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Volando voy, volando veeeengo. - Esther Fenixheart

Invitado el Jue Dic 18, 2014 9:57 am

La culpa era mía. Eso estaba más claro que el agua, ¡la culpa era mía! ¿A quién se le ocurre meterse a profesora? ¡A mí! Si es que soy retrasada mental no recuperable, soy imbécil, un despojo... guapa e inteligente, pero atontada perdida. Todo por no complicarme la vida en buscar un trabajo digno para vivir, y a lo tonto me la estaba complicando con tantos alumnos ineptos y el tener que forzarme a sonreír a diario delante del director como si fuera una mujer modelo. Anda y que les jodan a todos.

Andaba a grandes zancadas por el campo de quidditch, malhumorada, mirando a mi alrededor. Buscaba a Esther, mi lógica decía que debía andarse por allí. ¿Dónde está siempre un profesor de Vuelo? Pues volando. Mi lógica aplastante es tan maravillosa que enamora. Miré el cielo como esperando encontrar a ese Superman de los muggles, pero nada. Justo a mi derecha había una especie de cobertizo cutre, dónde sabía que se guardaban las pelotas, las escobas de repuesto y todo ese hatajo de cosas que se usan en los partidos o en las clases, o en lo que sea. Vamos, no estaba muy puesta en nada de quidditch, en mis tiempos como estudiante siempre huía de los partidos.

Entre en el cobertizo, o lo que me pareció a mí que era un cobertizo, lo que estaba claro es que necesitaba una mano de pintura. Por fin divisé una figura pelirroja de espaldas. Supuse que estaría ordenando los cachivaches o alguna historia parecida. - Esther, tengo que hablar contigo. Urgentemente. No lo haría si no estuviera desesperada. - afirmé cruzando los brazos con severidad. Ni una hola, ni un cómo estás ni nada. Me gusta ir al grano. Yo soy así, y así seguiré, nunca cambiaréééé... pues eso.
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Invitado el Jue Dic 18, 2014 11:02 pm

Se acercaba las vacaciones y las clases habían acabado por lo que tocaba relajarme en mi despacho leyendo revistas sobre deportes mágicos. Valor se había ido de caza desde hace un buen rato, el pobrecito también necesita desfogarse de vez en cuando. Me aburría un poco por lo que decidí salir a pasear, había algo de viento otoñal por lo que decidí ir andando en vez de montada en la escoba, y no es plan de que me estampe contra un árbol sólo por ir cómoda dos segundos.

Tras un rato caminando por fin llegué al campo de Quidditch, pero esta vez no iba a entrenar, me iba a dedicar a hacer inventario sobre el material que disponía para dar clase. Si faltaba algo o ya estaba muy viejo, hablaría con Dumbledore para yo misma durante las vacaciones ir al Callejón y mandar a pedir lo que hacía falta...No puedo tolerar que mis alumnos se maten por una escoba defectuosa o una bludger a la que el encantamiento se le está acabando.

A mitad del inventario alguien entró en el cuarto del material...Por la forma de andar sabía quien era pero no dije nada hasta saber que quería. Cuando confirmé quien era, me di la vuelta suspirando fulminando con la mirada a la mujer que se había presentado de repente ante mi. -Que carajo quieres ahora. Hablé cruzándome de brazos con un tono entre alegre y serio, no me gustaba que vinieran con esas exigencias y eso me ponia de mal humor...Sabía que ella a veces habla así, la conozco desde hace muchos años. -Dime anda...No será que alguno de tus gatos se quedó atrapado en el Sauce Boxeador y pretendes que te ayude a salvarlo. Contesté en tono burlón saliendo del cuarto, al menos necesitaba un poco de aire para soportar mejor lo que la señorita loca de los gatos tiene que decirme...Y pensar que es mi mejor amiga...
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Invitado el Vie Dic 19, 2014 10:30 am

Estaba de muy mal humor, pero eso tampoco es que sea una novedad en mí. Estaba tan desesperada que lo único que se me ocurría era hablar con la jefa de Hufflepuff, y para mi propia suerte era Esther. Mejor ella que Winslow, por ejemplo. En realidad ella era con la profesora que mejor me llevaba, tener a una amiga de la infancia en el trabajo era una suerte. Me las podría apañar igual en el día a día, pero eso de sonreír y parecer simpática delante de todo el colegio no podía ser sano. Al menos con Esther podía sacar mi mala hostia sin que le sorprendiera. Fruncí el ceño con la mirada que me echó, como si acabara de interrumpirle el polvo de su vida. Abrí la boca ligeramente con sorpresa cuando mencionó a mis gatos. La seguí indignada mientras salía del cuarto. ¿Qué habían hecho ahora mis pobres nenes? - Merlín, Circe, Rowena, Cornelius y Morgana están perfectamente, gracias por tu preocupación. - contesté burlona al sentir de nuevo la hierba bajo mis pies. Volví a fruncir el ceño mientras me apartaba un mechón molesto de la cara. - Mis niños no serían tan tontos como para quedarse atrapados.  Al contrario, son más listos que el hambre. Más guapos... ay, los amo con locura. - afirmé soñadora, hablando de ellos con más cariño y ternura de lo que hubiese hablado jamás de Chloé. Claro que Esther, afortunadamente, no sabía de la existencia de Chloé. No quería imaginarme cómo reaccionaría si lo supiera.

Cesó mi ensoñación gatuna, acordándome de repente por qué estaba tan indignada. Se me iban las ideas, sería que me iba acercando peligrosamente a la treintena. Y claro, la vejez... - Mi problema se llama Danielle Maxwell. Es inteligente, pero no lo aprovecha. Podría contar con los dedos de las manos las veces que ha asistido a mis clases. - cogí aire, quería ser concisa pero Maxwell me ponía de muy mal genio. - Y en realidad, ¿para qué quiero que venga? Si cuando viene no atiende, se dedica a charlar e incluso malinfluenciar como hace con Everdeen, no entrega los deberes... esa es otra, cuando entrega los deberes, que son pocas veces, son horrendos. En serio, Esther... ¡horrendos! Se nota a legua que se los inventa. - concluí de nuevo con el ceño fruncido. Ella era la jefa de su casa, yo ya me había desesperado bastante intentando poner medidas. - La he castigado de todas las maneras posibles, lo próximo sería prohibirle las salidas a Hogsmeade, pero para eso necesitaría tu permiso como jefa de su casa. Te aseguro que nada hace efecto con esa cría. - sabía que Esther y Maxwell tenían buena relación, pero esperaba que supiera diferenciar entre simpatía fuera de clase y comportamiento como alumna. Crucé los brazos y suspiré. - Me conoces, sabes que siempre quiero solucionar mis problemas por mí misma. Pero te juro que ya no sé qué hacer. - reconcí, odiándome durante unos segundos. No soportaba sentirme débil en algo, pero esto era demasiado. Quizás me lo estaba tomando demasiado a pecho, pero si soy profesora debo tratar de enseñar lo máximo. Esa era mi determinación, al menos hasta que me hartara, dimitiera de mi puesto y me hiciera hippie.
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Invitado el Sáb Dic 20, 2014 11:12 am

Mi vida ahora mismo estaba relajada, hasta tarareaba mientras hacía el inventario del material del colegio. Era un trabajo de chinos pero yo disfrutaba como una niña, menos cuando acababa llena de polvo y me ponía a estornudar como una loca que estaba poseída por el demonio de los conejitos del polvo. Todo era paz y tranquilidad hasta que la loca de los gatos vino a visitarme, estaba acostumbrada a su humor pero había veces que era superior a mi. Le pregunté si era que alguno de sus gatos se había quedado atrapado en el sauce, pero veo que no era cierto.

-Veo que los tienes bien entrenados...Cuando sepan hacer el pino me avisas y les haces una foto. Volví a hablar con un tono algo cortante...No es normal que yo hable así, pero es que esta mujer cuando habla de sus gatos es como una cinta que se rebobina una y otra vez...Milagrosamente fue ella la que dejó de hablar de los gatos, dando paso a su supuesto problema...Al parecer Danny había hecho alguna travesura de las suyas, pobrecita mía...Tener a esta mujer como profesora ya es ganarse un premio.

-A ver, resumiendo todo el testamento que me acabas de decir. Comenté empezando a caminar dando vueltas a su alrededor. -Que no sabes como corregir a una sola alumna y pides ayuda a su Jefa de Casa para que te solucione los trapos sucios...¿Tú no recuerdas cuando fuiste joven? Me paré en seco realizando la pregunta. Muchas veces me venían los profesores y hasta los mismos alumnos de Hufflepuf informando de las bromas de Danny, yo intentaba quitarle hierro al asunto pero creo que tendré que hablar con ella...O con Alice, quizás pueda decirme la manera de controlar al torbellino rubio.

-Será que es media hiperactiva y no sabe como remediarlo...La cuestión es que aprueba, ¿no? Pos ya estaaa. A parte, tu asignatura también tiene partes prácticas, así que con que se sepa defender bien cuando salga del colegio tiene suficiente. Y seguía soltando el rollo mientras daba vueltas, miraba al cielo, luego volvía a mirar a esta mujer. Yo iba a hacer algo con el problema, lo que no quiero es decírselo a Maëlys porque así se sale con la suya, y me gusta un poco jugar con ella...Que sufra, pero de una manera moderada que yo no soy tan mala. -Seguro que con su edad hiciste algo parecido cuando estudiabas, conociéndote seguro que lo has hecho pero no me lo dirás por orgullo...Venga mujer, que está en la edad del pavo, si te pones así con una sola imagina lidiar con una clase entera. Empecé a reirme imaginando la escena, yo quiero que si pasa eso que me llamen para verlo en primera persona...No entiendo como esta mujer acabó siendo profesora...Bueno, Oliver también es un loco y es profesor de Encantamientos...Me encuentro rodeada de locos, help me!.
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Invitado el Lun Dic 22, 2014 9:15 am

Quizás estaba siendo demasiado ingenua, pero tenía la esperanza de que Esther me entendiera y me echase una mano. Al fin y al cabo era la persona más adecuada para ello, por eso era la jefa de Hufflepuff. Se supone que escogen a los jefes de casa por sus capacidades ¿no? Por sus capacidades de liderazgo y como profesores, no por sus capacidades para llevarse bien con los alumnos. O así funcionaba en mi cabeza, y lo veía tan lógico... si un jefe de casa no es capaz de imponer severidad, apaga y vámonos. Por eso, aunque me esperaba algo de recelo, presuponía que Esther estaría de mi parte, al menos por la parte académica. Pero me equivocaba. Alucina, vecina. - Esther, yo cuando tenía su edad era rebelde, contestona, cierto. Pero JAMÁS – subrayé la palabra pronunciándola más alta y deletreándola despacio – me comporté con irresponsabilidad en cuando a mis estudios. - afirmé, y era completamente cierto. La verdad es que tampoco fui muy estudiosa, pero en mis ÉXTASIS mi nota más baja fue una S.

Abría los ojos con incredulidad en cuánto iba hablando. Vamos, lo que me estaba dando a entender es que pasaba olímpicamente del problema. No quería pensar mal de mi amiga pero joder, es que me lo estaba poniendo a huevo. ¿Eso es una profesora de verdad? ¿Una persona que prefiere no comerse marrones e ignorar los problemas que se le presentan? Una profesora no es sólo una mujer que te da clase, te manda deberes y te hace exámenes. Estaba tan alucinando que si me pinchan en ese momento, no sangro. - Perdona, yo soy la profesora de Defensa Contra las Artes Oscuras. Yo digo lo que es suficiente para que mis alumnos estén preparados. Y una quinceañera que desconoce el significado de la palabra “responsabilidad” no sólo no está preparada para enfrentarse a criaturas tenebrosas, sino que ni siquiera está preparada para ir al supermercado a por la comida del mes. - afirmé con severidad. Joder, es que era obvio. Maxwell aprobaría mi asignatura, no con notas altas porque su trabajo diario no lo permitía, pero aprobaría porque era inteligente. El problema no era el coco, era cómo se utilizaba. Cuando empezó a reírse me crucé de brazos, frotándome las manos por el frío. Me sentía como una idiota explicándole que 2+2 son 4 a otra persona aún más idiota que yo. - Tía, que no lo pillas. Llevo desde principios de curso dando clase, me he encontrado a alumnos malos, peores y fatales. Incluso alguna clase entera de primero muy, muy desesperante. Pero no he necesitado apenas una semana para corregirlos y ponerlos en su sitio. Me da igual que Maxwell haga travesuras y la líe parda fuera de clase. Me la suda la entrepierna. Y ya te he dicho que yo jamás de los jamases faltaba tantísimo a clase, ignoraba las lecciones y entregaba esa mierda de deberes. Nunca. Tendré muchos fallos, pero la irresponsabilidad no es uno de ellos. Trato de hacerte entender que ese gran defecto de Maxwell no sólo es nocivo para mi asignatura, sino para todas. Y en un futuro, si no se le corrige, no será una mujer de provecho. Dime tú en qué trabajo te puedes ganar la vida sin ser responsable. - solté aire, reuniendo toda la escasa paciencia que me quedaba. Me daban ganas de coger a Esther y zarandearla. ¿Cómo se puede estar tan ciega? ¿Es que no veía que una persona como Maxwell si seguía así, nunca podría tener un trabajo ni medio decente? ¿Qué le quedaría? ¿Escribir cotilleos en la revista Corazón de Bruja? Y hasta para eso hace falta ser una persona responsable.
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Invitado el Sáb Ene 03, 2015 1:09 pm

Todo iba de perlas en el rato que había transcurrido de mañana, reconozco que era un poco aburrido pero lo del inventario al final tiene su pequeño encanto quieras o no. Casi había terminado y me iba a dar un pequeño descanso, pero vino la entrañable y encantadora profesora de DCAO. No es una asignatura que me llame mucho la atención pero si aporta beneficios a los alumnos pues perfecto, yo ya tuve mi época de estudiante.

Maëlys se vino a quejar de Danny, que por lo visto era una mala estudiante a pesar de su inteligencia...Vamos, que la pobre chica es una vaga y un trasto, y eso a mi encantadora compañera le da ataques de histeria. Yo le dije que pasara del tema y que la dejara tranquila porque ya que iba aprobando con eso debería bastarle pero que si para ella no daba igual, y bla bla. Había momentos que me tocaba la moral profundamente, pero muy muy profundamente. Yo sabía que Danny era una chica revoltosa y por momentos te sacaba de quicio pero aquí nadie viene a cuestionar mi forma de trabajar.

-Si lo pillo, llevo trabajando aquí dos años, me conozco a la mayoría del alumnado mejor que tú...Y si son de mi casa, mejor todavía. Como ya me estaba empezando a tocar las narices, me crucé de brazos con la cara medio enfadada. -Se comportará así en tus clases porque en la mía lo hace genial, incluso responde al dedillo a la teoría....Y no me digas que Vuelo es sólo una asignatura de volar con la escoba y jugar al Quidditch porque en más de alguna ocasión te puedes escapar de una pelea de varita con un buen movimiento aéreo. Estaba enfadada pero le hablaba educadamente, no quería ver a esta mujer con hijos...Pobrecitos míos, no pienso imaginarme la escena. Tenía ganas de estamparle el bate de golpeadora en la cabeza...

-Claro que puedes ganarte la vida siendo una irresponsable, mira a los chupatintas del Ministerio. Apuesto que más de uno sacó una A en sus ÉXTASIS y ahora están cobrando más que tú y que yo juntas. Me faltó poco para gritar, pero me controlé justo a tiempo. Sabía que a Maëlys lo menos que le gustaba era que le llevara la contraria, y lo siento mucho pero esta vez no me queda otra que no darle la razón. -Intentaré hablar con ella a ver que me dice pero no porque tú me lo hayas pedido, si no porque me preocupo por mis alumnos. Pero que sepas que lo único que quiere es dedicarse al deporte mágico, ser una buscadora de gran categoría. Suspiré exageradamente porque me dio la gana. Desde siempre ella y yo nos picábamos mutuamente, y más cuando ella fue a Hogwarts y yo tuve que ir a Beauxbatons. Estiré los brazos un momento y me quedé esperando sus reproches, seguro que ahora se sacaba algo de la manga para quedar por encima de mí y conseguir la razón.
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