Después de meditar un poco, estableció una relación entre las vivencias y la personalidad de Sam y un cisne, otorgándole a su novia la posibilidad de transformarse en uno mediante la medimagia. Y hablar de eso le trajo recuerdos malos, pues una no podía pretender pisar el fango y no acabar enterrada hasta la rodilla.

Se le humedecieron los ojos, pero intentó disimular un poco. Por la reacción de Sam, estaba claro que no había funcionado. Mientras su novia le acariciaba el pelo, ella se enjugó un par de lágrimas traicioneras, que lograron escapar y rodar mejilla abajo, y trató de serenarse por todos los medios. Incluso compuso una sonrisa, un tanto falsa.

—Nada. Que soy idiota, eso es lo que me pasa.—Alzó la mirada en dirección a las palmeras, que en ese momento se sacudían suavemente, movidas por la brisa.—Estamos en el paraíso. Aquí no hay sitio para pensamientos malos ni lágrimas traicioneras. Hemos venido a disfrutar, a vivir.

Estaba segura de que Laith, si en algún momento se le ocurría comentarlo con él, podría elaborar perfectamente un historial de problemas psicológicos que arrastraba desde el año 2016, o incluso desde antes. Seguramente tenía algún tipo de depresión, o la había tenido, aunque siempre había sido una experta a la hora de tomar sus sentimientos, arrojarlos a lo más profundo de su ser, y encerrarlos ahí, en un pozo del que no podían salir.

¿Por qué no podía, simplemente, seguir haciendo lo mismo?

Pues porque has metido demasiadas cosas en ese pozo, Gwen, se dio a sí misma. Y tarde o temprano, todo rebosa.
Gwendoline Edevane
Imagen Personalizada : Can I go where you go? —Sam&Gwen.  - Página 3 Giphy
RP : 10
PB : Elizabeth Olsen
Edad del pj : 30
Ocupación : Jefa de Desmemorizadores
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 8.086
Lealtad : Pro-muggles
Patronus : Tortuga marina
RP Adicional : ---
Mensajes : 1234
Puntos : 791
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t5349-gwendoline-edevane http://www.expectopatronum-rpg.com/t5353-relaciones-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5368-cronologia-de-gwendoline http://www.expectopatronum-rpg.com/t5354-correspondencia-de-gwendoline
Gwendoline EdevaneDesmemorizador

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 3 de 3. Precedente  1, 2, 3

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.