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Lecciones al aire libre [Jayden O´shea]

Invitado el Vie Abr 10, 2015 2:09 am

Estaba feliz. Hace un mes atrás aproximadamente me encontraba en clase de pociones elaborando una poción bastante complicada, me guié de manera fiel por las instrucciones del libro pero el resultado conseguido no fue favorable, no importaba cuantas veces leyera las letras impresas y observará las pequeñas ilustraciones que servían de apoyo, no lo conseguía, lo que conllevó a que me frustrara y por consiguiente mi cuerpo reaccionó como lo hace siempre que mis emociones están fuera de control. Mi cabello se tornó de un color amarillento con mechones naranjas y fui capaz de verlo en el pequeño cristal que tenía junto al caldero. Por suerte logré volver a mi estado natural antes de que algunos de mis compañeros me viesen, muy pocas personas conocían de mi condición y no era porque me avergonzara, pero si porque siempre me habían visto como un bicho raro desde la infancia en casa de mis padres adoptivos y ese trauma aun prevalecía.

Al termino de esa clase en particular, recuerdo que el profesor, un hombre de porte seria pero accesible me pidió que lo ayudase con unas cosas y no sospeché para nada, esperó a que el resto de mis compañeros se retirara para acercarse a mí y contarme lo que había visto. Naturalmente me alarmé, pensando que me regañaría o algo peor y resulte estar equivocado pues me reveló que él mismo era como yo. Al principio dude pero cuando me hizo una pequeña demostración me puse muy contento y le pedí ayuda en ese mismo instante. Pasaron las semanas y Jayden, que es su nombre, se reunía conmigo para contarme un poco de las criaturas mágicas como nosotros y algunos consejos que me servirían en mi futuro, yo estaba muy contento con ello y poco a poco fui desarrollando una especie de cariño hacia él y lo llegué a considerar una persona importante en mi vida a pesar de tener poco tiempo de interactuar más allá de las clases.

Volviendo al presente, le envié una carta el fin de semana pasado esperando que pudiese reunirse conmigo este lunes en el campo de Quidditch después de las clases, por lo que ese día en particular estaba más contento que de costumbre. Al terminar con todas las asignaturas de esa mañana y los deberes, baje de la sala común, encontrándome con Gabriel al cual salude de rápido y baje las escaleras de la torre, saludando a algunos otros compañeros de casa quienes algunos amables me devolvían al saludo y otros me ignoraban. Al llegar al primer piso abrí el armario de las escobas y saqué la mía, una preciosa saeta de fuego, regalo del profesor Thomas, nuestro jefe de casa y encargado de la asignatura de herbología, durante el partido contra los de Gryffindor. Tenía inclusive grabado mi nombre en ella.

Salí volando directo hacia el campo de Quidditch lo cual me llevó aproximadamente un par de minutos hasta descender sobre el pasto, que empezaba a salir pues ya era primavera. No me sorprendió al ver que el profesor no estaba pues faltaba poco para la hora acordada, pero para mi sorpresa llegó casi tras de mí y sonreí al verle. - Profesor O´shea, que bueno que ha venido, me da gusto verlo - hablé con sinceridad, pues no estaba seguro de si recibió la carta o no. - ¿Cómo está? - pregunté dejándome caer sobre el césped y cruzando los pies.

- Sé que hemos hablado cosas teóricas sobre los metamorfos pero me gustaría poder pasar a la práctica, que me enseñe algunos trucos si es posible - dije esperanzado por aprender algo nuevo aquella tarde, motivo por el cual le pedí reunirse conmigo en este sitio.
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Invitado el Lun Abr 13, 2015 12:34 am

Los ojos comenzaban a pesarle por el aburrimiento que aquel libro muggle le estaba ocasionando. Su hermana últimamente era de las que se tragaban todo tipo de literatura, daba igual que fuese adolescente, histórica...O no le sorprendería nada si la encontrase leyendo un libro acerca del comportamiento de las golondrinas durante la migración, era una muchacha extraña, pero al fin y al cabo gracias a ella había conocido maravillas como el reproductor de dvd y las películas muggles repletas de argumentos estúpidos y actores forzados. Pero aquel libro era tan pesado como el golpeo de una bludger, además de ser prácticamente sobreactuado para su entendimiento, nadie hacía aquellas cosas, al menos no en lo referido a una vida sentimental sana. Tiró el ejemplar de "50 sombras de Grey" a un lado, estirándose cuan largo era en el asiento de su despacho, lo cierto es que no había leído mucho más que 15 páginas y ya se había encontrado con una mujer hormonada perdiendo la dignidad por un hombre de negocios. ¿De verdad las muggles eran así?

Se encogió levemente de hombros agarrando la nota que había llegado a su escritorio días atrás, jugueteando con esta entre sus dedos, despreocupadamente. El remitente no era otro que Grayson Barksdale, un joven en el cual, semanas atrás, había apreciado sus habilidades como metamorfomago. Recordó cuando él comenzó a desarrollarlas, ni sus padres ni hermanos lograron saber por qué él había nacido con aquel "don" ya que su familia directa, al menos los que se encontraban viviendo en aquel hogar la poseían. Sin embargo solo fue despreciado por su hermano mayor, pero no podía achacarlo a nada realmente, Allan odiaba a todo el mundo sin necesidad de que este fuese distinto, por lo que nunca lo tomó como algo personal, simplemente era una nueva forma de su querido hermano de hacer sentirse inferiores a todos los que no habían pertenecido a su casa en Hogwarts y Jay solía ser el blanco de todas sus burlas al haber resultado ser un Hufflepuff cosa que en un comienzo molestó al joven, pero con el tiempo simplemente lo tomaba a broma, de lo contrario habría acabado por tener problemas mayores con su hermano, cosa que no se buscaban en la familia, ya había bastantes peleas entre Allan y Thomas como para que se añadiese el tercer gallo del corral a las batallas campales que se solían formar cada vez que las dos supernovas chocaban.

Volviendo al tema del muchacho, lo entendía y viendo la manera en la que este había respondido ante la conversación que tuvieron tras aquel encuentro casi fortuito, se dio cuenta de que necesitaba a alguien que fuese como él, alguien con quien compartir asuntos referidos a una anomalía mágica que ambos padecían y aunque años atrás el propio Jay le habría dicho que aquello era lo peor que podría haberle pasado en su vida, pero a sus 33 años, consideraba que el pertenecer a aquel pequeño colectivo mágico era un regalo que de ser controlado hacía que las vidas de los que pertenecían a este fueran una caja de sorpresas y aunque no controlase al 100% sus habilidades ya que cada día podía sorprenderse con algo más, si es cierto que durante 15 años había estado entrenando para lograr ser totalmente normal a ojos de otros y poder usar su condición en su propio beneficio.

Mientras caminaba hacia su destino pudo ver una escoba sobrevolar los terrenos de la escuela, probablemente sería el alumno que le había citado, era jugador del equipo de Quidditch de Ravenclaw y por lo que había oído era bastante bueno ya que no había tenido la oportunidad de verle jugar desde que había llegado a Hogwarts. Sonrió al escucharle hablar nada más le vio llegar al campo - Llámame Jay, Grayson, me resulta más cómodo que me trates como a un compañero más si no estamos fuera de clase ¿De acuerdo? - Se acercó palmeando levemente el brazo del muchacho con una sonrisa - No pude contestar a tu nota a tiempo, discúlpame, la próxima vez que nos reunamos te lo compensaré con una buena cerveza de mantequilla ¿Te parece? - Sonrió levemente negando con la cabeza - Está bien, dime algo que te gustaría hacer - Se quedó mirando al joven, quitándose la túnica que llevaba puesta y dejándola sobre el césped.
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Invitado el Mar Abr 14, 2015 11:03 pm

De sobra estaba decir que me encontraba muy contento esa tarde, las reuniones con el profesor siempre me alegraban el día pues al final aprendía al menos una cosa con la cual practicar y poder perfeccionar. Como la segunda vez de nuestra reunión que me contó la historia de los primeros metamorfos de los cuales se había tenido conocimiento. Si bien era lo mismo que cualquier libro de texto especializado podría decirme, resultaba más divertido escucharlo de una persona y no de unas letras para variar. La escoba la deje sobre el suelo mientras yo mismo me sentaba en el césped fresco. Lo llamé de forma educada y él me corrigió prefiriendo que lo tuteara. - De acuerdo, Jay - sonrió al sentir la mano en el hombro. Me tomaría tiempo no ser educado y dejar de hablarle como un profesor ya que aunque había demostrado ser una persona de confianza y buenas intenciones, seguía siendo el maestro de pociones, no solo un amigo fuera de clases.

- Si, no se preocupe por eso, me imagine que estaría ocupado con cosas académicas - asentí al escucharle como se disculpaba por no haber respondió mi carta y además quería recompensarlo invitándome a una cerveza de mantequilla en alguna otra ocasión. - Me parece estupendo - sonreí, aunque no tenía corazón para decirle en ese momento que la cerveza de mantequilla no me gustaba, pues no quería rechazar su invitación.

¿Qué me gustaría hacer? Esa era una buena pregunta, a la que por suerte sabía que responder, pues desde la semana pasada durante nuestra última reunión me anduvo el pensamiento dentro de mi cabeza de que quería pasar un poco a la práctica y comenzar a ver resultados de lo aprendido. - Quiero poder ser capaz de cambiar algunas de mis extremidades a voluntad - confesé tal como me vino la idea a la cabeza directo a mis labios. - Verás Jay. Cuando tenía cinco años, estaba jugando con unos niños de mi pueblo y con nosotros había unos perros, de pronto me apareció cola idéntica a uno de ellos y también una nariz negra. Fue el escándalo del pueblo, se corrió la voz y me volví el apestado, nadie se juntaba conmigo. Duré una semana sin poder volver a la normalidad - exhalé, le estaba contando algo personal pero me sentía comprendido por ser iguales. - Y como esa vez hubo varias más, pero ahora quiero ser capaz de poder elegir cuando sucede o si sucede espontáneamente poder pararlo a voluntad - estiré ambas piernas evitando que se durmiesen al estar en aquella posición. - ¿Puedes ayudarme con esto? Cualquier cosa, por más mínima que sea me ayudaría, la verdad es que la paso muy mal cuando me cambia el color de cabello a media clase por ejemplo y otras tantas cosas - suspiré, no me iba a dar por vencido y haría lo que fuese para obtener buenos resultados. Sabía que Jayden no me decepcionaría.
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Invitado el Jue Abr 16, 2015 2:03 am

Que aceptase llamarle Jay era toda una hazaña. Ni siquiera era de esos profesores a los que les gustaba que los alumnos tratasen de usted, le ponía tremendamente nervioso por que nunca se había visto en tal tesitura y el único adolescente que conocía era como su hijo, por lo que obviamente el tema de tratarlo formalmente se había visto comprometido años ha. Sonrió levemente mirando al chico - Así me gusta, fuera de clase, en este tipo de encuentros no soy tu profesor, soy tu amigo, no te sientas coaccionado por mi autoridad por que ahora mismo, no existe ¿De acuerdo? - Señaló al joven chasqueando la lengua levemente, cruzándose de brazos para escucharle atentamente. También le hacía sentirse viejo que le tratasen de manera formal, que al que había adoptado como hijo era poco menor que Grayson y era quizás por aquello que el vínculo que sentía con el joven metamorfomago era algo más fuerte de lo esperado. Jayden era de encariñarse con la gente, pero ver a un chico en su misma pasada situación le hizo sentir que realmente serviría para ayudar a aquel muchacho a controlar su magia, a hacer que se enorgulleciese de ser un metamorfomago y que no le importase lo más mínimo que otros le viesen como tal.

- Un poco, pero eso no quita que sacase dos segundos para contestarte, prometo que no se repetirá, de verdad - Estaba siendo sincero, se había sentido horriblemente mal al ver que se había olvidado completamente de el mensaje del chico, de contestarle, por que realmente había aplazado una cita con su hermano para tener aquel día totalmente libre para poder seguir ayudando en la medida de lo posible a aquel muchacho. - Pues en cuanto tengamos un día libre, cumpliré con ello - Aunque no sabía cuan bueno era que los jóvenes abusaran de aquella bebida ya que era un cóctel de cuidado para sus jóvenes arterias.

Lo que podría haber sonado como una simple anécdota para Jayden no parecía ser dicho en aquella categoría por aquel chico. Él mismo, cuando solo era un crío había sido encontrado correteando en medio de patos con un pico como el de ellos y los brazos parcialmente transformados en alas como las de estos, por lo que la historia contada por el chico le arrancó una leve sonrisa - La gente cuando no entiende algo tiende a tratarlo como un paria, pero probablemente el miedo que sentiste por el rechazo hizo que las condiciones caninas que en aquel momento llamaron tu atención persistiesen tanto tiempo - Se frotó la barbilla con suavidad, elevando las cejas mientras pensaba como ayudarle con aquel problema, llegando pronto a una especie de conclusión, o al menos lo era para él - ¿Tienes miedo de que sepan lo que eres, Grayson? - Abrió los ojos esperando la respuesta del muchacho, terminando por seguir siendo él mismo quien hablaba - Los cambios de extremidades son algo más avanzado para la edad en la que te encuentras, yo conseguí controlarlo a los 20 años, o al menos a esa edad conseguí controlar el que no se me pusiera cara de pato cuando veía a alguno haciendo alguna cosa graciosa - Se encogió levemente de hombros con una sonrisa - No voy a mentirte diciendo que esto es un camino fácil, pero si que a la larga - Elevó levemente una de sus manos haciendo a esta parecer una garra de algún felino de gran tamaño - Lograrás destacar de una manera en la que solo tú puedes - Sonrió ampliamente mirando al joven - Veamos ¿Que sentimiento hace que tu cabello se torne de otro color?
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Invitado el Sáb Abr 18, 2015 12:05 am

El profesor acababa de confirmar lo que yo ya sospechaba desde hace unos días, que nuestra relación meramente académica había evolucionado a una más personal, volviéndonos amigos y mentiría si decía que es no me gustaba porque si, nunca tuve antes un profesor amigo a excepción de la maestra de kindergarten cuando los demás niños no querían jugar conmigo por verme raro y ella se sentaba a mi lado durante el receso, lo cual resultaba un tanto patético, pero esta vez no lo sentía de esa forma pues no era forzado y nadie obligaba al profesor a pasar tiempo con su alumno. - De acuerdo - asentí con una sonrisa, si quería que lo tutease eso haría. - Si, acepto la invitación - respondí a su insistencia de ir a tomar algo en otra ocasión, sería divertido no preocuparme por cosas que tenían que ver con mi condición de metamorfomago por unos instantes y pasarla bien.

Le explique a Jay una anécdota que tuve de pequeño y como esta me traumó durante mi infancia pues los niños que no conocían acerca de mí o lo que estaba pasando pues especulaban junto con el resto de muggles.  - Era un sentimiento feo el del rechazo y yo siempre me sentí rechazado, como si no perteneciese por completo a ese mundo y cuando recibí mi carta de Hogwarts creí que todo sería diferente y sería aceptado, en su mayoría debo decir que si he hecho buenas amistades, pero al principio fue difícil - mi segunda confesión esa tarde, ¿cuántas más habría? - Pues, sí y no. Si por miedo al rechazo como todos, y no porque realmente me gusta ser como soy. Si alguien me descubre y me lo pregunta yo respondo que si soy un metamorfo pero si no lo saben no lo ando divulgando, ¿sabe? - respondí lo más honestamente posible, porque no había sentido alguno en mentir, no cuando la otra persona te ofrece su ayuda.

Le escuché hablar sobre cómo era sumamente difícil a mi corta edad realizar esas transformaciones o alteraciones de mi cuerpo tal como yo buscaba. Eso me desanimó un poco e hice un puchero. Suspiré a medida que iba diciendo eso, sabiendo que al final del día no lograría hacer eso, pero al menos buscaría otra cosa para no dar por perdido el día. Me preguntó qué cosa detonaba el cambio de color en mi cabello y yo sabía más o menos la respuesta a eso. - Los cambios de humor - respondí tranquilamente, como si fuese una respuesta sumamente obvia - Por ejemplo, cuando me enfado me aparece de un color rojizo, como si fuera una fogata sobre mi cráneo. Verde si me siento mal físicamente y amarillo cuando estoy preocupado o incluso nervioso, aunque a veces varía, no siempre es el mismo patrón - En ese momento me concentré para enojarme recordando alguna cosa del pasado, como la vez que unos slytherin me encerraron en un aula y tardé un par de horas antes que un profesor me encontrara. ¿Lo peor? Tenía un examen importante y lo perdí. Mi cabello en ese momento comenzó a tornarse de color rojo, había funcionado.
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Invitado el Lun Abr 20, 2015 4:14 pm

Seguir tratando a aquel muchacho como un alumno más, incluso fuera de las aulas habría sido una total estupidez. Además de que era de los que consideraba que si el chico seguía pensando en él como un profesor no sería capaz de confesarle muchos de los asuntos que debía entender de su posible problema a la hora de controlarse serían bastante embarazosos a la hora de ser compartidos con un profesor, debía ser un amigo, un confidente, por lo que, que el chico lo tratase como a un igual y no como a un superior era algo así como un requisito imprescindible. Entrecerró los ojos pensando una manera de quizás hacerle las cosas más fáciles a aquel muchacho, pero lo cierto es que era prácticamente imposible y maquillarle la verdad al muchacho era algo que no se le iba a dar bien ni que fuera producente para el desarrollo como metamorfomago del joven, debía decirle las cosas tan claramente como le fuese posible, por crudas que sonasen debía ser totalmente sincero a la hora de hablar de aquel tema, el cual era algo complicado de explicar sin llegar a niveles desagradables.

Sonrió levemente asintiendo, era cierto que solían sentirse rechazados por su condición aún cuando el sentimiento es más de rechazo propio por no entenderse que por el verdadero rechazo del resto del mundo - El rechazo en el mundo muggle viene por cualquier cosa, son seres que discriminan casi siempre por convicciones, que les des un motivo más para rechazarte no es algo que deba preocuparte, son así, no es nada nuevo para nadie que son seres bastante ... Especiales - Se encogió levemente de hombros, había pasado algunos años viviendo en el mundo muggle y se había percatado fácilmente de aquello que acababa de decir, no es que los muggles fueran el colmo de la diplomacia - No es cuestión de que lo divulgues tampoco, no es asunto de llegar a los dos extremos, en el que te escondes y en el que sales con un cartel luminoso en el pecho diciendo que eres un metamorfomago, pero si saliese en una conversación cotidiana con alguien que no lo sepa y te tocase sacar el tema...¿Serías capaz de descubrir tu condición? Temer es tan solo un estado de nuestra condición y es el que más nos bloquea, por lo que olvídate de la discriminación, por que aquí no la habrá - Sonrió ampliamente estirando los brazos - Pueden mirarte raro, pero por que somos seres magníficos que pocas veces podrán encontrarse con uno a lo largo de sus vidas.

Y la sinceridad era un punto que obviamente no sería del todo agradable para el chico, pero de no decirlo probablemente las cosas se tornasen bastante incómodas contando aquella situación - Por eso es difícil que lo controles, a tu edad los cambios de humor son incontrolables, al menos a menudo lo son, si algo nos caracteriza es el poder controlar prácticamente todo en lo que respecta a nuestro propio cuerpo - Estiró una de sus manos al cabello ahora rojizo del chico - Tienes que ser capaz de enfocar tus sentimientos en lo que quieres, por ejemplo, piensa algo gracioso y ... - Sus labios tomaron forma de pico de pato, haciendo un sonido bastante divertido, volviendo acto seguido a su forma - Simplemente pasará, nuestra magia fluye de nuestros instintos e impulsos, si algo te parece gracioso, podrás tomar su forma, incluso puedes ser quien quieras ser - Se encogió levemente de hombros tentado a tomar la apariencia física del muchacho, pero no era momento de asustarlo de aquel modo aún, o de hacerle sentir la necesidad de controlarlo a aquel nivel.
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Invitado el Jue Abr 23, 2015 12:42 am

Por alguna extraña razón, o no extraña en absoluto, tal vez familiar. Las palabras de Jayden me reconfortaban, sé que no me estaba diciendo lo que yo quería escuchar pero si lo que necesitaba oír. Asentí con lo que me contaba sobre el mundo muggle, lo que me estaba diciendo yo lo sabía de sobra, mis padres adoptivos eran muggles y prácticamente la mayor parte de mi vida la pase con ellos y sabía cómo funcionaba ese mundo al cual muchas veces sentí que no formaba parte de él. - Temen a lo desconocido, sé que es una frase trillada pero en este caso es muy cierto. Yo por mi parte también lo temía al principio, pero ya no es el caso - sonreí al profesor pues era verdad que cuando descubrí que era diferente a los demás no me lo tomé como una buena noticia, ni tampoco los niños que solían jugar conmigo. Mis padres parecían ser los únicos que sin importar que tan diferente fuera me trataban con amor y cariño, lo que resultó en que me convirtiera en un chico de bien, o eso creo yo.

Mi cabello gracias a que me concentré en un sentimiento en concreto, el de la furia, se convirtió en un tono rojizo, aquello me pasaba constantemente durante clases últimamente o en los días libres, algunos compañeros lo notaban y les parecía curioso como Danny por ejemplo, una chica simpática de Hufflepuff que lejos de alejarse le encantó lo que podía hacer y hasta un duelo amistoso tuvimos. El profesor me hizo una pregunta a la cual creía ya haberle dado la respuesta, sin embargo la contesté. – Si, si en la conversación surge el tema lo puedo decir con total honestidad, realmente comienzo a valorar este don que tengo, y a apreciarlo, por eso es que necesitaba hablar con alguien como yo. Y por eso es que aprecio todo lo que estás haciendo conmigo - hablé con sinceridad mientras sentía como pasaba su mano por mi cabello, era extrañamente reconfortante.

Me explicaba como pensar en ciertas situaciones  ayudaban, como el ser gracioso y observé como sus labios se convertían en una trompa de pato, era demasiado gracioso así que comencé a reír. Inclusive pensé en un pato muy famoso de los dibujos animados muggles, uno de mis personajes favoritos. Me concentré por unos momentos pensando en algo gracioso en lo que poder transformarme. Tras unos minutos de intentos fallidos en los que simplemente los labios cambiaban de color, estos comenzaron a crecer pero no a lo ancho sino a lo largo. ¡Tenía una trompa de elefante! La levanté e hice el sonido característico de los paquidermos. Incluso me levante y alcé más el rostro para que la trompa se viese en todo su resplandor. Esta poco a poco fue desapareciendo hasta volver a mi estado natural. - Eso fue divertido. Los elefantes son mi animal preferido, ¿cuál es el suyo? ¿los patos? - pregunté interesado pero esta vez permanecí de pie. - Mi patronus es inclusive un paquidermo, a veces cubre toda la sala en clases.
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Invitado el Dom Mayo 03, 2015 12:18 am

Ver que el chico no se tomaba como una afrenta personal las palabras quizás poco motivadoras que le estaba dedicando el mayor le hizo no sentirse tan mal como habría cabido esperar. Jayden no era precisamente del tipo de profesor al cual le gustaba en absoluto desanimar a sus alumnos, aunque en aquel caso estaba más que seguro de que sus palabras no habían caído en el saco roto de la desmotivación, si no que conociendo un poco a Grayson sabía que probablemente habría animado en bastante cantidad al chico a mejorar, era lo bueno de tener alumnos perseverantes, aunque en aquel momento realmente le veía como un pupilo, un chico que necesitaba en cierto modo un guía para una transición que ni el mayor entendía del todo, ser metamorfomago era como comprar aquel dulce muggle que dentro traía una sorpresa, nunca sabías que podía haber dentro y podía llegar a sorprenderte la variedad de cosas que esta tenía.


Tenía que hacer hincapié en aquella pregunta, muchos de los metamorfomagos que había conocido eran incapaces de controlar su don por simplemente no ser capaces de reconocer lo que eran frente a sus mas allegados y el temor de ser rechazados era como una barrera que les impedía ver mas allá de lo que muchos pensaban que era un metamorfomago - Pensarás que soy pesado con el tema, pero la realidad es que uno de los grandes miedos de los que son como nosotros es el rechazo, que generalmente es solo envidia por no poder hacer lo mismo que tu y yo podemos hacer, en mayor o menor medida - Sacudió la mano riendo amigablemente, negando con la cabeza - No tienes que agradecerme nada, si puedo ayudarte en algo ya es suficiente para mí, sé lo que es no entender muchas cosas y bueno, si puedo hacer que tu no te sientas tan perdido como yo ya es suficiente. - Se frotó la nuca con suavidad.

Sonrió viendo como el chico cambiaba la forma de su cara a una trompa de elefante, fue divertido ver como Grayson pareció contento con aquel cambio que la verdad fue bastante satisfactorio incluso a la vista ver como el muchacho volvió a tener su boca como la de un ser humano y no como la de un paquidermo - Es la primera vez que alguien me dice que le gustan los elefantes - Sonrió levemente negando con la cabeza - Los leones albinos son mi animal favorito, son igual de majestuosos que los Leones pero tienen esa belleza de lo diferente - Asintió levemente - Pero los patos son animales muy divertidos, aunque las ocas dan miedo, son bastante violentas - Rió levemente metiéndose las manos en los bolsillos - Cambiando un poco de tema y por curiosidad ¿Como te van las clases ? ¿Mh?
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Invitado el Jue Mayo 07, 2015 12:19 am

Tener un profesor que tiene el mismo don raro e inusual que yo es una experiencia magnífica, sobre todo cuando dicho docente se ha ofrecido a ayudarme para comprender mejor lo que soy capaz de lograr con esa parte de mí que me hace especial, que nos hace especiales a los metamorfos. Cuando volvió a insistir sobre el tema del miedo y el rechazo yo entendía perfectamente de lo que estaba hablando y lejos de interrumpirle y decirle que ya me sabía aquel discurso de memoria le dejé que continuara hablando, era bueno escuchando y no me molestaba. Cuando finalmente terminó su turno volví a hablar.

- Debo confesarte algo que seguramente ya debe de sospechar  - hablé observando al hombre que tenía delante mío. -   Conozco a otro como yo. Mi padre es quien me heredó esta condición aunque raramente hablamos sobre el tema, en parte porque sospecho que secretamente desea que yo no sea como él, porque nunca lo ha visto como algo positivo. Así que si te pido ayuda es porque no me atrevo a decírselo a él por miedo al rechazo, como bien explicaste  - confesé aquello que no le había dicho a nadie más de mi entorno. Mis amigos sabían que yo era un metamorfo pero no que mi padre también.

Hice la transformación de mi boca a la de una trompa de elefante para poder cambiar un poco la conversación y no pensar en cosas tristes, aquello me puso inmediatamente de buen humor y unos minutos después mi rostro volvió a la normalidad y fue cuando le pregunté a Jay por su animal favorito. - Es que son animales sumamente inteligentes y fieles con los suyos y protectores, como yo. Además de imponentes - señalé mi pecho con una mano en señal orgullosa pero luego lo desinflé y reí.

Él me explicó cuál era el suyo y estuve a punto de preguntar el porqué de un animal albino pero mí no formulada pregunta tuvo su respuesta prontamente. -   Son animales majestuosos, aunque perezosos y duerme veintidós horas al día  - señalé aquel dato leído de uno de los libros sobre fauna africana que leí alguna vez. Luego habló sobre los patos y las orcas -   yo tenía patos, bueno mis padres de Austria tienen una pequeña granja lechera y aunque las vacas y las ovejas eran lo que más abundaban, siempre había al menos una pareja de patos por ahí, así que se puede decir que crecí rodeado de animales - rara vez intimaba de esa forma con un profesor, por decir que nunca, pero Jay era un caso especial. Poco tiempo después preguntó sobre mis clases, ¿por qué tenía que preguntarme algo así?

- Según yo voy a aprobar todo con buenas notas, aunque defensa contra las artes oscuras no sea mi asignatura predilecta y con la que más se me complica, al final me irá bien - sonreí, no me gustaba tener que enfrentarme a duelos porque no me considero una persona violenta o que necesitará de hechizos para enfrentarme a alguien. -   Seguramente mi padre no está orgulloso con ello, es auror - especifiqué su profesión para que no hubiese ninguna duda. Sostuve el mango de la escoba y recordé que estábamos en un campo de quidditch. - Lo que sí estoy ahora mismo es nervioso por la final de quidditch que es la próxima semana, pero voy a divertirme para que sea más llevadero. ¿Tú jugabas quidditch? - pregunté porque no recordaba haber hablado sobre el tema antes con él, al menos no si lo llegó a jugar en sus tiempos estudiantiles.
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Invitado el Lun Mayo 11, 2015 5:25 am

El chico, lejos de resultarle aburrido o poco interesante era un joven tremendamente agradable y con el cual, pese a ser por lo menos quince años menor que él, se podía mantener una conversación bastante coherente, dentro de lo que el propio Jayden podía considerarse ya que desde hacía demasiados años había dado por sentado que él mismo no era una persona precisamente seria o madura a la hora de hablar con cualquiera o simplemente pensar con coherencia, le costaba, le aburría. Su hermana menor siempre solía ser la que se quejaba de que parecía mayor dado que era increíblemente madura comparada con ambos de sus hermanos.

- Cuando las experiencias con esto en casa son poco agradables es lógico que recurras a lo que alguien puede darte fuera -Asintió levemente, ahora parecía estar dando consejo a alguien quien tenía problemas con su esposa, como si aquello fuese lo más normal del mundo. Un padre debe apoyar a sus hijos, siempre, sean de la condición que sean incluso si estos no son como cabría esperar. En su juventud, él mismo había sido una desgracia andante para su familia, metamorfomago, ligeramente rebelde y despistado, era como el súmmum de lo que un padre no quería de un hijo pero igualmente fue educado con amor, con desconocimiento de su condición , pero con amor hasta los sucesos con su hermano - A tu padre no puedo ayudarlo a ver esto como algo bueno, pero a ti si y sé que no soy tu padre y que no puedo darte ese apoyo que probablemente te haría más ilusión, pero puedo ser el hombro en el que te apoyes cuando estés cansado - Se dio dos golpecitos en el hombro mirándolo serio de repente sin realmente estarlo - Me pondré hombreras para estar mas mullidito, descuida.

Lo cierto es que nunca se había parado a pensar en los paquidermos como seres tan fantásticos, aunque tras aquello probablemente los fuese a mirar con otros ojos gracias a su alumno y podría decir que amigo. Entrecerró los ojos con una sonrisa asintiendo - Tu también eres un chico imponente, no tanto como un elefante por eso del tamaño, pero no vas por mal camino - Se frotó la barbilla como si estuviese midiendo al muchacho y comparándolo mentalmente con un elefante, no encontraba coincidencias, pero era obvio que un ser humano no podía parecerse a tan enorme criatura.

No pudo reprimir una leve carcajada ante su descripción de los leones, pero era realmente cierta, eran animales grandes y majestuosos, pero si algo eran, era vagos, las leonas solían ser las que hacían su trabajo mientras los machos se quedaban tirados cara al sol - Cierto es, pero hay días que con gusto dormiría lo mismo que ellos, al sol, sin preocupaciones...Es como una utopía, aunque para mí es humanamente imposible dormir mas de siete horas, tengo como un reloj interno que no me lo permite. - Y era cierto, aun si el día anterior hubiera dormido media hora, al siguiente solo lograría, si es que llegaba, a dormir siete horas, ni siquiera podía echarse un rato por las tardes, era como una maldición. - Espero que no tuvieses Ocas, si no sabrías lo que es que te piquen la piel cuando solo pasas por su lado, son como perros en busca de carnada, horrible. -Un escalofrío recorrió su espalda, no eran buenas experiencias en realidad.

- Defensa contra las artes oscuras muchas veces es como un grano enorme que no eres capaz de sacar, pero ahí está, te entiendo, nunca fui bueno en esa materia y aunque mi padre no es auror, tampoco es una materia tan importante como la pintan - Se frotó la nuca con suavidad sonriendo levemente - Aunque si quieres ser auror tú, quizás sea un problema - Rió levemente tratando de quitarle hierro al asunto, no era bueno animando y eso estaba saliendo a la luz en realidad, él no había odiado aquella materia pero casi, había sido como su piedra en el zapato de camino a un expediente académico impecable. Escuchó al chico con una sonrisa en los labios. Ahhh el Quidditch, ese gran amado que tanto echaba de menos - Fui buscador de Hufflepuff, buena época, aunque al igual que tú me sentía atacado cada vez que jugábamos un partido, solía tomarme un chocolate caliente con galletas de mantequilla unas horas antes, era mi desayuno y la verdad es que me relajaba, era como si me sintiese en casa momentáneamente.
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Invitado el Miér Mayo 13, 2015 11:02 pm

Por la mente me vino una idea, que a pesar de que el profesor que tenía frente a mí era joven tenía la sabiduría suficiente como para poder dar un consejo y es lo que estaba haciendo de manera involuntaria o al menos así lo entendí. Le conté de la situación con mi padre, al menos un poco pero algo de contexto enriquecería la conversación. - No se lo he mencionado, pero este padre que es auror, realmente nos conocemos poco, yo no supe de su existencia hasta que recibí la carta a Hogwarts, yo vivía con mis padres adoptivos en Austria, de ahí mi acento - mencioné aunque para estas instancias ya había desaparecido gran parte de este. -   Así que solo me toca verlo en las vacaciones y nunca hemos hablado de mi condición pero tratare de hacerlo este verano - sonreí aceptando los comentarios provenientes de Jayden, me consideraba una persona capaz de canalizar todo lo que me decían y quedarme con una enseñanza.

Sonreí cuando mencionó sobre lo de ser el hombro en el cual reposarse cuando lo necesitará, nunca ningún otro profesor me había dicho algo así, amigos sí, así que entonces podría considerarse uno de ellos. - Gracias, sé que yo no soy un experto en la vida aun pero puedes contar conmigo por igual - asentí y reí cuando dijo que era alguien imponente lo cual yo no lo veía de esa forma. Fue entonces que hablé sobre los leones y lo perezosos que resultaban ser una vez que se veía más allá de su belleza. - ¿Acaso no nos pasa a todos? Hay veces en que no quisiera salir de la cama pero las obligaciones me obligan a seguir con el día - comenté y luego le escuché sobre su reloj interno. - A mí me encanta dormir, puedo dormir hasta tarde cuando no tengo exámenes o trabajos pendientes - respondí y luego reí con el comentario de las ocas negando con la cabeza, yo no había tenido de esas y con la explicación que me dio tampoco me apetecía.

La conversación la cambió acerca de las clases y le conté cuales eran mis menos favoritas, al parecer teníamos eso en común. - Si, realmente no es lo mío, pero tengo que tener buenas notas si quiero conseguir algún empleo importante, la requieren en muchos ámbitos laborales - asentí con lo que me dijo excepto lo de ser auror. - No, no quiero ser auror, realmente no estoy seguro de nada, me siento confundido en ese aspecto pero trato de no presionarme con el futuro, aunque ya debería saber a estas alturas qué es lo que haré al salir de Hogwarts - admití, sin tener idea de en qué convertirme.

La conversación ahora pasó al quidditch donde le conté mis preocupaciones y él me contó algo que me sorprendió muchísimo y se me iluminaron los ojos. -   ¿En serio? Eso es genial, algo más en común. Entonces asumo que estás a favor de que gane Hufflepuff, pues no les daremos el gusto - reí, obviamente lo decía en broma pero si esperaba ganar el partido. - Eso es interesante, voy a probar y le digo si me ha funcionado, aunque ni hambre me da de los nervios a veces. Tienes que ir a ver el partido, será épico - tal vez estaba exagerando pero se había estado creando mucha expectativa para ese día. -   ¿Tienes algún consejo para mí? Ya sabes, al ser ambos buscadores, sé que Danny es buena o no estarían en la final - comenté, haciendo referencia a mi amiga y buscadora del equipo rival. Tomé la escoba con una mano y se la di para que la examinara. - es mi objeto más preciado hasta ahora - era una saeta de fuego regalo del jefe de casa.
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Invitado el Jue Mayo 14, 2015 10:43 pm

Escuchó atentamente las palabras del chico, estaba claro que era una caja de sorpresas. El no saber de la existencia de un padre no puede ser nada bueno para ningún chico, tampoco perder a un progenitor es una sensación agradable. Eso hizo que en su cabeza se dibujase de nuevo la imagen de su padre peleando con su hermano mayor, batalla en la que ambos resultaron fallecidos, torció levemente los labios mirando al chico - Entonces es quizás una situación más complicada - Se frotó la barbilla - No te fuerces, díselo cuando tengas la confianza para hacerlo, aunque no tratase antes contigo, un padre sigue siendo un padre por lo que dudo que no te apoye. - Al fin y al cabo un padre era un padre, incluso el suyo había querido encontrar el lado bueno de una persona que simplemente se pudrió, de un hijo que perdió cuando la marca tenebrosa se grabó a fuego en su piel.

Asintió levemente agradeciendo de verdad el gesto de su amigo, aunque obviamente no iba a cargar a un muchacho con sus problemas, si que agradecía que el chico quisiera soportar también sus cargas. - Muchas veces la experiencia no lo es todo y tener un punto de vista más fresco, como puede ser el tuyo puede resultar realmente más ayuda, por lo que tomaré tu palabra - Asintió de nuevo riéndose después, era un hombre bastante risueño, asunto que desquiciaba a bastantes de sus compañeros, incluso a algunos amigos, pero no tenía la culpa de ver la vida de un modo optimista y no tan catastrofista como muchos de ellos - Yo creo que deberían decretar un día para que todos nos quedemos en capa, durmiendo cual marmotas sin preocuparnos de lo que sucederá, día de la vagancia - Como si de verdad fuese un tema coherente del que hablar.

Aunque no para todos los trabajos importantes se necesitaba ser un as en defensa contra las artes oscuras si que era un requisito casi obligatorio para muchos de los trabajos mejor pagados del mundo mágico, aunque esperaba que no todos los aurores lo fuesen por ganar dinero de lo contrario la seguridad mágica estaría en un grave problema - No para todo se necesita realmente, todo depende de que quieras ser, pero si que es materia importante para los TIMOs que os quedan a la vuelta de la esquina y son muy importantes. - Se encogió levemente de hombros sonriendo - Yo estudié para ser profesor por que mi padre soñaba con que lo fuese, cuando llegué aquí me dí cuenta de que esto era lo mío, por lo que con 15 años no tienes por que saber lo que quieres ser, llegará y cuando lo veas, tendrás todo muy claro.

No había sido el mejor buscador de la historia de su casa, pero si que había sido bastante aclamado por sus compañeros en sus tiempos jóvenes, entrecerró los ojos recordando la primera vez que había agarrado una snicht. - Estoy a favor de Hufflepuff, por que fue mi casa durante siete años, pero ten por seguro que contarás con mi apoyo - Asintió levemente, claro que quería que ganase Hufflepuff, pero si Grayson atrapaba aquella escurridiza pelotita dorada no le desagradaría demasiado, al fin y al cabo le caía bien el chico y no era de desearle el mal a nadie - Guíate únicamente por el instinto, que no haya nada más en el campo para ti. No pienses en lo que hacen los demás, si no en lo que haces tú - Palmeó levemente su hombro con una sonrisa, era el único consejo útil, el decirle cualquier otra cosa solo sería para adornar lo que debía hacer en realidad. Agarró la escoba con una sonrisa - En mi época estas no existían aún, el que más tenía era una barredora y dábamos gracias por ello, esta escoba es formidable.
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Invitado el Dom Mayo 17, 2015 12:16 am

Entendía lo que me quería decir, así que estaba de acuerdo con su argumento. - Si, mi padre es una persona un tanto seria, pero sé que me quiere y yo, bueno yo he aprendido a hacerlo con el tiempo. Es solo que no hay la suficiente confianza pero eso tiene que cambiar - sonreí, me servía de una u otra forma hablar del tema, resultaba terapéutico.  - Gracias, aprecio eso, no todos tienen la capacidad de verlo tal cual. Creen que por ser más jóvenes no sabemos nada, y sí, tenemos mucho que aprender pero podemos aportar nuestro granito de arena - respondí sabiendo que mis palabras podían o no importar pero sin duda valían algo.

Luego vino el tema de los TIMOS, ¿por qué tenía que recordármelos? No me agradaba nada la idea. Pero luego recordé algo importante. Yo no iba a tomar los TIMOs. - Tengo dieciséis y voy en sexto curso, Jay. Por si no lo sabías estos exámenes tan exhaustivos los he tomado el año pasado, pero gracias por preocuparte - le respondí sonriendo, no era su culpa ni tampoco su obligación el saber en qué curso iba o mi edad, ya que al ser un profesor veía a demasiados alumnos y era casi imposible saber el nombre de todos, mucho menos el curso, ¿no? eso creo.

Escuché su historia sobre cómo fue que decidió convertirse en un profesor y me preocupe un poco al conocer la verdad, dedicarte a algo que no te gusta por dar gusto a tus padres tendría que ser terrible, yo sabía que no pensaba ser auror y aunque mi papá estaría disgustado dudaba que me lo impusiera. Pero entonces comentó que después sí que le cogió cariño - entonces tuviste un buen desenlace, y si, procuro no estresarme con saber mi futuro y esas cosas, todo con calma - le aseguré y cambiamos nuevamente el tema ahora sobre el quidditch, me contó que era buscador e incluso por petición me dio un consejo que me serviría de mucho. - Gracias, eso me servirá - asentí bastante contento con aquello que hasta le preste mi saeta de fuego para que la inspeccionara. - ¿A qué es bonita? Debió ser todo un desafío jugar con aquellas escobas, pero más emocionante ¿no? -  el quidditch era un tema que hasta hace un par de meses era lejano a mí, pero gracias a la motivación de algunas personas me atreví a dar el paso y probar suerte, resultó que si quedé en el equipo y hasta íbamos a ir a la final, sin duda daría lo mejor de mí.

- ¿Y si practicamos un poco? ¿Qué tal una carrera? seguro lo extrañas - sugerí al profesor, me parecía buena idea - podemos usar escobas normales ambos para que sea más equitativo el asunto - sonreí, esperaba que aceptara pues se antojaba un poco de adrenalina en esos momentos. - En los vestidores siempre hay escobas extras por si se necesitan - dije mientras daba un vistazo hacia allí, que estaba tan solo a unos metros de distancia del campo donde nos encontrábamos.
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Invitado el Lun Mayo 18, 2015 3:08 pm

Asintió levemente con una amigable sonrisa dibujada en sus labios - A veces las personas son serias por que no son capaces de demostrar abiertamente lo que sienten, mi hermano es también un tipo serio y bien arisco, se mete mucho tanto conmigo como con mi hermana pero sabemos que lo hace con cariño. A veces los más serios son los que mas sienten, en realidad - Se encogió levemente de hombros, nunca había comprendido al 100% a su hermano mayor, pero lo cierto es que ya se había acostumbrado. - Podéis dar un punto de vista mas...Quizás no sea la palabra, pero diría que pasional, los jóvenes vivís más las cosas que los adultos por que para vosotros es nuevo por lo que vuestras respuestas no son condicionadas por la experiencia, lo cual es digno de tener en cuenta.

Se dio levemente con la palma de la mano en la frente, claro , los TIMOs se hacían con 15 años, no con 16, edad que tenía el muchacho con el que hablaba, había errado en la edad de los exámenes, no en la del chico - Tienes razón, se hacen con 15 no con 16, hace tantos años ya que me lío, pero bueno, en nada tienes los exámenes finales que son igual de importantes o incluso más que los TIMO -Asintió levemente metiéndose las manos en los bolsillos para sacar un par de caramelos de toffee, ofreciéndole uno al chico - Osea que permanece centrado y no te dejes despistar por nada ni nadie.

El pensar en el tiempo que había decidido declararse en rebeldía por no querer estudiar aquello que sus padres le impusieron casi por decreto le hizo querer casi reírse aunque en realidad aquel episodio de rebeldía había durado no más de tres días ya que no era demasiado capaz de oponerse a nadie, más bien el asunto de decir que No a algo le resultaba increíblemente difícil, por ello también había tenido problemas en su actual etapa como profesor de pociones . - Como ya te he dicho, todo llegará y cuando tengas delante aquello que deseas hacer aún sin saberlo tendrás claro que es a lo que quieres dedicarte, como una revelación que esperaba al momento para manifestarse - Sonrió ampliamente asintiendo estirando los brazos hacia los lados para estirarse - Como también te he dicho, eres joven y no tienes que preocuparte aún de eso, ya tendrás tiempo de agobiarte con tu futuro o quizás te percates de lo que deseas mucho antes de lo que tu te esperes. - La escoba se sentía en sus manos como si de una hoja de papel se tratase, la verdad es que nunca se había planteado el que una escoba avanzase de aquel modo, de hecho al ver las velocidades que se alcanzaban con aquellos artefactos llegaba a sentir miedo por quienes los montaban de aquel modo tan despreocupado - Lo era, claro que lo era, pero ahora hay más competición en estas cosas, quien tiene la mejor escoba es obvio que va a tener las cosas menos difíciles , no sé si me explico, a la dificultad de volar se le añade el handicap de que tu rival tenga mejor equipo, antes era todo fruto del total azar. Y ya conoces a la snicth, le gusta jugar con los sentimientos de los buscadores.

Sonrió levemente encogiéndose de hombros - Te va a gustar patearme como el viejo que soy ¿Eh? - Estiró un poco los brazos para comprobar que la camisa no se rasgaría si hacía fuerza de más y asintió - Está bien, una carrera en igualdad de condiciones - Le tendió la mano como para "sellar" el trato y miró hacia donde estuvieron los vestidores en el pasado y que supuso que seguirían allí. - Vayamos pues a por ellas, aunque he de decir que hace años que no vuelo.
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Invitado el Miér Mayo 20, 2015 10:46 pm

Mi cabeza se parecía a una de esas chucherías que ponen los muggles en sus carros y que con el movimiento sus cabezas se mueven de arriba a abajo. Así parecía la mía cuando estaba de acuerdo con lo que Jayden me decía. Era como si leyese mi mente. - Ahora dile eso al resto de profesores, sería genial si todos pensaran así - sonreí. También lo hice con más ganas cuando reconoció su error sobre los TIMOs, yo sabía lo difícil que es recordar tantos nombres y datos de los alumnos así que no me lo tome como algo personal que no supiera. - Si, los finales dan miedo, pero estoy confiado de que me irá bien, soy un Ravenclaw, vivo con los ojos pegados a los libros según dice la gente - me rasque la nuca, aquello tenía un poco de razón, los estereotipos por más cliché que fueran siempre tenían algo de verdad, en este caso lo era.

-   Agradezco las palabras de aliento, la verdad es que a veces si me pueden llegar a agobiar mis compañeros cuando les digo que no tengo idea que quiero ser de grande, pero en fin  - quería dejar ese tema de lado para evitar agobiarme. Una idea mejor me vino a la cabeza después de hablar sobre las escobas voladoras y su evolución con el paso del tiempo. Podríamos tener una competencia amistosa, ¿por qué no? Se lo propuse y él acepto de buenas a primeras lo que me causo alegría.

-   No digas eso, me va a gustar patearte porque soy más rápido, no por tu edad, que ni tampoco eres un anciano  - le guiñe el ojo y caminamos entonces hasta los vestidores para encontrar unas escobas iguales para estar en condiciones equitativas y así hacer más justa la carrera. - ¿En serio años? qué raro, yo no podría dejarlo, es adictivo - confesé a medida que nos íbamos acercando cada vez más.

Al llegar a los vestidores se pudo sentir una mezcla de olores bastante conocidos. Tres escobas yacían en una esquina sujeta entre sí para evitar que estuvieran esparcidas por todos lados. Me acerqué y las desaté para pasarle una a Jayden y yo tomar una. Ahora tenía dos en mis manos, la cometa y la saeta de fuego, ambas buenas a su manera y si se saben utilizar. - Bueno vamos - salí primero de aquella tienda - vestidor y me coloqué justo en la entrada mientras echaba un vistazo al campo, pensando en que consistiría la carrera ya que había sido mi idea.

- Hay que dar una vuelta al campo primero para practicar y después tener la competencia. Así calentamos un poco y te desempolvas - le di una palmada en el hombro y sonreí, entonces deje la saeta dentro de los vestidores y me subí a la cometa para comenzar con el vuelo. Aunque se notaba el cambio de velocidad aún seguía siendo buena, me eleve por los aires dejando al profesor detrás mientras daba una vuelta al campo y logrando hacerlo en unos diez minutos aproximadamente. Finalmente llegué hasta el mismo punto de partida esperando a Jayden. - ¿Listo? - le pregunté una vez estuvimos los dos reunidos.

-   Se me ocurre que podríamos tener una competencia hasta la lechucería, ida y vuelta, el primero en llegar aquí gana. ¿Qué le parece?  - estaba confiado en que aceptaría, por eso mismo propuse otra cosa. -   Para hacerlo más divertido podríamos apostar algo. Si yo gano no necesitaré hacer examen en tu clase  - lo observé dudando que aceptaría - o si no te parece, me deberás un favor. Si tú ganas elige el premio - sonreí mientras me preparaba para salir volando.


Off: lanzo dado. Quien saque el dado mayor gana la carrera.
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