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Una buena excusa (Melinda Halliwell)

Invitado el Lun Abr 06, 2015 1:02 am

¿Era malo si comenzaba a ver luces en mi visión, verdad? Absolutamente malo. No tenía ni por qué dudarlo. Agradecí a la enfermera que me instaló en una de las camas de urgencia y cerré los ojos ¿Cómo había terminado ahí?

Esa mañana había iniciado bien, instalado en Hogwarts y ordenando algunos papeles, viendo lo que había avanzado mi antecesor en años pasados para estas alturas de clases. Ya debía pensar en los T.I.M.O.S. y E.X.T.A.S.I.S. para ese año ¿Qué les tomaría? ¿Podía hacer una parte práctica? Pero lo que había parecido ser un buen día, había terminado como uno desastroso cuando Dumbledore me avisó que los de la Orden necesitaban apoyo pues se había visto algunos mortífagos en los alrededores de Hogsmeade. Sin dudarlo había salido y seguido el rastro hasta el bosque, junto con otros compañeros, procuramos alejar al enemigo lo más posible, intentando que se mantuviesen lejos de la vista de los estudiantes y otros civiles. Pero el bosque no era un lugar bueno para seguir el rastro, pues el terreno era inseguro y engañoso. Antes de darnos cuenta los mortífagos habían subido a los árboles para atacarnos desde esa posición estratégica. Sin darnos por vencidos, algunos subimos por los árboles, agradeciendo los años de juventud que nos había enseñado cómo hacerlo.

Después de una corta batalla donde terminaron retirándose, uno de ellos me lanzó un hechizo aturdidor y desde la rama en que estaba el resultado fue obvio. Simplemente caí sin ninguna gracia y me golpee la cabeza, sintiendo el sangrado nublar mi visión, tanto mi brazo como hombro se habían roto y el deseo de dormir se apoderó de mi. Tal vez por fuerza de voluntad o por orgullo, aseguré a mis colegas que estaba bien y después de beber un poco de agua me aparecí en el hospital.

El resto era historia fue simple. Un grupo de enfermeras llegó, me guió hacia una de las cómodas camas y me aseguraron que traerían un especialista. Abrí los ojos, para ver que estaba el lugar casi vacío y me alegraba. No estaba de humor para escuchar otras trágicas historias de urgencia. Ya de por si yo debía inventar una para cuando me atendieran, no podía decir que había peleado con mortífagos.
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Invitado el Mar Abr 07, 2015 2:00 am

Tenía que encontrar algún sitio mejor para vivir, pero desde que había vuelto de Grecia había estado asentarme lo más rápido posible. El piso en el que estaba ahora, no estaba mal pero no era mi fascinación, por lo que encontrar uno mas cerca del trabajo también me vendría bien.

Llevaba una mochila al hombro donde guardaba todo lo necesario y el uniforme mientras me dirigía a San Mungo, donde pasaría todo el día, ya que tenía que cubrir algunos turnos. Sinceramente me gustaba estar allí, así estaba ocupada y no daba vueltas a los problemas en mi mente. Abrí la puerta y sonreí a la recepcionista mientras subía a mi planta y movía nerviosa las manos. Salí del ascensor y me quité la chaqueta para colgarla en la percha y poner la mochila encima de la silla. Un montón de papeles descansaba en mi mesa, lo que significaba que me pasaría horas rellenandolos antes de irme a casa cuando no hubiera ningún paciente que me necesitara. Al fondo vi a una niña de unos 7 años con la mano vendada y algunos rasguños en la cara, la enfermera que la había atendido volvía a ver como se encontraba. Le sonreí ladina cuando pasó por mi lado y me puse bata.

- Halliwell, te necesitan en la planta de abajo. -

Cogí mi carpeta y un boli. Me despedí con la mano de la niña y fui a la planta donde me necesitaban. Hubiese agradecido algo más de información pero la conseguiría ahora. Al entrar por la puerta otra enfermera me pasó una hoja donde me decía lo que le ocurría al paciente. Un hombre de 30 años de edad con brazo y hombro fracturado y una herida en la cabeza. Primero revisaría si era demasiado grave y después de colocarle el hombro, le daría algo para el dolor.

- Hola, me llamo Melinda y seré su enfermera señor Cavill... -

Alcé la mirada al reconocer el apellido y abrí los ojos al comprobar que era William. Aunque tenía una pinta como quién viene de la guerra, aunque no haría preguntas, bien sabía que en momentos así cuando uno acaba en la enfermería lo último que le apetece es contar el porque. Mas tarde si intentaría enterarme de que había pasado porque tampoco podíamos hacer como que venían aqui de visita, pero no me gustaba presionar a nadie.

Dejé la carpeta encima de la cama de al lado y me acerqué a la cama de Will quedando a su lado, muy cerca. Pasé mi mano con cuidado sobre la herida de su cabeza, la cual tenía una gran mancha de sangre reseca y podía apreciar la herida de la que salía la sangre. Aunque intenté calmar mi alegría al verle, tan solo me duró unos segundos el esfuerzo.

- ¡Por dios William! Me alegro de verte, preferiría que no hubiese sido en estas condiciones, pero es toda una sorpresa que hayas acabado aquí. -

Me acerqué con cuidado y abracé fugazmente al que tiempo atrás había sido amigo y compañero en Hogwarts. Aunque también había cortado con él toda relación al volverme a Grecia, Will siempre me había caído bien, por lo que me alegraba de verle. Me separé y antes de nada, cogí todo lo necesario para curar sus heridas y algunas pociones para el dolor y los posibles mareos. También cogí una botella de agua y unas toallitas húmedas para retirar la sangre reseca.
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Invitado el Mar Abr 07, 2015 6:44 pm

Al mantener los ojos cerrados, procuraba olvidarme del dolor. Porque obviamente dolía. Y solo por el orgullo interno no me estaba retorciendo como debía estarlo haciendo. A veces me preguntaba qué tan útil podía ser el orgullo en situaciones de esta índole. Pero una preciosa voz llamó mi atención y me hizo abrir los ojos, con cierta sorpresa ¿Melinda? No podía ser, ni siquiera sabía que estaba en Inglaterra. La miré, encontrando su reconocimiento igual. Obviamente ella tampoco debía sospechar que yo había vuelto aquí. Sin poder evitarlo sonreí al reconocerla de años atrás. Aunque lucía más madura, con una belleza mucho más femenina y misteriosa que años atrás donde lucía dulce y delicada.

- Hey –saludé, como si fuese cosa de todos los días estar ahí, de esta manera. Una parte de mi lamentaba tener que mentirle justo a ella y menos después de tantos años de no hablarnos. Pero había obligaciones sobre mí. Además, entre menos supiera, iba a ser mejor para ella- Así que… –intenté mantener una sonrisa, aunque obviamente el dolor no estaba ayudando mucho- ¿San Mungo? ¿Pagan bien? –bromee. Pero la risa se congeló cuando me tocó, un pequeño escalofrío me recorrió, lo que indicaba que por lo menos mis nervios seguían funcionando bien- Tiene las manos heladas, señorita –jugué, mirándola con diversión al notar que ella tampoco estaba en rol muy profesional ni yo en mi puesto de paciente convaleciente pero ¿Qué se podía hacer? No siempre uno se encontraba a Melinda como enfermera personal.

No me molestó su entusiasmo, todo lo contrario, me venía bien verla tan alegre con mi inesperada aparición en su vida- A mi también me alegra. Ahora vivo en Inglaterra, si hubiese sabido que estabas aquí hubiese venido antes… como visita y no paciente. –la seguí con la mirada mientras trabajaba, tan profesional y seria. Me costaba pensar que era la misma Melinda que había conocido, tan llena de energía y animada… Ahora estaba frente a mí, con una bata de sanadora y  ayudándome con mis poco mortales pero si dolorosas heridas- No es mucha sorpresa que acabe aquí. Soy profesor en Hogwarts, ese lugar es una trampa mortal ¿Recuerdas? –cuando tuve oportunidad apreté su mano ligeramente, recordándole el Bosque Prohibido, las travesuras, las escaleras que se movían y tantas cosas más.

Me acomodé mejor en la cama, recordándome que debía apoyarme en mi costado izquierdo para no recibir mayor dolor, logré sentarme pero sentí un ligero mareo alrededor y cerré los ojos, volviendo a ver las luces que ya estaba viendo, un pequeño sudor frío cubrió mi frente y fruncí el ceño, respirando hondo, sintiendo el aire frío refrescarme con esa acción- Deberías visitar Hogwarts –comenté, algo ronco por el dolor.
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Invitado el Jue Abr 09, 2015 12:50 am

Nadie sabía que había vuelto, ni yo había intentado contactar con amigos. Quería que lo de mis padres quedara en el pasado, pero al verme algunos me sacarían el tema o incluso me mirarían con lástima. Pobre Melinda, encuentra a sus padres después de años pensando que habían muerto, descubre que podrían ser asesinos y cuando al fin podemos estar juntos mueren en una pelea con mortífagos. Había pasado unos años muy duros, estaba en un momento de mi vida en el que tenía que esforzarme por seguir adelante y mantenerme firme en mis creencias y valores. Sonreí ladina al escuchar su broma y vi como le cambiaba la cara al tocarle la herida.

- No puedo quejarme, me da para vivir sin que me falte de nada y me evita acabar en esas condiciones. -

Le miré con picardia dándole a entender que me sentía segura en este trabajo, aunque está claro que podría meterme en situaciones complicadas y acabar de esa manera, pero con la cantidad de horas que tenia que hacer aquí era algo que dudaba mucho que me pasara.

Desvié la vista cuando me dijo que estaba en Inglaterra, entendí que le hubiese gustado que le avisara. Simplemente me era complicado cualquier contacto con gente conocida y que ha significado algo en mi vida. Aunque solo fuera ir juntos al mismo colegio de magia y compartir clases. Hogwarts fue muy importante para mí, al entrar mi vida empezó a dar giros y empecé a descubrir que mi vida no era como me la habían contado sino que me había perdido un montón de cosas. La desaparición de Lewis sin una sola explicación también había sido incentivo en que decidiera marcharme.

- Bueno... no hace mucho que volví. -apretó mi mano y le sonreí- Hogwarts siempre esconde muchas sorpresas. Pero, para que hayas acabado así a saber en que andabas metido. -

Cuando mis padres salieron de Azkaban descubrí que eran amigos de los de Will, notícia que recibimos ambos. Por ese mismo hecho esperaba que no me mirara con lástima, porque eso solo me pondría la situación mas dificil pero Will antes me miraría mal que con pena, de eso estaba segura.

- Lo recuerdo muy bien. Sabes, cuando estaba allí acabé muchas veces aquí. Solía lesionarme bastante en los partidos de Quidditch y aquella vez cuando volvíamos del bosque que acabé rodando cuesta abajo, recuerdas? -

Que lejano parecía todo ahora. Fruncí el ceño cuando le vi sentarse y me acerqué dejando todo lo que había cogido en la mesita de al lado. Por su cara y su voz ahora mismo me imaginaba que el dolor empezaba a ser muy molesto pero lo bueno de este sitio es que hacíamos que desapareciera.

- ¿Estás de broma no? Pero bueno ya que te has incorporado me lo pones un poco más fácil para el hombro. Te aviso que reparar huesos suele ser un proceso bastante doloroso, pero tranquilo que estás en buenas manos. -

Me acerqué y con una mano sujeté su brazo con el cuidado que podía, aunque le iba a doler, pero necesitaba ver si estaba roto, aunque me daba la sensación de que si. El hombro estaba dislocado y el brazo se lo vendaría hasta que la poción crece huesos hiciera efecto. Sin avisar di un tirón en su hombro poniéndoselo en el sitio aunque con ese gesto el brazo le habría hecho bastante daño.

- Ves? por estas cosas me mantengo alejada de Hogwarts y mucho menos, de dar clases allí. Por ahora no tengo intención de volver al castillo, pero dentro de más tiempo quién sabe. -

Le ayudé a tumbarse de nuevo y cogi la poción repara huesos para que la tomara. Cogi un par de vendas y le hice un cabestrillo sujetando con firmeza el brazo y el hombro para que junto a la poción quedara en su sitio. Pasé la mano por su frente para retirar el sudor y reí al verlo hacerse el fuerte. También le acerqué esencia de murtlap para curar la herida de la cabeza. Le mostré una sonrisa angelical para que no me mirara con odio por el daño que le había provocado. Agarré una toalla húmeda y le aparté el pelo poniéndoselo detrás de la oreja para limpiar bien la zona, aunque en breve estaría cicatrizada, quería limpiar toda la sangre.

- Me temo que tendrás que pasar la noche aquí, hasta que el efecto de la poción repare del todo los huesos rotos. Pero la herida de la cabeza será lo que menos problemas de. Aunque si estás mareado o necesitas dormir puedo darte algo. Esta noche me toca hacer guardia así que puedo quedarme si quieres. -

Y ahí estábamos después de tiempo sin vernos. Will tumbado en la cama y yo terminando de limpiarle la sangre. Pasé un paño de agua fría por su frente, aunque ya no estaba tan pálido y el alivio le había devuelto color al rostro. Me encantaban las pociones, eran efectivas. Me senté con cuidado a un lado de la camilla mientras acababa.
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Invitado el Vie Abr 10, 2015 5:30 am

Aunque yo tampoco había avisado a mucha gente. Todos los preparativos se habían movido de tal manera en que me había visto viviendo en Inglaterra sin siquiera darme cuenta. Solo había pasado de un hotel a una vivienda alquilada y luego al castillo. Pero así de mal estaba la situación con la guerra que se acercaba. No había tiempo para preparar nada, de despedirse ni de recibir bienvenidas. Así, nos encontrábamos con situaciones como esta, sorprendiéndonos. Pero a un punto estaba gratamente impresionado de la forma en que el universo había curvado a mi favor para encontrarme con una cara tan gratamente conocida.

- No bromees con esto. Realmente me sienta fatal estar así en tu presencia ¿Qué tipo de impresión te estoy dando ahora mismo? –y era verdad, entre bromas y todo, si era lamentable encontrarla de esta manera. Por un lado estaba intrigado por haberla hallado y por otro lado sabía que sangre y huesos rotos no es la forma de impresionar a una dama. Tal vez si estuviésemos en la era medieval… - Pero te faltó agregar que te ves bien con esa bata. Aunque las luces a tu alrededor creo que son demasiado ¿No crees? –bromee dado que en realidad las luces que veía eran por el golpe pero ¿Si no lo tomaba con humor, entonces quién lo haría?

Al notar que el tema le incomodaba, preferí no insistir. Cada uno tenía sus secretos. En realidad, algunos más grandes que otros. Y si no quería hablar del tema, yo no estaría ahí presionándola, dado que Melinda no podría lograr lo mismo conmigo sobre la verdad de mis heridas o el verdadero motivo por el que había vuelto. Simplemente no era justo. En su lugar le di la oportunidad de cambiar de tema y sonreí como si fuésemos jóvenes otra vez y me hubiesen atrapado en medio de una travesura como solía ocurrir- En realidad hacía un acto noble para una de mis alumnas. Y no te rías de esto, pero le ayudaba a bajar a su gato de un árbol –simple respuesta, muy realista en verdad- Y le quise mostrar que de la forma no-mágica era más interesante ¿Cómo iba a saber yo que el gato me atacaría a traición? Oh… bien, puedes reírte, no caí con mucho estilo por proteger al desagradecido gato. –sonreí sin poder evitarlo. Si eso hubiese pasado realmente, hubiese sido algo ridículo pero muy propio de un profesor de Estudios Muggles. Así que de una u otra forma hubiese terminado aquí. Un mortífago, un gato… las dos cosas eran similares al final del día cuando de este tipo de heridas se trataba.

No iba a llevarla por un mal camino. Nuestra conversación podía mantenerse en lo positivo y que viese que aunque el tiempo había pasado y ambos habíamos crecido, habían cosas que no podían cambiar- Pero eras muy buena en Quidditch. Al verte hasta se me antojaba unirme. Pero prefería el graderío. Además, en esa época me gustaba observar a las chicas jugar. No tenía remedio –negué porque ahora podía ver a Sirius hacer exactamente lo mismo que yo había hecho. Él y otros alumnos. No importaba los años que pasaran, ciertas costumbres no se perdían- ¿Cómo olvidaría ese día? Por correr atrás de ti casi me mato yo. Además, cargarte fue fácil. No teníamos mucho control de los profesores… comienzo a pensar que mis estudiantes se deben estar matando cuando no los veo –o siendo casi torturados en las clases de algunos profesores.

Aunque me advirtió lo que ocurriría y asentí en forma de aprobación para lo que iba a pasar, cuando acomodó mi brazo solo giré el rostro hacia el lado contrario y gruñí con fuerza para no maldecir en frente de ella. El dolor fue desgarrador, haciéndome ver que hasta ese entonces había sido algo más amortiguado. Pero cuando volvió a su lugar, solo quedó un dolor agudo pero no fuerte. Solo una pulsación constante pero mucho más manejable. Así que dejé caer mi cabeza hacia atrás y cerré los ojos por un momento- Melinda… ¿Siempre eres así de brusca? ¿O solo en lo profesional? Recuérdame nunca hacerte enojar. Si sabes acomodar brazos también sabes cómo romperlos –la miré, suspirando profundamente- No lo sé. Si estuvieras en Hogwarts muchos estudiantes se dañarían a propósito ¿Sabes con qué bromean ellos sobre el profesorado y el resto de adultos que Dumbledore contrata? –le pregunté, porque realmente era gracioso. Cuando lo escuché la primera vez me sentí halagado y sorprendido por tal descaro de partes de los jóvenes.

Me recosté, mirándola hacer, negué con resignación al ver la expresión que me daba- Oh no… no me pongas esa carita angelical. No debería funcionar después del dolor que esas manos tuyas me han dado. No debería… –pero en realidad funcionaba y no podía sentirme ni un poco frustrado. Menos con las atenciones que recibía, cerré los ojos cuando sus manos se encargaron de la herida en mi frente y sonreí con más calma- Esta bien… a pesar de ser unas manos peligrosas, también son angelicales ¿Ves? Tendrías locos a los estudiantes. Y a algunos profesores –admití, de hecho, conocía a un puñado que se instalaría en el despacho de la enfermería, totalmente frontales con sus intenciones- Hogwarts en eso no ha cambiado nada.

No me negué a quedarme, de hecho se había supuesto que eso ocurriría. Así que estaba cubierto en ese sentido- No quisiera distraerte del trabajo pero… No quiero que me dejes con alguna enfermera brusca –susurré, de forma confidencial. La miré a los ojos, sonriéndole de lado- Me siento mejor, pero debo admitir que dormir no es algo que quiera hacer ahora –me moví un poco hacia un costado, ya menos adolorido ante todo el maltrato recibido y le hice mejor espacio en la cama para que estuviese cómoda- ¿Y qué sueles hacer para entretenerte en las guardias cuando no estamos los estimados de urgencias haciéndote el rato entretenido?
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Invitado el Mar Abr 14, 2015 1:01 am

Recordé parte de lo vivido en Hogwarts, por supuesto que Will no sabía en que andaban sus alumnos cuando él no los veía y seguro que en algún que otro lio. Debo reconocer que en Hogwarts yo tenia una especie de imán para atraerlos.

- No te preocupes, me da igual encontrarte así después de todo este tiempo. Tiene hasta su punto cómico. Piensa que dentro de un tiempo esto será una anécdota de la cual nos reiremos. -dije con una sonrisa.

Y si, siempre solía ser algo brusca volviendo a colocar hombros y huesos en su sitio, pero era lo mejor. Unos minutos de dolor y después la poción haría lo demás. Alcé una ceja al escuchar su versión de lo que había sucedido. ¿Will cayéndose de esa manera tan torpe al salvar un gato? Puede que otra se lo creyera pero yo no. Además ya no iba a presionarle más, si no quería contarme sus motivos tendría. Lo entendía. En este mundo las cosas a menudo iban así.

- La próxima vez asegúrate de tener un buen aterrizaje o me temo que te veré mas a menudo por aquí por otro brazo roto. -reí burlona.

Suspiré al recordar de nuevo Hogwarts, pero no estaba preparada para volver al castillo. Demasiados recuerdos. Demasiadas expectativas en una vida maravillosa después de saber lo de mis padres y que finalmente se fue al garete. Volver allí sería recordarme correteando por los pasillos con esa energía que uno posee cuando es ignorante e inocente, lo cual ahora no era ni mucho menos.

- Aunque haya pasado mucho tiempo, veo que todo sigue mas o menos igual. Seguro que las sanadoras de allí son geniales y menos bruscas que yo, pero reconoce que valió la pena dos segundos de dolor para luego notar ese descanso y un dolor menos profundo. Me gusta mi trabajo, aunque cuando salí de Hogwarts quería dedicarme a otra cosa, finalmente pensé que sería mas útil sanando a la gente. Se me da bien y me gusta. -

Cogí la poción que había dejado en la mesita y se la tendí para que la tomara, era lo último para que su recuperación fuera perfectamente. Aunque el sabor era horrible, ya se sabe el dicho "cuanto peor sabe, más cura". Vi como me hacía hueco en la cama y miré de reojo que ninguna sanadora andara por allí y me echara una mirada furiosa porque obviamente no podíamos hacer eso con los heridos, pero Will no era un herido cualquiera.

- ¿Qué clase de sanadora se acomoda en la cama de su paciente? Vas a pensar fatal de mí. -dije y me acomodé acariciando su hombro con cuidado y luego metí un mechón de su pelo detrás de su oreja para que no se llenara con el unguento que tenía que ponerle. -

Al menos olía bien, después del mal sabor de la poción sería algo bueno. Abrí el bote que llevaba en el bolsillo y metí dos dedos cogiendo unguento y aplicándoselo directamente a la herida, era maravilloso ya que en unos minutos la herida sanaría y el dolor desaparecía poco a poco.

- Me toca hacer guardia en esta planta, así que seré tu enfermera me temo. -hice una pausa- Normalmente algo papeleo y me encargo de los enfermos que entran a medianoche, aunque desde hace unos días todo está... demasiado tranquilo. Por una parte lo agradezco, pero por otra me preocupa. -
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Invitado el Jue Abr 16, 2015 12:20 am

- Muy probablemente me ría mañana de esto. Ese es el problema de ser una persona positiva como yo. No podemos disfrutar por mucho tiempo los problemas. –en realidad bromeaba en eso último. Sí, era positivo, así que no sabía lo que era sumergirse en problemas o sentir que algo podía más que yo. Siempre había una solución o una salida. Y si no lo había, era necesario superarlo, ponerle esfuerzo para dejarlo como una lección. Me reí a buen agrado de su comentario- Bueno, tampoco es que sea un gran ultimátum. Necesitamos practicar en tus amenazas. Además, venir aquí sigue siendo un día que me paguen. –le apunté, no podía ser una buena amenaza algo que consideraba agradable. Además, no sería ni la primera ni la última vez que me rompería algunos huesos. Yo mismo había decidido esta vida y me habían dicho que con el tiempo el dolor era algo con lo que se lidiaba. Algo me decía que todo eso eran exageraciones- Si vuelvo a aparecer aquí, siéntete totalmente responsable de ello.

La miré en sus acciones, seguí sus movimientos intrigado, pues nunca había tenido la confianza con un sanador como para estar pendiente de cómo era su trabajo- En este momento no podría verte en otro trabajo. Pero yo no me veía como profesor, es cómico ver a mis estudiantes creyendo que tienen problemas grandes o pensando que son muy interesantes cuando en realidad solo son jóvenes. Aunque no sabría decir de las enfermeras de Hogwarts, de seguro al final del mes ya están cansadas de encargarse de los mismos problemas, sin retos. –aunque por lo menos estaban seguras dentro del castillo. Aun si no lo sabían. Le lancé una mala mirada a la poción que tenía en mis manos, porque solo el aroma me decía que no sería nada agradable. Estas cosas eran un castigo, con tantos avances mágicos y uno pensaría que podrían mejorar el sabor de todo esto- Soy un adulto, se supone que no haga muecas. –lo dije en voz alta, pero aun así, cuando me la bebí toda, se pudo ver la tensión en mi rostro y como mis ojos intentaban cerrarse. Solo duré un segundo en eso antes de tener escalofríos y respirar por la boca- ¿Ves? Adulto… –bromee ¿Quién podía  beber esas cosas y actuar como si fuese agua? Las personas que lo lograban se esforzaban enormemente.

Cuando se acomodó junto a mí, observé el lugar totalmente vacío y la regresé a ver- No podría pensar mal de ti. En este momento muchos pacientes tuyos me tienen envidia. Pero no alardearé de ello, soy un caballero… y no conozco a tus pacientes. –bromee- Además, podría morirme de aburrimiento. Tú no quieres eso, es peor que los huesos rotos. –le sonríe agradecido por su gusto y sentí el ungüento sobre la herida. El aroma era agradable y la sensación fría era bien recibida en ese momento. Sin evitarlo, cerré los ojos, escuchándola atentamente- Papeleo… debo volver a calificar unas tareas… No me recuerdes del papeleo… ¿No te aburre esa parte? –el efecto fue casi inmediato, la sensación punzante fue bajando lentamente, se podía sentir como si mi pulso estuviese volviendo a la normalidad- ¿Te preocupa? –eso era curioso de escuchar ¿Significaría algo malo que la gente no llegara herida?- Me alegra que seas tú quien se encargue. Te aseguro que soy un paciente modelo –ni tanto, no era de los que dormía o descansaba cuando se lo ordenaban, pero con suerte ella no recordaría eso. Al abrir los ojos, la observé, sorprendiéndome aun de haberla encontrado en tan curiosa situación- ¿Te dan el día libre después de la guardia? Me imagino que debe ser agotador seguir de corrido con un horario. Pero conozco a algunas personas que lo hacen, en especial cuando tienen problemas para dormir o están estancados por el trabajo –en lo personal yo no podía, disfrutaba mi tiempo libre, más aun cuando aún no me acostumbraba a la vida de profesor.

- No aceptaré un no por respuesta, pero en mi día libre debes aceptar que te invite a comer, como agradecimiento. Bien lo dijiste, una sanadora no hace todo lo que estás haciendo por mi. Y te lo quiero agradecer. –además que sería una buena ocasión para hablar, sin que yo este herido y ambos estemos en tan curiosa situación. Apoyé mi manos obre la suya, con seguridad- Espero que no te desaparezcas otra vez.
Anonymous
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