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Hasta que salga el sol {Matt Denbrough}

Natalie Corvin el Mar Jul 22, 2014 2:51 am

Como me había prometido en Hogwarts, no iba a quedarme en mi casa, aburrida y rodeada de vecinos aburridos pudiendo quedar con Matt, con el que tengo diversión asegurada. No me dejé desear y nada más asentarme y hacer las cosas debidas por mi familia, le mandé una carta. Fue más o menos a la semana de salir de Hogwarts.
No fue una carta con mucha información, simplemente diciéndole que se me apetecía quedar con él y estaba dispuesta a todo. Él dijo que no tenía ni idea de hacer nada especial en Londres, por lo que me tocó a mí decidir lo que hacer. Yo por mi parte lo tenía claro… y es que si podemos hacer la noche nuestra en un castillo con vigilancia… la noche será nuestra en una ciudad en dónde somos libres. Sin profesores. Sin límites. Sin mantener las apariencias. ¿Y encima con alcohol de por medio? Era imposible que aquello saliera mal. Sencillamente imposible.
En Hogwarts rara vez solía maquillarme por lo que una hora antes de quedar con Matt decido hacerlo. Me delineo los ojos, dejándomelos bastantes oscuros, pero no me echo ni pintalabios ni absolutamente nada más. La verdad es que siempre me ha gustado maquillarme sólo los ojos. Me visto con sencillez, pues prefiero estar cómoda; unos vaqueros ajustados, unas converse un tanto desgastadas y una camisilla negra, la cual la tapo con mi chaqueta de cuero.
Salgo relativamente pronto de casa tras darle las explicaciones justas y necesarias a mis padres, es más, les dejo básicamente con las palabras en la boca tras decirles que me voy para Londres con unas amigas. Cierta parte de la información es verdad, por lo que si nos andamos con tecnicismos, no les he mentido. Voy a la taberna de Godric más cercana para utilizar la Red Flú, ya que en mi casa al parecer somos pobres y nuestra chimenea es lo más inútil que te puedes echar en cara. Una vez utilizo la Red Flú aparezco en el Caldero Chorreante y salgo de allí tras cerrarme la chaqueta y con el paso rápido hacia el puente que cruza el río Támesis entre el London Eye y el Big Ben. Es uno de los sitios turísticos más famosos y por lo que me había dicho Matt, sabía llegar. Además, estaba muy cerca de dónde se me había ocurrido llevarle.
Una vez llego veo a algunas parejas en dicho puente y no diviso a Matt por ninguna parte. Hay viento y algo de frío, por lo que entrecierro los ojos al venir una ráfaga y me abrazo a mí misma mientras miro a mi alrededor. Tras traspasar un pequeño puesto de perritos calientes, veo a Matt apoyado en la barra mirando hacia abajo, o al horizonte. Desde mi posición no sabía muy bien, aunque era un dato totalmente irrelevante. Me acerco a él y le doy con un dedo en su costado izquierdo, moviéndome rápidamente hasta la zona derecha de él para vacilarle un rato. Cuando se da cuenta de ello y me encuentra con la mirada, sonrío, apoyándome igual que él en la barandilla sin apartar la mirada del Raven.
-Hola.-Hago una pausa.- Pensé que sería yo la que tendría que esperar.-Añado con total sinceridad, pues seamos sinceros, en Hogwarts siempre me toca esperar a mí y no es que tenga fama de ser especialmente puntual.- Me equivoqué.-Lo miro de arriba abajo.- ¿Intentas impresionarme, no? La verdad es que siempre me ha parecido de lo más atractivo los chicos con uniforme, pero a ti no te hace justicia.-Le guiño un ojo.- ¿Estás preparado para beber sin límites y no decir que no a nada? -Sonreí ladeadamente, alzando las cejas.
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Matt Denbrough el Mar Jul 29, 2014 4:07 am



Había quedado con Natalie en el Puente Westminster y por muy raro que pareciera llegaba pronto. Sabía que ella tenía ganas de fiesta y por supuesto yo también. Así que aproveché que tenía tiempo de sobra para pasar por una licorería. Llevaba un par de días durmiendo en casa de unos amigos y no tenía ni un duro para comprar nada así que tuve que hacer algo de lo que no me enorgullezco. Entré en el local aparentando que buscaba algo en concreto, fui por el ultimo pasillo donde no me veía nadie haciéndome el despistado, mientras tanto le daba la vuelta a la mochila para ponérmela en el pecho hasta que llegué al fondo del mismo en donde tenían las neveras y las bebidas alcohólicas, una vez allí cogí dos botellas de un litro de cerveza y las metí disimuladamente en la mochila volviéndomela a poner a la espalda al terminar. Volví por el pasillo central con mi mejor sonrisa y al llegar a donde se encontraba el dependiente cogí un paquete de chicles de menta que habían en una pequeña estantería sobre el mostrador ― Esto es lo que estaba buscando ― Dije con un noto alegre mientras sacaba unos céntimos del bolsillo ― ¡Quédese el cambio!  ― Grité casi desde las puesta con la misma alegría mientras me iba.


Llegué al puente y según mi reloj aun faltaban diez minutos para que fuera la hora exacta Matt hoy te has lucido, cualquiera diría que te gusta la chica esa. Me burlé de mi mismo mientras caminaba mirando de lado a lado por si Natalie ya estuviese por allí. Llegue hasta el centro del puente y no vi a la Sly por ninguna parta, sonreí orgulloso por haber llegado por primera vez el primero a una cita ¿Y ahora qué? Me pregunté algo confuso acostumbrado a que esperaran por mí, no tenía muy claro que hacer cuando esperaba por alguien ¿Miro a mi alrededor para ver como se acerca? y si la veo ¿Camino hacia ella o espero a que se acerque a mi? Esto de esperar a alguien es muy confuso. Suspiré y me apoye en el muro de piedra con la mirada perdida hasta que... !ANDA! Pero qué curioso! Reí perversamente en mi interior al ver como la luz del atardecer reflejaba una peculiar sombra sobre la base del puente. En ese momento una vos que me resultaba muy familiar hiso que me girara.


¡Hola Natalie! ― Saludé un tanto eufórico al verla ― ¿A que si? Yo también estoy sorprendido, me ha dado tiempo hasta de traerte una pequeña sorpresa ― dije con un tono como de sorpresa mientras me acercaba para darle dos besos. Sigue hablando y me dice que estoy guapo, yo bromeo adoptando una pose un tasto chulesca y sigo con la conversación ― Para beber sin límites vengo preparado, pero para no decirte que no a nada... no sé yo, depende ¿Tu no me vas a decir que no a nada a mi? ― Pregunté inevitablemente con una sonrisa de pillo en los labios ― Porque mira que tu eres especialista en decirme que no eh ― le guiñe un ojo y sonreí por el pequeño golpe baja que le acababa de dar ― Es broma, mira lo que te traje ― y le enseñe las dos botellas que tenía en la mochila ― Aquí no podemos sacarlas ― casi susurré mirando de reojo a un típico policía ingles que se acercaba a lo lejos ― ¿Vamos a algún lugar más intimo? ... guía tú que eres de aquí ― y tras enseñarle la lengua de manera divertida me dispuse a seguirla.

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Natalie Corvin el Miér Jul 30, 2014 2:15 am

Mientras camino me percato de que las sombras de aquel puente son de lo más perturbadora, pero no caigo en la forma que tienen, simplemente en que la reconozco y me hace gracia. Como cuando ves algo gracioso, te ríes, pero en realidad no entiendes el por qué. Estoy demasiado ocupada buscando a Matt como para dedicar mi mente a reconocer esa forma y percatarme de que en realidad es un pene. Cuando llego hasta dónde está Matt aprovecho para ponerme a su lado y hacerle un cumplido sobre lo guapo que está. Él me da dos besos y me dice que me ha traído hasta un sorpresa, yo enarco una ceja sorprendida, pero no reparo en ello y le miro con cara de pocos amigos cuando empieza a lanzarme pullas hasta enterrarme en lo más hondo de aquel lugar con ese golpe tan bajo. Aprovecho para acercarme a él ante su pregunta.
-Seré “especialita”, pero no diré que no a nada.-Le aseguro, divertida y media susurrante en su rostro.- Ya te lo dije la última vez.
No iba a decir que no a nada, porque no habría nada a lo que negarse. Ya lo tengo claro y Matt es un gran amigo como para estar jugando con él. Así que si no quiero nada, simplemente me corto y punto.
Acto seguido se puso la mochila por delante y me enseña en el interior dos litronas de cerveza. Cerveza muggle fresca y rica. Lo miro con una traviesa sonrisa y ante su advertencia yo misma empiezo a cerrar la cremallera de su mochila mientras miro de reojo al policía. Aún era pronto y como es evidente no se puede beber en cualquier lugar de Londres, ya que no está permitido. Ante la idea de Matt, me apoyo en el borde, pensando a dónde ir a beber. Normalmente con mis amigas bebíamos en casa de alguna antes de salir, pero con él no podía hacer eso.
-Adoro la cerveza muggle, no entiendo como los magos han tenido la desfachatez de llamar “cerveza” a esa cosa dulce hecha con mantequilla. -Comento como dato curioso. No soy mucho de vodka, ni de whisky, ni tampoco de tequila. Como mucho ron, pero sobre todo cerveza. Yo y las bebidas alcohólicas muy fuerte nunca nos hemos llevado bien.- Pues podemos ir… ya sé. Ven. -Le saco la lengua a la vez que él y muevo la cabeza para que me siga.- No es un lugar para beber, pero seguro que no hay nadie que nos diga nada y te gusta la idea. Creo que voy conociendo lo que te gusta…-Alzo las cejas varias veces y acelero el ritmo para alejarme de aquel foco de personas, yendo hacia el lugar más propicio para hacer fiestas, llena de discos y pubs, cerca del río.
No voy por la calle principal de los pubs, ya que aun a estas horas están sin ambiente y algunos cerrados. Cojo la calle paralela, bastante abandonada y con edificios altos que hacía que hubiera sombras en toda aquella calle. En frente nuestra había un edificio abandonado desde hacía años, según yo recuerdo.
- Siempre he querido entrar. A ti te gustan los retos y buscas un lugar dónde poder beber. -Me encojo de hombros y espero a ver su reacción.- ¿Qué dices? ¿Serás capaz de encontrar una entrada? –Le reto.
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Matt Denbrough el Jue Ago 07, 2014 3:33 am



La chica no tuvo que pensar mucho para acordarse de un sitio por aquella zona con las característica que le había dicho, a penas tardo unos segundos en salirle la bombillita sobre la cabeza y me hizo un gesto para que la siguiera. Callejeamos por una zona que no conocía, cerca del río, hasta llegar a una calle que parecía ser poco transitada. Si no es por aquí estamos cerca. Pensé mirando a mi alrededor pues no tenia pinta de que lo policía pasase por allí muy a menudo. Cuando me fijé Natalie se había parado frente a un antiguo edifico abandonado y me retaba a entrar, sonreí de oreja a oreja sin decir nada (me sorprendía que empezara a conocerme tanto) retrocedí caminando de espaldas mientras cruzaba la calle pera poder ver el edificio con mas perspectiva. La puerta principal no daba directamente a la calle, ni ninguna de sus ventanas, lo único que se veía desde el exterior era un gran muro de cemento que rodeaba por completo al edificio, dejando un espacio considerable entre los dos, como si hubiera un jardín en medio. Me fije en que había un pequeño callejón entre este edificio y el siguiente, y en él una vieja furgoneta de reparto. Miré de nuevo a Natalie, que ahora que la veo así con perspectiva está guapísima sin el uniforme (no digo que el uniforme no le quede bien también)


Ahora vengo, espérame ahí un momento ― le dije señalando hacia donde estaba mientras cruzaba de nuevo la calle corriendo en dirección al callejón. Una vez allí y después de cerciorarme de que no hubiera nadie cerca me subí e un salto al capó de la furgoneta, a cuatro patas y con un poco mas de cuidado pase por encima del para brisas hasta llegar al techo. Desde allí tenia una vista perfecta de lo que se escondía detrás del muro (poca cosa) a de mas de un fácil acceso al interior. Ahora tocaba cubrirse las espaldas antes de saltar al vacío: silbé, hice ruidos extractos con la boca e incluso lo llamé ― ¡Ven perrito perrito! ― Y es que en el pasado ya había tenido algunos incidentes por no preguntar primero.


Seguro de no tener sorpresas esperando, pasé de la furgo al muro con un pequeño salto y luego me descolgué por el mismo dejándome caer dentro del recinto. Desde arriba había visto una pequeña escalera (suficiente para subir el muro exterior) tumbada en horizontal junto a la puerta principal del edificio Será perfecta para que entre Natalie. Me dije a mi mismo mientras me dirigía hacia ella, la cogí y la apoyé contra el muro de fuera, por donde me esperaba la joven serpiente ― ¡Hola guapa! ― la saludé al asomar la cabeza por el otro lado ― Para que luego te quejes, te lo dejo todo masticadito ― me burlé (en plan bien) mientras me sentaba sobre el muro con una pierna a cada lado para sostenerme ― Ahora falta ver como entramos dentro del edificio. Supongo que al estar vallado no se habrán preocupado tanto de cerrar todas las ventanas ― agarré la escalera para levantarla y ponerla en el lado del muro donde estaba mi compañera ― Ala! Ya está, puedes subir ― una vez ella estuviera arriba, solo abría que repetir la operación en sentido contrario y los dos estaríamos dentro.

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Natalie Corvin el Sáb Ago 09, 2014 8:50 pm

A Matt parece gustarle mi idea y no tarda en irse de mi lado para buscar su propia entrada. Me dice que espere y a pesar de que prefiero ir con él, obedezco porque tampoco me importa quedarme allí. Un poco sospechoso para ojos ajenos que una chica como yo esté mirando fijamente a un edificio abandonado, pero no tardo en empezar a mirarme las uñas para aparentar ser una chica que espera por alguien y no una loca que adora la arquitectura abandonada.
No sé exactamente cuánto tarda pero al rato, el cual se me pasa bastante rápido, Matt aparece por el muro que delimita el exterior del interior. Sonrío con cierta satisfacción ya que no pensaba que Matt se motivara tanto con mi idea. Le gustan las aventuras y romper las normas, ¿qué mejor que internarse en un lugar abandonado desde hace años?
-Qué gracioso. Podría haber entrado yo y abrirte la puerta, princeso.-Le saco la lengua desde abajo mientras veo cómo pasa hacia mi lado una escalera. Subo por ella tranquilamente cuando está bien colocada y me coloco igual que él, pero en frente. Con una pierna a cada lado.-O las mismas puertas. Lleva años abandonado, seguro que no somos los primeros. Quién sabe, quizás somos nosotros los intrusos de unos okupas.-Sonrío y veo su intención de poner la escalera para ayudarme a bajar. Alzo una ceja por su confianza y simplemente salto, cayendo perfectamente.-¿Quieres que te sujete la escalera, cariño?-Lo pronuncio con sorna y sarcasmo, metiéndome con Matt amistosamente.
Cuando Matt baja a mi lado empezamos a caminar en el interior de aquel pequeño “jardín” desmejorado que es más bien barro de todo lo que llueve en Londres y lo mal cuidado que está. Acordamos mirar las ventanas y me puse a ello. Muchas tenían cortinas y estaban llenas de polvo y algunas, carentes de cortinas, dejaban ver muy poco el interior de aquel lugar. Era tétrico y oscura. No inspiraba para nada buenas vibraciones. Por un momento me imagino que Matt y yo somos los protagonistas de una peli de terror y no me anima nada la idea de entrar. Aunque por otra parte, mi corazón ya estaba siendo participe de la adrenalina. Tras ver las primeras ventanas nos damos cuenta de que en el segundo piso hay una rota, es decir, que no hay absolutamente nada, pues probablemente alguien se la habrá roto por completo. La señalo y luego miro a su alrededor, viendo el típico  árbol que tapa mitad de la casa y un pequeño saliente de la casa por dónde poder apoyarse. No era algo muy fiable y la verdad es que yo no soy experta en escalar árboles, pero como no veo ninguna idea mejor, decido exponérsela a mi amigo, a ver qué opina su experta mente de rebelde.
-¿Cómo ves eso?-Y le señalo el recorrido de árbol-saliente-ventana.-No lo digo por ti, te veo capaz. Pero obviamente tendrás que ayudarme.-No me estoy declarando inferior ni nada por el estilo, pero es un hecho que él tiene experiencia en eso de escalar y hacer locuras y yo soy una niña de papá aprendiendo a caminar por sí misma.
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Matt Denbrough el Vie Sep 26, 2014 12:59 am



Una vez los dos estuvimos encima del muro la miré sonriente, pues me resultaba gracioso y agradable aquella posición uno frente al otro allí en lo alto. Me dispuse a cambiar de nuevo la escalera de sitio para poder bajar, pero antes de que pudiera hacer nada Natalie saltó hacia el interior del recinto demostrando su excelente capacidad física. Yo me encogí de hombros, el hecho de que ella haya saltado no me ahorra el trabajo, pues no era algo que hiciera exclusivamente para ayudarla, no iba a dejar la escalera en medio de la calle donde cualquiera la podría ver y adivinar nuestros planes.

Si, por favor ― Le respondí con un tono un poco repipi mientras me disponía a bajar por las escaleras. Recorrimos el perímetro del edificio en busca de alguna "brecha" por donde colarnos. Aunque abandonado y pasando por alto algunas pequeñas imperfecciones, el edificio parecía estar en excelentes condiciones y solo el polvo acumulado y algún que otro cristal roto revelaban su verdadera condición. Merodeamos por los alrededores hasta que dimos un una ventana abierta ― Bien visto Corvin ― respondí a su propuesta de subir por el árbol ― ¿Ayudarte yo? Acabo de ver como saltabas desde un muro de más de dos metros de alto sin apenas inmutarte, en todo caso tendrás que ayudarme tu a mi ¿No? ― Bromee al respecto intentando quitarme de mis obligaciones como caballero ― Te recuerdo que yo tuve que usar la escalera ― añadí levantando las manos a la altura de la cabeza como diciendo "lo siento, no es culpa mía"

Me acerqué al árbol y busque el mejor ángulo por donde subir ― Ven acércate, subirás tu primero ― me puse de espaldas al tronco, poniéndome en contacto con él para tener otro punto de apoyo. flexioné un poco las rodillas y entrelacé mis dedos formando un "escalón" en el que mi compañera podría poner el pie para así alcanzar las primeras ramas del árbol. Una vez sujeta firmemente y desprovista del apoyo que yo le proporcionaba, la muchacha comenzó escalar por el árbol. Mientras me alcanzaron los brazos y únicamente por su seguridad, puse ambas manos en su trasero para evitar posibles accidentes. De todas formas subí inmediatamente detrás de ella para tenerla "a mano" y poder sujetarla si resbalaba o se tropezaba, todo esto que me preocupaba por ella y no tenía nada que ver con que estuviera aprovechando para meterle mano o porque me gustara las vista desde esa posición.

Al entrar por la ventana fuimos a parar a una pequeña habitación totalmente vacía, el papel pintado de las paredes estaba desgarrado y húmedo, y aparte de la ventana por la que accedimos solo tenía una puerta para comunicarse con el interior del edificio ― Vamos ― dije en un tono más bajo de lo normal tomando la delantera. No es que tuviera motivos para susurrar, simplemente fue un acto involuntario, por mera costumbre o precaución. A través de la puerta llegamos a una sala más grande y amplia, mucho más grande. Las paredes estaban plagadas de graffitis hasta donde alcanzaba la vista, un sin fin de columnas repartidas por toda la zona soportaban el techo de aquel gran espacio, tenía grandes ventanales que daban a una especie de patio interior por donde entraba la luz, y justo en medio de todo aquello un precioso sofá rojo ― ¡Mira! ― dije señalando hacia el mueble de salón ― Es como si lo hubieran puesto ahí para nosotros ― dije con una gran sonrisa, caminando de espaldas para poder mirar a Natalie mientras me dirigía hacia el sillón. Estaba totalmente nuevo, apenas tenía un poco de polvo por encima como si llevara allí solo unas semanas ― Parece que hace días que nadie se sienta aquí ― deduje mientras sacudía la tierra antes de sentarme en él ― ¡Vamos siéntate conmigo! ― anime a la Sly para que me acompañara ― Por todas las botellas de cerveza que hay por aquí supongo que algunos chicos vendrán de vez en cuando a pasar el rato. Y la verdad que el sitio está muy guapo ― añadí mientras rebuscaba en mi mochila para sacar las cervezas ― ¿Compartimos una primero y después la otra para que no se nos caliente en la mano? ― Pregunté ofreciéndole la botella aun helada para que empezara a beber ella.

Después vamos a investigar que hay por ahí ¿Te parece?

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Natalie Corvin el Vie Sep 26, 2014 12:46 pm

Saltar de un muro no es difícil, sobre todo si aprovecho que hoy no es una de esas noches en dónde me da por vestirme con tacones. Pero escalar un árbol… nunca he sido fan de escalar nada. Además de que no destaco precisamente por la fuerza de mis brazos. Lo miro de reojo, con una divertida sonrisa ante sus divertidas e irónicas palabras ante mi capacidad.
-Anda cállate y ayúdame...-Sonrío y me acerco a él, el cual se posiciona de la manera más lógica y me hace un pequeño escalón para impulsarme.
Pongo mi pie en el lugar correspondiente y noto como me impulsa hacia arriba. Mis manos agarran la rama fuertemente y mis piernas intentan aferrarse a la corteza y los pequeños salientes de aquel árbol. No lo hago como las actrices más sensuales de la tele, pero por lo menos no me parto nada por caerme. Noto las manos de Matt en mi trasero y no puedo evitar sonreír al ver cómo se preocupa expresamente en tener todo mi culo bien agarrado para no caerme. Le llego a preguntar y seguro que me suelta alguna de sus elocuentes contestaciones: “Natalie, lo hago por tu bien, no me gustaría que por no  agarrarte suficiente la nalga izquierda te cayeras” y acto seguido me apretaría la nalga. Por lo que me abstengo de hacer preguntas.
Una vez arriba, veo como él sube apenas sin ningún tipo de problemas. Algo me dice que tiene experiencia. Me hace ir a mí primero y me dirijo hacia el saliente de aquella casa, entrando por la ventana sin muchas más complicaciones. Aquella habitación está muy oscura, por lo que espero al lado de la ventana hasta que entre Matt, para que él vaya primero. No pienso ni de lejos pasar esa puerta siendo yo la cabeza del grupo. Somos dos, así que hay las mismas posibilidades de que muera el primero a que muera el último. Pero normalmente es el primero…
Le persigo cuando toma la iniciativa y, una vez traspasada la puerta, veo un lugar más iluminado. Cuando digo “más” no me refiero con ningún tipo de electricidad, sino que un patio interior es el encargado de hacer que aquel lugar se ilumine gracias a las farolas de la calle contigua. Es una sala amplia, llena de grafitis y con bastantes mierdas tiradas por todo el suelo. Mis ojos se adaptaron a aquel lugar y me acerco lentamente hacia dónde está Matt sacudiendo un dudoso sofá rojo. Me siento a su lado.
-Genial idea, Denbrough.-Le digo, cogiendo la litrona y abriéndola, ya que es de abre fácil. Me llevo la boquilla a la boca y tomo un gran sorbo. Me encanta la cerveza fría, te refresca totalmente.-Sí, aunque la verdad es que no me llama nada la atención saber cómo pretendían decorar esta casa. Pero prefiero salir por la puerta…-Le paso la litrona y me subo ambos pies al sofá, pasándolos por encima de él para apoyar mi espalda en el posabrazos.-Para que luego digas que no te traigo a sitios románticos… Alcohol, sitio íntimo y yo. Te quejarás…-Bromeo, alzando ambas cejas.-Y tú llevándome a aulas abandonadas en Hogwarts… qué poco formalismos.
La botella vuelve a mí y le doy nuevamente un largo sorbo. Miro a Matt y pienso que realmente de chicos, con muy pocos me gustaría salir de fiesta por Hogwarts. La gran mayoría con la que suelo juntarme suelen ser unos orgullosos que apenas mandan una carta por verano… Mero compañerismo. Matt es distinto, podía tacharle de ligón y pasar de él por creer que sólo tiene interés en una cosa. Pero es diferente, es buena persona y si lo tachaban de ligón es simplemente porque trata a las mujeres como si fueran lo mejor. Pero creo que nunca he visto a Matt tratar mal a ninguna. Dejo de estar apoyada atrás y me acerco a él, aun con las piernas sobre su regazo. Le paso la botella.
-¿Al final vas de mochilero por la vida?-Le pregunto, dándole un golpecito a su mochila. Antes de que acabara Hogwarts, Matt me contó sus planes para Londres, pero para ser sinceros, no me los creí.-Seguro que ligas mucho fingiendo estar perdido con las londinenses, ¿no?-Bueno, es Matt. Qué preguntas le hago. Tiene un don nato.-Aunque no es muy difícil, pones cara de circunstancia, te pones a favor al viento, pones cara de interesante y un acento poco común y ya como saques pecho… Y en el bote…-Rio divertida.-Aunque lo del viento es más para chicas. Y lo del pecho… Yo es que tengo experiencia.-Me encojo de hombros sin darle mucha importancia, con una mirada de lo más traviesa.
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Matt Denbrough el Jue Oct 23, 2014 1:23 am



Mientras hablaba con Natalie me apoyé cómodamente en el respaldo del sofá, eché la cabeza hacia atrás dejando la botella totalmente en vertical  a la vez que iba  bebiendo de ella. Hasta el momento en el que ella mencionó las palabras; “romántico”, “alcohol”, “intimo” y por su puesto ella, fue inevitable que mi mente perversa uniera cabos para creara una fantasía erótica instantánea, eso sí, soy un hombre y me resulta muy difícil hacer dos tareas complejas a la vez, por lo que no pude evitar atragantarme en ese mismo momento. Reaccioné rápido y me eché hacia adelante, bajando la botella y tosiendo con un sonido ronco ― No no, no me quejo ― respondí algo ronco y con dificultad añadí antes de carraspear y aclararme la garganta ― ¿Y no te lo pasaste bien en el aula conmigo? No sé por qué me había dado a mí la impresión de que si… ― acompañé mis palabras con un leve empujón amistoso ― Ademas, si no recuerdo mal a esa clase abandonada me llevaste tú, no yo ¿Pretendías propasarte conmigo? ― se me escapó una leve carcajada a la vez que le ofrecía la botella (después de lo de antes necesitaba coger un poco de aire) ― Menos mal que soy un chico con una voluntad inquebrantable y tus atributos de mujer no consiguieron seducirme aquella noche ― Ambos sabíamos que no había sido por mí “voluntad inquebrantable” por lo que aquella noche la cosa no había pasado a mayores, pero me gustaba bromear al respecto y quitarle peso al asunto, después de todo (aunque me pusiera muchísimo) Natalie era una de mis mejores amigas y jamás le echaría nada de eso en cara. Al decir eso ultimo me giré, apoyando el hombro en el respaldo para poder mirarla de frente ― Pero no te puedo prometer que esta noche, con el alcohol y estos sitios a los que me traes, puede resistirme a tus encantos ― y acto seguido le planté un beso en la mejilla, muy despacio y cálido, mas cariñoso que erótico, pero con un toque bastante atrevido.

Si, claro. date cuanta que yo no puedo llevar bolso como las mujeres para llevar mis cosas, y las cervezas no me caben en los bolsillos ― respondí a su pregunta antes de reírme a carcajadas al escuchar como ligaría ella con las "londinenses" si fuera yo ― Pues no se me había ocurrido, es muy buena idea ― bromea antes de soltarle una pequeña indirecta ― Aunque si te digo la verdad, lo mío es más: llevarlas a un sitio intimo, darles conversación, divertirme, soltarles alguna que otra indirecta, entrar en contacto poco a poco... ― fui enumeré mientras me acercaba poco a poco ― Es exactamente lo que estoy haciendo contigo ― y tras guiñarle un ojo con un gesto muy simpático le quité la botella de las manos, como si todo hubiera sido una distracción para robársela, y huí de allí con mi tesoro.

Me alejé del sillón unos metros antes de darme la vuelta y hacerle una señal con el dedo índice a mi sexy compañera para que viniera conmigo. Seguí caminando hacia el ventanal que daba al patio interior, saqué la botella fuera apoyando los codos en el alfeizar de la ventana y me paré ahí a observar. El edificio tenía dos plantas más hacia arriba y por lo que podía ver desde aquí, una mas subterránea. Ya era totalmente de noche y en el edificio no había mas luz que la que provenía de la calle ― Me encantan la iluminación de las ciudades por la noche ― dije en voz alta con la cabeza asomaba por la ventana y la mirada perdida en aquel oscuro sótano pero obviamente dirigiéndome a Natalie, no iba a estar hablando con el vecino. En ese momento sentí una presencia en mi espalda, no sé si fue algo crujir en el suelo o el susurro de un suspiro, pero me di la vuelta y me encontré de frente, muy de cerca, a mi guapa compañera. Obviamente me esperaba que fuera ella, la cogí por la cintura y la acerqué a mí, quedándonos totalmente pegados uno al otro ― Ya casi no queda ― dije haciendo referencia a la botella ― Y a este paso, con tu forma de beber, la otra no durará mucho. Si queremos que la noche sea memorable habrá que ir a buscar más alcohol ― hice un pequeño gesto con la cabeza señalando hacia afuera ― Por lo que he visto, la forma más cómoda de salir a pie, seguramente sea por el sótano. Los edificios industriales como este solían tener salidas de incendios que dan a las bocas de metro y esas cosas ― demostré mi lado mas friki aportando datos, que excepto en raras ocasiones como esta, nunca servían de nada.

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Natalie Corvin el Jue Oct 23, 2014 6:13 pm

La idea de intentar vanagloriar mi acción de traerle aquí me sale un poco mal, ya que no recordaba haberle llevado yo también al aula abandonada de Hogwarts. Creo estar segura que fue él, pero es que él finge tan bien su seguridad que no sé si me está mintiendo o no. Suelto divertidas carcajadas ante sus ingeniosas respuestas que, sin duda, sólo podrían salir de alguien como él. Hablar de ese tema me resulta incómodo, pues si aquella noche no pasó nada no fue precisamente porque él no tuviera una voluntad inquebrantable, sino por mi culpa. Por suerte, Matt y su actitud han hecho que sea fácil poder hablar de ello.
-Ya no sé qué hacer para qué caigas en mis redes… ¿Cómo lo consiguen las demás?-Pregunto con una aflicción divertida. Me da un beso en la mejilla, el cual me hace sonreír ante su tacto.-De esta noche no pasa. Voy a emborracharte y no podrás resistirte…-Continúo con la broma para llevarme la litrona a los labios y beber un gran sorbo antes de que se calentase.
Mi manera de ligar con londinenses es la típica de película mala de los años ochenta. Es muy fácil impresionar a los adolescentes británicos de la ciudad con un poco de movimiento Pantene con el pelo y una mirada de chica solitaria y perdida. Sin embargo, la estrategia de Matt respecto a su manera de ligar tampoco estaba nada mal. Y lo sé por experiencia propia, ya que me quedé mirándolo sin esperarme que me arrebatase la cerveza sin apenas darme cuenta de sus intenciones. Fruncí el ceño y la nariz, en un gesto falsamente molesto por su “engaño”.
Mi amigo se levanta y camina tranquilamente hasta una de las ventanas de la habitación, yo también me levanto, pero me pongo a mirar lo poco que puedo los grafitis que hay en las paredes. La gran mayoría eran cutrísimos, los típicos en dónde la gente pone sus nombres con tipografías de lo más horteras. Cuando me percato de que en aquellos dibujos no había arte, me dirijo hacia dónde está Matt, el cual comenta su gusto por las luces de noche. Sonrío y es entonces cuando él se da la vuelta, sujetándome por la cintura y atrayéndome hacia él. Nuestros rostros se quedan a nada de distancia y una sensación interior me empuja a querer besarle. Reprimo el deseo y lo miro a los ojos.
-¿Mi forma de beber? Eres tú el que tiene la capacidad de beber de manera descomunal… Siempre me quitas la botella, si casi ni he bebido…-Es broma, obviamente he bebido, pero sin duda él ha bebido más.-Pero mejor, mejor… mi estrategia de emborracharte para abusar de ti está funcionando.-Me froto las manos, intentando poner una sonrisa malévola. Pero yo no nací con sonrisas malévolas, por lo que es un intento un poco triste.
Es entonces cuando el comentario de Matt pareció ser muy de Matt. Esa información que absolutamente nadie sabe, Matt la sabe. Niego con la cabeza cuando habla de las bocas del metro y es que para saber todas esas cosas debe de gastarse su verano en ver documentales de todo tipo de cosas. Matt era como una enciclopedia de cosas útiles pero que a nadie le interesa. Sabe de casi todo, pero rara vez hace falta información como esa.
-Nunca dejarás de sorprenderme…-Murmuré, separándome de él.-¿Entonces vamos a bajar hasta el sótano de un edificio industrial abandonado y muy oscuro para buscar la salida de incendios que probablemente lleve a la estación de metros? –No, sin duda no parece un plan muy bueno, pero parece divertido, que es lo que cuenta.-Muy bien. Voy después del líder, aunque con tu permiso… -Me desabrocho la chaqueta de cuero, dejando ver en el interior una camisilla traslúcida muy mona, pero no me la quito, sólo saco la varita del interior.-Soy un poco miedica con eso de la oscuridad…-Admito sonriente.
Comenzamos a caminar por aquella planta en busca de las escaleras de bajada, estaban sin terminar y en mal estado, pero cumplían con su función de escaleras y eso es suficiente. Bajamos al primer piso pero no nos lo recorrimos demasiado, a simple vista (lo poco que podemos a ver con la oscuridad un poco iluminada) es otra gran habitación. Continuamos bajando las escaleras, las cuales tienen forma de caracol cuadrado. A medida que bajábamos estas nuestra visión no se pudo adaptar a la oscuridad de aquel piso, pues no había ventana por dónde pudiera entrar la claridad de fuera.
-Lumus.-Una tenue luz se formó en la punta de mi varita, suficiente como para iluminarnos a ambos y un poco lo que estaba delante de nosotros. No veo absolutamente nada a partir de medio metro hacia adelante, por lo que siento un escalofrío por todo mi cuerpo y busco la camiseta de Matt con la que tengo libre. Cuando la encuentro, me acerco a él.-Creo que no estaría nada mal ir sacando la otra botella. ¿O pretendes abandonarme en este insólito lugar y quedártela para ti solo? Y sí, te sujeto porque sabiendo cómo eres empezarás a caminar cual animal adaptado y me abandonarás en medio de este sitio para luego asustarme. Como si no te conociera, Denbrough.-Asiento con la cabeza mientras le miro, en señal de que eso iba a pasar si no tomo las medidas necesarias. Podemos hablar sin parecer idiotas porque gracias al Lumus, una luz blanca nos ilumina el rostro de ambos.-Si fueras la salida de incendio, ¿dónde estarías?
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Matt Denbrough el Mar Nov 04, 2014 9:00 pm



La noche pintaba muy bien, apenas habíamos empezado a beber y ya habían insinuaciones claras por parte de los dos de que nos comeríamos a besos de un momento a otro, y quién sabe si algo mas. Llegó el momento, cuando ella se desabrochó la chaqueta de una manera muy seductora dejándome ver la camisilla semitransparente que llevaba debajo, en el que me pareció que atacaría ahí mismo como una fiera. Pero me rompió el alma cuando sacó la varita y descubrí que solo habían sido ilusiones mías. Sonreí cuando me dijo que tenía miedo de la oscuridad ― La gente no le gusta la oscuridad porque piensa en que puede haber algo oculto, un ser malvado y desconocido que no puedes ver y te cogerá por sorpresa ― le expuse los clásicos miedos de la gente ante ese fenómeno ― ¿Sabes porque yo no le temo a la oscuridad? Siempre pienso en que soy yo ese ser oculto entre las tinieblas, nadie me puede ver y todo el mundo teme que le sorprenda por la espalda ― dije con un tono muy pasivo y tenebroso ― ¡Me encanta! ― Rompí el roll misterioso con una alegre exclamación u una gran sonrisa.

Recorrimos la planta caminando casi en paralelo en busca de las escaleras que daban al sótano. No sé si el edificio estaba a medio construir o es que estaba desmantelado y se habían llevado todo lo de valor, en cualquier caso la falta de absolutamente todo hacia difícil encontrar unas escaleras bastante deterioradas. Bajamos a la planta menos uno ignorando casi por completo la que dejábamos en medio; por lo poco que vi parecía una especie de recepción, con espacios abierto y pocas cosas de interés. Una vez abajo del todo la temperatura descendió unos grados y la oscuridad se hiso evidente, tanto que apenas podía ver mi propia mano frente a mi cara, por lo que mi compañera iluminó la zona con un hechizo. A diferencia de los pisos superiores que tenían grandes salas con espacios abiertos, el sótano parecía ser todo lo contrario; nos encontrábamos en un estrecho y "largo" pasillo, con puertas a ambos lados y un sin fin de escombros alrededor. Digo "largo" porque no veía mas de un par de metros hacia adelante, pero era la impresión que me daba.

La jovencita se acercó a mi agarrándome por la camisa, supongo que para sentirse más segura, y yo le pase la mano por la cintura agarrándola con fuerza ― ¿Cómo has podido descubrir mis intenciones? ― Exclame asombrado antes de reírme ― Pensaba salir corriendo y dejarte aquí sola para que te devorara alguna horda de zombies ― bromee mientras sacaba la botella de mi mochila ― Es broma, si alguien te tiene que comer esta noche, te aseguro que ese seré yo ― le ofrecí a beber con un guiño y una mirada picara. Esperé a que la botella volviera a mí para darle un trago y seguir caminado ― Ves, eso sí que me da miedo a mí, puertas abiertas en un pasillo estrecho por las que podrías ver cruzar una sombra de un lado a otro ― volví a bromear intentando meterle un poco de miedo, aun que solo el hecho de imaginármelo hacia que me diera miedo a mi también ― Yo si fuera salida de incendios... No sé donde estaría, pero serie de color rojo para que la gente me viera ― me encogí de hombros como diciendo: se que no es mucho pero espero haberte ayudado algo.

En ese momento una luz en movimiento alumbró desde arriba las escaleras por las que aviamos bajado ― ¿Quien anda ahí? ― se escucho seguido de pasos y un tintinear de de llaves ― Corre! Corre! Corre! ― Me apresuré a decirle, bastante emocionado pero sin gritar, mientras la cogía fuertemente de la mano y tiraba de ella para salir de allí. Corrimos esquivando escombros y toda clase de objetos que salían a nuestro paso hasta que giramos una esquina. La luz a nuestras espaldas indicaba que fuera quien fuese nos estaba siguiendo con una linterna y era el momento de salir de aquel pasillo para despistarle ― Por aquí ― le susurre a mi cómplice tirando de ella hacia una de las habitaciones y escondiéndonos detrás de un pequeño mueble que había justo en medio de la sala ― Creo que es el guardia de seguridad ― plantee mi hipótesis sentado en el suelo con la respiración alterada por el sprint ― Con suerte pasará de largo y no mirará una a una todas las habitaciones ― No estaba seguro de si nos había visto o sabía cuántos somos ― Si nos encuentra llamaré su atención para que me persiga y alejarlo de ti ¿Tu espérame aquí vale? Volveré a buscarte enseguida ― Le robé un beso muy emotivo y apasionado, como si de una despedida de película se tratase, y me puse en posición para salir corriendo en caso de que descubriera nuestro escondite.

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Natalie Corvin el Miér Nov 05, 2014 2:01 pm

Sabiendo cómo era Matt, y lo sabía porque lo conocía desde hace siete años, desde que era un pequeño Ravenclaw de once años con muchas ganas de aventuras, sabía que podía soltarme y abandonarme en aquel lugar para luego asustarme. Es un Ravenclaw muy perverso y le gustaba ver cómo un animal inadaptado se desenvolvía en un territorio desconocido. Ese animal inadaptado soy yo. Por esa razón le agarro de la camiseta para que no se vaya a ningún lado, ya que desde siempre la oscuridad y yo no nos llevamos bien. No por nada en especial, pero tengo la sensación de que me van a salir manos esqueléticas por todas partes y matarme entre terribles sufrimientos.
Su contestación a mi predicción es muy de Matt, por lo que no puedo evitar sonreír con algo de picardía y algo de rubor, al no esperármelo, cuando dice que si alguien va a comerme, será solo él.
-Anda que…-Cojo la botella, que en verdad me tiende, como si se la quitara.-Una horda de zombi no sería un problema. Siendo magos somos la solución a ese final del mundo. ¿Sabes lo rápido que caen los zombis con fuego? Y nosotros tenemos mucho fuego…-Digo, abriendo la botella con algo de fuerza, para luego beber un gran sorbo y pasársela.
Había visto la situación que se nos presentaba, ese gran pasillo con múltiples puertas a sus lados, pero estoy tan entretenida que no se me había ocurrido pensar en las posibilidades de ver a algún muerto pasar de una puerta a otra. Pero no importaba, Matt se encargó de recordarme mis miedos. Le pego con la mano abierta en la nuca. No le pego fuerte, pero le pego, en plan reproche.
-¿Quieres callarte? Imagínate que pasa. ¡Imagínatelo! ¿Sonreirías después de ver como una siniestra sombra se nos cruza? Es como quién mira debajo de la cama en busca del coco. ¿Y si lo encuentra QUÉ? ¿Qué hace después? ¡Seguro que no hay plan B! –Me acerco a él mientras se lo digo. Se lo decía en voz baja, con una imborrable sonrisa de lo más traviesa y acercándome a él más de lo normal, hasta casi dejar las narices pegadas.-Deja de meterme miedo que sabes que no es tan difícil…-Me muerdo el labio inferior y le doy un empujoncito amistoso para que continúe caminando.
Es entonces cuando escuchamos de repente un voz ajena a la de los dos. Por un momento casi me da un ataque al corazón al darme cuenta de que no estábamos sólo él y yo. Por un momento pienso incluso que es una sombra caritativa que antes de matarnos intenta comunicarse. Quién sabe. Pero no, en la vida real lo que había que hacer es lo que hizo Matt, sujetar mi mano y correr a escondernos. Notamos como una luz venía desde la otra punta del pasillo, por lo que rápidamente conjuré un Nox. No era muy inteligente dejar que un muggle viera salir luz de un palo de madera.
Llegamos a una de las habitaciones para despistar al guardia de seguridad y nos escondimos sentados en el suelo detrás de un mueble de madera bastante hecho polvo que estaba en medio de la sala. Lo más típico del universo. Intento quedarme por dentro del área del mueble para no dejar nada a la vista y luego miro a Matt, el cual da su teoría sobre lo que ocurre.
-O un yonki. O un asesino en serie que pregunta antes de meterse en un sitio por si acaso no haya nadie. O un…-Vi la mirada de Matt y sonrío.-Vale ya me callo.-Y me llevo el dedo índice a los labios como si de ahí no fuera a salir nada más. Luego cojo la cerveza y bebo de ella. Si al final va a tener razón y me bebí casi entera yo sola la otra…
De repente, tras su charla de dramático de película me roba un beso, como si fuera a irse de por vida a la guerra y no fuera a volver nunca más. Me coge desprevenida, por lo que sonrío inconscientemente. Se quedó dándome la espalda de cuclillas. Ni en broma me iba a quedar allí yo sola, por lo que cuando se puso en posición para irse, le sujeto de la camisa para tirarlo nuevamente hacia atrás. Cae de culo hacia atrás, con su espalda a la altura de mis rodillas y quedando con su rostro en frente del mío. Giro su rostro hacia mí y me llevo nuevamente los dedos a los labios, para que al verme no diga nada, pues escucho como los pasos del yonki se acercan hasta dónde estamos. Ilumina hacia el interior y podemos ver como la sombra del mueble nos camufla y la pared de enfrente se ilumina por completo. Aprovecho ese momento en dónde no podemos hacer ruido ni movimientos bruscos para acercarme a él lentamente y morder el lóbulo de su oreja. La luz de la linterna se mueve hacia un lado y hacia otro en busca de encontrar algo fuera de lo normal. No encuentra nada, por lo que la luz se esfuma de la habitación, haciendo que mis ojos no puedan adaptarse al momento a volver a ver entre tanta oscuridad, supongo que a él le pasa lo mismo, por lo que esta vez le robo yo a él un pequeño beso, apoyándome en su pierna. Al separarme, meto la botella de cerveza entre los dos, ofreciéndosela.
-¿Un trago?-Lo miro con picardía.-Sigamos al yonki, seguro que nos dice dónde está la salida.-Le susurro, levantándome al momento y tendiéndole mi mano para ayudarle a levantar a él.
Me asomo por la puerta lentamente y veo como la luz no apunta hacia mí, sino hacia el otro lado. Está bastante alejado, por lo que empezamos a perseguirle lentamente, sin hacer ruido. No tengo prisa ninguna pues no se iba a ir a ninguna parte y, tarde o temprano, si le seguíamos, teníamos que dar con una salida. Quizás la de emergencia, quizás un foso hacia una rave, quizás diéramos con un alijo de agujas de yonkis. Lo sabríamos cuando llegásemos.
Tras unos segundos en dónde nos mantuvimos callados para no llamar la atención de dicho hombre y en dónde sólo nos pasábamos la botella lentamente para poder beber durante nuestro camino, llegamos a una puerta tras girar una esquina. Miro a Matt con algo de duda, pero sin posponer demasiado lo inminente, la abro. Sólo había una escalera que subía al piso de arriba. Menuda decepción. ¿Y los zombis? ¿Y la rave de yonkis? ¿Y el tesoro? Frunzo el ceño y tiro de Matt para empezar a subir las escaleras. Una vez arriba, vemos al segurita (ya sabíamos que era un segurita pues al haber allí nuevamente luz de fuera veíamos su camisa por detrás) y nos apresuramos en ir en sentido contrario. No obstante, para el sentido contrario había pared. Le señalo a Matt una ventana y ambos vamos a hurtadillas hacia ella sin hacer ruido. Es la típica ventana que se sube hacia arriba, por lo que una vez allí, empiezo a tirar de ella hacia arriba lentamente (ya que Matt estaba sujetando la litrona) pero, en cierta ocasión, la ventana se traba. Intento hacer un poco de fuerza para subirla y finalmente consigo que se suba tras dar un fuerte golpe.
-¡Eh, alto ahí!-Dijo el segurita.
Para cuando terminó de decir esa frase, yo ya estaba fuera y a Matt le quedaba solo la pierna por sacar. Desde que pisamos césped, salimos corriendo de allí antes de que aquel segurita pudiera ir a por nosotros. Todavía estaba el muro que rodeaba la casa, pero fuimos inteligentes y corrimos hacia la dirección en dónde habíamos dejado la escalera. La puse rápidamente (pues Matt seguía con la cerveza en la mano y había que cuidar al portador del alcohol) y tras que él subiera, lo hago yo. Luego los dos nos dejamos caer por el otro lado y, como si nada hubiera pasado, aparentamos normalidad en medio de la calle.
Miro a Matt y, sin poder evitarlo, suelto una profunda carcajada, llevándome una mano a la frente para apartarme el fleco hacia un lado. Llevábamos todo el camino sin hablar, por lo que no tardo en romper ese silencio.
-Jamás nos había visto tan rápido. Fue hacer ruido con la ventana y lanzarnos al vacío.-Digo divertida, arrebatándole la litrona.-¿Habrá que acabársela para poder entrar a la discoteca, no?-añado tras beber, caminando de espaldas en dirección a la discoteca, la cual estaba a una calle de distancia.-Tengo ganas de bailar toda la noche, espero que no seas la típica pareja aguafiestas que prefiere quedarse sentada en un taburete antes que bailar…
Adoro bailar todo tipo de cosas. Normalmente algo más sofisticado como lo era el vals o el tango, pero sin duda una discoteca como esa también me hacía sacar lo más divertido, al igual que el swing. Matt tenía pinta de ser el típico que se inventa los pasos más ridículamente divertidos una vez está borracho, pero alguien bastante animado como para no dejarme bailando sola.
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Matt Denbrough el Vie Nov 07, 2014 10:26 pm



Nos habían pillado, pero por lo que tardaba en llegar corriendo hasta donde nos habíamos escondido tenía pinta de ser el típico segurita gordinflón nada acostumbrado a perseguir criminales. Los gorditos suelen ser poco ágiles pero bastante fuertes, y más si son grandes, por lo que no me enfrentaría a el cuerpo a cuerpo, sin contar que seguramente tendría porra. Mi plan era sencillo: estar escondido para que no nos viera. Pero si nos descubría, cosa que dudo, saldría corriendo por el pasillo para despistarle, hacer que se cansara más aun persiguiéndome y alejarlo lo más posible de mi guapa compañera. De nada sirvió toda esa planificación mental, pues cuando me puse de cuclillas listo para salir por patas en caso de ser descubiertos, alguien tiró de mi hacia atrás haciéndome perder el equilibrio y cayéndome de culo como consecuencia. Sorprendido, y algo desorientado, miré a Natalie como diciendo "¿Pero qué pasó?" A la vez que ella me mandaba a callar, pues tras mi caída nos habíamos quedado frente a frente. Justo en ese momento escucho como se acerca nuestro perseguidor, apenas me da tiempo de encoger los pies para quedarme dentro de la cobertura del mueble antes de que alumbre el interior de la habitación con su linterna. Sin lugar a dudas fui a buscarme la compañera mas temeraria (a su manera) para ir de aventuras, no solo me tira de culo segundos antes de que nos acorrale un desconocido con una linterna, sino que aprovecha ese justo momento de vida o muerte para morderme la oreja. Me encantó. Sonreí como un tonto mientras con un dedo intente llegar a su vientre buscándole las cosquillas, pues lo de la oreja era algo que me ponía bastante.

Una vez había pasado el peligro mas inminente y escudándose la oscuridad de aquella habitación, la guapa Slytherin aprovechó para robarme un beso antes de ofrecerme beber de la botella ― Prefiero otro beso tuyo ― respondí pícaramente antes de levantarnos para ir tras los pasos de aquel hombre. Deambulamos por aquellos oscuros pasillos atentos a los movimientos de la linterna, apenas podíamos hacer nada mas, por lo que teníamos como único entretenimiento beber de la litrona. Una vez habíamos llegado al piso superior encontramos una vieja ventana cerrada atreves de la cual podríamos escapar, tantos años sin usarse le habían pasado factura, y al ir Natalie a intentar abrirla saltó con un gran estruendo alertando al segurita. Salimos corriendo atreves de ella con el guardián pisándonos los talones hasta que lo despistamos después de saltar el muro. Había parecido que en estos últimos momentos mas críticos la chica lo había hecho todo mientras que el chico solo corría de un lado para el otro. Nada más lejos de la verdad, yo supervisaba la escena desde otro ángulo para tener más perspectiva y me quedaba atrás para protegerla en caso de que ese hombre se acercara mucho. Si es que soy todo un caballero.

Una vez en la calle, los dos muy serios, aparentamos ser una pareja normal; yo le pasé el brazo por encima de los hombros y ella me cogió de la cintura hasta que giramos la esquina. Una vez lejos del escenario del crimen soltamos toda la adrenalina en forma de gritos y carcajadas ― Estuvimos espectaculares ― respondí eufórico ― Sobre todo tu, no me esperaba que corrieras tanto. Casi no te alcanzo ahí dentro ― En un instante mi rostro se tornó más serio al cambiar el tema de conversación ― ¿Solo bailar? Yo preferiría hacer otras cosas contigo toda la noche ― vuelvo a sonreír guiñándole un ojo mientras aprovecho para robarle la botella ― Vamos venga, que la cerveza no se va a beber sola ― terminé por seguirla rumbo a la discoteca.

Una vez habíamos acabado con el preciado liquido de la botella pensé en comer algo al pasar por delante de un puesto de perritos calientes, cosa que me planteó una seria duda ― Oye, tú no tienes dinero muggle ¿Verdad? ― Pregunté acercándome por detrás y palpándola de la cintura hasta bien baja la cadera, como si estuviera cacheándola ― ¿Cómo has pensado entrar en la discoteca? Para estos muggles todo funciona con ese inútil dinero. Y yo ahora mismo no tengo ni un pounds ― terminé mi cacheo con una cariñosa palmada en ambas nalgas. Si lo que queríamos era entrar a locales y comprarnos cosas, lo primero que teníamos que hacer era conseguir dinero y no tardé mucho en idear un plan para ello. Pero primero tenía que embaucar a Natalie para que fuera mi cómplice.

Se me acaba de ocurrir una idea. Te voy a proponer un juego que servirá para toda la noche ― inicié la conversación pasándole de nuevo el brazo por encima de los hombros ― Las reglas son muy sencillas: Se trata de retarnos entre nosotros con cosas que creemos que el otro no querrá hacer, le cueste un esfuerzo considerable, o sea beneficioso en algún sentido para el retador ¿Hasta ahí bien? ― Pregunté por si se había perdido en algún momento de la explicación ― Vale, sigo. El juego es por turnos, y hasta que no cumplas el reto que se te ha encomendado no puedes formular el siguiente. Además los retos son "obligatorios" si no, no tendría gracia. Pero eso sí, tienen que ser asequibles a las posibilidades de tu compañero, no se pueden pedir cosas imposibles, y siempre más o menos proporcionales a lo que te pido el otro anteriormente, pero si quieres subir un poquito la apuesta cada vez, es permisible ― Sonreí malévolamente tras terminar la explicación, pues ya sabía lo que le iba a pedir ― Todo entendido ¿No? Pues empiezo retándote yo a ti ― añadí rápidamente antes de que pudiera adelantárseme ― Te reto a que hables con un tipo cualquiera, eso lo dejo a tu elección, pero lo tienes que entretener mientras yo le robo la cartera sin que se dé cuenta. O al menos eso es lo que intentaré ― me encogí de hombros mostrando inseguridad para meterle un poco de miedo.

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Natalie Corvin el Dom Nov 09, 2014 12:52 pm

La carcajada que nos sale nada más cruzar una esquina fue muy necesaria. Llevamos sin hablar un montón de tiempo y la verdad es que en los momentos de tensión, me entran unas irrefrenables ganas de reír. De tensión como la que hemos vivido, la de tensión terrorífica probablemente en vez de hacerme reír, me haga hacerme caquita encima. Espero nunca tener que pasar por una experiencia traumática que me ponga a prueba.
-¿Dudabas de mí?-Pregunto retóricamente ante su sorpresa a lo que había pasado. El gesto pícaro de Matt me hace darle un codazo amistoso, apartando la mirada y notando como me quita la botella, la cual le había quitado mientras aparentábamos normalidad en este último trayecto.-Pues tendrás que sorprenderme. Bailar es sólo para calentar.
Nos quedamos en esa esquina, bastante azocada debido a que era un pequeño pasillo entre dos edificios, terminándonos la cerveza mientras hablábamos de la experiencia en ese edificio. No había sido la mejor del universo, pero sin duda suficiente como para poder terminarnos las cervezas y esperar a que la discoteca tuviera ambiente suficiente como para poder pasárnoslo bien.
Cuando nos terminamos la cerveza, nos ponemos en camino a la discoteca, a lo que él me pregunta algo bastante importante. Algo que sin duda no tuve en cuenta. Me llevo una mano a la frente y pongo un gesto de despiste.
-Se me ha olvidado, como no suelo salir nunca por Londres…-Siempre me lo pagan mis amigas, puesto que mis padres rehúsan casi siempre de intercambiar galeones por dinero muggle más que para comprar ropa. Comienza a cachearme con diversión y yo levanto las manos para ponérselo más fácil. Suelto un bufido cuando me da en las nalgas con esa palmada. Me doy la vuelta para hablar cara a cara con él.-Pues no sé, podríamos…
Pero él me interrumpe inconscientemente diciendo que se le acaba de ocurrir una idea. En un principio suponía que, visto nuestro problema actual, tendría que ver en solucionarlo. Pero no, simplemente dijo que se le había ocurrido un juego. Matt, ¿es el mejor momento para juegos, guapo? Alzo una ceja y comenzamos a caminar mientras me vuelve a pasar la mano por encima de los hombros. Yo se la paso por la cintura y atiendo a sus palabras.
La verdad es que era un juego sin mucha ciencia. Es sencillamente buscar la manera de molestar o joder a tu amigo de la manera más divertida posible para sacarte unas cuántas carcajadas. Asiento con un gesto de aprobación ante sus pausas para guiarme y al final dice que me retará él primero a mí.
-Muy bien, rétame mente perversa.-Su idea no sé si me parece arriesgada o sexy. Por un momento nos imagino como en una película de cómplices amantes ladrones que se ganan la vida así. La verdad es que en mis pensamientos no estaba nada mal.-¿Te ves capaz de robarle la cartera a un tío?-Pregunto con algo de desconfianza por su gesto. Aun así, era Matt, siempre tiene un as debajo de la manga para todo. Frunzo los labios y me acerco a él, dándole un beso en la mejilla.-Recuerda que tienes magia… quizás te resulte más fácil.-Digo cerca de él, para luego alejarme de espaldas.-Voy a buscar a mi presa…-Añado mientras me froto las manos y me doy la vuelta.
Se me daba especialmente bien hablar con gente, ya que suelo hacerlo casi todos los días por interés. En este momento tengo que buscar a alguien lo decentemente elegante como para que tuviera una cartera con suficiente dinero, además de alguien lo suficientemente tonto como para que la llevara en el bolsillo trasero, algo que muchos muggles suelen hacer. Encuentro cerca de la cola de una de las discotecas a un chico, bastante alto e inflado por el gimnasio. Llevaba unos pantalones aparentemente de traje, con un polo negro ajustado que marcaba todos sus músculos de manera muy poco atractiva bajo mi punto de vista. Lleva unos zapatos brillantes de color negro y un cinturón. Va bastante bien combinado. Le elijo a él como víctima, pues veo que de frente no lleva nada en los bolsillos delanteros, además de que está solo. Estaba incluso un poco nerviosa de la emoción. Me acerco por un lateral sin que me vea (quitándome la chaqueta) y aprovecho que viene gente en sentido contrario para chocarme con ellos y que, por inercia, caiga encima del hombre al que intento distraer. Me pongo de pie rápidamente fingiendo torpeza, tocándole conscientemente el músculo del brazo.
-Vaya lo siento, qué torpe soy…-Digo, clavando mi mirada en la de él con un gesto inocentemente adorable. Además de que desde su posición podría estar perfectamente viendo a través de mi traslúcida camisa.
-No pasa nada, hay gente que no ve por dónde va.-Dijo, refiriéndose a los chicos que fueron en sentido contrario.-¿Estás bien?
-Sí sí, claro. No ha sido nada.-Añado, pasándome el largo fleco por detrás de la oreja, para adoptar una pose más mona. Miré alrededor de él.-¿Estás solo?-Pregunto.
-Sí…-Se rasca la nuca.-Mis amigos como siempre llegan tarde y soy el pringado que espera, aunque me has hecho la espera mucho más amena.-Intentó sonar seductor. Lo intentó, dejémoslo ahí.- ¿Y tú? No me creo que alguien como tú venga sola a un sitio como este.
-Claro que no, mis amigas están dentro… Aquí soy yo la que llega tarde.-Me encojo levemente de hombros.
Él me sonríe y comenzamos una conversación. Por mi parte desinteresada, por su parte bastante interesada ya que se me notaba un poco que me estaba subiendo el alcohol. ¿Qué mejor víctima que una chica guapa alcoholizada? No había visto a Matt todavía, por lo que no sabía por dónde estaría, aunque teniendo en cuenta toda la gente que había por los alrededores estará buscando la manera de no ser demasiado descarado. Continúo con mi reto, interesándome más de la cuenta por la vida de mi amigo.
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Matt Denbrough el Jue Nov 20, 2014 1:45 am



¡Ahora eres tú la que la que duda de mí! ― respondí con una divertida mueca y poniéndome ambas manos en la cintura, como si estuviera enfadado, a su inquietud sobre si sería capaz de robarle la cartera a alguien ― Supongo que recordaras que me crie en un circo ― No era un secreto, pero tampoco era algo que fuera pregonando por ahí. No recordaba ningún momento especifico en el que hubiera hablado de mi infancia con ella, pero por los años que hacía que nos conocíamos y la amistad que había entre nosotros, daba por hecho que algo en algún momento le habría contado ― En ese mundo nada es gratis, todo el mundo tiene que aportar algo. Y si eres un niño con la magia aun por desarrollada y el numero correcto de dedos en cada extremidad, solo te queda ser un pícaro ladrón de carteras ― expliqué el porqué de mis extrañas habilidades cleptómanas ― Si… podría usar la magia, pero no sería tan divertido ― le guiño un ojo con una malvada sonrisa mientras la observo alejarse. ¡¡¡PERO QUE BUENA QUE ESTA!!! Me muerdo el labio inferior, una vez ya se hubo dado la vuelta, impotente por querer arrancarle toda la ropa allí mismo y obviamente no poder.

Una vez mi compinche se hubo alejado lo suficiente comencé a seguirla entre la multitud; caminaba paralelo a ella, un poco por detrás para no entrar en su campo de visión y así no distraerla. Apenas la miraba directamente para no levantar posibles sospechas, al menos cuando era consiente de ello, en más de una ocasión me quedé hechizado por su belleza y me resultaba imposible retirar la mirada, hasta que en uno de esos momentos se topa con un chico. Me llevé una mano a la cabeza al ver al “elegido”, era un tipo grande y fuerte, tenía un  brazo más grande que mi muslo y aparentaba ser bastante pijo. ¿Pero qué pretendes Natelie? ¿Matarme? Fue lo primero que se me paso por la cabeza al ver semejante criatura. Espero que no me descubra porque si no tendré que esforzarme al máximo en otra de mis habilidades, correr. Sonreí levemente al hacerme gracia mi propia broma y me dispuse a rodearlos para acercarme por detrás de la semejante mole (en verdad no era tan tan grande, lo que pasa es que me gusta exagerar).

Me acerqué cuidadosamente por detrás intentando no llamar la atención, miraba de un lado al otro como si estuviera perdido, haciéndome el despistado, cuando en realidad controlaba si alguien me estaba mirando. Dicen que la técnica nunca se pierde, que es como montar en bici que no se olvida, pero hacía mucho tiempo que no me dedicaba a esto y aunque tuviera plena confianza en mí mismo,  el miedo a ser golpeado por los puños de ese hombre hacia que me preocupara un poquito el que me pillaran con las manos en la masa. Al acercarme saludé a Natalie asomándome por un lado, alzando la mano y moviendo alegremente los dedos de manera cómica avisándola de que ya estaba allí. No me detuve y choqué irremediablemente contra la espalda de nuestra víctima, aprovechando el mismo instante del contacto para introducir los dedos índice y corazón a modo de pinza en el bolsillo y así sustraerle la cartera sin que se percatase de la jugada ― ¡Perdona tío! No miraba por donde iba ― me disculpe dándole unas palmaditas en el hombro. Pero estaba demasiado entretenido con mi guapa compañera para dedicarme más atención que un simple gesto de aprobación con la mano.Seguí mi camino como si nada, alejándome de ellos tras guiñarle un ojo discretamente a la Sly en el único instante en el que se cruzaron nuestras miradas.

Me alejé de allí rápidamente sin rumbo aparente. Me mantuve escondido entre la multitud sin perder de vista a Natalie a la espera de que se deshiciera de su víctima para volver a acercarme a ella.

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Natalie Corvin el Mar Nov 25, 2014 6:21 pm

La conversación entre aquel chico y yo se está volviendo típica y coloquial. Por mi parte había tenido conversaciones como aquellas durante mis últimos siete años, no sólo con Londinenses que ligan, sino con cualquier persona existente en Hogwarts. Y es normal, cuando coincides con algún alumno aleatorio en cualquier lugar con apenas once años, salen preguntas como: ¿de dónde eres? ¿tu familia por cuántos miembros se compone? Y después de esas dos preguntas de máximo interés personal, llega el vacío del silencio incómodo. Actualmente después de decir esas preguntas que realmente no nos importan absolutamente nada, tenemos suficiente picardía como para sacar otros temas, sean o no relevantes, para poder mantener una conversación más inusual. Yo sólo tenía diecisiete años a pesar de aparentar veinte, pero él aparentaba unos veintitrés. Con nuestras edades cualquier giro inesperado a una conversación que intenta ser coloquial, era suficiente para tener al chico prendado de ti.
-¿De Liverpool?-Pregunto falsamente sorprendida.-¡Yo soy de Manchester!-Dije fingiendo emoción, como si fuéramos vecinos de toda la vida. Él me miró con sorpresa, sonriente por la cantidad de cosas que, aparentemente, teníamos en común.
Cuando llegó el momento, después de unos largos minutos que fueron bastante divertidos fingiendo ser quién no soy, vi a Matt detrás del hombre. Apenas lo visualicé algunos segundos, pero tuve que controlar las ganas de reír que me estaban entrando para que mi acompañante no sospechara, ya que lo veía de reojo moviendo los dedos. Aproveché ese momento para hablar yo y que así me prestase atención a mí.
-Hoy no creo que pueda ir a esa fiesta contigo –Contesto a su propuesta indecente.-Es el cumpleaños de una de mis amigas. Pero puedo darte mi número y me llamas para la próxima que haya… ¿Qué te parece?
Fue entonces cuando Matt se chocó contra él. El chico lo miró con cara de pocos amigos y yo hice un poco el paripé, sin darle demasiada importancia, ya que mi acompañante simplemente lo miró mal y volvió a atenderme a mí.
-Claro.-Se sacó el móvil del bolsillo de delante.-Dime.
Me inventé un número cualquiera, pues yo no tenía de esa mierda muggle. No obstante, el chico fue bastante perspicaz al ofrecerme también su número.
-No tengo ahora mismo el móvil encima. El desmadre y la responsabilidad de guardar tus cosas no son compatibles en mi método de vida.-Dije con una bonita sonrisa en el rostro.-Tú llámame y corta.-Digo, sin saber que a eso se le llamaba comúnmente como “dame un toque”– Que yo guardaré tu número cuando llegue a casa.
-Sí, te daré un toque…-Dijo con una ladeada sonrisa.
-Pues ha sido un placer conocerte, Marcus. Nos vemos dentro y si no en otro momento.-Le digo, acercándome a él para darle un amistoso beso en la mejilla de manera cariñosa.
-El placer es mío, espero volver a verte Natalie.-Dijo con una mirada mezcla de picardía.
Nada más darme la vuelta, los amigos del chico se acercaron, los cuales estaban esperando a una distancia prudencial para no cortarle el rollo a Marcus. Sonrío inconsciente cuando escucho a sus amigos gritar cosas del tipo: “¿Y esa chica de dónde la has sacado?”, “¿Te la has ligado?”,  “¡Está buenísima!” o “¡Egoísta, comparte, que ni nos la presentas!”.
Busqué con la mirada a Matt y no lo divisé por ninguna parte. Había bastante gente en aquel lugar, ya que era una de las más concurridas para irse de fiesta en aquella zona de Londres. Sin embargo, no me hace falta encontrarlo, ya que aparece detrás de mí tras sujetarme de la cintura. Sonrío divertida.
-Supongo que lo has conseguido, aunque todo gracias a la increíble actriz que teníamos como distraccionista.-Esa palabra estoy segura que no existe, por lo que frunzo el entrecejo y lo miro con diversión.-Tú me entiendes.-Añadí.-A ver, sácala a ver si tiene dinero y tira lo demás, son todo pruebas de un crimen que nunca hemos cometido.-Dijo en voz baja para que nadie nos escuchase.
Al sacarle podemos ver en la zona en dónde se pone fotos que tiene una foto con una chica, dándose un beso. Hombres con novia que se ligan a otras y le proponen indecentemente ir a una fiesta privada en una casa… Claro.
-Tiene novia y casi me viola allí mismo a palabras.-Le dije a Matt, negando con la cabeza con indignación. Él cogió el dinero y yo me quedé con la cartera, tirándola detrás de un cubo de basura. Nunca se sabe, quizás algún alma caritativa la encuentra y la lleva a la policía para intentar devolvérsela.-¿Cuánto hay?-Pregunto a Matt después de ocultar las pruebas.
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