Situación Actual
7º a 10º
2 marzo ➟ luna llena
Administración
Moderadores
Últimos Mensajes
¿Sabías que...?
Redes Sociales
2añosonline
Discord oficial

Master of the bludger {Lisbeth}

Ian Howells el Dom Nov 16, 2014 11:50 pm

Master of the bludger {Lisbeth} 152njip
Campo de Quidditch - 18:24 pm - Lisbeth Ravensdale & Ian Howells

Era sábado. Los sábados en Hogwarts para Ian eran en ocasiones los que más aprovechaba, pero normalmente si no tenías nada que hacer Hogwarts se volvía realmente aburrido. Por suerte, hoy tenía planeado aprovecharlo realmente bien. Después de comer todo el equipo de Quidditch de Slytherin había reservado el campo para poder entrenar, por lo que se dirigieron hacia allí. Al llegar se encontraron con la sorpresa de que no eran los únicos que había reservado, por lo que se encontraron con los de otra casa jugando un amistoso partido para entrenar.

El capitán del equipo de Slytherin subió a su escoba para hablar con el capitán del equipo contrario y mientras tanto Ian se quedó en tierra colocándose sus protecciones. Solía jugar con casco y con las protecciones de los miembros, ya que las gafas le impedían ver nítidamente y les resultaban incómodas. Estaba sentado en un banco y uno de los miembros de su equipo, que era de cuarto, se acercó a él para contarle una anécdota que, según él, era graciosa.

Ian fingió hacerle caso mientras terminaba de colocarse las cosas. Aun así, cuando terminó, la mirada del Slytherin se dirigió a las gradas en busca de algo más interesante de lo que le contaban. No había mucha gente en las gradas, pero había. Era sábado y como tal mucha gente no tiene cosas que hacer. Los alumnos solían venir a observar los entrenamientos, además de que era un sitio bastante tranquilo en dónde pasar el rato o en dónde enfrascarse en una lectura.

En cierto momento en dónde el compañero de equipo de Ian se rio ante su propio chiste, Ian le miró con cara de pocos amigos. Pensaba que con hacerle el vacío sería suficiente como para que captara el mensaje y no fomentar una mala conducta de compañeros.-Tu comentario estimula las glándulas sudoríparas de mi miembro viril.-Dijo Ian, con cara de no reírse lo más mínimo. Su compañero frunció el ceño.-¿Qué?-Contestó sin pillar la indirecta.-Que me suda la polla.-Contestó groseramente, cogiendo su bate y yéndose de allí hacia dónde acababa de bajar el capitán.

Acordaron compartir campo, mitad y mitad. No era lo mismo, pero sin duda era suficiente para no encerrarse en el castillo aburrido. Ian subió en escoba y comenzó el entrenamiento.

Media hora más tarde, quizás una hora, los dos golpeadores de ambos equipos comenzaron a picarse de manera que empezaron a lanzarse bludger de un lado al otro del terreno de manera ofensiva. En cierta ocasión se dirigía una directa a Ian por la espalda, por lo que un gritó de uno de sus compañeros le alertó. Ian se dio la vuelta rápidamente y golpeó la bludger sin apuntar por puro instinto, por lo que la pelota voló descontrolada hacia un punto desconocido, ya que el Slytherin la perdió de vista.

Podría ir en dirección a las gradas y darle a alguien, o peor, podría romper algo y que precipitase en caída libre con la amenaza de darle a alguien. O lo peor, podría darle a alguien que estuviera volando y hacerle caer cuando su meta es intentar desviarla e intentar mantener a su equipo a salvo. Bajo presión, buscó la bludger con la mirada rápidamente para ver hasta dónde estaba yendo o si ya había dado contra algo.

FueradeRol: Entrad, entrad! No como (a menos que queráis que os coma).
Ian Howells
Imagen Personalizada : ¿Quieres un besito volaooo?
RP : 8
PB : Trevor Wentworth
Edad del pj : 21
Ocupación : Tatuador
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 17.860
Lealtad : Págame.
Patronus : No tiene
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1022
Puntos : 724
https://www.expectopatronum-rpg.com/t1174-ian-howells https://www.expectopatronum-rpg.com/t1177-what-about-a-drink-ian-s-relathionship https://www.expectopatronum-rpg.com/t1291-ian-howells-s-cr https://www.expectopatronum-rpg.com/t1192-correo-de-ian-howells#22200
Ian HowellsInactivo

Lisbeth Ravensdale el Mar Nov 18, 2014 2:21 am

Habíamos reservado el campo de Quidditch para entrenar aquel día, pues había un buen tiempo para entrenar y prepararnos para los próximos partidos. No todos pudimos ir al entrenamiento y muchos de los que estaban ahí era los suplentes, pero al capitán no le importaba mientras que estuviésemos practicando. Todo iba bien hasta que de repente llegaron los del equipo de Slytherin con la intención de practicar también, pues al parecer ellos también habían reservado el campo. Hubo varias protestas de algunos de los miembros de ambos equipos, pero al final se decidió que haríamos una especie de partido amistoso, aunque no era exactamente un partido sino algo así como una competición para ver qué guardián paraba más goles, qué cazador tiraba más tantos, qué golpeador golpeaba más Bludgers y qué buscador cogía más veces la Snitch. Tenía toda la intención de que la buscadora que más veces cogiese la pequeña pelotita fuese yo, así que me esmeré en el entrenamiento.

Todo iba bastante bien. Cada jugador iba a lo suyo, aunque había bastante pique entre varios jugadores. No es de extrañar, pues Gryffindor y Slytherin son las Casas con más rivalidad de todo Hogwarts, seguido de Slytherin y Hufflepuff. Seguro que sí nosotros hubiésemos estado entrenando con los Hufflepuff o con los Gryffindor no habría habido nada de pique, pero como se puede observar ese no es el caso. En mi opinión aquel pique entre ambas Casas hacia que el entrenamiento fuese muchísimo mejor, pues la competencia por demostrar quién es mejor nos hace esforzarnos casi como en un partido normal, aunque no tanto.

Yo no tenía mucho que hacer, aparte de volar por todo el campo mirando a ver si encontraba la Snitch. Por el momento la dichosa pelotita diminuta y dorada se había escondido muy bien, pero ya la encontraría... Mientras volaba sobre el campo y miraba en todas las direcciones posibles me fijé en los jugadores del equipo contrario y vi montado en su escoba a Ian Howells, mi amigo de Slytherin. No era común que miembros de nuestras Casas se hiciesen amigos en vez de enemigos, pero nos habíamos caído bien al empezar el primer curso de Hogwarts. Eso sí, aquello no impedía que hubiese cierto pique, pues él estaba convencido de que Slytherin era la mejor Casa, y yo mantenía que Gryffindor era la mejor. En el fondo todas las Casas me parecían buenas, pues cada una tenía su razón para serlo, pero ya que Gryffindor es la mía soy leal a ella. Ian estaba montado en su escoba y parecía aburrido mientras un jugador de su misma Casa le hablaba. Vi cómo Ian le contestaba algo al chico, aunque no pude oírlo (¡obviamente, pues estoy en la otra punta del campo!) y el chico se quedó pálido y pasmado mientras Ian se iba. Reí durante un segundo por lo bajo, pues sabía perfectamente que Ian le habría soltado alguna grosería al pobre chico. Ya estoy tan acostumbrada a ese carácter que no me sorprende ni me parece mal viviendo de él, pues no tiene remedio.

Vi entonces la Snitch, que estaba casi justo en el centro del campo. Sin perder ni un segundo salí volando a toda velocidad hacia ella; la buscadora del otro equipo estaba en la otra punta del campo, así que yo debería llegar antes y ganar aquella ronda...

...Fue entonces cuando vi por el rabillo del ojo una Bludger acercándose a toda velocidad hacia mí. Reaccionando por puro instinto y gracias a mis grandes reflejos detuve mi escoba (aunque por un segundo me dio un vuelco al corazón, pues pensé que la pelota me iba a golpear y que me tiraría al suelo) y me giré a toda velocidad en el aire, haciendo que la escoba diese una vuelta y cogiese mucho impulso antes de golpear con la parte de atrás a la Bludger. Varios palitos de la escoba se rompieron tras el impacto, pero gracias a mi movimientos con la escoba la Bludger salió disparada al otro lado del campo, directa hacia uno de los golpeadores de mi equipo, quien se la mandó al guardián de Slytherin.

Miré a mi alrededor para ver quién me había lanzado la pelota, y vi a Ian con el bate en la mano y alzado en alto y supe inmediatamente que había sido él. Le miré como regañándole con la mirada y con una ceja alzada, y suspiré antes de volar hacia donde él estaba.

-¡Qué manía tienes tú con golpearme!- exclamé cuando estuve lo suficientemente cerca de él para que me escuchara. Miré entonces a mi alrededor, y vi que la buscadora de Slytherin no había encontrado la Snitch y que esta se había vuelto a perder. Miré a Ian entonces otra vez, y aunque intenté poner cara de pocos amigos, y brillo de mis ojos indicaba que no estaba enfadada para nada.- ¿Acaso me quieres enviar a la enfermería otra vez?- pregunté, recordándole el pequeño incidente de quinto curso.
Lisbeth Ravensdale
Imagen Personalizada : Master of the bludger {Lisbeth} ECm6X1dl
RP : 8
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.600
Lealtad : Orden del Fénix
Mensajes : 142
Puntos : 96
Lisbeth RavensdaleInactivo

Ian Howells el Miér Nov 19, 2014 4:35 pm

Ian desvió la mirada al momento hacia dónde se dirigía la bludger. Su gesto adoptó varias formas a medida que la bludger se movía. Primero, en su trayectoria, Ian había fruncido el ceño, entrecerrado los ojos y apretado la mandíbula en un gesto de: “Mierda, mierda, mierda”. Segundo, cuando la bludger impactó contra la parte trasera de una escoba, se llevó las manos a la cabeza –con el bate y todo de por medio- y miró la escena con cierto pánico y culpa. Finalmente, al ver como la escoba seguía en el aire y la alumna de una pieza, sus músculos se relajaron y soltó un profundo suspiro de alivio.

Había dejado de prestar atención. Todo había salido bien, nadie había muerto; él no tenía más cabida en ningún asunto. No obstante, volvió a girarse cuando notó una voz conocida acercándose a él. Allí vio a Lisbech y sonrió de medio lado.-Menos mal que has sido tú que ya estás acostumbrada a mis golpes. ¿Te imaginas tener que hacerme amigo de otro al que le doy sólo para que no me castiguen?-Contestó tranquilamente, acortando de la misma manera la distancia con la chica. Las escobas se quedaron paralelas, de manera que ambos podían hablar sólo con girar un poco la cabeza.

Ian no había asistido en su momento a la enfermería durante los días que la Gryffindor tuvo que reposar sólo por el interés de no tener que cumplir un castigo. Al fin y al cabo, fue un accidente, pero teniendo en cuenta tanto la procedencia de ambos como el carácter de Ian, cualquiera podría malinterpretarlo. Lo que el chico quiso, a pesar de no decirlo nunca con palabras, fue pedir perdón. Sí, con el tiempo el Slytherin ha adoptado una postura un tanto clasista, ciertos prejuicios y ciertas ideologías. Pero no todos los Slytherin son auténticos Slytherin y no todos los Gryffindor son gente odiosa. Tenía un ejemplo delante de él.

La chica volvió a fijar la atención en Ian después de echar un vistazo alrededor en el campo.-No está en mis planes volver a hacerte compañía en la enfermería, pero si quieres pasar más tiempo conmigo sólo tienes que decirlo –Sonrió de medio lado- No hace falta que te metas en medio de la trayectoria de mi bludger para llamar mi atención.-La culpó, girando alrededor de ella para mirarle desde el otro lado. Su sonrisa era encantadora, pero su mirada poseía un brillo de lo más malicioso. Le encantaba jugar; a cualquier cosa.- Y hola, ¿eh? Hay que ver con qué malas pulgas vienes a saludar a tu amigo.-Añadió, sonriendo de manera que sobresaliese su colmillo. Tenía una dentadura casi perfecta, sin contar por un pequeño sobre saliente de un colmillo que le hacía tener una sonrisa de lo más traviesa.

Fue entonces cuando los cazadores de Slytherin, en una posición estratégica, pasaron justo por delante de ellos, haciendo que el aire se cortase a su paso.-Wow.-Exclamó, notando tambalearse su escoba. Al momento, apareció su compañero golpeador.-Hey Ian, liga en otro momento que son dos bludger y yo sólo tengo una mano.-Ian contestó llevándose el dedo índice y el corazón a la frente, haciendo un gesto de “oído capitán”. Aún quedaba entrenamiento por hacer y no habría buenas vibraciones si alguien se va a medio hacer. Se acercó a Lisbeth para no tener que alzar la voz.-Deberías quedarte después del entrenamiento. Es sábado… seguro que no tienes nada interesante que hacer.-Duro, pero cierto. ¿En Hogwarts quién tenía planes sociales? Rara vez, que las había. Pero normalmente todo salía de improvisto.

Se estaba ofreciendo él mismo, por lo que simplemente le guiñó un ojo con algo de altivez. Ian, por su parte, no tenía absolutamente nada que hacer. Estaba libre y eso le molestaba, pues era sábado y los sábados estaban para divertirse.-No te me escapes luego, Ravensdale…-Dijo al final, antes de volver a girar a su alrededor y coger velocidad para ir junto a su compañero golpeador.
Ian Howells
Imagen Personalizada : ¿Quieres un besito volaooo?
RP : 8
PB : Trevor Wentworth
Edad del pj : 21
Ocupación : Tatuador
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 17.860
Lealtad : Págame.
Patronus : No tiene
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1022
Puntos : 724
https://www.expectopatronum-rpg.com/t1174-ian-howells https://www.expectopatronum-rpg.com/t1177-what-about-a-drink-ian-s-relathionship https://www.expectopatronum-rpg.com/t1291-ian-howells-s-cr https://www.expectopatronum-rpg.com/t1192-correo-de-ian-howells#22200
Ian HowellsInactivo

Lisbeth Ravensdale el Miér Nov 26, 2014 2:51 pm

En cuanto me acerqué volando hacia donde estaba Ian pude ver que por su rostro habían cruzado mil expresiones en apenas unos segundos desde que golpeó la Bludger y la mandó hacia mí sin querer hasta que yo volví a desviarla dándola un fuerte golpe con mi escoba. Bueno, "mi" escoba. En realidad era una de las Barredoras súper viejas de Higwarts. ¿Es que el colegio no tiene suficiente presupueso para comprar unas escobas mejores? Y luego cada Casa se queja de que no ganan la Copa de Quidditch... No me extraña, pues si cada alumno que es jugador tiene que vender un hígado para comprar una escoba decente mal vamos. Dejando ese tema a un lado y volviendo a Ian (se me va la cabeza por las nubes cuando pienso en cosas), pude ver que por su rostro habían cruzado todo tipo de expresiones variando desde un horrible pánico hasta el más profundo alivio. Cualquiera se sorprendería al ver a un jugador de Slytherin alegrándose de no haber tirado de su escoba a una jugadora de Gryffindor, pues lo normal es que ocurra todo lo contrario, pero Ian no es como el típico Slytherin y sé que a sus ojos (y a los de muchos) yo no soy la típica Gryffindor.

Cuando reproché a mi amigo (en tono de broma, por supuesto) el que me tirase un Bludger encima otra vez (ya he perdido la cuenta de cuántas veces han sido, aunque sólo una de ellas había tenido consecuencias malas) escuché su respuesta y abrí la boca en un falso gesto ofendido. -Ah, ¡así que nuestra amistad es por interés!- exclamé en un falso tono de indignación que hacía juego con mi cara, aunque era difícil no sonreír.- ¡Muy bonito! Y necesitarías toda la suerte del mundo. ¡A ver quién te soportaría igual que yo!- exclamé antes de reír por lo bajo. Aunque aquello era cierto; yo con Ian tenía más paciencia que un santo. Aunque claro, él también la tenía conmigo, así que no era de extrañar.

Me coloqué cerca de él mientras buscaba con mi mirada a la Snitch, no podía distraerme ahora si no quería que el capitán de mi equipo me echase la bronca luego por no esforzarme durante el entrenamiento. Pero ya que no tengo que hacer nada hasta que la pelotita dorada decida honrarnos con su presencia, al menos podía quedarme al lado de mi amigo. Dos chicas de mi propio equipo me miraron con mala cara desde la distancia por estar siendo tan amigable con un jugador del equipo contrario (¡y un Slytherin nada menos! ¡Horror!) durante el entrenamiento, pero la verdad es que ya deberían haberse acostumbrado. Yo forjo amistades con todo tipo de personas, y si esas chicas tienen prejuicios contra Slytherin ese no es mi problema.

Giré la cabeza y miré a Ian con los ojos entrecerrados cuando dijo que si quería pasar tiempo con él solo tenía que pedírselo y no ponerme en la trayectoria de una Bludger. Se suponía que estaba intentando mirarle con mirada asesina, pero era imposible intentar mantener aquella falsa seriedad en una situación como aquella, y menos con la sonrisa encantadora pero a la vez algo maliciosa que ponía el chico. Acabé riendo suavemente.

-Cuidado, Ian, que el que me la ha lanzado ha sido tú. Parece ser que quien intenta llamar mi atención desesperadamente eres tú- dije alzando las cejas e inclinando la cabeza mientras le miraba con cara de niña buena. Menudo cachondeo.- Hola Ian. ¿Qué tal? ¿He herido tus sentimientos con mis malas pulgas? ¡Pues cuidado con la Bludger!

Justo después de decir aquello, los cazadores de Slytherin volaron rápidamente por delante nuestro, haciendo que nos tambaleásemos en nuestras escobas. No nos habríamos tambaleado tanto de haber estado montando escobas buenas y no esta porquería prestada. "Necesito escribir a mamá y a papá para que me compren otra escoba" pensé. Había tenido escoba propia antes, pero en un pequeño accidente se había quedado un poquito astillada. El otro golpeador de Slytherin llamó la atención de Ian entonces, que tuvo que irse. Antes de marcharse, sin embargo, me dijo que me quedase después. Era sábado y tristemente era cierto que no tenía planes, pero pasar tiempo con Ian me parecía una buena idea.

-No te preocupes, Howells, aquí estaré- le contesté mientras le sonreía y le guiñaba el ojo.

Entonces Ian se fue a seguir jugando y a ocupar su posición como golpeador. Por suerte ninguna otra Bludger se acercó a mí. Me elevé más sobre el campo y volé haciendo grandes círculos, buscando la Snitch por todas partes y manteniendo a la buscadora de Slytherin siempre en el punto de mira por si ella hacía algún movimiento que me indicase dónde estaba la Snitch. Pasaron varios minutos hasta que vi un destello dorado cerca del suelo. ¡Ahí, la encontré! La otra buscadora aún no había visto la Snitch, así que descendí tranquilamente sin hacer ningún movimiento muy drástico que llamara la atención, aunque volé lo más rápido que pude... Lo cual no fue muy rápido. Parecía que iba a tardar siglos en volar hacia la Snitch.

-¡Estúpido cacharro!- mascullé, refiriéndome a la escoba que estaba montando.

Al fila llegué a la misma altura que la Snitch y la seguí, incrementando la velocidad todo lo que pude. Hice un esfuerzo, estiré el brazo y...

-¡La cogí!- exclamé, deteniéndose y alzando la Snitch en el aire victoriosamente.
Lisbeth Ravensdale
Imagen Personalizada : Master of the bludger {Lisbeth} ECm6X1dl
RP : 8
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.600
Lealtad : Orden del Fénix
Mensajes : 142
Puntos : 96
Lisbeth RavensdaleInactivo

Ian Howells el Jue Nov 27, 2014 11:53 am

Ian no era precisamente un hombre de grandes amistades, sobre todo cuando dichas amistades se trataban de personas de otras casas. El chico solía ser arisco y demasiado sincero, tan sincero que en ocasiones la verdad molestaba, por lo que la gran mayoría de las personas no lo soportaban. A él no le importaba, pues la gente que sí lo hacía, para él era más que suficiente. Lisbeth era una excepción, una de esas Gryffindor que, aparte de soportar a Ian, Ian la soportaba a ella. Tenían una relación de tira y afloja, bastante divertida sobre todo cuando salía a la luz su continuo pique por cualquier cosa.

Ian esbozó una altanera sonrisa.-¿Qué esperabas, que me haría amigo de una Gryffindor por voluntad propia?-Bufó. Estaban de coña, o por lo menos el chico lo estaba, pero para cualquier ojo ajeno incluso podrían tomarse en serio aquella conversación. Ian sabía ese gesto pícaro y travieso de Lisbeth y la chica conocía muy bien cuándo Ian hablaba en serio y cuando no.-Eres tan insoportable como yo, por eso nos compenetramos tan bien…-Se encogió de hombros, acercándose a la chica con la escoba.

La chica se apresuró en intentar ver si la otra buscadora había seguido a la Snitch, pero al darse cuenta que no, volvió a prestar atención al chico que tenía delante.

Se burló brevemente del comentario del chico, devolviéndosela con doble sentido. Ian, altivo, la miró de reojo. Hubiera sido un buen momento para alzar una ceja, pero curiosamente, él era uno de los pocos que jamás había sido capaz de alzar una ceja. Cada vez que lo hacía, su rostro adoptada una forma de lo más amorfamente graciosas.-¿Perdona? Si hubiera intentando darte, ten por seguro que no hubiera fallado. Parece mentira que dudes de mí… -La miró con falsa indignación, llevándose la mano al pecho cual señora indignada.- ¿Por qué crees que en los partidos oficiales las Bludger van directas a los alumnos? ¡Es la guerra! ¡Se necesita sangre para que sea divertido! –Exclamó divertido.- Pero cuando la Bludger se escapa de mi control… me preocupa hacerme cargo de algo que no he hecho intencionadamente.-Añadió finalmente. Era una sensación similar a la de hacer alguna gamberrada y responder ante ello, no te importaba porque lo hacías con la consciencia limpia. No obstante, cuando te pillaban sin querer a deshora por ir a mear y te castigaban… Podría matar a alguien si concentrábamos la energía de la rabia del momento.

El chico rio con diversión ante la teatralidad de la chica al contestar a su indignada queja del saludo. Probablemente si le hubiera dado con la Bludger sí que hubiera estado de unas malas pulgas increíbles. Fue entonces, antes de poder decir nada a eso, cuando pasaron tanto los cazadores como el otro golpeador de Slytherin, alentando al chico de que volviese al entrenamiento. Antes de eso, no obstante, dejó caer a la pelirroja que no se fuera muy lejos, puesto que después de tanto tiempo sin verse las caras directamente, no se le antojaba para nada mala idea pasar un rato con ella. Tendrían bastantes cosas de las que ponerse al día.

El chico, ante el guiño y la aceptación de la Gryffindor, ladeó una sonrisa. Acto seguido, volvió junto a su equipo.


Pasaron segundos, pasaron minutos… ¿Cuántos exactamente? Realmente no lo sabía. Había volado bastante de un lado hacia otro sin apartar la mirada de las Bludger y desviándolas todas del campo cuando se dirigían a sus compañeros. Ambos golpeadores tenían como norma defender distintas mitades del campo. Ian se encargaba de proteger sobre todo al Guardián, figura excesivamente importante en un partido y que normalmente es punto de mira de todas las Bludger.

Los equipos tenían como costumbre entrenar hasta que alguien los echara. A Ian no se le apetecía lo más mínimo estar más tiempo allí, por lo que agradeció a los Dioses del Invierno el hecho de que juntara todas esas nubes negras y las hiciesen precipitar escandalosamente sobre Hogwarts. Todas las personas que estaban en las gradas comenzaron a bajar corriendo para salir por el campo en dirección a Hogwarts, mientras que la gran mayoría de los que entrenaban (tanto del equipo de Ian como del de Gryffindor) salieron volando de allí. Todos los demás golpeadores se fueron y ninguno cayó en la cuenta de que dejar dos Bludger locas por ahí no era buena idea para nadie, por lo que Ian, consciente de que el agua no iba a matarle (pues no entendía por qué todo el mundo corría como si la lluvia fuese ácida), voló hacia el centro del campo, dónde estaba la caja con las pelotas. No se percató de la presencia de nadie, pues aun todo el mundo se estaba yendo.

Le encantaba la lluvia, por eso se quedó bajo ella aunque fuera haciendo un acto de responsabilidad muy poco usual en él. Sacó la varita y apuntó a las Bludgers, haciendo que vinieran hacia él. Las consiguió controlar tras un arduo esfuerzo hasta conseguir amarrarlas en la caja. Luego colocó la Quaffle que habían tirado por ahí y sólo quedaba la Snitch. Miró alrededor en su busca, pero su mirada era tan corta y torpe como la de un gato retrasado. Él, sin duda, no servía para buscador, por lo que desistió a los tres segundos. Sujetó la caja con las bolas por un extremo y las arrastró por el campo hasta la parte baja de unas de las altas torres del campo, en dónde había un pequeño vestuario donde guardar todas las cosas. Iba con la mirada puesta en el suelo, ya que había empezado a llover con más fuerza. Aceleró el paso, con intención de quitarse simplemente el uniforme de Quidditch y tener el uniforme seco debajo de éste.
Ian Howells
Imagen Personalizada : ¿Quieres un besito volaooo?
RP : 8
PB : Trevor Wentworth
Edad del pj : 21
Ocupación : Tatuador
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 17.860
Lealtad : Págame.
Patronus : No tiene
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1022
Puntos : 724
https://www.expectopatronum-rpg.com/t1174-ian-howells https://www.expectopatronum-rpg.com/t1177-what-about-a-drink-ian-s-relathionship https://www.expectopatronum-rpg.com/t1291-ian-howells-s-cr https://www.expectopatronum-rpg.com/t1192-correo-de-ian-howells#22200
Ian HowellsInactivo

Lisbeth Ravensdale el Jue Dic 11, 2014 8:07 pm

Ian era una persona con la que uno tenía que tener mucha paciencia si quería pasar más de veinte minutos en su compañía sin acabar tirándole un objeto pesado en la cabeza. Debido a su temperamento y a su mania de no moderse la lengua a la hora de hacer ciertos comentarios (bastante típicos de un Slytherin, no me sorprende que el Sombre ro le pusiese ahí), mucha gente se veía tentada a golpearle con las misma Bludgers que él tanto amaba al jugar al Quidditch. Pero otras personas eran especiales y son capaces de ver más allá de aquel carácter bastante necio y algo bruto, y yo me alegro de tener el placer de ser una de aquellas personas. Se me daba bien relacionarme con todo el mundo, así que no tendría problemas para encontrar amigos si no me hubiese hecho amiga de Ian, pero la verdad es que mi subconsciente habría lamentado la falta de su presencia. El pique que tenemos de vez en cuando, como todo buen Gryffindor y Slytherin, es único y aunque me saca de mis casillas muchas veces, también me pone una gran sonrisa en el rostro la mayor parte del tiempo.

Preguntó en broma si yo pensaba que él se habría hecho amigo de una Gryffindor por voluntad propia, y sonreí de manera pícara antes de poner los ojos en blanco durante un segundo. Aquello era algo que decían muchos compañeros de mi Casa, que los Slytherin y los Gryffindor no deberían ser amigos así y que seguro que Ian lo único que quería era que yo no me quejase de él para que así él pudiese tener ventaja en el campo de Quidditch. Aquello era sumamente estúpido, en mi opinion, y muy rebuscado. Ian era mi amigo porque sí y punto.

-Bueno, algunas personas tienen teorías muy interesantes acerca de tus motivos para ser mi amigo- le hice saber, a pesar de que yo había decidido ya que aquello era un estupidez, pero estábamos bromeando así que no importaba. Reí cuando digo que compenetrábamos muy bien porque los dos éramos igual de insoportables. No puedo negarlo; tiene razón. Soy una chica sociable, pero admito mis culpas, y una de ellas es que puedo llegar a ser un gran dolor de cabeza para algunas personas debido a mi actitud. Es lo que pasa cuando se crece en una familia como la mía, supongo.

Continuamos suspendidos en el aire montados en nuestras escobas, y ya que no se acercaba ninguna Bludger ni yo veía la Snitch por ningún lado, nos quedamos donde estábamos bromeando un rato. Al capitán de mi equipo le molesta que me ponga a hablar con jugadores del equipo contrario durante los entrenamientos, y me suele lanzar miradas fulminantes cuando habló con Ian mientras ninguno de los dos tenemos nada que hacer. Suelo ignorarle, como hago siempre con todos los que me molestan.

-Más te vale que no me des. Ten por seguro que me vengaré de ti, no seré tan compasiva está vez- le dije con una mirada divertida y con un falso tono serio. No sé quien fue el que inventó el Quidditch, ni sé quien fue el idiota que decidió que en el juego debía haber golpeadores y Bludgers. ¿En qué estarían pensado? No sé como está permitido, pues el golpe de una Bludger siempre te manda al hospital con algún hueso roto, y sí encima te tira de la escoba no te digo. Y no es como que hay alguien para controlar que no te des un buen porrazo. ¿Qué pasa si alguien se mata un día? ¡¿O si le golpean con la  Bludger en la nuca y le desnucan?! ¡Era de locos!- Tu lado psicópata sale a la luz cuando tienes un bate en la mano y una Bludger cerca- dije mientras alzaba las cejas.- Das un poquito de miedo- bromeé, pero le miré con cara más seria cuando dijo que no le gustaba golpear a gente sin querer.- Vaya, pensaba que tener moral estaba en contra del código de conducta de tu Casa- bromeé de nuevo. La verdad es que aunque Ian era muy Slytherin y eso no se podía negar, tampoco era el típico Slytherin. A los demás miembros de su Casa no les importa quién sea golpeado en los partidos, y cuanta más gente que no esté en su Casa acabe herida, mejor para ellos. Realmente me alegra ver que Ian no es así en ese sentido, pues aunque yo tolero a muchos tipos de personas, aquellos que hacen mucho daño a los demás y disfrutan con ello no me caen tan bien.

No pudimos seguir hablando porque Ian se tuvo que ir con su equipo, pero antes de separarnos quedamos en que nos encontraríamos ahí mismo después del entrenamiento. Luego él se fue a golpearle a sus Bludgers, y yo me fui a buscar la Snitch.

Me costó un poco, pero al final la encontré y la atrapé. De haber sido esto un partido de verdad, Gryffindor habría ganado, pero esto sólo era un entrenamiento. Pero bueno, el entrenamiento había salido más bien para mí que para la buscadora de Slytherin, así que todos los Gryffindor deberían estar contentos. Pero no, ahí venía mi capitán a quejarse de algo. Como siempre.

-¡Si no estuvieses hablando con el Slytherin la habrías atrapado antes!- me dijo, enfadado.

Puse los ojos en blanco. No tengo por qué soportar tanta estupidez.- He hablado con él durante diez segundos, y además, estaba pendiente. La Snitch no aparecía.

-¡Porque no estabas atenta!

-La he atrapado, ¿no?

-¡Atrápala antes!

-¿Por qué no te pones a buscarla tú, a ver si se te da mejor?- le espeté con ese tono agresivo que me sale de vez en cuando, y por fin el capitán se alejó volando de allí, mascullando improperios entre dientes. No le hice casi, nadie arruinaría mi muy buen humor hoy.

Normalmente lo que se hacía era soltar la Snitch y esperar unos minutos a que se perdiera para luego seguir entrenando y buscarla otra vez hasta que el entrenamiento terminase, y estábamos a punto de hacer eso cuando de repente comenzó a llover. Todos los que estaban en el campo de Quidditch, incluidas las personas que estaban sentadas en las gradas mirándonos, salieron a toda velocidad de allí para resguardarse de la lluvia. Tampoco llovía tanto, ni había truenos en el cielo, así que no sé por qué tienen tanta prisa. La lluvia es muy agradable, y además hay un largo camino desde aquí hasta el castillo así que se van a mojar de todas formas. A mí me gustaba la lluvia, aunque a veces me molestaba. Mi aspecto es algo a lo que suelo prestarle muchísima atención, y la lluvia arruinaba mi pelo, pero como ese día ya lo tenía arruinado por culpa del entrenamiento no me importó lo más mínimo. ¡Mejor que esté empapado de lluvia que de sudor!

Mientras todos se iban yo me elevé un poco más desde el centro del campo hacia el cielo. Miré hacia arriba, hacia el cielo oscurecido por la proximidad de la noche y por las nubes negras de tormenta, y miré como caían las gotas de lluvia. Al mirar hacia arriba parece que caen a cámara lenta, creando un efecto muy bonito. Me quedé ahí un rato hasta que comencé a sentir mucho frío. El invierno estaba a la vuelta de la esquina, y la lluvia estaba helada.

Me di cuenta entonces de que aún tenía la Snitch en la mano. Tenía que devolverla. Miré hacia abajo y vi a Ian dirigiéndose hacia los vestuarios situados debajo de una de las torres, arrastrando tras de sí la caja que contenía las pelotas de Quidditch. Ian se metió en los vestuarios y yo descendí al suelo del campo volando. Una vez que llegué abajo salté de mi escoba y comencé a caminar hacia el lugar donde se había metido Ian. Era raro caminar después de un largo entrenamiento, pues las piernas se duermen un poco a veces y eso hacia que sintiese un fuerte cosquilleo al caminar, pero poco a poco fue desapareciendo.

Entré en el vestuario y con rápidos pasos me acerqué a Ian, que estaba de espaldas a mí. Me metí la Snitch en el bolsillo del uniforme y le cubrí los ojos con las manos.

-¡Bú!- exclamé riendo.- Espero que no fueses a dejarme aquí abandonada y olvidada- dije, recordándole que había quedado conmigo.
Lisbeth Ravensdale
Imagen Personalizada : Master of the bludger {Lisbeth} ECm6X1dl
RP : 8
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.600
Lealtad : Orden del Fénix
Mensajes : 142
Puntos : 96
Lisbeth RavensdaleInactivo

Ian Howells el Vie Dic 12, 2014 1:04 pm

La moral era relativa, siempre había sido relativa. Su familia, compuesta por un escritor y una actriz, ambos famosos, habían impuesto a los hermanos una actitud, en principio, bastante respetuosa con valores morales adecuados para Hogwarts. Obviamente, un chico como Ian, lleno de vivencias y con una rebeldía interior notable, era alguien cuya moralidad había sido eclipsada por ciertos valores de su casa. Sin embargo, nunca se olvida quién fue uno, a pesar de lo que pueda llegar a cambiar.

El Slytherin era, actualmente, una persona cuyo valores morales no le importaban demasiado, puesto que era consciente de todo lo que hacía. Y si hacía algo, respondía ante ello. No era para nada un chico mentiroso y siempre daba la cara, orgulloso por lo que hacía. Porque si lo hacía, por algo sería. No obstante, la moralidad de la que estamos hablando no es aquella que aceptas y acoges, sino aquella que por error te cae encima. No había nada que odiara más que tener que acarrear con la consecuencia de otra persona, o algo que no ha querido hacer. Era como si alguien le tirara mierda encima y él tuviera que aguantarse y lidiar con ello. Aun así, rio por lo que dijo la chica, puesto que en cierta parte tenía razón. La gran mayoría de los alumnos de Slytherin no destacaban precisamente por su impoluto código moral con otros alumnos.-Touché, Lys, touché. Pero tú ya sabes que yo soy especial. No me compares con los demás.-Le guiñó un ojo y, acto seguido, llamado por la obligación de su equipo, voló en dirección a ellos.

Durante los siguientes minutos Ian se dedicó expresamente a apartar las Bludger del camino. No estaba en sus planes intentar atacar a ningún alumno de Gryffindor con ella aunque le tuviera bastantes ganas a alguno, como al pedante del capitán. No obstante, no era divertido jugársela si no había nadie para ver cómo lo hacía, por lo que se limitó a hacer su trabajo, con algo de pesadez, mientras hablaba con el otro golpeador en ocasiones de banalidad. Banalidades de hombres, es decir, gilipolleces filosóficas sin sentido ninguno.

Cuando comenzó a llover, a pesar de que todo el mundo salió huyendo de allí como si las gotas fueran duras estacas de hielo, Ian continuó bajo la lluvia, sacando esa vena responsable en se preocupa en mantener bastante escondida para recoger las bolas. Normalmente era encargo del capitán, pero el de Slytherin se había ido volando y el de Gryffindor se limitó a tirar la Quaffle cerca del baúl.

Al recogerlo todo, se dirigió a uno de los muchos vestuarios que había, al más cercano. Había camas separadas con cortinas por una parte, probablemente vestidores. Unos bancos en la parte central y por la otra parte algunas duchas. No sabía quién iba a tener los cojones de ducharse ahí en invierno, pero por lo menos estaban. El chico dejó la gran caja en un sitio cualquiera de la habitación y se acercó a uno de los bancos, desabrochándose la capa del uniforme de Quidditch, estaba empapado, así que lo dejó sobre el banco. Así mismo, se quitó los accesorios –guantes, casco y protecciones- y los dejó junto a su capa. Se quedó con la camisa blanca del uniforme básico, la corbata y los pantalones.

Fue después de eso cuando sintió como unas frías manos tapaban sus ojos. Se sorprendió más por el frío que por el gesto, ya que reconoció su voz al momento.-¿Quién ha dejado entrar a un gélido cadáver aquí?-Se metió con su temperatura corporal, girándose por sus propios talones cuando la chica quitó las manos de sus ojos.-Soy un Gentleman, jamás me olvidaría de una cita con una señorita.-Dijo con una breve reverencia. Era mentira, en realidad se había olvidado innumerables veces de quedadas que él mismo hacía con alguien.-En realidad suelo hacerlo, pero en esta ocasión sólo ha pasado media hora. No es suficiente tiempo como para que mi memoria se reinicie.-añadió el castaño. Su hermana siempre le acusaba con tener déficit de atención, de ser de esas personas que en principio está atento con algo y que desde que ve otra cosa que llame más su atención, deja su antigua tarea a medias, así como olvidarse de todo aquello que no precise de una gran atención por su parte. Ian siempre lo negó, pero la verdad es que sus padres nunca le dieron mayor importancia a eso y simplemente lo atañeron a un hijo en exceso pasota.

Entonces, el chico se dejó caer hacia atrás, de manera que por la ubicación su trasero se sentó en el banco. Cruzó las piernas hacia adelante y miró a la pelirroja con gesto divertido.-Está lloviendo a cantaros, ya no puedo llevarte al precioso sitio que había pensado para nuestra cita.-Sonrió ampliamente dejando salir ese colmillo juguetón que tenía. Sabía que no era una cita, pero siempre le había gustado llamarlo así para incomodar a la chica.-Vas a tener que soportarme en este lugar de dimensiones reducidas. Siéntante Ravensdale, cuéntame cómo te ha tratado la vida.-La miró de arriba abajo.-Aunque yo creo que el verano te ha tratado increíblemente bien…
Ian Howells
Imagen Personalizada : ¿Quieres un besito volaooo?
RP : 8
PB : Trevor Wentworth
Edad del pj : 21
Ocupación : Tatuador
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 17.860
Lealtad : Págame.
Patronus : No tiene
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1022
Puntos : 724
https://www.expectopatronum-rpg.com/t1174-ian-howells https://www.expectopatronum-rpg.com/t1177-what-about-a-drink-ian-s-relathionship https://www.expectopatronum-rpg.com/t1291-ian-howells-s-cr https://www.expectopatronum-rpg.com/t1192-correo-de-ian-howells#22200
Ian HowellsInactivo

Lisbeth Ravensdale el Sáb Dic 20, 2014 11:44 am

Después de estar suspendida en el aire bajo la fuerte lluvia sobre el campo de Quidditch por fin descendí para ir a los vestuarios y reunirme allí con mi amigo, con quién había quedado hace apenas una hora. Espero que no se haya olvidado de mí, pues como sea así le daré un buen uso a esta escoba asquerosa y le daré con ella en esa cabezota dura que tiene. Es broma, lo mío no es la violencia... Bueno, al menos no lo es en la mayoría de ocasiones. Yo recurro más a la diplomacia cuando hay adultos vigilando.

Me acerqué a Ian por detrás mientras él andaba distraído quitándose los accesorios de su uniforme, y le tapé los ojos. Como era típico de él, lo primero que dijo fue un comentario sarcástico, y puse los ojos en blanco mientras sonreía ligeramente.

-El portero, ¿quién sino?- contesté con tono burlón mientras le soltaba y él se giraba para mirarme. Los dos estábamos empapados de la cabeza a los pies por la lluvia. Ian fue rápido en contestar que él era un caballero y que no se olvidaba de sus citas. Cuando le miré con una ceja alzada y gesto de "ve a contarle ese cuento a tu abuela" se retractó y dijo que se olvidaba a veces pero que esta vez no.- Menudo gentleman estás hecho tú- dije riendo y meneando la cabeza. Alguna que otra vez Ian me había dado plantón cuando quedábamos, y se que no soy la única, pero también sé que no lo hace aposta. Simplemente se le va la cabeza y se despista muchísimo.- ¡Ya sé qué regalarte por Navidad! ¡Una Recordadora! Seguro que te viene genial- dije de nuevo con tono algo burlón pero amistoso, y le guiñé un ojo.

No paraba de llover, y no parecía que fuese a hacerlo pronto. Ian también se dio cuenta de ese pequeño detalle y me dijo que con este tiempo ya no podía enseñarme el sitio bonito al que me quería llevar. No se sí lo dice en broma o no, ¿pues qué sitio bonito puede enseñarme en Hogwarts que no hayamos visto antes? Aún así, me crucé de brazos e hice un puchero, como una niña pequeña súper mona a la que le habían quitado su purulenta o su peluche favorito.

-Jo, pues vaya- dije, pero luego suspiré, me encogí de hombros, y sonreí de manera traviesa.- Bueno, así tendremos que quedar otro día para que me lo enseñes.

Cuando Ian dijo en broma que iba a tener que soportarle en aquel lugar tan pequeño, alcé las manos y me las puse a ambos lados de la cara mientras abría mucho los ojos y ojos gesto de horror en la boca.- ¡¿Cómo seré capaz de sobrevivir a tal suplicio?!- exclamé, y luego mi gesto volvió a la normalidad y reí mientras me sentaba donde me indicaba Ian. Le miré con una sonrisa mientras me decía que le contase cosas.- Sí, el verano me ha tratado muy bien- dije con mirada y sonrisa pícara.- Me fui a la playa a tomar el sol y a pasarlo bien. Aunque fueron unas vacaciones familiares y no sé si te he contado el suplicio que es tener que aguantar a mi prima Sarah- dije. Seguro la conocía, pues estaba en Slytherin y era de nuestro mismo curso, pero nunca le he visto con ella así que no sé si la trata ni cómo le cae. A mi me caen bien casi todos mis primos menos Sarah y Hayden. Muchas personas no se daban cuenta al principio de que Sarah era mi prima porque no compartíamos apellido, y casi nunca nos hablábamos. Tener que soportaría en verano era horrible. Es casi tan mala como mi tía Anna Lysa.- Pero por lo general, todo estupendo. Playa, baños, sol, fiestas, Quidditch... ¿Qué más se puede pedir? ¿Y a ti? Cuéntame cómo te va- dije.
Lisbeth Ravensdale
Imagen Personalizada : Master of the bludger {Lisbeth} ECm6X1dl
RP : 8
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.600
Lealtad : Orden del Fénix
Mensajes : 142
Puntos : 96
Lisbeth RavensdaleInactivo

Ian Howells el Jue Dic 25, 2014 9:47 pm

Una recordadora: el regalo más inútil para un despistado. Juliette siempre había tenido la teoría de que su hermano tenía déficit de atención y no era de extrañar, ya que solía ser un chico que dejaba las tareas a medias para hacer otras cosas, ese que no presta atención a lo que está haciendo… Y podría ser perfectamente un argumento lógico, pero la madre, tan sobreprotectora siempre, nunca se preocupó por eso. Ian era una de esas personas que si algo no llamaba mucho su atención, lo más probable es que se le olvidara. Una recordadora no solucionaría nada, ya que si algo no le importa, por mucho que le digan: se te ha olvidado algo, él no lo relacionará.-El día que alguien cree una recordadora que realmente te recuerde el qué se te olvidó, se hará de oro.-Comentó Ian.-A mi que me recuerden que se me olvidó algo no me sirve de nada.

Ian no era un mentiroso y era consciente que por mucho que le dijera a la chica que le iba a llevar a un sitio bonito, ella sabría deducir por sí misma de que no iba a ser así. En Hogwarts había infinidad de sitios bonitos -sitios, a secas, para Ian, pero era consciente que las chicas suelen babear con eso de presentar ambientes adecuados-, pero él no había pensado absolutamente ninguno. De hecho lo primero que se le ocurrió cuando le dijo de quedar después del entrenamiento era irse al embarcadero y pegarse allí hasta el anochecer. El tiempo con alguien que te cae bien suele pasarse rápido y ese sitio era bastante tranquilo; con el entretenimiento de poder picarse mutuamente a ver quién consigue que la piedra de más botes en el lago.-Vale, pero tiene que ser en invierno, si no es imposible.-Se encogió de hombros tranquilamente, inventándoselo. Sabía que la chica pillaría que no estaba hablando en serio.

Fue entonces cuando Ian le preguntó por su verano, no por otra cosa que por una pregunta, algo descarada, sobre su físico. Lisbeth nunca había llamado la atención de Ian en el pasado, pero se notaba que los años había tratado estupendamente bien a la Gryffindor. El chico sonrió ladeadamente ante su contestación.-Playa más bien poca, ¿no? Estás tan blanca como siempre.-Dijo en vista de que la pelirroja no destacaba precisamente por su moreno.-Si que conozco a Sarah, la verdad es que es una chica con la que es difícil tratar. Intento evitarla.-Confesó mientras se encogía de hombros.-Yo más o menos igual, aunque en vez de soportar a Sarah, he tenido que soportar a mi hermana Jules. Está en clase.-Juliette Howells, estaba claro que eran hermanos. Más de una vez podías ver a Ian saboteando las pociones de su hermana o molestándola en medio de clase. La verdad es que le Slytherin era como un grano en el culo para su hermana, pero se divertía mucho sacándola de quicio. Aunque en el fondo la quería.-Puede llegar a ser insoportable cuando se alía con mi padre. Pero por lo demás perfecto. Como puedes ver estoy increíblemente buenorro, yo también me he ejercitado en verano.-Movió una mano cual chica fashion y luego amplió una sonrisa.-Es broma, los dos sabemos que mi belleza es natural, no hace falta ejercitarme.-Pronunció la sonrisa, en una encantadora. Ian no era para nada narcisista, simplemente realista. No era feo, aunque tampoco el chico más guapo de Hogwarts. Lo tenía asumido. Pero siempre le había gustado alardear, porque para él, su manera de ser era perfecta y, en eso, para él no cabía duda.

La lluvia en el exterior se había vuelto mucho más fuerte, de tal manera que incluso bajo toda aquella madera que hacía de las gradas, se escuchaba fuertemente el agua caer contra ella. Si mirabas a la puerta, podrías ver cómo se había creado una niebla cercana al suelo, una humedad típica de esa época del año y muy mal tiempo.

Después de eso vio como la túnica de la chica seguía chorreando, formando un charco debajo de dónde se había sentado.-¿Quieres coger una pulmonía para obligarme a ir a verte a la enfermería, otra vez?-Intentó alzar una ceja, pero falló en su intento. Ian nunca había podido mover el músculo de la ceja, le parecía una tarea imposible.-Quítate eso, pelirroja. Desnúdate para mí.-Bromeó con voz de gentleman.
Ian Howells
Imagen Personalizada : ¿Quieres un besito volaooo?
RP : 8
PB : Trevor Wentworth
Edad del pj : 21
Ocupación : Tatuador
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 17.860
Lealtad : Págame.
Patronus : No tiene
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1022
Puntos : 724
https://www.expectopatronum-rpg.com/t1174-ian-howells https://www.expectopatronum-rpg.com/t1177-what-about-a-drink-ian-s-relathionship https://www.expectopatronum-rpg.com/t1291-ian-howells-s-cr https://www.expectopatronum-rpg.com/t1192-correo-de-ian-howells#22200
Ian HowellsInactivo

Lisbeth Ravensdale el Sáb Feb 21, 2015 3:28 am

Ian se burló de las recordadoras después de escuchar comentario. La verdad es que tenía razón, las recordadoras no hacen nada más que decirte que se te ha olvidado algo, y eso es algo que molesta a mucha gente.- Bueno, siempre es mejor saber que hay algo que has olvidado, para así pensar qué puede sere so. Si no te das cuenta de que hay algo que has olvidado tardas más en recordarlo- eso era verdad. Si no tienes ni idea de que has olvidado algo va a tardar años en volverte a la cabeza, hasta que veas u oigas o pase algo que te lo recuerde. Con la recordadora al menos te ahorras eso.- ¡Pero qué buena idea!- exclamé de pronto, pensando en lo que había dicho Ian.- ¡Una recordadora que sí que te recuerde las cosas! Para crearla harían falta numerosos encantamientos de la memoria y seguramente poderosos hechizos de legeremancia que no sabré hacer hasta dentro de años, pero no importa, yo espero! Gracias Ian, cuando me haga rica y famosa gracias a ese invento te dejaré que me visites a mi impresionante mansion de multimillonaria en alguna isla del Caribe- dije con una amplia sonrisa mientras le guiñaba el ojo de manera pícara y divertida.

Reí por lo bajo mientras escuchaba a Ian continuando su pequeña sobra sobre el sitio bonito al que supuestamente me iba a llevar. Le miré alzando una ceja (cosa que él no puede hacer, jaja) con gesto escéptico. ¿Cómoo podia este chico olvidarse de las quedadas que él mismo organizaba? No lo entiendo, pero supongo que si n fuse tan olvidadizo no sería Ian.- Ajá, sí, claro, en invierno te lo recuerdo y me llevas…- dije con tono de burla y poniendo morritos durante un segundo antes de sonreír ampliamente, siguiendo con la mentira. Se notaba que yo sabía que él estaba mintiendo, y se notaba que él sabía que yo lo sabía. Reí.- Si te sigues olvidando de mí voy a pensar que ya no me quieres- dije bajando la mirada al suelo y poniendo un muy falso tono infantil y triste.

Le conté sobre mi verano cuando me preguntó, aunque no había mucho que contar salvo que había ido a la playa a pasármelo bien. Como ya sabía que iba a hacer, Ian mencionó mi palidez y puse los ojos en blanco.- ¿Qué quieres, que tenga cáncer? No gracias, prefiero echarme mil botes de crema y quedarme como estoy. Además, ¿morena con este color de piel que tengo? ¡Qué espanto!- exclamé fingiendo horror, y luego reí.

Mencioné a mi insoportable prima Sarah y sonreí cuando Ian dijo que intentaba evitarla. No le culpo, es que no hay quien soporte a mi prima. No entiendo cómo podemos compartir genes. Ian dijo que él había tenido que soportar a su hermana.- No conozco muy bien a tu hermana, pero a mí me parece maja- dije inclinando un poco la cabeza mientars hablaba y le miraba.- Sí, veo que te ha sentado estupendamente. Sigue así y todas las chicas de Hogwarts se te tirarán encima como animales. Aunque ya veo que hay alguna mirándote ese culo tan bonito que tienes cuando pasas por el pasillo- dije con una sonrisilla pícara. Era cierto que sí que había pillado a varias chicas mirándole de manera descarada. Hormonas... Había chicos muy guapos en este colegio, pero casi todas las chicas de todas las Casas iban a por los Slytherin. Eran los chicos malos, los interesantes, los que te meten en líos pero no te arrepientes. Ian es Slytherin, y es bastante guapo. Mis mejillas se pusieron un poquit rosas al pensar en aquello último, y aparté la mirada rápidamente y oculté mi rostro con mi pelo mientras miraba al suelo. ¡Qué tonta!

Alcé la mirada otra vez cuando Ian volvió a hablarme, y mis mejillas volvían a ser blancas. Aquello había sido un lapsus. Reí con el comentario de Ian.- ¡Já! Pues yo también quiero un show- dije con tono pícaro y un poquito burlón en respuesta a su último comentario.

Iba a quitarme la chaqueta empapada, cuando de pronto el baúl en el que estaban guardadas las pelotas de Quidditch (el cual había estado sacudiéndose muchísimo en los últimos minutos por alguna razón) se abrió de par en par. Una de las bludgers, que nunca se estaban quietas, se había salido de su sitio y había golpeado la tapa del baúl violentamente hasta abrirlo, y entonces la pelota salió despedida a toda velocidad y comenzó a volar como loca por el vestuario.

-¡AH!- exclamé cuando fue volando endirección a mí, y me agaché en el último momento antes de que me golpease en la cabeza. La pelota pasó por encima de mí y voló por todo el vestuaro, golpeando las paredes y tirando y rompiendo cosas. Volvió a pasar por encima mío y me tuve que volver a agachar. Por culpa del brusco movimiento la Snitch se salió de mi bolsillo y cayó al suelo. Se abrieron sus alas y comenzó a revolotear por ahíi, y no pude cogerla porque todavía estaba la bludger por ahí.

La bludger golpeó el baúl entonces, consiguiendo que la otra bludger se deshiciese de sus ataduras y fuese libre. Genial, ahora teníamos dos bludgers locas intentando matarnos.- ¡Ian!- exclamé para que hiciese algo. ¡El golpeador es él, no yo!

Una de las bludgers se salió afuera, donde todavía seguía lloviendo. La otra, mientras tanto, continuó intentando asesinarnos. No pude evitarlo, me puse a reírme a carcajadas mientras me refugiaba detrás de una esquina. Aquello estaba siendo divertido.
Lisbeth Ravensdale
Imagen Personalizada : Master of the bludger {Lisbeth} ECm6X1dl
RP : 8
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.600
Lealtad : Orden del Fénix
Mensajes : 142
Puntos : 96
Lisbeth RavensdaleInactivo

Ian Howells el Lun Feb 23, 2015 2:21 am

Es que una recordadora era tan inútil como una madre cabreada. Esa madre que se te acerca y te dice, mirando de manera sutil a los platos sucios: “¿No se te olvida nada?”. Dan ganas de decir “no” e irte cual persona digna de allí. Pero no, las madres lo tienen todo controlado y si dices eso, te acorralarán en la cocina de tal manera que sólo podrás dirigirte a los platos sucios y sí, tendrás que reconocer de que, efectivamente, se te olvidó algo y tienes que hacerlo. Las madres son expertas en torturas como esas.

Ian le dio una idea a Lisbeth y la miró de reojo ante su contestación.-¿Perdona? ¿Que me dejas ir a visitarte?-Preguntó ofendido.-¿Te he dado la idea del siglo y sólo me dejas ir a visitarte? -La miró directamente y su voz sonó como la de un gentleman de negocios.- Verás, como recompensa quiero mi propia mansión al lado de la tuya. Con un jacussi en la azotea para poder tener sexo con mi increíble novia modelo mirando al cielo para que no se queje de romanticismos, que en verdad tengo poco…-Admitió tras encogerse de hombros y, tras coger aire, prosiguió.- Y que en mi súper garaje hayan dos motos: una Harley Davidson sporter 883 de color rojo y una Kawasaki z1000 de color negra y verde, así súper molona -Impuso sus normas, mirándola de manera altanera. La madre no le dejaba tener motos porque era una loca y una exagerada. Cada vez que se lo decía, ella contestaba: no, que te rompes la cabeza y te mueres. Aunque también le decía eso cuando llevaba los cordones de las playeras desabrochados… y mira, sigue con cabeza y vivo. Aún así, le chiflaban las motos.-¿Lo has apuntado todo? -Inquirió Ian con diversión.

No iba a mentir, lo que realmente molaba de las personas pelirrojas era que fueran pálidas. ¡A ninguna morena le quedaba bien el tono pelirrojo! Y eso era algo que Ian, como chico sin una pizca de gusto de moda ni de conjuntar, sabía. O será que le gustaba mucho el contraste de pelirrojo, piel pálida y pecas.-¿Espanto? Tú ya eres un espanto. A lo mejor así lo hubieras arreglado…-Se metió con ella y con su belleza, cuando realmente Ian miraba a Lisbeth como una princesa y ni de lejos como mira a las chicas que realmente considera feas.

Porque admitámoslo… hay cada feto en Hogwarts…

Ian no era un sex symbol, eso estaba claro. No era el típico que llamaba la atención de las féminas hormonadas por el pasillo ni hacía que las mujeres babearan por él. NO. Su mierda de personalidad había sido bastante útil a la hora de evitar precisamente eso. Era un grosero y, en sus mismas palabras, un flipado en toda regla. Por lo que si alguien le miraba, era porque no le conocía e Ian se aprovechaba de ello, de esas jóvenes señoritas que sólo ven el físico. Él no se consideraba guapo, se consideraba PERFECTO. Es broma, se consideraba de lo más normal. Del montón. Pero como era un egocéntrico de mierda, siempre alardeaba con ser el mejor en todo y jugaba con fingir que todos le deseaban, pues parecía realmente que se consideraba perfecto. Ese era Ian. En el fondo es adorable, ¿a que sí?-Lo sé, es respingón y deseable. ¿Me lo has mirado, verdad? Por eso sabes que es bonito.-La mirada de Ian se volvió picaresca.-Yo también te he mirado el tuyo. Y la delantera. Y te he imaginado desnuda. Aunque imagino desnuda a toda chica guapa que conozco, es una de las muchas habilidades que posee mi mente.-Contestó con una sonrisa en el rostro. ¿Grosero? Menos mal que Lisbeth le conocía porque cualquier otra chica le hubiera mirado mal a la vez que se tapaba la delantera con las manos como si Ian tuviera rayos atravesadores de ropa.

Ian se había acomodado, de tal manera que había estirado los pies y apoyado en el banco para presenciar el striptease de Lisbeth. Pero no pasó. Se lo merecía, en realidad, el karma le había castigado con aquella bludger joderlona de striptease por haber intentado golpear a un Gryffindor antes en el entrenamiento. El karma es infranqueable, imposible de burlar.

El chico se tiró al suelo cuando un bludger atentó peligrosamente contra su cabeza, amenazándole de dejarle como Nick pero totalmente decapitado. Sujetó su bate, pero intentar dar a una bludger en aquel lugar cerrado era toda una proeza e incluso podía ser peligroso. Su amiga gritó su nombre, ¿¡pero qué iba a hacer él!?-¡¿LISBETH?!-Preguntó indignado, ofreciéndole el bate a ella momentáneamente. Decidió como un hombre y… huyó del centro de atención de las bludger cuando tuvo oportunidad y se escondió con Lisbeth detrás de una columna. Con el palo en la mano, claro. La Gryffindor comenzó a reírse e Ian no pudo ver aquello también más cómico. En realidad no tenía puta gracia, pero el hecho de casi morir de aquella manera tan absurda hacía que fuera todo más gracioso. Porque el hecho de morir ya es gracioso de por sí. Se acercó a ella en un impulso de esquivar un golpe de la bludger y se quedó a escasos palmos de ella. Sin duda alguna, a las pelirrojas le quedaban mucho mejor ser pálidas con esas pecas por la nariz. Ian sonrió al observarlas, pues si no estabas realmente cerca no las conseguías ver y se apartó al escuchar a la bludger volver.

Ian observó como la segunda bludger se volvía loca y como se dirigía hacia ellos. Se apartó rápidamente y cuando pasó justo por su lado le dio un golpe hacia abajo, de tal manera que rompiera el suelo de madera cutre que había en aquellos vestuarios. Se estuvo quieta unos segundos y volvió a salir verticalmente hacia arriba, momento que aprovechó para batear como un bateador de béisbol hacia la puerta de los vestuarios hasta echarla fuera junto con la otra loca.-¡Ian Howells se marca un Home Round y gana la copa de Quidditch de los mundiales!-Alzó ambas manos, gritando eso en medio del vestuario a la vez que caminaba cual héroe deportivo. Luego apuntó a Lisbeth con el bate, en plan pose de hombre sexy, a la vez que caminaba de espalda.-Tú me ibas a sorprender con un striptease muy sexy, no nos desviemos del tema.-Dijo, antes de que su pierna se metiera en un hueco producido por una bludger y se cayese de culo hacia atrás. Justo cuando abrió los ojos vio a la Snitch pasar por delante de él y salir por la misma puerta por dónde habían salido las bludger. Dejó de hacer fuerza con su cuello y su cabeza se cayó hacia atrás, desganado.-¿Cuándo fue el momento en dónde perdimos dos bludger y una Snitch? ¿Por qué no puedo tener mi striptease tranquilamente?-Preguntó al aire indignado por su karma, sin ganas de tener que salir a la intemperie a buscarlas, a sabiendas de que si se enteraban que las habían perdido ellos podían castigarles severamente. Sobre todo por la Snitch, que era más importante. Aunque apostaba que era más difícil domar a dos bludger entre uno solo que cazar una Snitch. Miró desde el suelo a Lisbeth, deseando que saliera su lado rebelde y se fueran de allí. Ya otra persona -la profesora Fenixheart- se encargaría de buscar esas mierdas.
Ian Howells
Imagen Personalizada : ¿Quieres un besito volaooo?
RP : 8
PB : Trevor Wentworth
Edad del pj : 21
Ocupación : Tatuador
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 17.860
Lealtad : Págame.
Patronus : No tiene
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1022
Puntos : 724
https://www.expectopatronum-rpg.com/t1174-ian-howells https://www.expectopatronum-rpg.com/t1177-what-about-a-drink-ian-s-relathionship https://www.expectopatronum-rpg.com/t1291-ian-howells-s-cr https://www.expectopatronum-rpg.com/t1192-correo-de-ian-howells#22200
Ian HowellsInactivo

Lisbeth Ravensdale el Miér Mar 25, 2015 1:31 pm

La actitud indignada de Ian cuando le dije que le dejaría ir a visitarme a mi mansión, la cual compraría gracias a la enorme cantidad de dinero que ganaría gracias a la idea que acababa de tener (y con la que Ian había ayudado) me hizo reír de lo lindo. En más de una ocasión había dicho que Ian debería ser actor. Aunque claro, solo los Muggles deciden trabajar en eso, aunque sería genial que hubiese actores y directores de cine Muggles. ¡Se gastan millones en hacer mil efectos especiales que un mago podría conseguir con un simple hechizo sin que se notase!

-¡Oye, no te quejes! ¡Encima que te estoy invitando a visitarme siempre que quieras, como si no quieres volver a irte de la mansión nunca más!- exclamé poniendo un lindo puchero y cruzándome de brazos sobre el pecho. Volví a reír después de escuchar todo lo que Ian pedía.- ¡Qué codicioso! Si te doy todo eso me acabaré quedando pobre. ¿Y para qué quieres un jacuzzi para ser romántico con tu novia? ¡Primero necesitas conseguir una! Y viendo la suerte que tienes en ese tema...- me burlé de él, aún sabiendo que sus ligues había tenido, pero siempre aprovecho cualquier tema para meterme con él un poco. Después de decir aquello le guiñé un ojo de manera juguetona y le saqué la lengua demostrando mi gran amor hacia él. De repente me le imaginé dentro de unos años, más mayor y guapo y maduro y viviendo en la mansión con el jacuzzi que me acababa de describir y con una rubia despampanante a su lado. O una morenaza. Da igual el color de pelo, el caso es que me entraron de repente un poco de celos. Casi abrí los ojos como platos del espanto. ¿Celos yo? ¡Quita quita! Qué estupidez. Me pongo celosa por cualquier tontería y me queda mal, porque se me ponen las mejillas rojas y hacen juego con mi pelo y eso no es bonito. Después de eso le dediqué una gran sonrisa a Ian.

-¿Espanto, yo? ¡Ja! Querido, creo que lo que pasa es que estás mirando tu reflejo en un espejo- dije burlonamente, respondiendo a su pequeña broma después de mencionar él mi palidez y yo lo mal que me veía cuando estaba morena. El tono de burla y sarcasmo en mi voz era muy obvio, pues nadie en su sano juicio llamaría a Ian un espanto... Bueno, tal vez los Hufflepuffs, pero todos saben que los tejones mucho cerebro no tenían.- Me has pillado, te miro el culo- abrí la boca y me la tapé con la mano fingiendo sorpresa y vergüenza, como hacen en las pelis de manera exagerada mientras abren muchos los ojos. Devolví mi rostro a la normalidad entonces y reí un poco, y entonces escuché su comentario. Vale, sí, en estos momentos es muy fácil ver por qué la mitad de la población femenina de Hogwarts quiere abofetearle y la mitad de la población masculina, los que son decentes, quiere estrangularle. Le miré con una ceja alzada y meneé levemente la cabeza, fingiendo sentir profunda desaprobación. Suspiré de manera exagerada.- Ay, Ian, Ian, Ian... No hay quien pueda contigo... Eres un verdadero caballero, ¿a que sí? Aunque tengo un secreto que confesar...- puse cara dramática digna de telenovela mexicana y le miré con ojos apenados, como si estuviese avergonzada de algún terrible pecado.- Yo también te he imaginado desnudo. muchas veces, más de las que puedo contar. Eres mi mayor inspiración, mi ardiente deseo... ¡Mi fantasía!- cada vez mi tono se hacía más dramático y mi gesto daba paso a una sonrisa divertida.- Aunque... Aunque nunca sé como imaginarte por delante, tío- volví a un tono normal y muy pasota de golpe.- Siempre me voy a los extremos- me encogí de hombros entonces mientras mantenía una expresión neutra, antes de soltar una carcajada.

Ian y yo bromeábamos sobre un striptease (o al menos yo pensaba que bromeaba, pero conociendo Ian a saber. Aunque si él hace un striptease delante mío yo no voy a ser la que se queje) pero fuimos interrumpidos cuando el baúl de las pelotas se abrió de golpe, liberando a las Bludgers. Aquello parecía digno de película. Las Bludgers se pusieron a volar como locas por el vestuario, destruyendo todo lo que golpeaban, que en un par de ocasiones casi fueron nuestras cabezas. Por instinto grité el nombre de Ian, pero él reaccionó gritando el mío todavía más alto y con tono indignado. Le miré yo aún más indignada.- ¡Tú eres el golpeador, haz algo!- exclamé.

Por suerte a Ian le dio la mente para coger el bate, pero por la cara me lo pasó a mí. ¡¿Hola?! ¡Yo no soy golpeadora, a lo mejor causo un desastre todavía mayor si intentó arreglar la situación! Ian entonces se escondió conmigo detrás de un poste, tras lo cual quedamos muy juntos el uno al otro y él de me quedó mirando fijamente. ¿Por qué me mira tanto? Me puse algo colorada por enésima vez desde que estábamos en el vestuario, pero por suerte parecía que era por culpa de la emoción de la ridícula situación que estaba ocurriendo en aquel momento. ¿A quién no se le suben un poco los colores cuando hay dos Bludgers locas intentado matarle en un espacio pequeño y altamente peligroso?- Como muera por culpa de que no has sabido guardar las pelotas en condiciones juro que me las vas a pagar- le advertí entonces, dándome cuenta de que una parte de la frase había soñado algo mal y cómica. Volví a mirarle alzando una ceja.- ¿Algún último deseo antes de ser asesinado por una bludger loca?

Una de las Bludgers se dirigía hacia nosotros, y yo veía que la cosa iba a acabar muy mal pero por suerte Ian la golpeó con el bate y desvió su trayectoria, pero al golpearla hacia abajo la enterró en el suelo, haciendo un gran agujero en la madera. Genial, ahora nos acusarían de vandalismo en la propiedad del colegio. Antes de que pudiese quejarme la Bludger salió despedida del agujero en el suelo, pero Isn la golpeó con el bate y la sacó del vestuario. Él se puso a alardear de aquella proeza cual deportista profesional, y aplaudí porque nos había salvado de morir de aquella manera tan ridícula. Sin embargo, mis aplausos se convirtieron en una carcajada cuando Ian pisó un agujero en el suelo y cayó de culo.- ¡La Copa Mundial de la torpeza es lo que has ganado tú!- reí mientras escuchaba lo que decía. Me acerqué a él y le cogí de la mano, tirando para ayudarle a levantarse.- No puedes tener tu striptease en paz porque no te lo has ganado. Eres un egoísta y no piensas en mí. ¿Dónde está mi striptease?- pregunté haciéndome la ofendida.- No has hecho nada para merecer que complazca tus deseos masculinos- dije con tono burlón.

Entonces vi a la Snitch entrando de nuevo en el vestuario. Volaba tan rápido que casi fue imposible verla, pero la detecté por el rabillo del ojo. Sin dejar de mirar a Ian a los ojos alcé rápidamente la mano izquierda, atrapando con ella a la diminuta pelotera dorada. ¡Y eso que soy diestra y mi mano izquierda es completamente inútil! Miré a Ian con una sonrisilla mientras le enseñaba la Snitch capturada, y fui a guardarla en su sitio. La guardé muy bien, asegurándome de que no se fuese a escapar como lo habían hecho las bludgers.- Ahora si le echan a alguien la bronca sólo será a ti- comenté con tono malicioso. Conocía a Ian y la expresión de su rostro. No tenía la más mínima intención de ir a buscar las bludgers.

-¡Vamos!- exclamé de pronto. Quería salir de aquel vestuario. Todavía estaba lloviendo, pero me daba igual. Me encantaba la lluvia, sobre todo de noche. Había dos Bludgers locas afuera, pero me daba igual. Cogí la mano de Ian y tiré de él para arrastrarle conmigo fuera de aquel lugar.
Lisbeth Ravensdale
Imagen Personalizada : Master of the bludger {Lisbeth} ECm6X1dl
RP : 8
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.600
Lealtad : Orden del Fénix
Mensajes : 142
Puntos : 96
Lisbeth RavensdaleInactivo

Ian Howells el Miér Abr 01, 2015 11:34 pm

Obviamente a cualquier persona en este mundo que hubiera estado frente a una recordadora se le habría ocurrido la idea de inventar una que recordase expresamente lo que se te había olvidado. Posiblemente de no estar hecho, estaría patentado. ¡En este mundo ya se patenta de todo! Hay gente que ha patentado “el tiempo” y se pone a vender los días de todos los años por cantidades desorbitadamente grandes. Ian miró a la chica con un gesto de lo más gracioso, alzando ambas cejas cuando realmente intentaba levantar solo una.-Claro que me quejo. ¿Te haces rica a mi costa y no compartes tu fortuna? Eso es de egoístas, Lisbeth. Deberías haber caído en Slytherin. Si no fueras porque eres pelirroja y todas las pelirrojas sexys caéis en Gryffindor...-Entonces dijo que si le daba todo eso, se iba a quedar pobre. ¿Cuánto pensaba ganar con eso? ¡Millonaria es millonaria!-¡Pero si vas a ser millonaria! ¡Si me compras eso seguirás siendo millonaria!-Parecían retrasados gritándose en esa discusión estúpida.-¡Pues para cuándo tenga novia!-Le contestó con toda la lógica del mundo.-¡Eh! ¿Qué pasa? ¿No me ves con cara de tener novia nunca? Puedo llegar a ser muy romántico, ¿eh? Aunque para eso necesito un jacuzzi en la azotea de mi chalet. Y para eso, tienes que hacerte rica. Y para eso, te he dado una ideaza. ¡No puedo hacerlo todo yo solo!-Contestó divertido con el mismo énfasis que antes sólo por seguir con la coña.

Ian era tan irónico que primero decía que era un Gentleman y luego le decía en toda la cara que las imaginaba desnudas. Joder, pero es mejor imaginarlas desnudas que hacer que se desnudasen sin permiso. Así por lo menos no hacía daño a nadie y él se daba una alegría. La contestación de la pelirroja hizo que soltara una carcajada.-¡Lo sabía! ¿Por mi culo, a que sí? Tengo un culazo.-Contestó Ian, frotándose la nalga con una mano. Luego no pudo evitar acompañar a su anterior risa con otra, cuando dijo que se iba a los extremos.-No voy a hacerte ilusiones. Ni la tengo tan pequeña como para que te rías ni la tengo tan grande como un negro.-Dijo claramente.-Puedes imaginarme con una de tamaño medio. De esas que te gustan a ti.-Le guiñó un ojo y le dio un codazo. Guiño guiño, codazo codazo. ¿Lo pillas?

Después de estar un rato allí resguardados, empezó el caos. ¡Bludger por ahí, bludger por allá! Que si Snitch… Menos mal que las Quaffles son las pelotas que representan a los Hufflepuff y están quietas. Ella gritó, Ian gritó. Ella le echaba el muerto a él, él se lo echaba a ella. Finalmente nadie hacía nada. Se escondió junto a ella detrás de una columna, lugar dónde se pegó a ella y la miró fijamente. Tenía por manía mirar a los ojos y en un espacio tan reducido era o mirarle ahí, o mirarle a los pechos. Y la verdad es que la segunda podría ser motivo de recibir una hostia en toda la cara. Y no quería. Su comentario hizo que Ian sonriera.-Mis pelotas están enseñadas. Las bludger son otro tema.-Contestó el chico. ¿Último deseo? ¡Morir ahí no estaba en sus planes!

Aprovechó que venía la bludger para hacer su acto heroico. La apartó y luego la lanzó lejos, de tal manera que saliera fuera del vestuario. No era su problema que hubiera una bludger por ahí, al fin y al cabo nadie se preocupó por las pelotas cuando empezó a llover. Ya se encargaría Esther de colocarlas todas y buscarlas por todo Hogwarts. En su danza de la victoria, Ian se cayó al suelo debido a que pisó un hoyo que había hecho una bludger. Se rio divertido, al igual que la pelirroja, que aprovechó para meterse con él.-Bueno, por lo menos he ganado algo.-Dijo conformista, encogiéndose de hombros.-¡Oh vamos! ¡Esto tiene que ir por partes! Si tú me lo haces y me seduces, yo te seduzco con el mío. Pero yo lo he pedido primero, así que me lo merezco por salvarte de la bludger.-Alzó ambas cejas.

Pero no, estaba claro  que eso no iba a pasar. Lisbeth cogió la Snitch creyéndose el señor Miyagi de KArate Kid. Así de sobrada. Ian la miró con sorpresa, asintiendo sin muchas ganas al hecho de tener que salir a buscar las putas bludger. Malditas pelotas hiperactivas. Malditas pelotas encantadas para joder al prójimo. ¿NO podían quedarse quietas mientras intentaba conseguir un streaptis?Así no hay quién ligara, hasta el más random destino se le metía de por medio. ¡Unas malditas bludger! Suspiró indignado al ver como Lisbeth tiraba de él hacia fuera.

Encontrarlas no iba a ser difícil, lo difícil iba a ser guardarlas, por lo que había que trabajar en equipo para terminar rápido y no coger una hipotermia ahí debajo. Miró a Lisbeth desde la puerta, sin salir todavía.-A ver... salgo afuera y las busco. Cuando las tenga a tiro, te las tiraré a esta zona directamente. Estate atenta con la varita y hechízalas para pararlas y poder manipularlas. Sólo así podremos guardarlas con este tiempo. Además de que no te veo capaz de interceptar con el cuerpo una bludger y guardarla sin usar varita. Y yo no puedo hacerlo todo.-La subestimó, consciente de que podría molestarla aun siendo verdad lo que decía,-Y quiero terminar rápido para que me hagas el streaptis.

Fue rápidamente a coger su escoba y el bate. Volvió a acercarse a Lisbeth.-Estate atenta, ¿vale? No te vaya a dar y dejarte mas tontita de lo que ya eres...-Dijo eso dándole un golpecito molesto en la oreja con la mano.-Nos vemos ahora, nena.-Dijo con voz de ligón, acompañado de un guiño de lo más divertido.

Salió de allí en busca de esas dos putitas llamadas Bludger. Estaba lloviendo a cántaros. Ian no veía nada, pues todas las gotas se habían puesto de acuerdo en introducirse en sus ojos para dificultarle la visión. Por suerte para él, estaba acostumbrado a jugar en todas las circunstancias, por lo que terminó adaptándose rápidamente. Vio como una de las Bludger estaba por ahí loca rodeando las alargadas gradas, por lo que fue directa a ella. Tras unos segundos persiguiéndolas, consiguió igualarla y colocarse a su lado, en un lugar propicio para poder darle un batazo y hacer que se dirigiera a dónde estaba Lisbeth. Cuando le pegó el golpe, vio como se dirigía a la pelirroja.

-¡Ahí va!-Gritó fuertemente para que le escuchara y llamar su atención.
Ian Howells
Imagen Personalizada : ¿Quieres un besito volaooo?
RP : 8
PB : Trevor Wentworth
Edad del pj : 21
Ocupación : Tatuador
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 17.860
Lealtad : Págame.
Patronus : No tiene
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1022
Puntos : 724
https://www.expectopatronum-rpg.com/t1174-ian-howells https://www.expectopatronum-rpg.com/t1177-what-about-a-drink-ian-s-relathionship https://www.expectopatronum-rpg.com/t1291-ian-howells-s-cr https://www.expectopatronum-rpg.com/t1192-correo-de-ian-howells#22200
Ian HowellsInactivo

Lisbeth Ravensdale el Lun Mayo 11, 2015 9:13 pm

-Deberías salir conmigo- dije entonces en medio de aquella tonta discussion en la que él insistía que tenía que darle todas esas cosas cuando me hiciese millonaria con la idea que se me acababa de ocurrir. Insistía en que podia ser romantic, pero para eso necesitaba primero una novia, y para eso primero necesitaba mi dinero. Por eso surgió aquel comentario tan repentino.- Así tú tendrías una novia sexy y yo seguría conservando mi dinero porque lo mío sería tuyo y lo tuyo mío- tenía una lógica aplastante.

Normalmente cuando un chico decía que se imaginaba a las chicas desnudas daba asco, porque era un pervertido. Pero viniendo de Ian aquel comentario no me impreionó, y lo único que hice fue resoplar y poner los ojos en blanco antes de contestar con todo el sarcasmo y la exageración del mundo que yo a él también me le imaginaba desnudo. Decir aquello no era nada bueno, porque hacía que efectivamente una imagen mental de Ian bastante ligero de ropa apareciese en mi mente.- ¡Sí, es por tu culo, ese culo precioso e irresistible! ¡Me lo comería!- exclamé entre risas y después me acerqué a él y me agaché y le di un pellizco en el trasero. ¡Uy, qué firme estaba!

La conversación continuó y… admitámoslo, los pervertidos somos los dos. Iba a responderle a su último comentario cuando las bludgers se liberaron del baúl. ¡¿Qué idiota había cerrado mal el baúl?! Ah sí, Ian. Ian no es idiota, pero a veces está en lo que no celebra. Ninguno de los dos queríamos morir decapitados por alguna de aquellas pelotas locas, así que nos escondimos tras una columna, el lugar más seguro que había ahí por el momento. Mientras nos escondíamos y las pelotas causaban terror y destrucción a nuestro alrededor nos pusimos a pensar en lo que debíamos hacer.

Aquello era una locura. Había unas pelotas intentando asesinarnos e Ian todavía quería un striptease. Ya no sabía si estaba de coña o es que era definitivamente tonto.- ¡¿Qué primero ni qué ocho cuartos?! No te mereces que te haga el stripstease- dije con tono severo, como una maestro que regaña a un niño pequeño muy malo.- Y no habrías tenido que salvarme de la Bludger si las hubieses guardado bien- dije, dándole un golpe suave y cómico con el puño cerrado en la parte de arriba de la cabeza.

La Snitch también se había escapado, pero no durante mucho tiempo porque gracias a mis reflejos enviadiables y a mi rapidez la atrapé cual ninja cuando pasó a mi lado, ¡y ni siquiera la había visto de frente! Después de eso salí al campo para buscar las Bludgers, hacienda que Ian saliese también conmigo y volviésemos a empaparnos bajo la intense lluvia que parecía no ir a dejar de caer en toda la noche. Ian me explicó lo que ba a hacer y le escuhé. Era un buen plan, por fin Ian decía algo que tenía sentido.- Lo dirás por ti, ¿no?- repliqué cuando me dijo que un golpe me podría dejar aún más tonta.- Bueno, tú ya no tienes muchas neuronas que perder, te quedan un par y están ya muy chungas.

Ian fue a buscar su bate y su escoba, y le pedí que me tragese la mía. Saqué mi varita y me alcé en vuelo para esperar y recibir las Bludgers que Ian iba a dirigir hacia mí. No se veía casi nada, y eso que llevaba anteojos. Por suerte tengo una vista de águla, así que al menos veo bastante más que muchas personas.

Oí a Ian gritando, diciendo que ya se acercaba hacia mí la Bludger. Efectivamente, ahí estaba. La apunté con mi varita y le lance un encantamiendo inmobilizador para que frenase su carrera y así pudiese cogerla y llevarla abajo, al baúl. Ese encantamiento no funcionaba durante mucho tiempo en esas pelotas, así que tenía que darme mucha prisa. Bajé al suelo otra vez y corrí a los vestuarios. La pelota ya comenzaba a temblar entre mis manos, pero por suerte llegué a tiempo y la metí en el baúl antes de que se volviese loca y asesina otra vez. Me aseguré de que estuviese bien guardada antes de volver a salir, y también guardé la Snitch.

-¿Dónde está la otra?- pregunté cuando salí al campo otra vez, alzando la voz para que Ian me oyese. Oí un zumbido de repente y me giré a tiempo de ver cómo la segunda Bludger venía como loca hacia mí. Di un giro en el aire, esquivando a la pelota y golpeándola con la escoba, haciendola que se alejase de mí. Pero la pelota volvió a venir hacia mí y esta vez no pude esquivarla.

La Bludger me dio de lleno y me tiró de la escoba. No sé cómo, pero había conseguido agarrar la pelota, y ahora ambos nos precipitábamos hacia el suelo. Grité, pero luego me calmé y agarré la pelota fuertemente con el brazo libre mientras que con la otra mano alzaba mi varita.

-¡Arresto Momentum!- grité, detendiendo mi caída a apenas un par de metros del suelo. Un Segundo más tarde habría sido papilla de Gryffindor contra el suelo, a pesar de que estaba blando por la lluvia.
Lisbeth Ravensdale
Imagen Personalizada : Master of the bludger {Lisbeth} ECm6X1dl
RP : 8
PB : Sophie Turner
Edad del pj : 18
Ocupación : Desempleado
Pureza de sangre : Sucia
Galeones : 1.600
Lealtad : Orden del Fénix
Mensajes : 142
Puntos : 96
Lisbeth RavensdaleInactivo

Ian Howells el Vie Mayo 15, 2015 4:58 pm

Posiblemente estuviera de coña, pero sin duda alguna era lo más cerca que había estado nunca de que una chica le pidiera a él salir. Ian automáticamente alzó una ceja cuando le explicó el motivo y sonrió de medio lado.-Bueno vale. Pero ya te sabes mi trucazo para ser romántico… vas a tener que conformarte con eso.-Porque Ian era y sería siempre una persona muy poco romántica. Se las daba de Gentleman, pero ya está. Olvidaos del romanticismo.

Luego vino el caos. Con lo divertido que era hablar de dinero, sexo, imaginaciones de personas desnudas y demás… y tuvo que abrirse el baúl porque las bludger no estaban bien sujetas. ¡No era su culpa que no estuvieran bien sujetas, había tenido que encargarse él solo de guardarlas todas!-¿Qué no me merezco un streaptease? ¡Pero…! ¡Ya veremos si me merezco un streaptease!-Gritó Ian ofendido. Ian, bajo su propio criterio, siempre se merecía un streaptease, por lo que siempre se sacaría argumentos de debajo de la manga para argumentar su defensa.

Por petición de Lisbeth (ya que si era por Ian dejaba a las bludger volar asesinamente y libremente por todo Hogwarts), salieron al exterior para controlarlas. La idea de Ian era simple, una idea que se le podría ocurrir a cualquier otra persona. Ella aceptó, aunque no aceptó que fuese ella la que se quedaría tontita.-Yo ya soy tontito, no podría quedarme más tontito. Por eso te digo que tengas cuidado. No me llaman las chicas tontitas.-Se encogió de hombros.

Justo después cogió todo lo necesario y le pasó la escoba también a Lisbeth, para salir afuera y comenzar con aquello. La primera bludger fue bastante fácil de controlar, ya que ella consiguió inmovilizarla. Mientras ella se encargaba de guardarla, Ian miró hacia todos lados en busca de la otra bludger. Estaba cayendo una increíble, por lo que su mirada se veía reducida a una distancia más bien corta y no conseguí definir bien la ubicación de la otra bludger. Chasqueó los dientes cuando volvió a escuchar a Lisbeth. Miró hacia ella y ahí estaba la bludger, atacándola sin piedad. El Slytherin voló rápidamente hacia allí al ver como la bludger le había dado y se la había llevado por delante. Además, su grito le hizo ponerse todavía más nervioso. Por suerte, la Gryffindor se calmó y consiguió salvarse le propio culo con un encantamiento.

Ian dejó la escoba en el suelo y corrió hacia dónde estaba ella, cogiendo la bludger y encantándola para que dejase de romper todo lo que encontraba en su camino.-Menuda caída. ¿Estás bien?-Preguntó Ian, ayudándola a levantar y caminando rápidamente por el césped húmedo hasta llegar a la caja en dónde guardar las pelotas. Ató bien la bludger y se giró para observar nuevamente a Lisbeth.-Te has tomado al pie de la letra lo de no recibir para no quedarte tontita, ¿no?-Preguntó Ian con una sonrisa curvada.-Anda vamos, que como sigamos aquí vamos a pegarnos toda la semana en la enfermería con un resfriado importante. Ya te llevaré a ese sitio bonito otro día.-Le dijo a Lisbeth, cogiendo la varita para hacer un “Accio” a su escoba y dársela en la mano a la pelirroja.

Ambos se fueron de allí volando, ya que el tiempo estaba fatal y por lo que parecía, no iba a dar ningún descanso para que los chicos pudieran volver en calma a Hogwarts.
Ian Howells
Imagen Personalizada : ¿Quieres un besito volaooo?
RP : 8
PB : Trevor Wentworth
Edad del pj : 21
Ocupación : Tatuador
Pureza de sangre : Limpia
Galeones : 17.860
Lealtad : Págame.
Patronus : No tiene
RP Adicional : +2F
Mensajes : 1022
Puntos : 724
https://www.expectopatronum-rpg.com/t1174-ian-howells https://www.expectopatronum-rpg.com/t1177-what-about-a-drink-ian-s-relathionship https://www.expectopatronum-rpg.com/t1291-ian-howells-s-cr https://www.expectopatronum-rpg.com/t1192-correo-de-ian-howells#22200
Ian HowellsInactivo

Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.