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It started with a low light // Luke Everdeen

Gabriel J. Blumer el Jue Ago 21, 2014 1:14 pm

It started with a low light



- Entonces, ¿Hasta qué día te quedas en Londres? – Preguntó el joven, pocos años más mayor que Gabriel mientras mojaba el pincel en la paleta cargada de colores. - ¿Qué día es hoy? – Distraído, había pegado prácticamente su rostro al lienzo para dar los últimos detalles a las copas de los árboles situadas a la derecha del cuadro. – Jueves. – Respondió su acompañante metiendo el pincel en mitad de su propio lienzo. Ambos solían quedar cuando estaban en Londres para pintar algún paisaje por el mero hecho de verse antes de que Gabriel se fuera durante todo el curso, ya que no volverían a verse hasta Navidades, y quizá ni eso, pues solía pasarlas también en el colegio. – Decía número. – Miró de reojo el lienzo contrario y una risotada salió de su boca. - ¿En serio alguien va a creerse que eso es un pato? – Colorado por aquel comentario, Patrick se giró a mirar el lienzo de su amigo. – Es un cisne, y al menos no parece un hipopótamo como el tuyo.

Gabriel alzó ambas cejas mientras su rostro permanecía estático. - ¿Un hipopótamo? ¿No había otro animal? – Negó con la cabeza antes de meter su pincel en medio del lienzo de su compañero y tintar de rojo el supuesto pato que, en realidad, pretendía ser un cisne. – No, no, te has pasado. ¡Estaba casi acabado! – Patrick imitó a Gabriel, pero con un tono morado que ahora bañaba las horas de sus árboles. - ¡El mío sí que estaba casi acabado! – Ambos se miraron con cara de pocos amigos y rompieron en una sonora risotada. – Es 21, y ahora tengo que irme si no quiero que la señora Gibbs me deje sin cenar otra vez. – Patrick iba pasando de casa en casa de acogida, sin encontrar un hogar en el que asentarse y poder llamar a sus miembros familia. Llevaba años en Londres, pero en primer lugar había vivido en Bristol, donde Gabriel y él se habían conocido. Tras cinco años sin saber nada el uno del otro, se habían encontrado en una antigua tienda de discos situada en una calle céntrica de la ciudad. Patrick era muggle, según creía Gabriel, pero nunca había tenido intención de dejarle de lado por eso. A fin de cuentas, era su amigo. Realmente le consideraba un amigo, quizá una de las pocas personas que merecían realmente ese puesto para el castaño. – Me debes un lienzo nuevo, Patrick. – El joven ya se alejaba cargado con sus materiales, pero tuvo tiempo suficiente para girarse a mirar a su compañero y dedicarle una última mirada de odio.

Gabriel rió, esta vez solo y prefirió salir de allí con su hipopótamo y sus árboles con pintura morada. Se limpió las manos en las pantorrillas de los pantalones vaqueros, sin importarle demasiado que estos ahora ganaran una nueva gama de color, y  colocó el material en un pequeño maletín de madera. Lo mismo hizo con el atril y con el lienzo, aprovechando que no había nadie por aquella zona, guardó el material en una bandolera y todo desapareció. Ya no había ningún material y no tenía que ir cargado. A veces le fascinaba lo que la magia podía llegar  a hacer y le agradeció, en silencio, a su abuela, haberle regalado aquella mochila normal y corriente con un hechizo en su interior, en las últimas Navidades.

Cargó la bandolera sobre su hombro izquierdo y se colocó la camiseta de manga corta de color rojo y ciertas manchas de pintura en la parte inferior de ésta. Esperaba que con un lavado rápido en El Caldero Chorreante (donde ahora se alojaba para comprar los materiales escolares antes de volver a Hogwarts) aquellas manchas desaparecieran, pues su madre tomaría represalias en caso contrario.

Se pasó el mano hacia atrás con ambas manos y buscó en el bolsillo inferior de la mochila la funda con las gafas de sol. Aquella tarde parecía que las nubes le habían dado un respiro al sol y le permitían hacerse paso entre los edificios. Se dejó caer sobre un césped situado en plena orilla del Támesis, colocando las gafas de sol al estilo de Ozzy Osbourne sobre sus ojos y pasando sendos brazos tras su cabeza para quedar en dirección al río. Aquella zona parecía tranquila, lo suficiente para permanecer tumbado allí un buen rato.
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Invitado el Sáb Ago 23, 2014 2:47 am

Había salido de casa temprano para visitar un par de tiendas y hacer mis compras pertinentes antes de volver a Hogwarts ya que quedaba relativamente poco para la vuelta al colegio cosa que implicaba caer de nuevo en la amargante monotonía que suponía asistir a ese colegio muchas veces, aunque para este año tenía un plan, con los ahorros que tenía desde el verano pasado aprovechando que no gasté mucho en el curso pasado, estaba decidido a llevarse lectura ligera para este año, ligera y con un cierto nivel de frikismo el cual se podría decir que era demasiado para él, y con la cartera llena de dinero muggles, hice la ruta planeada por las ocho tiendas de cómics que tenía planeada, encontrando de todo, desde la saga de "X-men: Infectados" hasta "The Amazing Spiderman: Miedo Encarnado", sagas completas las cuales había querido tener siempre y ahora que tenía dinero no iba a dejar escapar aquella oportunidad, dirigiéndome cargado con varias bolsas a un callejón cerrado y oscuro donde poder guardar todo aquello sin ser visto por algún ojo indiscreto, y con un movimiento de varita conjurando un "engorgio" logré que las montañas de libros quedaran reducidas al tamaño más optimo para transportar, lo suficiente como para que cupiesen en una caja de cerillas, liberando de un peso excesivo emprendí camino al primer Mc´Donalds que encontré para luego acabar a orillas de río Támesis con una buena Big Mac y un surtido nuevo de las ultimas sagas de Marvel y Dc.

Mientras leía como habían logrado que la sociedad aceptara un nuevo "Green Lantern" homosexual, cosa bastante improbable hasta hace unos cuantos años ya que el principal publico de este genero son heterosexuales y ningún hetero quiere parecerse a un super-héroe gay y menos teniendo en cuenta la mala reputación, para nada merecida a mi parecer, que tenía la sociedad sobre los homosexuales, logré percatarme de que no había sido el único al que se le había ocurrido ir a orillas del Támesis a desconectar, cosa extraña si tenemos en cuenta lo alejado que está de la sociedad, "Que chico más raro, mira que venirse a orillas de este rió alejado de la mano de Dios" pensé mientras le daba un último bocado a la grasienta hamburguesa y pasaba la pagina del cómic sin tocarla por miedo a mancharla.

-Pero por qué entras ahí?- alardee ensimismado en mis viñetas,-...definitivamente a este Green Lantern no le doy ni dos mese de vida- dije al fin reprochando las decisiones fatales del personaje, olvidando por completo que había alguien allí, aunque no estaba lo suficientemente cerca como para que nadie pensase que veníamos juntos, estaba seguro de que me había oído, pero haciendo caso omiso a mis gritos siguió haciendo lo de un principio, es decir, nada, y despertando mi curiosidad sobre quién era y qué hacía allí, cerré mi cómic a medias y me puse a observar al chico, del cual tenía que decir que parecía atractivo, aunque algo alternativo para mi gusto, alternativo y desaliñado, "A ese pelo no le vendría mal un corte" pensé criticando cualquier cosa que no aprobaba mi vena de maruja conservadora y sin quitarle los ojos de encima, pude notar una familiaridad en su rostro y aunque no estaba seguro, me levanté recogiendo mis cosas antes ya que casi me había gastado 500 Libras Esterlinas en aquellos cómics y con paso firme me dirigí a donde se encontraba el muchacho recostado, posicionandome delante de él tapándole el poco sol que se podía notar, cosa que estaba seguro molestaría al muchacho, -Pero si eres tú- dije con voz confiada llevándome una mano a la parte de atrás de la cabeza saludando con la otra, en plan Pocahontas.
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Gabriel J. Blumer el Miér Ago 27, 2014 1:16 pm


El silencio reinaba por una vez a su alrededor. El silencio. Algo efímero o quizá algo eterno. ¿Acaso es el sonido quién rompe el silencio o el silencio quien rompe el sonido? ¿Quién interrumpe a quien? El silencio puede parecer eterno. Algo constante de algún modo en nuestras mentes, que lucha por mantenerse constante contra el sonido. Un sonido que quiere llamar la atención, hacerse ver y sentir. El sonido comienza su batalla contra el silencio con la música, con la voz. La dulce melodía de una voz melodiosa al rasgar el silencio, puede que no exista mayor placer que el de romper el silencio. Una risa. La propia piel erizándose al contacto con la mano ajena. ¿Acaso es un sonido? El propio cuerpo produce sonido sin que nosotros podamos hacer nada por acallarlos. No hay nada ni nadie que les impida salir de nuestro interior, por mucho que nuestra mente cree sus barrearas para que no nos deje en evidencia con su sonido atronador. El sonido es efímero y a la vez eterno, del mismo tiempo que lo es el sonido.

Sonrió de medio lado al no escuchar más que el agua del río cercano, corriendo libre por un cauce previamente marcado. De algún modo era libre, pero del mismo consistía en la repetición de un trayecto que se había visto obligada a repetir. El agua era libre, pero al mismo tiempo no lo era. Sus ojos comenzaron a cerrarse. Los párpados habían adquirido un peso que no habían tenido hasta aquel momento y se vio obligado a dejarlos caer. Los párpados habían ganado la batalla y el sueño podría haber llegado poco después si no hubiera estado sólo en aquella pequeña horilla de hierba que rodeaba el trayecto del río Támesis. Sus ojos se abrieron de par en par al escuchar aquella voz, pero no relacionó la voz con la persona, si no que se limitó a apoyar una de sus manos tras su espalda y utilizarla de impulso para quedar sentado en el mismo lugar que antes ocupaba su cuerpo tumbado. – Ah, pero si soy yo. – Respondió el chico mientras se quitaba las gafas de sol y las guardaba en la bandolera. La marca de las gafas se había quedado sobre el puente de su nariz, marcando su propio relieve en esta. – Y tú eres tú. – Hasta aquel momento no se había percatado que el joven que lo había sacado de su propio trance era Luke. Luke cuyo apellido no recordaba, o quizá nunca había llegado a saber. El rubio era una de esas personas que no suelen encontrarse con facilidad y que, por alguna extraña razón, había caído bien a Gabriel. Era un año mayor que él y estudiaba en la casa Hufflepuff, por lo que era algo complicado que entre ambos pudiera haber surgido la amistad. Por el momento, Gabriel no le consideraba alguien cercano o merecedor de la palabra “amistad” como tal, pero le caía bien. Era simpático y siempre saludaba, como aquellos asesinos que salen en las noticias un día y todos sus vecinos afirman que siempre saludaba.

Ambos se había conocido recientemente en uno de los partidos de Hufflepuff contra Ravenclaw y lejos de acabar discutiendo por una cosa o por otra (algo muy común en los partidos, al parecer), se habían llevado bien. -¿Qué haces con la mano? – Alzó ambas cejas sin entender el comportamiento del chico, pero se limitó a dar un par de golpes con la mano en el césped para que este tomara asiento si quería. Recogió sus rodillas, apoyando ambos brazos sobre estas y quedando de cara al río. – Si no llegas a aparecer me hubiera quedado dormido. Y contando que estamos en mitad de Londres y aquí la gente no duda a la hora de robarte la cartera, hubiera acabado aún más pobre. – Puso cierto tono dramático en la voz. – Tú sí que eres un amigo, me has salvado de un robo seguro. – Gabriel no se caracterizaba precisamente por ser una persona seria o que pensara demasiado lo que decía, por lo que más de una vez sus bromas podían descuadrar a quien estaba cerca. Pero en aquel momento, no le dio demasiada importancia. – Pero no te perdono que me hayas robado el poco sol que había. Así que… Técnicamente estamos en paz. – Se encogió de hombros. No le importaba lo más mínimo ni su cartera ni el sol, pero eso no quitaba que lo mencionara como si su vida dependiera de ello.

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Invitado el Sáb Sep 06, 2014 8:40 pm

El día estaba evolucionando sin nada digno de mención, un día de cómics y McDonald a orillas del rió de lo más normal, leyendo los primeros números de las sagas que me había comprado con los ahorros de todo el año, me percaté de que no estaba solo en el lugar, cosa que me extraño ya que no suelo tener compañía cuando voy allí, el río era uno de los pocos lugares donde ver a una persona no era normal, a no ser que estuviese meando o desaciendose de un cadáver, "Madre mía, es una asesino en serie" pensé cuando lo observé mejor dándome cuenta de que le conocía, acercándome para al fin reconocerlo, era Gabriel, un chico de Ravenclaw, "Vaya si es raro ver a una persona por aquí, ¿cual es el porcentaje de que esa persona sera de Hogwarts" le saludé de forma rígida pareciendo un desequilibrado, -Solo te estaba saludando- le dije bajando la mano rápidamente.

Aquel chico era bastante simpático, no habíamos coincidido mucho en el colegio ya que era de un curso inferior a mi y eso significa que nuestra relación se limitaba estrictamente a la cordialidad de ambos al saludarnos por los pasillos después de conocernos en un partido de Quidditch, siendo rivales congeniamos bastante bien "A no ser que sea su táctica para hacerme perder" lo miré con ojos sospechosos.

Me invitó a sentarme a su lado, dando unos pequeños golpes en la hierba después de incorporase sobre si mismo quedando de cara al lago explicándome que casi se queda dormido y que gracias a mi interrupción no fue objetivo de carteristas, a decir verdad, la zona no era nada segura, por eso de los asesinos que utilizan el río como deposito de cadáveres, pero eso no me preocupaba a mi, o al menos no tanto, por lo menos tenía magia para poder defenderme si lo veía necesario aunque eso supusiese tener un problema con el Ministerio, -Ah bueno, no pasa nada, me sentí en la obligación de ayudarte- dije con un tono chulesco aunque bromista siguiéndole el juego, -Sí, me suponía que no dejarías correr lo del sol- sonreí, -Y si supieras que lo hice aposta, simplemente por envidia- terminé diciendo para picarlo guiñándole un ojo, esperando que no se lo tomara a mal, a que no conocía muy bien al chico como para saber que le sentaba bien y que le sentaba mal.

La tarde había empezado de lo más cálida, con una brisa veraniega bastante agradable después de la fría primavera que habíamos tenido se agradecía tener un poco de tiempo medianamente cálido, por eso de no tener que salir con diez capas de ropa para no morir helado o llevar siempre las horribles botas de agua, odiaba esas botas, eran muy feas y cada vez que le dibujaba algo se borraba en un abrir y cerrar de ojos, -Bueno y ¿qué tal te ha ido el verano de momento?- le pegunté, clavando la mirada interesado en como se lo había pasado, esperando que no fuese mejor que el mio o me moriría de envidia, aunque cualquier cosa puede superar a las comidas familiares y los pellizcos en las mejillas por mi abuela.
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Gabriel J. Blumer el Dom Sep 07, 2014 2:50 pm


Gabriel no se preocupaba demasiado por cómo actuaban los demás o por las razones que les movían a hacerlo, pero aquel saludo por parte de Luke le resultó curioso. Era raro encontrarse con alumnos de Hogwarts si previamente no quedabas con ellos, pero en aquel momento no le dio importancia a que Luke fuera el primer compañero con el que se encontraban sin haberlo pactado mediante lechuza semanas antes, es más, jamás se planteaba nada, aquello no iba a ser lo que cambiara su forma de ver las cosas. - ¿Pero es un nuevo saludo? – Preguntó sonriente, haciendo que a ambos lados de su rostro surgieran dos pequeños hoyuelos. – Como los nazis y eso, quizá este verano te has metido en una secta rara y ese es vuestro saludo. – Bromeó mientras tomaba asiento. No tenía confianza con Luke, o quizá no la suficiente, pero no le importaba bromear como si le conociera de toda la vida.

Gabriel colocó una de sus manos sobre la frente y echó la vista hacia arriba, fingiendo ser la típica dama ofendida por cualquier comentario proveniente de alguien de clase inferior a la suya. – Eres mi héroe. – Ironizó justo antes de volver a su posición normal. Dejó la vista clavada en el agua del río, mirando como algunos patos pasaban por aquel lugar. Patos, siempre en todas partes, pensó echándoles un último vistazo. – Tienes envidia de mi moreno de pasar todo el verano en Inglaterra, lo sé. – A decir verdad, aunque pasara todo el verano en la playa, se limitaría a estar tanto tiempo metido en el agua que el sol no sería un problema. Aunque en Bristol el sol brillaba por su ausencia. Y nunca mejor dicho. No le agradaba la idea de tumbarse al sol y acabar con la piel colorada por los rayos de este, aunque en Inglaterra apenas había lugares costeros donde en verano pudieras pasar el día sin tener que irte por la llegada de una tormenta.

Por suerte, aquella tarde no se necesitaba una chaqueta, pues Gabriel había dejado casi toda su ropa en la maleta ya preparada para Hogwarts a falta de un par de pantalones y camisetas para los días que pasaría en Londres antes de coger el Expreso. Como diría su madre, en aquel momento parecía un indigente por lo sucio que iba. No solía preocuparse demasiado por su apariencia, ya que conjuntar un pantalón y una camiseta no requería demasiado esfuerzo; pero su camiseta aquella tarde seguía con aquellas manchas de pintura por las que se llevaría una buena bronca si no conseguía limpiar en los próximos días. – Ha sido el verano de mi vida. – Afirmó el castaño antes de volver a fijar sus ojos sobre el rubio.

Hizo una leve pausa y siguió hablando. – Las primeras semanas las pasé en casa, sin hacer demasiadas cosas. Pero luego me fui a Irlanda una semana con mis primos y bajamos a hacer un tour por Europa durante finales de julio y las primeras semanas de agosto. ¿Sabías que Alemanía tiene más de ciento cincuenta castillos? – Volvió a pausarse. – Y nada, esta mañana me desperté y me di cuenta que todo mi verano lo pasé en Bristol con mi madre. Aunque al menos allí tenemos playa. Eso sí, hay que bajar con chaqueta, siempre hace un frío de narices. – Podía contar con los dedos de una mano las veces que se había podido meter en el agua aquel verano. -  Un verano apasionante, digno de ser recordado. Espero no olvidar ningún detalle y poder contárselo a mis nietos cuando tenga noventa años y me vengan a pedir la paga. Pero yo no se la daré, me lo gastaré en tragaperras, como buen viejo. – Bromeó aún con la sonrisa en el rostro.  – La verdad es que ha sido un verano más, pero no me quejo, al menos son vacaciones. ¿Tú qué tal? ¿Un verano épico para contar? – Rió alegremente.

Siempre tenía que sonreír, era como algo impuesto en su rostro. Le costaba mantenerse serio, aunque a veces lo conseguía por el simple hecho de parecer una persona centrada y con las cosas bien claras, cuando en realidad no era más que un desastre con patas. – Odio pociones y creo que este año será mortal. – Puso cara de pocos amigos. - ¿Cursaste pociones en sexto? Dime que sí y que Snape se vuelve agradable con los años. -  Podía hacerle cientos de preguntas sobre sexto curso, pues tenía más dudas que un león en plena carnicería.

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Invitado el Miér Sep 17, 2014 9:43 pm

Luke no entendía la pregunta de si su forma de saludar era algo nuevo, y con total sentido ya que el rubio no se había visto levantar el brazo de forma rígida y seca por que de haber sido al contrario no solo entendería al castaño si no que se daría cuenta de lo estúpido que acababa de quedar haciendo aquello, sin poder evitar reírse ante el comentario de Gabriel sobre haberse metido en una secta nazi o algo por el estilo justificando aquel saludo extraño solo para uno de los dos, -¿Pero qué dices?, no pasé la prueba, lo intenté, pero el rapado no me queda nada bien, así que me dijeron ¡¡O te rapas o te largas!!, y me largué, aunque tengo la esperanza de que en algún momento me llamen para formar parte de ellos- termine de decir con tono serio aunque un gesto divertido sintiéndole la broma de los nazis al Ravenclaw, esperando que el chico consiguiera pillar el toque humorístico de la situación, y no pensase que Luke de verdad era nazi.

Con una risa ahogada al ver al chico hacerse la damisela en apuros con la mano en el rostro mirando al horizonte Luke, se sentó a su lado, -Soy tu héroe- se rió, -Pero no te preocupes que no te pediré nada a cambio es como un hobbie para mi, me gusta ir salvando a la gente de...- miró hacía el río, -...los patos, esos truenas son terribles- termino soltando a una risita entre dientes.

Comenzaron a hablar del verano del castaño ya que Luke había preguntado primero, esperando oír algo realmente bueno para así morirse de envidia comparándolo con su aburridisimo verano en la casa de la playa con su abuela, una mujer de setenta y pico años, una bruja magnifica en antaño, estaba seguro, pero ahora solo era otra pobre mujer mayor que necesitaba ayuda hasta sujetar su varita, y aunque a Luke no le desagradaba pasar el verano con su abuela ya era mayor que hace unos años, como es cosa logia por cuestiones del paso del tiempo claramente, por lo que sus intereses también habían cambiado y donde antes encontraba diversión ahora solo encontraba monotonía, aunque fuese entretenida no era suficiente para que el chico se sintiera como antes y el echo de tener que cuidar de su abuela le limitaba a la hora de explorar nuevas cosas, con limitaciones horarias y monetarias de por medio, y a pesar de haber podido salir por la noche en dos ocasiones y tener la oportunidad de aprender a surfear ya que la casa estaba a pie de playa su verano había se había convertido en un trabajo de cuidador más que en un verano apasionante y digno de recordar.

Escuchando al chico hablar no pudo evitar sorprenderse de su tour por Europa y del dato de los castillos en Alemania, sintiendo algo de envidia sana por lo mucho que le hubiese gustado ese plan a él, viajar y conocer otro países, era una idea realmente buena, -Menudo planazo- dijo susurrando para no interrumpir al muchacho y que seguiría contándole más cuando este termino diciendo que su verano se había reducido a estar en Bristol con su madre, cerca de la playa pero con un tiempo poco recomendable para bañarse, y con eso hizo que mi verano subiese de categoría, aunque Luke no había viajado, había tenido la playa todos los días, y aunque el tiempo no acompañase mucho a un día de playa en Inglaterra, en Cornualles al suroeste del país el tiempo era agradable para bañarse teniendo en cuenta que en otros sitios la lluvia hacía que el verano fuese como un invierno con temperaturas más elevadas, -La verdad es que mi verano no ha sido tampoco muy emocionante- le dijo al castaño sin entrar mucho en detalles, -Solo he cuidado a mi abuela porque mis padres viajaban por su aniversario- dijo con los ojos puestos n el rió, cogiendo algunas piedras del suelo y lanzandolas al agua, -Aunque el lado positivo ha sido que he podido disfrutar de la playa al 100% y he aprendido a hacer surf- terminó guardándose el detalle de haber salido de por la noche a algunas discotecas y bares de ambiente, por el mero echo de que no conocía mucho a aquel chico y airear su condición sexual no fuese el mejor tema de conversación en aquel momento.

Levantándose del suelo con más piedras en la mano se dirigió a la orilla del rió, espantando a los patos de los alrededores para no darles con las piedras, intentando hacer que están rebotasen consiguiendo  batir su récord de cinco, era la máxima cantidad de botes que había conseguido hacer, con una piedra que el mismo había lisado para que la superficie fuese buena, una semana se había pasado lisandola poco a poco para luego probarla y perderla en el mar, arrepintiéndose luego de haberla tirado después del esfuerzo.

-Normal- dijo cuando el castaño afirmo odiar pociones, -Snape hace que cualquiera odie cualquier cosa, apuesto a que si el profesor de vuelo, la tienda de escobas cerraría- bromeo con el chico, aunque pensando al cien por cien lo que decía, el profesor Snape no era malo impartiendo clases de hecho Luke lo consideraba uno de los mejores, pero el echo de que fuese un soberano capullo con todo el mundo hacía que se ganase el odio de todo el mundo, incitando a los alumnos a tener pensamientos homicidas contra él. Sin ningún remordimiento Luke se rió de Gabriel al oírle decir aquello, -Lo siento pero no, Snape sigue siendo un capullo con todos los que no son Slytherin y lo seguirá siendo hasta el fin de lo tiempos- le dijo acercándose a él, -Mi consejo es que no te topes en su camino cuando esta enfadado, que llegues pronto y que hagas lo que dice sin rechistar, aunque te llame deficiente renacuajo sin cerebro- le advirtio, -Hacerse el gallito con Severus Snape no es una buena idea- terminó de decir poniendo cara de palo imitando a la del profesor.
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Gabriel J. Blumer el Dom Sep 21, 2014 11:30 pm


Luke era rubio, de piel pálida y ojos medianamente claros. Alto y deportista por el mero hecho de pertenecer al equipo de Quidditch de Hufflepuff. Cumplía con creces varios de los requisitos mínimos de la raza aria. Pero se mordió la lengua y no lo dijo, sino que se limitó a seguir con la broma sin decirle que podría pasar perfectamente por un alemán de aquella singular raza. – Sí, el rapado no le queda bien a todo el mundo. Además, viviendo en Inglaterra donde las temperaturas bajan constantemente es mejor tener algo de pelo, al menos te protege las orejas. – Eso era cierto, aunque él por mucho que se empeñara en cortarse el pelo, este tenía la estúpida manía de crecer y crecer de manera desmesurada sin que ni si quiera se lo pidieran. Como si fuera un muñeco muggle al que meten plastilina en su interior y aprietan el estómago, haciendo que la plastilina salga por su cabeza en forma de mechones de pelo. – Quizá cuando haya bajas te llamen como soldado de emergencia. ¡Tú no pierdas la esperanza! – Siguió la broma.

Lo cierto es que Gabriel agradecía poder hacer aquel tipo de bromas con alguien que realmente no lo mirara con cara de pocos amigos o pensara que estaba loco, o que quizá al nacer había sufrido un colapso mental y ahora su cerebro no funcionaba de la manera adecuada. Como fuera, Luke parecía entender su sentido del humor y aquello le hacía sentirse cómodo consigo mismo, sin tener que preocuparse por intentar ser serio para que la otra persona no se fuera pensando que no se tomaba nada en serio.  Aunque algo de razón tenían aquellas personas. – Los patos. – Afirmó con la cabeza y su rostro se volvió serio. – Patos. – Repitió. – Luke, No había otro animal más aterrador, ¿Verdad? - Negó con la cabeza varias veces y le devolvió la mirada al rubio. – Con la de seres que existen en el mundo mágico y tú tienes que salvar a la gente de los patos. – Una sonrisa surgió de entre sus labios y rompió a reír. – Patos. – Volvió a repetir, como si se tratara de un disco rayado o de un cd en continua repetición. – Menos mal que en Hogwarts no he visto patos, sino temería por mi vida si no estuvieras a mi lado. – Continuó la broma.

Gabriel escuchó el corto relato o micro cuento de su amigo mientras jugaba con el césped bajo sus pies. – Surf, eso tiene que ser divertido. – Él no se había subido a una de aquellas tablas en su vida y tampoco es que tuviera demasiadas intenciones de hacerlo. – Dicen que en Australia hay buenas olas, deberías ir allí el verano que viene a probar suerte. Y a llevarte un koala de mascota. – O un canguro, que también son típicos.

Siguió con la vista como el chico lanzaba un par de piedras hacia el agua. Uso el impulso de ambas manos para ponerse en pie y situarse a su lado. Bajó la vista al suelo en busca de alguna piedrecilla pero optó por ser demasiado vago como para agacharse para recoger piedras. Además, lo máximo que había conseguido tirando piedras al agua a lo largo de su vida había sido casi sacarle un ojo a un niño que buceaba y que sacó la cabeza en el momento que Gabriel lanzaba una pequeña piedra en su dirección. La piedra que parecía pequeña, resultó ser enorme para la cara de un niño de siete años que acabó con una ceja partida y un Gabriel de apenas diez años corriendo en dirección opuesta para salvarse la posible reprimenda.

Como cabía esperar, Severus Snape no cambiaba con el paso de los años. El mal carácter de aquel hombre, su forma para humillar a los alumnos que no pertenecían a la casa de las serpientes, su grasiento pelo y su desproporcionada nariz, eran famosos desde tiempos inmemoriales. Todo alumno de primer curso ya iba con miedo de encontrarse a Severus Snape, pues algún comentario habría oído en el tren; y todo alumno que ya  lo había tenido algún curso en pociones deseaba que ese nuevo año se hubiera jubilado o que hubiera montado una panadería y no tuvieran que volver a verlo jamás. – Perfecto. – Rodó los ojos. – Parece que tiene un palo metido por el culo y que precisamente no le agrada. – Además, Gabriel no era precisamente un estudiante modélico, con altas notas y resultado óptimos en sus pociones, por lo que más de una ve alguna de sus pociones había acabado en una pequeña explosión que cubría todo su rostro y el de sus compañeros más cercanos, de una sustancia negruzca. – Es imposible caerle bien a ese hombre si no llevas el emblema de Slytherin en la túnica. Quizá podría robar una túnica a algún Slytherin… Seguro que no reconoce mi cara. – Miró a Luke. – No tendrá éxito, ¿No?

En aquel momento recordó algo. Como si una bombilla imaginaria se hubiera encendido en su mente, Gabriel se alejó de Luke para aproximarse a donde estaba su mochila. Metió ambos manos en ella. Volvió a sacarlas. Negó con la cabeza y seguidamente volvió a meter las manos, tocando lo que había allí dentro, pues con aquel hechizo la mochila no parecía tener fondo. - Soy imbécil. – Dejó de estar en cuclillas y se aproximó hasta donde estaba Luke una vez más. Buscó en uno de sus bolsillos y sacó un móvil. – Fascinante tecnología muggle. – Luke era Hufflepuff, por mucha sangre mágica que llevara en las venas no se escandalizaría como O. cada vez que sacaba el móvil por Londres. Buscó en la galería hasta dar con lo que buscaba. - ¿Tienes mascotas? – Preguntó con una sonrisa. – Bueno, el otro día estaba con Amanda por Londres. Una chica bajita, castaña, de Ravenclaw. No sé si la conocerás… - Dijo pensando que era posible que siendo Amanda de quinto curso fuera difícil que hubieran coincidido y dada su descripción, podía englobar a la mitad de las chicas de Ravenclaw. – Nos encontramos un par de hurones. – Le tendió el móvil, mostrándole la imagen. – Por si querías uno. – Se encogió de hombros. – Es gratis y eso. Es que no creo que poder llevarme ambos a Hogwarts y mandárselos a mi madre sería lo mismo que firmar mi propia sentencia de muerte. – Apartó el móvil y lo guardó nuevamente.

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Invitado el Jue Oct 02, 2014 12:08 am

El rubio empezó a dudar si su compañero había pillado la broma de los nazis aunque a juzgar por como seguía comentando de forma chistosa lo que le había dicho antes Luke sobre el pelo rapado y la declinación de su solicitud para entrar las dudas se despejaron igual que una nube en primavera porque estaba claro que en verano seguían habiendo nubes, cosa que imposibilitaba la oportunidad de coger algo de color y dejar de tener un pálido deslumbrante a tener un tono de piel más "humano" , -Yo creo que me quedaría bastante bien el pelo rapado- mintió con tono divertido, -anquea tienes razón, prefiero tener pelo a perder las orejas- se llevó las manos a estas frotándoselas como si fuesen el mayor tesoro que tenía en aquel momento, si dejaba a un lado los cómics que llevaba en la maleta, -Perdis spes novissimis- dijo con la mirada al frente y el puño cerrado en su pecho tras la respuesta animosa del chico, -No sé alemán así que lo digo en latín- afirmó volviendo a mirar a Gabriel.

Luke se sentía muy a gusto en aquella situación, y aunque era la primera vez que mantenía una conversación tan largo con el castaño no le importó comportarse tal y como era, soltando comentarios poco inteligentes sin pensárselo dos veces o hacer alguna que otra payasada como al espantar algunos patos del rió antes de ponerse a lanzar piedras mientras este reía por su comentario de ser el héroe anti-patos que la gente necesitaba escuchando con agrado a Gabriel, -Al final vas a ser el damiselo en apuros al que más ayude- le dijo en respuesta a su comentario de que sentía más seguro de los patos con él a su lado, -tendré que cobrarte por mis servicios- dijo con una sonrisa burlona en el rostro tornando el mismo en una concentración absoluta para poder hacer rebotar las piedras en el agua, mientras escuchaba al chico decirle que en Australia habían buenas olas o al menos esa había oído, "Un Koala" fue lo que pensó mientras escuchaba al chico "Dudo que me dejasen tener un animal como ese en casa, con Bruce ya teniamos suficiente".

El Hufflepuff no pudo evitar reírse tras ver como la cara del Ravenclaw se amustiaba tras haberle dicho que Snape no había cambiado, no lo había hecho y no lo haría nunca, su única meta en la vida era hundir en la más profunda miseria a todos aquellos que no pertenecían a la casa de la que él era responsable y esa era la razón por la que era agradable con los de Slytherin, el rubio estaba seguro de que si no fuese el director de aquella casa ni los de verde se escaparían de sus reprimendas, -Yo creo que teniendo en cuenta que la casa Slytherin está bajo su tutela conoce a todos sus alumnos- le dijo echando por la borda sus planes de hacerse pasar por alumno de Slytherin.

Una vez sin piedras que poder lanzar al río se metió las manos en los bolsillos viendo como el chico volvia hacía atrás, al lugar donde antes estaban ambos sentados y rebuscando en su maleta la cual parecía más grande que a simple vista podía pensar cualquier persona ya que casi metió el brazo entero buscando algo con ansias, "Comida" fue lo primero que el chico pensó ya que aunque no hacía mucho que había almorzado un menú BigMac del Macdonalds de la calle comercial más cercana al río, se le apetecía algo dulce con lo que engañar al estomago, o más bien llenarlo, Luke era un saco sin fondo, pecaba de gula y era algo que le encantaba ya que su cuerpo no presentaba cambios por dicha adicción, aunque eso también se debía a que no paraba el culo ni un momento, y con la mirada fija en la espalda de Gabriel alzando la vista para poder ver lo que estaba buscando no pudo evitar observar al chico detenidamente, el Ravenclaw era bastante atractivo no era mucho más bajo que el rubio y tenía una espalda ancha, "Seguramente hace natación" y con ese pensamiento una imagen del castaño en spedo invadió la mente de Luke haciendo que se sonrojara un poco, esa era otra de las cualidades de Luke, su ilimitada imaginación la cual a veces le venía muy bien mientras que otras veces le hacía pasar muy malos momentos.

Aquella imagen se borró a medias de su cabeza cuando Gabriel volvió hacía donde estaba rebuscando esta vez en su bolsillo afirmando que era imbécil, seguramente lo que estaba buscando en el bolso llevaba todo el rato en sus pantalones y no se acordaba, efectivamente, del bolsillo sacó un móvil no muy viejo pero tampoco de ultima generación que Luke reconoció, él no tenía móvil pero llevaba mucho tiempo viviendo en el mundo muggle como para no saber lo que era, de echo su mejor amigo Andrew tenía uno muy bueno con una pantalla enorme que Luke siempre utilizaba para jugar con una aplicación que sacaba fotos y las customizaba consiguiendo así un Luke pirata, o zombie, o viejo e incluso un Luke chica, la cual no era nada agradable a la vista.

Antes de poder responder a lo de las mascotas Gabriel le enseñó una foto de unos pequeños hurones que se había encontrado con Amanda la ultima vez que había estado en Londres, dejando sin respuesta el echo de que sí conocía a Amanda, al menos de vista y que también tenía mascota además de su lechuza mensajera, un pequeño perro de agua canela llamado Binkis por un personaje de la saga de Star Wars, -¡¡Pero que monada!!- fue lo único que salió de su boca en un pequeño grito de énfasis despidiendo así su masculinidad, quedándose rojo por semejante actuación, considerando la propuesta del chico.

Sabía con certeza que si aceptaba tendría que llevárselo a Hogwards ya que al igual que Gabriel, tenía una madre no muy dispuesta a cuidar más animales que a Binkis el cual había sido todo un logro conseguir, -La verdad es que no se mucho sobre hurones- afirmó llevándose la mano al pelo, rascándose luego la parte de atrás de la cabeza, considerando lo trabajoso que podría ser cuidar una cría tan pequeña, -Pero que carajos, sí, me lo quedo...- dijo al fin aceptando a la cría, -...pero ¿con cual de los dos?- preguntó, esperando a que Gabriel le dijese con cual se quería quedar él, mientras guardaba el móvil justo cuando la bandada de patos que estaba en el río emprendió el vuelo pasando muy cerca de sus cabezas ocasionando que ambos chicos se encogieron de hombros mirando retraídos hacía arriba.

Luke rompió a reír después de ver el posible peligro parar, sin poder pronunciar nada más que una carcajada sonoro, señalando al chico, empezando a llorar por la situación, llevando una mano al abdomen que empezaba a dolerle por aquella muestra efusiva al ver que durante el despegue de aquellas aves una de ellas había decidido dejarle un regalito al castaño en el pelo, -Tienes caca de pato en pelo- logró decir al fin volvió a estallar en risas ahora más desencajadas al ver el rostro asqueado de su, se atrevería a decir nuevo amigo.
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Gabriel J. Blumer el Sáb Oct 04, 2014 9:43 pm


Lo que era un hecho es que el cabello cortado al cero o al uno no le quedaba bien a prácticamente nadie. Era como el pelo a tazón, ese que las madres se empeñaban a poner a sus hijos hasta que estos decidían revelarse y coger unas tijeras, haciendo un crimen contra su propio cabello y así salvándolo de la plantilla con forma de seta o de taza que usaba su madre a la hora de cortarles el pelo una vez al mes. – No quiero romperte la ilusión Luke, pero seguramente con ese pelo parecería que tienes alopecia con diecisiete años. – Era cierto que había un mínimo de personas que les quedaba bien aquel corte de pelo, igual que a las mujeres que se habían aficionado por raparse media cabeza como si aquello tuviera un mínimo de atractivo, lo que estaba claro es que debían hacerlo para peinar menos pelo por la mañana. – Yo no sé latín así que imaginaré que has dicho que hace muy buen día y que agradeces haberte encontrado conmigo porque tu día era aburrido hasta entonces. – Se encogió de hombros antes de girar al cabeza para devolverle la vista a Luke. – Al menos no has hablado en arameo o en esperanto, aunque eso hubiera sido más gracioso. – Ni si quiera sabía si aquellas dos lenguas seguían utilizándose, pero siempre le habían resultado curiosos los nombres que recibían. Luego cabía citar aquellos dialectos que se basaban en la repetición constante de sílabas variando el ritmo y entonación o únicamente en silbidos. Aquello era como las señales de humo, aparentemente tan prehistórico y actualmente, en pleno siglo veintiuno, seguían usándose.

Gabriel se caracterizaba por su falta de seriedad incluso en los momentos que más la requerían. Era la típica persona que en mitad de un equipo de Quidditch se reía de aquel golpe que el golpeador de Slytherin le había asestado a uno de sus compañeros haciendo que su cuerpo cayese grácilmente hasta alcanzar el suelo. Podía ser cruel, pero el movimiento de el cuerpo cayendo y la cara de pánico de su compañero podía resultar de lo más cómica, como si se tratara de una película y aquella escena se sucediera a cámara lenta. Toda aquella conversación se caracterizaba del mismo modo por aquella falta de seriedad. En muchas ocasiones había aprendido a cerrar la boca y no soltarse si no tenía la confianza necesaria y aunque con Luke no tuviera aquella confianza, podía seguir bromeando como si fueran dos amigos de toda la vida que han vivido grandes aventuras juntos, cuando realmente apenas se conocían. - ¿Cobrar y ayudar en la misma palabra? Yo te tenía por una buena persona y acabas de hablar como un político. – Le devolvió la sonrisa del mismo modo antes de volver a fijar su vista en el agua y en el efecto de esta cuando una piedra caía sobre ella y se hundía hasta el fondo, el cual no llegaba a verse desde aquella posición. – Seguro que ni si quiera te llamas Luke, te llamas… Evaristo. Evaristo es un nombre de político corrupto. – En realidad era un nombre que siempre le había hecho gracia, así que usarlo en cualquier momento era lo adecuado.

Severus Snape no era agradable, ni como persona, ni a la vista. Y en eso parecían coincidir ambos. El chico afirmó con la cabeza ante las palabras de Luke y no pudo evitar imaginar lo horrible que sería que Snape fuera quien se dedicara a estar por la Sala Común, viendo que las cosas fueran cómo él quería que fueran. – Entonces lo único que puedo hacer es tomar una poción multijugos y hacerme pasar por uno de sus alumnos. – Conocía a un par de Slytherins a los que sería fáciles quitarles un pelo que echar en la poción, pero aquella opción ni si quiera le pasaba a él por la mente. Ni si quiera a una persona que apenas hace cosas lógicas. – Iba a decir que podría distinguirme por el olor con esa desproporcionada nariz, pero con su pelo ya huele bastantes cosas.

En cuanto aquella idea recorrió su mente como si se tratara de un impulso, su cuerpo reaccionó. Acción y reacción. Fue hacia la mochila y no dio con su móvil hasta que se dio cuenta que este seguía donde lo había puesto, en el bolsillo del pantalón. Tras tendérselo a Luke, la reacción del chico hizo imposible que la risa no saliese por su boca. No es que Luke aparentara precisamente ser una persona calmada y que no soltara lo primero que se le pasaba por la cabeza, pero aquella reacción fue tanto curiosa como graciosa. Al mismo tiempo que agradable, todo había que decirlo, pues demostraba que existía cierto grado de confianza. - ¿Verdad? – Le devolvió la sonrisa mientras guardaba el móvil, haciendo como si aquella reacción fuera la más normal del mundo y sin darle demasiada importancia a la efusividad d su acompañante. – Pensé lo mismo en cuanto los vi. No creo que tengan más que un par de meses, no sé ni cómo seguían vivos cuando los encontramos. – Añadió algo más serio.

Hurones. ¿Qué hacían los hurones? ¿Qué comían? Gabriel no tenía ni la más remota idea, por lo que se había dedicado a mirar en internet lo que aquellos animales comían, aunque se había cansado al poco tiempo de buscar. – Yo les doy algo de comida normal cada tres horas. Se supone que tienen que comer carne y pienso. No sé, soy muy vago leyendo fichas técnicas y blogs de gente que dice tonterías. – Miró a Luke y sonrió divertido al ver que aceptaba tener un hurón. – Pues… No tengo preferencia, si quieres podemos ir a verlos ahora y decides el que quieras. Si no te lo doy en Hogwarts y ya está. – Añadió ilusionado porque Luke quisiera quedarse con el pequeño animal. – Uno es más tranquilo y se pasa el día durmiendo, el otro no para quieto. Siempre acaba saliendo de la caja. Porque no he tenido ni tiempo para buscarles una jaula, claro. – Si habían pasado tres días desde que los tenía, por no tener no había tenido tiempo ni para encariñarse de ninguno de ellos.

Salidos de la nada, un grupo de patos pasó sobre sus cabezas con la curiosa mala costumbre de dejar un regalo a su paso. Pues al parecer no les bastaba con asustar a la gente sobrevolando sus cabezas. Luke había comenzado a reírse como un desquiciado, y Gabriel se limitó a encogerse de hombros y mirarle con cara de no entender que sucedía, hasta que de entre la risa de Luke salieron un par de palabras coherentes. Gabriel alzó el labio superior en una mueca de asco y se acercó al agua del río, sin pensarlo dos veces antes de meter el pelo en ella y acabar de limpiarse aquella mierda. Nunca mejor dicho. No es que el agua le aportara gran confianza, pero la prefería antes que la caca de pato. Que no de pájaro, de pato.

Colocó la cabeza boca abajo sacudiendo el agua que ahora empapaba su pelo y lo echó hacia atrás como si nada hubiera pasado. - ¿Ves? Como si no hubiera pasado nada. Aunque seguramente acabe mutando después de meter el pelo en esa agua. – Afirmó antes de acercarse de nuevo a donde estaba Luke y abrazarle para mojarle la cara con el pelo. – Ahora ambos seremos mutantes, con tres ojos y siete brazos.

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Invitado el Jue Oct 23, 2014 2:25 am

La conversación estaba resultando de lo más amena y aunque ninguno de los chicos tenía plena confianza con el más que algún saludo cordial en la distancia y conversaciones del tipo de "Tienes un cordón desatado" o "Disculpa ¿me dejas un cacho de pergamino?" ambos estaban bromeando con el otro como si se conociesen de siempre, había un buen conexión entre los dos, la cual sería porque ambos eran algo deslenguados, descuidados y payasetes a la hora de comportarse, aunque eso no quitaba que sabían mantenerse serios cuando la ocasión lo requería por muy pocas veces que lo consiguieran lo conseguían.

Luke no pudo evitar soltar un sonido agudo cuando Gabriel le enseñó la fotos de los dos hurones en el móvil, a lo que el castaño le respondió con un tono muy parecido riéndose del modo en el que había respondido Luke pero admitiendo que era del todo lógico, porque aquellos dos pequeños eran demasiado monos para no sacar la niñita que todos llevamos dentro, ofreciéndole uno al rubio quien no puedo evitar aceptar aunque dudara en un primer momento escuchando como el chico los había cuidado en los últimos tres días dándole un poco de comida normal y pienso, "Una dieta equilibrada, los mediterráneos envidian a estas cositas peludas en estos momentos" pensó de forma divertida escuchando al chico, diciéndole que sí quería podrían ir ahora a su casa para que Luke escogiese aunque sabía que se quedaría con el tranquilito que para bichos hiperactivos ya tenía a su lechuza y a Danny, esa chica era todo un torrente de emociones y situaciones, aunque no la cambiaría por nada, por mucho que no le hubiese escrito ni una carta ya le cantaría las cuarenta cuando llegara a Hogwarts.

La charleta se vio interrumpida por un ataque de patos cabreados que dejaron un regalito en el pelo del castaño haciendo que Luke se riera de forma frenética avisando al chico en cuanto pudo de lo que le había pasado y sin dejar de reír viendo como el chico se lavaba el pelo en rió cosa que hizo que la situación tuviera más gracia por el echo de lavarse el pelo sucio en un agua aún más sucia, parando cuando Gabriel lo abrazo para restregarle el pelo mojado por toda la cara, el gesto de Luke paso por varias fases, primero aprecia que iba a vomitar del asco que le había dado aquello, luego se sonrojó porque el muchacho lo había abrazado, después se puso triste como a punto de llorar por la idea de tener un tercer ojo, entrecerrando los dos que ya tenía imaginándose un tercero en su frente mirando con odio al muchacho para acabar resignándose pensando en que la idea de tener siete brazos no le desagradaba del tono, recoger su cuarto sería más fácil, fue lo primero que se le vino a la cabeza, sacando un pañuelo del bolsillo para limpiarse la cara humedecida por el pelo de aquel monstruo que quería verle feo y deforme.

-Te has pasado macho- le dijo mientras restregaba el pañuelito por la mejilla hasta destrozarlo por completo y dejar roja la piel, -Escuchame bien Gabriel como quiera que te apellides, si me sale algo extraño en mi hermoso rostro por lo que acabas de hacer, será mejor que prestes mucha atención en las clases de Defensa contra las Artes Oscuras, porque te buscaré donde sea- con dedo acusador y gesto regañado se dirigió a su mochila para sacar más pañuelitos ofreciéndole algunos al chico, -Bueno ¿qué?...- preguntó cargando la mochila al hombro, -...¿me llevas a ver esas monadas?- sonrió otra vez de forma infantil pensando de nuevo en los dos hurones que el muchacho le había enseñado.
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Gabriel J. Blumer el Vie Oct 24, 2014 3:37 pm


Acabar con una caca de pájaro en la cabeza (más bien de pato, que para el caso parecían lo mismo aunque no lo eran) no era el sueño de Gabriel. Ni de Gabriel ni de nadie. No era una persona que le diera mucha importancia a su aspecto físico, más bien apenas ponía interés en ello. Le bastaba con llevar una camiseta y un pantalón, normalmente de su talla, ropa interior y calcetines, los cuales tendían a ir desconjuntados por regla general. Es más, si en aquel momento se hubiera quitado las zapatillas para mirarse los calcetines se hubiera encontrado con un calcetín azul y otro de rayas blanco y negro. No le prestaba demasiado atención a aquello, y quizá por eso Kristina tenía esa incesante necesidad de llevarle de compras a la mínima oportunidad que se presentaba.

Como cabía de esperar, su pelo no era muy diferente. Con llevarlo limpio y medianamente colocado de manera que no le impidiera ver tenía suficiente. ¿Cuál era el problema en aquel momento? Que su pelo no estaba precisamente limpio, sino que un pato se había encargado de dejar sus deposiciones mientras pasaba alegremente volando con el resto de patos. En lugar de enfadarse o poner una mueca de asco e irse corriendo como muchos hubieran hecho, Gabriel tuvo una idea incluso peor. Meter la cabeza en aquellas aguas, como si estuvieran más limpias que la caca del pato.

En lugar de dar aquello por zanjado se acercó a Luke, quien parecía encontrar la situación muy graciosa. - ¿Te parece gracioso? – Y en ese momento unió ambos cuerpos para que la cara de Luke quedara mojada a causa del agua.

Gabriel no tardó en dar un par de pasos y mirar a Luke, quien parecía odiarle en aquel momento y no era algo que precisamente le importara mucho. Era una persona que no temía a causar una mala impresión a los demás. Es más, no le importaba absolutamente nada lo que pensaran los demás respecto a su forma de ser o de pensar. Prefería que le odiaran por ser cómo era a ganarse un aprecio totalmente falso que acabaría en cuanto mostrara rasgo alguno de su personalidad real. – Que carácter Luke, y yo que te tomaba por una hermana recién salida del convento y mira lo que tenías escondido. – Soltó una carcajada al ver la reacción del chico y no tardó en tomar uno de los pañuelos que este le ofrecía para limpiar el desastre que tenía sobre la cabeza. Con suerte podría limpiarse aquello rápido.

Pasó el pañuelo que Luke le tendió quitando así parte del agua que cubría su rostro y movió la cabeza hacia delante con cuidado de no mojar a Luke, haciendo que su pelo soltase agua. Adquirió nuevamente una postura normal y movió con las manos el pelo. – Como nuevo. Ahora sólo necesitaré desinfectante. – Rió antes de voltearse a mirar a Luke. Cuando el rubio mencionó lo de los hurones Gabriel cayó en la cuenta. ¡Claro! Había estado tan pendiente del pato y de su regalo que había olvidado a aquellos animalitos. – Ah, claro. – Añadió algo distraído mientras recolocaba como podía su pelo.

No tardó en comenzar el camino hasta El Caldero Chorreante y se giró hacia Luke, moviendo la mano para que le siguiera. – Lo cierto es que no vivo en Londres, así que paso las últimas semanas de vacaciones por aquí para comprar alguna que otra cosa. Así que vamos rumbo a El Caldero Chorreante. – Dijo aquel nombre como si fuera algo épico cuando todo el mundo había visitado aquel local más de una vez.

Ambos comenzaron a andar y en menos de quince minutos se encontraban en la puerta del local. Gabriel abrió la puerta dando paso en primer lugar a Luke y pasó tras él. Las escaleras hasta el primer piso sonaron bajo sus pies demostrando el mal estado de la madera y con cuidado abrió la puerta de su dormitorio, sin dejar que ambos hurones que solían dispersarse por la habitación escaparan. – Espera un momento. – Pasó al interior de la habitación, dejando a Luke en el rellano y cogió a uno de los hurones que ahora merodeaba por el suelo sin freno alguno y lo metió nuevamente en su caja, donde el otro de estos aguardaba.

No tardó en volver a abrir la puerta con la mano libre en la que no sujetaba la caja. – Este es el más tranquilo. – Mostró el interior de la caja donde un hurón reposaba, y el otro no tardó en escalar hasta situarse en el hombro de Gabriel. – Como verás este no se está quieto. Parece que tiene un cohete en el culo. – Añadió cogiéndolo con cuidado y metiéndolo nuevamente en la caja. – Parezco un vendedor ambulante de hurones.

Abrió la puerta del todo dando paso a una pequeña habitación con una cama, un armario y un escritorio. Dejó la caja en las manos de Luke y viró sobre sí mismo. - Voy a lavarme el pelo, que huelo a río con agua podrida. - Dicho esto cerró la puerta del baño y metió la cabeza en la ducha, haciendo que el agua limpia sí acabara esta vez con los restos del pato y con el olor del agua del río. En menos de tres minutos estaba fuera, con la camiseta algo mojada por el agua y sintiéndose limpio gracias al champú. - Si quieres puedes hacer lo mismo. - Se encogió de hombros y se dejó caer en la silla que estaba junto al escritorio.

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Invitado el Sáb Oct 25, 2014 8:54 pm

Aquello no le había gustado ni un pelo, Luke no era muy cuidadoso en cuanto a moda le gustaba ir bien pero sabía que no iba ni a la moda ni encabezaba la lista de mejor vestido pero lo que no le gustaba era ensuciarse y mucho menos con algo que pudiese poner en peligro su salud, sabía que no se iba a morir pero un catarro para él era también algo horrible, no le gustaba estar malo y por eso frotó fervientemente el pañuelo en su cara esperando o más bien deseando que aquella agua sucia no le diera por hacer que el chico tuviese un brote de mocos y fiebre o el castaño se las pagaría muy caras, "¿Un convento?, sí supieras de lo que soy capaz te harías caquita en los pantalones desgastados que llevas" pensó para si mismo ofreciéndole el pañuelo que el chico cogió con gusto, despintándose por completo sobre el tema del que estaban hablando antes del incidente cayendo en la cuenta con una cara de pasmado al ver la del rubio insistente.

El chico estaba pasando las últimas semanas del verano en el Caldero Chorreante un lugar algo derruido y cochambroso al que los muggles no se atrevían a entrar por si el techo se les veía encima y nadie podía decir que exageraban porque hasta al Hufflepuff le daba esa impresión, Luke había estado varias veces allí casi siempre para entrar al callejón Diagon y poder compres los materiales del curso pero desde que Fred y George habían abierto su tienda frecuentaba más el lugar aunque solo de paso, no recordaba ninguna vez en la que hubiese pedido algo allí por el simple echo de que no tenía la necesidad de pasar más tiempo del necesario entre aquellas cuatro paredes llenas de borrachos de dudosa reputación que fanfarronean sobre las batallas del mundo mágico y sus increíbles periplos.

Subieron a las habitaciones, quedándose en el pasillo cuando Gabriel le cerró la puerta en sus narices, sin darle explicación solo diciéndole que esperara un momento, "Seguro que tiene la habitación hecha unos zorros" pensó con reproche moviendo la cabeza de izquierda a derecha como solía hacer su abuela, el chico no era tampoco muy ordenado o al menos no del modo más convencional él tenia su propio orden de las cosas, su sistema del caos perfecto como le gustaba llamarlo, todo estaba colocado donde debería y todo lo encontraba sin andar buscando entre las esquinas de los cajones, -Buenas tardes- le dijó a un señor que pasaba por el pasillo con gesto tosco sin responderle con la mirada fija en el suelo que seguía hasta llegar a su habitación dando un portazo cuando el chico le abrió de nuevo la puerta con la caja en la mano enseñándole las dos bolitas de pelo que tenía en ella, una de ellas era de color arena un tono marrón más claro estaba enrollado en una bolita con la cabeza asomando sin hacer muchos movimientos con intenciones de fugarse mientras que el otro de un color más oscuro se salió de la caja para acabar en el hombro del muchacho, -Ya veo, es todo un torbellino- dijo dejando escapar una risita floja con gesto encantado al ver a los animales encariñándose enseguida del más tranquilo de los dos, -Solo te falta una vicera y una campana para pregonarlo por la calle- se mofó del chico imaginándose lo gracioso que estaría así.

Dejandole la caja a Luke quien al cogió rápidamente con cuidado de que no se le cayera el chico s metió en el baño a toda prisa para lavarse el pelo, dejando al chico en la puerta quien avanzó un poco para poner la caja en la mesa observando la habitación, no había mucho que ver, aunque tampoco le sorprendía era una estancia temporal por lo que no esperaba ver muchas cosas del muchacho por el lugar, notando como algo le pasaba entre las piernas viendo al hurón travieso e hiperactivo corretear por la habitación metiéndose debajo de un mueble que casi llegaba al techo. El chico no tuvo más remedio que agacharse y atraerlo, en el hueco del suelo le cabía la mano un poco pero no llegaba a coger al animal, -Vuelve, que te vas a asfixiar ahí dentro- dijo con gesto regañado estornudando por culpa del polvo, cuando el chico salió del baño dejándose caer en una silla cuando le decía que sí quería podía lavarse el también, -Sí claro, pero primero ayúdame que el bicho este se ha metido aquí debajo y no lo puedo sacar-.

Ambos urdieron una treta para capturar al hurón uno subido en la silla y otro en la cama, dejaron en el suelo un pedazo de pienso envuelto en fiambre para atraer al animalejo y poder cogerlo, pero su plan tenía una laguna no habían acordado cual de los dos lo cogería por lo que ambos saltando cada uno de un sitió cayeron justo donde estaba el animal que se olió el peligro huyendo con la comida en la boca provocando que ambos chicos chocaran quedándose como si estuviesen jugando al twister, -Joder ¿tienes una piedra por cabeza o qué?- dijo llevándose la mano a lo que próximamente sería un chico, volviendo a levantarse rápido para lanzarse sobre el animal y al fin capturarlo levantándolo con ambas manos, -Lo pillé- se rió de forma malévola mirando al hurón haciendo un gesto gracioso con el dedo, -¿Te pensabas que te ibas a escapar pequeño... ¡AH!- exclamó sin terminar de jactarse con su victoria, -Me ha mordido, será hijo de satanás- bufó llevándose el dedo a la boca para dejara de sangrar dándoselo al chico con algo de cuidado y miedo que le volviese morder, -Definitivamente me quedo con el tranquilito, a este no le caigo muy bien- dijo mientras Gabriel se reía de él, -Voy a lavarme esto, ahora vengo-.

Entró en el baño lavándose las manos con jabón poniendo empeño en el mordisco que el hurón le había dado para luego lavarse la cara y el pelo, pero antes se quitó la camisa ya que no se la quería mojar y se acercó una toalla para no dejar todo el baño perdido aunque tampoco se iba a notar la diferencia de unas gotas más o unas gotas menos.

Apretó el dosificador del jabón varias veces hasta averiguar que no salía nada, por lo que se acercó un poco y volvió a apretar esta vez con demasiada fuerza al parecer ya que un chorro de jabón liquido fue a parar a su ojo izquierda haciendo que el chico se echara hacía atrás quejándose por el escozor propinándose un buen golpe en la cabeza dándosela la vuelva para llevarse una mano a la cabeza y la otra al ojo con jabón intentando limpiarlo, tropezando con la alfombra mal colocada y resbaladiza por el conjunto de jabón y agua que había en el piso cayendo dentro de la bañera con tal mala suerte que se agarró del chorro haciendo que saliese agua por la alcachofa empapándose entero, una imagen de lo más cómica para todo aquel que no la hubiese sufrido nunca, -Una ayudita por favor- dijo con voz quebrada por el dolor sin poder incorporarse por si solo.
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Gabriel J. Blumer el Sáb Oct 25, 2014 11:39 pm


El camino hacia El Caldero Chorreante fue lo suficientemente corto como para no poder mantener una larga conversación y lo suficientemente largo como para tener que cruzar un par de manzanas. Por suerte para Luke y Gabriel, así como para todos los magos que había repartidos por el mundo, El Caldero Chorreante se encontraba cerca del centro de la ciudad, en un punto estratégico para que todo mago, joven, anciano o adulto, pudiera ir fácilmente a comprar a las tiendas que se amontonaban a lo largo de las calles principales y secundarias que formaban aquel callejón. Gabriel desconocía si existían más lugares como aquel. Quizá cada país tenía su propio Callejón Diagon lleno de tiendas mágicas donde cada alumno podía comprar su material escolar o donde los magos más adultos podían ir al banco o a tomar un simple helado en mitad de la tarde. Del mismo modo que tras su entrada a Hogwarts había descubierto la existencia de más centros llenos de magia, podía que en el año venidero descubriera más rincones mágicos como aquel desperdigados a lo largo del mundo. Quién sabe, quizá con suerte había uno en su ciudad y no tenía que desplazarse hasta la capital inglesa para comprar lo necesario cada vez que el curso comenzaba.

El castaño no tardó en acortar la distancia entre la entrada principal y su dormitorio, y tras él a no mucha distancia seguía Luke. Gabriel ni si quiera conocía cómo narices se apellidaba su acompañante, cuál sería su color favorito o si creería que si te cruzabas a un gato negro por la calle te caerían años de mala suerte. Y del mismo modo que desconocía tantas cosas sobre el chico también conocía bien que con él se sentía cómodo, que de algún modo podía ser el mismo sin que le mirara con cara de estar loco.

Tras abrir la puerta y rebuscar por el suelo hasta dar con el hurón que había decidido que una caja era demasiada poca cosa para él dio paso al chico a su habitación. No era nada del otro mundo, más bien no era nada. No tenía nada salvo una maleta apilada bajo la cama y un par de libros sobre la mesilla. Un par de libros del curso que llegaba y que ni si quiera había ojeado, pero había colocado estratégicamente sobre la mesilla para hacerse creer a sí mismo que si en mitad de la noche no podía conciliar el sueño le bastaría con leer un capitulo de Historia de la Magia para quedarse dormido. No, aquello no había sucedido. Había dormido como un verdadero tronco aquellas noches. – Y también un cartel como los de “Compro oro”. Seguro que me haré rico gracias a ello. – Añadió de manera irónica.

Gabriel, optando por la opción más higiénica, salió disparado al baño metiendo la cabeza bajo la ducha y pasando el jabón por encima de su cabeza. No era una persona que se preocupara por su aspecto físico, ni mucho menos, pero eso no quería decir que no supiera lo que fuera la higiene y oler a agua en proceso de acabar putrefacta no era su idea del aroma ideal. Movió su cabeza salpicando de agua el espejo y parte de las paredes y secándose ligeramente con una de las toallas salió como si nada. Ya estaba limpio, ya no importaba lo demás.

Al salir y comentarle a Luke si quería imitarle y limpiarse también la cabeza, este mostró que faltaba uno de los hurones. Al parecer el que odiaba estar en la caja había vuelto a salir disparado en busca de diversión y se había metido bajo un mueble. Gabriel buscó en una pequeña neverita que había en la habitación algo de comida y lo juntó con el pienso del animal, dejándolo en el suelo. Ambos se colocaron sobre diferentes muebles como si se tratara de malabaristas a punto de dar su truco final y esperaron a que el animal decidiera salir. Justo cuando el animal surgió entre la penumbra Gabriel lanzó una mirada desesperada a Luke, cayendo en la cuenta de que no sabía sí tenía que saltar él o hacerlo el chico. Al no saber qué hacer, optó por lanzarse a por el animal, idea que rondó también la mente de Luke, haciendo que ambos se dieran de bruces.

Gabriel tomó con mano al animal mientras que con la otra sujetaba su cabeza, frotándose tras el golpe. - ¿Yo? Eres tú el que la tiene hueca y por eso duele tanto. – Añadió aún pasando la mano por la parte más alta de su cabeza. – Ahora suspenderé todas las asignaturas de este curso y todo será por tu culpa. – Su voz sonó con un tono acusador cuando en realidad lo único que pensaba es en cómo podían haber sido tan idiotas como para golpearse de un modo tan absurdo. El animal saltó de su mano y Luke lo tomó entre sus manos, haciendo que el animal lo mordiera y saliera corriendo nuevamente a esconderse bajo la cama esta vez. – Parece que el dedo no lo tienes tan duro como la cabeza. – No pudo evitar reírse del chico mientras se agachaba a buscar al animal. No tardó en dar con él, llevándolo de vuelta a su caja y cerrando ligeramente esta para que no volviera a salir disparado en cuanto tuviera la mínima oportunidad. – Que quejica eres, no creo que sea para tanto. Sólo es un mordico, pero yo que tú iría a San Mungo a ver si te ha pegado algún tipo de enfermedad de hurones. Como el mal del pelo corporal de hurón. – Dijo totalmente serio, como si se tratara de una enfermedad posible.

Aún entre risas se dejó caer sobre la cama cuando Luke abandonó la habitación (ni que esto fuera Gran Hermano) para irse a lavar. Aprovechó aquel momento para vaciar la bandolera y dejar el lienzo y las pinturas que llevaba en su interior sobre el escritorio. Colocó boca abajo la mochila haciendo que de esta salieran un par de pelusas, pergaminos a medio usar y una sudadera que daba por perdida. Sonrió ante tal tesoro y guardó las cosas en el armario. O esa era su intención hasta que escuchó un ruido en el baño. Al parecer Luke no sabía usar una ducha sin hacer demasiado ruido. O más bien, la ducha había decidido atacarlo para hacer ruido.

Fue a llamar a la puerta para preguntar si el chico estaba bien, y gracias a eso logró escuchar una voz en el interior del baño. - ¿Luke? – Preguntó sin si quiera abrir y con el pomo entre sus dedos. – Luke, voy a abrir, más te vale estar presentable. – Añadió temiéndose encontrar algo que no acabara por ser cómodo para ninguno.

La puerta acabó por abrirse y Gabriel se quedó paralizado por un segundo al ver tal desastre. Abrió la boca pero optó por cerrarla antes de decir nada y luego comenzó a reírse de Luke sin pensar si quiera en ayudarlo. – Pero ¿Qué te ha hecho el baño para que le maltrates de esta manera? – Dijo aún entre risas, fue a acercarse al chico para ayudarlo pero como se había encargado de mojar absolutamente todo acabó resbalándose y dándose un culetazo contra el suelo. Otra vez la risa, pero esta incluso más alto.

Miró a Luke que seguía tendido en la bañera empapado y sin camiseta por culpa del agua y eso hizo que riera aún más. Apoyando un brazo en la bañera logró levantarse y apagar la ducha que aún estaba funcionando, acabando por empaparse al pasar el cuerpo por encima de Luke y bajo la ducha para llegar a los mandos de esta. Aún riendo y ahora totalmente empapado también tendió una mano a Luke para ayudarle a levantarse y casi acaba en el suelo ayudando al chico gracias al agua que empapaba todo el suelo del baño. - ¿Saco más jabón y montamos una fiesta de la espuma? – Aún entre risas sus palabras sonaban con menos lógica todavía. – Venga Luke, si tanto querías que te viera sin camiseta no hacía falta este espectáculo. – Dijo a modo de broma dándole una palmadita en el hombro al chico. Cogió una toalla y se la lanzó al chico que apenas estaba a un par de metros, cogiendo también una para su propio uso y pasándola por su cabeza para acabar de secarse, algo que era imposible dada la cantidad de agua que empapaba toda su ropa. – Para que luego diga mi madre que no se lavar la ropa sin quemar media casa.

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Invitado el Sáb Nov 29, 2014 4:36 am

Aquella situación se le había ido de las manos, el chico no podía creer lo que le acababa de pasar, golpes, resbalones, mordidas y para colmo una ducha diabólica que lo había empapado de arriba a abajo, y allí estaba él sin camisa embutido como buenamente podía estarlo un cuerpo en aquella bañera tan pequeña mojado con agua fría y el baño hecho un desastre, "Después de esto me prohibirán la entrada aquí" pensó por un momento cuando Gabriel entró en la habitación quedándose con la boca abierta, a punto de reírse como era obvio, -¿Me ayudas?, me vendría muy bien- le dijo con la barbilla pegada al pecho haciendo que su voz sonara estúpida, para darle más gracia al asunto porque aquello no lo era por si solo.

Entre risas y dolor de cuello el chico al fin logró salir de la bañera ayudado por el otro, quien le lanzó una toalla para que se secase, "¿De verdad me acaba de lanzar una toalla para secarme?" era algo que Luke nunca entendería eran magos un movimiento de varita y todo resuelto y más cuando una toalla cien por cien algodón se encontraba con el estropicio que el rubio había formado, si tuviera pies huiría sin pensarlo, una imagen clara y divertida se le pasó por la cabeza al chico de la toalla que sostenía en sus manos con una muesca en medio en plan boca gritando por los pasillos huyendo despavorida, "Me merezco algo mejor" eso sería lo que gritaría si pudiese claro, el gesto del chico se volvió divertido aunque algo patético si teníamos en cuenta en lo que estaba pensando.

Poniéndose la camisa empapada y dejando la tolla bien doblada en el toallero salió del baño siguiendo de cerca al castaño viendo como la camisa ahora mojada se le ajustaba al cuerpo, "Definitivamente este hace natación" pensó examinando al chico de arriba abajo, volviendo la mirada a la caja dándose cuenta de que otra vez faltaba el hurón escurridizo mientras el otro seguía expectante de la situación, o al menos de los ruidos que oía ya que ver no alcanza a hacerlo, se acercó a la mochila buscando por los bolsillo a ver donde había dejado la varita, ya que no le gustaba mucho andar con ella metía en los pantalones, no se fuesen a pensar cosas raras si alguien viese algo duro y rígido en ellos, con un gesto victorioso logró sacarla y dirigió la vista hacía Gabriel haciendo que se sonrojase un poco por verlo como estaba, nunca había sido muy suertudo pero la torpeza de hoy era digna de entrar en el libro guiness de los récords del mundo, -Tranquilo que lo voy a solucionar- le dijo encogiéndose de hombros intentando disculparse aunque a juzgar por el gesto del chico no estaba nada molesto, cosa extraña, aunque agradable, con un movimiento sutil y simple se apuntó a sí mismo y luego a Gabriel conjurando un Tergeo no verbal, haciendo que ambos se secasen de forma instantánea volviendo de nuevo a la normalidad combatiendo así la posibilidad de una pulmonía.

Una sonrisa se dibujó el gesto de Luke al haber solucionado uno de los problemas que hbñia ocasionado en aquella pequeña habitación, dirigiendo la varita ahora hacía el cuarto de baño y pronunciando claramente un hechizo para remediar aquel desastre, -Fregotego- dijo con voz clara haciendo que el agua fuera retrocediendo por el umbral de la puerta hasta llegar a un pequeño agujero del baño que hacía de desagüe, aquel hechizo siempre le hacía gracias por como sonaba, recordaba un dulce muggle que le gustaba mucho cuando era pequeño, unos polvos que hacían ruiditos pequeños y divertidos dentro de la boca, con sabor a fresa o coca-cola, un recuerdo entrañable que el chico sin duda guardaba con cariño.

Se giró para volver a mirar a Gabriel, -¿Ves?, te lo dije- dijo jugando con la varita entre sus dedos antes de enfundarsela por dentro de los vaqueros subiéndose un poco la camisa, viendo como pasaba el torbellino por delante suya, agachándose rápido a cogerlo, -Lo siento mucho Gabriel, de verdad, soy algo torpe, pero esta vez creo que me he lucido- un gesto de arrepentimiento inundó la cara de Luke eperando que el muchacho no fuees muy tosco con él a pesar de haberse reído y tomárselo con humor antes.
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InvitadoInvitado

Gabriel J. Blumer el Dom Nov 30, 2014 12:07 pm


Abrir la puerta del baño y encontrarse con Luke tirado en el interior de la bañera con el agua cayendo en cascada sobre su cabeza y todo completamente mojado no era lo que esperaba al abrir la puerta. Todo estaba completamente mojado. Todo, absolutamente todo. Y Gabriel, en lugar de enfadarse como harían las personas racionales y con ciertas preocupaciones, había sufrido un ataque de risa y le costó más de lo normal acercarse hasta donde estaba Luke y conseguir sacarlo de la bañera. – Menos mal que no tengo cocina, sino hubieras acabado con la cabeza en el horno. – Añadió aún entre risas. No comprendía cómo Luke había acabado cayéndose al interior de la bañera, y como estaba tan entretenido riéndose del chico ni si quiera miró al suelo para ver que todo estaba empapado y seguramente eso fuera la causa de la caída de Luke.

Como alumno de dieciséis años que no puede usar magia fuera de Hogwars si no quiere acabar con aviso del Ministerio de Magia, le tiró a Luke una toalla aún entre risas. Lo cierto es que Gabriel era una persona poco seria, y la idea de mantener el gesto inmutable durante más de dos minutos le parecía algo realmente complicado. Y más viendo como Luke había acabado en el baño.

Luke sacó la varita y tan rápido como pudo, un hechizo no verbal impactó contra la ropa de Gabriel haciendo que esta quedase seca y en perfectas condiciones, al igual que segundos antes había hecho consigo mismo. – Estos magos, usando la varita hasta para secarse la ropa cuando en Londres estamos a cuarenta grados y no hace falta… - Dijo con voz seria como si fuera totalmente cierto que hiciera un mínimo de calor en aquella ciudad en la que hacía frío casi todos los días del año. Envidiaba que la gente pudiera hacer magia fuera de Hogwarts, era una lata no poder usar más que los polvos flú cuando quería viajar de un lado a otro, y era mucho peor no poder usar la varita en ningún momento. Pero se había acostumbrado, aunque lo cierto es que al principio de verano le resultaba mucho más complicado que en aquel momento, ya que tras pasarse todo el curso en Hogwarts, volver a la idea de no usar magia no parecía apasionante ni sencilla.

La varita de Luke siguió moviéndose por la sala arreglando todos los estropicios que su dueño se había encargado de hacer. El baño quedó arreglado en perfectas condiciones, y lo cierto es que estaba bastante más limpio que antes. Los magos no se caracterizaban por su alto nivel de higiene y decir que el baño de las habitaciones de El Caldero Chorreante era limpios era lo mismo que decir que Severus Snape usaba champú diariamente. O una vez por semana, o al mes, porque tampoco lo hace. – Lo has dejado más limpio de lo que estaba. Si cuando acabes tus estudios en Hogwarts no encuentras trabajo, siempre puedes dedicarte a limpiar baños. – Afirmó con la cabeza convencido. – Yo te escribo una carta de recomendación y todo.

Gabriel se había dejado caer sobre la cama con cuidado de no tirar la caja en la que ahora sólo se encontraba uno de los hurones. – No seas imbécil. Mira, me he reído de ti, me has limpiado el baño y he pasado una buena tarde. ¿Qué más se puede pedir? – Dijo antes de volver a reír. – Te tomas las cosas demasiado en serio, hombre. Ni que nunca me hubiera caído en el baño de alguien y hubiera acabado completamente mojado en su bañera… - Se rascó la mejilla sonriente. – Vale, lo cierto es que nunca me ha pasado, pero he de admitir que ha sido muy divertido.

Dicho esto volvió a levantarse de la cama y se acercó a Luke, quien ahora sostenía el hurón inquieto. – Creo que deberías quedarte con ese, creo que le gustas. – En verdad le gustaba todo el mundo siempre y cuando no fuera una caja. – Y ya me dirás que nombre le pones cuando lo pienses bien. – Añadió dándole un pequeño toque con el dedo índice en la cabeza al animal, quien se movió entre las manos de Luke como quien acababa de despertarse y se estira.

- Voy a ver si bajo al Callejon Diagon a por un par de ingredientes de pociones, que el curso pasado acabé pidiéndole material a Snape y no quiero que este año se repita. Porque se pasa todo el año mirándome con cara de “tú no pagas, moroso”. – Comentó mientras se ponía una chaqueta vaquera y abría la puerta para que ambos saliesen de allí. - ¿Nos vemos en Hogwarts? – Obviamente, no hacía falta respuesta. Así que dicho esto bajó las escaleras de dos en dos hasta llegar a la entrada del Callejón Diagon, sin demasiadas ganas de gastar los pocos galeones que le quedaban en material para pociones.

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