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Primera Clase [Año 14/15]

Invitado el Mar Abr 14, 2015 1:14 am

Termino de preparar mi taza de café apenas suena la campana que anuncia el final del recreo. Como sé que la mayor parte de los estudiantes no tiene ninguna prisa por subir los más de cuatrocientos escalones que los separan de los terrenos al aula de Encantamientos en el tercer piso, yo tampoco me tomo ningún apuro. Hoy será un día un poco agitado para ellos. Mi asignatura no suele ser la favorita de nadie en general, eso lo sé bien; no era ni siquiera mi favorita cuando cursaba en Hogwarts. Pero no importa que guste o no, es una de las materias más elementales que tendrán en su vida. Todo nuestro mundo se basa en los hechizos, encantamientos y maldiciones que sepamos conjurar, ¿qué hay más esencial que eso?

Pero lo que a mí me interesa es otra cosa. No pretendo que aprendan a hechizar un plumero para que limpie por sí solo las repisas. Estos chicos necesitan aprender magia práctica, que les sirva en la guerra por venir. Magia que sea beneficiosa para... ciertas personas que no deben ser nombradas. A pesar de que en esta asignatura se suelen enseñar encantamientos de ataque y defensa, que luego son vistos con mayor énfasis en Defensa Contra las Artes Oscuras, y que tienden a ser las herramientas más prácticas a la hora de pelear, yo aprovecharé para adiestrarlos en el uso de hechizos menos habituales, pero que pueden garantizarles resultados mucho más interesantes que quitarle al oponente su varita.

Llego al aula, aún con la taza en la mano, y tomo asiento frente al escritorio. Los estudiantes empiezan a aparecer uno detrás del otro momentos después. Mientras ellos se ubican en sus lugares, agarro tres volúmenes del Libro Estándar de Hechizos de Miranda Goshawk, y los ojeo sin mucho entusiasmo. Es como dedicarse a leer la guía telefónica muggle. Con un suspiro, los meto en un cajón y luego me dedico a mirar a la clase. Once personas, la mayoría de sexto año. Puedo notar también que se apuntaron más Slytherins. Eso me roba una pequeña sonrisa.

Bienvenidos a todos, mi nombre es Kieran, y esta es la primera clase de Encantamientos del año —me pongo de pie, situándome por delante del escritorio mientras saco la varita. Hago aparecer un pergamino blanco y leo en silencio los nombres de los alumnos que se apuntaron a la clase—. No creo que sea necesario que haga una presentación de la asignatura, ya todos deben saber de qué va, y ya todos estarán esperando que este tormento acabe para poder irse a tomar una cerveza de mantequilla junto al lago con sus amigos —digo, y tras unos momentos, levanto la mirada del papel—. Así que iré directo al grano. Dividiré la clase en dos grupos: todos los estudiantes de sexto pónganse de pie y ubíquense a mi derecha, y los demás, a mi izquierda. Cada grupo practicará por separado, pero todos lo harán en los terrenos. Dentro de cada grupo los separaré en dos bandos distintos y tendrán que enfrentarse entre ellos. —Me siento sobre el escritorio, mirándolos a los ojos uno por uno, sonriendo de lado—. No podrán usar encantamientos de desarme, de protección, de aturdimiento, o de obstaculización. Hoy aprenderán el Incendio y el Aguamenti en su uso combativo, por lo que antes de reunirnos todos en los terrenos, tendrán que pasar por sus respectivas salas comunes y ponerse un traje de baño —les dedico ahora una divertida sonrisa, y luego pongo mi atención nuevamente en la lista—. Ícaro Masbecth, Marlene Mckinnon, Remus Lupin, Danielle Maxwell y Emma Vanity serán el Grupo A, y Joahnne Herondale, Grayson Barksdale, Roselyn Birdwhistle, Anabella Claymore Roux, Circe Masbecth y Damon Harrelson serán el Grupo B. El Grupo A practicará en la orilla del lago, y el Grupo B lo hará en el campo de Quidditch. Traten de no quemar nada, no quiero que venga Dumbledore a darme la lata sobre las normas y la responsabilidad y demás. Los bandos se dividirán de la siguiente manera... —Los observo a todos con atención durante unos momentos. Después de decidirme, continúo—. Dentro del Grupo A, el primer bando lo conformarán Marlene y Emma, y en el segundo estarán Remus y Danny. De la misma forma, en el Grupo B harán equipo Circe, Joahnne y Grayson contra Roselyn, Anabella y Damon. Ícaro, tú eres el más joven aquí, así que te daré otra tarea que te explicaré luego.

Dejo el pergamino sobre el escritorio, cruzándome de brazos.
Cada bando tendrá un sector que será su campo de juego, y en cada sector habrá un pilar de madera. El campo de juego ajeno se puede invadir. El objetivo es tanto defender el propio pilar, como prender fuego el pilar del bando contrario. Sólo podrán usar el Incendio para dicha tarea y nada más. El Aguamenti será su herramienta para apagar los incendios y atacar a los jugadores del otro equipo. Pueden usar los dos hechizos de las formas que quieran. ¡Sean creativos! Una vez que un bando consigue incendiar el pilar del oponente, se acaba el juego, y los ganadores sumarán cincuenta puntos a sus respectivas Casas. —Apoyo las manos sobre el escritorio, estirando los brazos, y vuelvo a recorrer a mis alumnos con la mirada—. Eso sería todo. ¡Vayan a cambiarse! Los esperaré en las zonas acordadas. Ícaro, quédate aquí para que pueda explicarte tu función en todo este juego.


Off: Después de que todos posteen aquí una vez, abriré dos temas de rol, uno en el Lago Negro y otro en el Campo de Quidditch. En ellos se desarrollarán los dos enfrentamientos ya explicados, y también haré allí un par de acotaciones en Off para aclarar el uso de los dados. Ícaro, te enviaré un MP.


Última edición por Kieran Fawley el Dom Abr 19, 2015 6:52 am, editado 1 vez
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Invitado el Mar Abr 14, 2015 7:15 am

Esta era el tipo de clase que le entusiasmaba ir. Esta vez no por la aventura aunque estaba segura que Kieran los sorprendería con algo nuevo una vez más. No, era simplemente el hecho de ver a alguien que había sido parte de su familia (técnicamente hablando) como profesor. Otros compañeros no ocultaban sus amistades y otro tipo de intimidades con los profesores. Pero Emma no era así. No le gustaba la idea de que pareciera que había algún tipo de preferitismo o consideración. Aunque obviamente no había, Kieran en ese sentido respetaba que ella quisiera ganarse sus puntos como debía ser, sin favores ni tratos especiales, como diría su madre sin tratos "snob" de conexiones familiares.

Después de comer, no tuvo mucho tiempo para alistar sus cosas, pasó otra vez por la Sala Común y subió más gradas de las necesarias. Pero ni eso le quitó el buen humor, se preparó para una clase interesante y cuando ingresó al aula, solo inclinó el rostro hacia Kieran y lo saludó de la misma manera que hacía con otros profesores. Sin pensarlo mucho se dejó caer en una de las mesas y se estiró para llenarse del cosquilleo de buena energía que venía con ese acto.

Así, acorde llegaron sus compañeros, la clase dio inicio. Y Kieran no la decepcionó, en realidad buscó la mirada de Marlenne, sonriendo divertida. Eso iba a ser divertido y había que hacerlo bien de principio a fin. Y tal vez no estaba refiriéndose exactamente a ganar (aunque le encantaría), pero sería divertido meterse un poco con el "enemigo". Al salir, se encaminó a su amiga, rodeándola con su brazo los hombros, mientras caminaban hacia afuera- Hace calor afuera, habrá que ponernos cómodas -bromeó, con una sonrisa ladeada. Ella sabía que Marlene le entendería, además, sabía que su amiga no desaprovecharía la oportunidad de lucirse frente a Kieran y jugar a costa de algunos compañeros.

Emma, por su parte, encontraba más divertido todo el juego. Sin mirar atrás, se encaminó hacia su Sala Común para tomar una bolsa ligera, una toalla y ropa para llevar sobre el traje de baño hasta salir del castillo o llegaría a la guerra helada y queríendose meter en una túnica. Pero antes de salir de la clase le lanzó una mirada a Kieran, con una gran sonrisa.

Eso iba a ser muy divertido, le debía una.
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Invitado el Mar Abr 14, 2015 1:33 pm

“Qué pereza más grande.” El mero hecho de tener que subir hasta el tercer piso me hacía replantearme si quedarme en la Sala Común haciendo nada. Sí, hacer nada resultaba en muchas ocasiones bastante más entretenido que ir a clase. En realidad no sabía muy bien cómo había ido sacando las cosas año por año, con lo vago que era. Probablemente fuera debido a un don de inteligencia nato que había heredado de familia o algo así, porque si no… - Tu qué, ¿no piensas mover el culo? – Su amigo Ian permanecía acostado en su cama, leyendo algo, aunque probablemente fuera una revista porno o algo así. - ¿En serio me vas a hacer ir solo, marica? – Éste se limitó a mirarle con una sonrisa en la boca. – Sí, tu ríete. – Y tras levantarse y pegarle una piña en el hombro se dispuso a cumplir con su terrible y tedioso destino. Si por mi fuera pasaba de ir, pero había aflojado demasiado en los últimos días y tampoco es que confiara TANTO en mi don nato.

Subí las escaleras apesadumbrado, sin ganas. – Oye Damon, ¿es verdad eso que dicen por ahí? – Aquella voz le resultó más irritante e incómoda de lo normal y más teniendo en cuenta a qué se refería. - ¿No tienes nada mejor que hacer que meterte en la vida de los demás? Déjame en paz, imbécil. – Dije sin cortarme un pelo, sin apenas mirarle.

Así, llegué a la clase con bastante mal humor, por lo que ni siquiera saludé al profesor. Total hasta donde yo sabía no era obligatorio hacerlo. Últimamente Hogwarts parecía una Agencia de Modelos más que una escuela teniendo en cuenta los profesores nuevos que había, así no había manera de llevarse a ninguna al bote, aunque bueno, a mí eso debería darme igual ahora mismo… En teoría.
Al principio la clase estaba más vacía de lo que esperaba, por lo que no tuvo problemas en encontrar sitio. Lo normal hubiera sido sentarse con Emma, pero lo cierto era que no tenía muchas ganas de relacionarse con nadie aquel día ni de hablar por hablar, por lo que se sentó unas cuantas filas más atrás no sin antes saludarla brevemente levantando la cabeza y con una media sonrisa. La chica no estaba nada mal para ser la ex novia de Ian, así que no me costaba demasiado ser al menos agradable con ella.

Un rato más tarde comenzó la clase. El profesor parecía motivado, así que no tardó en entrar en materia. Me apoyé hacia atrás en la silla sin darle demasiada importancia a lo que decía, pero luego decidí tomar parte en la misma, porque yo era un chico aplicado. - ¿EN SERIO NOS HA HECHO SUBIR PARA VOLVER A BAJAR? – Quizás había dicho aquello demasiado alto. Solo quizás. Ahora por lo visto teníamos que ir a ponernos una ropa más adecuada para la ocasión. – Ya podría haber mandado una lechuza antes o algo… - Aquello último lo susurré para mí mismo, aunque era probable que también lo hubiera escuchado. Pero me daba un poco igual, total perder puntos no era algo que me preocupara en exceso.

Resignado me levanté de mi asiento, pensándome seriamente si una vez en mi habitación quedarme allí y pasar de todo, ya que para colmo no había entendido una mierda de lo que había que hacer. O mi comprensión auditiva aquel día estaba atrofiada o el profesor se explicaba como el culo. Encima el equipo que me había tocado era, cómo decirlo… Un poco pésimo, o eso me parecía, Roselyn y Anabella eran guapas, pero no parecían muy diestras para ser sinceros. “En fin, espero que esto termine rápido” Me animé a mí mismo, VOLVIENDO a bajar las escaleras. Me encantaba hacer tours por el Castillo.
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Invitado el Mar Abr 14, 2015 3:42 pm

Tras sendos minutos tras aquel animal de chocolate, el muchacho logró hacerse con la rana de chocolate escapista. Era impresionante lo mucho que podían llegar a saltar aquellos bichos embrujados ante la inminente llegada del primer mordisco a sus chocolateados cuerpos. Se estiró levemente mientras que la rana al fin había vuelvo a ser totalmente estática y casi por sistema, corrió a retirar el cromo de magos famosos que se encontraba en el interior de el paquete. Artemisia Lufkin, la primera mujer en subir al cargo de ministra de Magia, recordaba haberla estudiado para Historia de la Magia, había sido una bruja realmente notable, perteneciente a Hufflepuff si no estaba equivocado, que probablemente no lo estaría, Lupin tenía cierto talento para los estudios y solía recordar a la perfección lecciones de cincuenta y sesenta páginas para tratar de resumirlas para James y Sirius y que por lo menos se quedasen con la copla sobre de qué trataba el tema que tratarían en el examen, aunque obviamente no siempre le resultaba productivo ya que estos encontraban más entretenido arrearse con varitas de gominola que escuchar cualquiera de las palabras que saliesen de los labios de su compañero.

Dejó el cromo de esta junto a los demás que guardaba en su cajón, debería ver la manera de colocarlos en algún álbum, tenerlos desperdigados le hacía sentirse extrañamente incómodo, quizás a tener a los magos más famosos de todos los tiempos en el fondo de su mesilla de noche no era precisamente un destino agradable, por mucho que fuesen simples cromos. Se puso la túnica sobre los hombros y tras ver la hora, dar el último mordisco a su rana de chocolate y dejar el libro que leía sobre la cama , salió disparado hacia la clase de encantamientos. Tenía ganas de mejorar en aquella materia ya que era realmente apasionante aunque no sabía al 100% que sería lo que le depararía el profesor Fawley, pero esperaba, de verdad, que fuese una clase entretenida o al menos agradable de pasar, algunas clases se le hacían tremendamente eternas y aquello no era demasiado bueno para él o para sus notas ya que el embotellamiento que sentía le hacía dejar de prestar atención momentáneamente.

No fue hasta que casi entró en la clase que se percató de que los bolsillos de la túnica estaban infestados de multitud de calaveras de chocolate, esperaba que se mantuviesen correctamente refrigeradas, aunque si algo había aprendido del mundo mágico, es que casi todo terminaba saliendo como querías, o al menos eso pasaba con los dulces de chocolate, que difícilmente acababan pareciendo grotescas criaturas debido a estar derritiéndose.

Entró en la clase saludando primero al profesor, por educación, para luego ir encontrándose a algunos de sus compañeros allí dentro, sentándose en la mitad de la clase, no por querer sentarse más atrás, si no por que de repente los asientos más adelantados se le antojaron realmente lejanos , vagancia se le llamaba a aquello, pura vagancia. Escuchó atentamente el discurso del profesor, enarcando notablemente las cejas ¿En serio? ¿Trajes de baño? No es que fuese un aguafiestas, de hecho la idea no era del todo mala, pero lo encontraba más como una actividad extra-escolar, esa de captura de banderas, o al menos ese parecía el espíritu de la actividad. Suspiró levemente. No quedaría otra, era un hecho. Por una vez compartía el punto mostrado por un Slytherin y es que una lechuza habría sido una gran idea a la hora de no hacerlos subir y bajar como idiotas aquel sinfín de escaleras que los separaban de sus salas comunes y clases.

No tardó demasiado en salir de la clase algo desganado, llevándose la mano a la túnica para comerse una calavera de chocolate, el azúcar era la cura de todo tipo de males, incluso los referidos a subidas y bajadas de escaleras junto con el tener que ir en traje de baño por los terrenos por lo que se dirigió a su sala común para realizar el cambio que le permitiría bajar correctamente ataviado para la clase que les esperaba.
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Circe A. Masbecth el Mar Abr 14, 2015 5:51 pm

Tan sólo esperaba no toparse con una clase en la que tuviesen que repetir cual papagayos el temario plasmado en los libros de texto. Aún no encontraba la utilidad a las clases puramente teóricas, las cuales de lo único que servían era para remedir el insomnio, o al menos servirían de ser a altas horas de la madrugada. Por suerte, encantamientos no tendía a ser una materia precisamente teórica, pero quién sabe, después de tres profesores en un mismo curso podía ser que incluso la asignatura hubiese dado un vuelco y fuesen a empezar por las propiedades de los diferentes núcleos de las varitas, pues veía a más de un profesor de hacer una clase tan sumamente aburrida. Quizá por eso los echaban, pues no era la primera asignatura en la que el profesor cambiaba a mitad de curso, parecía que Encantamientos y Defensa Contra las Artes Oscuras tenían una competición personal para ver quien tenía más profesores en menos tiempo.

Al menos el profesor en aquella ocasión era agradable. No era como el primero, quien se las daba de simpático cuando lo único que hacía era causar ardor de estómago con sus bromas sin gracia, y tampoco y gracias a Merlín, tampoco era como el segundo, quien no podía haber sido otro que uno de los amigos del mayor de sus hermanos a quien, sin duda, habrían echado de Hogwarts por tráfico de drogas o por acabar con una sobredosis a las tres de la tarde en su despacho en lugar de ir a dar su clase. Pues no sería de extrañar que hubiese sido eso lo que realmente había sucedido con el último de los profesores.

Tras una mañana de clases y un par de horas de descanso para comer decidió dar una vuelta por las torres antes de que la clase comenzara, de modo que no tendría que subir las escaleras luego, tan sólo bajarlas, algo que a fin de cuentas daba menos pereza. Se había quedado prácticamente embobada mirando hacia el Bosque Prohibido cuando se dio cuenta que la clase estaba a punto de comenzar, por lo que comenzó a bajar con tranquilidad hasta el aula donde esta se impartía, pues tampoco tenía ganas de llegar tarde cuando el profesor era… Bueno, tan sólo había que verle la cara para saber que no había que empeorar las apariencias, quizá fuese una de las pocas clases en las que mantenía la boca cerrada sin ser molesta, o eso haría debido a que Ian había preferido no asistir a aquella clase.

La puerta estaba abierta y algunos alumnos aún no habían llegado, por lo que no tuvo problema alguno en encontrar un sitio vacío. Con una sonrisa radiante dejó sus libros sobre uno de los pupitres situados al lado de Damon y lo ignoró por completo para saludar al resto de la clase. Aquel día estaba de buen humor, más que nada porque siempre lo estaba, aunque fuese una borde por naturaleza con el resto del mundo sin razón aparente. – Emm, recuerda que tenemos ronda esta noche. – Dijo con una sonrisa a la chica mientras se dejaba caer en la silla situada al lado de Damon. - ¿Qué pasa contigo? Desde que te has echado novia ya no se te ve el pelo. – Ladeó la cabeza clavando los ojos en los del chico. - ¿Has cambiado de rubia favorita? Mira que te diga que yo estoy mucho más buena. – Se acercó sus labios a su oreja para finalizar el comentario en voz baja. – Y soy mil veces menos repelente.

La clase no tardó demasiado en comenzar y, sorprendentemente, fue capaz de prestar atención a toda la explicación, quizá porque era difícil quitarle los ojos de encima a semejante hombre que, para ser sinceros, superaba con creces el atractivo de Derek. Pero eso quedaría en sus recónditos pensamientos que no estaban al acceso de nadie. Tal como indicó el profesor, los alumnos se situaron en pie cuando lo indicó y en las zonas correspondientes. El comentario de Damon hizo que arquease una ceja y abriese la boca como si de una conversación fuera del aula se tratase. – Creo que subir y bajar escaleras no te vendrá bien. Se te empieza a notar la comida casera de Semana Santa. – Dijo con tono divertido. Por alguna razón eran amigos, pero por otra razón aún más desconocida se pasaban el día metiéndose el uno con el otro sin molestarse ni lo más mínimo.

Miró a los miembros de su grupo rodando los ojos, esperaba que perdiesen, prefería que los puntos se los llevase el otro grupo. Además, tenía a la Gryffindor incapaz de salvar niños y al rarito con el superpoder de vomitar a la gente encima. Mendo equipo. – No te quejes, al menos tu grupo no es de deficientes mentales. – Afirmó a Damon que parecía no ver el lado positivo en ningún lado mientras salían de allí rumbo a la Sala Común para ponerse sus respectivos trajes de baño.
Circe A. Masbecth
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Circe A. MasbecthInactivo

Invitado el Mar Abr 14, 2015 10:51 pm

La mañana resultó ser como todas las demás, llena de deberes escolares y clases, algunas más divertidas que otras. Por poco y me dan ganas de fingir vomitarme para poder zafarme de runas antiguas, pero es que ese tema que vimos ya lo conocía de sobra y me estaba aburriendo el ambiente. Sin embargo en la tarde tendría clase de encantamientos. Tendríamos nuevo profesor y moría de la curiosidad por saber que tan divertida o en su defecto mala sería la clase, ya habíamos tenido varios maestros pero este era nuevo, por lo que todos asistiríamos con las expectativas altas, o por lo menos yo sí.

Estaba en los jardines pero cuando se llegó la hora de ir a la clase, entré al castillo y subí las escaleras en movimiento hasta llegar al tercer piso. Al acceder al aula me percaté de que ya estaba el profesor ahí, así como varios de los alumnos. Reconocía a más que en otras ocasiones. Saludé a Emma mi amiga de Slytherin, así como a Remus, pero al ver a Circe en aquella clase no me atreví a sentarme cerca de ellos, por lo cual termine en una esquina. El profesor hizo su introducción a la clase, así como explicó que es lo que haríamos en ella. Los encantamientos que mencionaba los conocía poco o casi nada, así que sería divertido aprenderlos, pero eso no era todo, haríamos una especie de juego para hacer más llevadera la clase lo cual me pareció una buena idea.

Conforme iba llamando nuestros nombres nos colocamos al frente, para mi mala suerte me tocó estar en el grupo B junto con Circe, aquella chica a la que vomite en clase de astronomía y la cual me guardaba rencor desde entonces. Por si eso no fuera poco, tenía que estar en su equipo junto con una chica de Gryffindor. Abrí los ojos como platos pensando que esto tendría que ser una jugarreta del destino pero me resigné. El profesor nos dio tiempo para ir a nuestros dormitorios y conseguir trajes de baño, el único problema con eso es que yo no tenía ninguno.

Todo mundo comenzó a salir de la clase y yo me quedé de pie al frente, observándolos a todos. ¿Qué haría? ¿Ir con el uniforme? Una idea se me ocurrió al ver a Remus a lo lejos bajando las escaleras. Lo seguí corriendo pero iba demasiado rápido. Por fortuna logré alcanzarlo justo antes de entrar a su sala común. - ¡Remus! ¡Espera! - grité y esperando que me escuchase, cuando lo hizo me detuve frente a él. - Eh, verás. Cuando vine no creí que necesitaríamos trajes de baño en Hogwarts, así que no empaque ninguno, ¿tendrás alguno extra que me puedas prestar? ¿Alguno que te quede grande? - pregunté esperando que me pudiese prestar uno o tendría que pedírselo a alguien más. Remus era mi amigo y seguro me ayudaba. Afortunadamente me dijo que si y lo seguí dentro de su sala común a la cual los alumnos que estaban dentro me vieron con cara de pocos amigos y subí rápidamente a los dormitorios detrás de él.
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Invitado el Mar Abr 14, 2015 11:03 pm

¿Marlene ha llegado temprano a una clase sin necesidad de que Lily o Emma la obligasen? Lo sé, parece imposible. ¿En qué mundo Marlene Mckinnon se apresuraría para llegar a una asignatura antes que todos los demás? En el mundo que existe Kieran, claro está. Pues no era un secreto que la rubia suspiraba por el nuevo profesor de Encantamientos desde que lo había visto tomando su lugar en la mesa de los profesores, a la rubia se le habían iluminado los ojos como el cielo al amanecer después de verlo y eso que entre los dos existía un abismo considerable en cuanto a la edad. Pero eso no era un problema para la leona, ya que cuando se le metía algo en la cabeza, o más bien alguien, nadie podía sacarlo, aunque fuera un capricho temporal causado por sus hormonas de adolescente.

Subió las gradas que la llevaban hasta el aula de encantamientos y de no ser por su constante entrenamiento con el equipo de Quidditch posiblemente se iría quejando por el esfuerzo. No había esperado a Lily o a Emma como hacia todo el tiempo, no, tenía que llegar antes que ellas, estaba impaciente por llegar a la primera clase. Entró por el umbral de la puerta y se decepcionó al ver que algunos alumnos ya habían llegado, al parecer su esfuerzo por ser la primera no había sido suficiente, la próxima vez acamparía fuera del aula de ser posible.

Aun así, entró con una radiante sonrisa en su rostro mientras buscaba “disimuladamente” al guapo profesor de encantamientos. “Ahí está” - Buenos días profesor Fawley, ¿Bonito día no cree?- se acercó elevando una de sus manos como saludo y se sentó en una de las butacas principales en caso de que el profesor necesitara de sus servicios como asistente. Había visto llegar a sus amigos y los saludó como era normal, esperando que Emma decidiera burlarse de ella al final de la clase y no entre ella.

Puso atención a cada una de las palabras del profesor y de la misma manera que todos los miembros de la clase su espíritu se elevó al escuchar la actividad del día. Hoy sí que se iba a divertir. No pudo esconder su sonrisa de emoción al escuchar la mención de los trajes de baño e intentó no imaginar antes de tiempo como se vería el profesor en uno de esos. –Repentinamente está haciendo calor- murmuró en el momento que llegaba Emma bromeando con lo mismo. Rodeó su cintura con su brazo y caminó a su lado casi dando saltos como si fueran niñas de colegio. –Remus y Danny no sabrán lo que los golpeo, tú y yo somos indomables- Bromeó mientras bajaban las escaleras con más energía que nunca y cuando llegó el momento de separarse de su amiga Slytherin la despeinó para luego dirigirse a su sala común. Era tiempo de buscar entre sus cosas un traje de baño decente y al decir decente se refería a todo lo contrario.
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Danielle J. Maxwell el Miér Abr 15, 2015 1:55 pm

Me gustaba mucho la clase de encantamientos, ¿aunque sabes qué me gustaba todavía más? El profesor. Tenía ese no se qué, qué se yo que me gustaba. No era aburrido, tampoco muy divertido y sus clases eran bastante concisas y llevaderas. Era un buen profesor, sin duda alguna. No obstante, por mucho que me gustara la asignatura y el profesor, el hecho de tener que levantarme pronto para ir a clase hacía que fuera la peor asignatura de todo el universo por esos primeros minutos de la mañana.

Me puse el uniforme con desgana. Cada día odiaba más el uniforme, pero bastaba con que fuera a un colegio sin uniforme para que lo echara de menos por no saber qué ponerme cada mañana. Ni me preocupé en desayunar porque aquella mañana me había levantado con el estómago cerrado, por lo que directamente comencé a subir las escaleras cual zombie retrasado que duerme en cada barandilla hasta la tercera planta, en dónde era la clase de Encantamientos.

Cuando llegué, apoyé la cabeza en la puerta con la frente y me quedé ahí unos segundos hasta que una persona llamó mi atención. Entré al interior y me senté en una mesa tan aleatoria que no sabía ni quién era mi compañero. Tenía sueño. Debería haberme quedado durmiendo...

Mientras el profesor explicaba algunos hechizos bastantes básicos yo luchaba contra viento y mareo para dejar mis párpados abiertos. Luchaba contra la mayor fuerza de todos los tiempos: el sueño. Mucho Lord Voldemort, mucho mago poderoso... A ver quién vence al sueño, capullos. Así que con la misma, terminé con más de un tambaleo de cabeza mientras mis ojos se cerraban por pura inercia.

Cuando mi amigable compañero desconocido me dio un codazo para despertarme, pude escuchar el final de la clase. ¿Cuánto tiempo llevo dormida? ¡Así da gusto venir a clase! Pero no, no era el final, sino que simplemente había sido la introducción a una clase práctica. Una práctica de la que no me había enterado de nada. Lo único de lo que me enteré y porque el subnormal de Damon lo gritó a los cuatro vientos es que había que volver a bajar para cambiarnos de ropa. Así mismo, mi desconocido compañero -muy simpático él- me dijo quién era mi equipo y sonreí ampliamente al ver que era Remus. Me gustaba Remus. Aunque en el fondo me gusta mucha gente. Menos Damon, ese es un hijo de Satán que merece morir entre terribles sufrimientos. Menos mal que no me tocó con él o usaría el Incendio contra él.

Salí de clase algo más animada -ya que había dormido más- y bajé rápidamente a mi sala común para ponerme un traje de baño. No solía llevar trajes de baños a Hogwarts, no voy a mentir.  Pero desde que el profesor Winslow nos hizo meternos en el lago negro veo conveniente tener como mínimo dos. Me puse un bañador de Batman y tras ponerme ropa encima para no morir de frío, fui hacia dónde jugaba mi equipo, cerca de la orilla del lago.
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Anabella Claymore Roux el Miér Abr 15, 2015 8:26 pm

Me encontraba en la sala común tomando un descanso después de haber pasado una tarde vagabundeando cuando me acorde que tenía clase de encantamientos y era hasta el tercer piso el aula, tenía que apurarme para llegar a tiempo, así que me levante y me arregle para ir a la clase, levantándome el cabello una coleta, salí corriendo de mi sala común y subí los escalones lo mas rápido que pude.

Salude al profesor -Buenos días- y a mis compañeros -Hola chicos- y tome asiento, escuche de manera atenta lo que el profesor nos decía que íbamos hacer el día de hoy, en serio que el profesor estaba loco, ahora tenia que bajar de nuevo a mi sala común por un traje de baño, por una vez estaba de acuerdo con Damon que era mi compañero de equipo junto con Roselyn una aguila, nunca había trabajado con ellos, pero lo consideraba unas personas con capacidades, así que seriamos un equipo pasable.

Cuando termino de explicarnos todo el profesor nuevamente baje a mi sala común por un traje de baño para cambiarme, me lo puse y encima de el mi capa de la escuela, no iba salir al patio solo en traje del baño, para ir andando al campo de quidditch, cuando llegamos al lugar esperamos a que el profesor digera las demás instrucciones para empezar.
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Invitado el Vie Abr 17, 2015 8:40 pm

No tenía mucho apetito, por lo que desistió de llegar hasta el salón comedor, pero aun así se dio tiempo para buscar sus libros antes de dirigirse al aula de encantamientos. Largo camino- Uff... - Suspiró al llegar finalmente al aula, no le molestaba subir gran cantidad de escalones hasta llegar allí, después de todo su torre se encontraba aun más alto que ello y en Hogwarts desconocía los elevadores; mirada general al entrar antes de sentarse finalmente. Cerca de una ventana, así disfrutar la vista. Aunque su sedentarismo duró poco antes de ubicarse a un costado de Kieran.

De primera mano la temática de la clase no sonaba del todo mal, es decir, se encontraba con Circe y Grayson en el grupo, aunque también le hubiese gustado encontrarse junto con Emma. Sin embargo cuando llegó la segunda repartición las cosas dejaron de ser tan bonitas como en primer momento ¿Anabella y Damon? ¿Siempre terminaría rodeada de serpientes?... Bien, tampoco era que le molestase pero, nunca hablaba con la rubia y del chico solo sabía que era uno de los amigos de Circe. De los cuales siempre se quejaba pero quería a partes igual, pero nunca se relacionó con ellos ¿Como podrían ganar si no cruzaban palabras? Un suspiro brotó de sus labios antes de acariciar sus sienes, realmente esperaba que la clase no fuera tan caótica como se pintaba en sus pensamientos.

Comenzó a bajar las escaleras luego de dedicarle una cara de pocos amigos al profesor, aunque entre tanto alumno dudaba que la viese. Por si fuera poco debía ir en busca de un traje de baño, no es que le molestase usar uno pero la idea de verse en medio de una guerra de agua no le apetecía en aquel momento. ¿Donde quedaron las clases llenas de preguntas complicadas donde debías leer grandes cantidades de libros para aprobar? La chica a veces extrañaba eso.

Pero como no podía hacer nada por cambiar las cosas, se dirigió camino a su sala común quejándose en sus pensamientos.
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Invitado el Dom Abr 19, 2015 7:06 am

Leí en un pequeño papel que había puesto para recordarme la fecha, me había dado mucha pereza escuchar el despertador que sonaba y después de varios intentos por apagarlo me quede sentado en la cama, con el cabello despeinado y mi pijama, hice a un lado al pulpo con el que dormía y me estiré apagando por fin la molesta alarma, tomando el papel entre mis manos -Primera….clase….de….encanta…¡¡MIENTOS!!- como si la temperatura de mi cuerpo hubiera subido y bajado me percate de lo tarde que iba tenía que hacer algo o terminarían corriéndome de la escuela, había tenido una semana realmente ocupada y lo había olvidado por completo, me quede en ayunas y ni siquiera pude pasar al comedor, tome mi morral pequeño y puse la funda de la varita en mi muslo, que era donde la guardaba y Salí corriendo en dirección a la clase quejándome por lo bajo, dios, ya habían empezado y yo tan tarde.

Llegue y escuche al profesor hablar, al parecer no me había perdido del todo, tenía la respiración agitada, pues había corrido en dirección a la misma, una vez allí escuche con cierto detenimiento sus palabras, me relajé un poco sintiendo que el viendo hacia disminuir mi temperatura corporal y recuperaba el aliento, y sonreí de par en par al escuchar el ejercicio que haríamos ese día, mire a mi alrededor buscando a alguien de mi curso, pero no pude encontrar a nadie, no me importaba en lo mas mínimo estaba emocionado porque aprendería un encantamiento que no se aprende hasta el quinto o sexto año, pero poco me duro el gusto al escuchar cómo se dividieron los equipos y no pude hacer más que hacer una mueca de berrinche sin quejarme un poco, solo esperaba no perderme de la diversión de la clase.

Fui en búsqueda de mi traje de baño, que era una playera de tirantes y un short, no era lo mío, pues mis lampiñas piernas y brazos eran algo pálidos y delgados, ya en si era algo complicado tener la capa grande, despeine mi cabello un poco y me puse la funda en mi muslo desnudo, acercándome al profesor y mientras se arreglaban en equipo le tire con suavidad de la ropa- ahmm….perdón profesor…pero entonces..¿qué es lo que yo hare? –esperaba respuesta, igual si no hacía mucho podría nadar, aunque supuse que no me liberaría de hacer alguna tarea suspirando con ligereza
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