Situación Actual
21º-14º // 5 octubre luna llena
Entrevista
Administración
Últimos Mensajes
Awards
Apolo MasbecthMejor PJ ♂
Circe MasbecthMejor PJ ♀
Alexandra B.Mejor User
Denzel S.Mejor roler
Ashanti ButtonMejor nuevo
Joshua EckhartMejor jugador
Sam & HenryMejor dúo
Eva WaldorfPremio Admin
Afiliaciones
Hermanas [2/4]
Expectro PatronumExpectro Patronum
Directorios [8/8]
Élite [36/40]
1zp6r0z.jpgSaint Michel UniversitéMagic WordsBelovedHogwartsExpectro PatronumExpectro PatronumExpectro Patronum
Redes Sociales
2añosonline

Warmness On The Soul [Drake Ulrich]

Fiona T. Shadows el Dom 24 Ago 2014 - 1:13

Pub de Londres.
21.20 horas.
Drake Ulrich.


Apoyó ambas manos sobre el tocador de su dormitorio y echó un último vistazo a su apariencia. Buscó en el cajón inferior y no tardó en sacar un lápiz de ojos y rímel. Acabó de maquillarse y dividió su pelo en dos, dejando cada mitad a un lado sobre cada hombro. Miró una vez más al espejo y tiró del vestido negro ajustado que llevaba en aquel momento. Miró el reloj sobre la cómoda y se dio cuenta que llegaba tarde. Ya pasaban diez minutos de las nueve, y había dicho a Drake que estaría a esa hora esperándole en el lugar que habían acordado. Negó con la cabeza y comenzó a corretear por la habitación en busca de los últimos detalles. Cogió unas botas de tacón y se las colocó a saltitos mientras buscaba entre los cajones su cartera. Como era de esperar, no sabía dónde ponía sus cosas, o más bien, estas tenían la extraña manía de desaparecer cuando las necesitaba.

Finalmente, tras otros cinco bonitos minutos que añadir a su lista del retraso a la hora de aparecer cuando se queda, Fly dio con su cartera. Metió todas las cosas en un pequeño bolso y cogió un chaleco vaquero para terminar de vestirse. Una última mirada en el espejo. Estaba tan nerviosa que le temblaban las piernas, por lo que volvió a sentarse sobre la cama y miró el suelo. Notaba un agujero negro en el estómago, amenazando como si en cualquier momento fuera atacarla y acabar con su vida. Casi que lo prefería a tener aquella incomodidad devorándola desde dentro. Su vista estaba clavada en el suelo cuando volvió a mirar el reloj: las nueve y veinte. Más dolor de estómago, incluso comenzaba a estar algo mareada. Cerró los ojos mientras levantaba la cabeza, intentando así que aquella mala sensación pasase. Pero no lo hizo. Por lo que optó por salir de allí con la esperanza de que el tiempo fuera el encargado de hacer desaparecer aquel nudo en el interior de su estómago. Suspiró una vez más antes de que la estancia que la rodeaba cambiara por completo.

Ahora estaba en una de las calles paralelas a la principal, donde había quedado con Drake. Aceleró lo más que pudo y llegó hasta la calle principal. Era consciente de que llegaría tarde y que Drake llevaría un tiempo ahí esperando. Y efectivamente, ahí estaba. Una sonrisa nerviosa surgió en su rostro al reconocer su espalda. Una de las cosas que más le gustaban de Drake era su espalda. Era alto, y su espalda no era precisamente pequeña. Era una de esas personas que ofrecen seguridad con solo mirarte, y más si eres Fly y no llegas si quiera al metro sesenta de altura. Frenó de seco al situarse a varios metros de distancia. Drake estaba dado la vuelta, mirando en dirección opuesta, y no pudo evitar aumentar su nerviosismo. Aquel agujero negro en su interior volvía con más fuerza ahora que le veía.

Hacía apenas tres días que se habían visto por última vez en casa de Drake tras la búsqueda de la placa perdida, y los días posteriores tan sólo habían cruzado un par de miradas en el trabajo. Al parecer, el Ministerio de Magia te obligaba a trabajar cuando menos ganas tienes. Aunque teniendo en cuenta que Fly no tenía ganas de trabaja nunca, no era algo muy alentador. Desde aquel último encuentro su cabeza había estado más en las nubes que en otro sitio. No sabía cómo comportarse en aquel momento, y había estado pensándolo durante los días previos. ¿Qué hacía ahora? ¿Le saludaba como si nada? ¿Se comportaba como si nada hubiera ocurrido en su cocina tras lanzarse huevos y harina? No, no podía hacer eso. Pero tampoco sabía cómo comportarse. ¡No se le ocurrían más opciones posibles! Se mordió el labio pensativa y retomó el paso hasta situarse a la izquierda de Drake, mirando en la misma dirección en la que él lo hacía. - ¿Estamos mirando algo  o simplemente mirabas la nada para parecer interesante? – Teniendo en cuenta que tenía cierto grado de miopía, que no llevaba gafas ni lentillas en aquel momento y que era de noche, el hecho de no ver lo que Drake quisiera que estuviera mirando, era una opción muy factible. – Perdona, se me fue la hora entre unas cosas y otras. – Se disculpó aún notando cómo sus pómulos ardían. En aquel momento era consciente que la tonalidad de su piel no sería la pálida que acostumbraba a ser, sino que tendría tantos coloretes como Heidi correteando por el campo con las cabras. – Pero… Te invito a algo luego para compensarlo. – Añadió. Como acto reflejo, cogió la mano del chico y tiró de él, metiéndose por una pequeña calle situada a pocos metros de donde estaban.

La magnífica idea de Fly para quedar con Drake había sido lanzándole una bola de papel con la hora y el lugar aquella misma mañana. Sí, maneras absurdas para quedar con alguien. Fly era una experta en comportarse de manera absurda, así que aquello no era precisamente algo raro. – Por aquí, ya llegamos. – Sonrió sin soltar su mano y cada vez acelerando más hasta que de pronto frenó en seco sin dar aviso previo alguno. - ¡Aquí es! – La fachada era de color negro con columnas de piedra. Las cristaleras, grandes y divididas en cuadrantes, dejaban ver el interior del local, donde parecía no haber demasiada gente por el momento. En la parte superior de la fachada, con letras doradas podía leerse “The Cadogan Arms”. Fly abrió la puerta del local tras soltar la mano de Drake y entró sin si quiera esperar a su acompañante.

El pub contaba con una gran barra situada al fondo y con mesas altas rodeadas de taburetes. A la derecha, podía verse una diana donde un grupo de chicos jugaba a los dardos. En el lado opuesto, había un pequeño futbolín y una pared que separaba a una sala contigua con billares. - ¿Una cerveza? – Preguntó a Drake al girarse para mirarlo.

Patata:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Lun 25 Ago 2014 - 3:03

Hoy por la mañana recibí un ataque gratuito de mi compañera de trabajo. Si hubiera sido de cualquier otro hubiera sido muy extraño, pero por suerte, para Fly algo como esto era de lo más normal. La bolita de papel rebotó contra mi cabeza y cayó en mi mesa, sobre todos esos informes que debía leer, rellenar y cerciorarlos para archivarlos. Un trabajo súper divertido. De hecho, creo que mis momentos de mayor éxtasis de euforia son todos los días laborales de nueve de la mañana a dos de la tarde. Puf. Divino. Aprovechando la gran distracción por parte de Fly, abrí esa bola cutre que me tiró por si decía algo útil y no era simplemente un papel inútil que le sobró en la fotocopiadora. Para mi sorpresa, sí que decía algo. Me había dicho de ir esa noche (porque es viernes y los viernes son para hacer cosas chachis por las noches) a dar una vuelta, diciéndome un sitio dónde quedar. Obviamente, lo firmó no con su nombre, sino con un bonito “Hufflepuff inútil” al final. No tenía nada que hacer hoy —más que bañar a Poring y ver la tele con Katerina— y aunque hubiera tenido planes, iría.

Nada más llegar a casa tenía la típica lista con las cosas que tenía que hacer antes de volver a salir por la noche. Las chicas sabían que yo era un liante y que nunca hacía nada por la casa. Nunca limpiaba. Nunca cocinaba… sin embargo, era el encargado de ir a comprar las cosas y de las situaciones de reparación de la casa. Con un reparo podrían arreglarse muchas cosas… pero creedme, he intentado hacer muchas otras y es imposible. La tecnología muggle es superior al reparo. Así pues, estuve toda la tarde entretenido  haciendo cosas que me aburrían, pero por suerte —no hay mal que por bien no venga— se me pasó rápidamente el tiempo. Aunque tuve un percance con eso de meter a un mono en la tienda de electrodomésticos. Ahí dónde lo ves, mi mono es más limpio y educado que mucha gente. Parece mentira. Para variar, tuve que volver a tener esa discusión inútil con los seguritas en dónde afirmo que en ningún lado pone que no pueda entrar monos. Sólo perros o gatos.

Llegué a mi casa a las siete, pero me pegué como una hora colocando la mierda de reproductor blu-ray en dónde estaba la Play Station. Mis pobres compañeras eran un poco nulas con eso del mando de Play, por lo que me la llevé para mi habitación y, eso sí, las películas no se las querían perder. Acto seguido, a eso de las ocho, me fui a duchar. Me pegué más tiempo del necesario porque me encanta achicharrarme con agua caliente, pero al final salí con la toalla en la cintura, con una imborrable sonrisa. Me miré en el espejo… no estaba afeitado, pero la verdad es que rara vez lo estaba. Me eché desodorante y salí de allí, saludando a mis compañeras de piso cuando pasé por el salón. Entré a mi habitación y fui directo a mi armario. Lo abrí. Crisis.

Tenía muchos pantalones que elegir, pero terminé por elegir los que llevaba teniendo años. Eran unos pantalones vaqueros oscuros que parecían ajustados, pero en realidad se me caían, por lo que sólo era un efecto óptico y realmente me quedaban sueltitos. Tenía muchísimas camisas, pero al final opté por no complicarme la vida y ponerme una camiseta de lo más sencilla de color blanca. Me abroché las converse de color negro y, como sabía que desde que saliera por la puerta iban a decirme que cogiera una chaqueta —pues parecen mi madre—, cogí una americana negra que me hacía medianamente vestir. Me miré al espejo y antes de salir, me eché del perfume que me había regalado Willow hacía un año. Cogí la cartera y… punto. No me gustaba llevarme las llaves cuando salía de noche. Soy un desastre y seguro que las pierdo, además de que puedo entrar por aparición directamente a mi casa.

Salí al salón y tras pensar como cinco veces que no se me olvidaba nada, me fui tras despedirme de mis compañeras de piso. Sabía perfectamente dónde me había dicho, por lo que aproveché y me aparecí por un lugar cercano para ahorrar tiempo. Una vez llegué, miré el reloj, ya que pensaba que llegaba tarde. De hecho sí, diez minutos tarde. Por suerte, mi querida acompañante era todavía más lenta. Me quedé quieto allí, mirando a un punto fijo. ¿A qué? A nada. Estaba totalmente en pesca, con la mirada perdida, pensando en que… ¿debo actuar como un amigo normal o… debería saludarla con un beso? Por suerte no divagué más en esa pregunta que no tenía respuesta, pues sentí una presencia justo a mi lado. Si no llega a llegar, mis neuronas hubieran sido destruidas entre sí por la busca de la respuesta de esa pregunta.

Obviamente… para parecer interesante —hablé a la nada, a la vez que bajaba la mirada para encontrarme con la de ella. La miré de arriba abajo sin ser descarado, estaba guapísima y aquel vestido le quedaba de fábula. Sonreí y sentí como cogí mi mano tras disculparse por llegar tarde. Caminé a su lado— Vas a tener que invitarme a mucha cerveza si quieres que se me olvide todo lo que me llevas haciendo esperar —alcé una ceja bromista— ¿Qué tal? —le di un empujoncito mientras caminábamos— Estás más guapa de lo normal. ¿Intentas seducirme? —bromeé mientras continuábamos con ese paso acelerado.

Tras arrastrarme por las calles, llegamos a un local. Por fuera daba muy buenas vibraciones y es que tenía un aspecto muy elegante y llamativo. Leí el nombre del pub y no había venido nunca. Sin embargo, antes de poder decir nada, ella tiró de mí hacia el interior. La seguí y una vez dentro eché una ojeada rápida a las cosas básicas de un pub: asientos, barra y baño. Cosas que había que tener localizadas para cualquier tipo de emergencia. De paso me di cuenta de que habían bastantes juegos en dónde yo era un crack, como lo era el futbolín o el billar. A los dardos yo era cáncer, pero por suerte no habría que comprobarlo.

Claramente —le guiñé un ojo sonriente cuando se giró para ofrecerme mi pago y ambos caminamos hasta la barra. No me senté en ningún taburete, sino que me apoyé con los codos sobre el panel de aluminio y llamé al barman— Dos cervezas —le pedí y éste se fue a buscarlas. Luego me giré hacia Fly, para meterme con el gran ambiente que había— Puff… qué ambientazo, ¿eh? —sonreí divertido, con algo de ironía. Estaba claro que por la hora no habría mucha gente y terminaría por petarse en par de horas—. ¿De qué conoces este sitio? No parece nuevo y llevas sin pisar Londres ocho años —pregunté curioso, cogiendo la cerveza que el barman acababa de dejar sobre la barra para llevármela a la boca y beber un sorbo.

Spoiler:
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 29.200
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 417
Puntos : 318
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Lun 25 Ago 2014 - 13:30

Aquel monstruo situado en el interior de su estómago parecía haber acortado las distancias hacia su mente y haber devorado su cerebro en el camino. Sí, no podía pensar. O al menos no podía hacerlo de manera racional. Le era imposible llega a una conclusión de cómo actuar o qué hacer en aquel momento. Había pasado los días anteriores con una sonrisa de gilipollas ocupando su cara cada vez que pensaba en Drake, cada vez que lo veía aparecer por el Ministerio de Magia (que teniendo en cuenta que ninguno de los dos estaba quieto en su silla durante mucho tiempo, eran varias veces al día). Ahora no sólo sus pensamientos hacían que sonriera, sino el mero hecho de estar a pocos metros de donde él estaría aguardando a qué llegara. Por impuntual.

No tenía ni la más remota idea de qué hacer. ¿Y sí él sólo había venido por qué no tenía un plan mejor para un viernes por la noche? ¿Y sí lo que había sucedido apenas tres días atrás no le importaba lo más mínimo y era una chica más a la que besar? ¿Y sí….? Era Drake, cualquier opción parecía que pudiera ser prefecta o que pudiera acabar mal. Se negó a sí misma el poder seguir creando aquellas opciones en su cabeza. ¡Si no se daba prisa no sucedería nada! Así que aceleró el paso hasta llegar a donde Drake aguardaba con mirada al infinito. Parecía un anuncio. Un anuncio de Coca-Cola en el que cualquier momento se giraría para decir “destapa la felicidad”. O quién sabe, quizá se girase con cara de profundidad y unas letras surgieran de la nada con el lema “Olvídate de tus preocupaciones. Pastillas contra el estreñimiento ocasional”.  – Lo has conseguido, pareces muy interesante. He estado a punto de pasar de largo de lo interesante que me parecías. – En verdad no parecía interesante, simplemente parecía aburrido de esperar. Aunque siendo Drake, lo más seguro es que se estuviera replanteando el sentido de los antipulgas para monos. Porque el significado de la vida era demasiado mainstream

Alzó ambas cejas ante la inquisitiva de Drake para beber cerveza POR LA CARA. O sea, habían sido veinte minutos, no dos años, trescientos sesentaicuatro días y un par de horas. No, no. Había sido poco tiempo, lo que pasaba es que él era un quejica que se aprovechaba de cualquier situación para obtener cosas gratis. Seguro que su casa la había conseguido de aquel modo. Conociéndole, era capaz de eso y de más. Bueno, no. Lo cierto es que dudaba que sus neuronas fueran capaces de hilar tanto pensamiento para conseguir una casa gratis. – Entonces me sale más barato darte un golpe en la cabeza para ver si se te olvida. – Se encogió de hombros sin mirarle, siendo consciente de que él sí la estaba mirando. Sí, lo dijo super seria para que pareciera realista. Pero no lo era.

Si no fuera porque Drake tenía aquella mala costumbre desde hacía años de golpear a la gente mientras camina, Fly hubiera acabado estampada contra el suelo. Pero como estaba acostumbrada a aquello, tan sólo se tambaleo lo suficiente compara para tener que volver a acercarse a Drake. Por suerte, la mano de ambos estaba cogida de por medio y eso ayudo a no acabar estampada en la acera. – Sí, estoy preciosa, vamos. - ¡Más valía! Se había cambiado de ropa casi cinco veces en lo que iba de tarde porque no tenía ni idea de qué ponerse. Nada le parecía bien, y la verdad, había cavado por ponerse aquello porque había visto que ya llegaba tarde. Si no, se hubiera cambiado otras cinco veces más de ropa. - ¿Seducirte a ti, cabeza de sandía? – Alzó ambas cejas. – Ya te gustaría que una chica como yo se fijara en alguien como tú. Bueno, ya te gustaría que cualquier chica se fijara. – Bromeó sin variar el gesto de su cara. Luego sonrió de medio lado y desvió la mirada a la calle, intentando no perderse. - Tú también estás guapo. Pero que no se te suba a la cabeza.

Google era una herramienta que los muggles habían inventado y era un magnífico invento, especialmente la cantidad de mapas OBSOLETOS que tenían. Claro, al parecer aquella calle había cambiado hace tres años y no habían tenido la poca decencia de indicar el nuevo camino, así que Fly iba algo perdida y más pendiente de mirar los letreros de las calles que de entablar conversación con Drake. Aunque claro, teniendo en cuenta que su cabeza iba de un pensamiento a otro relacionado con Drake, tampoco daba mucho de sí. – No me quejo, una vida de lo más apasionante. Tres días en el Ministerio de Magia cumpliendo mi horario. Ha sido algo tan raro que aún no me lo creo ni yo. – Sí, efectivamente, había trabajado sus horas y sin perder el tiempo fuera tomando un café (o más bien un zumo, porque el café estaba malo). Lo más probable es que William hubiera estado hasta arriba de trabajo y esa era la razón por la que no perdía el tiempo más de lo habitual, pues tenía la mala costumbre de quedar con él siempre que los dos tenían tiempo libre. Y eso solía ser demasiadas veces. Vamos, que se pasaban el día visitando las diversas cafeterías de Londres para no trabajar. - ¿Tú qué? ¿Algún rastro de tu placa o sigues siendo un auror sin identificación?

Una vez en el interior del local, ambos fueron hasta la barra. Mientras que Drake se quedó de pie demostrando que era alto y que usar un taburete sólo haría que pareciese más bajito, Fly cogió un taburete y se subió a él. Por su parte, ella sí parecía más alta, aunque tampoco es que fuera algo muy difícil en su caso. Movió las piernas en el aire, pues sus pies no llegaban a alcanzar el suelo y sonrió mirando a Drake, quien ya había pedido algo para beber. Frunció el ceño clavando sus ojos sobre los del castaño y sacó la lengua. – Nunca dejarás de meterte conmigo. ¿No? – No, eso estaba claro. Del mismo modo que ella nunca dejaría de meterse con él. Era imposible no hacerlo.

Sus labios quedaron cubiertos por una capa blanca de espuma que no tardó en apartar con la mano. – No desvelaré mis secretos tan fácilmente. O más bien, la publicidad que reparten por la calle comienza a servir de algo. – Aclaró. Sí, esa gente que va dando panfletos publicitarios y que todo el mundo tira al doblar la esquina. Sí, esa misma publicidad era la que había cogido hacía un par de semanas al pasar por aquella calle. Había leído la información por pura curiosidad y nunca había tenido ocasión de ir. Hasta aquel momento. - ¿Billar o futbolín? – Inquirió sin venir a cuento. Los dardos estaban vetados, básicamente porque una persona miope sin gafas no puede jugar a semejante juego. Está claro.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Mar 26 Ago 2014 - 2:53

Era consciente de que probablemente la cara que se me ve desde fuera cuando estoy en pesca es parecida a la de un mono retrasado. O un mono aprendiendo a leer. Que más o menos viene siendo la misma. Por lo que no iba a aparentar nada, yo sólo puedo pensar en cosas interesante en cuatro ocasiones de mi vida: mientras me intento quedar dormido, mientras como y filosofo con la mirada perdida, mientras me ducho y cierro los ojos para que no me piquen, o mientras hago caca y, lo mismo que con la comida, filosofo con la mirada perdida en los azulejos. Las demás veces, simplemente estoy con la mente en blanco para dejar descansar a mis neuronas. En el trabajo por ejemplo, parece que filosofo a cada minuto, pero en realidad simplemente estoy contando los segundos que quedan para irme.

Sonreí cuando dijo lo de darme un golpe en la cabeza. Era gracioso porque si me lo proponía, seguro que no llegaba nunca a darme. ¿Sabéis esa táctica de coger al más pequeño por la cabeza y estirar el brazo para que no llegue a ti? No había sido divertido ni nada hacer eso con Fly durante nuestros siete años en Hogwarts… Después de eso siempre me llevaba una buena patada. Pero merecía la pena. Así mismo, además de tener esa mala manía, siempre había sido un chico bastante atento. Me encantaba decirle lo guapa que estaba, siempre que lo estuviera. Sobre todo más de lo normal. Por regla general estaba preciosa aunque estuviera con el uniforme y despeinada por no haber cogido el peine al levantarse, pero no importaba. Su contestación fue tan Fly como siempre. Psss… en mí se fijan muchas chicas, soy un chico alto y apuesto con muchas féminas detrás de mí. En realidad no, en realidad va por épocas.

Fly por favor, yo siempre estoy guapo. No intentes resistirte a mis encantos de Hufflepuff —moví la cabeza y, con ello, el pelo en plan L’oree. L’oreal, perdón, que lo otro es un apellido— Las chicas como tú… —hice un movimiento con la mano en señal de “mucho”— me vienen en manadas. —sonreí bromista, ya que evidentemente estaba de coña. Le pregunté por su estado, ya que durante estos tres días no habíamos hablado nada. Por mi parte el siguiente día de habernos visto, había estado hiper nervioso. No sabía qué decir o qué hacer. El segundo día estaba todavía más nervioso. Pero hoy… al parecer no puedo llegar a sudar tanto durante tres días sin deshidratarme, por lo que la verdad es que al ver que ella tampoco se había trabado y decidió invitarme a salir, me tranquilicé. Eso es que estábamos realmente bien—. Sorprendente. ¿No te has quedado dormida ni una vez? Yo creo que los informes de la semana pasada tienen un gran manchurrón de mi baba —sonreí. Así señores es como NO se liga. Por suerte con Fly no tenía que ocultar mis más oscuros secretos—. Sigo siendo un auror sin identificación. Pero aún tengo la esperanza de que Poring la encuentre en algún lugar inhóspito.

Aquel lugar parecía de lo más entretenido. Aún no había mucha gente pero tenía las cosas necesarias para que un pub fuera realmente perfecto. Aparte de las cosas básicas para cualquier borracho en potencia como lo era yo —motivo por el cual iba a intentar controlarme—, tenía billar, futbolín, pista de baile, una barra para que los hombres se apoyaran mientras las mujeres bailan y… lo más importante… AIRE ACONDICIONADO. Maldito estrés cuando entras a un maldito pub y, aparte de chocarte una asquerosa oleada de música que te rompe todo los epitelios de la oreja de golpe, también te choca una asquerosa nube de sudor humano que es más desagradable que un dementor albino. Sólo de pensarlo me da repelús. Uh. Por lo que bastante contento por el agradable ambiente —que en verdad exageré metiéndome con Fly por la poca gente que había— pedí dos cervezas. Ella se quejó y yo sonreí amistosamente, dándole un pequeño abrazo con una mano para balancearme con ella una vez y luego soltarla.

Exacto. Nunca. Tú te metes conmigo hasta cuando duermo tía, tengo que aprovechar hasta los más mínimos detalles para vengarme. Si ya sabes que conmigo la venganza es inminente. Tarde o temprano —alcé ambas cejas, notando como nos ponían la cerveza en la barra— y siempre peor —volví a hacer un movimiento de cejas y cogí la cerveza, para beber un gran sorbo.

Era sorprendente que hubiera una persona en el mundo que le hace caso a la publicidad que te reparten por la calle. O sea, increíble. ¿Acaso no era lo lógico coger el papel por compromiso, hacer como que lo miras y en la primera papelera tirarlo? Yo pensé que ya eso era un ritual o algo así. Me sorprendió, pero la verdad es que si no tenías ni idea, era la manera más fácil de buscar un buen lugar a dónde salir.

Eres un espécimen único. Voy a tener que hacerte un tour por los mejores sitios de fiesta de Londres para culturizarte —dije sorprendido cuando aclaró lo de la publicidad. Tras la decisión de billar o futbolín… Lo tenía bastante claro. No era el mejor del mundo, pero tenía mis potras, así que señalé el billar—. Billar, pero antes paga, morosa. Que esta la invitas tú —le guiñé un ojo mientras caminaba hasta el billar.

Una vez allí puse la cerveza sobre el borde de la mesa de billar, bautizándola así MÍA. Es decir, es algo de puro conocimiento social. Si alguien tiene su bebida en una mesa. Esa es su mesa. Si es sobre una mesa de billar, lo mismo. Y sobre el futbolín, lo mismo. Puras reglas sociales de pubs londinenses. Dejé allí mi cerveza y metí la mano en el bolsillo interior de mi americana, en busca de su cartera. Saqué un pound y lo metí, escuchando la gran estampida de bolas caer por un lateral. Para ese momento, ya Fly estaba allí. Cogí un palo y le tendí otro a ella. Sin embargo, antes de dárselo lo puse de pie al lado de ella, para comprobar la altura. Sonreí sin decir nada, sólo puse una mueca de lo más divertida mientras se lo daba y me dirigía a colocar las bolas.

Del uno al diez, ¿cuán buena te consideras a este juego? —le pregunté mientras ponía las bolas a puto boleo. ¿Quién narices se sabe el orden que deberían tener? Lo único que sé es que la negra va en el centro. Ea—. Rompo yo, para darte ventaja —dije con una cara que transmitía exactamente lo mediocre que era yo a ese juego. No obstante, me encantaba alardear aunque supiera que era malo, así si gano es todo más épico.

Fui hacia el extremo contrario y puse la blanca en su sitio. Bebí un sorbo de mi cerveza y la volví a colocar en su sitio. Me coloqué en posición y tras casi ni apuntar pues era línea recta, le di con toda la fuerza que pude. Como era de esperar, aquello rompió como si de una taza de cristal se tratase, cada bola para un destino diferente. Sin embargo, ninguna entró. Me encogí de hombros y le señalé con la cerveza.

Tu turno, señorita.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 29.200
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 417
Puntos : 318
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Mar 26 Ago 2014 - 13:00

Cuando una persona era Hufflepuff, bajaba de categoría. Vamos, que si era guapo, parecía serlo bastante menos por el simple hecho de haber pertenecido a ten vergonzosa casa durante sus años en Hogwarts. Pero con Drake debía de suceder algo totalmente opuesto. Drake era ese típica persona que daba igual lo que hiciera, que seguía siendo perfecto, o al menos así lo veía Fly. A veces tenía la manía de dar vergüenza ajena, algo que ponía nerviosa a la castaña y tenía ganas de huir para que nadie les mirara, pero con Drake importaba menos que con el resto del mundo. Drake simplemente era insoportable en aquellos momentos y tenía ganas de golpearle la cabeza con un bate hasta reventarla, pero seguía siendo él, y eso era genial. – Bueno, eso de siempre… - Negó con la cabeza. – No digas tonterías, con el uniforme de Hufflepuff eras horrendo. Es que amarillo… ¿No existía otro color en el mundo? En serio, el amarillo es feo de narices, no te queda bien a ti ni a nadie. Si el color de Hufflepuff fuera el naranja, todo sería mucho mejor. – Porque el naranja es un color precioso, por eso no era de Hufflepuff. Porque tenía demasiada categoría para aquella mierda de casa.

Fly alzó ambas cejas ante la interpretación de Drake acerca de todas las chicas que tenía tras de sí. - ¿Chicas de metro cincuenta y cinco? – Preguntó sorprendida. - ¿Has asaltado un colegio de primaria o una guardería? – Llevaba tantos años sin crecer que ya se gastaba ella misma las bromas. Total, ni que fuera tan malo ser enana. El único problema sería medir metro veinte y no poder entrar a las atracciones de los parques temáticos o las ferias, pero como no era el caso, no le importaba ni lo más mínimo. Además, existía ese magnífico invento, los tacones. Esos zapatos que te hacen parecer más alta y que Fly llevaba prácticamente siempre. Bueno, siempre que estuviera con gente más alta que ella, porque para estar con William, era mejor no llevar tacones y así no ser casi de su altura, para que el pobre se creyera alto.

Negó con la cabeza. Era algo insólito haber ido toda la semana a trabajar (bueno, tres días, que eso ya era mucho) cuando su trabajo se basaba en leer informes y más informes. Y luego más. Y cuando acababa, más. – Yo no duermo en el trabajo. Para eso me quedo en la cama, o me voy a las ajenas. – Y eso era cierto. Para quedarse dormida y acabar con dolor de espalda por la mala postura, se iba a su casa, y eso lo había hecho ya un par de veces. – Sabes cómo seducir a una chica, Drake. – Ironizó la castaña mientras abría los ojos como si estuviera fascinada por aquel dato tan sexy acerca de su baba mojando todo los informes. – Yo creo que tu placa la robó el mono, lo sigo diciendo. – Estaba convencida de aquello. El mono la utilizaría como sombrero o quizá quería unirse al cuerpo de aurores pero sabía que no tenía las condiciones físicas adecuadas para entrar. – Quién sabe, si un Hufflepuff puede ser auror, no entiendo porque un mono no podría serlo.

El lugar seguía tranquilo en aquel momento, y casi que lo prefería. Quizá estaría toda la noche así, pero teniendo en cuenta que era viernes y que cada vez la barra tenía menos espacio libre, lo dudaba. – Mentira, cuando duermes no me meto contigo. Porque si no te enteras no tiene ninguna gracia, y si ya te cuesta enterarte de las cosas despierto, dormido ya debe ser imposible. – Mierda, lo había vuelto a hacer. Ya se había metido con él gratuitamente, pero es que había algo que impedía que cerrara la boca de insultos contra Drake. – Oh venga, tus venganzas son propias de un niño de diez años. – Imitó su movimiento de cejas, pero en mitad del movimiento le dio la risa. – Dios, mis cejas no pueden moverse a tal velocidad. – Miró hacia arriba, en un intento por buscar sus cejas con la vista, pero era imposible alcanzarlas. – Además, una venganza que acabe en una encimera con un chico guapo, no es una venganza. – Fue a alzar las cejas en contestación, pero nada más empezar a hacerlo le dio la risa de nuevo.

Fly dio un sorbo de la cerveza y giró levemente sobre el taburete, como si comportarse cual niña pequeña fuera lo más lógico del mundo. Aunque bueno, en su caso sí lo era. – No sé si fiarme de ti. Seguro que el concepto de “mejores sitios de fiesta de Londres” – Entrecomilló mientras hablaba. – Es llevarme al zoo, a un criadero ilegal de monos o a vete tú a saber qué lugar relacionado con tu mono. – Sí, para Fly la vida de Drake se resumía a “tengo un mono”. O, mejor, “soy Hufflepuff, por eso mi mono es más listo que yo”. Sí, esa era la descripción perfecta de cómo era Drake. – Que poco caballero eres… - Buscó en el bolso y sacó dinero de la cartera para aquella ronda y para la siguiente.

Ambos dejaron la barra de aquel local  para ir a una de las mesas de billar. Había tres repartidas a lo largo de aquella pequeña sala contigua separada por media pared, por lo que en aquella zona no había demasiada gente. Tan sólo ellos y un grupo de cinco personas alrededor de la mesa del fondo. Y ni si quiera estaban jugando, tan sólo hablando y acaparando espacio para que otros no jugaran. – Mejor no te lo digo, así te sorprendo. – En realidad era una negada. Siempre metía las bolas contrarias, o ninguna. Y luego estaba el problema de meter la negra antes de acabar el juego. Sí, eso sí era un problema. O más bien, era el padre de todos los problemas de jugar al billar. – Y deja de compararme con un palo de billar. Mido más y tengo más curvas. – Que no más pecho, porque de eso no gastaba precisamente mucho. Le dio un pequeño golpe con el palo de billar en el trasero y observó cómo acababa de colocar las bolas para luego golpear la blanca y moverlas por toda la mesa. – Verás que risa… - Murmuró antes de dar con la bola blanca a dos bolas lisas que había juntas. Ambas salieron disparadas. Cada una para un lado. Ninguna entró, pero una golpeó una de las rayadas, y esta sí entro por uno de los agujeros. Obviamente estaba apuntando a otra, pero bueno, al menos había entrado. – Te tocan lisas. – Sonrió orgullosa. Como si realmente no hubiera sido totalmente a suerte. Volvió a tirar, pero esta vez la bola blanca pasó rozando una de las bolas rayadas que estaban casi dentro. Esta se movió menos de un centímetro, como si no hubiera pasado nada.

Pasó tras Drake y sonrió al situarse a su lado. – Tu turno, caballero. – Aún con la sonrisa en el rostro, se dejó caer sobre la pared de piedra, para mirar cómo ahora Drake se encargaba de tirar. Dio otro trago a la cerveza, casi acabando con su contenido e hizo un gesto al camarero para que les trajese la otra que habían pagado. Pocos minutos después, dos nuevas cervezas reposaban a su lado para que las tomaran al acabar las que tenían. – Creo que no jugaba al billar desde que vivía en Londres. – Rió. – Tenía un vecino que tenía un billar en casa, así que a veces íbamos a echar alguna partida. Pero siempre jugábamos con normas inventadas y acabábamos jugando al Tekken en la Play. – Sí, era un tanto patético. Quedar para jugar al billar y acabar pegándose por el mando de la Play, pero bueno, era entretenido cuanto menos. - Por cierto, tienes otra cerveza aquí para cuando se te acabe. - Dejó la que ya había terminado y dio un trago a la nueva. - Para que veas que maja soy, que invito a dos por llegar tarde. Que no porque me caigas bien ¿Eh?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Miér 27 Ago 2014 - 1:50

No entendía por qué la gente se metía tanto con el color amarillo. No era tan feo. Era vivo y llamativo, de hecho gracias a la casa Hufflepuff no se quedaba sumamente triste la bandera de las cuatro casas. Entre el azul pálido, el verde mugriento y el rojo carmesí… Si no es por nuestro increíble amarillo, aquello sería bazofia triste. Pero en algo tenía razón, algo que hubiera sido mucho mejor que el amarillo, hubiera sido el naranja. No hubiera desentonado tanto y encima la gente no se metería con nosotros aparte de por ser inútiles, por tener el maldito color más feo de la historia. Si es que Hufflepuff tiene todas las papeletas para que se rían de ellos. Pero bueno, yo siempre había pensado que me quedaba realmente bien el uniforme. Fly lo que tiene es envidia.

Tía, cuando no llevaba la túnica lo único amarillo que tenía era la corbata y quedaba súper bien  —defendí mi orgullo de Hufflepuff— Quedaba muy bien en contraste con el gris y el negro. No seas envidiosa, anda. —sentencié, moviendo la mano para quitarle importancia al asunto.

La verdad es que la interpretación de Fly a lo que yo dije fue más turbia de lo que me imaginaba. Me refería tan guay como ellas, no tan bajita como ellas. Pero claro… podrían tomarme por pedófilo si digo que me gustan las chicas de un metro cincuenta. Me llevé la mano a la cara, dándome un golpecito en la frente mientras negaba. Sin embargo, fue un buen punto, por lo que en vez de dar explicaciones, simplemente me reí del chiste que ella misma se gastaba. Se quejó de lo de dormir en el trabajo y yo no entendí el por qué. Si era lo más cómodo que había, siempre y cuando supieras buscar la posición. Ella era una novata en eso, seguro. Sonreí ante lo de seducir a las mujeres.

Lo sé. Deberías verme con mi tema maestro: la caca. —bromeé divertido. Creo que sólo en una ocasión me puse a hablar de caca en una cita, pero justamente ese día estaba muy pedo y me había sentado la comida muy mal. La tía me preguntó que cómo me encontraba, por lo que ella se lo buscó— Seguro que un mono tiene más futuro como auror que un Hufflepuff. A ellos por lo menos no lo ponen en el penúltimo escalón de la sociedad mágica —la miré de reojo, pues ella era la primera que lo hacía—. Ya aparecerá, seguro que está en algún pantalón que mandé a lavar o pérdida por el Ministerio. De todas maneras no suelo sacarla de fiesta, por lo que tengo esperanza.

Mis venganzas eran las mejores del mundo. Era lo mismo que lo que me hacen a mí, pero un poco peor. ¿Qué quería Fly que le hiciera después de los huevos? ¿Qué la cocinase en el horno? Evidentemente no estaba en mis planes terminar mi venganza de aquella manera tan dulce. Pretendía molestarla a cosquillas, no volver a quedarme sin defensas por sus besos. De todas maneras, por mí podría hacerme todo lo que quisiera, siempre y cuando las venganzas fueran así. Sonreí cuando me lo recordó y me rasqué la oreja.

Oye, que mi capacidad de retención estando despierto es alta. Además, es muy extraño que no me entere cuando no te estás metiendo conmigo porque es que lo haces casi siempre que abres la boca. —le señalé con el dedo índice y luego volví a señalarla, sonriente por su movimiento amorfo de cejas— Y mis venganzas no son de niño de diez años. No es mi culpa que me engatuses con tus encantos y besos. ¡En el fondo lo tenías todo calculado! —le eché la culpa a ella y me quedé tan pancho. Encima tiene la indecencia de meterse con mis lugares de fiesta. Parece mentira…— ¿Perdona? Pues ya no te llevaré a mi lugar favorito. No era el zoo. Ya tengo un mono y dos ardillas en mi casa, ¿para qué quiero ir a ver más animales? Y mucho menos ahora, que te tengo a ti y te peleas con los demás… —le acaricié la cabeza como si fuera un perrito. Luego le dije que pagara y me fui hacia el billar. Me hizo gracia que dijera lo poco caballero que yo era. Me di la vuelta un momento y, mientras caminaba hacia atrás, hablé:— Para eso se necesita un caballo.

Una vez allí fui el encargado de colocar todo en su sitio. Es decir, la moneda en la rendija y las bolas en su lugar. Después de meterme con la altura de Fly, cosa usual, rompí la mesa. Es decir, es una forma de hablar, no fui a la mesa y empecé a pegarle hasta que la partí, sino que rompí el montón de bolas. No metí ninguna y Fly, de potra máxima, metió una. Es que si por lo menos hubiera sido a la que le dio, vale… pero ni eso. Fue un daño colateral que le salió beneficioso. Sonreí cuando el siguiente tiro fue catastrófico. Mientras veía como Fly tiraba, seguí bebiéndome de mi cerveza. Cuando fue mi turno, la dejé a un lado y divisé el panorama para saber a qué lisa le daba. Había tantas que cualquiera podría funcionar. Me incliné y decidí darle a una que estaba cerca de los agujeros del medio. Solo tendría que darle por un lado y, técnicamente, no tendría que fallar. TÉCNICAMENTE.

Es que jugar tanto al billar tiene que ser cansino. Está guay para una o dos veces. Al final termina aburriendo. Y no es porque sea un fanático del Tekken. En realidad yo soy más del Mortal Kombat —hablé tranquilamente mientras apuntaba. Cuando lo creí conveniente, le di un suave golpe. Le di y entró. Un Drake interior bailó la macarena gracias a eso y yo simplemente sonreí. La blanca se me había quedado perfecta para meter una que estaba en línea recta, por lo que me acerqué a ese lugar y le di fuertemente como si esa estuviera cantada. Nope. Chocó contra la esquina y salió revotando hacia atrás volviendo a descolocar casi toda la mesa. Eso sí, la blanca si se metió en el agujero. Me rasqué la nuca y miré a Fly, la cual me hablaba de mi nueva cerveza— ¡Perfecto! —cogí la vieja y me la terminé, pues le quedaba poco menos de un sorbo decente—. Obviamente, si te he dicho que vas a tener que invitarme a mucha más si quieres que se me olvide lo perra que has sido, dejándome sólo y desamparado por casi veinte minutos. Podrían haberme violado, ¿sabes?

Cuando Fly se acercó a la mesa para tirar, me di cuenta de lo atractiva que era esa posición. No sólo te podías fijar en la parte trasera de la mujer, sino en cómo se estiraba. ¡Y si tenía escote por delante se le veía entero!  Para no perder el tiempo, yo me coloqué a su lado. La que tenía que tirar parecía bastante fácil. Pero como he dicho, todo parece fácil en este maldito juego, hasta que te das cuenta de que el cáncer eres tú. Me puse a molestarla, pero sin tocarla.

Venga… ánimo… si metes esa te invito yo a la siguiente. No te pongas nerviosa, ¿eh? ¿Estás nerviosa? ¡Fly, no estés nerviosa, no merece la pena! —y así todo el rato mientras ella apuntaba y yo bebía tranquilamente de mi nueva y fresquita cerveza.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 29.200
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 417
Puntos : 318
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Jue 28 Ago 2014 - 14:16

¡Claro! Cuando no llevaba esa horrorosa túnica amarilla que parecía que alguien te había tirado ácido encima. En serio, cuando tuvieron la magnífica idea de crear en Hogwarts, no pensaron en el bullying que sufrirían los alumnos de Hufflepuff por llevar ese color y por ser los que no tenían ninguna cualidad especial para entrar al resto de casas. En fin, que era cruel pero era cierto. Ya lo decía el sombrero. A Slytherin los ambiciosos, a Ravenclaw los inteligentes, a Gryffindor los valientes y bueno… Hufflepuff se quedó con el resto. Vamos a ver, ¿A quién en su sano juicio le gusta ser “el resto”? Eso es ser uno más, no tener nada por lo que destacar. Que digan lo que digan y por mucho aprecio que tuviera a Drake y todo lo que tú quieras, Hufflepuff seguía siendo una casa sin nada en especial. Nadie destacaba ni merecía atención. Era cruel cuando siempre te habías llevado bien con la gente de aquella casa y la persona a la que quieres es una de esas, pero joder, seamos realistas. Ser Hufflepuff en el mundo mágico es como tener cáncer, la gente te mira con cara de pena y te da dos palmaditas en la espalda porque no pueden hacer nada para salvarte.

Fly se limitó en alzar una ceja e intentar no reírse en la cara de Drake.  ¿En serio pensaba que quedaba bien? No, obviamente no quedaba, pero cada tonto con su tema. – Claro Drake, estabas guapísimo con ese color tan… Amarillo. – No había otra palabra para describir el amarillo. Era amarillo, sin más. Además, los bichos iban al amarillo. ¿Alguna vez has tenido la magnífica idea de ir al campo con una camiseta amarilla? Pues es la peor idea que puede pasar por tu cabeza, porque todos los putos bichos que haya a kilómetros en la redonda irán a por tu camiseta. El amarillo atrae bichos, por eso los de Hufflepuff no merecían otro nombre que bichos, que no cucarachas, porque las cucarachas soportan la radiación y pueden vivir semanas sin cabeza, cuando un Hufflepuff es difícil que sobreviva con cabeza durante mucho tiempo. El ejemplo claro era el que saltó desde la torre de Astronomía (marcándose lo que en un futuro se conocería como “un Dumbledore”) y el niño brillante que había muerto recientemente en el Torneo de los Tres Magos. Ser Hufflepuff es una profesión de alto riesgo, como ser bombero o etarra.

- No entiendo como no tienes mujer e hijos, con el Don Juan que estás hecho. Vamos, tienes que tener a todo el Ministerio detrás de ti con esos temas de conversación tan eróticos. – Ironizó mientras le miraba con cara de me interesa una mierda lo que me estás contando. Pero metafóricamente, que la mierda era su tema de conversación, nada más. – Espera, ¿Hay un escalón por debajo de ser Hufflepuff? – Esa pregunta sí iba en serio. – A ver, ser squib es mejor que ser Hufflepuff, porque conoces el mundo mágico y eso, pero no puedes hacer magia. Eso tiene que joder, pero ser Hufflepuff es como… ¡Mira mamá, hago magia, convierto el dinero en caca! – Se rascó la cabeza y miró el techo. – Sí, ser Hufflepuff es algo así. Cuando buscas la palabra “inútil” en el diccionario debe de aparecer el emblema de tu bonita casa. – Le sacó la lengua cual niña pequeña y sonrió alegremente. Sí, adoraba meterse con Drake, y después de tantos años sin hacerlo, había que recuperar el tiempo de bullying perdido. – Que no, que la tiene el mono. – Esa placa la tenía el mono, y punto, no estaba perdida. Había sido robada por un simio ladrón que pronto dominaría el mundo y lo llamaría el Planeta de los Simios. Por ejemplo, porque esa idea estaba poco vista.

Lo que estaba más que claro es que Drake jamás se haría famoso por su inteligencia, y mucho menos por su atención. Era cierto que Fly apenas conseguía centrarse en una sola cosa mucho tiempo, pero al menos notaba que algo intentaba llamar su atención. Drake en cambio… Era muy Drake. – Venga, no te la des ahora de inteligente. Y no me hagas volver a meterme con Hufflepuff, que al final me voy a cansar y todo de hacerlo. – Era cierto. Drake era demasiado Hufflepuff como para no mencionarlo, y así te acababas cansando de meterte con los tejones. Sí, cansándose de meterse con aquella panda de inútiles, algo insólito en la historia. – Si lo son, no mientas. Eres como un niño de diez años pero midiendo casi dos metros. – Miro hacia arriba para verle entero. Sí, el capullo no era precisamente lo que se dice bajito y más para alguien de la altura de Fly. - ¿Qué inventas, imbécil? – Chascó la lengua y giró la cabeza para quedarse mirando el interior de la barra. -  El que me lleva a su casa con excusas baratas y me besa cuando estoy medio dormida eres tú. ¡Qué te aprovechas de una marmota! – En verdad cuando estaba dormida podía hacer cualquier cosa y no enterarse, pero en ese caso solo estaba medio dormida. Su madre siempre decía que cuando era niña y aún no iba a Hogwarts, siempre pasaba por su dormitorio para darle un beso antes de irse al trabajo, y Fly contestaba el beso. Luego cuando se lo decía por la tarde, ni se acordaba de que aquello había sucedido. – Así que la culpa de todo es tuya. – Añadió tras pagar, ignorando aquel comentario sobre el lugar donde podía llevarla y su comparación con una mascota. ¿Acaso se había visto la cara? Si parecía una jirafa con complejo de patata. Menuda cara.

Los comentarios absurdos eran algo que podían con las defensas de Fly, por lo que no pudo evitar romper a reír cuando Drake dijo que para ser un caballero antes se necesitaba un caballo. Merecía el premio al comentario estúpido de la noche. Vamos, no merecía uno, si no varios. – Eres gilipollas. – Dijo entre risas mientras acababa de llegar hasta la mesa de billar aún con la sonrisa dibujada en los labios. – Tío, si no jugábamos nunca. Íbamos con la intención de hacerlo, pero creo que eso de estar de pie dando golpes con un palo a una bola nos parecía demasiado neandertal. Y eso que eran muggles. – O quizá eran magos y nunca había llegado a saberlo, pero sin haberles visto en Hogwarts lo dudaba, pues no tenían cara de pijitas francesas ni de machos dominantes de Suecia y esas zonas. Aunque había más colegios, pero vamos, que a nadie le importaban. – Habíamos quedado en que tú solo tienes consola por postureo, para impresionar a las chicas que no te llevas a casa en cuanto saben que tienes un mono por mascota. O cuando te ven la cara a la luz lejos de la oscuridad de la discoteca. – Porque la de orcos que podías encontrarte cuando amanecía, madre mía.

La bola de Drake consiguió entrar, y la siguiente también lo hizo. Aunque en lugar de ser la bola deseada fue la blanca. Fuerte inteligencia la suya. – Yo no te invito a más, no tengas morro, que cobro una mierda y estamos a final de mes. Y borracho tienes que ser insufrible.– Excusas baratas. – Además, ¿Quién narices te violaría a ti? Vamos, es que aparece un violador y tú eres capaz de bajarte los pantalones para ahorrarle el esfuerzo. – Sacudió la cabeza antes de volver a tomar el palo para jugar.

Sacó la bola blanca del agujero que demostraba que Drake era un ejemplo claro de Hufflepuff. – Estúpido, déjame. – Fue a tirar, pero el hecho de tener a Drake al lado diciendo gilipolleces hacía que las cosas no fueran tan fáciles como parecían, por lo que al final dejó de intentarlo, apoyando el palo a su lado (demostrando que era algo más alta que este) y con cara de pocos amigos. - ¿Crees que así se puede jugar? Eres un rastrero, normal que jamás entraras al equipo de Quidditch. – Dejó el palo sobre la mesa, sin mucho cuidado por no dar a las bolas y le dio un toque a Drake con el dedo índice en el hombro. – Y luego la mala fama la teníamos en Slytherin, que asco das. – Volvió a darle, obligándole a dar un par de pasos hacia atrás. – Maldito – Volvió a darle – Imbécil. – Sonrió de medio lado y le golpeó una vez más en el hombro. – Eres insoportable, ¿Te lo habían dicho antes?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Miér 3 Sep 2014 - 1:35

Fly tenía un problema. El problema de temerse el 95% de las veces que abría la boca con Hufflepuff y, por consecuencia, conmigo. Ya que el 100% de las veces lo utilizaba exclusivamente para meterse conmigo. Creo que después de siete años juntos, ha desarrollado una imaginación, una confianza y una cantidad de insultos dedicados especialmente para mí, que soltarlos todos en un día es sumamente imposible. En verdad se le notaba que me lo decía con cariño, cuando Fly está cabreada o molesta se le hincha esa famosa vena y, puesto que desde que la había vuelto a ver no la había visto, es que seguía siendo la misma de siempre. Es decir, la misma que se mete conmigo por costumbre más que por otra cosa.

Me descojoné cuando me halagó por mis temas súper eróticos. Las tenía a todas realmente loquitas, sobre todo cuando hablaba de caca y de excrementos de mono. Las volvía, vamos… se tiraban a mis pies.

Eso es porque no me has oído hablar de mucosidades, el olor de los pedos o las propiedades de la saliva de mono. Caen a mis pies, mujer. Da gracias de que no uso esos temas contigo, porque no quiero que vuelvas a caer en mis encantos… —intenté ser lo más serio posible ante mis palabras, ya que estaba a punto de seguir descojonándome. Pero lo evité. Como al final había terminado por tocar esa final línea entre meterse conmigo y dejarme sin saber cómo defenderme, me acerqué a ella y empecé a darle con el dedo índice en en la mejilla— ¿Quieres —le di con el dedo— dejar —otra vez, en la nariz— de meterte con mi maldita casa? ¡Claro que hay algo por debajo de Hufflepuff!  ¡Los squib son un ejemplo! ¡Y luego están los muggles! ¡Seremos inútiles pero por lo menos podemos hacer magia, pedazo de mosca cojonera! —exclamé indignado. Pero de verdad. Mira que intentar ponernos por debajo de los squib… que no tenía nada contra ellos, pero vamos, ¡eso ya era pasarse! — Y no la tiene el mono. Me la hubiera dado ya, como mucho la cogió el mono y luego la perdió. O está en ese mundo paralelo o agujero negro en dónde también están la mitad de las parejas de mis calcetines. —miré al suelo, invitándola a que ella también lo hiciera y me levanté el pantalón, enseñándole que un calcetín era rojo y el otro tenía un estampado de rayas azules y grises. La miré de nuevo y sonreí, encogiéndome de hombros.

Eso de dármelas de inteligente… era relativo. Nunca me había considerado especialmente inteligente. Mis notas eran muy buenas, pero la verdad es que nunca me he considerado ni de lejos buen estudiante ni nada por el estilo. Por lo que dármelas de inteligente… Fly sabía perfectamente que no. Podría parecer un poco lento par algunas cosas, pero es que me gustaba pegarme mi tiempo, tranquilo, dándole vueltas a las cosas y demás. Por mucho que pareciera retrasado. Sin embargo, por un momento estuve mirándola con una sonrisa y simplemente asintiendo a todo lo que decía, sin darle mucha importancia. Hasta que me contestó que fui yo quien se aprovechó de ella. Fuera de todo pronóstico, me ruboricé. No me esperaba esa ACUSACIÓN. De hecho esperaba que estuviera tan dormida que no se hubiera dado cuenta… aunque claro, me separé para ir a hacer caca, por lo que probablemente no fuera tan fácil de olvidar.

A ver Fly, piénsalo detenidamente. Eres guapa, estabas medio dormida y… ¡Bueno, yo soy un hombre! Además, estabas en mi cama, así que estaba en mi derecho a poder besarte —me encogí de hombros y sonreí con cierta timidez— Sí vale, fue culpa mía. Lo admito. No tengo manera lógica de defenderme de esta acusación. Pero bueno, por lo menos sé que te gustó… si no, no me hubieras dado ningún otro…

Tenía razón, el comentario del caballo sólo me hacía parecer gilipollas, por lo que acepté mi destino con resignación. Al llegar a la mesa de billar, Fly comenzó a decirme lo estúpida que se sentía, hace tiempo, cuando intentaba aprender a jugar al billar. La verdad es que visto como lo acababa de describir, si que era un poco gilipollas. Pero bueno, si le cogías el toque podrías incluso parecer un troglodita con estilo. En mi caso, a no ser que tuviera suerte, no lo parecería nunca.

Mira que eres cabezota. Yo soy el puto amo a cualquier juego que me pongas delante. ¡A cualquiera, mi niña! Tengo más de veinte y todos me los he pasado. No estoy orgulloso de ello, pero bueno, eso demuestra que tengo mucho tiempo libre y que no la tengo por puro postureo  —No me había quedado especialmente claro que era exactamente “postureo” pero más o menos lo usé en el mismo contexto que ella. ¿Sería de esa jerga adolescente de hoy en día? Que ya tengo veintiséis años, sabes— Eres la única mujer a la que no le gustan los monos y le tiene manía a Poring Poi. A las demás les encanta, no habré ligado yo veces con Poring… ¿Por qué le odias? ¿Te hizo algo en Hogwarts de lo que no me enteré? Si el pobre es un cacho de pan —Pura mentira, pero siempre defendería a mi mono.

La verdad es que no tenía en mente que Fly se gastara todo su dinero en pagarme cervezas, se lo decía simplemente por molestarla. Siempre había tenido la costumbre de invitar yo y ella había sido una de las pocas mujeres que me habían invitado a mí. Total… lo poco que me sobra de mi alquiler en algo tendré que gastármelo.

Anda que eres quejica, mujer. A las siguientes invito yo. Y borracho soy todavía más adorable —Todo dependía de a qué grado llegase. Sólo mi amigo Alfredo sabía cómo era mi grado llorica, pero normalmente me quedaba en dónde le digo a todo el mundo que le quiero— ¡Deja de meterte conmigo! Claro que podrían violarme… con cloroformo. Si no, no creo que nadie se meta conmigo. —Alcé el bíceps, aunque no se vio una mierda, porque tenía la chaqueta.

Gracias a que me percaté de eso, me di cuenta de que tenía calor, por lo que me la quité, dejándola sobre un taburete pegado a la pared. La camiseta que tenía era de lo más sencilla, suelta en el cuello y de manga corta. Esperé pacientemente al lado de Fly hasta que ella tirase, con el botellín en la mano, ya que fui un inútil que metió la blanca. Como soy un Drake cojonero, empecé a molestarla deliberadamente, esperando distraerla y que fallase, lo cual no parecía muy difícil, ya que lo raro en ella sería acertar. Sin esperármelo, ella dejó de apuntar, se dio la vuelta y dejó el palo sobre la mesa, con la suerte de no darle a ninguna bola. Me dio un golpe en el hombro, diciendo que era un rastrero. Sonreí de medio lado, con altivez.

De hecho fui cazador cuatro años, mujercita con alzheimer, tú fuiste la que nunca entró al equipo. Pero no por rastrera, sino por paquete —seguí recibiendo golpes en el hombro, los cuales me hacían retroceder hacia atrás en cada insulto que me decía. Como me quiere, oye. Cuando por fin paró, su pregunta fue de lo más elocuente— ¿Perdona? ¿Yo, insoportable? ¿Te has visto? Si parece que me vas a hacer un jodido agujero en el hombro. —me froté el hombro con la otra mano— Pero mira por dónde, si me lo han dicho. Sobre todo tú, la mosca más cojonera de todas —mirándola desde arriba, bebí de mi botellín nuevamente— Somos tal para cual. Aunque debo decirte que sólo disfruto siendo insoportable contigo, es divertidísimo verte molesta para al final verte sonreír… —me encogí de hombros y agité mi botellín delante de ella. Yo es que era de sorbos grandes y las cosas de beber se me acababan más bien rápido…— Voy a por otra. YO INVITO. Tira y no hagas trampas, que te estoy vigilando… —llevé mis dedos índice y corazón a los ojos para luego señalarle a ella, haciéndole la típica mirada del tigre antes de ir hacia la barra.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 29.200
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 417
Puntos : 318
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Miér 3 Sep 2014 - 12:53

En lugar de una placa de Auror, ambos debían llevar una placa que identificase su retraso y su afán incondicional para usar la ironía en contra el otro. Pero total, eso era fácil y más teniendo en cuenta que Drake ya se había encargado de perder su placa. Aunque la tenía el mono. Cincuenta galeones a que la tiene el mono. Si ya nos ponemos sinceros, la placa que mejor le vendría a Drake sería la de “retrasado”, con un bonito logo de un tigre con síndrome de down llamado Kenny. Sí, definitivamente le venía como anillo al dedo, y eso que los anillos te cortan la circulación y si se te quedan enganchados en algún lado pueden cercenarte un dedo. Recordemos ese dato que mucha gente olvida y otros aprenden mientras están tirados en camas ajenas, en ciudades ajenas y en islas alejadas del resto de la población racional. Por ejemplo.

- Madre mía, Drake, no empieces, que como alguien te oiga, vamos a estar rodeados de mujeres loquitas por tus huesos. – Siguió ironizando la chica. Vamos, que si alguien se pone a hablar de esa mierda, lo normal que es que huyas haciendo la croqueta para salvar tu vida, pues lo más posible es que la persona con la que estás hablando esté sufriendo un derrame cerebral en ese momento y por eso dice tales tonterías. Eso o es Drake, que para el caso es lo mismo. – No, mejor que no lo hagas, no quiero enamorarme perdidamente de ti. – Se colocó una mano sobre la frente  y entrecerró los ojos mientras se echaba levemente hacia detrás, ironizando la situación de las películas  en las que la dama de alta cuna se ve traumatizada por alguna burrada que hace un hombre de baja cuna (vamos, eso suele pasar así en las películas, porque en la vida real nadie tiene la cuna más alta que otro, sino, me nuda hostia como se caiga).

Bajo el punto de vista de Fly, se Hufflepuff era peor que ser un gato muerto, pero mejor no decírselo a Drake y que siguiera en su mundo de ilusión y fantasía donde los Hufflepuffs sabían hacer algo además de colocarse el uniforme. Bueno, algunos ni eso. – Mejor no digo nada, serás más feliz con mi silencio. – Hizo una pausa, sin dejar mirar fijamente a Drake, como si pudiera verle el cerebro a través de las cuencas de los ojos. – Inútil.

Fly no pudo evitar soltar una carcajada al ver los calcetines de Drake. Porque ella estaba más cerca del suelo, entonces lo apreciaba todo con mayor nitidez, ventajas de medir menos de un metro sesenta. Por decir algo. Eso no tiene ventajas, salvo que si te caes te haces menos daño porque no caes desde tan alto. – En el mundo paralelo donde te dejaste tu dignidad. – Alzó la mirada, dejando a un segundo plano aquellos calcetines tan… Calcetines. – Perdón, la costumbre. – Se encogió de hombros. – Creo que hay una parte de mi cerebro dedicada únicamente a meterse contigo y ha pasado tanto tiempo estando apagada que está aún recuperándose. – En verdad aquello era creíble, y era una bonita excusa para poder seguir metiéndose con él. Aunque sin excusa también lo habría hecho.

Vamos a ver, tú estás en la cama con alguien guapo, medio dormido y besas a esa persona. ¡Claro, es totalmente lógico y normal! Lo siguiente es coger cloroformo, echarlo en un pañuelo, cubrirle la boca a esa persona, amordazarla y tenerla de esclava sexual en tu armario para que no lo vea nadie. No te jode, eso también es lo normal. – Entonces si tú estás en mi cama tengo el derecho de reventarte las pelotas con una maceta, ¿No?– Alzó ambas cejas. Eso de reventar pelotas con macetas sonaba apasionante. En verdad si Fly llegase alguna vez a ser Mortífaga, utilizaría métodos de tortura absurdos, como reventar pelotas con macetas. – En verdad lo que has dicho ha sonado a violador en serie. ¡La culpa es de las niñas, que se visten como putas! Llegas a decir eso, y ya eres todo un violador en potencia. - ¿Qué problema tenía la gente con que las niñas vistieran como putas? Así podías reírte de ellas, no había nada malo. – Claro que fue tu culpa y… No sé de qué hablas. – Se sonrojó ligeramente. A pesar de su carácter era vergonzosa, y especialmente con esos temas. Era de esas personas que tenían un master en cambio instantáneo de temas cuando estos se vuelven incómodos, pero en aquel momento, no tenía ningún tema al que cambiar sin parecer más idiota.

En aquel momento, la vena de hombría de Drake apareció, intentando demostrar que era bueno a todos los juegos. – Se nota que no tienes vida social. No sé cómo Katerina aún no te ha matado, compartir piso contigo tiene que ser horrible. Seguro que te pasas el día frente a la consola y gritas por la casa para que te hagan la comida. – Negó con la cabeza. Suerte que la chica trabajaba en Hogwarts y tenía la suerte de no verle a diario, que si no ya habría salido en El Profeta por asesinato. Noticia de última hora, profesora de Hogwarts empala a su compañero de piso con la fregona por ser un Hufflepuff con complejo de gamer. Sí, una noticia genial. – Eh, yo no tengo nada contra el mono, me cae mejor que tú. Es más educado. – Más guapo y menos peludo no, pero el resto sí.

El tema era meterse con Drake. No importaba lo más mínimo que llevara razón, pues en ese caso no la llevaba. Efectivamente, Drake había sido cazador de Hufflepuff, pero como bien indica el nombre, había sido cazador de Hufflepuff. Esa casa de inútiles que no saben ni jugar a las canicas sin producirse una contusión. – Eras tan malo que ni lo recordaba. – La verdad es que ahora que lo decía si lo recordaba, básicamente porque habían jugado alguna vez el uno contra el otro y Fly tenía el afán de lanzar todas las bludgers contra Drake en lugar de defender a su equipo, por lo que más de uno de sus compañeros se había llevado un buen golpe porque Fly se entretenía molestando a uno de los cazadores de Hufflepuff. - ¿Perdona? Fui golpeadora desde segundo, ¿O acaso no recuerdas los pelotazos que te llevabas por mi culpa? – Ella tampoco entendía cómo había acabado de golpeadora cuando era enana. El otro golpeador que, casualmente era su hermano, le sacaba tres cuerpos, pero aún así ambos habían entrado al mismo tiempo. Suerte que el año que se presentaron estaban las dos plazas bacantes, sino se hubieran matado por conseguir el puesto. - ¿Ahora quién tiene alzheimer?

Como siguiera con la coña de “mosca cojonera” utilizaría el palo de billar para atravesarle el cráneo a través de las orejas. Sí, pasando el palo por una oreja hasta que saliera por la otra. Así, de risas. – Sí, tal para cual. – Negó con la cabeza y volvió a darse la vuelta con las mejillas totalmente coloradas. Aquel último comentario sobre verla sonreír había hecho que se sintiera totalmente vulnerable, por lo que lo mejor era girarse y seguir jugando, como si no hubiera pasado nada. – Así me gusta, siendo todo un caballero. - Volvió a lanzar la pequeña pelota con el impulso del palo de billar y esta golpeó a dos bolas lisas que estaban seguidas y a la negra. Finalmente fue una rayada la que entró, seguida de una lisa, por supuesto. Ahora le había dado un punto a Drake, porque podía. O más bien, porque era un desastre en los juegos como el billar. – Si meto una tuya, ¿Me toca o te toca? – Se encogió de hombros y acabó con su cerveza, pues Drake ya venía con nuevas bebidas y más frías. Porque todo el mundo sabe que cuando tomas cerveza y sólo queda el final, es como pis de mono. Pis de Poring.

Dejó el botellín junto a los otros y tomó uno de los que Drake traía. – Entonces qué, ¿Tienes intención de pedir una placa nueva o te pasarás sin identificación el resto de tu vida? Vamos, que tampoco lo veo para tanto, pero como tú eres un dramático… Seguro que lloras todas las noches por haber perdido tu placa. – Dijo muy seria hasta que una sonrisa surgió entre sus labios. - Venga, ya en serio. – Se dejó caer sobre una silla, la cual estaba al lado de una mesa no demasiado alta y con otra silla en el lado opuesto. Sujetó el palo de billar entre ambas piernas y ladeó la cabeza para finalmente mirar a Drake. - ¿Qué ha sido de tu vida todo este tiempo? Me tienes desinformada. Eso me pasa por irme y no dar señales de vida en años… - Frunció el ceño como si estuviera pensando. – Soy un puto desastre como persona. Soy una mierda de amiga, lo sé, pero sé que en el fondo me quieres.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Jue 4 Sep 2014 - 2:29

Las ironías se me clavaban con crueldad a mi corazón. Eran como pequeñas agujas astilladas abriéndose paso. Aunque en esta ocasión era una ironía utilizada con toda la lógica del mundo, ya que mis comentarios no fueron precisamente elocuentes y mucho menos razonables. Hablar de ninguno de esos temas me había llevado a hacer ninguna proeza en el arte del ligue. Además, todavía no entiendo cómo puedo llegar a ligar con mis métodos tan… extraños… Yo creo que ligo por pena, más que por otra cosa. Dicen: “Oh, que mono, por lo menos lo intenta…” Y me dan una oportunidad. Miré a Fly con una ceja alzada debido a todas las ironías que me soltó en tan poco tiempo. Que arte tiene para dejarme callado, madre mía. Sin embargo, encontré entre el gran repertorio de frases para ligar inútiles que tenía en mi cerebro, algo que poder usar. Sonreí ante lo de enamorarse perdidamente de mí.

Claro… no puedes enamorarte dos veces de mí. ¿Sabes? En algún momento caíste bajo mi trampa mortal de amante perfecto y… no puedes escapar de ella —Vale, ese fue un comentario perfecto para hacer que se meta conmigo todavía más de lo que ya se mete. Pero bueno, ella se mete conmigo y yo doy motivos para que lo haga. Es así, una relación de mutuo acuerdo.

Agradecí que no volviera a meterse conmigo, porque llega un punto en dónde mi mente agota todas aquellas maneras que tiene de defenderse de los continuos insultos de Fly. Sin embargo, no tardó en volver a hacerlo en cuanto saqué el tema de mis calcetines. Esta mujer, es que digo cualquier cosa y ya encuentra algo con lo que meterse conmigo. A lo mejor soy yo el paleto que sólo tiene cosas para que la gente se meta con ellas, pero que yo sepa, mis amigas: Willow, Katerina, Alicia y Bianca, ninguna se mete conmigo y soy igual de insufrible. Bueno, no tanto… Ni de lejos tanto… Pero igualmente, me conocen bastante bien y ninguna se mete conmigo.

¿Una parte de tu cerebro, Fly? ¿¡SEGURA QUE SÓLO UNA PARTE!? Tres de cada cuatro veces te metes conmigo, mujer. Eso no es sólo una parte de tu cerebro. Yo creo que tienes una parte de tu cerebro, muy diminuta… —uní el dedo índice y el pulgar para hacer un gráfico de lo pequeña que era esa parte— con la que consigues hablar lógica y razonablemente con la gente. La parte restante de cerebro está destinada a meterse conmigo y con los Hufflepuff. —me quejé porque puedo, simplemente. Luego, reparé en lo de la dignidad— Y mi dignidad no está en el mundo paralelo con los calcetines. No entiendo por qué dices que no tengo dignidad, si yo soy muy digno. —en ese momento me dio por beber del botellín y apoyé mal, por lo que la cerveza me resbaló por la comisura de los labios. Súper digno. Me reí nada más notar como las gotas se resbalaban por mi barbilla. Miré a Fly y le señalé con el dedo índice— Ni una palabra, Fiona del Carmen —Creo que decirle eso era mucho menos peligroso que decirle Fiona Tatiana. No sé por qué odiaba su nombre, si era muy bonito. Fiona, tenía nombre de princesa. Princesa verde y gorda, pero princesa al fin y al cabo.

Intenté mantenerme sereno ante la acusación de Fly cuando dijo que YO era el culpable de haberle besado. Sí, en parte tenía razón. Pero desde mi punto de vista la culpable era ella por ser tan guapa y estar en mi cama. Y, cómo sólo somos dos, nunca sabremos quién tiene la culpa.

¡Claro tía! ¡Claro que podrías escacharme las pelotas con una maceta! —se acercó a ella, señalándole con el dedo índice—. Y sólo aceptaré que ese primer beso fuera mi culpa, si tú aceptas que el segundo fue culpa tuya. Bueno… y el tercero y el cuarto… Fuiste tú quién se tiró contra mí sin poder reprimir ese deseo carnal por este cuerpo danone. —Y sin poder reprimirlo, rompí a reír. No sé de dónde me había salido eso de Danone, si yo soy más de Nestle, pero bueno. Luego se atrevió a meter a mi querida compañera de piso favorita en esto. Si Katerina me adoraba— Estás loca. Katerina me adora. Y yo no hago esas cosas, normalmente cocino yo para que estén contenta conmigo y no me abandonen. Me gusta vivir con ellas. Soy un buen compañero, ¿sabes? —le saqué la lengua, encogiéndome de hombros con resignación.

El karma. Eso de criticar a Fly por su mala memoria me había pasado factura, sobre todo porque no me acordaba de que ella también jugaba en su equipo de Quidditch. Realmente tenía muchísimos recuerdos buenos con ella en Hogwarts, pero la verdad es que el Quidditch no estaba entre ellos. Sonreí avergonzado por haberme olvidado. Aunque todavía más al intentar recordar en dónde le di el primer beso —o sea, de lugar, PUES SUPONGO QUE SE LO DI EN LOS LABIOS— y no recordarlo.

Cállate anda. Tienes la fuerza similar al del peo de un gay, así que esos “pelotazos” eran como piedritas para mí. Por eso será que no me acordaba, tampoco aportabas mucho al equipo. Hufflepuff siempre os ganaba, sólo os salvabais por vuestra buscadora. —La pelirroja más sexy de Slytherin—. Pero méh, en verdad esos datos son totalmente irrelevante. Comprobemos si tienes alzheimer de verdad, mujercita de metro cincuenta y cinco. ¿En qué sitio de Hogwarts te besé por primera vez? —me había molestado en agacharme para mirarla de cerca y alzar ambas cejas a la vez, varias a veces, poniéndola a prueba.

No tardé en volver a la barra a coger una nueva cerveza. El camarero era súper simpático y nada más vernos ponía dos nuevos botellines sobre la barra. Muy majo, oye. Cuando estaba volviendo, la pregunta de Fly me hizo sonreír.

¿Tú qué crees? —cogí mi palo y le di ambos botellines, para que me sujetara el mío mientras tiraba. Le escuché atentamente, pero no contesté a nada por el momento, pues estaba concentrado tirando. La primera tirada le di a una de mis bolas, pero no metí ninguna. Se me había colocado de potra una a huevo, así que tiré a esa y la metí sin problemas. Me volvía a tocar, por lo que intenté hacer una proeza y meter una que estaba casi en el centro de la mesa en una de las esquinas. Faltó lo mínimo, ya que chocó con muchísima fuerza justo a un lateral del agujero, saliendo disparadas para todos lados. ¿La sorpresa? Chocó en tantos sitios que entró en uno de los agujeros tras chocar una de Fly. Miré a mi amiga con cara de: “Estaba todo calculado”. Sin embargo, nada más estaba calculado, pues mi siguiente tiro lo fallé cual inútil—. Ventaja, te estoy dando ventaja. —Fui a dónde estaba Fly, sentada en una mesa. Me senté yo también a su lado y cogí mi botellín para tomar un gran sorbo—. Sí, en el fondo de un pozo te quiero… —recalqué divertido. En realidad si la quería en su cama desnuda por mucho que hubiera hecho—. Supongo que pediré una placa nueva antes de que Scrimegeour se dé cuenta…—me apoyé hacia atrás en la silla y miré a mi amiga, intentando ordenar en mi cabeza las cosas más importantes de mi vida desde que me abandonó sin piedad— Y mi vida… A ver, en realidad me ha ido muy bien. Conseguí independizarme un año después de haber salido de Hogwarts, pues entré a trabajar como un mierdecilla a una de las tiendas del Callejón Diagón en lo que me preparaba para el examen de Auror. Tardé tres años en aprobar, por lo que estuve yendo de un lugar a otro para poder seguir viviendo solo, aunque aproveché para viajar con lo poco que podía ahorrar. Imagíante que caos. —bebí de mi botellín para hacer una pausa— He vivido en fleje de sitios, pero sin duda la casa de ahora es la que más me ha gustado, inclusive por mis compañeras. Y bueno… poco más destacable para contarte... —pero me acordé de algo impactante. Bueno, a mi madre le impactó cuando se lo conté. Y menos mal que pude contárselo…— ¡Bueno no espera! Una vez casi muero, en una de mis primeras misiones como Auror, era un inútil en potencia… de hecho, el mortífago me dio como muerto, pero el muy imbécil se tenía en demasiada estima. Estuve en San Mungo como un mes recuperándome. Pero no es tan fácil derrotar a Drake Ulrich. Además, me vengué. Willow me ayudó a meterlo en Azkaban. —dije orgulloso, porque en verdad soy un puto pésimo auror y me gusta reconocer las pocas cosas que hago bien.

Le tocaba tirar a ella, pero tenía ganas de enterarme como le había ido la vida a ella, por lo que no se lo recordé. Simplemente puse la silla más cómodamente a mi gusto, me despeiné el pelo para coger aire… ¿Espera, me peiné al salir de la ducha? Y  me apoyé con un codo en la mesa, para reposar mi cabeza en mi mano y tener la mirada sólo para ella.

¿Y tú? Aparte de irte al puto culo del mundo y prometerte con aquel hombre… —sonreí amistosamente al decirlo, pero en verdad no me hacía gracia. Pero bueno… soy un calzonazos que sigue reviviendo esos sentimientos de la chica que le abandonó sin dar explicaciones. ¿Qué más da que haya estado prometida si, total, nada va a cambiar?— Cuéntame tu apasionada vida en Noruega. —añadí finalmente—. Y, sólo después, si quieres, tira. Que ahora mismo te gano. —le recordé, imponiendo como acuerdo que primero me contara.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 29.200
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 417
Puntos : 318
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Jue 4 Sep 2014 - 12:11

¿Sabéis ese momento que alguien hace un comentario de manera irónica diciendo todas las verdades del mundo contenidas en una sola frase? Pues Drake acababa de hacerlo en ese preciso instante. Y lo mejor de todo es que lo había dicho irónicamente, como si no pudiera ser cierto. Claro que podía enamorarse de la misma persona dos veces, básicamente porque cada vez que volvía a verle volvía a caer en lo mismo de siempre. Se podría decir que cada día que se cruzaba con Drake, volvía a enamorarse. Sí, algo así. – Menudo ego más grande tienes, campeón. – Negó con la cabeza. – Pero no voy a quitarte la razón. – Se giró sobre sí misma, ignorando a Drake. Que sufriera la soledad de ser ignorado, por imbécil. Para qué engañarse, ¿Acaso había dejado de quererle desde que puso un pie fuera de Londres? Ya le hubiera gustado. Se había pasado años pensando que había sido estúpida por dejarle ir, que tenía que haberse ido de casa pero quedándose en Londres, manteniéndose lo más distante posible de su familia. Claro que les quería, pero no quería que los estúpidos problemas generados por los ideales de pureza de sangre de unos y otros afectaran a su día a día. ¿Por qué no había hecho eso? Básicamente porque tenía diecisiete años y su opción había sido la de seguir las palabras de sus padres. Había pasado meses sin salir de la residencia de estudiantes en la que se alojó el primer año. No quería conocer a nadie, así que se convirtió en un ermitaño sin amigos y si hubiera tenido, con barba similar a la de Jared Leto intentando ser Jesucristo. Pero ese hombre es perfecto esté como esté, así que no tiene más importancia. Finalmente había decidido salir, principalmente porque podría haber muerto si no iba a prepararse para ser auror cuando había ido a Noruega, supuestamente, para eso. ¿Y había pasado página? No, lo único que había hecho había sido esconder un antiguo libro en el cajón, intentando hacer como si nunca hubiera existido y taparlo con otro.

Sí, definitivamente no le había olvidado en ocho años, siempre con la esperanza de que si volvía a verle, todo sería un desastre y acabarían por matarse. Pero no había pasado eso, Drake no era como recordaba, era mucho mejor, lo cual era un problema cuando intentabas olvidar a alguien. Aunque ya había dejado de intentarlo.

Si el cerebro de Fly saliera dividido en una pantalla por secciones, la que más espacio ocuparía, sin duda, sería la de dormir. Luego habría un gran espacio para literatura, adoración a los erizos y, sin dudarlo, meterse con Drake. Lo de meterse con los Hufflepuff ya era costumbre, lo había hecho incluso en Hogwarts por el mero hecho de que era la casa de Drake, vamos, que si Drake no hubiera caído en Hufflepuff, esa casa sería una más para Fly y no el foco de sus comentarios crueles. – Eres un exagerado. Yo hablo lógica y razonablemente con la gente. Bueno, no lo hago, pero porque eso de tener lógica y razón no va mucho conmigo. Ya sabes, se  me va la cabeza mientras hablo, como ahora mismo, que no sé de qué narices estábamos hablando para que te diga yo esto. – Frunció el ceño. Sí, eso le pasaba mucho. De esto que te pones a hablar con alguien contándole una fabulosa historia y a mitad de esta te quedan pensando acerca de lo que hablabas porque no recuerdas el resto de la historia. Eso le pasaba demasiado a Fly. – Ah sí, que realmente Hufflepuff no está tan mal si lo comparamos con ser tú. La culpa de ser inútil es tuya, lo de tu casa, bueno, ya venía de serie. – Se encogió de hombros.

Entonces llegó el momento. El momento en el que Drake perdió más la dignidad si era posible. Porque al parecer, si era posible. Parte de la cerveza acabó cayendo por su boca hasta llegar a su barbilla, mojando todo lo que se encontraba a su paso. Y como era cerveza, dejándolo pringoso. – Super digno. – Afirmó antes de romper a reír. A veces el pobre era más patético de lo que creías que podía llegar a ser. Tú pensabas, no puede dar más pena, y ZAS, hacía algo para conseguir superarse. - ¿Fiona del Carmen? ¿Qué cojones? – Además de su nombre, del Carmen. O sea, ¿Del Carmen? ¿Por qué? Que gratuito. Aquello parecía un nombre de telenovela panchita que echan al medio día para te eches la siesta. Como el Tour de Francia, que casualmente lo echan en VERANO, después de comer, ergo a la hora de la SIESTA. Eso está hecho para que lo pongas para dormir. ¡Lo crearon únicamente para eso y todos lo sabemos! – Y yo pensando que aún te sabrías mi nombre… - Negó con la cabeza. – Drake bigote mal afeitado Ulrich. – Siempre lo llevaba raro, para qué engañarnos. Con el tiempo ya te acostumbrabas a verlo, pero seguía siendo extraño.

Si hubiera mantenido el pico cerrado durante el principio de la frase, Fly hubiera dicho que sí, que la culpa del resto de besos sí había sido suya. O al menos del segundo, el resto también había sido culpa de Drake, obviamente. Pero cuando dijo que tenía un cuerpo Danone, fue demasiado. En aquel momento rompió a reír. Pero mucho. Sus mejillas acabaron rojas mientras que sus manos cubrían su boca intentando reprimir la risa. – No sé cómo puedes llegar a decir tantas gilipolleces seguidas. – Pasó una de sus manos para quitarse las lágrimas que se habían saltado por la risa y negó con la cabeza. – Y perdona que te diga, pero el segundo fue una venganza por tu primero. Y el resto… Eso fue culpa de ambos, ¡Así que déjame! – Volvió a girarse para ignorarlo, otra vez roja cual tomate. Si es que a veces era más simple que el mecanismo de un chupete.

Claro, estaba más que claro que Drake no recordaba los pelotazos porque un día le había dado tal golpe que se había quedado sin memoria. Eso era lo que había pasado, todo el mundo lo sabe. - ¿Perdona? ¿Qué Hufflepuff ganaba siempre? – Alzó ambas cejas. – Nos ganasteis una vez y porque uno de tus compañeros inútiles y brutos casi le revienta la cabeza a nuestra buscadora. Que por cierto, trabaja en el Ministerio, el otro día me mandé un par de cartas con ella. – Abi, la zorra pelirroja. La mitad del colegio la había odiado por ser purista, el resto por ser una fresca que se acostaba con sus parejas. En cambio, a Fly, siempre le había parecido simpática, incluso la consideraba su amiga. – Eráis una panda de inútiles, Drake, asúmelo. Además, no sé cómo lo hacían pero al final la liga la ganaba Ravenclaw casi siempre, y eso que eran los listos y no los deportistas. -  Fly no pudo evitar reírse en su cara ante aquella pregunta. – Pues para que veas que no tengo alzhéimer… - Imitó el tono de voz que había puesto Drake en la palabra “alzhéimer” y sonrió cual estúpida. – Veamos… - Hizo que pensaba, pero en realidad se acordaba perfectamente. – En el camino que había entre Hogwarts y Hogsmade. Si mal no recuerdo, sé que era un camino y que yo estaba debajo de un árbol medio llorando. Así que fue un beso… Húmedo, cuanto menos. – Rió. – Estaba molesta porque una chica de tu casa no paraba de ir tras de ti y bueno… Siempre pensé que yo no te gustaba por aquella época y que yo era la idiota que se había fijado en ti mientras que tú preferías chicas más altas, más guapas y más listas. – Aunque la tía esa era Hufflepuff, lista no podía ser. – Así que tuve un día de esos depresivos y en lugar de acabar leyendo como solía hacer, acabé llorando. Y tú apareciste como si nada y me besaste. ¡Así que fue tu culpa! ¿Lo ves? Siempre el primer beso es tu culpa. – Bajó la mirada, rehuyendo de la del chico. – La verdad es que me sentía fatal en ese momento, aún recuerdo el dolor de estómago que tenía de tanto pensar. – Hay personas que cuando piensan mucho, les duele el estómago y Fly era una de ellas. – Aunque luego fue todo bien, no sé. Fue hace casi catorce años, como pasa el tiempo. – Soltó una pequeña risita mientras su mirada se posaba en las curiosas cosas que encuentras cuando miras hacia abajo. Como los pies o el suelo. – No me gusta hablar de estas cosas. – Se encogió de hombros y levantó la vista hacia Drake, quien parecía gilipollas por el mero hecho de existir. Luego notó que sus mejillas estaban calientes, y por tanto, que estaba colorada. Por lo que volvió a apartarse de él, aunque esta vez para jugar al billar.

Fly se quedó cómodamente sobre la silla, con el palo de billar sujeto entre ambas piernas y mirando a Drake, quien se había posicionado en la otra silla. Escuchó la explicación del chico mientras movía el palo de un lado a otro, como si aquello fuera la cosa más entretenida que hubiera en su vida.  No dijo nada, sino que se limitó a afirmar con la cabeza todo lo que decía para no interrumpirle. Hasta que dijo lo de casi morir. - ¿Casi mueres? – Aquello hubiera supuesto un chiste por regla general, sobre lo maravilloso que sería el mundo si hubiera muerto. Pero en realidad no podía bromear sobre aquello con Drake. – Por Merlín, menos mal que aquel mortífago era incluso más inútil que tú. – Al parecer los mortífagos tenían la manía de dejar a los aurores tirados pensando que estaban muertos. Otros tenían la manía de besarlos sin que se enteraran. Cada tonto con su tema.

A decir verdad, prefería quedarse hablando que tirar. Así que eso hizo, olvidar que estaban jugando al billar y dejar a un lado el palo. Sí, el palo de billar pero no recordaba que estaban jugando al billar. A veces parecía rubia. – Uy sí, mi apasionante vida. – Rió. – Me costó muchísimo conocer gente, me sentía un puto bicho raro, pero al menos en la residencia donde estaba la gente parecía incluso más perdida que yo. – Se encogió de hombros y dio un sorbo al botellín. O sea, al líquido, el cristal no se bebe. – La academia de aurores me gustaba, así que me pasaba allí más tiempo que en la residencia, al menos estaba entretenida, ¿sabes? – Con la cabeza lejos de pensamientos que no merecían mención. – Yo aprobé a la primera. Sorprendentemente. – En realidad no sabía cómo lo había conseguido. Pero en fin, hasta la gente con complejo de Hobbit puede ser auror al parecer. – Luego… Conocí a Nathan, cuando llevaba… Cuatro años en Noruega, si no me equivoco. Él ya tenía su piso, su puesto en el Ministerio y demás, así que nos fuimos a vivir juntos y me ayudó con los líos del Ministerio. – Volvió a beber. – Creo que no hay mucho más, la única vez que casi muero fue la de Azkaban, pero el mortífago me caía bien. Me lo pasé bien, si te soy sincera. Además, me dejó vivita y coleando, así que no puedo quejarme. – Alegría para todo el día. – Mi vida ha sido apasionante. Sobre todo cuando tuve que volver a Londres porque mi hermano el mortífago desapareció y le dieron por muerto. – Sí, ese cadáver no lo había encontrado nadie, quizá estaba en Las Vegas yéndose de putas, aunque lo más posible era su muerte, no había duda. – Y el resto creo que lo sabes. Me encontré a varios amigos de cuando estudiaba en Hogwarts, uno de ellos me besó mientras estaba casi dormida , y no fue Willow para mi sorpresa. – Bromeó. -  Y nada, aquí estoy con él como si no hubiera pasado nada, esperando qué diga algo, porque tengo la cabeza así como hecha un lío. ¿Tú qué opinas? ¿Qué harías si te das cuenta que no has dejado de estar enamorado de alguien, te besa y luego actúa como si no hubiera pasado nada? – Sonrió de medio lado y acabó con el contenido de su botellín.

Se levantó, fue a por otros dos botellines a la barra y no tardó en volver, dejando ambos sobre la mesa y tomando nuevamente asiento, pasando del billar, por supuesto.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Jue 4 Sep 2014 - 13:59

Estuve a punto de quejarme cuando Fly intentó decir que ella decía cosas lógicas y razonables. ¿A quién pretende engañar? Pero bueno, ella sola se percató de que lo que decía no tenía ni pies ni cabeza y fue la primera en añadir que ya no sabía ni de lo que estaba hablando. ¿Ves? Verídico. Además de que yo puedo decir muchas gilipolleces juntas, pero por lo menos sé de lo que hablo. Ella sólo lo primero, porque luego se le olvida. El comentario de mi inutilidad y la casa de Hufflepuff, me hizo fingir emoción, por lo que me llevé una mano al pecho.

Gracias, en serio. Siempre pensé que mi inutilidad venía por entrar a esa casa… Pero no. Al parecer viene de fábrica. Se nota que me quieres, ¿eh? Sabes cómo hacerme feliz —ironicé todo eso. Luego… perdí la poca dignidad que, según Fly, me quedaba. Esta vez, con razón. No era tan difícil que el líquido del botellín entre por mi maldita boca, ¿por qué tiene que irse por otro lado? Sonreí avergonzado y no tardé en pasarme la mano por allí para quitarme esa mierda pegajosa— Claro que me acuerdo de tu nombre, pero si te llamo Fiona Tatiana posiblemente me pegues una patada en los huevos. Por lo menos con Fiona del Carmen has tardado más en asimilarlo que en desatar tu ira contra mí —Se metió con mi bigote y lo primero que hice fue llevarme una mano a mi querido bigote y barba— ¿Por qué te metes con mi barba? ¿No te gusta? Si es súper sensual. —bromeó. Realmente era fruto de una pereza enorme, por lo que sólo se afeitaba la parte en dónde menos pelo tenía, quedándose con eso. Además, a él le gustaba como le quedaba.

Alcé una ceja medio indignado por las palabras que salían de la boca de Fly. ¿Qué yo decía mucha gilipolleces? ¿Yo? ¿Ella se había dado cuenta de que era Fly Shadows? La mujer con conversaciones más random y palabrerío aleatorio de todo el mundo. ¿Erizo y patatas? Esas cosas salían de su boca como si de un “gracias” o “por favor” se tratase. Era como un nuevo idioma de palabras estúpidas. Pero bueno… al final cuando otra persona te hablaba de erizos o de patatas, terminabas por acordarte de ella y de lo retrasada que puede ser.

¡Vale! Conforme —dije con una imborrable sonrisa al ver cómo se giraba para evitar mi mirada. A mí también me avergonzaba hablar de esto, pero sin duda muchísimo menos. En este momento, me preocupaba más por su reacción que por la mía, ya que era adorable—. Pero técnicamente tú tienes más culpa, ya que fuiste la culpable del segundo beso, el cual desencadenó… —Pero no seguí, consciente de que la incomodaba. Sólo lo había hecho para molestarla por lo que reí al verla. Es que no podía ser más mona.

Luego, sin haberlo predispuesto, vino el tema del maldito Alzheimer. La verdad es que los dos estábamos para el maldito arrastre. Mira que no recordar que tu pareja durante siete años perteneció al equipo de Quidditch e, incluso, jugó contra ti… No sé, curioso. ¿Qué clase de parásito inútil se había colado en nuestra mente? Yo afirmé que Hufflepuff casi siempre le ganaba a Slytherin, pero ella no tardó en defender a su equipo de viboritas. Comentó que la buscadora de su equipo ahora trabajaba en el Ministerio… eso ya lo sabía yo. Como para no haberla visto, si es que esa mujer lo menos que pasa es desapercibida.

A ver, la cuestión Fly, es que ganamos. Tú me tirabas las Bludger a mí y mi golpeador a la buscadora. Algo más lógico, ¿por qué me las tirabas a mí si era un cazador, tía? Mira que eres cojonera. —sonreí, negando con la cabeza. Luego, llegó el momento de preguntarle si se acordaba de algo que yo no. Lo tenía en la punta de la mente, pero la verdad es que habíamos tenido momento tan especiales que ahora mismo no me acordaba del mejor. Para mi sorpresa, ella si se acordaba, por lo que presté más atención que nunca. No me hizo falta más que su primera frase para refrescarme la memoria; se me iluminó la mente con un rayo de luz, poniéndome aquel recuerdo el primero. Odiaba ver a las chicas llorando, aparte de incomodarme, me daban pena y no sabía qué hacer. Imagináos cuando vi a la chica por la que estaba colado llorando allí sola. Cuando nombró a la chica de mi casa, recordé rápidamente a Melinda. ¿Qué habrá sido de esa mujer? Sin embargo, no podía dejar de sonreír mientras escuchaba aquella historia contada desde la perspectiva de Fly—. Bueno vale, ahí si fue culpa mía, lo admito… —alcé una mano en señal de culpabilidad y luego ladeé la sonrisa— Podrá haber sido más alta, pero ni de lejos más guapa ni más lista. Además, ¿tú no te enterabas de que me tenías loquito? Desde que nos conocimos en las Tres Escobas, ¿o el Caldero Chorreante? Nunca me acuerdo. Pero desde aquel momento fuiste y serás la chica más guay que nunca he conocido. Si me tenías a tus pies. Tú me decías: “Drake, cómprame un helado” y Drake te lo compraba. “Drake, llévame a caballito”. Y Drake te llevaba a caballito. Mira que preocuparte por esa mujer… —negué con la cabeza, estirando la mano para darle un golpecito en la nariz. Sin embargo, no tardó en volver a huir de una conversación y situación más vergonzosa de lo normal. La seguí con la mirada hasta la mesa y esperé pacientemente allí a que no metiera ninguna, porque ambos sabíamos que tiraba para no seguir la conversación, no porque tuviera intención de meter ninguna bola, porque era casi tan mala como yo, ya que ella era peor.

Le saqué la lengua cuando dijo que el mortifago era más inútil que yo. ¿Sabes? Hay gente más inútil que yo a montones, no sé por qué se sorprende tanto cuando se da cuenta de que hay una. Tsk. Esta mujer siempre iba a dejarme como el último en cualquier escalafón social. La imité como cuando yo estaba hablando y asentí a todo lo que decía. Por cómo me lo contaba, su vida en Noruega fue bastante normal. Yo me imaginaba en todo momento desfase, fiesta y alcohol. Seguro que hubo, pero lo omitió. Para lo único para lo que podía tener respuesta fue para lo último que dijo. Podría tener respuesta, pero no la tuve, ya que lo dijo tan rápido y se fue igual de rápido que mi mente aún estaba procesando todo aquello que dijo. ¿Qué se come la cabeza y yo actúo como si nada? Seguro que si lo miramos desde mi mismo punto de vista, podríamos estar aparentemente en las mismas condiciones. No sólo empecé a comerme la cabeza cuando la vi por primera vez después de ocho años en aquel pub, sino cuando encima tuve que ser cómplice de su ruptura con su prometido o cuando la besé y ella después me besó a mí. ¿Qué debo pensar yo? ¡Había estado prometida, eso es que quería mucho a ese tío! ¿No es normal que me emparanoie? Ella no, si hace más de diez años que yo era ese tío que estaba detrás de ella para una cosa u otra, ahora seguía siendo igual. Yo era Drake y, mientras existiera una Fly cerca de mí, esa chica será mi prioridad y sin duda mi perdición. Será pequeña, pero era lo suficientemente grande para eclipsar a cualquier otra. Me había quedado con cara de circunstancia cuando se fue de allí, o, como diría ella, cara de gilipollas. La que siempre tengo. No tardó en volver y, mientras tanto, yo me había acabado el botellín en largos sorbos. Di unos golpecitos en la mesa con los dedos.

Vaya, qué casualidad, si parece que estamos en la misma situación —cogí el nuevo botellín, sin apartar la mirada de ella, mientras jugaba con las gotas que lo empapaban por fuera de lo frío que estaba— Aunque por mi parte cambiaría un poco el argumento. Me di cuenta de que olvidar a alguien que me dio tanto que recordar es simplemente imposible, la besé y luego… tío, y luego la mujer va y actúa como si nada. ¿Te lo puedes creer? —apoyé mis codos sobre la mesa y me acerqué más a ella, ya que la mesa no es que fuera precisamente grande. De hecho era una mesa de mierda— Aunque lo peor de todo es que trabaja conmigo y la veo a todas horas. ¿Sabes lo frustrante que es verla caminar de un lado para otro y no pensar en otra cosa que no sea en ella, en volver a besarla o raptarla para que no se vuelva a ir? —mis ojos estaban fijos en ella, aunque ella quisiera apartar la mirada. Tras una leve pausa, continué:— Aun no entiendo tus dudas por lo que yo pueda sentir por ti. Si siempre has sido y serás tú, Fly. ¿Aún no te entra en la cabeza? —Y, finalmente… me encogí de hombros lentamente, aun en aquella posición, con una sonrisilla en el rostro.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 29.200
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 417
Puntos : 318
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Jue 4 Sep 2014 - 15:02

Vamos a ver, que cuando entrabas en Hufflepuff te daban la insignia de esa casa para ahorrarse hacer placas en las que tuvieran que poner texto. Era mucho más fácil repartir placas con el emblema del tejón que con un texto bíblico. Además, así la gente te identificaba como retrasado fácilmente, sin tener que leer lo que ponía en tu placa. Con ver el dibujito era suficiente, así no había que poner “panda de inútiles que no tienen ninguna cualidad, son las sobras que el resto de casas no quieren”. Es que, pensándolo bien, Gryffindor era el color rojo y el fuego, Slytherin era el verde y el agua y Ravenclaw el azul y el aire. Luego estaba Hufflepuff, con el amarillo, el puto color más feo que existe y con la tierra, que es el elemento que no le gusta a nadie. O sea, llevaban la inutilidad tatuada en la frente.

Estaba claro que Drake no tenía mucha dignidad, pero en aquel momento perdió la poca que le quedaba del mismo modo que había perdido su placa de auror. Vamos, que su placa y su dignidad estaban en el mismo sitio. Un lugar alejado de donde ahora se encontraba, eso era más que obvio. – Yo creo que cuando naciste te caíste al suelo y te golpeaste la cabeza. No hay otra explicación para lo de tu gilipollez. – Todo desde el cariño, claro. Realmente era cierto, iba desde el cariño. Le tenía suficiente aprecio como para que todo insulto que dirigía hacia él fuera con cariño. – Sé que mis insultos te hacen feliz, se te nota en la mirada y en esa vena que se te hincha en el cuello cada vez que me meto contigo. – Sonrió intentando parecer inocente y luego llegó lo peor. Aquel maldito no tenía suficiente con llamar a Fly por su nombre completo. No, además tenía que añadir un segundo nombre incluso más horrendo que el que tenía. Aunque realmente su segundo nombre si le gustaba, básicamente porque le recordaba a una vecina que había tenido en Liverpool cuyo nombre era similar. – Prefiero que me llames Fiona Tatiana, la verdad. Es mucho más bonito, además, a ti siempre te ha gustado Fly, no sé qué haces llamándome Fiona, con la pereza que da. Es demasiado largo. – No, en realidad era corto de narices, pero no tanto como Fly. Es que a ver, era un nombre muy corto. Hasta los padres de la gente se dedicaban a llamarla Fly con la excusa de que “Fiona” no le pegaba. Pues se llamaba Fiona, Fly era un puto apodo. ¡Tenía un nombre! Aunque prefería que siguieran refiriéndose a ella como Fly, claro está. - ¿Sensual? Yo no utilizaría ese adjetivo precisamente… A ver, que no está mal, pero… Bueno, es mejor que tu bigote. – Río. – No, en serio Drake, tu bigote siempre me ha hecho mucha gracia. Cuando empezó a salirte era gracioso porque era el típico de niño que nunca se ha afeitado, pero lo gracioso es que ahora sigue siendo igual y eso que te afeitas. – Siempre le había resultado gracioso, aunque con el tiempo le pareció el tipo de bigote más adorable y el resto le parecían feos. A día de hoy lo seguía pensando, pero eso era un tema aparte.

Para cuando Drake comenzó a echarle la culpa del segundo beso que había dado lugar a más besos de manera posterior  Fly ya se había alejado para seguir con el billar. En realidad era una puta inútil y más cuando las bolas del final ni llegaba a enfocarlas. Porque era así de lista, era miope y jamás llevaba gafas, sólo cuando iba al cine, y a veces ni eso. Eran incómodas y notaba como si le pesase la cabeza, cuando realmente las gafas no pesaban nada en absoluto. Era un maldito bicho raro. Además, no tenía apenas dioptrías y aún así le costaba ver de lejos. ¿Qué clase de broma era esa? Era una broma de muy mal gusto. Aunque bueno, las gafas le quedaban bien.

El concepto de Hufflepuff nunca ganaba nada no entraba en la mente de Drake. Podría ser que en aquel momento aquella casa de inútiles ganara algo, pero en el tiempo en el que ellos estudiaban, Hufflepuff no ganaba ni a las canicas. Y de verdad que no es coña por meterse con ellos, pero no ganaban ni una. – Si yo sólo entre al equipo de Quidditch para tocar las narices a la gente, ya lo sabes. Además, jugando contigo, lo perfecto era putearte a ti, no me digas no te hacía ilusión que pasara del partido para molestarte.  – A los de Slytherin no les hacía ni puta gracia, porque ellos mismos acababan con una Bludger estampada en el pecho porque uno de los golpeadores se divertía volando y haciendo el tonto por el campo. Eso sí, sólo era con los partidos en los que jugaba Drake, en el resto era normal. – Joder, es que tirarte la Bludger a ti era mil veces más divertido que defender a mi equipo, ¿Vale? Además, mi función era impedir al equipo contrario marcar, y tú función era marcar ergo… ¡Lo hacía bien! – Eh, ahora que lo pensaba era cierto, aunque al resto de cazadores no les hacía nada, claro.

Finalmente quedaron sentados en una mesa cerca del billar y como no había apenas gente alrededor, podían hablar con tranquilidad. El local había comenzado a llenarse, pero al parecer la gente se encontraba en el lado opuesto del local, con los dardos y la zona para beber, bailar y hacer cosas nazis (o sea, el imbécil, no matar judíos en la cámara de gas). – Hombre, es que más alta no es precisamente difícil… - Dijo aún sonrojada. Levantó la vista hacia Drake, quien ahora sonreía cual gilipollas (más aún, me refiero) y no pudo evitar sonreír de igual modo. Le gustaba recordar aquellas cosas, hablar de aquel tiempo en el que no había preocupaciones salvo la de sacar el curso escolar, cuando no tenían que estar pendientes de defender al mundo mágico porque una panda de anormales que seguían a un desnarizado (palabra inventada y muy bonita) querían ser como Hitler pero  sin bigote. Y sin nariz. Y sin pelo. Joder, pobre Voldemort, no tenía nada, ni si quiera sangre pura.  – Sí, luego me di cuenta pero… No lo sabía. Tú eras amable con todo el mundo, creía que yo era una más con la que ser amable. Tu mejor amiga por aquel entonces, pero nada más. Yo que sabía que de verdad sentías algo por mí… - Aun sonrojada, con la sonrisa de imbécil y con la mirada fija en los ojos del castaño. – Si yo soy muy simple, ya lo sabes. – Tan simple que le caían bien hasta los mortífagos.

Al parecer ninguna de los dos resúmenes eran apasionantes, pero es lo que tiene hacer un RESUMEN de tu vida en dos minutos. Además, con la memoria que tenía Fly, no se acordaba de la mitad de las cosas que había hecho por allí. Aunque bueno, había una cafetería donde servían helados de chocolate blanco super ricos. Pero no eran los típicos, eran mucho mejores, y de esos no había en Londres. Eso no se lo había contado cuando, evidentemente, era lo más apasionante que podía sucederle a cualquier persona.

Como buena experta en huir (estaba claro cuando se fue a Noruega que era una experta en irse sin dar explicaciones a nadie) que era, se levantó de nuevo a por bebidas. El hombre, muy  amable él, se las tendió antes si quiera de que las pidiese. Ya les había fichado, y eso que había mucha más gente en el local. Antes de que pudiera pagar, el hombre dijo que al final de la noche, que no pasaba nada. Todo simpático él, fiándose de su palabra como si no pudiera salir corriendo sin pagar. Bueno, tenía las piernas cortas, era fácil pillarla, además, yendo con Drake, el hombre de dos metros, era fácil ver donde estaba.

No tardó en volver y sentarse de nuevo en la silla (obviamente no iba a sentarse en la mesa) y dejó ambos botellines sobre la mesa. Tomó el suyo y le dio un buen trago, volviéndolo a dejar sobre la mesa. Ya había llegado al momento en el que las cosas se veían un poco más borrosas, básicamente porque con tan poca altura no se tarda en que el alcohol te haga un mínimo de efecto. Aunque por el momento iba perfectamente. Además, era de esas personas que cuando se emborrachan son conscientes de todo lo que sucede a su alrededor y al día siguiente lo recuerdan, poco nítido, pero lo recuerdan.

Aunque quería apartar la mirada y no tener que mirarlo, sus ojos se habían quedado fijos sobre los suyos y no podía evitar apartarlos. Fly siempre había adorado los ojos oscuros, y los de Drake lo eran. – Me imagino lo frustrante que debe ser. Vamos, yo le veo todos los días y me siento más idiota de lo normal diciendo “eh, hola” y ya está. Nada más, cuando… Bueno, lo que menos me apetece es saludarle como si nada. ¿Me entiendes? – Puso un tono más serio, como si le estuviera contando a un amigo todo lo que pasaba por su mente. En realidad era lo que pasaba, aunque el amigo también era de quien hablaba, claro. Ahí cambiaba todo.

Del mismo modo, Fly apoyó los codos sobre la mesa, sujetando así su cabeza entre las manos y quedando a escasos centímetros del chicho. – A veces creo que somos gilipollas. – Dibujó una pequeña sonrisa entre sus labios, sin apartar la mirada de los ojos del castaño. Notó una vez más como sus mejillas ganaban temperatura y, por tanto, adquirían cierto tono rojizo y la sonrisa pasó a ser una alegre y despreocupada a ser una más tímida y con cierto miedo. – ¿Hablas en serio? – No sabía ni que decir. En aquel momento su mente estaba demasiado confusa como para analizar todo lo que estaba sucediendo a su alrededor de manera coherente. - ¿Después de todo este tiempo sigo siendo yo? – Bajó la mirada por un instante, pero segundos después volvió a posar sus ojos sobre los del chico. - ¿De verdad no me odias?
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Drake Ulrich el Vie 5 Sep 2014 - 2:02

Si a cualquier otra persona, sea quien sea, se le ocurriese la magnífica idea de insultarme como lo hace Fly, probablemente no me lo tomase tan bien. Si en el fondo tenía razón… Se metía conmigo, pero no lo hacía con mala intención. Bueno, a veces sí, pero muy pocas. Me tomaba sus comentarios con cariño, ya que yo por lo menos no voy insultando de manera real a mis amigos. Además, desde hacía tiempo me había acostumbrado y, por lo que se ve, no me desacostumbré nunca. Me llevé la mano al cuello cuando nombró mi vena. ¡Yo la tendré en el cuello, pero ella la tiene en la frente! Sólo que a ella le sale cuando se cabrea. Por suerte no sale demasiado.

Sí, me encanta Fly. ¿Quién te puso ese apodo? Te llamo Fiona por molestar y, porque cuando intento parecer un serio de la vida, intento llamar por los nombres completos. A mí me gusta mucho tu nombre, tanto Fiona como Tatiana, no sé qué manía les tienes. Y puff… —zarandeé la mano irónicamente delante de mí— Larguísimo, ¿eh? Pronunciar “Fiona” me produce una hernia en mis cuerdas vocales. —continué ironizando, para finalmente mirarla con escepticismo. Para más guasa, no tenía suficiente con meterse conmigo y mi casa, que tenía que meter mi adorable bigote en el paquete. Sí, vale, lo admito, nunca he sido un hombre de mucho vello corporal. Lo justo y necesario, tanto en el cuerpo como en la cara—. Deja de meterte con los pobres hombres cuyas barbas no se han desarrollado, ¿vale? Qué vil eres, en serio… Y deja a mi bigote en paz, que es el más mono de todo el local este. —bebí del botellín, aparentemente indignado por haberse metido con una parte tan viril de mi cuerpo.

A mí me encantaba darlo todo en los partidos de Quidditch, de hecho recuerdo como me motivaba todo intentando hacerlo lo mejor posible. Así mismo, siempre que Slytherin jugaba contra otra casa que no fuera Hufflepuff, ahí estaba yo animando a mi querida novia. ¿Lo gracioso? Desde fuera parecía que hacía su trabajo perfectamente. Cuando jugaba conmigo… como que al parecer yo tenía un neón fluorescente con la frase “GOLPEAR AQUÍ CON LA BLUDGER” o algo por el estilo. Aunque tuviera que temer por mi vida, los restantes Slytherin también debían, ya que fiarse de Fly era un riesgo que muchos no corrían.

¡Tú función es proteger a tu equipo, batalla! No busques excusas. Me las tirabas a mí porque sabes que en una pelea real yo te gano y ahí no tenía cómo defenderme. Además, ¿qué querías, verme en la enfermería o qué? Mala novia. —entrecerré los ojos, para que me contestase—. Pero sí, me hacía ilusión. Mi posición era más fácil de sobrellevar soportándote en el campo que la tuya. —sonreí divertido.

Yo nunca había sido un chico especialmente seguro de sí mismo. Por lo menos no en Hogwarts. Para mí en aquel momento, que yo le gustase a Fly era un hecho inexistente. No esperaba que alguien tan guay como ella le gustase alguien como yo. Y mucho menos me esperaba gustarle a una chica de mi misma casa. Pero no sé… de hecho creí en todo momento que mis intenciones estaban claras, pero por lo que se ve Fly fue tan lenta pillando las cosas como lo fui yo. Aun me acuerdo cuando coincidimos en el expreso de Hogwarts y ante la pregunta de: “¿Cómo es tu chica perfecta?” la describí a ella descaradamente. Drake del pasado, ¿cómo conseguías ligar así? ¡Enséñame, inocente chico! Podía llegar a entender que fuera un poco lenta y no lo pillase. Comprensible. ¿Pero pensar que me gustaba Melinda? ¡Anda ya! Si esa mujer estaba colada por Jace, aunque no lo admitiera.

Negué con la cabeza lentamente al escucharla. No sabía si era tonta o mona. Aunque al caso era lo mismo. No tardamos en dejar el tema del pasado y centrarnos en el presente, tema en el cual Fly era experta en huir. Esta mujer está desarrollando tal maestría en este campo que da miedo. En cualquier momento se convierte en humo y se esfuma de escena. Yo no me moví de aquella silla, dándome cuenta de que habíamos dejado de lado el billar y que incluso yo ya había soltado mi palo para apoyarlo contra la mesa que estaba al lado nuestra. Seguí a Fly con la mirada cuando fue a la barra, tanto de ida como de vuelta. Yo por regla general no sentía ningún reparo en decir lo que sentía, de hecho con los años me había abierto muchísimo más con las personas y había llegado incluso momentos en dónde decir lo que sentía espantó a más de una mujer. En serio, las chicas son todas unas tiquismiquis. Para algunas no digo demasiado y para otras digo mucho. Malditas, no se ponen de acuerdo.

No obstante, con Fly no me costaba lo más mínimo abrirme. Supongo que la confianza lo hace tan fácil. La confianza y, que si me paso, sabré que lo hago porque su mano se estampará contra mi nuca en un aviso de que me estoy pasando. Volvió a sentarse en frente mía y no tardé en dejar claro todo lo que me había pasado por la mente. Podía llegar a entenderla, un poco. Al fin y al cabo han pasado ocho años desde que nuestros caminos se separaron. En ocho años pueden pasar muchas cosas, uno puede pasar página, puede conseguir a alguien mejor, puede llegar a superar cualquier recuerdo doloroso… O yo que sé, lo más duro: olvidar. Por mi parte lo creí superado y totalmente olvidado. Iluso de mí, ya que desde que la vi, todo aquello que había “olvidado” salió del baúl de los recuerdos, en dónde simplemente estaban almacenados.

¿Yo gilipollas? Me lo dices una media de cinco veces al día. Yo ya lo tengo asumido. Faltas tú —sonreí, encogiéndome levemente de hombros. Ante mis palabras noté como ella cambiaba su gesto. Se había apoyado en la mesa de la misma manera que yo, quedándose justo en frente de mí. Ante sus preguntas, dejé caer levemente la cabeza. En ese momento, el cual utilicé para pensar lo que decir, también me percaté de que mi cabeza estaba más desubicada de lo que me esperaba. Volví a alzar la cabeza para mirarla—. Fly, te fuiste sin dar explicaciones. Claro que te odié. Te odié muchísimo por el simple hecho de simplemente callarte los motivos. No sabía si era culpa mía, si fue culpa tuya, si te aburriste o a saber qué… Pero han pasado ocho años y los momentos buenos superaban con creces a los malos¿Con creces? ¿Qué clase de expresión es esa? ¿Qué es un “cres”?por lo que tardé, pero conseguí simplemente superar lo que pasó y perdonarte a pesar de no tener motivos para ello. Como ves yo también soy muy simple… —esbocé una sonrisa—. Ahora no te odio. Has vuelto a Londres y me has hecho ver exactamente eso, superé lo que hiciste, pero no me olvidé de ti en ningún momento. Así que… mientras estés pululando a mí alrededor, siempre serás tú.  

En mi corazón ponía especialmente en una pequeña espina clavada de un lado a otro: “Propiedad de Fly Shadows”. Si no, no me lo explicaba. Mira que había conocido a chicas durante estos años, mira que había tenido relaciones que incluso consideré medianamente serias, pero al fin y al cabo... sólo estoy bien con una. Me acerqué a ella, acercando los brazos para mantener el punto de apoyo. Mis ojos se pasearon por todo su rostro, en busca de algo para retrasar lo que estaba a punto de hacer.

Así que deja de pensar que te odio. Soy Drake, ¿cómo voy a odiarte? —De toda la vida; Drake y Fly. Tendría que pasar algo muy grave (o que me volviese a abandonar) para que pudiera odiar a Fly con motivo. Con una pequeña sonrisa, miré a sus labios— Y… ahora si podrás echarme la culpa por lo que voy a hacer —acorté la distancia que nos separaba para unir mis labios con los suyos. Me apoyé solo en un brazo, ya que el otro lo subí para acariciar su mejilla y sujetar su rostro.

Podría echarme la culpa de este beso y de todos los que quisieras, ya que sin duda merecía la pena. Era como besar un irresistible deseo, pues en aquellos momentos en vez de saciarme, tenía la impresión de que por mucho que la besara, nunca me quedaría satisfecho.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Josh Hartnett
Edad del pj : 29
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Mestiza
Galeones : 29.200
Lealtad : Albus Dumbledore
Patronus : Mono capuchino (Parl
RP Adicional : 000
Mensajes : 417
Puntos : 318
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t419-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t423-relaciones-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t3175-cronologia-de-drake-ulrich http://www.expectopatronum-rpg.com/t614-correspondencia-de-drake-ulrich
Drake UlrichFugitivos

Fiona T. Shadows el Vie 5 Sep 2014 - 12:33

Cuando te acostumbras a meterte con una persona, es imposible no hacerlo cuando lo intentas. De verdad, imposible. Tú te pones todo serio y dices “hoy no insulto a Drake”, pero claro, resulta imposible si lo haces siempre. Además, Fly jamás se había propuesto no meterse con Drake. Si echaba la vista atrás, siempre se había metido con él, quizá de manera menos evidente como hacía ahora, pero desde su primer año lo había hecho. Aunque siempre con cariño, igual que en aquel momento. Eso sí, había una pequeña diferencia. Cuando tienes once años no puedes desarrollar el mismo cariño hacia una persona que veinticinco. Era cierto que con el paso del tiempo Drake había pasado de ser aquel chico guapo con el que salía y con el que le encantaba pasar tiempo a ser esa persona sin la que no podía vivir. Pero, actualmente, no tenía ni la más remota idea de lo que quería.

Dibujó una sonrisa cuando Drake preguntó sobre su apodo. ¿Tantos años conociéndose y jamás se lo había contado? Bueno, no era algo que acostumbrara a contar, pues esa historia demostraba que en algún momento Matt y ella se habían llevado bien. - ¿Nunca te lo conté? – Realmente dudaba habérselo contado a alguien. – Cuando tenía dos años empecé a hablar. Bueno, Matt lo hizo exactamente al mismo tiempo que yo, y eso que el pobre era más tonto que un melón. – Los melones son tontos, por ejemplo. – Decir Matt no era muy difícil con el paso del tiempo, y es un apodo sencillo teniendo  en cuenta que se llamaba Matthew. Pero él no sabía pronunciar mi nombre, así que acabó por salir Fly. – Rió. – Desde ese momento todos me llamaron Fly para que Matt no se sintiera mal por no poder pronunciar mi nombre. Y cuando fuimos creciendo, jamás me llamó por mi nombre. Era cierto que no nos llevábamos  muy bien, pero nos queríamos aunque fuéramos tan diferentes. – Se encogió de hombros. En cierto modo le echaba de menos. Matt siempre había sido esa persona a la que acudir cuando no había nadie más. Aún recordaba haber ido corriendo la noche que empezó con Drake para meterse en su cama y contarle todo. Fly casi lo mata del susto al meterse en su dormitorio. Los últimos años se habían visto lo justo, pues cada uno estaba en su mundo, pero se mandaban cartas todas las semanas. Hasta que un día dejaron de hacerlo. Dos semanas después, Fly tuvo que volver a Londres para el funeral de su hermano. Había sido todo muy raro.

- Drake, asúmelo, tu bigote es horrible. – Dijo con un tono totalmente serio antes de dar un largo trago al botellín. Antes de apartarlo de la boca, dibujó una pequeña sonrisa y lo dejó sobre la mesa una vez más. – Pero es tuyo. Es tan horrible como el dueño.

La función de un golpeador en el equipo de Quidditch es algo más que relativo. A ver, su función es la de proteger a su equipo de la bludger, pero no solo eso, sino que también tiene que atacar al equipo contrario con ellas. Pues ya está. Ella hacía un trabajo estupendo intentando matar a uno de los cazadores del equipo contrario. Había otro golpeador, que trabajara él.  – Oye, que yo les protegía, pero también atacaba al equipo contrario. ¡El Quidditch es un equipo de ataque y defensa! Tienes que hacer ambas cosas… Como se nota que no tengo un bate ahora mismo en la mano, sino no me discutirías estas cosas, más bien huirías haciendo la croqueta.

Cuando Fly y Drake se conocieron no estaban precisamente solos. Estaba Jace, el chico cuya función en el mundo era meter el pene en el mayor número de vaginas posibles. Fly estaba convencida que en su dormitorio tenía un poster donde apuntaba a las tías que se tiraba en Hogwarts, porque la gente era muy simple y acababan cayendo. Vale, el chico era guapo. Bastante guapo, todo hay que decirlo. Y a Fly le caía rematadamente bien por lo cruel que era, aunque tuviera más futuro como Mortífago que un Hufflepuff de ganar el premio de idiota del año. Y eso que lo ganan siempre. Luego estaba Sophie, quien fue la primera novia de Jace. Una rubia muy mona que parecía que por cerebro tenía un gorrión, por eso de tener tantos pájaros en la cabeza para acabar saliendo con Jace. Los cuatro se conocieron y quedaron con verse en el tren de camino a Hogwarts, y eso hicieron. A decir verdad, todos se pasaron medio camino durmiendo, pero de vez en cuando iban hablando. Fly ya estaba nerviosa ese día, pues como niña que era, se había fijado en otro de los niños y tenía miedo de que este lo supiera. ¡Eran niños! Los niños se comportan de esas maneras.

Por mucho que hablaban, que pasaban tiempo solos, ninguno era capaz de decirle nada al otro. Una parte de Fly veía que existía cierto interés por parte de Drake pero… ¿Y si se equivocaba? Era evidente que ella también iba detrás suyo, pero él no hacía nada, por lo que pensó que no le interesaba. Al fin y al cabo, ella era de Slytherin, mientras que él era de Hufflepuff. No existían realmente casas más opuestas.

El billar había quedado en un segundo plano mientras ambos seguían en aquella pequeña mesa hablando del tiempo pasado. A Fly siempre le había gustado rememorar viejos tiempos, pero no tiempos que de algún modo siguen repercutiendo en el presente y no precisamente en temas que te hacen sonreír, sino en temas que te hacen darle vueltas a la cabeza y querer meterte en la cama para no salir hasta que pase la tormenta.  Fly había ido a por dos nuevas bebidas, pero no tardó en volver, dejándose caer sobre la silla y mirando el techo por un momento. ¡Giraba un poco! Sí, giraba, como si el techo en sí fuera un ventilador gigante. Miró de nuevo a Drake y apartó la mirada de nuevo. Si es que era demasiado adorable. O sea, era Drake. Tú lo veías y te entraban ganas de abrazarlo y no soltarlo. Eso quería hacer Fly. Abrazarlo y no soltarlo para que si algo la obligaba a irse otra vez, él se ocupara de no dejar que se fuera. – Yo ya tengo asumido que soy gilipollas. – Negó con la cabeza antes de colocarse del mismo modo que Drake, con la cabeza entre las manos. – Gilipollas. – Afirmó sonriente.

Luego llegó lo serio, dejando a un lado eso de ser gilipollas para ser gilipollas sentimentales. Sí, de esos que tienen sentimientos y esas cosas nazis. – Prefería que me odiaras, Drake. No quería que pensaras que me iba por tu culpa, ni mucho menos… Pero tampoco quería meterte en mis problemas. – Dejó la vista aún fija en él. – Fue mi culpa por no decir nada e irme, pero eran mis problemas, no los tuyos. Tú tenías que ser feliz, seguir con tu vida sin problemas y rehacer tu vida. Y yo tenía que estar lejos de Londres. – Claro que debería haberle dado algún tipo de explicación, pero no quería que Drake se pasara años esperando a que ella volviera, si es que algún día podía volver. – Sabes que en mi familia siempre hubo problemas por mi hermano y que quería ser mortífago. Pues lo consiguió, Drake. Consiguió unirse a los mortífagos y toda mi familia éramos traidores de sangre. Además, mis padres sabían que Matt y yo siempre habíamos tenido una relación rara. Aunque nos odiásemos a simple vista, tenían miedo que acabara convenciéndome. – Negó con la cabeza. – Nunca he creído en esas tonterías, y ellos lo saben. Pero también saben cómo soy y mi tendencia por disfrutar en la batalla, por eso acabé siendo aurora. Por eso tenían miedo de que acabara como Matt, por el hecho de estar siempre metida en líos. – Jamás había comprendido como sus padres habían llegado a pensar eso. Era cierto que Fly podía ser cruel, que siempre se metía con los de Hufflepuff pero de eso a ser Mortífago, había un largo camino. – De verdad que lo siento Drake.

Aquella situación hacía que sus mejillas estuvieran cada vez más coloradas, y eso tenía mucho que ver con la cantidad de cervezas que ya llevaban. – Yo tampoco te olvidé. Siempre quise que si volvía tuvieras tú vida, para no molestarte más, pero mira… - Sonrió al ver lo irónico que era aquello cuando Drake había sido la primera persona con la que se había encontrado al volver. – Para mí también has sido siempre tú. – Bajó la mirada con algo de miedo en sus palabras. Fly tenía miedo a sus propios sentimientos, pues ese tipo de cosas son las que te hacen débil.

Podían pasar los años, pero por mucho que pasara entre ellos, siempre sería Drake, y siempre sería Fly. Eran como aquellos dos niños sentados bajo un árbol preocupados por la reacción del otro si decían lo que sentían. Esta vez eran adultos con una experiencia a la espalda, pero del mismo modo eran como niños en ese sentido. – No lo sé. Siempre creí que me odiabas. - ¿Y quién no piensa eso si se va del país y deja a su novio por ello? Vamos, que era normal que la odiara.

Los labios de Drake se posaron una vez más sobre los suyos y Fly no dudó a la hora de contestar el beso. Dejó caer una de sus manos sobre la mesa, mientras que la otra se posó en uno de los brazos del chico (que no chicho) y continuó el beso. Fly no tardó en separarse y mirar a Drake. Se levantó y se situó frente a él, sin tener la separación de la mesa entre ellos. La diferencia de altura era evidente, pues sentado, Drake no era más que unos pocos centímetros más bajo que Fly de pie. – Y tú a mí echarme la culpa por dar el segundo, como siempre. – Y dicho esto, dio un paso hacia delante hasta unir sus labios una segunda vez.
avatar
Imagen Personalizada :
RP : 10
PB : Ellen Page.
Edad del pj : 29
Ocupación : Auror
Pureza de sangre : Sangre limpia.
Galeones : 22.500
Lealtad : Orden del Fénix
Patronus : Erizo (Parlante)
RP Adicional : +1H
Mensajes : 689
Puntos : 517
Ver perfil de usuario http://www.expectopatronum-rpg.com/t517-fiona-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t519-relaciones-de-fly-t-shadows http://www.expectopatronum-rpg.com/t518-fly-shadows-timeline#8464 http://www.expectopatronum-rpg.com/t646-arcon-de-fly

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Página 1 de 3. 1, 2, 3  Siguiente

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.