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Vagón 2º

Lord Voldemort el Miér Sep 04, 2013 3:00 pm

Recuerdo del primer mensaje :



En tren está dividido en varios vagones,  y en cada vagón hay cinco habitaciones estrechas en donde poder descansar o hablar con tus compañeros. Búscate un sitio en una habitación y empieza a rolear, ¿quién sabe? A lo mejor te toca compartir habitación con tu mejor amigo... o con tu némesis.

OFF: Se roleará por vagones, dando por hecho de que algunas personas pueden estar en el pasillo y otros en habitaciones, así que leed los post de los anteriores para no crear bucles espacio-temporales extraños. Así pues, este es el tema para el vagón II, y para no perdernos con las habitaciones, llamémosla habitación I, habitación II, III, IV y V.
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Lord VoldemortSeñor Tenebroso

Invitado el Jue Sep 18, 2014 3:49 pm

La chica no hizo ningún gesto ante el argumento del rubio de que cabía la posibilidad de que nunca se hubiesen visto por los pasillos del colegio aunque Luke estaba seguro de que pensaba que era un soberano idiota por decir aquello, y aunque el chico sabía que aquella posibilidad era del todo remota ya que era difícil no ver al menos unas veces al año a todos los alumnos, por eso de los partidos, los banquetes, o las salidas masivas a Hogsmeade y sin más se presentó después de que la joven lo hiciera, despertando en ella una intriga que Luke no entendía por su apellido.

"Es un apellido de lo más común, y a no ser que tenga algún pariente famoso que no conozco no sé de que le puede sonar mi apellido", fue lo que pensó mientras la chica le preguntaba varias preguntas casi sin darle tiempo a responder.

-No no tengo hermanos, soy hijo único, y mi padre trabaja en del departamento de cooperación mágica y mi madre, bueno mi madre es ama de casa- termino de decir llevándose la mano a la parte trasera de la cabeza pensando en lo muy convencional que era su familia, nada que mencionar que se saliese de los registros normales de cotidianidad en cuanto a familias mágicas se refería, -Y estoy de acuerdo no es un apellido muy común, aunque si te soy sincero no sí ni de donde es, tal vez en algún otro lugar sea común- dijo reflexionando sobre lo poco que sabía sobre su familia más que con los que vivía, -Bueno...- comenzó diciendo cuando entró alguien más en el compartimento.

Era un chico alto de ojos claro y pelo castaño, entrando sin saludar sentándose al lado del chico, con un gesto algo desagradable olisqueando el ambiente como si fuese un sabueso para luego cambiarse, Luke no pudo evitar centrarse en que aquel sujeto no llevaba camisa suelta, que iba con cara de malote chaqueta abierta y mirada de superioridad, la viva imagen de un componente de algún grupo muggle para niñas con las hormonas revolucionadas, "Tiene toda la pinta de ponerse a cantar de buenas a primeras" pensó el chico cuando desvió la mirada del castaño pecho lobo para seguir con lo que le iba a decir a la chica.

-...tengo una abuela que fue conocida en su día por encontrar la cura para la viruela en los Dragones- pudo decir al fin dándole información a la chica para poder resolver su duda sobre el poco común pero sonado apellido del rubio, expectante de como se desarrollaba aquella extraña situación donde tres desconocidos entran en contacto.
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Circe A. Masbecth el Jue Sep 18, 2014 4:16 pm

Everdeen. Realmente no había oído aquel apellido en su vida académica. No había leído su apellido en libros de Historia de la Magia ni mucho menos en algún artículo en El Profeta. Y eso que desde que su familia había logrado apoderarse de aquel diario se acababa enterando de todo lo que se había publicado o publicaría en sus páginas, pues Draken tenía la molesta necesidad de contar toda su vida a todo el mundo, como si fuera un ser superior a los demás. Circe lo adoraba y lo tenía como un ejemplo a seguir, pero era cierto que a veces su egocentrismo ocupaba demasiado espacio en la habitación y tenía la necesidad de salir lo antes posible en busca de Odiseo, quien parecía ser el único de la familia que comprendía aquel sentimiento que Circe sentía contra Draken de vez en cuando. Circe era una persona que rápidamente se cansaba de todo. Era la niña que todo lo quería y todo lo tenía, y como buena hermana menor, lo conseguía.

Circe apoyó la espalda contra el respaldo y volvió a colocarse una vez más el cabello hacia un solo lado, como si aquello fuera lo más interesante que podía suceder en aquel vagón. Pues en cierto modo lo era, ya que sentía fascinación por arreglarse. Demasiado ego, como decía Ulises. – Entonces no sé de qué me suena tu apellido. Pero lo he oído antes. – Pero, ¿Dónde? Gran pregunta y no tenía respuesta para ella.  – Creo que no conozco a nadie en ese departamento y… Bueno, no creo haber estado en tu casa con tu madre, la verdad. – Bromeó. Con aquella respuesta, al menos sabía que era como mínimo mestizo. Era un paso para poder conversar con él. Cualquier Slytherin se hubiera ido del vagón por el mero hecho de que su compañía para el trayecto sería un Hufflepuff, pero a Circe no le importaba lo más mínimo con tal de que su sangre fuera medianamente limpia.

Si no tuviera aquella necesidad de mantener su propia coraza en la que sólo intentaba mostrarse como una persona superficial, le hubiera recomendado a Luke una serie de libros que había en la Biblioteca de Hogwarts donde podías encontrar apellidos de magos y sus antecedentes en la historia de la magia, incluso más de un árbol genealógico. Pero prefirió no hacerlo. Ya había sido bastante que la hubiera visto leer, como para encima añadir aquello.

La puerta del compartimento se abrió de par en par dando paso a un tercer individuo. Circe ni si quiera se giró para ver quién era, sino que permaneció mirando al chico de Hufflepuff y siguiendo la conversación como si aquel desconocido que tampoco saludó al entrar (debía ser un tipo de manía en los alumnos de último año eso de no saludar) ni si quiera estuviera. – Pues a lo mejor lo de la viruela sí me suena… - No, tampoco era eso. – Si lo hemos dado en clase, supongo que será por eso. – Se encogió de hombros. Seguía sin saber de qué narices le sonaba ese apellido. Pero tampoco iba a comerse la cabeza, lo más probable sería haber leído el nombre de la abuela de aquel chico en algún libro de texto.

Desvió la mirada ligeramente para ver como el individuo que primeramente se había sentado junto a Luke cambiaba de lugar hasta sentarse al suyo. - ¿Y tú qué eres? ¿Un tipo de exhibicionista o eres tan pobre que no tienes dinero ni para camisetas? A mendigar a la calle. – Sus palabras sonaron duras y directas. No se cortaba a la hora de decir lo que pensaba y mucho menos cuando la gente era desagradable. Como Edward, pues ella sí lo conocía de la Sala Común. – Todos sabemos que con esa cara no vas a conseguir novia Edward, pero podrías utilizar el cerebro por una vez en tu puñetera vida y tener un poco de dignidad a la hora de vestir. Una cosa es no saber conjuntar colores y otra cosa es ir con esas pintas. – Sí, Circe se tomaba muy en serio la vestimenta de las personas, pues era lo primero en lo que uno se fija al conocer a alguien. – No sé, imagina que Dumbledore diera el discurso de principio de curso en calzoncillos con ositos, ¿Lo verías normal? – No le dio tiempo a contestar. – Pues eso. Es una falta de respeto. Y no saludar cuando se entra a un sitio, también lo es.– Se cruzó de brazos y volvió la vista a Luke. - Entonces, Everdeen, nieto de la mujer que encontró la cura para la viruela de Dragones, ¿Qué harás al acabar el año?
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Invitado el Vie Sep 19, 2014 12:38 am

Al parecer me iba a resultar imposible dormir, nada más recostarme volvieron a charlar en principio como si no estuviese ahí, cosa que aunque molestaba porque no estaban callados era preferible a que empezaran a dar por saco molestándome. Siempre había agradecido no haber tenido ni hermanos ni hermanas menores porque resultan ser una pesadilla, pero en el año anterior en Hogwarts me encontré con alguien que no hacía más que incordiarme y tratarme como a un cualquiera, estaba claro que debía de pertenecer a una familia con muchos hermanos y la mayoría mayores que ella puesto que no tenía ningún tipo de respeto hacia los demás.
Y mi dicha era aun mayor puesto que una de las dos personas que había en el vagón empezó a dirigirse a mi, hablándome con toda la confianza del mundo, que si era un exhibicionista, un pobre y que comportándome así no iba a encontrar novia nunca, pero la verdad es que eso no era algo que me importase, pero me molestaba esta chica, desde el año pasado, aunque a la vez también me divertía molestarla y ponerla de los nervios.

-¿Tu te crees que a mi lo que me interesa es encontrar una novia?, pequeño y molesto bicho.-dije mientras posaba mi mano sobre su cabeza. – además si ves que alguien no saluda tal vez es porque como es en mi caso lo único que quiero es dormir durante este aburrido viaje a Hogwarts, niñita pija… ¿no crees que deberías peinarte mejor? -concluí mientras agitaba mi mano sobre su cabeza despeinándola todo lo posible.

-Con respecto a lo de Dumbledore… yo creo que con unos calzoncillos de ositos hasta podría ganar, en esa imagen de momia aburrido que se gasta, de otro modo si lo que te pasa con que me falte la camiseta es que te pone nerviosa, luego cuando tenga que ponerme la túnica y cambiarme completamente, te llamo. –le dije guiñándole un ojo, sabía que probablemente me contestaría de alguna forma borde y no se cortaría un pelo.

-Supongo que si su abuela encontró la cura de la viruela de Dragones, él se dedicara…. No se a la cura del hipo en los gatos. –dije con un tono de lo más neutral del mundo el chico no tenía culpa de sus orígenes, aunque había algo en él que no me convencía.

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Invitado el Vie Sep 19, 2014 3:41 pm

Danny estaba enfadada de verdad, y no poco. Estaba muy muy, pero que muy enfadada. Sabía que no era una de sus bromas porque cuando se enfadaba de verdad decía tacos. Podía acordarme de que el día que más palabrotas salieron de la boca de mi amiga fue cuando el profesor de DCAO le suspendió su trabajo después de haber estado semanas trabajando en él. Al final todo había sido un error, pero sabía que Danny no olvidaba con facilidad. No tenía ni idea de que podía haber hecho yo para que se enfadase tanto, pero un miedo interno se estaba apoderando de mi. Fuese lo que fuese, seguro que no había sido mi intención. La quería como a una hermana, y no podía ni pensar en perderla. La necesitaba en mi vida, junto a mi.

Desbordada por el cabreo, mi amiga (que peligraba con dejar de serlo) me tiró la revista Corazón de Bruja al regazo. En mi opinión esa era una basura que solo la gente con una vida tan aburrida como para necesitar hablar sobre la del resto leía. Presté atención a la página por la que estaba abierta, y al ver una foto de Anakin Skywalker (el personaje preferido de Star Wars de Danny, como para no saberlo) empecé a leer. Dejé de prestarle atención a sus gritos por unos instantes. ¡Aquello era increíble! ¿Como se había atrevido alguien a escribir semejantes barbaridades sobre mi amiga? Fuese quien fuese, pensaba en degollarlo. Pero mi sorpresa vino cuando leí el nombre del redactor de la noticia. No podía degollarme a mi misma.

-P-pero... -empecé, sin salir todavía de mi asombro. -¡Danny yo no he escrito esto! No se quien habrá sido, pero jamás habría dicho algo así de ti. -en realidad, ni de ella ni de ninguna persona. Yo no era ese tipo de chica. Danny no podía dejar de gritarme. Se notaba que esto había herido realmente sus sentimientos. Y quería abrazarla y darle un beso de moflete de esos que tantos nos gustaban, pero cabía la posibilidad de que me diese una buena leche, y prefería evitarlo.

-¡Tienes que creerme! -levanté la revista, con muchas ganas de romperla en pedazos para hacer desaparecer todo aquello. Las lágrimas estaban a punto de saltarme de los ojos. No quería perderla. -Sabes mejor que nadie que eres mi mejor amiga y que jamás te haría esto. Piensa, por favor. Date cuenta de que alguien ha firmado por mi, alguien que probablemente quiera separarnos porque sabe que lo somos todo la una para la otra. -y así era, Danny era para mi la hermana que no tenía (o que no había conocido), y quien quisiera separarnos, era porque sabía que aquello nos destrozaría. -Encontraré a quien haya escrito esto y se lo meteré por... -me callé, tampoco era mucho de palabrotas.
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Invitado el Dom Sep 21, 2014 9:58 pm

La chica levanta la mirada del libro, me mira y me dice que si puedo pasar. Entro del todo en la habitación mientras ella quita su mochila del asiento que está enfrente suya, el que está pegado a la ventana y me siento en él. Mientras me acomodo en el sillón y dejo al lado mío mi mochila, noto su mirada en mí, le miro e inmediatamente vuelve su mirada al libro que estaba leyendo con anterioridad.

Dirijo mi mirada a través de la ventana observando el exterior y de vez en cuando echando alguna mirada a mi compañera que se remueve y me mira nerviosamente desde donde está. Luego de unos minutos la chica apoya el libro en sus rodilla. Con una sonrisa algo tímida y extendiendo su mano se presenta diciéndome su nombre, Arya Osborn.

Le devuelvo el gesto, le sonrío y le digo -Es un placer Arya, soy Dietrich Bruckner. Y si, estamos ambos en Hufflepuff, ahora que se tú nombre ya supe ubicarte. Tienes un bonito nombre por cierto.- digo ésto último guiñándole un ojo.

-¿Qué tal el verano? ¿Tienes ganas de empezar el curso?- Me pregunto porque estaría tan sola, y no con algún amigo, quizás es como yo que le gusta la tranquilidad, aparte de que se ve que es algo tímida. A ver si consigo entablar una conversación y que pasemos el trayecto animado. Mientras espero por su respuesta continuo mirándole.
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Invitado el Dom Sep 21, 2014 10:17 pm

Luke parecía bastante divertido escuchando la conversación entre aquellos dos que dieron a entender que se conocían de antes, por lo que eran de la misma casa, aunque tal vez no del mismo curso, "Vaya un tejón entre serpientes, esto tiene titulo de novela erótica masoquista que se convierte en best-seller gracias a las cuatro brujas marujonas de cuarenta años insatisfechas en el sexo" fue lo que pensó el chico mientras escuchaba a sus dos acompañante lanzarle un arsenal el uno al otro, cuando ambos se centrado en él.

El rubio se quedó callado durante un momento con la mirada de ambos puesta en él, sin perderse nada de la escena como si la estuviese viviendo desde fuera, aunque claro teniendo en cuenta que había estado al margen de la pequeña conversación entre la rubia condescendiente y el castaño chulo playa no le fue muy difícil evadirse de allí, -Ah bueno... pues, a decir verdad, no tengo intenciones de seguir los pasos de mi abuela, ni de ella ni de ningún otro- dijo al fin rompiendo el silencio en el compartimento haciendo de la situación algo más tensa, avasallado por la mirada de los Slytherin, dudando si se iba a convertir en una cadáver de un momento a otro.

-Cuando termine Hogwarts, tengo pensado viajar- dijo al fin desvelando sus planes de futuro a aquellos desconocidos, -no es que no tenga nada pensado, como profesión me refiero, simplemente es que no quiero dejar escapar la oportunidad de conocer mundo antes de enfrascarme en lo que sería un empleo mediocre en el ministerio, encerrado en un cubículo de paredes de cartón piedra rodeado de papeleo que nunca se acaba- dijo dando más información de la debida o al menos más de la que aquellos dos querían saber.

-Y ¿qué hay de ustedes?- preguntó Luke interesado no solo en si aquellos dos tenían algo ya que con la confianza con la que se trataban se notaban muy cercanos si no también en sus planes de futuro los cuales estaba seguro de que no oiría, al fin y al cabo ningún Slytherin hacía buenas migas con los Hufflepuff, una ley al parecer inamovible como que un Iceberg flota en el mar.
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Arya Osborn el Lun Sep 22, 2014 1:07 am

Cuando vencí a mi timidez y pude presentarme, el chico se presentó. Acababa de conocerle, pero por lo que estaba viendo de él parecía ser muy amable. Es un alivio tener a un compañero de viaje agradable. Cuando dijo que mi nombre era bonito y me guiñó el ojo sonreí, casi sonrojándome. Pero qué tonta soy...

-Gracias- dije. Sentía más confianza tras haber intercambiado unas pocas palabras con el chico y ver que no era un idiota como la mayoría de la gente. Además, sí que es de mi misma Casa, y casi todos los Hufflepuff son muy buenas personas. Seguro que habría temblado si se me hubiese sentado alguien de Slytherin al lado.- Tu nombre mola mucho. ¿Es alemán?

Parecía que el chico, Dietrich, quería conversar, cosa a la que yo no me iba a oponer, así que marqué la página del libro por la que iba y lo guardé dentro de mi mochila junto con el resto de mis cosas. Dietrich me preguntó qué tal había sido mi verano y si tenía ganas de empezar el curso. Asentí como respuesta a esa última pregunta, y sonreí.

-¡Sí, muchas! Hogwarts es... increíble. ¡Y hay tanto que aprender! Y mi verano ha sido bueno- dije, encogiéndome de hombros, sin saber bien qué decir. Había tenido un verano muy... Muggle, por así decirlo.- A veces tranquilo y a veces no tanto. ¿Y tú? ¿Qué tal lo has pasado?

Me había caído bien ese chico, así que hice la pregunta con interés.
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Danielle J. Maxwell el Lun Sep 22, 2014 2:16 am

Pensemos en un ejemplo que pueda compararse con esta situación… Aunque no sabía si buscar en mi buscador mental por la palabra “traición” o por la de “decepción”. De ser traición, podía compararse con el mismo Rey León. ¡No era duro ni nada tener que soportar como Scar le hacía un Zas en toda la espalda al pobre Mufasa! ¡MUFASA TÍO, que era el Rey al que todos querían! No a ese escuálido león con voz ronca que se creía importante. Se creía Rey y no llegaba ni a león musculoso. Eso sí era dolor. U otro ejemplo… cuando Anna De Arendelle se da cuenta de que Hans lo que quiere es quitarla de en medio para poder matar a Elsa y quedarse así con Arendelle. ¡Esos pinchazos de traición es lo que siento ahora mismo! Si tuviéramos que habar de decepción no se me ocurre mejor opción que el final de Doraemon. No tengo ni que explicarlo, ¿no? Quedarse en coma y que todo eso de que un gato azul (que ya solo por eso molaba) del futuro con aparatos hiper chetos fuera tu mejor amigo fuera mentira, tuvo que ser un palo muy gordo para el pobre Nobita.  

Su rostro mostró asombro cuando leyó el artículo. ¡Pero no me valía una simple cara de asombro y una negación! Es que después de saber que normalmente el culpable es el primero en soltar eso —por experiencias más que propias— es muy poco creíble por lo menos para mí (y para el profesor Höhner, el cual me tiene calada).

Odiaba estas situaciones porque no sé nunca lo que debo hacer. ¿Perdonar como buena amiga? ¿Seguir cabreada? Mi cuerpo ahora mismo estaba a reventar de hormonas peleonas. Pero de una manera… Menos mal que no soy alguien salvaje, porque si no aquella chica ahora mismo que estaba observando aquella escenita sería partícipe de mi descarga. Miré a Alice ante sus palabras. ¡Si es que era más mona! La había echado de menos durante todo el verano y es que era consciente de que apenas podríamos vernos. Había venido a Hogwarts para volver a ver a todos mis amigos —los pocos que tenía—, pero sobre todo a ella. Si hasta mis padres querían conocerla de todo lo que les hablaba de ella (y a Luke, Rhea y a Fren también, pero menos, las cosas como son). Pero por mucho que me dijera, ¿acaso no era posible? ¿Acaso la duda no era lo suficiente como para estar insegura de lo que me decía? Sí… la confianza en la amistad era lo primero, pero nunca puedes estar tranquila, pues todos terminan por sorprenderte de una manera u otra.

¿Quién iba a querer hacer eso, Alice? No sé qué le cuentas tú a tus “enemigos” pero yo no voy por ahí hablándoles de lo bien que me lo paso leyendo mis cómics de Star Wars o lo mucho que me gusta Anakin Skywalker… —dejé caer, dándole a entender que no cualquier persona sabía eso. Sí, lo soltaba por ahí porque era un tema de conversación que me gustaba, pero a dónde quería llegar es que ni a Damon le he hablado de eso. Normalmente con gente como él, o gente que quiere arruinarme mi existencia, hablo de cosas más filosóficas como por ejemplo por qué no se saca el maldito palo del ano para que tenga una vida más próspera y feliz.

Miré a la chica que estaba sentada allí, la cual había presenciado todo aquello. ¡Sería la basa intermedia entre ambas! No era ni ella, ni era yo. Tendría una visión objetiva y, por lo que habíamos hablado, debía de haberse formado una idea de lo que se trataba. Miré a Alice, con un gesto serio y afligido. Pero no tardé en mirar a la otra chica, señalando con la cabeza a Alice.

¿Tú qué opinas? —le pregunté a la chica— ¿Qué harías si ves en una revista que lee aproximadamente el 90% del mundo mágico aparece un artículo ofensivo y humillante para ti y que lo redactó tú mejor amiga? —añadí.
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Circe A. Masbecth el Lun Sep 22, 2014 2:47 pm

Lo que parecía un viaje a Hogwarts de lo más tranquilo y sin ningún tipo de altercado cambió como si de una película típica adolescente se tratara. Una de esas películas en las que sus protagonistas comienzan a cantar subiéndose sobre la mesa y todo el mundo lo ve lo más normal del mundo. Pues en ese caso el sujeto en cuestión no cantó (aunque tenía cara de estarlo deseando con todas sus fuerzas) sino que se dedicó a ser un antipático y asocial que toma asiento como si de una estatua se tratara y, encima, va sin camiseta. Así, como dato anecdótico de cosas que las personas normales no van haciendo por la calle. Las personas normales van vestidas para salir a la calle, menos aquellos que pertenecen a tribus indígenas y se dedican a sacrificar vírgenes al dios del fuego para que sus cosechas se vean favorecidas en tiempo de siembra, por ejemplo. Pero aquel chico no era un indígena ni un muerto de hambre que no tenía una camiseta con la que cubrirse el torso. Era lo que comúnmente se conoce como “chulo playa”.

Circe, como cabía de esperar, no podía mantener la boca mucho tiempo cerrada, y el hecho de ver a semejante individuo haciendo el ridículo de tal manera hizo que sus comentarios salieran de manera espontánea, como si no pudiera frenar sus palabras cuando estas salían por su boca. Oh, y no sólo no tenía suficiente aquel ser salido de la prehistoria de ir sin camiseta, sino que también se atrevió a tocar SU pelo. EL PELO. No un pelo cualquiera, sino el de Circe, esa persona cuyo pelo es más importante que la integridad física de prácticamente cualquier miembro de su familia. No dijo nada. Claro que no lo dijo. Clavó la vista en los pies de Luke, a quien estaba mirando en ese momento y los entrecerró. Siguió sin decir nada hasta que aquella asquerosa mano se apartó de SU pelo. – Eres un ser asqueroso, Edward Erving. – Sus ojos seguían medio cerrados, pero no tardó en girarse, ya despeinada, a mirar al chico. – Además de tocar MI pelo. – Recalcó el “mi” subiendo su tono de voz. – Lo haces con tus sucias y asquerosas manos con las que seguramente te has estado tocando tu micro pene durante todo el verano porque tu vida es tan triste que no tienes nada mejor que hacer y piensas que si le sacas brillo saldrá un genio para concederte tres deseos. Pero no, siento desilusionarte, por mucho que te masturbes tu pene seguirá igual de pequeño y tu cerebro seguirá yendo a juego con él. – Se levantó del sitio y cogió el bolso que estaba en la balda superior.

Como si nada, tomó posición de nuevo junto al chico y sacó del bolso un pequeño espejo de mano, en el que se vio reflejada y comenzó a colocarse el cabello, hasta que este estuvo perfectamente colocado. La voz de Edward sonaba a escasos centímetros y tenía la tentación de arrancar el cristal en el que se reflejaba para usarlo como arma contra aquel imbécil que se atrevía a tocar su pelo. Y no sólo a tocar, a despeinar. – Con verte así tengo suficiente para mis pesadillas hasta Navidades, no te preocupes. – Añadió mientras cerraba el espejito y lo volvía a guardar en su sitio.

Las palabras que salían de la boca de Eduardo, digo Edward, apenas tenían repercusión alguna en la rubia, quien prefería seguir mirando su reflejo por la ventana o prestar atención a Luke, quien a diferencia del Slytherin, no parecía que iba a cantar en ningún momento mientras jugaba a algún deporte muggle con balones y canastas. – Siempre puedes estudiar fuera. – Se encogió de hombros, haciendo caso omiso a lo que Edward había dicho refiriéndose a la abuela de Luke. – O buscar un trabajo que realmente te guste. Yo sería incapaz de estar entre cuatro paredes todos los días, tiene que ser aburridísimo. – Y más para una persona cuya boca no puede mantenerse demasiado tiempo cerrada.

La pregunta de Luke era curiosa. ¿Qué narices haría ella luego de acabar Hogwarts? No tenía ni la más remota idea. Podría haber comentado que Edward acabaría como stripper en algún bar para cuarentonas, pero prefirió ignorar su existencia. – Por ahora acabar sexto. – Se encogió de hombros. – Aún queda bastante, así que… No me preocupa demasiado. – Más le preocupaba tener al lado a un ser tan repulsivo como resultaba ser Edward en aquel preciso instante. ¿Dignidad? Él no sabía lo qué significaba esa palabra.
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Invitado el Lun Sep 22, 2014 5:51 pm

No siempre me levantaba desganado y con ganas de matar al primer ser humano que se cruzara en mi camino, pero cuando lo hacía podía llegar a ser la persona más repelente e inaguantable sobre la faz de la Tierra. Por suerte, el primer rostro conocido al que saludé aquella mañana fue el de mi hermano, la única persona que podía fardar (si lo hiciera) de inmunidad casi completa ante mis cabreos o malos días. - ¿Ya lo tienes todo preparado? – Le pregunté, despeinándole un poco sin mucha dificultad, ya que le pasaba una cabeza y media de altura. Aquel año ingresaba por primera vez en Hogwarts y al contrario de cómo había estado yo en mi primer día, él estaba bastante nervioso, lo que se podía observar en el modo que iba de un lado a otro en la casa intentando no olvidarse de nada. – Relájate Arturo, ya verás que no es nada del otro mundo.  – Le dije. Y no mentía, para mí Hogwarts no era nada  nuevo ni algo apasionante que me animara a volver cada año, sino al contrario. Era más bien una especie de cárcel en la que intentaban domarte y enseñarte que el “bien” siempre triunfa y que las artes oscuras son cosa del demonio. Realmente no era un lugar que se destacara por su libertad de expresión, y pensar en eso me ponía aún de peor humor.

Me vestí con algo sencillo y desayunamos rápidamente para encontrarnos en el andén a la hora estipulada y comenzar con el protocolo de cada año. Un beso de despedida a los padres, un breve saludo a los conocidos a los que podía aguantar y sin mucha más dilación entrada al Expreso, que no tardaría en poner rumbo a nuestro “tan deseado” destino.

Una vez dentro me agaché un poco para estar a la altura de mi hermano y le señalé uno de los vagones al otro lado del Expreso. – Allí es donde deben ir los de primero, pero siempre está infectado de ignorantes, así que puedes venirte conmigo si quieres. – Le propuse. Mi objetivo aquel año sería enseñarle a relacionarse con las personas adecuadas, guiarle por la senda correcta. Mi hermano no era como yo, aunque mis padres lo habían educado de forma idéntica a mí tenía unas ideas algo más suaves y tolerantes que le hacían ser una persona débil en ocasiones y no quería que empezara el curso haciéndose amigo inseparable de algún futuro hufflepuff sin futuro. – No, yo me voy a mi vagón. – Alcé una ceja y volví a mi posición original para luego encogerme de hombros. – Como quieras. Si te aburres ve al final del vagón. - Algo decepcionado con la decisión de mi hermano me dirigí al vagón que me pertenecía, esperando encontrarme con muchas personas que tenía en mi mente, pero a una en particular: Danny Maxwell. Al final del curso pasado me había dejado con un buen recuerdo para las vacaciones y estaba ansioso por agradecérselo.

Sin embargo, el primer compartimento que me encontré no me desagradaba, por lo que entré, dejando para otro momento mi tan ansiada venganza. – Buenos días. – Saludé, mientras cerraba la puerta corredera tras de mí, no obstante, mi sorpresa fue obvia al ver no sólo a Circe y a Edward, sino a un tejón al cual le tenía un aprecio especial. – Hombre, señor Everdeen, qué sorpresa. – A pesar de mantener un tono lo más cordial posible, tenía una cara de póker digna de ver.  - ¿Me he perdido algo? ¿Desde cuándo los tejones comparten asiento con los Slytherin? – Miré a Circe incrédulo, aunque con una media sonrisa, a pesar de todo la situación no dejaba de ser entretenida. - ¿Interrumpo algo? – Esta vez miré a Edward, no le conocía demasiado, pero sabía quién era ya que estaba en mi misma casa y su forma de tratar a los demás también eran bastante conocida. Compartía muchos aspectos con él, a pesar de que Circe no le aguantaba en absoluto y le daban ganas de vomitar cada vez que hablaba, aunque bueno, ella también era especialita en ocasiones, por eso le tenía tanto aprecio. – En fin, supongo que podría ser peor. – En el fondo no me apetecía demasiado discutir. Ya tendría tiempo durante el curso de hacerle la vida imposible al rubio descerebrado. - Si no os importa tomaré asiento por aquí. – Y si les importaba también. Me hice un hueco al lado de Edward y me recliné hacia atrás cruzando ambos brazos. - ¿De qué hablabais? – Pregunté, tratando de unirme a la conversación.
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Invitado el Mar Sep 23, 2014 8:10 pm

Como vi venir, Circe monto en cólera cuando la despeiné, ella y su pelo… era algo sagrado como para algunas personas son sagradas no se… las vacas; hay incluso algún loco que no solo reverencia las vacas que ya es para llevarlo a un psicólogo, sino que las tienen como mascota, como MASCOTA, claro lo mismo es cuidar de un simple gato o un perro que de una maldita vaca que se va cagando por todos lados dejando un tufo peor que los gases que suelta mi tío un domingo después de haber almorzado garbanzos.

-¿Asqueroso yo dices?, sabes, creo que deberías lavarte un poco más el pelo, está un poco pegajoso y deja algo en la mano como grasilla. Perteneciendo a la familia que perteneces no creo que te falte dinero para un champú decente, ni que os hayan cortado el agua, así que por favor… lávate sino ya te tirare al lago.-Sabia que con esta clase de comentarios solo la enfadaría más pero a fin de cuentas era divertido ver sus rabietas.

Hice caso omiso a sus comentarios hacia mí y mientras el chico de Hufflepuff nos hablaba de sus planes de marcharse un tiempo del país y ver mundo me acerque un poco a circe mientras se intentaba arreglar el pelo, le pase el brazo por encima del hombro y cuando giro la cara le guiñé un ojo.

-La verdad que esos planes de desaparecer y ver mundo están bastante bien, tal vez te los copie aunque no desaparecería durante mucho tiempo simplemente me gustaría boxear con gente de otros lugares.-comenté en voz alta aunque a nadie le importara; la verdad es que aunque el boxeo era un simple hobbie se había vuelto una parte importante de mi vida, disfrutaba peleando con cualquiera y era más satisfactorio usar mis puños que un simple palo de madera, para ser bueno en el boxeo había que esforzarse de verdad no como haciendo simples hechizos.

Entonces la puerta se abrió, uniéndosenos otro alumno de Slytherin, el cual casi siempre andaba con Circe y había llegado a escuchar que tal vez andaban liados, cosa que me dio asco, no el hecho de que estuviesen liados; ellos son libres de hacer lo que quieran, sino que llegara a mi dicho rumor y que aún lo recordase. Incluso en casas como la de Slytherin también había estúpidos que solo se dedicaban a cuchichear sobre uno y otros, sin decir nada a la cara. No habia hablado mucho con Damon en todo lo que llevaba en la escuela, pero parecia ser alguien con el que podria llegar a entenderme y llegar a hacer amistad o algo por el estilo. Tal vez un dia de estos deberia quedar con él y ver de que pasta está hecho.

-Estábamos hablando de cómo íbamos a darle una paliza a este Hufflepuff y dejarlo encerrado en el expreso y que así no nos moleste demasiado este año, aunque sea solo la inicio. ¿Qué te parece?- bromee dirigiéndole primero una media sonrisa a Damon y luego mirando fijamente a Luke, para ver como reaccionaba ante dicho plan.

Ante el silencio que se hizo de repente decidí quitarle hierro al asunto.-¡Tranquilo, pobre tejón!-dije soltando una carcajada.-estaba bromeando, hoy no serás objetivo de ningún ataque al menos iniciado por mi, no te preocupes, pero tampoco te puedo decir que vayas a conservar dicha suerte siempre.
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Invitado el Jue Sep 25, 2014 5:13 pm

El rubio no sabía de forma actuar, no sabía si levantarse y salir de allí corriento par anunca regresar y evitar a los tres sujetos que se encontraban con él en el compartimento, sí, tres, recientemente se había unido a ellos otro chico de la honorable y casta casa de SLytherin como ellos pensaban que era, nada más lejos de la realidad, se llamaba Damon y Luke lo conocía bastante bien, era el cabrito que le hacía la vida imposible a Danny desde hacía ya bastante tiempo por no decir desde el principio de estos, porque si se paraba a recordar no sabría exactamente cuando empezó la rivalidad por parte de uno hacía el otro ya que Danny solo huía, aunque también se las gastaba caras la niña cuando tenia oportunidad, pero "Quien con Hufflepuff se mete a Hufflepuff se las paga", era una magnifica frase cosecha propia del rubio que le hacía mucha gracia, ya que dicha frase contenía un alto nivel de amenazas camuflado por la palabra "Hufflepuff" y es que el chico era consciente de la opinión de todo el mundo sobre ellos, aunque ser consciente no era darles la razón.

Y allí se encontraba Luke sentado frente a tres alumnos de la casa Slytherin, un chico que le odiaba a muerte y s epodría decir que justificadamente, otro que del cual no se podría esperar mucho en la vida y por último la chica, de la que Luke no sabía si tener miedo o no, o un poco de ambas cosas dependiendo de la situación pero estaba seguro de que si no se unia a los otros dos en el plan de apalizar al rubio tampoco movería un dedo para ayudarlo, pero bueno era preferible antes de que se sumasé a los otros dos.

Cuando Damon entró no pudo evitar endurecer su gesto, poniéndose de forma rígida y seria al instante, era palpable el rechazo que sentían el uno por el otro, aunque el Slytherin lo hubiese saludado con un saludo cordial Luke sabía que debajo de ese tono agradable se escondía un cuchillo a al espera de un momento de distracción para ser clavado, -Harrelson- fue lo único que dijo Luke saludando al chico con un movimiento leve de cabeza, no quería intercambiar mucho más que dos palabras con aquel individuo y se notaba, algo preocupado pero decidido en defenderse se veía la necesidad, se tensó en el asiento escuchando la bromita de Edward.

"Tengo que salir de aquí lo más rápido que pueda" pensó el rubio sin apartar la vista de los dos castaños que tenía en frente dejando en un segundo plano a la chica, la cual no parecía entrar al trapo de los otros dos.
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Circe A. Masbecth el Jue Sep 25, 2014 5:45 pm

Seamos sinceros. Dieciséis años, hormonas revolucionadas y una persona que no hacía feos prácticamente a nadie en ciertas cuestiones. Edward no era el tipo de tío que quisiera mantener a quinientos metros con una orden de alejamiento, pero lo que menos le apetecía a la rubia en aquel momento era que la piel de aquel chico entrara en contacto con la suya. Una mueca de asco se dibujó en su rostro al verse obligada a acercarse ligeramente a Edward por el peso de su brazo. Soltó un corto bufido, haciendo que su pelo, el cual había caído sobre su rostro, se moviera de un lado a otro por el aire de su propia respiración. – Quita ese brazo de ahí. – Dijo la rubia casi en un susurro, de manera que aquello solo llegase a ser oído por Edward.

Ni si quiera esperó su respuesta. Abrió la boca para hablar nuevamente. Ya tenía preparada una tanta de insultos para el estúpido que por desgracia había acabado en Slytherin, pero aquel momento no llegó. La puerta del compartimento se abrió nuevamente, esta vez dando paso a una cara conocida para Circe. – Interrumpes la subnormalidad de Edward, ¿No ves lo guapo que va luciendo ese intento de abdominales? – Añadió dándole un empujón a Edward para conseguir zafarse de su brazo.

En aquel momento comenzó a atar hilos, pero de atar en el sentido mental, no de coser. Porque coser es de pobres y Circe era todo lo contrario. Es como los chandals, sólo los pobres usan esa ropa. Los pobres, las chonis y los indigentes, que para el caso son lo mismo. - ¡De eso me sonaba tu apellido! – El oír aquel “Everdeen” por parte de Damon hizo que Circe recordara porque le sonaba tanto el apellido de Luke. No lo había oído en clase, ni leído en ningún libro relacionado con su abuela medio famosa. No, conocía el apellido de algo mucho más divertido. Damon era una persona que alardeaba de sus logros, y no era raro verle alardear de haber humillado a Everdeen. ¡Ese era el tal Everdeen! Como si se tratara de una niña pequeña, soltó una pequeña carcajada y miró a Luke con la sonrisa entre los labios. – Y yo pensando que eras un Hufflepuff con una sangre decente y eres el amiguito de la estúpida de Maxwell. – A Danny sí la conocía, y por lo poco que sabía de Luke, ambos eran amigos. Eran enemigos por herencia, por así decirlo.

Circe giró la cabeza con una sonrisa divertida por haber conseguido recordar de qué le sonaba aquel apellido, pero aquella sonrisa creció al toparse con la cara de Edward. – El único que va a acabar con el culo como la bandera de Japón de una patada serás tú como no cierres esa bocaza de imbécil que tienes. – Miró a Damon de reojo y le dedicó una corta sonrisa a forma de saludo. Ya hablarían, que el capullo no había mandado ni una mísera lechuza en todo el maldito verano. Aunque Circe lo agradecía, era capaz de pagar por no tener que ver un estúpido de esos bichos cubiertos de plumas.

Volvió nuevamente la vista a Edward, cambiando la sonrisa que le había dedicado a su mejor amigo por una irónica. – Ahora es cuando te vas a poner el uniforme para evitar que alguno de los presentes acabemos vomitando por tener que verte así. Ya tenemos suficiente con ver tu cara durante todo el curso como para que ahora estés con estas pintas durante mucho más tiempo. – Exageró nuevamente la sonrisa y se giró para quedar mirando a Luke, quien parecía totalmente fuera de lugar por aquella situación. Y no era para menos. Un tejón entre tres serpientes, y contando el historial de cada uno de ellos, aquello no sonaba precisamente bien para el tejón.

Rodó los ojos y se cambió de sitio, alejándose por fin de Edward. Quedó frente a Damon, en el mismo asiento que Luke, aunque a una distancia considerable. Le dio una corta patada en la espinilla y ladeó la cabeza, señalando a Luke con ella. - ¿Este es tu gran amigo Luke? – Ironizó sin borrar la sonrisa del rostro, actuando como si Luke y Edward no estuvieran escuchando aquella conversación.
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Invitado el Sáb Sep 27, 2014 5:33 pm

Al parecer la lucha para que Danny me perdonase iba a ser intensa. Aunque, ¿perdonarme por qué? ¡YO NO HABÍA HECHO NADA! No solo porque estuviese muy en contra de que la gente cotillease sobre vidas privadas ajenas (que para eso eran privadas, para que no se publicasen en una revista que leía medio mundo mágico), sino porque encima aquellos artículos solían estar cargados de mentiras y malos sentimientos. Y ya sabes, lo que se siembra se recoge, aunque no siempre lo recoge la persona adecuada. Esta vez alguien había sembrado el odio hacia Danny, y ahora yo lo estaba recogiendo. ¡Pero si yo de Danny solo quería mimos y risas! Era lo que más me gustaba de ella. Que incluso en las malas situaciones, seguía precupandose por sus amigos. ¡Incluso por los sly se preocupada de vez en cuando! Quien hubiese dicho aquellas barbaridades sobre mi amiga, seguro que no la conocía bien. Se habría enterado por algún rumor absurdo. "A Dios pongo por testigo de que rodará la cabeza de quien haya dicho esas cosas sobre Danny. ¡RODARÁ COMO LA CABEZA DE NED STARK!"

-¡No me puedo creer que te cueste tanto creer en mi!-dije, empezando a sentirme ofendida por su falta de confianza. Aunque por otra parte la entendía perfectamente, me dolía. -¡DANNY! ¡DESPIERTA! Yo jamás te haría eso y lo sabes. ¡Me conoces mejor que nadie en este mundo! Si tu no vas a creer en mi, ¿quien lo hará? -me estaba emocionando al decir aquellas cosas. Era cierto. Yo no tenía padres, ni familia que me conociese a fondo. Danny era toda mi familia, y Esther, por supuesto. Pero mi compañera de travesuras me conocía mejor que yo misma. En el fondo tenía que saber que yo no habría hecho eso.

-La verdad es que no se quien ha podido hacer algo así Danny. ¡Pero tengo muy claro que no he sido yo! -me intentaba excusar, pero Danny se ocupaba de dejarme sin salidas. No tenía una explicación para aquello, lo único que podía hacer era afirmar mi inocencia una y otra vez. Pero no sabía si con eso conseguiría convencer a Danny, era muy cabezota e insistente. No podía perderla por esta tontería.

Pero de pronto, mi amiga rubia miró ala otra chica que había en el vagón, sentada. Decidió tomar su opinión en cuenta. Pero la chica se quedó con mirada perpleja sin saber que responder. -¡Oye! Esto es entre nosotras, dudo mucho que ella sepa quien quien lo ha hecho.

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Danielle J. Maxwell el Lun Sep 29, 2014 12:11 am

¿Quién me iba a decir que al entrar al tren, con toda aquella ilusión, iba a apagárseme de repente al leer un maldito artículo de una estúpida revista? Empecé a procesar el porqué de que Alice me hubiera hecho eso. ¿Acaso tenía sentido? ¿Acaso le había hecho algo para merecerlo? Quizás le molesté y no me enteré. Quizás esperaba algo de mí que no tuvo… no sé, ¿quizás no actué como una buena amiga? Pero nunca he querido hacerle daño, ¿por qué ella me atacaría con algo tan sucio y rastrero? Ella no era así. Bajé la mirada cuando dijo que no se podía creer aquella falta de confianza. Pero es que no podía ser de otra manera, durante años he tenido amigos que me han dado la espalda por estúpidos cánones sociales o porque soy una de esas personas imanes del peligro. Nunca he sido de esas chicas que confían ciegamente en alguien. Alice había sido una de las primeras, por eso me molestaba tanto el simple hecho de la posibilidad de que fuera ella.

Alcé nuevamente la mirada y casi me emociono. Bueno, matizo: me emocioné, pero casi se entera todo el mundo, cosa que no pasó. ¿Debía confiar en su palabra y unir fuerzas para reventarle el ano (bueno, eso no, que reventar ortos puede ser motivo para expulsarte de Hogwarts aunque no lo estipulen las normas. Porque estipular: “Reventar ortos se penaliza con la expulsión” era muy nazi) al estúpido o estúpida que se le ha ocurrido mandar eso sobre mí? ¿O debía cerrarme en banda, confiar por primera vez en mi orgullo y no creerla? No destacaba por mi orgullo, por lo que realmente prefería mucho más perdonarla.

Me di tiempo para pensar utilizando a aquella chica que había sufrido el daño colateral de nuestra discusión para escuchar su opinión, pero Alice no dejó que eso pasara, ya que al parecer, era cosa de ella y mía. ¡Pues bien que está escuchando, podría dar su opinión! Me quedé callada, mirando a Alice. ¿Cuál era mi problema? Que era increíblemente rencorosa. ¿De verdad iba a estar bien con ella sin estar segura de sí había sido o no? Bueno, en aquel momento, no iba a estar bien con absolutamente nadie que me rodease, mucho menos con la que pone que firmó aquella estúpida mierda del Corazón de Bruja.

Carraspeé indecisa y tragué saliva. Torcí un amago de sonrisa. No pensaba quedarme ahí, sería incómodo y yo estaría de mala hostia. Retrocedí algunos pasos hasta coger el pomo de la puerta.

Pues vale —conseguí decir, notando que casi se me quiebra la voz. El "pues vale" era lo puto más cutre del universo. A mí alguien me decía "pues vale" y le reventaba el ano. Pero en aquel momento de verdad, de verdad de la buena que no tenía nada más elaborado para decir—. Hablamos en Hogwarts que ahora no estoy de humor.

Y me fui de allí. ¡Sí, me fui! Sin más. Pero ¿qué iba a hacer? ¿Darle un abrazo? Ahora mismo lo que quería era reventar anos y estallar cabezas y sin duda no quería cegarme en mi mejor amiga. Debía confiar en ella, ¿si no lo hago en ella, en quién narices voy a confiar si no? No quería decir cosas de la que luego me arrepintiera y sobre todo lo menos que quería era perderla. Cuando se me pase este descomunal cabreo hablaré con ella, como dos personas razonables y tranquilas.
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