Situación Actual
3º-10º
22 diciembre -> luna llena
Entrevista
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
Awards
ARTEMISIA pj destacado
STEFAN & POPPY DÚO DESTACADO
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline

Almost easy [FIONA T. Shadows]

Drake Ulrich el Lun Jun 30, 2014 9:17 pm

Parecía que tenía tres kilogramos de resaca en cada pie, puesto que no paraba de arrastrarlos por los pasillos del Ministerio hacia mi puesto de trabajo. Hacía ya una semana (más o menos) desde que dejamos de asistir a Azkaban para asegurarlo y que volviera a ser un lugar seguro. Obviamente, ya que si “aseguramos” cosas es para que sea seguro, lógica sumamente aplastante. No todos los aurores habían sido destinado a volver a Azkaban, pero a mí me había tocado pringar, ya que mi jefe saber perfectamente que soy un poco inútil en la oficina del Ministerio con el papeleo. No habré babeado yo informes… La verdad es que como Auror daba mucho que desear. Sí, sabía lo que hacía en los momentos en dónde tengo que saber lo que hacer, tengo un sentido arácnido de la justicia y esas cosas… pero lo que es ser responsable, no lo llevo nada bien. Soy un jodido desastre, alguien que se mete en problemas sin quererlo, de esas personas que, sin desearlo, se ve rodeado de problemas que salieron todos fruto de sus estúpidas acciones. Y es que muchas veces pienso que así no se puede ir por la vida y mucho menos ser una de esas personas de confianza que se suponen que mantienen el orden mágico. Doy gracias a Dios de ser el único desastre del cuerpo.

Las cosas, misteriosamente, volvían a recobrar esa normalidad y uno del trabajo decidió que lo más conveniente sería casarse, por lo que inevitablemente eso conlleva a una despedida de soltero y, con ello, MI ASISTENCIA. Fue un craso error, ya que eso fue el principio de ese cúmulo de desgracias que hizo que el final de la noche fuera nefasto… Aunque por el momento no recordaba demasiado de la noche anterior, por lo que estaba de lo más relajado de camino a mi puesto de trabajo.

Llegué a mi mesa, la acaricié con amor con las yemas de mis dedos -pues pretendía utilizarla como apoyo a mi gran siesta- y saludé a todos con una bonita sonrisa antes de sentarme. Aquel día el jefe no estaba, ya que había salido de viaje importante a Francia para hablar con… yo que sé, con franchutes mágicos importantes. La verdad es que poco me importaban los intereses políticos de mi jefe. Fly pasó a mi lado y la saludé, asomándome por un lateral de mi mesa para ver como seguía hacia la suya (sí, mirando su anatomía posterior) y viendo como hablaba con una ahí me quedé apoyado sin apartar la mirada de su rostro. Tenía una sonrisa tan bonita y un gesto tan adorable, era inteligente, divertida... ¡Era preciosa! Unos ojos que... vamos, una cara de ensueño y qué sonrisa. ¡Si es que era perfecta! ¿Cómo pretendían que me concentrara en el trabajo? ¡Era imposible!… Cuando desapareció de mi vista, empecé a bajar la cabeza lentamente hasta apoyarla en mis brazos, sobre la mesa. El espejo comunicador que tenía a un lateral de la mesa se iluminó. Al sentirme cohibido por su inusual brillo (ya que nadie lo usa para comunicarse conmigo) levanté la cabeza y lo miré, viendo reflejado en él a mi amigo Grigori, un compañero de trabajo que solía trabajar arrestando presos. Bueno, arresta personas y los convierte presos. No sé qué gracia tendría arrestar a gente que ya está presa… El caso es que me sorprendió su llamada. Que yo sepa no tenía nada pendiente con él.

¿Qué pasa Grigoriano? —le pregunté tranquilamente.
Hey, ¿qué pasa Ulrich? —preguntó retóricamente, ya que en verdad nunca nos preguntábamos por nuestra vida y me resultaba raro decirle que me iba bien. No teníamos tanta confianza—. Mira, ¿qué pasó con el preso de Londres? Me dijiste que lo traías a Azkaban por la noche, pero no ha llegado nada. ¿Lo has dejado en el calabozo del Ministerio? —me preguntó con toda la parsimonia del universo.

Mi cara, por el contrario, era algo que intentaba evocar tranquilidad, pero que en realidad estaba intentando evitar que mi cuerpo se convirtiese en gelatina y huir de este mundo cruel. Un flash de ayer empezada la noche me vino a la mente y recuerdo perfectamente como llamé borrachísimo a Grigori para decirle que tenía un preso y llevarlo a Azkaban. Me acuerdo de eso, pero no me acuerdo de haber pisado Azkaban. Tragué saliva, sonriendo.

Claro, ¿dónde iba a estar si no?¡JAJAJA! Eso mismo me pregunto yo, ¡dónde iba a estar si no! Quizás debería haberle dicho la verdad, pero no me acuerdo, así que mentiría si dijera cualquier cosa.
Ah vale vale, qué susto, pensé que lo habrías perdido. Tráelo en cuanto puedas.
Claro claro, tengo mucho trabajo, así que a última hora. —mentí. ¿YO, TRABAJO? Sí, registrar Londres de arriba abajo sería mi trabajo.

Se despidió de mí amigablemente y yo sin sonreír ni puta mierda corté la comunicación. Me tiré de los pelos mientras me protegía en mi mesa e intenté hacer memoria. Se me ha escapado, seguro que se me escapó y de lo pedo que iba ni me acuerdo… Necesitaba a alguien que pensase como yo, o por lo menos a alguien que no cogiera un martillo y lo golpeara constantemente contra mi cabeza. Así que por eso pasé de comentarle mi problema a Willow, porque sería la del martillo. Me levanté de mi despacho y, más despierto que nunca, emprendí el arduo, largo y sumamente cansino camino hacia la mesa de Fly. Cuatro zancadas después, ya estaba allí. Me agaché de cuclillas rápidamente a su lado, quedándome por debajo de ella, mirándole con unos ojos de cachorrito que necesita ayuda.

Fly, necesito tu ayuda porque eres la única que puede llegar a comprenderme. Ya sabes que tengo un cerebro terriblemente complicado de entender… y bueno, eres la única que sabe las estupideces que hago cuando voy borracho. ¿Estás muy ocupada? ¡Seguro que no lo estás tanto! —le puse la mano en la rodilla para no caerme hacia atrás debido al desequilibrio de aquella postura y esperé a que me dijese que sí. Venga, era Fly, seguro que no tenía ganas de trabajar. Además, no estaba el jefe... Y yo solo no iba a llegar a la reconstrucción lógica de mis hechos nocturnos.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 494
Puntos : 377
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich#9979
Drake UlrichInactivo

Fiona T. Shadows el Mar Jul 01, 2014 12:29 am

Deseó una vez más tener un par de palillos para sujetarse los párpados. ¡Era complicado permanecer despierto a aquellas horas! No eran ni las dos de la tarde y estaba fuera de su cama, con su calentita manta y su ventilador dando vueltas para que necesitara taparse. Porque sí, con dos cojones estaba viviendo en casa de sus padres. ¿Por qué? Porque podía. Ya había recuperado sus objetos personales, los cuales se acumulaban en su habitación y en la que tiempo atrás había pertenecido a su hermano, y ahora estaba tranquila. Tenía un puesto de trabajo fijo, unos padres que no daban el coñazo como lo daban cuando era joven y un sueño de cojones. Y ahora me pregunto, ¿Acaso los cojones pasan sueño? Pues no lo sabremos nunca, porque a día de hoy, no he conocido a unos cojones parlanchines que cuenten qué tal van de sueño o si prefieren el Cola-Cao o el Nesqui. Porque el Nesqui da tanto asco que no sé si quiera si está bien escrito y mucho menos me voy a preocupar en mirar en google si está bien. Porque total, a nadie le importa esa mierda que intenta pasar por Cola-Cao pero no lo es.

Movió la cabeza intentando centrarse en las fichas que tenía ante sus ojos. Fichas de antiguos partidarios de mortífagos que podían estar involucrados en el accidente que recientemente había tenido lugar en Azkaban. Pero por el amor de Adam Levigne (porque está muy bueno, y eso, está para hacerle hijos), ¿Nadie se da cuenta que esa gente va con máscara? Que son como V de Vendetta, que nadie sabe lo que hay ahí debajo salvo ellos o la señora a la que rapan en mitad de la historia porque pueden. ¡Que las máscaras tienen una utilidad! Que no son como las fiestas de disfraces con máscaras, que todo el mundo sabe quien anda debajo. Que los mortífagos eran listos, por eso no había ninguno de Hufflepuff, o eso quería creer Fly. Imaginar a un Hufflepuff como miembro de los mortifagos era más penoso que el hecho que uno de estos llegara a trabajar como auror. Y hablando de aurores de Hufflepuff, por ahí andaba Drake, a pocas mesas de distancia.

Apoyó la frente contra la mesa, donde los papeles se amontonaban y volvió a esforzarse por no quedarse dormida. Pero era jodidamente complicado. Si es que era una marmota, persona a tiempo parcial. Negó con la cabeza y volvió a posicionarse frente a los papeles, los cuales miraban desafiantes exigiendo que hiciera algo productivo con su vida. - ¿Te aburres? – La voz de la persona sentada a su lada, un tal Dimitri, interrumpió sus pensamientos. – Que va, esto es tan entretenido… - Ironizó antes de rodar sus ojos y mirar a su compañero. En verdad era guapo, quizá tomar algo con él después del trabajo distraería su mente de pensamientos no deseados. Como la crisis, la destrucción de la capa de ozono o la caza indiscriminada de erizos. – Tan entretenido como la vida sexual de la secretaria del jefe. Nunca recuerdo su nombre. – El chico sonrió, mostrando una bonita sonrisa. Fly hizo un esfuerzo porque no se le abriera la boca de par en par y soltara una risita ahogada de tonta y contestó. - ¿Tiene nombre? Yo creía que era la secretaría que se mete metanfetaminas para estar siempre rauda y veloz. – Ambos rieron por aquel comentario y el chico se presentó. Sabía su nombre, pero daba igual, era mono, mejor dejar que hablara para no quedar como una tonta que solo pensaba en sí tendría pareja o sería de la otra acera.

En aquel momento, la secretaria sin nombre se giró para mirar como aquellos dos la miraban con curiosidad. Ambos desviaron la vista y rompieron a reír. – Tengo que enviar estos papeles, luego nos vemos. No te aburras mucho coleccionando tiempo muerto. – La castaña se levantó y atravesó la zona de pequeños despachos donde todos trabajaban. La gente parecía responsable, e incluso concentrada, aunque la mayoría de ellos estarían haciendo crucigramas o pintando bigote a las fotos de El Profesta, seguramente.

Su largo camino hasta la lechucería del Ministerio fue incluso más aburrido que el resto de la mañana. Sin contar aquella corta conversación con el chico mono, eso había sido un respiro. El olor a caca de pájaro y a plumas hizo que una mueca de asco se dibujara en su rostro. Joder, es que aquello olía peor que un cadáver en descomposición. O peor, que el pelo de Severus Snape. Sí, esos ejemplos son muy recurrentes. Ató el sobre en la pata de una de las lechuzas y abrió el pequeño ventanal destinado para el tráfico de aves (tráfico legal, no como las drogas) y soltó a la pequeña lechuza de color blanco, la cual salió disparada a su destino. ¿Qué destino? Pues ni idea, pues aquellos bichos eran capaces de encontrar a su destinatario en cualquier lugar, tenían una especie de radar de magos o vete tú a saber qué en la cabeza.

Volvió a su sitio, donde volvió a toparse con el chico mono cuyo nombre había vuelto a olvidar. Pero obviamente, no iba a preguntarle cómo se llamaba cuando el chico lo había dicho apenas diez minutos antes. Obviamente, era tonta, pero no tanto. – Ahora huelo a pájaro. – El chico rió, acercando su rostro al de la chica. – No, que va, hueles como siempre. – Fly apartó su pelo tras la oreja y sonrió tímidamente. Ambos volvieron a su trabajo, aunque de vez en cuando se giraban para seguir conversando en aquella aburrida mañana. Hasta que apareció Drake, el cual se situó al lado de Fly hablando de no sé qué mierdas sin sentido. Como siempre. La castaña alzó una ceja y miró al chico con cara de no entender qué se había fumado. – Eh… ¿Estás borracho ahora? – Mantuvo la ceja alzada y dio dos pequeños golpes en la frente del chico. – Aquí suena a hueco. Pero dime, Drake Ulrich, ¿Qué te preocupa? – Antes de dejar que contestara, se levantó tirando de la mano del chico para que se levantase (gran esfuerzo teniendo en cuenta la diferencia de altura). - ¿Quieres tomar algo y me cuentas? – Sonrió de lado dando por sentado la afirmativa y se despidió de su compañero de despacho colindante. - ¿Sabes si está con alguien? En verdad es muy mono. – Rió al tiempo que ambos salían de aquellos cubículos donde la gente FINGÍA trabajar. Porque todos eran una panda de vagos, obviamente.

Patata:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 724
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Drake Ulrich el Miér Jul 02, 2014 4:04 pm

¿Cómo iba a venir borracho a trabajar? Se me había pasado muchas veces por la cabeza, no iba a negar la realidad, ¡pero jamás haría algo así! Soy un auror un tanto irresponsable, pero tampoco para pasarse. Scrimegeour se había acostumbrado a echarme la bronca muchas veces seguidas, si me la echa estando yo borracho no podría dejar de partirme el culo de todo los perdigones que suelta que asaltan amenazantes contra mí. Y no creo que le hiciera gracia. La verdad es que mi jefe tiene muy poco sentido del humor y no me caía bien la gente con sentido del humor. Eran jodidamente aburridas. O extrañas, porque su humor se esconde en lo más profundo de la irracionalidad cómica. Ella se levantó y tiró de mi mano, haciendo que me volviera a poner de pie. Iba a decirle lo que me preocupaba, pero me habló de tomar algo mientras se lo contaba y no pude evitar pensar que sólo había desayunado dos donuts y tres tostadas, por lo que no me vendría mal un tentempié. Acepté con la intención de seguirla mientras le contaba mi problema, pero me preguntó por Dimitrio. Ese tío asquerosamente ligón que se había tirado a medio Ministerio. A mí no me caía bien, pero soy hombre… a las mujeres no sé cómo lo hace, las vuelve loca. Como no me sentía especialmente cómodo recomendando a nadie a Fly, me inventé la salida fácil. Mala suerte que le haya tocado sentarse al lado de Dimitri, oye… Habían dos salidas fáciles. A, decirle que era un mujeriego empedernido o B, decirle que era gay. Como la A podría atraerle a muchas mujeres, decidí utilizar la segunda.

Es gay tía. Pensé que lo sabías. —dije aparentando toda la sinceridad posible mientras caminábamos fuera de aquellas oficinas—. Y no es tan mono, en verdad, ¿le has visto la nariz? Es muy grande… —comenté intentando parecer objetivo, pero notándoseme que buscaba los defecto del hombre ese. ¿Qué pasa? No me caía especialmente bien.  

No dije más sobre eso porque podría decir demasiado cosas de las que podría arrepentirme y tampoco quería meterme en problemas con Dimitrio por ir inventándome cosas sobre él. Bajamos por el ascensor y salimos por la salida para invitados, yendo a una pequeña cafetería. Estaba tenso por lo del preso, se suponía que si llamé a Grigori era porque lo tenía preparado, ergo lo atrapé. ¿Pero qué narices hice como para poder perderlo? Mi mente no le encontraba ningún sentido. Estaba tan tenso que sólo pedí un vaso de agua en la cafetería, puesto que no me entraría nada más. Nos sentamos en la barra y esperé a que ella pidiera lo que quisiera para ponerme a hablar.

Te explico —dije para hilar las cosas—. No sé si sabes quién es Barto, el mensajero de la Jefe de Catástrofe Mágicas, pues se casaba hoy o mañana no lo sé, pero ayer fue su despedida de soltero y como me llevo muy bien con él, me invitó. Eso sí, el capullo no me invitó a la boda… “Íntima” dice… —dije con un murmullo molesto, bebiendo del vaso de agua que me trajo el camarero. Me lo bebí de un trago—. ¡Bueno al caso! Me acaba de llamar un guardia de Azkaban diciéndome que ayer le llamé diciéndole que llevaba a un preso. ¡Pero no llevé ningún preso! ¡Yo ayer no pisé Azkaban! Y no está en los calabozos del Ministerio porque tampoco recuerdo haber pisado el Ministerio, yo no piso el Ministerio estando borracho… ¡Y es una mierda! Porque he perdido mi placa y probablemente esté en el mismo sitio que ese maldito mortifago —apoyé mi cabeza contra la barra, dándome un golpecito en la frente, dos o tres veces. Luego me levanté y miré a Fly—. A ver quién me manda a mí a perseguir gente mala estando ebrio. ¿Crees que se me habrá escapado? Claro que se me escapó, dónde iba a estar si no. Pero es que no tiene sentido porque yo no hubiera vuelto a la fiesta de no haberme encargado del mortifago, ¿sabes? Tengo mis prioridades incluso borracho.

Se lo explicaba súper serio. En plan problema súper importante que trata de vida o muerte y es que si yo le digo a mi jefe Scrimegeour que he perdido la placa porque una noche de borrachera intenté capturar a un mortifago y éste me la robó, probablemente me de tal patada en el agujero del orto que termine saliendo disparado por las mismas vigas del Ministerio. Con esa patada, las puertas estarían sobrevaloradas. Y es que tenía razón, pero por otra parte, si veo esas cosas, ¿qué voy a hacer? ¿Quedarme con la botella de ron en una mano mientras veo como el mortifago hace de las suyas con pobres muggles? ¡Claro que no! ¿Acaso no sabéis que estando borracho tus mayores deseos se manifiestan? Yo creo que estando bajo los efectos del alcohol tenemos tantas confianzas en nosotros mismos que nos creemos capaces de beber, mientras nos batimos en duelo y luego, incluso, ¡salir victoriosos! Supongo que algo parecido es lo que me habría pasado a mí ayer, sólo que por lo que se ve, no salí muy victorioso.

Bueno, ¿qué opinas? ¿Me suicido antes o después de hablar con Scrimegeour? No pienso volver a beber en la vida… —Ya, bueno, eso decía siempre, pero en realidad me sentía mucho mejor diciéndolo ahora. Nunca se sabe si lo cumpliré o no. Aunque para ser sinceros, no creo que le ponga mucho empeño en cumplirlo.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 494
Puntos : 377
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich#9979
Drake UlrichInactivo

Fiona T. Shadows el Vie Jul 04, 2014 2:49 am

Dejando atrás al señor Dimitri de apellido y orientación sexual desconocida, Fly y Drake se dispusieron a abandonar aquel lugar que algunos llaman oficina y otros llaman campo de concentración nazi sin cámaras de gas y sin hombres bajitos con bigote y mala leche. A fin de cuentas, el tal Dimitri vete tú a saber cómo me apellido se quedó allí sentado, siguiendo con su aburrida vida diaria de papeleos que a nadie le importan, mientras que su acompañante se marchaba con otro hombre más atractivo que él. No, en realidad todo esto era una mentira para que Drake se sintiera halagado.

Fly comenzó a andar al lado de Drake en dirección al lugar x, porque era un lugar desconocido, ya que no habían acordado donde ir en ningún momento. - ¿Gay? – Alzó ambas cejas al tiempo que colocaba la tira del bolso de modo más cómodo sobre su hombro. - ¿Ahora los gays miran tetas? Vamos, que yo no es que tenga pecho precisamente, pero le he visto mirando más tetas. Que se sienta a mí lado y yo lo que es tener atención, tengo poca. - Escuchó las palabras de Drake sobre Dimitri y no dudó en mirarle con una mueca de asco. – Y tú con tu mini nariz… Seguro que el tamaño de la nariz va acorde con el del pene. – Ahí lo dejó. Como si nada. En realidad todo era mentira, pues precisamente Drake no estaba mal dotado. De nariz, digo, que no era pequeña. El pene ya era otro asunto que no viene al caso.

Tras andar y acabar saliendo por la entrada para invitados, fueron a parar a una pequeña cafetería situada en la calle en la que se encontraba la misma salida. No había mucha gente paseando por la calle a esas horas por la mañana, y mucho menos en el interior del local. No había demasiada gente, pero las pocas personas que había se agolpaban en la barra. – Yo un zumo de naranja. – Escuchó las palabras de Drake cómo si aquello fuera un cuento chino. Porque si no fuera porque estaba entendiendo las palabras, pensaría que Drake había estudiado chino durante los años que no se habían visto y ahora le estaba dictando la receta de un plato hecho con gato y algas en chino. – Eh, eh, eh, eh. Rélajate. – Drake ya había terminado de hablar, pero la conclusión era: ¡Ayer no fue a Azkaban! Sí, porque entre tanta palabrería carene de sentido había perdido totalmente el hilo de la conversación. – A ver, por partes. – Cogió el zumo que acababan de servir y tomó un sorbo. Estaba rico, como siempre. Porque todos saben que el zumo de naranja es un manjar creado por los dioses. Seguro que lo había creado Hades, porque era el dios más chachi. Por eso de que Disney lo pintaba con una llama azul sobre la cabeza. Fue el primer moderno de la historia, tiñéndose de azul cuando los colores fantasía no eran mainstream. Seguro que en sus ratos libres de discotequeo puro y duro, y en sus noches de locura entre barcos y putas, se ponía gafas sin cristales. De esas de pasta tan guays que llevan los miopes, como Fly, porque así no se revienta el cristal cuando, inteligente de ti, dejas caer las gafas contra el suelo. Pero claro, sus gafas llevaban cristales, básicamente porque no veía una mierda de lejos, aunque no es que las usara precisamente mucho.

Fuiste a una fiesta y acabaste borracho como una cuba. Como se suele hacer, llamaste a alguien. Por raro que parezca no fue a la última tía a la que te tiraste. Aunque dudo que te tires a alguien, desde el cariño. – Rió. Aquello era mentira, siendo como era Drake, podía tener a la chica que quisiese, eso no lo dudaba. – Llamaste a… ¡A uno de Azkaban! Para decirle que tenías un preso pero jamás fuiste. – Afirmó con la cabeza ella sola tras su magnífica explicación sobre la noche de drogas y desenfreno que Drake no había tenido. – Sigo sin entender nada… ¿Pero pillaste a un mortífago en mitad de la fiesta esa? Tío, es que hablas mucho pero no dejas nada claro y yo soy de mente simple. A mí dame las cosas claras. -  Volvió a tomar zumo y esta vez se movió sobre el taburete, con una sonrisa de niña pequeña de oreja  a oreja. – No sé, siempre puedes apañártelas y desmemoriar a un indigente y meterlo en Azkaban como si fuera un preso. Ahí vivirá mejor, le darán de comer todos los días. – En parte era broma. Pero sólo en parte. Que si ella se veía en el problema de perder

Para Drake parecía que aquello tenía la mayor importancia del mundo mundial. Como si no hubiera nada más importante en su vida que el preso perdido. ¿Qué iba a pasar por el hecho de perder a un preso? O sea, no era para tanto. El hombre seguiría con su vida, sería feliz y no tendría que sufrir el resto de sus días en el interior de una prisión rodeado de dementores. Pero claro, Drake era un egoísta que sólo pensaba en no perder su empleo y en las posibles vidas que el mortífago fugado podía destruir. ¡Maldito egoísta! – No sé, siendo tú seguro que le diste una botella de ron y luego comenzasteis a cantar la canción del pirata. ¡Yo que sé! ¿Cómo quieres que lo sepa si yo estaba en mi camita plácidamente durmiendo tras haberme chamuscado media mano?

Acabó con el contenido de su vaso y miró de nuevo a Drake. – Yo recurriría al truco del indigente. Si estás seguro de haber perdido al preso, claro… - Se encogió de hombros. Scrimegeour lo mataba, pero seguro. – Acuérdate de ponerme en tu testamento antes de ir a hablar con el jefe, eso sí. – Giró el taburete y dio una vuelta completa hasta volver a situarse frente a Drake. – Entonces, ¿Cuándo dices que nos vamos a beber por ahí?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 724
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Drake Ulrich el Vie Jul 04, 2014 11:28 pm

Vale, no coló que Dimitri fuera gay. Qué va a ser ese gay, si es un maldito acosador conejero. No sé, me caía mal. Antes me daba igual, ahora ya no me daba igual, sino que me caía mal. Escuché sus argumentos y… bueno, es mujer, aparte de que siempre tienen razón en esta ocasión no podía ni refutarle porque es que de verdad tiene razón. Aquel hombre tiene de gay lo que yo tengo de rubio. Puse los ojos en blanco a lo que dijo, sobre todo a lo de la nariz. ¿Qué pasaba con mi nariz? Mi nariz era condenadamente perfecta. Perfectísima. Tenía las dimensiones perfectas para hacer de mi rostro una síntesis de armonía entre todos sus elementos. Con ella no tuvieron tanto cuidado, mira lo bajita que quedó. Sonreí divertido y me paré, llevando mi mano a su cabeza.

¿Si, acorde con el de mi pene? ¡Qué memoria más mala tienes! —reí y le revolví el pelo para molestarla. Ella me molestaba con palabrerío, pero como no se me ocurre nada ingenioso que decirle, pues le despeino—. Vale no es gay, tampoco tiene novia, creo. Bueno, tiene una novia cada semana, si eso te vale como “novia” —le digo tranquilamente, continuando el camino.

Al final resultó que cuando intento concentrarme para decirlo todo y bien, no funciona, ya que cuando terminé, o estuve a punto de ello, Fly pareció no haberse quedado con nada de pastel. Pongo los ojos en blanco. Aquel vaso de agua se me había hecho realmente poco, por lo que pedí otro. Pedí la botella, para ser exactos. Odio que me cobren por un vaso de agua, me parecía estúpido que me cobraran por darle a una persona algo básico para su supervivencia. Mientras escuchaba las dudas de Fly, para aclarárselas todas de golpe y que no le surgieran nuevas, desenrosqué la botella y bebía tranquilamente de la botella. Cuando terminó, alcé la mano para hablar. Por partes, que la mente de Fly precisa de tiempo para asimilar las cosas.

Fui de fiesta, al principio todo bien hasta que divisé en un callejón, por las calles del Caldero, un hechizo. No llevaba la máscara, pero el muy imbécil parecía desconocer lo que son hechizos de ocultación. Estaba ya más ido qué otra cosa, pero le pillé por sorpresa y le atrapé. Eso sí… no sé qué pasó con el muggle…  —me rasqué la cabeza confuso—. Luego lo único que sé es que llamé a mi amigo Grigori y luego haberme despertado en mi casa sin haber pisado Azkaban, sin mortifago y sin placa. ¡No puedo coger a un indigente! ¡Él no tiene mi placa! —Ni de coña podría. Si hubiera perdido la placa simplemente con un Accio funcionaría, pero si ya no está en mi posesión, pues no viene. ¡Mi placa no viene, ergo no la perdí, me la robaron!

Me hacía gracia esta situación. Era de lo más surrealista y es que estas cosas sólo me pasan a mí. Sólo le pasan a un desastre de persona y yo soy un desastre de persona, por lo que me tiene que pasar toda la mierda a mí. Definitivamente nunca más voy a beber y si bebo, jamás mezclaré trabajo con diversión. ¿A quién se le ocurrió semejante y estúpida idea? Al Drake del pasado, al imbécil Drake del pasado que se cree mujer pudiendo hacer dos cosas a la vez. El problema no era simplemente perder a un preso, total… se podría volver a coger. Pero tío, ¿y mi placa? Es que si Scrimegeour se entera de lo que pasó de verdad me coge y me cruje la cabeza con el meñique del cabreo. Suspiré sin muchas ganas, sólo por hacer algo.

Me encanta la canción del pirata… —murmuré cuando ella me lo estaba echando en cara. Luego me recordó lo de la mano y dejé MI EXISTENCIAL PROBLEMA para preguntar por su bienestar—. ¿Cómo estás de la mano? ¿Mucho mejor, no? Tú serás enana, pero tienes la vitalidad e hiperactividad de un gigante.

Luego ella me dio la opción más lógica respecto a mi problema: lo del indigente. La verdad es que no era mala idea, pero seguía estando sin mi placa. Además de que es máximo sospechoso llevar conmigo a un maldito preso que no recuerda nada.

Esa no es una solución viable. No es mala idea, oye, pero no creo que me sirva para esta ocasión. Además, es que haga lo que haga me va a echar máxima bronca y luego me matará entre terribles sufrimientos. Y no te voy a poner en mi testamento, si no tengo nada útil. A no ser que quieras mi Play Station 3. Es el mejor invento que han hecho los muggles para el entretenimiento  —y por poco me pongo ahí a hablar de las prestaciones de esa consola tan divertida, pero decidí que no era el mejor momento—. Un día jugamos. —carraspeé para volver a ser un hombre de veintiséis años serios y con trabajo y fue entonces cuando vi a Fly dando una vuelta invitándome a ir de fiesta—. Hombre, mientras me controles y no dejes que ningún imbécil me robe la placa. ¡Cuando quieras! —y, fingidamente molesto, pongo la mano en su taburete y hago que dé la vuelta pero para el otro lado.

La vi girando y mientras tanto pensé todo lo que recordaba de mi noche de ayer. Recuerdo que me vestí… que me tomé la primera copa en casa junto con Katerina en la cocina, que salí, que fuimos a ese bar tan guay en la calle Wedley y… luego vi eso y… ¿Cómo va a ser posible que no me acuerde? Luego iré a la escena del crimen y seguiré mis rastros. Arrugué el ceño y miré a Fly, que había vuelto de su vuelta.

En fin, da igual. Supongo que mientras no necesite la placa, no tendré que contar la verdad, por lo que no moriré. ¿Cuánto crees que faltará para que vuelva a tener que enseñarla? —Normalmente la utilizaba bastante para entrar en algunos sitios de Ministerio o hacer, yo que sé, cosas de aurores—. ¿Crees que Scrimegeour me dejará elegir la forma de mi muerte? —añadí, sonriendo levemente mientras me miraba los zapatos, que estaban sucios de barro seco. ¿Dónde narices me meto, tío?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 494
Puntos : 377
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich#9979
Drake UlrichInactivo

Fiona T. Shadows el Dom Jul 06, 2014 12:30 am

Y si Dimitri era feo, Drake era un travesti en mitad de una de las carrozas del Orgullo Gay, no te jode, si es que los tíos a veces son peores que las mujeres. Sí, sí, mucho decir que las mujeres malmeten unas contra otras, pero ellos son iguales e incluso peores, porque no tienen imaginación y sus excusas baratas e insultos de poca monta carecen prácticamente de sentido en la mitad de los casos. Pero oye, ellos que siguieran creyendo que las mujeres son unas zorras que malmeten contra las demás.

Ante aquel comentario en el que Fly no dudó en meterse con Drake, este se limitó a desordenar su pelo con la cabeza. La castaña alzó la cabeza con parte del pelo cubriendo sus ojos y alzó ambas cejas. – Con estos pelos seguro que le enamoro, ¿No crees? – Dicho esto, volvió a colocarse el pelo con las manos, mirando su reflejo en un pequeño estante que había cerca de la barra, el cual no llegaba a reflejarles nítidamente, pero sí lo suficiente como para que viera su figura y pudiera peinarse de algún modo medianamente normal. – Ah, es un putón en modo hombre. Que simpático, oye. – Se encogió de hombros y posó ambas manos por la cara de Drake, cubriendo esta y molestándole. – Y yo que creía que era buena gente y es como los conejos. Pero sin orejitas monas. – Hombres, es que si tuviera orejas de conejo sería perturbador.

Finalmente, Drake tuvo la brillante idea de aclararle a su amiga lo que había pasado, en lugar de dar un montón de datos carentes de sentido y de coherencia. Porque, obviamente, Drake no sabía lo que era la coherencia. Fly intentó anotar en lista mental de cosas sin sentido que salen por la boca de Drake la mayor información posible para luego analizar y tener un resultado. Era como si una pequeña Fly (aún más pequeña, me refiero) estuviera en el interior de su cabeza con pergamino y pluma escribiendo cualquier cosa que salía de la boca de Drake, así como dibujando alguna tontería y escribiendo patata por todas partes. – Ah, vale, ahora creo que he entendido mucho más. Deberías hacer un cursillo para aprender a hablar, no sé, como recomendación ¿Eh? – Le guiñó un ojo irónicamente. – Lo de la placa no lo veo para tanto… ¿No puedes decir que la perdiste y ya? No sé, yo la he perdido varias veces y siempre me han dado otro, pero quizá en Noruega son más amables. – Eso sí, luego la placa estaba al final de algún cajón o metida en la ropa, porque claro, eso de tener las cosas recogidas y ordenadas era muy mainstream.

La idea de coger a un indigente de la calle era perfecta, pero claro, Drake sólo podía pensar en sí mismo y en su puesto de trabajo y claro, el indigente podía vivir sin casa y sin techo pero él no podía vivir sin placa. De verdad, que mala persona. – No sé, Drake. – Se encogió de hombros y finalmente acabó con el contenido del zumo. Era el mejor invento que los muggles habían hecho, totalmente. – Bien, no me duele. – Ya no llevaba venda alguna, pues las cremas que había acabado por darse en la parte quemada habían hecho que en un par de días estuviera como si nada. – Un par de días con olores raros por el cuerpo y todo perfecto. – Sí, aquellos potingues eran jodidamente repulsivos. No sé, ya que usaban métodos mágicos, ya podían evitar el dolor o el mal olor, así como sugerencia. Como una idea loca que quizá sólo apoye una minoría.

La idea del indigente parecía seguir sin ser viable por alguna razón. – Eres un quejica ¿Eh? Yo ya no te doy más soluciones, que a todo lo ves problemas. ¿Qué cuesta implantarle pensamientos falsos a alguien y hacerte una plaquita nueva con cartulina? Vale que seas un desastre en las manualidades, pero la placa no es tan complicada. ¡Deja de montar un drama! – En ese momento la silla de Fly empezó a girar para dar una vuelta. Al situarse de nuevo frente Drake afirmó con la cabeza. – No, un día no jugamos. Yo la heredo, y tú mueres bajo terribles sufrimientos. – Apoyó un brazo sobre la barra y quedó mirando a Drake. – Además, seguro que juegas fatal. – Claro, como ella no era de esas personas que dan a todas los botones con la esperanza de que eso sirva de algo…

Antes de poder dar contestación alguna, Drake hizo que el taburete girara de nuevo y que la chica casi saliese volando ante aquello. Cuando sabes que alguien va a moverte, puedes caerte. ¡ES PELIGROSO! Podía haber causado una muerte… ¡Seguro que Drake lo que quería era poder ver Thestrals a costa de su vida. - ¿Yo te controle? Ni que fuera tu madre, y tú ya eres mayorcito para controlarte… - Rió al volver a encontrarse frente a él. – Yo controlaré que no muevas mi taburete y acabe muerta en mitad de la cafetería. – Alzó ambas cejas a modo de amenaza y luego no pudo evitar sonreír. – Y a todo esto… ¿No has pensado en buscar entre la ropa o por el suelo? No es que a alguien le interese mucho tener una placa de vete tú a saber dónde, y más teniendo en cuenta que pasó en un callejón de madrugada. Como no lo haya cogido un gato, dudo que alguien lo tenga. – Afirmó segura de aquello. Aunque queda la opción de que el mortífago se la hubiera llevado como trofeo para decir “Já, mira que auror más tonto que pierde su placa”, o bien para hacerse pasar por él, lo cual sería mucho más divertido si llegaba a pasar. No había suficiente con un Drake Ulrich en el mundo como para que encima apareciese otro.

- ¿Eso se usa? Yo no la saco nunca y sigo con vida. – Se encogió de hombros. La verdad es que, si no recordaba mal, su placa estaba en un cajón en su despacho. Pero tampoco estaba cien por cien segura. Decían que había que llevarla siempre encima, pero ¿Para qué servía eso? Para que hicieras un Drake y acabaras perdiéndola. – Sí, supongo que te dejará elegir entre desmembrarte y hacer un caldo con tus restos o decapitarte y poner tu cabeza en una pica. ¿A ti qué opción te convence más? – Dibujó una sonrisa inocente en sus labios y se giró hacia la barra para pedir otro zumo. Sí, adicta al zumo de naranja. - ¿Quieres que vayamos a ver al callejón ese a ver si está la placa? No pierdes nada y total, yo no tengo nada mejor que hacer hoy, ya que me has roto la ilusión de intentar algo con Dimitri.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 724
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Drake Ulrich el Mar Jul 08, 2014 2:59 am

A mí que Fly me mirase despeinada diciéndome que así seguro que lo enamorara en plan irónico, me hacía de lo más gracia. Para mí no había nada más atractivo que una chica despeinada, ¡y es que si una chica despeinada es guapa, imagínate peinada! Por lo que inevitablemente sonreí irónico ante su comentario, ya que si yo fuera ese Dimitri, sí, me enamoraría.

No cabe duda —dije antes de cerrar los ojos y sentir como sus manos invadían mi precioso cutis con, creo, el único motivo de sacarme de quicio. Y lo conseguían, oye, lo conseguían. Me hice hacia atrás para quitármelas de en medio y poder contestar tranquilamente sin que unos de sus dedos se metieran sin querer en mi boca— Es según yo he visto. Nunca me he acostado con él para corroborarlo, ni ha intentado ligar conmigo. Pero sé que ha tenido rollo con la secretaria de la Jefa de Catástrofes Mágicas y con la mitad de las Coordinadoras de Aparición. —¿Cómo sabía todo eso? Pues porque la secretaria es buena amiga mía y había sido plantada por Dimitri cuando se enteró de todas de las que se había tirado de la planta de aparición. Si en verdad soy una mujer súper maruja, sólo que lo aparento.

Además, en un principio me había molestado en mentir porque me había picado, pero en verdad no debería picarme. Es de tontos. Además de que con la verdad, si Fly es un poco inteligente, también sería suficiente para espantarle al tío ese.

El tema de la placa a mí me parecía importante, supongo porque también le daba mucha importancia y Scrimegeour también se la daba. Pero suponía que Fly tenía razón… A lo mejor si no digo nada de la placa, pues tampoco pasa nada. O quizás mi jefe es solidario y tiene por ahí una que le sobre. Iba a hacerle caso a Fly y no complicarme especialmente la vida. O por lo menos no volverme loco con esta mierda de tema, pero es que el simple hecho de saber que no recuerdo nada me hace pensar que todo lo que he hecho, lo he hecho, posiblemente, fatal y es inevitable no crearme la imagen visual de un mortifago entrando a sitios o haciendo cosas ilícitas con mi placa. Yo que sé, cosas de aurores. Pero no iba a ser pesimista. No iba a tener en cuenta que yo siempre tengo mala suerte y es que es un hecho que a mí si algo me sale mal, siempre me saldrá peor. Iba a no pensar en las repercusiones de mis actos, ni tampoco en las posibilidades de éstas. Simplemente en soluciones. Sí, era lo más fácil…

Vale, tienes razón. ¡ME TRANQUILIZO! —exclamé sin gritar— Diré que se me ha perdido y le diré a Grigori que tras un Veritaserum al parecer el preso no hizo de lo que se le acusaba o ya me inventaré algo —me pasé la mano de arriba abajo por todo el rostro tras aceptar la mitad de la solución que me había dado. Cuando se quejó de que monté un drama, esbocé una divertidísima sonrisa—. Sí tía, soy un maldito dramático, lo sé. Pero es que siempre me sale todo mal, espero que hoy sea la excepción que cumpla la regla. —dije lo que parecía elocuentemente, sin preocupaciones, cuando en realidad tenía cierta mosca detrás de la oreja.

La miré de reojo cuando dijo lo de que no íbamos a jugar, sino que ella se la quedaba.  Y que era malo. ¿Cómo se le ocurre decirle eso al chico que, como manera de superar una ruptura, en vez de comer helado, juega a los videojuegos? Probablemente eso no lo supiese ella, pero era divertido. Y eso que soy el típico que siempre sale perdiendo en las relaciones porque, que yo recuerde, yo sólo he dejado a UNA chica y porque era muy rara. Las demás todas a mí y es que la verdad es que no he tenido pocas. Nada serio, por lo menos para ellas.

¿En serio piensas que soy malo? Tengo veintiséis años, soy mago y aun así tengo una PlayStation 3, ¿vale? No la tengo por el simple hecho de tenerla. LA USO —recalqué divertido, dándome cuenta que hablando con ella algo puede preocuparme mucho un segundo pero luego encuentro la manera de que no me preocupe lo más mínimo. Negué con la cabeza cuando dice lo de que soy mayorcito para controlarme yo solo y sonreí— Discrepo, pero es verdad, no te lo voy a pedir a ti. Eres demasiado bajita para cuidar de mí —le saqué la lengua porque sí, porque era divertido meterse con su tamaño.

No había buscado en ningún lado la placa porque me enteré hoy que la había perdido y llegaba casi una hora tarde a trabajar. Pero quizás simplemente la tengo en mi habitación y nada ha pasado. Tendría que mirar, puesto que si la encuentro sólo me quedaría el tema del preso, lo cual sería mucho más “fácil” de encubrir. Me llevé un dedo al mentón pensativo y negué con la cabeza.

No, no se me había ocurrido esa brillante idea. A lo mejor está tirada en el suelo de mi habitación, debajo de algún calzoncillo o algo… —sonrió, mirándola de reojo cuando nombró lo de los calzoncillos— Vivo con tres tías, en realidad no me dejan dejar mis calzoncillos por ahí. Son unas aburridas —recalqué, dándome unos golpecitos con el dedo en el mentón—. Pues entre esas… Creo que quedo con la del caldo. Ya sabes que yo y la comida nos llevamos muy bien, seguro que hago simbiosis con el caldo y sale un súper Drake —comenté por el simple hecho de desvariarla, luego elegí de verdad— Vale, ok. Decapitación. Es más rápido y he visto como sufren las verduras en los caldos. Es crueldad pura, ¿eh? —bromeé.

Una carcajada fue lo que salió de mi cuando dijo que no tenía nada mejor que hacer hoy. ¡Ni que estuviéramos en mitad de nuestra jornada laboral, oye! Negué con la cabeza y me metí la mano en el bolsillo, poniendo lo que costaba el agua y el zumo sobre la mesa. La idea de ir a mirar en el callejón no era mala y como bien decía, no perdía nada y ella no volvía a acercarse por hoy a ese desesperado de Dimitri. Fly iba a salir por la puerta, pero le cogí de la mano para darle la vuelta y caminar en sentido contrario, hacia un pasillo que daba hacia el baño. ¡Iba a violarla, muahahahaha! No, en verdad no. Más quisiera ella. No, en verdad tampoco. En fin, tuve que hacer algo de presión visual para que no se parase delante de la puerta y entrase conmigo en aquel pequeño habitáculo de dimensiones reducidas.

¿Has visto mi manera de seducirte? —bromeé y aproveché que aún tenía cogida su mano para desaparecernos de allí. El callejón estaba sumamente lejos, pues era en la otra esquina de dónde nos encontrábamos de la zona turística de Londres. Nos aparecimos en la azotea del edificio que era el lateral del callejón. No íbamos a hacerlo directamente abajo, que cualquiera puede vernos. Me asomé al borde (que me llegaba por la cintura) y saqué la varita—. Accio placa. —Pero no vino nada. Me dejé caer hacia adelante, quedándome como una C boca abajo, apoyado en el borde—. Me había hecho ilusiones. ¿Probamos suerte bajo los calzoncillos sucios de mi casa? —pregunté sin muchos ánimos.

OFF: Me salió un poco grande. PERO NO IMPORTA TE AGUANTAS PORQUE ME QUIERES Y ME MOTIVÉ.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 494
Puntos : 377
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich#9979
Drake UlrichInactivo

Fiona T. Shadows el Miér Jul 09, 2014 6:04 pm

Si nos ponemos sinceros, a Fly no le interesaba lo más mínimo Dimitri. Tan sólo era una persona con la que hacer más amena la jornada laboral, pero fuera de allí, no veía posible nada. Básicamente porque él era un humano de lo más corriente, y eso atraía a Fly tanto como un gatito muerto. Sí, era de esas tías que no tendían a fijarse en lo que se supone que le gusta a todo el mundo. Por eso era fan de los grupos que no conocían ni en su casa y de las series de televisión muggle que tendían a cancelar por falta de presupuesto o de audiencia. Era un bicho raro, sin duda. - ¿Seguro? – Alzó ambas cejas y abrió aún más los ojos, mirando fijamente a Drake como si estuviera perpleja ante su respuesta sobe no haberse acostado a Dimitri. También podría haber puesto cara de Nicolas Cage con gesto de “¿No me digas?”, pero todos sabemos que nadie alcanza el grado de asqurosidad contenido en Nicolas Cage y es imposible imitar esa cara de patata podrida con cucarachas radioactivas en su interior. – La conclusión es que se tira a todos ser con tetas y vagina… Eso me libra de estar en su lista de víctimas. – Añadió la castaña palpándose el pecho. Sí, para lo que tenía, podía tocárselo públicamente porque era prácticamente inexistente.

El zumo estaba acabado, eso era el fin del mundo. Era peor que una explosión nuclear. Chernobyl al lado del fin del zumo no era nada. ¿A quién le importa la radioactividad pudiendo beber zumo? Además, con el frío que hace por Ucrania y esas zonas, la radioactividad tenía que haberse convertido en pequeños y adorables cubitos de hielo capaces de crear mutaciones si te los echabas en la coca-cola. Pero claro, Drake no podía relajarse por perder su placa cuando ella estaba totalmente relajada por haberse terminado el zumo. Claro, ¡Y luego las mujeres son dramáticas! Pero si parecía que el pobre estaba en los días tontos del mes, le faltaba tener un tampón metido por la nariz  una compresa pegada en la frente. - ¿Lo ves? – Negó con la cabeza. – Es que te ahogas en un vaso de agua. Creo que esa frase jamás la entenderé. ¿El vaso es enorme o la cabeza es enana? Porque a mí en un vaso de agua no me entra la cabeza como para ahogarme… - Afirmó la castaña totalmente seria. Vale, parecería estúpido, pero la mitad de las frases hechas carecían de sentido alguno. ¡No tenían ningún sentido! Y claro, las personas que le dan vueltas a todo y le sentido a las cosas, pues se marean y acaban vomitando ácido y destruyendo el mundo, como bien sabe todo el mundo. – Siempre puedes decir que el preso se convirtió en patata. Era un anipatato. Como los animagos… Creo que era un chiste. – Se contestó a sí misma y afirmó con la cabeza. – Venga, no seas exagerado, todo no te sale mal. Es cierto que caíste en Hufflepuff y eso ya es empezar mal la vida, pero bueno… Hiciste amigos en la mejor casa. – Alusión a ella misma y al rubio putero, alias Jace Wayland. – Y mira, has llegado a ser Auror, no sé cómo, pero has llegado. ¡Creo que eso es no es que todo vaya mal! – Lo que decía, era un maldito dramático. Estar con Drake a veces era como ver una telenovela mala. He perdido la placa de auror. Chan chan. He perdido un preso. Chan Chan. Debemos que recordar que el “Chan chan”  es como una música dramática. – Que sí, luego te llevo de putas y ahí te va todo bien seguro. Si tienes dinero, claro, porque con esa cara no creo que trabajen gratis. – Claro, si vas de putas con dinero todo va bien, porque no pueden negarse. Eso sí, puedes acabar con una venérea o con un huevo carcomido por una marmota submarina. ¿Y qué es una marmota submarina? Un nuevo bicho maligno, tipo ladillas, pero más simpático, porque sonríe y duerme.

Fly negó con la cabeza ante el comentario de Drake. ¿Malo? A ver, que Drake era… Inútil. Sí, esa era la palabra. Era la representación perfecta de un Hufflepuff. Aún no entendía cómo narices podía haberse fijado en alguien como él. O sí, sí lo entendía, lo que no quería era admitirlo alguna vez. – Drake, no quieres escuchar mi respuesta. Te aseguro que no quieres. – Dijo totalmente seria, pero no tardó en dibujarse una sonrisa divertida en su rostro, haciendo que sus pómulos se marcaran más de lo normal. - ¿Y qué pasa por que sea bajita? Así soy jodídamente adorable, ni que tuvieras alguna queja con mi altura, idiota… - Como él había sacado la lengua (no totalmente, porque no se estaba desangrando por la boca, todavía) ella le imitó añadiendo a su rostro una mueca de asco. Él siempre se metía con ella. Ella siempre se metía con él. Y a pesar de eso se llevaban estupendamente, aunque muchas veces no lo pareciese.

Conociendo que el concepto de “orden” no existía en la mente de Drake, lo más posible era que su mono llevara la placa de auror pegada en el culo y ni se hubiera dado cuenta. Pero claro, mejor dejarle pensar que la había perdido. Realmente era divertido verle sufriendo por una maldita placa, que además no tenía precisamente mucho valor. – No, claro, son aburridas por no soportar tu ropa interior tirada por todas partes. Bastante tendrán con aguantar tus ronquidos y lo mal que cocinas, Drake. – Sí, eso era todo cierto. Dudaba que con el paso de los años hubiera dejado de roncar y mucho menos aprender a cocinar. Drake en una cocina era más peligroso que Hitler el Israel, por eso de que hay muchos judíos. Seguramente Hitler tenía aquella tendencia a matar judíos porque de pequeño su madre le obligaba a comerse todo lo que había en el plato, incluidas las legumbres como las judías. Y ahora en forma de venganza, quería acabar con todos los judíos del mundo porque su nombre era similar al de esas legumbres que no le gustaban cuando era niño. Sí, seguramente era eso lo que le pasaba.

Antes de poder reaccionar para salir de aquel lugar, Drake tiró de ella para caminar en dirección contrario, exactamente en dirección al baño. Sí, con ese bonito y agradable olor que predominaba en aquel lugar. Frenó en seco, negándose a entrar, pero Drake la animó para que entrara. Fly negó con la cabeza y miró a Drake con cara de desaprobación, al tiempo que entraba en aquel lugar. – Sí, eres totalmente irresistible. – Aviso: Ironía detectada. Apoyó una de sus manos en el pecho del chico, fingiendo ser una dama en apuros y en ese mismo instante ambos se desaparecieron en dirección a una azotea en vete tú a saber dónde. Sí, un bonito lugar ese, lleno de aire y suelo. Fly miró cómo Drake se movía en dirección al borde de la azotea y esperó a que este se girase sin conseguir encontrar a su placa. – Por Merlín, quítate de ahí ahora mismo o acabaré tirándote. – Fly tenía un problema, y grave. Cuando pasaba por algún lado alto o peligroso (también se incluían las vías del tren), tenía la tentación de empujar a alguien, o tirar algo. Incluso de saltar ella. Era como si pudiera hacerlo sin que hubiera ningún tipo de represalia o daño después, cuando evidentemente era mentira. Pero total, mejor prevenir a Drake que curar. - ¿Eso también es para seducirme o quieres enseñarme tu bonita colección de calzoncillos sucios que usas como alfombra? – Preguntó la chica al tiempo que tomaba su mano de nuevo. – Anda, vamos a seguir buscando.

OFF: Patata.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 724
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Drake Ulrich el Jue Jul 10, 2014 1:39 am

Mira que nunca he tenido ningún prototipo fijo de mujer… pero estaba claro que no me fijaba en lo que todo ser con pene se fija: en las tetas o en el trasero. La verdad es que luego si me fijaba, pero en un principio siempre me habían atraído más otras cosas de las personas. Es decir, por mucho que tenga tetas, si es un feto, seguirá siendo un feto. Pero nunca había dedicado especial atención a elementos tan superficiales como esos. Por eso cuando Fly se tocó divertida, dando a entender que tenía poco: sí, era cierto. Pero negué con la cabeza, pues para gustos colores. Lo guay era fijarse en una personalidad que te enamorara y te soportara durante los años, aunque no sea la chica más guapa del universo. Pues puede ser la chica más guapa del universo y ser una mala persona y luego envejeces con un troll y encima antipático. La personalidad no va a dejar de enamorarte nunca. Y por estas cosas tan asquerosamente puke raimbow es por lo que soy un calzonazos con todas las tías.

No sé qué le dio a Fly a continuación, pero me partí el culo con cada comentario que dijo. Primero con lo de ahogarme en un vaso de agua y su increíble voluntad para intentar buscarle sentido a una frase hecha. Pero más cuando se inventó la palabra “anipatato”. ¡Luego soy yo al que le falta una neurona! Dejé de reirme cuando sacó el tema de Hufflepuff, mirándola seriamente de repente. Si es que siempre igual. ¡Si, maldita sea, caí en la casa de los inútiles! ¿Hace falta recordármelo cada día de mi existencia?

¿Qué narices tenía ese zumo, tía? ¡Te has vuelto hiperactiva de repente! —Reí, negando a la cabeza—. Bueno, si tú llegaste a Auror, todo el mundo puede. —me metí con ella puesto que ella ya se había hartado de meterse conmigo. Ah, no, para ponerle la guindilla final tendría que meterse con el hecho de que tengo un mono. Por suerte no tocó ese tema—. Arg, putas. Nunca he ido. ¿Son guays? Te veo experimentada en el tema. —y presté atención, apoyando el codo en la barra para apoyar mi cabeza.

La verdad es que no tenía ni la más mínima queja sobre su estatura. ¡Pero si era adorablemente bajita! Y junto a un tipo tan alto como yo quedaba todavía más mona. Para mí la altura de Fly ya era como la altura estándar ideal para una chica. No me preguntéis por qué, pero me acostumbré y consideré atractivas con las que puedo meterme por sacarle casi una cabeza y media de más. Después de sacarnos la lengua ambos de la manera más infantil del mundo, ella no sólo se metió con mis ronquidos, sino también con mi manera de cocinar.

¡Eh, deja de meterte conmigo gratuitamente! Sí, roncaré, es un hecho inevitable de mi masculinidad PERO —hice una pausa— he aprendido a cocinar. Comida italiana, sobre todo, ya sabes, mi madre es una crack y soy medio italiano, siempre me olvido. —sonreí divertido—. Mis lasañas son las MEJORES que probarás en tu vida. En tu vida Fly, en tu vida —pasó las manos por delante de ella para molestarla, terminando por darle un golpe en la nariz—. Tú sí que eres mala cocinando, así que no te metas conmigo —y antes de que ella pudiera hacer nada, sonreí para que no volviera a meterse conmigo, moviendo la mano delante de ella— Y si tienes alguna objeción, un día lo comprobamos. TÚ comida, contra MÍ comida. —y cogí mi vaso para beber y parecer más autoritario, pero al estar vacío y aun con esa seriedad del momento, lo dejé nuevamente contra la barra, en una pose de serenamiento masculino que hizo que soltara la más divertida sonrisa de todas.

Tenía razón en verdad, soy malísimo cocinando, pero oye, la comida italiana es como el Mortal Kombat. Es la única comida que se me da bien; es el único juego de peleas que se me da bien. Y hay mucha comida y hay muchos videojuegos de peleas. No tardamos en dejar el correspondiente dinero sobre la mesa e irnos al famoso callejón en dónde encontré a aquel asqueroso indigente mágico. ¡Arg, asquerosos! Sin embargo, una vez llegamos tras nuestra seducción en aquel baño, no funcionó nada, ni un Accio ni nada, ergo nada llegó a mí desde aquel desordenado callejón lleno de basura. Me di cuenta de mi postura y sonreí ante lo que dijo Fly. Me di la vuelta y me senté en el bordillo.

Obviamente, para seducirte. Soy todo un galán. —Ella me cogió de la mano y yo me desaparecí de allí tras un guiño divertido.

Aparecimos en el salón de mi casa y, en los siguientes segundos pasó todo lo siguiente: Chip y Chop (las ardillas de Katerina) perseguían a mi mono Poring, que corría rápidamente hacia mí para escalarme y darme la bienvenida, aunque cuando llegó a mi cabeza saltó a la de Fly, abrazándola con mucho amor. Acto seguido, apareció Katerina del pasillo, mirándome con sorpresa. Me preguntó que qué hacía allí tan pronto, mientras con una prisa indescriptible empezaba a coger sus cosas de todos lados. Vio a Fly y la saludó con una amistosa sonrisa a lo que yo entrecerré los ojos y miré a ambas. ¿De qué se conocerían? Luego di unos pequeños saltitos acercándome a ella, preguntándole por mi placa. Me dijo que no la había visto y tras decirme que llegaba tarde, fue a abrir la puerta para irse, pero se dio de canto con el borde en toda la frente. Solté un divertido bufido pero rápidamente me acerqué a ella preocupado y le sujeté el rostro con ambas manos cariñosamente para ver si se había hecho algo. No tenía nada, pero al ver que se quejaba le hice lo que a los niños pequeños.

Sana sana culito de rana. Y si no se cura hoy, se curará mañana. —Y le di un besito en la frente—. Anda, corre —le dije divertido, abriéndole la puerta yo para que saliera tranquilamente.

Cuando cerré la puerta, miré a Fly, acosada por todos los animales: las ardillas que olisqueaban sus pies y mi mono que no quería apartarse de ese abrazo a su cabeza. Sonreí y me acerqué, espantando al zoológico que tenía en mi casa.

Sí, lo sé, no soy el único animal de la casa —esbocé una sonrisa y empecé a caminar a mi habitación invitándola con un movimiento de cabeza a que me siguiera—. ¿De qué conoces a Kate?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 494
Puntos : 377
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich#9979
Drake UlrichInactivo

Fiona T. Shadows el Vie Jul 11, 2014 4:21 pm

¿Dónde estaba el problema en decir cualquier tontería que pasaba por tu cabeza? Vamos a ver, seguramente Hitler la lío mucho al decir “odio a los judíos, hay que meterlos en cámaras de gas y aniquilarlos a todos”, pero de ahí a decir tonterías, había un paso enorme. Un paso tan enorme como la altura de Drake. En serio, era enorme. No es que Fly fuera precisamente una jugadora de baloncesto profesional, pero al lado de otras personas no se sentía tan hobbit como podía sentirse al lado de Drake. Siempre podía coger una motosierra y cortarle las piernas a la altura de las rodillas, así no tendría que acabar con dolor de cuello cada vez que le miraba. Pero volviendo a lo realmente importante, ¿Por qué el cielo es azul? Y yendo en serio, ¿Qué importaba decir sandeces si al menos te divertías? Sí, eso era algo que Fly había llegado a echar de menos y una de las razones principales por las que no había tenido intención alguna de volver a Noruega: poder decir lo que quisiera, cuando quisiera y sin esperar la aprobación de otra persona. Vamos a ver, si alguien te quiere, te acepta con tus virtudes y tus miles de defectos, que tú, como ser humano, orco, elfo de la noche, invocador, brujo (que no unicornio porque son perfectos), o cualquier criatura, tienes. No intentas cambiarlo, ¡Claro que no! Por eso no pensaba volver a soportar que alguien intentara cambiar cómo era. ¿Qué no le gustaba a alguien? Pues a joderse y a aguantarse, como todos.

Nada, creo que no tenía ni pulpa. Aunque mejor porque no soporto quedarme con trozos de naranja por la boca. – Cuando pides zumo de naranja estás esperando darle un trago y quedarte tan a gusto, sin ninguna sed y tranquilo. ¡No acabando con restos de fruta por la lengua, atacándote como si fueran rusos en cualquier época de la historia! – No, no, perdona, que yo es normal que llegara a Auror, el caso insólito aquí eres tú. Oh, espera, es porque soy mujer, ¿verdad? – Fingió estar totalmente molesta por aquello. No era más que un comentario inocente por parte de Drake, pero ella prefirió mostrarlo como algo machista, para sí aprovechar y seguir metiéndose con él. – Que mala gente, normal que sigas soltero. Seguro que cada vez que te llevas a una tía a casa la tienes fregándote los suelos, preparando la comida y planchando. Qué vergüenza – Se mordió el labio inferior en un intento por no reírse, pero no sirvió de mucho, pues no tardó en romper a reír.

¿Experimentada en el tema putas? Oh sí, claro, claro. – Sé que es raro que estuviera contigo, lo sé, pero te prometo que tu madre no me pega por acostarme contigo. Vamos, que lo intentó para que fueras feliz, pero no acepté el dinero. – Afirmó con una sonrisa de oreja a oreja. Obviamente todo aquello era más mentira que la salida de la crisis de España en 2014, pero el tema era meterse con Drake sin importar cómo, del mismo modo que él lo hacía con ella. A veces se preguntaba cómo podían llegar a aguantarse el uno y el otro después de los comentarios ofensivos que se hacían. O cómo después de tantos años seguían actuando como si nada.

Drake aprendiendo a cocinar.  Más quisiera él. ¿Estaría contando el meter la comida precocinada en el microondas como cocinar? Era lo más probable. O el obligar a alguna de sus compañeras de piso a cocinar, porque aquello estaba claro que no contaba como “saber cocinar”. – Pues haber que día me invitas a la mejor lasaña que probaré en mi vida. – Se pasó la mano por la nariz, justo por donde Drake había golpeado para molestarla. Ahora tenía cosquillas, por su culpa. Era malvado, y eso que él tenía nariz y pelo, no como Voldemort. Fly no pudo evitar reír a la reacción de Drake cogiendo el vaso vacío para beber, a veces conseguía dar hasta vergüenza ajena. - ¡Acepto el reto! – Dijo la chica imitando su movimiento, pero en lugar de golpear el vaso contra la mesa, salpicó a Drake en la cara con los restos de zumo de naranja que quedaban, dejándole que una nueva colonia encima. – Y esto es tan sólo un adelanto de la comida que acabaré tirándote encima el día que intentes envenenarme con tus lasañas de arsénico. – Añadió dejando el vaso sobre la repisa y dibujando una sonrisa inocente en su rostro, como si no hubiera roto un plato en su vida, aunque obviamente había roto más de uno. Principalmente porque tenía un año su madre le dio un plato de cerámica para que lo estrellara contra el suelo y nunca pudiera decir que no había roto un plato en su vida. Un amor de madre sí. Y más si luego tenemos en cuenta que con cinco años ella y Matt estaban jugando con una pequeña escoba de juguete y al pelearse por ella esta salió disparada hacia el armarito donde estaban todos los platos y vasos. El resultado no fue precisamente bueno.

El tiempo que estuvieron en la azotea de aquel edificio en busca del tesoro, digo de la placa de auror de Drake, fue escaso. Más que escaso. Pareció un eyaculador precoz con tantas prisas por salir del lugar. Y efectivamente, pocos segundos después, aparecieron en la casa de Drake. – Sí, eres encantador. – Sentenció Fly cuando se aparecieron en la casa del chico. Aquella casa parecía un zoológico, sólo que por suerte sólo había un mono y no lanzaba mierdas a los visitantes como pasaba en el Zoo de Madrid, y eso que Fly no había pisado España en su vida, son simples suposiciones. El mono de Drake acabó subiéndose sobre Fly (posiblemente porque estaba más a su altura que su dueño) y esta lo cogió jugando con él entre sus brazos. En verdad el mono era más adorable y cariñoso que el dueño, todo había que decirlo. Además de la situación de mascotas por todas partes apareció un ser humano. Sí, señores y señoras, en esa casa había algo más que animales, había personas. ¡Personas! Algo insólito.

La persona en cuestión resultó ser Katerina y una simpática bruja que Fly había conocido en una discoteca hacía relativamente poco. La saludó con una sonrisa y vio como la chica corría por toda la habitación cogiendo sus cosas. Apartó la vista y siguió jugando con el mono, el cual parecía más divertido con su camiseta que con las ardillas que corrían por la estancia como espermatozoides en busca del óvulo. La castaña siguió jugueteando con el mono mientras Drake se preocupaba por no reírse en la cara de su compañera de piso. Y también por sanar el golpe que se había dado por ir con prisas. – Pero eres el que peor huele. – Afirmó mientras el mono se bajaba para seguir acosando a las ardillas. O quizá eran las ardillas las que lo acosaban a él. – Nos conocimos hace un par de días en una discoteca. Está loca, me gusta. – Sí, la verdad es que sí, era una persona agradable con la cabeza en millones de sitios. Y eso era agradable, no como el olor a mono que había en la casa.

Siguió a Drake en dirección a su habitación y Fly se tiró sobre la cama, apartando los restos de ropa y comida que había por allí encima. – Ala, ponte a buscar, que yo voy a dormir, que hoy he madrugado para ir a trabajar. – Trabajo del cual se había fugado. ¿Por qué? Porque podía. Y porque ambos eran más vagos que el que le hizo la rinoplastia a Voldemort.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 724
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Drake Ulrich el Lun Jul 14, 2014 1:56 am

Yo tampoco entendía el por qué, el motivo, la necesidad de poner el zumo con pulpa. Mi madre lo adoraba, decía que era más como la fruta. Pero joder, si quisiera que algunos trozos de naranja pasasen sin ser masticados por mi garganta, me tragaría los gajos de la naranja entera. Como no es así, preciso que mi zumo esté libre de cosas sólidas. Así que, con compresión, una compresión de lo más graciosa, asentí tranquilamente para darle la razón. Luego se te quedaba entre los dientes y te pegabas medio año intentando quitarte pareciendo la persona más retrasada sobre la faz de la tierra. Levanté una ceja sarcásticamente cuando me tachó de machista. Si yo era el primero que sabía que el hombre no puede vivir sin la mujer. Son imprescindibles. Aunque no por limpiar ni nada de eso, para eso están las varitas, para sustituirlas. Moví la mano con cierta indiferencia para quitarle hierro al asunto.

Sólo preparándome la comida. Para lo demás mi varita —pinté una divertida y ensanchada sonrisa en mi rostro, de lo más irónica. Sabía que ese no era el motivo por el cual estaba soltero. Mira que podía ser persistente en muchas cosas, pero era consciente que la limpieza y llevar la ropa planchada no era algo que me preocupara. No hacía falta más que ver mi ropa y mi habitación para darse cuenta.

Solté una divertidísima risa ante lo que dijo Fly sobre las prostitutas. Si es que tiene un arte para meterse conmigo que no es ni normal, una de sus virtudes es su capacidad para meterse conmigo porque no creo que le sea tan fácil con ninguna otra persona.  

O sea… ¿me hiciste feliz porque te apetecía? Eso es amor. Si en el fondo sabes que soy adorable —sonreí satisfecho, echándome hacia atrás para parecer más satisfecho todavía, pero aquellos taburetes no tenían espaldar, por lo que casi me caigo. De un susto, volví a quedarme con la fuerza hacia adelante—. ¿O te di pena? Sí, definitivamente debió de haber sido eso —añadí, anteponiéndome a lo que probablemente podría haber dicho: “No, eras Hufflepuff, lo hice por pena.” Cómo no, sacando el tema de Hufflepuff para todo. “¿Por qué no tienes novia?” Porque fuiste Hufflepuff. “¿Por qué se extinguen los animales?” Porque fuiste Hufflepuff. “¿Por qué la catálisis  nuclear de las venas intracelulares de los mamíferos submarinos asiáticos de américa central están causando radiactividad en África?” Obviamente, porque fui Hufflepuff.

Ella aceptó el reto. Y cuando se acepta un reto… hay que cumplirlo y darlo todo. Personalmente era consciente de que era un poco fracaso cocinando, pero para algo que se me daba bien tenía que aprovechar e intentar sacar algo relacionado con la cocina. Además, por lo que sabía Fly tampoco era una experta en cocina, por lo que estaríamos igualados. En una de estas zarandeó el vaso hacia mí y los restos de sumo mojaron mi cara. Cerré los ojos con cara de impasibilidad antes de pasar mi mano abierta de arriba abajo para quitarme todas las gotitas. Luego miré para ambos lados, viendo como una niña se comía un donut mientras no miraba. Menudo espectáculo más maduro… Sonreí porque era inevitable no reírse ante aquello.

Te enamorarás de mi comida de arsénico. Recuerdas mis palabras Joven Padawan, recuérdalas porque ahí empezará tu entrenamiento Jedi de la cocina italiana —uno el dedo índice y pulgar haciendo “palanca” y le doy un golpecito en la nariz con algo de soberbia. Obviamente fingida, pero debía de estar seguro de mí mismo o la llevo clara.

Fly se ofreció a acompañarme a buscar la placa y la llevé al callejón dónde RECORDABA haberme encontrado a aquella especie de mortifago indigente. No encontré nada y me cagué en todo lo cagable ante mi tan mala suerte. ¡No lo sé! Ya la había cagado lo suficiente día tras días en el trabajo por mi pereza, mi mala concentración para administrar nada y esas mierdas de oficinas como para encima también cagarla de esta manera fuera de ella. No me reconocían como un buen auror. ¡Y ES QUE ES ENORMAL! Suspiré en la cornisa de aquella azotea, cuando Fly me animó a seguir buscando en mi casa. Podría ir a mirar al pub de streaptease a dónde fuimos, al bar o al otro pub de música, pero sería una pérdida de tiempo, pues en cualquier lugar mi placa ya estaría desaparecida. Por lo que nos desaparecimos, apareciendo en mi casa.

Tuvimos la suerte (o la desgracia para la pobre de Kate) de encontrárnosla a la vez que salía, distrayéndola y haciendo que perdiera unas cuantas neuronas por el golpazo que se dio. No tardó en irse y yo guie a Fly hasta mi habitación para ver si estaba allí dentro mi placa. Mientras tanto mi amiga me contó cómo había contado a Kate. Una historia muy elaborada, llena de pelos y señales. Me gusta la manera de contar las cosas de Fly, es muy intensa, te mete en la situación.

Es bien —dije simplemente mientras abría la puerta de mi cuarto y la cerraba tras de mí (después de que entrara Fly, obviamente, no la voy a dejar fuera) para que no entrara ni Chip, ni Chop, ni Poring.

Fly se tiró en mi cama y bufé ante su comentario. Claro… habrá trabajado muy duramente en el trabajo y estará cansadísima. Agotada. Exhausta. No sé cómo no se desmaya ahí mismo. Cogí alguna de las ropas (que milagrosamente no eran calzoncillos) del suelo y la amontoné toda en una esquina (oye, un poco más ordenado se quedaría todo). Cogí el pantalón y la chaqueta que utilicé ayer y las revisé para ver si la placa estaba en su interior. Suspiré indignado al no encontrar nada y volví a conjurar un Accio, más nada se aproximó a mí.

Me senté en MI cama y me dejé caer hacia atrás boca arriba al lado de Fly, mirando al techo. En el techo tenía una bandera estirada de color negro con una calavera. La puse hace años y al final siempre se había quedado ahí. Ocupaba todo el ancho y largo de la cama doble que tenía, pero nada más. En verdad parecía estar ahí por la cara y de hecho, estaba ahí por la cara. Tenía su historia detrás, pero es totalmente irrelevante y sumamente estúpida.

No la encontré. Desistiré, quizás Poring algún día me dé una sorpresa y lo encuentre. Me limitaré a simplemente ocultarle la información al jefe hasta que sea estrictamente necesario —comenté con una mano sobre mi vientre y la otra detrás de mi cabeza como “almohada”. Ahora que ya no encontraba solución, simplemente me quedaba una palabra que seguir: procrastinación y que pase lo que tenga que pasar— Estoy cansado de trabajar. Ha sido un arduo día yendo y volviendo mediante desaparición al trabajo —sonreí irónico— Y Rufus no está, en realidad nos merecemos unas vacaciones de un día —giré la cabeza hacia ella y puse la mano del vientre en alto entre ella y yo, ofreciéndosela para volver a desaparecernos si ella quería—. Aunque si quieres volver, no seré yo quién te mal-influencie. Ambos sabemos que tú eres la mala influencia de esta relación —fruncí el ceño divertido, esperando su respuesta.

En cierta manera me sentía un poco (pero solo un poquito, ¿eh? Casi ínfimo) culpable por no ir. Pero la verdad es que estaba cansadísimo, deprimido y sin ganas. Aunque yo nunca tengo ganas, en verdad. Pero a pesar de no ser una novedad, era un hecho. Y por su parte estando solo, ni se lo hubiera pensado: llamaba a Willow fingiendo estar enfermo y listo.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 494
Puntos : 377
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich#9979
Drake UlrichInactivo

Fiona T. Shadows el Lun Jul 14, 2014 3:13 am

El hecho de que Drake fuese capaz de hacer algo más que rascarse la espalda con la varita ya era un hecho digno de mención. Vamos a ver, que en los siete años que estudiaron juntos en Hogwarts poco le había visto usar la varita. La de madera la que se le compra al señor Olivander. Porque era como si un amo del calabozo, que obviamente no existe pues las varitas dependen del mago como bien se sabe, controlase sus acciones y no le permitiese acertar ni una vez que sacaba la varita, la cual debía tener telarañas de la falta de uso. Que no es por llamar inútil a Drake, pero lo que era habilidad con la varita, tenía poco.

Fly no pudo evitar reírse tras mencionar a la madre de Drake, no se imaginaba a esa señora mandándole una lechuza al mes con la mensualidad por soportar al pesado y cansino de su hijo. Pero bueno, teniendo en cuanto como era Drake, de algún lado tenía que haber salido su estupidez, y no es por llamar estúpidos a sus antepasados, pero ya se dice que de tal palo, tal astilla. – Sí, me apetecía. – Se encogió de hombros y volvió a mirarlo aún con la sonrisa dibujada en los labios. – Hay quien apadrina niños en África, quien adopta perritos abandonados o quien trabaja  en centros sociales para ayudar a los desfavorecidos. Pues bueno, yo también quería hacer una buena acción, así que ayudé a una clase desfavorecida, los Hufflepuffs. Y bueno… - Miró el vaso de zumo ya vacío y pensó. Sí, pensó. Drake y ella no se habían conocido en Hogwarts, técnicamente le había conocido antes de degradarse como persona al caer en Hufflepuff, ¿No? - ¡No! – Añadió dando un golpe sobre su muslo, poniendo una mueca de dolor por ser tan estúpida de darse un golpe fuerte por no andar con cuidado con sus propias acciones. – Cuando te conocí no eras un inútil de Hufflepuff por eso me fijé en ti. ¡Ahora todo tiene sentido! – Sí, sorprendentemente no lo había pensado nunca, fuerte inteligencia la suya. Si es que a veces parecía que era rubia y se apellidaba Tupper. – Nos conocimos en… Era una taberna. ¿En el Caldero Chorreante? – Arqueó una ceja sin darse cuenta, luego la bajó para dejar de parecer Enigma, uno de los villanos de Batman tan guays. Porque obviamente los villanos de Batman son mejores que Batman, principalmente porque Batman no tiene padres, entonces no recibía regalos por Navidad. Que vida más triste, pero al menos era rico y estaba bueno. – Tú ibas con Jace, y yo estaba con Sophie. – Río. – Sí, era así. – Volvió a reír, recordando aquello que parecía ahora tan lejano. No era más que un recuerdo que parecía haber olvidado y que, mágicamente, había vuelto a su memoria en aquel momento.

Fly giró de nuevo sobre su silla y esta vez apoyó uno de sus brazos sobre la barra, dejando caer su peso hacia ese punto. – Jace estaba salido hasta teniendo once años, tenía las hormonas revolucionadas. – Sí, ese chico era especial, siempre lo había sido. Quizá por eso le había cogido tanto cariño, a diferencia de Sophie, la cual lo hubiera acabado matando pocos años después de conocerse. – Y tú… Tú estabas callado, como siempre. Él siempre hablaba más, siempre quería ser el punto de atención. Y Soph y yo apenas acabábamos de conocernos y no sabíamos dónde meternos. – Y al final acabaron cada una en una casa, al igual que Jace y Drake. Ellos eran amigos antes de llegar a Hogwarts, no como Fly, que lo único conocido que tenía en aquel lugar era un esperpento al que debía llamar hermano porque compartían apellido. Y un primo que acosaba a una pelirroja, una tal… ¿Abi? No lo recordaba bien, sólo que era pelirroja y que compartían Sala Común. Y que tonteaba con Scott. Aunque eso lo hacían miles de chicas al parecer. – También conocí a Allie por esa época. Y luego volvimos a coincidir en el tren… Y Jace dejaba la ropa interior tirada hasta en la Sala Común. O sea, imagínate, tu primer año en Hogwarts y los de séptimo huyen de ti por miedo a que les tires los calzoncillos a la cara. – Bueno, había exagerado, Jace no era el capitán calzoncillos, pero casi. – Vale, es broma, pero era muy guarro.

Los años en Hogwarts habían sido… Únicos. Los añoraba. – ¿Sabes? A veces me gustaría volver atrás, disfrutar más de esos años. Me gustaba tener tan pocas preocupaciones en la cabeza. Vamos, que lo más importante de mi día a día era no quedarme dormida en Historia de la Magia y coger sitio decente en el Gran Comedor para poder verte. – Bajó la mirada, con las mejillas un tanto iluminadas. A veces no era más que una cría. – Como nos cambian los años, ¿Eh? – Quitó peso al asunto. – Si hubieras acabado en Slytherin te tendría algo de respeto. Vamos, que tenerte más que ahora no es muy difícil. – Sacó la lengua a modo de niño chico.

A fin de cuentas las cosas habían cambiado mucho con el paso de los años. Ambos lo habían hecho, pero tras tanto tiempo sin verse, no se comportaban como los desconocidos que deberían ser. Sino como amigos que parecía que no se habían separado más de dos minutos. Era raro, divertido, pero raro, o al menos así le resultaba a la castaña.

Tras buscar la plaza por la azotea, donde obviamente no estaba, fueron al piso de Drake. Encontrandose al zoológico y a Katerina, la mujer loca de la discoteca. Y para que Fly dijera que alguien estaba loco, muy mal de la cabeza tenía que estar. – Al principio me dio miedo. Es raro que una tipa te tire del brazo y te invite a una copa por amor al arte. Y más con la crisis que hay. Obviamente pensé que quería drogarme para luego robarme un riñón o llevarme a una clínica clandestina de patatas asesinas, yo que sé. – Añadió mientras curioseaba por el salón de Drake antes de ir en dirección a su dormitorio. – Luego vi que simplemente le faltaban un par de tornillos. Cuanto en común. – Rió. – Lo que no sé es cómo alguien tan guay como ella comparte piso con un bicho como tú. – Eso sí era cierto. Katerina era muy guay. Demasiado guay para juntarse con un Hufflepuff. Digo con Drake. – Que tú eres buena gente y eso pero… No sé arreglarlo, no te ofendas.

Fly había quedado tumbada en la cama, con sendos brazos abiertos, uno a cada lado de su cuerpo, y mirando el techo, donde Drake parecía haber colocado una bandera. Seguramente sólo lo había hecho porque en una de sus juergas nocturnas con la play station había lanzado un plato de spaguetis contra un ventilador y estos se habían esparcido por el techo. Vamos, esa era la hipótesis que, en la opinión de Fly, tenía más probabilidades de ser real. – O quizá un día estés plácidamente durmiendo, digo trabajando, en tu despacho y aparezca un nuevo compañero. Poring Poi, un mono con placa de auror. El primer mono en trabajar en el Ministerio de Magia. Aunque bueno, con la cara que tiene Rufus quizá Poring no sería el primer mono en trabajar allí. – Añadió sin cambiar su posición.


Cuando Drake cambió de tercio, refiriéndose ahora a volver al trabajo, la mente de Fly se negó en rotundo. ¿Trabajar? Eso era para pobres. Vale, que ella no tenía precisamente mucho dinero, no. Pero aquella frase siempre le había resultado sumamente graciosa. - ¿De un día sólo? – Se giró quedando frente a Drake, con ambas manos agarradas bajo su cabeza y encogiendo sus rodillas, llegando casi a juntar los talones con el trasero. – Pues si yo soy la mala influencia, elijo no ir a trabajar. Total, si Rufus no trabaja, ¿Por qué tendría que hacerlo yo? – En verdad en esa posición estaba sumamente cómoda, estaba convencida que si pasaba mucho tiempo allí acabaría por dormirse. Aunque eso podía pasar en casi cualquier posición debido a su modo de marmota. - ¿Qué hora es? – Preguntó Fly mientras cerraba los ojos. No debía ser demasiado tarde, ni demasiado pronto. Daba igual, ella tenía sueño.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 724
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Drake Ulrich el Dom Jul 20, 2014 1:53 am

Recordaba perfectamente el primer día que conocí a Fly. ¡Cómo para no acordarme! Fue una tía tan sumamente guay que no paré de hablar de ella durante el resto de la estancia en Londres. Jace no paraba de decirme lo pesado que era. Aunque él no se quedaba atrás con Sophie. Pero vamos, aún recuerdo aquel espíritu de niño pequeño motivado y especialmente tímido detrás de esa chica morena, pecosa y de ojos verdes que, por alguna extraña magia vudú, fue correspondido. No iba a olvidar ese recuerdo ni en broma, al fin y al cabo, fue el primer contacto directo que tuve con alguien en el mundo mágico y, sin duda, inolvidable. Y pensar que han pasado más de diez años de ese vago recuerdo… Sonreí divertido ante el intento de utilizar su polvorienta memoria al recordar el lugar dónde nos encontramos. Quizás soy yo el de la mala memoria, ¿no fue en las tres escobas? Me encogí de hombros, la verdad es que el lugar es lo de menos, yo sólo recuerdo los rostros de las dos chicas que nos acompañaba, todo lo de alrededor está translúcido. Y para lo que importa…

Pues te fijaste en un chico con alma de inútil leal y trabajador. ¿Al ver que el Sombrero me metió en Hufflepuff no te decepcioné o rompí el corazón? En realidad me querías aunque vistiese de amarillo horrendo—sonreí, aunque más bien, simplemente le mantuve la mirada mientras ensanchaba la estúpida sonrisa que me había salido al recordar aquello— Cuando vi que caíste en Slytherin siempre pensé que no había conocido de ti aquello por lo que te mandaron a esa casa. Aunque evidentemente no te había conocido nada, actualmente está clarísimo que no hay otra casa mejor para ti —admití, arqueando una ceja. Solté una carcajada cuando nombró a Jace— No sé qué ha sido de él. Perdí el contacto con él al salir de Hogwarts, como con la gran mayoría, pero sin duda no se conformaría con el empleo mediocre. Como bien dices, le encantaba llamar la atención —Éramos como en Yin y el Yan. Él era el malo y yo su pequeña parte buena y yo el bueno con él como mi pequeña parte mala. Sin duda era el amigo que peor me malifluenciaba, pero dejaría que lo siguiera haciendo, puesto que rara vez nos lo pasábamos mal.

Puede decirse que los próximos minutos en dónde Fly se explayó hablando sobre aquel momento, yo simplemente me callé ante sus palabras. Con apenas once años, eran los momentos más felices de nuestras vidas. La verdad es que seguía entre los cinco primeros de mi escala de momentos felices, aunque no era el primero. Se me enamoró el alma (metafóricamente hablando) cuando nombró sus dos únicas preocupaciones para luego bajar la mirada. Tío, ¿en serio? Será debilidad ya… pero mujer más mona sobre la faz de la tierra no puede haber… Asentí ante lo que dijo de los años. No había más que vernos… Dos aurores con vidas independientes, ¿quién iba a decirlo de aquellos dos niños de once años?

¿Yo, Slytherin? Ni aun deseándolo y vendiendo mi alma al diablo me meterían en esa casa. Piénsalo, ¿tú me ves en alguna otra casa que no sea Hufflepuff? La clavaron conmigo. Soy un cobarde, porque admitámoslo, sólo tenía que bajar hasta las mazmorras para acompañarte por las noches, pero subía acojonado hasta mi sala común y eso que es un solo piso. Menos mal que no me saqué una novia Ravenclaw —sonreí divertido, rascándome la nuca— Y vamos, no me veo vistiendo de azul. Ambos sabemos que mi inteligencia no se luce Hablemos con propiedad, no soy tonto, pero tampoco inteligente, tampoco valiente y mucho menos ambicioso… Si es que soy lo más normal que hay… Me encogí de hombros— Bueno, me he convertido en auror, mi posición en tu escala de respeto debería subir y dejar de tratarme como un Hufflepuff. Que lo soy, pero con placa. Bueno, placa perdida, pero la recuperaré —le señalé con el dedo, seguro de mí mismo.

Me hubiera quedado ahí hablando de todas esas cosas, por qué no, rememorar el pasado siempre era divertido, siempre y cuando rememoráramos cosas divertidas. Por ejemplo, una cosa de la que me acuerdo nítidamente, por desgracia, fue cuando me dieron aquel asqueroso filtro de amor por equivocación y terminé acosando a mi amiga en medio de los jardines. ¿Qué la llamé: “mi flor de pitiminí”? ¿De dónde narices saqué ese mote tan cursi? Lo peor es que Fly estuvo presente. ¿Ves? Esas cosas NO se deberían de recordar nunca.

La búsqueda de la placa fue un auténtico fracaso y terminamos en mi piso rápidamente a la espera de que la placa se me hubiera caído por ahí. Le pregunté a Fly que de qué conocía a Katerina y no pude evitar soltar una divertida risa mientras alzaba una ceja ante las extrañas y sin sentidas palabras de mi amiga. ¿Clínica clandestinas de patatas asesinas? Evidentemente, ejerce de profesora en Hogwarts pero por las noche entrenas patatas en el Arte Oscuro del Kung fú.

Sí, está loquísima, me encanta  —admití divertido cuando dijo que le faltaba dos tornillos. ¿Dos, nada más? Solté un sonoro “¡Já!” cuando dijo que no entendía por qué vivía con alguien como yo— ¡Porque molo cantidad! Tú tienes el vago recuerdo de que soy un Hufflepuff. ¡Y por eso te sigues metiendo conmigo! Ella me conoció en la flor de la vida. Y le caigo muy bien.  —me defiendo cómo puedo. Esa mujer era muy guay, es como la hermana mayor que nunca tuve. Una hermana mayor súper divertida— No me ofende. ¿Crees que algo de lo que pueda salir por tu boca de harpía puede ofenderme? Si fuera así, hoy sólo ya estaría hundido —bromeé, alzando ambas cejas— Por suerte sé que tienes la innata habilidad de meterte conmigo en cada ocasión —sonreí, abriendo la puerta de mi habitación.

Busqué la placa por todos lados pero desistí, pues al parecer allí no estaba. Reí cuando Fly empezó a imaginarse a Poring Poi con una placa de auror ejerciendo de tal en el Ministerio y es que creo que Rufus y él hubieran hecho buenas migas si no fuera porque una vez Poring se meó en un su traje de miles de galeones. Si por mí fuera cogería vacaciones infinitas, pero en tal caso tendría que vivir bajo un puente porque esta casa es más cara que ese maldito traje de Rufus.

¿Acaso importa? —dije con los ojos cerrados y totalmente boca arriba en mi cama. Los había cerrado sin querer, pero era imposible resistirse a los encantos de mi cama. Además, no tenía ganas de abrir los ojos y levantar la cabeza para mirar la hora. Después de eso nos pegamos algunos minutos sin hablar, o por lo menos a mí se me hicieron eternos, ya que cuando tengo la intención de dormir mi mente trabaja muy rápido y me hace pensar muchas cosas, ergo parece que pienso durante horas— …  —iba a decir algo, pero me dio toda la pereza.

Estaba demasiado ocupado pensando en por qué razón tengo a una chica tan guapa en mi cama y estamos los dos vestidos con intención de dormirnos en vez de tener sexo. Si es que somos lo peor. ¿Y si busco la estrategia para tenerlo? Seguro que si empiezo haciendo eso y luego hago esto otro no se puede resistir… Sin embargo, de repente me desperté a saber cuánto tiempo después (babeando, como no) y con una mano abrazando a Fly por la cintura. Abrí un ojo confundido y quité la mano lentamente para que no se diera cuenta. Esta subconsciente me juega malas pasadas. Me pasé la manga por la comisura de los labios y fue entonces cuando me di cuenta de que tenía una camisa de botones para trabajar que acababa de manchar de saliva. Suspiré y me di un golpe con la mano en la frente por mi estupidez matutina. Me levanté lentamente de mi cama restregándome los ojos y quitándome la camisa para ponerme otra, una de esas muchas que tenía sobre la silla.[/color]
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 494
Puntos : 377
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich#9979
Drake UlrichInactivo

Fiona T. Shadows el Dom Jul 20, 2014 1:29 pm

Era cierto que desde un primer momento Fly ni si quiera pensó que aquel chico tímido que rehuía las miradas y se escondía detrás de un rubio más bajo que él (irónico, lo sé) pudiera caer en Hufflepuff. Desde pequeña había sido criada en un mundo con magia, donde la historia de Hogwarts ya era bien conocida. Sus padres siempre hablaban de cómo estando en dos casas supuestamente enemigas habían comenzado a salir, pero jamás mencionaron que relación debía haber entre un Hufflepuff y una Slytherin. ¿Debían odiarse porque los de Slytherin eran personas y los de Hufflepuff sólo sabían contar hasta patata? Porque por esa regla de tres los pobres estarían solos en Hogwarts, contando con la única compañía que los miembros de su casa. Y si sólo estaban con los de su casa, acabarían como las antiguas monarquías, procreando entre hermanos y hermanas y teniendo hijos retrasados. Y su un Hufflepuff procreaba con otro Hufflepuff lo difícil sería que el niño no saliera con una oreja, tres ojos, sin un riñón y con un cociente intelectual igual al de un probador de martillos para golpear cabezas. Y no es por llamarles tontos, pero es que precisamente listos, no son. Nunca se lo había dicho, pero jamás le había considerado un digno miembro de Hufflepff. Ciertamente, Drake no pegaba en las otras casas a simple vista, y aunque tampoco tenía en gran estima a Gryffindor, siempre pensó que pegaba mucho más allí. No parecería valiente a simple vista, pero tenía que admitir que en el fondo si lo era. Quizá allí el problema, que era en el fondo.

- ¿Recuerdas que el sombrero llama en orden alfabético? Yo ya era una Slytherin desalmada y sin corazón cuando a ti te enviaron a la casa de los inútiles. – Aquello siempre había jodido a su hermano, que por una décima de segundo no tuvo tiempo de huir del Gran Comedor al ver a su hermana cayendo en Slytherin, donde él iba a caer pocos minutos después. – Claro que te quería, ¿Por quién me tomas? Luego os quejáis de que en Slytherin somos unos clasistas, pero es que vosotros creéis que todos somos mala gente. – Le dio una pequeña patada en la espinilla, intentando no hacer mucho daño, pero que lo notara. ¡Sufre maldito! – A ver, que el amarillo es un color horrible, pero por esa época no me importaba. – Ni ahora. Claro que no le importaba. Pero eso era un tema aparte. – Todos tenemos defectos, y  uno de los tuyos era ser Hufflepuff. Pero sabes lo que se dice, que cuando estás con alguien le aceptas con sus defectos. Y yo tenía once años, era inocente como para pegarte una patada en las pelotas y huir haciendo la croqueta. – Espera, eso sí lo había hecho, con Scott para ser exactos. O sea no a él, pero si con él. Aún no sabía cómo podía haber acabado con amigos tan diferentes. Por una parte los pacíficos y tranquilos como Drake, Allie o Willow; luego estaban Scott u Oliver, que a pesar de ser un Ravenclaw, de tranquilo y pacífico tenía lo mismo que el guacamole de color rosa.

Como la mayoría de las personas, Drake no era el único que había perdido el contacto con antiguos amigos. Ella había sido la primera que mantenía contacto con… ¿Tres personas? Sí, con tres antiguos compañeros, y ya. Y tampoco es que le importara mucho. La gente cambia con el tiempo, las amistades no duran eternamente, ni si quiera en el Mundo Mágico. – Seguro que trabaja en el Callejón Knockturn, pasando polvos flú o con contrabando de bebés de unicornio. Es un camello del mundo mágico. – No, lo más seguro es que estuviera en casa de sus padres todavía. O sacrificando vírgenes. Que todo es posible viniendo de Jace.

Soltó una risita cuando Drake volvió al tema de las casas de Hogwarts, no pensaba decirle jamás que le veía valiente. Que se jodiera y pensara que era un inútil durante toda su existencia, que es mucho más divertido. – Venga, que todos sabemos que no querías caer en esa casa, esa misma noche lloraste cual niño pequeño que eras por estar lejos de tu mejor a migo y de tu querida y nueva amiga morena de metro veinte. ¿Media metro veinte? En verdad no sé cuanto medía, pero quiero pensar que he pegado el estirón hasta llegar al… ¡Casi metro sesenta! – Claro, porque todo el mundo sabe que medir un metro y cincuenta y cinco centímetros es casi metro sesenta. Obviamente. – Pero bajabas, si tan miedoso fueras me hubieras tirado escaleras abajo para que llegara. – Negó con la cabeza. – No, en Ravenclaw no podías haber caído. Eres demasiado… Drake para poder caer en la casa de los inteligentes. – Hizo comillas en aquella última palabra, pues tenía que decir que había conocido a más de un Ravenclaw cuya inteligencia brillaba por su ausencia. - ¿Respetarte a ti? Si es un chiste, o no lo pillo o no me hace gracia. – Dijo poniendo el rostro totalmente serio, luego rompió a reír. Para ser sinceros, no importaba en qué casa hubiera caído Drake, pues no le hubiera respetado mucho en ese sentido. Aunque realmente siempre le había respetado, siempre le había admirado. – Venga, venga, no me llores más por perder la placa, que seguro que la encuentras pronto. O puedes hacerte una con plastilina.

Fly se había tirado en la cama con intención de dormir cual marmota que era mientras Drake comenzaba la búsqueda del tesoro, pero el chico, como bien Huffleuff que era, se rindió rápidamente. – No soy una harpía, sólo digo verdades. Que a ti te duelan porque eres un maldito quejica, es otra cosa. – Añadió entrecerrando los ojos. La puta cama era cómoda. Bueno, como toda cama cuando eres un vago que no quiere ir al trabajo. Menos mal que a nadie le importaba si trabajabas o no, que si no iban a acabar con suspensión de empleo y sueldo.

Las últimas palabras de Drake resonaron, pero ninguno de los dos dijo palabra alguna. Fly no tardó mucho en caer totalmente dormida. La noche anterior no es que hubiera dormido precisamente mucho y sumado a madrugar y tener complejo de marmota, pues necesitaba dormir más. Mucho más. Sin si quiera darse cuenta ambos habían quedado levemente pegados y el brazo de Drake había comenzado a pasar por encima de la cintura de la chica mientras esta seguía totalmente dormida. Abrió los ojos creyendo que llegaba tarde al trabajo y se topó con la cara de Drake a pocos centímetros de la suya, notó su respiración frente a su rostro y el peso de su brazo sobre su cuerpo. No le dio demasiada importancia y volvió a quedarse dormida.

No fue mucho más tarde cuando escuchó un ruido y se despertó. Era de esas personas que necesitaban que hubiera un terremoto para poder despertarse, por lo que Drake tenía que haber hecho mucho ruido para salir de la cama sí o sí. Se sentó sobre la cama, con la marca de las sábanas en un lado del rostro y con el pelo totalmente descolocado. Buscó con la vista y no tardó en toparse con Drake, el cual se estaba quitando la camiseta. – Espero no tener que pagar o algo por ver esto. – Añadió al tiempo que clavaba sus codos sobre las piernas y apoyaba la cabeza entre sus manos. – He de decir, que ahora estás más bueno. – Afirmó antes de dibujar una sonrisa en su rostro. Tenía un sueño de narices, pero ver a Drake sin camiseta era bastante más entretenido que dormir. Y eso es mucho decir viniendo de Fly.

La castaña se levantó, aún medio dormida, y miró de arriba abajo a Drake, como dando su aprobación. – Te doy un…. ¿Ocho? – Mentira, le daba un diez, el jodido estaba bien bueno, pero eso era otro tema. Se acercó poco a poco a él y le dio un pequeño abrazo, quedando junto a él. – Tengo mucho sueño, ven a dormir. – Añadió sin soltarse de él. Una de las cosas que siempre había adorado de la antigua relación que ambos compartían era el hecho de poder dormir juntos. Y lo seguía haciendo. Era capaz de dormirse de pie, ya lo había comprobado, pero no tenía intención de hacerlo esa vez. Ahora sin tacones era mucho más baja de lo que era antes al lado de Drake, pero tampoco le dio demasiada importancia a parecer un Hobbit a su lado.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 23.430
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 724
Puntos : 546
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t520-lechuceria-de-fly-t-shadows

Drake Ulrich el Sáb Jul 26, 2014 2:24 pm

Tío, en serio, si cada vez que alguien dice “casa de los inútiles” o “Hufflepuff apesta” muriera un tejoncito o algo, la vida animal sería escasa. O un gatito. Bueno, si son gatitos los que mueren no me importa porque son una raza que debe morir, fruto de su asqueroso pelo alérgico que hace que mucha gente sufra. Sufra sin consideración, sin empatía, sin manera de evitarlo. Es que es digno de animales del demonio. En fin, si fuera eso así, Fly hubiera matado a montón de gatitos, porque es que cada vez que habla conmigo como que lo dice una media de diez veces por minuto. Sin exagerar, ¿eh? Puedo contarlo incluso para corroborar mi teoría. Yo la miré con un leve asentimiento cuando dijo lo del sombrero.

¡Nosotros no creemos que todos sean malos! Sólo los Slytherin chulillos, esos que se creen que por ser sangre limpia pueden hacer hechizos más poderosos. Tío, en serio, ¿qué clase de drogas tomaban en esa sala común? —pregunté divertido, alzando una ceja. Es que encima había gente que AFIRMABA que la sangre influía. Y luego los veía ahí todos gilipollas duelándose con un mestizo y perdiendo. Sonreí ampliamente cuando dijo que cuando estás con alguien la aceptas con sus defectos y alcé una ceja fingidamente resignado— Oye, que estuviste conmigo hasta los diecisiete. No le eches la culpa a tus dulces y monos onces años. Además, no tengo tantos defectos, sólo ser de Hufflepuff y eso es fácil de asumir. Así que no seas batalla —añadí divertido— Yo sí que tuve que aceptar tus defectos y mírame aquí sin quejarme.

Solté una divertidísima carcajada con la profesión de Jace y es que no había nada que le pegase más que eso, para qué mentir. ¿De qué iba a vestir, trajeado en el ministerio? No. ¿En algún oficio muggle? Demasiado orgullo. Quizás esté en el paro o, lo más probable, viviendo del dinero de sus padres. Siempre ha sido y será lo más vago del mundo, vivirá de sus padres hasta que pueda vivir de sus hijos. En fin, ese hombre era tan poco predecible que podría estar trabajando de cualquier cosa y tendría sentido.

Miré a Fly con diversión y decidí sincerarme. La verdad es que en Hogwarts por mucha decepción que sintiese siempre había intentado mantener una fachada de contento y sumo orgullo por mi casa. Al fin y al cabo tenía que estar ahí dentro siete años. Así que terminé por cogerle cariño.

Vale, a ver… mi padre fue Gryffindor, mi madre fue Gryffindor y mi hermano también, ¿vale? ¡Y yo caí en puto Hufflepuff! ¡Claro que me cogí una depresión! —solté un divertida risa, negando con la cabeza— En serio, no sé por qué el Sombrero me castigó con tal sufrimiento, pero bueno, no te voy a negar que sí, sentí sumo asco los primeros diez minutos a la casa sobre todo por no estar con los único a los que conocía, pero al fin y al cabo, el sombrero nunca se equivoca. Y ahora estoy orgulloso de su elección. Sí, tú síguete metiéndote conmigo. ¡No me importa! —aclaré con el orgullo herido y un tono de voz de lo más resignado. La verdad es que después de haber estado en Hogwarts Gryffindor no me llamó para nada la atención, así que no eché en falta estar ahí—. Cierto, pero aun así no soy Gryffindor y me alegro por ello. —me encogí de hombros a lo de acompañarla. Obviamente que la iba a acompañar, prefería que el monstruo de la oscuridad me comiera a mí que la comiera a ella. Aunque sabiendo lo miedica que era, si nos atacaba a ambos seguramente nos comiera a ambos. A no ser que Fly me salvase.

La búsqueda de la placa había sido un auténtico fiasco y es que nada más llegar a mi casa y ver aquella cama y, más todavía, a Fly sobre ella quedándose dormida, no pude evitarlo y dejé que mi cuerpo se acomodase a las curvas de mi colchón para cerrar los ojos y dormir un buen rato. No sé exactamente cuánto tiempo pasó desde que cerré los ojos y los volví a abrir, pero notaba que había dormido más de lo que me parecía. Además, había babeado, claro hecho de que había dormido más de quince minutos. Me levanté de allí y debí de haberme quitado antes de quedarme dormido los zapatos, ya que estaba en calcetines. Tuve tan mala suerte que de camino a la silla me di un golpazo con la esquina de la cama en el dedo meñique del pie, por lo que aparte de apoyarme en un lado para sufrir en silencio mi agonía, también hice muchísimo ruido, ya que era una manera hueca por dentro. Se me salió una lagrimita del dolor, pero como un hombre respiré profundamente y fui hacia la silla para ponerme la otra camisa, puesto que la anterior, como buen bebé, la había babeado. Pero no terminé de ponérmela, ya que escuché a Fly hablar a mi espalda.

Para ti es gratis —sonreí girando la cabeza en una cándida sonrisa— Obviamente, ¿lo dudabas o qué? —No era mi fuerte ser egocéntrico y ella lo sabía, por lo que se notaba que estaba de broma— En Hogwarts mi único deporte era montar sobre un palo. ¿Con eso que ejercitaba, la raja del culo? Y las pruebas de auror las hice como tres veces, por lo menos he conservado algo de ellas —me encogí de hombros y me puse la nueva camisa, empezando a abrochar los botones. Sonreí ante su nota y me di la vuelta para reprochar ese ocho, pero ella me abrazó, quedando su cabeza a la altura de mi pecho. Miré hacia abajo, ya que para hablar con ella a una distancia tan corta tenía o que agacharme o romperme el cuello.Pero la verdad es que no me importaba romperme el cuello si así la tenía tan cerca. Sonreí sin querer ante su proposición. ¿Dormir? ¡Seguro que es una táctica para el sexo! Eché de una patada mortal esos pensamientos de mi cabeza y me agaché para darle un duradero besito en la frente y luego achucharla contra mí durante un momento, oliendo el aroma de su pelo y quedándome embriagado de ella. Luego al separarme le dije que sí con un asentimiento y se separó de mí. Eso sí, le di una cariñosa y amigable tortita en el culete. Ella me miró y yo sonreí, encogiéndome de hombros. Ella me vio sin camisa, es mi pago. Fuimos a la cama, otra vez, quedándome boca arriba sobre ella (o sea, sobre la cama). De mi camisa sólo tenía dos botones abrochados, los de arriba, puesto que no me dio tiempo de abrocharme los demás.

Me quedé en esa posición pensando, mirando al techo con los ojos sumamente abiertos. ¡Yo no tenía sueño ya! Y es que no podía parar de pensar en otra cosa. ¿Cuándo atacará? Seguro que ha sido todo una táctica para llevarme a la cama. Esta mujer lo que quiere es frungirme… Seguro que se está haciendo la dura para que le entre yo… ¡Pero no! Yo seré más duro que ella. No jugará conmigo… Hm… […] ¿Se habrá quedado dormida? Estaba de espaldas a mí, así que no puedo ni fijarme en si tiene los ojos abiertos o no. ¿Y si soy yo el único que piensa estas cosa y luego si me lanzo ella me corta el rollo? Bueno, soy hombre, en realidad estoy acostumbrado. Pero no es lo mismo. Ella es Fly. O sea, Fly. Fly, ¿sabes? Es un hecho que es mucho más importante que cualquier otra ergo no me hace tanta gracia que exista la posibilidad de que me diga “baishh bicho”. Suspiré y me armé de valor, el poco que saco en situaciones que realmente me emocionan. Me giré hacia ella y pasé mi mano suavemente por su cadera y su cintura, para luego colarme lentamente por la entrada de su camiseta. No tenía prisa, por lo que iba lento y con toda la dulzura del mundo. Le acaricié su vientre mientras me acercaba a ella por detrás, con la intención de hacer que lentamente se girase. Me pongo más nervioso aquí que en cualquier otro sitio…
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 000
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 494
Puntos : 377
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich#9979
Drake UlrichInactivo

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.